Vamos a ser claros. No se engañen y no traten de engañar a la ciudadanía. Ustedes no fichan talento, ustedes compran consejeros y diputados de otras formaciones políticas. (Aplausos).
Señor Feijóo, señor Feijóo, míreme un momento. Señor Feijóo. (Protestas.—El señor Sémper Pascual: ¡Eh, eh, eh, calma, calma!). Le estoy recordando el Pacto de Estado contra el transfuguismo. El transfuguismo es corrupción, señorías. (Protestas). Es corrupción, y lo que ustedes están haciendo es corrupción. (Aplausos). Vuelvan al Pacto de Estado contra el transfuguismo. Y encima lo celebran. ¡Es una vergüenza! Es un retroceso democrático de un calibre extraordinario. Ustedes se pavonean en los medios de comunicación diciendo que fichan talento, que fichan consejeros de formaciones políticas que han salido de sus gobiernos. ¡Eso es transfuguismo! Vuelvan ustedes al Pacto de Estado contra el transfuguismo. (Aplausos). No lo celebren, porque es una vergüenza. Es un retroceso democrático.
Y la misma coherencia que les estamos pidiendo en calidad democrática —a ntes me preguntaba la diputada de Coalición Canaria por qué no había hecho una mención expresa a la migración; quiero hacerlo a partir de ahora— es la que les pedimos para reformar el artículo 35 de la ley de extranjería. ¿Cuál es la filosofía de la reforma que estamos proponiendo, para que nos entiendan los ciudadanos que nos están viendo? La misma que hay detrás del Pacto sobre Migración y Asilo que ustedes votaron a favor en Bruselas. Es la misma. Es una filosofía que se resume en una sola palabra: solidaridad. Por tanto, una vez más, señoría, ¿qué le impide hacer en España lo que acordamos en Europa? Tengan el coraje de hacer lo correcto, señorías del Partido Popular, y respalden la reforma del artículo 35 de la ley de extranjería. Pongan por encima de todo el principio de la solidaridad. Si hay solidaridad por ley entre Estados miembros, que es lo que logramos con mucho esfuerzo desde España en el Pacto sobre Migración y Asilo, si hay solidaridad por ley entre los Estados europeos, con más motivo tiene que haberla entre las comunidades autónomas de toda España con una comunidad que está sufriendo, como es la comunidad de las islas Canarias. (Aplausos). Es importante este debate, es sustantivo este debate, porque si usted se borra del acuerdo, si usted impide incluso la mera tramitación parlamentaria de esta reforma del artículo 35 de la ley de extranjería, usted estará traicionando no solamente a Canarias, sino también a Andalucía, a las Islas Baleares y a las ciudades autónomas de Ceuta y de Melilla, a todas las comunidades autónomas a las que la geografía pone en primera línea del drama migratorio. (Aplausos). Mire, para que nos entiendan los ciudadanos, de los 373 —tres, siete, tres— traslados pactados en el año 2023 entre el Gobierno de España y las comunidades autónomas a través del sistema de reparto voluntario —y vuelvo a subrayar lo de voluntario—, las comunidades autónomas solo han acogido a día de hoy a 67 menores. De 373, a 67 menores. Y, por cierto, había recursos de sobra: 20 millones de euros distribuidos por parte del Gobierno de España a las comunidades autónomas. ¿Sabe a cuántos menores acogió la Comunidad de Madrid? Porque es legítima la crítica que está haciendo el portavoz del Partido Nacionalista Vasco, el señor Esteban. ¿Cuántos menores acogió la Comunidad de Madrid? O se lo voy a poner más fácil, Galicia. ¿Cuántos han acogido? Yo se lo voy a decir: cero, señorías, cero, cero. (Rumores.—Aplausos). Ni uno solo de los que se han comprometido a aceptar en un año. Por cierto, eso sí, desde que comenzó la guerra en Ucrania, España ha acogido a más de 1700 menores ucranianos, 1700, y están en todas las comunidades autónomas. Señorías del Grupo Popular, ¿por qué dicen sí a los menores ucranianos y no a los menores africanos? (Aplausos). Casi prefiero que no me conteste. ¿Qué van a hacer, señoría, van a pedir solidaridad compasiva a Canarias? ¿Van a enfocar esta cuestión como un desafío de país que nos incumbe a todos, un desafío que exige solidaridad por justicia, defender un enfoque migratorio digno de la cuestión migratoria, o van a seguir copiando el discurso de la ultraderecha, pidiendo la intervención de la Armada? Señorías —no recuerdo qué portavoz lo ha dicho, me parece que ha sido el señor Errejón, y tiene toda la razón—, son menores. Ninguna persona es un acrónimo. He escuchado antes utilizar de manera despectiva el acrónimo menas, con este tono, al señor Abascal. Para mí, todo el rechazo y la reprobación a sus palabras, señor Abascal, porque ninguna persona es un acrónimo, ningún ser humano cabe en cuatro siglas. (Aplausos). Y más aún en este caso, porque son niños y niñas, son jóvenes, son adolescentes; ni menas ni menores migrantes.
En fin, señorías de la bancada popular, ustedes se han cansado de repetir el mantra de la estabilidad, que ustedes quieren estabilidad, que ustedes traen estabilidad, que ustedes son la estabilidad. Dijeron que el Gobierno de coalición progresista sería el más breve de la historia —y miro a los distintos grupos parlamentarios—: pues hemos agotado una legislatura, vamos a agotar esta legislatura, vamos a aspirar a una siguiente legislatura en el año 2027 y hemos hecho importantes reformas, como la reforma laboral, la reforma de las pensiones. Hemos aprobado más de doscientas leyes y tres presupuestos generales del
Estado. Y mientras tanto, ¿qué han hecho ustedes cuando han gobernado en coalición? Creo que eso también es importante. Ustedes nos reprochan que nosotros no somos dignos de traer estabilidad institucional. Bueno, ustedes, que han gobernado en coalición, ¿qué han hecho durante sus años de Gobierno de coalición? Pero ¡si han sido una máquina de bloqueo y de inestabilidad política! Primero dinamitaron sus Gobiernos con Ciudadanos. ¿Se acuerdan? Ciudadanos. Y ahora con VOX, que les dinamitan en Extremadura, en la Comunidad Valenciana, en Murcia, en Aragón y en Castilla y León. Por tanto, señoría, yo creo que lo más importante que usted ha demostrado una vez más cuando ha subido a esta tribuna es que ni hay proyecto ni hay gestión ni hay estabilidad por parte del Partido Popular.
Creo que tienen la oportunidad de abandonar esa oposición destructiva, de arrimar el hombro llegando a acuerdos por el bien de todos. Y creo que sería, de verdad, muy importante aprobar la reforma de la ley de extranjería, por sentido de Estado. Lo ha dicho antes el señor Esteban, que este no es un problema coyuntural, es un problema estructural, al que nos estamos enfrentando, derivado de múltiples causas, una de ellas la inestabilidad creciente de los países que componen el Sahel. Por tanto, por sentido de Estado y, es más, por solidaridad y por humanidad, también por coherencia, respalden el Plan de Acción por la Democracia. Demuestren que, efectivamente, lo suyo con VOX es un divorcio con todas las de la ley. Rompan todos los acuerdos que tienen con VOX, también en los ayuntamientos, en los conseils y en las diputaciones provinciales, como bien les recordaba antes el señor López, el portavoz del Grupo Parlamentario Socialista, y deroguen todas las leyes reaccionarias que han aprobado con ellos en los parlamentos autonómicos. Ya le digo yo una cosa, señor Feijóo: Para eso usted cuenta con los votos del Partido Socialista. Para derogar todos los recortes y todos los retrocesos que ustedes han aprobado con la ultraderecha en los parlamentos autonómicos, ahí tiene el apoyo del Partido Socialista. (Aplausos).
Señor Abascal, antes de nada ¿cómo va el divorcio? ¿Qué tal la soltería repentina? Imagino que usted lo lleva un poco mejor que el señor Feijóo, ¿no? Es lo que suele pasar cuando algo se acaba, ¿no? El que corta siempre se queda un poco mejor que aquel a quien dejan, ¿no? (Risas.―Rumores). ¡Más abierto a nuevas experiencias! Vamos, es lo que ha hecho usted al día siguiente cambiando al señor Feijóo por el señor Orbán, ¿no? Un clavo saca otro clavo, ¿no es cierto? En fin, aunque en su caso tengo las mismas dudas que con el señor Feijóo. ¿Ustedes rompen de verdad, de la buena? ¿Se están dando un tiempo? ¿O lo que hay es una voluntad de defender su espacio, que se está viendo atacado no solamente por el Partido Popular, sino por un tal Alvise, y encarecer el precio cuando llegue el momento? (Rumores). ¿Habrá segunda parte, señor Abascal? Es lo que parece, a la vista de lo que pasa en ayuntamientos y parlamentos, que ha puesto usted una vela a Dios y otra al diablo. No sé si es que ahora su relación va a ser una de fijos discontinuos o la de un amor asimétrico, dependiendo del sitio y de la hora, aunque, tratándose de la derechita valiente, la que no tiene pelos en la lengua, la que habla claro y meridiano, yo, que usted, me lo haría mirar, porque eso de que ni contigo ni sin ti casa regular con su reconocido ardor guerrero, señor Abascal.
Conmigo, en cambio, ya sé que usted no tiene dudas. Ya lo ha dicho claro, que me cuelguen por los pies, ¿no, señor Abascal? Eso sí que deja las cosas claras, se lo reconozco; para usted, sin duda, pero más aún para quien le habla, porque sí hay una razón por la que milito en el Partido Socialista Obrero Español, y es evitar, entre otras cosas, que algún día, por acción u omisión de la derecha, usted pueda gobernar sobre las vidas de cuarenta y ocho millones de ciudadanos y ciudadanas en España. (Aplausos). Nosotros siempre estaremos enfrente de lo que ustedes representan. Usted nunca sorprende, uno ya sabe qué va a decir. Ante la duda, siempre elegirá el camino de la infamia, la mentira y el odio. Nunca sorprende, y hoy menos que nunca: su intervención estaba cantada. ¿Va a estar de acuerdo con un plan?, yo creo que es una pregunta retórica. Evidentemente, es un sarcasmo, que trata de hacer frente a un problema. Pero ¡si gran parte de ese problema son ustedes y sus amigos! Era de esperar y la cosa tiene mucha lógica, es lógico que se den por aludidos cuando se trata de atajar todo aquello de lo que hemos hablado durante toda esta mañana, la desinformación, los bulos, la intoxicación, el fango, porque ustedes viven de eso, se alimentan de eso, esparcen el odio y alimentan ese odio. Ustedes viven y se reproducen en la bulosfera. Es usted el campeón de los bulos, señor Abascal, y también de la desinformación. Usted ha subido a esta tribuna y solo ha dicho mentiras. Normal que no quiera acabar con ellos: evidentemente, sin mentiras su relevancia sería cero. En mi primera intervención decía que precisamente existen evidencias científicas que demuestran que hay una correlación directa entre el avance de la ultraderecha y la expansión de los bulos y la desinformación. Es lógico que ustedes se opongan a medidas que darán transparencia. Sube aquí, nos da lecciones de regeneración, de calidad democrática, espeta que somos el Gobierno más corrupto de la historia, y, por supuesto, a mí me pone como chupa de dómine, pero, en fin, la historia de la financiación de su partido político, desde sus orígenes iraníes hasta hoy, cuando menos es turbia, señor Abascal.
Es lógico que no quieran saber nada de medidas de control; me refiero a VOX y al señor Abascal, presidente honorífico de una fundación, y vitalicio, por cierto, cuando año tras año el Tribunal de Cuentas les abre expedientes por actuaciones al margen de la ley. ¿O es que también el sanchismo está detrás del Tribunal de Cuentas? (Aplausos). Sí, ¿no? Claro, por supuesto, estamos detrás de todo, por supuesto. Pero, es que el Tribunal de Cuentas cada año señala al señor Abascal y a VOX ―escuchen ustedes, señores de la bancada del Grupo Popular― por donaciones no identificadas, por recepción de pagos en efectivo y de carácter finalista; ustedes, señor Abascal. Y sube aquí y tiene el cuajo de dar lecciones. ¿De qué? ¿Cómo van a oponerse ustedes, que se han especializado en la apropiación de conceptos, en manipular ideas, en retorcer el significado de las palabras y la verdad de la historia? Hablan de libertad de la información mientras vetan el acceso a sus ruedas de prensa a los medios de comunicación que no les son favorables o coaccionan o amenazan a los periodistas. (Aplausos). Exactamente, por cierto, lo mismo que el condecorado por la Comunidad de Madrid, el presidente de Argentina, el señor Milei, que acaba de limitar la presencia de periodistas respecto a aquellos que merecen estar cerca del presidente de Argentina. En fin, nada extraño viniendo del mismo que cerró las webs y las redes de los medios públicos argentinos diciendo, textualmente y abro comillas «hasta que se aplicaran cambios de criterio». Eso es lo que quiere usted también para España, señor Abascal. Pero prohibir el trabajo de los informadores es lo opuesto a la libertad de información.
Usted ha hecho referencia también en su intervención a la ley de memoria democrática, esa mal llamada ley de concordia que, gracias al apoyo del Partido Popular, ustedes han impuesto en distintas comunidades autónomas, pero que, en realidad, es una ley de enfrentamiento, de negación de la historia, de tergiversación de la historia y que, evidentemente, contraviene el derecho internacional humanitario, como ha recordado recientemente Naciones Unidas. Mire, su partido y usted mismo se definen por esa mentira, que elevan a la categoría de ley un día antes de romper con el Partido Popular precisamente en las Cortes Valencianas. Hoy ustedes, señor Abascal, poco menos que acusan al Gobierno de totalitario; ustedes, que son nostálgicos del franquismo, que vienen a decir que este es el peor Gobierno de la historia, y no de la democracia, sino de los últimos ochenta años; en fin, acólitos, por cierto, de Viktor Orbán y admiradores confesos de Putin. ¡Hay que tener cara! Es normal que, evidentemente, a ustedes el plan no les haya gustado ni un pelo. Es normal que ustedes fabriquen esas mentiras, que nieguen apoyar medidas que tratan de defender el uso de la mentira como arma política para propagar el odio; mentiras que pueden costar vidas, como he dicho en mi primera intervención, como cuando se erigieron en defensores de los movimientos antivacunas, y además usted se molestó cuando le pregunté si se había vacunado o no frente al COVID; mentiras que niegan la evidencia científica, como cuando el exvicepresidente de la Junta de Castilla y León hasta su presunta ruptura con el Partido Popular invitó a estudiantes —c reo es importante recordarlo—, a jóvenes estudiantes a cuestionar que el CO2 fuera un gas contaminante; mentiras xenófobas y racistas, como las que usted y ustedes (señalando hacia los escaños de los grupos parlamentarios VOX y Popular en el Congreso) propagan cuando hablan de inmigración, las que les han llevado a romper seis gobiernos autonómicos con el Partido Popular.
¿Usted quiere hablar de migración? Vamos a hablar de migración, señor Abascal, primero porque este es un debate de principios morales, señorías. Yo sostendría una y mil veces lo opuesto a su visión racista y xenófoba, incluso hasta si me constara votos, señor Abascal. Y ahí radica su drama, señoría. A usted le hunde la moral que ese no sea un debate ganador en España, como lo es, por desgracia, en otros países. ¿Y sabe por qué? Porque esto es España, un país tolerante, abierto y solidario (aplausos), el primero en dar la mano en todas las causas justas, en América, en África, por desgracia en Gaza, también en Afganistán. Esto es España, un país con memoria, que no olvida que hasta no hace tanto eran los nuestros —a lo mejor no los suyos, pero sí los nuestros—, los de la mayoría social de este país, los que tenían que hacer la maleta para trabajar en la vendimia en Francia o en la industria en Alemania. Esa España vive en la memoria de sus hijos, de sus hijas, señor Abascal, la de la migración, y ni su odio ni su veneno van a poder silenciarla jamás. (Aplausos).
Quiere usted dividir a la sociedad en torno a la inmigración, y la sociedad le está dando una lección. Usted me ha espetado no sé qué de la selección española. ¿No ha visto acaso como vibra España con la selección española? Es una selección que se parece mucho más a España que usted y que ustedes (señalando hacia los escaños de los grupos parlamentarios VOX y Popular en el Congreso): diversa, plural y, por qué no decirlo, brillante. Aquí usted pierde, señor Abascal. De su odio y su xenofobia no va a sacar réditos en forma de votos ni, por supuesto, crédito ni indiferencia. Usted sabe que si la Armada —como dicen ustedes y también el Partido Popular— tuviera que actuar, en línea con estas propuestas descabelladas que dice la ultraderecha también en otras partes de Europa, haría lo opuesto a lo que ustedes piden que haga, es decir, cumplir la ley del mar y salvar vidas. Eso haría nuestra Armada, que es lo que hacen nuestros profesionales de Salvamento Marítimo, Guardia Civil y Policía Nacional. ¿Qué harían ustedes mandando buques al mar, hundir cayucos con personas dentro? Sí. ¿Eso es lo que ustedes quieren? Las primeras víctimas de la inmigración irregular son los propios inmigrantes, y más si son menores. En fin, usted que es tan valiente, ¡qué valiente elegir como enemigo número uno a quien no puede defenderse! (Aplausos).
Pero sí creo que es importante, de cara al resto de grupos parlamentarios, como decía al principio de esta réplica, que hagamos un discurso positivo de la migración, porque lo tiene, porque lo hay, porque existe y es real. Y lo hacemos con datos, señorías, no con mentiras, que es donde usted y ustedes (señalando hacia los escaños de los grupos parlamentarios VOX y Popular en el Congreso) se manejan. Ayer el Gobierno, el ministro de Economía subió la previsión de crecimiento económico, del producto interior bruto para este año hasta el 2,4 %. Yo sé que a ustedes les cuesta admitirlo, pero ese dato —y es a lo que voy, centrándome en la migración— no sería posible sin la contribución de los trabajadores y las trabajadoras migrantes, trabajadores y trabajadoras cuyas aportaciones a la Seguridad Social están ayudando a robustecer nuestro sistema público de pensiones. Entre la población española, señorías del Partido Popular y de VOX, para que sepan ustedes los datos, tenemos poco más de dos cotizantes por cada pensionista; quédense con la cifra, dos cotizantes por cada pensionista. Entre la población extranjera tenemos 5,6 cotizantes por cada pensionista. (Aplausos). Y, lo más importante, esos trabajadores desempeñan ocupaciones vitales para nuestro sistema productivo. Fíjense, casi el 50 %, el 50 % de todo el empleo creado desde la pandemia en 2020, y cubierto por personas migrantes, se centra en cuatro sectores: hostelería, construcción, sistema de cuidados y agricultura. Háganme un favor, señores diputados y diputadas de la bancada del Partido Popular y VOX: cuando salgan de este hemiciclo vayan a preguntar en sus circunscripciones a las patronales de estos sectores dónde estaríamos sin la aportación de los trabajadores migrantes a estos sectores tan importantes para nuestra economía. (Aplausos). Vayan a preguntarles si están dispuestos a arrancar viñedos, a cerrar invernaderos porque ustedes han decidido que no quieren ver a inmigrantes trabajando en la recolección. Vayan a preguntarles si estarían dispuestos a cerrar terrazas por falta de camareros y camareras. Vayan a preguntarles si están en condiciones de atender a todas las personas dependientes que han encontrado, por ejemplo, en una mujer colombiana o marroquí una mano de esperanza y de cariño. ¿Sabe dónde estarían todos esos negocios sin la aportación de la población migrante? En la ruina.
El otro día el ministro de Política Territorial, Víctor Torres, quien, junto con la ministra Elma Saiz, también ha estado muy pendiente de todas estas cuestiones, me hacía una reflexión sobre el reto demográfico, sobre la España rural, la España interior, porque si hay algo que mantiene, por ejemplo, a un pueblo con vida es su escuela, el colegio rural. Hace diez años, cuando la crisis económica y la respuesta neoliberal —c on todos esos recortes que nos trajeron— nos hundió en la miseria, miles de inmigrantes abandonaron España. ¿Sabe cuál fue la consecuencia? Que cientos de escuelas rurales cerraron, al quedarse sin niños y sin niñas. Vayan y pregunten a sus alcaldes y alcaldesas del Partido Popular y también a aquellos que cogobiernan con VOX si no es una bendición que un colegio rural se mantenga abierto, si no hay comarcas enteras en Aragón, en Castilla y León, en Castilla-La Mancha, en todos y cada uno de los territorios de España, también en Canarias, que sueñan con la llegada de niños y de niñas, tengan el color que tengan, para mantener abierta su escuela. (Aplausos). Sus recetas son la muerte de esos pueblos, así que vayan y cuéntenselo a la cara a sus alcaldes y alcaldesas.
Voy a poner un ejemplo que me contaba una compañera. En 2013, en lo peor de la crisis económica, de la crisis financiera, sesenta escuelas rurales de Castilla-La Mancha tuvieron que cerrar. Pregúntenles lo que supuso eso para pueblos en los que de la noche a la mañana tuvieron que mandar a diario a sus hijos a veinte kilómetros en autobús. ¿Y todo por qué? Porque esos niños y esas niñas venidos de medio mundo habían desaparecido de la noche a la mañana, junto a sus padres. Aquella España cumplió su sueño, señorías de la bancada del Grupo Popular y de VOX, porque perdió población migrante por primera vez en décadas. Y no solo se iban ellos, se iban también los hijos y las hijas de españoles de origen, se iban nuestros jóvenes, a miles. Incluso el señor Feijóo, como presidente de la Xunta de Galicia, les regalaba una maleta para que pudieran emigrar, en muchos casos para hacer lo que esos inmigrantes habían hecho y están haciendo en España, trabajar en la hostelería, en la construcción o en el sistema de cuidados. Pero, por encima de todo, ¿sabe cuál fue la consecuencia? Seis millones de parados y paradas y miles de empresas al garete. Por tanto, yo sí voy a hacer un discurso positivo de la migración, porque la migración es riqueza, desarrollo y prosperidad. (Aplausos).
Ya sé que decir esto a Abascal es como que le estalle la cabeza, pero es así, porque casi la mitad de todo el crecimiento económico de la primera década de este siglo descansa en una verdad incómoda y muy indeseable para la derecha y la ultraderecha, y es la inmigración. Su receta, su racismo, su retórica antiinmigración no solo es contraria a lo que es España —m e refiero a sus valores, a sus principios, a la solidaridad, a la tolerancia, la que tiene nuestra sociedad, como pocas en el mundo—, también es un suicidio social, territorial y económico. La xenofobia no es solamente un problema moral, es también un problema económico, un disparo en el pie que España no está dispuesta a darse. Eso sí, ningún problema para el PP ni para VOX con aquellos con dinero; acuérdense de la que montaron algunos gobiernos autonómicos del Partido Popular cuando dijimos que íbamos a eliminar las Golden Visa. Ningún problema para aquellos que migran con dinero. Los que tienen el bolsillo lleno no tienen ningún problema, para esos puente de plata, Golden Visa, en la mejor tradición de la derecha y la ultraderecha, que miden la patria por el tamaño de la cartera. Y es que ustedes añaden siempre un matiz al odio al extranjero, y es que ustedes odian al extranjero humilde, y, si además de humilde es de una determinada raza o religión, odio al cuadrado. (Aplausos). Para propagar ese odio ustedes lo que hacen es mentir, y de ello se valen para ahogar a un territorio tan bonito, tan precioso y tan necesitado de ayuda como son las islas Canarias, para hacer lo último que haría un verdadero patriota, que es negarse a arrimar el hombro. Le he hablado de migración y, a diferencia de usted, le he ofrecido datos, no bulos, pero normal que se oponga a que la democracia luche contra la mentira, porque miente más que habla.
Usted ha hecho referencia —también hacía una mención expresa a ello el señor Rufián en su intervención— a los impuestos, la seguridad, la violencia machista y la okupación de viviendas, que siempre es uno de sus greatest hits, y, efectivamente, aquí también ha arrastrado al señor Feijóo, como vimos en la última campaña electoral en Cataluña. Le voy a dar un dato, señor Abascal, aunque sé que le importará poco, pero, al menos, que me escuchen los ciudadanos y las ciudadanas, que a lo mejor sí son sensibles frente a las denuncias que usted hace. Señorías, el promedio de condenas por okupación ilegal de vivienda habitual en los últimos cinco años del Gobierno de coalición progresista es casi un 30 % inferior al promedio de los cinco años de Gobierno del Partido Popular, 239 frente a 331 al año. Desde el año 2018 las condenas por okupación ilegal de vivienda habitual, señor Abascal, se han reducido en un 10,53 % y las condenas por okupación de inmuebles que no son vivienda habitual se han reducido en un 32,53 %. Ustedes viven políticamente de la mentira, y, lógicamente, por eso jamás van a apoyar en España lo que tampoco apoyaron en Europa.
En fin, usted ha tomado una decisión nada más arrancar la legislatura en Bruselas, y es incorporarse al grupo parlamentario del señor primer ministro Viktor Orbán, al que hemos visto hacerse fotos con Putin. (Rumores). Sí, sí. ¿No se ha hecho fotos con Putin? ¿Estoy mintiendo, señor Abascal? Se ha hecho fotos con Putin, ¿no? Está haciéndose fotos con Putin. Está bloqueando las sanciones a Rusia por la guerra de Ucrania. Señoría, créame —soy testigo, lo veo en los Consejos Europeos, también en el Consejo de la OTAN—, está criticando abiertamente y está cuestionando la respuesta que está dando la comunidad internacional al imperialismo de Putin. Entonces, usted sube aquí como parte integrante de la familia de Viktor Orbán en Estrasburgo, y yo creo que es importante que los ciudadanos y las ciudadanas sepan exactamente cuál es el historial de vulneraciones del estado de derecho de su mentor húngaro, porque es largo, larguísimo. ¿Cuáles son las consecuencias? Por ejemplo, hoy la Unión Europea retiene más de 9400 millones de euros de los 10 400 millones de euros que corresponden a Hungría por el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia. Y también 16 000 millones de euros de los 21 700 millones de euros concedidos por los fondos de cohesión son bloqueados por las instituciones comunitarias ante el atropello a los derechos humanos y al estado de derecho que está perpetrando Viktor Orbán en Hungría.
Usted, señor Abascal, lo sabe muy bien, porque, en fin, tiene muchos defectos, pero, desde luego, es usted inteligente, y quiero recordar que ese bloqueo está condicionando todos esos fondos, y ese bloqueo es como consecuencia de los cambios legislativos que está implementando el primer ministro Orbán en muchas leyes vinculadas a derechos y libertades de los ciudadanos y ciudadanas de Hungría, por ejemplo los derechos de la comunidad LGTBI, que identifica con la pederastia y la pedofilia, o la política de asilo, la contratación pública, la lucha contra la corrupción o el no respeto a la separación de poderes. En todos estos ámbitos —no lo digo yo, lo dicen las instituciones comunitarias— suspende el Gobierno de su guía, el señor Orbán, el mismo que, por ejemplo, ha llevado a Reporteros Sin Fronteras, una de las principales y más acreditadas ONG en defensa de los medios de comunicación, de la pluralidad y la independencia —que es también de lo que estamos hablando hoy—, a exigir sanciones contra Hungría por la ley de protección de la soberanía, que consideran —y cito textualmente, señor Abascal, y abro comillas— «un nuevo ataque contra los pocos —insisto, pocos— medios de comunicación independientes que quedan en Hungría». Esto lo dice Reporteros Sin Fronteras, no lo dice el sanchismo. ¿O es que también el sanchismo está detrás de Reporteros Sin Fronteras, señor Abascal? En fin, este es su modelo, el de un líder reaccionario, que ha abierto su Presidencia rotatoria al frente de la Unión Europea rindiendo pleitesía al mayor enemigo de Europa. Justicia poética, diría yo, que hayan montado juntos un grupo que dice llamarse Patriotas por Europa. Ni patriotas ni europeos, señor Abascal, son ustedes la mayor amenaza de esta verdadera patria de la democracia y de la libertad que se llama Europa. Con otros, como el señor Feijóo y el Partido Popular, tendrán sus idas y venidas, sus acuerdos y sus desacuerdos; a nosotros siempre, siempre, siempre nos va a tener enfrente. (Aplausos).
Señor Errejón, de SUMAR, no puedo estar más de acuerdo, en primer lugar, en que todos, todos tenemos que trabajar por que haya una paz urgente e inmediata en Ucrania, y esto es evidente. Creo que a lo largo de estos meses —y también lo he explicado desde esta tribuna— el Gobierno de España ha tratado siempre de coadyuvar en esa necesidad de lograr la paz en Ucrania, pero también es cierto —y en esto creo que estará de acuerdo su grupo y usted mismo conmigo— que, evidentemente, tenemos que plantear esa alternativa de paz sobre la base de la propuesta de paz que hizo el señor Zelenski, el presidente de Ucrania, porque es su país, es su territorio el que se está viendo invadido y cuestionada la integridad territorial y el derecho a la existencia nacional del pueblo de Ucrania.
Sobre Gaza y Oriente Medio —y ha habido también otras intervenciones que han hecho referencia a ello—, creo que el Gobierno de España está desarrollando acciones concretas, que me gustaría recordar. Nos hemos sumado a la denuncia de Sudáfrica ante la Corte Internacional de Justicia. En momentos muy difíciles, al principio de la guerra y después de los atentados de Hamás y del secuestro de rehenes ―que esperamos su pronta e inmediata liberación, gracias también al esfuerzo de algunos países árabes y, por supuesto, también de Estados Unidos― hemos sostenido la bandera y hemos defendido la integridad de los trabajos que hacen los cooperantes de UNRWA, una de las principales organizaciones fundamental no solamente para el pueblo palestino que vive en Gaza, sino también en otros países colindantes con Gaza. Hemos aumentado la ayuda a la financiación de UNRWA y también estamos en acuerdos con distintas ONG para poder traernos a jóvenes, a niños y a niñas que sufren cáncer para poder ser atendidos aquí, en el Sistema Nacional de Salud español. Ha hecho usted una referencia también a la reforma del sistema multilateral con la que estamos de acuerdo; usted tiene, además, a uno de los principales expertos detrás de usted y lo sabrá. Que la Conferencia de Financiación para el Desarrollo de 2025 se celebre en España y, en concreto, en la capital de Andalucía, Sevilla, es una extraordinaria noticia que creo que demuestra el compromiso del Gobierno de España con el sistema multilateral y con su reforma.
Sobre la agenda estratégica, quiero decirle que hay un tercer eje en esa agenda estratégica, que es el de defensa de la democracia, y de ahí que haya recordado en mi primera intervención, y también en esta segunda, que esto no es un debate nuevo. Viene de la pandemia del año 2020, cuando la Comisión Europea y los Estados miembros nos percatamos de la desinformación y de los bulos que existían en torno a las respuestas que estábamos dando ―difíciles, drásticas, como, por ejemplo, los confinamientos― a la expansión del virus de la COVID-19 y cómo los antivacunas trataban de desinformar y de generar incertidumbre, desasosiego y zozobra entre la población europea y española. De ahí partieron una serie de propuestas de reglamentos y directivas, algunos se han aprobado en el Parlamento Europeo recientemente y ahora estamos mandatados para implementarlos en el corto plazo. Algunas de estas medidas del reglamento europeo tenemos que desarrollarlas antes de que finalice este año, y otras en el año 2025.
Usted dice que la democracia y la regeneración democrática ―mejor dicho, usted no utiliza el término regeneración democrática— es mucho más profunda. Yo estoy de acuerdo en muchas de las cosas que ha dicho. Lo que está haciendo el Gobierno de España y lo que vamos a plantear a los distintos grupos parlamentarios es una propuesta abierta, que no solamente compete al Gobierno de España, por eso he dicho que no vamos a monopolizarla, que vamos a impulsarla junto a la academia, la sociedad civil, los medios de comunicación y, sin duda alguna, también con los grupos parlamentarios. Ha hecho una reflexión yo creo que muy acertada sobre la política económica. Respecto a la transición ecológica estaremos muy atentos, señorías, a que en el compromiso climático la nueva Comisión no desande lo andado, sino que continúe avanzando.
Hablaba también de las políticas sociales. Quiero recordar todas las dificultades que tenemos, por supuesto, pero simplemente les daré un dato de lo que ha significado desde el punto de vista económico el cómo ha ido la macro y cómo está impregnando lo micro ―que era una de las reflexiones que hacían usted y también el señor Rufián―. Respecto al poder adquisitivo, según los últimos datos de la OCDE, desde que gobierna este Gobierno de coalición progresista, es decir, desde el año 2018, los ingresos per cápita disponibles de los hogares españoles han crecido un 7,6 %. A usted le parecerá poco o insuficiente, pero si nos comparamos con, por ejemplo, Alemania, que se ha mantenido plano en un 0 %, o con Francia, que ha crecido un 6 %, o con Italia, que ha crecido un 0,6 %, creo que un 7,6 % es más que meritorio, sobre todo viniendo de dónde venimos. Y esto no es para nada un mensaje autocomplaciente, porque tenemos que hacer mucho más. Solo en el año 2023 la capacidad de ahorro de las familias ha crecido de forma significativa, llegando hasta el 12 % de la renta bruta disponible; muy por encima del 8 % de 2022 y del promedio histórico entre el año 2000 y el año 2019. Es decir, que también se está produciendo un desapalancamiento de la economía, tanto desde el punto de vista privado como también desde el punto de vista público, como ayer anunciamos en las decisiones que tomamos en el Consejo de Ministros.
Sobre la policía patriótica solamente puedo esperar las disculpas del Partido Popular. Tengo escasas esperanzas de que lo hagan, pero en todo caso lo que sí que le puedo garantizar una vez más ―como hemos hecho aquí cada vez que se ha tratado este tema― es que esa instrumentalización de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado no existe desde que nosotros entramos en el Gobierno de España. Y, por supuesto, toda la solidaridad y apoyo a los representantes públicos que sufrieron esta persecución por parte de esa mal llamada policía patriótica.
El señor Rufián hizo algunas preguntas para que yo respondiera sobre, por ejemplo, el porqué de esta comparecencia. Estoy mandatado a hacerla, entre otras cosas porque tengo que explicar los Consejos europeos. Tengo que explicar los acuerdos a los que llegamos con las principales familias europeas para poder alcanzar esos nombramientos que espero que puedan suceder en las próximas semanas y meses de la nueva Comisión, del Consejo y del Ministerio de Asuntos Exteriores ―hablando en términos coloquiales―, que es el alto representante. También tengo que exponer ante sus señorías lo que me parece razonable, y es el acuerdo que hemos alcanzado los distintos Gobiernos sobre la agenda estratégica, que va a ser objeto mañana de la comparecencia de la presidenta Ursula Von der Leyen para poder ser reelegida en el Parlamento Europeo. Y, dentro de ella, evidentemente, el tercer pilar —lo he explicado en mi primera intervención— tiene que ver con la defensa de la democracia. Son tres los objetivos de esa agenda estratégica: uno vinculado con la seguridad y la defensa, el otro con la competitividad europea y, finalmente, un tercero sobre la defensa de la democracia y, por tanto, la desinformación, los bulos y las injerencias políticas de terceros países. Evidentemente, hemos aprobado recientemente un reglamento en el Parlamento Europeo que tenemos el mandato de aplicar.
Usted ha hecho referencia, y otros portavoces también, a si España es o no una democracia plena, y no lo digo yo, lo dicen los rankings más acreditados a nivel internacional. ¿Eso significa que tenemos una democracia perfecta? No. ¿Tenemos una democracia plena? Sí; lo dicen en base a unos criterios objetivables los distintos centros de estudios, pero eso no significa que tengamos una democracia perfecta porque no la tenemos, es evidente, y usted señalaba algunas de esas carencias. En cuanto al Poder Judicial, me reprochaba el acuerdo con el Grupo Parlamentario Popular. ¿Me puede usted reprochar que llegue a un acuerdo con aquellos que me permiten la mayoría que estipula la Constitución española para poder renovar el Consejo General del Poder Judicial? Pues es lo que han hecho el Gobierno de España y el Grupo Parlamentario Socialista.
Sobre los medios de comunicación y los móviles, creo que usted ha dado en la tecla. Creo que cuando hablamos de los medios de comunicación, de los pseudomedios digitales, nos olvidamos de que, en buena medida, las noticias que reciben muchas personas en su móvil provienen de plataformas digitales que no tienen filtro, que no saben exactamente qué es verdad y qué no lo es, qué es información y qué es un bulo. Creo que esto es un problema, es un problemón que efectivamente tenemos que resolver y, desde luego, el Gobierno de España, y estoy convencido de que también la Unión Europea, lo va a hacer. ¿Y por qué ahora? Pues es después de las elecciones. Dije que íbamos a plantear todo este debate después de las elecciones. Hemos tenido un semestre complicado en lo electoral, muy intenso, con elecciones en Galicia, Euskadi y Cataluña y elecciones europeas. Ahora creo que es el momento de poner en marcha todas estas medidas, estos mandatos que nos vienen de Europa. Lo que sí le puedo manifestar es nuestra absoluta voluntad de acordar. Usted dice que es insuficiente, como han dicho otros grupos parlamentarios, perfecto, encantados de escucharlos. Evidentemente, coincido con usted en que el problema no es la discrepancia, no es la crítica. La izquierda ―lo he dicho en mi primera intervención― no tiene ningún problema con la discrepancia, con la crítica, con la opinión diversa y plural, pero creo que la democracia tiene un problema con la mentira, porque si avanza la ultraderecha e impregna también otras formas de hacer política, eso tendrá mucho que ver con la mentira. Y esto no afecta solamente a la izquierda, esto afecta también a los votantes de derechas, a los que son nacionalistas e independentistas como ustedes y también a los que no somos nacionalistas. Este es uno de los debates principales de las democracias contemporáneas que tenemos que abordar, y creo que aciertan las Cortes Generales si junto al Gobierno de España ponen en marcha las medidas que nos permitan hacer de nuestra democracia una democracia más plena. ¿Qué hacer? Usted, como el señor Errejón, también hacía referencia a las políticas de izquierdas, a la regulación, a la intervención de determinados sectores. Yo creo que hay que dar tiempo también a las leyes que hemos aprobado durante la pasada legislatura. Es la primera vez en la historia de la democracia que hemos aprobado una ley de vivienda, pues vamos a desarrollarla.
Hablaban ustedes también de las políticas sociales para las mayorías sociales. Yo creo que este Gobierno no solamente está poniendo políticas redistributivas en marcha, sino también políticas predistributivas: la subida del salario mínimo interprofesional o las rebajas impositivas que hemos hecho, por ejemplo, en el impuesto sobre la renta de las personas físicas a las clases medias y trabajadoras de nuestro país; mucho más efectivo y mucho más equitativo que esa deflactación que proponía la derecha y que tan elocuentemente la señora Ayuso defendió en un medio de comunicación.
A la señora Nogueras, le contesto un poco más de lo mismo. Comparto, por supuesto, la indignación y la vergüenza de la mal llamada policía patriótica y de lo que ha supuesto para muchos representantes públicos no solamente independentistas, pero también independentistas, y yo quiero decir esto clara y abiertamente. Tengan ustedes la seguridad también de que eso ya no se produce, de que eso salió por la ventana en el momento en el que este Gobierno de coalición progresista tomó los mandos del Ejecutivo de España.
Señora Nogueras, el Partido Socialista, con sus errores ―que seguro que hemos cometido muchos―, es una fuerza política que ha traído muchas medidas de avance y de regeneración democrática y social a este país. Hay muchas medidas que tienen que ver con la igualdad real y efectiva entre hombres y mujeres, con la dignidad salarial o laboral, con la transición ecológica, con la democracia, con esa España también plural y diversa, que es la que defiende el Partido Socialista. Con todos los errores que hayamos podido cometer, señoría, creo que es injusto no reconocer eso, como es justo también reconocer ―y eso se lo agradezco a su grupo parlamentario, como al resto de grupos parlamentarios― que con su voto hayan frenado que hoy tengamos un Gobierno de Feijóo y Abascal, porque eso efectivamente hubiera sido negativo también para la sociedad catalana. Yo se lo quiero agradecer a usted, como también al señor Rufián, como también al resto de formaciones políticas nacionalistas que, evidentemente, trabajan con nosotros para articular mayorías de progreso en ámbitos tan esenciales como los que usted y otros grupos parlamentarios han referido.
Sobre Cataluña, señoría, usted ha hablado de la financiación autonómica, bien, pero diga usted también que este Gobierno ha transferido muchos recursos a Cataluña, como los ha transferido también al conjunto de comunidades autónomas; durante estos últimos años 250 000 millones de euros a todas las comunidades autónomas, más que lo que recibimos en herencia por parte de la Administración del Partido Popular.
Yo creo —y lo digo honestamente—, señoría, que es bueno que hagan ustedes una reflexión a la luz de los resultados electorales en Cataluña, sin ningún ánimo de reproche ni de crítica, sobre cuál es el sentir, los objetivos y el horizonte que plantea la sociedad catalana para sus representantes públicos, tanto en el Parlament de Catalunya como en el Congreso de los Diputados. Creo que hay mucho que se puede hacer, que hay mucho por trabajar en aras del reencuentro, de reforzar el autogobierno de Cataluña. Evidentemente, ustedes son una fuerza independentista, como lo es Esquerra Republicana, lo entendemos perfectamente, pero creo que en una sociedad tan plural como es la sociedad catalana ―y ahí están los resultados electorales del pasado 12 de mayo― tenemos entre todos que hacer un esfuerzo por entendernos también en el Parlamento nacional para sacar adelante leyes que sin duda alguna serán importantes para Cataluña. Estoy pensando en los presupuestos, en la financiación o en el debate migratorio que, efectivamente, yo lo reconozco, ha habido comunidades autónomas más solidarias que otras, Cataluña lo ha sido, como lo ha sido también Euskadi, y otras no lo han sido. (Rumores). Efectivamente, eso produce una asimetría que tenemos que ver cómo corregimos y cómo equilibramos.
Sobre la aplicación y el desarrollo de leyes, señoría, en una democracia está el derecho al recurso de amparo y otros recursos. Tenemos un sistema de garantías y aquellos afectados podrán recurrir, podrán pedir amparo y los tribunales decidirán. Nosotros, desde luego, no vamos a hacer como el Partido Popular, que lo que hace es que, a aquellos jueces, como puedan ser los del Tribunal Constitucional, que no les dan la razón a sus operaciones políticas, los ponen a caldo; pero esta es la derecha que sufrimos, una derecha que practica la ley del embudo, muy ancho para ellos y muy estrecho para el resto. (Aplausos).
La señora Aizpurua, de EH-Bildu, también ha hablado del plan de acción democrática, de voluntad y de valentía. Quiero decirle que este es un plan abierto, lo que nosotros hemos querido es plantear un debate que necesariamente tiene que pasar por las Cortes Generales y que necesita el concurso y el apoyo de sus señorías, de grupos parlamentarios muy diversos. Por tanto, si es corto, si está escaso de voluntad o de valentía, pues en las rondas de contactos y de diálogo que tendremos con los grupos parlamentarios, también con ustedes, estaremos pendientes, esperando a ver cuáles son sus propuestas.
Sobre uno de los ejes de la legislatura, la reducción de jornada laboral, entiendo que ustedes quieran que sea inmediato, pero este es un Gobierno que ha trabajado por el diálogo social, que hemos llegado a veinte acuerdos, como he dicho en mi primera intervención, que han traído paz social en reformas muy importantes, como la reforma laboral o también la reforma del sistema público de pensiones. Este es el tiempo que nos queremos dar, un tiempo de maduración, de diálogo y de negociación con los sindicatos y la patronal para sacar una reducción de jornada laboral que yo creo que va a ser buena para la economía y, sobre todo, para el conjunto de trabajadores y trabajadoras; también para los empresarios, estoy convencido de ello.
Sobre vivienda, lo mismo que le he dicho al señor Rufián, efectivamente —coincido con usted—, es la principal fuente de desigualdad que ahora mismo tiene la ciudadanía. En un porcentaje muy alto, la desigualdad en nuestro país se explica por la imposibilidad de gran parte de la ciudadanía española de acceder a la vivienda, fundamentalmente los jóvenes. Creo que es la primera vez en cuarenta y cinco años que este Congreso de los Diputados ha aprobado una ley de vivienda que interviene en el mercado y en el sector de la vivienda. Vamos a dar tiempo también al desarrollo de una importante ley que estoy convencido de que va a traer importantes beneficios para aquellos que hoy no tienen capacidad de poder alquilar o comprar una vivienda. Sobre la compra de vivienda, nosotros ―es decir, el Gobierno― hemos puesto 2500 millones de euros a través del ICO para las entradas de la compra de familias jóvenes. Yo sé que ustedes esto no lo ven bien porque consideran que solamente hay que trabajar en el ámbito del alquiler, pero tanto en el ámbito del alquiler como en el de la compra de vivienda este Gobierno se ha comprometido a que de aquí al final de la legislatura tengamos 180 000 pisos habilitados para que nuestros jóvenes y las familias jóvenes puedan contar con una vivienda. Sobre los pisos turísticos ―que ha hecho referencia también a ello―, usted, que es la portavoz de un grupo parlamentario nacionalista independentista, sabrá que necesitamos una acción conjunta porque esta no es una competencia exclusiva del Gobierno de España. Lo que hemos hecho ha sido trasladar un mensaje a las comunidades autónomas y a los ayuntamientos y, por supuesto, a las diputaciones forales, en lo que afecta a Euskadi, de que estamos dispuestos a echar una mano, a arrimar el hombro para que haya una acción conjunta en beneficio de quienes están viéndose afectados por el auge de estos pisos turísticos. Ahí hemos propuesto medidas, que han sido compartidas con la Federación Española de Municipios y Provincias y hemos planteado también la modificación de la Ley sobre Propiedad Horizontal, para evitar el auge de estos pisos turísticos en las urbanizaciones de pisos de las ciudades españolas.
Al señor Esteban también quiero agradecerle el tono de su intervención. Efectivamente, respecto a la agenda estratégica y Viktor Orbán ―al que usted ha hecho referencia antes— estamos completamente de acuerdo. Hay una inmensa preocupación porque es malinterpretar, tergiversar e instrumentalizar lo que representa la Presidencia del Consejo Europeo por parte de un país. Lo hemos hecho nosotros en el segundo semestre del año 2023. Efectivamente, no puede arrogarse el título de hablar en nombre del conjunto de la Unión Europea ni con Putin ni con Xi ni con, por supuesto, un candidato, en este caso, el señor Trump, en temas tan sensibles y delicados como es, por ejemplo, la guerra en Ucrania.
Sobre la agenda estratégica, los medios de comunicación —usted ha hecho referencia a ello— y las tecnologías, me quedo con las propuestas, por su parte bastante tradicionales, sobre la Ley sobre Secretos Oficiales. Por supuesto, ahí está la propuesta de reforma por parte del Gobierno de España y de la mayoría que compone este Gobierno de coalición de la ley mordaza. ¿Por qué ahora el reglamento europeo? Como el señor Rufián, usted ha hecho referencia también a las plataformas digitales. Ya lo he dicho antes, han pasado las elecciones europeas y tenemos el mandato de implementar algunos de sus artículos antes de que termine este año y otros en el año 2025, y hemos preferido hacer de ello un ejercicio compartido, porque no queremos monopolizar, sino impulsar junto a las Cortes Generales todo este debate contemporáneo sobre las democracias. No sé si ha hecho usted referencia o no al transfuguismo cuando ha hablado de la ejemplaridad, pero creo que efectivamente es lo que estamos viendo durante estos últimos días.
Sobre la política migratoria ―como le he dicho antes en privado y he querido hacerlo también en público―, creo que es importante que articulemos una política migratoria positiva, porque efectivamente el crecimiento económico en Euskadi, que es espectacular, con el aporte de sectores muy importantes para Euskadi y también para el conjunto de España, está relacionado con el crecimiento de la población migrante en nuestro país. Yo sé que usted no tiene ni ese problema ni esa dificultad ni esa precaución, pero creo que es importante poner de relieve que, si queremos hablar del fenómeno de la migración irregular y del desafío que representan estos niños y niñas en términos de asimilación por parte de las administraciones competentes, como son las comunidades autónomas, tenemos que hacer este ejercicio primero, porque eso explicará en buena medida todo lo que podemos hacer y la aproximación a este fenómeno. Coincido con usted en que no se trata de un fenómeno coyuntural, sino estructural, y no podemos —y es importante que lo reprochemos— caer en estas frivolidades de mandar a los buques de la Armada a nuestras fronteras marítimas, porque eso efectivamente no es una solución, entre otras cosas, porque la Armada está obligada a cumplir con las leyes del mar y, por tanto, tendría que socorrer a esas embarcaciones que están al pairo y, por ello, podría ser un efecto llamada.
Me brinda usted la oportunidad de que pueda hacer algunas referencias y reflexiones no en el discurso de la migración en positivo, sino en estas cuestiones, porque me parecen importantes. En primer lugar, simplemente le quiero contar una anécdota. Si se acuerda usted, con la crisis migratoria que sufrió el presidente Zapatero con los cayucos que venían de Senegal se creó el mando único operativo ―como recordará el ministro del Interior―, pero cuando yo llegué a la Presidencia del Gobierno en 2018 ese mando único operativo estaba desmantelado, no existía. Eso es lo que nos legaron el señor Rajoy y el Partido Popular. Nosotros pusimos en marcha ese mando único de nuevo, que está operativo, y ahora tenemos también un mando único político en la persona del ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres, y, por tanto, yo creo que estamos en los dos frentes con sólidas bases para implementar una política migratoria. Hemos querido trasladar a las comunidades autónomas la misma filosofía del Pacto de Migración y Asilo que logramos bajo la Presidencia española de la Unión Europea, porque, si estamos pidiendo solidaridad a los Estados europeos con aquellos Estados fronterizos, como es el español, pues evidentemente tenemos que aplicarnos esa misma solidaridad al nivel de las comunidades autónomas. Usted sabe, como yo, que la política migratoria tiene distintas patas y creo que es relevante, porque usted ha hecho referencia también al ministro de Asuntos Exteriores, al señor Albares, que comparta con usted y también con la ciudadanía algunas cuestiones. Realmente, lo más importante es la dimensión exterior del fenómeno migratorio. En muchas ocasiones, cuando hablamos de la migración irregular, nos olvidamos de que la cooperación que no se ve y la colaboración que tenemos con los países de origen y de tránsito evitan que el número de llegadas sea aún mayor. Distintos estudios y la experiencia de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado nos indican que hasta incluso podría ser un 40 o un 50 % superior al número de llegadas que estamos teniendo, y eso es gracias al compromiso de nuestras fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado y del Gobierno de España en la colaboración y cooperación con los países de origen y de tránsito. Usted ha hecho referencia a la situación del Sahel, que es de una extraordinaria preocupación. Yo lo trasladé en la cumbre de la OTAN y hemos logrado el desarrollo de la estrategia en el flanco sur, precisamente por la extensión y la expansión de grupos paramilitares vinculados con Putin en el Sahel, pero también es cierto que ha habido golpes de Estado y que hay juntas militares que abiertamente declaran su animadversión por poder colaborar con Europa en este caso. Es más, claramente están firmando acuerdos con Rusia y están saliendo de estructuras regionales, como pueda ser la CEDEAO en el caso del Sahel. ¿Nosotros qué estamos haciendo? Y no digo nosotros refiriéndome a este Gobierno de coalición progresista, sino desde los Gobiernos de José Luis Rodríguez Zapatero. Lo que hemos hecho ha sido reforzar la cooperación y la colaboración con las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado de estos países. Estamos dando recursos policiales que garanticen la seguridad de las fronteras y la lucha contra el tráfico de seres humanos y contra las mafias que trafican con esos seres humanos, que son los responsables principales de la muerte de muchos de ellos ―entre los que se encuentran niños― en el Mediterráneo y en la costa atlántica. Y usted sabe también que hay fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado español desplegados en algunas de las costas de estos países de tránsito que nos afectan de primera mano. Y, por otro lado, hay algo muy relevante que estamos haciendo no solamente con el continente africano, sino también con el continente americano ―pues recientemente ha estado también la ministra Elma Saiz en Estados Unidos, América Latina y el Caribe―, que es cómo podemos fomentar la migración regular, porque evidentemente la necesitamos para el crecimiento económico de nuestro país en sectores donde claramente necesitamos mano de obra. Usted es perfectamente consciente de ello y, además, lo conoce, lo sabe y lo comparte.
Finalmente, está la dimensión interior de la política migratoria, que, en efecto, señoría, tiene carencias. Es verdad que nosotros durante estos seis años de Gobierno hemos incrementado las políticas de integración de esa migración —lo hemos hecho, ahí están los datos, pero no quiero extenderme en ello—, pero ha habido —vamos a decirlo así— una solidaridad asimétrica derivada del carácter voluntario en el reparto de estos niños y niñas, adolescentes y jóvenes que vienen de otros países. Como le decía antes y usted hacía referencia a ello, si una comunidad autónoma te dice que está sobrepasada en un 150 % porque tiene tres menores extranjeros y, en cambio, solamente tiene una plaza, pues claro, es un 150 %, pero es que solamente tiene una plaza. Esto es lo que tenemos que resolver. De ahí que yo comparta con usted, señoría, ese carácter estructural del desafío que ello implica y la voluntad política total que tenemos de resolver esta cuestión, más allá de los eslóganes y, por supuesto, de las propuestas desquiciadas que puedan hacer algunos, vinculados con las deportaciones, como he escuchado. Efectivamente, vamos a ver de qué manera podemos resolverlo con una reforma de la ley de extranjería.
Usted hacía referencia a estos niños y estas niñas. Quiero recordarle que nosotros, como Gobierno, hemos reformado el reglamento de extranjería y también hemos sacado de la ilegalidad o de la alegalidad a muchos de estos menores, ofreciéndoles un horizonte laboral en nuestro país, por lo que están contribuyendo al crecimiento económico. Lo hizo el señor Escrivá cuando era ministro de estas cuestiones ―¿verdad, José Luis?― y lo está haciendo ahora también la ministra del ramo. Es un debate complejo, sin duda alguna, pero es un debate necesario que tenemos que abordar de forma urgente desde el punto de vista de la realidad que está viviendo un territorio como las islas Canarias. Antes lo fue en Ceuta y Melilla, también en Andalucía, y lo es en menor medida en las Islas Baleares. Por tanto, necesitamos evidentemente esa aproximación estratégica. Ojalá distintos grupos parlamentarios permitan al menos admitir a trámite esta propuesta de reforma para luego poder incorporar algunos elementos que usted ha señalado en su intervención.
A la señora Belarra, de Podemos, quiero decirle que ya sé que para usted no va a ser suficiente todo lo que estamos haciendo, pero le invito a que hable con líderes y con las colectividades árabes no solamente en la región de Oriente Medio, sino también en España. Yo creo que se ve a España como un país comprometido en la resolución de esta crisis terrible, y una revista científica tan acreditada —nada más y nada menos— como The Lancet está diciendo que la estimación que hay de muertos desde el inicio de la guerra en Gaza supera las 180 000 personas; estamos hablando fundamentalmente de niños y niñas. Pero he señalado antes, en respuesta a otros grupos parlamentarios, todo lo que estamos haciendo, y otórgueme el beneficio de la duda de que hay muchos países en Oriente Medio que están agradeciendo de corazón el compromiso que está manifestando España para resolver este drama humanitario y otorgar un horizonte político de existencia del Estado palestino en el conjunto de la comunidad internacional.
Sobre el Consejo General del Poder Judicial, digo lo mismo, señorías, es que lo que estamos haciendo es cumplir con la Constitución y con las mayorías que reconoce la Constitución española. Está en su derecho de criticarme usted por eso, por supuesto, no se lo voy a reprochar, pero no estoy haciendo nada más y nada menos que eso. En todo caso —c omo antes he dicho al señor Errejón—absoluta solidaridad y apoyo a todos aquellos representantes públicos que han sido objeto de espionaje por parte de esta vergüenza nacional que fue la mal llamada policía patriótica, impulsada por un Gobierno del Partido Popular. Ojalá, cuando suba el señor Feijóo, podamos tener su perdón y sus disculpas en nombre del Partido Popular.
Al señor Rego le digo lo mismo: que el plan de acción democrática engloba tres ejes, el Poder Ejecutivo, el Poder Legislativo, y creo que también ha ofrecido a sus señorías algunas propuestas de modificación de los Reglamentos de las Cortes Generales y también sobre los medios de comunicación.
Sobre algunas de las medidas que echa en falta, evidentemente, estamos iniciando —ayer mismo— la tramitación de los presupuestos generales del Estado de 2025; ojalá contemos con la mayoría parlamentaria de esta Cámara, también con el diputado del Bloque Nacionalista Galego, al que, por supuesto, tenemos en cuenta y sabemos de su valía.
Respecto a la paz, le digo lo mismo que he dicho a anteriores portavoces.
A la portavoz de Coalición Canaria, señora Valido, le muestro toda nuestra solidaridad y el compromiso del Gobierno de España de que vamos a hacer todo lo necesario para resolver esta situación. Nos hemos enfrentado a situaciones parecidas, también muy adversas, muy dramáticas, como, por ejemplo, en la Ciudad Autónoma de Ceuta y también, previamente, en Andalucía, y logramos encontrar una solución. Es verdad que entonces no existían gobiernos del Partido Popular con VOX y, por tanto, la solidaridad, al menos de manera visible, no se rompía, aunque efectivamente, luego, en su aplicación era más dificultosa, por no decir escasa o nula. Pero en todo caso, señoría, créame que el Gobierno de España va a estar del lado de Canarias, de su Gobierno, para dar una solución a una situación crítica que, efectivamente, necesita del compromiso político de todos, sin lugar a dudas del Gobierno de España y el mío personal. Por tanto, cuente con ello. Sabe el presidente Clavijo que cuenta con el apoyo de todo el Gobierno de España.
Señor Catalán, creo que lo que tendría que pedirle al Partido Popular es que vuelva al pacto de Estado contra el transfuguismo para que no ocurra lo que sucedió durante la pasada legislatura. Además, ustedes fueron objeto y víctimas de ese transfuguismo por parte de los que hoy están en esa bancada del Partido Popular y que le aplauden cada vez que sube a esta tribuna. También le diré una cosa: con ese discurso, no sé qué mayorías va a articular usted en Navarra o en Pamplona para poder gobernar en el presente y en el futuro, pero lo veo muy difícil, señoría. (El señor Pérez López: Porque tiene principios). Deben ustedes refrescar ese discurso. (Aplausos).
A Patxi López, al portavoz del Grupo Parlamentario Socialista, le agradezco de verdad la elocuencia de su intervención. (El señor De Olano Vela: ¡Elocuencia!—Risas). El compromiso del Grupo Parlamentario Socialista es por la regeneración democrática, por abordar los desafíos que tienen todas las democracias, no solamente la democracia española. Evidentemente, algunos hablan de bulo, pues que se miren al espejo, porque según parece, no son presidentes del Gobierno porque no quieren, no porque no pueden. ¿Eso es un bulo o es una verdad? Veremos.
Gracias, señora presidenta. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Socialista y de los miembros del Gobierno, puestos en pie).