Rocío De Meer Méndez
Muchas gracias, señor presidente. Quiero empezar este turno de palabra mandando un recuerdo a la familia de David, asesinado esta semana en Gata de Gorgos, en Alicante, por culpa de ustedes, por culpa de sus políticas de fronteras abiertas. (Aplausos). Buenos días, señora ministra. ¿Sabe usted cuánto cobra un residente de primer año en Alemania? 59 265,48 euros. ¿Y sabe cuánto cobra de salario medio un residente de primer año, sin guardias, en España? 18 443 euros. (Aplausos). En Alemania, un residente de primer año cobra tres veces más cuando el coste de la vida es solo un 20 % más. Esta pregunta es importante, señora ministra, porque uno de los grandes problemas de la sanidad española es precisamente la precariedad laboral de sus profesionales sanitarios. Los profesionales sanitarios en España no están pagados, señorías, pero tampoco están respetados. Y le voy a dar otro dato. Según la última encuesta de población activa, antes de la pandemia, la temporalidad de los profesionales sanitarios en la sanidad pública de nuestro país era de un 40 %. Sin embargo, el último año se ha visto un aumento de 5,5 puntos, un 45,5 % de temporalidad. Señora ministra, usted no está legitimada para volver a pisar ningún 1 de mayo, porque la Administración de sanidad en España es la reina de la temporalidad, es la mayor explotadora laboral de nuestro país. No solo cobran los profesionales sanitarios sueldos indecentes, sino que también encadenan contratos temporales y sustituciones durante años, años y años. Ustedes, la coalición a la que se supone que le importan los derechos laborales de nuestro país, llevan gobernando y protagonizando esta explotación laboral y este fraude durante siete años y su gravedad aumenta todos los días. Y todo este desastre tiene una serie de consecuencias. En primer lugar, la Organización Médica Colegial ha cifrado en alrededor de un 30 % los médicos españoles que migran nada más terminar su especialización. Además, estamos en cifras récord de número de certificados de idoneidad expedidos por los colegios de médicos para colegiarse en el extranjero. Nuestros médicos se van, huyen del maltrato laboral y de la falta de esperanzas en la
Administración de sanidad y ustedes no hacen nada por evitar y por revertir esta fuga de talento, señorías. También les sucede a los enfermeros, pues hemos observado cómo en el año 2022 se ha duplicado la tramitación de expedientes para trabajar fuera de nuestro país, y en 2023 los expedientes han aumentado hasta 1500.
Ustedes llevaban en su programa electoral la jornada semanal de treinta y dos horas; sin embargo, para los profesionales sanitarios de la sanidad pública la jornada de treinta y dos horas parece casi diaria. Jornadas maratonianas sin tiempo para los pacientes, que redundan en agendas desbordadas, en estrés y en penosidad. Y claro que se van, claro que se van. (Aplausos). Pero al mismo tiempo lo único que hacen ustedes es incentivar programas para traer profesionales sanitarios de países extracomunitarios, no sabemos si para que acepten estas condiciones laborales precarias, porque ustedes quieren eternizarlas en el tiempo.
Señorías, hay otra brecha de la que nunca se habla, una brecha que sufren los profesionales sanitarios de nuestro país: la brecha autonómica. Existe una brecha salarial, una desigualdad salarial entre diferentes comunidades autónomas. Cuando un residente de primer año en La Rioja cobra 17 000 euros, en Canarias cobra un 19 % más; cuando un residente de quinto año cobra en Castilla-La Mancha 23 500, en Baleares o Valencia puede llegar a los 27 000 euros; cuando las guardias en Galicia están pagadas a 14,29 euros la hora, en Baleares observamos, sin embargo, cifras como 39,79 euros la hora. Hay una brecha salarial, una discriminación salarial evidente de la que ustedes nunca hablan y, desde luego, es otro de los grandes problemas que hay que abordar en nuestro sistema sanitario.
Pero también es una brecha para los pacientes, no solo porque las listas de espera en nuestro país sean indecentes, sino porque también son diferentes en función de en qué comunidad autónoma te haya tocado vivir. Y no solo las listas de espera, sino el hecho de acceder a la sanidad. Este verano vamos a observar cómo es más fácil que te atiendan con una tarjeta sanitaria europea en el extranjero que cuando te vas de Madrid a los hospitales de Asturias. Pero, sobre todo, señorías, hay 850 000 españoles en listas de espera quirúrgicas. Se cerró el año 2023 con casi un millón de españoles en listas de espera quirúrgicas. ¿Cuántos serán? ¿Cuántos serán cuando con la universalidad de esta ministra nos convirtamos en los hospitales no solo de España, sino también de Burundi? En lugar de pensar en llevar la sanidad a todos los lugares del mundo, quizá tendría más sentido pensar en llevar la sanidad, sobre todo de calidad, a todos los lugares de España. (Aplausos). Porque sí, existe una brecha rural en nuestro país. Existen una serie de provincias, territorios y comunidades maltratadas por este Gobierno, porque no es a Burundi donde hay que llevar la sanidad pública española, sino que es al último pueblo de Burgos donde que hay que llevar una sanidad de calidad; no es a Somalia, es a Soria, que ha tenido que llegar VOX para que exista por fin una unidad de radioterapia en Soria. (Aplausos). Y es que, si hoy la sanidad española es la peor financiada per cápita con respecto a los países del resto de la Unión Europea, ¿qué va a pasar cuando aumente la cápita? ¿Qué va a pasar cuando aumenten los usuarios? ¿Qué va a pasar si se cumplen las predicciones del Banco de España, que dice que en los próximos años va a aumentar la inmigración en nuestro país en 24 millones de personas? Señora ministra, son preguntas que es legítimo que se hagan los españoles porque va a redundar directamente en la calidad y en la precariedad de sus servicios públicos.
Por otro lado, existe una infrafinanciación en la Administración de sanidad y también existe una trampa, la gran trampa de la izquierda: que hay que pagar más impuestos para que haya mejores servicios públicos. Sin embargo, hay una parte que la izquierda nunca cuenta y es que esos impuestos nunca se invierten en mejores servicios públicos, y la prueba es que el año 2023 se ha cerrado con casi un millón de españoles en listas de espera para ser operados. Sin embargo, mientras tanto, ustedes financian la deuda a la mafia separatista catalana en sus acuerdos con 15 000 millones de euros. Sin embargo, ustedes destinan 20 000 millones de euros a los planes estratégicos feministas. Destinan 138 millones de euros en subvenciones al oligopolio mediático y 28 millones de euros a Broncano. También 320 millones de euros en ayudas y subvenciones directas a Marruecos en los últimos años. (Aplausos). Y es el caso incluso de la Unión Europea, que ha otorgado la cantidad indecente en ayudas y subvenciones directas de 15 000 millones de euros a Marruecos. (Aplausos). Señorías de la Cámara, solo con la mitad —o con menos de la mitad— del plan de igualdad feminista se podría subir el sueldo más del doble a 270 000 médicos en nuestro país. (Aplausos). Y teniendo en cuenta que el 57 % de esos médicos son mujeres, porque en su mayoría son mujeres, eso sí sería ayudar a las mujeres de España y no sus planes feministas ultrasubvencionados.
Señorías, también existen muchos problemas que ustedes no quieren solucionar, y no los quieren solucionar porque, al final, sus hechos les delatan. Hechos como la frivolidad a la que ustedes se entregan permanentemente. No están preocupados, no lo dicen sus políticas, porque ustedes, en la práctica, por lo que están preocupados es por la estigmatización del chemsex, por la formación LGTBI a nuestros sanitarios —lo ha dicho la señora ministra—, por que encuentren un camello de confianza y por legalizar el cánnabis o la marihuana. (Aplausos). Y es que su programa de Gobierno, señora ministra, parece una canción de Ska-P, y no precisamente la del vals de la clase obrera.
Señora ministra, ¿cómo pretende luchar contra los problemas de salud mental cuando sus políticas y sus pretensiones con la legalización del cánnabis dicen todo lo contrario? No parece un plan muy científico legalizar la marihuana cuando un tercio de los consumidores tiene pensamientos suicidas. ¿No se dan cuenta de que no están abordando los problemas de salud mental de nuestros jóvenes? ¿Cómo no van a tener problemas de salud mental si ustedes los han traído a un precipicio sin precedentes, a una soledad inevitable, a una vivienda imposible, a unos sueldos precarios, a una inseguridad en cada esquina de sus barrios y de sus pueblos y a una ruptura de su identidad y de sus raíces? Ustedes, señora ministra, les han arrebatado a nuestros jóvenes todo lo que son y todo lo que podrían ser, y no hacen nada por revertirlo.
Muchísimas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).