Ernest Urtasun Domènech
GobiernoMinistro de Cultura.Página 16Vídeo
Gracias, presidenta. Buenos días, señorías. Comparezco ante esta Cámara y someto a su tramitación el Proyecto de ley de creación de la Oficina Española de Derechos de Autor y Conexos. Se trata de una iniciativa que, como saben, nace al amparo del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, con la voluntad compartida de promover reformas normativas en el ámbito de la propiedad intelectual y modernizar las estructuras administrativas que se encargan de la garantía y protección de los derechos culturales en nuestro país, concretamente el derecho a la creación. Hoy vengo a exponerles las principales características de esta oficina y a solicitar el apoyo y el respaldo de sus señorías a un proyecto de ley que nos dotará de una herramienta de futuro. Nos encontramos ante un instrumento fundamental para abordar los retos y transformaciones que afronta la defensa de la propiedad intelectual, en un contexto presidido por Internet, las plataformas digitales y la inteligencia artificial. Tengan en cuenta que la propiedad intelectual es el principal activo del sector cultural y creativo, un sector que aporta, según datos de la cuenta satélite de la cultura, un 3,2 % del producto interior bruto y un 3,3 % del valor añadido bruto. De este sector dependen, según la encuesta de población activa publicada por el INE, más de 695 000 empleos en nuestro país, lo que supone un 3,4 % del empleo total en España. Consideren estas cifras y calculen la importancia y alcance, por lo tanto, de las medidas que hoy proponemos. Los derechos de propiedad intelectual son activos inmateriales estratégicos para nuestro país, la garantía de competitividad de un sector productivo tan relevante para España, como es el sector cultural. Saben que, hasta hoy, el ejercicio de las funciones atribuidas al Ministerio de Cultura en el ámbito de la propiedad intelectual ha venido recayendo en la Subdirección General de Propiedad Intelectual, vinculada en la actualidad a nuestra nueva Dirección General de Derechos Culturales. El cambio en el organigrama ministerial nos brinda una oportunidad para implementar el desarrollo de esta oficina, un refuerzo estructural y económico de primer orden ante la complejidad y el incremento paulatino de las tareas vinculadas a la propiedad intelectual. Y algo más. Queremos asumir un papel de anticipación y liderazgo en una materia de importancia global, como es la propiedad intelectual y los derechos de autoría. Otros países de nuestro entorno, como Francia o Portugal, disponen ya de una arquitectura institucional como la que ahora estamos impulsando, organismos autónomos que permiten la plena eficacia en la actividad administrativa del Estado en materia de propiedad intelectual. La oficina nos permitirá, además, ofrecer un mejor y más eficiente servicio público en varias tareas que ya se vienen desarrollando hoy día y que desarrollaré en los siguientes puntos. En primer lugar, análisis y desarrollo de la normativa de propiedad intelectual en las relaciones internacionales. Gran parte de los debates jurídicos en torno a los derechos de la propiedad intelectual, especialmente teniendo en cuenta su dimensión tecnológica, se articulan a nivel europeo o internacional. Por eso, creemos necesario un refuerzo y mayor dimensión del órgano encargado, que permitirá una mayor presencia internacional y una mejor defensa de la posición nacional de nuestros creadores y de nuestra industria. En segundo lugar, la supervisión y control de las entidades de gestión de derechos de propiedad intelectual de operadores de gestión independiente. Necesitamos trabajar para mejorar la transparencia de la actividad de las entidades de gestión, la redistribución y el reparto de los derechos entre los titulares, fomentando la dimensión social de estas. En tercer lugar, tenemos que avanzar en el proceso de digitalización del Registro de la Propiedad Intelectual. En cuarto lugar, debemos mejorar el funcionamiento de la Sección primera, encargada de la resolución de conflictos, procedimientos de mediación y arbitraje, mejorando, a su vez, las condiciones de sus integrantes y rebajando la duración de los procedimientos. Y, en quinto y último lugar, queremos profundizar también en las campañas de sensibilización, tanto entre las personas titulares de los derechos como entre las personas usuarias. El contexto en el que hoy afrontamos la defensa de los derechos de autoría y, por lo tanto, el fruto del trabajo de nuestro sector cultural, lo conocen perfectamente ustedes, señorías. Tiene que ver con un presente en el que Internet es ya el principal canal de comunicación pública y reproducción de las obras y prestaciones protegidas por derechos de autor y conexos. Tiene que ver con la transformación del consumo cultural y con el efecto que las plataformas de streaming tienen en la música, el audiovisual o los videojuegos, con el permanente desafío que suponen las redes sociales para garantizar una protección efectiva de esos derechos a los que me vengo refiriendo. Y tiene que ver también con la inteligencia artificial. Debemos garantizar que el entrenamiento de los modelos de la IA generativa se realiza con el debido respeto a los derechos de autoría de nuestros creadores y creadoras. Está en nuestra mano proteger los derechos de diseñadores, fotógrafas, creadoras de contenido, ilustradores, guionistas, músicos, cantantes o artistas, y esto implica calibrar el impacto de la IA en el sector, revisando el marco jurídico y afrontando los cambios que sean necesarios.
Afrontar hoy los riesgos y los daños que plantea la vulneración de los derechos de propiedad intelectual en nuestro país y en el contexto europeo, exige de nuestras administraciones más implicación y eficacia, nos exige estar al día y no ir por detrás de la conversación digital y los desafíos que plantea. Tenemos la obligación de acompañar a nuestros creadores y artistas, a nuestras autoras y autores, proteger y hacer valer sus derechos. Esa tarea requiere, más que nunca, agilidad, disposición y estructuras administrativas capaces, como la de la oficina que está en el corazón de este proyecto de ley.
Como saben, la vulneración de los derechos de propiedad intelectual tiene impactos muy negativos en nuestra economía, en la facturación global del sector cultural, en el empleo y en las arcas públicas. En sectores como la música, el cine o el libro, muchos puestos de trabajo directos e indirectos desaparecen, literalmente, por prácticas fraudulentas que infringen los derechos de nuestros autores. Tenemos que garantizar, esa es nuestra obligación, la promoción y defensa de nuestras industrias culturales y creativas, la seguridad jurídica en aquellos sectores que hacen uso de las obras y prestaciones protegidas y, a su vez, combatir el lucro cesante derivado de la piratería. Si así lo hacemos, estaremos generando un impacto positivo en la economía y en la competencia. Por todo esto les vengo exponiendo que existe una necesidad real de contar con un organismo con autonomía de gestión y medios avanzados, flexible y de máxima eficiencia; una entidad que sitúe a nuestro país en la estela de países de influencia internacional en esta materia como Estados Unidos, Francia o Canadá; una entidad que sea capaz de dar cobertura al trabajo cultural que se desarrolla en nuestro país y que tantas veces se ha visto expuesto a la vulneración de los derechos de autoría.
La Administración española tiene varios retos relacionados muy directamente con la transformación digital, pero hay un desafío que nunca podemos perder de vista: dar respuestas certeras y ágiles a nuestra ciudadanía y, en este caso también, a un sector, el de la cultura, fundamental para el desarrollo de nuestra sociedad y nuestra economía. Les hablo de unas industrias culturales que han proyectado la imagen de nuestro país en todo el mundo y que han venido destacando por su apuesta por la innovación, por el uso y desarrollo de las nuevas tecnologías, por su creatividad y sostenibilidad. Según el Directorio Central de Empresas, el número de empresas españolas cuya actividad económica principal es la cultura supera las 133 000 en el balance de 2022, y todo este tejido de empresas y profesionales se sustenta en un sistema normativo clave, como es en los derechos de autor y los derechos conexos. Todo esto, además, lo vamos a hacer, señorías, con pleno respeto a las competencias de las comunidades autónomas y en plena colaboración con ellas.
Acabo ya, señorías, con una apelación a la responsabilidad. Nuestra propuesta llega aquí avalada por el sector cultural, lo saben ustedes, y por eso les solicito hoy que apoyen la tramitación de este proyecto de ley para que pueda salir adelante. Respaldando este proyecto nos estaremos dotando de una herramienta fundamental para proteger de manera más plena y eficiente el derecho de autoría de las personas creadoras en España, y eso significará fortalecer nuestra cultura, nuestra economía y mejorar el presente y el futuro del sector. Quiero agradecer al conjunto de los grupos su generosidad, su esfuerzo y también decirles que, en un contexto de polarización, creo que es importante que el conjunto de fuerzas políticas seamos capaces de ponernos de acuerdo para sacar iniciativas que sean de interés para nuestra ciudadanía y para el país.
Muchísimas gracias. (Aplausos).