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Sin adjetivos

Pleno del 11 de junio de 2024

Proposición de Ley Orgánica de transferencia de la titularidad y competencias de la autopista del Atlántico (AP-9) a la Comunidad Autónoma de Galicia.

Proposición de ley de Comunidades y Ciudades Autónomas.. Autor: Comunidad Autónoma de Galicia - Parlamento. Transcripción literal del Diario de Sesiones n.º 46.

Modelo territorial

Votación

  • 11 de junio de 2024: salió adelante, 309 sí, 33 no, 0 abstenciones.
  • 25 de junio de 2026: no salió adelante, 138 sí, 211 no, 0 abstenciones.
  • 25 de junio de 2026: no salió adelante, 138 sí, 208 no, 0 abstenciones.
  • 25 de junio de 2026: no salió adelante, 138 sí, 211 no, 0 abstenciones.
  • 25 de junio de 2026: no salió adelante, 138 sí, 211 no, 0 abstenciones.
  • 25 de junio de 2026: no salió adelante, 138 sí, 211 no, 0 abstenciones.
  • 25 de junio de 2026: salió adelante, 178 sí, 167 no, 1 abstenciones.
  • 25 de junio de 2026: salió adelante, 179 sí, 169 no, 0 abstenciones.
  • 23 de julio de 2026: no salió adelante, 138 sí, 210 no, 0 abstenciones.

José Ramón Gómez Besteiro

Representante del Parlamento de Galicia.Página 6Vídeo

Moitas grazas, presidenta. Moi boas tardes, señorías.

4 de febreiro do ano 2000, ese foi o día en que en realidade fomos convocados a estar hoxe aquí. Estamos aquí porque ese día o Goberno de Aznar prorrogou a concesión da AP-9 ata o máximo permitido e, logo, ademais, privatizouna. Un traballo impecable para beneficiar a algúns e que galegos e galegas paguemos hoxe por unha vía que xa debería ser propia. Xa está pagada. Xa debería ser nosa. Xa debería ser de todos nós.

Vivimos na disputa entre tres modelos sobre a AP-9 en Galicia. Por un lado, os de quen a viron como unha oportunidade de negocio e, sempre que puideron, ampliaron, prorrogaron e facilitaron o aumento de peaxes, o verdadeiro problema que dá orixe a todo isto.

Por outro lado, está tamén o incongruente modelo dos que rexeitaron a infraestrutura cando se proxectou, manifestándose belixerantemente contra unha autoestrada da que hoxe pouco menos que reclaman a súa maternidade, sen explicar, por suposto, a inversión e os cartos necesarios para levalo a cabo.

Como terceiro modelo, os socialistas defendemos sempre que esta vía resultaba clave na vertebración da vida social e económica de Galicia. Defendemos ó inicio a súa implantación e defendemos hoxe que, por moitas dificultades que o procedemento teña, que calquera sabe que as ten e, obviamente, que non son poucas, debemos traballar e esforzarnos ó máximo por xestionala e, sobre todo, porque ós cidadáns non lles supoña un custo. Porque si, queremos transferencia e queremos gratuidade, pero, falemos claro, a gratuidade é, sen dúbida, o máis importante. Ós galegos e ás galegas impórtalles máis que se levanten as barreiras que a titularidade do asfalto.

De aí nace que o actual Goberno do Estado dende o ano 2021 estea bonificando as peaxes. Os galegos e as galegas pagámolas porque se prorrogou a concesión, pero hoxe pagamos menos porque o Goberno de España, este e non outro, financia unha parte moi importante dende fai tres anos, en concreto, dende os orzamentos do ano 2021 que, por certo, si apoiou o meu partido.

Baixemos a un exemplo real: nun pequeno tramo da AP-9, entre Fene e á Coruña, un usuario habitual para ir ó seu traballo paga ó mes grazas ás bonificacións 72 euros fronte ós 171 que pagaba antes, un aforro de case cen euros ó mes.

Disto debemos sacar dúas conclusións. Primeiro, que quen non apoiou as bonificacións está en contra de máis de cen millóns de euros de aforro para galegos e galegas dende que se implantaron. E en segundo lugar, que, pese a todo, as peaxes seguen sendo unha sangría para as economías familiares e para a competitividade empresarial.

Sexamos nítidos: a empresa concesionaria recada máis de 130 millóns de euros ó ano a partir dunhas elevadísimas peaxes que son unha carga abusiva e que limitan a mobilidade de galegos e galegas e tamén a competitividade dos traballadores autónomos e das empresas.

Esta anómala situación non se dá igual noutros lugares e as autoestradas similares xa foron resoltas para o público ou están en camiño de facelo. É de xustiza que a AP-9 vaia polo mesmo sendeiro.

Os socialistas xa defendemos no seu momento a necesidade de negociar esa transferencia, xunto a outras, cando Emilio Pérez Touriño, que fora presidente de Galicia fai xa case 20 anos. O cambio de Goberno en Galicia parou esa reivindicación, seguro que lles soará a algúns nesta Cámara. Ás veces parece que en Galicia as présas autonomistas empezaron en xuño de 2018. Antes: o páramo.

En todo caso, os socialistas galegos e as socialistas galegas somos firmes defensores da reivindicación que, en nome do conxunto do Parlamento de Galicia, traemos a esta Cámara, esta lei que, todo sexa dito, xa foi vetada para debaterse con Gobernos do Partido Popular. O PP votaba cunha man e vetaba coa outra. Con este historial que vostedes xulgarán complexo cabe poñer en valor a capacidade de diálogo e a oferta de solución que os socialistas puxemos enriba da mesa.

Hoxe acudimos a este Congreso cunha proposta acordada por unanimidade no Parlamento galego e que amosa que esta petición ten un respaldo absoluto. Si, sabemos que esas complicacións veñen polos erros xa sinalados na xestión pasada, pero é necesario mirar cara a adiante. Por iso, pedimos que se tome en consideración esta proposta e se camiñe cara a resolver unha situación inxusta, porque é o que corresponde e é o que Galicia demanda. Moitas grazas.

Muchas gracias, presidenta. Muy buenas tardes, señorías. El 4 de febrero de 2000 fue el día en que en realidad fuimos convocados a estar hoy aquí. Estamos aquí porque ese día el Gobierno de Aznar prorrogó la concesión de la AP-9 hasta el máximo permitido.

Luego, además, se privatizó; un trabajo impecable para beneficiar a algunos y que los gallegos y las gallegas paguemos hoy por una vía que ya debería ser propia. Ya está pagada, ya debería ser nuestra, ya debería ser de todos.

Vimos una disputa entre tres modelos sobre la AP-9 en Galicia. Por un lado, los que la vieron como una oportunidad de negocio y siempre que pudieron la ampliaron, la prorrogaron y facilitaron el aumento de peajes; el verdadero problema que da origen a todo esto. Por otro lado, está también el incongruente modelo de los que rechazaron una infraestructura cuando se proyectó, manifestándose beligerantemente contra una autopista de la que hoy poco menos que reclaman su paternidad, sin explicar, por supuesto, la inversión y el dinero necesarios para llevarlo a cabo. Como tercer modelo, los socialistas defendimos siempre que esta vía resultaba clave en la vertebración de la vida social y económica de Galicia. Defendimos al inicio su implantación y defendemos hoy, por muchas dificultades que el procedimiento tenga ―sabemos que las tiene y, obviamente, no son pocas―, que debemos trabajar y esforzarnos al máximo para gestionarla y, sobre todo, para que a los ciudadanos no les suponga un coste.

Porque sí, queremos transferencia y queremos gratuidad, pero hablemos claro, la gratuidad es sin duda lo más importante. A los gallegos y a las gallegas nos importa más que se levanten las barreras que la titularidad del asfalto. De ahí nace que el actual Gobierno del Estado, desde el año 2021, esté bonificando los peajes. Los gallegos y las gallegas pagamos porque se prorrogó la concesión, pero hoy pagamos menos, porque el Gobierno de España —‌este y no otro— financia una parte muy importante desde hace tres años, en concreto, desde los presupuestos del año 2021, que por cierto sí apoyó mi partido. (Aplausos).

Bajemos a un ejemplo real. Por un pequeño tramo de la AP-9, un pequeñísimo tramo entre Fene y A Coruña, un usuario habitual para ir a su trabajo paga al mes, gracias a las bonificaciones, 72 euros frente a los 171 que pagaba antes; un ahorro de casi 100 euros al mes. Con ello se deben sacar dos conclusiones: primero, que quien no apoyó las bonificaciones está en contra de más de 100 millones de euros de ahorro para gallegos y gallegas desde que se implantaron; y, segundo, que, pese a todo, los peajes siguen siendo una sangría para las economías familiares y para la competitividad empresarial. Seamos nítidos, la empresa concesionaria recauda más de 130 millones de euros al año a partir de unos elevadísimos peajes, que son una carga abusiva y que limitan la movilidad de gallegos y gallegas, y también la competitividad de los trabajadores autónomos y de las empresas. Esta anómala situación no se da igual en otros lugares. Las autopistas similares ya han sido resueltas para el público o están en camino de hacerlo. Es de justicia que la AP-9 vaya por el mismo camino. Los socialistas ya hemos defendido en su momento la necesidad de negociar esa transferencia, junto a otras, cuando Emilio Pérez Touriño fue presidente de Galicia hace ya casi veinte años. El cambio de Gobierno en Galicia paró esa reivindicación, seguro que les sonará a algunos en esta Cámara. A veces parece que en Galicia las prisas autonomistas empezaron en junio de 2018; antes, el páramo.

En todo caso, los socialistas gallegos y las socialistas gallegas somos firmes defensores de la reivindicación que en nombre del conjunto del Parlamento de Galicia traemos a esta Cámara. Esta ley, todo sea dicho, ya fue vetada para debatirse con gobiernos del Partido Popular; el PP votaba con una mano y vetaba con otra. Con este historial, que ustedes juzgarán complejo, cabe poner en valor la capacidad de diálogo y la oferta de soluciones que los socialistas pusimos encima de la mesa. Hoy acudimos a este Congreso con una propuesta acordada por unanimidad en el Parlamento gallego y que muestra que esta petición tiene un respaldo absoluto. Sí, sabemos que esas complicaciones vienen por los errores ya señalados en la gestión pasada, pero es necesario mirar hacia delante. Por eso pedimos que se tome en consideración esta propuesta y se camine hacia la resolución de una situación injusta, porque es lo que corresponde y es lo que Galicia demanda.

Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señor Gómez Besteiro. Tiene ahora la palabra doña Ana Belén Pontón Mondelo, del Bloque Nacionalista Gallego.

Ana Belén Pontón Mondelo

Representante del Parlamento de Galicia.Página 7Vídeo

Señorías, para que nos paga a cidadanía? Estou convencida de que todos e todas vostedes dirán que para lexislar e para mellorar as súas vidas. Díganme se seguen pensando o mesmo despois de escoitar esta cronoloxía.

2016, Galiza pide por primeira vez a transferencia da AP-9. A lei do Parlamento de Galiza nin sequera foi debatida polo veto imposto polo Partido Popular.

2017, Galiza pide a transferencia por segunda vez. A lei tampouco chegou a ser debatida porque, de novo, o Partido Popular vetou o debate da iniciativa.

2018, Galiza pide por terceira vez a transferencia da AP-9. Nesta ocasión, foi admitida a trámite, pero decaeu por unha convocatoria electoral.

2021, Galiza pide a transferencia por cuarta vez e esta Cámara aproba tramitala pola vía de urxencia, pero, finalmente, tamén decae en 2023, despois de que se solicitasen 15 prórrogas. 15 prórrogas para unha lei que tiña que tramitarse pola vía de urxencia. Unha auténtica tomadura de pelo.

Estamos en 2024 e estou nesta tribuna porque Galiza pide de novo a transferencia da AP-9. Seguen pensando, señorías, que no relativo á AP-9 están defendendo os intereses dos galegos e das galegas? E, sobre todo, será esta a definitiva ou van seguir burlándose da cidadanía galega? Sabemos moi ben como as forzas estatais se alternan na discriminación a Galiza. De feito, as escusas que antes utilizaba o Partido Popular agora utilízaas sen ningún rubor o Partido Socialista. Negan a transferencia da AP-9 alegando que esta é unha conexión internacional e é falso, porque a conexión con Portugal se fai pola autovía A-55. Eu creo que estaría moi ben que polo menos os ministros de Transporte tivesen claro este dato, que é elemental. Pero é que, ademais, o Estado xa transferiu autoestradas que si tiñan unha conexión internacional, por exemplo, a Euskadi ou a Cataluña. Outro argumento compartido polo Partido Popular e o Partido Socialista é que o rescate resulta inasumible para o Estado. Sen embargo, non tiveron ningún problema en rescatar as radiais madrileñas por miles de millóns de euros. Claro que coas radiais madrileñas a petición viña da gran banca e das grandes construtoras e, neste caso, a petición vén do pobo galego. O que queren é perpetuar a discriminación con Galiza, e aí están os feitos. En 1994, Felipe González ampliou a concesión dez anos, até o 2023. De non ser así, xa hai unha década que estariamos circulando libremente pola AP-9. No 2000, foi José María Aznar quen ampliou a concesión 25 anos e, como guinda, privatizou a autoestrada en 2003 a prezo de saldo. E fíxense que coincidencia: isto fíxose despois dunha emisión de bonos de Audasa cuxo comisionario, perdón, comisario era un coñecido desta Cámara: Luis Bárcenas. Que casualidade. Esas prórrogas de PP e PSOE deixáronlle a Galiza unha das autoestradas máis caras. Pagamos 25 euros por percorrer 220 quilómetros. E tamén coa concesión máxima que permite a lei: 75 anos. A última prórroga do Partido Popular provocou que a Comisión Europea abrise un expediente de infracción ó Estado español por incumprir a lexislación. Ese recurso do Estado tivo como resposta un segundo expediente de Bruxelas insistindo en que a prórroga do Partido Popular é ilegal. Señorías, Europa está abrindo de par en par a porta ó rescate da AP-9. Crucen esa porta e acaben dunha vez por todas cunha estafa legalizada que sofren cada día 22 000 galegos e galegas. É certo que até o de agora o único respiro para esas persoas usuarias foron os descontos logrados polo BNG a través do acordo de investidura co Partido Socialista, pero é insuficiente. Deixen de poñer escusas para negarlle a Galiza o que outros desfrutan desde hai anos. Pídolles que non volvan converter este debate nunha burla ós galegos e ás galegas. É o momento de cumprir con Galiza e atender unha das demandas máis sentidas do meu país: poder circular por unha AP-9 galega e libre de peaxes. Non fagan deste debate unha nova burla a Galiza. Moitas grazas.

Señorías, ¿para qué nos paga la ciudadanía? Estoy convencida de que todos y todas ustedes dirán que para legislar y para mejorar sus vidas. Díganme si siguen pensando lo mismo después de escuchar esta cronología: 2016, Galicia pide por primera vez la transferencia de la AP-9; la ley del Parlamento de Galicia ni siquiera fue debatida por el veto impuesto por el Partido Popular. En 2017, Galicia pide la transferencia por segunda vez; la ley tampoco llegó a ser debatida, porque de nuevo el Partido Popular vetó el debate de la iniciativa. En 2018, Galicia pide por tercera vez la transferencia de la AP-9; en esta ocasión fue admitida a trámite, pero decayó por una convocatoria electoral. En 2021, Galicia pide la transferencia por cuarta vez, y esta Cámara aprobó tramitarla por la vía de urgencia, pero finalmente también decae en 2023 después de que se solicitasen quince prórrogas, quince prórrogas para una ley que tenía que tramitarse por la vía de urgencia; una auténtica tomadura de pelo. Estamos en 2024 y estoy en esta tribuna, porque Galicia pide de nuevo la transferencia de la AP-9. ¿Siguen pensando, señorías, que en lo relativo a la AP-9 están defendiendo los intereses de los gallegos y las gallegas? Y sobre todo, ¿será esta la definitiva o van a seguir burlándose de la ciudadanía gallega?

Sabemos muy bien cómo las fuerzas estatales se alternan en la discriminación a Galicia. De hecho, las excusas que antes utilizaba el Partido Popular ahora las utiliza sin ningún rubor el Partido Socialista.

Niegan la transferencia de la AP-9 alegando que esta es una conexión internacional, y es falso, porque la conexión con Portugal se hace por la autovía A-55. Creo que estaría muy bien que por lo menos los ministros de Transportes tuviesen claro este dato, que es elemental. Pero es que, además, el Estado ya ha transferido autopistas que sí tenían una conexión internacional, por ejemplo, a Euskadi o a Cataluña.

Otro argumento compartido por el Partido Popular y el Partido Socialista es que el rescate resulta inasumible para el Estado. Sin embargo, no tuvieron ningún problema en rescatar las radiales madrileñas por miles de millones de euros. Claro que con las radiales madrileñas la petición venía de la gran banca y de las grandes constructoras y, en este caso, la petición viene del pueblo gallego. Lo que quieren es perpetuar la discriminación con Galicia, y ahí están los hechos. En 1994, Felipe González amplió la concesión diez años, hasta 2023. De no ser así, ya hace una década que estaríamos circulando libremente por la AP-9. En el año 2000, fue José María Aznar el que amplió la concesión veinticinco años y, como guinda, privatizó la autopista en 2003 a precio de saldo. Y fíjense qué coincidencia, esto se hizo después de una emisión de bonos de Audasa, cuyo comisario era un conocido de esta Cámara: Luis Bárcenas. ¡Qué casualidad! Esas prórrogas de PP y PSOE dejaron a Galicia una de las autopistas más caras: pagamos 25 euros por recorrer 220 kilómetros, y también con la concesión máxima que permitía la ley: setenta y cinco años. La última prórroga del Partido Popular provocó que la Comisión Europea abriese un expediente de infracción al Estado español por incumplir la legislación. Ese recurso del Estado tuvo como respuesta un segundo expediente de Bruselas, que insiste en que la prórroga del Partido Popular es ilegal.

Señorías, Europa está abriendo de par en par la puerta al rescate de la AP-9. Crucen esa puerta y acaben de una vez por todas con una estafa legalizada que sufren cada día 22 000 gallegos y gallegas. Es cierto que hasta ahora el único respiro para esas personas usuarias fueron los descuentos logrados por el BNG a través del acuerdo de investidura con el Partido Socialista, pero es insuficiente. Dejen de poner excusas para negarle a Galicia lo que otros territorios disfrutan desde hace años. Les pido que no vuelvan a convertir este debate en una burla a los gallegos y a las gallegas. Es el momento de cumplir con Galicia y atender una de las demandas más sentidas de mi país: poder circular por una AP-9 gallega y libre de peajes. No hagan de este debate una nueva burla a Galicia.

Muchas gracias.

Presidencia. Muchas gracias, señora Pontón. Tiene ahora la palabra don Alberto Pazos Couñago, del Grupo Popular.

Alberto Pazos Couñago

Representante del Parlamento de Galicia.Página 9Vídeo

Gracias, presidenta. Señorías, sin ningún género de duda, el sueño europeo se ha forjado a través de las rutas xacobeas transitadas por millones de peregrinos que, como señalaba el Códice Calixtino allá por el siglo XII, llegaron de lugares muy diferentes y remotos persiguiendo un objetivo común: Santiago de Compostela, para después regresar a sus lugares de origen convertidos ya en europeos. Coincidirán conmigo en que resulta paradójico que a Galicia, destino final de esas rutas que han vertebrado Europa y que hoy superan ya los 80 000 kilómetros, se le niegue la posibilidad de gestionar un camino que apenas alcanza los 200 kilómetros, pero que vertebra al 60 % de su población y por el que diariamente peregrinamos decenas de miles de gallegos. Señorías, hoy tienen la oportunidad de resolver esta paradoja, aunque debo confesar que acudo a este debate con muy pocas certezas y con abundantes dudas. Comienzo por las primeras. Confío en que hoy regresaremos a Galicia con un rotundo sí de esta Cámara a la admisión a trámite de esta proposición de ley, y sin duda esta será una magnífica noticia para Galicia y para los gallegos; agradezco sinceramente a todos aquellos grupos y diputados que la van a hacer posible. Sinceramente, muchas gracias a todos. (Aplausos). Tengo también la certeza de que el Grupo Popular, mayoritario en esta Cámara, hará cuanto esté en su mano para que, además de ser admitida a trámite, esta iniciativa resulte definitivamente aprobada en los términos que demanda Galicia y en los plazos razonables que esperan los gallegos. No es este un convencimiento basado en la suposición, sino en la experiencia. Conozco de primera mano la firmeza de las convicciones de quien hoy preside ese grupo y también la coherencia de sus actos, y por eso, hoy quiero darle las gracias por seguir defendiendo en el Congreso lo que tantas veces defendió en el Parlamento de Galicia. Muchas gracias, presidente Feijóo; muchas gracias, Grupo Parlamentario Popular. (Aplausos). Pero, señorías, de todos es sabido que no hay rosas sin espinas, y la alegría que causan estas certezas resulta empañada por las dudas sobre cómo y cuándo tendrá lugar esta transferencia. Son dudas también estas basadas en la experiencia, la experiencia de comprobar cómo hace escasos meses el Gobierno de España aceptaba ceder la gestión de esta vía, pero no aceptaba transferir su titularidad ni aceptaba transferir los recursos económicos necesarios para su explotación ni aceptaba transferir la financiación necesaria para ejecutar obras que ya han sido comprometidas. Dudas al comprobar cómo en la pasada legislatura, a pesar de acordar que esta iniciativa se sustanciaría por trámite de urgencia, acumuló una tras otra hasta quince prórrogas por imposición de los hoy socios de Gobierno, que también ostentan el control de la Mesa de la Cámara. Dudas causadas por las declaraciones del ministro Puente, que afirma que la configuración de la AP-9 la convierte —‌abro comillas— «en clara candidata a ser de titularidad estatal, porque ofrece una conexión transfronteriza», una afirmación radicalmente falsa; o que estima su rescate en 4000 millones de euros sin más aval que su florido verbo, olvidando que fue su partido el que aprobó un incremento de tarifas del 1 % anual durante veinte años, que repercute en 14 000 millones de peajes extras, que salen del bolsillo de las gallegas y de los gallegos. (Aplausos).

Nada disto foi o que se prometeu ós galegos. Ós galegos prometéusenos unha AP-9 100 % galega e 100 % libre de cargas. E iso é o que pedimos: que se cumpra a palabra dada.

Non se me ocorrería exixirlle ó Goberno que cumpra os pactos alcanzados co Bloque Nacionalista Galego, como a inmensa maioría dos galegos, asumo que sempre foron papel mollado, pero si me parece razoable exixir dar cumprimento ás promesas realizadas recentemente polo delegado do Goberno en Galicia ou por quen foi presidente da Comisión de Transportes e Mobilidade Sostible nesta Cámara e, ata fai ben pouco, candidato socialista nas pasadas eleccións galegas, cando el mesmo aseguraba: «Vou garantir a gratuidade da AP-9 e da AP-53. Por que? Porque co Estado hai que falar, hai que negociar e hai que ter influencia no Estado». Pois ben, señorías, aquí estamos, estamos falando, estamos negociando e asegúrolle que, polo menos, as dúas persoas que me acompañaron nesta delegación aseguran ter unha gran influencia no Goberno do Estado. En consecuencia, que se cumpra o prometido, porque o contrario sería unha fraude ós galegos e en Redondela de peaxes e de fraudes algo sabemos, señorías.

A petición de Galicia é moi simple. Resúmoa nunha expresión pronunciada por Alberto Núñez Feijóo no Parlamento de Galicia: «Galicia non vai pedir máis do que lle corresponde, pero non se vai conformar con menos». Ou no recordatorio que o presidente Rueda dirixía recentemente á portavoz socialista na Cámara galega: «Vostede comprometeuse nun debate, dixo que a AP-9 sería gratuíta. Supoño que iso se mantén en pé e supoño que se pode facer de xeito inmediato porque, se non, vostedes non o terían proposto».

En definitiva, ese é o compromiso do actual Goberno de España e esa é a exixencia da sempre leal Galicia, e non renunciaremos a ela, pois, como deixou escrito don Ramón Cabanillas: «Namentras o sangre vibre en beizos e corazón… a espranza de vela libre i este berro: Redención!». Señorías, atendan a chamada e Galicia saberá recoñecelos como fai sempre entre os bos e xenerosos. Moitísimas grazas.

Nada de esto fue lo que se prometió a los gallegos. A los gallegos se nos prometió una AP-9 cien por cien gallega y libre de cargas, y eso es lo que pedimos, que se cumpla la palabra dada. No se me ocurriría exigirle al Gobierno que cumpla los pactos alcanzados con el Bloque Nacionalista Galego o con la inmensa mayoría de los gallegos, asumo que siempre han sido papel mojado. Pero me parece razonable que exija dar cumplimiento a las promesas realizadas recientemente por el delegado del Gobierno en Galicia o por quien fue presidente de la Comisión de Transporte y Movilidad Sostenible en esta Cámara y hasta hace poco candidato socialista en las pasadas elecciones gallegas, cuando él mismo aseguraba: Voy a garantizar la gratuidad de la AP-9 y de la AP-53. ¿Por qué? Porque con el Estado hay que hablar, hay que negociar; hay que tener influencia en el Estado. Pues bien, señorías, aquí estamos. Estamos hablando, estamos negociando y les aseguro que por lo menos las dos personas que me acompañan en esta delegación aseguran tener una gran influencia en el Gobierno del Estado. En consecuencia, cúmplase lo prometido, porque lo contrario sería un fraude a los gallegos. En Redondela, de peajes y de fraudes algo sabemos, señoría. (Aplausos).

La petición de Galicia es muy simple, la resumo en una expresión pronunciada por Alberto Núñez Feijóo en el Parlamento de Galicia: «Galicia no va a pedir más de lo que le corresponde, pero no se va a conformar con menos». O el recordatorio que el presidente Rueda dirigía recientemente a la portavoz socialista en la Cámara gallega: «Usted se comprometió en un debate, decía que la AP-9 sería gratuita. Supongo que eso se mantiene en pie y que debe ser inmediato, porque si no, ustedes no lo habrían propuesto».

En definitiva, ese es el compromiso del actual Gobierno de España, esa es la exigencia de la siempre leal Galicia y no renunciaremos a ella, pues como dejó escrito don Ramón Cabanillas: «Mientras la sangre vibre en labios y corazón, la esperanza de verla libre y este… redención».

Señorías, atiendan a la llamada y Galicia sabrá reconocerlos, como hace siempre, entre los buenos y generosos.

Muchas gracias. (Fuertes aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señor Pazos. Ahora es el turno de fijación de posiciones de los diferentes grupos parlamentarios. En primer lugar, por el Grupo Parlamentario Mixto, tiene la palabra el señor Rego Candamil por un tiempo de siete minutos. Cuando quiera.

Néstor Rego Candamil

BNGDiputado.Página 11Vídeo

Graza, señora presidenta. Alégrame ter aquí unha representación do Parlamento da miña nación, do Parlamento da Galiza, co señor Couñago, a señora Ana Pontón, o señor Besteiro, aínda que recoñezo que non me alegra tanto que a causa sexa falar de novo da AP-9, porque este é un asunto que hai moito tempo tiña que estar resolto. Máis unha vez, e xa van tres, é debatida neste Congreso unha proposición de lei do Parlamento de Galiza para a transferencia da autoestrada do Atlántico. O dato dá conta da inmensa hipocrisía das forzas estatais do bipartidismo, o Partido Popular e Partido Socialista, que votan no Parlamento galego iniciativas do BNG porque saben que a cidadanía galega castigaría politicamente que non o fixesen, mais despois manobran en Madrid para bloquear que esa mesma iniciativa saia adiante. Na última ocasión, foi admitida a trámite por amplísima maioría unha proposición de lei similar a esta en febreiro de 2021. A partir de aí, a mesa demorou a tramitación inxustificadamente: o PP dificultouna con numerosas emendas de concreción carentes de sentido, porque a lei era clara nas obrigas de cada quen e a concreción correspondería á Comisión Mixta de Transferencias, e, finalmente, o Partido Socialista acabou bloqueando após pretender deturpar o seu contido, pasando da transferencia da titularidade á transferencia só da xestión. Un comportamento absolutamente vergoñoso que non ficou aí. No máximo do cinismo, o Partido Popular, responsábel, ademais, da prórroga de 25 anos da concesión entre 2023 e 2048, chegou a impedir mesmo en dúas ocasións que a proposición de lei do Parlamento de Galiza chegase a ser debatida neste Congreso, bloqueándoa na mesa so a presidencia de Ana Pastor, para mellor sarcasmo, deputada por Pontevedra. E aínda teñen a cara de afirmar, como fixeron recentemente na Galiza, que a demora é culpa do BNG, que non goberna nin na Galiza nin en Madrid, como si na altura facían vostedes, que gobernaban nos dous sitios. Así que, señoras e señores do Partido Popular e do Partido Socialista, chega xa de se burlar do pobo galego e de enganar a cidadanía do noso país. Exixímoslles, non só que voten hoxe a favor, que o farán, claro, senón que colaboren para completar canto antes a tramitación desta lei e poidamos ver tamén o antes posíbel unha AP-9 galega e libre de peaxes. Libre de peaxes, si, porque, aínda que non sexa o obxectivo desta proposición de lei, que se limita á cuestión da transferencia, na exposición de motivos fica claro o impacto negativo para o desenvolvemento social e económico da Galiza e mesmo a discriminación que implica para o noso país manter unhas tarifas de pagamento que están en vigor neste momento como consecuencia dunha prórroga dun Goberno do Partido Popular do señor Aznar no ano 2000. Unha prórroga que nunca se debeu producir. Unha prórroga que, ademais, a Unión Europea considera ilegal ó non cumprir o criterio de concorrencia competitiva e, por tanto, que debe ser anulada canto antes. Un bocadiño máis tarde, se non se traslada o debate para o día de mañá, debateremos precisamente unha moción do BNG consecuencia da interpelación realizada ó ministro de Transportes no día 29 de maio que busca xustamente pór punto final á concesión da autoestrada do Atlántico o antes posíbel. Espero que sexa aprobada e atendida polo Goberno, porque é de xustiza. Ollen, señoras e señores do Partido Popular e do PSOE, os galegos e galegas séntense estafados por unhas portaxes, das máis altas do Estado, que castigan os seus petos e a economía do noso país, dificultando a competitividade das empresas galegas situadas no eixo atlántico, onde se concentra a maior parte da poboación e tamén da actividade económica da Galiza. E ademais, vense discriminados na medida en que as autoestradas da xeración da AP-9, ou finalizaron xa a concesión, ou están a piques de facelo pasando a ser libres de peaxe. É hora de pór punto final a esta estafa e a esta discriminación. Transferir a infraestrutura é un primeiro paso na boa dirección, sobre todo ficando claro, como establece a proposición de lei, que o Estado debe asumir todas as obrigas económicas en relación coa concesión e tamén coas actuacións previstas, entre outras razóns, porque o Goberno non rescata a autoestrada do Atlántico como sería lóxico e é máis que probábel, coñecidos os precedentes, que sexa a Unión Europea quen declare a nulidade da concesión.

O BNG leva moitos anos reclamando que se acabe dunha vez por todas coa estafa legalizada que implican as portaxes da AP-9. Conseguimos arrancar ó Goberno no acordo de investidura do ano 2020 a bonificación de até 70 % para os usuarios e usuarias recorrentes actualmente en vigor e que, conforme ó acordo do ano 2023, habería que aumentar até 75 % e aplicar tamén á AP-53, outra autoestrada con concesión de longa duración, de 75 anos. Como temos remarcado moitas veces, precisamente a Galiza, que ten unha posición periférica no Estado español xeograficamente, politicamente tamén, infelizmente, conta con dúas das tres autoestradas de concesión de 75 anos que aínda están en vigor. Claramente inxusto e inxustificábel.

Nós, o BNG, como a inmensa maioría do pobo galego, queremos que a AP-9 sexa galega e libre de peaxes. Hoxe podemos dar un paso decisivo para lograr o primeiro e, con certeza, nós continuaremos traballando para conseguir tamén e canto antes que poidamos circular entre Ferrol e Tui sen ter que deixar polo camiño na viaxe de ida e volta 51 euros se formos nun vehículo lixeiro e nada máis e nada menos que 89 euros se fixermos a viaxe nun vehículo pesado. Un verdadeiro escándalo.

Así pois, como dixen, exiximos a PP e PSOE que, por unha vez, cumpran coa Galiza. É vergoñoso que esta proposición fose aprobada xa cinco veces no Parlamento da Galiza e debatida aquí por terceira vez. Estou convencido que o pobo galego non perdoaría unha nova burla. Esta pode e debe ser, non a última, pode e debe ser a derradeira. Moito obrigado.

Gracias, señora presidenta. Me alegra tener aquí una representación del Parlamento de mi nación, de Galicia: el señor Couñago, la señora Ana Pontón y el señor Besteiro. Aunque reconozco que no me alegra tanto que la causa sea hablar de nuevo de la AP-9, porque este es un asunto que hace mucho tiempo que debería estar resuelto, y una vez más, y ya van tres, se debate en este Congreso una proposición de ley del Parlamento de Galicia para la transferencia de la autopista del Atlántico. El dato da cuenta de la inmensa hipocresía de las fuerzas estatales del bipartidismo —‌Partido Popular y Partido Socialista—, que votan en el Parlamento gallego iniciativas del BNG —p‌ orque saben que la ciudadanía gallega castigaría políticamente que no lo hiciesen—, pero después maniobran en Madrid para bloquear que esa misma iniciativa salga adelante. En la última ocasión, fue admitida a trámite por amplísima mayoría una proposición de ley similar a esta, en febrero de 2021. A partir de ahí, la Mesa demoró la tramitación injustificadamente, el PP la dificultó con numerosas enmiendas de concreción carentes de sentido, porque la ley era clara en las obligaciones de cada uno y la concreción correspondería a la Comisión Mixta de Transferencias y, finalmente, el Partido Socialista la acabó bloqueando después de pretender cambiar su contenido, pasando de transferencia de titularidad a transferencia solo de la gestión. Fue un comportamiento absolutamente vergonzoso que no se quedó ahí. En el culmen del cinismo, el Partido Popular, responsable además de la prórroga de veinticinco años de la concesión entre 2023 y 2048, llegó a impedir, incluso en dos ocasiones, que la proposición de ley del Parlamento de Galicia llegase a ser debatida en este Congreso, bloqueándola en la Mesa, bajo la Presidencia de Ana Pastor, para mayor sarcasmo, diputada por Pontevedra. Y aún tienen la cara de afirmar, como han hecho recientemente en Galicia, que la demora es culpa del BNG, que no gobierna ni en Galicia ni en Madrid, como en aquel momento sí hacían ustedes, que gobernaban en los dos sitios. Así que, señores y señoras del Partido Popular y del Partido Socialista, basta ya de burlarse del pueblo gallego y de engañar a la ciudadanía de nuestro país. Les exigimos no solo que voten hoy a favor —‌que lo harán, claro—, sino que colaboren para completar cuanto antes la tramitación de esta ley y podamos ver lo antes posible una AP-9 gallega y libre de peajes; libre de peajes, sí. Porque aunque no sea el objetivo de esta proposición de ley, que se limita a la cuestión de la transferencia, en la exposición de motivos queda claro el impacto negativo para el desarrollo social y económico de Galicia, incluso la discriminación que implica para nuestro país mantener unas tarifas de pago, que están en vigor en este momento como consecuencia de una prórroga de un Gobierno del Partido Popular, del señor Aznar en el año 2000, una prórroga que nunca se debió producir; una prórroga que, además, la Unión Europea considera ilegal al no cumplir el criterio de concurrencia competitiva y, por tanto, debe ser anulada cuanto antes. Más tarde, si no se traslada el debate para mañana, debatiremos precisamente una moción del BNG consecuencia de interpelación realizada al ministro de Transportes el día 29 de mayo, que busca justamente poner punto final a la concesión de la autopista del Atlántico lo antes posible. Espero que sea aprobada y atendida por el Gobierno, porque es de justicia.

Miren, señoras y señores del Partido Popular y del PSOE, los gallegos y gallegas se sienten estafados por unos peajes de los más altos del Estado, que castigan sus bolsillos y la economía de nuestro país, dificultando la competitividad de las empresas gallegas situadas en el eje atlántico, donde se concentra la mayor parte de la población y también de la actividad económica de Galicia. Y, además, se ven discriminados en la medida en que las autopistas de la generación de la AP-9 ya finalizaron la concesión o están a punto de hacerlo, pasando a ser libres de peajes. Es hora de poner punto final a esta estafa y a esta discriminación. Transferir la infraestructura es un primer paso en la buena dirección, sobre todo quedando claro, como establece la proposición de ley, que el Estado debe asumir todas las obligaciones económicas en relación con la concesión y también con las actuaciones previstas, entre otras razones porque el Gobierno no rescata la autopista del Atlántico, como sería lógico, y es más que probable, conocidos los precedentes, que sea la Unión Europea la que declare la nulidad de la concesión.

El BNG lleva muchos años reclamando que se acabe de una vez por todas con la estafa legalizada que implican los peajes de la AP-9. Conseguimos arrancar al Gobierno, en el acuerdo de investidura del año 2020, la bonificación de hasta el 60 % para usuarios y usuarios recurrentes actualmente en vigor, que, conforme al acuerdo de 2023, habría que aumentar hasta el 75 % y aplicar también a la AP-53, otra autopista con concesión de larga duración, de setenta y cinco años. Como hemos remarcado muchas veces, precisamente Galicia, que tiene una posición periférica geográfica y políticamente también en el Estado español, cuenta con dos de las tres autopistas de concesión de setenta y cinco años que todavía están en vigor. Claramente injusto e injustificable. Nosotros, el BNG, como la inmensa mayoría del pueblo gallego, queremos que la AP-9 sea gallega y libre de peajes. Hoy podemos dar un paso decisivo para lograr lo primero. Desde luego, nosotros seguiremos trabajando para conseguir cuanto antes que podamos circular entre Ferrol y Tui sin tener que dejar por el camino, en el viaje de ida y vuelta, 51 euros si vamos en un vehículo ligero y nada más y nada menos que 89 euros si hacemos el viaje en un vehículo pesado. Un verdadero escándalo.

Así pues, como he dicho, exigimos al PP y al PSOE que por una vez cumplan con Galicia. Es vergonzoso que esta proposición fuese aprobada ya cinco veces en el Parlamento de Galicia y debatida aquí por tercera vez. Estoy convencido de que el pueblo gallego no perdonaría una nueva burla. Esta puede y debe ser no la última, puede y debe ser la definitiva.

Muchas gracias.

Presidencia. Muchas gracias, señor Rego. Por el Grupo Parlamentario Plurinacional SUMAR, tiene la palabra el señor Lago Peñas por un tiempo de siete minutos.

Manuel Lago Peñas

Grupo SumarDiputado.Página 13Vídeo

Benvidos e benvida, deputados do Parlamento de Galicia. Votaremos a favor da proposición de lei que nos presenta hoxe o Parlamento de Galicia. Farémolo porque é unha proposta unánime que vén do lugar onde reside a soberanía do pobo galego e iso debe ser sempre respectado. Tamén porque SUMAR comparte plenamente a necesidade de transferir a competencia sobre a autoestrada do Atlántico á Xunta de Galicia. Por ámbalas dúas razóns votaremos a favor. Con todo, consideramos que a simple transferencia da competencia é unha medida necesaria, pero claramente insuficiente para resolver a grave distorsión que supón que a principal arteria de comunicación de Galicia sexa explotada por unha empresa privada, empresa privada que, á súa vez, é propiedade de fondos de investimento holandeses, británicos e canadenses. O principal problema que se deriva da explotación privada da autoestrada son as peaxes abusivas que hai que pagar polo seu uso. A transferencia da competencia é necesaria, pero é insuficiente para abordar este grave problema. En primeiro lugar, como xa dixeron a deputada e os deputados do Parlamento de Galicia, porque a explotación da AP-9 se vai estender aínda durante 24 anos máis, ata chegar ó 2048. É un escándalo. Unha discriminación inaceptable para Galicia, porque todas as autoestradas de primeira xeración terminan ou terminaron o seu período concesional antes do 2026, mentres que a autoestrada galega seguirá cobrando peaxes ata o 2048. Vou poñer un exemplo: cando xa teñan pasados 31 anos dende que a autoestrada AP-1 Vitoria-Burgos volvera ser pública e gratuíta, en Galicia, 31 anos despois, seguiremos pagando peaxes. A AP-9 iniciou a súa actividade en 1973. Tiña 39 anos de concesión. Remataba a concesión no ano 2012. Xa fai 12 anos que esa autoestrada tiña que ser pública e gratuíta. Por que non o é? Porque diferentes Gobernos ampliaron o período concesional. A última, a máis grave, foi perpetrada en 2023 polo Goberno presidido por Aznar, que prolongou a concesión da autoestrada 25 anos. É a historia dun espolio interminable. 75 anos de explotación privada da principal vía de articulación do meu país.

En segundo lugar, as peaxes que cobra a autoestrada do Atlántico están entre as máis caras de España. Ten que ver con que os prezos das autoestradas están regulados, pero ten que ver tamén con que a empresa concesionaria foi quen de negociar un incremento adicional das peaxes durante vinte anos que explica que as peaxes de Galicia sexan máis caras que as do resto do Estado. En síntese: a empresa que explota a AP-9 foi quen de prolongar a concesión ata os 75 anos, que é o máximo, non é máis porque este é o máximo prazo legal posible, e de blindar incrementos abusivos das peaxes durante 20 anos máis.

Vou dar unha cifra que reflicte cal é o espolio que paga o pobo galego, unha cifra que está nas contas anuais de Audasa, pódese ler. Audasa estima que ata o ano 2048 vai cobrar por peaxes en Galicia 9561 millóns de euros. Non me trabuquei como o señor Pazos na cifra. Son 10 000 millóns de euros en peaxes, que supoñen unha enorme transferencia de rendas da cidadanía ós petos dunha empresa privada propiedade, á súa vez, de fondos de investimento.

Falouse nas intervencións anteriores de que hai bonificacións nas peaxes. Si, e iso para min fai aínda máis complicado explicar estas cifras, porque o Goberno de España no Real Decreto 681/2021 bonifica as peaxes, é certo, pero iso ten un custo, vou dicir a cifra, de 2300 millóns de euros, isto é, pagamos con impostos 2300 millóns de euros dirixidos a unha empresa privada propiedade de fondos de investimento. É un negocio redondo. Se bonifican as peaxes, hai máis tráfico, pero como o Estado paga a diferenza, a empresa cada vez gaña máis cartos.

Aínda máis, ademais dos 2300 millóns de euros da última bonificación, o Estado ten comprometidos outros mil millóns de euros para pagarlle á empresa concesionaria. Polo tanto, imos pagar con cartos públicos 3400 millóns de euros a unha empresa privada que explota a principal vía de articulación terrestre de Galicia. Iso é un escándalo inaceptable. É un negocio privado soportado por recursos públicos.

E remato. Galicia non pode ser a única comunidade autónoma do Estado que siga pagando peaxes en 2048. Non podemos aceptar os galegos pagar 9000 millóns de euros máis a unha empresa privada propiedade de fondos de investimento estranxeiros. Non pode ser que o Estado financie con 3400 millóns de euros os beneficios dunha empresa privada. Por iso, a proposta de SUMAR é recuperar a AP-9 para o público, digo recuperar porque esta empresa xa foi pública ata que a privatizou Aznar, recuperala para o público e transferirlle á Xunta de Galicia a súa competencia para que faga unha explotación e a xestione en beneficio da cidadanía e da economía de Galicia. Moitas grazas.

Bienvenidas y bienvenidos los representantes del Parlamento de Galicia. Votaremos a favor de la propuesta de ley que nos presenta el Parlamento de Galicia. Lo haremos porque es una propuesta unánime que viene del lugar donde reside la soberanía del pueblo gallego, y eso debe ser siempre respetado; también porque SUMAR comparte plenamente la necesidad de transferir la competencia sobre la autopista del Atlántico a la Xunta de Galicia. Por ambas razones votaremos a favor. Con todo, consideramos que la simple transferencia de la competencia es una medida necesaria, pero claramente insuficiente para resolver la grave distorsión que supone que la principal arteria de comunicación de Galicia sea explotada por una empresa privada (aplausos), empresa privada que, a su vez, es propiedad de fondos de inversión holandeses y canadienses, y el principal problema que se deriva son los peajes abusivos que hay que pagar por su uso. La transferencia de la competencia es necesaria, pero es insuficiente para abordar este grave problema. En primer lugar, como ya han dicho la diputada y los diputados de Galicia, porque la explotación de la AP-9 se va a extender todavía durante veinticuatro años más, hasta llegar a 2048. Es un escándalo, una discriminación inaceptable para Galicia, porque todas las autopistas de primera generación terminan o terminaron su periodo de concesión antes de 2026, mientras que la autopista gallega seguirá cobrando peajes hasta 2048. Voy a poner un ejemplo. Cuando han discurrido treinta años desde que la autopista AP-1, Vitoria-Burgos, volvió a ser pública y gratuita, en Galicia, treinta y un años después seguiremos pagando peajes. La AP-9 ha empezado su actividad en 1973, tenía treinta y nueve años de concesión. La concesión iba a acabar en 2012, por lo que hace doce años que esa autopista debía ser pública y gratuita. ¿Y por qué no lo es? Porque diferentes gobiernos ampliaron el periodo de concesión. La última fue perpetrada en el 2023 por el Gobierno presidido por Aznar y prorrogó la concesión de la autopista durante veinticinco años más. Es la historia de un expolio interminable. Setenta y cinco años de explotación privada de la principal vía de articulación de mi país.

En segundo lugar, los peajes que cobra la autopista del Atlántico son de los más caros de España. Tiene que ver con que los precios de las autopistas están regulados, pero tiene que ver también con el hecho de que la empresa concesionaria fue capaz de negociar un incremento adicional de los peajes durante veinte años, lo que explica que los peajes de Galicia sean más caros que en el resto del Estado. En síntesis, la empresa que explota la AP-9 consiguió prorrogar la concesión durante setenta y cinco años —‌es el máximo, no se puede prorrogar más, es el plazo máximo legal posible— y blindar incrementos abusivos de los peajes durante veinte años más. Voy a dar una cifra que refleja el expolio que paga el pueblo gallego, una cifra que está en las cuentas anuales de Audasa. Se puede leer: Audasa estima que hasta 2048 conseguirá cobrar por peajes en Galicia 9561 millones de euros. No, no me equivoco como el señor Pazos en la cifra. Son 10 000 millones de euros en peajes que representan una enorme transferencia del dinero de los bolsillos de los ciudadanos a una empresa que pertenece a fondos de inversión.

En las intervenciones anteriores se ha hablado de bonificaciones a los peajes, y eso para mí es una parte todavía más complicada de explicar en estas cifras, porque el Gobierno de España, en el Real Decreto 6/81, bonifica los peajes, es cierto, pero eso tiene un coste —‌voy a decir la cifra— de 2300 millones de euros. Eso es que pagamos con impuestos 2300 millones de euros dirigidos a una empresa privada propiedad de fondos de inversión. Un negocio redondo. (Aplausos). Se bonifican peajes, hay más tráfico, pero el Estado paga la diferencia y la empresa cada vez gana más dinero. Todavía más. Además de los 2300 millones de euros de la última bonificación, el Estado ha comprometido otros 1000 millones de euros para pagar a la empresa concesionaria. Vamos a pagar con dinero público 3300 millones de euros para pagar la vía que articula la comunicación terrestre de Galicia. Es un negocio privado soportado por recursos públicos.

Finalizo. Galicia no puede ser la única comunidad autónoma del Estado que siga pagando peajes hasta 2048. No podemos aceptar pagar 9000 millones de euros a una empresa privada propiedad de fondos de inversión extranjeros. No puede ser que el Estado financie con 3400 millones de euros los beneficios de una empresa privada. Por eso la propuesta de SUMAR es recuperar la AP-9 para el público —‌digo recuperar porque esa empresa ya fue pública, hasta que se privatizó por parte de Aznar— y transferir a la Xunta de Galicia su competencia para que se pueda hacer una explotación y una gestión en beneficio de la ciudadanía y la economía de Galicia desde la Xunta.

Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señor Lago. Por el Grupo Parlamentario VOX, tiene ahora la palabra la señora Mejías Sánchez, por un tiempo de siete minutos. (Aplausos).

Carina Mejías Sánchez

VoxDiputada.Página 15Vídeo

Muchas gracias, presidenta. Quiero darle la bienvenida a la delegación del Parlamento de Galicia aquí, al Pleno del Congreso. Creo que esta iniciativa es uno de los mejores ejemplos de por qué el nacionalismo no triunfa en Galicia, y es porque hoy, como podemos ver, el Partido Popular viene de la mano del BNG y del Partido Socialista de Galicia a presentar una iniciativa que supone una transferencia de titularidad de una red principal de las autopistas del Estado. Y yo me pregunto por qué. (Aplausos). ¿Por qué hacen ustedes esto? ¿Por qué lo hacen? ¿Porque el PP de Galicia tiene esta obsesión por mimetizarse siempre con el nacionalismo y les compra todos sus mantras? (El señor Tellado Filgueira: Cero escaños en Galicia). Tendremos cero escaños, pero no hacemos lo que hace usted, que es venderse a los intereses de los nacionalistas gallegos. (Aplausos.—El señor Tellado Filgueira: No representan a nadie en Galicia). Ustedes no solo les han comprado todos los mantras, no solo la transmisión de la titularidad de esta autopista principal del Estado, sino que también aplican sus políticas lingüísticas, aplican sus leyes de género y otras muchas cosas. (Rumores). Pero vamos al tema. Usted hoy nos propone que traspasemos la titularidad de la autopista del Atlántico, la AP-9, de titularidad del Estado, a la Comunidad Autónoma de Galicia. Se trata de que el Parlamento gallego, donde hay mayoría popular, pretenda que una de las vías principales de Galicia, pagada con el dinero de todos los españoles y concesionada por uno de los gobiernos del Partido Popular, que vertebra todo el territorio gallego de norte a sur, desde Ferrol hasta Tui, y llega a la frontera con Portugal sea transferida a la comunidad autónoma. Pero es que, además, comunica las principales ciudades gallegas, de ella depende la mayor parte de la actividad económica de Galicia y es una autopista que forma parte, como digo, de la Red de Carreteras del Estado. Ustedes pretenden que deje de hacerlo porque hay que parcelar la Red de Carreteras del Estado simplemente por un error. Creo que esta iniciativa lo que pretende es enjuagar sus culpas por una mala gestión (aplausos), porque esta situación se ha producido como consecuencia de que desde hace muchos años se gestiona mal.

Como digo, esta es una autopista de la red principal de las carreteras del Estado, que fue concesionada a una empresa, Audasa, actualmente Itínere. Es cierto que está participada por fondos de inversión extranjeros, que lo que quieren, evidentemente, es rentabilizar sus ingresos al mayor nivel y, por lo tanto, pretenden aprovecharse de una autopista que pagamos con el dinero de todos los españoles y que ahora ellos pretenden rentabilizar. Pero ¿por qué? Pues precisamente por ese apaño que se hizo de alargar esa concesión, que había de acabar en el año 2023, hasta el año 2048 por un Gobierno presidido por el presidente Aznar. ¿Y qué ha pasado? Que, además, esa concesión se hizo contraviniendo las normas del concurso público y hoy está bajo investigación de la Comisión de Bruselas. En este momento, si esa concesión es declarada ilegal por una mala gestión, ya que hay abierto un expediente informativo, el resultado será que todos los españoles tendremos que pagar una indemnización a la concesionaria de más de 1000 millones de euros; 1000 millones de euros cuando estamos hablando de una empresa, la empresa Itínere, que tiene actualmente un valor de 1300 millones de euros. Casi les vamos a pagar la empresa.

¿Y por qué? Es cierto que los gallegos tienen motivos para estar quejosos, porque están pagando valores desorbitados por unos peajes absolutamente necesarios, que esquilman los bolsillos de las familias, pero que traen causa de que en el año 2011 el Gobierno de Rajoy suscribió con esa concesionaria, en virtud de un convenio, el compromiso de ampliar la autopista en la circunvalación de Santiago y entre el puente de Rande, permitiéndole a cambio elevar un 1 % el importe de los peajes durante veinte años acumulativos (rumores.—Los señores Pérez López y Tellado Filgueira, señalando los escaños del Grupo Parlamentario Socialista: Pepe Blanco), veinte años con un incremento del 1 % en los peajes. Ahora los peajes son desorbitados y tienen un problema. (El señor Pérez López, señalando los escaños del Grupo Parlamentario Socialista: Nosotros no, fue Pepe Blanco). No, no, ustedes también tienen culpa; llevan muchos años gobernando y podrían haberlo gestionado. ¿O no gobernaban ustedes cuando gobernaba Rajoy? (Aplausos). Y ahora quienes lo pagan son los usuarios de una de las principales vías gallegas, que se ven perjudicados no solo por el coste de los peajes, sino también porque este perjudica el transporte de mercancías, perjudica la competitividad de las empresas y, además, no existe ningún tipo de vía alternativa. Es decir, se han generado un montón de agravios y ahora, como se gestionó mal, la solución es traspasar la titularidad y la competencia al Gobierno de Galicia, como si no tuviéramos suficientes ejemplos que demuestran que el traspaso de competencias y el traspaso de titularidad no son necesariamente sinónimos de una gestión eficaz al servicio de todos los ciudadanos. Por lo tanto, nosotros no somos partidarios de parcelar la Red de Carreteras del Estado. Entendemos que el señor Rueda quiera en este momento ponerse una medalla y conseguir esa rebaja de peajes, pero estamos convencidos de que esto lo que va a suponer es un perjuicio para la concesionaria que vamos a acabar pagando todos los españoles. Como les decía antes, estamos hablando de más de 1000 millones de euros, y esto lo hace el PP.

Pero es que aún hay más, la prueba de que ustedes se mimetizan con el nacionalismo es que esta transferencia de titularidad fue objeto de un pacto de investidura entre el BNG y el PSOE para investir a Sánchez, y ustedes se la compran. (Rumores). Ustedes se la compran. Ya veo que al señor Tellado no le ha gustado mi intervención y se ha marchado del Pleno. (Rumores.—Aplausos). Es decir, que, aunque el PP lo consiga, el mérito se lo va a llevar el BNG. No sé exactamente cuál es el beneficio que ustedes sacan de esta iniciativa.

En definitiva, no cuenten con nosotros. Nosotros somos partidarios de negociar, evidentemente, y de que los ciudadanos gallegos que usan esa infraestructura principal para la comunidad gallega lo hagan a un coste aceptable, pero, desde luego, en lo que no estamos de acuerdo es en parcelar la Red de Carreteras del Estado ni en convertir —e‌ s lo que se pretende en esta iniciativa— el 150.2 de la Constitución en el caladero del traspaso de las competencias de todo aquello que no funciona, porque transferir competencias, como les digo, no es jamás sinónimo de eficacia y de buena gestión.

Muchas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).

Presidencia. Muchas gracias, señora Mejías. Por el Grupo Parlamentario Socialista, tiene la palabra la señora Taboadela Álvarez, por un tiempo de siete minutos. Cuando quiera.

Obdulia Taboadela Álvarez

PSOEDiputada.Página 17Vídeo

Muchas gracias, señora presidenta. Boas tardes, señorías. Señorías do Parlamento de Galicia, benvidos e benvida.

Buenas tardes, señorías. Señorías del Parlamento de Galicia, bienvenidos y bienvenidas.

Como se ha dicho aquí, la autopista AP-9 es una infraestructura de primer orden, que conecta cinco de las siete ciudades más importantes de Galicia y, a su vez, conexiona y coordina los aeropuertos y puertos de la comunidad autónoma. Por tanto, lejos de haber supuesto una división para Galicia, ha contribuido tanto a cohesionar el territorio como al desarrollo y modernización de nuestro país. Al BNG le damos la bienvenida a esta nueva consideración de las infraestructuras como elemento de cohesión. Creo que ya han entendido que efectivamente estas infraestructuras no dividen, sino que unen los pueblos y los territorios.

La puesta en servicio de esta autopista no estuvo exenta de dificultades. En 1984, cuando todavía se estaba construyendo, debido a la delicada situación financiera por la que pasó la concesionaria, el Estado pasó a ser el titular de la autopista a través de la empresa pública ENAUSA. En los años siguientes se fueron construyendo tramos y, al mismo tiempo, también se fue saneando la concesión, de manera que para 1994 la sociedad pública presentó un resultado positivo de explotación. No será hasta 2003 cuando se finalice la autopista, con un tramo final de 218,9 kilómetros. En los años siguientes —c‌ omo ha dicho nuestro secretario xeral y parlamentario, el señor Gómez Besteiro— ocurren dos hitos que explican por qué hoy estamos aquí. Primero, en el año 2000, la modificación de la concesión con el otorgamiento de una prórroga que llevó a una ampliación de veinticinco años más sobre la que ya había. Señorías, ¿saben cuántos años en total va a tener de explotación esta autopista? Setenta y cinco años. Nunca una autopista en España tuvo una concesión tan larga. (Aplausos). Eso al mismo tiempo que José María Aznar, que fue el que lo hizo como presidente, decía eso de que España iba bien. Se conoce que España iba bien, pero en Galicia no nos enteramos, desde luego. La segunda decisión, también tomada por el Gobierno del Partido Popular, fue vender la infraestructura a un grupo privado una vez saneada la autopista con dinero público. Ambas decisiones, insisto, fueron tomadas por gobiernos del Partido Popular y ambas decisiones fueron muy lesivas para los intereses de los gallegos y gallegas. Hasta aquí el relato de los hechos que han sucedido desde entonces.

Efectivamente, el resultado es una situación de desequilibrio territorial, ya que los gallegos tenemos que pagar peajes frente a otras comunidades autónomas donde la circulación por la red es gratuita. Esta situación es la que estamos tratando de corregir desde el Gobierno. ¿Qué hemos hecho hasta ahora? Pues bien, hemos destinado unos 55 millones de euros para bonificar los trayectos de la AP-9. En total, los gallegos y gallegas hemos ahorrado 115 millones de euros en peajes desde 2021 hasta 2024. Estos descuentos se suman a otros ya existentes, por cierto, también aprobados por otro Gobierno socialista, el de José Luis Rodríguez Zapatero, que dio gratuidad a dos tramos de la autopista. Asimismo, el 1 de enero de 2023 el Gobierno llegó a un acuerdo para limitar la subida de todas las tarifas en las autopistas de España, con lo cual también ha supuesto un ahorro suplementario para los gallegos y gallegas. En los presupuestos generales de 2024 se han incluido 21,6 millones de euros adicionales al presupuesto ya comprometido, hasta alcanzar los 76 millones de euros, pese al presupuesto prorrogado, desde luego, con la intención de materializar estas bonificaciones durante el año 2024. Insisto en que nada de esto se hizo bajo gobiernos del Partido Popular, ni cuando gobernaban en Madrid ni cuando el señor Feijóo era presidente de la Xunta de Galicia. (Aplausos). Así que, señorías del PP, lecciones las justas, lecciones las justas. Cuando han podido hacer algo lo han hecho beneficiando a las concesionarias y no a los gallegos.

Señor Rego, di vostede que lle arrincou non sei que bonos nos prezos da AP-9 ó Goberno. Mágoa que despois se esqueceu do máis importante, que era aprobar os Orzamentos Xerais do Estado onde ían incluídas esas bonificacións.

Señorías do PP, máis do mesmo: exixen bonificacións, pero votan en contra da lei que as fixo posibles. Outra vaca no millo.

As autoestradas non teñen ideoloxía, pero si a ten a política de infraestruturas. Non é o mesmo privatizar e ampliar os anos de concesión que bonificar as peaxes e financiar a gratuidade dalgúns tramos. Non é o mesmo porque os beneficiados dunhas e doutras políticas non son os mesmos. Este Goberno defende as galegas e galegos. Os anteriores Gobernos do Partido Popular pensaron máis na conta dos resultados da concesionaria. Así de clariño. Así que, señorías do PP, leccións ningunhas.

Tamén nos alegramos moito de que todos agora pensemos que as infraestruturas non son unha fenda, senón un elemento de desenvolvemento e cohesión. Tamén me gustaría ver a mesma opinión con outras políticas determinantes para o futuro de Galicia, como a política enerxética ou a política industrial.

Ben, máis aló do título de propiedade, a este Goberno interésalle seguir mellorando a economía dos galegos e de Galicia, porque é de xustiza. Dende o 2018, o Goberno de Pedro Sánchez dedicou máis de 200 millóns de euros para mellorar as condicións impostas na concesión da AP-9 polo Partido Popular. Iso é gobernar para Galicia. O PSOE no Goberno do Estado fixo máis polas infraestruturas galegas e polos galegos e galegas que ningún outro partido no Goberno da Xunta nin mesmo na oposición.

Señor Rego, dice usted que le arrancó no sé qué bonos al Gobierno. Lástima que después se olvidó de lo más importante, que era aprobar los presupuestos generales del Estado donde iban incluidas esas bonificaciones. Señorías del PP, más de lo mismo. Exigen bonificaciones, pero votan en contra de la ley que las hizo posibles. Otra burra en el trigo.

Ustedes no tienen ideología, pero sí la tiene la política de infraestructura. No es lo mismo privatizar y ampliar los años de concesión que bonificar los peajes y financiar la gratuidad de algunos tramos; no es lo mismo porque los beneficiarios de unas y otras políticas no son los mismos. Este Gobierno defiende a los gallegos y gallegas. Los anteriores gobiernos del Partido Popular pensaron más en las cuentas de resultados de la concesionaria, así de claro. Así que, señorías del PP: lecciones, ninguna.

También nos alegramos mucho de que todos ahora pensemos que las infraestructuras no son una brecha, sino un símbolo de cohesión y de desarrollo. También me gustaría ver la misma opinión con otras políticas relativas a Galicia: política energética, política industrial. Más allá del título de propiedad, a este Gobierno le interesa seguir mejorando la economía de los gallegos y de Galicia, porque es justicia que se pide. Desde 2018 el Gobierno de Pedro Sánchez ha dedicado más de 200 millones de euros para mejorar las condiciones impuestas por la concesión de la AP-9 por el Partido Popular. Eso es gobernar para Galicia. El PSOE en el Gobierno del Estado hizo más por las infraestructuras gallegas y por los gallegos y gallegas que ningún otro partido en el Gobierno de la Xunta e incluso en la oposición.

Señorías, la AP-9 ha sido y continuará siendo un elemento vertebrador y dinamizador de primer orden para Galicia. Ha unido nuestra tierra con el resto de España y con Europa. Además de seguir cumpliendo con ese objetivo, nuestra obligación como políticos es seguir mejorando la vida de las personas a las que representamos, y hoy, más allá de nuestras diferentes visiones del mundo, debemos estar de acuerdo con ese fin común. Por eso, vamos a votar afirmativamente la toma en consideración de esta proposición de ley.

Muchas gracias. Moitas grazas. Boa tarde. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señora Taboadela. Por el Grupo Parlamentario Popular, tiene ahora la palabra el señor Conde López, también por un tiempo de siete minutos.

Francisco José Conde López

PPDiputado.Página 18Vídeo

Señora presidenta, señorías, muy buenas tardes a todos. Benvida a delegación do Parlamento de Galicia. Bienvenida la delegación del Parlamento de Galicia. Gracias a los tres representantes por haber traído a esta Cámara una demanda unánime del Parlamento gallego y gracias también por traer a este Congreso un texto legal que puede contar con la amplia mayoría de esta Cámara. Entiendo que ustedes están acostumbrados a un Parlamento donde las iniciativas legislativas se tramitan y, además, se aprueban; un ejemplo y un modelo de estabilidad muy distinto a este Congreso, donde el Gobierno se ve obligado a retirar leyes porque no se las apoyan ni los propios miembros del Gobierno. (Aplausos.—Un señor diputado: ¡Bravo!). Por lo tanto, a falta de iniciativa legislativa del Gobierno, bienvenida sea la de los Parlamentos autonómicos, muy especialmente cuando viene avalada por el consenso, y si además procede de la comunidad autónoma que compartimos, donde la estabilidad gubernamental es un valor añadido, también bienvenida sea. Confiamos en que este consenso facilite su tramitación y no ocurra como en las múltiples iniciativas legislativas promovidas por otros grupos parlamentarios, por el Senado o por otras comunidades autónomas que se mantienen congeladas por el Gobierno de coalición en la Mesa de este Congreso, porque esta ley, señorías, ya ha esperado demasiado, ocho años desde la primera vez que fue remitida desde Galicia a este Congreso, y hoy la recibimos por cuarta vez. Ya se ha hablado aquí de bloqueos, pero yo simplemente les recuerdo que seis años y medio de Gobierno del Partido Socialista, apoyado por el Bloque Nacionalista Galego, lo dicen todo. Si ha habido un bloqueo, y es cierto que lo ha habido, los responsables tienen nombres y apellidos. Creo que ustedes me entienden y, desde luego, los gallegos también.

Fíjense en estos últimos seis años y medio, desde el año 2018. Hemos pasado por diferentes momentos políticos, con tres elecciones generales y dos elecciones autonómicas en Galicia y con dos presidentes elegidos por mayoría absoluta de los gallegos: el presidente Feijóo y el presidente Rueda. En todo momento este grupo parlamentario ha defendido lo mismo: la transferencia de la titularidad de la AP-9 a la Xunta de Galicia. Para cambios de titulares en el mismo día o decir en Galicia una cosa y en Madrid la contraria ya están otros partidos, y ustedes lo saben. Y ha sido así porque ha sido una posición común de la Xunta de Galicia, del Parlamento de Galicia y del Grupo Popular en el Congreso; una posición común que no ha sido una prioridad común en este Congreso, porque otros grupos se han puesto de acuerdo para que no saliese adelante, y es bueno recordarlo.

Permítanme remitirme a las fechas. En enero del año 2020, el Partido Socialista Obrero Español y el Bloque Nacionalista Galego pactaron como contrapartida a la investidura de Pedro Sánchez que la ley para la transferencia de la AP-9 se aprobaría ese mismo año. Pusieron fecha: 2020. Han pasado los cuatro años de legislatura, en los que el Gobierno y el Bloque Nacionalista Galego han tenido de forma constante la mayoría, y nada se ha avanzado. Después de estos cuatro años solo ha cambiado una cosa, que en el siguiente pacto de investidura, el que se firmó en noviembre del año pasado, el Bloque Nacionalista Galego ya ha rebajado el tono, y ahora ya no se atreve a mencionar la titularidad. El Bloque Nacionalista Galego sí presumió que, según el acuerdo con el Partido Socialista, los presupuestos generales del Estado traerían nuevas bonificaciones. Y la realidad, señores del Bloque Nacionalista Galego, les ha puesto en su sitio, igual que ha puesto en su sitio al Partido Socialista de Galicia. No hay ni presupuestos ni hay bonificaciones. (Aplausos). No hay presupuestos, porque no los han presentado, y no hay bonificaciones, pero lo que sí ha habido ―y los gallegos lo sabemos bien― ha sido la segunda subida más grande de este siglo.

Señorías, hoy estamos aquí iniciando una vez más el trámite para la aprobación de la transferencia de la AP-9, no porque lo haya traído el Gobierno como proyecto de ley y no porque lo haya traído alguno de los socios de investidura, el propio Bloque Nacionalista Galego, como proposición de ley, no; hoy estamos aquí porque el Parlamento de Galicia, a iniciativa del Partido Popular de Galicia, lo ha vuelto a solicitar. (Aplausos). Ya les avanzo que el Grupo Parlamentario Popular no solo va a apoyar la toma en consideración de este texto, sino que va a trabajar cada día para que se tramite y, por lo tanto, no se bloquee. Y no lo vamos a hacer únicamente por los compromisos del Partido Popular con el desarrollo económico y estatutario de Galicia; lo haremos, señorías, en defensa de la igualdad de trato de toda la ciudadanía y de todos todos los territorios.

Señorías, estamos ante el Gobierno de la arbitrariedad, donde las cosas suceden o no, según convenga al Gobierno. Los delitos de un ciudadano común se juzgan, pero los de los socios del Gobierno se amnistían. Las competencias de gestión del litoral se transfieren al Gobierno vasco, pero se niegan a la Xunta de Galicia hasta que tiene que venir el Tribunal Constitucional a darle la razón a la Xunta. (Aplausos). Y la titularidad autonómica de autopistas y autovías de similares características se transfiere en otras comunidades autónomas, como Cataluña y el País Vasco, pero se bloquea en Galicia.

Señorías, en una legislatura donde las únicas leyes que se aprueban son trajes a medida para los socios del Gobierno, que solo les afectan a ellos, esta proposición de ley es un soplo de aire fresco en medio del agotamiento del Gobierno, un agotamiento, señorías, que ya es crónico. Gracias al Parlamento de Galicia por permitirnos debatir una ley que responde a una demanda real, que tiene beneficios directos para la ciudadanía, que es justa y que es legal. Gracias por impulsar la política útil, pero, sobre todo, gracias por cumplir la palabra dada. Eso que debería ser lo habitual es lo excepcional en esta legislatura, en la que el Gobierno de coalición no es capaz de sacar adelante sus iniciativas, apoyado también, por cierto, por el Bloque Nacionalista Galego. En consecuencia, como se ha ratificado el domingo en las elecciones europeas, este Gobierno se desintegra cada día.

Confiemos en que al menos esta demanda unánime de la ciudadanía gallega por salir adelante tenga éxito. Desde luego, les puedo asegurar que el Grupo Parlamentario Popular dirá sí a la igualdad de trato de los territorios, sí a la mejora de la gestión y de la seguridad vial, sí a los beneficios para las familias y las empresas, y sí para la competitividad y la vertebración territorial. En definitiva, señorías, sí a una AP-9 de titularidad y de gestión gallega.

Nada más y muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señor Conde. Hemos terminado este debate. Agradezco a la delegación del Parlamento gallego sus intervenciones, su presencia y el trabajo que hay detrás de todo ello. Muchas gracias. TOMA EN CONSIDERACIÓN DE PROPOSICIONES DE LEY: ―  DEL GRUPO PARLAMENTARIO POPULAR EN EL CONGRESO, ORGÁNICA DE MODIFICACIÓN DE LA LEY ORGÁNICA 10/1995, DE 23 DE NOVIEMBRE, DEL CÓDIGO PENAL, EN MATERIA DE MULTIRREINCIDENCIA EN LOS DELITOS DE HURTO Y ESTAFA. (Número de expediente 122/000091).

Presidencia. Continuamos con el debate de toma en consideración de la Proposición de Ley, del Grupo Parlamentario Popular, Orgánica de modificación de la Ley Orgánica 10/1995, de 23 de noviembre, del Código Penal, en materia de multirreincidencia en los delitos de hurto y estafa. Para la presentación de la iniciativa, tiene la palabra la señora Moro Almaraz, por un tiempo de doce minutos.