Gracias, presidenta. Señorías, buenas tardes ya. La verdad es que hoy es un día histórico para los casi 23 000 bomberos forestales de nuestro país. Después de muchos años demandando una ley básica que les dé un nombre, una personalidad, una seguridad jurídica en sus funciones y que sirva para la buena prestación de un servicio público esencial para la ciudadanía y para la conservación de nuestro medio ambiente, hoy la tienen aquí. Y hoy, además, ven cómo el Partido Socialista cumple sus compromisos, por la determinación del presidente Sánchez y por el impulso de la vicepresidenta Teresa Ribera que, aunque a algunos les pese, es la causante de que estas leyes estén aprobadas en un tiempo récord y además damos el paso definitivo para que, poco tiempo después del paso por el Senado, estén en el Boletín Oficial del Estado. No lo iba a hacer, pero permítanme, señorías, señor Cabezón, que, después de escuchar su intervención, le diga que esto es más serio. Esto no es hablar de la famosa foto del señor Feijóo con una manguera de jardín apagando un incendio, esto es hablar de profesionales que se queman las botas y se juegan la vida por los demás. (Aplausos). Por tanto, mezclar en un debate lo que ha dicho es, al menos, falta de respeto a los profesionales, y se lo quería decir así de claro. Así que oír hablar al Partido Popular de marco competencial sin habérselo estudiado o haber escuchado aquí al Partido Popular hablar de competencias medioambientales… ¡Pero si no ha habido en la historia de nuestro país otro partido con gran mercantilización de lo público y gran mercantilización de lo que significa el derecho al medio ambiente! Por tanto, lecciones de esto, de verdad, ninguna.
Y permítanme también saludar desde esta tribuna a los representantes de la Unión General de Trabajadores, Comisiones Obreras, CSIF y la plataforma sindical de bomberos forestales que nos acompañan aquí, en esta tribuna, así como a los que nos siguen desde la sala Ernest Lluch de este Congreso y a los que lo hacen por otros medios telemáticos. Señor Cabezón, no se preocupe que la señora Ribera, la vicepresidenta, ya ha saludado y agradecido personalmente el trabajo a todos ellos en la mañana de hoy. (Aplausos). Así que, en eso descanse.
Con toda claridad, señorías, teníamos un debe en nuestro país y hoy empezamos a corregirlo. La propia categoría o figura del bombero forestal carecía de un reconocimiento legal o reglamentario expreso e individualizado, limitándose a figurar como un tipo de ocupación a efectos estadísticos en el catálogo nacional de ocupaciones. Por ello, señorías, es necesario aprobar esta ley que regula a los profesionales —lo vuelvo a repetir— que se queman la botas y se juegan la vida en defensa de nuestros bosques, de nuestro patrimonio natural e incluso de los bienes materiales o de las propias personas. Es cuidar a los que nos cuidan y no lo que vemos en algunos lugares. Me ha resultado curioso esta semana ver los bocadillos que el señor Moreno Bonilla da a los bomberos forestales en Andalucía, con cuatro lonchas de chóped. ¡Ese es el interés que tiene el Partido Popular por estos profesionales! (Aplausos). Ya lo hizo también el señor Mañueco en Castilla y León, con lo cual no me extraña nada.
Y aprovecho para reconocer desde esta tribuna y homenajear a todos los bomberos forestales y también, porque antes no tuve ocasión, a los agentes forestales que en acto de servicio han fallecido en nuestro país; un homenaje sincero y agradecimiento por su labor.
Conviene recordar, señorías, las consecuencias irreparables que los incendios forestales producen en nuestro país, en Europa y en el resto del mundo: masas forestales quemadas, bienes dañados, fallecidos y heridos, consecuencias todas medioambientalmente negativas. Y, por ello, la mejor garantía para legislar es ofrecer a estos profesionales y a la ciudadanía herramientas para hacerlo en las mejores condiciones posible. Los efectos del cambio climático son tangibles, señorías, todos lo sabemos. Las olas de calor —estamos esta semana precisamente en una de ellas— son cada vez más frecuentes y prolongadas, y hacen que los incendios sean más virulentos y además se propaguen con mayor facilidad. Lo dicen los expertos, señorías, no lo digo yo ni lo dice el Grupo Socialista: los incendios han cambiado de patrón y cada vez tiene más dificultades su extinción. Así que, reconociendo además que las nuevas técnicas de urbanización en la interfaz urbano-forestal ponen en peligro también viviendas y otro tipo de bienes —incluso a las personas—, creo, y lo digo sinceramente, que lo que vamos a hacer hoy es un ejercicio de responsabilidad con la ciudadanía y con la defensa de nuestro rico patrimonio medioambiental.
Nuestro país lleva luchando desde el siglo XIX de forma explícita, a través de diferentes legislaciones, contra los incendios forestales: primero, configurando una administración forestal en la que la prevención, la extinción y la protección de los bienes y personas, así como la restauración de masas forestales, era lo adecuado; después, la Constitución del 78 atribuyó al Estado la competencia exclusiva en la legislación básica, correspondiendo —apúntenselo, señorías del Partido Popular— a las comunidades autónomas, que son las competentes para el resto de competencias, entre ellas, lo que vienen aquí a pedir y que donde gobiernan no ejecutan; todo lo contrario, incumplen y recortan. En este sentido, contamos, además, con un marco básico en nuestro país, con la Ley de Montes, con la Ley del Sistema Nacional de Protección Civil, con la Directiva básica de planificación de Protección Civil ante emergencia por incendios forestales. Y también, señorías ―apunten―, el Real Decreto Ley 15/2022, de 1 de agosto, que estableció la coordinación necesaria y todo lo que el Estado puede llegar a legislar desde este Parlamento, como bien conocen. Así que, señorías, creo que todos compartiremos que el fenómeno de los incendios forestales ―y la responsabilidad de este Parlamento es aprobar medidas para que los que se juegan la vida en ellos estén en las mejores condiciones― es un fenómeno que no atiende ni a separaciones administrativas, ni a separaciones territoriales, ni a separaciones competenciales, ni estacionales, ni, por supuesto, de propiedad.
¿Las comunidades autónomas han desarrollado normativa? Claro que sí, pero en muchas de ellas seguimos esperando pasar de las musas al teatro y que lo financien. Por lo tanto, ya digo que me llama poderosamente la atención escuchar al Partido Popular en esta tribuna. Y por todo esto que he comentado es necesaria esta ley básica de bomberos forestales, con el marco competencial siempre de respeto a las competencias autonómicas y con el marco competencial siempre del artículo de la Constitución que ampara al Estado para legislar de forma básica.
Señorías, quiero agradecer a los ponentes de esta ley las noventa y seis enmiendas presentadas al articulado. Hemos aprobado y transaccionado cuarenta, que supone un 42 %; por lo tanto, bastante consenso y bastante trabajo hemos hecho en la Ponencia. Y, señorías, es una buena ley que además con orgullo digo que es pionera, pionera en nuestro país y en muchos lugares de Europa. Así que estamos orgullosos de que hoy la demos este impulso. Quiero agradecer también a los dos letrados, Andrea y Fabio, por su trabajo para hacerlo en las mejores condiciones posibles.
Y, señorías, no solo en la extinción, el trabajo de los bomberos forestales también está en la prevención, también está en la detección, en la vigilancia, en la información y en todo tipo de contingencias que suceden en el medio rural. Así que es mi opinión, pero también lo quiero dejar plasmado en este Diario de Sesiones, desde la perspectiva de lo público. Cada comunidad autónoma es muy responsable y cada una hace lo que estima oportuno, pero mi opinión es que todo este servicio debería estar basado en el empleo público.
Y, señorías, esta ley desarrolla aspectos que quiero destacar muy brevemente para finalizar: prestación del servicio de extinción de incendios, funciones, clasificación profesional, formación, salud laboral y prevención de riesgos, derechos específicos, jornada de trabajo, mantenimiento de plantillas en el caso de sucesión empresarial, igualdad de género, coeficientes reductores de jubilación, segunda actividad y acreditación de competencias. Así que, no es subirse a esta tribuna y decir que se defiende, es votar, señorías —d e aquí a un poquito lo vamos a hacer—, y quien vote a favor de esta ley defenderá este servicio básico y esencial en nuestro país a los que se queman la bota y se juegan la vida, y lo demás será simplemente eso: barro, fango, etcétera. Así que, señorías, el Grupo Socialista va, una vez más, hoy a reconocer socialmente y a agradecer y visibilizar la vocación de este servicio que prestan los bomberos y las bomberas forestales en nuestro país.
Muchas gracias. (Aplausos).