María Mercè Perea i Conillas
Bona tarda y moltes gràcies, presidenta. Buenas tardes, señorías. España es un país solidario. Nuestro país lleva siendo líder mundial en trasplantes más de tres décadas. Precisamente, España es referente mundial en donaciones de órganos. En 2023 España obtuvo una cifra récord, el mejor del año en actividad trasplantada hasta el momento. Sin duda, esa solidaridad inspira al Grupo Socialista. (Aplausos). Hoy el Grupo Socialista presenta esta proposición de ley para mejorar la protección de las personas donantes de órganos en vivo para su posterior trasplante. El objetivo principal consiste en dar protección social a aquellas personas que altruistamente deciden donar órganos o tejidos a otras personas cuyo estado de salud lo requiere. Señorías, hoy una persona que tiene voluntad de donar un órgano o un tejido está cubierta con una prestación por incapacidad temporal por enfermedad común. ¿Y es suficiente? No, no es suficiente. ¿Por qué? Porque la donación de órganos y tejidos supone un proceso de diversas etapas. ¿Con una intervención quirúrgica? Sí, claro, la del trasplante. Requiere de asistencia sanitaria o de otro tipo, lo que imposibilita al donante desarrollar su actividad laboral o profesional en determinados momentos. Precisa de actuaciones preparatorias también para determinar su idoneidad, como actos sanitarios, asesoramientos diversos u otras que le llevan a ausentarse de su trabajo. Hoy la prestación por incapacidad temporal por enfermedad común no cubre todo ese proceso.
Esta proposición de ley crea un régimen de protección específico que da cobertura a todo ello y, en consecuencia, dignifica la situación laboral y personal del donante, y lo consigue a través de tres elementos estructurales. En primer lugar, las bajas laborales por donación las considera como una situación especial de incapacidad temporal por contingencias comunes, lo que lleva aparejado el derecho a una prestación que, en este caso, no exige una cotización previa ni ningún periodo de cotización previo a tales efectos. ¿Eso qué quiere decir? Es un gran avance porque las personas que tienen una carrera de cotización corta y no han cumplido todavía los términos pueden acogerse a esta prestación. En segundo lugar, se establece una situación especial de incapacidad, acompañada de una prestación que consistirá en un subsidio equivalente al cien por cien de la base reguladora establecida para la incapacidad temporal por contingencias comunes. En tercer lugar, y por último, se articula un permiso retribuido por el tiempo necesario para la asistencia a las sesiones previas para la determinación de la idoneidad de los donantes vivos. Este es otro de los elementos importantes y, en este caso, también el donante percibirá el cien por cien de las percepciones salariales. Esta configuración legal supone un antes y un después para las personas donantes. Estamos dando un gran paso en seguridad y confianza a lo largo de todo el proceso de la donación al otorgar a las personas vivas una cobertura social y económica, reduciendo a la mínima expresión los perjuicios económicos, personales o laborales que padezca.
Pongámonos en contexto. En España las bases las tenemos. España supera sus mejores cifras de actividad y se aproxima a los seis mil trasplantes anuales. Pues bien, esta propuesta que hoy estamos debatiendo facilita, fomenta y promociona que las acciones altruistas como esta se repitan en mayor medida. El trasplante de órganos entre personas vivas es una técnica hoy ya consolidada en el sistema español de donación y trasplantes. Además, proporciona a sus receptores excelentes resultados en términos de supervivencia y de calidad de vida posterior, alivia la presión de la lista de espera para trasplantes, que también es importante, y representa un importante ahorro para el Sistema Nacional de Salud, ya que los pacientes dejan de recibir tratamientos de, por ejemplo, hemodiálisis y de diálisis. Por tanto, la donación de órganos es un win-win, ganamos en cualquier caso. Con esta proposición de ley, avanzamos en protección social, pero también en solidaridad, en generosidad y en pensar en el otro sin importar de dónde viene, cómo es y lo que piensa.
Señorías, me gustaría que esta intervención pudiera expresar toda la intensidad política y social que conlleva este paso adelante y reconocer también, y sobre todo, su intensidad emocional. Seguro que alguno de ustedes, si me están escuchando, estarán pensando en este momento que conocen algún caso cercano de donación de órganos. Yo sí lo conozco. Si lo conocen, saben el duro tránsito que supone, un difícil camino que seguro esta iniciativa aliviará; no paliará, pero aliviará. En mi caso, conozco a un compañero socialista de Hospitalet, Mariano Matamoros, que está esperando un trasplante y que para él esto es un poco de aire fresco. (Aplausos).
Otra de las cuestiones que contiene esta proposición de ley, además de la emotividad, es que viene directamente de la sociedad civil, y me gustaría agradecer a quienes han hecho posible que hoy estemos tratando el trasplante de órganos en el Congreso, y me refiero a la Federación Nacional de Asociaciones para la Lucha contra las Enfermedades del Riñón y a la Federación Nacional de Enfermos y Trasplantados Hepáticos. Gracias por vuestra presencia, por vuestra perseverancia, vuestro altruismo, vuestra lucha constante para la mejora de la calidad de vida de los enfermos, de sus familias y de los donantes. Muchas gracias. (Aplausos). Y como no podía ser de otra manera, el Grupo Parlamentario Socialista quiere reconocer la labor de los grandes profesionales sanitarios que tenemos en este país y en este ámbito, en concreto, de la Organización Nacional de Trasplantes, en coordinación con las comunidades autónomas.
Señorías, con esta proposición de ley reforzamos la protección del donante vivo, el propio sistema sanitario y social, y reforzamos la cohesión social. Y a este grupo parlamentario le gustaría trasladar a la ciudadanía lo esencial que es para nuestro país seguir ampliando la acción protectora, que fortalece a cada paso que damos nuestro estado del bienestar. Gracias a políticas públicas como esta, este estado del bienestar se consolida cada vez más, y todo ello para que nadie se quede atrás. Recientemente el escritor Manuel Vicent recordaba en una entrevista sus años de cronista parlamentario en los años setenta y ochenta y comparaba aquellas décadas con el pasado oscuro de los años negros de la Dictadura franquista. Vicent se refería a la euforia de libertad de sus tiempos como periodista en esta Cámara y decía —abro comillas—: «La euforia era que cada día ibas hacia un nuevo horizonte». Esta iniciativa, sin duda, es de esas que tienen horizonte de libertad, el horizonte de saber que una persona enferma va a vivir, que lo va a hacer con calidad de vida; el horizonte de saber que ser donante, ser altruista es ser mejor persona y mejora la comunidad a la que pertenecemos todos y cada uno de nosotros, un horizonte que nos hace mejores como país. Es el horizonte de libertad que nos demostró el escudo social con los ERTE, la protección de los trabajadores, de los autónomos, de las empresas, y precisamente, señorías, de las vacunas, que permitieron proteger a todos y cada uno de nosotros, los europeos, y, precisamente, señorías, y es lo que lleva haciendo esta sede de la soberanía popular desde 2018, desde que gobernamos los progresistas liderados por Pedro Sánchez, apostando por la finalidad, por la historia, por el horizonte de la libertad. (Aplausos).
Sí, señorías, la libertad consiste en vivir con mayor calidad de vida y consiste en subir el salario mínimo interprofesional, subir las pensiones —¿qué voy a decir yo?—, aprobar becas para mayores y jóvenes, garantizar el acceso a la vivienda. Los y las socialistas seguimos aspirando a ese horizonte de libertad, un horizonte de libertad para tener oportunidades, un horizonte de libertad que haga apasionante la vida, un horizonte de libertad que crea, que construye, que comparte, que permite soñar con una sociedad mejor; un horizonte de libertad construido a partir de una palabra que lo dice todo, altruismo. (Aplausos).
Esta, señorías, es una iniciativa que precisa de la unanimidad —y lo digo con humildad, no porque lo presentemos los socialistas, que también—. dirá mucho de nosotros, y lo digo totalmente en serio, de todos y cada uno de nosotros.
Per això vull pensar que ningú es barrarà en les seves intervencions de curt recorregut de fer un tuit o un Insta per tenir el seu minut de glòria. Aquesta és una iniciativa de país, i ho he dit abans, on tots i totes ens sentim orgullosos i orgulloses de ser el que som i de ser com som. I per gent com el Daniel o l’Eva i tants altres que van apostar per això, és, en definitiva, el que aquesta iniciativa paga la pena.
Por eso nadie se va a limitar a hacer un twit o un post de Instagram para tener su minuto de gloria. Todos, como he dicho antes, nos sentimos muy orgullosos de ser lo que somos y de ser como somos, y para la gente como Daniel o Eva y tantos muchos que apostaron por esto es, en definitiva, por lo que esta iniciativa merece la pena.
Merece la pena. Con esta iniciativa damos respuesta a personas que por encima de todo creen que merece la pena ayudar a los demás, ese valor tan esencial en democracia que se le llama solidaridad, ni más ni menos.
Acabo, señorías. Gracias a mi grupo parlamentario por haber sabido recoger estas demandas y haber presentado esta proposición de ley que va a ayudar a tantas y tantas personas. Señorías, el modelo español de donación y trasplante y nuestro Sistema Nacional de Salud han demostrado ser robustos, porque colectivamente hemos apostado por ellos, son referentes mundialmente. La ciudadanía española lleva años demostrando que es solidaria de arriba abajo. Hoy una vez más los socialistas y las socialistas apostamos por ampliar nuestro sistema de protección social y fortalecer nuestro estado del bienestar. Esperamos contar con su apoyo, porque esta iniciativa merece la pena. Continuaremos. Seguiremos.
Muchas gracias. (Aplausos).