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Sin adjetivos

Pleno del 17 de julio de 2024

Solicitud de comparecencia, a petición propia, del Presidente del Gobierno ante el Pleno de la Cámara, para dar cuenta de las decisiones adoptadas en los Consejos Europeos del 17 y el 27/06/2024 y para exponer las líneas fundamentales del Plan de Acción por la Democracia.

Comparecencia del Gobierno ante el Pleno.. Autor: Gobierno. Transcripción literal del Diario de Sesiones n.º 57.

Pedro Sánchez Pérez-Castejón

GobiernoPresidente del Gobierno.Página 3Vídeo

Gracias, presidenta. Señoras y señores diputados, una sociedad justa y avanzada, como bien hemos dicho con nuestro silencio, es incompatible con la violencia de género. Por eso, quiero comenzar mi intervención recordando a todas las víctimas, a sus familiares y pidiendo unidad de todos y de todas contra la violencia machista. (Aplausos). Quiero también trasladar a las mujeres y a los familiares que están sufriendo esta violencia estructural que el Gobierno no va a descansar hasta erradicar esta lacra. Por eso, hacemos un llamamiento a todas las fuerzas políticas firmantes del Pacto contra la Violencia de Género para renovar nuestro compromiso antes de que finalice el año, para redoblar nuestros esfuerzos y para reforzar las medidas que sean necesarias para garantizar la seguridad y la vida de la mitad de la población española. Señorías, como ha dicho la presidenta del Congreso, comparezco ante esta Cámara para dar cuenta de las importantes decisiones que se tomaron en los dos últimos Consejos Europeos y, también, para compartir con ustedes y con la ciudadanía las líneas maestras que maneja el Gobierno para implementar en España el Plan de Acción por la Democracia impulsado por las instituciones comunitarias. Hace ya casi cuarenta años que nuestro país se incorporó a la Unión Europea. Por aquel entonces, éramos un país con instituciones frágiles, con una economía débil, poco integrada, que tenía relativamente poco que ofrecer a sus vecinos europeos y mucho que aprender y obtener de ellos. Hoy, las cosas son muy distintas. Hoy, España se sitúa a la cabeza del crecimiento económico, crea casi la mitad de los empleos que se crean en toda la Unión Europea. Ayer mismo el Fondo Monetario Internacional avaló, como antes hicieron otras muchas instituciones internacionales, y les cito textualmente: la brillantez económica española. Hoy contamos con una economía fuerte y equilibrada. Hoy contamos con una de las mejores balanzas comerciales del mundo; una tasa de apertura económica superior a la de Francia, a la de Italia; y empresas líderes en todos los sectores desde el agroalimentario al tecnológico. Estamos a la vanguardia de la transición ecológica, siendo uno de los mayores productores de energía solar o de agricultura orgánica de toda la Unión Europea. Contamos con una de las redes de infraestructuras físicas y digitales más avanzadas del planeta y aparecemos en todos los ránquines como una de las democracias plenas más consolidadas del mundo; clasificación que estoy convencido de que vamos a mejorar después de haber alcanzado la renovación del Consejo General del Poder Judicial, tras cinco años de secuestro por parte del principal partido de la oposición. (Aplausos).

Esto es, señorías, un éxito de país, del conjunto de la sociedad española, que, especialmente, resulta meritorio al lograrse en un contexto geopolítico extraordinariamente complejo con dos guerras, una en Ucrania y otra en Oriente Medio. Si a todo ello sumamos la pujanza del deporte español con la reciente victoria de Carlos Alcaraz, en Wimbledon, a nuestras campeonas del mundo en fútbol, y a la reciente victoria de la Roja en la Eurocopa, pues podemos afirmar que España vive uno de los mejores momentos de su historia. (Aplausos.―Rumores). Bueno, ¿no se alegran ustedes de que logremos esos éxitos? (Rumores.―Aplausos.―El señor Tellado Filgueira: Nosotros sí). Protestan por todo. En fin, quiero aprovechar esta comparecencia, señorías, para agradecer a nuestros deportistas su entrega y su esfuerzo, porque son un ejemplo para toda España. Y me permito, además, transmitir, como presidente del Gobierno, el orgullo que todos los españoles y españolas sentimos de que nos representen.

Señorías, todos recordamos aquello que se decía de que Europa acababa en los Pirineos. Ya nadie piensa así; al contrario, todo el mundo ve en España un país abierto, un motor esencial del proyecto europeo. Las innovaciones políticas, los valores de solidaridad, de modernidad y de tolerancia que una vez emanaban del centro del continente europeo, tienen ahora, en la Península Ibérica, uno de sus grandes epicentros. España, por tanto, ya no es vagón a la cola de Europa, es una de sus principales locomotoras. Por eso, cuando vamos a Bruselas ya no vamos solo a escuchar lo que dicen los países de más peso, como recomiendan algunos, vamos a que se nos escuche; vamos a cincelar una Unión que responda más a los intereses de España, que refleje mejor las aspiraciones y preocupaciones de nuestra ciudadanía, sus empresas y su sociedad civil.

En ese sentido, los consejos europeos celebrados en los días 17 y 27 de junio fueron especialmente importantes porque en ellos se adoptaron decisiones clave sobre qué debe hacer la Unión Europea en los próximos cinco años y quién debe estar al frente de esta tarea. España ha tenido un papel protagonista en estas decisiones y me gustaría compartir estas con ustedes. Como saben, el pasado 25 de junio alcanzamos un acuerdo muy importante los líderes de las tres principales familias políticas europeas, excluyendo a la ultraderecha, sobre las personas que, previsiblemente, ocuparán los llamados puestos de alta responsabilidad comunitarios.

Acordamos, en primer lugar, apoyar la candidatura de Úrsula Von der Leyen a la Presidencia de la Comisión Europea. Saben ustedes que Von der Leyen pertenece a un partido político distinto al mío, pero eso no ha impedido que a lo largo de estos años hayamos trabajado de manera leal y constructiva desde el respeto y también, por qué no decirlo, desde el afecto mutuo. Con ella, el Gobierno español ha impulsado políticas muy ambiciosas en el seno de la Unión Europea; por ejemplo, la reforma del mercado eléctrico, que está beneficiando a millones de consumidores en todo el continente europeo, o la puesta en marcha de los fondos Next Generation, que ya han traído a nuestro país 39 000 millones de euros —‌repito la cifra, 39 000 millones de euros—, de los cuales un 40 % han ido a parar a las pequeñas y medianas empresas. (Aplausos).

En segundo lugar, hemos decidido que el próximo presidente del Consejo sea un socialista portugués, un buen amigo de España y del Gobierno de España, Antonio Costa. Su elección, señorías, me parece especialmente relevante para la Península Ibérica, para el sur de Europa y también para España, en consecuencia, porque nos va a ayudar a poner el foco en eso, en dos asuntos prioritarios para nuestro país: el sur de Europa y la agenda social. La Unión no debe volver a recortes ni a las dos velocidades que quieren algunos. Yo, desde luego, tengo la certeza de que Antonio Costa piensa igual que nosotros y de que nos va a ayudar a llevar el Consejo Europeo en la buena dirección.

Por último, hemos acordado que la, hasta ahora, primera ministra de Estonia, Kaja Kallas, se convierta en la nueva alta representante para Asuntos Exteriores. Creo que, además, su nombramiento es un reconocimiento a su experiencia, a su compromiso con la seguridad del pueblo ucraniano y de todos los europeos, en consecuencia, y también —‌y es lo que me gustaría reivindicar hoy aquí— es una forma de dar continuidad a una extraordinaria labor realizada por un catalán, español y europeo como Josep Borrell. (Aplausos). Señorías, Josep Borrell ha sido un magnífico alto representante, ha sabido potenciar el papel de Europa en el mundo y ha tenido la valentía de ser coherente, de defender el derecho internacional y, en particular, el derecho internacional humanitario en Ucrania frente al imperialismo de Putin, pero también en Gaza frente a la crueldad de Netanyahu. Donde otros muchos han callado, Josep Borrell ha tenido el coraje de alzar la voz con la misma coherencia y la misma humanidad que ha reclamado y ha encarnado también el Gobierno de España haciéndose eco del sentir mayoritario de la sociedad española, porque hemos apoyado a Ucrania en su proceso de adhesión a la Unión Europea bajo la Presidencia española de la Unión Europea, porque hemos firmado un acuerdo muy importante en el ámbito bilateral de seguridad que dota de recursos al Gobierno ucraniano para defender a su población y porque hemos acogido a más de doscientos mil refugiados y refugiadas en nuestro país dando impulso al proceso de paz en la Cumbre de Lucerna. Ese mismo compromiso con el derecho internacional que nos ha llevado a condenar el imperialismo de Putin es el mismo compromiso con el derecho internacional que nos ha llevado a condenar los atentados de Hamás, a exigir la liberación de todos los rehenes y, al mismo tiempo, hemos logrado que el Consejo Europeo exija un alto el fuego, que condenen los asentamientos ilegales en Cisjordania o la violencia de los colonos israelíes frente a los palestinos. Hemos decidido como Gobierno, señorías, participar en la denuncia de Sudáfrica contra Netanyahu ante el Tribunal Internacional de Justicia, hemos aumentado nuestro apoyo a la labor de Naciones Unidas en la zona y hemos conseguido que la Unión Europea, que su Comisión, no bloquease los fondos a UNRWA, como pedían algunos. Como culminación de todo lo anterior, España reconoció el Estado palestino el pasado 28 de mayo, un acto de coherencia, de justicia, para impulsar la paz en Oriente Medio. (Aplausos).

Señorías, en estas elecciones del Parlamento Europeo la ultraderecha ha crecido un 40 % —‌repito la cifra, un 40 %—, ha sido la fuerza más votada en países como Francia e Italia, como Hungría y como Bélgica y ha enviado a Bruselas a casi doscientos representantes. La política de odio y de mentira sigue avanzando en nuestro continente, pero creo que esto es lo más relevante: hemos alcanzado un acuerdo socialistas, conservadores y liberales que ha servido para dejar a los ultras fuera de las instituciones comunitarias y para lanzar un mensaje claro al mundo. (Aplausos). Por cierto, un mensaje, señorías, que las urnas del Reino Unido y también de Francia han vuelto a reiterar hace escasos días: se puede frenar a la ultraderecha, se puede, como ya hicimos aquí en España el pasado 23 de julio de 2023. Pero para lograrlo es fundamental no pactar ni gobernar con la ultraderecha. Quienes la empoderan abriendo las puertas de los gobiernos, quienes la blanquean imitando sus técnicas y sus argumentos están traicionando a Europa, a la democracia y a todo por lo que lucharon nuestros padres y nuestros abuelos. (Aplausos).

El Consejo del 27 de junio también aprobó lo que se llama la nueva agenda estratégica de la Unión Europea, un documento que lo que hace, señorías, es fijar las prioridades que va a tener Europa de aquí al año 2029, que es cuando finaliza el mandato del Parlamento Europeo. Como se imaginarán, las negociaciones para acordar esta agenda han sido largas y complejas porque los veintisiete Estados miembros compartimos posición en la mayoría de los temas, pero también existen discrepancias severas entre nosotros derivadas de la historia, de la realidad presente, de la ideología de cada Gobierno que han tenido, evidentemente, que ser acomodadas para poder encontrar un consenso. Creo que el resultado final de esta agenda estratégica, señorías, es bueno, pero insuficiente como guía para el futuro de la Unión Europea. Es buena porque refleja, de manera equilibrada, las diferentes opiniones que existen en el Consejo, porque aborda algunas de las principales preocupaciones e intereses de la ciudadanía española, pero también es insuficiente porque tiene carencias que lamento y que me preocupan, carencias a las que me voy a referir a lo largo de mi intervención.

La nueva agenda estratégica, señorías, fija tres prioridades para lo que queda de década: una, seguridad; dos, competitividad, y tres, democracia. Hablemos de la primera. En anteriores comparecencias ante esta Cámara ya alerté sobre la creciente conflictividad que afecta a la vecindad europea, las numerosas ciberamenazas que se ciernen sobre nuestras empresas y también sobre nuestros servicios públicos. Simplemente, por darles un dato para que seamos conscientes de la envergadura de los ciberataques y las ciberamenazas que ahora mismo la tecnología representa para el conjunto de las sociedades democráticas, cada año en España, señorías, se registran más de cien mil ataques que buscan dañar nuestra economía y paralizar nuestros servicios públicos. También se producen numerosas campañas de desinformación diseñadas para desestabilizar nuestras democracias como la detectada, por ejemplo, durante las últimas elecciones al Parlamento Europeo en la que trabajaron de forma coordinada más de cincuenta mil cuentas de la antigua Twitter. Europa, evidentemente, debe defenderse de estos peligros y en esto todos los Estados miembros —y‌ creo que también la mayoría de las sociedades de la Unión Europea— estamos de acuerdo. Por eso, nos hemos comprometido a seguir fortaleciendo nuestra industria de la seguridad y la defensa. Por eso, también hemos dicho que tenemos que mejorar la interoperabilidad de los ejércitos y de las fuerzas de seguridad y también, lógicamente, desarrollar nuevas herramientas que garanticen la capacidad de la propia Unión Europea de proteger nuestros intereses dentro y fuera de nuestras fronteras.

Evidentemente, España está contribuyendo y va a continuar contribuyendo a este esfuerzo. Estamos destinando más recursos a la innovación, a la modernización de nuestras infraestructuras y también a los equipamientos, a impulsar el desarrollo de más de 400 empresas de seguridad y tecnología, que están empleando a 80 000 personas en todo el territorio, desde Ferrol a Getafe, pasando por Sevilla, Cádiz, Albacete y regiones como Asturias, también Euskadi, por citar algunos puntos de nuestra geografía. Además, mantendremos un apoyo férreo a Ucrania, tal y como se recoge en el acuerdo bilateral que firmamos hace unos meses, al mismo tiempo que lógicamente, como saben, estamos apostando por la diplomacia, la ayuda al desarrollo y la paz en Bruselas, en Lucerna, en Washington, en Kiev y donde haga falta, porque evidentemente, señorías, Putin no puede ganar esta guerra, porque la democracia debe imponerse frente al autoritarismo y porque el derecho internacional debe prevalecer sobre la ley de la selva, que es la ley del más fuerte.

Junto con la agenda de seguridad, vinculada con todas estas amenazas tanto en el espacio y la tecnología como sobre el territorio ucraniano, la segunda prioridad que fija la agenda estratégica para estos próximos cinco años dentro de la Unión Europea es el fortalecimiento de la competitividad económica. Fíjense en algunos datos que me parecen lo suficientemente elocuentes para que seamos conscientes de que Europa acierta afrontando este debate. Entre el año 2018 y el año 2023 la productividad creció en Estados Unidos el doble que en la Unión Europea; en China creció siete veces más. Es evidente que nuestro continente ha perdido liderazgo en actividades de alto valor añadido, que se ha quedado atrás en el desarrollo de algunas tecnologías verdes y digitales, que son claves para el futuro en el que estamos ya, y ha visto reducido su acceso a materias primas críticas como, por ejemplo, el litio. Todo esto está afectando a la transición digital, a la transición ecológica y, en consecuencia, al rendimiento de nuestras empresas, al poder adquisitivo y a las oportunidades de la mayoría social de nuestro país.

Saben ustedes que, bajo nuestra presidencia rotatoria del Consejo, en el segundo semestre del año pasado, España propuso una agenda estratégica para abordar este problema, para garantizar la competitividad, la resiliencia que se dice ahora, de la Unión Europea de aquí al año 2030. Esa estrategia, que fue suscrita por los veintisiete Estados miembros en la cumbre de Granada, partía de la Declaración de Versalles, bebía del buen trabajo llevado a cabo por la Comisión Europea y también por los Estados miembros y ha sido enriquecida en los dos últimos meses con nuevos aportes, por ejemplo, del primer ministro italiano Enrico Letta con su informe. Ahora lo vamos a incorporar a la agenda estratégica como uno de los ejes prioritarios que va a tener que perseguir la Unión en los próximos cinco años. Su contenido podría resumirse en una idea central, señorías, y es que tenemos que reindustrializar Europa. Tenemos que ser más fuertes industrialmente, pero debemos hacerlo no de cualquier manera, sino de manera sostenible y justa.

Fíjense, hay algunos datos del informe Letta que son, la verdad, bastante elocuentes de los errores de política económica que ha hecho Europa durante estas últimas décadas. Es evidente que no podemos seguir siendo un continente de ahorradores y de consumidores. Cada año 300 000 millones de euros de ahorro europeo —‌repito la cifra, señorías, 300 000 millones de euros cada año— van a parar al extranjero para fomentar el crecimiento económico y empresarial de otros países, fundamentalmente de Estados Unidos. Con nuestros ahorros lo que estamos haciendo los europeos, señorías, es financiar el crecimiento de otras economías, fundamentalmente de Estados Unidos, luego compramos los productos que sus empresas fabrican y, finalmente, nos imponen aranceles a la exportación de nuestros bienes y servicios. En fin, hay que corregir este error, hay que utilizar el dinero de los europeos para invertir en Europa, para atraer industrias, para crear industrias en el continente europeo y para crear nuevos empleos vinculados con la transición ecológica y la transformación digital. Evidentemente, tenemos que hacerlo de manera inteligente, sin caer en las falsas promesas del proteccionismo, impulsando y no destruyendo el mercado único, evitando una competencia desleal entre países miembros, analizando y avanzando en el mercado único de capitales, usando los instrumentos que brinda el Estado y, sin duda alguna, también instituciones comunitarias tan importantes como el Banco Europeo de Inversiones.

Lo que resulta evidente, señorías, después de lo que ha pasado con la pandemia y las distintas guerras a las que se está viendo enfrentado el mundo y lógicamente Europa es que nadie —‌me refiero a nadie con algo de sentido común— cree ya en esta vieja ortodoxia liberal que decía que lo público debía abstenerse de participar en la actividad privada. Incluso los gobiernos más liberales de Europa, también del mundo, están haciendo justo lo contrario, es decir, Keynes está más vivo que nunca.

En España lo sabemos. Por eso, estamos usando los fondos europeos para modernizar nuestras industrias tradicionales, para atraer una nueva generación de factorías y de servicios en clave verde y digital; factorías y servicios de futuro que están creando ya miles de empleos, que están haciendo que nuestra economía sea más variada, sea más resiliente y sea más competitiva. Podría poner múltiples ejemplos. Podría hablarles de las baterías eléctricas que acabamos de empezar a construir en Extremadura, en Navalmoral de la Mata, y de la fábrica de componentes para vehículos eléctricos que va a duplicar su plantilla en Motilla del Palancar, un municipio conquense de seis mil habitantes. Podría hablar también de la fábrica de Semidynamics, en Barcelona, que va a contribuir al diseño de nuevos chips especializados en inteligencia artificial. Podría hablarles de la modernización de la planta azucarera Acor, en Olmedo, que va a reducir sus emisiones en un 80 %, señorías, y aumentar considerablemente la eficiencia de sus procesos. Podría hablar también de los proyectos de hidrógeno verde que estamos auspiciando en Puertollano, en Cartagena, en Teruel, y de la renovación de la factoría de Solvay en Torrelavega, que va a permitir ahorrar a la atmósfera 300 000 toneladas de CO2 al año, es decir, el equivalente a lo que generan 100 000 vehículos de combustión. En fin, podría hablar de muchos proyectos industriales verdes y digitales que estamos impulsando a lo largo y ancho de España. (Aplausos). Pero es evidente que no nos conformamos, que queremos más y por eso les anunció que en los próximos días el Gobierno va a lanzar cuatro nuevos programas, dotados con más de 2300 millones de euros, para acelerar la transición energética en ámbitos como el hidrógeno verde, la cadena de valor de las energías renovables, el impulso a las nuevas comunidades energéticas y un nuevo programa de apoyo a las renovables en la agricultura, las infraestructuras y los barrios y los pueblos de los municipios de toda España. (Rumores).

Señorías, el Consejo Europeo… (continúan los rumores). Señora presidenta, los ciudadanos no lo verán, pero están todo el rato hablando en la bancada del Grupo Popular. (Aplausos.—Rumores). No sé si nos les interesa esta comparecencia.

Presidencia. Intentemos guardar silencio cuando haya alguien utilizando la tribuna para orar.

Pedro Sánchez Pérez-Castejón

GobiernoPresidente del Gobierno.Página 7

Tantas comparecencias que piden y cuando vengo ustedes no escuchan nada. Están a lo suyo. (Aplausos.—Rumores). Menuda falta de educación. (Protestas).

Señorías, el Consejo ha fijado, como he dicho antes, la reindustrialización de Europa como una gran prioridad para los próximos cinco años en España y en Europa y, por supuesto, nuestro país y nuestro Gobierno es uno de los Estados miembros que está avanzando más rápido en este objetivo; eso es lo que quisiera compartir con los ciudadanos que estén siguiendo esta intervención. Estamos cambiando las bases de nuestro patrón de crecimiento económico. Además, lo estamos haciendo con una visión de futuro, que es lo que me gustaría compartir con los ciudadanos, apoyándonos en las bases adecuadas, es decir, la transición ecológica, la transformación digital, la formación de capital humano, la igualdad de género, también en el ámbito socioeconómico, la cohesión tanto desde el punto de vista social como territorial y la apertura comercial. Digo esto porque, en mi opinión, la agenda estratégica se ha quedado corta a la hora de reconocer el papel capital que estos factores pueden y deben tener en la búsqueda de una mayor competitividad del continente europeo y, en consecuencia, también de España.

Miren, el cambio climático, la degradación de la naturaleza no son solo las mayores amenazas a las que se enfrenta la sociedad, también son una gran oportunidad para hacer las cosas mejor, y además debemos aprovecharla para transformar nuestra economía y seguir creciendo y creando empleo. La descarbonización, la circularidad de la economía, la ecoinnovación son las palancas que nos están permitiendo cambiar nuestro tejido productivo, abaratar el coste de nuestra energía y, por tanto, ser más competitivos, atraer industria, más inversión extranjera directa que nunca, y crear nuevos empleos en todo el territorio.

Ocurre lo mismo con la mejora de las condiciones laborales. Hay algunas fuerzas políticas que consideran que el bienestar de nuestros ciudadanos es un auténtico obstáculo para la competitividad de nuestra economía. Se niegan, por ejemplo, a subir los salarios, sin duda alguna y singularmente el salario mínimo interprofesional; a implementar planes de igualdad; al reconocimiento de la diversidad LGTBI en las plantillas de nuestras empresas; a reducir las jornadas laborales, o a impulsar la formación y la estabilidad laboral en nuestras empresas. Quieren recortar el gasto público en educación, en sanidad y en dependencia. Nuestro modelo, señorías, es otro, y creo que además es el que conecta con la mayoría social de los españoles y las españolas, porque nosotros pensamos que las empresas son de sus empresarios y de sus empresarias, de sus trabajadores y de sus trabajadoras y que cuanto mejor estén ellos y ellas más competitiva va a ser nuestra economía. Por eso, nosotros hemos apostado por el diálogo social desde hace seis años y hemos logrado nada más y nada menos que veinte acuerdos con los agentes sociales desde que accedí a la Presidencia del Gobierno. La paz social que hemos alcanzado, señorías, con mucho trabajo y con mucha labor durante estos últimos años es una base fundamental para el crecimiento económico que está experimentando nuestro país.

Afortunadamente, no somos los únicos que lo vemos así, hay más gobiernos progresistas en Europa. Por eso, la agenda reconoce de manera explícita la necesidad de proteger el modelo social europeo, lo que hemos llamado el pilar social, pero nos habría gustado que hubiese hecho mucho más. Nos hubiese gustado que nuestros vecinos más frugales, por ejemplo, entendiesen que cada euro invertido en el bienestar de los ciudadanos del sur es un euro invertido también en el tejido productivo y, en consecuencia, en la seguridad de nuestros países. Sea como fuere, puedo prometerles algo a los españoles y españolas, y es que, sean cuales sean los mínimos que se acuerden en Bruselas, el Gobierno de España no va a rebajar su ambición en el ámbito social. Nuestra única y gran prioridad es que la gente viva mejor, y lo vamos a cumplir durante los tres años que quedan de legislatura. (Aplausos).

También, evidentemente, es importante la apertura comercial, la necesidad de tejer puentes y alianzas con otras grandes potencias —‌eso es lo que entendemos en España y creo que también en la Unión Europea— ampliando nuestras relaciones comerciales con terceros países. Por ejemplo, hemos logrado un importante tratado comercial con Chile, gracias al liderazgo del presidente Boric, y queremos hacer lo mismo con Mercosur, gracias al liderazgo del presidente Lula. Son acuerdos imprescindibles que algunos socios europeos continúan bloqueando, pero que nosotros vamos a seguir defendiendo.

Vamos a seguir defendiendo también la necesidad de fortalecer el multilateralismo y la ayuda al desarrollo, de entender que vamos todos en el mismo barco y que el bienestar de los españoles y españolas no puede disociarse de la estabilidad y del desarrollo económico en África y también en un continente tan importante para nosotros como es América Latina y el Caribe. Por eso, me gustaría anunciarles que la ciudad de Sevilla albergará la IV Conferencia de Financiación al Desarrollo, que tendrá lugar en julio del año 2025. (Aplausos). Este, señorías, es el segundo foro más importante de todos los que organiza Naciones Unidas. Es un encuentro decisivo para modernizar el sistema multilateral, y Sevilla va a ser la capital no solamente de Andalucía, sino también del mundo en el año 2025.

En tercer lugar, la agenda estratégica aprobada por el Consejo y por la Comisión Europea fija como prioridad la defensa de la democracia. La democracia, señorías, es el mayor tesoro que nos legaron nuestros abuelos y nuestras abuelas, nuestros padres y nuestras madres. Les costó mucho conquistarla, y es evidente que no solamente en España, sino también en el mundo está en riesgo. Algunos datos para mostrar la envergadura del desafío al que nos estamos enfrentando a escala multilateral: solo el año pasado, señorías, solo el año pasado hubo cuarenta y dos países en el mundo, cuatro de ellos europeos, que experimentaron procesos de autocratización. El porcentaje de ciudadanos y de ciudadanas que no vería mal vivir bajo una dictadura está creciendo en Europa y en nuestro país uno de cada cuatro jóvenes no considera que la democracia sea la mejor forma de Gobierno. Esta erosión democrática está pasando desapercibida a buena parte de la ciudadanía, pero está sucediendo. La democracia tiene viejos enemigos, pero con nuevas y potentes herramientas. Viejos enemigos que han aprendido a ser más sutiles y ahora usan métodos menos perceptibles en el corto plazo, cuestionan los resultados electorales, distorsionan la realidad con los bulos, atacan la reputación de instituciones democráticas y propagan a los cuatro vientos su desinformación. En definitiva, lo que hacen es intoxicar el debate público con el solo objeto de debilitar nuestras democracias, socavar la convivencia y polarizar nuestras sociedades.

Estas técnicas de desinformación son muy peligrosas porque van contra el verdadero pilar del sistema democrático en nuestro país y en todo el mundo, que es la gente. En democracia el papel más importante es el de nuestros ciudadanos y nuestras ciudadanas, porque es el ciudadano quien realmente decide con su voto, quien determina qué dirección debe seguir el país, qué cosas han de hacerse y qué cosas no deben hacerse. Para ello, el ciudadano o la ciudadana debe discernir entre la verdad y la mentira, entre los problemas reales y los problemas inventados, entre los datos y los relatos, y garantizarlo ante el auge de las nuevas tecnologías resulta aún más complicado. Por eso, señorías, la Constitución española ya hablaba hace más de cuarenta años y de forma visionaria del derecho a la información veraz; una precisión, por cierto, introducida por el Grupo Parlamentario Socialista en la ponencia constitucional. Y no es casualidad que el constituyente eligiese este adjetivo en su artículo 20 para reconocer el derecho a comunicar, a recibir libremente información por cualquier medio de difusión, como tampoco lo es que ese mismo artículo establezca que ese derecho no puede ser restringido mediante ningún tipo de censura previa.

La libertad de los medios de comunicación, señorías, es uno de los pilares esenciales de cualquier democracia, y por eso debemos garantizar una prensa libre, independiente y plural. Para ello es fundamental reconocer y defender el trabajo de los periodistas, de los hombres y las mujeres que se dedican al noble ejercicio del periodismo, para garantizar el derecho constitucional de todos los ciudadanos y ciudadanas a recibir esa información veraz. Es una tarea, señorías, que en muchos países —‌y quiero rendir, además, tributo a esos hombres y mujeres— cuesta vidas. Según el último informe de Reporteros sin Fronteras, 45 periodistas fueron asesinados en el ejercicio de su profesión o a causa de ella en todo el mundo en el año 2023; 13 de ellos han muerto recientemente, que se sepa, en Gaza haciendo periodismo, defendiendo al periodismo. Según ese mismo informe, 521 periodistas permanecieron encarcelados, 54 secuestrados y 84 desaparecidos en el mismo año.

Señorías, el periodismo es una herramienta fundamental para la construcción de la democracia, tal y como afirmaba Kapuscinski, y precisamente por eso comparte con la democracia viejos enemigos con nuevas herramientas, con potentes herramientas. Son herramientas que, por ejemplo, permiten falsear la realidad, como la inteligencia artificial, y multiplicar su difusión mediante la proliferación de pseudomedios digitales cuya forma de competir por la audiencia con los verdaderos medios de comunicación no es ofrecer información rigurosa, sino hacerse eco de mentiras, confirmar sesgos y arrastrar clics. Esto está pasando en todo occidente, señorías, en Estados Unidos —‌una gran democracia—, en Hungría, en Polonia, en Francia, y también está pasando aquí, en España.

España, señorías, tiene una de las democracias más plenas del mundo según los rankings más solventes que existen. Superamos, de hecho, a democracias que tienen más antigüedad, que son más ricas en términos de producto interior bruto que la nuestra, y creo que esto es un inmenso mérito de nuestra sociedad que no deberíamos dejar de celebrar nunca. Sin embargo, esto no significa que nuestra democracia, como todas las democracias del mundo, sea inmune a esas nuevas amenazas a las que antes me he referido. Fíjense, algunos estudios recientes indican nada más y nada menos que el 90 % de los españoles se ven expuestos a noticias falsas de forma recurrente —‌el 90 %— y que al 86 % de ellos les cuesta distinguir las noticias verdaderas de las que no lo son. Cada año se producen en nuestro país miles de bulos que se comparten, señorías, un 70 % más rápido que las noticias verdaderas por las redes sociales y por las aplicaciones de mensajería y que acaban, en consecuencia, distorsionando de manera severa la comprensión que tenemos del mundo en el que vivimos. Esos bulos han logrado, por ejemplo, que el 18 % de los españoles y españolas considere que nuestra economía está en crisis, cuando en realidad es una de las economías más prósperas en Europa y encadena ya quince trimestres consecutivos de crecimiento económico. (Aplausos). Los bulos y la desinformación, señorías, han hecho que el 34 % de los ciudadanos tema que alguien okupe su casa, cuando este problema afecta a menos del 0,06 % de las viviendas que hay en nuestro país. (Aplausos). Señorías, los bulos han hecho que la gente crea que el número de inmigrantes que conviven con nosotros es el doble de lo que es en realidad; han hecho que uno de cada cinco ciudadanos piense que vacunar a los niños es malo, o que el 20 % sostenga que el cambio climático no está causado por la acción del ser humano.

Ninguna de estas percepciones distorsionadas es casual, es inocente, señorías. Las fake news no surgen por accidente. Evidentemente, hay alguien que las fabrica (rumores), que dedica tiempo y recursos económicos a distribuirlas, generalmente con un interés claro, y es erosionar la confianza de los ciudadanos en la democracia y en sus instituciones. (Rumores.—El señor Hernando Fraile pronuncia palabras que no se perciben).

Presidencia. Señor Hernando, por favor, le ruego silencio antes de que le llame por primera vez al orden.

Pedro Sánchez Pérez-Castejón

GobiernoPresidente del Gobierno.Página 9

Señoría, con el señor Hernando, en el Senado, siempre teníamos esta interacción en las intervenciones. Es una persona muy participativa siempre en el debate. (Aplausos.—Risas).

En todo caso, señorías, los datos indican que el consumo reiterado de estas noticias falsas está directamente ligado al voto a la ultraderecha y al auge de posiciones como la xenofobia, como el antisemitismo o como la homofobia. De hecho, distintos estudios apuntan que existe un vínculo probado entre la circulación de bulos, de desinformación en las redes sociales y en las tecnologías y el aumento de los delitos de odio. La evidencia también indica que existe una relación entre estas campañas de desinformación y de bulos y las injerencias de potencias extranjeras que quieren debilitar a Europa alimentando teorías conspiratorias, sobredimensionando la voz de una minoría antiliberal y antisistema que en el fondo, desde el punto de vista social, es absolutamente marginal. Señorías, los enemigos de la democracia están usando las fake news para envenenar la convivencia, para polarizar las sociedades y para destruir los grandes consensos sobre los que se construyen nuestras sociedades democráticas. Si no, planteémonos las siguientes preguntas, señorías. ¿Cómo es posible que, tras los terribles asesinatos machistas que España está sufriendo, haya opciones políticas que cuestionen la mera existencia de la violencia de género? (Aplausos). ¿Cómo es posible que, tras el éxito de movilización por toda España que hemos visto de la semana del Orgullo, haya dirigentes políticos con discursos abiertamente homófobos? ¿Cómo es posible que en pleno siglo XXI haya Gobiernos de la derecha con la ultraderecha que censuran la expresión cultural?

Este es un problema que nos afecta a todas las democracias, señorías, ya seamos votantes de izquierdas o de derechas, nacionalistas o no nacionalistas, porque es un problema que afecta a toda Europa, que está afectando a todas las democracias occidentales. Por eso, la Comisión Europea, allá por el año 2020, es decir, hace cuatro años, elaboró un Plan de Acción por la Democracia dotado de varios reglamentos y de directivas que los Estados miembros estamos obligados a trasponer y a desarrollar en nuestra legislación nacional. Este plan que aprobó la Comisión Europea allá por el año 2020 trata de responder a la difusión masiva de bulos, de desinformación, de injerencia. Recordemos, además, dónde estábamos en el año 2020; estábamos en plena pandemia, en pleno auge de la COVID-19. Durante la pandemia, esos bulos, esa desinformación y esa injerencia llegaron a sembrar dudas sobre las vacunas, cuestionando la verdad científica y poniendo en riesgo la vida de millones de personas en el mundo. Por eso, me gustaría agradecer la tarea que los medios de comunicación de nuestro país tuvieron durante la pandemia, porque fue clave para que tuvieran los españoles y españolas una información veraz frente a los difusores de los bulos. Sin ellos, seguramente, nuestro país no hubiera dado un ejemplo al mundo con la campaña de vacunación y el cumplimiento estricto de las medidas que tuvimos que tomar precisamente para poder salvar vidas. Señorías, la pandemia es el mejor ejemplo de la necesidad de contar con medios de comunicación robustos, frente a la proliferación de difusores de bulos que intentaron desestabilizar nuestras democracias aprovechando la mayor crisis sanitaria del último siglo de la humanidad. (Aplausos).

Ahora, señorías, después de la aprobación de ese Plan de Acción por la Democracia, que ha ido desarrollando la Comisión con directivas y reglamentos aprobados por el Parlamento Europeo, la propia Comisión Europea nos ha pedido a los Estados miembros, a ustedes, a las Cortes Generales, también a los gobiernos europeos, que tomemos medidas para proteger eso, la libertad, la transparencia, el pluralismo de los medios de comunicación, mediante la lucha contra la desinformación, la injerencia extranjera y los discursos de odio. Hay países de nuestro entorno, como, por ejemplo, Alemania, Finlandia o Austria, que ya han empezado a hacerlo; de hecho, esta misma tarde voy a viajar al Reino Unido para participar en una reunión sobre este tema con una veintena de presidentes y primeros ministros europeos. Ahora, evidentemente, nos toca a nosotros y a nosotras, y por eso les anuncio que en las próximas semanas, en los próximos días, el Gobierno de coalición progresista iniciará una ronda de contactos con todos ustedes, con los grupos parlamentarios de las Cortes Generales, para proponerles un plan de acción que nos ayude a proteger y a fortalecer nuestra democracia (aplausos) —‌insisto, aspiramos a impulsar y a lograr los acuerdos que se han logrado también en Europa, junto a los grupos parlamentarios, a los medios de comunicación, que son los principales interesados en frenar esta escalada de bulos y de desinformación, a la academia y a la sociedad civil—, que se resume en la siguiente idea: facilitar la tarea de la gente, de los ciudadanos, dotando a nuestra democracia de más transparencia y de más rendición de cuentas; más transparencia y más rendición de cuentas en tres ámbitos clave de toda democracia, que son: uno, el Poder Ejecutivo; dos, los medios de comunicación, y tres, una propuesta que hago al Poder Legislativo.

En lo que respecta al Poder Ejecutivo, vamos a proponerles nuevas medidas de transparencia y de participación ciudadana. Para ello, les anuncio que vamos a aprobar una estrategia nacional de gobierno abierto; vamos a presentar a los grupos una nueva ley de Administración pública abierta, que amplíe y que mejore la cantidad y la calidad de la información gubernamental. España es un referente internacional en este ámbito, señorías. Por ejemplo, somos el tercer país de la Unión Europea con más datos en abierto y el quinto, nada más y nada menos, de la organización OCDE, pero queremos ser el primero, queremos hacer del gobierno abierto un pilar de la gestión pública dentro y fuera de nuestras fronteras. Por eso también les anuncio que, además de impulsar estas medidas mencionadas, España va a acoger en la ciudad de Vitoria-Gasteiz la IX Cumbre Global de la Alianza para el Gobierno Abierto en otoño del año 2025. (Aplausos). Es una cita en la que van a participar más de dos mil expertos y expertas y líderes gubernamentales de todo el mundo.

Junto con el gobierno abierto, señorías, el segundo eje de este Plan de Acción por la Democracia que se aprobó en Europa y que vamos también a trasladar a España, como he dicho antes, se va a centrar en fortalecer la transparencia, la pluralidad y la responsabilidad de nuestro sistema o, mejor dicho, ecosistema informativo. Lo he dicho antes: sin medios libres y de calidad, no hay democracia; sin fuentes fiables y diversas de información, el ciudadano y la ciudadana estarían a ciegas y no podrían ejercer su importante labor. Por eso la Unión Europea aprobó en marzo de este año un reglamento europeo, que se llama Reglamento Europeo de Libertad de Medios de Comunicación, que busca —‌cito textualmente—, abro comillas: «establecer salvaguardas para combatir las injerencias políticas en las decisiones editoriales de los prestadores de servicios de medios de comunicación, proteger a los periodistas y a sus fuentes y garantizar la libertad y el pluralismo de los medios de comunicación». Cierro comillas. Para ello, el reglamento —E‌ uropa— fija una serie de medidas que fueron aprobadas con los votos favorables de todos los grupos del Parlamento Europeo, a excepción de la ultraderecha —‌por qué será—, medidas que gozan de un amplio consenso político y que nos corresponde ahora —‌es nuestra obligación— trasladar a la legislación nacional. (Rumores.—Varios señores diputados del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso: ¡Nooo!). Sí, sí, claro que sí, por supuesto que sí (rumores), lo que se vota en Estrasburgo se puede perfectamente votar en España. (Aplausos). Estas medidas que contempla el reglamento europeo y que debemos desarrollar en España se pueden resumir, y además invito a todos los diputados y diputadas… (Rumores).

Presidencia. Por favor, silencio.

Pedro Sánchez Pérez-Castejón

GobiernoPresidente del Gobierno.Página 11

Invito a todos los diputados y diputadas que no lo hayan hecho —estoy convencido de que algunos sí— a leer ese reglamento europeo que aprobamos —‌insisto— todos los grupos parlamentarios, a excepción de la ultraderecha.

Como decía, esas medidas se pueden resumir en cuatro grandes principios: primero, transparencia; segundo, independencia; tercero, pluralismo, y cuarto, protección. (Rumores). Repito: transparencia, independencia, pluralismo y protección.

En primer lugar, el reglamento nos conmina a todos los gobiernos y Estados miembros a fijar nuevos estándares de transparencia sobre la propiedad, la asignación de publicidad institucional y la medición de audiencias de los medios de comunicación privados. Cito textualmente los artículos 6, 24 y 25 del reglamento europeo.

El artículo 6 dice así: Los prestadores de servicios de medios de comunicación harán accesible de forma sencilla y directa a los destinatarios de dichos servicios —e‌ s decir, a los ciudadanos— información actualizada sobre —‌primer apunte— el nombre o los nombres de sus titulares, directos o indirectos, que posean paquetes accionariales que les permitan ejercer influencia sobre el funcionamiento y la toma de decisiones estratégicas y —s‌ egundo apunte— sobre el importe anual de fondos públicos destinados a publicidad estatal que se les ha asignado y el importe anual de los ingresos de la publicidad recibidos de autoridades o entidades públicas de terceros países. Esto dice, señorías, el artículo 6 del reglamento que aprobamos todas las fuerzas políticas, a excepción de la ultraderecha.

El artículo 24 dice lo siguiente: Los proveedores de sistemas de medición de la audiencia garantizarán que sus sistemas de medición de la audiencia y la metodología utilizada por estos cumplan los principios de transparencia, imparcialidad, inclusividad, proporcionalidad, no discriminación, comparabilidad y verificabilidad.

El artículo 25 —‌no quiero extenderme mucho más, pero quiero centrarme en el punto 2 de este artículo— dice lo siguiente: Las autoridades o entidades públicas harán publica anualmente por medios electrónicos y fáciles de usar información sobre su gasto público en publicidad estatal. En fin, señorías, esto es revolucionar. (Risas y aplausos). Y les recuerdo que lo hemos votado todos, también el Partido Popular, a excepción de la ultraderecha. (Rumores).

Por tanto, el reglamento europeo es muy claro, señorías: los ciudadanos y las ciudadanas deben conocer las fuentes de financiación de los medios de comunicación, el nombre de sus accionistas y las cifras de audiencia de forma honesta, para evitar fraudes en la inversión publicitaria por parte de gobiernos de nuestra democracia mediante el uso, por ejemplo, de bots o de clickbaits y también, lógicamente, la injerencia de actores extranjeros. Debemos limitar la financiación que puedan dedicar las administraciones públicas a los medios de comunicación para que no haya medios de comunicación que tengan más financiadores públicos que lectores y asegurar que no haya partidos políticos que compren líneas editoriales con el dinero de todos los contribuyentes. (Aplausos.—Rumores). Es evidente y resulta lógico que este reglamento, además de a desarrollar una legislación nacional, nos va a obligar a actualizar una ley, la ley de publicidad institucional, que fue aprobada hace casi veinte años, cuando aún se leían más periódicos en papel que en pantalla y no existían las redes sociales.

En segundo lugar: junto con la transparencia, la independencia. Eso nos mandata también el reglamento europeo, señorías. ¿Independencia para qué? Pues independencia para proteger la línea editorial y los derechos de los periodistas y de los profesionales de los medios de comunicación; para evitar las presiones del ámbito político y también empresarial sobre los profesionales de esos medios de comunicación; para que —‌no sé quién se va a dar por aludido— no haya jefes de gabinete de presidentes autonómicos que amenacen abierta e impunemente a aquellos que no repiten sus consignas (aplausos), y para que ningún periodista tenga que escuchar de nuevo —y‌ cito textualmente, señorías— «os vamos a triturar», «vais a tener que cerrar». (Rumores).

En tercer lugar: junto con la independencia y la transparencia, señorías, mecanismos de defensa del pluralismo y la competencia, para evitar la concentración de medios de comunicación en pocas manos.

En cuarto lugar: la protección, con medidas para asegurar los derechos de los medios de comunicación y también de los consumidores frente a las grandes plataformas digitales, especialmente en lo relativo a la protección del derecho a comunicar y a recibir libremente información veraz por cualquier medio, tal y como establece el artículo 20 de la Constitución española. En definitiva, señorías, transparencia, independencia, pluralismo y protección.

Finalmente, para garantizar la supervisión y el cumplimiento de todas estas medidas que nos mandata Bruselas y en línea, por tanto, con lo que establece el reglamento europeo, propondremos ampliar las funciones y las capacidades de la CNMC, de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia.

Señorías, estas son las medidas que una amplísima mayoría de parlamentarios votó en Estrasburgo, que es, junto con Bruselas, la sede del Parlamento Europeo —‌más de 460 eurodiputados, a excepción de la ultraderecha europea, votamos a favor de ello—, fundamentalmente gracias al acuerdo de las tres grandes familias europeas: conservadores, liberales y socialdemócratas. Como he dicho antes, son medidas que, por tanto, tenemos que volver a adoptar ahora en nuestras legislaciones nacionales para armonizar nuestra regulación a la del resto de Europa y para adaptarla, lógicamente, a las nuevas realidades sociales y tecnológicas que estamos viviendo, para defender y para fortalecer aún más nuestra democracia y para garantizar el derecho que nos mandata nuestra Constitución a la información veraz. Y nos gustaría, señorías, hacerlo con el diálogo y el apoyo de todos los grupos parlamentarios, menos la ultraderecha, como se logró en Estrasburgo.

Adicionalmente, queremos ayudar a los medios a seguir digitalizándose de forma independiente y segura. Por eso les anuncio que vamos a poner en marcha un paquete de 100 millones de euros de ayudas para la digitalización de los medios de comunicación. (Aplausos.—Rumores). Señorías, 100 millones de euros para crear bases de datos, para desarrollar herramientas que mejoren su productividad y la calidad informativa y para reforzar su ciberseguridad. Esos 100 millones de euros provendrán de los fondos europeos y naturalmente irán a parar a todos los medios de comunicación que lo necesiten, con independencia de su línea editorial. Del mismo modo, nos gustaría reforzar los derechos al honor y a la rectificación de la ciudadanía. Los medios, señorías, tienen que ser libres y poder desarrollar su propia línea editorial y, a su vez, los ciudadanos tienen que poder defenderse si se vierten sobre ellos calumnias o acusaciones infundadas; algo que, por cierto, también reconoce explícitamente el artículo 20 de nuestra Constitución. Por último, vamos a proponer una nueva reforma de la ley mordaza ―a ver si lo logramos en este mandato— en lo relativo a la libertad de expresión, en coherencia, de nuevo, con la Constitución española.

Señorías, todo este paquete trata de reforzar un eje central del correcto y sano funcionamiento de la democracia, como es la libertad de expresión, garantizar el derecho a la información veraz. Evidentemente, no es la misión ni la intención del Gobierno repartir carnés de fiabilidad entre unos medios de comunicación y otros. (Varios señores diputados: ¡Nooo!). No creo que ninguna de las familias políticas que aprobamos esto en Bruselas y en Estrasburgo tuvieran esa misma intención. (Aplausos). Esa fiabilidad se la tienen que dar los ciudadanos, los ciudadanos; pero sí es obligación de los poderes públicos, señorías, desarrollar lo acordado en Europa; en especial, cuando con ello lo que estamos haciendo es garantizar una mayor transparencia, una mayor pluralidad y una mayor rendición de cuentas en el ecosistema mediático.

Como ven, todas las medidas que contiene el plan comparten cuatro elementos fundamentales: derivan del Plan de Acción por la Democracia aprobado por la Comisión Europea en el año 2020; siguen los preceptos de la Constitución española, sobre todo el artículo 20; refuerzan la transparencia de nuestra democracia y responden todas —‌creo yo— al sentido común, al sentido común. Creo que esto es una buena noticia para todos, salvo para quienes han convertido la mentira en un negocio rentable. Esos son los únicos que deben estar preocupados.

En una democracia plena, como es la nuestra, no le corresponde al Gobierno evaluar los contenidos informativos, al contrario, son los propios medios quienes deben autorregularse y fomentar buenas prácticas a través de la elaboración de códigos deontológicos. Eso, además, es precisamente lo que establece Europa con la aprobación de un código de buenas prácticas a nivel europeo, y lo que debemos impulsar en España dialogando con el sector y con los profesionales de la información. Decía Gabriel García Márquez que el periodismo es el mejor oficio del mundo, pues protejámoslo.

Por último, señorías, el Plan de acción democrática contendrá propuestas para reforzar la transparencia del Poder Legislativo y del sistema electoral. Esto, evidentemente, son propuestas que hacemos a los grupos parlamentarios, y les corresponde a ustedes decidir si es o no oportuno.

Recordarán, en todo caso —‌y también quiero planteárselo a los ciudadanos que estén siguiendo esta comparecencia—, que en la pasada legislatura establecimos el delito de enriquecimiento ilícito. Aprobamos también un Código de Conducta de las Cortes Generales, y, con ello, las Cortes Generales iniciaron una nueva etapa que pretendía, sobre todo, garantizar una mayor transparencia en la actividad de los diputados y diputadas, de los senadores y senadoras. Ahora, ¿qué nos gustaría? ¿Qué les proponemos? Que todos los grupos parlamentarios se comprometan a seguir avanzando en esta correcta dirección. Por eso, creo que ha llegado la hora de que las Cortes Generales se planteen reformar los reglamentos del Congreso y del Senado para, por ejemplo, algo tan de sentido común como es endurecer las sanciones a aquellos diputados y senadores que no presenten su declaración de bienes y de actividades (aplausos) o que lo hacen con información falsa o incompleta. (Rumores). No hacerlo creo que sería incoherente con el nuevo Código de Conducta de las Cortes y dificultaría el seguimiento del nuevo delito de enriquecimiento ilícito que aprobamos en las Cortes Generales. (Rumores).

Presidencia. Silencio, por favor. Silencio, por favor, señor Hernando, se oye mucho desde aquí.

PRESIDENTE DEL GOBIERNO

Página 13

Es curioso quién se da por aludido y quién no. (Risas).

Con esto, señorías, quisiera también proponerles que creo que nuestro sistema electoral puede verse beneficiado con medidas de mayor transparencia. Por eso, propondremos una reforma de la ley electoral con un doble objetivo. En primer lugar, creo que sería bueno establecer la obligatoriedad de celebrar debates electorales entre los candidatos y candidatas en los medios de comunicación, porque el objetivo es obvio, es garantizar el derecho de los ciudadanos a contrastar propuestas y proyectos. En segundo lugar, creo que sería bueno proponer una reforma de la ley electoral para que todas las encuestas publicadas incorporen los microdatos y la metodología de estimación de los resultados que publican. (Aplausos.―Rumores).

En fin, esto ya depende de los grupos parlamentarios. En todo caso, son medidas, todas ellas ― señorías, todas ellas—, que queremos poner sobre la mesa para dotar de más transparencia, de más independencia, de más pluralismo y de más protección a nuestro ecosistema mediático. Son medidas, todas ellas, señorías, tomadas de la Comisión Europea y acordadas por los principales grupos parlamentarios en Estrasburgo, a excepción de la ultraderecha. Además, creo —‌como he dicho a lo largo de mi intervención— que son medidas coherentes con la Constitución española y destinadas a actualizar nuestro marco regulatorio ante unas nuevas realidades tecnológicas que, evidentemente, están socavando nuestra convivencia, polarizando a nuestras sociedades y expandiendo bulos y desinformación.

El Gobierno de coalición progresista, señorías, pretende impulsar este plan de acción. No queremos ni podemos ni debemos monopolizarlo. Por tanto, en las próximas semanas —‌como he dicho al principio de mi intervención— vamos a llevar a cabo una ronda de contactos con todos los grupos parlamentarios que quieran, lógicamente, con el objetivo de recabar sus opiniones y consensuar el plan antes de poder debatirlas y votarlas en esta Cámara, siguiendo, como es lógico, el procedimiento habitual. También vamos a hablar con representantes de la sociedad civil, de la academia y de los medios de comunicación. De hecho, el Gobierno ―y yo, personalmente― llevamos dialogando con ellos las últimas semanas para la preparación de esta propuesta de plan, y vamos a continuar haciéndolo, señorías, durante las próximas semanas y los próximos meses.

¿Qué es lo que espero? Pues espero, de corazón, que entendamos que las medidas propuestas son objetivas —o‌ bjetivas—, técnicamente solventes y necesarias —‌yo diría que fundamentales— para que todos los que creemos en el Estado de derecho y en la democracia podamos defender eso, es decir, el Estado de derecho y nuestra democracia, votemos lo que votemos. Espero que seamos capaces de alcanzar en esta Cámara el mismo acuerdo transversal que se ha conseguido en el Parlamento Europeo. Lo espero, señorías, porque la democracia es una conquista que ha tardado milenios en lograrse: la victoria improbable de la gente frente a unas élites que les dominaron desde los albores de la historia.

Como tal, la democracia tiene el derecho y la obligación de defenderse, no de las ideas distintas ni de las voces discrepantes, que son una parte esencial de ello, pero sí de las mentiras, de la desinformación, de los bulos, de las injerencias de aquellos que quieren desmantelar la democracia enfangado el debate público, eliminando a rivales con difamaciones o comprando la opinión de ciertos tabloides digitales a base de talonario.

Este Gobierno, señorías —c‌ reo que lo hemos demostrado durante estos últimos seis años—, no teme el escrutinio ni la crítica. Por cierto, estamos muy orgullosos de nuestro trabajo y de nuestros resultados, pues hoy España está mucho mejor que cuando llegamos en el año 2018 (rumores), pero también sabemos que no somos fiables, o mejor dicho, infalibles, que a veces cometemos errores y que es necesario que haya medios y voces que lo señalen. Por eso, creo que lo que todo ello nos hace es ayudarnos a mejorar. Como también nos gusta que todo el mundo pueda expresar su opinión; discrepar de nuestras ideas, ya sean económicas, sociales o medioambientales, y proponer modelos alternativos de país, porque son sus sombras las que ponen en valor nuestra luz. A la izquierda, señorías, a las izquierdas —‌si me permiten que hable en nombre de todas ellas— la libertad y la pluralidad de pareceres no solo no nos incomoda, sino que nos gusta. De hecho, la izquierda ha luchado durante siglos para lograrlas, mientras que otras fuerzas políticas se encontraban muy cómodas en su ausencia. (Aplausos). Por eso, repito que el problema no es la discrepancia, el problema no es la crítica, el problema es la mentira; el problema surge cuando se atacan a las democracias con argumentos manipulados, con informaciones apócrifas, con declaraciones infundadas; el problema es cuando esas mentiras se vierten a la opinión pública, se mezclan con la verdad hasta el punto de que se vuelve imposible distinguir las unas de las otras, como cuando alguien vierte lejía en un balde de agua. Por eso necesitamos más transparencia, independencia, pluralismo y protección para garantizar la libertad de nuestros medios de comunicación, para defender a los medios de comunicación de los que no lo son, para incentivar los buenos comportamientos en nuestras instituciones y la confianza pública en ellas, y también para facilitar el trabajo de la figura más importante que existe en nuestras democracias, señorías, el rol más crucial de todos y de todas y, por cierto, el más difícil de ejercer: el de los ciudadanos y el de las ciudadanas.

A finales del siglo pasado, señorías, España le dio una gran lección, una lección admirable al mundo, la lección admirable de la democracia, porque pasamos de ser una dictadura a una de las democracias más plenas y consolidadas en pocas décadas. Ahora, la tecnología y los desafíos digitales nos brindan una nueva oportunidad de liderar. Seamos nosotros y nosotras, señorías, también ustedes, la vanguardia a la hora de implementar las directrices europeas y, por tanto, de garantizar un debate público veraz y plural, tal y como recoge nuestra propia Constitución.

Esta, señorías, ciudadanos y ciudadanas, es nuestra propuesta de cómo hacerlo. Espero que todas las fuerzas demócratas de este Parlamento se sumen a ella.

Nada más y muchas gracias, señora presidenta. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Socialista y de los miembros del Gobierno, puestos en pie).

Presidencia. Gracias, señor presidente. A continuación, intervendrán los representantes de los diferentes grupos parlamentarios. En primer lugar, por el Grupo Parlamentario Popular, tiene la palabra el señor Núñez Feijóo por un tiempo de quince minutos.

Alberto Núñez Feijóo

PPDiputado.Página 14Vídeo

Señora presidenta, señores diputados y diputadas, quiero manifestar en nombre del Partido Popular una vez más nuestra rotunda condena a estos crímenes y nuestra solidaridad con las víctimas de la violencia machista. (Aplausos). El Gobierno de mi país puede contar con nuestro apoyo para luchar contra esta lacra, lo venimos haciendo en todas las comunidades autónomas donde gobernamos, igual que en los ayuntamientos (rumores); eso sí, con recursos suficientes, con políticas públicas eficientes y con una condición evidente: que los cargos del Partido Socialista se dejen de lucrar con el dinero destinado a la violencia de género. (Aplausos). Sí, señoría, la gestión de los puntos violetas acredita la regeneración que el presidente acaba de trasladar a la Cámara. Pues bien, somos un partido de Estado y de Gobierno y nosotros no nos desentendemos del Estado ni en la oposición ni en el Gobierno.

Señora presidenta, el señor Sánchez hoy le ha dicho cómo dirigir el debate. Ya le mandó una vez que me callara y ahora le dice que exija que todos se callen cuando habla su excelencia. (Risas). No sé si tiene menos respeto por la Cámara o por usted. (Aplausos).

Señorías, hemos escuchado hoy una serie de cuestiones muy sorprendentes. Ha venido a decir aquí que estaba muy orgulloso de los resultados electorales en la Unión Europea ―usted ha perdido las elecciones por cuatro puntos―, yo también lo estoy, y además ha venido a decir que en la Unión Europea había un pacto entre socialdemócratas y populares. Sí. En España usted salió con los populistas y con los nacionalistas para que no gobernarse quien ganó las elecciones, los populares, exactamente lo contrario que en Europa. (Aplausos). Ha venido usted a hablar de injerencias extranjeras, pero ha indultado las campañas de desinformación e injerencia rusa que hubo durante el procés. (El señor De Olano Vela: ¡Muy bien!). Tiene usted otro premio a la coherencia, señor Sánchez.

Pero, en fin, vayamos a lo que usted no ha querido decir y a lo que usted realmente ha venido aquí. Señorías, la única razón por la que está teniendo lugar este debate es porque la mujer del presidente del Gobierno está siendo investigada en un juzgado por presuntos delitos de corrupción en los negocios y tráfico de influencias. (Aplausos). Otra razón por la que usted ha venido es porque su hermano también está en sede judicial por cinco presuntos delitos. Otra de las razones es porque su Gobierno y su partido en tres instancias diferentes, incluida la Fiscalía Europea, está siendo investigado por mordidas y varios tipos de prebendas con cargo a fondos públicos. Y la razón última es porque su fiscal general del Estado está siendo investigado por revelación de secretos. Señoría, esto es lo que nos trae aquí, no hay nada más. (Rumores.―Aplausos). No hay ningún principio, no hay ninguna convicción, nunca la hay, esta es otra milonga más, señor Sánchez. Usted, lo hemos visto, no ha acudido aquí para dar explicaciones ― cuando es lo que tendría que haber hecho desde hace tiempo, y más aún con lo sabido en las últimas horas―, no, en realidad a lo que ha venido usted aquí es a evitar dar explicaciones, y lo que es peor, a intentar castigar por ley a los medios de comunicación que informan sobre la presunta corrupción que a usted le salpica. (Aplausos).

Señor Sánchez, no seré yo quien le diga si los hechos que tantísimo le preocupan tendrán o no consecuencias penales, creemos en la justicia. Pero todo lo que ha trascendido y que usted no ha desmentido es reprochable desde el punto de vista político, absolutamente reprochable, lo revistan como lo revistan. Ni es ético ni es estético que buena parte de su partido y de su Gobierno esté investigado por presuntos delitos de corrupción; no es ético ni es estético declarar en Portugal lo que se gana exclusivamente en España (aplausos) o percibir un sueldo por un trabajo que no se realiza. No se equivoque, señor Sánchez, ni es ético ni es estético que en la Moncloa se firmen cartas de recomendación a empresas que reciben dinero público de su Gobierno. Sí, señor Sánchez, en el Palacio de la Moncloa (aplausos), y usted lo sabía y lo tapó. Lo tapó cuando se retiró cinco días a meditar, ocultando que su mujer ya había designado abogado y procuradora. Lo tapó cuando se le preguntó ―yo mismo desde esta tribuna― si conocía las cartas de recomendación y lo tapó cuando ocultó a los españoles que se vio en la Moncloa con el socio de su mujer en compañía de su mujer. Así que ahora haga el favor, deje de amenazar con la censura y conteste a cada una de las dudas que existen alrededor, si es que usted tiene algún interés en hablar de regeneración democrática. Lo último que sabemos es que Moncloa se ha convertido en sede de negocios familiares, que el Gobierno es el financiador y que la mentira es una forma de hacer política que usted utiliza de forma constante. (Aplausos).

Señor Sánchez, no es que las sospechas de corrupción le salpiquen a usted, es que es usted quien hace que les salpiquen a otros. Porque si ya los hechos son absolutamente reprochables, si cabe, lo es todavía más su actitud, y lo hemos visto hoy otra vez: ese creer que se puede pasar por encima de todos y de todo (risas), ese pensar que no debe dar explicaciones ni disculpas a nadie nunca, ese sentir de superioridad con el que incluso viene aquí a dar lecciones de comportamiento a todos los españoles. Pero, señoría, ¿usted qué se cree? (Risas.―Aplausos). No somos los españoles los que debemos rendirle pleitesía; entérese, es usted quien tiene que rendir cuentas a los españoles. Y además le voy a demostrar por qué. Mire, en este pen (muestra un pendrive) está todo lo que se ha publicado de su Gobierno, de su partido y de su entorno, son tres mil páginas. Según su relato, es falso. Entonces, ¿por qué ni usted ni los suyos lo han denunciado ante los tribunales? (Aplausos). Señoría, a lo mejor tendrá que hacer una adenda internacional a su plan. Hoy The Times se hace eco de las reuniones de su esposa con Barrabés en Moncloa. (Muestra un recorte de prensa). ¿También es un bulo lo de este periódico? ¿También es fango? ¿Es un tabloide digital The Times? ¿También va a censurar a la prensa internacional, señor Sánchez?

Para reparar una información falsa se necesitan dos cosas: la primera, una ley que la ampare —‌y la tenemos, la Ley Reguladora del Derecho a la Rectificación, del año 1984—; y la segunda, ¿sabe lo que se necesita?, que le acompañe la verdad. ¿Cuál es el problema? Que a usted le acompaña la mentira. (Aplausos). Usted tenía dos opciones ante la corrupción que le acecha: explicar lo que se publica si lo considera inexacto o denunciar lo que se publica si lo considera falso, pero no ha elegido ni la una ni la otra. ¿Sabe lo que usted ha elegido? Controlar lo que se publica en nuestro país. (Un señor diputado: ¡Muy bien!―Aplausos). Es revelador, señor Sánchez.

Mire, si los medios de comunicación señalan que tenemos el doble de paro que la Unión Europea, si los medios de comunicación acreditan que usted ha subido más impuestos que nadie y que ha incrementado un 30 % la deuda pública, no pueden hablar de eso; la verdad oficial es que la economía española va como un cohete y fin de la cita, señoría. (Risas.―Aplausos). En fin, señorías. Nos habla usted de acabar con los bulos. Hagámoslo. Aún estoy esperando de usted y de la vicepresidenta primera una rectificación y disculpa pública sobre el bulo que me lanzó a mí y a mi familia. Aún la estoy esperando, señoría. (Varios señores diputados: ¡Muy bien!—Aplausos). Nos ilustra también sobre noticias falsas, pero la misma semana que su mujer debe presentarse en un juzgado comienzan a difundir desde su partido una información falsa respecto al juez que la llamó a declarar. Por cierto, ¿quién tiene dos documentos nacionales de identidad, señor Sánchez? (Rumores).

Por último, nos da lecciones de verdad. Sí, sí. El cinismo hecho carne nos da lecciones de verdad. Pues bien, probablemente usted sea el dirigente de los últimos cuarenta y cinco años con la relación más complicada con la verdad, por decirlo finamente. No gobernaré con Podemos, no pactaré con Bildu, traeré a Puigdemont a disposición de los jueces, la amnistía no cabe en la Constitución, etcétera, etcétera. ¿Le suena esto? Señor Sánchez, el mayor bulo de España es usted. (Varios señores diputados: ¡Muy bien!—Aplausos). Sí, señoría, por eso la toma usted con los medios de comunicación, pero no con todos. Si los medios de comunicación publican lo que a usted le gusta leer, ver y escuchar, entonces merecen toda la inversión del Estado; si publican lo que a usted le molesta, entonces merecen todo el castigo del Estado. Por tanto, 100 millones de euros más a los que publiquen lo que a usted le gusta ver, escuchar y leer (aplausos), 100 millones de euros más. ¡Qué sarcasmo, señoría! Habla usted de pseudomedios y lo que usted pretende en nuestro país es una pseudodemocracia.

Vuelvo al tema que nos trae aquí. Otra mentira. El Reglamento Europeo de Libertad de los Medios de Comunicación es un reglamento, no es una directiva. No hay que trasponerlo, hay que cumplirlo, hay que cumplirlo. (Aplausos.―Rumores). ¿Y qué se busca en ese reglamento? Garantizar la libertad de expresión y la pluralidad, evitar la injerencia de los Gobiernos en los medios y reforzar la independencia de los medios públicos. O sea, señor Sánchez, lo contrario de lo que pretende usted. Por otra parte, la protección del derecho al honor —‌como le decía— ya está recogida en nuestra legislación. No existe impunidad para difamar ni para injuriar ni para calumniar en España, señoría. La última vez que quisieron regular algo que ya existía fue la ley del solo sí es sí y fíjese cómo acabó, una gran chapuza. Esto puede acabar —‌lo que usted pretende— como el mayor ataque a la libertad de información de la democracia española (aplausos), que ya le advierto que no vamos a consentir. Basta ver lo que ha hecho cuando ha tenido la oportunidad de meter la mano en los medios públicos: nombrar a su secretario de Estado de Comunicación al frente de la Agencia EFE y nombrar a una militante del Partido Socialista para dirigir Radiotelevisión Española. Estas son lecciones de regeneración de los medios de comunicación. (Rumores). Mire, sabemos que su criterio es: ninguna institución sin su Tezanos al frente. Entonces, ¿ahora qué pretende? ¿Poner también comisarios en los medios privados? ¿Quiere controlarlos todos y a toda prisa? Hoy se aprueba en el Senado la Comisión de investigación sobre el señor Tezanos y el uso fraudulento de medios públicos en el CIS. Por supuesto, yo le creo capaz de todo, así que no se ofenda, pero oírle a usted dar lecciones de regeneración sería como oír al señor Otegi dar lecciones de derechos humanos. (Aplausos). Mire, la regeneración democrática en España no vendrá con el cambio interesado de una ley, solo llegará de la mano de los españoles cuando cambiemos el Gobierno.

Usted ha venido aquí a hablar de lo que le ha dado la gana, pero no ha hablado de las cuestiones importantes. Bueno, usted se alegra del resultado europeo y yo también. En eso coincidimos. Nosotros hemos ganado y usted ha perdido. Como hemos ganado y somos la fuerza mayoritaria en Europa vamos a aprovechar para impulsar todo a lo que nos hemos comprometido y frenar todo en lo que no creemos, es decir, vamos a frenarle a usted en la Unión Europea, señor Sánchez. (Aplausos).

Por cierto, no lo menciona y es el principal problema que tiene hoy España. Ha venido aquí a darnos sermones y, en cambio, se resiste a hablar de la política migratoria que no tiene este Gobierno. Verá usted, ¿España necesita una migración regulada? Sí. ¿Tiene que afrontar con urgencia la inmigración irregular y descontrolada? Sí. ¿A los españoles nos preocupa? Sí. Los datos de su Gobierno son alarmantes: multiplica por dos la llegada de inmigrantes ilegales a España con respecto al año pasado y en Canarias por tres. La previsión de su Gobierno, de su Gobierno, es que antes de finalizar el año podemos llegar a 70 000 inmigrantes irregulares más, es decir, alrededor de 100 000 este año. Usted pasa por encima de todo, pero contésteme, ¿va a declarar la emergencia migratoria nacional? ¿Va a convocar una Conferencia de Presidentes urgente? ¿Hasta cuándo vamos a seguir recibiendo inmigrantes de forma irregular sin hacer nada? Solidaridad sí, seguridad también, señor Sánchez. (Aplausos). Señor Sánchez, póngase a trabajar en los temas realmente necesarios.

Señoría, los españoles somos y seremos libres pese a usted. Libres para tener nuestro propio criterio de opinión, de libertad y de expresión; libres para informar e informarnos y libres para creer que España puede tener un Gobierno mejor que el suyo. Porque ese es el problema fundamental que tiene usted, señor Sánchez, que teme la libertad del pueblo al que se debe. Si los medios cuentan la verdad, los desacredita; si los jueces le investigan y aplican la ley, los ataca; si la oposición hace oposición, intenta destruirla; si alguien le lleva la contraria, lo señala; y las urnas, mejor ignorarlas. La regeneración democrática no será a través de ningún chantaje de nadie y menos de usted, será a través de una alternativa seria e ilusionante que traeremos a esta Cámara.

Señor Sánchez, el 23 de enero del año 2023 le mandé sesenta propuestas de regeneración democrática. (Muestra un documento). Señoría, esto sí que son garantías democráticas para nuestro país. (Aplausos). De acuerdo con estas propuestas aquí, en España, no va a caber que ningún Gobierno controle el CIS, Radiotelevisión Española y la Agencia EFE. No va a ser posible ser ministro por la mañana y fiscal general del Estado o gobernador del Banco de España por la tarde. Aquí no cabe que compañeros de partido borren los delitos de corrupción desde el Tribunal Constitucional. (La señora vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, Montero Cuadrado: ¡Ay, ay, ay!—Varios señores diputados: Sí, sí, sí.—Aplausos.—Protestas). Aquí no cabe que ningún presidente le oculte a esta Cámara la política exterior o le niegue el debate de la nación.

Sí, señoría, España se va a levantar con principios firmes. Una alternativa libre de chantajes, una alternativa que no se reduce a la España conmigo o contra mí y una alternativa que no busca la división (rumores), sino que construye sobre lo que tenemos en común. (Rumores). Los ciudadanos vamos a recuperar la libertad, la igualdad y la dignidad que este Gobierno quiere quitarnos a costa de negociar lo que no le pertenece. España, señor Sánchez, sigue siendo de todos los españoles.

Nada más, señorías. Muchas gracias. (Prolongados aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso, puestos en pie).

Presidencia. Muchas gracias, señor Núñez Feijóo. Por el Grupo Parlamentario VOX, tiene la palabra el señor Abascal Conde, también por un tiempo de quince minutos. Cuando quiera. (Aplausos).

Santiago Abascal Conde

VoxDiputado.Página 17Vídeo

Dice Sánchez que hay que asegurar que no haya partidos políticos que compren líneas editoriales de medios de comunicación, y acto seguido —‌pero acto seguido— anuncia 100 millones de euros para los medios de comunicación en la tribuna del Congreso, para digitalizar medios de comunicación. (Aplausos). Le voy a dar una noticia: los medios de comunicación están digitalizados hace mucho tiempo. ¿En qué año vive usted, señor Sánchez? ¡Lo único que quiere usted es comprar líneas editoriales de medios de comunicación!; justo lo que ha venido a denunciar en esta tribuna. (El señor presidente del Gobierno, Sánchez Pérez-Castejón, hace gestos negativos.—Aplausos).

Es el colmo, señorías, que el señor Sánchez venga hoy al Congreso y se atreva a hablar de procesos de autocratización. Y es el colmo de los colmos que venga usted aquí a hablar de discernir entre la verdad y la mentira cuando ha estafado y mentido brutalmente a los españoles en dos legislaturas consecutivas. (Aplausos). También viene a decir que algunos han convertido la mentira en un negocio. ¿Y en qué ha convertido usted la mentira? En un modo de permanencia en el poder a cualquier precio, señor Sánchez.

El Gobierno y el partido más corrupto de la democracia no pueden hablar de calidad democrática, pero vienen aquí ustedes y se atreven a hablar incluso de índices de calidad democrática. Y lo hace usted, que tiene a su esposa imputada por corrupción. Viene usted, señor Sánchez, usted, que recibía en el Palacio de la Moncloa, en la casa de todos los españoles, como dijo ayer, al socio de su señora (aplausos). Usted, cuya esposa dirige una cátedra en una universidad pública sin ser ni siquiera licenciada. Lo dice usted, cuya esposa registró a su nombre un software pagado con dinero público de todos los españoles. (Aplausos). Y lo dice usted, señor Sánchez —‌y no sé qué tiene esto que ver con la calidad democrática—, cuya esposa da clases —‌la esposa del presidente del Gobierno— sobre cómo captar fondos públicos siendo usted el que los reparte, acaba de anunciar 100 millones de euros para los medios de comunicación. (Aplausos). Estaría bien que nos dijera dónde aprendió su mujer sobre la captación de fondos públicos para después ir a enseñar a otros sobre cómo captar fondos públicos. No ha sido en una licenciatura; quizá sea autodidacta, yo no niego su capacidad de aprendizaje, o quizá se lo haya podido explicar usted, pero sería muy bueno que nos lo dijera aquí. Y también que nos diga qué tiene que ver con la calidad democrática que la señora del presidente del Gobierno acuda a declarar a un juzgado con los privilegios que en España no tiene ni siquiera la realeza (aplausos), con un dispositivo de seguridad vergonzoso y con los medios de comunicación alejados.

Pero si hoy me concede una gracia, le pediría que me contestara solo a una pregunta de todas las cosas que le voy a decir. Usted nunca me contesta a ninguna pregunta, ni siquiera en las sesiones de control, pero me gustaría que hoy contestara a la siguiente pregunta: señor Sánchez, ¿a cuántas empresas cotizadas que dependen de su regulación llamó usted personalmente para que recibieran a su esposa? Se lo vuelvo a preguntar: señor Sánchez, ¿a cuántos CEO de empresas cotizadas que dependen de la regulación pública llamó usted personalmente para que recibieran a su esposa? (El señor presidente del Gobierno, Sánchez Pérez-Castejón, hace gestos negativos). Suba aquí y atrévase a decir que usted no llamó a ninguna. Es capaz, lo sé. (Aplausos).

Nos habla de calidad democrática cuando hay un señor con los mismos apellidos que el presidente del Gobierno que tiene un sueldo público sin acudir a su puesto de trabajo; y nos habla de calidad democrática cuando hay un señor que tiene ese puesto de trabajo sin despacho, y tiene un despacho justo cuando comienza la investigación de la Guardia Civil. Y nos habla de calidad democrática cuando hay un señor que trabaja en la Diputación de Badajoz desde Portugal o desde Tailandia, aún no lo sabemos. Y parece que también tiene que ver con la calidad democrática trabajar en el sector público español y tributar en el extranjero. Eso aquí solo se puede hacer con determinados apellidos (aplausos), pero no está al alcance del conjunto de los españoles, y estoy seguro de que hasta los diputados de otras fuerzas políticas que le apoyan se arrugan en el escaño. (Aplausos).

El Gobierno del señor Sánchez está hundido en la corrupción económica, familiar y política partidaria. En la corrupción política que representa la ley de amnistía, con la que ha comprado su investidura (aplausos), y en la corrupción institucional que representa el asalto al Tribunal Constitucional, que ha servido para garantizar la impunidad de los ERE. Porque hoy lo que sabemos es que siete magistrados colocados por el Partido Socialista, con la ayuda del Partido Popular, han actuado para que la impunidad de la peor corrupción cometida en España sea un hecho, y para salvar a dos presidentes del Partido Socialista. (Aplausos).

Señor Feijóo, no es ético ni es estético pactar con esto. No es ético ni es estético llegar a acuerdos con el Partido Socialista. Lo digo porque ante lo que estamos viviendo ―que, escuchando su intervención, entiendo que le molesta y le preocupa― no se entiende que se repartan todo con Pedro Sánchez; que se repartan ustedes el Consejo General del Poder Judicial, dándole un aliento (señala hacia el señor presidente del Gobierno, Sánchez Pérez-Castejón); que se repartan el Tribunal Constitucional y que hayan nombrado ustedes a Conde-Pumpido, teniendo en cuenta lo que ahora estamos padeciendo; que se repartan el Tribunal de Cuentas, Radio Televisión Española, la Junta Electoral y las comisiones parlamentarias, tanto en el Congreso como en el Senado, además de los sillones en Bruselas. (Aplausos). Y lo que no se entiende es que después de esto, señor Feijóo, se atrevan ustedes a hablar de la pinza de VOX y del Partido Socialista, y de que VOX es el mejor aliado de Sánchez. Que lo digan ustedes y que también encarguen a todos sus plumillas ―ya veo que cabecean y dicen que sí― a que vayan a decirlo, ¡y luego vienen aquí y lo pactan todo con Sánchez, en esta Cámara y en Bruselas! (Aplausos).

Todos ustedes, unos y otros, están discutiendo sobre calidad democrática, y lo hacen entre el Gobierno corrupto hasta la médula y la falsa oposición. Pero hacen como que discuten, porque se finge discutir sobre calidad democrática cuando se han repartido los jueces como cromos. Además, se han ido a hacerlo a Bruselas y probablemente allí se lo han impuesto… esa señora que no se sabe de quién es aliada, si del Partido Popular o del Partido Socialista, la señora Von der Leyen. Fingen discutir sobre calidad democrática en esta Cámara a la vez que han acordado aumentar el número de políticos en Castilla-La Mancha, ustedes dos (señala con ambas manos a derecha y a izquierda al señor Núñez Feijóo y al señor presidente del Gobierno, Sánchez Pérez-Castejón), cuando hay una deuda y un déficit permanente en las administraciones públicas y el pueblo español sufre. Fingen discutir sobre calidad democrática semanas después de haber votado a favor de iniciar los trámites para una regularización masiva de medio millón de personas que no cumplen la ley de extranjería, que no respetan las leyes. (Aplausos). ¡¿Para quién es la ley en España?! Desde luego, no es para los cómplices de investidura de estos señores (señala hacia los escaños de la parte izquierda del hemiciclo); parece que tampoco para los ilegales. La ley en España solo es para los españolitos corrientes, que pagan impuestos y que están hasta el cuello.

Fingen discutir sobre calidad democrática y pelearse en esta tribuna y luego unos imponen y otros aceptan leyes totalitarias, como la ley de memoria histórica o la Ley de Memoria Democrática, que ataca la libertad de conciencia, la libertad de expresión y la libertad de cátedra. Si hicieron eso, ¿cómo no van a hacer lo que quieren hacer con los medios de comunicación? (Aplausos). Pues esto lo hizo el antecesor, Zapatero, y lo aceptó el antecesor, Rajoy, y aún permanece vigente en algunos lugares, como en Andalucía; y se ha derogado solo donde gobernaba VOX con el Partido Popular, salvo en Castilla y León, que una vez que ha salido VOX de los gobiernos, han dicho que eso ya no se deroga, porque, entre otras cosas, la ley de memoria histórica de Castilla y León la hizo el Partido Popular.

Y fingen discutir también sobre calidad democrática, y unos imponen una ley de amnistía para sus socios golpistas y otros renuncian a la mayoría absoluta en el Senado, es decir, a utilizar todas las armas a su alcance para bloquear esa ley de amnistía. Si hasta se lo dijo su expresidente: el que pueda hacer, que haga. Les dijo que había que arriesgar en defensa de las instituciones. En eso no quisieron escucharle. Eso sí, han estado de manifestación en manifestación domingo tras domingo, para luego venir aquí a pactar con Pedro Sánchez y a repartirse los jueces, cuando está dando un golpe a las instituciones. (Aplausos). Y fingen discutir sobre calidad democrática y tienen comprados, unos y otros, a todos los medios de comunicación del país, en ayuntamientos, en regiones y desde el Estado. Y no es suficiente, porque el tirano quiere más; quiere repartir más dinero, quiere repartirlo él, y no lo dice claramente, pero quiere cerrar los que no le gusten; quiere cerrar esos a los que llama pseudomedios digitales, si es que hablan de su señora.

Se ha hablado aquí mucho de bulos; bulos los padecemos nosotros, y no de pseudomedios digitales precisamente, que también, sino de medios muy consolidados. Yo he visto en una portada del diario El País —e‌ se cuya línea editorial han comprado ustedes (señala con la mano izquierda los escaños de la parte izquierda del hemiciclo) y que salvaron ustedes (señala con la mano derecha los escaños de la parte derecha del hemiciclo)— no hace tanto, decir, por ejemplo, que los dirigentes de VOX se habían subido el salario el 25 % cuando los salarios en VOX están congelados. He visto al diario El Mundo publicar en portada un manifiesto de militantes de VOX contra la dirección de VOX firmado por ninguna persona, un manifiesto anónimo en portada de los periódicos. ¡Y hablan ustedes de bulos!

Se atreven a hablar de calidad democrática y vienen aquí a hablar de los medios de comunicación y de la separación de poderes. Para que un Estado sea democrático tiene que haber separación de poderes, es verdad, ¿ustedes qué entienden por separación de poderes? ¿Elegir a los jueces entre unos y otros y, después de cuarenta años, no haber tomado las medidas necesarias para que los jueces sean los que puedan elegir sus propios órganos de gobierno? (Aplausos). Para que haya un Estado democrático tiene que haber prensa libre ¿verdad? ¿Los medios de comunicación que reciben publicidad institucional permanentemente, no se sabe con qué objetivo —¿para qué tienen que hacer publicidad los ministerios, las consejerías?—, subsistirían sin la publicidad institucional? Parece que no, porque necesitan 100 millones de euros más que va a traer el señor Sánchez para repartir graciosamente. (Aplausos).

Y fingen ustedes debatir sobre calidad democrática, como fingían hace un mes cuando recorrieron España, pueblo a pueblo, en las elecciones europeas para mentir a los españoles y decirles que eran ustedes muy distintos. Tardaron un día, y al día siguiente, como Pedro Sánchez, que miente durante toda la campaña y al día siguiente es cuando anuncia los pactos que prometía que no iba a hacer y al día siguiente anuncia la ley de amnistía que prometía que no iba a hacer, pues ustedes lo mismo: decían que eran muy distintos y al día siguiente han venido aquí a enorgullecerse del pacto que tienen populares y socialistas en Bruselas. (Aplausos). Podían haber realizado mítines conjuntos en las elecciones europeas, podían haber invitado a la señora Von der Leyen y, de paso, podrían haber confesado a los españoles que iban a pactar en Europa, que iban a repartirse los sillones y que por supuesto, además de repartirse los puestos, iban a impulsar la Agenda verde en comandita, iban a seguir acosando al campo español y a la industria nacional, iban a impulsar la aplicación de la Agenda 2030 y que iban a ponerse de acuerdo en la promoción de la inmigración masiva, como han hecho aquí, más allá de las palabras del señor Feijóo, apostando por regularizar de golpe a medio millón de personas, creando un brutal efecto llamada, que pagará Canarias y que luego querrá que paguen todos los españoles con lo que ustedes llaman el reparto de la solidaridad, que no es más que el reparto de la inseguridad y de la ruina. (Aplausos). Bueno, han llegado en el Parlamento Europeo a tal acuerdo no solo populares y socialistas, sino con la extrema izquierda, que el Partido Popular Europeo, para no votar al Grupo VOX, ha decidido que sea vicepresidente del Parlamento Europeo un tipo de ultraizquierda antisemita y pro-Hamás. (Aplausos).

Fingen pelearse sobre calidad democrática y en cuarenta años, ¿cuántas veces han preguntado a los españoles en referéndum utilizando el artículo de la Constitución que lo permite? Dos veces. Este artículo de la Constitución no existe para ustedes y, desde luego, no existe para los españoles. Decisiones importantes de alto alcance y que afectan a los españoles, que podían haber sido consultadas, las han tomado ustedes solitos aquí durante mucho tiempo, y demasiadas. Preguntemos a los españoles —‌atrévanse— si quieren continuar con la política de fronteras abiertas; eso es calidad democrática. No lo decidan ustedes por ellos. Preguntemos a los españoles que viven en esos barrios donde quieren poner los centros de menas, en esos pueblos, a ver si quieren los centros de menas que ustedes les mandan. ¡Dejen votar a los españoles!, también en Fuenlabrada, dejen votar a quienes eligieron al alcalde socialista de Fuenlabrada. Preguntemos a los padres si quieren elegir la educación de sus hijos o si prefieren que sean ustedes los que sigan eligiendo cómo se educa a los hijos de los demás. Pregunten a los españoles si quieren reducir el gasto público o si quieren aumentarlo; si quieren aumentar el número de diputados en los parlamentos regionales o si quieren disminuirlo. Pregunten también si quieren seguir financiando a partidos políticos, sindicatos y patronales. No lo preguntan, porque saben que la contestación de los españoles no les iba a gustar. De paso, pregunten por el Pacto Verde y por la Agenda 2030. No tengo ninguna duda de cuál sería la respuesta del pueblo español. (Aplausos).

Calidad democrática, señorías, es no engañar a los españoles, es cumplir los compromisos electorales. Calidad democrática es que millones de españoles que no piensan como ustedes tengan los mismos derechos a expresar su opinión y puedan tener representantes públicos que la defiendan en las Cortes. Calidad democrática es respetar el Estado de derecho, que ustedes no respetan; es respetar la separación de poderes, que ustedes han asaltado, y es preguntar a los ciudadanos de vez en cuando sobre asuntos de importancia que les incumben. Calidad democrática es excluir de la política únicamente a los violentos y a quienes les aplauden; a los golpistas, con los que ustedes han pactado; y a los que quieren romper la convivencia nacional y la unidad nacional, que es la base de la Constitución. Pero ustedes no tienen ningún interés en la calidad democrática de España. Ustedes han venido aquí únicamente a convertir en bulos las ideas de los demás, a victimizarse, a intentar tapar la corrupción que afecta brutalmente al presidente del Gobierno, a su familia y a su partido, y se acuerdan de la democracia cuando los medios publican cosas que no les gustan.

Se atreven a hablar, además, de la convivencia y de cómo hay ideologías que atacan la convivencia. Pues mire, aquí en España recientemente, solo han disparado al expresidente y exfundador de VOX, al señor Alejo Vidal-Quadras; en Estados Unidos, han disparado a Donald Trump (la señora vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, Montero Cuadrado, y el señor presidente del Gobierno, Sánchez Pérez-Castejón, intercambian comentarios que no se perciben). ¿Qué ha dicho usted, que han fallado? (La señora vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, Montero Cuadrado: No). ¡Ah! En Brasil, han acuchillado al señor Bolsonaro; en Japón, a Shinzõ Abe; a Robert Fico también le dispararon, y Pim Fortuyn fue asesinado en Holanda. Esa violencia siempre viene de la izquierda y del islamismo; siempre, de manera invariable. (El señor presidente del Gobierno, Sánchez Pérez-Castejón: ¿Cómo puede decir eso?) La convivencia la envenenan ustedes (el señor presidente del Gobierno, Sánchez Pérez-Castejón, se vuelve para hablar con el señor López Álvarez mientras señala al señor Abascal), los que demonizan a los demás, los que propagan el odio, los que creen que los demás no tenemos legitimidad. (Aplausos).

Y por terminar: calidad democrática, ni en las formas. No hay más que ver lo que pasó ayer en el Palacio de la Moncloa, donde el señor Sánchez llevó a unos niños a que lo aplaudieran y gritaran ¡presidente, presidente! mientras llegaban los jugadores con caras largas. (Risas). Está claro qué es lo que a ustedes les preocupa. Está claro qué es lo que le preocupa a su majestad. Ya veo que les indigna mi intervención. No voy a decir que lo lamente. (El señor presidente del Gobierno, Sánchez Pérez-Castejón: No, no.—La señora vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, Montero Cuadrado: No, no. Da igual).

Termino. Señor Sánchez, su discurso es abiertamente totalitario porque, en el fondo y de manera tramposa, usted lo único que está haciendo es postular la persecución ideológica en nombre de unas verdades que usted mismo pretende declarar.

Muchísimas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).

Presidencia. Gracias, señor Abascal. (El señor López Álvarez pide la palabra). Señor López, ¿por qué me pide la palabra?

Patxi López Álvarez

PSOEDiputado.Página 21Vídeo

Por el artículo 72.1, porque el señor Abascal acaba de decir que la violencia siempre viene de la izquierda y yo soy de izquierdas, este grupo es de izquierdas, y nunca hemos alentado ningún tipo de violencia, sino todo lo contrario, hemos condenado todas las violencias, vengan de donde vengan. (Rumores). Por lo tanto, eso no debe aparecer en el Diario de Sesiones. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señor López. Por el Grupo Parlamentario Plurinacional SUMAR, tiene ahora la palabra el señor Errejón Galván, también por un tiempo de quince minutos. (Rumores).

Íñigo Errejón Galván

Grupo SumarDiputado.Página 21Vídeo

Gracias, señora presidenta. Señor presidente, señores ministros, señorías. (Rumores).

Presidencia. Un momento, señor Errejón. Ruego silencio a la Cámara, por favor.

Íñigo Errejón Galván

Grupo SumarDiputado.Página 21

Permítanme comenzar con una consideración inicial. Creo que sería bueno separar estas comparecencias a raíz de los Consejos Europeos de las comparecencias sobre política estatal, porque, al final, la política doméstica se acaba comiendo toda la sesión y nunca tenemos tiempo para discutir de cuestiones europeas muy relevantes a las que, por supuesto, la derecha no ha hecho ninguna mención, pero que para nosotros determinan una buena parte de la política española después. Déjenme dar tan solo tres pinceladas.

En primer lugar, a nosotros nos preocupa la formación de la nueva Comisión Europea y la designación de Kaja Kallas como alta representante de política exterior, que podría escalar las tensiones con Rusia. Es necesario un alto el fuego inmediato en Ucrania con la supervisión de la OSCE y negociaciones humanitarias y diplomáticas sobre la base de las resoluciones de la ONU. En segundo lugar, en Oriente Medio, el genocidio en Gaza continúa, a pesar de la oposición internacional. Netanyahu prolonga la masacre, lo que amenaza con extender el conflicto al Líbano. Hay que detener el genocidio, apoyar a Sudáfrica en la Corte Internacional de Justicia y responsabilizar a Netanyahu y a todo su Gobierno ante la Corte Penal Internacional. (Aplausos). Y hay que decretar de inmediato un embargo total y completo a la compraventa de armas al Estado genocida de Israel. En tercer lugar, la Cumbre de la OTAN, para nosotros, muestra las dudas sobre la defensa basada en la destrucción mutua asegurada, especialmente ante una posible victoria de Trump en Estados Unidos. Defendemos una estrategia diplomática de paz, la reforma de las Naciones Unidas y el apoyo a la Agenda para la Paz de António Guterres, que evite una nueva guerra fría.

En todo caso, para nosotros, sin duda, hoy el tema central que nos ocupa es el de la democratización del Estado español. Hay quien podrá preguntarse si esto acaso es necesario, dado que ya votamos. Para nosotros, es necesario, porque vivimos en un sistema de pluralismo imperfecto, en el que lo que dicen las urnas, la voluntad popular, se respeta solo a veces y con frecuencia mandan siempre los mismos sin necesidad de presentarse a las elecciones. Un conglomerado de herencias, apellidos, relaciones e intereses de minorías muy ricas y poderosas consigue salirse con la suya, preferentemente con el favor de las urnas, pero si es con las urnas en contra, pues también. Es necesaria la democratización del Estado para revertir un proceso de oligarquización creciente, por el cual los amos del dinero, las mismas familias de siempre se sienten también propietarios del país y custodios del Estado, lo que hace que cuando hay un Gobierno de derechas, todos los poderes se alinean y cuando hay un Gobierno de izquierdas, la inmensa mayoría juega a cercarlo y asediarlo. En España hay determinados estamentos, no votados por nadie, que, desde las altas magistraturas del Estado al Poder Judicial, desde la Policía al poder empresarial, desde el poder mediático al poder financiero, se han autoatribuido la tarea de salvar España de lo que los propios españoles queramos, de salvar la nación de lo que los pueblos quieren y de salvar un injustísimo reparto de la riqueza y situarlo por encima de la voluntad ciudadana. Esto es lo central de la agenda de democratización, no los bulos o el tono con el que nos tratemos. (Aplausos).

Yo lo he dicho más veces en esta tribuna, pero es central: la diferencia entre los demócratas y los reaccionarios es que para nosotros la forma de convivir, nuestras normas emanan de la soberanía del pueblo, que es mayor de edad, pues creemos en aquello que Rancière llamaba la radical igualdad de las inteligencias, nadie mejor para gobernarnos que nosotros mismos, esa semilla igualitarista de las democracias que a las derechas les huele ya a comunismo. Para los reaccionarios, por el contrario, hay cosas demasiado importantes como para ser decididas por la ciudadanía, cosas que son anteriores y superiores a la democracia misma y que, por tanto, no se votan. Para eso los fascistas dieron un golpe de

Estado en el 36, para eso atemorizaron al pueblo español cuarenta años, para que cuando pudiera votar no se volviera a equivocar votando, y para eso salvaguardaron su poder de veto en el orden del 78. La articulación nacional y el reparto sustantivo de la riqueza no se votan, que hasta ahí podíamos llegar, ¿verdad?, que una cosa es libertad y otra, libertinaje.

Por eso, para nosotros las cuestiones semánticas tienen su importancia. Nosotros, seguramente a diferencia de las señorías del Grupo Socialista, a la tarea que tenemos entre manos no la llamamos regenerar la democracia. No creemos que la democracia esté un poco mustia y haya que reverdecerla con un poquito de gotitas de riego aquí y un poquito allá. Creemos que la democracia es vivida por los ricos y los poderosos como un experimento siempre peligroso, siempre excesivo, siempre sospechoso, a veces concedido cuando no les queda más remedio, pero que necesita ser embridado y estrechado. Y en España concretamente, la democracia está siendo cercada por poderes que actúan como corporaciones privadas y que juegan siempre a torcer la voluntad popular hasta que esta se desgaste, hasta que esta se desmoralice y, por tanto, cambie de rumbo. (Aplausos). Es esa maquinaria que tritura a sus adversarios la que hay que desmontar para defender la democracia. Los reaccionarios no quieren menos Estado, quieren un Estado fuerte contra los migrantes y fuerte contra la izquierda, fuerte contra las naciones sin Estado y contra las demandas igualitaristas, pero débil, apenas un sirviente, de los grandes poderes económicos concentrados, que así pueden hacer y deshacer a su antojo con nuestros cuerpos, con nuestras mentes y con nuestro planeta. Para nosotras y nosotros, sin embargo, Estado social y de derecho significa combatir las condiciones estructurales de la dominación y el sometimiento, todas las que hacen que la gente no sea dueña de su propia vida, y eso es empezar por la desigualdad y por la carencia. Para nosotras y nosotros, democratizar es someter a los poderosos al derecho y construir poder para los que no lo tienen. (Aplausos). Por eso no hablamos de regeneración y sí de democratización del Estado, para dejar de vivir de prestado en nuestro país.

Y, fíjense, aquí hay una cuestión que a mí me parece fundamental: democratizar el Estado no es una pugna entre partidos. Esto no es una discusión entre políticos, ni siquiera es una discusión entre políticos y medios de comunicación, es una disputa por el grado de autonomía y fuerza que tenga la sociedad. Porque nosotros queremos sociedades libres y fuertes, libres para manifestarse sin ser reprimidos, libres para asociarse sin ser infiltrados o vigilados, libres para criticar a cualquiera de los poderes o a los poderosos, libres para plantar cara a las injusticias, libres para recibir información veraz y contrastada o para montar un medio de comunicación sin la necesidad del favor de los amos del dinero o de sus amigos, pero también sociedades fuertes en las que cualquiera, haya nacido en cuna humilde o privilegiada, pueda llegar a las altas magistraturas del Estado y hacer que estas se parezcan así un poquito más al país real. Sociedades fuertes en las que la esperanza de vida no dependa de tu código postal; sociedades fuertes en las que la gente tenga más tiempo libre para descansar, para informarse, para estudiar, para defender sus derechos, en definitiva, para ser ciudadanos y ciudadanas; sociedades fuertes para tener vidas más libres e guales. Para eso hacen falta los contrapoderes, claro que el poder de controlar a los poderes públicos, pero también el poder de controlar a los poderes privados, mucho más grandes (aplausos), y someterles al interés colectivo; y por encima de todos, el poder de ‘los cualquiera’ para organizarse, para defender sus derechos, para tener autonomía y fuerza para defender lo que en la vida merece la pena: los vínculos, la tierra, la solidaridad y la alegría.

Se habla mucho estos días de polarización y yo creo que podemos ir conviniendo que esto es una cosa de una deshonestidad insultante. En España no hay polarización, lo que hay simple y llanamente son dos varas de medir: una destinada a atemorizar a los que luchan y la otra, a permitir, consentir y envalentonar a los fascistas. Necesitamos democratizar el Estado para que plantar cara a los señoritos racistas de VOX no te lleve a prisión, como a los antifascistas de Zaragoza. (Aplausos). Necesitamos democratizar el Estado para que defenderte del acoso laboral no lleve a que te encarcelen, como a las sindicalistas de La Suiza, en Gijón. (Aplausos). Necesitamos democratizar el Estado para que, si tus ideas molestan a los privilegiados, no te infiltren, no te espíen, no te fabriquen casos, no activen una maquinaria destinada a romperte la vida. Necesitamos democratizar el Estado para que, mientras todo esto sucede, no se sigan sucediendo a la vez las amenazas y las agresiones fascistas constantes en la más absoluta de las impunidades. Democratizar el Estado, en una palabra, es que se acabe esta vergüenza de que parece que hay una ley para ellos y otra ley para nosotros, y en eso debería estar interesado cualquier amante de la libertad. (Aplausos).

Esta no es una discusión ajena a la vida cotidiana, esta no es una discusión entre parlamentarios, no es una discusión que vaya solo de políticos. Democratizar el Estado es dar herramientas a la gente común para defender sus intereses, su derecho a una vida mejor. Por eso se resisten los privilegiados, que critican lo público, pero no sueltan al Estado ni con agua caliente, y por eso, para nosotros, esta disputa es absolutamente fundamental. Vamos a decirlo una vez más: está bien regular los bulos, está bien regular los debates, está bien regular los microdatos de las encuestas, pero democratizar es repartir el poder y la riqueza. Y para eso es para lo que estamos nosotros aquí (aplausos), para que por encima de los rentistas esté el derecho de los inquilinos y de las familias agobiadas por el abuso del mercado inmobiliario; para que por encima del machismo, los avances feministas puedan seguir repartiendo el tiempo y las condiciones para cuidar y reproducir la vida, comenzando por una prestación universal —‌sí, universal— por hijo a cargo; para que la reforma fiscal garantice que se acaba eso de que un trabajador autónomo paga más que una sociedad creada para especular; para que los derechos de todos los financien, en primer lugar, los multimillonarios; para que los trabajadores tengan mejores condiciones para defender sus derechos, avanzar en el poder de compra, garantizar una vida mejor y activar así la economía del país; para que no sea ni el código postal ni tu herencia lo que determinen tu vida. Para eso estamos nosotros en política y para eso queremos socializar el poder, para socializar el derecho a una vida tranquila y feliz. (Aplausos).

Miren, nosotros lo decimos con toda claridad, son nuestras ideas y estamos profundamente orgullosos: creemos que este modelo, el neoliberalismo moribundo, lleva nuestros cuerpos al límite, lleva nuestras mentes al límite y, definitivamente, ha llevado al planeta más allá de sus límites. Es un sistema irracional, injusto e insostenible y queremos sustituirlo por una sociedad justa y libre donde la planificación democrática y ecológica de la economía subordine el mercado a objetivos de bienestar y felicidad humanos, no a algoritmos o a la ley suicida de la acumulación sin límites en un planeta que claro que tiene límites. (Aplausos). Y aspiramos a hacer nuestra parte aquí, en un Estado plurinacional basado en el libre acuerdo de los pueblos, en una sociedad que cuide de los suyos, que trabaje menos, produzca lo necesario y redistribuya todo.

Pues bien, mi pregunta es muy clara: ¿tenemos derecho a defender este proyecto político con garantías democráticas de no ser espiados, de no ser torpedeados, de no ser zancadilleados o asediados por toda una maraña de poderes antidemocráticos? Si ganamos en las urnas, ¿podemos gobernar sin que se desate una guerra permanente contra nosotros? De hecho, ¿algún gobierno nuestro va a ser alguna vez considerado legítimo por ustedes, señorías de la derecha? (Aplausos). ¿Podemos medirnos con ustedes en igualdad de condiciones simplemente con la fuerza de nuestras ideas? Es evidente que eso hoy no sucede y por eso es evidente que hace falta una profunda democratización de nuestro país. ¿Hasta cuándo? Hasta que nosotros no tengamos nada que temer por defender nuestras ideas y hasta que ustedes compitan con todos los derechos, pero dejen de competir dopados por su sobrerrepresentación económica, mediática y en los aparatos del Estado, que no responde a ninguna preferencia popular. Entonces sí podremos decir que tenemos un sistema pluralista justo.

Miren, hoy estamos aún muy lejos de haber conseguido ese escenario, pero hemos comenzado a dar pasos. En primer lugar, esta necesidad de profundas transformaciones hoy preside este Pleno, está a la orden del día, es evidente para las grandes mayorías. Ayer era una cuestión que se discutía en los márgenes del sistema político y hoy es una cuestión central en este Pleno.

En segundo lugar, vamos a comenzar a poner coto a las paguitas de los panfletos ultras que viven de insultar y mentir gracias a lo que los gobiernos del Partido Popular les regalan de los impuestos de todos los ciudadanos. Hablamos de pseudomedios que viven casi en exclusiva de la publicidad institucional, siempre de los mismos, y la gente tiene derecho a saber quién paga las mentiras, quién paga los insultos y quién paga las amenazas. De hecho, ni siquiera eres periodista, eres alguien que utiliza la comunicación para atemorizar a una sociedad agotada y con muy poco tiempo para prestar atención, eres alguien a quien no le preocupa nada más que producir el relato permanente de que el país está siendo destruido por los más débiles, por niños que están solos, eres alguien que se dedica a la extorsión y a la amenaza, eres alguien que no se somete a ninguna de las normas del oficio, y simple y llanamente no puede ser considerado ni tratado como periodista. (Aplausos).

Y, en tercer lugar, y esto para nosotros es absolutamente central, hemos conseguido que la discusión sobre la democratización no sea solo cosmética, no sea solo sobre cuestiones que afectan a diputados, sino sobre la libertad ciudadana, el derecho de una sociedad a defenderse, y eso incluye ponerle fin al entramado de leyes mordaza diseñadas para atemorizar a la ciudadanía y así dejarla indefensa frente a los recortes en derechos y libertades. Porque la gente es menos poderosa cuando tiene miedo, hay que acabar con las leyes del miedo, tal y como está recogido en el acuerdo de Gobierno de coalición que firmamos entre ustedes y nosotros.

Nosotros, el Grupo Parlamentario Plurinacional SUMAR, hemos comenzado por acordar que nadie pueda entrar en prisión por delitos de opinión, por criticar o burlarse de ningún poder o institución. Hablamos de los delitos contra los sentimientos religiosos —‌artículo 525 del Código Penal—, de injurias a la Corona —‌artículos 490.3 y 491 del Código Penal—al Gobierno —¡anda que si se les aplicara este a ustedes!—, a altas instituciones del Estado o a la bandera —a‌ rtículo 504 del Código Penal—. Las ideas, señorías, en un Estado democrático no delinquen y los estamentos más fuertes no necesitan de una sobreprotección legal frente a los ciudadanos, porque ya están protegidos contra las injurias y calumnias como cualquier español. Hoy damos un paso decisivo para que nadie más sea perseguido por expresar sus ideas, como corresponde a una sociedad democrática. (Aplausos).

Hemos conseguido también acabar con la arbitraria prohibición de grabar las actuaciones policiales —‌artículo 36 de la ley de seguridad ciudadana— que ha impedido a tantos periodistas hacer su trabajo y ha dejado a tantos ciudadanos en la indefensión. Los llamados liberales deberían recordar que nada protege tanto a los ciudadanos del abuso de los poderes como la transparencia y el derecho a controlarlos. En todo caso, esperamos avanzar, en la negociación con el resto de los grupos parlamentarios, hasta el completo desmontaje de todo el entramado de leyes represivas. La mayoría democrática de esta Cámara tiene que votar junta o sufrir por separado sus consecuencias.

Queremos ser claros. Lo que hemos logrado aún es muy insuficiente, pero se ha logrado porque está SUMAR. La chicha de lo que hoy se ha anunciado la hemos puesto nosotros, y para nosotros esto es solo el principio. Hemos abierto el proceso y queda mucho por caminar, pero estamos en el camino. Este debe ser un punto de apoyo para recuperar la iniciativa y el impulso. Creo que las señorías de la derecha y los poderes a los que representan se van haciendo ya a la idea de que van a tener legislatura para rato. Sería bueno también que se hagan a la idea de que, mientras estemos nosotros aquí —‌pese a todo lo que han intentado, nosotros seguimos aquí—, esta legislatura no es para dejar las cosas como están, es para equilibrar la balanza, para hacer justicia social y para construir poder y libertad para los de abajo.

Permítanme cerrar con algo que, aunque me afecta personalmente, no me afecta solo a mí. Señor Feijóo, yo a usted le he escuchado atentamente y usted a mí a veces también, y me gustaría hacerle una pregunta. ¿Usted está de acuerdo con que yo pueda expresar mis ideas aquí libremente? Entiendo que sí. ¿Usted está de acuerdo con que yo las pueda expresar en igualdad de condiciones con usted? Entiendo que también. Bueno, pues resulta que, según prueba un informe presentado por la Unidad de Asuntos Internos de la Policía ante la Audiencia Nacional, yo fui espiado, vigilado, sin ninguna orden judicial (aplausos), solo por mis ideas, hasta en treinta y cuatro ocasiones en menos de un año, y, como yo, decenas de personas, representantes de la soberanía popular, cientos de veces, entre ellas el hoy ministro Pablo Bustinduy, Pablo Iglesias, Félix Alonso, Joan Baldoví, Aina Vidal o la actual vicepresidenta del Gobierno, Yolanda Díaz. (Continúan los aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Socialista; de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Plurinacional SUMAR, puestos en pie, y de los miembros presentes del Gobierno, algunos puestos en pie). Eso lo hizo un ministerio del Partido Popular. ¿A usted le parece bien? ¿A usted esto le parece siquiera normal? Miren, no soy ingenuo, nos espiaron porque pudieron, y esto no va de nosotros —‌se lo han hecho a muchos otros antes—, va del Estado, no va solo del Gobierno, pero esto se hizo con un Gobierno del Partido Popular y bajo órdenes del Partido Popular. Así que, señor Feijóo, tiene usted a continuación una oportunidad de oro. Suba a la tribuna, diga que esto le parece una aberración democrática y pida perdón en nombre del Partido Popular.

Muchísimas gracias. (Prolongados aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Socialista; de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario SUMAR, puestos en pie, y de los miembros presentes del Gobierno, algunos puestos en pie).

Presidencia. Muchas gracias, señor Errejón. Por el Grupo Parlamentario Republicano, tiene la palabra el señor Rufián Romero, por un tiempo de quince minutos. Cuando quiera.

Gabriel Rufián Romero

ERCDiputado.Página 24Vídeo

Siempre nos toca ese momento en el que aquí hay menos gente que en un concierto de Bertín Osborne (risas), pero vamos a intentar hacer alguna cosa.

Cuestiones previas. Señor Errejón, sabe que siempre me encanta escucharle y que casi siempre estoy de acuerdo con el cien por cien de las cosas que dice. Ojalá algún día estén en el Gobierno y las puedan hacer —‌creo que me pilla la ironía—. Habla de chicha en cuanto a la supuesta derogación (hace el signo de comillas con los dedos) de la ley mordaza. ¿Esa chicha es acabar con las pelotas de goma? No. ¿Esa chicha es acabar con las devoluciones en caliente? No. Con lo cual, no es chicha, es otra cosa. Pero, bueno, lo veremos con interés, porque también está bien llamarnos e informarnos antes de según qué anuncios.

Señor Feijóo, está muy bien que usted comience denunciando los asesinatos, la violencia machista, pero hubiera estado muchísimo mejor que no hubiera pactado con aquellos que la niegan; si no, es un ejercicio de enorme hipocresía. Y repito una vez más: ojalá en este país dejara de haber algún día una derecha que no combate, sino que imita a la ultraderecha. No pasa en ningún otro país de Europa, solamente pasa en este país.

Y, señor Abascal… Son las once y, evidentemente, no está (risas), está desayunando, pero seguro que le pasan el mensaje. Creo que lo mejor de este Pleno ha sido escuchar al señor Abascal defendiendo referéndums —‌je, je— para que la gente vote y decida en este país. Estoy absolutamente de acuerdo, más allá de los chascarrillos que ha hecho.

Y en cuanto al tema de la Selección, de cuya victoria tanto el presidente como la ultraderecha se han querido apropiar, al final nosotros lo resumimos muy fácil: son catalanes y vascos creando y rematando y españoles aprovechándolo una vez más. (Rumores).

Señor presidente, tengo tres preguntas. La primera es qué ha venido a hacer hoy aquí. Parece una tomadura de pelo anunciar reglamentos que, como usted sabe y se ha dicho en anteriores intervenciones, son reglamentos europeos de obligado cumplimiento. No ha anunciado nada que sea iniciativa de su Gobierno. Así que la primera pregunta cae por su propio peso. ¿Qué ha venido a hacer hoy aquí después de tres meses y cinco días de reflexión?

La segunda pregunta es cuántas veces usted, señor presidente, cuántas veces, y no solamente usted, pero, evidentemente, sobre todo usted, ha dicho que España es una democracia plena. ¿Cuántas? ¿Cuántas veces? Frente a denuncias o preguntas, no solamente de mi grupo parlamentario, sino de otros grupos parlamentarios, en torno a la impunidad de los fachas en la calle, a la impunidad de las mentiras en la tele y a la impunidad de la guerra judicial, su única respuesta era: ¡ah, no, no hay problema!, tengo aquí la estadística que lo dice, España es una democracia plena. Así que también la segunda pregunta cae por su propio peso. ¿Por qué, entonces, una democracia plena necesita un plan de regeneración democrática? ¿Por qué? Quizá es que España, simplemente, no es una democracia plena. ¿Es una democracia? Sí, lo es —‌sí, lo es—, pero con enormes carencias, que empiezan con un juez envalentonado que mete a nueve personas en la cárcel por un referéndum y acaba con otro juez envalentonado que encausa a su mujer por una reunión, por no hablar de otros casos, como Alsasua, etcétera. Así que las carencias siempre han existido Las carencias democráticas en este país siempre han existido. ¿Cuál es la única diferencia? ¡Ah, que ahora les tocan a ustedes! Es la única diferencia.

Y la tercera pregunta, señor presidente, es por qué ahora, por qué usted presenta esto ahora, que, repito, es de obligado cumplimiento por la Unión Europea. ¿Por qué ahora? Y no me diga que es porque era complicado, ya que en Francia en setenta y dos horas todas las fuerzas de izquierdas hicieron un frente común, pactaron quinientas candidaturas, incluso redactaron un programa también en común. Y, usted —r‌epito— en tres meses ha escrito dos cartas, se ha tomado —n‌ o lo critico, ¿eh?— cinco días de reflexión; ha pactado con el Partido Popular —‌eso sí lo critico—, uno de los principales actores —‌palabras suyas— de la maquinaria del fango, el Consejo General del Poder Judicial, y hoy, tres meses después, nos presenta esto. ¿Por qué? Cualquiera diría que o le importaba poco o lo intentaba alargar por intereses electorales, que, por cierto, le han funcionado. Pero no sé cuál de las dos cosas es peor. Por eso, le pregunto por qué ahora.

En cualquier caso, aquí estamos. Yo, como siempre, los he escuchado, y se ha hablado de un montón de cosas. No hay tiempo, evidentemente, para abordarlas todas, pero sí que yo creo que hay una idea troncal que conviene abordar, un concepto troncal que es la mentira y por qué la mentira tiene tanto éxito cuando quizá en años anteriores no lo tenía. Y está bien que ustedes regulen o incluso corten el grifo del dinero público a los medios basura —‌a los medios basura, yo lo digo claramente; no son solo medios, son digitales, son canales basura—. Y está bien, repito, pero estaría aún mejor que se preguntaran qué hay más allá y, sobre todo, por qué tantísima gente los lee, los escucha y, en definitiva, los hace caso. ¿Qué hay más allá de los portales, de los canales, de quien los financia y por qué? ¿Por qué hay un fantasma que recorre Europa, que recorre el mundo y que es la mentira, una especie de sadismo populista? ¿Por qué?

Y es terrible, porque durante mucho tiempo se ha dicho que en la tele hay fachas, que el problema es la tele, que el problema son las tertulias, y sí que es cierto, hay un montón de fachas, siempre los ha habido, pero hoy el problema es este (muestra un teléfono móvil) y, con esto, un tipo con un canal de Telegram ha conseguido tres escaños en Europa y quizá consiga unos cuantos cuando se presente en estas Cortes. ¿Por qué? En esto (sigue mostrando un teléfono móvil) Biden es un robot; la ONU fomenta la pedofilia; aviones secretos nos fumigan; la lotería está amañada; con Franco incluso se podría dejar el móvil en la toalla de la playa —‌están a un paso de decirlo—; las mujeres, mejor en la cocina, porque, si salen mucho, pierden valor en un mercado, y cualquier persona más pobre que tú es potencialmente un delincuente.

El verano pasado, durante muchas comparecencias, aquí se intentó convencer a la gente, a gente que no tenía una segunda residencia, de que, si iba a comprar el pan o no iba a esa segunda residencia que no tenía, se la iban a okupar. ¿Lo recuerdan? Cada verano pasa. De hecho, hay un clásico en los veranos de España. El del año pasado era ese. Siempre ha pasado que es que Gibraltar es español. Eso ha vuelto. Sabes que en este país ha llegado al verano cuando la derecha, la ultraderecha o un facha dice que Gibraltar es español. Bueno, ustedes saben que desde hace trescientos años Gibraltar no es español; de hecho, Gibraltar lo que es es peligroso para algunos fachas que si lo pisan van a la cárcel por haber hecho según qué cosas. Pero, bueno, llega al verano cuando un facha dice que Gibraltar es español. La cuestión es que este verano lo que toca decir es que cualquier pobre, por ejemplo el frutero pakistaní de tu barrio, es potencialmente un delincuente. Por cierto, es mucho más posible que en este país un español explote a un inmigrante —‌de hecho, es lo que pasa en casi un cien por cien de los casos— a que un inmigrante o un migrante delinque. Pero, bueno, aquí no se busca que la gente vote para estar mejor, se busca que la gente vote para que todo el mundo esté peor.

Y la pregunta es: ¿con las redes, con esto (vuelve a mostrar un teléfono móvil), qué hacemos, qué se hace? Y, sobre todo, ¿cómo se interpela, cómo se llega a la gente que nos escucha? ¿Qué se hace? Porque no es un voto irracional, señorías. Siempre es un mal negocio decir que la gente vota mal, siempre es un mal negocio decir que la gente es idiota. Es un mal negocio siempre. Es un voto basado en el odio, en la ira y en el resentimiento, y cuando solamente sientes eso, cuando no tienes futuro, simplemente quieres que nadie lo tenga.

Y, señorías, hay una causalidad directa entre los gurús —‌repito: entre los gurús— del sadopopulismo y la gente que vota a Milei, a Trump, a Ayuso o a Alvise, gurús que dicen que tienes que hacer flexiones sin camiseta, que tienes que pasar hambre y que cada día te tienen que explotar un poquito más y que la culpa de que no tengas un piso o no lo puedas alquilar no es de tu jefe que te explota, es del senegalés que trabaja contigo y que cobra menos. Eso es lo que los chavales y las chavalas sobre todo reciben en los móviles. Son miles de vídeos, miles de supuestos emprendedores que te prometen facturar millones: sé tu mejor versión; sácate rendimiento, rentabiliza tu situación, levántate a las cinco, no te relaciones, toma duchas frías, no comas, medita. Pero se olvidan del último requisito: que tu padre sea rico. Es un requisito muy importante para facturar millones así, de la nada.

En cualquier caso, señorías, es un lenguaje que no está ya solo en los medios de comunicación, está en cualquier dispositivo móvil, y es un lenguaje que culpabiliza al precario de su situación y obvia la verdad: que el peligro no es el niño no acompañado o la niña no acompañada, no es el chaval que llega en los bajos de un camión o en un cayuco, es el rico que llega en un yate o en un avión privado para comprar veinte pisos y ponerlos a 2000 pavos al mes. Ese es el peligro. Y la amenaza de nuestras ciudades no es el mantero, es el fondo buitre.

Y, ante esto, señorías, ¿qué hacer? Señor presidente, ¿qué hacer, más allá de lo que ha anunciado, que, repito, es obligado por la Unión Europea? Nosotros lo que le proponemos es más Estado, más Estado regulado, más políticas sociales, más izquierda, más progresismo y más intervenir en sectores estratégicos —‌vivienda, servicios públicos, empleo—, ampliación de derechos de derechos sociales y civiles. Ni limosnas ni parches. Ya basta de prestaciones que sean ayudas. Necesitamos prestaciones vinculadas al simple hecho de ser ciudadano. Ya basta de demostrar que eres pobre para cobrar una ayuda. Ya basta. Y ya sé que la respuesta a esto es: no, claro, Ana Patricia Botín no puede cobrar lo mismo que tú. Bueno, es que no es un privilegio, es que no debe ser un privilegio, no debe ser una ayuda, debe ser un derecho: igual que Ana Patricia Botín puede ir a un ambulatorio, la gente debe tener un sustento vital por el simple hecho de ser ciudadano. Ahora bien, la clave de todo esto es que los ricos tributen como deben tributar para sostener precisamente el sistema. Porque, señorías, ¿la economía va como un tiro? Sí, la economía va como un tiro. ¿La gente lo nota? No, no lo nota. ¿Hay más gente trabajando que nunca? Sí, hay más gente trabajando que nunca, pero la despiden tan barato como siempre. Así que nosotros, una vez más, les instamos a que sean valientes.

Acabo, señora presidenta. Aquí també s’ha dit que la immigració és un problema. Una altra mentida. Senyories, si la immigració és un problema, jo soc un problema, vostès són un problema, aquest país és un problema i el meu país també és un problema. I ho dic clarament. No és que hi hagi un problema amb la immigració i, aleshores, és que hi ha molts fatxes, fins i tot amb estelada. No. És que hi ha molts fatxes, fins i tot amb estelada, i, aleshores, assenyalen la immigració com un problema. I ho dic també clarament: no es pot ser independentista i feixista. No es pot ser independentista i racista. De fet, aquestes dues condicions neguen la condició d’independentista. Perquè no es pot fer, no es pot crear una Catalunya plena si és pura, perquè no existeix la Catalunya pura. No existeix. Som el fruit d’una barreja, i així ha de ser. I qui no entengui això simplement no vol guanyar o simplement vol tornar a una essència perdedora, on només s’aplaudeixen a ells mateixos. I escoltin, almenys una persona —‌una, només, no demano més, una— ha de parlar als de fora. La resta, que parlin als de dins, però una, als de fora. Repeteixo: si és que volem guanyar. Moltes gràcies.

Aquí también se ha dicho que la inmigración es un problema, pero es una mentira. Si la inmigración es un problema, yo soy un problema, ustedes son un problema y mi país también es un problema. Y lo digo claramente. No es que haya un problema con la inmigración y que, entonces, haya muchos fachas, incluso con estelada. No, es que hay muchos fachas, incluso con la escalada, y, entonces, utilizan la inmigración como problema.

También digo claramente que no se puede ser independentista y fascista. No se puede ser fascista y racista; de hecho, estas dos condiciones niegan la condición. No se puede crear una Cataluña plena si es pura, porque no existe. No existe la Cataluña pura, somos el fruto de una mezcla, y así tiene que ser, y quien no lo entienda simplemente no quiere ganar o simplemente quiere volver a una esencia perdedora, donde solo se aplauden a sí mismos.

Y, oigan, por lo menos una persona —‌solo una, no pido más— tiene que hablar a los de fuera y los demás pues que hablan entre ellos, los de dentro, pero por lo menos una persona que hable a los de fuera, si es que queremos ganar.

Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señor Rufián. Por el Grupo Parlamentario Junts per Catalunya, tiene la palabra la señora Nogueras i Camero, por un tiempo de quince minutos.

Míriam Nogueras i Camero

JuntsDiputada.Página 27Vídeo

Gràcies, presidenta. Si avui vostès ens venen a parlar de regeneració democràtica i d’aquest pla d’acció per la democràcia, és perquè vostès han arribat a la conclusió que la democràcia espanyola s’ha fet malbé. L’han fet malbé. Ningú regenera res que ja està funcionant. I encara que vostès, fa quatre dies, precisament abans de necessitar els vots de Junts, anaven venent per tota Europa que Espanya era una democràcia modèlica, avui saben que això era mentida i que calen mesures per regenerar-la. Han tardat, i tenim dubtes per saber quin és el detonant real d’aquest canvi, però, en tot cas, els donem la benvinguda al club, senyors i senyores socialistes.

Mentre els catalans independentistes els assenyalàvem que el rei anava nu i els aportàvem tota mena de proves —‌espionatge il·legal, infiltracions en organitzacions democràtiques, els mitjans patriòtics, complots i conspiracions de policies— i mentre veien vostès que els jutges aplicaven el Codi Penal de l’enemic, vostès tancaven files amb la monarquia i amb la unitat de la pàtria. Deien que exageràvem, i per això van desplegar, en tota la seva potència, la propaganda a través dels seus delegats diplomàtics arreu del món, per escampar la bola més grossa mai explicada després de la bola de la transició modèlica. I ara venen aquí per regenerar aquella democràcia tan sòlida i modèlica, filla d’aquella transició exemplar.

Com a propòsit, no està malament. Però vostès fracassaran per tres raons. La primera raó és perquè vostès són corresponsables del corc que ha podrit la democràcia espanyola per dins. Els règims corruptes i terroristes del PSOE de Felipe González han estat agents de l’atropellament de la democràcia. També ho han estat la complicitat tan imprescindible, però també tan fanàtica, que vostès han donat amb l’aplicació del 155 contra el poble de Catalunya i el suport acrític a la consigna del «A por ellos», una consigna que vostès no han revertit. De fet, el seu delegat a Catalunya, Salvador Illa, a qui vostès insisteixen en imposar com a president del nostre país, creu que el 155 s’hauria d’haver aplicat molt abans.

La segona raó per la qual nosaltres creiem que fracassaran és perquè fan tard. Han arribat a la conclusió que calia una regeneració quan, en molts àmbits, el mal ja és irreversible i el pus està sortint per tots els costats. Si no hi ha una ruptura clara, i és evident, amb la seva intervenció d’avui, que no hi ha una ruptura clara, la regeneració que proclamen és paper mullat.

I la tercera raó és que, fins i tot si tinguessin la intenció honesta, vostès no tenen el coratge suficient per acomplir-la i liderar la ruptura necessària amb les amarres que relliguen poders bàsics de l’Estat amb el franquisme. Els passarà igual que amb les seves suposades conviccions republicanes, senyor Sánchez: que acaben essent la falca més poderosa de la monarquia, que és, precisament, el vèrtex del problema estructural de l’estat espanyol.

La trajectòria que s’ha recorregut fins avui no ens permet ser gens optimistes. La democràcia es garanteix quan es compleix la lletra, però, sobretot, l’esperit de les lleis i dels pactes. I en aquest sentit, la llista d’incompliments de la democràcia espanyola és llarguíssima, començant per la mateixa Constitució que tots vostès veneren. Els recordo que els principis bàsics de l’estat de dret són dos: els drets i llibertats individuals i col·lectius efectius i, també, la separació de poders efectiva, amb actors judicials independents i imparcials. I lluny de fer efectius aquests dos principis bàsics i garantir-los per a tothom, especialment per les minories i pels col·lectius més vulnerables, avui, l’estat espanyol ignora el seu deure i roman impassiu davant del que és un cop d’estat híbrid, que passa per davant dels seus nassos mentre vostès fan veure que la vida és normal.

El senyor Aznar va ordenar que tothom qui pogués fer alguna cosa per aturar la llei d’amnistia, que ho fes. És a dir, va cridar a la rebel·lió contra la democràcia. I jutges del Suprem, com vulgars titelles, han obeït les instruccions i han decidit rebel·lar-se contra aquest Parlament. La mala fama se l’enduen els militars, perquè els seus cops d’estat són molt més visibles i molt més sorollosos. Un cop d’estat híbrid, en canvi, costa molt de percebre, perquè els seus protagonistes adopten formes i llenguatges de la democràcia. I ningú creu comparable que un guàrdia civil entri al Congrés dels Diputats amb una pistola per impedir l’exercici democràtic amb un jutge del Suprem que es mofa de la llei aprovada en aquest Parlament i decideix no aplicar-la. I, tanmateix, l’objectiu dels dos és exactament el mateix: impedir l’aplicació d’allò que és la voluntat popular, quan aquesta voluntat sembla que atempta contra l’honor o la integritat de la pàtria. I davant d’aquesta greu situació, perquè és una situació gravíssima, senyor Sánchez, la seva resposta són discursos buits i mesures de fireta que no canviaran res; al contrari, perpetuen la impunitat de tota aquesta gent. La política poruga mai ha canviat res ni mai canviarà res.

Porten anys venent-nos que existeix una suposada majoria progressista alternativa a la dreta espanyola, però la realitat és que vostès acaben marginant aquesta suposada majoria alternativa per acabar pactant els temes estructurals del país amb la dreta espanyola, amb el PP, amb aquells que cada dia que pugen aquí, critiquen. L’hem vist a vostè, en plena campanya electoral a Catalunya, assenyalant-los, amb qui acaba pactant sempre, com els responsables de la màquina del fang i com a origen de tots els mals que pateix el seu país. L’hem vist, també, en plena campanya electoral a Catalunya, i condicionant-la, publicant cartes dramàtiques que assenyalaven les accions de la dreta espanyola com el motiu pel qual vostè es va, suposadament, plantejar deixar la presidència del Govern.

Senyor Sánchez, ens venen una pel·lícula, però en realitat estem davant d’un nou capítol de Cuéntame que acaba com sempre acaben tots: pactant vostè amb el PP, i no pas pactant la separació de poders o la regeneració del sistema, sinó pactant entre vostès dos, els de sempre, la dreta espanyola i l’esquerra espanyola, el repartiment del poder de la cúpula judicial. Davant de les càmeres, davant dels ciutadans, vostès fan el ploricó i diuen pestes de la màquina del fang, però, després, vostès pacten amb la màquina del fang perquè tot es quedi igual. Vostè ens vol vendre que amb els hereus del franquisme es pot pactar una regeneració democràtica, i comet el mateix error que es va cometre a la Transició: pensar que la democràcia podrà venir i podrà estar garantida de la mà de l’antic règim. Miri al seu voltant, senyor Sánchez. Miri a Espanya. Avui els més acèrrims constitucionalistes són els partits de la dreta i de la ultradreta, els mateixos que, en el referèndum del 1978, o van votar en contra o es van abstenir. Des del cop d’estat del 1981 fins a les sentències del Tribunal Suprem i el control del Suprem per la porta del darrere, la seva pretensió de regeneració democràtica és una presa de pèl. Es deu pensar que la gent no té memòria.

I acabo. Pensa derogar l’Audiència Nacional, senyor Sánchez? Pensa ordenar una querella del fiscal general contra els colpistes del Suprem? A nosaltres no van dubtar en aplicar-nos el 155 i a querellar-se per delictes delirants, i se’ls veia a vostès molt contents i molt convençuts. Tindran el coratge d’enfrontar-se als Tejero i als Armada del segle XXI, senyor Sánchez? Tindran el valor d’explicar i de dir a les comunitats autònomes que reben els diners que generem els ciutadans de Catalunya que s’ha acabat la broma? Que no és just que els ciutadans de Catalunya portem 40 anys pagant la festa i rebent tota mena d’insults xenòfobs i maltractament estructural? I ja no només li diem els independentistes, això, senyor Sánchez. És que el mateix Foment del Treball, que com vostè sap, és una organització empresarial no alineada amb l’independentisme, acaba de denunciar que el dèficit en infraestructures de totes les administracions públiques de Catalunya des del 2009 fins el 2023 és de 42 500 milions d’euros, titllant això, i cito literal, «d’un escàndol i una presa de pèl intolerable que genera vergonya». I alguna cosa hi té a veure que vostès mai executen allò que aproven, i que Catalunya té un dèficit fiscal de més de 20 000 milions d’euros cada any.

Crec, i parlo en nom de tot el grup, que vostès no tindran el coratge de fer i de canviar tot això. La nostra resposta és clara: no volem formar part d’una Espanya que ens nega com a nació. No volem formar part d’una Espanya que ens nega drets fonamentals i que té un sistema judicial que es mostra indulgent amb la violència espanyolista, però que persegueix independentistes amb el furor fanàtic de la Inquisició espanyola. No volem formar part d’un estat que ens empobreix cada any, d’un estat que mai compleix amb Catalunya i d’un estat que sempre, sempre, sempre inverteix de més al forat negre de Madrid. Visca Catalunya lliure. Moltes gràcies.

Muchas gracias, presidenta. Si hoy ustedes nos vienen a hablar de regeneración democrática y de este plan de acción para la democracia es porque ustedes han llegado a la conclusión de que la democracia española se ha deteriorado. Ustedes la han deteriorado, nadie regenera nada que ya funciona. (El señor vicepresidente, Rodríguez Gómez de Celis, ocupa la Presidencia). Y aunque ustedes hace cuatro días, precisamente justo antes de necesitar los votos de Junts, vendían por toda Europa que España era una democracia modélica, hoy saben que eso era mentira, porque hacen falta medidas para regenerarla. Han tardado, y tenemos dudas por saber cuál ha sido el desencadenante de este cambio, pero, en cualquier caso, les damos la bienvenida al club, señores y señoras socialistas. Mientras los catalanes independentistas señalábamos que el rey iba desnudo, y les dábamos todo tipo de pruebas, espionaje ilegal, infiltraciones en organizaciones democráticas, medios patrióticos, complots y conspiraciones de policías, y mientras ustedes veían cómo los jueces aplicaban el Código Penal del enemigo, ustedes cerraban filas con la monarquía y la unidad de la patria. Decían que exagerábamos y, por eso, desplegaron con toda su potencia la propaganda a través de sus delegados diplomáticos alrededor del mundo, para difundir la mentira más grande jamás contada después de la mentira de la Transición modélica. Y ahora vienen aquí para regenerar aquella democracia tan sólida y modélica, hija de aquella Transición ejemplar. Como propósito no está mal, pero ustedes fracasarán por tres razones. La primera, porque ustedes son corresponsables de la carcoma que ha podrido la democracia española por dentro. Los regímenes corruptos y terroristas del PSOE de Felipe González han sido agentes de la deterioración y del atropello democrático y también de la complicidad tan imprescindible y también tan fanática que ustedes aportaron con la aplicación del 155 contra el pueblo de Cataluña y el apoyo acrítico a la consigna esa de «A por ellos», una consigna que ustedes no han revertido; de hecho, su delegado en Cataluña, Salvador Illa, a quien ustedes insisten en imponer como presidente de nuestro país, cree que el 155 debería haberse aplicado mucho antes. La segunda razón por la que creemos que fracasarán es porque van tarde. Han llegado a la conclusión de que hacía falta una regeneración cuando en muchos ámbitos el mal es irreversible y el pus sale por todos los poros. Y no hay una ruptura clara, y es evidente con su intervención de hoy que no la hay. La regeneración que proclaman es papel mojado. Y la tercera razón es que, incluso si tuvieran la intención honesta, ustedes no tienen la valentía suficiente para llevarla a cabo y liderar la ruptura necesaria con las amarras que ligan los poderes básicos del Estado con el franquismo. Les pasará igual que con sus supuestas convicciones republicanas, señor Sánchez, que acaban siendo la falca más poderosa de la monarquía, que es precisamente el vértice del problema estructural del Estado español. La trayectoria que se ha recorrido hasta hoy no nos permite ser nada optimistas. (La señora presidenta ocupa la Presidencia). La democracia se garantiza cuando se cumple la letra y, sobre todo, el espíritu de las leyes y los pactos. En ese sentido, la lista de incumplimientos de la democracia española es larguísima, empezando por la misma Constitución, a la que ustedes tanto veneran. Le recuerdo que los principios básicos del Estado de derecho son dos, los derechos y libertades individuales y colectivos eficaces y la separación de poderes efectiva, con actores judiciales independientes e imparciales. Y lejos de hacer efectivos estos dos principios básicos y garantizarlos para todos y todas, especialmente para las minorías y colectivos más vulnerables, hoy el Estado español ignora su deber y permanece impasible ante lo que es un golpe de Estado híbrido, que pasa por delante de sus narices mientras ustedes pretenden que la vida sea normal.

El señor Aznar ordenó que todas aquellas personas que pudieran hacer algo para parar la ley de amnistía lo hicieran, es decir, llamó a la rebelión contra la democracia, y jueces del Supremo, como meros títeres, obedecieron las instrucciones y han decidido rebelarse contra este Parlamento. La mala fama se la llevan los militares porque sus golpes de Estado son mucho más visibles y hacen mucho más ruido. Un golpe de Estado híbrido, en cambio, cuesta mucho de percibir porque sus protagonistas adoptan formas y lenguajes de la democracia, y nadie cree que se pueda comparar un guardia civil entrando con una pistola en el Congreso de los Diputados para impedir el ejercicio democrático con un juez del Supremo que se burla de la ley aprobada en este Parlamento y decide no aplicarla. Y, a pesar de eso, el objetivo de los dos es exactamente el mismo: impedir la aplicación de eso que es la voluntad popular cuando esa voluntad parece que atenta contra el honor o la integridad de la patria.

Ante esta grave situación —‌porque es una situación gravísima, señor Sánchez—, su respuesta son discursos vacíos y medidas de juguete, que no cambiarán nada, sino, todo lo contrario, perpetúan la impunidad de toda esta gente. La política miedosa nunca ha cambiado nada, y nunca lo hará.

Hace años que venden que existe una supuesta mayoría progresista alternativa a la derecha española, pero la realidad es que ustedes acaban marginando a esta supuesta mayoría para terminar pactando los temas estructurales del país con la derecha española, con el PP, con aquellos que cada vez que suben aquí critican. Le hemos visto a usted en plena campaña electoral en Cataluña señalarlos —‌con los que acaba pactando siempre— como los responsables de la máquina del fango, del origen de todos los males de su país. Le hemos visto también en plena campaña electoral en Cataluña, y condicionando esta campaña electoral, publicando cartas dramáticas que señalaban las acciones de la derecha española como motivo por el que, supuestamente, usted se planteó dejar la Presidencia del Gobierno. Señor Sánchez, nos venden una película, y, en realidad, estamos ante otro capítulo de Cuéntame que termina, como siempre terminan todos, pactando usted con el Partido Popular; y no pactando la separación de poderes o la regeneración del sistema, sino pactando entre ustedes dos, los de siempre, la derecha española y la izquierda española, el reparto del poder de la cúpula judicial. Ante las Cámaras, ante los ciudadanos, ustedes lloran y echan pestes de la máquina del fango, pero después ustedes pactan con la máquina del fango para que todo quede como estaba.

Usted nos quiere vender que con los herederos del franquismo se puede pactar una regeneración democrática, y comete el mismo error que cometieron en la Transición, que es pensar que la democracia podrá venir y podrá estar garantizada de la mano del antiguo régimen.

Mire a su alrededor, mire a España. Hoy, los más acérrimos constitucionalistas son los partidos de derecha y ultraderecha, los mismos que en el referéndum del 78 o bien votaron en contra o bien se abstuvieron. Desde el golpe de Estado del 81 hasta las sentencias del Tribunal Constitucional y el control del Supremo por la puerta de atrás, su pretensión de regeneración democrática es una tomadura de pelo. Quizá piensa usted que la gente no tiene memoria.

Y ya termino. ¿Piensa usted derogar la Audiencia Nacional, señor Sánchez? ¿Piensa ordenar una querella del fiscal general contra los golpistas del Supremo? A nosotros no dudaron en aplicarnos el 155 y querellarse por delitos delirantes; y se les veía muy contentos y convencidos. ¿Tendrán la valentía de enfrentarse a los Tejero y a los Armada del siglo XXI, señor Sánchez? ¿Tendrán el valor de explicar, de decir, a las comunidades autónomas que reciben el dinero que generamos los ciudadanos de Cataluña, que se ha terminado la broma y que no es justo que los ciudadanos de Cataluña llevemos cuarenta años pagando la fiesta y recibiendo todo tipo de insultos xenófobos y maltrato estructural?

Ya no somos los independentistas solamente los que decimos esto, el mismo Foment del Treball, que, como usted sabe, es una organización empresarial no alineada con el independentismo, acaba de denunciar que el déficit en infraestructuras de todas las administraciones públicas de Cataluña, entre 2019 hasta 2023, es de 42 500 millones de euros; y cito literal: «Esto es un escándalo y una tomadura de pelo intolerable que genera vergüenza». Algo tendrá que ver que ustedes nunca ejecuten lo que aprueban y que Cataluña tenga un déficit fiscal de más de 20 000 millones de euros cada año.

Creo —‌y hablo en nombre de todo el grupo— que ustedes no tendrán la valentía de hacer y de cambiar todo esto. Y nuestra respuesta es clara: no queremos formar parte de una España que nos niega como nación; no queremos formar parte de una España que nos niega derechos fundamentales y que tiene un sistema judicial que se muestra indulgente ante la violencia españolista y persigue independentistas con el furor fanático de la Inquisición española; no queremos formar parte de un Estado que nos empobrece cada año, de un Estado que nunca cumple con Cataluña, y de un Estado que siempre, siempre, siempre invierte de más en el agujero negro de Madrid.

¡Visca Catalunya lliure! Muchas gracias.

Presidencia. Gràcies, senyora Nogueras. Por el Grupo Parlamentario Euskal Herria Bildu, tiene la palabra la señora Aizpurua Arzallus, por un tiempo de quince minutos.

Mertxe Aizpurua Arzallus

EH BilduDiputada.Página 31Vídeo

Egun on. Buenos días. Lehenik eta behin, Euskal Herria Baiko lagunak zoriondu nahi ditugu gaur Euskal Herriko ezkerreko subiraniston ahotsa Parisera eramateko lortu duten emaitza historikoengatik. Ipar Euskal Herriak historian lehen aldiz ahots propioa izango du Frantziako Asanblean, hiru euskaltzaleren ordezkaritzari esker. Lapurdi, Baxe Nafarroa eta Zuberoako herritarren behar eta aldarrikapenei erantzuteko lan egingo du Peio Dufauk Paristik. Badakigu ez dela erraza izango, baina doakizu hemendik Pariseraino gure babes eta indar osoa, ziur gaude lan izugarria egingo duzula. Beste behin, euskal herritarrok, kasu honetan, Lapurdi, Baxe Nafarroa eta Zuberoako herritarrek ezkerreko Fronte Herritar Berriarekin batera, eskuin muturraren gorakada etetea lortu dute Frantziako gobernura iristera eragotziz. Hori guztia Euskal Herriaren berezitasun politiko, sozial, linguistiko eta kulturala aitortuz lortu dute. Fronte zabalak eta gutxieneko akordioak adostearen adibide garbia da hau, proiektu atzerakoiak ordezkatzen dituzten indar politikoei aurre egiteko ezinbestekoa izan dena. Horrela eraikitzen ditugu Euskal Herrian gehiengo zabalak balio sendo eta oinarri solidarioetan ultraeskuinaren proiektu erreakzionarioari bidea ixteko, ez soilik hauteskundeetan, bizitzako esparru guztietan baizik, eskuin mutur atzerakoiak politikoki eragiteko eta gure egunerokoa baldintzatzeko gaitasunik izan ez dezan. Zoritxarrez, Espainiako estatuan egoera oso bestelakoa da, ultraeskuinari erakundeetako ateak irekitzen dizkiote. Bozgorailua eta ahots propioa daukate hedabideetan, borrak ematen dizkiete segurtasun indarretan eta togak epaitegietan.

Buenos días. En primer lugar, queremos felicitar a nuestras compañeras y compañeros de Euskal Herria Bai por los históricos resultados que han obtenido para trasladar a París la voz de los y las soberanistas de la izquierda de Euskal Herria. Iparralde, el País Vasco norte, contará por primera vez con voz propia en la Asamblea Francesa, con la representación de tres euskalzales de Lapurdi, Baja Navarra, y Zuberoa. La ciudadanía de estos territorios tendrá respuesta gracias al trabajo que llevará a cabo Peio Dufau desde París. Sabemos que no será una tarea sencilla, pero desde aquí os trasladamos a París todo nuestro apoyo y toda nuestra fuerza. Estamos seguras de que haréis un grandísimo trabajo. Una vez más, la ciudadanía vasca, en este caso la de Lapurdi, la de Baja Navarra y la de Zuberoa, junto con el nuevo Frente Popular de izquierdas, ha logrado detener el auge de la extrema derecha e impedir su llegada al Gobierno francés. Todo ello lo ha conseguido reconociendo la singularidad política, social, lingüística y cultural de Euskal Herria. Este es un claro ejemplo de acuerdo de frentes amplios y de acuerdos de mínimos que ha sido imprescindible para hacer frente a las fuerzas políticas que representan proyectos reaccionarios. Así, así es como construimos amplias mayorías en Euskal Herria, con base sobre valores sólidos y la solidaridad para cerrar el paso a proyectos reaccionarios de la ultraderecha, no solo en las elecciones, sino en todos los ámbitos de nuestras vidas, para que la ultraderecha no tenga capacidad de influir políticamente y condicionar nuestro día a día. (Aplausos). Desgraciadamente, en el Estado español la situación es muy distinta: a la ultraderecha se le abren las puertas de las instituciones, cuentan con altavoz y voz propia en los medios de comunicación, en las fuerzas de seguridad se les dan porras, y togas en los juzgados.

Por eso, cuando hablamos de ruptura democrática, hablamos de ruptura con todas esas herencias, de la necesidad de democratización real de todas esas estructuras que siguen manteniendo el monopolio del poder sobre los pilares de este Estado, gobierne la derecha o gobierne la izquierda.

Ahora que muchos de ustedes parecen ser conscientes de que la justicia opera políticamente con unos objetivos claros, que los medios construyen relatos criminalizadores mediante mentiras y manipulaciones, que las élites económicas y empresariales mantienen su poder y privilegios para unos pocos, o que la policía espía y actúa al margen de la legalidad, quizás ahora, con esa consciencia, se pueda levantar esa pesada losa, esa pesada hipoteca que soportan las clases populares y los pueblos. Y vaya desde aquí nuestra solidaridad y apoyo con todos y todas las que durante las últimas semanas han sido víctimas de esos aparatos policiales, judiciales y mediáticos, desde los compañeros y compañeras catalanas que han sufrido juicios políticos y prevaricación de libro, pasando por las espiadas de la izquierda española, hasta las víctimas de lawfare en la familia del propio presidente. Por eso, para esa ruptura democrática hace falta voluntad y valentía. Es lo que esperábamos en su propuesta de hoy, pero de momento es obvio que ni es estructural ni es profunda.

Ha hablado sobre la necesidad de transparencia, veracidad e independencia, sobre la necesidad de cortar los bulos y la desinformación de los pseudomedios que se financian mediante contratación pública de publicidad. No suena mal, aunque deberemos analizar estas propuestas en los próximos días.

Ausardia eta gauzak aldatzeko borondatea espero genuen gaurko agerraldian, baina momentuz, agerikoa da eraldaketa hori ez dela egiturazkoa, ezta sakona ere. Gaur aurkeztutako neurriak ez doaz norabide txarrean, baina oso motz geratzen dira. Ez dira nahikoak benetan berriztatze demokratikoa lortu nahi bada. Hurrengo egunetan egingo den bilera sortan proposamen zehatzak eta sakonak jarriko ditugu mahai gainean helburu hori lortzeko.

Esperábamos valentía y voluntad de cambiar las cosas en la comparecencia de hoy, pero de momento es evidente que esta transformación no es estructural ni profunda. Las medidas que se han presentado hoy no van mal direccionadas, pero se quedan muy cortas y son insuficientes si de verdad se quiere lograr la regeneración democrática. En la ronda de contactos que se celebrará en los próximos días pondremos sobre la mesa propuestas concretas y profundas para lograr este objetivo.

Por eso, señor Sánchez, serán necesarias muchas más medidas de mayor calado, estructurales, para que algo pueda cambiar en este Estado en términos democráticos, y lo que usted ha presentado hoy sinceramente ni siquiera se acerca al mínimo exigible si de verdad usted aboga por una regeneración democrática. Por eso en el encuentro que mantengamos para hablar de todo ello llevaremos propuestas que esperamos puedan ser discutidas y tomadas en cuenta.

En cualquier caso, como ya expresamos, creemos que supone un mal inicio comenzar ese camino pactando con el principal valedor de esa estrategia de control, manipulación y juego sucio, como usted acaba de decir, el Partido Popular. Ni el Consejo General del Poder Judicial, ni la Junta Electoral, ni ningún órgano dopado por la derecha extrema se debe pactar con quienes perpetuarán esta situación. Lo estamos viendo con la ley de amnistía, lo hemos vivido durante décadas en Euskal Herria y ahora también lo padece todo el espectro político y social que consideran adversario político; manipulan, prevarican, inventan, espían, desobedecen y no reconocen las decisiones y medidas adoptadas legítimamente por este Congreso. Porque usted, señor Sánchez, itera y reitera que España es una democracia plena y, acto seguido, reconoce que existe lawfare judicial, la desinformación mediática o el espionaje policial ilegal. ¿Curiosa democracia plena la que desinforma, prevarica y espía sobre los adversarios políticos, no cree?

Esperamos que no se vuelva a perder otra oportunidad para afrontar de verdad todo ello, porque conviene recordar que las ajustadas mayorías que se han conformado en esta Cámara se conformaron precisamente para aprovechar esta oportunidad histórica en tres grandes ámbitos: avance en derechos y libertades, apertura de soluciones democráticas para los conflictos territoriales y democratización de los pilares que sustentan el régimen del 78. Y la verdad, los avances de momento son escasos.

Le pregunté hace un mes escaso, señor Sánchez, si una vez cerrado el ciclo electoral se abriría una nueva fase para recomenzar la legislatura y usted respondió que sí. Le tomamos la palabra y por eso creemos que es hora de empezar ya con esa nueva fase, porque los problemas se acumulan y las mayorías sociales y trabajadoras esperan respuestas que aún no llegan. Por ejemplo, llevamos meses con anuncios sobre la reducción de la jornada laboral; un año esperando para reducir la jornada laboral en dos horas y media semanales, una reducción que, por cierto, queda muy lejos de lo que exige la mayoría sindical vasca y también algunas fuerzas sindicales estatales. Pues bien, tras meses de anuncios inminentes, ahora parece que hay que esperar a que la patronal autorice y bendiga la reducción de jornada y, de hacerlo, pondrán condiciones, modificarán los términos y al final chantajearán al Gobierno para hacer, como mucho, la mitad de lo que dijeron que harían. ¿No le suena de algo esta historia, señor Sánchez? Supongo que le sonará también a la señora Díaz. A nosotras sí nos suena. Por eso les pedimos que no vuelvan a tolerar el veto patronal ni prioricen ese pacto sobre las fuerzas de izquierda. Les pedimos que tomen ya la decisión de reducir la jornada sin reducción salarial, le guste a la patronal o no, cuente con el beneplácito del señor Garamendi o no, porque los trabajadores y las trabajadoras no esperan nada de la patronal, de quien esperan es de un Gobierno que se define como progresista.

Y otro tanto se puede decir de la vivienda, que es un problema social que ya se coloca casi a la par que la economía en las preocupaciones sociales, en las preocupaciones ciudadanas. La vivienda es ya el principal elemento de fractura y empobrecimiento social. Es insostenible que, mientras unos pocos hacen negocio, la mayoría no pueda contar con un derecho, señorías, como es la vivienda. Están generando unas sociedades rentistas que utilizan el alquiler turístico y disparan los alquileres para vivir mejor a costa de que la mayoría viva peor, y las viviendas son para vivir, no para especular. O hacen algo ya, señor Sánchez, o el agónico problema de la vivienda quizás acabe con su Gobierno y con esta mayoría; así de duro, pero así de claro.

Hablemos también de otra de las grandes preocupaciones: los precios de los alimentos o, mejor dicho, de la manipulación de los precios que las grandes cadenas hacen de los alimentos. Baja la inflación y los precios siguen subiendo, baja el IVA y suben los precios solo unos días antes de aplicar la rebaja para —¡sorpresa!— no solo no bajar el precio, sino aumentarlo. Es dinero público que va directamente a los beneficios de las grandes cadenas de alimentación, y sé que no es lo que quieren hacer ustedes, pero ustedes lo permiten. Tienen un Ministerio de Economía, tienen un Ministerio de Agricultura, otro de Hacienda y otro de Consumo. ¿Alguno hará algo o seguirán permitiendo que estafen a la ciudadanía y los recursos públicos sin disimulo alguno? Es obsceno y deben acabar con estas prácticas.

Son solo tres ejemplos de tres cuestiones fundamentales para la vida de la gente, como las condiciones laborales, la vivienda y la alimentación, que están esperando solución. Por tanto, sí, es hora de recomenzar la legislatura y hacerlo abordando ya, junto a las medidas de ruptura y regeneración democrática, estas y otras cuestiones troncales, porque generar expectativas y no actuar es lo que genera decepción y frustración. Y así es como las derechas extremas, entre la frustración y el miedo que ha señalado usted en su intervención, se abren paso y conquistan espacios de poder político. Su Gobierno, lo repito, no puede solo parecer diferente a la derecha, debe ser diferente a la derecha, y ya es hora de demostrarlo.

Y no querría terminar la intervención sin referirme a dos hechos de trascendencia que han ocurrido estos días. El primero es el debate ―por llamarlo de alguna forma― que se ha generado en torno a la acogida de inmigrantes, de menores migrantes por parte de las diferentes instituciones. Está siendo vergonzoso, señorías, vergonzoso; el nivel de odio, mezquindad y egoísmo que algunos de ustedes están mostrando hacia niños y niñas necesitados de protección y acogida es de verdad de vergüenza ajena. Hablan ustedes de reparto, de si te los quedas tú o me los quedo yo, de si dieciocho son muchos, cuarenta y seis demasiados, de si tienen la piel más o menos oscura que aquellos que llegaron de Ucrania, de si yo tengo más y el de al lado tiene menos. ¿Pero ustedes se escuchan? ¿De verdad se escuchan? ¡Que estamos hablando de niños y niñas que no tienen nada, ni familia, ni medios de vida, ni dónde ir, ni a dónde volver! Hablamos de solidaridad, de derechos básicos, de dignidad, de atención y de cuidados, de eso hablamos, señorías (aplausos), de la necesidad de darles una red en la que apoyarse para que no caigan, un mínimo de bienestar para que puedan sobrevivir a lo que han pasado. De verdad les digo que bastante duro debe ser la miseria que dejan atrás como para encontrarse de bruces con la miseria que ustedes transmiten hacia ellos y hacia ellas aquí.

Euskal Herria fue y también ahora será una tierra de acogida. Euskal Herria beti izango da harrera herria.

Euskal Herria siempre será una tierra de acogida.

Y no esperamos nada de quienes, tengan las siglas que tengan, vierten odio y racismo sobre unos niños desprotegidos, porque la xenofobia, el racismo, el odio y la amenaza que copan hoy muchas instituciones y gobiernos de este Estado entraron de la mano del Partido Popular y el señor Feijóo, y ahí seguirán, porque no ha sido el señor Feijóo quien ha expulsado al neofascismo de los gobiernos por ir demasiado lejos, ha sido al revés, ha sido VOX, se ha ido VOX, y no hace falta mayor prueba para certificar que efectivamente comparten el mismo proyecto reaccionario y antidemocrático. Y no, no nos dejamos engañar.

Termino. Vemos estos días la alegría por la victoria de su selección, la española. Llevamos días viendo cómo ustedes, los no nacionalistas, celebran su victoria con todas las expresiones y sentimiento nacional posible; desde la derecha más ultra, algo contrariada por el color de piel de su querida selección, hasta la izquierda progre, con un supuesto relato integrador, acogedor, diverso y tolerante, que, lamentablemente, cayó en solo unas horas de celebración entre cánticos racistas, xenófobos y supremacistas. Porque, cuando de uniformismo español se trata, ahí, ahí, todos ustedes coinciden y lo justifican. Porque celebran la victoria de su selección con su sentimiento y su identidad nacional y, además, creen sentirse legitimados para exigirnos al resto que comulguemos con ello. Miren, el problema no es que ustedes celebren a su selección, no nos molesta en absoluto, el problema es que nos nieguen a nosotras celebrar la nuestra. Porque todos ustedes construyen esta celebración y orgullo sobre la negación de nuestras selecciones, de nuestros sentimientos, de nuestro derecho a ser, a celebrar y a sentir nuestra alegría con el sentimiento nacional que queramos. Ni la sociedad vasca, ni la catalana, ni la gallega pueden festejar ni disfrutar con su selección porque ustedes nos lo impiden, nos lo prohíben. Imaginen hasta dónde llega su imposición patria que hasta obligan por ley a participar con la selección española bajo amenaza de multas y sanciones por no hacerlo.

Por eso, creemos que ha llegado el momento de que todas las fuerzas vascas, catalanas y gallegas aquí representadas, con el apoyo de quienes realmente entienden y defienden la plurinacionalidad más allá del simple discurso, utilicemos nuestra fuerza aquí para que nuestras selecciones sean lo antes posible una realidad. Una realidad como lo son las selecciones de Irlanda del Norte, Gales, Escocia o Inglaterra.

Egin dezagun lan elkarrekin, beraz, berandu baino lehen, gure nazioek eta euskal herritarrok gure selekzioarekin lehiatzeko aukera izan dezagun munduan zehar. Gurea, Euskal Selekzioa. Mila esker, eskerrik asko.

Trabajemos conjuntamente para que más pronto que tarde nuestras naciones y los vascos y vascas podamos competir con nuestra selección en el mundo. La nuestra, la selección vasca.

Muchísimas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señora Aizpurua. Por el Grupo Parlamentario Vasco (PNV), tiene la palabra el señor Esteban Bravo, también por un tiempo de quince minutos.

Aitor (GV (EAJ-PNV)) Esteban Bravo

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Señorías, quince minutos, así que al grano. Sobre la Unión Europea no hay muchas noticias. Saludo el reparto de los nuevos responsables entre las formaciones políticas que constituyen el centro de esa nueva Europa, y, en cuanto al contenido de las decisiones tomadas, es una especie de patada a seguir. Un informe a 2025, es verdad que con un contenido bien fijado de más Europa y una Europa más fuerte. Pero esa patada a seguir tampoco me extraña porque aquí nadie ha citado el problema principal, que es el señor Orbán, seis meses de Presidencia y lo que ha ocurrido ya con las reuniones que ha tenido y va a tener. ¿Qué es lo que se va a hacer durante estos seis meses? Porque esto de que no acudan los comisarios a las reuniones no sé yo si es una solución muy buena. Quizás nos tendríamos que plantear que tal vez la Presidencia rotatoria no es necesaria o que entorpece la propia construcción de la UE, y deberíamos empezar a eliminar ese protagonismo, pseudoprotagonismo, de los Estados rotatorios. Atención a Orbán, un Vance que le elogió —‌candidato ahora a la vicepresidencia con Trump— y que tiene conexiones claras con Rusia y con la Iglesia ortodoxa. Usted ha señalado un listado de iniciativas. A mí también me ha sorprendido que en una democracia perfecta, en la que tanto insisten, haya propuesto un listado de iniciativas fruto de esos cinco días en el camino a Damasco, la caída del caballo y una reflexión. A mí lo primero que me viene a la cabeza es que siempre me ha gustado el lema de la Universidad de Pensilvania, que dice «Leges sine moribus vanae». Las leyes no sirven para nada sin ética. Si no hay valores morales y si no hay principios en la sociedad y en sus representantes, no hay ley que lo salve. Ni la ley mejor redactada puede cubrir todos los escenarios. Sin unos principios éticos, quien quiera va a acabar encontrando la forma de evitarla, de rodear esa ley. ¿Es que la inmensa mayoría de las leyes actuales —‌no digo que en alguna no haya que hacer un retoque— no serían suficientes? Qué importantes son los líderes con educación moral, integridad personal y virtudes cívicas. Aquí y en Estados Unidos. Porque igual el problema no es tanto las leyes. ¿Verdaderamente hay cultura política democrática en España? Hombre, parece que en los juzgados últimamente queda evidenciado que no mucha. Unos contra otros se enfrentan manifestando claramente las discrepancias con las sentencias de los demás e incluso hay manifestaciones públicas por parte de jueces adelantando cuál es su ideología política, cuál va a ser la sentencia y cómo va a acabar el asunto en el caso de Cataluña. Tampoco en las instituciones, porque para solucionar el tema nacional catalán o vasco se tira únicamente del principio legal pero se obvia, se aparta completamente, el principio democrático. Vemos también desde las instituciones cómo se investiga a representantes públicos sin que haya ninguna causa para ello. Ni muchos partidos que no ponen dique a la ultraderecha, pero tampoco es una buena táctica lo de repetir el nombre de Alvise cinco veces en un discurso cuando no venía a cuento y sacar a la ultraderecha continuamente para que esta también tenga más focos en los medios de comunicación, porque quizás sirva en la estrategia electoral para dividir a otros. Eso tampoco es bueno. Ni muchos medios de comunicación —‌tiene usted razón— que siembran mentiras, muchos de ellos bulos. Fíjese en la elección del nuevo Gobierno vasco, con normalidad, con unos pasos democráticos que se han seguido y se ha elegido. Oiga, no ha sido noticia en ningún sitio, no ha sido noticia. Bueno, quizás es que la normalidad ya no vende, o el cumplimiento del ordenamiento jurídico ya no vende, o que los acuerdos ya no venden y sí el ruido.

Nos pide que aportemos ideas. A mí para aportarle alguna no me hace falta ir a la ronda. Se lo dejo, además —‌con perdón—, a huevo: Ley de Secretos Oficiales. Está tomada en consideración mil veces por esta Cámara. La Ley de Secretos Oficiales, su no reforma, es el reflejo de la imperfección y de la debilidad de la democracia española.

Eskatzen diguzu ideia batzuk emateko eta lege batzuk aldatzeko eta abar. Nik erraz-erraz ipiniko dizut, lehendakari jauna. Ez dut batzar batera Moncloara joan behar honetarako. Sekretu ofizialen legea aldatzea. Horixe da ispilua demokrazien neurria emateko, eta hain zuzen ere, Espainiar estatuaren demokraziaren gabezia eta ahultasuna erakusten ditu zalantza barik.

Nos pide algunas ideas, que las compartamos. Yo se lo pongo muy fácil, señor presidente, no tengo que ir a una reunión o a Moncloa para ello. La Ley de los Secretos Oficiales, cambiarla. Este es un espejo para medir la democracia. Y también en el caso de la democracia o la carencia de democracias y debilidades del Estado español.

Bueno, pues ahí tiene usted donde ver. Se anuncia ayer —‌sobre todo, por SUMAR por sacar un poco cabeza y haciéndolo a bombo y platillo— el tema de la modificación de la ley mordaza, o la derogación se dice. Bueno, un artículo y un poquito más. Vamos a ver, a mí estas propuestas y estas intenciones —‌esta y otras que pueda hacer usted— me dan un poquito de respeto, porque, claro, en la legislatura pasada, en una iniciativa concreta del PNV para modificar muchos artículos sobre este asunto, se llega en más de cuarenta puntos a un consenso muy amplio, pero al final Bildu y Esquerra son quienes tumban la ley. Entonces, ¿qué les hace pensar ahora que esto va a ser diferente? No vayamos a convertir estos supuestos impulsos en generador de frustraciones una vez más. Así que pensémoslo bien antes de empezar las cosas. Implementar el reglamento europeo de libertades de los medios de comunicación. Es verdad lo que le han dicho, es que el reglamento directamente es aplicable, no es una directiva. Pero si usted cree que hay que modificar una ley, bueno, vamos a verlo, pero cuidado, cuidado. La democracia lo es porque permite incluso la libertad de expresión de quienes la atacan y habrá que hilar fino, habrá que hilar muy fino o mejor no hilar nada. Apuntaba usted, por ejemplo, eliminar el dinero público de esos pseudomedios, etcétera, que hay. Yo me temo que, precisamente, esos pseudomedios de lo que tiran es de dinero privado. Sí, sí, aquí siempre va a haber medios… Y, además, el señor Rufián ha aportado una idea interesante, le ha enseñado el móvil. Ahí siempre va a haber dinero de mundos que no están interesados en la democracia ni con el funcionamiento de las instituciones, mientras no sean los suyos o la influencia que ellos puedan tener los que dominen la situación. Y me temo que eso, por muchas medidas que se puedan tomar, serán de otro tipo. Vuelvo a la ética y a la educación de la sociedad. Hay también un uso espurio de los tribunales por adversarios políticos, porque lo hay, y usted mismo lo está viviendo, pero es que ¿cuántas veces ha sucedido? ¿Cuántas veces sucede? Los casos de muchísimos de nuestros alcaldes, denunciados por la izquierda abertzale una y otra vez, han sido sobreseídos, porque no hay nada, etcétera, etcétera. Ese es el caso del presidente del Parlamento vasco, el señor Atutxa, que al final ha sido exculpado por la Justicia europea; o el del vicepresidente del Gobierno navarro y miembro de mi partido, Manu Ayerdi, acusado falsamente, una querella, UPN, etcétera, etcétera, deja el Gobierno y, luego, resulta que no hay nada. ¡Claro que esto sucede! Y sucede porque, al final, por la presión mediática, decidimos que cuando haya una acusación ya formal, la gente deje el cargo para preservar de cualquier duda. Eso, cuando sucede en una sociedad normalizada en la que la ética prevalece, está muy bien, pero cuando ese tipo de acusaciones se convierte en algo habitual y sistémico, es un auténtico problema y tendríamos que revisarlo. Usted mismo lo está sufriendo en su familia y, yo, en fin, viendo los rebuscados argumentos jurídicos y quiénes son los acusadores, creo que seguramente no habrá un caso penal reprobatorio. Ahora bien, señor presidente ―le voy a ser muy sincero―, a mí lo que me sorprende también es que nadie diga que hay cosas que, simplemente, no se deben hacer, no porque las prohíba la ley, sino porque no se deben hacer; que nadie hable de ética y estética, en vez de ordenamiento jurídico. También se hablaba ―me llegó por parte de algunos periodistas― de un estatuto jurídico de los familiares, de los cargos públicos, de los presidentes, etcétera. Sinceramente, no lo veo; no tiene ningún sentido, en mi opinión. Además, más allá del artículo 11.2 b), de la Ley 3/2015, está el puro sentido común. Lo que hace falta saber es que hay cosas que no se deben hacer, que hay límites más allá de lo legal. Luego, podrá ser más grave o menos grave, pero creo que esto hay que decirlo; y, para eso, lo único necesario es un poquito de sentido común. También creo que, cuando suceden estas cosas, hay que llevarlas al punto de gravedad que tienen y no a aquel que a otros les podría gustar que tengan. Pero negar este tipo de cosas o no abordar el aspecto ético, me parece un error por parte de todos.

Quiero hablarle de un tema, en los cinco últimos minutos que me quedan, que creo que es importante. Aquí se habla mucho de políticas de Estado, etcétera, etcétera, pero los debates profundos nunca se abordan. Le quiero hablar de menores no acompañados, porque este asunto no se trata y, cuando sale, es un pseudodebate simplón que no acaba de entrar en el meollo de la cuestión, bueno y malos. No, vamos a ver, aquí hay un problema que va a durar; un problema acuciante no solo para Canarias, sino para muchas comunidades autónomas, y que va a durar. ¿Por qué? Desde luego, no se va a evitar con la marina, ¿eh? Eso ya lo dijo Meloni, en su momento, en un debate electoral: enviar al ejército. Luego ya vemos que cuando uno tiene la responsabilidad es otra cosa, porque, vamos, no va ni de desviar ni de hundir cayucos; no se va a arreglar con la marina.

Pero es verdad que hay una situación de inestabilidad y que hay aquí una guerra híbrida, señor presidente; hay una guerra híbrida por parte de Rusia. Rusia no solo tiene el frente oriental en Ucrania, lo tiene también en África. Y los movimientos migratorios que en estos momentos se están dando los impulsa Rusia. Usted, últimamente, nos ha hablado de la OTAN y del flanco sur. Ah, ¿van a nombrar un coordinador? Yo me temo que vamos ya un poquito tarde, cuando lo que se ha producido es una retirada absoluta de las fuerzas europeas. No hay una política para Sahel y para el flanco sur europeo. Vamos ya muy tarde, y lo que viene está ahí y hay que afrontarlo. Llevamos meses hablando con el Gobierno. Hay muchas cosas que hemos propuesto nosotros hablando con el Ministerio de Política Territorial, porque esto no funciona, pero es un problema estructural, de medios, de organización, de asunción de responsabilidades por parte de la gente. Hay un problema estructural. No es cuestión de solucionar un momento puntual de Canarias, no, tenemos que reorganizar todo esto.

Y lo que voy a decir ahora lo digo desde la cierta legitimidad que me da pertenecer a la comunidad autónoma que, no porque lo diga yo, sino por las actas de la conferencia sectorial, más esfuerzo, proporcionalmente, hace en estos temas. Y ahí están las actas para mostrarlo. Lo que hace falta es una tutela efectiva, la identificación de la persona y asignarle un tutor. No que esta persona pueda luego moverse de un sitio a otro como quiera, sino como cualquier menor con carné de identidad español, que tiene a sus padres o a un tutor.

Fronteras del Estado, señor presidente. Ponga más medios para la clasificación, también médicos a la hora de ver si son menores o no son menores, pero la frontera es del Estado. No podemos decir: ya han llegado, el Estado no tiene competencias, tiene que cuidar… No, no, oiga, para ordenar todo eso, el primer paso es el Estado.

Otro punto. La Fiscalía es lenta y no se adapta a las nuevas circunstancias, probablemente porque también carezca de medios.

Otro tema. Hay comunidades autónomas que no asumen su responsabilidad, y como aquí todo el mundo habla con la boquita baja, yo lo voy a decir muy claro. El ejemplo típico, el ejemplo paradigmático es La Rioja, que tiene cero menores porque… ¡Es que no tengo medios! Claro, entonces, ¿cómo te voy a enviar menores? Y como no tiene menores, ¡para qué va a poner medios! Es el magnífico círculo perfecto. No puede ser, no puede ser que alguien no quiera asumir sus responsabilidades. Es más, son los que primero tienen que asumir estas emergencias. No puede ser, señor presidente, que una persona que es mayor de edad en Canarias, supuestamente, se traslada a la península y de repente aparece con documentación de menor en una comunidad autónoma. ¡No puede ser! Por eso le digo lo de la frontera y la clasificación por parte del Estado.

Señor Albares, el otro día hizo una visita a Senegal y a Gambia y, claro, lo que nos transmitió es que hacían un esfuerzo. ¿Habló usted con los representantes de Gambia de sus pasaportes? Porque ahí tenemos un problema muy serio, y lo sabe la Policía Nacional, señor Marlaska. Tenemos un problema serio, muy serio, de pasaportes que aparentemente son legales, pero que, luego, las personas que vienen con ellos no son de Gambia; mucho congoleño, por ejemplo. Esto no debería ser tan difícil de detectar o de exigir a las autoridades gambianas. Por cierto, son unas gentes, las que se están detectando con los pasaportes gambianos, un tanto diferentes, digamos que con unas características peculiares, más violentas, etcétera, etcétera.

Otro asunto, señor presidente, ya no son tantos los menores de 8, 10 o 12 años que venían en una patera; ahora lo que llegan son más bien jóvenes no acompañados, ‘jenas’, con 16 o 17 años, que vienen con un proyecto migratorio personal. Claro, ¿qué hacemos con ellos? Porque, bien, les podemos acoger hasta que tienen 18 años, pero, después, habrá que darles una salida, ¿no?, en el ámbito laboral, en el ámbito educacional, en el ámbito de Seguridad Social… ¡Tiene usted varios ministerios! ¡Es que esto no es un tema únicamente de Política Territorial, de Exteriores o de solucionar un tema puntualmente ahora! Por cierto, no solo son las pateras, que aquí se viene en avión también. Es más, se viene en avión también con los padres; y hay menores que están protegidos ahora, pero que los padres están en suelo español, tampoco tan lejos muchas veces de los menores. Entonces, hablamos de una problemática que es muy poliédrica y complicada. Y, señor presidente, hay que poner sanciones a aquellos que no cumplan la ley y a quienes hacen movimientos de menores, por ejemplo, de unas comunidades autónomas a otras.

Hace falta, señor presidente, un plan de contingencia, porque es verdad que, en estos momentos, estamos en un pico, y habrá que hacer ―voy concluyendo, señora presidenta― un plan multidisciplinar desde diferentes ministerios ―como he dicho antes, de Trabajo, de Educación y de Seguridad Social― y de la mano también de las comunidades autónomas, para dar un poco de cauce a esta situación en estos momentos puntuales, que va a devenir en crónica, pero no con esta punta. Por lo tanto, lo que nosotros le decimos y nuestra posición con respecto a todo este tema para lo que vayamos a debatir en el futuro —‌algunas cosas nos las han recogido en la proposición que han presentado—, básicamente, es que hagamos algo estructural. Esto no puede ser un apartadero de chavales y ya me he librado de la situación. No puede ser. En definitiva, cumplir con nuestra responsabilidad y el derecho humanitario, pero ordenando la gestión de este asunto. Es un problema cuyos gestores públicos empiezan a estar sobrepasados y de todo esto no se habla. ¿Se debe modificar la ley de extranjería? Sí. ¿Se debe modificar también el PL que ustedes han presentado? También. El Gobierno ya conoce nuestros términos y nosotros estamos dispuestos a hablar porque creemos que también tenemos que afrontar responsablemente esta situación.

Nada más y muchas gracias.

Presidencia. Muchas gracias, señor Esteban. Por el Grupo Parlamentario Mixto, que en su turno acumulará también el turno de réplica, tiene la palabra, en primer lugar, la señora Belarra Urteaga, por un tiempo de ocho minutos.

Ione Belarra Urteaga

PodemosDiputada.Página 37Vídeo

Muchas gracias, presidenta. Señorías, presidente, antes de pasar a tratar los temas que ha tocado el presidente en su comparecencia, yo quería volver a empezar mi intervención denunciando las terribles matanzas que el Estado de Israel ha vuelto a cometer este mismo fin de semana, una vez más, contra personas inocentes: noventa personas inocentes han sido brutalmente asesinadas por el ejército israelí en una zona que el propio ejército israelí había definido como humanitaria, otra escuela de la UNRWA completamente destruida. Señorías, no hay ningún objetivo militar, sea real o sea imaginado por el ejército israelí, que justifique el asesinato masivo de personas inocentes. (Aplausos). Israel está asesinando a niños y niñas, a hombres y mujeres por el único hecho de ser palestinos. No hay más, señorías, y no lo podemos permitir. Señor Sánchez, quiero decirle que me produce un profundo dolor el hecho de que ustedes le hayan mentido a nuestro país. Usted dijo en esta misma tribuna que España no iba a comprar y vender armas a Israel y, sin embargo, el Centre Delàs y la periodista Olga Rodríguez desvelaron la pasada semana que, en estos nueve meses de genocidio, España ha comprometido más de 1000 millones de euros de armamento a empresas israelíes; dinero de nuestra educación pública, de nuestra sanidad pública que va directamente a financiar un genocidio. Es una vergüenza, señorías; es una vergüenza, presidente. Me parece que es suficiente, que ya basta de medidas trampa como la de la Corte Internacional de Justicia. España quiere medidas concretas. Acuerden un embargo formal de armas; acuerden sanciones efectivas contra Netanyahu y contra su corte; asuman, de una vez por todas, que es imprescindible romper relaciones diplomáticas y comerciales con Israel. Sabemos que se puede, presidente. Lo hizo la comunidad internacional contra la Sudáfrica del apartheid. Se acordó un embargo obligatorio de armas, se les excluyó durante años de encuentros internacionales como los Juegos Olímpicos. Desde febrero del año 2022 Europa ha acordado catorce paquetes de sanciones contra Rusia y ni una sola sanción contra un asesino de niños como Netanyahu. No nos lo podemos permitir. Se puede, pero ustedes no quieren, y no quieren porque no quieren romper su relación con los Estados Unidos, que es precisamente el principal aliado de Israel. Necesitamos romper esa alianza criminal y necesitamos tener una posición propia con respecto al genocidio. Escuchen lo que está diciendo la ciudadanía española: que es solidaria, que quiere que este genocidio termine y que quiere, sobre todo, presidente, acciones concretas.

Pero no solo es Palestina, presidente. Usted viene hoy a este Congreso a anunciar un plan que tiene trampa. Creo que no hace falta explicarle, porque soy perfectamente consciente de que lo sabe mejor que yo, que este reglamento se hubiera aplicado en España, independientemente del Gobierno que estuviera en el poder en ese momento. Las medidas que usted ha anunciado hoy aquí son tan de maquillaje que son medidas que hubiera tenido que aplicar también el Partido Popular si estuviera en el Gobierno. Creo que las medidas de maquillaje no sirven para tapar la realidad, y la realidad es que ustedes acaban de pactar con el Partido Popular un acuerdo que legitima la guerra sucia judicial. Un partido, como el Partido Popular, que espió ilegalmente a cincuenta y cinco de nuestros diputados y diputadas; un partido que, de la mano de sus brazos judiciales, está orquestando el acoso contra su familia, el acoso judicial; un Partido Popular que, de la mano de sus lazos judiciales, está retorciendo la ley de amnistía con el único objetivo de intentar tumbar a este Gobierno. Precisamente, si usted defiende la justicia, si usted defiende a los jueces honrados, lo que tienen que hacer inmediatamente es romper ese acuerdo con el Partido Popular. Este acuerdo viene a darles carta blanca para que sigan haciendo golpismo judicial.

Presidente, la regeneración democrática es lo contrario de la gran coalición, es lo contrario de volver a las prácticas bipartidistas, lo contrario de venir a legitimar y a blindar la corrupción judicial de Marchena y Llarena, del juez García-Castellón, del juez Peinado, del juez Aguirre, de la jueza Espejel o Lamela. Es exactamente lo contrario. Insisto, lo que hay que hacer es romper ese acuerdo con el Partido Popular y acordar con la mayoría democrática, porque es posible, un Consejo General del Poder Judicial que tenga un mandato claro de regeneración. Lo ha dicho usted mismo: en pleno siglo XXI, los golpes ya no se dan a través del ejército, no se dan poniendo los tanques en la calle, en general, pero sí se dan a través de los golpes judiciales. Lo hemos visto en España no solo contra Podemos, sino también contra las fuerzas independentistas, pero lo vemos cada día con esos jueces que no quieren cumplir el escudo social y desahucian a la gente, a pesar de que el escudo social prohíbe los desahucios de los niños y de las niñas y de personas mayores. Lo hemos visto contra ‘las seis de La Suiza’, sindicalistas cuyo único delito es proteger a una compañera, o lo hemos visto contra ‘los seis de Zaragoza’. Es triste porque usted ha utilizado a la mayoría democrática para llegar a ser presidente y con este acuerdo con el Partido Popular le da la espalda a ese acuerdo, le da la espalda a esa mayoría, que es la que le permitiría hacer avances sociales, y se entierran las posibilidades de transformación de esta legislatura, que es —‌creo humildemente, presidente— lo que la gente esperaba cuando le votó el pasado 23 de julio.

Con este acuerdo da exactamente igual si ustedes traen los presupuestos, consiguen aprobarlos o prorrogan los que ya hay; da exactamente igual cuántas medidas trampa anuncien ustedes en este Congreso. La realidad es que con este acuerdo ustedes han herido de muerte la legislatura progresista. Por eso, señor Sánchez —d‌ ecía que van a reunirse ustedes con los grupos parlamentarios—, nuestra propuesta de regeneración democrática es muy sencilla y tiene una línea: rompan el acuerdo con el Partido Popular y pacten con la mayoría democrática los avances que realmente la gente está esperando. (Aplausos). Intervengamos el precio de la vivienda, el precio de los alimentos, afrontemos la turistificación y hagamos una política migratoria que respete los derechos humanos.

Por último, abordaba usted también la cuestión mediática, pero usted ha venido hoy aquí a señalar lo que yo llamaría los sicarios mediáticos. Ha venido usted aquí a señalar los panfletos de ultraderecha. De manera velada, usted se refería, de alguna manera, a Vito Quiles, a Inda, a lo que son ―digamos― la primera línea de ataque de la ultraderecha contra la democracia. Sin embargo, creo que usted obvia, de manera deliberada, el principal problema que tiene el poder mediático en España. El verdadero problema del poder mediático en España no son solo los sicarios de poca monta que extienden bulos; el problema son los dueños de los grandes medios de comunicación, son aquellas presentadoras y presentadores de grandes programas de televisión que tienen alianzas muy profundas con el poder económico y con el poder político para hacer que solo pase en España lo que ellos quieren que pase. Así es imposible, señor Sánchez, que haya regeneración democrática en España. Si usted le sigue concediendo entrevistas a un periodista que está claramente definido como corrupto, como es Antonio García Ferreras; si no hablamos de quiénes son los dueños de Atresmedia o de Mediaset; si no limitamos, como ha propuesto Podemos…

Presidencia. Señora Belarra, un momento, por favor. Yo le ruego que no acusemos a personas individuales que no pueden defenderse desde la tribuna. Muchas gracias. (Protestas.―Aplausos).

Ione Belarra Urteaga

PodemosDiputada.Página 39

Con todo el respeto, presidenta ―y se lo tengo―, creo que en ningún lugar del Reglamento pone que no se pueden citar periodistas corruptos en esta tribuna. Creo que estoy en el ejercicio legítimo de mi trabajo como diputada, que es decir la verdad que están esperando los ciudadanos y las ciudadanas. (Aplausos). Si me lo permite, salvo que me llame al orden, voy a continuar.

Vamos a limitar, que es lo que propone Podemos, el poder que tienen los fondos buitre y las grandes empresas dentro de los grandes grupos de comunicación. También es imposible que haya regeneración democrática si no hacemos público no solo cuál es la financiación de los medios de comunicación, como dice el Reglamento europeo, sino cuál es el patrimonio, cuáles son los intereses económicos particulares que tienen esos directores de programa y esos presentadores de televisión que cada día extienden bulos y mienten desde sus tribunas. La gente no puede estar bien informada si no sabe que Ana Rosa Quintana tiene cuarenta y cuatro pisos turísticos y que eso es determinante para extender el bulo de la okupación, como usted mismo denunciaba, presidente.

Por último, es imposible que haya regeneración democrática si no hay una reparación justa de las mentiras que se han vertido sobre todos aquellos que hemos sufrido lawfare, que ahora empieza a sufrir también usted, presidente. Quienes hemos sufrido lawfare sabemos que cuando nos abren un caso ocupamos todas las portadas de periódicos y cuando nos lo cierran apenas sale en la última línea. Necesitamos que se reparen con los mismos minutos de televisión y los mismos minutos de radio las mentiras que se vertieron sobre nosotros.

Termino ya. Creo humildemente que es imposible cambiar las cosas si no somos capaces de mirar a los ojos al poder real y enfrentarse a él, que no está sentado en esa tribuna. (Señala los escaños de la zona derecha del hemiciclo). Esos no son los que mandan, los que mandan están sentados en los consejos de administración.

Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias. (El señor Tellado Filgueira pide la palabra). Señor Tellado, ¿por qué me pide la palabra? ¿Sobre la base de qué artículo?

Miguel Tellado Filgueira

PPDiputado.Página 39Vídeo

Gracias, presidenta. A diferencia del portavoz socialista, le diré sobre la base de qué artículos pido la palabra: los artículos 72.1 y 103.1. Lo que le pido, una vez más en un Pleno de esta Cámara, es que cumpla y haga cumplir el Reglamento. Usted tiene que llamar al orden —‌no es una posibilidad, es su obligación— al que desde la tribuna ofende a personas que no están aquí y no se pueden defender. (Aplausos). Esas ofensas, cuando se hacen directamente a personas con nombres y apellidos, son tremendamente graves. Estamos llegando al verano y le pido que por lo menos aproveche el mes de agosto para leerse el Reglamento y consiga que se aplique, por favor. (Aplausos).

Presidencia. Señor Tellado, le pido, una vez más, un poco de educación cuando se dirija a la Presidencia de esta Cámara. (Aplausos.—Rumores.—El señor De Olano Vela: Lo haces a sabiendas y es una vergüenza.—El señor Tellado Filgueira señala el Reglamento del Congreso de los Diputados). Tiene ahora la palabra, por el Grupo Parlamentario Mixto, el señor Rego Candamil, por un tiempo de cuatro minutos. Cuando quiera.

Néstor Rego Candamil

BNGDiputado.Página 39Vídeo

Grazas, señora presidenta. Moi bo día. Señor Sánchez, o seu de hoxe parécese bastante ó parto dos montes. Nós non desprezamos medidas contra as fake news e a intoxicación comunicativa proveniente da ultradereita e financiada con diñeiro público en moitas ocasións, pero é que todo isto fica curto como rexeneración democrática e, sobre todo, carece da credibilidade necesaria. Curto porque, se nos enfocamos só no ámbito da prensa, o problema vai moito alén do marco no que vostedes se moven e as solucións tamén deben facelo. Por certo, a ver se se lembran algunha vez, por exemplo, para os cen millóns que hoxe anunciou aquí, de que existe prensa en galego, en euskera, en catalán, que tamén ten dereito a contar con axudas e publicidade institucional, porque o contrario é discriminación lingüística. Mais, sobre todo, señor Sánchez, que credibilidade quere que deamos á súa vontade de rexeneración democrática se, despois dunha teatralización de cinco días en que se centraba no ámbito xudicial controlado pola dereita máis ultra e o lawfare, o primeiro que fai o Partido Socialista é pactar co Partido Popular a renovación do Consello Xeral do Poder Xudicial?

E perden credibilidade cando incumpren sistematicamente aquelas promesas e compromisos máis importantes. Prometeron o PSOE e Unidas Podemos-SUMAR derrogar integramente a reforma laboral do Partido Popular. Non o fixeron, só a maquillaron e mal. Prometeron derrogar a reforma das pensións e acabaron incorporando novos recortes e vías de privatización. Prometeron derrogar a Lei da Mordaza. Non o fixeron, foron o Goberno que máis a utilizou. Tentaron maquillala tamén e fracasaron. Agora anuncian de novo unha derrogación e á hora seguinte matizan que si, mais só un pouquiño. Unha reforma, como dixo vostede, que ficará nunha reformiña. Por non falar da Lei de Segredos Oficiais franquista aínda en vigor.

Oia, señor Sánchez, nós, o BNG, non nos enganamos, sabemos perfectamente con que bois aramos. Se votamos a favor da súa investidura, foi por dúas cuestións fundamentais: por cumprir o noso compromiso de frear a dereita ultra e a ultradereita e, sobre todo, a cambio dun acordo de investidura con medidas moi relevantes para Galiza. Mais que en fronte teñamos as dereitas que o farían ben peor, non lles dá a vostedes patente de corso para incumpriren as súas promesas ás maiorías sociais nin para a excesiva lentitude nos seus compromisos con Galiza. Se ben é verdade que nos últimos tempos se foi avanzando na execución do acordo, vai todo con máis demora do que debera, e a súa decisión de non tentar sacar adiante uns orzamentos en 2024 non nos vale de escusa. Nós somos xente seria, cumprimos o que acordamos, mais igualmente exiximos que se cumpra integramente o pactado connosco.

Está ben que nos anuncien avances nos estudos para a implantación de trens de proximidade ou para a modernización da rede ferroviaria interna de Galiza, mais a estas alturas tiñan que estar creados xa tres novos xulgados de violencia de xénero en Galiza. Un minuto de silencio como o que hoxe fixemos aquí está ben. Ferramentas para combater eficazmente a violencia machista está moito mellor.

Ou deberían estar aplicadas xa as novas bonificacións acordadas na autoestrada do Atlántico e transferida esta a Galiza. E supoño que é consciente de que iso é un mínimo, porque hoxe existe un amplísimo consenso social no meu país de que é preciso pór punto final á estafa colectiva e á discriminación que implica a prórroga de 25 anos da AP-9. É verdade que a acordou un Goberno do Partido Popular, mais agora o Goberno do PSOE deféndea, deféndea diante da Unión Europea, que di que é ilegal. Señor Sánchez, en que se diferencian nisto vostedes do Partido Popular? Dígollo eu: en nada, simplemente se alternan na discriminación a Galiza, e non é xusto.

Onte mesmo coñeciamos que se levantaron as barreiras na AP-7 en Alacant e Murcia. Perfecto. A pregunta é: por que non na AP-9? Os galegos e galegas non somos menos que ninguén. O BNG non vai permitir que se manteña ou se produza ningún tipo de discriminación a Galiza. A diferenza de vostedes, que votan en Compostela a favor de rescatar a AP-9 e aquí fan exactamente o contrario, nós fomos sempre e seremos sempre absolutamente coherentes.

Onte mesmo coñeciamos a sentenza do Supremo sobre a eólica mariña. Non nos sorprende. A xustiza española sempre cos poderosos. Cando se trata de escoller de que lado estar, se das grandes eléctricas ou dos traballadores e traballadoras do mar, o Tribunal Supremo, o PP e o PSOE están con Iberdrola, coas grandes enerxéticas e co espolio ó noso país. O BNG estará sempre co sector pesqueiro galego e coa riqueza que xera en Galiza.

Como fiquei sen tempo, señor Sánchez, permítame dicirlle por último que, para aplicar as medidas comprometidas con Galiza, para avanzar en liberdades, en democracia, en dereitos sociais e nacionais, para buscar a paz fronte ó xenocidio sionista en Palestina, aquí está o BNG. Se o que quere facer é seguir pactando co Partido Popular, continuar discriminando o noso país ou incumprindo os compromisos, para iso non conten connosco. O BNG ten un só voto, é verdade, mais lémbrolle que nesta lexislatura xa foi decisivo en varias ocasións. Pode vostede ter a tentación de subestimar a relevancia dese voto. Non a teña de subestimar, porque se enganaría, a forza reivindicativa e a dignidade colectiva do pobo galego. Moito obrigado.

Gracias, señora presidenta. Buenos días, señor Sánchez. Lo suyo de hoy se parece bastante a El parto de los montes. No es que despreciemos medidas contra las fake news o la intoxicación comunicativa proveniente de la ultraderecha y financiada con dinero público en muchas ocasiones, es que todo eso se queda corto como regeneración democrática y, sobre todo, carece de la credibilidad necesaria; corto porque, si nos centramos únicamente en el ámbito de la prensa, el problema va mucho más allá del marco en el que ustedes se mueven, y las soluciones también tienen que hacerlo. Por cierto, a ver si recuerdan alguna vez, por ejemplo, después de los 100 millones que hoy ha anunciado aquí, que existe prensa en gallego, euskera y catalán, que también tiene derecho a contar con ayudas y publicidad institucionales, porque lo contrario es discriminación lingüística. Pero sobre todo, señor Sánchez, ¿qué credibilidad quiere que le debamos a su voluntad de regeneración democrática si, después de una teatralización de cinco días centrada en el ámbito judicial controlado por la derecha más ultra y el lawfare, lo primero que hace el Partido Socialista es pactar con el Partido Popular la renovación del Consejo General del Poder Judicial?

Y pierden credibilidad cuando incumplen sistemáticamente las promesas y compromisos más importantes. El PSOE y Unidas Podemos-SUMAR prometieron derogar íntegramente la reforma laboral del Partido Popular y no lo hicieron, únicamente la maquillaron y mal; también derogar las reformas de las pensiones y acabaron incorporando nuevos recortes y vías de privatización. Prometieron derogar la ley mordaza y no lo hicieron; ha sido el Gobierno que más lo ha utilizado también. Han intentado maquillarla y fracasaron. Ahora anuncian nuevamente una derogación y matizan que sí, pero solamente un poquito, una reforma, que, como han dicho ustedes, se quedará en una reformita, por no hablar de la Ley sobre Secretos Oficiales franquista todavía en vigor.

Mire, señor Sánchez, nosotros, el BNG, no nos engañamos, sabemos perfectamente con qué bueyes aramos. Si votamos a favor de su investidura, fue por dos motivos fundamentales: cumplir nuestro compromiso de frenar a la derecha ultra y a la ultraderecha y, sobre todo, a cambio de un acuerdo de investidura con medidas muy relevantes para Galicia. Que delante tengamos a las derechas, que lo harían bastante peor, no les da a ustedes patente de corso para incumplir sus promesas a las mayorías sociales ni para la lentitud excesiva en sus compromisos con Galicia. Si bien es cierto que en los últimos tiempos se ha avanzado en la ejecución del acuerdo, todo va con más retraso de lo que debería y su decisión de no intentar sacar adelante un presupuesto en 2024 no nos sirve de excusa. Nosotros somos gente seria, cumplimos lo que acordamos, pero también exigimos que se cumpla íntegramente lo pactado con nosotros.

Está bien que nos anuncien avances en los estudios para la implantación de las cercanías o la modernización de la red ferroviaria interna de Galicia, pero a estas alturas tendrían que haberse creado tres nuevos juzgados de Violencia de Género en Galicia. Un minuto de silencio como el que hemos hecho hoy aquí está bien, pero herramientas para combatir eficazmente la violencia machista está mucho mejor.

O deberían estar aplicadas ya las nuevas bonificaciones acordadas en la autopista del Atlántico y transferida esta a Galicia. Supongo que es consciente de que esto es lo mínimo, porque hoy existe un amplísimo consenso social en mi país de que hay que ponerle punto final a la estafa colectiva y la discriminación que implica la prórroga de veinticinco años de la AP-9. Es cierto que la acordó un Gobierno del Partido Popular, pero ahora un Gobierno del PSOE la defiende, también ante la Unión Europea, que dice que es ilegal. Señor Sánchez, ¿en qué se diferencian en esto ustedes del Partido Popular? Se lo digo yo: en nada, simplemente se alternan en la discriminación a Galicia, y esto no es justo. Ayer mismo conocíamos que se levantaron las barreras en la AP-7 en Alicante y en Murcia. Perfecto. La pregunta es por qué no en la AP-9. Los gallegos no somos menos que nadie. El BNG no va a permitir que se mantenga o se produzca ningún tipo de discriminación a Galicia. A diferencia de ustedes, que votan en Compostela a favor de rescatar la AP-9 y aquí hacen justo lo contrario, nosotros somos, siempre hemos sido y siempre seremos absolutamente coherentes.

Ayer mismo conocíamos la sentencia del Supremo sobre la eólica marina. No nos sorprende. La justicia española siempre está con los poderosos. Cuando se trata de escoger de qué lado estar, si del lado de las eléctricas o del de los trabajadores del mar, el Tribunal Supremo, el PP y el PSOE están con Iberdrola y las grandes energéticas y con el expolio a nuestro país. El BNG está y siempre estará con el sector pesquero gallego y la riqueza que genera en Galicia.

Como me he quedado sin tiempo, señor Sánchez, permítame decirle por último que, para aplicar las medidas comprometidas con Galicia, avanzar en libertades, en democracia, en derechos sociales y nacionales y buscar la paz frente al genocidio sionista en Palestina, aquí está el BNG. Si lo que quieren hacer es seguir pactando con el Partido Popular, discriminar nuestro país o incumplir los compromisos, para eso no cuenten con nosotros. El BNG solo tiene un voto, es cierto, pero le recuerdo que en esta legislatura ya ha sido decisivo en varias ocasiones. Usted puede tener la tentación de minusvalorar la relevancia de ese voto, pero no la tenga de minusvalorar, porque se equivocaría, la fuerza reivindicativa y la dignidad colectiva del pueblo gallego.

Muchas gracias.

Presidencia. Gracias, señor Rego. Ahora es el turno de la señora Valido García, también por un tiempo de cuatro minutos. Cuando quiera.

Cristina Valido García

Coalición CanariaDiputada.Página 42Vídeo

Presidenta, señorías, presidente, he leído con detenimiento el documento que recoge las conclusiones de los consejos europeos de los cuales usted viene a dar cuenta hoy. Por supuesto, Canarias no está en ninguna parte, a pesar de ser la mayor tragedia humanitaria fruto de la inmigración que tiene Europa en su frontera sur. No se habla de la migración más que en dos líneas para decir que se ha tomado nota de la reciente carta de la presidenta de la Comisión; eso es todo. Y después, eso sí, leemos: protegeremos y fomentaremos nuestros valores fundacionales, el respeto de la dignidad humana, la libertad, la democracia, la igualdad del Estado de derecho y el respeto de los derechos humanos. Y leemos sobre el mar Negro, Moldavia, Georgia, por supuesto, Ucrania y Gaza, y otros muchos espacios de la Unión Europea sin que haya, insisto, una línea para hablar del drama humanitario que vive Canarias. En su intervención —‌supongo que en la próxima podré escucharle algo—, ni una frase para esa tragedia en Canarias, ni una, presidente.

Las prioridades son la seguridad, la competitividad y la democracia, y yo les pregunto a ustedes de qué democracia puede presumir un Estado que discute los derechos fundamentales, los derechos humanos de la infancia migrante. Les voy a leer un tuit de los muchos que podría leer, pero que creo que es una fotografía de lo que ocurre, viene ocurriendo y va a seguir ocurriendo: «SOS, soy médico de urgencias en la isla del Hierro. Hoy he llegado a la guardia y mis compañeros estaban llorando, pues me he puesto a trabajar y he acabado llorando yo también. Señores políticos, déjense de chorradas, esto es una crisis humanitaria y está en Canarias». Este es uno de los muchos tuits que pueden leer de quienes se enfrentan a diario a la muerte. Ayer falleció una niña de dos años. Ya no aparecen en primera página; se acabó la foto de los niños muriendo a llegar a la orilla después de semanas de estar a la deriva sin alimentación y sin agua, y esto no es un bulo. En Canarias estamos más preocupados por los que mueren allí, mueren por el camino o mueren al llegar que por los medios de comunicación; sí, señorías.

Se ha dicho aquí que antes se hablaba de que Europa acababa en los Pirineos y hoy eso es incierto; pero los canarios sentimos que Europa acaba en Gibraltar, porque la Unión Europea no dedica ni una frase, pero aquí nos estamos peleando por mezquindades. Serían unos 48 niños a repartir en ciudades de más de 100 000 habitantes. Aquí se han roto gobiernos por no distribuir menores, menos de 400, en comunidades autónomas que tienen más de 30 millones de habitantes. Canarias no puede ser la guardería de África, pero tampoco el gran centro de retención de Europa; ni puede, ni quiere, ni debe, ni ustedes lo pueden permitir. Espero que sus hijos no tengan nunca que migrar y espero que no les reciban como algunos reciben aquí a los que llegan buscando algo a lo que tienen derecho. ¡Qué tontería, no, intentar tener un futuro decente! Aquellos que no tienen ni una aspirina para el dolor más grave, aquellos que no tienen qué comer.

Próximamente, debatiremos aquí la modificación urgente del artículo 35. Déjenme decirles, señorías, que esto no se modifica para resolver el problema de Canarias, porque este problema no es de Canarias, es de todos y cada uno de ustedes, que tienen una responsabilidad y que han sido elegidos por la ciudadanía para defender los derechos humanos. Déjenme decirles que esa modificación no es solo para Canarias, que es para todas las comunidades que tengan tensionado su sistema, porque las rutas migratorias cambian, porque hoy es Canarias, pero mañana pueden ser Murcia, puede ser Valencia o puede ser Barcelona, y Cataluña, con esta modificación, podrá exigir la redistribución cuando vea su cupo superado. Déjenme decirles, señorías, que lo que vamos a pedirles es que se inicie el trámite para poder incluir cuestiones que algunos solicitan, que son justas y que podemos entender.

Señor Sánchez, le pido, por favor, que lidere medidas urgentes para esta tragedia, porque el proyecto de ley y su tramitación requieren un tiempo que no tienen los niños. Le pido que sea usted quien lo lidere, de verdad, no tengo ya confianza en ningún otro espacio. Y le pido al señor Feijóo que haga de sus palabras una realidad, unas palabras que me gustan y quiero recuperar: dejar abandonadas a las comunidades autónomas que lo pasan mal, desde luego, no, esa no es nuestra forma de entender el patriotismo.

Señorías, nadie carente de humanidad podrá ser jamás un buen político, pero mucho menos merece ser gobernante.

Gracias. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señora Valido. Tienen ahora la palabra el señor Catalán Higueras, también por un tiempo de cuatro minutos.

Alberto Catalán Higueras

Diputado.Página 42Vídeo

Muchas gracias, señora presidenta. Señorías, muy buenos días. Señor presidente, muy buenos días. Dos puntualizaciones previas, señor Esteban. El caso del vicepresidente del Gobierno de Navarra, que es afiliado al PNV, no fue una falsa noticia; fíjense si no fue una falsa noticia que hasta el fiscal hablaba de indicios de delito, y si se ha archivado ha sido porque se han superado los plazos en la instrucción del caso. Por tanto, creo que hay que dejarlo muy claro.

Por otro lado, señores de Bildu, no nos vamos a cansar de decirlo: Euskal Herria, como ente político, no existe, y para esa triste y vergonzosa aventura no cuenten con los navarros, no cuenten con nosotros. (Aplausos). La mayoría de los navarros lo rechaza, eso debe quedar claro. Y, luego, otra cosa, señora Aizpurua, que hable usted de derechos humanos y haga referencia a niños e inocencia le revuelve a uno las tripas, porque todavía ustedes no han condenado no solo los asesinatos de ETA, sino las masacres de Hipercor o del cuartel de Zaragoza. Eso que quede claro. (Aplausos).

Señor presidente, desde nuestro punto de vista, es un auténtico despropósito que la calidad democrática, la regeneración en España la quiera marcar el Gobierno e incluso usted mismo, sobre todo porque este Gobierno no tiene ninguna credibilidad y usted, personalmente, tampoco. Porque, al final, ¿qué es calidad democrática? ¿Que el Gobierno engañe constantemente a los ciudadanos, o que usted mismo sea el primero en faltar a su palabra? Evidentemente, todos podemos recordar aquello de que no iban a eliminar el delito de sedición o que no iban a disminuir las penas por malversación de fondos públicos o incluso tampoco iban a indultar a los golpistas. Incluso ustedes mismos decían, los miembros del Gobierno, que en España una ley de amnistía era ilegal e inconstitucional. Usted también se comprometió a traer al prófugo expresidente de la Generalitat para ser juzgado en España, y han hecho todo lo contrario. Ustedes —¿lo recuerdan, señorías?— dijeron también: no pactaré con Bildu. Si quiere, se lo repito cinco o veinte veces: no pactaré con Bildu. ¿Y, ahora, qué son? Sus socios prioritarios en Navarra y en Madrid. (Aplausos).

Por cierto, señor Sánchez, ¿quién gobierna en el Ayuntamiento de Pamplona? ¿Gracias a quién? ¿Por qué están los herederos políticos en la alcaldía? ¿Eso es calidad democrática? ¿Eso es regeneración, señor presidente? (Aplausos). Evidentemente, no.

Señorías, este Gobierno habla de pseudomedios cuando publican noticias que le perjudican, pero cuando esos mismos medios publican noticias que perjudican a sus rivales políticos, ustedes los utilizan, como lo han hecho, para exigir dimisiones. La libertad, la pluralidad de los medios de comunicación es esencial en nuestras democracias, y así lo recoge y defiende el Plan de Acción para la Democracia Europea; esto es una realidad. Pero es que ustedes —y‌ usted lo ha hecho esta mañana— critican a la extrema derecha, pero luego son los que la alimentan. Sin embargo, no le produce ningún sonrojo pactar con la extrema izquierda, la que es antisemita, la que es pro-Putin y pro-Irán. Además, por cierto, ustedes gobiernan gracias a aquellos a los que calificó como el Le Pen español. ¿Es calidad democrática llegar al Gobierno a través de una moción de censura justificada en la lucha contra la corrupción y luego caer en sus propias redes? ¿Es calidad democrática, es regeneración democrática blanquear o pactar con aquellos que siguen sin condenar los atentados de ETA y que tienen entre sus dirigentes a terroristas y cometen la ignominia de llevarlos en sus listas? ¿Es eso calidad democrática?

Hablan ustedes de la máquina del fango, pero es su portavoz del partido y su vicepresidenta del Gobierno los que hacen de altavoces de noticias falsas, por ejemplo, para criticar al líder de la oposición o a un juez que ha imputado a su esposa. ¿Es eso calidad democrática? Evidentemente, no. ¿Por qué, señorías? Porque ustedes no pueden dar ejemplo ni pueden hablar de calidad ni de regeneración democrática, porque ustedes son la antítesis de la verdad, de la objetividad, de la imparcialidad, de la transparencia. La transparencia brilla por su ausencia en este Gobierno, son la opacidad permanente.

Desde nuestro punto de vista, rechazamos también y nos parece inadmisible ese ataque constante al Poder Judicial. Se está defenestrando, degenerando el respeto a la independencia del Poder Judicial y, sobre todo, lo que se pretende con las iniciativas que hoy usted ha traído a esta Cámara es seguir persiguiendo a los medios de comunicación que siguen denunciando sus chanchullos y sus corruptelas.

Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señor Catalán. Por el Grupo Parlamentario Socialista, tiene la palabra el señor López Álvarez, por un tiempo de quince minutos.

Patxi López Álvarez

PSOEDiputado.Página 43Vídeo

Gracias, presidenta. Buenos días, señor presidente. Señor Feijóo, se ha debido quedar usted muy a gusto con su intervención, han aplaudido mucho los suyos, como era de esperar. (Una señora diputada: ¡Poco!). Ya, pero ha sido lamentable. (Risas). Porque es lamentable que, una vez más, haya utilizado esta tribuna para lo de siempre, para lo único que sabe hacer: descalificar al Gobierno, atacar al presidente, decir que los socialistas somos lo peor, el enemigo de este país. Es lamentable que, una vez más, haya subido aquí y no haya aportado absolutamente nada, el vacío más absoluto, ni una sola idea ha puesto encima de la mesa. Es lamentable que no se entere de nada de lo que pasa a nuestro alrededor en las sociedades modernas. Cuando se viene aquí a hablar de uno de los graves problemas que está recorriendo el mundo, usted ni sale del patio de su casa. (Rumores.—Aplausos). Es lamentable que solo esté en el raca-raca del fango y nunca formando parte de las soluciones que necesita este país. Es como si yo viniera aquí, en nombre del Grupo Socialista, y, dando igual de qué asunto estemos tratando, hablara siempre, por ejemplo, de sus vacaciones con el narco, porque, ya que usted exige disculpas al presidente, ¿usted se ha disculpado alguna vez de sus paseos en yate? Es como si yo viniera aquí permanentemente a hablar, por ejemplo, del novio de Ayuso, porque ahí sí que hay delito reconocido y no recortes de periódico. Es como si viniera yo aquí a hablar del único partido condenado con sentencia por corrupción en este país; el único. (Rumores.—Aplausos). Es como si yo viniera aquí a hablar de cómo su Gobierno manipuló y pervirtió los aparatos del Estado para atacar, para espiar al adversario político, en el mayor ejercicio de corrupción posible. Es como si yo viniera aquí, exclusivamente, a hablar de Kitchen, Púnica, Gürtel, Acuamed, Nóos, Andratx, Arena… (aplausos).

Pero, no; es que no se trata de esto hoy, en esta comparecencia. Fíjense en la diferencia. Usted ha venido aquí a extender el fango y el presidente ha venido aquí a que nuestro país se vacune contra el fango, esa es la diferencia. (Rumores.—Aplausos). Porque el problema no es Pedro Sánchez, el problema no es el Gobierno progresista ni una izquierda más que razonable; el problema, el peligro real que está recorriendo Europa, del que dieron buena cuenta el otro día en Francia, porque allí sí se enteró la derecha también, es esa especie de nuevo nacionalpopulismo de extrema derecha que está corroyendo los pilares sobre los que se asienta el sistema político y democrático en España, en Europa y en el mundo. Ese es el gran problema que ha puesto hoy encima de la mesa el presidente del Gobierno y que merece toda nuestra atención.

Si de verdad fueran ustedes un partido de Estado, se darían cuenta de que ustedes y nosotros podemos discrepar y estar en las antípodas en propuestas sociales, en políticas económicas, en la ley de amnistía, en lo que les dé la gana, en montones de cosas. Es la sana diferencia entre la izquierda y la derecha. Pero en lo que no debiéramos estar en las antípodas es en combatir aquello que está minando la calidad de la democracia, en combatir aquello que debilita nuestra convivencia y aquello que disuelve los valores éticos de un Estado democrático, social y de derecho, como es España. En esto no debiéramos estar en las antípodas, sino juntos, con todos los demócratas de esta Cámara, porque está en juego lo más importante. Pero, lamentablemente, no estamos juntos, y no lo estamos porque ustedes se empeñan en equivocar la legítima crítica al Gobierno, que les corresponde como oposición, con la demolición de todo lo que no comulga con sus tesis. (Aplausos). Y les da igual deslegitimar al presidente, al Gobierno, al Tribunal Constitucional, al Tribunal de Cuentas o al de la Competencia, todo les vale. Y esto ya no es el que se caiga España que ya la levantaremos nosotros, que decía Montoro, no. Esto es cargarse el sistema en España, y eso es un peligro.

No estamos juntos porque ustedes siguen sin romper de verdad con la ultraderecha de VOX; siguen gobernando con ellos en los ayuntamientos, siguen haciendo sus políticas en las comunidades autónomas, siguen copiando sus discursos y siguen queriéndolos como socios para todo. Abran los ojos, escuchen, lean los informes de los expertos mundiales, que hablan de cómo la desinformación es un arma tan poderosa que está socavando ya la seguridad y la democracia de muchos países. La desinformación está socavando ya la democracia en muchos países. Ya sé que a esto el señor Feijóo no le ha dedicado ni un solo segundo porque no le importa, pero es aquí donde cada uno debe posicionarse: o se está en la defensa y el reforzamiento de la democracia, o se está con quienes pretenden dinamitarla. No caben medias tintas. Los socialistas estamos en el fortalecimiento de la democracia y ustedes están con VOX; esa es la diferencia. (Aplausos).

El otro día, Nico Williams, jugador de una selección en la que hay catalanes, hay vascos, hay andaluces y hay gente de todas las comunidades que nos representan tal y como somos, plurales, diversos y ganadores, hizo una afirmación tan simple como radical: Nadie nace siendo racista, todo es cuestión de la educación que se recibe. Y, si lo pensamos bien, esta es una frase que marca y define todo lo que venimos a hacer aquí. Nadie nace siendo racista, ni machista, ni homófobo, ni desbófobo, ni odiando determinada religión o ideología. Todo es cuestión de la educación que recibimos, de las informaciones que nos alimentan, de los mensajes que nos llegan de nuestros referentes, de qué me dicen aquellas personas que me influencian, porque con todo ello voy formando parte de la construcción de mi propia personalidad, de mi opinión, de mi posición frente al tiempo y al mundo que me ha tocado vivir, y aquí es donde aparece la reflexión colectiva a la que el presidente del Gobierno nos ha invitado. Es una reflexión de extraordinaria importancia cuando, a base de bulos, sin datos, a base de difamaciones y acusaciones sin pruebas, de mentiras interesadas y de soflamas incendiarias, se está extendiendo en España, en Europa y en todo el planeta un populismo extremista que, señalando como enemigo a todo el que no comulga con sus ideas y alimentando desde su supremacismo el odio contra el diferente, pretende acabar con todo lo que hemos construido en las democracias modernas. Y no es ninguna exageración, solo hay que ver y escuchar con atención lo que se dice y se propaga a través de algunos medios, de algunas redes y de algunas tribunas. Porque, verán, si se dice, por ejemplo, que la justicia social es una aberración y alguna lo condecora, se está buscando dinamitar las políticas que nos hacen iguales y, por lo tanto, se está buscando dinamitar la igualdad misma, porque la igualdad para algunos es un objetivo por batir. Si se dice que los niños, que escapan del hambre, de la miseria y de las guerras, vienen a nuestro país con machetes a violar a nuestras hijas y hay quien gobierna con quien lo dice, se está alimentando el racismo. Si, con lo que estamos sufriendo estos días, se sigue negando que hay mujeres asesinadas por el hecho de ser mujeres, por la dominación histórica del hombre, se está disculpando el machismo. (Aplausos). Si, dando la vuelta a todo lo que hemos sostenido hasta ahora, es el inocente el que tiene que demostrar la inocencia y no el acusador la culpabilidad, algo que ha vuelto a suceder esta mañana en esta tribuna, se está negando la justicia. Y si por no pensar como tú me señaladas con tu dedo acusador como el enemigo (rumores), se está negando la esencia misma de la democracia. Todo esto está pasando y hay gente que está creyendo en estas consignas, pero esto no se extiende por esporas, sino por los medios, por las redes y por las tribunas, y es algo muy serio. Ante esto, el presidente ha marcado tres objetivos claros, que no creo que nadie pueda no compartir: proteger el derecho a la información combatiendo la desinformación; reforzar los medios de comunicación frente a los pseudomedios, y garantizar el pluralismo informativo de una sociedad que es en sí misma plural y diversa.

La democracia siempre ha tenido enemigos, pero, como decía hoy también el presidente, el problema es que ahora cuentan con nuevas y muy poderosas herramientas. También lo decía el otro día aquí, en el Congreso, el director de elDiario.es hablando de Internet. Decía… (Risas). Tienen una educación bastante escasa para aguantar lo que dicen los demás. (Aplausos.—Rumores). Bastante escasa. El otro día decía este director: La mejor herramienta jamás creada… (continúan los rumores). ¿Por qué no lo escuchan para ver si lo comparten antes de gritar? La mejor herramienta jamás creada por el ser humano para difundir información también se ha convertido en un multiplicador de mentiras, de bulos y de teorías de la conspiración, y ha provocado que una buena parte de la sociedad esté hoy peor informada que hace veinte años. Verán, en España, hay un medio digital por cada 16 000 habitantes, estamos entre los que más tienen de todo el mundo; sin embargo, los estudios nos indican que la población española se siente más expuesta a la desinformación que la de otros países de nuestro entorno. ¿Combatimos esto o no lo hacemos?

Se han empezado a poner en marcha herramientas en España y en el conjunto de Europa. Hablaba el presidente de ese reglamento que ahora tenemos, aprobado hace pocos meses, que puede servirnos como base para avanzar en nuestra lucha contra esa desinformación. Es un reglamento que blinda los derechos fundamentales del periodismo, protege las fuentes de las comunicaciones y protege a los propios periodistas; que obliga a los gobiernos a ser más rigurosos y transparentes con el reparto de la publicidad institucional, y que también obliga a los medios a ser más transparentes, a desvelar el nombre de los accionistas para saber quiénes son sus dueños y a detallar anualmente los ingresos por publicidad institucional. La cuestión es: ¿a alguien le parece mal que sepamos quiénes son los dueños de los medios y, por lo tanto, saber qué intereses defienden? ¿Alguien cree que es censura que los medios, igual que hacemos todos los demás, sean transparentes con las ayudas que reciben de las instituciones públicas? ¿Alguien piensa que es amordazar a los medios saber de verdad cuál es su audiencia? Esto es lo que ha dicho el presidente sobre el reglamento europeo. Por lo tanto, ¿el reglamento europeo que ustedes aprobaron es un intento de Pedro Sánchez de callar a la prensa?

Leeré un párrafo que describe muy bien a qué nos enfrentamos. Dice: Aquellos que pretenden realizar injerencias en procesos democráticos no atacan los sistemas de recuento, sino que intervienen en lo que ocurre antes de ir a votar. Mediante el arte del engaño, crean bulos, difunden información manipulada, multiplican noticias falsas con apariencia verosímil y, aprovechando la viralidad de su contenido, se difunden rápidamente. Cuando llega a las redes el posible desmentido, los atacantes ya han conseguido el clima propicio para sus objetivos. Atacan el sistema democrático desde la raíz, manipulando al elector y a la opinión pública en un sentido concreto. Estas son palabras del portavoz del Partido Popular defendiendo una PNL del Partido Popular. Seguramente, hoy el señor Feijóo le considerará un hereje, pero nosotros suscribimos el cien por cien de estas palabras, porque, como dice el presidente en más de una ocasión, si dejamos que los bulos deliberados dirijan el debate político, si permitimos que la sinrazón se convierta en rutina y si mantenemos permanentemente la política del insulto y la descalificación, habremos hecho un daño irreparable a nuestra democracia. Y, como dijo nuestro querido José Andrés Torres Mora, combatir la mentira no es ir contra la libertad de expresión, sino a favor de la verdad que nos hace libres. (Aplausos).

No hay mordazas ni caza de brujas ni censuras de ningún tipo. Se trata de hacer lo posible para que la mentira no valga más ni llegue más lejos que la verdad. Se trata de intentar que los bulos no tengan más impacto en nuestra sociedad que la información veraz. Se trata de conseguir que el rechazo al diferente no pueda con la convivencia en la diversidad. Se trata de ver qué hacemos para que los discursos de odio no alimenten más que los valores y los principios éticos sobre los que edificar una sociedad que merezca la pena. Se trata de hacer que el fango no ensucie la buena política que necesitan, sí o sí, los ciudadanos y ciudadanas de nuestro país. Se trata de que los que nos dedicamos a la política porque queremos mejorar la vida de la gente pongamos los medios para que la mentira, los bulos, la difamación y el odio no ganen esta batalla. Así que ustedes sigan extendiendo el fango, que nosotros vamos a ganar la batalla.

Eskerrik asko. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Socialista y de varios miembros del Gobierno presentes en el hemiciclo, puestos en pie).

Presidencia. Muchas gracias, señor López. Tiene ahora la palabra el señor presidente del Gobierno. Cuando quiera.

Pedro Sánchez Pérez-Castejón

GobiernoPresidente del Gobierno.Página 46Vídeo

Muchas gracias, señora presidenta.

Gracias, señorías, y gracias, sobre todo, a todos aquellos que, como siempre, han tratado de aportar luz, soluciones y propuestas a uno de los debates contemporáneos de nuestra sociedad, y es cómo defender la democracia y también, lógicamente, una información plural y veraz, como dice el artículo 20 de nuestra Constitución, ante el auge de las nuevas tecnologías, de las redes sociales, de la expansión de bulos, de desinformación y de mentiras, que está íntimamente relacionado con el auge y el avance de la ultraderecha en las principales democracias del mundo. Por tanto, muchísimas gracias por las propuestas que hayan hecho y por la voluntad que han manifestado de poder entenderse y participar en la elaboración de lo que yo creo son distintas medidas que pueden hacer nuestra democracia mejor y, por tanto, de construir convivencia y cohesión entre nuestros ciudadanos.

Voy a tratar de responder a todas y cada una de sus señorías, a los portavoces de los grupos parlamentarios que han intervenido, sobre los distintos temas que han planteado, como, por supuesto, Europa, la agenda estratégica y, sin duda alguna también, el fenómeno de la migración, del que hablaré posteriormente. Como he dicho antes a algunos de los intervinientes, echo en falta un discurso de la migración positivo, y yo lo voy a hacer a lo largo de esta segunda intervención, porque creo que es muy importante. No hacerlo significa alimentar el discurso del odio que tienen la ultraderecha y, por desgracia, parte de la derecha española. Y, finalmente, entraré de lleno, lógicamente, en todo lo que tiene que ver con el plan de acción democrática, al cual he hecho referencia en mi primera intervención.

Empezaré por su señoría, el presidente del Grupo Parlamentario Popular, señor Feijóo, que, como antes ha dicho el portavoz del Grupo Parlamentario Socialista, cada vez que sube a esta tribuna tiene la oportunidad de demostrar si hay un proyecto político como tal de la derecha española para la mayoría de los españoles, y siempre defrauda, porque siempre sale uno de aquí con la certeza de que no hay nada detrás de la destrucción, de la descalificación y del ruido. La mentira y la difamación, señorías, no se convierten en verdad por repetirlas mil veces, ni, por supuesto, tampoco por vociferar más alto. En sus años de oposición, en estos seis años en los que tengo el honor de ser presidente del Gobierno de España —‌antes con el señor Casado y ahora, particularmente, con usted, señor Feijóo—, únicamente han aportado ruido, ruido y solo ruido. Es cierto que esto tiene una ventaja, y es que gritan tanto que hace tiempo que ya no se les escucha. (Aplausos). Por tanto, el tiempo va a acallar el griterío y el sosiego, como siempre, mostrará la verdad.

Este debate, señorías, llega en una semana en la que hemos tenido una gran noticia para la democracia española —‌la hemos tenido y yo me alegro—, y es la salida de la ultraderecha de seis gobiernos autonómicos. (Aplausos). España hoy es un país mejor, lo es. En un Estado descentralizado y compuesto como es el nuestro, que defiende la justicia y, en consecuencia, la protección de las mujeres víctimas de la violencia de género; que defiende todo aquello que tiene que ver con el desarrollo de las políticas de vivienda y de transición ecológica; que defiende todo aquello que tiene que ver con la protección de los derechos de la diversidad del colectivo LGTBI, que también está en manos de las comunidades autónomas, que hoy salga la ultraderecha de los gobiernos autonómicos es una extraordinaria noticia para los millones de españoles y españolas que, por desgracia, han sufrido algunos recortes a lo largo de esos pocos meses desde las elecciones municipales y autonómicas. Y creo que también demuestra algo, y es que los gobiernos de coalición del Partido Popular con la ultraderecha de VOX, por acción u omisión, señor Feijóo, fueron su gran apuesta después del 28 de mayo, a la espera de ver qué era lo que pasaba en las elecciones generales, y hoy son la constatación del gran fracaso, para gran alivio de todos —‌en especial, de todas— los españoles y las españolas.

Es cierto —‌yo se lo tengo que decir, señor Feijóo— que VOX sale por su propio pie —e‌ s una excelente noticia, como he dicho antes—, pero escuchándole a usted y escuchando también la lectura que hacían algunos presidentes y presidentas autonómicos del Partido Popular de la ruptura y la salida de la ultraderecha de los gobiernos autonómicos, tengo la sensación de que lo suyo con VOX no está claro, repito, no está claro. No se sabe si han tenido usted y el señor Abascal una discusión de pareja o una ruptura en toda regla. No lo sé. (Rumores.—Aplausos). Yo creo que expreso las dudas de millones de españoles y españolas. Entre junio y septiembre del año 2023, ustedes firmaron la mayoría de los gobiernos autonómicos con VOX, siendo primera fuerza, y segunda fuerza también, ¿eh? Ya saben ustedes lo de la ley del embudo: aquí gana siempre el PP. Si son primera fuerza, porque son primera fuerza; si son segunda fuerza, porque son segunda fuerza, y si son tercera fuerza, apoyan a quien sea con tal de que no gane el Partido Socialista. (Rumores). Pero es verdad que los meses pasaron, se demostró que aquello era más que un amor de verano, era una promesa de amor eterno, y, por tanto, todo valía para mantener viva la llama. Hay por ahí, por desgracia, un diputado, representante del pueblo español, que, en fin… Si había que llamarlo divorcio duro para esconder la violencia de género, pues divorcio duro, decía el señor Feijóo; si había que censurar libros, películas u obras de teatro, pues se censuraban; si había que llamar dogmatismo climático a la lucha contra el calentamiento global del planeta, ahí estaba el señor Feijóo en primera línea de saludo, y si había que igualar a víctimas y verdugos de la Dictadura en sus mal llamadas leyes de la concordia, pues adelante. (Aplausos).

Ahora, VOX dice que les deja, y la verdad es que luego, cuando sube aquí el señor Abascal y también les espeta algunas críticas, da la sensación de que… Pero después de tantas pruebas de amor a la ultraderecha, entienda mis dudas. Señor Feijóo, ¿su ruptura es una riña de verano o es algo definitivo? ¿Es algo definitivo? ¿VOX y el PP han roto para siempre o se están tomando un tiempo? ¿O es que empiezan una relación abierta a varias bandas? (Risas y aplausos). Señorías, lo digo porque el señor Abascal ya ha dado un paso en su idilio con el pro-Putin y ultraderechista Viktor Orbán. Al menos, el señor Abascal tiene a Orbán para consolarse; usted ni siquiera encontró a alguien que le abrazara cuando España metió el segundo gol en la victoria contra Inglaterra. (Risas y aplausos). En fin, señorías, todos sabemos que hay parejas que discuten, que se separan y que, pasado el tiempo, vuelven a estar juntas; yo espero que, por el bien de España, no sea el caso de usted con el señor Abascal. Así que, señor Feijóo, VOX ha roto con ustedes, pero ¿ustedes han roto con VOX? ¿Quiere abrir un tiempo nuevo sin las ataduras de la ultraderecha? Si es así, creo que tiene una gran oportunidad; demuéstrelo. Ya no tiene que pedir permiso al señor Abascal antes de dar el paso, ya no hay excusas o, al menos, eso parece, a mi juicio.

A la vista de su intervención, creo que queda claro que su problema nunca fue de excusas ni de coartadas; su problema, el problema del Partido Popular, es mucho peor y es mucho más dramático para nuestra democracia y para España, señorías, y es que ustedes no tienen un proyecto político para la mayoría social de este país, no lo tienen. (Aplausos). Derogar, desmantelar, deshacer no es un proyecto de país. Ustedes no tienen política económica, no la tienen. (Rumores). Miren que tienen oportunidades en todas las comparecencias de todos los ministros y ministras y en la mía propia, pero política económica, ninguna. ¿Política migratoria tienen ustedes? Pero, de verdad, señor Feijóo, ¿mandar a la Armada es una política migratoria? (Rumores). Yo le reconozco al señor Tellado sus ocurrencias; entre esa y la de que yo me marchara de España metido en un maletero de coche, ahí está el nivel de la oposición que tenemos. (Aplausos). Tampoco tienen ustedes política migratoria ni política exterior, no tienen política medioambiental ni tampoco una política en defensa de la democracia en un momento en el que, efectivamente, todas las democracias occidentales estamos teniendo los mismos debates y los mismos desafíos, pero, por encima de todo, no tienen nada que esté ni real ni remotamente alineado con lo que hoy es España.

Hoy España, señorías, es un país solidario, es un país abierto, es un país tolerante, es un país dispuesto a defender cada derecho y cada avance que hemos conquistado. Mire, este es un país que quiere la paz y que rechaza a quienes alientan la masacre en Gaza; es un país comprometido con la tarea de adaptarse y mitigar el cambio climático —‌sí, España, uno de los países más vulnerables del mundo, según nos dicen la ciencia y el Panel Intergubernamental en Cambio Climático de Naciones Unidas— y no con liquidar zonas de bajas de emisiones, como les he escuchado a algunos alcaldes del Partido Popular. Pero ¿por qué tienen ustedes esta obsesión de no poner remedio a la mitigación y a la adaptación al cambio climático? Este es un país solidario, es un país de acogida como pocos en el mundo. Este no es un país cerrado en sí mismo ni hostil con quienes son víctimas del drama migratorio. Yo sí voy a hacer hoy, señorías, a diferencia de ustedes, un discurso positivo sobre la aportación de la migración a este país. (Aplausos). Este es un país orgullosamente feminista, que jamás aceptará volver a un pasado de machismo y sometimiento de las mujeres.

Es revelador, muy revelador —l‌o decía el ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres, que ha sido también presidente de las islas Canarias; por cierto, primera fuerza política en las islas Canarias y en la oposición — que haya sido la solidaridad —l‌a solidaridad— la que haya hecho implosionar los gobiernos del Partido Popular con VOX en seis comunidades autónomas en menos de un año, señorías, en menos de un año. ¿Y ustedes dan lecciones de qué? ¿De estabilidad? Los que venían a dar estabilidad a España. Toda la arquitectura de sus pactos de la vergüenza se ha venido abajo en el punto de cruce entre Estado autonómico, solidaridad y derechos humanos. Ese es el coste de pactar con la ultraderecha de VOX. Por tanto, era cuestión de tiempo para todos menos para usted.

En todo caso, aquí se trata de mirar hacia delante, y yo sí creo —a‌ l menos quiero creerlo— que se abre una oportunidad por encima de todo para la gente. Si han roto, demuéstrenlo con hechos. Convenzan a la mayoría de esta Cámara de diputados y diputadas de que las cosas van a cambiar y de que aquí también se le puede y se le debe poner un cordón sanitario a la ultraderecha como el que las tres grandes familias europeas hemos puesto en Bruselas. ¿Por qué podemos pactar en Bruselas y no poner un cordón sanitario también aquí, en España, al señor Abascal y a VOX?

Empiecen por las medidas de calidad democrática, que son objeto de este debate. Y, fíjese, hágalo por coherencia. El Partido Popular Europeo ―lo he dicho en mi primera intervención― votó a favor del reglamento de libertad de los medios de comunicación. Me recordaba, por cierto, uno de los ministros que, efectivamente, un reglamento no se transpone, pero un reglamento que es de obligado cumplimiento, evidentemente, necesitará modificaciones legislativas y desarrollos reglamentarios en nuestra propia legislación nacional. Es lo que vengo a proponerles a ustedes. (Aplausos). Creo que la pregunta es legítima, porque si ustedes votaron a favor en Estrasburgo y estas medidas están alineadas con esa norma ―he encontrado, por cierto, el reproche, que puede ser justificado desde el punto de vista de algunas de sus señorías, de que lo que he hecho ha sido simplemente anunciar el reglamento europeo―, parece razonable que ustedes lo apoyen. ¿Qué les impide hacerlo? ¿O es que, señorías, lo que en Europa es una amenaza es para usted y el Partido Popular en España una ventaja? ¿Qué les impide, por tanto, respaldar aquí lo que respaldaron en Europa?

Usted trata siempre de definirme, y yo creo que la contradicción es usted mismo, señoría. La verdad es que hay que tener cuajo aquí para dar lecciones de control de medios de comunicación (aplausos), porque su historial al frente de la Xunta de Galicia ha sido laminar la libertad de los medios de comunicación y controlar con puño de hierro los medios de comunicación tanto públicos como privados. (Rumores). Efectivamente, lean, lean. Sube usted a esta tribuna y se convierte en adalid de la libertad de prensa, pero vamos a ver cuál es su historial como presidente de la Xunta de Galicia, señor Feijóo. Primero, trece años incumpliendo la ley de medios que usted mismo aprobó en el año 2011. (Aplausos). Segundo, ocho años ―señorías, es importante que los ciudadanos y ciudadanas sepan exactamente de qué hablamos cuando hablamos de libertad de prensa y de libertad y pluralismo de los medios de comunicación viniendo del señor Feijóo y del Partido Popular― sin renovar la dirección de la televisión gallega, incumpliendo su propia ley y valiéndose para ello de una argucia legislativa. Tercero, persecución y señalamiento a periodistas con sentencias condenatorias firmes por vulnerar su derecho a la huelga y con periodistas víctimas de acoso laboral. (Aplausos). Cuarto, 320 semanas, 320 viernes negros con el personal de informativos de la televisión pública gallega denunciando la manipulación informativa del Gobierno de la Xunta de Galicia. (Aplausos). Quinto, nombrando directores de informativos de la televisión pública gallega que ejercían como interventores del Partido Popular en las elecciones. (Risas.―Aplausos). Y sube usted aquí, señor Feijóo, ¿a dar lecciones de qué? ¿De qué? (Aplausos). La verdad es que usted ninguna lección sobre libertad de prensa puede dar.

Para quien no lo sepa ―la verdad es que yo lo desconocía; son estas cosas que empieza uno a estudiar porque, claro, se tiene que preparar las intervenciones (rumores) y, al final, el señor Feijóo es muy previsible―, el señor Feijóo creó un consejo, que se llama Consejo Asesor de Telecomunicaciones y Audiovisual, teóricamente independiente y puso al frente a su mano derecha ―curiosa forma de fomentar la transparencia―. Es verdad que este órgano existe en otras comunidades autónomas; existe, por ejemplo, en Andalucía, existe también en Cataluña y existe también en la Comunidad Valenciana. ¿Cuál es la diferencia? Si uno quiere formar parte del mismo, ver qué atribuciones tiene, qué resoluciones adopta o qué informes emite, no tiene más que ir a los sitios web de consulta pública para hacerse una idea. Ahora, ya les digo: Si ustedes intentan hacerlo en Galicia con Feijóo o con su sucesor, verán que es absolutamente imposible; lo único que encontrarán será silencio y una página en blanco. Todo un ejemplo de transparencia. (Aplausos).

Sube aquí, nos da lecciones de democracia y dice que yo soy poco menos que chavista, cuando el señor Feijóo convivió (rumores) pacíficamente con el secuestro y la censura de un libro, Fariña, que contaba una verdad tan incómoda como real, que son los vínculos del narcotráfico con su partido político en Galicia. (Protestas.―Aplausos). Sí, sí. Además, es bastante curioso, porque aquel libro fue secuestrado y se impidió su comercialización en todo un territorio como Galicia. (Rumores). Sí, sí, claro que sí, fue secuestrado tras una denuncia de uno de los suyos. (Rumores.―La señora Moraleja Gómez pronuncia palabras que no se perciben). ¿Escuchamos al señor Feijóo defender con el ardor con que lo está defendiendo desde esta tribuna el derecho a la producción y a la creación literaria? No, ni una palabra; la callada por respuesta. (Rumores). ¿Y por qué no lo hizo? Quizás porque ahí salía su nombre, el nombre del señor Feijóo, como parte de una crónica negra para miles y miles de familias en Galicia. (Aplausos). Y dirá el señor Feijóo: Hombre, yo he dado explicaciones sobre esta cuestión. Claro, es bastante ridículo, porque, a ver, ¿pensaba de verdad que secuestrando el libro se iba a acabar el problema? (Rumores). ¿No reparó en que se podía hacer una serie, por ejemplo, en Netflix y que el libro se podía encargar por Amazon? (Rumores). Puede ser. Al fin y al cabo, según el señor Feijóo, ahora todo es más fácil porque existe Google. (Risas). Aquel secuestro, señorías, terminó como solo podía acabar en una democracia de primera, como es la democracia española, es decir, con el triunfo de la verdad sobre la mentira y de la libertad de expresión sobre la censura. (Aplausos). Existe Fariña, existe el libro, existe la serie y existe esa historia que usted hubiera querido enterrar para siempre a golpe de censura. (Rumores). Yo creo que es interesante que ustedes escuchen lo que digo, porque así conocen, a lo mejor, un poco más al líder de su partido político (rumores), al cual, por cierto, ellos no le han votado.

Presidencia. Por favor, silencio.

Pedro Sánchez Pérez-Castejón

GobiernoPresidente del Gobierno.Página 49

Los militantes del Partido Popular no le han votado. Estamos a la espera de que haya un congreso en el Partido Popular. (Protestas.― Aplausos).

En fin, ¿no le parece sensato a la bancada del Partido Popular garantizar la dignidad de los profesionales del periodismo, que es lo que estamos proponiendo? (Rumores.―El señor Tellado Filgueira: Barrabés, Barrabés).

Presidencia. Un momento, señor presidente. Señores diputados y diputadas, por favor, guarden silencio.

Pedro Sánchez Pérez-Castejón

GobiernoPresidente del Gobierno.Página 49

Si yo sé que tienen la piel muy fina. ¡Qué le vamos a hacer! (Rumores).

Presidencia. Por favor, señoras y señores diputados, guarden silencio. Lo he dicho muchísimas veces: la ciudadanía que nos escucha no se merece estos espectáculos. (Protestas). Pensemos un poco a quién nos debemos. (Aplausos). Señor presidente, tiene la palabra.

Pedro Sánchez Pérez-Castejón

GobiernoPresidente del Gobierno.Página 49

Ha conseguido una cosa loable, señora presidenta, y es que el señor Tellado la aplauda.

De verdad, ¿le parece razonable a la bancada del Partido Popular que una persona como Miguel Ángel Rodríguez amenace a una periodista y le diga: Os vamos a triturar; vais a tener que cerrar? ¿Les parece razonable? ¿Les parece razonable?, ¿sí o no? Esto no me lo estoy inventado yo, está en los móviles, en los mensajes que impunemente lanza el jefe de gabinete de la presidenta de la Comunidad de Madrid. (Protestas). ¿No les parece de puro sentido común que haya transparencia sobre la propiedad de los medios de comunicación privados? ¿De verdad? ¿Qué tienen en contra de la transparencia sobre la publicidad institucional? Pues eso es lo que estamos proponiendo. ¿Qué tienen en contra de la medición de audiencias que algunos falsean a golpe de clickbait? ¿No les parece de puro sentido común, por ejemplo, garantizar la independencia de los medios y proteger la independencia editorial? Porque eso y nada más que eso es lo que persiguen las medidas que su partido y el mío, entre otros muchos, aprobamos en Estrasburgo, en la sede del Parlamento Europeo, este mismo año: transparencia, pluralidad, libertad de prensa y derecho a recibir una información veraz, tal y como establece nuestra Constitución. (Una señora diputada pronuncia palabras que no se perciben.—Protestas).

Presidencia. Señora diputada, por favor.

Pedro Sánchez Pérez-Castejón

GobiernoPresidente del Gobierno.Página 50

También el sentido común. (Rumores).

En fin, yo creo que, por encima de todo, señorías, se trata de proteger a las profesionales y a los profesionales de los medios de comunicación, a quienes lo dan todo para ofrecer una información, efectivamente, veraz; un derecho consagrado —‌como he dicho antes— en el artículo 20 de la Constitución. Cuando hablas con los medios de comunicación —‌como he hecho durante estas semanas, reuniéndome con la práctica totalidad de ellos, y voy a continuar haciendo durante las próximas semanas— y con los periodistas, te das cuenta de que los medios de comunicación son las principales víctimas de la bulosfera —‌como consecuencia de ello, también la ciudadanía—, porque también sufren el acoso y el señalamiento más cobarde en redes sociales y pagan las consecuencias de creer en una de las profesiones más hermosas y más necesarias del mundo. La información veraz hace mejor a nuestra democracia; la otra, la información falsa, esparcida por la bulosfera por una legión de tabloides digitales, es lo opuesto, es un virus letal para nuestra democracia. Como bien decía antes el portavoz del Grupo Parlamentario Socialista, lo que estamos intentando hacer, junto con Europa, es vacunar a la democracia ante toda esta desinformación y todos estos bulos.

En fin, lo que quiero decir es que, si ustedes defendieron y aprobaron con su voto en Bruselas este reglamento de libertad de los medios de comunicación, parece razonable, parece de sentido común para cualquiera de los ciudadanos que nos estén escuchando y estén siguiendo este debate que hagan lo mismo aquí, en España. Como he dicho antes, tiene usted una gran oportunidad de demostrar que tiene autonomía para tomar decisiones. Por eso, le voy a preguntar si va a corresponder a la mano que le tendí hace dos años, cuando aterrizó usted al frente de su partido político. Usted me ha recordado el plan de regeneración democrática, que es una enmienda a la totalidad de su acción al frente de la Xunta de Galicia. Recuerdo los once grandes acuerdos que le ofrecí entonces. Le ofrecí, por ejemplo, el acuerdo para renovar el Consejo General de Poder Judicial. Hay grupos parlamentarios que me critican, y tampoco entiendo muy bien por qué. ¿Qué me critican? ¿Qué cumpla con la Constitución y, por tanto, respete las mayorías que mandata la Constitución Española? Le propuse hace dos años una renovación del Consejo General del Poder Judicial y le propuse modificar también el artículo 49 de la Constitución en lo que se refiere a las personas con discapacidad. El 7 de abril de 2022, cinco días después de que usted asumiera la presidencia de su partido, le propuse que reconstruyéramos once consensos básicos —‌tampoco estaba pidiendo gran cosa—, los mismos propósitos del plan que hoy he presentado.

Es verdad que con mucho esfuerzo y con mucha paciencia conseguimos acordar la reforma del artículo 49 de la Constitución, con el voto en contra de la ultraderecha, y también la renovación del Consejo General de Poder Judicial cinco años más tarde, pero hay otros acuerdos que están esperando y que creo que hoy son aun más importantes que cuando se los ofrecí hace dos años. Por ejemplo —‌antes hemos hecho referencia a ello—, creo que es importante que renovemos y blindemos el Pacto de Estado contra la Violencia de Género, que solamente rechaza la ultraderecha de VOX. Me gustaría también que ustedes volvieran, como le propuse hace dos años, al pacto antitransfuguismo que abandonaron hace tres años. ¿O es que van a seguir comprando diputados y consejeros de otros partidos políticos? ¿Van a seguir comprando diputados y consejeros de otros partidos políticos? (Protestas.—La señora Moraleja Gómez pronuncia palabras que no se perciben).

Presidencia. Señora Moraleja, la llamo al orden por primera vez. Ruego silencio. (Protestas). Ruego silencio. (Protestas). El presidente del Gobierno está en el uso de la palabra.

Pedro Sánchez Pérez-Castejón

GobiernoPresidente del Gobierno.Página 51

Vamos a ser claros. No se engañen y no traten de engañar a la ciudadanía. Ustedes no fichan talento, ustedes compran consejeros y diputados de otras formaciones políticas. (Aplausos).

Señor Feijóo, señor Feijóo, míreme un momento. Señor Feijóo. (Protestas.—El señor Sémper Pascual: ¡Eh, eh, eh, calma, calma!). Le estoy recordando el Pacto de Estado contra el transfuguismo. El transfuguismo es corrupción, señorías. (Protestas). Es corrupción, y lo que ustedes están haciendo es corrupción. (Aplausos). Vuelvan al Pacto de Estado contra el transfuguismo. Y encima lo celebran. ¡Es una vergüenza! Es un retroceso democrático de un calibre extraordinario. Ustedes se pavonean en los medios de comunicación diciendo que fichan talento, que fichan consejeros de formaciones políticas que han salido de sus gobiernos. ¡Eso es transfuguismo! Vuelvan ustedes al Pacto de Estado contra el transfuguismo. (Aplausos). No lo celebren, porque es una vergüenza. Es un retroceso democrático.

Y la misma coherencia que les estamos pidiendo en calidad democrática —a‌ ntes me preguntaba la diputada de Coalición Canaria por qué no había hecho una mención expresa a la migración; quiero hacerlo a partir de ahora— es la que les pedimos para reformar el artículo 35 de la ley de extranjería. ¿Cuál es la filosofía de la reforma que estamos proponiendo, para que nos entiendan los ciudadanos que nos están viendo? La misma que hay detrás del Pacto sobre Migración y Asilo que ustedes votaron a favor en Bruselas. Es la misma. Es una filosofía que se resume en una sola palabra: solidaridad. Por tanto, una vez más, señoría, ¿qué le impide hacer en España lo que acordamos en Europa? Tengan el coraje de hacer lo correcto, señorías del Partido Popular, y respalden la reforma del artículo 35 de la ley de extranjería. Pongan por encima de todo el principio de la solidaridad. Si hay solidaridad por ley entre Estados miembros, que es lo que logramos con mucho esfuerzo desde España en el Pacto sobre Migración y Asilo, si hay solidaridad por ley entre los Estados europeos, con más motivo tiene que haberla entre las comunidades autónomas de toda España con una comunidad que está sufriendo, como es la comunidad de las islas Canarias. (Aplausos). Es importante este debate, es sustantivo este debate, porque si usted se borra del acuerdo, si usted impide incluso la mera tramitación parlamentaria de esta reforma del artículo 35 de la ley de extranjería, usted estará traicionando no solamente a Canarias, sino también a Andalucía, a las Islas Baleares y a las ciudades autónomas de Ceuta y de Melilla, a todas las comunidades autónomas a las que la geografía pone en primera línea del drama migratorio. (Aplausos). Mire, para que nos entiendan los ciudadanos, de los 373 —‌tres, siete, tres— traslados pactados en el año 2023 entre el Gobierno de España y las comunidades autónomas a través del sistema de reparto voluntario —‌y vuelvo a subrayar lo de voluntario—, las comunidades autónomas solo han acogido a día de hoy a 67 menores. De 373, a 67 menores. Y, por cierto, había recursos de sobra: 20 millones de euros distribuidos por parte del Gobierno de España a las comunidades autónomas. ¿Sabe a cuántos menores acogió la Comunidad de Madrid? Porque es legítima la crítica que está haciendo el portavoz del Partido Nacionalista Vasco, el señor Esteban. ¿Cuántos menores acogió la Comunidad de Madrid? O se lo voy a poner más fácil, Galicia. ¿Cuántos han acogido? Yo se lo voy a decir: cero, señorías, cero, cero. (Rumores.—Aplausos). Ni uno solo de los que se han comprometido a aceptar en un año. Por cierto, eso sí, desde que comenzó la guerra en Ucrania, España ha acogido a más de 1700 menores ucranianos, 1700, y están en todas las comunidades autónomas. Señorías del Grupo Popular, ¿por qué dicen sí a los menores ucranianos y no a los menores africanos? (Aplausos). Casi prefiero que no me conteste. ¿Qué van a hacer, señoría, van a pedir solidaridad compasiva a Canarias? ¿Van a enfocar esta cuestión como un desafío de país que nos incumbe a todos, un desafío que exige solidaridad por justicia, defender un enfoque migratorio digno de la cuestión migratoria, o van a seguir copiando el discurso de la ultraderecha, pidiendo la intervención de la Armada? Señorías —‌no recuerdo qué portavoz lo ha dicho, me parece que ha sido el señor Errejón, y tiene toda la razón—, son menores. Ninguna persona es un acrónimo. He escuchado antes utilizar de manera despectiva el acrónimo menas, con este tono, al señor Abascal. Para mí, todo el rechazo y la reprobación a sus palabras, señor Abascal, porque ninguna persona es un acrónimo, ningún ser humano cabe en cuatro siglas. (Aplausos). Y más aún en este caso, porque son niños y niñas, son jóvenes, son adolescentes; ni menas ni menores migrantes.

En fin, señorías de la bancada popular, ustedes se han cansado de repetir el mantra de la estabilidad, que ustedes quieren estabilidad, que ustedes traen estabilidad, que ustedes son la estabilidad. Dijeron que el Gobierno de coalición progresista sería el más breve de la historia —‌y miro a los distintos grupos parlamentarios—: pues hemos agotado una legislatura, vamos a agotar esta legislatura, vamos a aspirar a una siguiente legislatura en el año 2027 y hemos hecho importantes reformas, como la reforma laboral, la reforma de las pensiones. Hemos aprobado más de doscientas leyes y tres presupuestos generales del

Estado. Y mientras tanto, ¿qué han hecho ustedes cuando han gobernado en coalición? Creo que eso también es importante. Ustedes nos reprochan que nosotros no somos dignos de traer estabilidad institucional. Bueno, ustedes, que han gobernado en coalición, ¿qué han hecho durante sus años de Gobierno de coalición? Pero ¡si han sido una máquina de bloqueo y de inestabilidad política! Primero dinamitaron sus Gobiernos con Ciudadanos. ¿Se acuerdan? Ciudadanos. Y ahora con VOX, que les dinamitan en Extremadura, en la Comunidad Valenciana, en Murcia, en Aragón y en Castilla y León. Por tanto, señoría, yo creo que lo más importante que usted ha demostrado una vez más cuando ha subido a esta tribuna es que ni hay proyecto ni hay gestión ni hay estabilidad por parte del Partido Popular.

Creo que tienen la oportunidad de abandonar esa oposición destructiva, de arrimar el hombro llegando a acuerdos por el bien de todos. Y creo que sería, de verdad, muy importante aprobar la reforma de la ley de extranjería, por sentido de Estado. Lo ha dicho antes el señor Esteban, que este no es un problema coyuntural, es un problema estructural, al que nos estamos enfrentando, derivado de múltiples causas, una de ellas la inestabilidad creciente de los países que componen el Sahel. Por tanto, por sentido de Estado y, es más, por solidaridad y por humanidad, también por coherencia, respalden el Plan de Acción por la Democracia. Demuestren que, efectivamente, lo suyo con VOX es un divorcio con todas las de la ley. Rompan todos los acuerdos que tienen con VOX, también en los ayuntamientos, en los conseils y en las diputaciones provinciales, como bien les recordaba antes el señor López, el portavoz del Grupo Parlamentario Socialista, y deroguen todas las leyes reaccionarias que han aprobado con ellos en los parlamentos autonómicos. Ya le digo yo una cosa, señor Feijóo: Para eso usted cuenta con los votos del Partido Socialista. Para derogar todos los recortes y todos los retrocesos que ustedes han aprobado con la ultraderecha en los parlamentos autonómicos, ahí tiene el apoyo del Partido Socialista. (Aplausos).

Señor Abascal, antes de nada ¿cómo va el divorcio? ¿Qué tal la soltería repentina? Imagino que usted lo lleva un poco mejor que el señor Feijóo, ¿no? Es lo que suele pasar cuando algo se acaba, ¿no? El que corta siempre se queda un poco mejor que aquel a quien dejan, ¿no? (Risas.―Rumores). ¡Más abierto a nuevas experiencias! Vamos, es lo que ha hecho usted al día siguiente cambiando al señor Feijóo por el señor Orbán, ¿no? Un clavo saca otro clavo, ¿no es cierto? En fin, aunque en su caso tengo las mismas dudas que con el señor Feijóo. ¿Ustedes rompen de verdad, de la buena? ¿Se están dando un tiempo? ¿O lo que hay es una voluntad de defender su espacio, que se está viendo atacado no solamente por el Partido Popular, sino por un tal Alvise, y encarecer el precio cuando llegue el momento? (Rumores). ¿Habrá segunda parte, señor Abascal? Es lo que parece, a la vista de lo que pasa en ayuntamientos y parlamentos, que ha puesto usted una vela a Dios y otra al diablo. No sé si es que ahora su relación va a ser una de fijos discontinuos o la de un amor asimétrico, dependiendo del sitio y de la hora, aunque, tratándose de la derechita valiente, la que no tiene pelos en la lengua, la que habla claro y meridiano, yo, que usted, me lo haría mirar, porque eso de que ni contigo ni sin ti casa regular con su reconocido ardor guerrero, señor Abascal.

Conmigo, en cambio, ya sé que usted no tiene dudas. Ya lo ha dicho claro, que me cuelguen por los pies, ¿no, señor Abascal? Eso sí que deja las cosas claras, se lo reconozco; para usted, sin duda, pero más aún para quien le habla, porque sí hay una razón por la que milito en el Partido Socialista Obrero Español, y es evitar, entre otras cosas, que algún día, por acción u omisión de la derecha, usted pueda gobernar sobre las vidas de cuarenta y ocho millones de ciudadanos y ciudadanas en España. (Aplausos). Nosotros siempre estaremos enfrente de lo que ustedes representan. Usted nunca sorprende, uno ya sabe qué va a decir. Ante la duda, siempre elegirá el camino de la infamia, la mentira y el odio. Nunca sorprende, y hoy menos que nunca: su intervención estaba cantada. ¿Va a estar de acuerdo con un plan?, yo creo que es una pregunta retórica. Evidentemente, es un sarcasmo, que trata de hacer frente a un problema. Pero ¡si gran parte de ese problema son ustedes y sus amigos! Era de esperar y la cosa tiene mucha lógica, es lógico que se den por aludidos cuando se trata de atajar todo aquello de lo que hemos hablado durante toda esta mañana, la desinformación, los bulos, la intoxicación, el fango, porque ustedes viven de eso, se alimentan de eso, esparcen el odio y alimentan ese odio. Ustedes viven y se reproducen en la bulosfera. Es usted el campeón de los bulos, señor Abascal, y también de la desinformación. Usted ha subido a esta tribuna y solo ha dicho mentiras. Normal que no quiera acabar con ellos: evidentemente, sin mentiras su relevancia sería cero. En mi primera intervención decía que precisamente existen evidencias científicas que demuestran que hay una correlación directa entre el avance de la ultraderecha y la expansión de los bulos y la desinformación. Es lógico que ustedes se opongan a medidas que darán transparencia. Sube aquí, nos da lecciones de regeneración, de calidad democrática, espeta que somos el Gobierno más corrupto de la historia, y, por supuesto, a mí me pone como chupa de dómine, pero, en fin, la historia de la financiación de su partido político, desde sus orígenes iraníes hasta hoy, cuando menos es turbia, señor Abascal.

Es lógico que no quieran saber nada de medidas de control; me refiero a VOX y al señor Abascal, presidente honorífico de una fundación, y vitalicio, por cierto, cuando año tras año el Tribunal de Cuentas les abre expedientes por actuaciones al margen de la ley. ¿O es que también el sanchismo está detrás del Tribunal de Cuentas? (Aplausos). Sí, ¿no? Claro, por supuesto, estamos detrás de todo, por supuesto. Pero, es que el Tribunal de Cuentas cada año señala al señor Abascal y a VOX ―escuchen ustedes, señores de la bancada del Grupo Popular― por donaciones no identificadas, por recepción de pagos en efectivo y de carácter finalista; ustedes, señor Abascal. Y sube aquí y tiene el cuajo de dar lecciones. ¿De qué? ¿Cómo van a oponerse ustedes, que se han especializado en la apropiación de conceptos, en manipular ideas, en retorcer el significado de las palabras y la verdad de la historia? Hablan de libertad de la información mientras vetan el acceso a sus ruedas de prensa a los medios de comunicación que no les son favorables o coaccionan o amenazan a los periodistas. (Aplausos). Exactamente, por cierto, lo mismo que el condecorado por la Comunidad de Madrid, el presidente de Argentina, el señor Milei, que acaba de limitar la presencia de periodistas respecto a aquellos que merecen estar cerca del presidente de Argentina. En fin, nada extraño viniendo del mismo que cerró las webs y las redes de los medios públicos argentinos diciendo, textualmente y abro comillas «hasta que se aplicaran cambios de criterio». Eso es lo que quiere usted también para España, señor Abascal. Pero prohibir el trabajo de los informadores es lo opuesto a la libertad de información.

Usted ha hecho referencia también en su intervención a la ley de memoria democrática, esa mal llamada ley de concordia que, gracias al apoyo del Partido Popular, ustedes han impuesto en distintas comunidades autónomas, pero que, en realidad, es una ley de enfrentamiento, de negación de la historia, de tergiversación de la historia y que, evidentemente, contraviene el derecho internacional humanitario, como ha recordado recientemente Naciones Unidas. Mire, su partido y usted mismo se definen por esa mentira, que elevan a la categoría de ley un día antes de romper con el Partido Popular precisamente en las Cortes Valencianas. Hoy ustedes, señor Abascal, poco menos que acusan al Gobierno de totalitario; ustedes, que son nostálgicos del franquismo, que vienen a decir que este es el peor Gobierno de la historia, y no de la democracia, sino de los últimos ochenta años; en fin, acólitos, por cierto, de Viktor Orbán y admiradores confesos de Putin. ¡Hay que tener cara! Es normal que, evidentemente, a ustedes el plan no les haya gustado ni un pelo. Es normal que ustedes fabriquen esas mentiras, que nieguen apoyar medidas que tratan de defender el uso de la mentira como arma política para propagar el odio; mentiras que pueden costar vidas, como he dicho en mi primera intervención, como cuando se erigieron en defensores de los movimientos antivacunas, y además usted se molestó cuando le pregunté si se había vacunado o no frente al COVID; mentiras que niegan la evidencia científica, como cuando el exvicepresidente de la Junta de Castilla y León hasta su presunta ruptura con el Partido Popular invitó a estudiantes —c‌ reo es importante recordarlo—, a jóvenes estudiantes a cuestionar que el CO2 fuera un gas contaminante; mentiras xenófobas y racistas, como las que usted y ustedes (señalando hacia los escaños de los grupos parlamentarios VOX y Popular en el Congreso) propagan cuando hablan de inmigración, las que les han llevado a romper seis gobiernos autonómicos con el Partido Popular.

¿Usted quiere hablar de migración? Vamos a hablar de migración, señor Abascal, primero porque este es un debate de principios morales, señorías. Yo sostendría una y mil veces lo opuesto a su visión racista y xenófoba, incluso hasta si me constara votos, señor Abascal. Y ahí radica su drama, señoría. A usted le hunde la moral que ese no sea un debate ganador en España, como lo es, por desgracia, en otros países. ¿Y sabe por qué? Porque esto es España, un país tolerante, abierto y solidario (aplausos), el primero en dar la mano en todas las causas justas, en América, en África, por desgracia en Gaza, también en Afganistán. Esto es España, un país con memoria, que no olvida que hasta no hace tanto eran los nuestros —‌a lo mejor no los suyos, pero sí los nuestros—, los de la mayoría social de este país, los que tenían que hacer la maleta para trabajar en la vendimia en Francia o en la industria en Alemania. Esa España vive en la memoria de sus hijos, de sus hijas, señor Abascal, la de la migración, y ni su odio ni su veneno van a poder silenciarla jamás. (Aplausos).

Quiere usted dividir a la sociedad en torno a la inmigración, y la sociedad le está dando una lección. Usted me ha espetado no sé qué de la selección española. ¿No ha visto acaso como vibra España con la selección española? Es una selección que se parece mucho más a España que usted y que ustedes (señalando hacia los escaños de los grupos parlamentarios VOX y Popular en el Congreso): diversa, plural y, por qué no decirlo, brillante. Aquí usted pierde, señor Abascal. De su odio y su xenofobia no va a sacar réditos en forma de votos ni, por supuesto, crédito ni indiferencia. Usted sabe que si la Armada —‌como dicen ustedes y también el Partido Popular— tuviera que actuar, en línea con estas propuestas descabelladas que dice la ultraderecha también en otras partes de Europa, haría lo opuesto a lo que ustedes piden que haga, es decir, cumplir la ley del mar y salvar vidas. Eso haría nuestra Armada, que es lo que hacen nuestros profesionales de Salvamento Marítimo, Guardia Civil y Policía Nacional. ¿Qué harían ustedes mandando buques al mar, hundir cayucos con personas dentro? Sí. ¿Eso es lo que ustedes quieren? Las primeras víctimas de la inmigración irregular son los propios inmigrantes, y más si son menores. En fin, usted que es tan valiente, ¡qué valiente elegir como enemigo número uno a quien no puede defenderse! (Aplausos).

Pero sí creo que es importante, de cara al resto de grupos parlamentarios, como decía al principio de esta réplica, que hagamos un discurso positivo de la migración, porque lo tiene, porque lo hay, porque existe y es real. Y lo hacemos con datos, señorías, no con mentiras, que es donde usted y ustedes (señalando hacia los escaños de los grupos parlamentarios VOX y Popular en el Congreso) se manejan. Ayer el Gobierno, el ministro de Economía subió la previsión de crecimiento económico, del producto interior bruto para este año hasta el 2,4 %. Yo sé que a ustedes les cuesta admitirlo, pero ese dato —‌y es a lo que voy, centrándome en la migración— no sería posible sin la contribución de los trabajadores y las trabajadoras migrantes, trabajadores y trabajadoras cuyas aportaciones a la Seguridad Social están ayudando a robustecer nuestro sistema público de pensiones. Entre la población española, señorías del Partido Popular y de VOX, para que sepan ustedes los datos, tenemos poco más de dos cotizantes por cada pensionista; quédense con la cifra, dos cotizantes por cada pensionista. Entre la población extranjera tenemos 5,6 cotizantes por cada pensionista. (Aplausos). Y, lo más importante, esos trabajadores desempeñan ocupaciones vitales para nuestro sistema productivo. Fíjense, casi el 50 %, el 50 % de todo el empleo creado desde la pandemia en 2020, y cubierto por personas migrantes, se centra en cuatro sectores: hostelería, construcción, sistema de cuidados y agricultura. Háganme un favor, señores diputados y diputadas de la bancada del Partido Popular y VOX: cuando salgan de este hemiciclo vayan a preguntar en sus circunscripciones a las patronales de estos sectores dónde estaríamos sin la aportación de los trabajadores migrantes a estos sectores tan importantes para nuestra economía. (Aplausos). Vayan a preguntarles si están dispuestos a arrancar viñedos, a cerrar invernaderos porque ustedes han decidido que no quieren ver a inmigrantes trabajando en la recolección. Vayan a preguntarles si estarían dispuestos a cerrar terrazas por falta de camareros y camareras. Vayan a preguntarles si están en condiciones de atender a todas las personas dependientes que han encontrado, por ejemplo, en una mujer colombiana o marroquí una mano de esperanza y de cariño. ¿Sabe dónde estarían todos esos negocios sin la aportación de la población migrante? En la ruina.

El otro día el ministro de Política Territorial, Víctor Torres, quien, junto con la ministra Elma Saiz, también ha estado muy pendiente de todas estas cuestiones, me hacía una reflexión sobre el reto demográfico, sobre la España rural, la España interior, porque si hay algo que mantiene, por ejemplo, a un pueblo con vida es su escuela, el colegio rural. Hace diez años, cuando la crisis económica y la respuesta neoliberal —c‌ on todos esos recortes que nos trajeron— nos hundió en la miseria, miles de inmigrantes abandonaron España. ¿Sabe cuál fue la consecuencia? Que cientos de escuelas rurales cerraron, al quedarse sin niños y sin niñas. Vayan y pregunten a sus alcaldes y alcaldesas del Partido Popular y también a aquellos que cogobiernan con VOX si no es una bendición que un colegio rural se mantenga abierto, si no hay comarcas enteras en Aragón, en Castilla y León, en Castilla-La Mancha, en todos y cada uno de los territorios de España, también en Canarias, que sueñan con la llegada de niños y de niñas, tengan el color que tengan, para mantener abierta su escuela. (Aplausos). Sus recetas son la muerte de esos pueblos, así que vayan y cuéntenselo a la cara a sus alcaldes y alcaldesas.

Voy a poner un ejemplo que me contaba una compañera. En 2013, en lo peor de la crisis económica, de la crisis financiera, sesenta escuelas rurales de Castilla-La Mancha tuvieron que cerrar. Pregúntenles lo que supuso eso para pueblos en los que de la noche a la mañana tuvieron que mandar a diario a sus hijos a veinte kilómetros en autobús. ¿Y todo por qué? Porque esos niños y esas niñas venidos de medio mundo habían desaparecido de la noche a la mañana, junto a sus padres. Aquella España cumplió su sueño, señorías de la bancada del Grupo Popular y de VOX, porque perdió población migrante por primera vez en décadas. Y no solo se iban ellos, se iban también los hijos y las hijas de españoles de origen, se iban nuestros jóvenes, a miles. Incluso el señor Feijóo, como presidente de la Xunta de Galicia, les regalaba una maleta para que pudieran emigrar, en muchos casos para hacer lo que esos inmigrantes habían hecho y están haciendo en España, trabajar en la hostelería, en la construcción o en el sistema de cuidados. Pero, por encima de todo, ¿sabe cuál fue la consecuencia? Seis millones de parados y paradas y miles de empresas al garete. Por tanto, yo sí voy a hacer un discurso positivo de la migración, porque la migración es riqueza, desarrollo y prosperidad. (Aplausos).

Ya sé que decir esto a Abascal es como que le estalle la cabeza, pero es así, porque casi la mitad de todo el crecimiento económico de la primera década de este siglo descansa en una verdad incómoda y muy indeseable para la derecha y la ultraderecha, y es la inmigración. Su receta, su racismo, su retórica antiinmigración no solo es contraria a lo que es España —m‌ e refiero a sus valores, a sus principios, a la solidaridad, a la tolerancia, la que tiene nuestra sociedad, como pocas en el mundo—, también es un suicidio social, territorial y económico. La xenofobia no es solamente un problema moral, es también un problema económico, un disparo en el pie que España no está dispuesta a darse. Eso sí, ningún problema para el PP ni para VOX con aquellos con dinero; acuérdense de la que montaron algunos gobiernos autonómicos del Partido Popular cuando dijimos que íbamos a eliminar las Golden Visa. Ningún problema para aquellos que migran con dinero. Los que tienen el bolsillo lleno no tienen ningún problema, para esos puente de plata, Golden Visa, en la mejor tradición de la derecha y la ultraderecha, que miden la patria por el tamaño de la cartera. Y es que ustedes añaden siempre un matiz al odio al extranjero, y es que ustedes odian al extranjero humilde, y, si además de humilde es de una determinada raza o religión, odio al cuadrado. (Aplausos). Para propagar ese odio ustedes lo que hacen es mentir, y de ello se valen para ahogar a un territorio tan bonito, tan precioso y tan necesitado de ayuda como son las islas Canarias, para hacer lo último que haría un verdadero patriota, que es negarse a arrimar el hombro. Le he hablado de migración y, a diferencia de usted, le he ofrecido datos, no bulos, pero normal que se oponga a que la democracia luche contra la mentira, porque miente más que habla.

Usted ha hecho referencia —t‌ambién hacía una mención expresa a ello el señor Rufián en su intervención— a los impuestos, la seguridad, la violencia machista y la okupación de viviendas, que siempre es uno de sus greatest hits, y, efectivamente, aquí también ha arrastrado al señor Feijóo, como vimos en la última campaña electoral en Cataluña. Le voy a dar un dato, señor Abascal, aunque sé que le importará poco, pero, al menos, que me escuchen los ciudadanos y las ciudadanas, que a lo mejor sí son sensibles frente a las denuncias que usted hace. Señorías, el promedio de condenas por okupación ilegal de vivienda habitual en los últimos cinco años del Gobierno de coalición progresista es casi un 30 % inferior al promedio de los cinco años de Gobierno del Partido Popular, 239 frente a 331 al año. Desde el año 2018 las condenas por okupación ilegal de vivienda habitual, señor Abascal, se han reducido en un 10,53 % y las condenas por okupación de inmuebles que no son vivienda habitual se han reducido en un 32,53 %. Ustedes viven políticamente de la mentira, y, lógicamente, por eso jamás van a apoyar en España lo que tampoco apoyaron en Europa.

En fin, usted ha tomado una decisión nada más arrancar la legislatura en Bruselas, y es incorporarse al grupo parlamentario del señor primer ministro Viktor Orbán, al que hemos visto hacerse fotos con Putin. (Rumores). Sí, sí. ¿No se ha hecho fotos con Putin? ¿Estoy mintiendo, señor Abascal? Se ha hecho fotos con Putin, ¿no? Está haciéndose fotos con Putin. Está bloqueando las sanciones a Rusia por la guerra de Ucrania. Señoría, créame —‌soy testigo, lo veo en los Consejos Europeos, también en el Consejo de la OTAN—, está criticando abiertamente y está cuestionando la respuesta que está dando la comunidad internacional al imperialismo de Putin. Entonces, usted sube aquí como parte integrante de la familia de Viktor Orbán en Estrasburgo, y yo creo que es importante que los ciudadanos y las ciudadanas sepan exactamente cuál es el historial de vulneraciones del estado de derecho de su mentor húngaro, porque es largo, larguísimo. ¿Cuáles son las consecuencias? Por ejemplo, hoy la Unión Europea retiene más de 9400 millones de euros de los 10 400 millones de euros que corresponden a Hungría por el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia. Y también 16 000 millones de euros de los 21 700 millones de euros concedidos por los fondos de cohesión son bloqueados por las instituciones comunitarias ante el atropello a los derechos humanos y al estado de derecho que está perpetrando Viktor Orbán en Hungría.

Usted, señor Abascal, lo sabe muy bien, porque, en fin, tiene muchos defectos, pero, desde luego, es usted inteligente, y quiero recordar que ese bloqueo está condicionando todos esos fondos, y ese bloqueo es como consecuencia de los cambios legislativos que está implementando el primer ministro Orbán en muchas leyes vinculadas a derechos y libertades de los ciudadanos y ciudadanas de Hungría, por ejemplo los derechos de la comunidad LGTBI, que identifica con la pederastia y la pedofilia, o la política de asilo, la contratación pública, la lucha contra la corrupción o el no respeto a la separación de poderes. En todos estos ámbitos —‌no lo digo yo, lo dicen las instituciones comunitarias— suspende el Gobierno de su guía, el señor Orbán, el mismo que, por ejemplo, ha llevado a Reporteros Sin Fronteras, una de las principales y más acreditadas ONG en defensa de los medios de comunicación, de la pluralidad y la independencia —‌que es también de lo que estamos hablando hoy—, a exigir sanciones contra Hungría por la ley de protección de la soberanía, que consideran —‌y cito textualmente, señor Abascal, y abro comillas— «un nuevo ataque contra los pocos —‌insisto, pocos— medios de comunicación independientes que quedan en Hungría». Esto lo dice Reporteros Sin Fronteras, no lo dice el sanchismo. ¿O es que también el sanchismo está detrás de Reporteros Sin Fronteras, señor Abascal? En fin, este es su modelo, el de un líder reaccionario, que ha abierto su Presidencia rotatoria al frente de la Unión Europea rindiendo pleitesía al mayor enemigo de Europa. Justicia poética, diría yo, que hayan montado juntos un grupo que dice llamarse Patriotas por Europa. Ni patriotas ni europeos, señor Abascal, son ustedes la mayor amenaza de esta verdadera patria de la democracia y de la libertad que se llama Europa. Con otros, como el señor Feijóo y el Partido Popular, tendrán sus idas y venidas, sus acuerdos y sus desacuerdos; a nosotros siempre, siempre, siempre nos va a tener enfrente. (Aplausos).

Señor Errejón, de SUMAR, no puedo estar más de acuerdo, en primer lugar, en que todos, todos tenemos que trabajar por que haya una paz urgente e inmediata en Ucrania, y esto es evidente. Creo que a lo largo de estos meses —y‌ también lo he explicado desde esta tribuna— el Gobierno de España ha tratado siempre de coadyuvar en esa necesidad de lograr la paz en Ucrania, pero también es cierto —‌y en esto creo que estará de acuerdo su grupo y usted mismo conmigo— que, evidentemente, tenemos que plantear esa alternativa de paz sobre la base de la propuesta de paz que hizo el señor Zelenski, el presidente de Ucrania, porque es su país, es su territorio el que se está viendo invadido y cuestionada la integridad territorial y el derecho a la existencia nacional del pueblo de Ucrania.

Sobre Gaza y Oriente Medio —‌y ha habido también otras intervenciones que han hecho referencia a ello—, creo que el Gobierno de España está desarrollando acciones concretas, que me gustaría recordar. Nos hemos sumado a la denuncia de Sudáfrica ante la Corte Internacional de Justicia. En momentos muy difíciles, al principio de la guerra y después de los atentados de Hamás y del secuestro de rehenes ―que esperamos su pronta e inmediata liberación, gracias también al esfuerzo de algunos países árabes y, por supuesto, también de Estados Unidos― hemos sostenido la bandera y hemos defendido la integridad de los trabajos que hacen los cooperantes de UNRWA, una de las principales organizaciones fundamental no solamente para el pueblo palestino que vive en Gaza, sino también en otros países colindantes con Gaza. Hemos aumentado la ayuda a la financiación de UNRWA y también estamos en acuerdos con distintas ONG para poder traernos a jóvenes, a niños y a niñas que sufren cáncer para poder ser atendidos aquí, en el Sistema Nacional de Salud español. Ha hecho usted una referencia también a la reforma del sistema multilateral con la que estamos de acuerdo; usted tiene, además, a uno de los principales expertos detrás de usted y lo sabrá. Que la Conferencia de Financiación para el Desarrollo de 2025 se celebre en España y, en concreto, en la capital de Andalucía, Sevilla, es una extraordinaria noticia que creo que demuestra el compromiso del Gobierno de España con el sistema multilateral y con su reforma.

Sobre la agenda estratégica, quiero decirle que hay un tercer eje en esa agenda estratégica, que es el de defensa de la democracia, y de ahí que haya recordado en mi primera intervención, y también en esta segunda, que esto no es un debate nuevo. Viene de la pandemia del año 2020, cuando la Comisión Europea y los Estados miembros nos percatamos de la desinformación y de los bulos que existían en torno a las respuestas que estábamos dando ―difíciles, drásticas, como, por ejemplo, los confinamientos― a la expansión del virus de la COVID-19 y cómo los antivacunas trataban de desinformar y de generar incertidumbre, desasosiego y zozobra entre la población europea y española. De ahí partieron una serie de propuestas de reglamentos y directivas, algunos se han aprobado en el Parlamento Europeo recientemente y ahora estamos mandatados para implementarlos en el corto plazo. Algunas de estas medidas del reglamento europeo tenemos que desarrollarlas antes de que finalice este año, y otras en el año 2025.

Usted dice que la democracia y la regeneración democrática ―mejor dicho, usted no utiliza el término regeneración democrática— es mucho más profunda. Yo estoy de acuerdo en muchas de las cosas que ha dicho. Lo que está haciendo el Gobierno de España y lo que vamos a plantear a los distintos grupos parlamentarios es una propuesta abierta, que no solamente compete al Gobierno de España, por eso he dicho que no vamos a monopolizarla, que vamos a impulsarla junto a la academia, la sociedad civil, los medios de comunicación y, sin duda alguna, también con los grupos parlamentarios. Ha hecho una reflexión yo creo que muy acertada sobre la política económica. Respecto a la transición ecológica estaremos muy atentos, señorías, a que en el compromiso climático la nueva Comisión no desande lo andado, sino que continúe avanzando.

Hablaba también de las políticas sociales. Quiero recordar todas las dificultades que tenemos, por supuesto, pero simplemente les daré un dato de lo que ha significado desde el punto de vista económico el cómo ha ido la macro y cómo está impregnando lo micro ―que era una de las reflexiones que hacían usted y también el señor Rufián―. Respecto al poder adquisitivo, según los últimos datos de la OCDE, desde que gobierna este Gobierno de coalición progresista, es decir, desde el año 2018, los ingresos per cápita disponibles de los hogares españoles han crecido un 7,6 %. A usted le parecerá poco o insuficiente, pero si nos comparamos con, por ejemplo, Alemania, que se ha mantenido plano en un 0 %, o con Francia, que ha crecido un 6 %, o con Italia, que ha crecido un 0,6 %, creo que un 7,6 % es más que meritorio, sobre todo viniendo de dónde venimos. Y esto no es para nada un mensaje autocomplaciente, porque tenemos que hacer mucho más. Solo en el año 2023 la capacidad de ahorro de las familias ha crecido de forma significativa, llegando hasta el 12 % de la renta bruta disponible; muy por encima del 8 % de 2022 y del promedio histórico entre el año 2000 y el año 2019. Es decir, que también se está produciendo un desapalancamiento de la economía, tanto desde el punto de vista privado como también desde el punto de vista público, como ayer anunciamos en las decisiones que tomamos en el Consejo de Ministros.

Sobre la policía patriótica solamente puedo esperar las disculpas del Partido Popular. Tengo escasas esperanzas de que lo hagan, pero en todo caso lo que sí que le puedo garantizar una vez más ―como hemos hecho aquí cada vez que se ha tratado este tema― es que esa instrumentalización de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado no existe desde que nosotros entramos en el Gobierno de España. Y, por supuesto, toda la solidaridad y apoyo a los representantes públicos que sufrieron esta persecución por parte de esa mal llamada policía patriótica.

El señor Rufián hizo algunas preguntas para que yo respondiera sobre, por ejemplo, el porqué de esta comparecencia. Estoy mandatado a hacerla, entre otras cosas porque tengo que explicar los Consejos europeos. Tengo que explicar los acuerdos a los que llegamos con las principales familias europeas para poder alcanzar esos nombramientos que espero que puedan suceder en las próximas semanas y meses de la nueva Comisión, del Consejo y del Ministerio de Asuntos Exteriores ―hablando en términos coloquiales―, que es el alto representante. También tengo que exponer ante sus señorías lo que me parece razonable, y es el acuerdo que hemos alcanzado los distintos Gobiernos sobre la agenda estratégica, que va a ser objeto mañana de la comparecencia de la presidenta Ursula Von der Leyen para poder ser reelegida en el Parlamento Europeo. Y, dentro de ella, evidentemente, el tercer pilar —l‌o he explicado en mi primera intervención— tiene que ver con la defensa de la democracia. Son tres los objetivos de esa agenda estratégica: uno vinculado con la seguridad y la defensa, el otro con la competitividad europea y, finalmente, un tercero sobre la defensa de la democracia y, por tanto, la desinformación, los bulos y las injerencias políticas de terceros países. Evidentemente, hemos aprobado recientemente un reglamento en el Parlamento Europeo que tenemos el mandato de aplicar.

Usted ha hecho referencia, y otros portavoces también, a si España es o no una democracia plena, y no lo digo yo, lo dicen los rankings más acreditados a nivel internacional. ¿Eso significa que tenemos una democracia perfecta? No. ¿Tenemos una democracia plena? Sí; lo dicen en base a unos criterios objetivables los distintos centros de estudios, pero eso no significa que tengamos una democracia perfecta porque no la tenemos, es evidente, y usted señalaba algunas de esas carencias. En cuanto al Poder Judicial, me reprochaba el acuerdo con el Grupo Parlamentario Popular. ¿Me puede usted reprochar que llegue a un acuerdo con aquellos que me permiten la mayoría que estipula la Constitución española para poder renovar el Consejo General del Poder Judicial? Pues es lo que han hecho el Gobierno de España y el Grupo Parlamentario Socialista.

Sobre los medios de comunicación y los móviles, creo que usted ha dado en la tecla. Creo que cuando hablamos de los medios de comunicación, de los pseudomedios digitales, nos olvidamos de que, en buena medida, las noticias que reciben muchas personas en su móvil provienen de plataformas digitales que no tienen filtro, que no saben exactamente qué es verdad y qué no lo es, qué es información y qué es un bulo. Creo que esto es un problema, es un problemón que efectivamente tenemos que resolver y, desde luego, el Gobierno de España, y estoy convencido de que también la Unión Europea, lo va a hacer. ¿Y por qué ahora? Pues es después de las elecciones. Dije que íbamos a plantear todo este debate después de las elecciones. Hemos tenido un semestre complicado en lo electoral, muy intenso, con elecciones en Galicia, Euskadi y Cataluña y elecciones europeas. Ahora creo que es el momento de poner en marcha todas estas medidas, estos mandatos que nos vienen de Europa. Lo que sí le puedo manifestar es nuestra absoluta voluntad de acordar. Usted dice que es insuficiente, como han dicho otros grupos parlamentarios, perfecto, encantados de escucharlos. Evidentemente, coincido con usted en que el problema no es la discrepancia, no es la crítica. La izquierda ―lo he dicho en mi primera intervención― no tiene ningún problema con la discrepancia, con la crítica, con la opinión diversa y plural, pero creo que la democracia tiene un problema con la mentira, porque si avanza la ultraderecha e impregna también otras formas de hacer política, eso tendrá mucho que ver con la mentira. Y esto no afecta solamente a la izquierda, esto afecta también a los votantes de derechas, a los que son nacionalistas e independentistas como ustedes y también a los que no somos nacionalistas. Este es uno de los debates principales de las democracias contemporáneas que tenemos que abordar, y creo que aciertan las Cortes Generales si junto al Gobierno de España ponen en marcha las medidas que nos permitan hacer de nuestra democracia una democracia más plena. ¿Qué hacer? Usted, como el señor Errejón, también hacía referencia a las políticas de izquierdas, a la regulación, a la intervención de determinados sectores. Yo creo que hay que dar tiempo también a las leyes que hemos aprobado durante la pasada legislatura. Es la primera vez en la historia de la democracia que hemos aprobado una ley de vivienda, pues vamos a desarrollarla.

Hablaban ustedes también de las políticas sociales para las mayorías sociales. Yo creo que este Gobierno no solamente está poniendo políticas redistributivas en marcha, sino también políticas predistributivas: la subida del salario mínimo interprofesional o las rebajas impositivas que hemos hecho, por ejemplo, en el impuesto sobre la renta de las personas físicas a las clases medias y trabajadoras de nuestro país; mucho más efectivo y mucho más equitativo que esa deflactación que proponía la derecha y que tan elocuentemente la señora Ayuso defendió en un medio de comunicación.

A la señora Nogueras, le contesto un poco más de lo mismo. Comparto, por supuesto, la indignación y la vergüenza de la mal llamada policía patriótica y de lo que ha supuesto para muchos representantes públicos no solamente independentistas, pero también independentistas, y yo quiero decir esto clara y abiertamente. Tengan ustedes la seguridad también de que eso ya no se produce, de que eso salió por la ventana en el momento en el que este Gobierno de coalición progresista tomó los mandos del Ejecutivo de España.

Señora Nogueras, el Partido Socialista, con sus errores ―que seguro que hemos cometido muchos―, es una fuerza política que ha traído muchas medidas de avance y de regeneración democrática y social a este país. Hay muchas medidas que tienen que ver con la igualdad real y efectiva entre hombres y mujeres, con la dignidad salarial o laboral, con la transición ecológica, con la democracia, con esa España también plural y diversa, que es la que defiende el Partido Socialista. Con todos los errores que hayamos podido cometer, señoría, creo que es injusto no reconocer eso, como es justo también reconocer ―y eso se lo agradezco a su grupo parlamentario, como al resto de grupos parlamentarios― que con su voto hayan frenado que hoy tengamos un Gobierno de Feijóo y Abascal, porque eso efectivamente hubiera sido negativo también para la sociedad catalana. Yo se lo quiero agradecer a usted, como también al señor Rufián, como también al resto de formaciones políticas nacionalistas que, evidentemente, trabajan con nosotros para articular mayorías de progreso en ámbitos tan esenciales como los que usted y otros grupos parlamentarios han referido.

Sobre Cataluña, señoría, usted ha hablado de la financiación autonómica, bien, pero diga usted también que este Gobierno ha transferido muchos recursos a Cataluña, como los ha transferido también al conjunto de comunidades autónomas; durante estos últimos años 250 000 millones de euros a todas las comunidades autónomas, más que lo que recibimos en herencia por parte de la Administración del Partido Popular.

Yo creo —‌y lo digo honestamente—, señoría, que es bueno que hagan ustedes una reflexión a la luz de los resultados electorales en Cataluña, sin ningún ánimo de reproche ni de crítica, sobre cuál es el sentir, los objetivos y el horizonte que plantea la sociedad catalana para sus representantes públicos, tanto en el Parlament de Catalunya como en el Congreso de los Diputados. Creo que hay mucho que se puede hacer, que hay mucho por trabajar en aras del reencuentro, de reforzar el autogobierno de Cataluña. Evidentemente, ustedes son una fuerza independentista, como lo es Esquerra Republicana, lo entendemos perfectamente, pero creo que en una sociedad tan plural como es la sociedad catalana ―y ahí están los resultados electorales del pasado 12 de mayo― tenemos entre todos que hacer un esfuerzo por entendernos también en el Parlamento nacional para sacar adelante leyes que sin duda alguna serán importantes para Cataluña. Estoy pensando en los presupuestos, en la financiación o en el debate migratorio que, efectivamente, yo lo reconozco, ha habido comunidades autónomas más solidarias que otras, Cataluña lo ha sido, como lo ha sido también Euskadi, y otras no lo han sido. (Rumores). Efectivamente, eso produce una asimetría que tenemos que ver cómo corregimos y cómo equilibramos.

Sobre la aplicación y el desarrollo de leyes, señoría, en una democracia está el derecho al recurso de amparo y otros recursos. Tenemos un sistema de garantías y aquellos afectados podrán recurrir, podrán pedir amparo y los tribunales decidirán. Nosotros, desde luego, no vamos a hacer como el Partido Popular, que lo que hace es que, a aquellos jueces, como puedan ser los del Tribunal Constitucional, que no les dan la razón a sus operaciones políticas, los ponen a caldo; pero esta es la derecha que sufrimos, una derecha que practica la ley del embudo, muy ancho para ellos y muy estrecho para el resto. (Aplausos).

La señora Aizpurua, de EH-Bildu, también ha hablado del plan de acción democrática, de voluntad y de valentía. Quiero decirle que este es un plan abierto, lo que nosotros hemos querido es plantear un debate que necesariamente tiene que pasar por las Cortes Generales y que necesita el concurso y el apoyo de sus señorías, de grupos parlamentarios muy diversos. Por tanto, si es corto, si está escaso de voluntad o de valentía, pues en las rondas de contactos y de diálogo que tendremos con los grupos parlamentarios, también con ustedes, estaremos pendientes, esperando a ver cuáles son sus propuestas.

Sobre uno de los ejes de la legislatura, la reducción de jornada laboral, entiendo que ustedes quieran que sea inmediato, pero este es un Gobierno que ha trabajado por el diálogo social, que hemos llegado a veinte acuerdos, como he dicho en mi primera intervención, que han traído paz social en reformas muy importantes, como la reforma laboral o también la reforma del sistema público de pensiones. Este es el tiempo que nos queremos dar, un tiempo de maduración, de diálogo y de negociación con los sindicatos y la patronal para sacar una reducción de jornada laboral que yo creo que va a ser buena para la economía y, sobre todo, para el conjunto de trabajadores y trabajadoras; también para los empresarios, estoy convencido de ello.

Sobre vivienda, lo mismo que le he dicho al señor Rufián, efectivamente —‌coincido con usted—, es la principal fuente de desigualdad que ahora mismo tiene la ciudadanía. En un porcentaje muy alto, la desigualdad en nuestro país se explica por la imposibilidad de gran parte de la ciudadanía española de acceder a la vivienda, fundamentalmente los jóvenes. Creo que es la primera vez en cuarenta y cinco años que este Congreso de los Diputados ha aprobado una ley de vivienda que interviene en el mercado y en el sector de la vivienda. Vamos a dar tiempo también al desarrollo de una importante ley que estoy convencido de que va a traer importantes beneficios para aquellos que hoy no tienen capacidad de poder alquilar o comprar una vivienda. Sobre la compra de vivienda, nosotros ―es decir, el Gobierno― hemos puesto 2500 millones de euros a través del ICO para las entradas de la compra de familias jóvenes. Yo sé que ustedes esto no lo ven bien porque consideran que solamente hay que trabajar en el ámbito del alquiler, pero tanto en el ámbito del alquiler como en el de la compra de vivienda este Gobierno se ha comprometido a que de aquí al final de la legislatura tengamos 180 000 pisos habilitados para que nuestros jóvenes y las familias jóvenes puedan contar con una vivienda. Sobre los pisos turísticos ―que ha hecho referencia también a ello―, usted, que es la portavoz de un grupo parlamentario nacionalista independentista, sabrá que necesitamos una acción conjunta porque esta no es una competencia exclusiva del Gobierno de España. Lo que hemos hecho ha sido trasladar un mensaje a las comunidades autónomas y a los ayuntamientos y, por supuesto, a las diputaciones forales, en lo que afecta a Euskadi, de que estamos dispuestos a echar una mano, a arrimar el hombro para que haya una acción conjunta en beneficio de quienes están viéndose afectados por el auge de estos pisos turísticos. Ahí hemos propuesto medidas, que han sido compartidas con la Federación Española de Municipios y Provincias y hemos planteado también la modificación de la Ley sobre Propiedad Horizontal, para evitar el auge de estos pisos turísticos en las urbanizaciones de pisos de las ciudades españolas.

Al señor Esteban también quiero agradecerle el tono de su intervención. Efectivamente, respecto a la agenda estratégica y Viktor Orbán ―al que usted ha hecho referencia antes— estamos completamente de acuerdo. Hay una inmensa preocupación porque es malinterpretar, tergiversar e instrumentalizar lo que representa la Presidencia del Consejo Europeo por parte de un país. Lo hemos hecho nosotros en el segundo semestre del año 2023. Efectivamente, no puede arrogarse el título de hablar en nombre del conjunto de la Unión Europea ni con Putin ni con Xi ni con, por supuesto, un candidato, en este caso, el señor Trump, en temas tan sensibles y delicados como es, por ejemplo, la guerra en Ucrania.

Sobre la agenda estratégica, los medios de comunicación —‌usted ha hecho referencia a ello— y las tecnologías, me quedo con las propuestas, por su parte bastante tradicionales, sobre la Ley sobre Secretos Oficiales. Por supuesto, ahí está la propuesta de reforma por parte del Gobierno de España y de la mayoría que compone este Gobierno de coalición de la ley mordaza. ¿Por qué ahora el reglamento europeo? Como el señor Rufián, usted ha hecho referencia también a las plataformas digitales. Ya lo he dicho antes, han pasado las elecciones europeas y tenemos el mandato de implementar algunos de sus artículos antes de que termine este año y otros en el año 2025, y hemos preferido hacer de ello un ejercicio compartido, porque no queremos monopolizar, sino impulsar junto a las Cortes Generales todo este debate contemporáneo sobre las democracias. No sé si ha hecho usted referencia o no al transfuguismo cuando ha hablado de la ejemplaridad, pero creo que efectivamente es lo que estamos viendo durante estos últimos días.

Sobre la política migratoria ―como le he dicho antes en privado y he querido hacerlo también en público―, creo que es importante que articulemos una política migratoria positiva, porque efectivamente el crecimiento económico en Euskadi, que es espectacular, con el aporte de sectores muy importantes para Euskadi y también para el conjunto de España, está relacionado con el crecimiento de la población migrante en nuestro país. Yo sé que usted no tiene ni ese problema ni esa dificultad ni esa precaución, pero creo que es importante poner de relieve que, si queremos hablar del fenómeno de la migración irregular y del desafío que representan estos niños y niñas en términos de asimilación por parte de las administraciones competentes, como son las comunidades autónomas, tenemos que hacer este ejercicio primero, porque eso explicará en buena medida todo lo que podemos hacer y la aproximación a este fenómeno. Coincido con usted en que no se trata de un fenómeno coyuntural, sino estructural, y no podemos —‌y es importante que lo reprochemos— caer en estas frivolidades de mandar a los buques de la Armada a nuestras fronteras marítimas, porque eso efectivamente no es una solución, entre otras cosas, porque la Armada está obligada a cumplir con las leyes del mar y, por tanto, tendría que socorrer a esas embarcaciones que están al pairo y, por ello, podría ser un efecto llamada.

Me brinda usted la oportunidad de que pueda hacer algunas referencias y reflexiones no en el discurso de la migración en positivo, sino en estas cuestiones, porque me parecen importantes. En primer lugar, simplemente le quiero contar una anécdota. Si se acuerda usted, con la crisis migratoria que sufrió el presidente Zapatero con los cayucos que venían de Senegal se creó el mando único operativo ―como recordará el ministro del Interior―, pero cuando yo llegué a la Presidencia del Gobierno en 2018 ese mando único operativo estaba desmantelado, no existía. Eso es lo que nos legaron el señor Rajoy y el Partido Popular. Nosotros pusimos en marcha ese mando único de nuevo, que está operativo, y ahora tenemos también un mando único político en la persona del ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres, y, por tanto, yo creo que estamos en los dos frentes con sólidas bases para implementar una política migratoria. Hemos querido trasladar a las comunidades autónomas la misma filosofía del Pacto de Migración y Asilo que logramos bajo la Presidencia española de la Unión Europea, porque, si estamos pidiendo solidaridad a los Estados europeos con aquellos Estados fronterizos, como es el español, pues evidentemente tenemos que aplicarnos esa misma solidaridad al nivel de las comunidades autónomas. Usted sabe, como yo, que la política migratoria tiene distintas patas y creo que es relevante, porque usted ha hecho referencia también al ministro de Asuntos Exteriores, al señor Albares, que comparta con usted y también con la ciudadanía algunas cuestiones. Realmente, lo más importante es la dimensión exterior del fenómeno migratorio. En muchas ocasiones, cuando hablamos de la migración irregular, nos olvidamos de que la cooperación que no se ve y la colaboración que tenemos con los países de origen y de tránsito evitan que el número de llegadas sea aún mayor. Distintos estudios y la experiencia de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado nos indican que hasta incluso podría ser un 40 o un 50 % superior al número de llegadas que estamos teniendo, y eso es gracias al compromiso de nuestras fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado y del Gobierno de España en la colaboración y cooperación con los países de origen y de tránsito. Usted ha hecho referencia a la situación del Sahel, que es de una extraordinaria preocupación. Yo lo trasladé en la cumbre de la OTAN y hemos logrado el desarrollo de la estrategia en el flanco sur, precisamente por la extensión y la expansión de grupos paramilitares vinculados con Putin en el Sahel, pero también es cierto que ha habido golpes de Estado y que hay juntas militares que abiertamente declaran su animadversión por poder colaborar con Europa en este caso. Es más, claramente están firmando acuerdos con Rusia y están saliendo de estructuras regionales, como pueda ser la CEDEAO en el caso del Sahel. ¿Nosotros qué estamos haciendo? Y no digo nosotros refiriéndome a este Gobierno de coalición progresista, sino desde los Gobiernos de José Luis Rodríguez Zapatero. Lo que hemos hecho ha sido reforzar la cooperación y la colaboración con las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado de estos países. Estamos dando recursos policiales que garanticen la seguridad de las fronteras y la lucha contra el tráfico de seres humanos y contra las mafias que trafican con esos seres humanos, que son los responsables principales de la muerte de muchos de ellos ―entre los que se encuentran niños― en el Mediterráneo y en la costa atlántica. Y usted sabe también que hay fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado español desplegados en algunas de las costas de estos países de tránsito que nos afectan de primera mano. Y, por otro lado, hay algo muy relevante que estamos haciendo no solamente con el continente africano, sino también con el continente americano ―pues recientemente ha estado también la ministra Elma Saiz en Estados Unidos, América Latina y el Caribe―, que es cómo podemos fomentar la migración regular, porque evidentemente la necesitamos para el crecimiento económico de nuestro país en sectores donde claramente necesitamos mano de obra. Usted es perfectamente consciente de ello y, además, lo conoce, lo sabe y lo comparte.

Finalmente, está la dimensión interior de la política migratoria, que, en efecto, señoría, tiene carencias. Es verdad que nosotros durante estos seis años de Gobierno hemos incrementado las políticas de integración de esa migración —‌lo hemos hecho, ahí están los datos, pero no quiero extenderme en ello—, pero ha habido —‌vamos a decirlo así— una solidaridad asimétrica derivada del carácter voluntario en el reparto de estos niños y niñas, adolescentes y jóvenes que vienen de otros países. Como le decía antes y usted hacía referencia a ello, si una comunidad autónoma te dice que está sobrepasada en un 150 % porque tiene tres menores extranjeros y, en cambio, solamente tiene una plaza, pues claro, es un 150 %, pero es que solamente tiene una plaza. Esto es lo que tenemos que resolver. De ahí que yo comparta con usted, señoría, ese carácter estructural del desafío que ello implica y la voluntad política total que tenemos de resolver esta cuestión, más allá de los eslóganes y, por supuesto, de las propuestas desquiciadas que puedan hacer algunos, vinculados con las deportaciones, como he escuchado. Efectivamente, vamos a ver de qué manera podemos resolverlo con una reforma de la ley de extranjería.

Usted hacía referencia a estos niños y estas niñas. Quiero recordarle que nosotros, como Gobierno, hemos reformado el reglamento de extranjería y también hemos sacado de la ilegalidad o de la alegalidad a muchos de estos menores, ofreciéndoles un horizonte laboral en nuestro país, por lo que están contribuyendo al crecimiento económico. Lo hizo el señor Escrivá cuando era ministro de estas cuestiones ―¿verdad, José Luis?― y lo está haciendo ahora también la ministra del ramo. Es un debate complejo, sin duda alguna, pero es un debate necesario que tenemos que abordar de forma urgente desde el punto de vista de la realidad que está viviendo un territorio como las islas Canarias. Antes lo fue en Ceuta y Melilla, también en Andalucía, y lo es en menor medida en las Islas Baleares. Por tanto, necesitamos evidentemente esa aproximación estratégica. Ojalá distintos grupos parlamentarios permitan al menos admitir a trámite esta propuesta de reforma para luego poder incorporar algunos elementos que usted ha señalado en su intervención.

A la señora Belarra, de Podemos, quiero decirle que ya sé que para usted no va a ser suficiente todo lo que estamos haciendo, pero le invito a que hable con líderes y con las colectividades árabes no solamente en la región de Oriente Medio, sino también en España. Yo creo que se ve a España como un país comprometido en la resolución de esta crisis terrible, y una revista científica tan acreditada —‌nada más y nada menos— como The Lancet está diciendo que la estimación que hay de muertos desde el inicio de la guerra en Gaza supera las 180 000 personas; estamos hablando fundamentalmente de niños y niñas. Pero he señalado antes, en respuesta a otros grupos parlamentarios, todo lo que estamos haciendo, y otórgueme el beneficio de la duda de que hay muchos países en Oriente Medio que están agradeciendo de corazón el compromiso que está manifestando España para resolver este drama humanitario y otorgar un horizonte político de existencia del Estado palestino en el conjunto de la comunidad internacional.

Sobre el Consejo General del Poder Judicial, digo lo mismo, señorías, es que lo que estamos haciendo es cumplir con la Constitución y con las mayorías que reconoce la Constitución española. Está en su derecho de criticarme usted por eso, por supuesto, no se lo voy a reprochar, pero no estoy haciendo nada más y nada menos que eso. En todo caso —c‌ omo antes he dicho al señor Errejón—absoluta solidaridad y apoyo a todos aquellos representantes públicos que han sido objeto de espionaje por parte de esta vergüenza nacional que fue la mal llamada policía patriótica, impulsada por un Gobierno del Partido Popular. Ojalá, cuando suba el señor Feijóo, podamos tener su perdón y sus disculpas en nombre del Partido Popular.

Al señor Rego le digo lo mismo: que el plan de acción democrática engloba tres ejes, el Poder Ejecutivo, el Poder Legislativo, y creo que también ha ofrecido a sus señorías algunas propuestas de modificación de los Reglamentos de las Cortes Generales y también sobre los medios de comunicación.

Sobre algunas de las medidas que echa en falta, evidentemente, estamos iniciando —‌ayer mismo— la tramitación de los presupuestos generales del Estado de 2025; ojalá contemos con la mayoría parlamentaria de esta Cámara, también con el diputado del Bloque Nacionalista Galego, al que, por supuesto, tenemos en cuenta y sabemos de su valía.

Respecto a la paz, le digo lo mismo que he dicho a anteriores portavoces.

A la portavoz de Coalición Canaria, señora Valido, le muestro toda nuestra solidaridad y el compromiso del Gobierno de España de que vamos a hacer todo lo necesario para resolver esta situación. Nos hemos enfrentado a situaciones parecidas, también muy adversas, muy dramáticas, como, por ejemplo, en la Ciudad Autónoma de Ceuta y también, previamente, en Andalucía, y logramos encontrar una solución. Es verdad que entonces no existían gobiernos del Partido Popular con VOX y, por tanto, la solidaridad, al menos de manera visible, no se rompía, aunque efectivamente, luego, en su aplicación era más dificultosa, por no decir escasa o nula. Pero en todo caso, señoría, créame que el Gobierno de España va a estar del lado de Canarias, de su Gobierno, para dar una solución a una situación crítica que, efectivamente, necesita del compromiso político de todos, sin lugar a dudas del Gobierno de España y el mío personal. Por tanto, cuente con ello. Sabe el presidente Clavijo que cuenta con el apoyo de todo el Gobierno de España.

Señor Catalán, creo que lo que tendría que pedirle al Partido Popular es que vuelva al pacto de Estado contra el transfuguismo para que no ocurra lo que sucedió durante la pasada legislatura. Además, ustedes fueron objeto y víctimas de ese transfuguismo por parte de los que hoy están en esa bancada del Partido Popular y que le aplauden cada vez que sube a esta tribuna. También le diré una cosa: con ese discurso, no sé qué mayorías va a articular usted en Navarra o en Pamplona para poder gobernar en el presente y en el futuro, pero lo veo muy difícil, señoría. (El señor Pérez López: Porque tiene principios). Deben ustedes refrescar ese discurso. (Aplausos).

A Patxi López, al portavoz del Grupo Parlamentario Socialista, le agradezco de verdad la elocuencia de su intervención. (El señor De Olano Vela: ¡Elocuencia!—Risas). El compromiso del Grupo Parlamentario Socialista es por la regeneración democrática, por abordar los desafíos que tienen todas las democracias, no solamente la democracia española. Evidentemente, algunos hablan de bulo, pues que se miren al espejo, porque según parece, no son presidentes del Gobierno porque no quieren, no porque no pueden. ¿Eso es un bulo o es una verdad? Veremos.

Gracias, señora presidenta. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Socialista y de los miembros del Gobierno, puestos en pie).

Presidencia. Gracias, señor presidente. A continuación, intervendrán los representantes de los diferentes grupos parlamentarios. En primer lugar, por el Grupo Parlamentario Popular, tiene la palabra el señor Núñez Feijóo por un tiempo de cinco minutos. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso).

Alberto Núñez Feijóo

PPDiputado.Página 62Vídeo

Muchas gracias, señora presidenta. Señorías. Señor Sánchez, señor López, se nota con escucharlos que la regeneración está en el ambiente. (Risas y aplausos). A la oposición le ha dicho el señor Sánchez que solo hace ruido, ruido y ruido, y que no va a escuchar a la oposición. Y el lehendakari del Partido Socialista (señala al señor López Álvarez) —‌exlehendakari, perdón— dice que yo no he hablado de nada; es decir, hablar de la libertad de expresión y de inmigración es ‘no hablar de nada’. También dice que no he hecho ninguna propuesta; traer un plan de regeneración con sesenta propuestas es ‘no hablar de nada’. (Aplausos). Pero, como es lógico, señoría, entiendo perfectamente que ustedes estén nerviosos. ¿Sabe por qué? Porque es miércoles. ¿Y sabe cuál es el problema? Que quedan dos días para ser viernes, el viernes de esta semana. Miren, señorías, los bulos del señor Sánchez desde la tribuna, en directo. Primero, yo estuve trece años siendo portavoz de un Gobierno autonómico, el de Galicia; me sometí a todas las ruedas de prensa y a todos los medios de comunicación que me quisieron preguntar. (Una señora diputada: Sí, sí…). Usted no lo hace nunca. (Aplausos). Sobre la televisión gallega, otro bulo más. Planteé una terna al Partido Socialista para que me ayudase a elegir al director. ¿Sabe quién es el director de la Radiotelevisión gallega? La que eligió el Partido Socialista en Galicia. (Aplausos). ¡Otro bulo más! Tercer bulo, señoría: dice que nosotros hemos censurado un libro y por eso no se publicaba. Acaba de salir el autor del libro a decir que el PP no censuró ningún libro, fue una jueza. ¡Pero señoría, señor Sánchez! (Fuertes aplausos). Además, el último bulo del señor Sánchez: los militantes no me han votado. Es decir, ¡el Congreso que hicimos en Sevilla en abril del año 2022 fue un bulo! No, señoría, lo que yo no haré jamás es cambiar los votos detrás de un biombo para que no me echen del partido. (Prolongados aplausos.—Varios señores diputados: ¡Bien!).

Señoría, usted está destilando odio, se lo digo con cordialidad. Está destilando odio, ¿sabe para qué? Para sustentar a los suyos. Mire, señoría, mientras usted hablaba (muestra un recorte de prensa): la Universidad Complutense pide al juez que investigue a su mujer por apropiación indebida tras hallar indicios en una investigación interna. (Aplausos.—El señor De Olano Vela: Vaya, vaya, vaya). Señorías, señor presidente del Gobierno de España, se acabó la mañana. Señor Sánchez, váyase a su despacho y redacte su tercera y definitiva carta; váyase a su despacho y redacte la tercera y definitiva carta. (Aplausos). No es ninguna organización que a usted no le gusta y no respeta. ¡Es una institución pública, es una universidad pública, es la universidad más numerosa de España la que denuncia su mujer! ¡Y viene usted a hablar aquí de regeneración democrática! ¡Señor Sánchez, váyase, redacte la tercera carta, definitiva, y deje en paz la democracia española! (Prolongados aplausos).

Señor Sánchez, le ha agradecido usted a la señora Aizpurua su apoyo, a la directora de GARA. Las personas que aparecían en las dianas de las portadas de GARA han sido asesinadas. Es repugnante. Con ese apoyo queda todo dicho sobre su plan de regeneración. (Varios señores diputados: ¡Muy bien!—Aplausos).

Señor Abascal, yo he venido aquí a hacerle oposición al presidente del Gobierno, no a usted; permítame que me dirija, por tanto, al señor Sánchez, y no lo considere una descortesía. Veo que nos han referido sobre parejas. Hombre, el señor Sánchez hablando de parejas en este Congreso en el día de hoy. (Risas). Pero, señor Sánchez, el especialista en parejas con relaciones económicas, mercantiles y políticas es usted. (Aplausos). ¡Pero un poco de respeto, un poco de respeto a la verdad! Viene aquí a hablar de fichar talento. Hombre, supongo que Tito Berni es un excelente talento y los altos cargos de los ERE que se van a volver a afiliar al Partido Socialista son un gran talento. (Rumores.—La señora vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, Montero Cuadrado: ¡Claro que lo son!).

Viene a hablar de transfuguismo. Pero si es una tránsfuga la que le ha hecho a usted su libro, señor Sánchez. Y viene aquí a hablar de corrupción. Hombre, en eso le reconozco autoridad. (Risas). Investigan a su familia por corrupción, investigan a miembros de su Gobierno por corrupción, investigan a miembros de su partido por corrupción. Usted está empeñado en borrar los delitos de corrupción de sus socios y ahora intenta borrar el mayor caso de corrupción de la historia. A lo mejor el que tiene un problema con la corrupción es usted, señor Sánchez. (Aplausos).

La mayoría de los españoles estamos hartos de maximalismos, de los de todos. Ni todos los inmigrantes irregulares son hermanitas de la caridad, ni todos van violando a mujeres por la calle, ni se les puede abrir las puertas sin respeto a la ley, ni se les puede dejar ahogarse. ¿Por qué es tan difícil hablar con usted de algo importante? Si se lo ha dicho el portavoz del PNV, pero si usted no ha hecho nada (rumores.― Aplausos), no ha hecho nada. (Varios señores diputados: Nada, nada). Si todo lo que han hecho han sido las comunidades autónomas. Pero si usted no deja ni las instalaciones públicas en desuso en las islas Canarias, como las que tiene el Ministerio de Defensa. Y tiene usted a los menores en carpas, en lugares con absoluta temperatura impropia para la humanidad de esos menores. Oiga, un poco de respeto. Quien a usted no le ha apoyado en la Conferencia de la infancia ha sido su Gobierno aliado y sus aliados en el Parlamento, Esquerra. En el año 2022, el Gobierno Socialista de Navarra, del que era consejera la ministra Elma Saiz, acogió a cero menores. (Aplausos.—La señora ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Saiz Delgado: Eso es falso, eso es mentira). En el año 2022, Cantabria y Baleares, donde ustedes cogobernaban y gobernaban acogieron cero menores. (Rumores). La Rioja, de la que usted hablaba al portavoz del PNV, con el Partido Socialista acogió cero menores. Pero ¿de qué solidaridad nos habla usted?

Señor Sánchez, con todo el respeto, yo le propongo alguna medida en tema de regeneración.

Presidencia. Debe ir terminando.

Alberto Núñez Feijóo

PPDiputado.Página 63

Primero, qué le parece, que no se den cátedras a no licenciados. (Aplausos.―Rumores). Segundo, que Moncloa no sea la puerta de atrás para conseguir fondos públicos reunidos con el de la oficina de fondos públicos. (Varios señores diputados: ¡Muy bien!―Aplausos). Y tercero, que quien reciba fondos de una diputación trabaje en ella (risas y aplausos) y además tribute en España. ¡Un sueldo público tributado fuera de España! (Aplausos). ¿Qué le parecen estas medidas de regeneración? (Varios señores diputados: ¡Muy bien!). Bueno, hay otra brillantez del jefe de Tezanos en el día en que se habla de regeneración democrática. Resulta que Sigma Dos, Metroscopia, GAD3,

SocioMétrica o Sondaxe no están a la altura del país; el CIS de Tezanos, sí. (Rumores.―Un señor diputado: ¡El tiempo!). ¡Qué esperpento, señoría!

Por cierto, hablando del señor Orbán, señor ministro de Exteriores, ¿usted para qué habla con el señor Orbán?

Presidencia. Señor Feijóo, tiene que terminar.

Alberto Núñez Feijóo

PPDiputado.Página 64

¿Para qué habla usted con el señor Orbán? (El señor ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, Albares Bueno, hace gestos negativos). Sí, sí, usted se reúne con el señor Orbán para conseguir que sus socios le mantengan el apoyo parlamentario y que se puedan hablar las distintas lenguas de España en el Parlamento Europeo. (Aplausos.―Rumores.―El señor ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, Albares Bueno, hace gestos negativos.—El señor Tellado Filgueira: ¡Halaaa!). ¡Sí, señor!, usted habla con el señor Orbán cuando quiere, claro que sí.

Gracias, señora presidenta. Muchos de los españoles que han votado al Partido Socialista se han quedado perplejos al escuchar que el Partido Socialista ha presidido gobiernos corruptos y terroristas, y usted se ha callado. (Rumores). ¿Qué socialista es usted, señor Sánchez? ¡Ah!, ¿no lo ha escuchado usted? ¿Y usted tampoco, señor López? Ninguno de los dos hizo referencia a ello.

Presidencia. Señor Feijóo, se le ha acabado el tiempo, por favor.

Alberto Núñez Feijóo

PPDiputado.Página 64

Y además ha dicho a la misma diputada que ha confirmado esta afirmación que no les va a espiar. (Rumores). ¡Pero si son ustedes los que le espiaron durante el debate de investidura, señor Sánchez! (Aplausos.―Rumores).

Presidencia. Señor Feijóo, se le ha acabado el tiempo.

Alberto Núñez Feijóo

PPDiputado.Página 64

Gracias, presidenta. Acabo. Mire, señor Sánchez, los españoles tenemos memoria y libertad, a pesar de usted. (Rumores.― Un señor diputado: ¡El tiempo!).

Presidencia. Señor Feijóo, se le ha acabado el tiempo.

Alberto Núñez Feijóo

PPDiputado.Página 64

Y acabo citando un medio… (El señor Núñez Feijóo termina su intervención con el micrófono apagado.—Protestas.―El señor Tellado Filgueira: ¡Es una vergüenza!―El señor De Olano Vela: ¡Qué vergüenza de censura! ¡Dónde vamos con la censura!— Prolongados aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso, puestos en pie).

Presidencia. Gracias, señor Feijóo. Por el Grupo Parlamentario VOX, tiene la palabra el señor Abascal Conde por un tiempo de cinco minutos. Cuando quiera. (Aplausos).

Santiago Abascal Conde

VoxDiputado.Página 64Vídeo

Hemos vuelto a asistir hoy a las órdenes en directo del señor Sánchez al señor López para que interviniera, y ha intervenido por unas supuestas alusiones a la izquierda para aprovechar y hacer un discurso político e inmediatamente después pedir la retirada de mis palabras del Diario de Sesiones. Yo lo agradezco, porque el ánimo censor que demuestran viene muy bien para que denunciemos la autocracia a la que ustedes quieren llevarnos. (Aplausos). Retiren lo que quieran que lo repetiremos, y lo diremos también fuera de aquí.

Pero yo voy a reiterar lo que he dicho. He afirmado que la violencia política viene siempre de los mismos y contra los mismos, viene siempre de la izquierda y del islamismo. Y he puesto ejemplos recientes: Trump, tiroteado; Bolsonaro, apuñalado; Fico, tiroteado; Villavicencio, asesinado; André Ventura, un intento de atentado en Portugal; y un disparo a Alejo Vidal-Quadras muy cerca de aquí. Pero es que ha sido siempre así, vayamos a lo histórico. ¿Cuántos primeros ministros han sido asesinados en España por la izquierda? Cánovas, Canalejas, Dato y Carrero Blanco, del que han hecho muchísimas bromas en esta tribuna (aplausos), como lo hacían algunos sobre Donald Trump, algunos periodistas de los que andan por el Congreso estos días. Sí, sí, le parecerán exageraciones, pero es la puñetera verdad, señora ministra. Por no hablar de los intentos fallidos y de algunos ejecutados, como aquel contra el líder de la oposición en 1936, Calvo Sotelo, y los fallidos contra Maura (aplausos), contra Aznar, contra Alfonso XII y contra Alfonso XIII. Y salen aquí a envolverse en la victimización por la persecución de la banda terrorista ETA. Por cierto, también de izquierdas y socialista, como ustedes. (Aplausos).

Luego, el señor Sánchez nos ha venido a hablar de parejas ficticias. Bueno, hablemos de la suya. Le ha dicho al señor Feijóo, tratando de humillarlo absurdamente ―no creo que eso le humille―, que si hemos roto ya no me tiene que pedir permiso. ¿Es que la señora Gómez le tiene que pedir permiso a usted para sus negocios? Estaría bien que nos lo aclarase, porque entonces tiene usted más responsabilidad de la que todo el mundo se puede imaginar. (Aplausos). Y sí, hoy hemos visto la noticia de lo que dice la Complutense, ahora mismo, mientras hablábamos aquí, que dice que hay indicios de apropiación indebida de la señora del presidente. (Rumores). ¿Le pidió también permiso o no le pidió permiso a usted? Por cierto, su pareja real está en problemas, pero su pareja ficticia también (aplausos), porque hoy hemos conocido que el Tribunal Europeo ha condenado a la señora Von der Leyen por ocultación de los contratos COVID millonarios, condenada por el Tribunal de Justicia de la Unión Europea. (Aplausos).

Yo vengo aquí y digo muchas cosas cuando usted comparece y hago pocas preguntas, pero hoy le he hecho una, una, y usted no la ha contestado. Se la voy a repetir. ¿A cuántos consejeros delegados de empresas cotizadas que dependen de la regulación pública llamó usted personalmente para que recibieran a su mujer? ¿Ha llamado o no ha llamado, señor Sánchez? Dígalo, dígalo; si no lo quiere decir aquí a lo mejor lo tiene que decir en un juzgado, y allí no podrá mentir. (Rumores.—Aplausos.—La señora vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, Montero Cuadrado: ¡Aaah, aaah!).

Hablemos también del supermán rencoroso, al que hoy agradezco que esté escuchándome y que me tiene mucho rencor porque no escucho sus intervenciones, el señor Rufián. Cuando él interviene dice que estoy desayunando. Usted no suele estar aquí cuando hablo yo, con lo cual usted desayuna todavía más tarde. Hay muchas diferencias entre usted y yo, y lo sabe, pero le voy a decir dos: usted desayuna más tarde que yo y la siguiente es que usted no tiene palabra. Cuando nosotros hemos dicho que rompíamos unos gobiernos ante algo que nos parecía un hecho extraordinario para la sociedad española, hemos cumplido; cuando usted dijo que se iba de este Parlamento y puso fecha, mintió, y aquí sigue, cobrando del erario español. (Aplausos).

Han dicho unas palabras muy graves sobre la selección española. El señor Rufián ha dicho que catalanes y vascos creando y, como siempre, los españoles aprovechándose. No sé qué pensarán sus antepasados. Y ha dicho la señora Aizpurua que algunos van a la selección amenazados de multas, y lo dice después de que las paredes de Elorrio se hayan visto llenas de pintadas con amenazas contra dos jugadores de la selección española, dos vascos que se han comprometido con el equipo nacional. (Aplausos). ¡Qué vergüenza, con lo que sabemos que son las amenazas y las pintadas en las paredes!

El señor Sánchez, también en el ánimo de politización, ha dicho que la selección se parece más a España que a nosotros, a los de VOX. Bueno, evidentemente están muy en forma y meten goles. Nosotros no metemos todos los goles que nos gustaría, es verdad, pero por composición, tengo que decirle que VOX lo preside un vasco y que el secretario general es un orgulloso catalán hijo de una guineana. (Aplausos). Debería saberlo usted, porque nosotros disfrutamos con la selección española y con esa muestra de integración en la que personas de distinta procedencia y color, todos ellos integrados, luchan por España. Lo que queremos es eso, gente que se integra, y no lo que ustedes traen a España.

En cuanto a los grupos europeos, ha hablado usted del historial de vulneración del Estado de derecho por parte del Gobierno de Hungría, condenado por las instituciones europeas. Hablemos del historial de vulneración del Estado de derecho de este Gobierno, condenado por el propio Tribunal Constitucional, en el que ustedes se reparten los jueces, con tres sentencias contra ustedes y contra este Parlamento, presidido por una socialista, por vulneración de once derechos fundamentales. (Aplausos). Usted sigue sentado ahí, con esa cara de cartón, sin pensar ni por asomo en dimitir. Bueno, estoy seguro de que es lo que exigiría a otros. Y, por supuesto, el fin de la independencia judicial, que es lo que persiguen ustedes, y la censura a los medios, que es el objetivo de esta comparecencia de hoy.

El asunto de la inmigración, en el que usted ha podido extenderse en esta intervención castrista y en el que nosotros no vamos a poder extendernos como nos gustaría, da para un debate muy amplio. Yo le animo y le reto a que convoque un Pleno monográfico sobre el asunto de la inmigración para que podamos abordarlo desde todas las perspectivas necesarias: la económica, la de seguridad, la de la integración, la de los servicios sociales, la de la atención sanitaria, la de la identidad del propio país, la de la seguridad de las mujeres en las calles… Usted no quiere ese debate, usted se aprovecha de que puede hablar aquí por tiempo ilimitado y que nosotros tenemos que contestarle de manera apresurada.

Presidencia. Señor Abascal, se le ha acabado el tiempo.

Santiago Abascal Conde

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Concluyo. Si me deja medio minuto, que el señor Feijóo ha podido hablar cuatro, se lo agradezco.

Lo cierto, señor Sánchez, es que no sé a quién quiere representar usted, si a Mauritania o a Marruecos. Lo digo porque llenan España de lo que dice que son niños, pero cuando los llevan a Aragón y les hacen las pruebas biológicas, el 90 % no son niños ni adolescentes, sino señores mayores de 18 años. Es decir, ustedes patrocinan una estafa. (Aplausos). Si son niños, se los devuelven a sus padres, que además usted es muy amigo de Mohamed VI —‌es bastante sorprendente que con esa relación no los pueda poner de vuelta en su país—, y, por supuesto, si son mayores, vuelven a sus patrias con sus gobernantes.

Nosotros tenemos claro dónde queremos que nos voten y no es ni en Marruecos ni en Mauritania, es en España. Queremos que nos vote la gente que no llega a final de mes, queremos que nos voten los autónomos que tienen que pagar un crédito para poder devolver el IVA (aplausos), queremos que nos voten los jóvenes que tienen que emigrar de España y queremos que nos voten las familias que no tienen ni vivienda ni hijos, porque no hay condiciones materiales en España para que eso suceda mientras ustedes quieren decir al mundo que aquí cabe toda África. Lo suyo es una demagogia brutal y un ataque a la prosperidad de la sociedad española, señor Sánchez. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).

Presidencia. Gracias, señor Abascal. Por el Grupo Parlamentario Plurinacional SUMAR, tiene ahora la palabra el señor Errejón Galván, también por un tiempo de cinco minutos.

Íñigo Errejón Galván

Grupo SumarDiputado.Página 66Vídeo

Gracias, señora presidenta. Cada uno elige los referentes que quiere en la vida y reivindica a la gente que quiere. El señor Abascal acaba de reivindicar al presidente del Gobierno durante la dictadura, el señor Carrero Blanco, y acaba de lamentar que muchos españoles hicieran, hagan y vayan a seguir haciendo bromas sobre su paso a mejor vida. Usted puede lamentar lo que quiera. Uno de los acuerdos que hemos conseguido hoy es que ninguno de los que hagan esas bromas pueda afrontar ninguna consecuencia legal, porque las ideas no delinquen. (Aplausos). No lo he podido tratar en la introducción inicial, pero sí ahora, y me parece que es relevante, porque ha salido el tema. Sobre la cuestión migratoria, señor presidente, le agradecemos y compartimos su discurso de defensa de las personas migrantes, no solo porque sean rentables económicamente, sino porque son seres humanos y tienen derechos, sean rentables económicamente o no. (Aplausos.—El señor presidente del Gobierno, Sánchez Pérez-Castejón: Por supuesto). Pero la mejor defensa de estas personas es darles derechos de ciudadanía para que puedan defenderse a sí mismos. (Aplausos). En el Congreso de los Diputados tenemos admitida a trámite una iniciativa legislativa popular para regularizar a medio millón de trabajadores que contribuyen al desarrollo de nuestro país, que son un proletariado invisible y que no tiene derechos. Los racistas no tienen ningún problema con que vengan migrantes, tienen problemas con que vengan ciudadanos. Les parece bien que vengan en condiciones de sobreexplotación, en condiciones de invisibilidad (aplausos) y en condiciones de precariedad; el problema lo tienen con que puedan tener derechos de ciudadanía. (El señor Tellado Filgueira pronuncia palabras que no se perciben). A mí no me parece, señor Tellado, que sea un discurso peligroso, me parece que es un discurso que apuesta por que en España no haya ciudadanos y gente que vive en la invisibilidad. Eso me parece que es la vuelta al antiguo régimen y eso sí que es peligroso. (El señor Tellado Filgueira hace gestos negativos). Con respecto a la cuestión de los extranjeros, la derecha siempre tiene un discurso un poco raro porque, efectivamente, depende del dinero que tengan y depende además del color de piel que tengan, no depende de la defensa de los intereses de los españoles. A la misma derecha que pone el grito en el cielo porque vengan niños no acompañados le parece perfecto estar regalando todas nuestras costas y el centro de nuestras ciudades a los intereses del turismo depredador, que expulsa a los ciudadanos de sus barrios. (Aplausos). El otro día oí a alguno jalear a la gente que cantaba que Gibraltar tiene que ser español. ¿Para qué lo quieren hacer ustedes español si al día siguiente lo llenarían de Airbnb y se lo volverían a entregar a los británicos y a los alemanes? ¿Para qué quieren que sea español, para regalarlo, como hacen con nuestras costas y como hacen con nuestras ciudades? (Aplausos y risas).

Aquí quiero poner en valor el trabajo de nuestra ministra de Juventud e Infancia, que salió a la ofensiva en un tema en el que es fundamental que las izquierdas salgamos a la ofensiva: en la defensa del interés prioritario de los menores y de los derechos humanos, con la propuesta de modificación del artículo 35 de la ley de extranjería, para poner en marcha mecanismos de acogida solidaria vinculante y con financiación suficiente. (Aplausos). Ha bastado la posibilidad de un puñado de niños para que la ultraderecha saliera corriendo de los Gobiernos en los que está. Eso podría parecer una buena noticia en el corto plazo, sin embargo, lo que hacen es prepararse para una guerra ideológica en el medio y en el largo plazo, poniendo en el centro la cuestión de los derechos de las personas migrantes. Aquí nosotros tenemos una diferencia: no creemos que la mejor manera de combatir a la extrema derecha sean los cordones sanitarios, porque nosotros estamos convencidos de que el problema fundamental no es la extrema derecha; la extrema derecha es la fiebre, pero eso es el síntoma. El problema fundamental es la putrefacción del modelo neoliberal, que está dejando cada vez a más gente desesperada, agobiada, con miedos, sin soluciones en su vida y que, por tanto, tiene los oídos abiertos a la putrefacción moral de la extrema derecha. Hay que dejar de combatir la fiebre, hay que ir a combatir el síntoma, y eso es no salir a las elecciones a contener el daño, no salir a la defensiva, sino salir a transformar la vida de la gente.

Señor presidente, yo tengo la convicción de que usted comparte las palabras que yo he dicho, comparte que el problema al que nos enfrentamos no es solo que insulten, que insultan, no es solo que mientan, aunque mienten. Yo creo que usted comparte que la deriva reaccionaria de las élites en España ya no tolera ningún contrapeso, es decir, no tolera que haya un gobierno de signo diferente al conjunto de los poderes que ustedes tienen ya por nacimiento, por herencia y por apellidos; no tolera que haya un gobierno que le ponga impuestos a la banca o a las eléctricas; no tolera que haya un gobierno que suba el salario mínimo interprofesional; no tolera que haya un gobierno que decrete una ley de amnistía y que democratice nuestro país. Todo esto le parecen ofensas, oprobios ilegítimos en un país que consideran que es suyo.

Para que esto cambie nosotros decimos que hay que democratizar el Estado, y esto son tres cosas: libertades para que la gente pueda defender sus derechos y pueda salir a conquistar más; democratizar el acceso a las altas magistraturas para que gente de origen humilde pueda llegar a las posiciones decisivas en el Estado, y la lucha contra la desigualdad, porque en un país abrumado por la desigualdad, donde hay mucha desigualdad económica, no puede haber igualdad política. Esta es la gran mentira de los liberales. Donde hay mucha desigualdad económica y social no hay igualdad política. No hay libertad política sin igualdad material.

¡Y claro que nosotros estamos de acuerdo con los avances! Decía usted: Se han hecho muchos avances en la política; aumento de ingresos y de renta disponible en los hogares. ¡Cómo no vamos a estar de acuerdo nosotros con la subida del salario mínimo interprofesional si lo hemos hecho desde Trabajo! ¡Cómo no vamos a estar nosotros de acuerdo con la mejora de los convenios colectivos, con la reforma laboral, con la defensa de los derechos de los trabajadores! Estamos profundamente orgullosos, pero decimos que hay que ir más allá para dejar de estar a la defensiva.

Una última cosa, señora presidenta. Veo que se ha ido el señor Feijóo. Yo se lo he preguntado de manera respetuosa, de manera honesta y quizá con una esperanza un tanto inocente. Yo esperaba que el jefe de la oposición que aspira a gobernar España nos dijera hoy aquí que le parece mal que su partido ordenara espiar a rivales políticos sin ninguna orden judicial. (Aplausos). El señor Feijóo ha desaprovechado una oportunidad de oro. Creo que esta pregunta le va a acompañar y espero que haya más periodistas que se la hagan: ¿le parece bien? Acaba de decir el que era número dos de Interior con el Gobierno del Partido Popular que eran actuaciones policiales normales. ¿Ustedes creen que eran actuaciones normales? ¿Era normal que a mí me espiaran? ¿Por qué? ¿Porque no les gusta lo que pienso? Alguien que no respeta las leyes del juego y que está dispuesto a hacer lo que sea contra sus rivales no merece el calificativo de demócrata y no merece gobernar nuestro país.

Muchas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Socialista; de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Plurinacional SUMAR, puestos en pie, y de algunos miembros presentes del Gobierno, algunos puestos en pie).

Presidencia. Gracias, señor Errejón. Por el Grupo Parlamentario Republicano, tiene la palabra el señor Rufián Romero, también por un tiempo de cinco minutos.

Gabriel Rufián Romero

ERCDiputado.Página 68Vídeo

Creo importante salir otra vez a intentar contrarrestar algunos discursos, claramente de odio, contra el colectivo migrante, y además que los sigue haciendo gente que, si caminara por Marrakech o por Bagdad, pasaría desapercibida. (Risas). Nadie le diría nada, cosa que yo creo que demuestra la mezcla, la maravillosa mezcla que somos. Nadie aquí es puro, ni siquiera son puros los capitanes de España con apellidos larguísimos que no caben en el buzón del edificio de un barrio. Pero yo creo que es mucho más fácil —‌ahí está la trampa— deshumanizar a algo llamado mena, que ya la gente no sabe muy bien qué es —m‌ ena ya es un objeto peligroso—, que deshumanizar algo llamado niño. Así que repitan conmigo: niño; niños; niñas; solos; solas. Porque es eso lo que ustedes están criminalizando hoy aquí. (Rumores y protestas). Calma, calma, que ya acabamos. ¿Saben que es esto? (Muestra una fotografía). Me he acordado cuando he escuchado sus intervenciones durante toda la mañana. Esto es un barco, estos son los menas de 1939. (Aplausos). Son niños españoles, concretamente tres mil niños y niñas españoles que fueron a Francia, a México y a la URSS huyendo de guerras, huyendo de la miseria; por cierto, provocada por el golpismo fascista. Eran los menas del 39. Les aseguro que es muchísimo más caro llegar en cayuco o viajar en cayuco que en crucero, porque con lo primero te juegas la vida. Nadie quiere viajar en cayuco. Nadie quiere viajar en los bajos de un camión; nadie. Y nunca hay migración del norte hacia el sur. ¿Por qué? Por algo será, ¿no? Así que les pido que dejen de ser…

Porque es cierta la teoría del remplazo. Estamos siendo remplazados por fachas. Cada vez hay más, y es porque los escuchan a ustedes. Y esa es la clave. ¿Por qué gente que está mucho más cerca de que les desahucien que de que les okupen la casa temen lo segundo y no lo primero? He aquí su victoria. Por eso es tan importante intentar no hacer lo que ha hecho el señor presidente, que es un maquillaje, sino ir al fondo de la cuestión e intentar contrarrestar según qué medios, según qué redes, y sobre todo llenarle la nevera a la gente. Si no le llenamos a la gente, y me duele la boca de decirlo, aquí podremos filosofar, pero la gente pensará si somos todos un desastre y que quizá mejor escuchar al señor Abascal que escuchar a alguien que le está explicando una cosa un poco más complicada.

Y, para acabar, señor presidente, le diré que usted me ha sorprendido. Ha dicho que lo de la policía patriótica ya no existe, que desde que están ustedes aquí esto no pasa, que la policía ya no hace cosas malas y que nadie hace nada en contra de nadie por sus ideas. Se ha publicado ya un montón de veces que siendo ministro el señor Marlaska durante este Gobierno hay infiltraciones de la policía en sitos donde se ha demostrado claramente que no se ha hecho absolutamente nada, y nadie ha dado una respuesta respecto a esto. Algunos policías han establecido relaciones sexoafectivas con gente, y simplemente por sus ideas, repito. Les vuelvo a preguntar por qué. ¿Y por qué nadie ha ido a la cárcel después de esas infiltraciones? ¿Por qué se infiltraban en organizaciones, en esplais a veces, que simplemente eran de izquierdas, anarquistas, independentistas? ¿Qué habían hecho? Así que, por favor, un poquito de respeto a la inteligencia de la gente.

Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señor Rufián. Por el Grupo Parlamentario Vasco (EAJ-PNV), tiene la palabra el señor Esteban, por un tiempo de cinco minutos.

Aitor (GV (EAJ-PNV)) Esteban Bravo

PNVDiputado.Página 68Vídeo

Muchas gracias, señora presidenta. La verdad es que ha sido un debate de lo más variado. No sé si la gente contestaba a los temas planteados o cada uno iba a lo suyo; la verdad es que, en algunos momentos, he llegado a perderme un poquito en ese debate. Lo que no me ha quedado nada claro, señor presidente, de lo que ha dicho usted antes contestándome es si va a ir adelante con la reforma de la Ley sobre Secretos Oficiales o no. (El señor presidente del Gobierno, Sánchez Pérez-Castejón: Sí, sí). Que sí. Bueno, pues entonces hay que ponerse ya, en esta legislatura, no puede ser ad calendas graecas, como hasta ahora. Bien, algo hemos sacado en limpio, un compromiso del presidente con respecto a eso. Yo creo que, más allá de estos temas que usted ha sacado aquí, que algunos avanzarán y otros no —‌ya iremos viéndolo—, yo le pido encarecidamente que se dedique a unos cuantos temas de gestión que son en estos momentos patatas calientes. Uno, del que hemos estado hablando, es el de los menores extranjeros no acompañados. Este es un asunto estructural, como ha reconocido usted, pero que tenemos que abordar multidisciplinarmente. Y le pido también que no nos quedemos únicamente con la reforma de la ley. La reforma la ley tiene que servir para que tengamos un sistema que ordene todo y no estar abocados a la improvisación. Pero, más allá de eso, en estos momentos hace falta también un plan de contingencia para solucionar temas. Por ejemplo, usted me hablaba de cómo el señor Escrivá había facilitado la inclusión de esos menores. Nosotros los vemos muy comprometidos con esa inclusión, pero le voy a poner un ejemplo de lo que pasa hoy en día. Primero, la mayoría de los que vienen son jóvenes, casi mayores de edad; están un año o año y medio, muy poco tiempo, y luego se van a la calle. Pero fíjese en que, incluso ayudándolos para que sigan estudiando, no tienen arraigo y, por tanto, no tienen NIE, y, como es necesario ahora dar de alta a ese estudiante en prácticas —‌en prácticas— en la Seguridad Social, no se los puede apuntar, digamos, a determinados estudios y quedan excluidos o hay que hacer pseudotrampas. Señora ministra, es así, y hay ejemplos de ello, pero usted lo sabe. Espero que lo acabemos solucionando. Está el empecinamiento en que todo tiene que ir con Seguridad Social, etcétera, en las prácticas. A ver si ahí reflexionamos un poquito entre todos, Trabajo, Seguridad Social y Educación, porque creo que hay que distinguir claramente lo que son los egresados de los no egresados y las prácticas de la parte curricular, porque todo eso necesita un tratamiento diferencial. Dicho esto, lo que le quiero decir, señor presidente, es que necesitamos una visión de conjunto, no únicamente desde Exteriores o ahora el trabajo que está haciendo Política Territorial; tiene que ser algo estructural.

Hay un segundo tema que también nos preocupa muchísimo, el tema de redes eléctricas. Se lo saqué el otro día en una pregunta de control. Estamos muy preocupados, porque creo que es una política equivocada, cuando se tiene el dinero que se tiene para poder invertir en ello, invertir únicamente la mitad. El MITECO sabrá por qué se ha empeñado en eso, pero me lo tiene que explicar muy bien, porque, hasta ahora, nadie lo ha hecho. Lo que estamos provocando es que se retiren inversiones y que la transformación de la industria —t‌odos queremos que sea una industria limpia— no se vaya a poder producir y estamos impidiendo también la implantación nueva, estamos impidiendo esa transformación. Señor presidente, esto tenemos que solucionarlo, porque si seguimos avanzando y no hacemos nada equiparable con las redes, igual dentro de cuatro o cinco años estamos hablando de apagones en España. Espero que no, pero tiene que ir en paralelo. También le pido que, como Gobierno, reflexionen y estén muy encima.

Lo último, señora presidenta. Antes he mencionado la construcción del Gobierno vasco, que yo creo que ha empezado con muy buen pie y con voluntad de avanzar, de diálogo, etcétera. El capital político de ese nuevo Gobierno vasco se sustenta en gran medida en nuestro acuerdo de investidura y en su cumplimiento. Lo quiero decir porque eso es la base para que el Gobierno vasco pueda seguir avanzando y cumplir una serie de hitos y que en Euskadi se vea que ese diálogo avanza. Pero, al mismo tiempo, ese capital político también es en parte suyo y se lo juega también usted. Así que espero que todos seamos muy conscientes de ello y que tal como hemos empezado, que creo que ha sido de manera excelente, podamos continuar y dar cumplimiento al acuerdo de investidura.

Nada más y muchas gracias.

Presidencia. Muchas gracias, señor Esteban. Por el Grupo Parlamentario Socialista, el señor López Álvarez, por un tiempo de cinco minutos.

Patxi López Álvarez

PSOEDiputado.Página 69Vídeo

Presidenta, me quería dirigir al señor Abascal, pero ya se ha ido —‌es que no aguanta nada aquí—. Le quería decir que, en democracia, ni la izquierda ni la derecha; es el odio el que alimenta la violencia, es el odio el que mata. Yo podría hablarle de Olof Palme, de la masacre de Utoya o de tantos atentados contra miembros de la izquierda, pero no lo voy a hacer. Vuelvo a repetir que es el odio que algunos propagan lo que hace que algunos perturbados usen la violencia. Por eso, también aquí, en el debate de hoy, nosotros estamos dispuestos a combatir el odio, a combatir su odio, que lo único que hace es alimentar la violencia.

Como decía Lope de Vega y cantó maravillosamente Imanol, creer sospechas y negar verdades es lo que llaman en el mundo ausencia. Usted, señor Feijóo, ha venido aquí esta mañana a extender sospechas, sin ningún fundamento, sin ninguna prueba, sin ningún dato, y a negar verdades (aplausos), y lo hace porque en todo lo demás lo suyo es ausencia. Ausencia de ideas, de propuestas, de alternativas.

Nos ha dicho que ha traído un papel. (El señor Tellado Filgueira muestra un folio). Ya, pero ese papel ya lo leímos hace meses y no dice absolutamente nada de lo que estamos tratando hoy aquí. Por cierto, si está tan orgulloso de ese papel, ¿por qué no lo ha defendido? Porque lo suyo no es venir a construir, lo suyo no es venir a aportar, lo suyo no es venir a dar respuestas a los problemas ni a enfrentarse a los retos que tenemos como país o como sociedad. No, lo suyo es ver cómo llegan al poder de cualquier manera y a toda costa. (El señor Pérez López: ¡La amnistía!).

Ya sé que todos buscamos llegar al Gobierno, pero algunos para llegar al Gobierno hacemos una propuesta, definimos un proyecto, tenemos una alternativa de país con la que intentamos convencer a la gente. (El señor Pérez López: ¡La amnistía!). No, ustedes lo que tienen es una política absolutamente infantil: todo lo que viene de Pedro Sánchez, malo; todo lo que ataca a Pedro Sánchez, bueno. Y no les sacamos de ahí. No hay ni alternativa ni hay proyecto para España ni nada de nada. (Aplausos). Y hoy lo ha vuelto a demostrar. Como lo que venimos a hablar aquí, que es algo que está poniendo en juego la propia democracia, no le interesa, porque con eso no se puede atacar a Pedro Sánchez, ustedes ¿a qué?, al fango. Sí, no me mire así, porque cuando uno sube aquí a acusar sin ningún tipo de pruebas, está extendiendo el fango. (El señor De Olano Vela: ¡La universidad!). Sí, usted ha venido aquí y se ha convertido en el juez, en el fiscal, en la Policía Judicial y ya ha sentenciado a la mujer del presidente del Gobierno con la única prueba de un recorte de prensa. (Rumores).

Se le olvida mirar la viga que tiene dentro de su propio ojo. Se le olvida hablar, por ejemplo, de quien ya ha reconocido varios delitos en su pacto con la Fiscalía. (El señor De Olano Vela: ¿Y tu cuñado?). Verán, ustedes tienen veintiocho juicios pendientes. No investigaciones, veintiocho juicios, uno detrás de otro, que les van a sentar en el banquillo. (Aplausos.—Protestas). Esa es la viga en su ojo que no quieren ver. Cuando uno sube aquí … (El señor Tellado Filgueira pronuncia palabras que no se perciben). Señor Tellado, el concurso de muecas es en otra sala; se equivoca siempre. (Risas.— Aplausos.—Protestas). Ya está bien.

Mire, cuando uno sube aquí, como ha hecho usted esta mañana, a deslegitimar al Tribunal Constitucional —‌un tribunal, por cierto, con miembros que usted mismo ha votado, que ustedes, los del PP, han votado— porque no dice lo que ustedes quieren que diga —‌el tribunal ha venido a decir que hacer leyes no es delito, que las leyes no delinquen— eso es extender el fango, porque habrá gente que oyéndole pondrá en cuestión cualquier decisión del Tribunal Constitucional. (El señor Tellado Filgueira: ¡No tiene vergüenza!). Cuando se financian pseudomedios —‌y el Partido Popular tiene un largo listado de financiar pseudomedios para propagar noticias falsas inundándolo todo de mentiras con las que atacar al Gobierno o al adversario— se extiende el fango, porque una parte de nuestra sociedad creerá más esas mentiras que la propia realidad. Cuando se pone en marcha una mal llamada policía patriótica para espiar, para generar pruebas falsas, para atacar al adversario, es fango de la peor especie. Es un mar de fango decir a una periodista, cuando no te gusta lo que publica —e‌ sta mañana lo decía el presidente hablando de alguien muy conocido—: Te vamos a triturar, vais a tener que cerrar. (Aplausos). Cuando, en lugar de una idea, se utilizan mil insultos para descalificar al adversario es fango, porque acabas encontrándote a gente en la calle que te insulta, pero no sabe por qué te insulta (el señor Tellado Filgueira: ¡Sí que sabe, sí!), ya que ha comprado el insulto, pero no el argumento, porque no hay argumento ninguno detrás.

Ustedes, fango; ustedes, fango, y nosotros combatir la desinformación, uno de los grandes riesgos de la democracia. Por eso le repito los objetivos que ha traído aquí el presidente del Gobierno: proteger el derecho a la información frente a la desinformación, reforzar los medios de comunicación frente a la amenaza de los pseudomedios y garantizar el pluralismo informativo. Esta es la propuesta, y están convocados. Ahora ustedes sigan ausentes y divirtiéndose en el fango, que nosotros vamos a seguir defendiendo la democracia con todas nuestras fuerzas. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Socialista y miembros del Gobierno presentes, puestos en pie).

Presidencia. Gracias, señor López. Para concluir el debate, tiene la palabra el señor presidente del Gobierno. Cuando quiera.

Pedro Sánchez Pérez-Castejón

GobiernoPresidente del Gobierno.Página 70Vídeo

Muchas gracias, señora presidenta. Voy a ser muy breve.

En primer lugar, quiero recoger el guante del señor Esteban para decirle que, efectivamente, vamos a cumplir con nuestros acuerdos con el Partido Nacionalista Vasco y, por supuesto, con todos los temas de gestión, singularmente con todo lo que tiene que ver con la migración. Es cierto que necesitamos una aproximación multidisciplinar, y a ello estamos convocados. No quiero tampoco extenderme mucho más en esta cuestión.

Quiero hacer un par de consideraciones al señor Feijóo, porque dice que he mentido. Reitero que Fariña fue secuestrado por una denuncia de uno de los suyos. El libro Fariña, señor Feijóo, fue secuestrado en Galicia por una denuncia de los suyos (rumores); sí, sí, un juez, a propuesta de uno de los suyos, del Partido Popular (aplausos.—Rumores), sí, sí, y usted calló; usted calló. Reitero que lleva usted quince años sin renovar al director de la televisión pública galega, sin cumplir la ley. Reitero que los trabajadores de la televisión pública gallega llevan trescientas veinte semanas manifestándose y denunciando la manipulación del Partido Popular. (Aplausos). Y disculpe usted si nadie recuerda que le montaron un congreso a la búlgara, de candidato único, tras haber defenestrado al señor Casado por denunciar la corrupción de su partido político. (Aplausos.—Rumores). Pero bueno, en fin, sobre lo demás, señor Feijóo, siga usted pedaleando en la nada que no llegará a ningún sitio.

En todo caso, señorías, por encima del ruido interesado de algunos portavoces, que son habituales, creo que han quedado claras las razones que mueven al Gobierno a proponer un Plan de Acción por la Democracia, un plan que responde al mandato europeo, a la Constitución española, a los intereses —‌lo creo de verdad— de todos los demócratas, de todos los ciudadanos, que lo que quieren es tener una democracia lo más plena posible, voten al partido que voten. Esta es una situación que afecta a todos por igual, seamos de izquierdas, de derechas, nacionalistas o no nacionalistas. Quiero manifestar a todas sus señorías que queremos hacerlo de la mano de todos los grupos, de la sociedad civil, de la academia —l‌o he dicho antes—, también de los propios medios de comunicación, con la única vocación de impulsar un debate necesario que están teniendo todos los países de nuestro entorno, todas las democracias occidentales, y que por supuesto el Gobierno no tiene ningún ánimo de monopolizar.

En los próximos días, como he dicho en mi primera intervención, habrá una ronda de contactos con todos los grupos parlamentarios. Habrá dos ministros, uno del Partido Socialista y otro de SUMAR, para recabar todas las opiniones de sus señorías y para consensuar medidas antes de someterlas, lógicamente, al debate y votación de esta Cámara.

Vuelvo a hacer un llamamiento a la coherencia, al sentido común, a la necesidad de no polarizar desde posiciones que nada tienen que ver con la esencia de este debate. (Rumores). No, no la tienen. Si el diálogo y el acuerdo entre todos los partidos políticos, salvo la ultraderecha, han hecho posible que llegáramos a un acuerdo en el Parlamento Europeo sobre este Reglamento de Libertad de los Medios de Comunicación, hagámoslo también aquí en Madrid, en España. ¿Por qué en Estrasburgo sí y en España no? ¿Por qué hay partidos políticos en Estrasburgo para los que la desinformación y los bulos son una amenaza para la democracia? Y aquí, en cambio, ¿qué pasa? ¿Es una ventaja? Creo que se trata de avanzar en transparencia, en pluralismo, en rendición de cuentas. Se trata de adaptar nuestro marco regulatorio a una realidad tecnológica que es evidente que está expandiendo todo este fango al que antes hacía referencia el portavoz del Grupo Parlamentario Socialista. En fin, son tecnologías que se están utilizando por parte de la ultraderecha, significativamente, para socavar la democracia, embarrando el debate público, distorsionando la realidad y socavando nuestra convivencia. ¿A base de qué? De mentiras, de difamaciones, de bulos. Creo que tenemos un debate obligado, un deber como representantes públicos. El Gobierno ha recogido el guante y creo que también los grupos parlamentarios tienen que hacer lo propio.

Creo que, de verdad, España es un país extraordinario en muchos aspectos, pero también es cierto que hay un hecho determinante que nos hace únicos, y es que, a mi juicio, encarnamos una historia de éxito en el tránsito de la dictadura, del autoritarismo, a la democracia. En pocas décadas hemos pasado de ser la última dictadura de Europa Occidental a ser una de las mejores democracias del mundo y una referencia global en la conquista de nuevos derechos y libertades; si no, pensemos en los avances que hemos logrado en el ámbito laboral o, por ejemplo, en el ámbito del feminismo. Esos logros colectivos son patrimonio de todas y todos los españoles, más allá de lo que pensemos y votemos coyunturalmente cada vez que somos convocados a las urnas, pero son, especialmente, señorías, de quienes se jugaron su vida, su carrera, su libertad defendiendo el valor de la palabra en lo más duro de la Dictadura, desde el periodismo, por cierto. Ironías del destino, muchos de los que hoy hablan de censura y ridiculizan estas medidas jamás han condenado ese régimen infame que amordazó a la prensa libre durante cuatro décadas y orilló la modernización de nuestro país. (Aplausos). Por ellos y por ellas, por quienes abrieron ese camino, y por las mujeres y los hombres que hoy lo ejercen —m‌ e refiero a los periodistas y las periodistas—, también merece la pena abordar esta iniciativa que — insisto— está afectando a todas las democracias. Afortunadamente, tenemos una Europa que nos ha dado los instrumentos gracias al acuerdo entre todos y todas.

Termino, señorías. Dentro de muy poco, en esta misma legislatura, nuestra Constitución de 1978 alcanzará el inmenso honor de ser la más longeva de nuestra historia. Sus casi cinco décadas de vigencia están marcadas por la consecución de lo que siempre fue un gran anhelo colectivo para generaciones de españoles y españolas: ser parte de Europa. Nuestra democracia está indisolublemente unida al ideal europeo. En España, democracia y Europa no se entienden la una sin la otra. Hoy, con la libertad plenamente asentada en nuestro país, cuando España es reconocida como un auténtico motor de europeísmo, no basta con ser un mero sujeto pasivo de lo que sucede y se decide en Bruselas, no basta con avanzar a paso lento, por ejemplo, en la senda de la agenda estratégica, que ha de guiar el futuro de la Unión Europea durante los próximos cinco años y que, además, en lo que queda de década, hasta 2030, va a ser decisiva por las tres grandes prioridades marcadas a las que antes he hecho referencia: la competitividad, la seguridad y la democracia. Evidentemente son insuficientes, porque, como he dicho antes, queda el pilar social, que tiene que ser reforzado y con el que desde luego el Gobierno de España está absoluta y totalmente comprometido.

De España, ¿qué se espera en ese contexto? Se espera que lidere con el ejemplo, también en la defensa de la democracia, que abra una senda para que otros, más pronto que tarde, también avancen por ella. En fin, lo que les pido, señorías, más allá del ruido, es que nosotros y nosotras estemos a la vanguardia en cuanto a implementar las directivas y las directrices europeas y en garantizar un debate público, veraz y plural. Creo que nuestra democracia se lo merece y, además, es nuestra tarea, nuestro deber y nuestra obligación hacerlo.

Nada más. Muchas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Socialista y miembros del Gobierno presentes, puestos en pie).

Presidencia. Muchas gracias, señor presidente. Gracias a todos ustedes. No habiendo más asuntos que tratar, se levanta la sesión. Eran las tres y media de la tarde. En el caso de las intervenciones realizadas en las lenguas españolas distintas del castellano que son también oficiales en las respectivas Comunidades Autónomas de acuerdo con sus Estatutos, el Diario de Sesiones refleja la interpretación al castellano y la transcripción de la intervención en dichas lenguas, facilitadas por servicios de interpretación y transcripción. http://www.congreso.es D. L.: M-12.580/1961 CONGRESO DE LOS DIPUTADOS Edición electrónica preparada por la Agencia Estatal Boletín Oficial del Estado – http://boe.es Calle Floridablanca, s/n. 28071 Madrid Teléf.: 91 390 60 00