Yolanda Díaz Pérez
GobiernoVicepresidenta Segunda y Ministra de Trabajo y Economía Social.Página 5Vídeo
Buenos días, señorías.
Comparezco ante el Congreso de los Diputados para exponer el contenido del Real Decreto Ley 2/24, de 21 de mayo, por el que se adoptan medidas urgentes para la simplificación y mejora del sistema asistencial de la protección por desempleo y para completar la transposición de la Directiva 2019/1158. La parte central de este real decreto, que incorpora la reforma más ambiciosa que se ha hecho sobre el nivel asistencial del desempleo hasta ahora en democracia, es fruto de un acuerdo con las organizaciones sindicales más representativas de nuestro país. Supone, de nuevo, un esfuerzo del diálogo social que, una vez más, me gustaría agradecer. Quiero dar las gracias a todos los agentes sociales, tanto a los sindicatos como a las organizaciones empresariales, por estos meses largos de trabajo. Sus aportaciones, también las de la patronal, han mejorado sensiblemente el contenido de esta norma. Le quiero reconocer a la patronal las aportaciones que ha tenido en la mejora de la compatibilidad de la prestación pública por desempleo, el subsidio y también la actividad laboral, pero también sus aportaciones en el nuevo diseño del subsidio para mujeres víctimas de violencia machista.
El real decreto ley que hoy les traigo para su convalidación debería haber sido aprobado hace meses, porque contiene mejoras tan sustanciales para la vida de la ciudadanía española que creo, sinceramente, que su puesta en marcha no debería haberse dilatado ni un minuto más. (Aplausos). En cualquier caso, hoy, una vez más, esta Cámara puede sentir la satisfacción de avanzar decisivamente en la construcción del Estado social en España, artículo 1.1 de la Constitución española. De hecho, permítanme afirmar, estimadas señorías, que es precisamente nuestro tenebroso pasado de falta de libertades —como la libertad sindical, entre otras— el que propició que nuestro país se incorporara tarde al estado de bienestar (continúan los rumores.—Pausa) y que no lo hiciera con el mismo vigor que aquellos otros países que lograron acabar más rápidamente con el nazifascismo. Ese pasado oscuro, que hoy algunos aspiran a revivir, constituye el mayor lastre al crecimiento económico de nuestro país y a su progreso social, y explica que en pleno siglo XXI hayamos tenido que dejar atrás discriminaciones inveteradas, como sucede con la discriminación de las empleadas del hogar en materia de desempleo o, como hacemos hoy, al evitar la penalización en el desempleo asistencial de las mujeres que trabajan a tiempo parcial. (Aplausos). Hoy, por fin, corregimos esta discriminación.
Señorías, lo he dicho muchas veces y hoy lo voy a volver a hacer; cuando uno se reclama constitucionalista no puede olvidarse de los compromisos de la carta magna con los más débiles y con las personas trabajadoras de nuestro país. Me reivindico constitucionalista, deberíamos poner fin a esa suerte de constitucionalismo a tiempo parcial, que quizá haga que hoy, en esta Cámara, fuerzas políticas a las que se les llena la boca con la Constitución se olviden —y lo vuelvo a recordar— del artículo 1.1, frontispicio de la misma, de su Estado social, o que ignoren, por ejemplo, el mandato del artículo 41, que nos habla de la exigencia de proteger a toda la ciudadanía, especialmente —dice este mandato constitucional— en caso de desempleo. (Aplausos). Ojalá no suceda así y hoy el conjunto de la Cámara muestre su compromiso con el bloque social de nuestra Constitución. Señorías, es lo que estamos haciendo hoy, ensanchar el bloque social de la Constitución. Ojalá que aquellos y aquellas que, en su día, recortaron las prestaciones por desempleo en uno de los momentos más críticos de nuestra historia —recuerden, la recortaron 25 puntos, recortaron la base reguladora del 60 al 50 %, recortaron cuando la gente más lo necesitaba, cuando necesitaban la protección de nuestro país— se sumen al avance y al progreso de los derechos sociales en España.
Señorías —lo digo con convicción—, esta norma que hoy me gustaría que convalidasen no es un trámite. Les invito a que la lean, desde su exposición de motivos, desde el primer precepto, hasta su última disposición. No es un trámite, no es el mero cumplimiento de nuestros compromisos con Europa, que también lo es, porque somos gente que cumplimos; no es esa rutina de parecer que todo se cambia para que todo permanezca igual. No. Esta norma hoy va a permitir que muchos ciudadanos y ciudadanas vivan mejor en nuestro país. (Aplausos). Por tanto, la política importa. Son mejoras palpables para quienes más lo necesitan. Es la norma, además, que determina que, quien peor lo pasa, pueda cobrar 90 euros más al mes. Créanme, les he escuchado a lo largo de estos meses y he leído muchas cuestiones en la prensa económica, pero yo sé muy bien que esos 90 euros más al mes es una cantidad demasiado importante para quien accede al subsidio por desempleo. (Aplausos). No es una paguita, señorías, es un derecho que determinará la diferencia entre poder comer fruta fresca y pescado o no. Son 90 euros que permiten que muchas familias españolas, por desgracia, puedan vivir mejor. (Aplausos).
No solamente es esto, es la norma que evita penalizar a las personas desempleadas con un mes de espera cuando necesitan acceder a los subsidios. Señorías, ustedes son legisladores y legisladoras, ¿se han preguntado por qué teníamos ese mes de espera? ¿Qué nos querían decir con ese mes de espera? ¿Qué valor trasponía esta norma? Sencillamente, que estábamos responsabilizando a las personas desempleadas de su situación. Pues bien, hoy, este mes de espera se acaba. (Aplausos). Es la norma que no discrimina a las personas trabajadoras a tiempo parcial, esto es, las mujeres, reduciéndoles la cuantía que tienen derecho a cobrar, como si estos trabajadores y trabajadoras a tiempo parcial también se vistieran, se alimentaran o pagaran alquileres a tiempo parcial. Hoy corregimos esta discriminación histórica en el tiempo parcial. (Aplausos). Es la norma, y esto es lo que quizás más destaco de ella, que evita que las mujeres marroquíes que vienen a diario a trabajar a Ceuta y Melilla queden despojadas de los derechos por los que cotizan. Hoy corregimos también esta discriminación histórica y hoy nuestro país es mucho mejor. (Aplausos). Es la norma que incluye a todos y todas las trabajadoras eventuales de la agricultura. Señorías de la derecha, cuánto hablan de la agricultura, pero hoy van a votar en contra de lo que estamos debatiendo aquí. Pues bien, es la norma que, por primera vez en España, incluye a los trabajadores y las trabajadoras eventuales de la agricultura en el nivel asistencial de desempleo (aplausos); los incluye, porque hasta ahora los dejaba fuera, por muy llamativo y escandaloso que parezca. Porque, sí, es llamativo y escandaloso. Proteger el campo, señorías, no es lanzar soflamas contra el medio ambiente, sino que es proteger a quienes trabajan en él o aliviar las exigencias cuando circunstancias como la sequía, por ejemplo, lo requieran. Este real decreto ley también rebaja las peonadas a diez para los y las jornaleras de Andalucía y Extremadura. (Aplausos). Es la norma, señorías, que protege, por fin, a los menores de cuarenta y cinco años sin cargas familiares que hasta ahora también estaban excluidos. Recuerden, una discriminación también histórica (aplausos), como si en este caso la edad fuera una justificación para dejar a la gente en la estacada. Es la norma que protege a las víctimas de la violencia de género, sexual, machista. Es la norma que le da vida a los emigrantes retornados o que garantiza un tránsito al ingreso mínimo vital cuando sea necesario. Y es la norma, en fin, señorías, que permite una hasta ahora no conocida amplísima compatibilidad entre el subsidio y la prestación por desempleo y el trabajo (aplausos), la norma que reconoce un complemento de apoyo, que va a mejorar sustancialmente los puentes entre el empleo y la protección social.
Permítame que les diga que también incorpora elementos que pudieran parecer aparentemente más técnicos. En el derecho hay partes formales, partes de fondo y partes técnicas, pero las partes técnicas son claves para mejorar los derechos de la ciudadanía. Pues bien, estos elementos que voy a citar ahora tienen una enorme incidencia transformadora en la dinámica de la protección pública por desempleo. Uno, se amplía a seis meses el plazo de solicitud, lo que permite, como saben, optar durante ese periodo por la búsqueda de un nuevo empleo sin riesgo de perder el derecho o ver minorada su cuantía; piensen en lo que pasaba antes. Dos, se suprime en la mayoría de los subsidios el doble requisito de carencia de rentas —¡cuántas veces discutieron ustedes en la Comisión de Empleo y Seguridad Social sobre esto!—, las propias y las de la unidad familiar, para el reconocimiento de los subsidios. Este fue un debate de esta Cámara a lo largo de muchos años; pues bien, hoy esto se modifica, de modo que se consideran las rentas propias del solicitante o bien las rentas de la unidad familiar, a elección de la persona que está instando este subsidio. (Aplausos). Además, tanto el requisito de rentas como el de responsabilidades familiares se acreditarán mediante una declaración responsable, verificándose estos datos con posterioridad. Ustedes saben que este es un cambio fundamental que tiene que ver con la trampa burocrática y con los requisitos, ese gran muro que a veces impide que la ciudadanía llegue a la protección social, y es de lo que nos habla Sara Mesa en su Silencio administrativo. Pues bien, una declaración responsable con un control ex post para facilitar los trámites administrativos en nuestro país. (Aplausos).
El reconocimiento inicial y sus prórrogas no serán mensuales. Volvemos a lo mismo: si le decimos a la persona perceptora del subsidio que tiene que estar permanentemente, mes a mes, haciendo esto, le estamos diciendo que es culpable de la situación en la que se encuentra. Esto hoy lo corregimos y lo haremos con un plazo mucho más laxo, aligerando, sin lugar a dudas, la carga burocrática, que no es responsabilidad de las personas que están en desempleo, es responsabilidad de la Administración pública de nuestro país. (Aplausos).
Adicionalmente, se refuerzan las medidas que favorecen el acceso al empleo durante la percepción del subsidio. De este modo, se intensifica durante dicho tiempo el seguimiento de los servicios de empleo competentes, se garantiza el acceso al itinerario o plan personalizado —las normas que hemos hecho con los cambios en las políticas activas de empleo—, y además prevemos una evaluación específica sobre los resultados alcanzados. Es también uno de los cambios fundamentales en esta ley. Vamos a evaluar lo que funciona y a desechar o corregir aquello que tiene menos garantías de éxito. Todas estas medidas serán objeto de las oportunas evaluaciones para determinar la incidencia y para poder adoptar eventuales reformas legales.
En definitiva, señorías, la reforma del desempleo, a la que se dedica la mayoría de este real decreto ley, nos permite cumplir —sí, es verdad— un compromiso con la Unión Europea, pero también, y coincidirán conmigo, lo que es mucho más importante: estamos ante un nuevo diseño que contribuye a la construcción de una sociedad de derechos constitucionales. Se trata de garantizar un mejor cumplimiento de mandatos aprobados hace ya cuarenta y seis años. Les invito, señorías, a que repasen todas las reformas que hubo en esta materia a lo largo de la democracia. Les recuerdo que hace poco, cuando gobernaba el Partido Popular, suprimieron el subsidio para mayores de cincuenta y dos años. Les pido que, como ha pasado con la reforma laboral, vayan cotejando los recortes que desde el inicio de la democracia hasta hoy se han practicado en esta materia. Pues bien, esta norma, como la reforma laboral, es la primera en la democracia que hace ganar derechos a la gente trabajadora en nuestro país, ensanchando los derechos. (Aplausos). Y, de verdad, las personas que peor lo pasan deben sentirse verdaderamente protegidas y acompañadas. Digo esto porque, si repasan la intervención que tuvimos en el mes de diciembre y la discusión que tienen sus señorías de la derecha respecto del modelo de protección social español, está científicamente demostrado que la empleabilidad mejora cuanto mejor protegidas están las personas trabajadoras. Esto lo enseña la ciencia y, por supuesto, toda la doctrina que se ha publicado sobre esta materia. De manera que ahora reconocemos derechos subjetivos perfectos. Lo que estamos haciendo es una acción redistributiva del Estado social, que quiere acompañar a las personas que más lo necesitan, que además pone los medios para que la situación de vulnerabilidad no se prolongue en el tiempo, sin culpabilizar a la persona que lo sufre, y que sitúa al bien común por encima de cualquier otro objetivo o ideal.
Señorías, además de la mejora de la protección por desempleo, el real decreto ley que hoy convalidaremos es también crucial para los derechos de la conciliación. Era una demanda histórica que avanzáramos en los derechos de lactancia, pero no solo en ello. Me satisface defender hoy en esta tribuna que esta norma avanza de manera crucial en los derechos de conciliación de las personas trabajadoras al reconocer de forma incondicional —esto es, como un verdadero derecho subjetivo de origen legal— la acumulación del permiso de lactancia, como saben, hasta veintiocho días en nuestro país. (Aplausos). Corregimos también esta situación anómala y, ahora sí, ya no será necesario depender de la negociación colectiva para que, en igualdad, todas las personas trabajadoras, incluidas las que no están cubiertas por la negociación colectiva, puedan disfrutar de la acumulación de este permiso. Los cuidados son necesarios y la incertidumbre y la angustia por la falta de tiempo no pueden condicionarlos. (Rumores.—Pausa).
Este avance se extiende también al empleo público, con la modificación del artículo 47 del Estatuto Básico del Empleado Público, que ahora incluye de manera expresa fórmulas flexibles de empleo que permitirán el ejercicio efectivo del derecho a la conciliación de los y las empleadas públicas que dispensen cuidados. (Continúan los rumores). Sus señorías del Partido Popular tienen mucho interés en los derechos de los empleados y empleadas públicas… (Aplausos). De manera que también extendemos estos derechos al ámbito de la Función pública.
Finalmente, es una norma que incluye otras reformas importantes. La primera de ellas, la del artículo 84 del Estatuto de los Trabajadores, con la mejora de los marcos autonómicos de relaciones laborales, al dejar en manos de los interlocutores sociales su activación y siendo así completamente respetuosa con la autonomía de las organizaciones sindicales y empresariales más representativas, e incorporando además el importante añadido que obliga a que estos marcos autonómicos siempre sean en beneficio de los y las trabajadoras (aplausos), es decir, que se les aplique el convenio más favorable. Además, se introduce en el Estatuto de los Trabajadores una ostensible mejora de la representación laboral de las personas artistas, muestra, una vez más, del compromiso del Ministerio de Cultura con un estatuto del artista que permita la creación con derechos y del compromiso ineludible de este Gobierno con quienes contribuyen a nuestro pensamiento, a nuestro entretenimiento y, en definitiva, a conformar nuestra más valiosa identidad. (Aplausos).
Termino ya, señorías. La norma que hoy tienen ustedes la oportunidad de convalidar constituye un avance decisivo en la construcción de nuestro Estado social y afronta las necesidades sociales desde la única óptica posible en democracia, y para nosotros y nosotras la única óptica posible es la de los derechos. Frente a la caridad que defienden algunos, frente a la estigmatización del desempleado o la desempleada, o frente a la retórica de los vagos y maleantes, nosotros y nosotras decimos derechos, derechos y más derechos. (Aplausos). No es exagerado decir que hoy nos encontramos cercanas a una encrucijada civilizatoria. ¿Se imaginan ustedes que suprimiéramos estos derechos, que concibiéramos que son paguitas? ¿Se imaginan lo que pasaría en nuestro país? Pues bien, ante esta encrucijada civilizatoria y ante esta disyuntiva, creo que hoy vamos a mejorar la vida de la ciudadanía y hace contener el aliento a buena parte de ella. El único camino debería de ser el de evitar la barbarie, y la experiencia —e specialmente, la experiencia de nuestro pasado desgarrador de dos guerras mundiales en Europa— nos dice que solo hay un camino para hacerlo: desarrollar una verdadera ciudadanía social, una ciudadanía social que sea inclusiva, que sea solidaria, que sea fraternal y que sea feminista. Esta es también una norma especialmente feminista por el impacto de género que tiene. (Aplausos). Es una norma que hace mejor a nuestro país. Este real decreto ley es un pequeño paso en esa dirección y, señorías, espero que cuente con el respaldo mayoritario de esta Cámara, que contribuirá así a desarrollar el mandato constitucional y a completar nuestro Estado social.
Sé bien que, a pesar del transcurso de cuarenta y cinco años de democracia, en esta Cámara se habla poco de Estado social. Pues esta norma lo que hace, sin duda, es ensancharlo y rediseñarlo. Es decir, ensanchando el Estado social ganamos derechos y, sobre todo, mejoramos la vida de la ciudadanía. Pero, fíjense, esta norma, como todas las que diseñamos en el Ministerio de Trabajo y Economía Social, aun protegiendo más y mejor, es más eficiente económicamente. Y lo digo, señorías, porque en los discursos sobre los modelos de protección social, el modelo de recortes del Partido Popular, de los 25 puntos de protección social de la base reguladora y de un sinfín de recortes, llevó a que el Servicio Público de Empleo español alcanzara un déficit de 76 000 millones de euros, y hoy, por primera vez, cambiando las normas, protegiendo más y otorgando más derechos, el Servicio Público de Empleo tiene un superávit fiscal de 6000 millones de euros. (Aplausos). Por tanto, su gestión tampoco es mejor.
Señorías, gracias por su escucha. Espero que, hoy sí, se convalide este real decreto. Gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Plurinacional SUMAR y los miembros del Gobierno presentes, puestos en pie).