Noelia Núñez González
Muchas gracias, presidente. Con ustedes, España no es país para jóvenes, ni usted una ministra a la altura de las circunstancias tan difíciles que atraviesa la juventud española. Ministra, prácticamente tengo que darle la bienvenida a esta Cámara. Su ministerio, creado simplemente como cuota para cubrir expediente con su partido, no es desde luego el más activo. El mes pasado solo tuvo usted una decena de actos oficiales, y se cuentan con una mano los dedicados a la juventud. Ha preferido centrar todos sus empeños en disputar el liderazgo en Izquierda Unida, y su derrota demuestra la nula confianza que tienen en usted incluso sus propios compañeros. (Aplausos). Y, mientras usted tuitea y tuitea, que es a lo único a lo que dedica sus esfuerzos, el ministerio que dice dirigir no tiene ni la página web creada. La creación de instituciones, ministra, conlleva también obligaciones, como lo es la de cumplir la Ley 19/2013, de 9 de diciembre, de transparencia, acceso a la información pública y buen gobierno. Entiendo que ustedes con eso de buen Gobierno no se sienten hoy interpelados, pero déjeme decirle que la ley es de obligado cumplimiento, también para su ministerio. Mientras usted añora ser eurodiputada, ministra, y juega a ser embajadora en redes sociales, pidiendo abiertamente la desaparición del Estado de Israel y metiéndonos en el enésimo conflicto internacional, la juventud española no puede más y sufre el abandono deliberado del Gobierno de Sánchez. España es el líder en desempleo juvenil en toda Europa, con un 30 % de desempleo joven, y la mayor parte de los jóvenes que acceden al mercado laboral lo hacen bajo su figura estrella: la de los fijos discontinuos. El 25,4 % son contratos a tiempo parcial, un éxito para ‘sumar’ a la gestión de la señora Díaz. Su Gobierno ha hecho que la precariedad se instale entre los jóvenes españoles y no les permite avanzar. Los jóvenes son hoy un 25 % más pobres con ustedes en el Gobierno. En 2020, la riqueza media de los jóvenes era de 27 000 euros anuales, mientras que en 2022 fue de tan solo 20 000. Es posible que para los miembros del Gobierno 7000 euros no supongan una gran diferencia. Alguna ministra incluso ni se enteró de que estuvo cobrando 12 000 euros de más de una institución pública que luego tuvo que devolver. (Aplausos). Pero les aseguro que para los jóvenes que están ahí fuera cada euro marca la diferencia, ministra. Y marca la diferencia, porque también sufren la inflación elevada, el aumento de la cesta de la compra, lo cara que está la vida. En resumen, son jóvenes precarios, mientras ustedes viven a cuerpo de rey en un ministerio sin presupuestos y sin desarrollar. Debería darles vergüenza.
Pero, claro, para ustedes los jóvenes solo son una masa electoral a la que tratan de contentar con un bono. Les da igual que un joven en España no pueda tener perspectivas de futuro, siempre, claro, que les vote a ustedes. Solo quieren una juventud cautiva y controlada, arruinados, eso sí, pero atados a su moralina de un supuesto progreso que ya les digo que no existe. Tengo que decirle, ministra—y que este mensaje le llegue también al señor Sánchez—, que lo único que va como un cohete es el precio de la vivienda, que no para de subir por culpa de su Gobierno y el declive de las condiciones de vida de los jóvenes, que cada vez están peor. La juventud española no llega: no llega a fin de mes, no llega a tener una vivienda, no llega a formar una familia, no llega a la vida. Hoy, los jóvenes españoles son los que más tardan en irse de casa de sus padres. Con su nefasta ley de vivienda, los que pagan las consecuencias son precisamente los jóvenes, que necesitan más de siete años de renta bruta para acceder a la compra de una vivienda y el 90 % del sueldo para pagar un alquiler.
Su intervencionismo rancio, que no ha funcionado nunca en ningún lugar, es lo que está lastrando sus oportunidades. Y en lugar de rectificar, siguen ahondando en los errores y están haciendo pagar las consecuencias a toda una generación. Una generación que no puede avanzar, que no tiene perspectivas de mejoras, y que está afectando a una de las peores pandemias de nuestro tiempo. La salud mental de la juventud española presenta una situación crítica, ministra; casi el 60 % de los jóvenes tiene problemas de salud mental, según el cuarto barómetro juventud 2023. El 68 % se siente solo, y el suicidio es la primera causa de muerte entre los jóvenes en España; crecieron un 32 %, y cada año superamos récord. En esto, ministra, debería estar dedicando todo su tiempo. Sin embargo, no hay ni una sola medida destinada a la salud mental desde que usted prometió su cargo. Ha pasado más de un año desde que se aprobó una moción del Grupo Popular para abordar la prevención, la detección y la atención a los problemas de salud mental. Un año después, aún no se ha materializado nada en concreto. Ministra, en un Gobierno serio, usted ya no estaría en su cargo. (Aplausos).
Hace unos años, la extrema izquierda, ustedes, que hoy dicen que nos gobiernan, pancarta en mano, cómo no, hablaban de la juventud sin futuro. Unos años después, ustedes sí que se han garantizado un buen futuro, ministra, pero la juventud española, por culpa de su Gobierno, no tiene ni tan siquiera un presente posible. Pero, pese a ustedes, no está todo perdido, y hoy, intervenir aquí me da la oportunidad de dirigirme a ellos de manera directa y sin intermediarios. Yo sé que en el Partido Socialista son más de dirigirse a la ciudadanía solo para tapar su corrupción. Pero hoy aquí, en esta corriente epistolar que vive la política actual, quiero hablar a los jóvenes, interpelándoles con la fuerza de la esperanza en este mensaje a la juventud.
A los jóvenes os han puesto —nos han puesto— en multitud de ocasiones decenas de etiquetas: somos los millennials, la generación Y, Z, Alfa, incluso a veces, de manera despectiva, somos la generación de cristal. Pero yo hoy quiero poneros en valor. Sois la generación de las crisis, la generación que posiblemente viva peor que sus padres por primera vez en la etapa constitucional. Con esto no quiero ni debo, mucho menos, victimizaros, como si merecierais que alguien acudiera en vuestro rescate. Tampoco quiero quitar cualquier atisbo de responsabilidad individual ni capacidad, simplemente quiero contar vuestra realidad. Los jóvenes españoles se esfuerzan, claro que os esforzáis, y habéis cumplido con lo que se os pedía. Os habéis formado y os habéis sacrificado, y lo habéis hecho aun con un Gobierno, con una izquierda que promueve valores como la mediocridad, igualar a la baja, y el no reconocer precisamente la capacidad y el mérito que tenéis. (Aplausos). Habéis cumplido y lo habéis hecho. Y, desgraciadamente, es cierto, no os está yendo como esperabais. No podéis iros de casa sin que se vaya el sueldo en ello. Os resulta imposible ahorrar para montar ese proyecto por el que tanto soñáis, y habéis pospuesto otra vez más el formar vuestra propia familia. No toca, no llego, no es el momento. Entiendo, entendemos, la desesperanza, la frustración y la desafección que podéis sentir hacia una política que no soluciona problemas, sino que los genera.
Sois rebeldes por naturaleza. Sois la juventud indomable, que no acepta abusos, tampoco de un Gobierno que pretende controlar vuestra vida y vuestras decisiones. Os prometo que lo entendemos, como entendemos que no queréis imposiciones. Pero menos aún piedras en un camino que, pese a ser empedrado, estáis decididos a transitar. Lo hemos entendido. Por eso nuestras propuestas, las del Partido Popular, van destinadas a que vosotros tengáis el poder y no tengáis, por ejemplo, que pagar impuestos en los cuatro primeros años de vuestra carrera laboral. Y que podáis así decidir para qué destináis aquello que ahorráis: para formar vuestra familia, para estudiar, para emprender o para tener vuestro propio hogar. Queremos que vosotros seáis los que decidáis, que sintáis que aquí alguien se preocupa de vuestros problemas y que os deja en paz, pero que camina, por si acaso, a vuestro lado. Nuestra propuesta es para vosotros, para que tengáis un presente, pero, sobre todo, para que construyáis un buen futuro.
Desconozco si vosotros, los jóvenes, estáis profundamente enamorados, pero en el Partido Popular vamos a trabajar sin descanso para que os enamoréis, os enamoréis de la vida, de las victorias, de los aprendizajes de las derrotas, de la pelea diaria por lo que merece la pena y del reto de no dar nada por conquistado. (Varios Diputados del Grupo Parlamentario Socialista: ¡Oooh!—Aplausos). Para que os enamoréis de la política seria, de la útil, de la política que no cambia de opinión, como las de otros. Para que os enamoréis de vosotros mismos, del peso de la responsabilidad y de la satisfacción que otorga el ser irremediablemente libre. Los jóvenes sois el motor de este país y por los que siempre vale la pena luchar. Por ello, aquí está el Partido Popular. Así que, ministra, lo que tiene que hacer es ponerse de una vez a trabajar.
Muchas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso, algunos de ellos puestos en pie).