Luisa Sanz Martínez
Gracias, presidente. Señorías, el avance de la inteligencia artificial es una realidad, una realidad que el Grupo Parlamentario Socialista cree necesaria regular para impulsar una IA humanista al servicio de las personas y que proteja a los más vulnerables. Una realidad que se inició en la década de los años sesenta aproximadamente, cuando empezaron a surgir los primeros lenguajes de programación específicos, como Lisp y más adelante Prolog, para crear lo que se denominaron sistemas expertos, que comenzaron a utilizarse como apoyo a la toma de decisiones, principalmente en entornos de medicina. Señorías, hemos presenciado en los últimos años la proliferación masiva de datos provenientes de la huella digital que dejamos con cada transacción que realizamos, y que ha dado lugar al big data; y esto, unido a la mejora en las capacidades de procesamiento, ha constituido la precuela del nacimiento de una poderosa herramienta que lo ha cambiado todo: la inteligencia artificial generativa, que es aquella capaz de elaborar y componer textos, música o contenidos audiovisuales bajo la petición del usuario y utilizando el big data disponible. La tecnología avanza a un ritmo vertiginoso y la legislación siempre va a remolque, pero en el caso de la inteligencia artificial, los avances producidos en los dos últimos años nos han arrollado como un tren de mercancías. Cuando se redactó el primer borrador del Reglamento de Inteligencia Artificial del Parlamento Europeo, se pensaba que la IA generativa tardaría unos cinco años en salir al mercado, y a los dos meses de publicar el reglamento, señorías, ya habían aparecido las primeras herramientas masivas de esta nueva tecnología, como el famoso ChatGPT, que es de 2022. La inteligencia artificial ofrece muchos retos y oportunidades, pero también gravísimas amenazas. No es extraño que suscite miedo y desconfianza en buena parte de la sociedad. Quienes se enfrentan al mayor peligro son las personas más vulnerables, que pueden verse discriminadas por muchos factores, como por ejemplo por el sesgo de los algoritmos, y todo ello sumado al riesgo del crecimiento de la brecha digital y a la desventaja competitiva en el ámbito laboral, que sufrirán quienes no manejen las herramientas IA. Muchos colectivos, como el de los autores y artistas, nos transmiten sus temores al respecto, debido a que la IA se está apropiando de sus creaciones, que deberían estar protegidas por la Ley de Propiedad Intelectual. Señorías, debemos proteger y priorizar la creatividad humana. Si no, se perderá una parte muy importante de nuestra cultura.
La realidad es que todos y todas somos vulnerables y estamos expuestos a los riesgos de la inteligencia artificial. Las ultrafalsificaciones o deepfakes están a la orden del día. Sin ir más lejos, este pasado viernes pudimos ver varios de estos deepfakes en los que se vertían falsedades sobre el Partido Socialista difundidos por diputados de este Congreso en mitad de una campaña electoral. (Aplausos). Por ejemplo, el señor Tellado —que no está presente ahora— difundió uno sobre el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero y el señor González Pons difundió otro sobre el aeropuerto de Torrejón. Al menos hay que agradecer que ambos tuvieran la decencia de borrarlo tiempo después, imagino que cuando se percataron de que estaban difundiendo contenido falso. Insisto, las deepfakes nos convierten a todos y a todas en vulnerables ante la IA. Por eso creemos que ha llegado el momento de pararse y reflexionar.
¿Recuerdan a la oveja Dolly, aquella nacida en 1996 a partir de la clonación de una célula adulta? Aquel hecho conmocionó a la sociedad y nos hizo parar en seco a reflexionar qué futuro queríamos para la humanidad. Esto motivó que se regulase la clonación, prohibiendo ciertas prácticas y admitiendo otras. Pues una encrucijada similar es la que se presenta ahora, y por ello es necesaria una reflexión profunda de toda la sociedad. Señorías, no exagero, el futuro de la humanidad va a depender de las decisiones que tomemos ahora. Isaac Asimov ya nos proporcionó un ejemplo sobre esta reflexión con sus tres leyes de la robótica, que aparecen por primera vez en un relato suyo del año 1942. El reglamento europeo, además de ser pionero en el mundo, nos ofrece un marco legislativo que es un buen punto de partida, pero no es suficiente, aún quedan muchos aspectos por reflexionar y decidir, y en dichos asuntos cada Estado tendrá que legislar conforme a sus convicciones éticas. Sabemos que quienes tienen posiciones liberales van a replicar diciendo que no se le pueden poner puertas al campo en un mundo digital globalizado y que restringir un mercado tan floreciente es algo negativo. Pues bien, nosotros creemos que se pueden exigir ciertos requisitos a los proveedores de IA y que, a pesar de hallarnos en un ámbito global digitalizado, el Gobierno de España puede y debe liderar este asunto, igual que ha liderado muchos otros en Europa, para poder debatir con autonomía frente a Asia y Estados Unidos, de manera que en este mercado tan atractivo y tan jugoso quienes quieran participar tendrán que pasar por el aro ético legislativo para poder obtener los enormes beneficios que esta tecnología nos ofrece.
Por todos estos motivos, en el Partido Socialista decimos sí a la inteligencia artificial, pero con carácter humanista, al servicio de las personas y con especial protección a aquellas más vulnerables. (Aplausos). Para ello será necesaria una actuación en tres ejes fundamentales: el primer eje es la información y la formación temprana; en segundo lugar, necesitamos una concienciación colectiva, una prevención pública y un uso adecuado del acceso de los menores; en definitiva, lo que necesitamos es una regulación de la inteligencia artificial para establecer un marco jurídico sólido y fiable que proteja a los más vulnerables. En este sentido, será necesario seguir avanzando en el desarrollo de los mecanismos de la Agencia Española de Supervisión de la Inteligencia Artificial, la AESIA, como autoridad para garantizar los derechos democráticos, y dotarla de los recursos necesarios. Estas acciones estarán coordinadas con otras iniciativas legislativas de este grupo, como por ejemplo, como ha comentado mi compañera, el anteproyecto de ley para la protección de los menores en los entornos digitales o la legislación específica que desarrollemos para la regulación de la ciberseguridad, porque a este Gobierno le importa y mucho la protección de la ciudadanía y la defensa de los derechos fundamentales, también en Internet.
Muchas gracias por su atención, señorías. Espero que podamos entendernos y contar con su apoyo para esta iniciativa. (Aplausos).