Félix Bolaños García
GobiernoMinistro de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes.Página 20Vídeo
Buenos días, señorías.
Tomo la palabra ante ustedes para defender el Proyecto de ley orgánica de medidas en materia de eficiencia del servicio público de justicia y acciones colectivas para la protección y defensa de los derechos e intereses de los consumidores frente a la enmienda a la totalidad que ha presentado el Grupo Parlamentario Popular. Quiero decirles que esta norma es fundamental en el proyecto que tiene este Gobierno para la justicia. Queremos impulsar ―me lo habrán escuchado más veces― la mayor transformación de la justicia en décadas, y queremos hacerla a través de estas reformas legislativas, que son imprescindibles. Queremos una justicia que sea ágil, que sea digital, que funcione y que sea útil para los principales destinatarios de la justicia, que no son otros que los ciudadanos y ciudadanas de nuestro país. Y, además, queremos hacer una reforma integral de la Administración de Justicia, que nos permita pasar de una estructura del siglo XIX a tener una justicia con una estructura del siglo XXI.
Ya hemos dado pasos en esta dirección. Ya se aprobó y se convalidó por esta Cámara el Real Decreto Ley 6/2023, que potencia, por ejemplo, todos los trámites, todas las vistas telemáticas; impulsa la Carpeta Justicia para hacer posible que cualquier profesional o cualquier ciudadano, desde su casa o desde su despacho, pueda acceder a todos los procedimientos en los que sea parte o en los que esté asesorando a un cliente. También se introduce en la ley ―ya está en vigor, es el Decreto Ley 6/2023― la posibilidad de procesos de robotización y de utilización de inteligencia artificial para algunos procesos que son repetitivos y que consumen mucho tiempo a los funcionarios y funcionarias, y que, sin embargo, no aportan un valor añadido, y así se pueda hacer a través de las máquinas.
Por eso, como continuación a ese Real Decreto Ley 6/2023, que suponía la trasposición a nuestro derecho de la Ley de Eficiencia Procesal y de la Ley de Eficiencia Digital, hoy traemos este proyecto de ley de reforma de nuestra justicia, para dotarla con una estructura orgánica que sea eficaz, que se adapte al siglo XXI, que sea rápida, que sea ágil y que pueda permitir mayor flexibilidad en el conocimiento de las causas. Es un proceso de reforma que ya se inició en la legislatura anterior, que se denominaba Proceso de eficiencia organizativa del servicio público de la justicia. De hecho, se hizo un trabajo muy fructífero y muy intenso por parte de los distintos grupos parlamentarios, que dio lugar a multitud de enmiendas que ya fueron aprobadas en ponencia en la legislatura anterior. Es voluntad Gobierno que todas esas enmiendas que ya se pactaron, se negociaron y se acordaron en la legislatura anterior, se puedan incorporar al proyecto de ley que hoy presentamos para defenderla de la enmienda a la totalidad presentada.
Los tres ejes fundamentales de esta norma son: primero, una reforma organizativa de nuestra justicia para llevarla al siglo XXI; para que pasemos de una estructura que es del siglo XIX al siglo XXI. Se crean los tribunales de instancia, de tal manera que, en una única organización, en cada partido judicial, habrá un tribunal que permita mayor flexibilidad en el conocimiento de las causas, en la carga de trabajo y también en la creación de secciones especializadas en lo mercantil, en familia o en violencia de género, que puedan hacer su trabajo con mayor celeridad. Se crean las oficinas de justicia en los municipios, que sustituirán a los juzgados de paz, para convertirlos en puntos de cercanía de la justicia a los ciudadanos de nuestro país; de tal manera que vivir en un municipio pequeño o en una zona despoblada de nuestro país, no perjudique los derechos de los justiciables cuando tienen que acudir al servicio público de la justicia. Creamos un nuevo modelo de oficina judicial que estará adscrito a cada tribunal de instancia, de tal manera que pretendemos ahorrar costes y facilitar la labor de los funcionarios que tienen que trabajar en estas oficinas judiciales, que podrán hacerlo con mayor flexibilidad.
El segundo eje de esta norma es una apuesta decidida por lo que llamamos los medios de solución alternativos al conflicto; es decir, la mediación, el arbitraje, esas medidas alternativas que, desde el ejercicio de la abogacía, pueden hacer y mucho por descongestionar los tribunales y los juzgados de nuestro país. Vamos a intentar que se solucionen más pleitos en la vía no jurisdiccional; que los conflictos que tienen las partes se puedan solucionar en el ámbito mercantil, en el ámbito civil y en el social, que ya sucede con mucha probabilidad y con mucha intensidad. Vamos a fomentar esas medidas para solucionar conflictos entre partes. Con ello creo que, por un lado, podremos agilizar la justicia en el sentido de evitar la sobrecarga de trabajo de jueces y tribunales y, por otro lado, hacer la justicia más rápida, más ágil y cercana para todos los ciudadanos que tengan alguna controversia.
El tercer eje importante es el paso que damos en la protección y en la defensa de los consumidores y usuarios de nuestro país. Por ejemplo, en este proyecto de ley se establece un procedimiento único para abordar las demandas colectivas. Es decir, resumiendo de manera muy sucinta, es un proyecto de ley muy amplio, que ustedes conocen, y lo hago para poner en valor la profunda transformación que este proyecto de ley va a suponer. También es un compromiso con la Comisión Europea, así como un compromiso de nuestro país, de España, con la reforma de nuestro servicio público de justicia. Esta norma es fundamental y completa esa estructura que aprobamos con el Real Decreto Ley 6/2013.
En resumen, estamos llevando al BOE lo que siempre han sido grandes consensos sociales en torno a la necesidad de modernizar las viejas estructuras de la justicia, y estamos haciéndolo realidad con leyes, con un proyecto de justicia de país, que pueda convertir nuestra justicia en algo avanzado y en algo ejemplar. Esos consensos ya no son una música en la que todos podemos sentir algo agradable, sino que hay letra, y esa letra son los proyectos de ley que estamos aprobando, en particular este. Desde luego, es mucho más cómodo quejarse de que la justicia es lenta, de que la justicia funciona regular, y es mucho más difícil ponerse a trabajar para que la justicia sea ágil, sea digital y sea una justicia del siglo XXI.
Por eso les invito a que hagamos eso, a que se supere la enmienda a la totalidad presentada por el Grupo Popular y nos pongamos a trabajar en el proyecto de ley; también ustedes, también el Grupo Parlamentario Popular, porque creo que este proyecto de ley es, desde luego, una reivindicación de jueces, magistrados, fiscales, abogados y procura, para intentar dar un paso adelante en la modernización y en la agilidad de nuestra justicia. Los argumentos que presenta el Grupo Popular para presentar la enmienda a la totalidad tienen que ver, en su opinión, con la necesidad de mejorar la técnica legislativa, que los operadores jurídicos no están cómodos con esta reforma, y que se están regulando las acciones colectivas en defensa de los consumidores y usuarios. Seguramente, en algunas de las cuestiones no estaremos de acuerdo, pero en otras será posible, y con facilidad, encontrar puntos de equilibrio entre el Grupo Parlamentario Popular y el resto de fuerzas parlamentarias de esta Cámara. Desde luego, como no contribuimos a mejorar la justicia es votando a favor de esta enmienda a la totalidad, porque eso sería tanto como rendirnos y tanto como aceptar que la justicia ha de estar anclada en el siglo XIX y no mirar al futuro e intentar que nuestra justicia lo sea del siglo XXI. (Aplausos). Y rechazar la enmienda a la totalidad es trabajar por la justicia, es hacerlo juntos, es hacerlo con el consenso que hemos obtenido, por ejemplo, con la Ley Orgánica del derecho a la defensa. Pero es también mirar al futuro y trabajar de verdad por una justicia que esté a la altura de la España del siglo XXI. Y, por el contrario, aceptar la enmienda a la totalidad es que nadie haga nada, que todo quede igual, que sigamos en el siglo XIX y que, por tanto, nuestro país tenga una justicia que no se merece. Creo que bastante inacción —y por demasiado tiempo— ha habido ya en la justicia. Por todo ello les pido que voten en contra de la enmienda la totalidad y que nos pongamos de inmediato a trabajar en la justicia del siglo XXI que necesita este país.
Gracias. (Aplausos).