Sergio Sayas López
Gracias, presidente. Buenas tardes, señorías. Hablando también de sanidad, le voy a poner un ejemplo. La comunidad andaluza, con el señor Moreno Bonilla, ha incrementado el presupuesto un 60 % (aplausos); la navarra tenía la mejor sanidad de España y hoy está pisoteada con un Gobierno socialista, que nos ha hecho bajar en todos los rankings de calidad. (Aplausos). Esa es su gestión de la sanidad y ese es el ejemplo que pueden dar. Pero si hablamos de gestión, vamos a hablar de la señora Ribera (fuertes rumores), que se puede calificar en tres palabras: nefasta, negligente y, sobre todo, fanatismo. (Aplausos.—La señora Montesinos de Miguel: ¡Muy bien!). Eso es lo que les caracteriza, una gestión radicalmente ideologizada, que ha supuesto la mayor amenaza para el campo español, un ataque a la industria agroalimentaria y una pérdida de competitividad para todo el sector. Seis años de guerra abierta contra el campo, contra los agricultores, contra los ganaderos, contra los pescadores, contra la industria agroalimentaria, que se ha llevado por delante 930 empresas industriales, más de 1000 manufactureras y 250 000 puestos de trabajo. (Aplausos). Ese es el balance de la señora Ribera, porque suya ha sido la responsabilidad de promover un cambio, por ejemplo, en la protección del lobo, que ha provocado la pérdida de 13 000 cabezas de ganado cada año; una política en materia de agua con un retraso en la planificación, sin recursos y cargada de sectarismo, que nos ha conducido a la mayor crisis hídrica de nuestro país en años; un impuesto al plástico totalmente desacompasado y caótico, que ha lastrado la competitividad de nuestras empresas; una política de gestión de residuos que ha obligado a la industria agroalimentaria a desembolsar millones de euros y, sobre todo, un boicot por parte de ministros de España a productos españoles —como la carne—, a los que han acusado (aplausos) de poca calidad, de maltrato animal, de consumir el agua o de contaminar. Ese es el apoyo que ha dado el Gobierno de España al sector agroalimentario. Y esa credencial nefasta para el campo es la que le ha servido a la señora Ribera para que el señor Sánchez la premie, primero, con una vicepresidencia; después, encabezando las listas a Europa; y, por último, ahora como aspirante a comisaria. Es evidente que con Sánchez la incompetencia y sobre todo el ataque a los intereses de España cotizan al alza. (Aplausos). Cuanto más dañina es para los intereses de España la política de un ministerio, más progresa el ministro que la ejerce; cuanto más desprecia al campo, más aplausos recibe de alguien que ha sustituido la necesaria política climática por una política ‘climaticida’, que está arrasando al sector agroalimentario. Y el sector agroalimentario es el oro español. Lo que se puede esperar de un Gobierno es que lo cuide, que lo promueva y que lo impulse, y lo que tenemos es un Gobierno cuya vicepresidenta lo ha pisoteado como si fuera una alfombra mientras ha usado su cargo como trampolín para irse a un puestazo europeo (aplausos), ese puestazo con el que Sánchez premia la incompetencia, el sectarismo, pero sobre todo la adulación y el servilismo. Porque no es la única a la que premia con un puestazo por servilismo, tenemos muchos ejemplos: a Calviño con el BEI; a Celaá, embajadora en el Vaticano; a Iceta, embajador ante la Unesco; a Héctor Gómez, embajador ante las Naciones Unidas; a Dolores Delgado con la Fiscalía General; a Juan Carlos Campo al Tribunal Constitucional; a Carmen Calvo con la Presidencia del Consejo de Estado; a Magdalena Valerio también con el Consejo de Estado —luego la tuvo que quitar para comprar el silencio de Carmen Calvo—. (Aplausos). Solo les ha quedado Ábalos, y a Ábalos no le han dado un puesto, porque descubrimos el pastel de una trama que a todos les salpica, porque huele a corrupción que apesta. (Aplausos.—Una señora diputada: ¡Bravo!). Ese es su compromiso con las puertas giratorias. Lo que no vimos es que era un tiovivo donde se iban a ir colocando todos ustedes, y ese debe ser su ejemplo de la regeneración democrática, de la que desde luego les debería dar vergüenza hablar en esta Cámara. Porque a lo único que se está dedicando este Gobierno es a zafarse de una corrupción que les llega a todos hasta el cuello, a exministros, a expresidentes de comunidades socialistas, a la presidenta de esta Cámara, a la mujer del presidente del Gobierno y hasta a su hermano. (Aplausos). Aquí ustedes no gobiernan, porque solo se dedican a resistir, y han emprendido una huida hacia adelante en la que les da igual la situación de España, porque la única situación que les importa es la suya, la de sus familiares y la de sus socios, y estos últimos depende de cuánto, de cómo y el interés que tengan ustedes en cada momento.
Y mientras tanto, los agricultores luchando no solo por sacar adelante sus productos, sino por tener que vencer las trabas que les pone el Gobierno de España; los ganaderos teniendo que aguantar cómo tienen que sacar adelante sus productos con el boicot que les hacen los ministros del Gobierno de España, y la industria agroalimentaria soportando su dejadez en la gestión de los fondos y cómo aplican las medidas más radicales, que nos están haciendo perder competitividad. Frente a eso, hay otra alternativa, la del Partido Popular, que ha traído decenas de iniciativas a esta Cámara para el sector agroalimentario. Doce proposiciones de ley han sido aprobadas, que ustedes han metido en un cajón, porque les da igual lo que hace este Parlamento (aplausos.—Una señora diputada: Así es), y han olvidado aplicarlas. Este Parlamento les ha dado doce mandatos referidos al sector agroalimentario, que ustedes tienen la obligación de cumplir. Eso también es regeneración democrática, entender que en este Parlamento reside la soberanía nacional y que cuando este Parlamento habla, habla España. Eso a ver si lo entienden. Son iniciativas como el reglamento de la pesca; de la competitividad de alimentos; de la PAC; del IVA de la carne, del pescado y las conservas; de los problemas del sector primario; del aceite, que hoy han llevado al Consejo de Ministros y hace tres meses tenían una propuesta ya aprobada en esta Cámara; todo eso es a lo que ustedes dan la espalda. Por eso les pedimos no solo que apoyen esta moción, les pedimos que actúen, que salgan de esa política del ombligo que les hace girar sobre sí mismos y cojan las riendas de este país o salgan por la puerta cuanto antes.
Muchas gracias. (Aplausos.—Varios señores diputados: ¡Bravo! ¡Muy bien!).