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Sin adjetivos

Pleno del 18 de junio de 2024

Proposición de Ley de protección del Patrimonio Histórico frente al vandalismo.

Proposición de ley de Grupos Parlamentarios del Congreso.. Autor: Grupo Parlamentario Popular en el Congreso. Transcripción literal del Diario de Sesiones n.º 49.

Votación

  • 18 de junio de 2024: no salió adelante, 168 sí, 170 no, 5 abstenciones.

Marta González Vázquez

PPDiputada.Página 18Vídeo

Buenas tardes, señorías. Hace tan solo seis días, el 11 de junio, dos hombres pertenecientes a una organización por los derechos de los animales llamada Animal Rising vandalizaron el retrato rojo del rey Carlos III de Inglaterra, obra del artista Jonathan Yeo, expuesto en una galería de Londres. Cubrieron el rostro del monarca con un póster de un personaje de cómic en protesta por determinadas acciones de la Real Sociedad para la Prevención de la Crueldad contra los Animales. El día 1 de este mismo mes, se detuvo a una activista en París tras pegar un cartel rojo adhesivo sobre el cristal de la obra Campo de amapolas, de Claude Monet, en el Museo de Orsay. El 4 de marzo pasado, varios activistas atacaron El nacimiento de Venus, de Sandro Botticelli, en la Galería Uffizi, en Florencia. Ya habían acudido a atacar también La primavera, otra obra icónica del mismo artista, sobre la que pegaron fotografías de los daños causados en ciudades toscanas por las inundaciones y pegaron sus manos al marco del cuadro en la misma Galería Uffizi, en Florencia, desplegando una pancarta en la que se leía: «No gas, no carbon». Este tipo de actos tuvieron un gran impacto en 2022 y continúan, desde esta fecha, afectando a las obras pictóricas más relevantes e icónicas de la historia del arte. En 2022 fueron muchas las pinturas sobresalientes que fueron atacadas. La Gioconda, en el Louvre. En 2022 un hombre, disfrazado de anciana en silla de ruedas, se levantó de la silla para lanzar una tarta a La Gioconda mientras gritaba proclamas. En enero de 2024, dos personas arrojaron sopa, durante casi dos minutos, sobre los cristales blindados reclamando una alimentación sana y sostenible. (Muestra una fotografía). En la National Gallery de Londres, cubrieron el cuadro El carro de heno, de John Constable, con una imagen distópica del mismo paisaje y, luego, pegaron sus manos al marco. La pintura sufrió daños menores en el marco y en el barniz y el cuadro fue retirado para su restauración. En la National Gallery de Victoria, Australia, dos personas pegaron sus manos al cuadro Masacre en Corea, de Picasso, en una exposición sobre el pintor español. El cuadro sufrió algunos desperfectos. Igualmente, dos mujeres arrojaron sopa de tomate sobre Los girasoles, de Van Gogh, en la National Gallery de Londres, y, después, se pegaron a la pared. (Muestra una fotografía). En un vídeo difundido en redes sociales, una de las autoras dice que practicó toda la noche en el baño de su casa para ser más eficaz en el ataque. Otras dos personas lanzaron puré de patatas contra el cuadro Los almiares, de Claude Monnet, propiedad del Museo Barberini, en Berlín. La directora del museo se mostró aliviada de que la pintura no hubiese sido dañada, pero también manifestó su gran preocupación por los medios con los que estos activistas quieren dar peso y, sobre todo, publicidad a sus demandas. Finalmente, La joven de la perla, de Vermeer de Delft, fue vandalizada en el Museo Mauritshuis de La Haya en octubre de 2022. Uno de los hombres intentó pegarse la cabeza con pegamento a la obra cubierta por un cristal protector, mientras el otro le arrojaba un líquido rojo y se pegaba a la pared. Afortunadamente, la obra no sufrió daños. También hay ejemplos de esta nueva forma de protestas de carácter fundamentalmente publicitario en nuestro país. En noviembre de 2022, en el Museo Egipcio de Barcelona varias personas rociaron con mermelada y un líquido que simulaba petróleo una vitrina que contiene un sarcófago de dos mil setecientos años de antigüedad con una momia en su interior. (Muestra una fotografía). El 5 de noviembre de 2022, dos activistas se pegaron a los marcos de los cuadros La maja desnuda y La maja vestida, de Francisco de Goya, en el Museo del Prado (muestra una fotografía), donde fueron detenidos y acusados de un delito contra el patrimonio. Las mismas personas que en noviembre se habían pegado a los marcos de las majas intentaron hacer lo mismo en esta misma tribuna del Congreso para pegarse a ella. (Muestra una fotografía). Accedieron al hemiciclo como parte de una visita guiada y, afortunadamente, no se produjeron daños porque no culminaron su acción. En marzo de 2023 mancharon con pintura roja la fachada del Congreso. (Muestra una fotografía). En este caso, eran una decena de personas. Un año antes esas mismas personas habían mezclado agua y remolacha para crear un líquido similar a la sangre y teñir también la fachada del Congreso. Se les imputó un delito contra el patrimonio histórico y se les reclamó una indemnización. La limpieza costó al presupuesto del Congreso 2592 euros. El 6 de noviembre de 2023 un nuevo ataque ocupaba las portadas de los diarios contra La Venus del espejo, de Diego Velázquez. (Muestra una fotografía). En este caso el modus operandi del grupo de vándalos fue un poco más violento, rompieron a martillazos el cristal de seguridad del cuadro. La obra de Velázquez sufrió daños leves en su superficie y fue retirada temporalmente de la exposición para su restauración.

Durante siglos, señorías, el arte ha servido como medio preferente para expresar nuestra humanidad, los sentimientos que nos definen como seres humanos, las emociones y percepciones del mundo que nos rodea. Desde las pinturas rupestres en las cuevas de Altamira hasta la pintura contemporánea de Miquel Barceló, el arte y muy especialmente la pintura y la escultura son el espejo más perfecto de los muchos siglos de historia, de las ideas, de las creencias y de las formas de vida. Han sido muchos los atentados cometidos contra diferentes obras artísticas icónicas en la historia, pero en los últimos años se han intensificado, con características diferentes a los ataques anteriores, para los que las legislaciones de los diferentes países y, entre ellos, el nuestro, no están preparadas. Ante el temor a un fenómeno que se multiplica y que aún puede ser más grave, noventa y dos directores de museos, entre los que se encontraban el del Prado, el del Museo Guggenheim de Bilbao, el del Thyssen-Bornemisza, el del Louvre, el del Centro Pompidou, el del MoMA de Nueva York o el Museo Británico, firmaron una carta en la que expresaron su preocupación por este fenómeno; cito textualmente: «Los activistas responsables de estos ataques subestiman la fragilidad de estas irreemplazables obras del patrimonio cultural mundial, que deben ser conservadas». De la misma manera, el ICOM, el Consejo Internacional de Museos, se ha unido a la calificación de todos estos hechos como vandalismo artístico, resaltando la fragilidad de las obras de arte, que son patrimonio de comunidades enteras y de la humanidad en su conjunto. El director del Museo del Prado, Miguel Falomir, subrayó ―y cito textualmente― que existen formas bastante más inteligentes para defender causas nobles. Estos ataques se preparan como un mero espectáculo en busca de notoriedad en contra del cambio climático o de cualquier otro fin, pero convierten esos objetivos en una farsa, un mero espectáculo que puede, en cambio, tener graves consecuencias para la conservación de esas obras artísticas irreemplazables.

Aunque la mayoría de estos vándalos se quedan a centímetros del daño a la obra de arte, lo cierto es que el riesgo es extremo. Algunos museos, mediante la interposición de una denuncia, han pedido contraprestaciones económicas a los manifestantes por los daños causados, otros en cambio no han reportado daños y no se ha denunciado, pero todos los museos mundiales han tenido que intensificar sus medidas de protección, duplicando en algunos casos los gastos de seguridad y reforzando la vigilancia sobre visitantes y también en las salas. Se han visto obligados a modificar los protocolos de seguridad sobre los visitantes, antes limitados a impedir el acceso portando objetos metálicos. Ahora las búsquedas deben ampliarse a identificar líquidos, pegamento u otras sustancias susceptibles de ser utilizadas en estos ataques. Gracias a este refuerzo de las medidas de seguridad, se evitaron actos de vandalismo, por ejemplo, contra el icónico El grito, de Edvard Munch, o contra uno de los autorretratos del Vincent van Gogh. Algunos museos valoran ahora incluso la prohibición de entrar en sus recintos con cámaras de vídeo o teléfonos móviles para impedir la grabación de estos hechos vandálicos, porque el mayor interés para la realización de esos ataques es precisamente su difusión en redes sociales y no otro.

Veamos la respuesta de nuestro sistema jurídico a estos actos vandálicos, cada vez más frecuentes en nuestro país y en todo el mundo occidental. El artículo 46 de la Constitución española encarga a los poderes públicos garantizar la conservación y la promoción del patrimonio histórico, cultural y artístico y de los bienes que lo integran. Este mandato llevó a la elaboración de una ley específica, la Ley 16/1985, del Patrimonio Histórico Español, que establece que la protección y el enriquecimiento de los bienes que lo integran constituyen obligaciones fundamentales que vinculan a todos los poderes públicos. Su Título IX regula las infracciones administrativas y las sanciones para los atentados de que son objeto los bienes integrantes del patrimonio histórico, reservando los ataques más graves, no fácilmente reparables, al ámbito del derecho penal, al que remite el artículo 76.1 de la Ley del Patrimonio Histórico Español. El artículo 323 del Código Penal en su apartado 1 señala pena de prisión de seis meses a tres años o multa de doce a veinticuatro meses al que cause daños en bienes de valor histórico, artístico, científico, cultural o monumental, si se hubiesen causado daños de especial gravedad o hubieran afectado a bienes cuyo valor histórico, artístico, científico, cultural o monumental fuera especialmente relevante. A todo ello debemos añadir el reparto competencial que en materia de patrimonio histórico establece nuestra Constitución. El Estado tiene competencia exclusiva sobre la defensa del patrimonio cultural, artístico y monumental español contra la exportación, la expoliación y en museos, bibliotecas y archivos de titularidad estatal, sin perjuicio de su gestión por las comunidades autónomas, y el artículo 148.1.15.ª y 16.ª atribuye a las comunidades autónomas otras competencias en materia de museos, bibliotecas, conservatorios y patrimonio. Pero la normativa actual no está preparada para prevenir y sancionar muchas de estas nuevas actuaciones en contra del patrimonio histórico. Tampoco las políticas de los museos internacionales se orientaron a prevenir e impedir estos actos, sino que se centraban sobre todo en impedir y prevenir los robos. Por ello, y sin perjuicio de los distintos niveles de protección, con pleno respeto al ámbito competencial, el Grupo Parlamentario Popular propone con esta proposición de ley introducir dos nuevas infracciones específicas en la Ley del Patrimonio Histórico Español que tipifiquen con exactitud las conductas que atentan no solo contra los bienes muebles protegidos, sino contra sus soportes y entornos, que de hecho son los más afectados en esta nueva modalidad. Son dos nuevos supuestos en el artículo 76.1 de la ley.

Señorías, el arte transforma la vida y puede cambiar el mundo por su capacidad de influir en la forma en la que las personas piensan y sienten. No tiene utilidad de evidente…

Presidencia. Señoría, debe ir finalizando.

Marta González Vázquez

PPDiputada.Página 20

Termino, presidente. No persigue ningún fin práctico. Como dijo Oscar Wilde, el arte es profundamente inútil, pero tan necesario como el aire o el alimento. El arte se define cuando se vive y se contempla. Nuestro principal objetivo como legisladores debe ser su protección para que se viva, se contemple y se mejore el mundo. Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Gracias. En turno de fijación de posiciones, por el Grupo Parlamentario Mixto, tiene la palabra la señora Velarde Gómez.

Martina Velarde Gómez

PodemosDiputada.Página 20Vídeo

Muchas gracias, presidente. Señorías del Grupo Popular, la temperatura del planeta lleva más de un año por encima del límite seguro que han trazado los científicos. Según los datos revelados por el servicio Copernicus, entre junio de 2023 y mayo de 2024 la temperatura ha estado 1,63 grados más allá de los niveles de la era preindustrial cuando el objetivo del Acuerdo de París contra el cambio climático pide que el calor extra se contenga como máximo en 1,5 grados para finales del siglo XXI. ¿Y qué hacen ustedes? Traer aquí una proposición de ley que no está pensada para proteger el patrimonio cultural, sino con el único objetivo claro de criminalizar unas protestas pacíficas que no han causado directamente daño alguno a las obras artísticas y que buscan concienciar y visibilizar el principal problema que nuestro planeta está sufriendo ahora mismo, el cambio climático antropogénico. Es sorprendente que vengan a perseguir y a criminalizar el movimiento climático. Recientemente —s‌ e lo recuerdo— Josu Jon Imaz, el consejero delegado de Repsol, acusó en su junta general de accionistas a los ecologistas de ser los causantes del cambio climático, y aún no ha pedido disculpas por ello. Podemos y Alianza Verde hemos presentado una iniciativa parlamentaria reprobando esas palabras y exigiendo que se retracte, pero todavía no lo ha hecho. A ver si lo entienden ya, señorías del Partido Popular: no es al movimiento ecologista a quien hay que perseguir, sino a quienes destruyen cada día nuestro planeta. El activismo climático no es terrorismo ni vandalismo, la verdadera amenaza proviene de los negacionistas y de ustedes, que les apoyan, señorías del Partido Popular. Les digo más: cualquiera que nos esté oyendo hoy puede comprobar que ninguna obra de arte, ninguna, ni en nuestro país ni en los países del entorno, ha sido dañada por la acción de la protesta de nadie. Son acciones que, por muy llamativas que sean, se han limitado a representaciones simbólicas y a performance, que, entre otras cosas, han obtenido justo el objetivo que se habían prefijado, que es llamar la atención sobre la crisis ambiental que estamos sufriendo.

Pero —‌repito— traen esto aquí con otro objetivo. Su preocupación por el patrimonio cultural es puro postureo, señorías del Partido Popular, y bien lo sabemos las que tenemos la desgracia de que ustedes nos gobiernen en nuestros territorios. Si les importase algo, serían los primeros en limitar la acción especulativa en nuestras ciudades y en defender la cultura y el patrimonio con mayores recursos donde gobiernan, cosa que no hacen, porque donde están gobernando prefieren destinar más financiación a los toros que al mantenimiento, al cuidado o la difusión del patrimonio cultural y artístico de nuestras ciudades. Como mucho, para ustedes la cultura y el patrimonio son algo útil cuando pueden hacer caja, eso lo sabemos muy bien por la gestión que hacen de los museos en Andalucía, que les avala. Así que lo que les interesa es que las cuestiones ambientales, las luchas en contra del cambio climático, no estén en el centro del debate público ni tampoco del debate político. Cuanto menos se hable de los efectos del cambio climático, más cemento para sus amigos de los fondos de inversión. Cuanto menos se discuta sobre lo que los movimientos ecologistas y ambientalistas alertan, como la sequía, más fácil les es seguir con la depredación sistemática de nuestro patrimonio ambiental y natural, como lo están haciendo con Doñana. Lo que buscan es que nadie cuestione la barra libre de la que disponen los fondos de inversión en todos los sitios donde ustedes gobiernan para depredar y para expoliar nuestro patrimonio.

Hay tres cosas que representan en este momento un peligro enorme para el patrimonio artístico del planeta, y, para su asombro, no son los botes de tomate de los activistas del cambio climático: las guerras, que lo devastan todo —‌en Irak ustedes no tuvieron tanta sensibilidad como la están teniendo en esta PL—; la especulación urbanística, que se lleva todo por delante, priorizando las ganancias de unos pocos, y los efectos del cambio climático, con los aumentos de temperatura y fenómenos imprevistos y extraordinarios, que sí representan un enorme problema y un enorme peligro para la conservación de nuestro patrimonio arqueológico e histórico. De ahí su hipocresía, señorías del Partido Popular. ¿Ustedes quieren criminalizar a quienes señalan uno de los problemas más graves que tenemos hoy en nuestra civilización? Sí. ¿Y para qué? Pues para evitar que su modelo económico, basado en la depredación ambiental, en el expolio y en la especulación, sea puesto en cuestión.

Señorías, si de verdad quieren hacer algo útil para el patrimonio cultural y artístico de nuestro país, díganles a Moreno Bonilla, a Ayuso, a Mañueco, etcétera, que destinen más recursos a su conservación y menos a los toros o a las cofradías, como pasa en Andalucía. Dediquen más esfuerzos para que la ciudadanía pueda disfrutar de nuestro patrimonio y que no sea solo un atractivo para turistas entre una caña y una horita de playa. Señorías del Partido Popular, lo que buscan con esta ley —‌lo voy a decir muy claramente— es hacer una ley mordaza a medida en contra de colectivos concretos. Eso es lo que pretenden ustedes con esta ley, represión pura y dura que pretenden esconder tras una aparente sensibilidad artística —‌me río yo, la verdad, de esa sensibilidad artística—, la misma sensibilidad que tenía Almeida cuando hizo sonrojar y asombrarse a unos niños de colegio que le preguntaron si salvaría el Amazonas o Notre Dame, y dijo que Notre Dame. Los niños tuvieron que recordarle que el Amazonas era el pulmón del mundo.

Termino. A ver si lo entienden, señorías del Partido Popular, como lo entienden los niños de ese colegio: va a llegar un momento en el que no habrá nadie —‌nadie— para admirar esas obras de arte, porque no habrá nadie y porque no habrá obras de arte que admirar, señorías del Partido Popular.

Presidencia. Tiene que finalizar.

Martina Velarde Gómez

PodemosDiputada.Página 21

Termino. No hay planeta B, y nos habremos cargado el planeta mientras ustedes seguirán soñando con poner ladrillos, aunque sea en el desierto.

Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Gracias. Por el Grupo Parlamentario Vasco (EAJ-PNV), tiene la palabra el señor Agirretxea Urresti.

Joseba Andoni (GV (EAJ-PNV)) Agirretxea Urresti

PNVDiputado.Página 21Vídeo

Arraltsalde on. Buenas tardes a todas y a todos. Algunos tenemos la aburrida manía de centrarnos en el tema, de no hablar de otras cosas y de ceñirnos a lo que dice el texto, pero parece que eso no tiene ningún encanto y que gusta más hablar de otras cosas, cuando se supone que de lo que tenemos que hablar es de lo que dice el texto o lo que no dice el texto. Edozein kasutan, badakit, bagenekien jakin ere hasieratik lege proposamen honen helburua bat izan arren, zer debate sortuko zen hemiziklo honetan eta nondik nora etorriko ziren, batez ere. lege proiektuaren kontrako jarrera aurkeztu duten eta dutenen artean, ezta? Egia esan, nik galdera bat egingo nioke justu, gainera, aurretik hitz egin duen emakumeari, hau da, posible da klima aldaketaren aldeko borroka horretan parte hartzea? Posible da munduan egin diren injustizia asko eta askoren kontra egotea? Posible da protestatzen diren zenbait konturen alde egotea eta era berean testu honetan esaten den gauza askorekin alde egotea? Posible da edo bateraezinak dira, Velarde anderea? Nik uste dut posible dela, zeren ez dezagun gure protesten mendeku hartu artearekin, zeren, azken batean, mendeku txiki bat iruditzen zait, eta nolabait edo beste egin nahi baldin bada benetan borroka bat, badaude lekuak eta moduak, eta hori iruditzen zait, azken batean, ez zela modurik egokiena.

De cualquier manera, sabíamos desde el principio que el objetivo de esta proposición de ley crearía un debate concreto y sabíamos desde dónde vendrían las posiciones ante esta proposición de ley. Yo quisiera hacer una pregunta a la persona que ha intervenido antes. ¿Es posible participar en la lucha contra el cambio climático y es posible luchar en contra de muchas de las injusticias del mundo y es posible estar a favor de muchas cosas por las que se protesta y se puede estar, asimismo, en contra de muchas de las cosas que se dicen en este texto? Yo creo que es posible. No utilizamos nuestras propuestas para ejercer una venganza en contra de nuestras obras de arte. Si realmente se desea luchar, existen espacios y momentos para ello y creo que este no es el mejor de los sistemas.

La proposición de ley que trae el Partido Popular es una modificación de la Ley 16/1985, de Patrimonio Histórico Español, y más allá —‌decía en euskera— de lecturas más o menos interesadas que se quisieran hacer —algunos tenemos la mala costumbre de no entrar en esas historias— está claro lo que en la exposición de motivos dice el Partido Popular —c‌ ito—: «Los recientes ataques que se han perpetrado contra las obras de arte en todo el mundo constituyen una nueva amenaza contra el patrimonio histórico, cultural y artístico, que además se acrecienta por el efecto llamada que provoca por la comisión de estos ilícitos, dada su repercusión pública. Al margen de los fines de dichas acciones…». Entonces, el debate aquí, seguramente, el argumentario central de este debate, es ese: «Al margen de los fines de dichas acciones».

El Código Penal en su artículo 323 castiga los daños a bienes de valor histórico. Eso ya es un delito, ya está en el Código Penal. En esta modificación que propone el Partido Popular se plantea modificar el apartado de infracciones administrativas, se intenta calificar de infracción poner en peligro los bienes protegidos por la Ley del Patrimonio Histórico. Y ¿qué es poner en riesgo? Pues el texto que propone el Partido Popular dice que poner en riesgo es cualquier ataque al bien protegido o a los elementos que se encuentran unidos a él o les sirven de protección —‌esa es la diferencia de lo que ya es un ilícito penal que ya está en el Código Penal—, los soportes o las coberturas. Muchas de las acciones que ha citado la señora González antes evidentemente se han producido y han estropeado o han ido en contra de esas protecciones, que precisamente están por algo, porque, si no, igual lo que se estropeaba era la obra de arte en sí. También la invasión reiterada y duradera de la zona de exclusión en torno a él se considera infracción. Podemos no estar de acuerdo en algún matiz, pero básicamente compartimos el criterio de los proponentes.

No debemos hacer demagogias donde no tienen cabida. Esto no va de derecho a manifestarse o de derecho a la protesta, incluso a la rebeldía, contra aquello que no nos gusta. Se trata de proteger bienes que son de todos; al fin y al cabo, es una cosa tan sencilla como esa. Y, como es una toma en consideración, tiene un valor positivo, es decir, es abiertas, susceptible de ser enmendadas y las discrepancias que se planteen pueden ser de alguna manera planteadas como enmiendas y después puede haber una negociación, porque ya les digo que el texto, tal y como está redactado en su totalidad, a mi grupo no le convence del todo.

Hay una segunda modificación, y ya voy acabando. Se añade un nuevo apartado al artículo 72 de la Ley 16/1985, de 25 de junio, del Patrimonio Histórico Español, que dice: «Se establecerán las medidas necesarias para la conservación y protección de los bienes custodiados en los archivos, bibliotecas y museos de titularidad estatal, incluyendo, cuando fuera necesaria la restricción de acceso temporal…». ¿Cuáles son apartados objetivos?: «Las personas que hubieran sido sancionadas por las infracciones del artículo 76.1 k) o l) o condenadas por el delito tipificado en el artículo 320 del Código Penal». Es decir, objetivamente se dice que aquellas personas que hayan sido condenadas por esto se les va a restringir el acceso. Pero hay un apartado que es más subjetivo, el que dice: «Personas o grupos de personas». Y claro, la pregunta es: ¿y quién decide qué personas o qué grupos de personas y con qué criterio? Porque dice: En particular, a los que han sido condenados. Está claro quiénes son esos, pero puede haber más que no han sido condenados y que son personas o grupos de personas. Por tanto, estas inconcreciones a veces dejan un limbo que precisamente no suele ser lo más importante o lo más objetivo.

Mi grupo, como decía, no va a entrar en debates estériles ni intencionados. Tendríamos mucho que hablar sobre patrimonio, sobre bienes, sobre propietarios de bienes o sobre propietarios de bienes incautados y expoliados y no devueltos, pero hoy no va de eso. Se trata de proteger, y defenderemos siempre que se proteja. Quizá este no sea el texto más correcto, pero siempre defenderemos que se proteja.

Gracias.

Presidencia. Gracias. Por el Grupo Parlamentario Euskal Herria Bildu, tiene la palabra el señor Matute García de Jalón.

Oskar Matute García de Jalón

EH BilduDiputado.Página 23Vídeo

Presidente, señorías, arratsalde on guztioi. Buenas tardes. Probablemente, en una de las pocas cosas en las que todas las personas que nos damos cita en este hemiciclo podremos estar de acuerdo es en que la política no atraviesa sus mejores momentos, en que la política no goza de una alta estima por parte de la ciudadanía del Estado español en estos momentos, y las causas seguramente serán múltiples. Tendrá que ver, en parte, con el clima político un tanto bronco, pero también con que los políticos nos enfrascamos en debates que o bien se utilizan de anzuelo o bien no hablan claro. Yo creo que lo que habría que hacer es hablar claro, también en este punto, y hablar claro no es tan difícil, porque, si uno escucha la intervención y luego lee con atención la proposición de ley, lo que uno entiende, y esto no es irse del debate, es que aquí no se ha hablado claro. Aquí se nos presenta una defensa hermosa del patrimonio mundial, de las obras de arte mundiales, para no hablar de que lo que realmente molesta es la causa que motiva esas protestas, que es la causa de los activistas climáticos. (La señora González Vázquez hace gestos negativos). Sí, porque se citan solo las acciones que se han llevado en los últimos tiempos en defensa del clima o para denunciar lo que demasiados gobiernos no quieren hacer respecto a su compromiso con el clima; esa es la realidad. Aquí no estamos hablando de patrimonio histórico, porque sería bastante necio —y yo no les creo necios— presentar una proposición de ley con estos tintes y aires de gravedad cuando en ella se reconoce que el impacto, que el daño real al patrimonio ha sido cero, porque ha sido cero y usted lo sabe; ha sido cero. (La señora González Vázquez pronuncia palabras que no se perciben). Podrán gustarnos más o menos las formas, podrán desagradarnos, incluso podremos estar de acuerdo con las declaraciones del director del Museo del Prado en torno a las justas causas y quizás a las formas no demasiado estéticas, pero ese no es el debate que aquí se nos trae, porque las medidas que se plantean son medidas claramente punitivas. Aquí no estamos hablando de otra cosa que de punitivismo. Yo sí me mirado la iniciativa y creo… (La señora González Vázquez pronuncia palabras que no se perciben). Cállese, por favor, modérese. Si estamos hablando de cultura y de arte por lo menos tengamos educación, si puede. Como decía, probablemente lo que les moleste es que se vea la denuncia, porque lo que no se ve no existe, y, probablemente, taponando todas las posibilidades de expresión de una protesta, de expresión de una reclamación, se evitará que exista. Pero, como les decía, creo que su iniciativa tiene más de teoría de la disuasión aplicada al patrimonio que de otra cosa. Sí, creo que tiene mucho de teoría de la disuasión, que es una doctrina que se utiliza en lo militar y en lo político para prevenir el daño al que pudiera enfrentarse aquel que osara llevar la contraria a alguien, y esto lo vemos por desgracia en el mundo occidental mucho. Y, ¿por qué les digo esto? Porque, si a ustedes les preocupa tanto el patrimonio, no tienen que preocuparse de lo que yo les diga, sino de lo que les diga, por ejemplo, Hispania Nostra, que les dice a ustedes (señala a los escaños del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso), no a mí, no nosotros ni nosotras, a ustedes y a los gobiernos que ustedes dirigen, que, por ejemplo, están destrozando el patrimonio de Castilla y León cuando se habla de la casa de Juan de Zúñiga Avellaneda, de la central térmica de Velilla, del exterior de las murallas de Ávila o del monasterio-hospital de Santa María de las Tiendas. Pero también les dicen, no nosotros ni nosotras, sino estas asociaciones, que ustedes no están haciendo nada, que se están cargando el patrimonio o dañando el patrimonio —‌aquí, sí, daños reales— de la Lonja, en Valencia, de la Basílica de la Virgen, de la catedral de Valencia, de la iglesia Santa Catalina, las covetes de los santos Juanes, los puentes históricos, las Atarazanas o la muralla árabe, por ejemplo. Y eso solo en Valencia, que creo que ahí gobiernan ustedes y no nosotros. Y podríamos seguir así, porque también hablan del Monasterio de Santa María la Real, en Valdeiglesias, que está en Madrid, donde gobiernan ustedes, no nosotros.

¿Qué hacen ante todos esos daños patrimoniales? ¿Qué medida han traído aquí para todos esos daños patrimoniales? Yo se lo puedo resumir bastante fácil: ninguna, ninguna para esto. Han entendido que con lo que hay ya vale. Pero en este caso consideran que lo que hay no es suficiente, y lo que nos plantean, a modo de ejercicio de advertencia, es ir más allá en el carácter punitivo: aumentar las multas, prohibir el acceso a instalaciones, como les han señalado antes, casi con carácter genérico, discrecional y arbitrario, y, por si acaso, impedir que haya cualquier gesto de protesta. Esto es, en definitiva, ir un poquito más allá en la ley mordaza.

Puede haber gente en estas bancadas que piensen que parar esto está bien, pero que lo de la ley mordaza se puede dejar. No, nosotros seguimos pensando que todas las multas derivadas de la ley mordaza, que no es sino una aplicación restrictiva del derecho de asociación, manifestación y libre expresión, son exageradas. Y nos acordamos de los trabajadores y las trabajadoras multadas, nos acordamos de los activistas climáticos, pero también de los colectivos vecinales multados o de la gente que está en la cárcel por hacer frente al fascismo. Y, cómo no, nos acordamos de los jóvenes vascos de la izquierda independentista que tienen que afrontar multas por algo que ni la propia Constitución recoge y en función de esa ley mordaza, que son multas a la gente de Ernai por consecuencias desatadas.

Pero voy al texto, con los minutos que me quedan, porque eso sí se lo voy a agradecer. Cuando uno coge un texto legal, el mayor riesgo que se corre —‌y da igual quien lo haga, cualquier grupo— es que este sea tedioso, que sea aburrido. Estamos hablando de textos legales que intentan ser profundos y no dejar nada a la interpretación libre. Sin embargo, este texto no es así, es hilarante, y eso es bueno. A uno le permite pasar un buen rato. (Rumores). Sí, es hilarante. He dicho que es hilarante. Podría haber sido más cruel, pero creo que hilarante refleja bien lo que es, y no quiero ir más allá.

En diferentes iniciativas, en las más concretas, más allá de la exposición de motivos, plantean tres elementos. El primero que plantean es que hay que penalizar todo lo que suponga la obra de arte en sí, pero en la obra de arte incluyen los soportes, los cristales de protección, la barrera con el cordón que hay delante, incluyen todo. Claro, eso sí lo incluyen, pero cuando hay que festejar en la Cibeles no sé qué triunfo deportivo, ahí dan igual los cordones, la protección y todo lo demás. Incluyen todo eso sabiendo que no genera daño, menos mal que en Borja a la señora Cecilia le dio por pintar el ecce homo antes de esto, porque si no la que le iba a caer no le iba a dejar pensión para el resto de sus días.

Pero van más allá y plantean que, si esto no fuera suficiente para evitar lo que pasa, lo que hay que hacer es ahogarles con multas, cuadruplicar el valor del daño causado, un daño que suele ser cero, pero que ustedes estimarán de alguna manera, por lo menos en lo que tiene que ver con la pintura, con la limpieza de la vitrina, etcétera. Plantean cuadruplicarlo. A mí me parece que esa sentencia es ejemplarizante, lo que no entiendo es por qué no la plantean para todas las demás infracciones que se dan en el Estado español. Por ejemplo, cuando la Comisión Nacional del Mercado de la Competencia dice que Iberdrola o Endesa o no sé quién ha hecho prácticas para alterar los precios del mercado se los condena a una multa de, por ejemplo, 40 millones, cuando han obtenido 150, y a ustedes les parece incluso demasiado. Esto no les pasa aquí.

Voy con el tercer punto, porque este es también realmente divertido. Plantean la restricción y acceso temporal a las personas, como les han señalado, o grupos de personas. ¿Usted sabe lo que está diciendo con esto? ¿A quién le corresponde determinar qué grupo de personas no puede entrar a dónde en virtud de algo que ha hecho alguien a título personal? Le voy a poner un ejemplo concreto, para ver si así lo entienden. Hace unos años, en la catedral de Santiago, a alguna persona —‌perturbada, si quieren— se le ocurrió pintar en una de las esculturas de una de las puertas de la catedral de Santiago la cara de un cantante de Kiss, un grupo de rock heavy. Con su doctrina, ¿qué hacemos?, ¿prohibimos a todos los heavies la entrada a las bibliotecas nacionales porque forman parte de ese grupo? (La señora González Vázquez pronuncia palabras que no se perciben). Por favor, déjeme terminar.

En cualquier caso, y termino ya, ustedes, con esta iniciativa, ya que hablan de los antecedentes y citan la Constitución Española, lo que tendrían que hacer es leerse mejor artículo 21, que señala que solo se puede prohibir cuando la alteración del orden público hace peligrar o peligra para personas y bienes, y de nada de esto estamos hablando, sino de una actitud punitiva pura y dura.

Besterik ez. (Aplausos).

Presidencia. Gracias. Por el Grupo Parlamentario Junts per Catalunya tiene la palabra el señor Pujol Bonell.

Eduard Pujol Bonell

JuntsDiputado.Página 25Vídeo

President, senyories, bona tarda. El Partit Popular ens planteja augmentar les sancions pels que atemptin contra el patrimoni històric. Fins aquí anem bé. Es vol acabar amb el vici de mirar cap a una altra banda quan l’incívic de torn vol ser un heroi planetari gràcies al ressò de les xarxes i la televisió. Passat per la traductora, es vol castigar els que vandalitzen, per exemple, el Baluard de Migdia o l’església del Pi a la Barcelona d’Ada Colau, actituds que gairebé eren premiades per l’alcaldessa, que ja no hi és. I, naturalment, també es vol sancionar els activistes que entren, o que entrin, al Museu del Prado per tirar tomàquet contra un quadre. Però, dit això, volem ampliar el debat.

Primer: evidentment, des de Junts, som contraris a qualsevol forma de vandalisme contra el patrimoni històric, aquí i a tot arreu. Però els recordem, senyora del PP, diputada, els recordem que les llengües també són patrimoni, i que sovint és el Partit Popular qui practica vandalisme polític contra la llengua, la cultura i la memòria de Catalunya. Hi ha vàndals que, efectivament, esquincen quadres. Ho critiquem. Ho censurem. Però mentir obertament sobre la realitat lingüística i social de Catalunya, i fer-ho en aquest mateix Congrés, també és vandalisme.

Segon: Catalunya té una llei pròpia de patrimoni aprovada, com vostè deu saber, senyora diputada, el 1993 i, per tant, alerta amb envair competències. Les coses són molt clares. La Generalitat de Catalunya, d’acord amb l’article 9 de l’Estatut d’Autonomia, té competència exclusiva en aquesta matèria. Per tant, una vegada més, avís a navegants, a tots els navegants, no s’asseguin a sopar a la taula del veí quan no se’ls ha convidat.

Tercera reflexió: clar que s’ha de protegir el patrimoni històric. Només faltaria. Però tot això és molt més profund. La nostra societat ha debilitat aprenentatges elementals. Ens creuem pel carrer i no ens diem «bon dia». S’ha perdut el sentit de pertinença responsable a la comunitat. Tenim valors que són bàsics ingressats a l’UCI. Els parlo d’entendre, per exemple, que les coses de tots són de tots, que els carrers, els parcs, els trens, els fanals, els museus, que tot és una mica molt de cadascú de nosaltres. Hem oblidat que les coses de tots s’han de cuidar com les cuidem a casa perquè, si no, els espais comuns, la plaça, l’àgora, fan literalment fàstic. Avui parlem de normes. Sí. Avui també critiquem els discursos polítics que es basen en el tot s’hi val, el campi qui pugui en l’espai públic; discursos polítics que irresponsablement s’han convertit en idea política. I avui, de retruc, també alertem de la infinita debilitat de l’auctoritas. I posats a estirar aquest fil, també denunciem la pèrdua de respecte cap a la figura dels ensenyants, com d’important és tenir bons mestres i mestratges. Aquest és el debat. D’acord, aquesta és part del debat, dir no a l’incivisme i aturar, també, la dictadura del políticament correcte.

I per cert, és veritat, la protesta sempre legítima, la protesta sempre legítima, però la protesta no pot ser una excusa per deteriorar l’espai públic i malmetre el respecte. Per tant, alerta. Degradar les virtuts públiques ens aboca a l’incivisme. Degradar les virtuts públiques i democràtiques que ens ajuden a viure junts bé, plegats, ens aboca a l’incivisme. Per tant, fem una crida a la responsabilitat. Responsabilitat de tots. Els crits i el soroll d’aquest Parlament, les famoses màquines del fang, que haberlas, haylas, no escoltar els que parlem en català perquè parlem en català, faltar al decòrum a la presidenta Armengol, convertir, com tantes vegades fan, el Congrés en una taverna, tot això no ajuda a crear una atmosfera pública de respecte.

Com volen fer entendre a la gent que als metges no se’ls amenaça mentre aquí hi ha partits que viuen de l’insult? I amb el seu permís, senyors del PP, ara vaig per vostès: animar els jutges a saltar-se la llei perquè sí, a ser colpistes amb toga, convertir els fiscals del Suprem en els muppets de Barrio Sésamo, això és carregar-se les regles del joc. No pots denunciar els ximples que embruten un quadre de Picasso amb un pot de Titanlux si abans t’has dedicat a embrutar l’estat de dret. Com vols parlar de respecte? Com es pot parlar de respecte si el teu programa polític és arrossegar les lleis que s’aproven en aquest Congrés per la porqueria? Com pots? És impossible. Senyor Tellado, ja pot anar movent el cap, ja el pot moure, ja, però és impossible.

Senyories, aquesta és la cruïlla, la coherència i el respecte. Alimentar el joc brut, premiar els jutges prevaricadors, confondre la sala de vistes del Suprem amb la seu nacional del Partit Popular, perquè avui ja ens va bé, és vandalisme democràtic. On queda la pulcritud pública? Nosaltres, Junts per Catalunya, defensem la civilitat en tots els espais públics i també en la política. No volem vandalisme contra el patrimoni històric, evidentment, però tampoc volem vandalisme polític contra la democràcia i contra Catalunya. Senyories, ara ja ho saben. Moltes gràcies.

Presidente, señorías, buenas tardes. El Grupo Popular nos plantea aumentar las sanciones para quienes atenten contra el patrimonio histórico, y hasta aquí todo bien. Se quiere terminar con el vicio de mirar hacia otro lado cuando el incívico de turno quiere ser un héroe planetario gracias al eco de las redes y la televisión. Si esto lo pasamos por la traductora, lo que se quiere aquí es castigar a los que vandalizan, por ejemplo, el baluarte de Migdia o la Iglesia del Pi en la Barcelona de Ada Colau, actitudes que casi eran premiadas por la alcaldesa que ya no está, y también se quiere sancionar a los activistas que entren en el Museo del Prado para echar tomate contra un cuadro. Pero, dicho esto, queremos ampliar aquí el debate. Primero. Evidentemente desde Junts somos contrarios a cualquier forma de vandalismo contra el patrimonio histórico, aquí y en todas partes. Pero le recordamos, señora del PP, diputada, que las lenguas también son patrimonio y que, a menudo, es el Partido Popular quien practica vandalismo político contra la lengua, la cultura y la memoria de Cataluña. Hay vándalos que, sin duda, rasgan cuadros, y lo criticamos, lo censuramos, pero mentir abiertamente sobre la realidad lingüística y social de Cataluña y hacerlo en este mismo Congreso también es vandalismo. Segundo. Cataluña tiene una ley propia de patrimonio aprobada, como seguro sabe, señora diputada, en 1993, así que cuidado con invadir competencias. Las cosas son bien claras: la Generalitat de Catalunya, según el artículo 9 del Estatuto de Autonomía, tiene competencia exclusiva en esta materia. Por lo tanto, una vez más aviso a navegantes, a todos los navegantes: no se sienten a cenar en la mesa del vecino si no han sido invitados. Tercera reflexión. Claro que hay que proteger el patrimonio histórico, faltaría más, pero todo esto es mucho más profundo. Nuestra sociedad ha debilitado los aprendizajes elementales. Nos cruzamos por la calle y no nos decimos buenos días. Se ha perdido el sentido de pertenencia responsable a la comunidad. Tenemos valores básicos que están en la uci. Les hablo de entender, por ejemplo, que las cosas de todos son de todos, que las calles, los parques, los trenes, las farolas, los museos, que todo es un poco mucho de cada uno de nosotros. Hemos olvidado que las cosas de todos deben cuidarse como las cuidamos en casa, porque si no el espacio común, la plaza, el ágora dan literalmente asco. Hoy hablamos de normas, sí. Hoy también criticamos los discursos políticos que se basan en el todo vale, en el ancha es Castilla en el espacio público, discursos políticos que de forma irresponsable se han convertido en idea política. Y hoy también alertamos de la infinita debilidad de la autoritas y, puestos a tirar del hilo, denunciamos también la pérdida de respeto hacia la figura de los enseñantes. ¡Cuán importante es tener buenos maestros y maestrías! Esto es parte del debate, decir que no al incivismo y parar también la dictadura de lo políticamente correcto. Por cierto, es cierto, la protesta siempre es legítima, pero la protesta no puede ser una excusa para deteriorar el espacio público y echar el respeto por los suelos, así que, degradando las virtudes públicas nos llevará al incivismo. Si degradamos las virtudes públicas y democráticas que nos permiten convivir, todo ello nos lleva al incivismo. Así que llamamos a la responsabilidad. Responsabilidad de todos: los gritos y el ruido de este Parlamento, las famosas máquinas del fango, no escuchar a los que hablamos en catalán porque hablamos en catalán, faltar al decoro a la presidenta Armengol, convertir el Congreso, como hacen tantas veces, en una taberna. Todo esto no ayuda a crear un ambiente público de respeto. ¿Cómo quieren que la gente entienda que a los médicos no se les amenaza mientras aquí hay partidos que viven del insulto? Con su permiso, señores del PP —‌ahora voy a por ustedes— animar a los jueces a saltarse la ley porque sí, a ser golpistas con toga convertir a los fiscales del Supremo en los muppets de Barrio Sésamo es cargarse las reglas del juego. No puedes denunciar a los que ensucian un cuadro de Picasso con un tarro de Titanlux si antes te has dedicado a ensuciar el Estado de derecho. ¿Cómo quieres hablar de respeto, cómo se puede hablar de respeto si tu programa político es arrastrar las leyes que se aprueban en este Congreso por la basura? ¿Cómo se puede? Es imposible. Señor Tellado, ya puede negar con la cabeza, ya puede mover la cabeza, haga lo que quiera, pero es imposible. Esa es la cuestión, señorías, la coherencia y el respeto. Alimentar el juego sucio, premiar a los jueces prevaricadores, confundir la sala de vistas del Supremo con la sede nacional del Partido Popular porque hoy ya nos viene bien, eso es vandalismo democrático. ¿Dónde queda la pulcritud pública? Nosotros, Junts per Catalunya, defendemos la civilidad en todos los espacios públicos y también en la política. No queremos vandalismo contra el patrimonio histórico, evidentemente, pero tampoco queremos vandalismo político contra la democracia y contra Cataluña. Señorías, ahora ya lo saben. Muchas gracias.

Presidencia. Muchas gracias. Por el Grupo Parlamentario Republicano, tiene la palabra el señor Álvaro Vidal.

Francesc-Marc Álvaro Vidal

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Bona tarda. Buenas tardes, señorías. Una previa, señora González, si me lo permite. Ha citado usted a un gran disidente y a un gran poeta, Oscar Wilde, pero, si me lo permite, le voy a ofrecer otra cita que yo creo que es más acorde con lo que estamos hablando. Dice Wilde: «La rebeldía, para todo el que haya leído la Historia, es una virtud primordial del hombre. Ella y la desobediencia han hecho posible el progreso humano». Se lo digo porque, claro, hay muchos Wilde, pero a nosotros nos gusta este. Senyories, aquesta proposició del PP planteja una falsa col·lisió de drets, el dret a la protesta i el dret i el deure de preservar els béns públics. Repeteixo: és una falsa col·lisió. Perquè el dret a la protesta no venim aquí avui a discutir-lo. No ho podem discutir, en tant que demòcrates. És evident que el dret a la protesta té límits, però recordem una cosa que està en la Constitució, si és que la puc esmentar. És un dret fonamental, el dret a discrepar, el dret a protestar. Això, senyories del PP, vostès ho saben, és el que separa justament una societat oberta, esmentaré Karl Popper, que tampoc era un bolxevic, d’una societat autoritària. Per tant, la protesta adopta diverses formes, algunes discutibles. A tots no ens agraden totes les formes. Però direm que és inherent a la protesta emprar formes, a vegades, abruptes i extremes per cridar l’atenció. Diré, senyories, una obvietat: moltes conquestes socials no s’haguessin aconseguit sense protestes rupturistes i extraordinàriament molestes. Per cert, les relacions entre l’art i la protesta són molt antigues. No parlem d’una cosa que s’han inventat els activistes climàtics. És una cosa que sempre s’ha fet servir per despertar consciències, perquè l’art, a més a més de promoure una vida millor, una vida digna, l’art és també una eina de consciència i de futur. Per exemple: el 10 de març de l’any 1914, la sufragista britànica Mary Raleigh Richardson va entrar a la National Gallery i va clavar diverses ganivetades a La Venus del espejo, el quadre de Velázquez. Oh, quin horror. Una sufragista va fer això. Suposo que d’acord amb la proposició de vostès, aquesta pobra dona estaria, diguem, 100 anys a la presó. Val a dir que la protesta també s’ha fet a vegades des de dins de l’univers artístic. Per exemple, Marcel Duchamp o el famós activista i artista xinès Ai Weiwei que, com saben, es va carregar una urna, diguem, molt antiga i valorada de la cultura xinesa per, justament, denunciar la tirania xinesa. Darrerament, en aquest Congrés, vostès ho saben, a fora, en els lleons, diversos activistes climàtics, entre ells eminents científics, van emprar un líquid de color roig per protestar. Per cert, senyora González, era un líquid innocu. En menys de dues hores es va esborrar i no va fer malbé la pedra. Per tant, la protesta té moltes formes, i nosaltres som partidaris que es pugui exercir. Demana, evidentment, una certa atenció a l’equilibri entre protesta i protecció del patrimoni, però nosaltres filem prim. Creiem que la seva proposició no fila prim. És, i ho diré en castellà...

Señorías, esta proposición del PP plantea una falsa colisión de derechos, el derecho a la protesta y el derecho y el deber de preservar los bienes públicos. Repito, es una falsa colisión. Porque el derecho a la protesta no venimos aquí a discutirlo, no podemos discutirlo en tanto que demócratas. Es evidente que el derecho a la protesta tiene sus límites, pero recordemos algo que está en la Constitución, si es que me permiten mencionarla: es un derecho fundamental el derecho a discrepar y a protestar. Esto, señorías del PP, ustedes lo saben, es lo que separa una sociedad abierta —‌y lo quiero mencionar, porque tampoco es que fuera un bolchevique— de una sociedad autoritaria. Por lo tanto, la protesta adopta diferentes formas, algunas discutibles, no a todos nos gusta todas las formas, pero diremos que es inherente a la protesta utilizar formas abruptas y extremas para llamar la atención.

Y diré, señorías, una obviedad: muchas conquistas sociales no se hubieran logrado sin protestas rupturistas y extraordinariamente molestas. Por cierto, las relaciones entre el arte y la protesta son muy antiguas. No hablamos de algo que se han inventado los activistas climáticos, es algo que siempre se ha utilizado para despertar conciencias, porque el arte, aparte de promover una vida mejor, una vida digna, el arte es también una herramienta de conciencia y de futuro. Por ejemplo, el 10 de marzo de 1914, la sufragista británica Mary Raleigh Richardson entró en la National Gallery y clavó un par de cuchillos en La Venus del espejo, de Velázquez. ¡Oh, horror, una sufragista hizo eso! Supongo que, de acuerdo con la propuesta suya, esta pobre señora estaría encerrada cien años en la prisión. Pero hay que decir que la protesta también se ha hecho a veces desde dentro del universo artístico, como, por ejemplo, Marcel

Duchamp o el famoso activista y artista chino Ai Weiwei, que, como saben, se cargó una urna muy antigua y muy valorada de la cultura china, justamente para denunciar la tiranía china.

Últimamente, en este Congreso, ustedes lo saben, fuera, donde los leones, diferentes activistas climáticos, entre ellos eminentes científicos, utilizaron un líquido de color rojo para protestar. Por cierto, señora González, no era un líquido inocuo, que en menos de dos horas se borró y no dañó la piedra. (La señora González Vázquez hace gestos negativos). Por lo tanto, la protesta tiene muchas formas y nosotros somos partidarios de que se pueda ejercer. Lógicamente, usted pide un equilibrio entre protesta y protección del patrimonio cultural, pero nosotros hilamos fino, porque creemos que su propuesta no hila tan fino. Lo diré en castellano.

En la lengua de Cervantes, es una proposición de brochazo, brochazo y brocha gorda. Fixin-se que, com deia el company de Bildu, finalment, les seves intencions semblen més d’intentar amagar les causes d’aquestes protestes que no els efectes. Per cert, la majoria de protestes vinculades a la crisi climàtica són pacífiques. I hem de dir les coses amb el seu nom. Jo ja entenc que en l’estat espanyol, en aquest moment, hem desfigurat els noms, però les protestes del món que ara ens ocupa, que és el món dels activistes anticlimàtics, són protestes absolutament pacífiques. Entenc que això no s’entengui en un estat com Espanya, on s’ha qualificat de terrorisme activisme absolutament pacífic. Per sort, senyories del PP, Suïssa ha recordat que una cosa és terrorisme i l’altra és protesta absolutament pacífica. Per sort, exigeix a Europa i exigeix a Suïssa. Considerem aquesta proposició de llei del PP absolutament innecessària. I amb aquesta paraula ja ho dic tot. Creiem que amb l’ordenament actual sobre el patrimoni n’hi ha prou per protegir les obres d’art. Per cert, la majoria de museus i centres artístics importants ja han pres mesures i protocols especials. No cal carregar la normativa, no vulguem fer una normativa. I una pregunta, senyories del PP, vostès que avui, en aquesta tarda, són tan sensibles a la cultura, cosa que celebrem. És cultura el centenari del poeta valencià Vicent Andrés Estellés? Ho dic perquè el Govern de València, del País Valencià, del qual vostès formen part amb VOX, no va voler celebrar els 100 anys del naixement del poeta Estellés i va ser el Gobierno de Espanya i la Generalitat de Catalunya que van entomar aquest repte. Per tant, si som tan sensibles, ho som amb tot perquè, si no, haurem de convenir que vostès, el patrimoni, quan és una pedra, els encanta; quan és un poeta, els molesta, sobretot si és un poeta en llengua catalana o valenciana. Què pretenen, senyories del PP, amb aquesta llei? Jo els ho diré. Jo crec que som davant d’un cas de llibre de populisme legislatiu. També en podem dir «postureo en el Congreso». Som davant d’un gest oportunista, repeteixo, i innecessari. Acabo, president. Hi ha moltes formes de demagògia. A vegades la gent, quan protesta, fa demagògia. Però hi ha una demagògia pitjor, que és la demagògia oficial feta amb el BOE i feta des del poder. I en aquest cas, la sobreactuació no està recomanada. Realment vostès s’equivoquen, però no ens enganyen. Com diem en català, no ens colaran bou per bèstia grossa. Bona tarda.

Fíjense que, como decía el colega de Bildu, finalmente, sus intenciones parecen más de intentar ocultar las causas de estas protestas y no los efectos. Por cierto, la mayoría de protestas vinculadas con la crisis climática son pacíficas, y tenemos que decir las cosas por su nombre. Yo entiendo que en el Estado español, en estos momentos, hemos desfigurado los nombres, pero las protestas del mundo que ahora nos ocupa, que es el mundo de los activistas anticlimáticos, son protestas absolutamente pacíficas. Entiendo que esto no se comprenda en un Estado como España, donde se ha calificado de terrorismo el activismo totalmente pacífico. Por suerte, señorías del PP, Suiza ha recordado que una cosa es el terrorismo y otra es una protesta totalmente pacífica. Por suerte, así lo ven Europa y Suiza.

Consideramos esta proposición de ley del PP totalmente innecesaria, y con esta palabra lo digo todo. Creemos que con el ordenamiento actual sobre el patrimonio tenemos suficiente para proteger las obras de arte. Por cierto, la mayoría de museos y centros artísticos importantes ya han adoptado medidas y protocolos especiales, y no hace falta cargar más la normativa, no queramos hacer una normativa.

Una pregunta, señorías del PP, ustedes que esta tarde son tan sensibles a la cultura, cosa que celebramos, ¿es cultura el centenario del poeta valenciano Vicent Andrés Estellés? Lo digo porque el Gobierno de Valencia, del país valenciano, del que ustedes forman parte junto con VOX, no quiso celebrar los cien años del nacimiento del poeta Estellés, y fueron el Gobierno de España y la Generalitat de Catalunya quienes asumieron ese reto. Por lo tanto, si somos tan sensibles, lo somos con todo, porque, si no, vamos a tener que estar de acuerdo con que para ustedes el patrimonio, cuando es una piedra, les encanta, pero cuando es un poeta, les molesta, sobre todo si es un poeta en lengua catalana o valenciana.

(Aplausos). ¿Qué pretenden, señorías del PP, con esta ley? Yo se lo voy a decir, yo creo que estamos ante un caso de manual de populismo legislativo, aunque también podríamos llamarlo postureo en el Congreso. Estamos ante un gesto oportunista, repito, innecesario.

Termino, señor presidente. Hay muchas formas de demagogia, a veces la gente, cuando protesta, hace demagogia, pero hay una demagogia peor, es la demagogia oficial hecha con el BOE y hecha desde el poder, y en este caso la sobreactuación no se recomienda. Realmente, ustedes se equivocan, pero no nos engañan. Como decimos en catalán, no nos van a colar ese gol.

Gracias. (Aplausos).

Presidencia. Gracias. Por el Grupo Parlamentario Plurinacional SUMAR, tiene la palabra la señora Boada Danés.

Júlia Boada Danés

Grupo SumarDiputada.Página 29Vídeo

Gracias, presidente. Buenas tardes. Señorías, voy a ser breve, porque, tal y como hemos visto, no estamos hablando de patrimonio histórico o de arte, hoy no va de esto, sino de la actitud punitivista del Grupo Popular hacia los y las activistas climáticas. Hoy, el Grupo Popular nos trae una proposición de ley para introducir nuevas infracciones en la Ley del Patrimonio Histórico Español. En concreto, tal y como ha explicado su señoría del PP, proponen un claro incremento de la punición de lo que definen como conductas que atenten contra los bienes muebles protegidos y evitar el efecto llamada que provoca la comisión de estos ilícitos, dada su repercusión pública. Pues bien, en el Grupo Parlamentario Plurinacional SUMAR vamos a votar en contra de esta proposición de ley e invitamos al resto de grupos a que hagan lo mismo. Y haremos por dos razones. La primera, porque esta proposición de ley es innecesaria. La conservación es un distintivo inherente a los museos. La conservación de las colecciones es una de las principales funciones de los museos. Por lo tanto, el patrimonio ya está protegido por ley. En cambio, restringir el acceso temporal a determinadas personas o a determinados grupos de personas, como propone el Grupo Popular, es contrario a los principios de accesibilidad universal a los museos. Para el PP, aparte de pagar la sanción desorbitada que proponen, las personas sancionadas sufrirían una segunda condena de tipo social, al impedirles acceder a un museo por motivos basados en las condiciones personales, hecho que podría incurrir en una posible vulneración del derecho constitucional de igualdad y no discriminación, consagrado en el artículo 14 de nuestra Constitución. (Aplausos). La segunda razón por la cual nos oponemos a tramitar esta proposición de ley es porque el objetivo último del Grupo Popular es criminalizar la protesta de los activistas climáticos. Empezamos por casa. En los años 2022 y 2023 miembros de Rebelión Científica, Rebelión o Extinción y Futuro Vegetal hicieron una acción simbólica aquí, en las escalinatas del Congreso, para alertar de la falta de compromisos ambiciosos y reales en la lucha contra la emergencia climática. Utilizaron una pintura biodegradable, sustancia totalmente inocua, y aun así les piden veintiún meses de prisión a quince de estas personas, la mayoría de ellas científicas. Este caso de desobediencia civil —‌zumo de remolacha mediante presuntamente— es uno de tantos otros que se han dado en todo el mundo: puré de patatas a un Monet expuesto en Londres, salsa de tomate a un Van Gogh en Potsdam, sopa de calabaza a la Mona Lisa en París y tinta de bolígrafo en un Warhol en Australia. Todos estos casos tienen dos aspectos en común: no han dañado a la obra o monumento, porque no era la finalidad, y han conseguido una amplia repercusión mediática, que sí era la finalidad, para denunciar y clamar de manera desesperada que se actúe frente a la emergencia climática. La táctica del activismo climático utiliza obras maestras para llamar la atención mundial sobre la crisis medioambiental. ¿Y cuál es la respuesta del Partido Popular? Pues más punitivismo, restringir el acceso a museos, pero ni rastro, ni rastro, de más compromiso para evitar el aumento de 1,5 grados de la temperatura media del planeta, aun sabiendo que nos va la vida en ello. (Aplausos). Así que en el Grupo Plurinacional SUMAR vamos a votar en contra de esta proposición de ley por innecesaria. La protección del patrimonio, insistimos, es una función inherente de los museos y ya existen las medidas para sancionar los delitos de esta índole en el ordenamiento jurídico. También porque la protesta climática no solo es legítima sino imprescindible para presionar a las instituciones y para que estas —t‌ambién nosotras, este Pleno— den respuesta a la emergencia climática. (Aplausos). De hecho, para un exlíder del PP la protesta o la movilización permanente contra el Gobierno es legítima y se celebra, aunque ponga en peligro la democracia, como demuestra las consecuencias de la consigna «quien puede hacer, que haga». Pero ante unas acciones inocuas al patrimonio, más multas, más punitivismo y oídos sordos al mayor reto al que se enfrenta la humanidad. Qué paradoja que el activismo climático utilice el arte, que es un medio de expresión de la humanidad, un lenguaje universal, una herramienta para transformar la sociedad, para parar el calentamiento global antropogénico, aquel creado precisamente por la humanidad, por algunas actividades humanas, como la quema de combustibles fósiles. Lo mejor y lo peor de la humanidad en un acto de protesta. Por cierto, el conflicto y la protesta son elementos inherentes de una democracia sana, pero reprimir, sea modificando la Ley del Patrimonio Histórico Español con el Código Penal o con la ley mordaza, una acción de protesta simbólica supone un retroceso democrático de nuestra sociedad. Los conflictos socioambientales y climáticos se incrementarán en el futuro, bien sea por la competencia por el acceso a recursos más escasos debido al cambio del clima o a los impactos graves sobre los bienes o medios de vida de las personas, que generan más desigualdad y más precariedad. Por lo tanto, debemos articular políticas climáticas valientes y ambiciosas en vez de coartar la expresión del descontento y malestar climático.

Termino. Esta proposición de ley tiene por objetivo perseguir y coartar la expresión de descontento en torno a la emergencia climática. Por eso, vamos a votar en contra e invitamos a los otros grupos a hacer lo mismo. Lo que debe hacer esta Cámara y donde debemos encontrarnos es en asegurar la vida humana, una buena vida, ampliando conquistas democráticas y sociales dentro de los límites planetarios. Esta es la dirección.

Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias. Por el Grupo Parlamentario VOX, tiene la palabra el señor Ramírez del Río. (Aplausos).

José Ramírez del Río

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Presidente, señorías, la protección del patrimonio histórico-artístico de España ha sido dejada de lado por los gobiernos que se han sucedido desde hace décadas, que han dejado la competencia en manos de las comunidades sin dotarlas con un mínimo razonable. La Lista Roja de bienes de interés cultural en peligro de desaparición de la Fundación Hispania Nostra ha superado ya los 1200 bienes en peligro, mientras que la Lista Negra, la lista de bienes que se han perdido de manera irremisible, sigue aumentando de manera catastrófica. Reitero que resulta obvia la falta de interés de las autoridades de nuestro país. Por ejemplo, tenemos el caso sangrante del Bellas Artes de San Sebastián, un edificio único que ha sido sacrificado para construir un hotel. Un caso donde están compendiados todos los desastres que pueden caer sobre la gestión del patrimonio.

Cuando consigamos dejar atrás el periodo negro del Gobierno de Pedro Sánchez y volvamos a estar en la esfera de los países civilizados, alejados de aliados como los talibán o Hamás, espero que podamos llevar a cabo un plan para recuperar todo este patrimonio. (Aplausos). El patrimonio histórico-artístico fue entendido durante muchos años como propiedad esencial de un pueblo, parte fundamental de su tesoro, de su identidad, el testimonio de su historia y de su capacidad creativa y, con el tiempo, se asumió la existencia de un patrimonio común de todos los seres humanos, de toda la humanidad, que merece respeto y atención, por lo que incluso países que habían conquistado lugares con un patrimonio riquísimo tenían el deber de conservarlo, como sucede en la actualidad con los restos griegos presentes en Turquía.

Por esa consideración de su valor universal solo grupos bárbaros atacaban y destruían lugares de culto de valor histórico, como los budas de Bamiyán, destruidos por los talibán en el año 2001, o como los templos de Palmira, en Siria, destruidos por DAESH, por Al-Dawla al-Islamiya fi al-Iraq wa alSham, en 2015. Sin embargo, desde hace unos años nos encontramos con grupos procedentes de la extrema izquierda que tanto en Europa como en Estados Unidos se dedican a la destrucción y al ataque del patrimonio histórico: estatuas de figuras que a su parecer son racistas o colonialistas, ya sean relacionadas con la herencia española en Estados Unidos —‌como las estatuas de la reina Isabel la Católica, semejantes a la que tenemos aquí, o estatuas de Fray Junípero Serra— o con la propia historia de Estados Unidos —‌como ha supuesto la retirada de monumentos de Thomas Jefferson, tercer presidente de los Estados Unidos, o del general Lee—, además de cuadros y edificios de valor histórico-artístico indiscutible.

La abolición de referentes comunes a un país o civilización se producen por el rechazo de estos grupos, rasgo que caracteriza a los fanáticos. Dentro de esa carrera siniestra por destruir el patrimonio de la humanidad, pudimos ver hace ya año y medio a activistas de extrema izquierda que se dedicaban a arrojar restos orgánicos, sopa de tomate o cola y pegarse a estatuas o edificios para llamar la atención sobre causas muy diversas; una de ellas, la más frecuente —c‌ omo se ha recordado aquí—, es la del activismo climático. (La señora presidenta ocupa la Presidencia). Comenzó este maremoto de estupidez en países anglosajones —e‌ n Estados Unidos e Inglaterra—, llegó a Francia y Holanda, y en menor medida, pero también, llegó a España. Con el aviso de que esto también se iba a producir aquí, pudimos ver cómo las direcciones del Prado, del Thyssen y del Reina Sofía pidieron la presencia de la Policía Nacional en las salas para proteger los cuadros de estos museos sagrados. Estos policías ya custodiaban desde mucho tiempo atrás el perímetro de estos edificios. Así, quedó de manifiesto la necesidad de dotar de la condición de agentes de la autoridad a los guardias que custodian nuestro patrimonio. Consideramos que debería llevarse a cabo esta modificación legal, pero no en una enmienda a la Ley de Patrimonio de 1985, sino a la de la Ley 5/2014, de Seguridad Privada, y presentamos una PNL en ese sentido, hace ya varios meses, en el Congreso de los Diputados.

Si bien el modelo vigente en la actualidad ha servido durante muchos años, en este momento no podemos decir que la amenaza sobre el patrimonio vaya a desaparecer. Como muestra, podemos ver la reciente destrucción de un retrato de Lord Balfour, en la Universidad de Cambridge, a manos de un activista propalestino. Sí ha habido daños en el patrimonio, por favor. Cuando llegó el poder Pedro Sánchez, entró en el Ministerio de Cultura Javier García Fernández como subsecretario de Estado. Tras su jubilación, y ante la situación catastrófica que tenía la gestión del ministerio, lo recuperaron como secretario general de Cultura. Durante su paso por el ministerio intentó poner en marcha una nueva ley de patrimonio, que el anterior ministro, Miquel Iceta, metió en un cajón y olvidó, porque aquello iba en contra de sus acuerdos con los grupos nacionalistas.

Una ley de 1985, en el campo de la protección del patrimonio, es evidentemente una ley que necesita una reformulación, que necesita una nueva ley. Sin embargo, tendremos que esperar a la llegada de un gobierno que no tenga aliados, como Hamás o los huzíes, para plantear esta nueva ley, porque este asunto, hoy día, por desgracia, a este Gobierno le trae al fresco.

Señores del PP, además de traer este tipo de iniciativas, hagan ustedes el favor de poner a salvo el conjunto monumental del Valle de los Caídos de estos talibanes, que tenemos la desgracia de padecer.

Muchas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).

Presidencia. Muchas gracias, señor Ramírez. Por el Grupo Parlamentario Socialista, tiene ahora la palabra la señora Pérez Ortiz, por un tiempo de siete minutos. (Aplausos).

Isabel María Pérez Ortiz

PSOEDiputada.Página 31Vídeo

Gracias, presidenta. Buenas tardes. El patrimonio histórico es la base de lo que somos y cuidarlo es nuestra obligación. Señorías, no podemos ni debemos olvidar de dónde venimos. Cuidar los vínculos que nos unen al pasado es fundamental. En esta proposición, señorías del Partido Popular, queda muy clara su doble vara de medir; una la que aplican allí donde gobiernan y otra donde no gobiernan. No se preocupen, yo se lo explicaré durante mi intervención, si se callan. (Rumores). Miren, todos tenemos escenas en mente de personas atentando contra obras de arte como forma de protesta del cambio climático; protestas que, aunque no han supuesto un daño irreparable contra las obras, las han puesto en riesgo. En España, solo se ha dado un caso en el Museo del Prado, si bien, hay otros actos vandálicos y ataques a esculturas y edificios que se pueden señalar a lo largo de la historia. Contra eso ya existen distintos reglamentos y leyes, incluido el Código Penal. El Grupo Parlamentario Socialista considera reprobable esta forma de expresar descontento. Rechazamos que se ponga en riesgo nuestro patrimonio como medida de protesta, no tiene ninguna justificación ―en eso estamos de acuerdo―, pero su proposición no nos parece del todo acertada y les explico la razón. Señorías, tenemos un patrimonio histórico-cultural inmenso, de los más ricos del mundo, con una regulación que deja a las comunidades autónomas la suficiente y necesaria competencia para regular, con conocimiento, su patrimonio histórico: yacimientos arqueológicos, obras arquitectónicas, esculturas, pinturas o jardines dignos de proteger para evitar que sean atacados y vandalizados. Los municipios, con sus planes urbanísticos generales, también pueden catalogar lo que consideren que se debe proteger. Aquí hay mucho que decir, puesto que, más allá del riesgo de pegarse con pegamento al marco de un cuadro, existe el peligro real en los territorios con la especulación y el desarrollo en entornos que son lugares históricos, al igual que con mirar hacia otro lado a la hora de planificar. Señorías, también se está atacando el patrimonio histórico desde las administraciones, ya sea por inacción, dejadez o con premeditación y alevosía, con la colaboración de alcaldes o presidentes de comunidad, y esto, lamentablemente, no tiene ninguna sanción. Ya les digo yo que, con el paralelismo de lo que piden en su proposición, a muchos habría que desterrarlos, muchos de ellos del Partido Popular.

(Aplausos). No entendemos la doble vara de medir del PP, ya se lo dije antes: ustedes quieren proteger cuando no es su competencia, pero allí donde gobiernan, entierran.

Voy a ir con algún ejemplo. En Madrid, este año, se celebra el 150.º Aniversario del arquitecto Antonio Palacios, arquitecto de gran importancia en esta ciudad. Hace apenas unos años, un alcalde del Partido Popular demolió las cocheras de Cuatro Caminos, una de sus grandes obras. Marbella, mi tierra, donde gobierna el PP, es un municipio con una planificación urbanística que, durante muchos años, se ha desarrollado siguiendo el interés privado, sin pensar ni en el patrimonio histórico ni en los equipamientos ni en las infraestructuras. De hecho, tenemos una alcazaba del siglo X-XI, bien de interés cultural, amenazada por la especulación con la colaboración del ayuntamiento. Casualmente, la muralla del castillo se ha rehabilitado ahora, pero porque el Gobierno de España ha aportado en torno al 75 % del presupuesto. (Aplausos). Aquí se ve la apuesta del PSOE por el patrimonio histórico y la que hace el PP.

Le pongo otro ejemplo. El presidente Moreno Bonilla, de la Junta de Andalucía, del PP, va a empezar a cobrar por ir a los museos, cuando antes eran gratuitos; una forma más de alejar a la gente de la cultura. Donde el PP gobierna, el interés general termina cayendo en manos particulares. ¿O no va a ser así en Sevilla, cerrando a los ciudadanos y a las ciudadanas la entrada en la Plaza de España? Privatización del espacio público en toda regla. Seguro que todos y todas tenemos ejemplos en nuestros territorios. ¿Saben por qué? Porque, como ocurre también con la sanidad y la educación, esto es marca PP, abandonar para justificar la privatización, y con el patrimonio histórico. abandonar para justificar la demolición. Total, se iba a caer igual, ¿no? (Aplausos).

Señorías, entendemos la exigencia en la protección de los bienes muebles, pero no el abandono del resto del patrimonio histórico y cultural. ¿Saben lo que es también patrimonio histórico de todos y todas y que ustedes atacan continuamente? La memoria histórica. Allí donde pueden, le cambian hasta de nombre: de la concordia, para no gestionarla; la anulan, la ignoran, sin pensar que esa realidad histórica es necesario resolverla. Abro comillas: «Porque soy como el árbol talado, que retoño: porque aún tengo vida». Cierro comillas. El Ayuntamiento de Madrid, del Partido Popular, borró estos versos de Miguel Hernández de la tapia donde se fusilaba en el cementerio de la Almudena (aplausos), en lo que iba a ser el memorial de los represaliados por la Guerra Civil. Díganme si eso no es vandalismo.

No tienen ningún interés por mantener la historia, señorías de la derecha. Les pido coherencia y cuidado del patrimonio allí donde gobiernan. Pedimos la misma vara de medir con todo nuestro patrimonio histórico. Mantenerlo es nuestro deber. Les recuerdo que nuestra obligación es transmitir a las próximas generaciones nuestro patrimonio en las mismas o mejores condiciones que lo heredamos, y esto se hace con inversión, la que hace este Gobierno siempre desde la memoria y el respeto, señorías.

Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señora Pérez. PROPOSICIONES NO DE LEY: — DEL GRUPO PARLAMENTARIO POPULAR EN EL CONGRESO, RELATIVA AL SÁHARA OCCIDENTAL Y LOS COMPROMISOS PENDIENTES DE LA XII RAN MARRUECOS-ESPAÑA. (Número de expediente 162/000250).

Presidencia. Pasamos ahora al siguiente punto del orden del día, relativo a las proposiciones no de ley. Comenzamos con la Proposición no de ley del Grupo Parlamentario Popular, relativa al Sáhara Occidental y los compromisos pendientes de la doceava (sic) RAN Marruecos-España. Para la presentación de la iniciativa, tiene la palabra el señor Hernando Fraile, por un tiempo de siete minutos. Cuando quiera.