José Luis Aceves Galindo
Gracias, presidenta. Señorías, buenas tardes. El Grupo Parlamentario Socialista trae a debate de este Pleno el reconocimiento, a efectos legales, del carácter de agente de autoridad a los funcionarios de Instituciones Penitenciarias, entre otras cuestiones, y por ello, en primer lugar, permítanme trasladar, en nombre de mi grupo parlamentario, el respeto, el reconocimiento y el apoyo a la labor que día a día realizan los funcionarios de prisiones en todos los centros penitenciarios de nuestro país. (Aplausos). En segundo lugar, quiero reconocer el trabajo de sus representantes sindicales legítimos para conseguir, bajo el prisma del diálogo y el acuerdo, que sus reivindicaciones puedan ver la luz de forma definitiva. Señorías, no es la primera vez que debatimos en esta Cámara sobre el reconocimiento del carácter de agente de la autoridad de los funcionarios de prisiones y no voy a perder el tiempo en discutir de forma partidista cuestiones del pasado, ya que lo realmente importante es que hoy de nuevo tenemos la oportunidad todos nosotros y nosotras de impulsar esta modificación legislativa que demandan 26 000 profesionales de nuestro país. Sin duda, el trabajo que desarrollan los funcionarios de prisiones en un entorno cerrado, intramuros, alejado de la visión de la sociedad, del conjunto de los españoles y españolas, impide que sea una labor más conocida y pueda contar con mayor reconocimiento social, que además merecen. Por ello, desde esta tribuna pongo el acento en que su labor es fundamental y se basa en uno de los principios constitucionales, el de la reinserción social de las personas privadas de libertad. A lo largo del periplo democrático de nuestro país y de acuerdo con los sucesivos cambios sociales ocurridos, hemos avanzado en medidas de reeducación social, en iniciativas para mejorar los servicios públicos prestados en los centros penitenciarios, como sanidad o educación, en ampliar derechos tanto de internos como de los propios trabajadores o en impulsar cambios necesarios para mejorar sus condiciones de trabajo. También el compromiso de los trabajadores penitenciarios ha generado importantes avances en la seguridad del conjunto de los españoles y españolas. Por eso, señorías, remarco que es compatible el impulso a las mejoras de reinserción social y a la modificación legal que el Grupo Parlamentario Socialista propone. No debemos olvidar que la tarea de estos trabajadores públicos lleva aparejada riesgos, amenazas, agresiones físicas e incluso fatales desenlaces, como el asesinato de una trabajadora en la cárcel Mas d’ Enric, en El Catllar, Tarragona. Permítanme, con todo respeto, señorías, trasladar desde aquí mi solidaridad y la de mi grupo parlamentario en este caso. (Aplausos).
Señorías, esta proposición de ley que traemos parte del diálogo y del acuerdo con los representantes de los sesenta y nueve centros penitenciarios, los dos hospitales psiquiátricos y los trece centros de inserción social con los que contamos en nuestro país, y quiere contar además con el apoyo máximo en la tramitación para que todos los grupos parlamentarios puedan aportar su impulso y aprobación, y a eso, señorías, es a lo que les emplazo a todos y a todas. Además, permítanme que les invite, por respeto a estos miles de servidores públicos y a su especial tarea, a no realizar desde esta tribuna durante el día de hoy intervenciones hiperventiladas y no montar su teatrillo habitual, ya que estamos hablando de una cuestión de Estado. Este reto consiste en trasladar a la opinión pública un debate sereno, sin distorsiones, sin ruido, poniendo el foco en la política útil de legislar para un colectivo que lo necesita y que nos lo viene demandando desde hace mucho tiempo.
Señorías del Partido Popular, todos sabemos que les cuesta el apoyo a lo público y solo buscan servirse de ello, pero hoy posicionarse en contra de esta proposición de ley es ir en contra de los trabajadores públicos y sus legítimas reivindicaciones (aplausos), así que no caben excusas baratas. Los socialistas ya trajimos este debate la pasada legislatura, apoyamos su propuesta hace escasas fechas en el Senado y hoy traemos una propuesta diferente en contenido, por lo que, como es costumbre en esta Cámara, no hay ningún problema en poderla tramitar en una ponencia conjunta, y, por tanto, señorías, ni hay disfunciones ni hay interferencias. Lo que queda claro es quién se posiciona hoy a favor de los 26 000 trabajadores públicos de prisiones y quiénes, por el contrario, se ponen en contra, y aquí el señor Feijóo hoy se va a retratar. Hoy podemos dar un importante paso para mejorar su situación, y les digo que claro que sí, que claro que sabemos que no es el paso definitivo pero que sí podremos decir que es un paso en la buena dirección para estos trabajadores públicos.
El contenido de la proposición de ley, señorías, con las propuestas que en ella se incluyen, es en parte la respuesta necesaria a las justas reivindicaciones que los trabajadores públicos nos han realizado, y, aunque ya están resueltas en la práctica algunas situaciones por decisiones administrativas, o amparadas en buenas prácticas, carecen del respaldo legal adecuado. La Ley General Penitenciaria fue la primera ley orgánica que se aprobó en unas Cortes democráticas, reflejo en aquel momento del contexto social en el que se vivía, pero, evidentemente, hoy todos podemos reconocer que ni el contexto ni la realidad penitenciaria son los mismos. Por eso estamos obligados a dar respuestas a las demandas de nuestro tiempo, y eso es lo que les proponemos, señorías, tres cuestiones fundamentales en la modificación del artículo 80 de la Ley Orgánica General Penitenciaria, que es la base de esta proposición de ley: primero, dotar a los funcionarios de prisiones de su protección como agentes de la autoridad; segundo, introducir el principio de indemnidad, lo que supondrá una garantía más de protección en caso de agresión al funcionario, y, tercero, ampliar la seguridad del personal penitenciario en caso de detención, traslado o encarcelamiento. Estas tres cuestiones, señorías, incluidas en rango normativo de ley orgánica, evitarán en buena medida la redacción de sentencias e interpretaciones dispares, lo que en la actualidad supone una inseguridad jurídica para los trabajadores en el ejercicio de sus funciones públicas. Además, la aprobación de este texto supondrá mayor igualdad entre los propios trabajadores con referencia a otros miembros del Ministerio del Interior, como son las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado. Por tanto, es adecuado que se garantice el principio de indemnidad en toda su dimensión, imponiendo a la Administración la obligación de resarcir al personal penitenciario en los supuestos de daños materiales o personales que sufran por el desempeño de su actividad profesional, siempre que no haya mediado dolo, negligencia o impericia grave.
La regulación del personal de Instituciones Penitenciarias está establecida en el Título VI de la Ley General Penitenciaria y en el TREBEP. También es necesario reconocer desde esta tribuna que los cuerpos de prisiones están regulados por la Ley 39/1970, de 22 de septiembre, sobre Reestructuración de los Cuerpos Penitenciarios. Por tanto, señorías, también hoy desde esta tribuna los socialistas decimos claramente que es necesario generar una nueva ley de cuerpos, que sea referente para el futuro de la institución y esté sustentada en principios legales sólidos y constitucionales, y no en interpretaciones normativas interesadas de parte o partidistas, además de contener presupuestos objetivos y razonables. Por eso, desde aquí traslado y tiendo la mano al diálogo con los representantes sindicales, y también desde aquí pido al Gobierno —y seguro que así lo hará— que sea sensible con esta justa demanda de los trabajadores.
Respecto de la figura de agente de la autoridad, siendo conocedores de que el artículo 550 y siguientes del Código Penal vigente ya prevén y protegen a los funcionarios de Instituciones Penitenciarias frente a agresiones con la misma pena que los reconocidos como agentes de la autoridad, señorías, seamos consecuentes. Sabemos que este argumento ha sido defendido por algunos grupos parlamentarios en debates semejantes para defender que no es necesaria esta aplicación, pero, señorías, con todo el respeto, también les digo que es necesario en una norma explícita o en una norma concreta este reconocimiento, como hoy planteamos, para asegurar la protección que su condición les otorga frente a las agresiones de las que puedan ser objeto. Y de la misma manera, creemos necesario dar a sus manifestaciones o informes relevancia probatoria para que puedan ser considerados como suficientes para adoptar la resolución que proceda, excepto prueba en contra en los procedimientos disciplinarios. Y, en cuanto a la necesidad de garantizar la separación del resto de los detenidos en caso de detención —como tercer punto importante— en el supuesto de ser ingresados en prisión y estar bajo custodia, deberá realizarse separados de otros reclusos con el fin de salvaguardar su integridad física, ni más ni menos que lo que tiene el resto del personal del Ministerio del Interior. Así que, señorías, mejorar la protección de los funcionarios de prisiones es igualar su condición a otros colectivos dependientes del Ministerio del Interior, en función del el Real Decreto Legislativo 5/2015, el TREBEP, como nos han demandado en muchas ocasiones.
Y, si todo lo anterior es importante, también quiero destacar, señorías, dos relevantes acciones que el actual Gobierno del presidente Sánchez ha realizado en estos dos últimos años: en primer lugar, la necesaria dotación de medios personales y materiales, con un incremento de la plantilla para la que los presupuestos generales del Estado han contemplado una tasa de reposición del 110 % y el 120 % respectivamente, un incremento histórico, tan necesario para cubrir las vacantes existentes en los centros y que, como ya saben, ha llegado a más de 26 000 trabajadores, y todo ello, como saben, por la herencia del Gobierno del Partido Popular. Asimismo, conviene destacar que en marzo de 2023 la Mesa General de Negociación de la Administración General del Estado acordó la revisión del modelo organizativo de la Administración penitenciaria, siendo apoyada bajo el prisma del diálogo y el acuerdo por los sindicatos ACAIP-UGT, Comisiones Obreras y CSIF, con la adhesión posteriormente de CIGA. Todo ello supone un importante avance organizativo y retributivo, con la creación de dos nuevos complementos salariales, el complemento del siglo XXI y el complemento de extrapeninsularidad. Todo ello, contante y sonante, supone un incremento de media del 10 % del total de las retribuciones, lo que en muchos puestos de trabajo supera el 20 % del complemento específico. Así que, señorías, trabajo realizado: aumento de plantillas y subidas salariales, bajo el prisma que el Gobierno pone siempre sobre de la mesa, el acuerdo y el diálogo.
Termino. Señorías, como expuse al principio de mi intervención, sabemos que hay que dar más pasos para conseguir el reconocimiento del cuerpo de funcionarios de prisiones, pero este es un paso crucial, y el personal de vigilancia, de interior, el personal sanitario, los técnicos, los juristas, los psicólogos, todos los trabajadores sociales y el resto de personal que compone el colectivo hoy nos están mirando a todos y a todas para saber quiénes lo apoyan y quiénes no lo apoyan. Desde el Grupo Parlamentario Socialista no vamos a parar en el empeño defender iniciativas que atiendan sus demandas, concretas y ajustadas a la realidad. Debatiremos y discutiremos las veces que sea necesario, incluso desde posiciones alejadas, pero siempre con ánimo constructivo. Así que a todo ello estamos emplazados esta tarde, señorías, a dar un paso adelante, y, si el Partido Popular del señor Feijóo busca excusas baratas para no apoyarlo, quedará retratado, estando en contra de 26 000 trabajadores públicos en nuestro país.
Muchas gracias, señorías. Y espero que así sea. (Aplausos).