Buenos días, presidenta. Señorías, hoy intervengo con dolor y rabia. Y, una vez más, como cada vez que hablo de infancia en este hemiciclo, permítanme empezar recordando que en estos mismos momentos —y el tema no queda tan lejos del debate— siguen muriendo miles de niños y niñas en Gaza ante el silencio, la complicidad y la falta de condena de una parte importante de esta Cámara. Nuestra solidaridad y firmeza con el pueblo y la infancia palestina. (Aplausos).
Hoy presentamos una reforma para la ley de extranjería que pretende abordar un reto de presente y para el futuro en cuanto a los flujos migratorios, una reforma que viene a reforzar los derechos de los niños y las niñas que se ven obligados a abandonar su país en busca de un futuro mejor; un cambio en la norma que aborda la necesidad de una solidaridad entre territorios del Estado para evitar situaciones como las que se están viviendo en estos últimos días, semanas y meses en Canarias, que, a pesar de las dificultades y las adversidades, está afrontando la situación con solidaridad y valentía, una solidaridad que desde nuestro Grupo Plurinacional vemos clave en cualquier debate social, económico y, por supuesto, en la defensa de los derechos humanos.
Señorías, estamos en un mundo global, donde los territorios somos interdependientes, y, aunque a algunos les cueste aceptarlo, necesitamos apoyarnos mutuamente, y, desde una perspectiva federal, comprendemos que lo que sucede en Canarias afecta a Castilla y que lo que vive una persona en Melilla afecta a quienes lo hacen en Cataluña. Por eso, desde la solidaridad, trabajamos por el común en un contexto de migración y de crisis que es global y afecta a todas las partes del mundo. Es más, no solo estamos debatiendo apoyarnos entre territorios dentro del Estado español, también debatimos un modelo europeo que debe ser la base del entendimiento y la colaboración efectiva y horizontal entre naciones y Estados.
Esta reforma de la ley la hacemos con la voluntad de apoyar al Gobierno en esta labor tan importante de garantizar el cumplimiento de los derechos humanos y los derechos de la infancia, y, sobre todo, conseguir que el modelo de acogida de niños y niñas sea más estable y la situación de crisis que se está viviendo en Canarias no se vuelva a repetir en ningún lugar del país, con la valentía que está demostrando la ministra Sira Rego (aplausos), que está siendo la voz de miles de personas que no se conforman con mirar hacia otro lado ante las catástrofes e injusticias, proponiendo soluciones efectivas, con la implicación de todas las partes y actores institucionales ante la realidad de que el Gobierno tiene el compromiso de apostar por que ningún niño o niña, sea del origen que sea, quede desamparado.
Por eso esta Cámara tiene que estar a la altura y generar consenso en materia de derechos de la infancia. Hace unos días esta ministra, el ministro de Política Territorial y el Gobierno de Canarias invitaron a los demás presidentes autonómicos a visitar y conocer la situación de colapso que se vive en los centros de acogida de Canarias. ¿Saben ustedes que sucedió? Señorías, ningún presidente del Partido Popular que gobernaba hasta hace unas semanas con VOX acudió a ver la realidad. Y, sin embargo, al verse la realidad, tal vez se acabe el tacticismo. Hay que ser muy insolidario para cerrar los ojos y no querer mirar. (Aplausos). Como dijo ayer el padre Ángel, señorías del Partido Popular, pisen la calle y sientan el sufrimiento de los que no tienen nada, y entonces quizás podrán entender el problema.
Señorías, hoy algunos grupos parlamentarios han decidido obstaculizar este debate. Hoy el Partido Popular y Junts se han unido con la ultraderecha para impedir que esta Cámara pueda decidir y trabajar sobre una cuestión tan importante como es la gestión solidaria y humanitaria de niños y niñas que abandonan sus países en busca de una vida mejor. Desde nuestro grupo parlamentario pedimos a esos grupos que vuelvan a reconsiderar su postura. Todavía hay tiempo, todavía ustedes pueden permitir que esta iniciativa pueda ser tramitada. Apelamos a la humanidad (aplausos), apelamos a los sentimientos más básicos que hay en nosotras y nosotros, la empatía y la altura de miras, para que podamos tratar una cuestión tan importante de este país.
Es una pena que el Partido Popular se haya centrado más en la gesticulación comunicativa; lo vimos hace una semana, cuando decían que el Gobierno tenía que sacar fragatas y al ejército para frenar la inmigración y a la vez denunciaban una falta de política migratoria. Señorías del Grupo Popular, señor Tellado, ¿cuál es la política migratoria del Partido Popular? Explíquenla, porque ni siquiera ustedes se atreven a poder llevar adelante el debate en sede parlamentaria, seguramente porque, como en todo, el Partido Popular no tiene propuestas, salvo atacar al Gobierno. (Aplausos).
Señorías de VOX, menudo espectáculo que han dado durante las últimas semanas, rompiendo Gobiernos autonómicos por la acogida en algunos casos y territorios de menos de veinte niños indefensos, incendiando las redes con bulos y apelando a las emociones más terribles de los seres humanos por rentabilidad política. Quería preguntarles: Sinceramente, ¿ustedes se sienten cristianos? Y cuando digo cristianos no me refiero a llevar una cruz de oro o ir dos veces al año a rezar en la misa en el Valle de Cuelgamuros, lo digo en el sentido estricto de ser seguidores del mensaje y la figura de Jesús, porque, a pesar de haber tenido una educación laica, que agradezco, tengo respeto y admiración por los valores de tradición cristiana. Pero de verdad que siempre me he preguntado cómo han llegado a conciliar sus políticas y su discurso con mensajes muy claros, como este que figura en la propia Biblia: «Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí […] De cierto os digo que en cuanto hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí me lo hicisteis». Eso es el cristianismo, y ustedes son hipócritas. (Aplausos). Los niños y las niñas que vienen no lo hacen por voluntad, no dejan a sus familias y su tierra porque les apetezca, señorías. Las personas que llegan huyen de situaciones terribles que ningún niño debería vivir.
En el continente africano se vive el colonialismo, el imperialismo y el terrorismo climático, muchas veces con la complicidad de ciertos países del norte, que cierran los ojos porque no quieren dejar de controlar importantes recursos que albergan, y hablamos de un continente rico, que debería tener soberanía y desarrollo justo, en el que muchos de sus países han mostrado ejemplo, a pesar de las adversidades, como Sudáfrica, con la denuncia ante el genocidio palestino. Pero, ante estas situaciones de inestabilidad política, dictaduras y tierras saqueadas, después de años de intervenciones humanitarias que han fracasado, se vive la desertificación de territorios y la pérdida de ganado, de tierras cultivables y oportunidades. Y, señorías, imagínense a su hijo, al mío teniendo que caminar durante semanas por un desierto, en algunos casos siendo agredidos y torturados. ¿Ustedes creen que esto no es terrible? ¿Ustedes creen que no se debe mostrar empatía?
Por supuesto que debemos tener una posición global de humanidad hacia el Sur, debemos ser inflexibles en nuestras políticas de cooperación y diplomacia para que el continente africano, que tanta sangre ha derramado durante su historia, deje de sufrir y sea una tierra próspera. Este debate no va de quién aguanta más menores, no va de delincuencia, no va de identidad, va de derechos de la infancia. ¿Saben lo que es, señorías? Los derechos de la infancia es el conjunto de garantías y libertades fundamentales aprobados en la Convención sobre los Derechos del Niño por la Asamblea de Naciones Unidas en 1989, que protege y reconoce internacionalmente a todos los niños y niñas. Los derechos de la infancia son cuatro: el derecho a la supervivencia, el derecho al desarrollo, el derecho a la protección y el derecho a la participación. Y podría seguir con otros que están en reconocimiento, como la educación, la no discriminación o el derecho a la salud, cuestiones que a nuestro grupo parlamentario no le entra en la cabeza que ustedes hoy no puedan apoyar en esta Cámara. (Aplausos).
Ustedes criminalizan, con una política electoralista, utilizando el término peyorativo menas, caricaturizando a miles de niños y niñas. Les atacan por su propio beneficio electoral, cuando son niños que quieren, simplemente, una vida digna. ¿Ustedes creen que un menor no acompañado no quiere un futuro digno, no quiere un futuro estable? La diversidad, a pesar de ustedes, enriquece. Y mientras hablan falsamente de delincuencia, pueden observar esta gráfica (muestra un gráfico), que muestra claramente que los delitos cometidos por menores migrantes se han reducido en los últimos diez años. Por lo tanto, es mentira todo el discurso de la extrema derecha. (Aplausos).
Mientras ustedes mienten, nosotras sabemos que la diversidad aporta y mejora nuestra democracia; y no solo hablamos de hijos de migrantes o niños haciendo grandes hitos como Lamine Yamal, como Nico Williams, como Morad y Dellafuente o como Paloma Chen; hablamos de miles de trabajadores y trabajadoras que levantan este país; hablamos de agricultores y agricultoras que trabajan muchas veces en condiciones precarias; hablamos de quienes cuidan a las abuelas y a los abuelos, de los camareros, de las camareras, de los cuidadores y cuidadoras, y que con la reforma laboral nosotras y nosotros venimos a dar derechos. Hablamos de que durante la pandemia el Gobierno se vio obligado a tramitar un decreto que permitía una regularización, porque nadie quería trabajar en el sector primario; y fue gracias a la inmigración, gracias a las personas migrantes, que respondieron y trabajaron cuando mucha gente no lo quería hacer. Son ejemplo de valentía y dignidad. (Aplausos). No hablen de delincuencia, hablen del racismo y clasismo que ustedes tienen metidos en la cabeza.
Ahora, me gustaría referirme a los compañeros y compañeras, socios del Gobierno, del Partido Socialista. Miren, en esta batalla, en esta lucha vamos de la mano, como tantas otras veces en este Pleno lo hemos hecho; y lo hacemos con actitud constructiva y responsabilidad de Gobierno. Pero, como dice el periodista y amigo Miquel Ramos, el antirracismo no se mide por los aplausos a Williams o Lamine, sino por la posición ante los CIE, la valla de Melilla, las redadas racistas y la política migratoria. (Aplausos). El racismo no es una desviación moral. Ser antirracista no es solo reformar el 35 de la ley de extranjería para albergar a menores y no abandonarlos a su suerte, también es legislar sobre la base de entender que el color de la piel no nos diferencia, sino que nos enriquece; es apoyar la tramitación de la ILP «Regularización YA» para otorgar derechos a las más de 500 000 personas, sobre todo mujeres y niñas, que son ciudadanas de nuestro país gracias a más de 70 000 firmas. (Aplausos). Porque la diversidad, salvo en personas racistas, salvo en personas cerradas de mente, es una cualidad del ser humano que fortalece. No me gustaría recordar —pero lo haré— en época de guerra los miles de niños y niñas que tuvieron que huir, que ser acogidos en diferentes países, con solidaridad. Nuestro país también ha sido un país de emigración. Nuestro país ha sido un país que ha necesitado de la solidaridad, y nosotras no lo vamos a olvidar.
Voy acabando, presidenta. Los centros de menores necesitan apoyo y recursos para convertirse en centros de integración y de oportunidades desinstitucionalizados, para que esos niños y niñas sientan que en un futuro pueden ser parte de la sociedad. Necesitamos más financiación —en eso estamos de acuerdo—, y que esos profesionales, magníficos profesionales, que trabajan en cada centro, educadores, trabajadoras sociales o psicólogos, tengan la capacidad de hacer su trabajo de la mejor forma posible. Desde aquí, nuestro grupo traslada el máximo reconocimiento a esos profesionales. (Aplausos).
Por eso, necesitamos planes integrales, y los ministerios se han propuesto hacerlo junto con las comunidades autónomas. Y sí, necesitamos más recursos, señorías de Junts —en eso estamos de acuerdo, y el Gobierno también—, pero no utilicen esa excusa para votar en contra. No sean igual que ellos, y por miedo a la extrema derecha catalana, se conviertan en ella. No avergüencen al digno pueblo catalán, ejemplo de solidaridad y avances sociales. (Aplausos).
Acabo ya. Señorías, levanten la cabeza y miren este país; díganle que son solidarios con aquellos que menos tienen; díganles a los canarios que no les abandonamos a su suerte; combatamos juntos el origen del problema y aportemos soluciones. Ahí debe estar, y estará, el Gobierno de España; y, ahí, el Grupo Parlamentario Plurinacional SUMAR estará a la altura.
No pongan por delante sus intereses electorales a los derechos humanos y los derechos de la infancia. No jueguen con el fuego del odio o les quemará. Estén a la altura de esta toma en consideración y no la bloqueen o la historia no les absolverá. El futuro será diverso y justo. Y en esa noble tarea estaremos nosotras y nosotros, en la calle y en las instituciones.
Muchas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Plurinacional SUMAR, algunos de ellos puestos en pie).