José Antonio Bermúdez de Castro Fernández
Muchas gracias, presidente. Señorías, hace casi tres siglos, el padre de la separación de poderes, el barón de Montesquieu, escribía en su obra El espíritu de las leyes lo siguiente: Todo estaría perdido si el mismo hombre, el mismo cuerpo de personas principales, ejerciera los tres poderes: el de hacer las leyes, el de ejecutar las resoluciones judiciales y el de juzgar los delitos. Pues bien, esta moción lo que pretende es evitar que el Gobierno controle, suplante o desprecie las facultades que corresponden a las Cortes, corrigiendo con ello la peligrosa deriva que estamos viviendo en los últimos tiempos. Señorías, es una moción de mínimos para exigir al Gobierno respeto por esta Cámara y el cumplimiento de sus obligaciones derivadas del ordenamiento jurídico constitucional. La primera de ellas es la obligación de sometimiento a control político, porque deberían saber que en democracia la acción de Gobierno se legitima precisamente por el control parlamentario. ¿Les parece a ustedes normal que una vicepresidenta decida irse de campaña en lugar de cumplir con su obligación de venir a contestar las preguntas de los diputados? (Aplausos). ¿Les parece normal que empiece a ser costumbre que, cada semana, cinco o seis ministros comuniquen su ausencia a las sesiones de control? No, señorías, eso no es normal; eso, además, es una falta de respeto a esta Cámara. Por eso, pedimos que los miembros del Gobierno den preferencia a su obligación de control antes de fijar otros compromisos, que deberán ser ineludibles y relacionados con sus funciones. También es obligación del Gobierno cumplir con el mandato de las iniciativas políticas que se aprueban aquí. Eso es de lógica democrática, señorías. Por ejemplo, mi grupo ha conseguido que la Cámara apoye la gratuidad en la escuela infantil de 0 a 3 años, la mejora del sistema de dependencia o el incremento de los médicos de familia. Son iniciativas que no van en contra del Gobierno, sino a favor de los españoles. ¿Por qué no las ponen en marcha? (Aplausos). ¿No dicen ustedes que son un Gobierno social y progresista? Imagino que no será porque las haya impulsado el Partido Popular, porque eso sería un ejercicio de sectarismo inaceptable, señorías. Cumplan con los mandatos de esta Cámara, eso es democracia.
También pedimos al Gobierno que presente los presupuestos generales del Estado e incorpore en ellos las medidas de rebaja fiscal que aquí se han aprobado a iniciativa del Grupo Popular a favor de los jóvenes, las familias y los pensionistas. No se puede gobernar sin presupuestos, como decía Sánchez hace unos años; ya sabemos el valor de su palabra. (Una señora diputada: Sí, sí). Porque ustedes presumen mucho de que la economía va como un cohete, pero los españoles están perdiendo a chorros poder adquisitivo y tenemos la mayor tasa de pobreza de los últimos años. Ese es el resultado de sus políticas. (Aplausos.—La señora Montesinos de Miguel: ¡Muy bien!).
Pues bien, por pedir que el Gobierno cumpla con esas obligaciones, que son de sentido común y de lógica democrática, ¿saben lo que hizo la pasada semana el señor Bolaños? Acusarnos de realizar un discurso apocalíptico propio de la extrema derecha y de debilitar nuestro Estado de derecho. Miren, no se equivoquen de dirección. Si nuestro Estado de derecho está amenazado por alguien es por quienes todavía son incapaces de condenar y calificar a ETA como una organización terrorista (aplausos.—La señora Montesinos de Miguel: ¡Muy bien!), es por quienes mantienen el objetivo de romper nuestra integridad territorial por fases o por las bravas, que al final es lo mismo, y es por quienes pretenden amordazar a periodistas críticos con el Gobierno o atacan a los jueces por realizar su labor. Esas sí son amenazas a nuestro Estado de derecho. Pero esas amenazas no vienen de esta bancada, esas amenazas vienen de sus socios parlamentarios, incluso a veces del Gobierno. Así que ya está bien de confundir e intentar engañar a la gente. Mírense al espejo. ¡Ya está bien! (Aplausos.—La señora Montesinos de Miguel: ¡Bravo!—La señora Guardiola Salmerón: ¡Muy bien!).
También les pedimos que respeten la función legislativa de esta Cámara, porque, después de haber batido todos los récords en la utilización de un recurso excepcional como son los decretos ley, ahora pretenden normalizar su uso, suplantando con ello la facultad legislativa que nos corresponde. Se lo digo porque el señor Bolaños afirmó la semana pasada que en esta legislatura ya se habían aprobado siete leyes, además de la reforma del artículo 49 de la Constitución, y eso no es así. Se han aprobado dos leyes, entre ellas la indigna, inmoral e inconstitucional ley de amnistía. Lo que se han convalidado son cinco decretos leyes, que es otra cosa. Es verdad que están en vigor, pero esta Cámara decidió que se tramitaran como proyectos de ley, también con sus votos, por lo que no están definitivamente aprobados. Esa es la demostración de la falta de respeto que el Gobierno tiene a este Parlamento, dar por aprobadas leyes que todavía siguen vivas en esta Cámara. (Aplausos).
Pero es que, además, mientras se tramitan por urgencia las iniciativas legislativas que provienen del Gobierno, se están bloqueando por la Mesa muchas de los grupos y todas las que provienen del Senado, en un ejercicio de deslealtad institucional sin precedentes. Y luego hablan ustedes de regeneración democrática, señorías. A eso se añade otra cosa: el ejercicio abusivo y arbitrario por parte del Gobierno de la facultad de vetar iniciativas que pudieran suponer un aumento de gasto o disminución de ingresos. Miren, el Tribunal Constitucional ha dejado bien claro que esos vetos deben de estar siempre justificados, debiendo concretar el Gobierno la partida y la cuantía afectada en los presupuestos en vigor, no en los presupuestos futuros, y aquí se están vetando iniciativas cuya entrada en vigor se difiere al ejercicio presupuestario posterior, como ha ocurrido con nuestra Proposición de ley en apoyo del sistema alimentario español. Eso es muy grave, porque se está limitando de manera injusta y consciente el ejercicio de un derecho fundamental, por lo que exigimos al Gobierno que se ajuste en este tema a la doctrina del Tribunal Constitucional.
Por último, y da vergüenza tener que decirlo, le pedimos al Gobierno que garantice que los proyectos de ley que remita esta Cámara cuenten al menos con el apoyo del Gobierno, para evitar el ridículo que vivimos cuando tuvieron que retirar, en el último momento y de manera bochornosa, el proyecto de ley de suelo porque no tenía el apoyo de la vicepresidenta segunda y de los diputados de SUMAR.
Todo ello lo único que demuestra es la división de un Gobierno desnortado y que hace aguas por los cuatro costados. Fíjense que están llegando incluso a celebrar sus propias derrotas electorales para intentar disimular ese fracaso, como ocurrió en las pasadas elecciones europeas. Ya no se fían de ustedes ni siquiera los que les votaron en la investidura, se lo dijo claramente la señora Nogueras la semana pasada. Y es que, y con eso termino, una cosa es alcanzar el poder y resistir y otra cosa gobernar. ¿De verdad alguien puede creer que la mejor forma de gobernar y servir al interés general es permitir que las minorías de esta Cámara condicionen todos los días todas las políticas y todas las leyes que se puedan aprobar? ¿Cómo va a avanzar España si el Gobierno depende del apoyo diario de quien no cree en ella y que lo único que pretende es debilitar al Estado y las instituciones? (Aplausos). Así es imposible continuar, señorías. Así es imposible continuar. España no puede seguir sometida a ese chantaje permanente. Eso no es gobernar, y cuando eso ocurre en democracia solo queda un camino: convocar elecciones y dar la palabra a los españoles. (Aplausos.—La señora Guardiola Salmerón: ¡Muy bien!— Algunos señores diputados: ¡Bravo!).