Ignacio Hoces Íñiguez
Muchas gracias, señora presidenta. Buenas tardes, señorías. Ustedes, todos ustedes, y sus partidos, aquí y en Bruselas, son los responsables de haber convertido el campo español en un semillero de ruina y en un manantial de lágrimas. Ustedes siguen sin escuchar, sin querer entender las demandas, las reivindicaciones y las pretensiones del sector primario español, y, si por todos ustedes fuera, sobre todo por ustedes, los de la bancada socialista, la asfixia de hoy del campo español se convertiría en su muerte final. Por eso hoy, como en tantas otras ocasiones, nuestro grupo parlamentario trae una iniciativa con recetas y medidas concretas y detalladas para salvaguardar los intereses del campo y garantizar ante las instituciones europeas la viabilidad y la rentabilidad del sector primario español. (Aplausos), porque, señorías, el sector primario no solo es un sector de la economía, sino que es uno de los cimientos desde donde se construye la vida. El campo español está agonizando y en peligro de muerte, con 23 millones de hectáreas agrarias a las puertas de la puntilla, más de 100 000 millones de euros apostadas en la subasta y en la ruleta, y cientos de miles de puestos de trabajo, sus habitantes, sus tradiciones, sus costumbres, su estilo de vida y su economía en el punto de mira de las políticas de Bruselas ecofanatistas (aplausos) que suscriben ustedes (señalando los escaños del Grupo Parlamentario Socialista) y también ustedes (señalando los escaños del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso). Los datos son demoledores. Los costes de producción agrarios han subido un 40 % en cuatro años. Más de 18 000 agricultores y ganaderos autónomos se han perdido en los últimos siete años. En ese mismo tiempo han desaparecido más de 75 000 explotaciones agrarias. Y, señorías, solo un 4 % de las explotaciones agrícolas están dirigidas por un español menor de 35 años. Por tanto, el balance es claro, familias arruinadas cierre de explotaciones y la ruptura del relevo generacional. (Aplausos). Pero, pese a todos estos datos, y cientos más que podríamos traer aquí, todos ustedes siguen empeñados en sus agendas globalistas, en el ecologismo fanático, en el Pacto Verde Europeo, en la Estrategia De la Granja a la Mesa y en la Estrategia Biodiversidad 2030. Para nosotros, los intereses de nuestros empresarios, de nuestros agricultores, de nuestros ganaderos y de nuestros pescadores están por delante de cualquier agenda. Es que la agenda del campo es nuestra agenda. Por eso nos atrevemos a denunciar que ciertos tratados comerciales están ahogando al sector primario español, a base de cuotas de producción y una normativa implacable que no se aplica en Estados extracomunitarios, a pesar de importar sus productos. (Aplausos). Por desgracia, todos ustedes, el consenso de la Agenda 2030 —sí, para el Partido Popular, el Evangelio, como dijo GarcíaMargallo (rumores)—, siguen poniendo tronos a las causas y cadalsos a las consecuencias. Ustedes lamentan, o dicen lamentar, la subida descontrolada de los precios de los alimentos, pero son ustedes directamente los que han sentenciado nuestra soberanía alimentaria. Lamentarán el paro crónico de la España rural, pero son ustedes los que han desmantelado la industria agraria y ganadera. Lamentan los paisajes naturales calcinados, pero son todos ustedes los que han prohibido cuidar y desbrozar nuestros montes, sustituyendo el polen por pavesas. Algunos de ustedes incluso llegarán a lamentar la desaparición de las costumbres y tradiciones que vertebran nuestros pueblos y comarcas, pero son ustedes los que las han criminalizado, de los toros, de la caza y hasta del uso de un bien tan necesario como es el agua. (Aplausos). Señorías, lo que nosotros lamentamos es que España tenga un Gobierno que legisle contra los intereses de los españoles y que les importen más los agricultores marroquíes antes que los españoles. Han conseguido que Marruecos haya superado a España y se haya convertido en el primer exportador de tomate a países de la Unión Europea. La contrapartida está clara: amenaza sanitaria y la quiebra de nuestras explotaciones agrarias y ganaderas. Hablando de eso, ¿cómo tienen ustedes el cuajo de regar con dinero público el regadío marroquí, cuando media España se muere de sed? (Aplausos). Tengan una cosa clara, nosotros no vamos a retroceder ni un solo milímetro en la defensa de las gentes del campo, que son los custodios de nuestro patrimonio material e inmaterial, y los garantes de nuestro sustento, pero no fruto del miedo ni presos del tacticismo político, que ha hecho que muchos de ustedes, ahora que se acercan las elecciones europeas, intenten disimular tantos años de trabajo aquí en el Congreso los Diputados y en Bruselas contra el campo español y nuestra soberanía alimentaria. Se lo repetimos una vez y lo haremos cuantas veces sea necesario, VOX está del lado de las gentes del campo, españoles de azadón y escardilla, con la tierra y el sol metidos en el alma, conocedores hasta el último palmo de sus tierras y montes, peregrinos de la cabañera, aradores de las buenas costumbres y apasionados del buen producto, de la perla sayaguesa a la siberia extremeña, porque, señorías, sin ellos, sin las gentes del campo, nuestras ciudades se vienen abajo. (Aplausos). Por eso, nos parece intolerable que les hayan ignorado durante tanto tiempo y hoy les sigan despreciando. Por eso, frente a sus manipulaciones, nuestra determinación y claridad. Porque, cuando nosotros rechazamos el 15 enero del año 2020 el Pacto Verde Europeo que todos ustedes suscriben, lo que estamos rechazando directamente es el plan de despidos masivos, la deslocalización, el paro y el desprecio por nuestros productos. Cuando rechazamos la Ley de Restauración de la Naturaleza, estamos rechazando la muerte de infinidad de cultivos y la destrucción de nuestras presas. Y cuando rechazamos algunos de los acuerdos comerciales suscritos por la Unión Europea con terceros países, lo hacemos por lo que supone de pauperización de los trabajadores del campo europeo. No cuenten con nosotros para enemistar a los regantes murcianos y manchegos. Ustedes están en la guerra del agua, nosotros lo que queremos es conseguir que España tenga una verdadera autopista del agua (aplausos), con un plan nacional del agua y regadíos que se inspire en los principios de justicia, de solidaridad y de bien común. Y tampoco cuenten con nosotros para hacer de la competencia desleal extranjera nuestra política agroalimentaria, nosotros sabemos muy bien a quiénes nos debemos, que es a los españoles.
Señorías, ustedes han abandonado todo sentido común, han entregado nuestra soberanía y han subastado nuestro campo, han desmantelado nuestra industria y desperdiciado nuestra agua. Les pedimos algo más, que abandonen sus sillones, se lo agradecerán los productores españoles.
Muchas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).