Gabriel Rufián Romero
Señorías, intentaré ser breve, porque es un tema del que hemos hablado ya muchísimas veces. De hecho, en este Congreso, en esta sede de la soberanía popular, en dos comisiones de investigación se ha aprobado con votos del Partido Socialista el hecho de que había cloacas del Estado en este país. Esta PNL es una respuesta a una pregunta que muchos demócratas en este país se hicieron tras ver al presidente del Gobierno comparecer después de cinco días de reflexión, porque la maquinaria del fango, las cloacas del Estado habían actuado, habían manchado su entorno más directo. Tras cinco días salió diciendo: ¡oh!, en mi país hay fascistas que me quieren mal. Bueno, la primera reacción de cualquier demócrata con un mínimo de memoria es: bienvenido, bienvenido a este conocimiento; has llegado un poco tarde, pero bienvenido. La segunda pregunta de cualquier demócrata con un poco de memoria en este país es: vale, ¿y ahora qué?, porque eres el presidente del Gobierno. ¿Y ahora qué? Porque la derecha, la ultraderecha, la maquinaria del fango, las cloacas y la guerra judicial y policial tienen teles, pero ustedes, el Gobierno con el presidente del Gobierno en cabeza, tiene el BOE; el tiempo que lo quiera o que lo pueda tener, pero lo tiene. Así que, ¿y ahora qué? Porque, señorías, lo peor de un señalamiento —esto se lo digo por experiencia—, de una mentira, de una difamación, de un desprecio, de un insulto o de una agresión incluso —y algunos la hemos sufrido— no es la difamación, la mentira o la agresión. No, no, no, lo peor es el silencio, el silencio de propios y extraños; mirar a tu lado y ver a los tuyos mirando al suelo. Eso es lo peor. Cuando digo los tuyos son los antifascistas. Yo me creo que ustedes, señorías del Grupo Socialista, y que la inmensa mayoría de este hemiciclo es antifascista, me lo creo. Así que ¿por qué seguir mirando al suelo? ¿Por qué? Solamente se puede hacer por cobardía o porque te crees que así no te va a pillar a ti, nos va a pillar a todos y a todas. Así que propuestas; propuestas por parte del Grupo Republicano que estamos en quinto de cloacas del Estado, en quinto, porque a nosotros no solamente nos han señalado, difamado, insultado o agredido, sino que nos han encarcelado. Yo mismo he ido a ver a amigos y a amigas o a 1000 kilómetros de su casa, que es una forma de cárcel, el exilio, o directamente a una celda, simplemente por dejar votar a su pueblo. (Un señor diputado pronuncia palabras que no se perciben). Mala hora, sí.
Así que, primero, reconocer guerra judicial; reconocer que ha habido guerra judicial y policial en este país, en la soberanía popular de este país, es decir, en este Congreso. Dos, derogar la ley mordaza. Ya basta de que la seguridad ciudadana esté en manos de la legislación aprobada por el Partido Popular. Tres, reformar el CNI. El buen Gobierno también debería llegar a los servicios de inteligencia del Estado. Cuatro, reformar la Ley sobre Secretos Oficiales de los años sesenta. Señorías, se sabrá antes quién mató a Kennedy que quién estuvo detrás del 23F; así de absurdo es. Cinco, renovar el Consejo General del Poder Judicial. Traigan una lista, traigan aquí una lista consensuada de vocales, la votamos, la aprobamos y saltamos el veto del Partido Popular. Háganlo, se puede hacer. Seis, vetar el acceso a contratación pública durante diez años de las empresas privadas que hayan contribuido a las cloacas; y las hay. Y, por último, siete, incrementar las multas por difamación, por difamar, por mentir, por señalar, a medios fake de comunicación de 14 000 euros a 150 000. Son cosas muy concretas ¿eh? De 14 000, que se lo pueden permitir algunos, a 150 000, quizá no se lo puedan permitir y se lo piensen.
Señorías del Partido Socialista, ni Fraga, ni Martín Villa, ni Antonio Ibáñez, ni Rosón Pérez, ni Corcuera, ni Barrionuevo, ni Asunción, ni Belloch, ni Mayor Oreja, ni Rajoy, ni Acebes, ni siquiera Rubalcaba, Camacho, Fernández Díaz o Zoido hicieron nada de esto, purificaron, eliminaron las cloacas. Incluso, ninguno de ellos ―siempre ellos, por cierto, no hay ninguna ministra del Interior en la historia de este país, cosa que debería hacer reflexionar― hizo nada; de hecho, alguno de ellos colaboró, ficho o financió a gente como Villarejo. La pregunta es: ¿qué van a hacer ustedes? ¿Qué va a hacer Marlaska? ¿Qué va a hacer el señor Pedro Sánchez, el presidente del Gobierno? Porque si no hacen nada, al final, lo de los cinco días fue teatro.
Muchas gracias. (Aplausos).