Víctor Gutiérrez Santiago
Muchas gracias, presidenta. Buenas tardes, señorías. Hace unos meses, Juanra salió a cenar por Madrid para celebrar su vigésimo octavo cumpleaños con sus padres. A la salida del restaurante, un hombre se le acercó y empezó a llamarle maricón de mierda y sidoso hijo de puta, y a decirle: ¡te voy a matar! Minutos después, ese hombre agredió a Juanra y a sus padres, les propinó varios puñetazos e incluso arrastró por los pelos a su madre varios metros. Juanra ha tenido que ser intervenido en el quirófano debido a las secuelas de esa agresión. En Barcelona, una discusión en un autobús por una tarjeta de transporte terminó con la agresión del conductor a una madre y a sus tres hijos, diciéndole: ¡vete a tu país!, tirándole a ella del pelo y llamándola puta y zorra. Esas son solo dos historias de las cientos y cientos de historias que se producen cada día, historias en las que el odio es el protagonista, el odio al diferente. Y no nos hagamos trampas en el solitario, estos sucesos no son hechos aislados, son situaciones que marcan el día a día y la vida de muchísimas personas en nuestro país. Precisamente por eso, hoy traemos al Congreso una iniciativa para alcanzar un acuerdo de país contra los discursos de odio (aplausos), y para que la mayoría de fuerzas de esta Cámara nos unamos para pararlos. Sabemos que España ha sido históricamente un país referente en la lucha por los derechos humanos y en la protección de las minorías y los colectivos. Sin embargo, en los últimos años estamos viendo cómo todos esos avances que tantísimos años nos ha costado conseguir están en peligro y bajo amenaza. Desde la irrupción de la ultraderecha en los parlamentos autonómicos y en las instituciones se ha producido un preocupante incremento de los discursos de odio, que está estrecha y directamente relacionado con el incremento de las agresiones a los colectivos vulnerables. Y pongo ejemplos. Según datos del Ministerio de Interior, desde 2018 se ha producido un incremento del 70 % —del 70 %— de los delitos de odio por orientación e identidad sexual. Las estadísticas dicen que las principales causas son el racismo, la xenofobia y, en segundo lugar, las agresiones por motivos de orientación e identidad. Destaca sobremanera que se han incrementado un 227 % las agresiones a personas con discapacidad. Además, sabemos que el 90 % de las personas agredidas no llegan a denunciar. El 90 % de las personas agredidas no denuncian por miedo a las posibles represalias. Todos estos datos están directamente relacionados con la entrada de VOX y sus discursos en nuestro panorama político. Es muy sencillo, señorías de VOX, ustedes son los responsables de que los discursos de odio estén creciendo en España. Si es que no hay ni un solo día en el que alguien de VOX no suba a esta tribuna a mentir, a enfangar y a tratar de dividir expulsando odio. No hay ni un solo día en el que uno de ustedes, en sus redes sociales, no haga este tipo de discursos o comparta bulos o discursos de odio en sus pseudomedios. Ustedes han publicado bulos vergonzosos sobre la inmigración española, relacionándola directamente con la delincuencia. Han relacionado la homosexualidad con la pederastia. Han llegado a cancelar obras de teatro y películas, porque había un beso de un segundo entre dos mujeres. Han retirado banderas. Han secuestrado libros. Llevan en su programa electoral derogar la ley del aborto, la de violencia de género, la de memoria democrática, la eutanasia o la ley LGTBI. Señorías de VOX, no es que ustedes hagan discursos de odio, es que ustedes son la formación del odio. (Aplausos). Nadie que se haga llamar demócrata puede desear una sociedad con violencia, con agresiones o con discriminación. Esta involución necesita una respuesta inmediata. Por eso hoy hemos traído a debate la creación de ese gran acuerdo de país contra los discursos de odio, un acuerdo que incluye medidas concretas para erradicar la discriminación, promover programas educativos, eliminar prejuicios, diseñar campañas de sensibilización, fortalecer el tejido asociativo, realizar análisis estadísticos y estudios sobre los discursos de odio y sus consecuencias e implementar programas de formación, sobre todo en el ámbito laboral y muy especialmente para el funcionariado y los cuerpos de seguridad. Y es fundamental señalar que buscamos el mayor consenso posible de esta Cámara, incluido el del Grupo Popular, porque creemos que luchar contra los discursos de odio es una cuestión que debería estar por encima de los colores políticos, debería ser una línea roja para todos y todas nosotras. Antes escuchaba a una diputada del Grupo Popular decir que nos tendríamos que esconder debajo de los escaños. Bueno, yo voy a ser un poquito más elegante, pero en todo lo que tiene que ver con la lucha por los derechos y libertades de los colectivos y de las minorías vulnerables, no sé si debajo de los escaños, pero quizá el Grupo Popular estaría más cómodo en esta Cámara tomándose una Coca-Cola en la cafetería con VOX. (Aplausos).
Señorías del Partido Popular, ya lo siento, porque vaya papeleta tienen ustedes con este tema, tiene un papelón. (Rumores). No nos podemos olvidar de sus constantes contradicciones e incoherencias en cuanto a su acción política en este tema. En muchos lugares ustedes están gobernando con la ultraderecha y, lejos de defender a los colectivos y minorías vulnerables, lo que están haciendo es copiar idénticamente la agenda ultra de VOX. Están eliminando políticas contra la discriminación, están fulminando concejalías y consejerías de igualdad y diversidad, y están dejando sin recursos a las asociaciones que luchan contra la discriminación. Especialmente preocupante es el caso de la Comunidad de Madrid, donde el Partido Popular de Ayuso ha ejecutado el primer recorte en materia LGTBI de la historia de la democracia, y lo grave de todo esto es que lo ha hecho sin VOX en la ecuación. No ha necesitado a VOX en la ecuación ni la presión de VOX para modificar dos leyes que, por cierto, llevaban funcionando desde el año 2016 sin ningún tipo de problema y a las que incluso ustedes votaron a favor. La señora Ayuso no ha necesitado a VOX y se las ha cargado en la Comunidad de Madrid, actuando como una extrema derecha más. (Aplausos). La pelota está en su tejado, a ustedes les toca decidir dónde quieren estar, si quieren estar con Ayuso, recortando derechos, y con Feijóo, haciendo aquí el blanqueamiento de la ultraderecha, aunque yo prefiero que se parezcan un poquito más a sus socios europeos. Por cierto, al líder de sus homólogos en Francia le han invitado a irse por querer pactar con la extrema derecha de Le Pen. (Aplausos).
Señorías del Partido Popular, ya no cabe la equidistancia, aquí no vale ponerse de perfil. Yo les pregunto, ¿con quién están ustedes? ¿Están con las víctimas o están con los verdugos? ¿Están con los propagadores de odio o con los derechos de las minorías que lo sufren? ¿Están con quienes queremos un acuerdo para erradicar esos discursos o con las fuerzas políticas que los fomentan? ¿Con quién están ustedes, señorías del Partido Popular? (Aplausos).
Termino, presidenta. Estamos viviendo un momento histórico, pues estamos viendo en toda Europa cómo los discursos de odio están arrasando. Ya no tenemos solamente un partido de ultraderecha, por si teníamos poco con VOX, es que ahora tenemos dos con la entrada en el panorama político de Alvise. Entre otras cosas, esto se debe a que el Partido Popular y su maquinaria mediática han comprado esos bulos y esos discursos de odio que agitadores ultras como Alvise se han dedicado a expandir. La lucha contra los discursos de odio no puede ser solo postureo, tiene que demostrarse con hechos, con realidades. No podemos permitir que se destruya el progreso que tanto nos ha costado alcanzar entre todos en materia de derechos humanos. Y a ustedes, que le gustan tanto las pulseras, les quiero decir que no hay nada más patriota que trabajar para que miles de niños y niñas, hombres y mujeres, LGTBI e inmigrantes, personas que vienen aquí a ganarse la vida, puedan poner en marcha sus proyectos vitales sin miedo, sin vergüenza, sin sentirse discriminados y, sobre todo, sin sufrir violencia cada día. (Aplausos). Ese es el orgullo español, cuidar de las personas que vienen aquí a poner en marcha sus proyectos vitales.
Nuestro compromiso es claro y firme. Sabemos en qué lado estamos. Estamos donde siempre, en el lado correcto de la historia, recogiendo las demandas y las reivindicaciones de los colectivos y de las minorías y convirtiéndolos en derechos y en leyes para que tengan una vida mejor.