Lourdes Méndez Monasterio
Buenos días, señorías, señora presidenta. La modificación que se plantea para eliminar el lenguaje sexista que, según la izquierda, contiene nuestro Reglamento es una soberana estupidez. Pero ojalá, señorías, fuera solamente una soberana estupidez. El lenguaje inclusivo supone un ataque a nuestra lengua por parte de un feminismo que es destructivo y que es cínico, que utiliza el lenguaje para imponer su ideología de división y de odio. Sí, señorías, es un ataque, y no lo digo yo, lo ha reconocido la Real Academia de la Lengua Española en España, de la misma forma que lo han denunciado los académicos franceses, a los que han reconocido su autoridad en el país vecino, pero no aquí, señorías. Somos casi el único país del mundo que está imponiendo esta barbaridad. (Aplausos).
Señorías, digo que es un feminismo cínico porque parten de premisas falsas, como la afirmación de que el masculino genérico o inclusivo es una consecuencia del patriarcado o del androcentrismo que menosprecia e invisibiliza a la mujer. Ello no solamente es falso, sino que denota o una ignorancia inadmisible a la hora de analizar nuestro lenguaje por cualquier diputado de esta Cámara, o una intencionalidad maliciosa para atacar nuestra lengua, controlar la forma de expresarnos y dividirnos. No en vano, señorías, es la lengua la mejor herramienta para la unión. Y, por cierto, ¿cómo va a ser, señorías, derivación del patriarcado si fue una mujer, Isabel la Católica, la que más hizo por el enriquecimiento de nuestra lengua y la que realizó una espectacular política lingüística, uniendo a los españoles y difundiendo el castellano por todo el mundo? (Aplausos).
La modificación que proponen, señorías, no responde a motivaciones lingüísticas, sino a motivaciones ideológicas, ya que la utilización del masculino inclusivo en nuestro lenguaje nada tiene que ver con la discriminación de la mujer, sino que es una cuestión de economía; no es una opción lingüística, y en ningún caso puede calificarse de androcentrismo, como se denuncia. Así lo expresa la Real Academia de la Lengua en su amplio informe de 2020 y en el de 2023, que les invito, señorías, a leer para que dejen de hacer el ridículo. Estas fuerzas progresistas que están pensando en el pensamiento mágico en lo único que progresan es en estupidez.
La Real Academia de la Lengua nos dice que la aplicación rígida de las duplicidades llevaría a extremos que harían extraña una sola frase. Les pongo un ejemplo. Desdoblar el masculino genérico en diputada y diputado derivaría en frases como esta —v amos a poner el ejemplo de una frase que pudiera decir la presidenta de la Cámara—: Los diputados que hayan sido elegidos están convocados para ser escuchados. Si fuera fiel a esta práctica que quieren imponer, debería decirse: Los diputados y diputadas que hayan sido elegidos o elegidas están convocados y convocadas para ser escuchados y escuchadas. Por respeto a esta Cámara, señorías, no califico lo que esto significa; califíquenlo ustedes. (Aplausos).
Señorías, las modificaciones que se realizan del lenguaje no son fruto de una imposición, son fruto del uso. La Real Academia ha defendido en sus documentos que no son sexistas muchos usos gramaticales y léxicos del español que las autoridades presentan como tales. Ha sostenido, asimismo, que no se apoya la igualdad de los hombres y las mujeres de nuestro país pidiendo a los ciudadanos, sean parlamentarios o no, que hagan constantes equilibrios sintácticos, morfológicos y léxicos para evitar opciones lingüísticas que pertenecen a su forma natural de expresarse. La Real Academia ha manifestado también que no se avanza en la consecución de la igualdad democrática de hombres y mujeres forzando de manera artificial la gramática y el léxico de la lengua española. Y yo les pregunto, señorías, ¿qué le importa a una mujer que modifiquen el lenguaje por ser, según ustedes, sexista si en este país muchos de sus hijos no pueden estudiar en español? ¿Qué le importa, señorías, a una mujer un lenguaje no sexista si se está negando su identidad, si están envenenando a sus hijos en las escuelas diciendo que no hay sexos? Señorías, el lenguaje tiene género, no tiene sexo, como lo tiene el ser humano. Pero para ustedes es el hombre el que tiene género y el lenguaje el que tiene sexo. (Aplausos).
Dicen que el lenguaje inclusivo es una conquista del feminismo, de un feminismo que, aparte de haberse dividido, señorías, como lo demostraron el otro día en la votación sobre el proxenetismo, ha enloquecido y se arroga la defensa de la mujer, cuando está legislando en contra de su propia naturaleza. ¿Qué le importa a una mujer, señorías, el lenguaje inclusivo cuando no puede tener los hijos que quisiera, cuando no puede formar una familia, cuando no llega a fin de mes, cuando no puede encontrar empleo? ¿Qué le importa, señorías? Los últimos datos de Eurostat sitúan a España como el cuarto peor país en cuanto a mujeres en riesgo de pobreza.
Señorías, en VOX estamos hartos. Estamos hartos de que se ataque y desprecie nuestra lengua, cuando es la expresión más elevada de nuestra rica cultura y la columna vertebral que nos une con más de seiscientos millones de hispanohablantes que atesoran en sus raíces nuestra lengua, la lengua española. (Aplausos). La lengua española, señorías, se aprecia y valora en todo el mundo, menos en este hemiciclo, sede de la soberanía nacional. De la lengua española, señorías, deberían estar orgullosos todos y cada uno de los diputados que se sientan en estos escaños, y si no es así no merecen ocuparlos. (Aplausos).
Señorías, estamos hartos de que utilicen sus cargos de representación pagados por los abusivos y confiscatorios impuestos de todos los españoles, y no para mejorar sus vidas, sino para modificar leyes como el Reglamento y cambiar el masculino genérico o inclusivo por diputadas y diputados. ¿Por qué no se modifican todas las leyes que regulan las diferentes profesiones? ¿Es que acaso las diputadas somos más que cualquier otra mujer que realiza cualquier tipo de profesión? Es una verdadera obscenidad, porque llega a límites que no son admisibles, como, por ejemplo, sus planes de igualdad obligatorios en toda la Administración o en las empresas. Se consumen mucho tiempo y muchos recursos en todos los organismos públicos obligados a recibir clases de igualdad. Por ejemplo, en este Congreso. ¿Ustedes han preguntado a las trabajadoras de este Congreso, a las ujieres, a las enfermeras, a las funcionarias, a las letradas o a la médico si han sido en algún momento discriminadas? No existe ningún tipo de denuncia. En cualquier caso, si lo hubieran sido, existe una regulación y un procedimiento para hacerlo. Señorías, la financiación de este tipo de planes debería estar tipificado como malversación de dinero público.
A nosotras, las diputadas de VOX, ¿qué nos importa que en el Reglamento se cambie el masculino genérico por diputado y diputada si en este Congreso, sede de la soberanía nacional, no podemos ejercer nuestro derecho a debatir en la lengua que es común a todos, en la lengua que nos une? ¿Qué nos importa, cuando ni tan siquiera se obliga a realizar la promesa o juramento para que se acate la Constitución como condición para ser diputado? (Aplausos). ¿Qué nos importa, señorías, que nos designen como diputada y no con el masculino genérico, cuando estamos padeciendo una legislación que ataca derechos humanos fundamentales, perjudicando especialmente a la mujer, como la vida, el matrimonio y la familia? ¿Qué nos importa, señorías, que nos llamen diputadas o diputados? (Aplausos). Señorías, el lenguaje inclusivo es peor que una estupidez cuando no se resuelven los verdaderos problemas, sino que se instrumentaliza como un ariete de desigualdades y desencuentros, en este caso entre el hombre y la mujer. La belleza del designio creador del hombre no está en la visión aislada del hombre y la mujer, sino en su alianza, pero es muy complicado que ustedes lo entiendan.
¿Qué es lo que en VOX nos importa? Lo que nos importa como diputados es que en este hemiciclo los representantes de todos los españoles defendamos nuestra patria y que se preserve la unidad de España. Nos importa que en este hemiciclo, sede de la soberanía nacional, se hable en la lengua común de todos los españoles. Nos importa que los diputados que lo componen juren y prometan que defenderán su carta magna, siendo condición indispensable para sentarse en estos escaños. Como diputados, señorías, lo que nos importa es que se aprueben leyes justas y que no se ejerza un verdadero totalitarismo parlamentario, porque es un fraude. (Aplausos). Es un fraude, señorías, tramitar lo que son verdaderos proyectos de ley como proposiciones de ley de los partidos que soportan al Gobierno, obviando los informes preceptivos de los organismos públicos y obviando la audiencia pública. Es un fraude de ley, y ustedes lo han hecho recientemente, aparte de con otras muchas leyes, con la eliminación de la sedición, y lo han hecho, cómo no, con la ley de amnistía. (Aplausos). Lo que nos importa, señorías, es que no se derroche el dinero de todos los ciudadanos con un gobierno elefantiásico, el de más ministerios de la historia, veintidós ministerios. En un momento como en el que estamos, con una deuda espectacular, con una inflación realmente apabullante, con un desempleo juvenil que no tiene parangón, ustedes tienen 125 millones empleados en efectivos de sus veintidós ministerios. Por lo tanto, nosotros lo que pedimos es que se reduzcan los ministerios y, por tanto, las comisiones de este Congreso. A nosotros lo que nos importa como diputados, señorías, es que los que aquí estamos defendamos el bien común y la unidad de todos los españoles, la unidad en nuestra rica diversidad, que es para lo que estamos aquí. Ese es nuestro deber como diputados, señorías, ese es, buscar la unidad. El mayor deber de un cargo público es ese, buscar la unidad. Es el mayor deber de todo gobernante. Pero, señorías, lamentablemente eso no es así. Bueno, pues estas son algunas de nuestras prioridades para la regeneración de nuestro sistema parlamentario y parte de las propuestas recogidas en nuestra enmienda.
Termino, señorías. ¿Qué nos importa, señorías, que nos designen como diputadas y como diputados? Ojalá fuera tan solo una enorme estupidez. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).