María Jesús Moro Almaraz
Señora presidenta, señorías, buenas tardes. El hurto reiterado, normalmente de escasa cuantía, cometido en establecimientos comerciales o al descuido en lugares de concurrencia numerosa, se ha convertido en una forma habitual de delincuencia ejercida por personas que han hecho de ella su forma de vida habitual. Su ejecución se realiza bien individualmente o en grupos organizados y, en ambos casos, por personas con múltiples antecedentes policiales y penales con el fin de comercializar con el producto de la sustracción. Estos delitos reiterados encabezan el listado de las infracciones penales contra el patrimonio en España, ocasionando un elevado perjuicio desde la perspectiva del conjunto de la sociedad y en sus concretas víctimas, y especialmente en el mundo del turismo, en el sector comercial, en donde se ha cuantificado el coste anual de estos hechos en unos 1800 millones de euros, con especiales consecuencias para el pequeño comercio, para esas zonas de la ciudad y para sus gentes. Adicionalmente, 300 millones de euros más, como mínimo, a las administraciones públicas, y las sentencias sobre las denuncias se quedan en un 10 %. Frente a estos hechos, se evidencia una escasa respuesta del Código Penal, y lo reiteran todos, absolutamente todos los sectores. De esto va nuestra iniciativa, que pido que apoyen en su toma en consideración. Les pido a sus señorías que hoy se eleven, que nos elevemos todos y pensemos en lo importante, los problemas reales de la gente. Con un Gobierno empeñado solo en subsistir y no en gobernar, los ciudadanos necesitan unos políticos y un Parlamento a la altura y que ofrezcan soluciones a sus problemas, que no admiten espera. Por eso el Grupo Popular, como principal alternativa política, trae al debate una iniciativa que entendemos que es muy necesaria y muy demandada. Y ustedes dirán que no es la primera vez que viene una iniciativa así, incluso del Grupo Popular, a esta Cámara. Esperemos que sea la última vez que proporcionemos un instrumento jurídico penal útil, eficaz, porque, señorías, los hurtos y las estafas multirreincidentes se están convirtiendo en una lacra en toda España, con especial intensidad en algunos territorios y ciudades. Los ciudadanos nos demandan cada vez con más frecuencia que estemos a la altura, que no seamos como el Gobierno, que se empeña en seguir mirándose a sí mismo para buscar flotadores que le permitan sostenerse sujeto al poder a cualquier precio. Pero escuchen, señorías, la gente quiere que cumplamos todos y hoy tenemos que cumplir todos aquí. (Aplausos). Con esta iniciativa pretendemos mejorar la respuesta penal frente a profesionales reincidentes, insisto, que hacen de ello su modo de vida, porque no tiene consecuencias, porque no tiene precio lo que hacen, pero sí tiene coste para los demás. Esta iniciativa, si la apoyan, sí que mejorará la convivencia que se está deteriorando en las ciudades; alejará de ciertos puntos neurálgicos del centro o de los barrios la sensación amplísima de inseguridad, de ciudad sin ley; permitirá que subsistan los pequeños comerciantes que ven peligrar sus negocios ante el negociete de las organizaciones criminales que colocan a sus gentes allí donde pueden sacar más partido saqueando quioscos, supermercados, aprovechando el descuido para llevarse los móviles de nuestros niños y nuestros jóvenes, las compras de los turistas, los pequeños recuerdos de nuestros ancianos, que ya no pueden pasear tranquilos en aquel espacio que consideran como su casa porque es donde han vivido siempre.
Señorías, no se dejen engañar por esos discursos que han tergiversado siempre las iniciativas que se han presentado en esta Cámara para luchar contra esta lacra creciente. Nos dicen: ¿Cómo se hace para aplicar consecuencias a estos profesionales que aportan domicilios falsos, no recogen notificaciones, no acuden a los juicios y no pagan las multas? Esto nos lo dicen una y otra vez los comerciantes. ¿Cómo podemos seguir así? Ven como sus clientes desaparecen, como el negocio que tienen se rompe, rompe sus vidas. ¿Cómo se hace —n os preguntan— para que no acumulen setenta, ochenta o cien antecedentes y se burlen de las fuerzas de seguridad? ¿Recuerdan aquella frase de entrar por una puerta y salir por otra? Pues esta sensación es una realidad, no es una sensación virtual. Señorías, estamos cansados de leer titulares en los medios como robos por encargo, así roban las organizaciones en los supermercados; los profesionales del hurto se reinventan y adaptan las tecnologías continuamente a su actuación; grupos organizados con logística suficiente se mueven por todo el territorio nacional para aumentar su actividad. No solo nos lo dicen los afectados directamente, nos lo dicen los fiscales que exigen una adecuada reforma.
Si siguen sin creernos, sin creer a los comerciantes, a los jueces o a los abogados, escuchen, señores socialistas, al alcalde de Barcelona, al señor Collboni. El señor Collboni viene reclamando, como ya lo hacíamos nosotros antes que él y nos votaban en contra, reformas legislativas para luchar contra los hurtos multirreincidentes desde que tomó posesión de la alcaldía. Recientemente ha dado un paso más y, tras apoyar propuestas formuladas por el Colegio de la Abogacía de Barcelona en la dirección de nuestra propuesta, ha creado una comisión de estudio para las reformas legislativas que hay que abordar. Claro, cuando uno tiene que gestionar y en la ciudad desaparecen los medios de vida o los acontecimientos deportivos internacionales con grandes concentraciones se van a lugares más seguros, ¡ay, amigos!, entonces ya no es una cosa del Partido Popular, es una cosa del alcalde socialista de Barcelona. (Aplausos).
Han sido varios los intentos de legislar. El último, la modificación de 2022 por una transacción aprovechando una tramitación legal ajena, pero dejó nuevas brechas que han convertido en papel mojado esa reforma. Como sabemos, la sentencia de 28 de junio de 2017 del Tribunal Supremo dejó de facto en papel mojado la reforma de 2015 por dos razones: la imposibilidad de considerar los antecedentes penales por delito leve, mientras no se modifique el Código Penal para aplicarlos al tipo agravado de multirreincidencia, y por la desproporción punitiva. Claro, el párrafo que se incorporó bienintencionadamente en el año 2022 lo único que ha hecho es complicar de nuevo esta cuestión con un nuevo requisito y una confusión entre los elementos propios del delito continuado del artículo 74 del Código Penal y la multirreincidencia. Por eso, tanto el instituto catalán I+Dret como el ICAB y AEKO con distintas fórmulas coinciden en que hay que eliminar este requisito porque no hay manera de luchar con este requisito ni con todos los jueces del mundo. La decana de Barcelona pide más jueces y son necesarios más jueces, pero, señorías, no habrá jueces en el mundo y costes en el mundo que podamos soportar para que después se vayan de rositas los delincuentes. (Aplausos).
Por ello, de forma resumida para no cansarles, porque la pueden leer, proponemos que se haga esa reforma que pedía el Tribunal Supremo en los artículos 22, 66 y 80, porque hay que excepcionar los delitos leves para que sean computados los antecedentes; eliminamos del artículo 234 ese párrafo que se incorporó en el año 2022; retocamos y modificamos el 235.1.7.º, es decir, allí donde verdaderamente se establece la pena de uno a tres años de prisión, porque las multas ya no sirven para nada. Convendrán conmigo, mucha gente lo hace, que uno no puede defenderse de las bombas con caricias. Esa es la sensación que tiene todo el sector justicia y de la seguridad en España con estas reformas. Además, entre otras cosas, incorporamos un nuevo ordinal décimo al artículo 235 para contemplar los hurtos de dispositivos electrónicos o tecnológicos susceptibles de contener datos o información. No interesa tanto el precio, que ya está contemplado, sino lo que eso supone para la vida de todos nosotros, nuestra vida y, si no, que se lo digan al presidente Sánchez cuando captaron datos de sus teléfonos. (Aplausos). Señorías, es cada vez más frecuente que el objeto de deseo sean los dispositivos móviles, no solo los teléfonos. Por tanto, incorporamos una terminología suficientemente amplia. Fíjense, hace casi un año, en los últimos sanfermines, nos dicen los datos que de 600 denuncias, 540 eran por hurtos de teléfonos móviles.
Señorías, con estas modificaciones creemos que se satisface lo que se nos está demandando, y se puede mejorar. Depende de ustedes, de que nos apoyen. De ello depende la tranquilidad de los ciudadanos. Fíjense que algunos de ustedes en la tramitación anterior decían: Qué barbaridad, que queríamos ir contra los pobres. No, señorías. Escuchen nuevamente a Collboni, que dice que necesitamos una reforma equilibrada como esta porque nos va la tranquilidad de la ciudadanía y de los que menos tienen, de los vulnerables; por tanto, esto no va contra los pobres, esto va contra las organizaciones criminales, esto va contra los explotadores. Tenemos que movernos más rápido, señorías, al igual que ocurre con el narcotráfico. No somos partidarios de las reformas porque sí del Código Penal, pero, si no nos movemos, no podremos llegar.
Sé que hablar hoy de espacios de impunidad, que es lo que sucede en este ámbito, es casi irrisorio. Hoy, que ha entrado en vigor la ley de amnistía, seguro que muchos, cuando vean ahora la diferencia, se darán cuenta de que los españoles van a sufrir una gravísima desigualdad, la desigualdad de quienes tienen como prioridad, como este Gobierno, no lo que le pide su alcalde de Barcelona, no defender a los pequeños comerciantes, a las personas mayores, a los jóvenes, a los niños, sino a políticos para su impunidad. Tomamos pues la rienda de la responsabilidad para tramitar leyes que el Gobierno no tramita. Escuchamos los gritos desesperados de aquellos que cada día se ven más preocupados por que defendemos más a los delincuentes que a las víctimas. Señorías, admitan esta proposición porque hoy no podemos defraudarles.
Muchas gracias. (Aplausos).