Saltar al contenido
Sin adjetivos

Pleno del 22 de mayo de 2024

Solicitud de comparecencia, a petición propia, del Presidente del Gobierno ante el Pleno de la Cámara, para informar sobre la última reunión extraordinaria del Consejo Europeo, celebrada los días 17 y 18/04/2024.

Comparecencia del Gobierno ante el Pleno.. Autor: Gobierno. Transcripción literal del Diario de Sesiones n.º 41.

Se debatió junto con

  • Solicitud de comparecencia del Presidente del Gobierno ante el Pleno de la Cámara, para informar de las conclusiones de la reunión mantenida en Bruselas el 12/04/2024 entre el Ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, José Manuel Albares, y el Vicepresidente de la Comisión Europea, Maros Sefcovic, y con el Ministro de Asuntos Exteriores del Reino Unido, David Cameron, en relación con el Acuerdo de Gibraltar.
  • Solicitud de comparecencia del Presidente del Gobierno ante el Pleno de la Cámara, para dar cuenta de manera inmediata de los asuntos objeto de investigación periodística y judicial, en lo que respecta a casos de una presunta corrupción económica, política y de conflicto de interés, que afectan a su partido, su Gobierno y su entorno personal.
  • Solicitud de comparecencia del Presidente del Gobierno ante el Pleno de la Cámara, para dar cuenta de las conclusiones del Consejo Europeo extraordinario de 17 y 18/04/2024, celebrado en Bruselas y de las conclusiones de su reciente gira europea por Polonia, Noruega, Irlanda, Eslovenia y Bélgica.
  • ¿Cree que los españoles merecen saber la verdad de su Gobierno?
  • ¿Qué opina el Presidente sobre la situación política en el Reino de España?
  • ¿Tiene el Estado español una regeneración democrática pendiente?

Defensa y exteriorJusticia y corrupción

Pedro Sánchez Pérez-Castejón

GobiernoPresidente del Gobierno.Página 7Vídeo

Buenos días. Gracias, señora presidenta.

Señoras y señores diputados, hace poco más de un mes compartí con todos ustedes y con todos los ciudadanos un diagnóstico de la delicada situación geopolítica en la que nos encontramos. Les invité a mirar más allá de nuestras fronteras y a que reflexionáramos sobre la creciente inestabilidad que afecta a nuestra vecindad. Les hice notar que una tercera parte de los países que rodean Europa están en guerra, que la mitad de ellos han virado hacia formas más autocráticas de gobierno y que la práctica totalidad sufren la presencia de grupos terroristas activos o alguna otra forma de violencia. Lamento decir que en estas últimas seis semanas, desde la última comparecencia ante ustedes, la situación no ha mejorado, ha empeorado. Putin ha lanzado una gran ofensiva contra el norte de Ucrania, que ha obligado a evacuar a más de 18 000 personas y amenaza a la ciudad de Járkov, que es la segunda mayor del país. Georgia ha aprobado una ley represora, que la aleja de los valores y del proyecto que representa la Unión Europea y la acerca a la Rusia de Putin. En el mar Rojo los rebeldes hutíes han seguido atacando barcos comerciales. En Siria, en Líbano y en Irak los episodios de violencia se han agravado, en parte como consecuencia de la creciente tensión entre Irán e Israel. Mientras, en Palestina el primer ministro Netanyahu ha continuado su destrucción de Gaza. En estas últimas seis semanas han muerto allí 1600 civiles, muchos de ellos niños y niñas, y han aumentado en cientos de miles las personas que viven en situación crítica debido al inicio de la operación en Ráfah y el bloqueo a la ayuda humanitaria. Al mismo tiempo, Francia y Estados Unidos han confirmado que van a reducir su presencia militar en el Sahel, algo que va a dar más espacio al terrorismo yihadista y va a permitir a Putin afianzar su presencia en esa región tan importante para nuestro país. En resumen, señorías, las amenazas externas de las que hablé en el mes de abril, en mi última comparecencia, siguen ahí, no han remitido. Pero la buena noticia es que tampoco lo han hecho la determinación de la Unión Europea y España para hacerlas frente y remediarlas, de afrontarlas con las herramientas que tenemos desde la democracia, todas las democracias, con más diplomacia, con más política económica, con más ayuda a quienes se defienden de agresiones injustas e ilegales.

En mi última intervención en esta Cámara me comprometí a desplegar una política exterior ambiciosa y coherente con los valores y los principios de los españoles. Somos, señorías, un pueblo pacifista y respetuoso con la Carta de las Naciones Unidas. Lo demostramos hace años rechazando la participación de España en la guerra ilegal contra Irak. Lo demuestran hoy miles de jóvenes que en manifestaciones y también en acampadas universitarias expresan su repulsa ante la masacre de Gaza y del resto de territorios palestinos. Y lo demuestran también nuestros servidores públicos y las ONG en las oficinas de asilo y de refugio con el pueblo ucraniano acogiendo a decenas de miles de refugiados que huyen del imperialismo de Putin. Señorías, el Gobierno es consciente y también coherente con ese sentir pacifista del pueblo español y estamos impulsando una política exterior de paz y de estabilidad de nuestra vecindad, velando por los derechos humanos y el bienestar de nuestros conciudadanos. En consecuencia, hoy quiero dar cuenta de lo que hemos hecho en estas seis semanas e informarles también de nuevas medidas para mostrar que nuestras palabras siempre van acompañadas de hechos.

Antes me van a permitir que les pida algo; mejor dicho, vamos a pedirnos todos algo: convirtamos la sesión de hoy en un punto y aparte en la deriva de crispación que se ha apoderado de las Cortes Generales. (Risas). Debatamos, discrepemos, critiquemos los argumentos del otro, pero hagámoslo desde la cortesía parlamentaria, no desde la mentira y el insulto a los otros oradores. (Aplausos). Practiquemos el juego limpio, señorías, yendo al balón, no a por los jugadores. (Risas). Esto es lo que propongo. No sé muy bien por qué se dan por aludidos algunos diputados y diputadas de la bancada de la oposición.

Dicho esto, como decía, procedo a dar cuenta de lo que hemos hecho en estas seis semanas y a informarles de nuevas medidas que adoptaremos en materia de política exterior.

Señorías, en el último Consejo Europeo, celebrado los pasados días 17 y 18 de abril, España defendió la puesta en marcha de una agenda positiva en Turquía, un socio esencial para la estabilidad del Mediterráneo oriental y con el que pronto vamos a celebrar una cumbre bilateral para seguir estrechando lazos. También secundamos un mayor apoyo comunitario al Líbano, que se ha materializado hace pocos días con la creación por parte de la Comisión Europea de un paquete financiero de mil millones de euros, que ayudará a este país a modernizar su economía, a asistir a cientos de miles de refugiados y refugiadas que hay en la región.

Y en este periodo también hemos alcanzado acuerdos importantes sobre Gibraltar con la Comisión Europea y el Reino Unido, acuerdos que nos hacen pensar que estamos muy cerca de lograr un hito histórico en este tema, que traerá más seguridad jurídica, más oportunidades económicas y más facilidades cotidianas a los habitantes del Campo de Gibraltar. A día de hoy, lo que estamos haciendo las partes es seguir negociando y confío en que lleguemos a un acuerdo integral durante las próximas semanas.

Durante estas semanas también hemos trabajado mucho por Ucrania, señorías. Hemos reiterado en Bruselas nuestro apoyo incondicional a este país en su lucha contra el imperialismo de Putin. Me he dirigido personalmente a los líderes de más de veinte países latinoamericanos y africanos para instarlos a participar en la cumbre por la paz en Ucrania que se va a celebrar en Suiza dentro de un mes, en la que creo que el Sur Global está llamado a jugar un papel fundamental. Y, al mismo tiempo, hemos avanzado decisivamente en nuestras negociaciones bilaterales con el Gobierno de Ucrania. Tanto es así que puedo anunciarles hoy que, en cuanto que la situación en el frente lo permita, firmaremos con Ucrania un acuerdo que elevará la cooperación económica, social e institucional entre nuestros países a un mayor nivel. (Aplausos).

Ese futuro, señorías, de paz y de prosperidad que deseamos para Ucrania también lo deseamos para Palestina. En el último Consejo Europeo logramos que la Unión volviese a exigir un alto el fuego en Gaza, que reiterase su apoyo a la solución de los dos Estados, algo que, como saben, España ha defendido desde el principio del conflicto, allá por el mes de octubre del año pasado. Ha costado mucho, muchos meses, señorías, llevar a los veintisiete Estados miembros a esa posición, y es esencial mantenerla, pero debemos ser sinceros y reconocer que no es suficiente. El primer ministro Netanyahu sigue haciendo oídos sordos, sigue bombardeando hospitales, escuelas, viviendas; sigue castigando con hambre, frío y terror a más de un millón de niños y niñas inocentes, hasta el punto de que esta misma semana la Fiscalía del Tribunal Penal Internacional haya pedido su detención por crímenes de guerra. Como saben, llevo personalmente semanas inmerso en esta cuestión, hablando con muchos líderes de la región y de fuera de ella, leyendo mucha información tanto pública como confidencial, y si tengo algo claro es que el primer ministro Netanyahu no tiene un proyecto de paz para Palestina. Luchar contra el grupo terrorista Hamás es legítimo y necesario después de lo acontecido el pasado 7 de octubre, pero Netanyahu está generando tanto dolor, tanta destrucción y tanto rencor en Gaza y en el resto de Palestina que la solución de los dos Estados está en peligro, en serio peligro de ser viable. La ofensiva que está llevando a cabo solo conseguirá perpetuar el odio, empeorando las perspectivas de seguridad para Israel e imponiendo un horizonte de paz y de prosperidad para los palestinos y para toda la región absolutamente inviable. Por tanto, no podemos permitirlo. Los países que defendemos los derechos humanos y el orden internacional basado en reglas estamos obligados a actuar en Ucrania y en Palestina sin dobles raseros (aplausos), estamos obligados a hacer cuanto esté en nuestra mano, mandando ayuda humanitaria —‌como estamos haciendo—, asistiendo a los refugiados y desplazados —‌como estamos haciendo—, pero también usando todos los resortes políticos que están a nuestro alcance para decir alto y claro que no vamos a permitir que se destruya por la fuerza la posibilidad de los dos Estados, que es la única solución justa y sostenible a este terrible conflicto.

Por eso, señorías, quiero comunicarles que, tras haber consensuado la decisión entre los dos partidos que conformamos el Gobierno de coalición progresista y haciéndonos eco del sentir mayoritario del pueblo español, el próximo martes, 28 de mayo, España aprobará en su Consejo de Ministros el reconocimiento del Estado de Palestina. (Prolongados aplausos de las señoras y de los señores diputados del Grupo Parlamentario Socialista y del Grupo Parlamentario Plurinacional SUMAR y de los miembros del Gobierno, puestos en pie).

Ha llegado la hora de cumplir el mandato democrático que nos dio este Parlamento hace diez años y que reiteró hace apenas dos meses, cuando aprobó por mayoría una proposición no de ley que instaba al Gobierno a realizar este reconocimiento ―y cito textualmente― de inmediato. Ha llegado el momento de reivindicar, con más fuerza si cabe, una política exterior coherente y respetuosa con el derecho internacional en Ucrania y en Palestina. Si España votó a favor del reconocimiento del Estado de Palestina como miembro de pleno derecho en Naciones Unidas, por coherencia también debemos reconocer el Estado de Palestina de forma bilateral. Ha llegado la hora de pasar de las palabras a la acción, de decir a los millones de palestinos inocentes que sufren que estamos con ellos, que hay esperanza, y dejar muy claro que, por muchos muros que se levanten, por muchos pueblos que se bombardeen y por muchos asentamientos ilegales que se construyan, la tierra y la identidad de Palestina seguirán existiendo en nuestros corazones, en la legalidad internacional y en el proyecto futuro de un Mediterráneo en armonía. (Aplausos).

Vamos a reconocer al Estado de Palestina por muchas razones, que podrían resumirse, señorías, en tres palabras: por paz, por justicia y por coherencia. En primer lugar, paz porque solo hay una solución a este conflicto, que es la existencia de dos Estados, uno israelí y otro palestino, que convivan con garantías mutuas de seguridad, como hacen otras naciones de culturas y religiones distintas en otros muchos lugares del mundo. Y para llegar a esa solución de los dos Estados es necesario que las dos partes se sienten a negociar en igualdad de condiciones, con la misma legitimidad. Por eso reconoceremos el Estado de Palestina, para que, cuando llegue ese momento, el mismo estatus que el Gobierno israelí lo tenga también el Estado de Palestina y así también poder empoderar a la futura Autoridad Palestina frente a Hamás, un grupo terrorista que evidentemente tiene que desaparecer si queremos una paz estable y duradera. Vamos a seguir apoyando a la Autoridad Palestina y el proceso de reformas iniciado por su nuevo Gobierno. Cuando se logre poner fin a la violencia, debe encabezar un Gobierno unificado en Cisjordania y Gaza, con Jerusalén Este como capital. Y la Autoridad Palestina es nuestro socio para la paz y va a necesitar todo nuestro apoyo, de los europeos, de los árabes y de toda la comunidad internacional, para satisfacer las necesidades humanitarias, la reconstrucción institucional y material, así como para restablecer los servicios básicos y la seguridad. España, señorías, está y estará plenamente comprometida con estos objetivos. Y junto con la paz, la segunda de las razones es la justicia. Lo hacemos por justicia. La comunidad internacional, señorías, lleva acumulando una deuda histórica con el pueblo palestino. Durante más de medio siglo hemos permitido que se ignoren las resoluciones del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, los Acuerdos de Oslo, las peticiones de auxilio de ONG de la sociedad civil que reportaban una y otra vez los atropellos cometidos en los territorios ocupados. Esa pasividad debe acabar. Sabemos que nuestra iniciativa no va a devolver a los palestinos el tiempo o las vidas perdidas, pero confiamos en que les dé dos cosas muy importantes para el presente y el futuro, que son esperanza y dignidad. Que nuestro reconocimiento sirva para decirles: Estamos con vosotros y vosotras y hay luz al final del túnel. (Aplausos). Y, en tercer lugar, vamos a reconocer al Estado palestino por coherencia, porque nuestro compromiso con los derechos humanos no puede depender del color de piel o de la religión de las víctimas. Defendemos la misma posición en Ucrania que en Palestina, y es la Carta de las Naciones Unidas y la legalidad internacional. (Aplausos). Y también porque, si queremos que el llamado Sur Global nos ayude en nuestra defensa del orden internacional basado en reglas, un orden sobre el que descansa buena parte de la seguridad y la prosperidad, también de los españoles y de las españolas, es esencial que les demostremos que no solo nos acordamos de él cuando afecta a nuestro territorio. En síntesis, señorías, vamos a reconocer a Palestina porque es lo correcto y porque confiamos en que hacerlo ayudará a construir un Mediterráneo más seguro y estable.

He explicado estos motivos, como se pueden imaginar, al jefe del Estado. Los he compartido también con la presidenta de la Comisión, con el presidente del Consejo Europeo y con el secretario general de Naciones Unidas. Ahora expongo aquí, en esta Cámara, ante ustedes y todos los españoles, las razones por las que el próximo martes, 28 de mayo, vamos a plantear esta importante decisión. También tengo que decirles que hemos compartido estos argumentos con distintos líderes europeos en visitas, encuentros y llamadas que, como ya saben, he venido realizando durante estas últimas semanas, lo que también es objeto de esta comparecencia, y me alegra poder decir que ese esfuerzo ha dado sus frutos y que España estará acompañada por otros países europeos durante estos días y la próxima semana. (Aplausos). Nos sumaremos a los más de 140 países del mundo que ya reconocen al Estado palestino y a esa amplia mayoría de países que hace doce días votó a favor de la entrada de Palestina en las Naciones Unidas como Estado miembro de pleno derecho. Esperamos no ser los últimos, esperamos que nuestro reconocimiento y nuestras razones contribuyan a que otros países occidentales sigan este camino, porque cuantos más seamos más fuerza tendremos para imponer un alto el fuego, para lograr la liberación de los rehenes en manos de Hamás, para relanzar el proceso político que pueda conducir a un acuerdo de paz entre las partes. Nosotros, señorías, no nos vamos a resignar, vamos a seguir trabajando para que así sea. El reconocimiento no es el final, será solo el principio y vamos a seguir presionando a la comunidad internacional y vamos a seguir apoyando a los palestinos en todo lo que podamos. Y en este sentido quiero anunciarles que, como bien me comentó la ministra de Sanidad y atendiendo al llamamiento de la Organización Mundial de la Salud y en coordinación con el Centro de Coordinación de la Respuesta a Emergencias de la Unión Europea, en las próximas semanas España acogerá a una treintena de niños y niñas gazatíes que han sido diagnosticados con cáncer o sufren traumatismos severos (aplausos) para ofrecerles un tratamiento seguro en nuestro país y tratar de darles lo que todo niño o niña merece, haya nacido donde haya nacido, que es una infancia en salud y en esperanza.

Señorías, quiero dejar clara una cosa: este reconocimiento no es contra nadie. No es contra el pueblo de Israel, un pueblo al que respetamos y apreciamos y cuyo reconocimiento vengo defendiendo abiertamente ante los líderes árabes, y mucho menos es un reconocimiento contra los judíos, un pueblo admirable, cuya identidad está íntimamente ligada a la historia y a la cultura de España. Tampoco es a favor de Hamás, como dicen los propagandistas del primer ministro Netanyahu y también diputados y diputadas del Partido Popular y de VOX, en un intento, por cierto, vergonzoso, si me lo permiten (rumores.—Siseos) de sacar tajada política de este asunto, de demonizar unas manifestaciones estudiantiles que, a mi modo de ver, son valientes, legítimas y admirables. (Aplausos). Cualquiera que se haya informado un poco sobre este tema sabe que el grupo terrorista Hamás es el primer interesado en que no exista la solución de los dos Estados, pues tiene como principales objetivos la destrucción de Israel y la supresión de la Autoridad Palestina, un actor que se va a ver reforzado, sin duda alguna, tras nuestro reconocimiento. Por eso insisto en que este reconocimiento no es contra nadie, es en favor de la coexistencia pacífica entre Israel y Palestina, es a favor de la solución de los dos Estados, es a favor del derecho internacional, de quienes quieren que el mundo no se rija por la voluntad del más fuerte. Como he dicho antes, es un acto de paz, de justicia y de coherencia.

Es posible, señorías, que algunos líderes israelíes no lo vean así y que nuestra decisión tenga consecuencias. Somos conscientes de ello y tengo que decirles que estamos preparados para asumirlas, porque pensamos que el propósito de la diplomacia no consiste en no molestar a nadie, consiste en defender los valores y los intereses propios de forma pacífica, y es precisamente eso lo que estamos haciendo hoy. (Aplausos). Dentro de un tiempo, señorías, cuando cesen los bombardeos, cuando el polvo de los tanques y las demoliciones se disipen y los medios de comunicación y la comunidad internacional puedan ver con claridad lo que está ocurriendo en Gaza desde el 7 de octubre pasado, nos daremos cuenta de que hemos presenciado, tal vez sin ser conscientes de ello todos, uno de los episodios más oscuros del siglo XXI, y, cuando eso ocurra, quiero que los españoles y españolas puedan decir, con la cabeza muy alta y la conciencia tranquila, que ellos estuvieron del lado correcto de la historia. (Aplausos).

Señorías, hace un mes y medio les prometí que desplegaría una política internacional ambiciosa, coherente para abordar las amenazas externas que afectan a la vecindad europea y, en consecuencia, a España, y lo estamos haciendo, liderando en algunos frentes de forma valiente y apoyando sin fisuras a nuestros socios europeos en otros, incluso cuando puedan parecer lejanos. La oposición no cree en esta política exterior, lo hemos visto en estas últimas horas. Dice abiertamente que España debería practicar el seguidismo, que debería limitarse a esperar a ver qué hacen —‌y cito textualmente— «otros países con peso». En mi opinión, esta es otra forma extraña de patriotismo, el pensar que España es un país sin peso, que no puede tener liderazgo internacional. Yo, desde luego, lo veo al revés. Creo que nuestro país puede y debe influir en aquello que ocurre fuera de nuestras fronteras, porque somos la cuarta economía de la Unión Europea, el décimo mayor donante del sistema multilateral de Naciones Unidas, porque bajo Gobiernos, es verdad que siempre bajo Gobiernos progresistas España ya ha liderado grandes cuestiones internacionales, como fue la Conferencia de Paz entre Israel y Palestina en Madrid en 1991, en la que se sentaron, por cierto, los Acuerdos de Oslo entre Israel y Palestina, o también la Unión por el Mediterráneo, que impulsó el presidente Zapatero, o las cumbres del clima o de la OTAN que acogimos en la pasada legislatura, o las conferencias internacionales sobre la cultura y la financiación para el desarrollo de Naciones Unidas que vamos a albergar en España el año que viene.

Pero, sobre todo, señorías, creo que España debe tener una política exterior ambiciosa, porque, como reza el lema de nuestro escudo nacional, desde hace siglos la realidad y los intereses de nuestro país van más allá de las Columnas de Hércules. España, señorías, es una de las veinte economías más internacionalizadas del mundo. Recibimos cada año más de ochenta y cinco millones de turistas extranjeros. Tenemos relaciones comerciales sustantivas con más de setenta países y desde el año 2008 nuestras empresas crecen en gran medida gracias al aumento de sus exportaciones. Los precios del combustible y los alimentos, la posibilidad de acceder a bienes básicos, como una lavadora o un automóvil, o la existencia misma de una cuarta parte de nuestros empleos dependen, como ustedes saben, de la economía exterior. Vivimos, en consecuencia, en un mundo globalizado, interconectado —recordemos la pandemia—, un mundo en el que lo que ocurra en Ucrania, en Oriente Medio, en el Sahel, en América Latina y el Caribe debe preocuparnos y, en consecuencia, ocuparnos, porque actuando en esos lugares también estamos defendiendo los salarios, los empleos y la seguridad y el bienestar de nuestros compatriotas.

Esta es la visión del Gobierno, esta es nuestra política. Y, frente a ella, ¿qué hay? Yo tengo que repetirlo otra vez, señorías: la nada y el lodo, una ultraderecha que llama al aislacionismo (el señor González Pons pronuncia palabras que no se perciben.—Siseos), a debilitar a Europa, a atacar a las Naciones Unidas, y una derecha sin equipo, sin proyecto, sin propuestas; un Partido Popular que la única vez que tomó la iniciativa en política exterior fue para arrastrarnos a una guerra injusta que rechazaba el 91 % de los españoles y españolas y que acabó costando la vida a más de medio millón de personas. (‌aplausos); una oposición —‌tengo que decirlo— cada día más ultraderechizada (protestas) —ya no se les distingue en las posiciones ni tampoco en las declaraciones—, que lamenta los buenos resultados económicos de nuestro país (protestas), que se molesta cada vez que el Fondo Monetario Internacional o la Comisión Europea mejoran nuestras previsiones económicas y confirman que España será una de las economías que más prospere también en el año 2024 y en el año 2025 (aplausos), que se dedica a envenenar nuestras relaciones con el Magreb, que boicotea la imagen y los intereses de España ante las instituciones comunitarias —‌recordemos cómo trataron de bloquear la solución ibérica, que nos ha permitido ahorrar miles de millones de euros en lo peor de la crisis energética a los hogares y a las empresas de nuestro país— creando bulos para que la Comisión Europea retrase el desembolso de los fondos europeos. Recordemos, por ejemplo, la oposición frontal a la reforma de las pensiones, que precisamente garantiza la revalorización conforme al IPC de las jubilaciones de nuestros mayores (aplausos), que contó con la oposición frontal de la oposición; una derecha y una ultraderecha cada vez más radicalizada, que siguen tratando de azuzar la confrontación territorial. Hoy mismo, señorías, en la sesión de control que va a continuar después de esta comparecencia hay preguntas sobre ETA. Más de diez años después de la desaparición de la banda terrorista y de la derrota de la banda terrorista por la democracia española, aún la oposición pregunta por ETA (rumores.—Siseos), también por el procés independentista, cuando precisamente Euskadi y Cataluña y, por tanto, toda España han decidido abrir un tiempo nuevo de convivencia y de reencuentro. (Aplausos). Una coalición, a mi juicio, reaccionaria, huérfana de ideas y de argumentos, a la que solo le queda una estrategia para llegar al poder ―lo intentaron el pasado 23 de julio y ahora vuelven a la carga―, y es lo que he denominado la máquina del fango. (Rumores). Esa estrategia, señorías, no es nueva, ya la utilizaron antes contra otros líderes progresistas, pero ahora cuentan con nuevos instrumentos digitales que evidentemente son mucho más poderosos. Su mecanismo es sencillo, consiste en financiar a pseudomedios digitales de comunicación para que publiquen bulos y difamaciones de los que luego se hacen eco los señores Abascal y Feijóo y, por último, esos bulos se convierten en acusaciones falsas a través de organizaciones ultraderechistas, como por ejemplo Manos Limpias. El propósito es evidente, la máquina del fango pretende enturbiar el debate público con un triple objetivo, y es lo que quiero explicarles a los españoles y españolas que se acerquen a este debate.

El primero de esos objetivos es tratar de ocultar el verdadero proyecto político del señor Feijóo y el señor Abascal, un proyecto político de minorías, una minoría de privilegiados (rumores), no está diseñado para la mayoría. Porque congelar las pensiones, congelar el salario mínimo interprofesional, recortar la educación pública o la sanidad pública, banalizar la violencia de género, como hacen los gobiernos autonómicos del Partido Popular o VOX, o negar los efectos del cambio climático, es un proyecto tan antisocial que solo unos pocos podrían votar si tuvieran que explicarlo abiertamente. (Aplausos).

En segundo lugar, lo que se hace es intentar ocultar todos los éxitos del Gobierno, que son los éxitos del país. Tratan de crear una atmósfera artificial irrespirable frente a una realidad cotidiana de un país que crece más que la media europea, que bate récords de empleo, con más de veintiún millones de personas trabajando y cotizando a la Seguridad Social por primera vez en la historia, más de diez millones de mujeres trabajando y cotizando la Seguridad Social por primera vez en la historia. (Aplausos). Una España en la que crece el empleo y la productividad, algo que no ocurría desde el año 1995, y donde se consolidan las cuentas públicas mientras se refuerza el estado del bienestar y no se recorta el estado del bienestar, como hicieron ellos durante la crisis financiera. Es decir, este es todo un éxito de país que este Gobierno, no les quepa duda, va a reivindicar siempre. El éxito de un país basado en datos frente al fango de la oposición ultraderechizada basado en bulos y en desinformación.

El tercero de los objetivos de esta máquina del fango del señor Feijóo y el señor Abascal consiste en quebrarme o al menos intentarlo, pero ya les digo yo que van listos, que van listos. (Rumores.―Aplausos). Yo soy muy consciente de por qué me atacan a mí y a mi familia (rumores), sé perfectamente que no es por tener el apellido que tengo, no, no es el sanchismo, señorías; me atacan por presidir un gobierno que sube el salario mínimo interprofesional (rumores.―Aplausos), que aprueba un impuesto a las grandes fortunas, que revaloriza las pensiones conforme al IPC, que refuerza la sanidad pública, que refuerza también la educación pública. Entiendo que estas políticas molesten a cierto círculo de poder, que está detrás de estos tabloides digitales, de las organizaciones ultraderechistas y de los partidos de la derecha y de la ultraderecha. Pero me voy a dirigir a esos poderes que ustedes representan, señorías, en la sede de la soberanía nacional para recordarles que su voto vale lo mismo que el de cualquier otro ciudadano de a pie. (Aplausos). En democracia, señor Feijóo, señor Abascal, son los ciudadanos los que, con su voto, ponen y quitan gobiernos, no los intereses que ustedes representan. (Aplausos). Y este Gobierno de coalición progresista cuenta con plena autonomía ―si tenemos un interés, es servir a la gente de nuestro país―, tenemos plena autonomía política frente al servilismo que ustedes tienen con esos poderes. La máquina del fango no ataca solo a los rivales políticos, soy muy consciente de ello, sirve también para calumniar a periodistas, a creadores e intelectuales que no repiten sus consignas, a los empresarios que no les apoyan, a los políticos progresistas o nacionalistas e incluso a sus familiares. A todos ellos y a todas ellas, quiero decirles que cuentan con mi apoyo y con mi solidaridad. (Aplausos). Y también tengo que decirles una cosa: les pido disculpas por no haber atajado esta situación antes, mucho antes. (Aplausos).

Este es otro de los asuntos de esta comparecencia. Voy a ser muy claro y muy transparente, señorías, lo he sido desde el principio. (Rumores). Los señores Feijóo y Abascal nos acusan a mi esposa y a mí de un supuesto tráfico de influencias. Han llegado a solicitar en dos ocasiones —‌algo muy grave; quiero informar a los ciudadanos, porque, evidentemente, con todo el tumulto de noticias probablemente haya pasado desapercibido―, han llegado a solicitar en dos ocasiones el señor Feijóo y el señor Abascal mi inhabilitación para el ejercicio del cargo de presidente del Gobierno durante diez años por un supuesto incumplimiento del régimen de incompatibilidades. Es decir, lo que no consiguieron en las urnas lo pretenden conseguir por la puerta de atrás con denuncias falsas. (Aplausos). Bueno, tampoco es nuevo; llevo diez años al frente del Partido Socialista como secretario general y ya sabemos que espiaron a mi familia desde el primer momento, exactamente igual que hicieron con muchos otros políticos de izquierdas y políticos nacionalistas con la mal llamada policía patriótica, que también sufrieron esa persecución infame. En esta ocasión se trataba de las ayudas que recibió una importante aerolínea de nuestro país, como tantas otras en toda Europa tras la pandemia. Pero el juez que investiga ese caso en la Audiencia Nacional ya ha dicho hasta en dos ocasiones que con una serie de bulos sin contrastar no da ni para citar a mi esposa como testigo. Entonces, el caso fue otro, el supuesto tráfico de influencias al firmar en nombre de una institución educativa una declaración de interés, que no fue tenida en cuenta en la valoración de un concurso, junto a más de treinta empresas e instituciones, tales como el Ayuntamiento de Madrid, que todos ustedes saben que su Gobierno es claramente sanchista. Obviamente, la Oficina de Conflictos de Intereses ha contestado ya en dos ocasiones al señor Feijóo y al señor Abascal, pero el señor Feijóo y el señor Abascal hacen lo mejor que saben hacer: descalificar a la institución que no les da la razón después de haber acudido a ella. Ahora se están produciendo nuevas diligencias previas sobre la base de la denuncia de dos organizaciones ultraderechistas, como son Manos Limpias y Hazte Oír, y estoy seguro de que pronto la justicia archivará estas dos denuncias falsas de dos organizaciones ultraderechistas, sin más, porque lo único que hay es fango, una colección de bulos y de difamaciones, de informaciones manipuladas y acusaciones veladas que no dan para más. Yo, señorías, no voy a alimentar su máquina del fango, no voy a caer en el y tú más, y no lo voy a hacer porque sería muy injusto comparar a personas inocentes (rumores) con quienes sí han realizado prácticas corruptas. (Aplausos). Y ni siquiera espero que detengan ustedes la máquina del fango. Por tanto, si piden mi comparecencia y la de mi esposa en el Senado, señor Feijóo y señor Abascal, encantados de comparecer. (Aplausos.—Rumores). En todo caso, lo que sí espero es que alguna vez alguien pida perdón a las personas inocentes por todo el daño causado de forma injusta y estéril. (Aplausos). Insisto, sé por qué lo hacen, para tratar de quebrarme, pero ya les digo yo que van listos, que van listos. Mi mujer es una profesional honesta, seria y responsable, y mi Gobierno es un gobierno limpio, señorías. (Aplausos). Quienes realizan tráfico de influencia son otros, y no lo hacen mandando cartas oficiales y públicas con su firma, lo hacen con sus sobres con iniciales y fajos de billetes dentro. (Aplausos). No todos somos iguales, señorías, no todos somos iguales, y si no me creen, cuenten el número de exministros populares procesados y condenados por corrupción y cuenten los míos. (Aplausos).

Señorías, en todo caso, volvamos a lo importante. Europa y España se enfrentan a desafíos trascendentes. Desafíos geopolíticos, como el imperialismo de Putin, como la espiral de violencia que sufre Palestina y que desestabiliza a Oriente Medio, sin olvidar, lógicamente, el riesgo de colapso en el Sahel. También desafíos económicos, como el uso de la tecnología y de la inteligencia artificial y la competencia de otros actores internacionales. Desafíos medioambientales, como la mitigación y la adaptación al cambio climático. Desafíos sociales, como el acceso a la vivienda, particularmente de nuestros jóvenes, la mejora del estado del bienestar, la protección de los derechos sociales y la lucha contra la desigualdad social, territorial, generacional y de género. Señorías, quiero trasladarle a los españoles y españolas que el Gobierno está trabajando en esos desafíos y está obteniendo resultados positivos, tangibles en todos ellos, a pesar de la difícil coyuntura internacional y a pesar, lógicamente, de las zancadillas constantes de una oposición destructiva, que no quiere ayudar.

Señor Feijóo, desde que usted y su socio, el señor Abascal, se instalaron en Madrid hace más de dos años, no han parado de decir que España se rompe y la realidad no ha parado de refutarles. En este tiempo, España no se ha roto, antes al contrario, España está más unida y es más próspera que cuando ustedes gobernaban este país. Se han roto otras cosas. Se ha roto, por ejemplo, esa imagen falaz de un político moderado y buen gestor, que dijo que iba a venir a España a ganar a Sánchez y no a insultarle, y ha acabado insultando al señor Sánchez y al Partido Socialista Obrero Español, y perdiendo las elecciones. (Aplausos.—Varios señores diputados: ¡Muy bien!—Rumores). Sí, es verdad, ustedes están en la oposición y nosotros en el Gobierno, es una cosa bastante sencilla. (Aplausos). Se ha roto el cordón sanitario que su antecesor, el señor Casado, mantenía contra la ultraderecha y que los empresarios y conservadores aún reivindican en Europa, por ejemplo en Alemania, lo que ha permitido a VOX entrar en nuestras instituciones y convertir sus aberrantes promesas electorales en una cruel realidad. Se ha roto la idea de que la derecha gestionaba mejor la economía y el mantra neoliberal que decía que España solo podía crear empleos y riqueza apostando por la precariedad laboral de sus trabajadores y trabajadoras. (Rumores). Se ha roto también, señorías, la mayoría independentista, que nos condujo, por la impericia del señor Rajoy, a la crisis institucional y social más grave de la historia democrática de nuestro país el pasado año 2017. (Rumores). Por cierto, se ha roto también la policía patriótica que durante años corrompió y ensució la política en nuestro país. (Aplausos.—Rumores). Se ha roto también, señorías, dentro y fuera de nuestras fronteras, la imagen de una España acomplejada, que miraba desde abajo a las demás potencias europeas y no se atrevía a liderar en temas globales. (Risas.—Rumores). Eso es lo que se ha roto, señorías del Partido Popular y de VOX, señor Feijóo y señor Abascal, los lastres y las apariencias que se tenían que romper. España sigue en pie, avanzando y prosperando, más sólida que nunca. Hoy en día —q‌ uiero volver a recordárselo a los españoles—, lideramos el crecimiento económico y la creación de empleo en Europa. Cuatro de cada diez nuevos empleos en Europa se crean en nuestra economía. Somos uno de los Estados miembros que más ha aumentado los ingresos de sus ciudadanos desde el año 2018, y lo estamos haciendo por encima de Francia y también de Alemania, y lo estamos haciendo diez veces más, por cierto, que Italia. Estamos reduciendo la desigualdad y la pobreza. Vamos a la cabeza en el despliegue de las energías renovables. Hemos aumentado nuestro nivel de innovación hasta converger con la media comunitaria y gozamos, creo, de un prestigio diplomático creciente en Europa y en los países del sur global. (Risas.—Rumores). Ahora vamos a alzar ese prestigio y esa fortaleza adquiridas para hacer lo correcto y corregir una injusticia histórica. Señorías, termino. Palestina es un Estado. Palestina es un Estado, por mucho que lo niegue el señor Aznar. Un expresidente del Gobierno que, quiero recordar a todos los españoles y españolas, no ve lo que todo el mundo ve, que es el sufrimiento y la persecución de un pueblo que reclama el reconocimiento internacional de su existencia como Estado; pero, en cambio, ese señor Aznar sí vio aquello que nadie más descubrió, que fueron las armas de destrucción masiva en Irak. (Aplausos). Por tanto, señorías, por justicia, por coherencia y por la paz, España reconocerá la existencia del Estado palestino el próximo 28 de mayo.

Nada más y muchas gracias. (Prolongados aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Socialista, de algunos miembros del Grupo Parlamentario Plurinacional SUMAR y de los miembros del Gobierno, puestos en pie.—Aplausos del señor presidente del Gobierno, Sánchez Pérez-Castejón, vuelto hacia los miembros de su grupo parlamentario).

Presidencia. Muchas gracias, señor presidente. A continuación, intervendrán los diferentes grupos parlamentarios. En primer lugar, por el Grupo Parlamentario Popular, tiene la palabra el señor Núñez Feijóo, por un tiempo de veinte minutos. (Aplausos).

Alberto Núñez Feijóo

PPDiputado.Página 14Vídeo

Gracias, señora presidenta. Su promesa de no crispar le ha durado unos minutos. (Risas.—Aplausos). Máquina de fango, ultras, fango y lodo, ultraderechistas, reaccionarios y, por último, una descalificación a un expresidente del Gobierno de España. (Aplausos). Pero lo importante es dirigirme a la Cámara. Señoras y señores diputados, ¿a ustedes les parece normal que la política exterior de nuestra nación se decida a espaldas de este hemiciclo? (Varios señores diputados: ¡Nooo!). ¿Les parece normal que nuestro Gobierno base las relaciones internacionales en un insulto? (Varios señores diputados: ¡Nooo!). ¿Les parece normal que la política interior se decida en el extranjero, con un mediador salvadoreño y un prófugo de la justicia? (Varios señores diputados: ¡Nooo!). ¿Les parece normal que los delincuentes modifiquen las leyes que les afectan para no rendir cuentas, como cualquier otro ciudadano? (Varios señores diputados: ¡Nooo!). ¿Les parece normal que altos cargos en activo se vean envueltos en casos de corrupción y aquí no pase nada? (Varios señores diputados: ¡Nooo!). ¿Les parece normal que en el Palacio de La Moncloa haya interés en que determinadas empresas se lleven concursos públicos? (Varios señores diputados: ¡Nooo!). ¿Les parece normal que el país se pare cinco días a la espera del humor con el que se levante el presidente? (Varios señores diputados: ¡Nooo!). Pues no, señorías, nada de lo que está pasando en España es normal. (Aplausos). Sin duda, muchos de ustedes lo justifican por su propia conveniencia, pero la mayoría de los españoles no. La gente está harta de que se ignoren sus preocupaciones; de que este país esté parado; del intercambio de privilegios y poder, en el que solo ganan unos pocos; de los espectáculos que se están dando y, por supuesto, del Gobierno egoísta, radical y de tono pendenciero que tienen los españoles. (Aplausos.—Varios señores diputados: ¡Muy bien!). No sé si lo recuerdan, pero hoy hace solo tres semanas que el señor Sánchez salía de este hemiciclo y decidió parar el país porque no le gustó que un juez investigara una denuncia contra los negocios de su entorno y que un medio de comunicación lo publicara. Lo dije entonces y, a la luz de sus palabras, hoy me reafirmo. Señor Sánchez, no se fue de retiro a pensar si merecía la pena ser presidente, se fue a pensar cómo afrontar el lío judicial que varias instancias de España y de la Fiscalía Europea están investigando. (Aplausos). Huyó de este Congreso para no dar explicaciones y ha decidido volver a él para seguir sin ofrecerlas. Su comparecencia de hoy lo mezcla todo. ¿Para qué? Para no tener que hablar de nada. Pero hay algo de lo que no se da cuenta, cuanto más tiempo pase sin dar la información que le piden los ciudadanos por la corrupción que le acecha, más evidente hace que usted quiere ocultarla. Eso sí, ya sabemos que para intentarlo tendrá la inestimable colaboración del ministro número veintitrés del Gobierno de España, el fiscal general del Estado. (Aplausos). Se ponga como se ponga, va a tener que afrontar la realidad. Yo he intentado facilitarle el trabajo. Ayer mismo el portavoz de nuestro grupo trasladó una serie de preguntas para que usted hiciese hoy aclaraciones. Fíjese, no tiene límite de tiempo. Ha preferido no responder a las dudas planteadas. Se lo ha vuelto a pedir expresamente. Aquí hay al menos cien preguntas trasladadas por mi grupo a usted, responda. Y créame, o lo hace hoy en el Congreso, o lo hará en el Senado. (Aplausos). No tenga usted ninguna duda, lo hará obligado en el Senado. (Aplausos).

Le pido también que se deje de jueguecitos. Mordidas de los suyos en su Gobierno —y‌ habla de fango—, amaños de contratos por altos cargos de su Gobierno —y‌ habla de violencia política— y cartas de recomendación de su entorno personal para su Gobierno —‌habla de la ultraderecha—. Con todo lo que sabemos y con todo lo que sabe que queda por salir no vaya de víctima, porque no lo es, vaya de presidente. Dé las explicaciones claras que le exige su cargo, quiera o no, le guste o no, es una salida más digna. Tampoco debería convertir en víctima a nadie de su entorno, y voy a decirle por qué. Que su Gobierno acepte recibir cartas de recomendación de quien no debe y que puedan llegar a ser atendidas es su responsabilidad. (Aplausos). Así que contésteme. Primera pregunta, ¿le consta si su mujer tiene la condición de investigada en un juzgado de Madrid o no? Han salido informaciones contradictorias y seguro que usted me lo puede explicar. Segunda pregunta, se lo han preguntado en varias entrevistas y no ha contestado, ¿usted sabía que su mujer recomendaba a empresas contratistas a su Gobierno? (Aplausos). Mire, a mí no me corresponde dirimir si eso es legal o no porque, a diferencia de usted, respeto el trabajo de los jueces (rumores), pero sí le puedo decir con toda convicción que eso no puede hacerse, que está mal y que no es ético ni estético. (Aplausos). Ahora, si quiere, repita lo que dice siempre en todos los casos que no pensamos como usted: que somos unos extremistas, antidemócratas, que no respetamos al Estado, etcétera, etcétera. ¿A quién descalifica realmente con esa actitud? No es a nosotros, es a los españoles. ¿Sabe por qué? Porque nos toma por tontos, como si fuesen unos ingenuos este pueblo a los que usted les puede colar de todo. Primero, el ridículo epistolar, después lo del cohete y ahora un conflicto diplomático entre dos naciones hermanas. ¿Qué será lo siguiente? ¿Con qué nueva estrategia peliculera nos va a agasajar? (Aplausos). Supongo que le estarán preparando un nuevo guion, pero le advierto, mejore la interpretación porque su continua sobreactuación le delata. (Aplausos). Le delata y, además, nos avergüenza a todos.

Usted regañó a los españoles en una carta porque no le valoramos lo suficiente, y para convencernos de lo contrario intenta decirnos que fuera de España le aplauden sin descanso. (Risas). ¿Sabe cuál es su mayor hit de la prensa internacional? ¿Palestina? ¿Ucrania? ¿Gibraltar? No, no, la corrupción. (Aplausos). Estas son las portadas, señor presidente, portadas de las que nos avergonzamos todos los españoles. (Muestra unas fotocopias de varias portadas de periódicos). Estas son sus portadas y su prensa internacional. (Aplausos). Esta es la imagen que usted exporta de España; usted, no la malvada oposición, no los malvados jueces, no los malvados periodistas, esto lo logró usted solito, señoría. ¿Seguro que Le Monde, Le Figaro, The New York Times, el Corriere della Sera o The Guardian son tabloides digitales, señoría?

Usted solito también empezó el conflicto con Argentina. A este respecto, sin entrometerme en la edificante discusión entre dos presidentes de naciones hermanas, le quiero hacer algunas preguntas, porque con su enorme experiencia diplomática me las podrá contestar. (Risas) ¿Qué tenía que ocurrir después de que su Gobierno acusara al señor Milei de consumo de drogas y tráfico de órganos? ¿Debería haberle dado las gracias? Siguiente pregunta, ¿por qué referirse a su esposa pone en riesgo la democracia pero que el presidente de México ataque al rey no? (Aplausos.—Varios señores diputados: ¡Muy bien!) Tercera pregunta, ¿por qué tantos aspavientos en este asunto, pero ninguno cuando en Marruecos se dice que Ceuta y Melilla no son españolas? ¿Por qué se plantea romper relaciones con Argentina por esto, pero no con Puigdemont cuando dice que toda la justicia española es corrupta? ¿Cómo va esto, señoría? ¿Si son cercanos a usted tienen carta blanca y, si no, no la tienen? Deme una sola razón para que España retire el embajador en Argentina, pero no el embajador en Rusia. (Aplausos). Para terminar, usted llamó nazi al presidente europeo de mi partido. Usted y su vicepresidenta primera mintieron en esta Cámara sobre mi pareja y acusó de corrupción a la presidenta de Madrid. No en un mitin, en el Congreso de los Diputados. (Aplausos). El tuit de su ministro de Transportes —q‌ ue creo que todavía no ha llegado de la inauguración del AVE a Galicia— (risas) mejor ni lo leo. Pero, dígame, ¿cuántas veces se ha disculpado usted o su vicepresidenta, que ahora resulta que no recuerdan nada, por esto? Se lo diré yo: nunca. (Aplausos). Así que ahórrese los numeritos, señoría. Para darnos lecciones de diplomacia, antes debería mirarse al espejo. Para combatir la violencia política, antes debería lavarle la boca a alguno de sus ministros. Mire, le voy a decir lo que realmente debería de hacer en este asunto. Es evidente que su ministro de Transportes no debería estar aquí, por agitar conflictos con todo el mundo, pero, bien, a la vista de lo ocurrido es imperativo que cese a su ministro de Exteriores por haber puesto los intereses de España por encima de los intereses del Partido Socialista (rumores.—Risas), por haber puesto los intereses de España al servicio de los intereses del Partido Socialista. (Rumores.—Risas.—Aplausos). Señorías, fíjense con cuánto alborozo se lo han creído. (Risas). Por haber puesto los intereses de España al servicio de los intereses del Partido Socialista. (Rumores). Lo que están haciendo no tiene nombre. Perjudican a los españoles que viven en Argentina —‌medio millón—, a las empresas y a la imagen del país. Exija responsabilidades y déjelo ya. De lo contrario, quedará claro que a usted le molestan los insultos, que no le importa la verdad y que está dispuesto a todo. ¿Para qué? Para tapar sus problemas. Usted no respeta nada que no controle. Por eso, amenaza con atacar a periodistas y a jueces, o, por eso, se ha atrevido a mezclar la trágica situación que vive Oriente Medio con los casos de presunta corrupción que afectan a su Gobierno, a su partido y a su casa. Si la tuviese debería darle vergüenza, señor Sánchez. Eso sí, reconozco que usted está siendo coherente en algo: prometió levantar un muro entre los españoles y está decidido a usar todos los conflictos posibles para cimentarlo. A usted no le interesa hablar de Palestina por principios, lo hace para hablar de otra cosa que no sea la trama del PSOE y porque cree que así puede dividir a los españoles y salir beneficiado de ello. Se ríe de todos, y en esto también. (Aplausos). Por eso, me veo obligado a pedirle que no utilice este asunto a la ligera. Lo hago, en primer lugar, con la autoridad de haber sido mucho más leal en política exterior que cualquiera de sus socios, incluso de los que se sientan en el Consejo de Ministros. Y lo hago, en segundo lugar, con el aval de las entidades que trabajan sobre el terreno, con las que me reuní hace apenas unos días y concretamos realmente lo prioritario. Estamos hablando de vidas humanas, de vidas inocentes —‌palestinas e israelíes— y, por ello, la prioridad es entregar los rehenes, el alto el fuego, la ayuda humanitaria y evitar que se recrudezca la escalada. (Aplausos). Una vez conseguido esto, señoría, hablemos de una solución de paz y convivencia duradera de dos Estados democráticos y de liberar a Palestina de Hamás. (Aplausos).

Pues bien, señoría, tras mucho ruido mediático y un montón de emisiones de CO2 de su Falcon, no ha logrado consenso, ni siquiera una mayoría de los países de la Unión Europea. Lo que sí exijo es que no aproveche la situación de los muertos israelíes y palestinos para separar a los españoles en buenos y malos. Esto no es o con Sánchez o contra la paz, esto no es o con Sánchez o contra la democracia, esto no es o con Sánchez o contra el Estado. Usted no es la medida de todas las cosas. Tampoco ustedes lo son. No movieron un dedo cuando el señor Sánchez decidió dejar a su suerte al pueblo sahariano. (Risas.—Varios señores diputados: ¡Saharaui!) No movieron un dedo en connivencia con la dictadura de Venezuela, se han callado viendo que España es el país que más ha incrementado la compra de gas ruso y, por supuesto, patrocinar el eslogan «Desde el río hasta el mar» tampoco defiende la paz ni el Estado palestino, lo que apoya es la desaparición de Israel. Así que lecciones de humanidad, si les parece, se las ahorran. (Aplausos).

Por cierto, señoría, es bastante sorprendente venir aquí intentando erigirse en líder internacional cuando ni siquiera es capaz de liderar su propio Gobierno, como vimos ayer. Ni usted ha garantizado el apoyo a la todopoderosa Yolanda Díaz, que a su vez no tiene el apoyo del conjunto de partidos que conforman SUMAR. Prácticamente, solo tiene la mayoría asegurada para aprobar la ley de amnistía. Señor Sánchez, para afrontar la paz en el mundo, sería importante lograr antes la paz en su Gobierno (aplausos.—Un señor diputado: ¡Muy bien!), porque así España es ingobernable, señor Sánchez. (Aplausos).

En su vocación de reírse de los españoles también ha sacado pecho por la economía, lo acabamos de oír: el cohete. Me temo que el cohete le ha llevado a la luna, señor Sánchez. Es difícil tener mayor irresponsabilidad e insensibilidad. ¿Qué español va en cohete a hacer la compra? ¿Qué joven va en cohete a buscar una vivienda? ¿Qué mujer o qué padre de familia llega en cohete a fin de mes? ¿Qué agricultor va en cohete cuando se sube a su tractor y su tierra está seca? Le insisto: deje de reírse de los españoles. (Aplausos). No, señor Sánchez, su diagnóstico económico no se ajusta a la realidad, como tampoco lo hacen el territorial y el político.

No es usted quien mejor entiende España, porque afortunadamente la mayoría de los españoles no somos como usted. España es solidaria con los problemas de su gente, de los jóvenes, del campo, de las mujeres, de los autónomos y, por cierto, de los obreros de Dos Hermanas, a los que usted ni se acercó porque le cuesta afrontar lo que media España piensa de su persona. Eso sí, le resulta mucho más fácil confrontar con Milei. España no le va a permitir que recorte nuestras libertades y defenderá la libertad de prensa y la independencia judicial, a las que usted quiere atacar. Por mucho que busque ―asúmalo― no hay sostén en la Unión Europea para ponerle un bozal a ningún medio de comunicación en España (aplausos) ni a ningún ciudadano al que usted no le guste escuchar. España va a castigar su ataque frontal a la igualdad entre ciudadanos, que empezó con la amnistía y que aún no sabemos a dónde puede llegar. Y no se engañe, no se puede avanzar hacia la convivencia en ningún sitio de España mientras se dinamita la convivencia en toda España. Dentro de unos días traerá a esta Cámara la amnistía. Si la trae, habrá dinamitado entonces la igualdad de los españoles por siete votos y la mayoría de la gente no le respalda ni le respaldará jamás y usted lo sabe, por mucho que siga en su huida hacia adelante. Por cierto, ha venido a hacerse un Bolaños, a felicitarse por Cataluña. (Risas.—El señor ministro de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Bolaños García: Por supuesto que sí). Bueno, el argumento estaría justificado si usted no dependiese del independentismo, pero está bastante lejos de eso, ¿no? La vida sigue igual para usted, señor Sánchez, se mantiene en manos de Esquerra y de Junts; si no, no va a ser presidente del Gobierno ni un día más. (Aplausos). Por cierto, le aclaro que usted ha perdido las elecciones, porque tampoco ni de eso se acuerda. (Aplausos).

Señoría, usted va de logro en logro. Usted ve un logro en subir en el País Vasco a costa de Podemos y de humillar al PNV ante Bildu, y de subir en Cataluña a costa de Esquerra. Bueno, yo veo un logro en subir a costa de usted. (Aplausos). Su gran negocio es sacar rédito de los naufragios de los partidos de los que vive. Allá ustedes. El mío es ocupar la centralidad (risas) que representa a la mayoría de los españoles a los que usted está abandonando. (Aplausos.—Rumores). Sí, señoría, defenderé siempre a la gente y nunca lo haré ni en la forma ni en el fondo que usted práctica.

Me dirijo por ello a los españoles. En dos semanas tenemos la oportunidad de dar una respuesta clara a la carta, a las tomaduras de pelo, a los engaños, a la desigualdad, a la corrupción, al fango y al muro. La respuesta a todo ello es confiar en el Partido Popular (rumores), porque a Sánchez le medirán con nosotros y con nadie más. Nadie le medirá con otros partidos a los que quiere hacer más grandes para fortalecerse usted, que nadie se engañe. El voto que más le va a doler al señor Sánchez es el voto en favor del Partido Popular y cualquier otro es un obstáculo y es inútil para pararle. Señor Sánchez, usted convocó a sus fieles en la puerta de Ferraz para que aclamasen a su persona, yo convoco a todos los españoles en la Puerta de Alcalá este domingo para que defiendan su dignidad, su libertad, su igualdad y su futuro. (Aplausos). No quiero que España siga viviendo del miedo a los fantasmas que usted pregona. España merece esperanza y la tendrá, en las calles el domingo y en las urnas el 9 de junio. El Partido Popular volverá a ganarle en las elecciones, señor Sánchez, como todas las veces que ha habido elecciones desde que llegué (rumores), ya sean generales, ya sean autonómicas, ya sean municipales. (Un señor diputado: ¡Las catalanas no las ganaste!) ¿Sabe por qué? ¿Sabe por qué va a pasar esto? Porque a quien nunca va a poder silenciar es al pueblo español. El clamor que hay contra todo lo que está haciendo usted se escuchará alto y claro. Por más que hoy no haya querido contestar nada, no le quepa la menor duda de que España responderá.

Nada más, señorías. Muchas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso, puestos en pie).

Presidencia. Gracias, señor Núñez Feijóo. Por el Grupo Parlamentario VOX, tiene ahora la palabra el señor Abascal Conde, también por un tiempo de veinte minutos. Cuando quiera. (Aplausos).

Santiago Abascal Conde

VoxDiputado.Página 17Vídeo

No vamos a empezar este debate como si no hubiese pasado nada en España en el último mes. No podemos empezar este debate como si no se hubiese ido el presidente del Gobierno cinco días a descansar caprichosamente, tomando una decisión que no pueden tomar ninguno de los trabajadores de España que no pueden abandonar su puesto de trabajo ni su puesto de responsabilidad, tomando una decisión que no pueden tomar los ujieres de esta Cámara. (Un señor diputado: Tú, sí). Una decisión movida, sin ninguna duda, porque el señor Sánchez no soporta escuchar a los españoles. Señor Sánchez, no soporta que los españoles le digan que se saque las manos de los bolsillos delante del rey, no soporta escuchar el sufrimiento de los españoles en las calles, no soporta la crítica de la oposición y no soporta que en nuestro país un juez abra un procedimiento judicial que le afecte. (Aplausos). Tomó la decisión de irse a descansar cinco días, o a pensar, y volvió lloriqueando como una plañidera de una manera inaceptable, señor Sánchez, e inventando un relato falsario que conviene recordar aquí: que la derecha y la ultraderecha lanzan insultos. No sé si usted es consciente de los insultos que se han lanzado en esta Cámara desde esa bancada (señalando al Grupo Parlamentario Socialista) contra la oposición desde que usted llegó aquí. (El señor presidente del Gobierno, Sánchez Pérez-Castejón: Terribles, terribles). Terribles, sí. Luego, si quiere, se los podemos relatar, uno por uno, además. (Aplausos).

Dice que hay una serie de seudomedios que lanzan bulos. Claro, los seudomedios que le apoyan a usted, muy conocidos, muy asentados, absolutamente ensobrados por la publicidad institucional del Gobierno, ¡no lanzan bulos!; lanzan bulos, lanzan mentiras y no solo eso, lanzan a una parte de la población contra otra intentando demonizar a tres millones de españoles. (Aplausos). Luego dice usted que el señor Abascal y el señor Feijóo traen esos bulos a la tribuna de oradores y que después unas organizaciones ultraderechistas los judicializan. Todo esto para victimizarse. Es que usted no tiene ningún derecho a victimizarse porque usted ha convertido a los españoles en sus víctimas. Usted ha mentido a los españoles gravísimamente al menos en tres ocasiones. En primer lugar, cuando se subió a esta tribuna en una moción de censura convirtiéndose en el principal representante de la lucha contra la corrupción, que parecía que era lo que más le preocupaba, y ahora no soporta ni siquiera que le pidan transparencia sobre la presunta corrupción de su Gobierno, de sus ministros, de sus comunidades autónomas y de su entorno personal, no lo soporta y se toma cinco días de descanso. (Aplausos). En las primeras elecciones en las que le eligieron presidente del Gobierno usted mintió gravísimamente a los españoles sobre los pactos en esta Cámara. Dijo que no iba a pactar con aquellos, con aquellos y con aquellos otros (señalando a varios grupos parlamentarios de la Cámara). Lo dijo, lo redijo y lo repitió, y usted pactó con aquellos, con aquellos y con aquellos. En las siguientes elecciones usted prometió a los españoles que no habría una ley de amnistía y que esa ley de amnistía era inconstitucional y, además, cuando le preguntaban los periodistas decía: ¿tengo que repetírselo? Como le gusta hacerlo a usted justo antes de las elecciones. Pasaron las elecciones y usted, para comprar una investidura, concedió esa amnistía a los políticos que han cometido los peores delitos de corrupción en la democracia española en los últimos cuarenta años. (Aplausos).

Usted ha arruinado a los españoles con impuestos abusivos, españoles que desde que usted llegó han visto cómo se reduce su poder adquisitivo. Usted ha colocado a España en el récord de paro en toda Europa, especialmente en el paro juvenil. Usted ha sido el principal impulsor en España de la Agenda 2030, que es una agenda destructiva para nuestro campo, para nuestra industria y para nuestra soberanía energética. (Aplausos). Usted ha demonizado a tres millones de españoles con insultos permanentes perpetrados por su bancada, por su Gobierno, por sus socios de investidura y por usted mismo, y después se atreve a hablar de violencia política. También después, si usted quiere, hablaremos de violencia política. Es más, usted no solo ha insultado a los españoles desde el Gobierno, sino que [su Gobierno ha ejercido la violencia física contra la oposición. Su Gobierno ha ejercido la violencia física contra VOX (aplausos), con la pinza del ministro de Interior, el señor Marlaska, que permite a todo tipo de alborotadores y extremistas acercarse a los eventos de VOX, y con la pinza de su anterior vicepresidente, que directamente mandaba a sus escoltas a lanzar adoquines a los actos de VOX]1. No se atreva usted hablar de violencia política (aplausos) cuando su Gobierno es responsable directo de la violencia contra la oposición.

Hoy, sobre todo, quiero decirle que usted no es el rey y que su señora no es una institución del Estado. (Aplausos). Usted no es España y las instituciones no le pertenecen. La política exterior debe ser una política de Estado, por supuesto no una política de Gobierno, pero jamás una política de familia, que es lo que usted ha hecho durante estos últimos días. Por eso tampoco podemos tener este debate obviando los últimos acontecimientos de esta semana y pasando por alto el ataque diplomático lanzado por su Gobierno contra Argentina, que es una operación de manual. Ustedes insultan al presidente de una nación, le llaman drogadicto, fascista y loco, y pretenden que no les responda, y cuando les responde se victimizan. Es una operación de manual, de esos que le mandan a usted (aplausos), porque usted es un títere del Grupo de Puebla y del Foro de Sao Paulo, donde están todos los aliados narcocomunistas de su Gobierno en Iberoamérica. Usted actúa en esta crisis al dictado de los kirchneristas, es decir, de aquellos que quieren que le vaya mal a Argentina. Por eso usted, al dictado de todos ellos, lanza un ataque orquestado de carácter diplomático y de carácter económico, y no a Milei, sino al pueblo de Argentina, porque ustedes quieren impedir su recuperación económica, porque quieren que a Argentina le vaya mal (aplausos), igual que lo quieren los kirchneristas, sus socios, esos a los que usted apoyó en campaña cometiendo eso que parece que después les parece una injerencia.

El señor Sánchez usa las instituciones ―esto no es una novedad, llevamos padeciéndolo muchos años―, pero este ataque diplomático sí que ha sido novedoso. Esto de dejar a los españoles en Argentina sin embajador es una decisión de esas que van a pasar a la historia. Usted va a pasar a la historia por cosas como esa, porque yo sé que usted está muy preocupado por cómo pasará a la historia. Pues se acordarán de que retiró a un embajador de España de una nación amiga por un capricho puramente

1  Palabras retiradas por la Presidencia, de conformidad con el artículo 104.3 del Reglamento de la Cámara.

personal y familiar. (Aplausos). Y usted no solo ha lanzado un ataque diplomático, ha lanzado un ataque económico, coaccionando, y no se sabe si sobornando, a las empresas españolas para que ataquen las declaraciones del presidente de una nación, utilizando para ello a la Oficina Económica de Moncloa, a la que dieron instrucciones de descolgar el teléfono y empezar a llamar a importantes empresas españolas para que públicamente criticaran al presidente de una nación, de Argentina, en la que tienen importantísimos intereses económicos. Por cierto, los que le hagan caso en esto claramente no lo van a hacer respondiendo al interés ni de sus accionistas ni de sus clientes —‌muchos les votarán a ustedes, otros votarán a la oposición—, lo van a hacer exclusivamente por miedo a las coacciones del Gobierno. (Aplausos). Y esto solo demuestra una cosa que venimos diciendo en esta tribuna desde hace mucho tiempo: usted actúa como un autócrata, pero no solo utilizando las empresas españolas contra el presidente de la nación argentina y contra Argentina, sino pidiendo a las empresas españolas que actúen contra VOX. Usted lo ha hecho directamente, se ha atrevido a pedir a las empresas que hagan… (la señora vicepresidenta primera y ministra de Hacienda hace gestos negativos). Sí, usted cabecea, le está explicando, usted dice que no y él le dice que sí, no le ha escuchado con atención, lo dijo recientemente en unas declaraciones y lo ha vuelto a decir en la tribuna; hagan el favor de escuchar al jefe. (Risas). Quiere que las empresas españolas actúen contra VOX, contra un partido de la oposición. Usted no tiene ningún límite. ¿Cómo va a coaccionar a las empresas privadas españolas para que actúen contra un partido al que le votan tres millones de españoles? ¿Cómo va a hacerlo? (Aplausos). ¿Qué quieren, que actúen contra sus clientes? No sé si habrá alguna empresa que le haga caso a usted, pero le aseguro que la empresa que obedezca a sus coacciones tendrá también que responder ante sus clientes, no tenga ninguna duda, y probablemente ante sus accionistas. Es absolutamente vergonzoso que el presidente del Gobierno pida a las empresas privadas en España que actúen contra un grupo político y que lo haga el presidente del Gobierno que ha llegado aquí subido encima de Bildu, de los comunistas y del separatismo golpista. (Aplausos).

Señor Sánchez, yo quiero hacerle una pregunta: ¿hasta dónde va a llevar su ataque diplomático para defender a su consorte si no le piden perdón? Porque ha exigido la petición de perdón al presidente de Argentina después de llamarle fascista y drogadicto. Como no ha pedido perdón, lógicamente —‌yo tampoco le pediría jamás perdón—, ha llamado a consultas al embajador. Como le han dicho que no le van a pedir perdón, han retirado al embajador. Le han vuelto a decir que no le van a pedir perdón. ¿Va a expulsar usted al embajador de Argentina? ¿Va a romper relaciones diplomáticas con Argentina? ¿O va a declarar usted la guerra a Argentina? ¿Dónde se va a parar usted? ¿Nos lo puede decir? ¿Cuál es su límite? (Aplausos). Porque nosotros no lo sabemos. Todo al servicio de su partido, de su persona y de su familia. Esta es su política internacional, al dictado y como títere de extremismos, de narcogobiernos, de teocracias y de tiranías en Iberoamérica. Por cierto, todos ellos los aliados de Putin, ante el que usted se pone aquí muy bravo, pero sus alianzas con Venezuela, con Cuba, con Irán y con todos los aliados de Putin están ahí; ahí no retira a los embajadores, ahí no. (Aplausos).

Vienen aquí a hablar de Ucrania, pero la capacidad de Rusia para invadir Ucrania tiene que ver con la política de socialistas y populares en la Unión Europea, con la política de dependencia energética que ha debilitado a la Unión Europea y que la ha dejado a merced de Putin y de Rusia. La España de Sánchez es el país que más gas compra a Rusia en la Unión Europea: 5200 millones de metros cúbicos de enero a septiembre. De esto tampoco quiere hablar usted. El expresidente del socialismo alemán y excanciller, Gerhard Schröder, es un empleado de Gazprom, como otros muchos populares y socialistas que han destruido la soberanía energética de Europa atacando la energía nuclear y convirtiéndose en unos simples esbirros de Putin. (Aplausos). Y ahora vienen aquí a escandalizarse por lo que está ocurriendo entre Rusia y Ucrania. Para apoyar al pueblo ucraniano lo que hay que hacer es echar de la Unión Europea a aquellos que han dejado a Bruselas a los pies de los caballos de Rusia, convirtiéndola en una unión de Estados totalmente dependiente e indefensa.

Por cierto, ¿sabe usted quién es Marcos Gómez, señor Sánchez? No lo sabe. Usted sí, ¿verdad? El ministro de Exteriores sí. Solo le llamó a consultas. Conviene recordarlo hoy aquí, ya lo han hecho otros portavoces. Es el embajador de España en Rusia. Allí sigue. La guerra de Ucrania no les ha preocupado tanto como las referencias de un presidente extranjero a la familia del presidente y a un posible caso de corrupción, que, por cierto, nosotros hemos llevado a los tribunales y nos hemos personado. (Aplausos).

Se ha referido usted a la competitividad, creo que sin hacer ninguna referencia al Pacto para la Competitividad Europea, pasando muy por encima de la mejora de la competitividad en España, y esta es otra estafa tan grande como la de su moto y la de su cohete. No puede haber competitividad en Europa, señorías, señor Sánchez, cuando populares y socialistas juntos han aprobado en Bruselas medidas que dañan la producción energética, la producción industrial y la producción agrícola de los europeos: el pacto verde que ustedes han aprobado juntos, que destruye el campo europeo; la ley de restauración de la naturaleza, que ustedes han aprobado en Bruselas; la Agenda 2030, que impulsan todos ustedes, y la migración ilegal masiva que ustedes impulsan con el apoyo, por cierto, de la CEOE, del Banco de España y de todos los que dicen que necesitamos en los próximos treinta años 25 millones de inmigrantes. Podrían decirnos que necesitamos que nazcan 25 millones de niños españoles, porque ayudan a los jóvenes a tener una vivienda, a poder formar una familia. (Aplausos). Qué disparate, ¿verdad señora Montero?

Ustedes han prohibido a los españoles por ley en esta Cámara ―con la ley de prohibición de extracción de recursos naturales― explotar sus propios recursos naturales, ustedes destruyen centrales energéticas por razones ideológicas, ustedes dinamitan presas y ustedes destruyen y colapsan los servicios sociales y los servicios públicos promoviendo la inmigración masiva. Y ahora en campaña probablemente quieren ocultar lo que hacen juntos en Bruselas, y nos vuelven a condenar a la dependencia de Rusia y a la competencia desleal de Marruecos, a la que sí ayudan con sus planes hidrológicos, con sus presas y con su energía, mientras condenan a España y a Europa. (Aplausos).

También nos ha contado que han hablado en el Consejo Europeo sobre Oriente Medio y ha venido aquí el señor Sánchez a convertirse en líder internacional anunciando que él reconoce al Estado palestino. Usted lo único que ha hecho es ponerse en una posición, hasta ahora, de equidistancia entre un terrorismo satánico y un Estado democrático como es Israel. (Una señora diputada: ¿Terrorismo satánico?). Sí, terrorismo satánico. ¿Les parece demasiado? Igual es porque no han visto ustedes los vídeos. Sí, de esa versión corta que le pusieron al presidente del Gobierno y que debió ver, pero no mirar. (Aplausos). Y lo que quiero decirles es que esa equidistancia es únicamente complicidad con el mal, y el mal, que es Hamás, les ha aplaudido a ustedes y lo ha demostrado hoy con su decisión. En mitad de este conflicto, ocasionado por los peores atentados terroristas de la historia de la humanidad, usted ha decidido unilateralmente reconocer al Estado palestino. No me extraña. Había hasta hace poquito aquí una ministra, la señora Rego, que el otro día hizo unas declaraciones gravísimas. Dijo que el Estado palestino desde el río hasta el mar. Es decir, desde el Jordán hasta el Mediterráneo; es decir, la desaparición de Israel, la destrucción de Israel. Eso es lo que usted tiene en su Gobierno. Eso es lo que usted tiene en su Gobierno.

Además, ha hecho usted otra cosa permanentemente: aceptar los relatos y las cifras de Hamás, como han terminado aceptando el relato de ETA. Hace poco decía: Qué barbaridad, se va a hablar otra vez de ETA, si pasó hace diez años. Sí, y la Guerra Civil hace más, y usted sigue con la cantinela. (Aplausos). Esa es su política internacional en Oriente Medio, señor Sánchez, la legitimación del terrorismo satánico, el reconocimiento del Estado palestino justo tras el 7 de octubre, a pesar de esas imágenes terribles de violaciones de mujeres, de asesinatos de padres delante de sus hijos a sangre fría, de asesinatos emitidos a través de las redes sociales, y usted quiere decirle a Israel que no tiene el derecho a defenderse. Lo que tienen que saber los españoles es cómo actuaría Sánchez si una organización terrorista hiciese lo mismo contra España y tuviese secuestrados a 130 españoles, como hay todavía hoy 130 israelíes —‌mujeres, niños y ancianos— en los túneles de Hamás. Ya sabemos cómo actuaría Sánchez: no defendería ni a los españoles ni a los intereses de los españoles, se pondría en una equidistancia insoportable. (Aplausos).

Dejen de engañar, por lo tanto, porque precisamente el obstáculo histórico para el reconocimiento de los dos Estados no ha sido Israel, ha sido precisamente Hamás, esos a los que usted ahora va a premiar de manera retroactiva, porque en 2005 se entregó Gaza a la Autoridad Nacional Palestina. ¿Qué ha pasado en Gaza después de todo este tiempo con tanta ayuda humanitaria y qué han hecho sus aplaudidores? Pues creo que es muy evidente en materia de prosperidad, en materia de respeto a las mujeres y también en materia de respeto a los homosexuales, y conviene que de eso también se hable, señor Sánchez. (Aplausos).

Lamento ver que en esta crisis diplomática con Argentina y en otras de las que hoy hablamos haya tanta equidistancia por parte del Partido Popular. Pero en otros casos directamente no hay equidistancia, directamente lo que hay es intentos de acuerdo con el Partido Socialista. No se puede convocar a los españoles a una movilización este domingo mientras se tiende la mano a Pedro Sánchez para repartirse los jueces. (Aplausos). No se puede convocar a los españoles intentando hacerles ver que son la oposición más fuerte a Pedro Sánchez mientras hay un pacto en Europa con los socialistas. Y lo digo porque la coalición que el señor Pons anuncia de populares y socialistas en Europa ―y que sus candidatos defienden en los debates― sigue vigente, y esa es la coalición que ustedes tienen que romper. Tienen que explicar a sus socios europeos que esa coalición con los socialistas no puede continuar, que ustedes tienen que dar marcha atrás en los errores cometidos en esta legislatura votando en el 90 % de las ocasiones con el Partido Socialista en Bruselas (aplausos), aprobando el Pacto Verde e impulsando la Agenda 2030. En esto y otras muchas cosas, porque cuando vino Petro aquí —y‌ ese sí que insultó a España, dijo que era un país esclavista— le pusieron alfombra roja, le aplaudieron todos ustedes —m‌ enos VOX—, le entregaron las llaves del Ayuntamiento de Madrid y no se inició ningún tipo de conflicto diplomático, a pesar de que se había atacado la soberanía y la dignidad de España. En esa ocasión sí. (Aplausos). Y no solo en Bruselas, también aquí recientemente han iniciado los trámites en esta Cámara todos los diputados —s‌ alvo los de VOX— para legalizar de golpe a 500 000 personas que han entrado ilegalmente en nuestro país.

Afrontamos el 9 de junio dentro de unos días, y la verdad es que es una pena que, ante las elecciones europeas y ante otras convocatorias ―concluyo, presidenta―, los ciudadanos actúen desde la máxima abstención. Yo lo puedo comprender porque tienen que estar completamente hartos de los políticos. Es normal que piensen que todos somos iguales. Han sido tan engañados en las elecciones —‌especialmente por algunos—, han sido tan defraudados, ven tanta bajeza en los debates políticos, ven tan alejado el debate político de sus problemas reales que es completamente normal que muchos ciudadanos no acudan a votar. Yo lo que querría pedir a los españoles es que pasen de la máxima abstención a la máxima atención, porque ustedes pretenden robarles el futuro, la prosperidad, la seguridad, las fronteras, la libertad de las mujeres y la soberanía.

Muchísimas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).

Presidencia. Muchas gracias, señor Abascal. (El señor López Álvarez pide la palabra). Señor López, ¿por qué me pide la palabra?

Patxi López Álvarez

PSOEDiputado.Página 21Vídeo

Por el artículo 71.3. (El señor Flores Juberías: ¡Censura! ¡Censura!). Ayer dije que era ya tiempo de empezar a demostrar y exigir respeto y educación. (Risas.—Protestas).

Queda demostrado que falta mucho respeto y falta mucha educación (rumores), y que hay desterrar de la tribuna y del Diario de Sesiones expresiones que son absolutamente ofensivas e incitadoras de odio. (Continúan los rumores). El señor Abascal, entre otras lindezas, ha calificado al presidente del Gobierno de títere (protestas) de narcocomunistas y de narcogobiernos, y esto es algo que no se puede permitir. No podemos permitir que un [defensor de la Dictadura] 2 insulte de esta manera a un presidente democrático. (Aplausos). Por eso, exigimos la retirada de esas expresiones porque ya está bien, ¡ya está bien! (Aplausos).

Presidencia. Muchísimas gracias, señor López. Ayer, otra vez se planteó esta discusión, como conocen todos los diputados y diputadas. He estado hablándolo con los portavoces de los diferentes grupos parlamentarios que han tenido a bien que lo pudiéramos comentar, y, efectivamente, yo he pedido en muchísimas ocasiones, y lo sigo pidiendo, a todos los diputados y diputadas que respetemos el decoro de la Cámara, por el bien de la ciudadanía, por el bien de la democracia y por el bien de nuestra sociedad. Evidentemente, se revisarán esas palabras proferidas en esta sesión de hoy. (Aplausos.—Rumores.—El señor Pérez López pronuncia palabras que no se perciben).

Presidencia. Un poco de silencio, por favor. Ahora, tiene la palabra, por el Grupo Parlamentario Plurinacional SUMAR, el señor Errejón Galván, también por un tiempo de veinte minutos. (La señora Rodríguez de Millán Parro pide la palabra). Un momento, señor Errejón. ¿Señora Rodríguez de Millán?

María José Rodríguez de Millán Parro

VoxDiputada.Página 21Vídeo

Gracias, presidenta. Por el artículo 71.3, aquí se ha levantado el portavoz del Grupo Parlamentario Socialista a acusarnos no sé de qué, llamándonos defensores de la Dictadura. Esas son unas palabras que no se pueden permitir. (Aplausos). Así que le pido, por favor, que se retiren del Diario de Sesiones.

Presidencia. Gracias, señora Rodríguez de Millán. Señor Errejón Galván, tiene la palabra. (Rumores.—El señor Conde Bajén pronuncia palabras que no se perciben). 2  Palabras retiradas por la Presidencia, de conformidad con el artículo 104.3 del Reglamento de la Cámara.

Presidencia. Señor Conde, le llamo al orden por primera vez. Silencio. Tiene la palabra el señor Errejón. (Varios señores diputados del Grupo Parlamentario VOX salen del hemiciclo).

Íñigo Errejón Galván

Grupo SumarDiputado.Página 22Vídeo

Se ha quedado más bonito este hemiciclo. Voy a esperar un segundo porque se está quedando más bonito este hemiciclo. (Risas y aplausos).

Gracias, señora presidenta. (El señor Hernando Fraile pronuncia palabras que no se perciben). Señor Rafael Hernando, acabo de comenzar; no me ha dado tiempo ni a dar los buenos días. (Rumores).

Hoy es un día importante. Hoy cumplimos con el acuerdo de coalición de Gobierno y reconocemos al Estado palestino. (Aplausos). Ha dicho el líder de la oposición, el señor Feijóo, si nos parece normal que la política exterior española se decida en el extranjero. Yo prefiero que el Congreso reconozca el Estado palestino frente a un genocidio a ir a rendirle vasallaje a nadie a un rancho de Texas para meternos en una guerra ilegal basada en mentiras. (Aplausos).

Esta gran noticia llega en medio de un genocidio, así que no la podemos festejar mucho. No la podemos festejar mucho porque llega en medio de una tragedia descomunal. Por eso, para nosotras y para nosotros es el punto de partida, no el punto de llegada. Tras este paso valiente hacen falta muchos pasos más con decisión. España debe exigir el cumplimiento de las resoluciones de Naciones Unidas de alto el fuego, de entrada de ayuda humanitaria y de reconstrucción de Gaza. El Gobierno, siguiendo lo que ya es una demanda social mayoritaria en nuestro país, debe apoyar sin reservas la denuncia sudafricana ante la Corte Internacional de Justicia contra el Gobierno del ultraderechista Netanyahu por genocidio (aplausos), y debe apoyar la petición del fiscal de la Corte Penal Internacional, que ha solicitado el arresto de Netanyahu por crímenes de guerra y exterminio. De hecho, nosotros consideramos que el fiscal general del Estado debería hacerse eco y abrir acusación por crímenes de guerra sobre la base del testimonio de los 130 hispano-gazatíes desplazados. Además, España tiene que adoptar de una vez por todas el embargo total, completo y permanente a la compraventa de armas con Israel y a toda relación militar (aplausos), y tiene que promover con urgencia la ruptura del acuerdo comercial entre la Unión Europea e Israel.

Ahora bien, algo ha cambiado drásticamente esta semana y hay que hacerse cargo. Tras la petición de la Fiscalía de la Corte Penal Internacional de arresto contra el presidente de Israel, Netanyahu, se hace aún más insostenible para nuestro Gobierno mantener relaciones con el Gobierno genocida de Israel. Si ha tenido sentido retirar a la embajadora española de Argentina por los insultos de Milei, ¿cómo no va a tener sentido retirar a nuestra embajadora de Tel Aviv por 35 000 asesinados, 15 000 de ellos niños? (Aplausos).

Dice Israel ahora que va a tomar medidas porque hayamos reconocido el Estado palestino. Estamos profundamente orgullosos de haberlo reconocido; estamos profundamente orgullosos de las medidas que vengan, pero exigimos adelantarlo y hacerlo con coraje, señor presidente. Está bien la firmeza con el ultraderechista Milei, pero la coherencia obliga, como mínimo, a la misma firmeza contra el genocida Netanyahu.

En su discurso se ha referido el presidente ―aunque otros portavoces han hecho poca alusión― al Consejo Europeo en un momento decisivo para la Unión Europea. Hace unos meses conocimos las nuevas normas fiscales europeas, y no son una buena noticia. Las nuevas normas fiscales europeas suponen una vuelta atrás, una vuelta a la austeridad y los recortes, que, por desgracia, han votado conjuntamente el Partido Popular europeo y la socialdemocracia europea. Y el problema es este; el problema es que el Partido Socialista es a la vez dos cosas: aquí es el partido que gobierna con SUMAR y en Europa es el partido que ha votado con el Partido Popular europeo la vuelta a las reglas de la austeridad, que es un retroceso económico y es un retroceso social. (Aplausos). En un momento en el que lo que necesitamos son inversiones masivas para la transición verde y la revolución digital, en un momento en el que lo que necesitamos son más inversiones para la protección social, el regreso de la austeridad entraña el riesgo de que Europa se quede descolgada del progreso. Y es que, además de ser injusta en términos sociales, la austeridad es contraproducente en términos políticos, es peligrosa. La extrema derecha es hija de la austeridad. No hay manera de plantarse ante la extrema derecha sin plantarse antes a la austeridad, sin plantarse antes frente a las políticas neoliberales que siembran la incertidumbre, la precariedad, el miedo, el odio, el resentimiento y, por tanto, a estos señores que acaban de abandonar el Pleno.

El modelo de política económica europea que nosotros proponemos no es un modelo teórico, es un modelo que ya se ha practicado, que ya hemos desarrollado y que ha funcionado. Ante la pandemia, la mutualización de la deuda y los ERTE sujetaron familias y empresas, y evitaron la destrucción del tejido productivo y del empleo. Y a continuación, con los fondos Next Generation, desarrollamos políticas que han garantizado que la economía española esté experimentando un crecimiento mucho mayor de lo esperado y mucho mayor que la media europea. España cuenta actualmente con 21 millones de ocupados, 10 de los cuales son mujeres; una cifra récord. Así que lo que proponemos desde SUMAR es tan sencillo como hacer de las políticas excepcionales que nos ayudaron contra el COVID y que nos ayudaron contra la crisis derivada de la invasión de Ucrania, políticas permanentes de desarrollo en la Unión Europea. En primer lugar, una política industrial activa, impulsada por los Estados, para conseguir autonomía estratégica para Europa, para no depender de otros en la energía, en los microchips, en los alimentos o en las vacunas. En segundo lugar, liderar la transición verde, porque hay miles de empleos de calidad que podemos generar descarbonizando y electrificando la economía, para liberarnos de la dependencia de la energía fósil de potencias extranjeras, para ser un polo de atracción de inversiones gracias al aumento de la competitividad y gracias a la reducción de los costes energéticos, y para impulsar una fiscalidad climática que haga que pague más quien más contamine y que garantice que la transición ecosocial sea una transición justa que ayude a quien más lo necesite y que haga pagar a quien más contamine. Y el tercer pilar para nosotros es el pilar de una Europa fuerte porque es una Europa socialmente justa. Esto pasa por la Carta Social Europea, la calidad del empleo y la redistribución de la renta; esto pasa por la lucha contra el dumping social y contra la competencia a la baja en economías low cost; esto pasa por la armonización de la política fiscal europea con un tipo mínimo en el Impuesto sobre Sociedades del 21 %.

Señor presidente, usted señalaba antes —‌y es verdad y lo acabamos de resaltar nosotros también— que la economía española está creciendo, y nos alegramos mucho de ello; de hecho, trabajamos para ello con una idea central: solo crecen las economías en las que crece la vida cotidiana de las familias trabajadoras. (Aplausos). Ahora bien, nosotros no compartimos que la economía española vaya como un cohete. Creemos que el gran reto que tenemos es trasladar los datos macroeconómicos a los datos de la vida cotidiana de las familias trabajadoras y de los autónomos en España. La economía española no va a ir como un cohete hasta que la gente esté libre del agobio a final de mes, hasta que la gente esté libre de la asfixia de la vivienda, hasta que la gente esté libre de una vida permanentemente cuesta arriba en la que ningún esfuerzo parece ser suficiente. Esta es la diferencia con nosotros y debería ser nuestra prioridad: la economía española irá como un cohete cuando la economía de las familias vaya como un cohete. Y para eso hay dos retos, que son fundamentales para SUMAR. En primer lugar, la crisis del poder de compra de los salarios y, en segundo lugar, la dificultad de acceso a la vivienda. Con respecto a la falta de poder de compra, tenemos que cerrar la brecha entre precios y salarios. Solo los alimentos se han disparado en un 30 % en los últimos cinco años. Nosotros —‌toda España lo sabe— estamos haciendo todo lo posible para que los salarios no pierdan poder de compra, pero para ello hay que tener capacidad de intervenir en las cadenas de fijación de precios en el sector alimentario o en el sector de la vivienda; hay que seguir reforzando el poder de negociación de los trabajadores; hay que reducir la jornada laboral para repartir tiempo y aumentar la productividad (aplausos), y hay que desarrollar un impuesto que grave los beneficios extraordinarios en la cadena alimentaria para corregir los comportamientos abusivos en la fijación de precios.

Con respecto a la vivienda, por muchos esfuerzos que estemos haciendo en el aumento de los salarios, por muchos esfuerzos que hagamos en la protección social, si no cerramos el agujero negro de la vivienda todos los esfuerzos que hace el Estado y todos los esfuerzos que hacen las familias trabajadoras se los acaban comiendo los rentistas y se los acaban comiendo los fondos buitre. (Aplausos). Es la gran asignatura del Estado del bienestar en España: hay que gravar o impedir la compra para la especulación, así como desincentivar la vivienda vacía; hay que multiplicar el parque de vivienda pública. En Europa, la media es del 9; en España, la media es del 2, y nosotros lo queremos llevar al 20, pero con compra y promoción exclusivamente pública, porque el Estado tiene todo lo que necesita, tiene suelo y tiene financiación. Por tanto, tiene que desarrollar parque de vivienda pública que después no se pueda vender, que no se pueda regalar a los fondos buitre. Tenemos que regular el alquiler turístico y de temporada. Tenemos que utilizar la Ley de Arrendamientos Urbanos para limitar los precios del alquiler en las zonas tensionadas. (Aplausos). Además, queremos que, igual que los contratos laborales, los contratos de alquiler puedan ser indefinidos. (Aplausos).

Señor presidente, con todo, a nosotros nos parece que esto es lo fundamental; sin embargo, no es el tema de mayor actualidad, hay otros temas que han ocupado más actualidad.

Hay una maravillosa novela de Éric Vuillard llamada El orden del día, en la que, apenas narrando una reunión, se nos muestra de manera magistral la complicidad de los grandes industriales alemanes con el ascenso del totalitarismo hace un siglo, un poco avergonzados de tener que apoyar a un tipo un poco extravagante, pero confiados en poder manejarle y enamorados de sus promesas en tiempos de inestabilidad, de disciplinar a la plebe y de acabar con cualquier veleidad igualitarista o de justicia social. De la visita de Javier Milei a España lo más grave no han sido sus salidas de tono, no han sido sus insultos para tapar la dramática situación social y económica en la que está dejando a su país, ni siquiera ha sido lo más grave la equidistancia de un Partido Popular cada vez más presa de unos cuervos a los que alimenta pero que van a por sus ojos; a nuestro juicio, lo más grave de la visita de Javier Milei a España ha sido su foto sonriente con los altos representantes de la oligarquía española. Eso ha sido lo más grave. Nos parece que esa foto marca un peligroso hito de época, que esas sonrisas quizás están mostrando una basculación histórica, quizás la convicción de los más ricos de que el actual modelo económico depredador ya está chocando con los límites físicos de las personas, con unos cuerpos extenuados y al límite; que el actual modelo económico depredador ya está chocando con los límites psíquicos de unas sociedades atravesadas por la ansiedad, por la depresión, por los suicidios por no poder más, y que el actual modelo depredador ya está chocando con los límites biofísicos de un planeta que da signos de agotamiento. Por tanto, para mantener este modelo neoliberal depredador y para mantener la acumulación para unos pocos cada vez hacen falta más sacrificios. En consecuencia, es posible que las democracias liberales tal y como las conocemos tengan que ser reducidas a competiciones electorales, derechos para los propietarios y precariedad existencial para la mayoría. Conviene no olvidar, y en España lo sabemos bien, que las oligarquías están siempre a un susto y a dos pasos de preferir un testaferro de mano dura que instaure la libertad para el dinero y el miedo para los pueblos. (Aplausos).

¿Cuál era el pegamento de esa foto?, ¿cuál era el pegamento de la macedonia de reaccionarios que se juntaron en Madrid —u‌ nos proteccionistas, otros ordoneoliberales— que decían cosas diferentes?, ¿qué es lo que les junta a todos ellos? A todos ellos les junta el odio; a todos ellos les junta el odio a nosotros, el odio quienes defendemos la justicia social como valor, el odio a las mujeres, el odio a las personas LGTBI. Por eso, más allá de gestos institucionales, la mejor manera de responderles es precisamente con la justicia social, con la igualdad de oportunidades, con el derecho de todo el mundo a una existencia digna. Eso es lo que trenza las sociedades, eso es lo que evita la disgregación y la incertidumbre, y eso es lo que elimina este malestar que hoy lo corroe todo y que alimenta a los políticos del odio. En la foto de Milei con los millonarios había demasiado poder concentrado, y donde hay mucho poder en pocas manos la democracia peligra porque hay que desconcentrar, repartir, equilibrar, reducir privilegios y extender derechos. Y ese es ―permítanme el paréntesis― el mejor tributo que le podemos ofrecer al pueblo argentino: la demostración práctica de que la prosperidad de un país no se consigue con la ruina de sus gentes, sino con la prosperidad de las familias trabajadoras; que cuando se extienden derechos toda la sociedad avanza; que se vive mejor en una comunidad que cuida de los suyos que en una guerra de todas contra todas. Avanzar aquí para que pronto el pueblo argentino pueda derrotar la desmoralización, reconstruir la resistencia y avanzar también por su soberanía política, por su independencia económica y por su justicia social. (Aplausos).

Señor Sánchez, señor presidente, en una comparecencia suya de hace aproximadamente cinco meses dijimos aquí, en esta misma tribuna, que la distribución del poder y de la riqueza en España es tan abrumadoramente desigual que afecta al pluralismo político. Porque resulta que cuando hay Gobiernos progresistas, estos tienen un 20 % del poder, rodeado de un 80 % de poderes de veto y de tutela conservadores ―en la sociedad civil, en la economía y en el Estado―, mientras que cuando hay Gobiernos de derechas, estos cuentan con todos los poderes económicos y aparatos estatales alineados y remando a favor. Esto lo dijimos hace cinco meses y es posible que a algunos aquella expresión les pareciera exagerada. Después de 4 meses, hace un mes, en su siguiente comparecencia, dijimos literalmente que para que el más tibio reformismo sea posible en España hay que corregir esa brutal asimetría de poder; que en las pasadas elecciones generales habíamos ganado tiempo, pero que ese tiempo y esa mayoría había que usarla para salir de la permanente posición defensiva o que lo acabaríamos pagando, y que eso pasaba por una agenda ambiciosa y valiente de democratización del Estado, de democratización de la economía, de construir más poder para quienes menos tienen a costa de reducir los privilegios de quienes más tienen. Dijimos también que no bastaba con ganar elecciones; que sin transformar, siempre estaríamos condenados a gobernar como inquilinos en un Estado de otros, en una casa ajena en la que los dueños nos permitían cambiar la decoración a costa de no hacer ninguna reforma estructural, que para eso la casa es suya. Es posible que entonces estas afirmaciones a algunos les parecieran una inflamada retórica izquierdista. Pues pocas semanas después, el presidente del Gobierno —‌usted, señor Sánchez— anunciaba que se tomaba cinco días de reflexión para valorar si podía continuar, si le merecía la pena pese al hostigamiento de unos sectores conservadores que están dispuestos a todo cuando las urnas no les dan la razón. Nosotros lo señalamos varias veces en esta Cámara. En honor a la verdad, hay que decir que el acoso de los poderes que no se someten a las urnas contra quienes les resultan incómodos no empezó entonces y no empezó con usted, señor presidente, les venía décadas pasando a sindicalistas y a movimientos sociales, a independentistas o a la izquierda extraparlamentaria. Lo conocemos muy bien, de cerca, en primera persona, en primerísima persona. Le ha pasado a mucha gente en esta Cámara. Les había pasado a Pablo Iglesias e Irene Montero, le había pasado a Ada Colau, le había pasado a Mónica Oltra. (Aplausos). Con todo, ese hostigamiento esta vez llegaba a las puertas de la Moncloa y sus cinco días de reflexión abrieron un debate general en España —y‌ a no solo entre círculos muy politizados—, abrieron una pregunta a la vista de todos los españoles. Para nosotros se reveló un límite estructural del sistema político español. La concentración de poder tras décadas de oligarquización dejaba encima de la mesa la pregunta: ¿Tenemos derecho las izquierdas a gobernar en España ejerciendo como tales? ¿Nosotros podemos gobernar si las urnas nos dan la razón o tenemos que estar todo el rato pidiendo perdón y pidiendo permiso, no vaya a ser que molestemos a los dueños reales del poder? (Aplausos). Esa es la pregunta fundamental que se ha abierto en nuestro país. Y tras aquellos días excepcionales sabemos la respuesta: o seguimos cediendo hasta desilusionar a todos los que nos votaron o plantamos cara y defendemos un ciclo de transformaciones que sustituyan el capricho de unos pocos por la dignidad de la mayoría trabajadora. Usted ha dicho, y nosotros lo compartimos, que el Gobierno progresista tiene que tener autonomía política, pero lo cierto es que no la tiene. Para tenerla hay que democratizar el Estado; para tenerla hay que democratizar la economía; para tenerla hay que abrir un ciclo de transformaciones. (Aplausos). Fíjese usted que peor no nos van a tratar. Peor, no nos van a tratar. Es verdaderamente asombroso cómo la derecha trata a este Gobierno como si fuéramos ―ya nos gustaría― un Gobierno revolucionario. Ante la más tímida de las reformas que emprendemos nos tratan con una absoluta contundencia, como si estuviéramos trastocando todos los límites de la convivencia. Esto no es una casualidad, es un poder disciplinario destinado a educar, a ir corriendo el baremo hasta el punto tal que nuestra existencia parezca radicalismo y la mayor de sus barbaridades la acabemos por normalizar. Sabemos que los poderosos en España no le perdonan los acuerdos con catalanes y vascos, no le perdonan que gobierne con nosotros y puedo imaginar, quizás, que haya sectores en su partido que añoren un regreso a los buenos tiempos de los ‘acuerdos de Estado’ con el Partido Popular, pero esta supuesta moderación es en realidad ceguera y miedo a la bifurcación histórica en la que estamos. ¿Cuántos líderes que venían a ser moderados tienen que pasar por Génova para que nos demos cuenta de que aquel Partido Popular no existe, que no hay tal Partido Popular y que no hay tampoco consenso de 1978 al que regresar? Estamos nosotros; estamos nosotros y nuestra disposición a rehacer un contrato social roto por la concentración de poder y riqueza de los privilegiados. Estamos nosotras y nosotros y nuestra determinación de ir hasta el final o bien ceder, portarse bien y esperar la alternancia, siempre pidiendo permiso. Hemos dicho que todo será inestable hasta que haya un nuevo equilibrio de fuerzas, hasta que reconstruyamos un contrato social justo que frene los intentos de involución democrática y social de las derechas, y esa contienda no se esquiva, esa bifurcación histórica que tenemos ante nosotros no se esquiva. A esa disputa histórica hay que comparecer, pero no llamando a una reflexión colectiva ni llamando a bajar el tono ―y mire que yo lo digo siempre con mucha tranquilidad―, a esa disputa histórica hay que comparecer recuperando la iniciativa, porque de esta salimos o con dos pasos adelante o con diez pasos atrás. Usted, señor Sánchez —‌acabo, señora presidenta—, anunció tras su regreso un punto y aparte; un punto y aparte necesario, pero no anunció ninguna medida, ninguna. Eso, nosotros creemos que es un error, que envalentona a los reaccionarios y desmoraliza a los demócratas. Desde entonces, SUMAR ha desplegado una hiperactividad en las propuestas para llenar de contenido ese punto y aparte; semana a semana. En la agenda democrática: derogar la ley mordaza, cambiar las condiciones de acceso a las altas magistraturas del Estado para que se llegue con diferente procedencia, territorial y de clase (aplausos); dotarnos de herramientas para renovar el Consejo General del Poder Judicial. Yo no me puedo creer que usted siga confiando en que estos señores de aquí en algún momento van a ceder en relación con un Consejo General del Poder Judicial que tienen secuestrado. (Aplausos). Hay que dotarse de las herramientas para transformarlo, con ellos o sin ellos. Y en cuanto a la agenda social: reducir la jornada laboral sin reducir salarios para liberar tiempo y autonomía para quienes la vida solo es agobio, extender los permisos de crianza y la prestación universal ―universal― por hijo a cargo, comenzar a revertir las privatizaciones de la sanidad (aplausos), multiplicar la construcción de vivienda pública y regular los alquileres, democratizar las decisiones económicas, fortalecer el poder contractual y negociador de los trabajadores para revitalizar los salarios, realizar una reforma fiscal justa que garantice que los derechos de aquellos a los que les faltan los pagan aquellos a los que les sobran. Esto es, para nosotros, salir de la subalternidad en el Estado, plantar cara y marcar el rumbo; redistribuir el poder, mejorar la vida y segar, por tanto, la hierba bajo los pies de los adalides del egoísmo y el odio.

Señor presidente —‌y ya sí que acabo; me lo puede quitar, si quiere, de la réplica—, no siempre estamos de acuerdo en todo, pero me tendrá que reconocer que en SUMAR somos claros, somos firmes, somos coherentes y somos persistentes a lo largo del tiempo; que tenemos una visión del Estado y de la actual correlación de fuerzas y ofrecemos un rumbo claro para la legislatura y para el Gobierno, para nuestro país y para nuestro pueblo. Tendrá que reconocernos también que, con lo que tenemos enfrente, todo lo que no sea avanzar será retroceder, y a nosotros nos han votado para mejorar la vida y hacer un país más justo. Aquí tiene, por tanto, nuestra propuesta. Recuperemos el pulso, retomemos la iniciativa, pasemos a la ofensiva.

Muchísimas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario SUMAR, puestos en pie, y de los miembros del Gobierno, algunos también puestos en pie).

Presidencia. Muchas gracias, señor Errejón. Por el Grupo Parlamentario Republicano, tiene la palabra el señor Rufián Romero, también por un tiempo de veinte minutos.

Gabriel Rufián Romero

ERCDiputado.Página 26Vídeo

A veces, solo a veces, es muy difícil hablar después de Íñigo Errejón, más que nada porque me ha pisado casi la mitad del discurso, pero haremos un esfuerzo.

Alguna previa. Hoy, señorías, intentaré ser breve e intentaré no ocupar mis veinte minutos, porque yo creo que todos y todas ya sabemos lo que hoy hay aquí, pero sí algunas previas. Es mala hora, son las once de la mañana, es la hora a la que los diputados y diputadas de la derecha y la ultraderecha van a desayunar, con lo cual el hemiciclo está casi vacío, pero seguro que les llega de alguna manera o ven algún corte. (Rumores). Bueno, solamente hace falta ver la imagen, tampoco hace falta que hagan aspavientos. La cuestión es que está el señor Feijóo, cosa que agradezco porque a esta hora le cuesta. (Rumores). Usted, señor Feijóo, ha hablado del entorno más personal, más próximo al presidente. Yo creo que una carta de recomendación puede ser poco ética, poco elegante. Lo puedo llegar a entender, y puedo llegar a entender que usted haga escarnio de eso, porque es lo que seguramente está empujado a hacer, pero yo le pregunto: Si entramos en este barro, ¿qué pasaría si yo le dijera que la pareja o, para ser más elegante, el entorno más próximo a una presidenta de comunidad autónoma de su partido se presenta con una peluca en un juzgado, después de reconocer un delito fiscal, y escapa en un coche para no ser visto? ¿Qué pasaría? Pasaría que la gente no entiende nada; no entiende nada y diría que todos somos iguales, y gana usted; ganan ustedes. Se lo reconozco. No hace falta ser muy espabilado; se lo reconozco: ganan ustedes. Todos somos malos. Ese es el peligro. Por eso lo hacen. Sí que es cierto que siempre me causa sorpresa cuando dice que el señor presidente está en manos del independentismo. Siempre le digo lo mismo. Usted hubiera pactado con Junts. Lo digo abiertamente y me da exactamente igual lo que digan en Cataluña, y usted lo sabe. Usted hubiera pactado con Junts, y usted pactará con Junts. Ja ja. Sí. (Risas). Sí, sí. Lo hará. El único impedimento en aquel momento fue VOX. VOX le impide hacer todo aquello que sus antecesores hicieron, que fue pactar con el nacionalismo de derechas vasco y catalán. Usted hoy en día solamente puede pactar con Ortega Smith y con Abascal, pero quizá algún día cambie, quizá algún día cambie.

Señor Abascal, que, evidentemente, está desayunando, solamente —s‌ i le pueden dejar el mensaje— voy a decir una cosa. Ha dicho —‌es grave, ¿eh?— que algunas de las empresas más importantes de este país han sido sobornadas por el Gobierno —‌es literal, ¿eh?, no me lo invento—, sobornadas. Esto incluye a Garamendi, incluye al Banco Santander, incluye a Telefónica, incluye a DIA, incluye a Mapfre, incluye al hijo de Aznar —‌por lo que sea estaba ahí—. (Risas). Yo solamente voy a decir algo: el último que dijo esto, el último que se enfrentó a aquellos y a aquellas empresas importantes del IBEX, que le financiaban, está en su casa y se llama Albert Rivera. Que mida sus palabras.

Y solamente les voy a hacer una pregunta, señorías de la derecha y de la ultraderecha. Se está comentando en algún foro. ¿Qué pasaría si, por ejemplo —n‌ o sé, me lo invento—, Gustavo Petro hiciese un viaje internacional diplomático a España, se saltase cualquier tipo de protocolo institucional y fuera directamente a un acto de SUMAR, de Izquierda Unida o del PSOE y empezase a decir —n‌ o sé— que usted, señor Feijóo, tiene connivencias con el narcotráfico por hacerse fotos con un narco hace quince años? ¿Qué hubiera pasado? Porque es exactamente —‌casi exactamente— lo que sucedió el otro día. Es la pregunta que les hago.

La justicia social es aberrante y los impuestos son un robo. Repito, la justicia social es aberrante y los impuestos son un robo. ¿Quién está de acuerdo con esto? Son pocos, pero algunos están. ¿Quién está de acuerdo con esto de que los impuestos son un robo? Levanten la mano, que aplaudieron con las orejas el otro día a Milei. ¿Quién está de acuerdo con esto? Bueno, ninguno; por lo que sea, hoy ninguno, pero están de acuerdo con esto (rumores), con que la justicia social es aberrante y con que los impuestos son un robo. Son ustedes la ultraderecha valiente, me sorprende que no levanten la mano. Bueno, da igual, no levanten la mano, ya se lo digo yo. Lo dice Milei, lo dice Ayuso y ustedes aplauden con las orejas. Hoy decir esto es de valientes; de hecho, es de valientes españoles. Yo soy patriota y digo que los impuestos, que tener hospitales y escuelas públicas es un robo y que la justicia social es aberrante. Pues yo les desafío; ya que son tan valientes españoles, les desafío. Yo soy de Santa Coloma, quizá no sea tan valiente. Si lo soy, ¿eh?, pero da igual, ustedes lo son más. Yo les desafío a que vayan en coche —e‌ n su coche privado, evidentemente, porque en metro no puede ir— a cualquier hospital y pregunten por cualquier planta oncológica. Vayan a esa planta oncológica, paséense habitación por habitación y susurren al oído a los padres y a las madres, a poder ser de niños que están en esas plantas oncológicas, algunos durante meses, algunos durante años —‌hospital público, ¿eh?—, aquello de que los impuestos son un robo y que la justicia social es aberrante. Háganlo. Son supervalientes, ¿eh? Háganlo. Que muchos de ustedes estén ahora mismo mirando su móvil, al suelo o al techo da una idea de lo valientes que son. (Aplausos).

Les voy les voy a decir más. ¿Saben qué es lo aberrante? Lo aberrante no es que lo digan ustedes, lo aberrante no es que lo aplaudan ustedes, lo aberrante no es que lo callen ustedes, porque la principal derecha de este país calla frente a esto porque algún día aspira a gobernar con esto. Calla frente a esto. Yo también interpelo aquí a la derecha decente —p‌ orque la hay, yo la conozco—, a la derecha decente en este país, que existe y que se horroriza frente a lo que se está diciendo y que no la representa hoy el Partido Popular. Yo la interpelo a que se rebele frente a estas barbaridades y salvajadas que se están diciendo. ¿Pero saben qué es lo aberrante de todo esto? Lo aberrante de todo esto, lo realmente aberrante es que les aplauda gente que vive, que sobrevive, mejor dicho, gracias a esta justicia social, y que les vote gente que vive, que sobrevive, mejor dicho, gracias a esta justicia social. Porque que les aplauda, que les vote gente que tiene apellidos que no caben en su buzón, que tiene tres pisos, que tiene dos garajes, que tiene tres cuentas en las Islas Caimán es normal, es muy normal. Lo anormal —‌su victoria— es que la gente que quizá esté viendo ahora mismo este Pleno me esté insultando a mí en silencio en una sala de espera de un ambulatorio, cobrando el salario mínimo interprofesional. Esa es su victoria. Esa es su victoria. Y la pregunta, señorías, que hago extensible a todo este hemiciclo, es por qué pasa esto, por qué pasa esto. ¿Por qué gente a la que no le dejarías las llaves de tu casa ni para regar las plantas en vacaciones gana elecciones? (Risas). ¿Por qué? ¿Por qué? Ya, nos hace gracia, pero es que llega un momento en el que ya no hace tanta gracia, ¿eh? ¿Por qué? ¿Por qué pasa esto? ¿Por qué un tipo que dice que habla con su perro muerto, que va a mítines con una sierra eléctrica y que está a favor de la venta de órganos llega aquí y estos señores y señoras le aplauden con las orejas? ¿Por qué, parafraseando a Pablo Iglesias, alguien con menos mili que la piraña es el GI Joe español? ¿Por qué? ¿Por qué hay tanto león —a‌ hora que se habla de leones— votando a hienas, también en Cataluña? ¿Por qué? Pues lo primero que les tengo que decir es autocrítica: la izquierda somos antipáticos. La izquierda es antipática, señorías, somos unos bordes. Hoy la izquierda es el límite —‌ahora no se ve tanto, pero de aquí a un mes se verá— al aire acondicionado y la derecha es una terraza de bar. Es así, ¿eh? La izquierda hoy es un no, o es un no no no no. Piénsalo. Y la derecha es una caña. ¿Quién está en contra de tomarse una caña? ¿Quién está en contra de la libertad? Libertad. ¿Pero qué es la libertad? ¿La libertad es poder hacer lo que quieres hacer? ¿O la libertad es poder ser lo que quieras ser? Porque quizá la libertad sea poder escoger entre vivir bajo un puente o en un portal, repartir hamburguesas en bici o en moto. Esa es la libertad que ofrecen, por ejemplo, personas como Ayuso, pero ganan elecciones. Señorías, ¿cómo le vamos a pedir a una persona que trabaja durante doce horas, cobrando 800 euros al mes, que cuando llegue a casa a las ocho o a las nueve se ponga a leer a Gramsci y no se ponga a ver El Hormiguero? ¿Cómo? Señorías, la izquierda necesita conciencia y necesita pensamiento; la derecha solo necesita una tele y pasión. Y se han hecho esfuerzos durante estos cuatro años, señorías, y son reconocibles. Se han hecho esfuerzos para que la gente viva mejor, sí, pero, como decía el otro día —c‌ reo— la vicepresidenta Yolanda Díaz, se lo lleva todo la inflación. ¿De qué sirve que la gente cobre más de paro? ¿De qué sirve que la gente tenga un contrato indefinido? ¿De qué sirve que la gente tenga o cobre un salario mínimo interprofesional más alto si cuando va a comprar al supermercado el aceite lleva alarma? ¿De qué sirve?

Las izquierdas, más allá de nuestras banderas —‌y casi me duele la boca de decirlo—, debemos militar en la utilidad, debemos llenar neveras y luego filosofar. Está muy bien filosofar —‌a mí me encanta filosofar—, pero la gente, señorías, no nos entiende. Más allá de las tertulias de las radios y de las teles —‌que ese es otro debate, aburrido pero importante—, la gente nos debe entender y, antes de filosofar, debemos militar en la utilidad y debemos llenar neveras. Por ejemplo, se dice que las izquierdas no abordamos el debate de la inmigración y que por eso la derecha o la ultraderecha se aprovecha de ello. Yo lo abordo sin ningún tipo de problema. Yo quiero una patria ordenada, de orden. Orden, otro concepto robado por la derecha y la ultraderecha a la izquierda, igual que la libertad. No hay nada más de orden que la izquierda, que el republicanismo. Yo quiero una patria con mil nombres, mil banderas, mil religiones y mil orígenes (rumores) —‌sí, tanto— integrados, integradas y no insultadas. Porque les hago una pregunta, y casi es kafkiana. Si ustedes quieren echar a todos y a todas aquellas que llegan hoy a este país o a cualquier país, les hago una pregunta. Todos los datos dicen que para mantener las pensiones se estima que en los próximos treinta años tienen que llegar a este país 24 millones de personas —24 millones de personas—, tres veces más de los que llegan hoy en día. Para que lo entiendan mejor, ¿quién va a cuidar a sus mayores? ¿Quién? ¿Quién va a pagar sus pensiones? ¿Quién? Es contraproducente lo que están diciendo, y si no lo quieren entender por la vía los datos, entiéndanlo por la vía de la razón.

Por cierto, señorías de VOX, si quitamos los impuestos, porque los impuestos son un robo, ¿de qué va a vivir su jefe? (Risas). Lleva veinte años viviendo de los impuestos, ¿de qué va a vivir? Y también parafraseando algunas de sus consignas, la Argentina de Milei tiene un 60 % de pobreza infantil. La Argentina de Milei tiene 19 millones de pobres. (Rumores). En la Argentina de Milei, un kilo de arroz vale casi lo mismo que lo que cobra la mitad de la población. (Rumores). Y en la Argentina de Milei mueren hoy en día decenas de personas de dengue, que se cura con lo que se vende en una farmacia aquí sin receta. Así que, si tanto les gusta la Argentina de Milei, váyanse a la Argentina de Milei. (Rumores). Váyanse.

Israel. ¿Qué más decimos sobre Israel, señorías? Sobre Israel cabe poco más que decir. Solo diré que, tras asesinar a más de treinta mil personas en siete meses, usted, señor presidente, no ha retirado a su embajadora en Argentina tras insultar durante dos días a su entorno más próximo. Así que, ¿qué tiene que hacer Netanyahu? ¿Qué tiene que hacer? Hoy ustedes anuncian a bombo y platillo que reconocen el Estado palestino. Es una muy buena noticia. Sí, sí, muy buena noticia. Señora Montero, muy buena noticia. Pero, como el señor presidente ha dicho, han tardado diez años en hacerlo. No siempre han gobernado ustedes, no siempre, pero han tardado diez años en hacerlo. Hoy en día casi van a reconocer más escombros y cadáveres que territorio. Y está bien que lo hagan, pero esta misma valentía siete meses después habría sido mejor que la hubiesen tenido al principio de este conflicto, cuando Netanyahu, el criminal de guerra, asesinaba a la población civil de Palestina.

Señor presidente, tras sus cinco días de reflexión —l‌e reconozco que, igual que a tantos otros, a mí me han preguntado muchas veces si me lo creía o no y siempre respondía lo mismo: me da igual—, la pregunta es: ¿Y ahora qué? La respuesta es que, cinco días después, sigue habiendo jueces al servicio del PP y de VOX y sigue habiendo mentiras y medios de comunicación al servicio del PP y de VOX. En España, hoy en día se puede saltar de medio de comunicación fake a medio de comunicación fake sin pisar una sola noticia verdadera. Así que yo le propongo hoy que, por ejemplo, en este hemiciclo votemos a los vocales del Consejo General del Poder Judicial —‌hagámoslo y rompamos el veto del Partido Popular— y que —n‌ o sé si servirá de mucho, pero quizá sirva— subamos las multas por difamación de 14 000 o 20 000 euros a 150 000 o 200 000 euros. No todos los medios de comunicación se pueden permitir 200 000 euros por mentir, no todos. Así que yo les propongo esto.

Y acabo con una reflexión. No tiene nada —‌absolutamente nada— de políticamente incorrecto meterse con el débil. No tiene nada de políticamente incorrecto meterse con la mujer, con el inmigrante, con el transexual, con el independentista o con el periodista decente, nada. Quien esté votando eso pensando que es incorrecto, está votando al abusón del colegio.

Nada más. Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señor Rufián. Por el Grupo Parlamentario Junts per Catalunya, tiene la palabra la señora Nogueras i Camero por un tiempo también de veinte minutos.

Míriam Nogueras i Camero

JuntsDiputada.Página 29Vídeo

Gràcies, presidenta. Senyor Sánchez, volia començar la meva intervenció preguntant-li com estava, com es trobava després del gran disgust que el va portar a vostè a pensar si hauria de continuar o no continuar al capdavant de la Presidència del Govern de l’Estat espanyol, justament quan començaven les eleccions a Catalunya, però, escoltant-lo avui, tinc la sensació que ja se li ha passat. Personalment, no entraré a valorar si el que vostè va fer fa tres setmanes era comèdia o no era comèdia, era un numeret o no era un numeret, era real o no era real. Jo tinc la meva opinió i me la reservo, però sí que parlo en termes objectius quan dic que, per un costat, vostè ha comprat les tesis de Junts per Catalunya —l‌’existència del lawfare, l’existència d’una justícia, d’una policia i d’uns mitjans de comunicació patriòtics i també com operen aquests i ho ha explicat avui, nosaltres ens ho sabem de memòria—, però, per l’altre costat, senyor Sánchez, vostè ha participat i ha abusat d’aquest lawfare i del que vostè mateix anomena «la máquina del fango». Hi ha participat quan aquesta anava en contra de tot el moviment independentista i també, en particular, contra els seus líders. «No alimentaré la màquina del fang», ha dit vostè avui. Senyor Sánchez, però, és que això ja ho ha fet vostè. Estan de fang fins al capdamunt. Li sona el nom de Xavier Trias? Li sonen els comptes falsos? Sap que va ser la claveguera espanyola, aquesta máquina del fango, que el va treure de l’alcaldia de Barcelona? Sap que el seu partit, el PSC/PSOE es va beneficiar d’aquell crim —p‌ er cert, un crim que encara és impune— i va entrar a governar a l’Ajuntament de Barcelona fent de crossa i fent de soci imprescindible dels governs de la senyora Colau? Sap que avui el seu partit, que va perdre les eleccions a l’Ajuntament de Barcelona, governa gràcies als vots del Partit Popular, a qui vostè acusa d’estar al darrere de la policia patriòtica que està assetjant a la seva família? Hi ha hagut mestres d’institut a Catalunya, senyor Sánchez, que han estat assenyalats com a criminals i que les seves fotografies han omplert portades de diaris espanyols només perquè van gosar parlar a classe del referèndum de l’1 d’octubre. Hi ha hagut jutges catalans, assenyalats i perjudicats en les seves carreres professionals i que també han ocupat portades de mitjans de comunicació espanyols, acusats de ser favorables al dret a l’autodeterminació. Hi ha polítics i activistes catalans acusats de terroristes. Hi ha hagut polítics catalans condemnats amb proves falses i amb testimonis falsos i mai, vostè ni el seu partit, han trobat no pas cinc dies, sinó cinc minuts per reflexionar sobre la greu anomalia democràtica que tot això representa. Al contrari, mentre tot això ha passat amb el senyor Illa, senyor Iceta i senyor Borrell al capdavant, vostès es manifestaven al costat de la dreta i de la ultradreta espanyolista per demanar mà dura contra l’independentisme català. Li podria parlar també de l’acarnissament contra el president Puigdemont i tota la seva família, que fa molts anys que dura, i de com se l’ha convertit en una diana contra la qual s’hi val absolutament tot. Ho feia un dels seus candidats, que és el president de la UGT de Catalunya, que va insultar greument el president pocs dies després que vostè sortís del seu retir espiritual per comunicar que tot seguiria com abans. Vostè el va utilitzar electoralment, tots ens han utilitzat electoralment, a tots els independentistes, i ho han fet durant molts anys. La credibilitat, senyor Sánchez, es demostra amb fets i no amb discursos. I mantenir, per exemple, el senyor Marlaska al Consejo de Ministros ens sembla incompatible amb voler acabar amb els abusos. Si vostè volia ser creïble avui, hauria pogut dedicar alguna ratlla del seu discurs a explicar-nos com reparar i com frenar el mal que s’ha estat fent, i que s’està fent, a tantes persones. I, si alguna cosa ha canviat, no ha estat per iniciativa pròpia de vostès; ha estat perquè nosaltres els hem forçat i perquè necessitàvem els set vots de Junts per Catalunya. Però tots ells, totes aquestes persones afectades per la repressió, ni són del seu partit ni són de la seva família i tenen la mala llet de ser catalans a Espanya. Per tant, Espanya no els defensarà, vostè no els defensarà, el senyor Illa no els defensarà, el senyor Borrell no els defensarà. Miri, senyor Sánchez, un líder ha de ser mentalment fort i també ho ha de semblar. I més en un país com Espanya, on tots sabem que a la pràctica no existeix la separació de poders i on la cúpula judicial i molts mitjans de comunicació militen, prevariquen, menteixen i manipulen. El que ha fet vostè aquestes darreres setmanes a mi em transmet tot el contrari: debilitat. Plora, però no actua, senyor Sánchez. Estarem atents a veure si el que diu defensar ho defensa per tothom o només ho defensa per vostè. En tot cas, el fet que un president d’un estat membre de la Unió Europea avali públicament el que ha estat la nostra tesi els darrers set anys està molt bé, però és necessari que no quedi en una mera estratègia electoral. S’ha de traduir en actes, senyor Sánchez. S’ha de traduir en canvis reals que serveixen per protegir-nos a tots d’unes pràctiques que va instaurar la dreta fanàtica espanyola i que vostè, des que va ser president el 2018, ha continuat i no ha tingut la voluntat de canviar fins que una sola gota de tot aquest femer, de tota aquesta maquinària del fang, l’ha tocat a vostè. Serà molt important veure si aquesta defensa que fa de la regeneració democràtica també afectarà a les estructures de poder que tant s’han usat per reprimir, sobretot a l’independentisme català.

Però anem als números, senyor Sánchez. Durant anys l’independentisme ha tingut una majoria a Catalunya, malgrat tota aquesta maquinària que han enfangat cada racó del país, amb la seva col·laboració també. Certament, i obro un parèntesi, el 155 que va imposar el senyor Rajoy no es va poder fer, però, sense el seu suport entusiasta, tant entusiasta que el seu delegat a Catalunya, el senyor Illa, considera que s’hauria d’haver aplicat molt abans. En tot cas, l’independentisme és avui la ideologia majoritària al Parlament de Catalunya. Estem d’acord, senyor Sánchez? El seu partit no té els vots per formar govern i vostè treu conclusions dels resultats electorals que se li poden girar en contra fàcilment. Ara vostès diuen que ha parlat la Catalunya plural, amb menys del 58 % de la participació. Quan la participació fregava el 80 % i l’independentisme era majoritari, allò no era la Catalunya plural, senyor Sánchez? Quan d’aquí a un temps, aviat o tard, hi torni a haver aquesta majoria independentista —q‌ ue hi serà—, vostè reconeixerà que és la victòria de la Catalunya plural o això només passa quan el seu partit treu determinats resultats? Vostè ens té acostumats a confondre els interessos generals amb els interessos del seu partit o de la seva família. No hi ha hagut lawfare fins que han acusat a la seva dona i no hi ha Catalunya plural fins que no guanya el PSC, encara que lluny de la majoria.

Aquesta no és, per nosaltres, l’actitud que ha de tenir un primer ministre d’un país de la Unió Europea. La majoria independentista, senyor Sánchez —‌li aclareixo— no l’ha trencat el PSC, no l’ha trencat el PSOE. Vostès tenen tan sols quaranta-dos diputats de cent trenta-cinc. Això suposa un 31 % del total del Parlament de Catalunya contra un 34 % del total que tenen aquí, al Congrés dels Diputats. És a dir, té pitjor posició a Catalunya de la que té aquí. I aquí li ha anat d’un pèl, concretament li ha anat als nostres set diputats. Ara bé, si el que vol dir quan fa aquest discurs triomfalista és que la suma de VOX, de PP i de PSC-PSOE té majoria absoluta, aleshores té raó. Vostès només poden combatre l’independentisme si sumen amb la dreta i la ultradreta més dures de la Unió Europea i si es recolzen en la repressió de l’Estat. I, compte, perquè el missatge que vostè està donant als catalans és molt pervers: si us equivoqueu votant, catalans, pals, però, si comenceu a votar com a mi m’agrada, pararem els pals. De fet, com he dit abans, vostès van de bracet amb tots ells quan es tracta d’anar en contra de la voluntat majoritària del poble de Catalunya expressada a les urnes. A nosaltres, senyor Sánchez, encara no ens permeten participar de les campanyes electorals en igualtat de condicions des de fa gairebé set anys i vostès són directes beneficiaris d’aquesta situació. Vostès són directes beneficiaris d’una situació de repressió.

I un dels altres arguments que vostè torna a reproduir, després d’un temps que ens semblava que ho havia entès, és el que fa referència al suposat trencament de la societat catalana, i ho diu vostè, a qui una part de la societat espanyola li organitza manifestacions en contra de les seves polítiques i han provocat entre tots vostès una divisió social que feia dècades que no es vivia. Creu que la societat espanyola està fragmentada i dividida perquè el partit que va guanyar les eleccions a Espanya no governa? O que està fragmentada i dividida per què s’aprovarà una llei d’amnistia? Creu que li fa falta una agenda del reencuentro aquí? O, senyor Sánchez, no creu potser que després de sis anys dirigint el Govern de l’Estat espanyol, alguna responsabilitat hi deu tenir?

En el debat d’investidura li vam dir, i avui li repetim: seguim esperant que vostè, amb fets, desmenteixi aquells que creiem que a vostè només li importa el poder i que farà el que calgui i s’aliarà amb qui calgui només per conservar-lo. L’any 2006, el president Mas va guanyar les eleccions a Catalunya amb sis diputats més del que ha tret ara el PSC i no va governar. L’any passat, el candidat socialista Collboni va perdre les eleccions a l’Ajuntament de Barcelona i va ser alcalde gràcies a un pacte amb el Partit Popular i té govern en minoria. Vostè, senyor Sánchez, va perdre les eleccions espanyoles del 23 de juliol, tot i venir de presidir cinc anys el Govern espanyol, i avui continua al càrrec en minoria. No penso que tot això que li estic explicant justifiqui aquesta inflor de pit que va exhibint —a‌ lguns en dirien prepotència— perquè els números no li surten. Per poder governar a Espanya, a Barcelona o intentar-ho a Catalunya, vostè necessita sempre els números dels altres, perquè amb els seus no em fa mai prou.

I acabo explicant-li un conte. Sempre venim aquí a escoltar els seus cuentos i avui nosaltres els explicarem un conte. Un avi li explica al seu net que tots i cada un de nosaltres tenim a dins una batalla entre dos llops. Un és el llop malvat, la ira, l’enveja, la inferioritat, l’ego, la mentida. L’altre llop és el benèvol, l’humil, la veritat, l’empatia. El net pensa durant uns instants i diu: «Avi, i quin llop guanya?» I l’avi li contesta: «El que alimentes». Si fos vostè més intel·ligent que astut, senyor Sánchez, seria molt més responsable i molt més prudent, i alimentaria el llop bo.

Moltes gràcies i visca Catalunya lliure.

Gracias, presidenta. Señor Sánchez, quisiera empezar mi intervención preguntándole cómo estaba, cómo se encontraba después del gran disgusto que le llevó a usted a pensar si debía continuar o no al frente de la Presidencia del Gobierno del Estado español, justamente cuando empezaban las elecciones en Cataluña, pero, escuchándole hoy, tengo la sensación de que ya se le ha pasado. Personalmente, no entraré a valorar si lo que hizo usted hace tres semanas era teatro o no, si era un numerito o no o si era real o no. Yo tengo mi propia opinión y me la reservo, pero sí que hablo en términos objetivos cuando digo que, por un lado, usted ha comprado las tesis de Junts per Catalunya —l‌a existencia del lawfare, la existencia de una justicia, de una policía y de unos medios de comunicación patrióticos y también cómo operan estos y lo he explicado hoy, nosotros nos lo sabemos de memoria— y, por otro, señor Sánchez, usted ha participado y ha abusado del lawfare y de lo que usted mismo denomina la máquina del fango. Ha participado cuando esta iba en contra de todo el movimiento independentista y también, en particular, contra sus líderes. No alimentaré la máquina del fango, ha dicho usted hoy. Señor Sánchez, es que eso ya lo ha hecho usted. Están de fango hasta arriba. ¿Le suena el nombre de Xavier Trias? ¿Le suenan las cuentas falsas? ¿Sabe que fue la cloaca española, esta máquina del fango, quien lo sacó de la alcaldía de Barcelona? ¿Sabe que su partido, el PSC/PSOE, se benefició de aquel crimen —‌por cierto, un crimen que todavía es impune— y entró a gobernar en el Ayuntamiento de Barcelona haciendo de muleta y de socio imprescindible de los gobiernos de la señora Colau? ¿Sabe que hoy su partido, que perdió las elecciones en el Ayuntamiento de Barcelona, gobierna gracias a los votos del Partido Popular, a quien usted acusa de estar detrás de la policía patriótica que está acosando a su familia? Ha habido profesores de instituto en Cataluña, señor Sánchez, que han sido tildados de criminales y cuyas fotografías han llenado portadas de periódicos españoles solo porque se atrevieron a hablar en clase del referéndum del 1 de octubre. Ha habido jueces catalanes a los que se les ha señalado, cuya carrera profesional se ha visto perjudicada y que también han ocupado portadas de medios de comunicación españoles, acusados de ser favorables al derecho de la autodeterminación. Y hay políticos y activistas catalanes acusados de terroristas y ha habido políticos catalanes condenados con pruebas falsas y con testimonios falsos y nunca, ni usted ni su partido, han dedicado no cinco días, sino ni siquiera cinco minutos para reflexionar sobre la grave anomalía democrática que todo ello representa. Por el contrario, mientras todo esto pasaba con el señor Illa, el señor Iceta y el señor Borrell al frente, ustedes se manifestaban al lado de la derecha y de la ultraderecha españolista para pedir mano dura contra el independentismo catalán. Le podría hablar también del ensañamiento contra el presidente Puigdemont y toda su familia, que hace muchos años que dura, y de cómo se ha convertido en una diana contra la cual vale absolutamente todo. Lo hacía uno de sus candidatos, que es el presidente de la UGT de Cataluña, qué insultó gravemente al presidente pocos días después de que usted saliese de su retiro espiritual para comunicar que todo seguiría como antes. Usted lo utilizó electoralmente, a todos los independentistas nos han utilizado electoralmente, y lo han hecho durante muchos años. La credibilidad, señor Sánchez, se demuestra con hechos y no con discursos. Mantener, por ejemplo, al señor Marlaska en el Consejo de Ministros nos parece incompatible con querer acabar con los abusos. Si usted hoy quería ser creíble, habría podido dedicar alguna línea de su discurso a hablarnos de cómo reparar y de cómo frenar el mal que se ha estado haciendo, y que se está haciendo, a tantas personas. Si algo ha cambiado, no ha sido por iniciativa propia, de ustedes; ha sido porque nosotros les hemos forzado a ello y porque necesitaban los siete votos de Junts per Catalunya. Pero todos ellos, todas estas personas afectadas por la represión, ni son de su partido ni son de su familia y tienen la mala leche de ser catalanes en España. Por lo tanto, España no los defenderá, usted no los defenderá, el señor Illa no los defenderá y el señor Borrell no los defenderá. Señor Sánchez, un líder tiene que ser mentalmente fuerte y también tiene que parecerlo, y más en un país como España, donde todos sabemos que en la práctica no existe la separación de poderes y donde la cúpula judicial y muchos medios de comunicación militan, prevarican, mienten y manipulan. Lo que ha hecho usted en estas últimas semanas me transmite todo lo contrario: debilidad. Llora, pero no actúa, señor Sánchez. Estaremos atentos para ver si lo que dice defender lo defiende para todos o si solo lo defiende para usted. En cualquier caso, el hecho de que un presidente de un Estado miembro de la Unión Europea avale públicamente lo que ha sido nuestra tesis en los últimos siete años está muy bien, pero es necesario que no se quede en una mera estrategia electoral. Tiene que traducirse en actos, señor Sánchez, y tiene que traducirse en cambios reales que sirvan para protegernos a todos de unas prácticas que instauró la derecha fanática española y que usted, desde que fue presidente en 2018, ha continuado. No ha tenido la voluntad de cambiar hasta que una sola gota de todo este estercolero, de toda esta maquinaria del fango, le ha tocado a usted. Será muy importante ver si esta defensa que hace de la regeneración democrática también afectará a las estructuras de poder que tanto se han utilizado para reprimir, sobre todo al independentismo catalán.

Pero vayamos a las cifras, señor Sánchez. Durante años el independentismo ha tenido una mayoría en Cataluña, a pesar de toda esta maquinaria que ha enfangado, que ha embarrado cada rincón del país, con su colaboración también. Es cierto, y abro un paréntesis, que el 155 lo impuso el señor Rajoy, pero no se pudo hacer sin su apoyo entusiasta, tan entusiasta que su delegado en Cataluña, el señor Illa, considera que debería haberse aplicado mucho antes. En cualquier caso, el independentismo es hoy la ideología mayoritaria en el Parlamento de Cataluña. ¿Estamos de acuerdo, señor Sánchez? Su partido no tiene los votos para formar Gobierno en Cataluña, y usted extrae conclusiones de los resultados electorales que se le pueden volver en contra fácilmente. Ahora ustedes dicen que ha hablado la Cataluña plural, con menos del 58 % de la participación. Cuando la participación rozaba el 80 % y el independentismo era mayoritario, ¿eso no era la Cataluña plural, señor Sánchez? Cuando dentro de un tiempo, tarde o temprano, vuelva a haber esta mayoría independentista —q‌ ue la volverá a haber—, ¿usted reconocerá que es la victoria de la Cataluña plural o eso solo pasa cuando su partido saca un determinado resultado? Usted nos tiene acostumbrados a confundir los intereses generales con los intereses de su partido o de su familia. No ha habido lawfare hasta que no han acusado a su mujer y no hay una Cataluña plural hasta que no gana el PSC, aunque lejos de la mayoría.

Esta no es, para nosotros, la actitud que debe tener un primer ministro de un país de la Unión Europea. La mayoría independentista, señor Sánchez —s‌ e lo aclaro—, no la ha roto el PSC, no la ha roto el PSOE. Ustedes solo tienen 42 diputados de 135 y eso supone un 31 % del total del Parlamento de Cataluña contra un 34 % del total que tienen aquí, en el Congreso de los Diputados. Es decir, tiene peor posición en Cataluña de la que tiene aquí. Y aquí le ha ido por los pelos; concretamente, le ha ido por nuestros siete diputados. Ahora bien, si lo que quiere decir cuando hace este discurso triunfalista es que la suma de VOX, del PP y del PSC-PSOE tiene mayoría absoluta, entonces tiene razón. Ustedes solo pueden combatir el independentismo si suman con la derecha y la ultraderecha más duras de la Unión Europea y si se apoyan en la represión del Estado. Y, cuidado, porque el mensaje que usted está dando a los catalanes es muy perverso: si os equivocáis votando, catalanes, palos, pero si empezáis a votar como a mí me gusta, pararemos los palos. De hecho, como he dicho antes, ustedes van de la mano de todos ellos cuando se trata de ir en contra de la voluntad mayoritaria del pueblo de Cataluña expresada en las urnas. A nosotros, señor Sánchez, aún no nos permiten participar en las campañas electorales en igualdad de condiciones desde hace casi siete años y ustedes son beneficiarios directos de esta situación. Son beneficiarios directos de una situación de represión.

Otro de los argumentos que usted vuelve a esgrimir, después de un tiempo en el que creíamos que lo había entendido, es el que hace referencia a la supuesta ruptura de la sociedad catalana, y lo dice usted aquí cuando una parte de la sociedad española le organiza manifestaciones en contra de sus políticas y cuando han provocado, entre todos ustedes, una división social que hacía décadas que no se vivía. ¿Cree que la sociedad española está fragmentada y dividida porque el partido que ganó las elecciones en España no gobierna? ¿O que está fragmentada y dividida porque se aprobará una ley de amnistía? ¿Cree que le hace falta una agenda del reencuentro aquí? O, señor Sánchez, ¿no cree que quizá, después de seis años dirigiendo el Gobierno del Estado español, alguna responsabilidad debe tener?

En el debate de investidura le dijimos, y hoy lo repetimos, que seguimos esperando que usted, con hechos, desmienta a aquellos que creemos que a usted solo le importa el poder y que hará lo que haga falta y se aliará con quien haga falta solo para conservarlo. En el año 2006 el presidente Mas ganó las elecciones con seis diputados más de lo que ha sacado ahora el PSC, pero no gobernó. El año pasado, el candidato socialista Collboni perdió las elecciones en el Ayuntamiento de Barcelona y fue alcalde gracias a un pacto con el Partido Popular y tiene un gobierno en minoría. Usted, señor Sánchez, perdió las elecciones españolas del 23 de julio, a pesar de presidir durante casi cinco años el Gobierno español, y hoy continúa en el cargo en minoría. No pienso que todo esto que le estoy explicando justifique este sacar pecho que está exhibiendo, algunos dirían con prepotencia, porque las cifras, los números no le salen. Para poder gobernar en España, en Barcelona o intentarlo en Cataluña, usted necesita siempre los números de los demás, porque con los suyos no tiene suficiente nunca.

Y termino contándole un cuento. Siempre venimos aquí a escuchar sus cuentos y hoy vamos a contarle un cuento. Un abuelo le cuenta a su nieto que cada uno de nosotros tenemos dentro una batalla entre dos lobos. Uno es el lobo malvado, la ira, la envidia, la inferioridad, el ego, la mentira. El otro lobo es el benévolo, el humilde, la verdad, la empatía. El nieto piensa durante unos instantes y dice: Abuelo, ¿y qué lobo gana? Y el abuelo le contesta: El que alimentas. Si fuera usted más inteligente que astuto, señor Sánchez, sería mucho más responsable y mucho más prudente, y alimentaría al lobo bueno.

Muchas gracias y ¡viva Cataluña libre!

Presidencia. Muchas gracias, señora Nogueras. Por el Grupo Parlamentario Euskal Herria Bildu, tiene ahora la palabra la señora Aizpurua Arzallus, por un tiempo también de veinte minutos. Cuando quiera.

Mertxe Aizpurua Arzallus

EH BilduDiputada.Página 33Vídeo

Egun on, señorías. Egun on, señor Sánchez Valoramos muy positivamente que, como ha anunciado, el Gobierno, con el apoyo de la mayoría progresista y plurinacional de esta Cámara, vaya a reconocer el Estado palestino. Es realmente una buena noticia porque es lo que el pueblo palestino lleva décadas demandando y que aún este Estado no había atendido. Nos habría gustado que este reconocimiento se hubiera producido mucho antes y que para ello no hubiera tenido que ocurrir un genocidio televisado con más de treinta y cinco mil muertos como el que estamos presenciando en Palestina. Quizá, si ese reconocimiento por parte del Estado español y otros Estados europeos hubiese llegado hace años, y digo solo quizá, el pueblo palestino no estaría hoy sufriendo el brutal ataque que está padeciendo, porque efectivamente la pasividad de la llamada comunidad internacional, occidental, encabezada por Estados Unidos, ha permitido, por acción y omisión, lo que hoy está pasando en Gaza. Han sido décadas en las que, en lugar de buscar una salida política dialogada, justa y duradera para el pueblo palestino y sus derechos a vivir en paz y seguridad, se ha dejado a Israel practicar una política de apartheid y colonización de Palestina. Por tanto, reconocer el Estado palestino era una deuda pendiente con su pueblo y, como he dicho, compartimos y valoramos este paso por la trascendencia política y simbólica que tiene para el pueblo palestino, para la comunidad internacional y también para el conjunto de la ciudadanía de este Estado y sus naciones. Pero también creemos que este reconocimiento debe ser algo más que una declaración política. Debe ser un reconocimiento efectivo, que conlleve la adopción de posiciones firmes para defender el Estado palestino en todos los ámbitos. Debe servir para que se exija para Palestina los mismos derechos y capacidades que a cualquier otro Estado, y ello debe pasar por ejercer toda la presión necesaria sobre el Estado israelí, que hoy niega los derechos más básicos de Palestina. Por eso, esperamos que su Gobierno adopte una postura clara frente al genocidio que el Estado israelí y su Gobierno están cometiendo, apoyando las denuncias ante la Corte Penal Internacional y las órdenes de detención emitidas contra el ultraderechista Netanyahu por crímenes de guerra y contra la humanidad; apoyando y promoviendo el embargo armamentístico y económico a Israel, también desde la Unión Europea y sus Estados; tomando todas las sanciones que sean necesarias y cortando las relaciones políticas y económicas con el Gobierno israelí. Pozten gaitu, pozten gaitu entzuteak azkenean Palestinako Estatua aitortuko duzuela. Berandu dator erabakia, aspalditik daramagu eskatzen ezkerreko alderdiok, baina ez dugu ukatzen aurrerapauso bat dela. Hori bai, orain, adierazpen batetik haratago jotzeko ordua da, Israelek aurkako presio guztia areagotzeko eta Palestinaren aurkako genozidioa lehenbailehen gelditzeko. Hildakoak 35 000 baino gehiago dira jada, eta ezin dugu beste aldera begiratzen jarraitu. Es dugu nahi Palestinaren Estatuaren aitortza adierazpen huts batean geratzea. Horregatik, hitzetatik ekintzetara pasatzeko eskatzen dizugu, eskura dauden zigor guztiak ezartzeko Netanyahuren gobernuari, gerra eta gizateriaren aurkako krimenengatik Nazioarteko Zigor Auzitegiak eginiko atxiloketa agindua babesteko, Israelgo gobernuarekin harreman politiko eta ekonomikoak eteteko, arma blokeoa babesteko eta enbargo ekonomikoa sustatzeko unea da.

Nos alegra escuchar que, finalmente, van a reconocer ustedes el Estado palestino. Esta decisión llega muy tarde. Llevamos mucho tiempo pidiéndolo desde los partidos de izquierdas, pero no negamos que esto sea un avance. Sí lo es, pero es la hora ya de ir mucho más allá de los meros reconocimientos. Tenemos que avanzar, tenemos que denunciar y parar cuanto antes este genocidio. Son más de treinta y cinco mil las personas muertas ya. No podemos mirar hacia otro lado. No podemos continuar haciéndolo. No queremos que este reconocimiento se quede en una mera declaración y, por ello, pensamos que tenemos que pasar de las pruebas a los hechos, utilizando todas las sanciones posibles en contra del Gobierno de Netanyahu. Esta guerra, sus crímenes contra la humanidad merecen el apoyo a esta decisión del Tribunal de Derechos Humanos contra Netanyahu, y también necesitamos un embargo económico y detener toda compraventa de armas con Israel.

Porque solo poniendo toda la presión sobre el Gobierno israelí en todos los campos posibles será posible acabar con el genocidio que está sufriendo el pueblo palestino.

Nosotras no minusvaloramos su posición proactiva en Europa, señor Sánchez, y sabemos que lo hace por convicción, pero sobre todo —e‌ sto usted mismo lo ha dicho en su intervención— porque la amplia mayoría social del Estado apoya a Palestina y denuncia sin fisuras el genocidio que está sufriendo. Por eso puede y debe hacer más, todo lo que esté en su mano, para buscar un futuro libre y en paz en Palestina. Como hemos dicho muchas veces, Euskal Herria es el pueblo de Gernika, una nación antifascista por principio y solidaria como valor. Por eso, siempre el pueblo vasco estuvo, está y estará con el pueblo palestino y sus ansias de paz y libertad.

De un ultraderechista a otro, los ataques hacia usted por parte de Milei deben ser denunciados y rechazados. Ustedes han tomado una posición firme frente a ello, y lo entendemos, pero, quizá, si este episodio se hubiese producido en otro momento político, las consecuencias habrían sido diferentes. Por eso se deben medir bien las decisiones que se toman, porque cabe el riesgo de sobreactuar y que la sociedad entienda que existen intereses más allá del objetivo de defender su posición y su país. Esto alienta el descrédito político que denunciamos cuando son otros quienes lo generan. La diplomacia se basa en las relaciones difíciles y complicadas, en las que se debe medir milimétricamente cada paso y cada palabra. Lo entendemos perfectamente. Por eso resulta difícil comprender la rotundidad con la que se responde frente al caso argentino, sin quitarle un ápice de gravedad, si lo comparamos con la laxitud que se mantiene respecto a Israel o Marruecos.

Muchas veces hemos denunciado la doble vara de medir que la autoproclamada comunidad internacional —‌occidental, por supuesto— mantiene respecto a los diferentes conflictos del mundo, y específicamente a los de Ucrania y Palestina. No cometan ustedes el mismo error. Los ataques de Milei son una muestra más de la retórica que la ultraderecha, también en este Estado y en Europa, utiliza siempre para polarizar, crispar y generar odio contra quienes no piensan como ellos. El sábado se cargó contra un presidente de Estado, sí, y con ser grave, lo realmente grave es que en ese acto se atacó a los más vulnerables, a las personas migrantes, a las personas LGTBI, a las mujeres o a los trabajadores, todo ello entre símbolos franquistas acompañados de una retórica amenazante y violenta. Fue puro fascismo, señorías, puro fascismo. Esto es lo grave, que tengamos aquí sentados a decenas de diputados y diputadas que avalan lo que allí se dijo, sean de VOX o sean del Partido Popular.

Señor Sánchez, usted tiene como presidente herramientas para defenderse y enfrentar el odio hacia usted. Así lo ha demostrado en los últimos días. Pero ¿y quien no las tiene? ¿Todas esas personas señaladas por la ultraderecha? ¿Qué deben hacer? Efectivamente, son usted y su Gobierno quiénes deben utilizar todas las herramientas que les brinda presidir un gobierno para defender a quienes están indefensas, a quienes no tienen cómo defenderse, y deben hacerlo tomando decisiones que pongan pie en pared frente a la ultraderecha y a su agenda regresiva y autoritaria, conquistando nuevos derechos y nuevas libertades para todos y todas. Esa es la mejor fórmula para hacer frente a la ultraderecha, ofrecer a la ciudadanía justicia social, dignidad y seguridad en su presente y en su futuro. Pero para hacerlo, señor Sánchez, no bastará con enfrentarse a Milei, a Abascal, a Ayuso o a Feijóo, deberá enfrentarse a poderes económicos, empresariales, mediáticos y políticos que utilizarán, ellos sí, todas las herramientas, sean éticas o no sean éticas, para frenar cualquier avance estructural. Ese es el mensaje que el señor Garamendi y las principales empresas del IBEX les hicieron llegar a usted y a su Gobierno con la foto junto a Milei, toda una declaración de intenciones que mostraba a las claras el aval de la patronal española y sus grandes empresas a las políticas de recorte, precariedad y empobrecimiento generalizado que Milei está generando sobre la población argentina. Porque, que nadie se lleve a engaño, esa y no otra es la receta neoliberal que comparten la patronal y las grandes empresas con la ultraderecha. En Argentina la están aplicando de manera radical como laboratorio y como un adelanto de lo que podrían hacer también aquí de la mano de las derechas reaccionarias de PP y VOX. Por eso esa foto es tan grave, no tanto por el mensaje que muestra, sino por las intenciones que esconde.

Quizá ahora este Gobierno y las fuerzas que lo componen entiendan por qué aunar los intereses de la patronal y las grandes empresas con los intereses de la mayoría total, de la mayoría social y trabajadora, es imposible; quizá a partir de ahora este Gobierno deje de mirar y pedir permiso a la patronal para empezar a legislar en favor de las trabajadoras y de los trabajadores; quizá, ahora sí, prioricen responder a las necesidades de la mayoría trabajadora y abandonen ese falso mantra del necesario consenso patronal que, maquillado de diálogo social, se ha vuelto veto patronal. Si quiere frenar a la ultraderecha, tome decisiones de calado para ofrecer y asegurar avances en derechos y libertades profundas, sin importar qué opinen las derechas y sus ramas empresariales.

Efectivamente, el poder económico y empresarial también es parte de ese entramado perfectamente engrasado con los poderes mediáticos, judiciales y políticos que intentan e intentarán frenar cualquier atisbo de avance democrático por todos los medios, porque todos ellos son pilares fundamentales de lo que por fin todos reconocemos y definimos como lawfare. Señor Sánchez, también usted es y será víctima de lawfare, y lamentablemente ni es el primero ni será el último. Por eso entendemos perfectamente las razones y motivos que le llevaron a realizar aquella reflexión. Como ya trasladé en su momento, sabemos bien lo que es el lawfare y qué objetivos buscan quienes lo promueven y amparan, y por ello siempre nos encontrarán frente a quienes pretendan impedir el mandato popular, y en este caso en contra del mandato popular emanado de las urnas para que una mayoría plurinacional y democrática frene el acceso de las extremas derechas al Gobierno. Esa fue la voluntad de la ciudadanía de nuestros pueblos y de este Estado en las urnas, y esa voluntad es la que trasladamos aquí de manera responsable todas las fuerzas que componemos esa mayoría; un mandato popular que el Partido Popular y VOX no aceptaron. Por eso, porque no aceptan ni reconocen la decisión de la ciudadanía, es por lo que atacan, insultan, amenazan y actúan con sus brazos políticos, judiciales, mediáticos y empresariales.

En su investidura le planteé la necesidad de abordar tres grandes retos: la necesidad de una agenda de transformación social, la necesidad de abordar de manera valiente y efectiva la plurinacionalidad y la necesidad de democratizar todas las estructuras del poder que siguen funcionando tras la mal llamada transición democrática. Y dije textualmente lo siguiente: hará falta un tercer ingrediente que representa el tercer gran reto que su Gobierno y las fuerzas que lo haremos posible tenemos por delante: la democratización profunda de este Estado; una democratización que alcance a todo eso que se denomina el Estado profundo, el deep state; una democratización que abarque todos los aparatos de este Estado, todos, señor Sánchez, porque el entramado político, judicial, mediático, policial, empresarial u oligárquico que hoy se revuelve y actúa contra la propia voluntad popular, bendecido todo ello por la propia Corona, no aceptará, ni hoy ni nunca, renunciar a los privilegios y al poder que el régimen del 78 les otorgó. Defender esos privilegios es el objetivo de toda esa estrategia perfectamente orquestada por las derechas de todo signo que estamos viendo contra la expresión democrática y popular en las urnas. Lo diré claramente, el régimen del 78 en toda su dimensión antidemocrática intentando impedir una legislatura de avances nacionales y sociales, intentando impedir cualquier atisbo de democratización. Eso es lo que estamos viendo estos días.

Han pasado más de seis meses desde estas palabras, pero bien podrían valer para relatar lo que está sucediendo estas semanas. Y no, no es que una sea adivina, señor Sánchez. No es que en Euskal Herria Bildu tengamos la bola mágica. Lo que sí tenemos es memoria, porque el lawfare, el fango, las mentiras o las maniobras judiciales llevan años poniéndose en práctica y, por desgracia, si no se les hace frente con una profunda regeneración y ruptura democrática, seguirán existiendo. Esto es lo que creímos que iba a ocurrir tras su reflexión, que se plantearía una agenda valiente para acabar con todo ello, para transitar hacia escenarios realmente democráticos y justos, pero no ha ocurrido. Y no le oculto que la decepción fue importante. Llegamos a creer, quizá porque entendimos que usted por primera vez había vivido en primera persona las consecuencias de un lawfare, que estaba dispuesto a abrir un nuevo ciclo político democratizador en este Estado. Como le he dicho antes, entendemos su reflexión, el coste personal y la crisis política; lo que no entendemos es la ausencia de respuesta a todo ello.

Señor Sánchez, generar una crisis institucional de primer nivel y resolverla sin ningún tipo de decisión ni acción, ni plan para enfrentar las causas que generan esa crisis no es lo que se esperaba de usted, no ya nosotros y nosotras, sino todas las personas que de una u otra manera han sufrido ese lawfare y que entendieron que, efectivamente, como usted apuntaba, estas estrategias no son aceptables.

Usted quiso abrir una reflexión ciudadana frente a los bulos y la manipulación mediática, frente al fango y el uso de la justicia para objetivos políticos. Que la ciudadanía se conciencie sobre todo esto está bien, está muy bien, pero esa concienciación se debe acompañar con hechos, y estos hechos brillan por su ausencia. No ponemos nosotras en duda que usted dijera basta, basta ya, pero la ausencia de propuestas nos lleva a pensar que en el transcurso de aquella reflexión se fueron sumando intereses políticos y electorales que desembocaron en una puesta en escena reflexiva pero inoperativa. Y todo adquirió un tinte de maniobra electoral.

Guk es dugu zalantzan jartzen maniobra judizial ilunek zugan eta zure familiarengan izan duten eragin pertsonal eta politikoa. Ez dugu zalantzan jartzen «Aski da» esan zenuela. Ez dugu zalantzan jartzen ultraeskuin mediatiko, politiko eta judiziala zure gobernua hankaz gora jartzeko irrikan dagoela, argi dago. Baina ekintza faltak hausnarketa horretan interes politiko eta elektoralak batu zirela pentsatzera garamatza zuk zeuk sortu zenuen espektatiba bakar bat ere ez delako bete. Horregatik uste dugu hauteskunde kutsua dariola aste hauetako egoerari. Krisi politiko batek erantzun politiko irmo bat ekarri behar duelako berarekin, proposamen zehatzekin, are gehiago berrikuntza demokratikoaz ari garenean. Neurririk ezean, dena erantzun pertsonal batean geratuko delako, eta ez da hori herritarrek espero dutena. Herritarrek neurriak exijitzen dituzte, eta ezin dute gehiago itxaron. Agian kalkulu akats bat izan zen eta izan daiteke. Agian ez zenuen neurtu sortzen ari zinen itxaropena edo ez zeunden prest ekimena hartzeko, baina gauza bat badakigu: Badakigu beharrezkoa dela berrikuntza hori lehenbailehen ekitea eta beharrezko neurri guztiak hartzea. Eskuin atzerakoiaren erasoen aurrean agenda demokratizatzaile ausarta eta sakona martxan jarri behar dela esaten dugunean, eremu guztietan hartu beharreko neurriez ari gara. Aurrerapen sozial eta ekonomikoetatik, askatasunarekin lotutako neurri politikoetara, izaera plurinazionala aitortuz eta lurralde eztabaida behingoz irekiz. Estatuko egitura guztiak demokratizatzeko ordua da, salbuespenik gabe, justizia eta hedabideetatik hasi, monarkia eta segurtasun indarretara. Egitura horiek 78 erregimenetik datoz eta orduan lortutako pribilegio eta inpunitateari esker, mantentzen dira oraindik zutik. Europan badira estatu eredugarriak, nazioen eskubide nazional guztiak errespetatu dituztenak. Horrela geldiarazten delako ultraeskuinaren gorakada, aurrerapen demokratikoekin eta eskubide gehiagorekin. Bide hori urratzeko prest gaituzu.

No cuestionamos que estas maniobras judiciales oscuras y opacas hayan tenido un impacto importante en usted, en su entorno y en su vida. Y es cierto, hay que poner pie en pared, detener todo esto. Además, no ponemos en cuestión que estos intentos vengan de quienes quieren poner patas arriba su Gobierno, pero en esa reflexión pensamos que se juntaron también intereses electoralistas.

Usted generó expectativas y después no se han cumplido, y por eso pensamos que todo esto tiene un cierto aroma electoral, porque este tipo de crisis requiere de una respuesta firme, con propuestas concretas. Es más, cuando hablamos de regeneración democrática, si no hay medidas, todo queda como una respuesta personal, y no es lo que espera la ciudadanía. La ciudadanía espera medidas, exige medidas y no puede esperar más. A lo mejor esto es un error de cálculo. Puede ser así. Es posible que usted no viviera las expectativas que estaba generando, o a lo mejor no estaban ustedes preparados para actuar, pero sabemos una cosa: sabemos que es necesario abordar cuanto antes esta regeneración y adoptar todas las medidas necesarias.

Frente a estos ataques de la derecha, necesitamos una agenda democratizadora, profunda y audaz, y necesitamos hablar de todos los campos que hay que abordar. Necesitamos avances sociales políticos y también medidas políticas para reconocer las características y la identidad plurinacional de este Estado. Necesitamos democratizar todas las estructuras de este Estado, sin ninguna excepción. Necesitamos hablar de medidas de seguridad, fuerzas de seguridad, monarquía, ya que son estructuras que vienen del régimen del 78 y gozan de impunidad y privilegios que vienen aún de aquella época, y estos privilegios siguen en pie.

En Europa, hay modelos de Estado que son modelos a seguir, que respetan todos los derechos nacionales. Es así como se paraliza el aumento, el auge de la ultraderecha, con aumentos y avances democráticos y en derechos. Estamos abiertos y preparados para abrir ese camino. Aquí nos tiene.

Y termino. Las últimas semanas han sido muy convulsas. Campañas y jornadas electorales azotadas por reflexiones, crisis diplomáticas, fango mediático y lawfare jurídico. Cada uno hará su propio análisis y reflexión sobre estas últimas semanas, pero que no se nos olvide —‌y que no se le olvide a usted, señor

Sánchez— que si hicimos posible la conformación de su Gobierno no fue para que la ciudadanía asistiera cada semana a un nuevo capítulo de una mala serie, sino para que la ciudadanía asistiera cada semana a un nuevo avance en sus derechos y libertades, y esto no está siendo así.

Han pasado seis meses desde su investidura y apenas hemos logrado avanzar en cuestiones que afectan a la ciudadanía, en cuestiones como la vivienda, el empleo, la protección social, la justicia fiscal, la recuperación de libertades o la mejora de las pensiones. Tampoco hemos avanzado en la necesidad de abordar ya el debate plurinacional de manera serena, ambiciosa y profunda, que resuelva el conflicto territorial desde el reconocimiento efectivo de las diferentes realidades e identidades nacionales que lo conforman. Esperamos que, tras este periodo electoral y una vez cerrada la fase para acabar con la represión contra el pueblo catalán, podamos ponernos a trabajar en mejorar la vida de la ciudadanía e iniciar el debate plurinacional, que está por abrirse.

Somos muy conscientes de que no es una legislatura fácil. Somos conscientes de que somos necesarias muchas fuerzas políticas muy diferentes para conformar la mayoría plurinacional, pero estas dificultades, estos problemas aritméticos no pueden y no deben privar a la mayoría social trabajadora vasca ni tampoco a la del Estado de los avances que esperan. Y para ello tendremos que hablar más, trabajar más y acordar más. Sí. Por eso es responsabilidad de todas las fuerzas políticas dejar de lado los objetivos mediáticos, los titulares efectistas, dejar de lado la política de la medallita para emplearnos en el trabajo discreto de diálogo y acuerdo. Ese es el trabajo que verdaderamente da frutos.

Como decimos nosotras, poco ruido y mucho trabajo. Hagámoslo. Eskerrik asko.

Presidencia. Muchas gracias, señora Aizpurua. Por el Grupo Parlamentario Vasco, PNV, tiene la palabra el señor Esteban Bravo, por un tiempo también de veinte minutos. Cuando quiera.

Aitor (GV (EAJ-PNV)) Esteban Bravo

PNVDiputado.Página 37Vídeo

Las 12:00. Señoras y señores diputados, señor presidente, vamos a ver si a esta hora del Ángelus tenemos algo más de paz y tranquilidad, porque hemos tenido momentos de magnífico ambiente en la sesión de hoy. Se nota el buen rollo. Señor presidente, señoras y señores diputados, se nota que estamos a lo que debemos estar y no a enturbiar el ambiente y crear falsas polémicas.

Últimamente, cuando estoy con los amigos, siempre me preguntan: ¿Qué tal por Madrid? Antes de contestar, adelantan ya ellos la respuesta y, al mismo tiempo, te lanzan una mirada de conmiseración y te dicen: Joder, vaya tela; venga, mucho ánimo, ¿eh? La sensación es tan buena que un amigo me dijo el otro día que a lo mejor habría que plantearse solicitar la anexión a Gibraltar. Por cierto, hablando de Gibraltar, ya que es uno de los puntos a tratar hoy, mi grupo le anima a continuar con las negociaciones de manera que el acuerdo resultante derive en beneficio de todo el Campo de Gibraltar, de su economía y de la mejora de la calidad de vida de todos sus habitantes.

Las recurrentes fricciones del pasado y las consecuencias del brexit han de acomodarse a la realidad, y la realidad es el deseo claro y rotundo de los llanitos de seguir siendo una comunidad diferenciada, una comunidad peculiar, de orígenes muy diversos, forjada en trescientos años de vida autónoma. Los acuerdos a los que se llegue deberán contar con su voluntad, como debería ser siempre. Las adhesiones a un país son voluntarias, las forzadas no funcionan a la larga, ni allí, ni en Cataluña, ni en Euskadi, ni en ningún lugar. Y si algunos en esta Cámara consideran que es indignante que la soberanía británica se extienda al Peñón por ser, como se suele decir aquí, territorio nacional, lo que deberían hacer es, como en la película de Quirós, pedirle cuentas al rey, porque, al fin y al cabo, el Reino Unido se enseñoreó del Peñón con la aquiescencia del primer Borbón, Felipe V, a cambio de asentar su dinastía en el trono. Así se asentaron los Borbones en España, con la firma del Tratado de Utrecht que puso fin a la guerra de sucesión.

Desde luego, el ambiente ―como decía ― no es nada constructivo, y tiene usted, presidente, mucha razón en quejarse; pero está claro que todos hemos sufrido intoxicación, ataques personales de todo tipo, calumnias o la actuación de algunos jueces. Acuérdese de las mentiras sobre el señor Trías; o de lo que tuvo que pasar el señor Mas, incluido el plano económico; o de toda la gente que, por pretender simplemente poner unas urnas, ha tenido que sufrir años de prisión; o las decenas de alcaldes del PNV denunciados por Bildu y que, tras procesos que han durado años, han resultado absueltos. Podríamos hablar también de los procesos judiciales alrededor de Podemos y del señor Iglesias. ¡Y qué le voy a decir del señor

Atutxa, presidente del Parlamento Vasco, y sus compañeros en la Mesa de esa institución, que tuvieron que ser reivindicados por la justicia europea!

Lo cierto es que fango, intoxicación y lawfare ha habido desde hace tiempo, quizá en la periferia más que en la capital de España. En esos casos, lo habitual en política es aguantar en silencio y sin muchos aspavientos. Como se suele decir vulgarmente —‌y discúlpenme—, sufrir las hemorroides en silencio. Por eso, me sorprendió su decisión de suspender oficialmente durante cinco días su actividad. Si le soy sincero, aquel miércoles por la mañana le vi tocado, le vi afectado, y no era para menos. Pero no me duelen prendas en confesar que me sorprendió esa declaración pública de suspensión de actividad. Yo era de los que pensaban que iba a dimitir. De hecho, aún le debo una cerveza a un amigo por apostar; sí, porque, claro, lo suyo, además de ríos de tinta, generó comentarios y apuestas. Y lo que me llevaba a mí a sacar la conclusión de que dimitiría eran esos enigmáticos cinco días. Yo los interpreté como un tiempo necesario para alinear discretamente a su partido en una sucesión ordenada. Evidentemente, otros le deben conocer mejor o más bien, simplemente. Nuestras lógicas políticas, la suya y la mía, son diferentes. Sea lo que fuere, está meridianamente claro que aquellos cinco días tampoco sirvieron para reflexionar ni decidir sobre medidas que podría usted proponer para corregir lo que le preocupaba.

Hoy no ha traído ninguna propuesta ni medida, a pesar de que los medios y círculos próximos al Partido Socialista apuntaban a ello. Intuyo que no está el horno para bollos, dadas las escuetas minorías que hay en este Parlamento, y tampoco creo, sinceramente, en que la ley pueda imponerse a las actitudes. Estas últimas son lo más importante; el entendimiento de la política como algo más que ruido y negación del oponente, como algo constructivo, en la que pueda haber acuerdos entre diferentes. Y, para eso, la clave son las personas, no las leyes. No hay más que ver lo que ocurre en las comisiones de investigación creadas en este Parlamento. No me pronuncio sobre las responsabilidades políticas y administrativas que pueda haber; no tengo datos fehacientes. Pero no tengo la menor esperanza de que estas comisiones sirvan para aclarar algo, de que nos den luz acerca de lo que ocurrió con la compraventa de mascarillas en el Ministerio de Transportes; ni tenemos ni vamos a poder tener la documentación suficiente. Y, desde luego, el desarrollo de las sesiones ha demostrado que las intervenciones están destinadas más al foco mediático que a la labor investigativa, y la política no debería ser esto.

Parece que ahora hay que poner pie en pared frente a las manifestaciones ultraderechistas; hay que decir basta a la violencia verbal, hay que parar los extremismos. ¿Ahora? Llevamos muchos años pasando todas las líneas de respeto al oponente, desde varias formaciones y distintas personas a las que todos y todas podemos poner nombre. Es cierto que la palma se la llevan los distintos portavoces de VOX. En esta Cámara hemos tenido que soportar insultos y falsedades sobre nuestro partido y nuestra trayectoria. En esta Cámara hemos visto cómo la Presidencia ha expulsado a un diputado y este se ha negado a salir del hemiciclo protegido por el portavoz adjunto de su grupo parlamentario, en claro desafío institucional a las normas establecidas. Hemos visto cómo se acreditaba como medios de prensa a quienes no lo eran.

Cuando propusimos hacer un cordón sanitario a la ultraderecha no se sumó nadie; nadie. Si en vez de treinta minutos hubiéramos dedicado treinta segundos a responderles, quizá hoy las cosas serían distintas. Pero, la tentación de utilizar esa confrontación con fines electorales ha sido muy grande. Que la ultraderecha subiera tampoco era un riesgo para algunos. Aquí, durante varias legislaturas, se ha echado fango a raudales. Hemos visto, incluso, manifestaciones ultras que se trasladaban de un lugar a otro de la ciudad escoltadas por la policía, y se ha consentido. Y es ahora cuando hay que poner pie en pared y no antes. No tengo claro que estemos a tiempo; ojalá, pero no lo tengo claro.

Por supuesto que es muy preocupante que, a nivel europeo, la ultraderecha pueda verse reforzada en las próximas elecciones. Que la agenda europea, de la que ahora hablaremos, sea desarrollada o frenada en seco depende de las próximas elecciones. Que tengamos en el futuro una Europa democrática, próspera y solidaria o se convierta en un actor sin ninguna influencia y perdiendo sus valores depende de quiénes estén al mando de las instituciones europeas. Y no va a ser la izquierda la que pare a la ultraderecha. Quienes pueden parar a la ultraderecha son los dirigentes de centro o de derecha democrática, manifestando claramente su negativa a colaborar con la ultraderecha. Y depende, sobre todo, de la ciudadanía que opta por formaciones de centro, centroderecha y centroizquierda, en la medida en que participen en esas próximas elecciones.

Con respecto al Consejo Europeo y las conclusiones de la última reunión, he de decir que me sorprende, en el ámbito internacional, la aparente ―sobre el papel, es evidente― ausencia de preocupación sobre el flanco sur de la Unión Europea. Ayer mismo se presentó a debate en esta Cámara, por parte del

Partido Popular, una moción sobre política exterior y tampoco se hacía reflejo, más allá del caso saharaui, que es omnipresente en nuestros debates en esta Cámara. Ni fuera ni dentro de las fronteras del Estado parece preocuparle mucho a nadie el flanco sur. De hecho, nos tenemos que enterar prácticamente por la prensa de la retirada de las tropas españolas en Mali. Para algunos es como si el mundo solo fuera Gaza, asunto al que, por otra parte, no pretendo quitarle ni importancia ni gravedad, y en el que entraré próximamente; pero nos olvidamos del gran giro geoestratégico que se está dando en el Sahel, con millones de desplazados de un país a otro, con una crisis hídrica como no se recuerda, con matanzas terribles de población civil. Ayer aparecía la noticia que daba más de treinta mil muertos este año en Sudán, en una guerra de la que no se habla, ¡treinta mil civiles! Sin embargo, todo esto tiene efecto entre nosotros, aunque no se hable. Por eso, me sorprende que la Unión Europea no tenga este asunto en un apartado como tiene Ucrania o, incluso, ha tenido Turquía. ¡Ya lo creo que tiene efectos entre nosotros! Entre otros, el aumento exponencial de cayucos y pateras y el desbordamiento de los servicios asistenciales en muchos lugares de España y del Estado y, de una manera llamativa, en Canarias. Presidente, hay que poner orden en todo esto. Y, sobre todo, tenemos un problema con el número de menas que están llegando, y creo que toda la Cámara debería hacerse responsable de dar una solución a este problema.

Hay una retirada de Europa ante las nuevas potencias, Rusia, China y también el yihadismo, una retirada ante el yihadismo, que ocupan ya un terreno sobre el lugar en vez de los países occidentales; retirada sobre cuyas razones y soluciones no se habla. Son alarmantes, por otra parte, las señales que algunos países están dando desde un punto de vista humanitario y que van más allá del pacto migratorio europeo, que se acaba de acordar. Quince países europeos proponen una solución a la británica; ya saben, la del primer ministro Sunak de realizar vuelos de expulsión a Ruanda. ¿Propuestas europeas sobre este asunto? Un muro. Si no nos preocupa el desarrollo armónico de África, si no le prestamos atención y acciones ante tanto caos y sufrimiento y si no queremos influir en el desarrollo de los acontecimientos en la región de una manera positiva, la adopción de medidas en un futuro puede ser demasiado tardía.

En el este, Ucrania lleva resistiendo dos años a la invasión rusa, dos años ya. La palabra de Europa y del mundo occidental ha sido rotunda frente a esa invasión. Los hechos concretos en cuanto a la ayuda, no tanto. Han pasado dos años y Ucrania todavía no dispone de los sistemas defensivos de la Alianza. Después de dos años y ante el nuevo avance ruso, se empieza a hablar del envío de Patriots. Europa ha pasado el tiempo, unos países más que otros, en un goteo de armamento insuficiente, para llegar a la conclusión de que así solo se contribuye a la continuación de la guerra.

Anuncia usted ahora un importante paquete y una firma. Me alegro; me alegro. Me gustaría conocer su detalle, no sé si será posible. Me imagino que me va a decir que no; pero, hasta ahora, lo único que hemos visto públicamente han sido los Leopard en estado no operativo, siendo reparados y quitándoles la roña para enviar al aliado. Y ya no les voy a preguntar por la famosa batería Patriot del Ejército español que estaba en Turquía haciendo no sabemos qué, más allá de contribuir a tener unas buenas relaciones. Turquía, que usted ha mencionado también, un país, por cierto, miembro de la OTAN, cuyo presidente dice que Hamas no es una organización terrorista y acoge y protege a los miembros de Hamas y a sus combatientes en sus hospitales.

Ucrania no puede esperar más a que la ayuda le llegue con cuentagotas. Si Europa cree realmente en su discurso y está convencida de que debe pararse el totalitarismo ruso de raíz, debe demostrarlo con hechos y no con palabras. Parafraseando al propio Zelenski, como recordarán, en las primeras horas del ataque ruso a Kiev, ya saben, aquello de I don’t need a ride, I need ammunition, Ucrania no necesita recepciones y aplausos; necesita munición.

Gazako egoera onartezina da. Hamasek urrian egin zituen krimen terroristak gaitzesgarriak eta oso larriak dira, eta gogor salatu eta zigortu behar dira. Baina horrek ezin du inola ere justifikatu herri bat suntsitzea. Israeli eta, batez ere, Netanyahuri, helduko zaiolako ispiluan begiratzeko ordua eta ez zaie gustatuko ikusiko dutena. Israelgo gobernuaren jarrera da Estatu Palestinarraren onarpen antolatu gabe hau bultzatzen ari dena. Bi estaturen konponbidean oinarritutako bake iraunkorra aurkitu nahi dugu. Orain iragartzen den errekonozimendua sinbolikoa da, zoritxarrez ezin da esan Palestinar Estatu horrek lurralderik duenik, eta bere agintaritzak gaur egun ez dute aitortzen palestinar gehienek. Berehalako su-etenerako deia egiten dugu, bahituak askatzeko eta laguntza humanitarioa sartzeko.

La situación de Gaza es inaceptable. El ataque terrorista de Hamas es deplorable, nosotros lo hemos condenado y no puede quedar impune, pero eso no puede justificar la destrucción de un país. A Israel y, sobre todo, a Netanyahu le va a llegar rápidamente la hora de mirarse al espejo y no les va a gustar lo que les va a devolver el espejo. La actitud del Gobierno de Israel es algo que impulsa la situación actual en Palestina. Queremos encontrar la paz duradera basada en la solución de los dos Estados. Esta cuestión de reconocimiento es algo simbólico. Lamentablemente, no podemos decir que ese Estado palestino tenga un territorio. Tampoco la mayoría de las y los palestinos reconocen esa autoridad. Así que, hacemos un llamamiento de un cese el fuego rápidamente y que se liberen todos los rehenes.

La situación de Gaza es inaceptable. Israel está haciendo oídos sordos a la comunidad internacional. Los crímenes terroristas que Hamas perpetró en octubre son execrables y de una gravedad máxima y deben ser condenados y perseguidos con severidad; pero en ningún caso ello puede justificar la conversión en ruinas de un pueblo y la muerte sistemática y continua de civiles. Probablemente es esto lo que Hamas buscaba, pero no es aceptable viniendo de un país que se dice democrático. Un país democrático es quien respeta no solo los derechos de sus ciudadanos, sino también los de quienes no lo son. Alguien que se diga demócrata no puede convertirse miméticamente en copia del terrorismo o injusticia que dice combatir. A Israel le llegará pronto la hora de mirarse en el espejo y no le gustará lo que va a ver. Desde luego, lo que sí se puede decir con absoluta convicción es que el presidente Netanyahu nunca habría sido un justo entre las naciones. La actitud del Gobierno israelí es la que está empujando a un desordenado reconocimiento del Estado palestino. Nosotros estamos por encontrar una paz duradera basada en la solución de dos Estados. El reconocimiento que usted nos anuncia es simbólico y un toque de atención a Israel, pero lamentablemente ya no puede decirse que ese Estado tenga territorio y su autoridad, digámoslo claramente, carece hoy de una representatividad real, contestada por la inmensa mayoría de los palestinos de ideologías diferentes, no habiendo sido renovada hace muchísimo tiempo. Hacemos una llamada al alto el fuego inmediato, a liberar incondicionalmente a los rehenes y a facilitar un acceso pleno y suficiente a una ayuda humanitaria a gran escala.

Respecto al pacto de competitividad europea tratado en el último Consejo, la verdad es que no dice nada concreto, pero sí manifiesta por primera vez una alarma ante el riesgo de que Europa se quede atrás. Nosotros saludamos el informe Letta. Si no desarrollamos iniciativas concretas reforzando la base industrial o tecnológica de Europa o la economía digital, si no reducimos las dependencias estratégicas en sectores sensibles —‌energía, semiconductores, sanidad, alimentos, biotecnología y la industria, presidente, la industria—, si no ponemos un foco en todo esto, vamos a ir mal. Pero seguimos remitiendo en ese documento y en ese acuerdo todo al futuro. Vamos muy lentamente. El Consejo apuntó una hoja de ruta, pero no describió el vehículo. Confiemos en que los comicios europeos no frustren esa dirección. La sociedad debe saber que su bienestar depende de que Europa siga uniéndose y trabajando bajo los principios democráticos y de justicia social. Sí, de justicia social. Eso es lo que nos distingue de otros ámbitos mundiales a los europeos. Eso es de lo que nos damos cuenta los europeos cuando viajamos fuera del continente, en el ámbito de la educación, en el ámbito de la sanidad, etcétera. La justicia social es lo que nos define y lo que nos refuerza, y quienes se manifiestan en contra de ella están en contra de los pilares fundacionales de la Unión, origen de nuestro bienestar.

Hemos salido casi del periodo electoral, han sido tres elecciones en tres meses; nos quedan unas cuartas. Yo quisiera manifestar, señor presidente, nuestra preocupación por la situación de conflicto entre poderes del Estado, especialmente alrededor del Poder Judicial, adonde parece haberse trasladado desde hace tiempo la pugna política. Ante ese enconamiento, esa sucesión de choques y desafíos mutuos, la falta de renovación de sus instituciones puede generar una derivada de consecuencias imprevisibles. Me gustaría apuntarlo hoy.

La pregunta —‌y con esto voy concluyendo, señor presidente— que se hace la gente tras las elecciones que hicieron retrasar la presentación de presupuestos —‌esto es, las catalanas— es inevitable: ¿goza el Gobierno de estabilidad parlamentaria? De momento, la misma que tenía antes. No sé cómo se resolverá la elección del próximo Gobierno catalán y cómo se desarrollará la aplicación de la futura ley de amnistía. Tampoco sé lo que va a pasar a partir del día 29, fecha a partir de la cual podrán convocarse elecciones a Cortes. Ya no me atrevo a hacer apuestas sobre sus decisiones. Lo que manifiesto es que el PNV se ciñe al cumplimiento del pacto de investidura que tiene con usted y le invita a continuar en la línea del diálogo y del cumplimiento que tenemos establecida. Confío en que todas las formaciones tengan una mirada larga, de manera que se rebaje la tensión y que en el resto de esta legislatura se trabaje y se acuerde desde el apoyo o la oposición al Gobierno, pero, eso sí, más allá del ruido.

Nada más y muchas gracias, señora presidenta.

Presidencia. Muchas gracias, señor Esteban. Por el Grupo Parlamentario Mixto, que acumula en esta intervención su turno de réplica, tiene la palabra, en primer lugar, la señora Belarra Urteaga, por un tiempo de diez minutos y medio.

Ione Belarra Urteaga

PodemosDiputada.Página 41Vídeo

Muchas gracias, presidenta. Buenos días, señorías. Presidente, comparece hoy usted ante el Pleno de esta Cámara para reconocer simbólicamente el Estado de Palestina. A nosotras nos gustaría saber con qué fronteras piensa reconocer ese Estado y, sobre todo, cómo piensa garantizar España que Israel respeta esas fronteras. En este momento, como ya han dicho otros grupos parlamentarios, el Estado de Israel ocupa de manera ilegal, a través de colonos enormemente violentos, la mayor parte de las tierras que los palestinos y las palestinas tenían asignadas hace décadas. Compartirá conmigo que hubiera estado mejor reconocer el Estado de Palestina hace diez años, cuando lo prometió por primera vez, o incluso cuando les obligamos a meterlo en el acuerdo de gobierno en el año 2018. Compartirá conmigo que ahora mismo esa medida no es la más útil para lo más urgente, que es pararle los pies a Netanyahu (aplausos) y que termine de una vez por todas este genocidio. Si ustedes hubieran querido hacer algo concreto para frenar este genocidio, hubieran hecho como hizo la tarde del domingo el señor Albares, que en apenas doce horas consiguió llamar a consultas a la embajadora española en Argentina a consecuencia de esos insultos que el señor Milei vertió de manera repugnante sobre usted y sobre su mujer. A mí me parece que es legítimo preguntarse cómo es posible que unos insultos, por muy repugnantes que sean —‌desde luego, estos lo son—, justifiquen una crisis diplomática de este calado con Argentina y, sin embargo, 35 000 muertos después, seamos incapaces de romper relaciones diplomáticas con el Estado criminal y genocida de Israel. (Aplausos). Creo que hay mucha gente que en este momento se está preguntando eso en España. ¿Cómo es posible que habiendo encima de la mesa miles de niños y niñas palestinos asesinados, escuelas bombardeadas y hospitales bombardeados, ustedes hayan sido incapaces de romper relaciones diplomáticas con Israel? Creo, además, que ustedes saben muy bien qué es lo que hay que hacer. El problema es que no se atreven, y no se atreven porque Israel es un Estado aliado de Estados Unidos y ustedes, lamentablemente, siempre rinden pleitesía a los Estados Unidos. También quiero decirle, presidente, que esta inacción es un problema, pero también es un problema que el señor Puente se dedique a criminalizar, a ridiculizar, a desprestigiar el Movimiento Internacional de Solidaridad con Palestina, que es a lo que se dedicó toda la semana pasada. Yo tengo una pregunta que creo que también es importante: ¿cómo es posible que en solo tres días el Movimiento de Solidaridad con Palestina identificara tres barcos sospechosos de llevar armas a Israel y, en siete meses y medio de genocidio, este Gobierno haya sido incapaz de identificar un solo barco? ¿Cómo es posible? Creo que no hay que ser una experta en rutas marítimas de transporte —‌y, desde luego, yo no lo soy— para saber lo evidente: si hay problemas en el mar Rojo y esa ruta Israel ya no la puede usar, lo más probable es que España se haya convertido en una parada obligada dentro de la nueva ruta que transporta armas —‌y también munición— a Israel de manera permanente. Por eso, le pido que hagan una investigación seria, que nos digan cuántos barcos que llevaban armas a Israel han pasado por España en estos siete meses y medio de genocidio y también que investiguen y que estén alerta para que eso no vuelva a ocurrir. Porque, a pesar de sus anuncios, señor Sánchez, hoy España le sigue comprando armas a Israel. A pesar de los anuncios y de los titulares, hoy ustedes, están usando nuestro dinero, el dinero de todos los españoles y las españolas que no queremos ser cómplices de un genocidio, para comprar armas a Israel y que siga financiándose y siga financiando un genocidio. Creo que eso hace que muchas personas se vayan dando cuenta de que antes teníamos un gobierno de cambios, un gobierno de transformaciones, y ahora tenemos un gobierno que solo busca el titular. Mucha gente piensa que usted ha venido a este Congreso hoy no por convicción, no por compromiso, no por principios, sino a buscar el titular. Eso es un problema no para usted ni para este Gobierno, sino para la democracia española y para nuestro pueblo. A mí me gustaría saber si ustedes siguen manteniendo el planteamiento de que Israel es un Estado amigo. Me gustaría saber qué piensa el señor Albares. ¿Sigue siendo Israel un país amigo de España? Porque creo que, después de miles y miles de personas inocentes asesinadas, no podemos seguir manteniendo esa afirmación. Mire, hace unas semanas usted tuvo en vilo durante cinco días a nuestro país tras una carta en la que decía muchas cosas, pero que también decía lo siguiente: Llegados a este punto, la pregunta que legítimamente me hago es: ¿merece la pena todo esto? Sinceramente, no lo sé. Este ataque no tiene precedentes, es tan grave y tan burdo que necesito parar y reflexionar. Seguramente, muchas de las que estamos aquí y muchas de las que nos están viendo piensan que algún precedente sí que teníamos, pero yo quiero centrarme en la otra parte de la frase, en la que se pregunta si merece la pena. Nosotras, en Podemos, a pesar del altísimo precio que nos han hecho pagar por transformar, por impulsar cambios que después todo el mundo ha reconocido que eran buenos para España —‌el tope al gas, que ahora es la solución ibérica; el escudo social para proteger a la gente en los momentos más difíciles de la crisis; la ley de vivienda, que permite regular los precios del alquiler; toda la nueva generación de derechos feministas—, a pesar del altísimo coste que todos esos cambios han tenido para nosotras, sin embargo, nosotras nunca hemos dudado. Siempre merece la pena. Les diré por qué. Porque la gente a la que nosotras representamos, la gente a la que nosotras aspiramos a representar no tiene la opción de elegir. La gente de este país necesita defender su forma de vida, necesita defender la sanidad pública, la educación pública, la atención a la dependencia, la lucha contra las violencias machistas. Es imprescindible cuidar de los servicios públicos, que son los que nos hacen verdaderamente iguales y, por tanto, verdaderamente libres. No tenemos otra opción, porque si no los defendemos, después viene la señora Von der Leyen o viene el señor Rajoy o viene el señor Milei a recortar lo público y a acabar con nuestra forma de vida. Por eso, porque precisamente usted ha pasado de puntillas sobre cuestiones económicas centrales, yo quería que hoy nos explicara cuáles son los compromisos que el Gobierno de España tiene con la Comisión Europea. Ahora que se van a restablecer las reglas fiscales y ahora que la Comisión Europea está exigiendo, de nuevo, recortes para este próximo otoño. ¿Qué va a hacer el Gobierno de España? Porque a mí me gustaría que este Gobierno no acabara como acabó el del señor Zapatero.

Además, creo que no es serio abrir en canal un país, señalar —‌y tengo que decirle, presidente, que con total acierto— los problemas estructurales que tiene nuestra democracia, motivo por el cual la nuestra todavía no se puede considerar una democracia plena, y proponer, sin embargo, el total de cero propuestas para resolverlos. Usted, presidente, no es un ciudadano más; usted tiene poder, usted puede hacer cosas. Por eso, no se entiende que no haya decidido tomar las riendas y abordar estos problemas estructurales. Por eso, en Podemos, con muchísima humildad, con muchísima convicción también, hemos decidido registrar una batería de medidas para hacer lo que hay que hacer. Nosotras no nos vamos a resignar. Sabemos que hay tareas de transformación pendientes imprescindibles para nuestro país y, con las fuerzas que tenemos, vamos a trabajar para impulsarlas. En primer lugar, una iniciativa para renovar el Consejo General del Poder Judicial sin el PP para que esta derecha anticonstitucional, que lleva en rebeldía contra la Constitución más de cinco años, tenga que cumplir con la ley de una vez por todas. En segundo lugar, una nueva ley contra la desinformación y para garantizar el derecho a la información veraz; una ley que nos permita y que obligue a los medios de comunicación a reparar —c‌ on los mismos minutos de televisión o de portadas de periódicos que usaron para desprestigiar y para mentir sobre una persona o una organización—, a revertir esa mentira. También una ley que obligue a que haya transparencia en los intereses económicos y políticos detrás de [las mentiras que vierten cada día Ana Rosa Quintana, Pablo Motos o Susana Griso] 3. (Protestas). Para que sepamos cuáles son los intereses… Sí, claro, cómo os defienden a vosotros, os ponéis así (aplausos), pero la realidad es que queremos saber cuáles son los intereses económicos que están detrás de esos periodistas que [mienten] 4 cada día, en los grandes platós de televisión, sobre las fuerzas políticas, incluida la mía. [Eso incluye también al señor Antonio García Ferreras] 5. (Rumores). Creo que compartirá conmigo que a muchas nos sorprendió que usted fuera a darle una entrevista a [un periodista corrupto] 6 que, como hemos sabido a través de los audios, conspiró no solo contra nosotras, sino que conspiró contra usted y contra su mujer. A mí me hubiera gustado mucho que usted le dijera algo, que le pidiera, por lo menos, que rectificara lo que hizo —‌y no lo digo solo por usted personalmente, sino también por nosotras y por la democracia española—, porque si usted va a un plató de televisión y no le dice nada a un periodista que ha conspirando con el comisario Villarejo contra usted y contra su mujer, el problema es que mucha gente acaba pensando en España que hay gente que no se presenta a las elecciones que manda más que el presidente del Gobierno, y eso no lo podemos permitir, no se lo puede permitir la democracia española. Hay que atar en corto también a los periodistas corruptos. (Varias señoras y señores diputados: ¡Hala!—Protestas.—Aplausos). Es que la corrupción periodística es parte del problema fundamental democrático que tenemos en este país. Yo sé que no les gusta, pero es así. (Rumores). Y, por supuesto, me parece imprescindible que abordemos, de una vez por

3  Palabras retiradas por la Presidencia, de conformidad con el artículo 104.3 del Reglamento de la Cámara. 4 Ídem. 5 Ídem. 6 Ídem.

todas, el enorme problema del precio de la vivienda que tenemos en nuestro país. Nosotras no pensamos que sea una buena noticia que BlackRock invierta miles de millones en nuestro sector inmobiliario. Si BlackRock gana, lo que está claro es que la gente de nuestro país va a pagar más dinero por su alquiler y por su hipoteca. Yo lo tengo claro: no se puede estar del lado de BlackRock y del lado de los inquilinos y las inquilinas al mismo tiempo; no se puede estar del lado de BlackRock y, al mismo tiempo, de la gente que paga una hipoteca. Para eso hay que atarles en corto. Es fundamental. (Rumores). Tampoco les gusta que nos metamos con los fondos buitre. (Aplausos). No están en el uso de la palabra. Si me dejan, termino enseguida. (Continúan los rumores).

Presidencia. Silencio, por favor. Señora Belarra, tiene que ir terminando.

Ione Belarra Urteaga

PodemosDiputada.Página 43Vídeo

Sí, gracias. Decía que necesitamos una ley que nos permita luchar contra la especulación inmobiliaria y que nos permita que los fondos buitre limiten su capacidad de acción y que las casas sean para lo que son, para vivir, para que viva la gente en sus barrios y en sus ciudades. Necesitamos, presidente —‌y termino ya— acciones concretas, porque ustedes, lamentablemente, llevan casi un año más preocupados por los titulares y sin ser capaces de aprobar una triste ley. Muchas gracias. (Aplausos.—El señor Tellado Filgueira pide la palabra).

Presidencia. Muchas gracias, señora Belarra. Señor Tellado, ¿por qué me pide la palabra?

Miguel Tellado Filgueira

PPDiputado.Página 43Vídeo

Gracias, presidenta. Sobre la base del artículo 72, ruego que haga uso de las facultades que le asisten para moderar el debate, toda vez que se ha insultado a periodistas con nombres y apellidos. Usted debe llamar al orden a la diputada que lo ha hecho. Además, tiene la obligación, como presidenta de esta Cámara, de retirarlo motu proprio, si es que ella no lo hace, del Diario de Sesiones. Si usted no lo hace, será responsable la diputada que lo ha hecho, pero también usted por consentirlo. Ejerza de presidenta, por favor. Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señor Tellado, por sus explicaciones. No necesitamos tener un tono amenazante con la Presidencia del Congreso de los Diputados. (Aplausos.―El señor Tellado Filgueira pronuncia palabras que no se perciben). Sé perfectamente cuáles son mis funciones. He hablado con los diferentes portavoces… (Protestas). Un poquito de silencio y de educación, señor Tellado; no iría mal. (El señor Tellado Filgueira: ¡Hágalo!―Aplausos). Sé perfectamente cuáles son mis funciones, mis atribuciones. He hablado ―lo he dicho antes en una intervención del portavoz del Grupo Socialista, el señor López― con los diferentes grupos parlamentarios sobre el necesario decoro de la Cámara. He dicho que se revisará lo que ustedes digan. Pero lo que ustedes digan es responsabilidad de cada uno de ustedes. (Rumores). Si nadie insulta, no se tendrá que retirar ningún insulto. Y, efectivamente, esas palabras también se revisarán. Pero les hago una solicitud a todos ustedes, que he hecho muchísimas veces: es necesario guardar el decoro que se merece esta Cámara, por los ciudadanos y las ciudadanas de este país y por una mejor democracia. Y, sí, revisaremos las palabras que se han dicho durante todo este debate y las retiraré. Pero eso no arregla el que sigan insultando, si nadie se sigue comportando como toca en esta Cámara parlamentaria. Muchísimas gracias. (Aplausos). Tiene la palabra el señor Rego Candamil por un tiempo de cinco minutos y medio.

Néstor Rego Candamil

BNGDiputado.Página 43Vídeo

Obrigado, señora presidenta. Moi boa tarde. Señor presidente, a diferenza dos discursos tóxicos da dereita e ultradereita bicéfala que hoxe escoitamos aquí, comezo por cuestións que preocupan á xente no meu país, especialmente en relación coa vontade real de cumprimento dos compromisos establecidos por este Goberno coa Galiza. Vostedes decidiron non elaborar os orzamentos do ano 2024 e manter prorrogados os de 2023. Agora, iso nin pode nin debe implicar deixar de cumprir os acordos establecidos. Hoxe na Galiza preocupa especialmente o impulso ós investimentos e infraestruturas viarias e ferroviarias que non poden esperar. Estamos a falar, por exemplo, da implantación do tren de proximidades, da modernización das liñas A

Coruña-Ferrol, A Coruña-Lugo ou Vigo coa fronteira portuguesa para conectar coa alta velocidade de Portugal no ano 2030.

Tamén de outras medidas recollidas no acordo de investidura, desde a posta en marcha de xulgados de violencia de xénero até aplicar xa os novos descontos e bonificacións na AP-9 e na AP-53, aínda que xa lle advirto que a sociedade galega reclama agora de forma clara e contundente poñer fin á concesión da AP-9 para pasar a ter unha autoestrada do Atlántico galega e libre de peaxes unha vez que a Unión Europea ditaminou que a prórroga de 25 anos de concesión realizada polo Partido Popular de 2013 até 2048 é ilegal. Queremos colocar un punto e final xa a esta discriminación dunha vez por todas.

Preocúpanos tamén a falta de sensibilidade do Goberno español coa frota pesqueira e, moi particularmente, pola insistencia en implantar polígonos industriais de produción de enerxía eólica nas nosas costas, na costa galega. Unha vez máis, reclamamos retirar os plans de ordenación dos espazos marítimos e non antepor os intereses das grandes eléctricas ó futuro dun sector como o pesqueiro, o marisqueiro e a industria derivada, que é fundamental na costa da Galiza.

No Consello Europeo, e en resposta ás masivas mobilizacións do sector, acordaron flexibilizar as exixencias burocráticas das explotacións agrarias e gandeiras e estableceron un vago obxectivo de garantir prezos xustos para a produción agrogandeira. Non nos parece suficiente. Levamos tempo advertindo que a Lei da Cadea Alimentaria non está a funcionar, non serve para garantir que produtores e produtoras non teñan que vender por debaixo dos custos de produción e é preciso, por tanto, establecer os mecanismos para asegurar que se garantan realmente prezos xustos a todos os produtores e produtoras.

Tamén no Consello Europeo se falou da neutralidade climática e de descarbonización da industria. Nese sentido queremos salientar que a transición ecolóxica debe facerse con xustiza social e lembrar que na Galiza seguimos reclamando transición xusta para Meirama e As Pontes. Para iso é imprescindible que se recoñeza a capacidade de 1400 megavatios do nó de evacuación das Pontes e que se realice un concurso de transición xusta que garanta novos investimentos, novas actividades e novas oportunidades laborais nesa vila e nesa comarca.

Imprescindíbel tamén atender a situación crítica na que está de novo a factoría de Alcoa, que só pode achar unha solución a través da intervención pública, aínda que sexa temporal, é dicir, a adquisición por parte da SEPI para buscar un operador industrial fiábel e cun proxecto de futuro. Se hai diñeiro e vontade política para Telefónica, como acaba de facer o Goberno, non entendemos por que non pode habela para salvar unha industria dun sector estratéxico como o aluminio, que é fundamental na Galiza e na comarca da Mariña.

En relación cboas cuestións internacionais abordadas no Consello, máis unha vez reclamamos renunciar á política belicosa impulsada pola OTAN ó ditado dos Estados Unidos e apostar decididamente pola vía do diálogo e da negociación para conseguir paz xusta e duradeira. Tamén para Palestina. Xa non sorprende a posición hipócrita da Unión Europea en relación ós crimes de guerra e de lesa humanidade, ó xenocidio que está a cometer o sionismo en Gaza e Cisxordania e ó obxectivo evidente de limpeza étnica. Nin sequera unha leve condena despois de máis de 35 000 persoas mortas, despois de que Israel bombardease sen piedade escolas, universidades, hospitais, vivendas, campamentos de refuxiados e até a repartición de alimentos e axuda humanitaria.

O Estado español debe actuar con decisión. E, aínda que é tarde, está ben, é un paso o recoñecemento do Estado palestino, mais creo que todos sabemos, todas sabemos, que non é suficiente. Non se entende que se chame indefinidamente á embaixadora na Arxentina e se ameace con romper relacións diplomáticas con ese país e, no entanto, se manteña o silencio e a pasividade diante das accións criminais dos dirixentes sionistas. Deben romper relacións diplomáticas con Israel, a poder ser, antes de que o faga Israel, que xa retirou a súa embaixadora. Aplicar, efectivamente, un embargo de armas e comercial. Hai que reclamar o fin do Apartheid e da ocupación de toda a terra de Palestina e colaborar coa Corte Penal Internacional para que Netanyahu e a cúpula sionista paguen polos seus crimes. Esa é a mínima esixencia, non xa política, senón simplemente por unha cuestión de humanidade. O BNG reafirma o seu compromiso coa soberanía, a independencia e a paz para o pobo palestino.

E oia, señor Sánchez, hoxe aquí todas as forzas políticas dedicaron moito tempo a falar do seu período de reflexión de cinco días. Eu dedicarei moi pouco. Entendemos a denuncia do lawfare que, por certo, o soberanismo e a esquerda levan padecendo máis de corenta anos. O que non entendemos é que após esa reflexión se anuncie simplemente a continuidade sen explicitar ningunha medida, nin unha soa, que vaia adoptar o Goberno para atallar as políticas de crispación e de utilización espuria de medios ilícitos, privados e públicos, para o ataque ós adversarios políticos, moi particularmente, a utilización da Administración de Xustiza para ese obxectivo.

Por tanto, señor Sánchez, esperamos moito máis que un período de reflexión. É necesario desenvolver medidas de rexeneración democrática que garantan avanzar en dereitos e en liberdades, incluídos os dereitos colectivos das nacións que, coma Galiza, formamos parte do Estado español. Se non fora así, non poderá lamentar que alguén vexa o seu período de reflexión como unha manobra partidista nun momento de debilidade do Partido Socialista e do Goberno e será, infelizmente, unha oportunidade perdida para avanzar en democracia. Nós, o BNG, cremos que se pode e se debe facer. De vostede depende. Moito obrigado.

Gracias, señora presidenta. Buenas tardes. Señor presidente, a diferencia de los discursos tóxicos de la derecha y la ultraderecha bicéfala que hoy escuchamos aquí, comienzo por cuestiones que preocupan a la gente de mi país, sobre todo respecto a la voluntad real del cumplimiento de los compromisos contraídos por este Gobierno con Galicia. Ustedes decidieron no elaborar los presupuestos de 2024 y mantener prorrogados los de 2023, pero eso no puede ni debe implicar dejar de cumplir los acuerdos establecidos. Hoy en Galicia preocupa mucho el impulso de las inversiones viarias y ferroviarias, que no pueden esperar. Estamos hablando de la implementación de cercanías ferroviarias, de la modernización de las líneas Coruña-Ferrol, Coruña-Lugo o Vigo-frontera portuguesa para contar con la alta velocidad con Portugal en 2030. Y también de otras medidas recogidas en el acuerdo de investidura, como la puesta en marcha de juzgados de violencia de género o aplicar los descuentos y bonificaciones en la AP-9 y en la AP-53, aunque le advierto que la sociedad gallega reclama ya de forma clara y contundente que se ponga fin a la concesión de la AP-9, para tener una autopista del Atlántico gallega libre de peajes, ya que la Unión Europea dictaminó que la prórroga de veinticinco años de la concesión hecha por el Partido Popular desde 2013 a 2048 es ilegal. Queremos poner punto y final ya a esta discriminación de una vez por todas. También nos preocupa la falta de sensibilidad del Gobierno español con la flota pesquera, sobre todo por la insistencia en implantar polígonos industriales de producción de energía eólica en nuestras costas. Reclamamos de nuevo retirar los POEM y no anteponer los intereses de las empresas eléctricas al futuro de un sector como el pesquero, el marisquero y la industria derivada, que son fundamentales en la costa gallega. En el Consejo Europeo, y en respuesta a las movilizaciones del sector, acordaron flexibilizar los requisitos burocráticos a las explotaciones agroganaderas y establecieron un vago objetivo de garantizar precios justos para la producción. No nos parece suficiente. Llevamos tiempo advirtiendo que la ley de la cadena alimentaria no está funcionando, no sirve para garantizar que los productores no tengan que vender por debajo de los costes de producción. Es preciso establecer mecanismos para que se garanticen realmente precios justos para estos productores. También en el Consejo Europeo se habló de la neutralidad climática y la descarbonización de la industria. Queremos destacar en este sentido que la transición ecológica debe hacerse con justicia social. Y quiero recordar que en Galicia seguimos reclamando una transición justa para Meirama y As Pontes. Para eso es imprescindible que se reconozca la capacidad de 1400 megavatios del nudo de evacuación de As Pontes y que se haga un concurso de transición justa que garantice nuevas inversiones, actividades y oportunidades laborales en esta zona y en esta comarca. Es imprescindible también atender la situación crítica de la factoría de Alcoa. Solamente puede tener solución a través de la intervención pública, aunque sea temporalmente, es decir, la adquisición por parte de la SEPI para buscar un operador industrial fiable y con proyecto de futuro. Si hay dinero y voluntad política para intervenir Telefónica, no entendemos por qué no puede haberlo para salvar una industria de un sector estratégico, como es el aluminio, que resulta fundamental en Galicia, en la comarca de A Mariña. Respecto a las cuestiones internacionales abordadas en el Consejo, reclamamos nuevamente renunciar a la política belicista de la OTAN, al dictado de los Estados Unidos, y apostar por las vías del diálogo y la negociación para conseguir una paz justa y duradera, también para Palestina. No nos sorprende la posición hipócrita de la Unión Europea respecto de los crímenes de guerra y lesa humanidad o genocidio que está cometiendo el sionismo en Gaza y Cisjordania con el objetivo evidente limpieza étnica; ni siquiera una leve condena, después de más de 35 000 muertos, después de que Israel bombardeara sin piedad escuelas, universidades, hospitales, viviendas, campamentos de refugiados e incluso convoyes de reparto de ayuda humanitaria. El Estado español debe actuar con decisión. Aunque tarde, está bien, es un paso el reconocimiento del Estado palestino, pero creo que todos y todas sabemos que eso no es suficiente. No se entiende que se retire indefinidamente a la embajadora en Argentina y se amenace con romper relaciones diplomáticas con este país y, sin embargo, se mantenga en silencio y con pasividad ante las acciones criminales de los dirigentes sionistas. Deben romper relaciones diplomáticas con Israel ―a poder ser, antes de que lo haga Israel, que ya retiró a su embajadora―, aplicar efectivamente un embargo de armas y comercial. Hay que reclamar el fin de la apartheid y de la ocupación de toda la tierra de Palestina y colaborar con la Corte Penal Internacional para que Netanyahu y la cúpula sionista paguen por esos crímenes. Esta es la exigencia mínima, no solo política. Simplemente, es una cuestión de humanidad. El BNG reafirma su compromiso con la soberanía, la independencia y la paz para el pueblo palestino.

Señor Sánchez, hoy aquí todas las fuerzas políticas han dedicado mucho tiempo a hablar de su periodo de reflexión de cinco días; yo voy a dedicarlo muy poco. Entendemos la denuncia de lawfare, que, por cierto, el soberanismo y la izquierda llevan padeciendo desde hace más de cuarenta años. Lo que no entendemos es que después de esta reflexión solo se anuncie la continuidad, sin explicitar ninguna medida, ni una sola, que vaya a adoptar el Gobierno para atajar las políticas de crispación y utilización espuria de medios ilícitos privados y públicos para atacar a los adversarios políticos, y especialmente la utilización de la Administración de Justicia con este fin. Por lo tanto, señor Sánchez, esperamos mucho más que un periodo de reflexión. Es necesario desarrollar medidas de regeneración democrática que permitan avanzar en derechos y libertades, también en los derechos colectivos de las naciones que, como Galicia, formamos parte del Estado español. Si no se hace esto, no podrá usted lamentar que alguien vea su periodo de reflexión como una maniobra partidista en un momento de debilidad del Partido Socialista y del Gobierno, y, por desgracia, será una oportunidad perdida para avanzar en democracia. Nosotros, el BNG, creemos que esto se puede y se debe hacer: de ustedes depende.

Muchas gracias.

Presidencia. Muchas gracias, señor Rego. Tiene ahora la palabra la señora Valido García, también por un tiempo de cinco minutos y medio.

Cristina Valido García

Coalición CanariaDiputada.Página 46Vídeo

Señorías, señor presidente, Coalición Canaria ha compartido con la mayoría de esta Cámara las decisiones y posiciones que respecto a Ucrania y Palestina se han tomado. Hoy, desde luego, queremos decir que más importante que el reconocimiento del Estado palestino, que compartimos, es que se busque la fórmula para alcanzar un acuerdo de alto el fuego inmediato. Para nosotros esto es previo a cualquier otra disquisición.

Usted ha dicho que haremos todo lo que esté en sus manos por el cumplimiento de los derechos humanos, y quiero centrarme ahora en algo de lo que se habla poco, que es el Sahel, del que he oído muy pocas intervenciones. En el Sahel no se cumplen los derechos humanos. En el Sahel se está produciendo una matanza indiscriminada. En el Sahel no hay democracia ni se la espera, y la Unión Europea lo que está haciendo es marcharse. Ya lo dije una vez y lo voy a repetir: los canarios estamos más cerca de Mali que de Madrid y la crisis migratoria va a seguir creciendo, ante la absoluta desatención de Europa respecto de lo que allí está ocurriendo. Hemos recibido ya 13 000 personas en lo que va de año, pero fuentes muy autorizadas advierten de que lo que viene puede superar las 70 000. Señor Sánchez, Europa no está haciendo lo que puede y no está haciendo lo que debe. Han pasado dos meses de la visita de la comisaria de Interior europea a Canarias: ni acciones ni decisiones ni medidas que conozcamos. Bien por la visita, pero no ha tenido repercusiones. Igual que nosotros nos alegramos y, por supuestísimo, apoyamos la venida de menores palestinos para ser tratados en hospitales españoles —‌comparto con usted la expresión de que a la infancia hay que protegerla, haya nacido donde hayan nacido—, tengo que recordar que más de 5500 menores esperan en Canarias a que también Europa los atienda, que abra sus puertas y los acoja. Nosotros también queremos políticas exteriores coherentes, y por eso digo que, cuando hacemos políticas exteriores coherentes con las resoluciones del ámbito internacional, no nos podemos olvidar de que hay resoluciones, como la 690 de 1991, que hablan con claridad del derecho de los saharauis a elegir su futuro. ¿Por qué unas resoluciones sí y otras no? Esta es la pregunta que nos hacemos siempre.

Pero hoy quiero hablarle también de otras cuestiones que la Unión Europea no está atendiendo y quiero pedirle que usted personalmente trabaje en ellas, que pelee para que se entienda que la fragilidad de un territorio archipielágico, la fragilidad de las islas requiere medidas singulares. Canarias ha crecido en 400 000 habitantes en solo veinte años, y, a este paso, no tenemos territorio para tanta gente. No son posibles servicios públicos en equilibrio con tanta gente. No es posible conservar el medio con tanta gente. No podemos competir con las rentas europeas continentales, que llegan y adquieren viviendas a altísimos precios para poder pasar las vacaciones en su casa y luego hacer negocio con el alquiler vacacional. Nuestra gente no puede comprar y no puede alquilar. Nuestros médicos y nuestros profesores no pueden vivir cuando se los destina a cualquiera de las islas. Es fundamental que Europa entienda que necesitamos medidas diferentes, que eviten esta competencia en la que los residentes salimos perdiendo, y priorice la vivienda para los que vivimos allí.

Desde luego, es un tema muy urgente, pero también es importante que se aborde de una vez la excepción de las tasas verdes a los buques una vez que tocan puertos europeos. Si los buques que transitan por los muelles de Santa Cruz de Tenerife o de Las Palmas de Gran Canaria tienen que pagar por primera vez tasa cuando tocan Canarias y pagar doblemente cuando tocan suelo continental, todos esos buques acabarán siendo derivados a Tánger. La competencia es peligrosa para nosotros, muy peligrosa para nuestra economía, muy peligrosa para nuestro empleo.

Yo estoy muy de acuerdo, como decía el señor Feijóo, en que la gente está harta, y también estoy muy de acuerdo con el señor Rufián cuando dice que aquí estamos para ayudar a que la gente llene sus neveras, y voy a pedir a los grandes partidos, a los que se definen como eso, como grandes partidos, que hagan todo lo que esté en sus manos para acabar con los ventiladores que en tantas ocasiones han puesto en marcha dentro de sus fuerzas políticas, y que lo hagan para que a partir del próximo Pleno podamos notar alguna diferencia y escuchar discursos muy alejados de los que continuamos oyendo hoy. La gente no está para seguir escuchando estos discursos llenos de odio, llenos de insultos y carentes de soluciones. La gente no aguanta más. Dejen de trabajar para acabar con la dignidad de la actividad política.

Gracias.

Presidencia. Muchas gracias, señora Valido. Tiene ahora la palabra el señor Catalán Higueras, también por un tiempo de cinco minutos y medio.

Alberto Catalán Higueras

Diputado.Página 47Vídeo

Muchas gracias, señora presidenta. Señorías, muy buenos días. Señor presidente, muy buenos días.

Dicen que Luis XIV dijo: «El Estado soy yo», una frase apócrifa del llamado rey Sol que perfectamente podría haber adoptado el presidente del Gobierno tras sus cinco días de reflexión encerrado en la Moncloa, días en los que, por cierto, los exabruptos de sus correligionarios políticos no tardaron en llegar. Hasta los propios ministros, en un afán de defender a su presidente, imbuidos en ese papel de salvar al presidente Sánchez, hicieron declaraciones grandilocuentes de sumisión y obediencia inquebrantable a su amado líder. Hubo algún ministro, conocido por su incontinencia verbal, que llegó a calificarlo a usted como el puto amo; creo que le hacía un flaco favor. Y hubo otra ministra, que, eufórica, quizás porque se veía cogiendo el testigo, arengaba a las personas presentes en la calle Ferraz. Desde nuestro punto de vista, menudo papelón, señores ministros. Como le dijimos en su día al señor Marlaska, qué buenos vasallos hubiesen sido si hubiesen tenido buen señor. En Navarra, en esta carrera disparatada por la manipulación, por la confrontación y el enfrentamiento, se llegó a manifestar que se apostaba por una Navarra libre de derechas, que se estaba atacando a la democracia, que se estaba atacando a las instituciones y que había que regenerar democráticamente el país, nada más y nada menos. Todo le ha servido a este Gobierno ante los desmanes y, sobre todo, ante las campañas electorales que se han ido convocando para tapar sus vergüenzas. Como dijo el propio expresidente Zapatero, hay que tensionar al electorado, y esto ha sido una estrategia planteada por el Gobierno de España.

Hace unos años ustedes llegaron al Gobierno mediante una moción de censura, decían que era para acabar con la corrupción, y, sin embargo, al final han caído en sus propias redes. Señora vicepresidenta, un asesor de ministro llamando directamente a ministros, a presidentes de comunidades autónomas y a presidentes de sociedades públicas indicándoles o recomendándoles a qué empresa había que contratar: abuso de poder y tráfico de influencias en estado puro. Evidentemente, sabemos cuál ha sido la forma de gobernar de este Ejecutivo: la prepotencia y la soberbia y su acción basada siempre en la mentira, el engaño y la falsedad. Este Gobierno apuesta decididamente por enfrentar a la sociedad española, por levantar muros, por la polarización y dividir a los españoles en buenos y malos. Eso sí, siempre son ellos los buenos. Podríamos recordar cómo algunos socios de Gobierno hablaron en su día de que los escraches eran jarabe democrático cuando se realizaban a otras formaciones políticas. Ustedes están hablando de manera especial durante las últimas semanas de corrupción, bulos, fango, de la máquina del fango, del insulto y de la descalificación, pero, como siempre, de los demás, no de los propios. Bastaría recordar todas las barbaridades que se han dicho por parte de dirigentes del Partido Socialista en esta Cámara hacia miembros de otras formaciones políticas, bastaría recordar cómo ha habido socialistas que han defendido romper la libertad de los medios de comunicación para expresarse libremente o, incluso, acabar con la independencia del Poder Judicial. Señorías, si es cuestión de elegir, de enmarcar y de ensalzar cartas dirigidas a la ciudadanía, no serán en ningún caso las enviadas o las hechas públicas por el presidente del Gobierno tanto a la ciudadanía española como a los propios militantes del Partido Socialista; habrá otras que se podrán elegir, y nosotros elegiríamos una que, por su sinceridad y sobre todo por su aportación a la sociedad, debiéramos tener siempre muy presente, y es la que escribiera la madre de Joseba Pagazaurtundua, asesinado por ETA, denunciando la deriva del Partido Socialista y su connivencia con los herederos políticos de ETA. ¿Recuerda, señor López? «Harás y dirás muchas más cosas que me helarán la sangre». ¡Qué razón tenía!

Señorías, como en el cuento El rey está desnudo, lamentablemente en este país tenemos un presidente que está desnudo, desnudo de principios, de valores y, sobre todo, de credibilidad. Sus socios lo saben y se están aprovechando de esa circunstancia. Sus correligionarios políticos también lo saben, pero no se atreven a decírselo, señor presidente. Ya sabe aquello de que el que se mueve no sale en la foto. Y, si no, que se lo pregunten a los socialistas aragoneses. Y, mientras tanto, señorías, los verdaderos problemas de los ciudadanos españoles siguen sin ser afrontados: el acceso a la vivienda, la educación de calidad, las listas de espera, la pérdida del poder adquisitivo de los salarios, el desempleo y sus desorbitantes números, somos líderes en desempleo juvenil. Y podríamos hablar también de otras cuestiones vinculadas a la Comunidad Foral de Navarra, por ejemplo de tres infraestructuras fundamentales, como el canal de Navarra, cuya segunda fase todavía tiene sin resolver las alegaciones, después de catorce meses, o el corredor navarro de alta velocidad y la autovía a Madrid. Mientras tanto, señorías, el Gobierno perdido en corruptelas, en estrategias partidistas y absurdas y, sobre todo, buscando el enfrentamiento y la confrontación de cara a las próximas elecciones europeas, como previamente fue con las catalanas y antes con las vascas. Así no, señor presidente; así no, señores del Gobierno. Así no se gobierna un país.

Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señor Catalán. Por el Grupo Parlamentario Socialista, tiene la palabra el señor López Álvarez por un tiempo de veinte minutos.

Patxi López Álvarez

PSOEDiputado.Página 48Vídeo

Buenos días, presidenta. Egun on guztioi. Muchas gracias, presidente, por esta nueva comparecencia. Gracias por la comparecencia, pero, sobre todo, muchas gracias por ser un presidente valiente, por ser un presidente que no se esconde (aplausos), que se enfrenta a los problemas y que arriesga para solucionarlos. Lo hizo en Cataluña y acertó, y lo hace hoy anunciando el reconocimiento del Estado de Palestina, y estamos convencidos de que también está acertando en este momento. Fue la voz de cientos de miles de catalanes y catalanas que querían acabar con la confrontación y abrir un nuevo tiempo, y hoy vuelve a ser la voz de millones de españoles y de españolas que quieren respuestas de paz en medio de un conflicto bélico, porque ya sé que hay muchos que intentan manipular la verdad, pero reconocer el Estado de Palestina no es estar en contra de Israel, es estar en contra del asesinato indiscriminado de miles y miles de inocentes. Reconocer el Estado de Palestina no es estar a favor de Hamás, a la que hemos condenado una y mil veces, no es estar a favor de ningún tipo de terrorismo, es estar a favor de buscar soluciones pacíficas a los grandes problemas, que algunos solo quieren resolver mediante invasiones y destrucciones, por encima del derecho internacional. Ya sabemos, señor Feijóo, que usted se reunió a todo correr el lunes con las ONG que actúan en la zona, cosa que no había hecho nunca antes, pero ya no nos vale que ahora venga a decirnos que lo prioritario es la ayuda a las víctimas, porque hasta el día de hoy nunca han nombrado ni una sola vez a las víctimas inocentes palestinas; ni una sola vez, repase. (El señor Núñez Feijóo hace signos afirmativos.—Aplausos). No. Además, no hay ayuda que sirva si no se acompañan de decisiones políticas que permitan terminar con la violencia. No vale decirles ahora a las ONG que el PP va a multiplicar las ayudas allí donde gobiernan, porque multiplicar el cero es cero y cero es lo que destinan ustedes en la mayoría de sus comunidades a la cooperación. Ustedes se cargaron todas las líneas de cooperación en buena parte de sus comunidades y ahora vienen a contar cuentos para lavarse la cara. Pero es que ninguna ayuda humanitaria será eficaz en las condiciones que se han impuesto a los palestinos en Gaza y a los que hacen todo lo posible para ayudarles: asesinatos de trabajadores humanitarios, ataques a instalaciones de Naciones Unidas, bloqueo de los pasos para que no llegue la ayuda. Negar el derecho a la condición de Estado al pueblo palestino no haría más que prolongar una crisis humanitaria sin precedentes. Por eso no nos vale decir aquello de que lo hagan otros antes. Hay momentos en los que hay que abrir caminos, hay momentos en los que hay que utilizar nuestra soberanía como país y decidir, y estamos convencidos de que serán otros los que vengan detrás. Un Gobierno digno tiene que estar a la altura de su país, y este Gobierno está a la altura de la voluntad pacífica y pacifista de los españoles y de las españolas, a la altura de la solidaridad de nuestra sociedad, a la altura de los cooperantes, que arriesgan su vida para ayudar a los que más sufren las consecuencias de las guerras, a la altura de lo que exige el derecho internacional y a la altura de lo que implica la defensa de los derechos humanos.

Por eso, presidente, muchas gracias por tu valentía y gracias por representarnos tan bien (aplausos), por representarnos tan bien en un tiempo muy convulso y complejo, en un tiempo en el que estamos llamados a mantener un enorme combate político e ideológico. Y hay dos hechos que ejemplifican muy bien esto que digo: las elecciones en Cataluña, que significan el triunfo de la política, y la reunión de la internacional ultraderechista en Madrid, que nos pone delante de lo que cualquier demócrata tiene que combatir ideológicamente. Parece que han pasado meses desde las elecciones catalanas, pero hace escasamente diez días que fueron, y el Partido Socialista tuvo un triunfo incontestable, que refleja de manera clara lo que ha querido decir la sociedad catalana. El señor Feijóo ha dicho en esta tribuna que no podemos felicitarnos por el resultado. Eso sí, él está exultante por tener el mismo porcentaje que le mantiene en la irrelevancia en Cataluña y en la oposición aquí, en España. (Aplausos).

Yo le voy a llevar la contraria, porque lo primero que quiero hacer es felicitar a los socialistas catalanes por su trabajo en todos estos años, y a Salvador Illa y al presidente Pedro Sánchez porque sin su liderazgo no hubiera sido posible abrir este nuevo tiempo en Cataluña. (Aplausos). Y quiero dar especialmente las gracias a los socialistas que en todos los rincones de España por defender nuestras propuestas han tenido que soportar insultos, amenazas y agresiones durante demasiado tiempo y que el domingo, viendo los resultados electorales, pudieron decir bien alto que era por esto. Y ya sé que no les gusta la frase, pero la voy a repetir varias veces: Teníamos razón, teníamos razón. (Aplausos). Ahora se abre un nuevo tiempo que da respuesta al mayor problema que nos encontramos cuando llegamos al Gobierno, que era el conflicto en Cataluña. Teníamos razón y toda la política del Gobierno ha confluido en este momento, y no solo la que tiene que ver directamente con el procés, no solo los indultos, la sedición, la amnistía, no, también toda la política que ha hecho de España un país atractivo, un proyecto compartido de progreso colectivo en el que todos y todas desde nuestra diversidad podemos sentirnos más o menos cómodos, y todo esto se ha conseguido con política. Teníamos razón, porque sabíamos y sabemos cómo y dónde queremos llevar a España. Tenemos un proyecto que tiene tres ejes: avances sociales, más derechos, más libertades, más Estado del bienestar, más servicios públicos; progreso económico, que se redistribuye de manera justa, y convivencia, convivencia respetando lo que cada uno piensa y lo que cada uno siente; un proyecto de país y enfrente solo había vacío y descalificaciones.

Rompíamos España y la realidad es que está más unida que nunca. Cuando gobernaban ustedes, señores del PP, más de la mitad de los catalanes se querían ir de nuestro país; ahora la mayoría se quiere quedar. Nos vendíamos al independentismo. Pues saquen la conclusión: cuando gobernaban ustedes, los independentistas tenían grandes mayorías absolutas; ahora, por primera vez en cuarenta años ―¡en cuarenta años!―, no llegan ni de lejos a esas mayorías. La amnistía se iba a cargar el estado de derecho, la democracia, nuestro país entero, pues en Cataluña ni los suyos han hablado de amnistía porque han asumido que funciona y que les ha venido bien incluso a ustedes. Les ha venido tan bien que quizás alguien de los que se sientan por ahí (señalando a la bancada del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso) debiera explicarnos cómo han pasado de ese afán por usar el Senado para sus intereses particulares, montando un conflicto de atribuciones con el Congreso por primera vez en la historia, a acabar la semana pasada en el Pleno más caro que ha habido nunca, renunciando a ese conflicto porque sabían que no tenía ningún recorrido constitucional; pura utilización, pura manipulación, puro teatro, jugando con una institución como el Senado. (Aplausos). Por eso, después de haber tenido que soportar todo lo que dijeron de algunos letrados de esta Cámara, después de ir a la Comisión de Venecia, después de airear informes que eran panfletos partidarios, después de desearnos todos los males del infierno, ahora, que ha terminado su pantomima, ¿va a dimitir alguien? Porque ustedes pidieron más de veinte dimisiones. ¿Ahora alguien va a pedir excusas a todos los que insultaron por no seguir su doctrina? ¿Va alguien a asumir responsabilidades? Son preguntas retóricas, ya sabemos que no. Pero, señorías, teníamos razón: ha ganado la política. (Aplausos). Ha ganado el que no insulta, el que demuestra respeto y educación, el que dialoga y busca entendimientos, el que ha hecho propuestas para Cataluña y para España; ha ganado Salvador Illa.

Ayer le escuché a usted, señor Núñez Feijóo, pedir a Pedro Sánchez una campaña de propuestas y no de montajes. Será broma, ¿no?, porque la última vez que usted ha podido presentar propuestas ha sido en Cataluña y resulta que solo apareció por allí para cuestionar a su propio candidato y para copiar el discurso xenófobo de VOX, para nada más, ni una sola idea en positivo ni una sola propuesta para construir algo. Vacío, retroceso y enfrentamiento. (Rumores). Enfrentamiento, sí. Vuelven a salir a las calles este fin de semana ―aquí ha hecho usted publicidad de ese acto en contra de la amnistía― en contra de esas políticas que han funcionado y que han traído convivencia y reencuentro en Cataluña. Estarán encantados de haberse conocido y de encontrarse en Madrid, pero ahora ya no se pueden esconder. Después de lo que ha dicho la inmensa mayoría de los catalanes y de las catalanas, ahora saben perfectamente que eso simplemente es enfrentar, enfrentar territorios y enfrentar a unos ciudadanos contra otros. Es buscar votos en la confrontación, en la bronca y no en la solución. La cuestión es, ¿de verdad creen que esta es la forma de ganar? ¿De verdad creen que la única forma que tienen ustedes de llegar a gobernar es enfrentar, es fracturar la convivencia? Pues ¡qué tristeza más grande! ¡Qué tristeza más grande! Pero desgraciadamente no es la única. Hoy ya sabemos que la democracia tiene enemigos muy poderosos, enemigos que buscan socavar los cimientos sobre los que se asienta el sistema democrático, y utilizan eslóganes muy llamativos: la justicia social es una barbaridad, porque, claro, empodera a los pobres y se nos suben a las barbas. El feminismo es un abuso, porque da poder a las mujeres y acaban queriendo mandar. El cambio climático es un timo progre, porque salvar al planeta no es más que una excusa para limitar nuestras ganancias. Los inmigrantes son delincuentes y terroristas que vienen a robarnos y a violar a nuestras hijas; eso sí, menos los que cuidan a mis niños y a mis padres porque yo no tengo tiempo. (Aplausos). Europa es un reducto de rojos, y España ni te cuento, tantos derechos y tantas libertades acaban con nuestros negocios. Y hablando de negocios, la paz es un mal negocio. Por eso, apoyamos a los que no respetan el derecho internacional y matan indiscriminadamente. ¡A dónde vamos a parar! Estas son ideas, estas son proclamas que van en contra de todo lo que son los pilares sobre los que se asientan las democracias de los países avanzados, es decir, son un ataque frontal contra la democracia. Y buena parte de los que pregonan estas ideas estuvieron el domingo en Madrid, y ante esto no caben medias tintas. Aquí no cabe ni la neutralidad ni la equidistancia, primero, por lo que supone de conflicto diplomático. Uno no puede aceptar que vengan a su casa a insultarle. No podemos permitir que se venga a España a reírse de un Estado soberano, ni a estar con el rey ni a estar con el Gobierno, solo en el aquelarre ultraderechista. No es la mujer del presidente, es el respeto que merecen nuestras instituciones (aplausos) y, si no lo entienden así, es que tienen un problema, un déficit sobre lo que significa el respeto institucional. Este conflicto diplomático tendrá el recorrido que le corresponda porque estamos hablando de un hecho muy grave, pero lo que ha sido lamentable, señor Feijóo, ha sido su respuesta, ha sido ser equidistante o, peor, disculpar los insultos de Milei y no defender las instituciones de su país. Mire, casi se lo tengo que agradecer. Casi se lo voy a agradecer, porque una vez más nos demuestra la diferencia entre ustedes y nosotros (aplausos); la diferencia entre la dignidad de un presidente como José Luis Rodríguez Zapatero (rumores), que, a años luz de distancia ideológica, defendió a Aznar como presidente elegido por los españoles frente a los insultos de un mandatario extranjero, y la indignidad de quien defiende al ultraderechista Milei con sus barbaridades y sus insultos frente al presidente legítimo de su país. (Aplausos). Gracias por demostrarnos la diferencia, y lo hacen porque siguen pensando que todo vale. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Socialista, puestos en pie). Gracias. Lo hacen porque piensan que todo vale, pero lo que demostró es que no está a la altura de su país. Por cierto, hablando de lo del domingo, ¿nos puede decir qué piensa cuando su socio dice que hay que echar a patadas y correr a gorrazos al presidente y al Gobierno legítimo? ¿Le parece bien? ¿Le parece normal? Es hora ya de desterrar ese lenguaje lleno de violencia. Es hora de desterrar los discursos de odio porque el odio solo genera odio y la violencia verbal alimenta la violencia en la calle y estamos viendo en toda Europa sus consecuencias. Aquí ya las hemos sufrido en nuestras propias carnes y de ninguna manera, ni por activa ni por pasiva, podemos permitir su propagación. Por eso, ¿va a hacer algo el PP? ¿Va a romper con quién hace estos discursos o van a seguir siendo socios de ese odio? Piensen y rectifiquen de una vez. Vinieron a nuestra casa a insultarnos. Vinieron a España porque somos la referencia de todo lo que odian, porque representamos todo lo que quieren destruir, y es que España demuestra que se puede crecer económicamente más que nadie y hacer justicia social a la vez, redistribuyendo los beneficios del crecimiento y no abandonando a nadie.

España demuestra que los trabajadores y las trabajadoras pueden tener salarios más altos, más dignos, más derechos y aumentar la competitividad y la productividad a la vez creando empleo como nunca en la historia. España demuestra que se puede mejorar el Estado del bienestar y reforzar los servicios públicos y, además, reducir el déficit. España demuestra que las políticas feministas, las políticas de igualdad, no son solo políticas de justicia, sino que hacen que crezcamos más y mejor. Por cierto, no vamos a parar hasta que la foto oscura de los empresarios con Milei el otro día sea una reliquia del pasado y haya tantas mujeres como hombres (aplausos) ostentando el poder en este país, también el económico. España demuestra que podemos seguir aumentando derechos y libertades, porque todavía hay personas y colectivos que tienen dificultades y sufren discriminaciones, y que eso no implica ningún problema para nuestro progreso, al revés: mayor integración, mayor progreso. España demuestra que un país se hace fuerte desde la suma de los distintos, sin expulsar a nadie, sin excluir a nadie, sin marginar a nadie, y todo esto lo ha conseguido este Gobierno progresista liderado por Pedro Sánchez. España desmonta todas las proclamas de la ultraderecha mundial, y por eso somos el objetivo. Saben que si tumban al Gobierno de España no habrá prácticamente en toda Europa un referente que se oponga con tanta claridad, con tanta contundencia, a esas tesis y a esos propósitos de la ultraderecha. Por eso, no vamos a consentir que nadie que no sean los ciudadanos y las ciudadanas con sus votos acabe con este Gobierno, del que estamos tremendamente orgullosos. (Aplausos). Lo vamos a defender con uñas y con dientes. Pero no nos equivoquemos, esto no va solo de este Gobierno, esto va de democracia, esto va de unos señores que se quieren cargar todo lo que tanto nos ha costado construir. Por eso —‌esto entiéndanlo muy bien, señorías del PP, aunque sabemos que seguirán manipulando lo que decimos—, los que siempre hemos construido puentes para el entendimiento (risas), incluso en medio de sus risas y en medio de sus insultos y descalificaciones cuando hemos abierto una mesa de diálogo, por ejemplo, en Cataluña —‌ya sabemos que hablar, mucho, pero hacer, poco—, nosotros, que hemos construido siempre puentes, sabemos —‌por eso digo que lo entiendan bien— que en ocasiones hay que levantar muros, sí, hay que ser diques de contención, porque hay que contener algunas mareas que lo que quieren es acabar con lo que hay detrás de esos diques, que es la democracia. La pregunta es, ¿estamos todos en contener a los destructores de la democracia o estamos en gobernar con ellos y alimentarlos? Porque verán, señorías del Partido Popular, el señor Feijóo ha tenido el cuajo de hablar aquí de fantasmas refiriéndose al Grupo Socialista y al Gobierno. Ustedes viven entre fantasmas, fantasmas que quieren mantener vivos en beneficio propio —‌ETA, el procés—, les encanta, pero el verdadero fantasma que recorre toda Europa es el nacional populismo de ultraderecha, ese es el gran peligro para las democracias europeas, y ante ese fantasma, ante ese peligro real, ustedes nada de nada, silencio y connivencia.

Una vez más nos tenemos que hacer la pregunta: ¿a qué vino usted a la política nacional, señor Núñez Feijóo? Dijeron que venía a moderar ciertos comportamientos, a centrar a su partido, a desterrar el insulto, y lo único que ha hecho ha sido abrazarse a lo más extremo, a lo más reaccionario de la política. Repito, quien fortalece a la ultraderecha, quién alimenta ese fantasma que recorre Europa, es quien pacta con ellos, quien gobierna con ellos y quien asume sus discursos, y esos son ustedes, que alimentan la máquina del fango. Hoy lo han venido a hacer aquí, han venido a propagar basura en forma de cien preguntas, basura incompatible con cualquier sistema democrático: acusar sin pruebas, ensuciar por estrategia política, atacar de manera impúdica sin indicios, sin datos que se sostengan, al presidente y a Begoña, su mujer, en contra incluso de la investigación de la Guardia Civil, intentar que sea el inocente y no el acusador el que tenga que demostrar su inocencia. Eso es extender el fango. No le gusta, ¿no? No le gusta que hablemos de la máquina del fango. Demuestre que es mentira, porque con todo lo que usted asegura sobre el presidente y su entorno, con todo lo que dice que está demostrado, con todo lo que nos ha soltado aquí, ¿por qué no va a los tribunales? Porque lo contrario es fango. Cuando suben a esta tribuna a lanzar acusaciones falsas, sin pruebas, sin datos, solo a ensuciar, es fango. Cuando acuden a las instituciones, al Constitucional, al tribunal de competencias, a algunos letrados, y no les dan la razón, ¿respetan esas instituciones? No, las atacan y las desprestigian. Pues eso es fango. Cuando financian digitales para hacerse eco y extender las noticias falsas y los bulos que publican inundándolo todo de mentiras, eso es fango. Cuando se aplaude a organizaciones como Manos Limpias, que atacaron incluso a su querida Casa Real, eso es fango. (Protestas). Cuando uno no pone encima de la mesa ni una sola propuesta, cuando en esta tribuna no se aporta ni una sola idea, solo se busca regodearse en el fango. La máquina del fango existe y alguno de ustedes está al mando, pero los socialistas hemos puesto pie en pared. La política de verdad no es fango, la política de verdad no es odiar al adversario, no es insultar y descalificar, la política de verdad hoy está en un presidente y en un gobierno valiente, la política de verdad hoy está en el Estado de Palestina, la política de verdad está en abrir un nuevo tiempo en Cataluña, la política de verdad hoy está en este lado de la Cámara (señalando al Grupo Parlamentario Socialista).

Muchas gracias. (Prolongados aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Socialista y de los miembros del Gobierno, puestos en pie.—El señor Figaredo Álvarez-Sala pide la palabra).

Presidencia. Muchas gracias, señor López. Señor Figaredo, ¿por qué pide la palabra?

José María Figaredo Álvarez-Sala

VoxDiputado.Página 52Vídeo

Señora presidenta, por el artículo 71.3, por alusiones directas efectuadas a VOX por el Grupo Socialista, que nos ha llamado xenófobos y destructores de la democracia. No sé si estas son referencias perfectamente moderadas. Espero que, ya que la medida de borrarlas del Diario de Sesiones no tiene ninguna efectividad, por lo menos por el artículo 103 del Reglamento llame al orden de forma explícita al portavoz socialista.

Muchísimas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señor Figaredo. Sumaremos su petición de revisión a las otras que ya se han planteado por diferentes portavoces parlamentarios. (Protestas). Tranquilidad. Suspendemos la sesión cinco minutos. (Pausa) Señores y señoras diputados, si ocupan sus escaños reanudamos la sesión. Tiene la palabra el presidente del Gobierno. Cuando quiera. (Aplausos).

Pedro Sánchez Pérez-Castejón

GobiernoPresidente del Gobierno.Página 52Vídeo

Muchas gracias, señora presidenta.

Señorías, lo que decimos y hacemos en este hemiciclo tiene efecto en las calles. Ahí fuera hay gente que nos escucha, que se asoma a este hemiciclo para seguir los debates, y siempre habrá alguien que se sienta legitimado para ir más allá: a elevar el tono, a pasar de las palabras a los hechos, a convertir el discurso del odio en violencia física y psicológica contra quienes piensan de forma diferente a ellos. La víctima puede ser un diputado. De hecho, ha habido medios de comunicación o pseudomedios de comunicación que han señalado a todos los diputados y diputadas del Partido Socialista, por ejemplo, que apoyaron la ley de amnistía. Puede ser un diputado o una diputada; puede ser un o una periodista; puede ser también un concejal de pueblo; puede ser un intelectual; puede ser un vecino o, incluso, puede ser un familiar. Existen varios estudios, hay evidencia científica que demuestra que hay una relación causal entre la crispación política y la crispación social —l‌a hay—, que la violencia en las instituciones alimenta la violencia en las calles, y por eso creo que debemos ser extremadamente prudentes y responsables cuando subimos a esta tribuna. Yo, en mi intervención, señorías, he apelado al respeto y a la moderación. He invitado a sus señorías a bajar el tono, a no atacarnos en el plano personal ni azuzar la confrontación entre grupos sociales con mentiras, con difamaciones y con bulos. En suma, a no contribuir a esa ola de polarización que vive Europa, señorías, y que se ha traducido ya en más de 2700 ataques a servidores públicos en países con democracias tan consolidadas como Alemania o como Francia, en asaltos a sedes de partidos políticos en España, fundamentalmente del Partido Socialista Obrero Español durante todos estos meses después de la investidura, y en un intento nada más y nada menos que de magnicidio en Eslovaquia.

Les he invitado a hablar de políticas, señorías, no de políticos, porque, al fin y al cabo, para eso nos eligen los españoles y para eso nos pagan los españoles. Sin embargo, señor Feijóo, usted ha hecho caso omiso a mi invitación, ha vuelto a hacer lo de siempre, una intervención vacía en contenido y llena de injurias —¡el que venía a no insultar!—, el fango, en definitiva. Ninguna propuesta para mejorar la vida de los ciudadanos, ninguna idea para reforzar la política exterior de nuestro Gobierno. Hoy en día —‌y ya es la una y media—, España no sabe si el Partido Popular apoya o no el reconocimiento del Estado palestino. (Aplausos). No lo sabemos, no ha quedado claro en su intervención, señor Feijóo. Lo que hace es limitarse a despreciar bajo el absurdo pretexto de que todo lo que hacemos responde solo a impulsos personales. Otra calumnia más; por cierto, copiada de su socio, el señor Abascal, y de sus amigos ultras. Es una pena, señor Feijóo. Insisto, tiene usted que responder a una pregunta que creo que es bien sencilla, sí o no. ¿Están a favor del reconocimiento del Estado de Palestina, sí o no? Yo creo que la respuesta es bien clara. Hemos escuchado a su socio de gobierno decir que no. Hemos escuchado a la señora Ayuso y al señor Aznar decir que tampoco, que no existe. Pero ¿qué piensa el que ahora mismo está dirigiendo el Partido Popular? ¿Reconoce o no el Estado de Palestina?

Mire, ya he dado explicaciones claras sobre mi pareja. Lo vuelvo a repetir, ella es una profesional de primera que no ha hecho nada irregular ni reprochable, pero a usted eso no le importa. Como tampoco le importa lo que haya dicho la Audiencia Nacional o la Fiscalía o la Oficina de Conflicto de Intereses o la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil. A usted no le interesa la verdad. Solo le interesa la destrucción del adversario político. Le interesa aferrarse a la ―si me permite― vacua idea de poder ganar en periódicos y tribunales lo que no pudo ganar en las urnas el pasado 23 de julio. Ese es, en realidad, el único horizonte político que usted puede vender a los suyos para que no le saquen del cargo, como hicieron con su predecesor, el señor Casado.

Si lo pensamos un segundo ―y creo que esta reflexión merece la pena también que la compartamos con el resto de la ciudadanía― es bastante triste, y diría que bastante preocupante, que el jefe de la oposición, alguien que se las daba de moderado y de hombre de Estado, que no venía a insultar, hoy solo proyecte un camino ante sí que consiste en tratar de tumbar con bulos mediáticos y crispación social a un gobierno democrático elegido por las urnas que, además, le está dando al país los mejores resultados económicos, sociales y medioambientales que se han visto en décadas. (Aplausos). Resolviendo problemas heredados, señoría, de ustedes, además, exacerbados, como es el conflicto territorial en Cataluña. A mí me ha resultado esperpéntico ver que usted y algunos de sus responsables políticos poco menos que se entristecían porque haya ganado las elecciones Salvador Illa y el independentismo no haya sumado una mayoría parlamentaria. (Rumores). Ustedes prefieren que gobierne Cataluña Puigdemont a que lo haga Salvador Illa durante los próximos cuatro años. Y ya le digo que será Salvador Illa quien gobierne Cataluña durante los próximos cuatro años. (Aplausos). Este es para mí el verdadero drama. El verdadero drama es esa bomba de relojería que amenaza los cimientos de nuestra democracia, que la estrategia de esta oposición destructiva, que llevamos sufriendo durante estos últimos seis años, consista en apoyarse y apoyar a VOX y a sus socios de la ultraderecha europea. En fin, yo no voy a pedalear en este asunto.

Ustedes me han me han convocado aquí para hablar de la política exterior del Gobierno y de mi esposa y es lo que he hecho. Yo respondo hoy ante el Congreso, señor Feijóo, y no tengo ningún problema en responder en el Senado. No me trate de amenazar; ¿que me quiere llevar al Senado a comparecer en la Comisión de investigación? ¡Encantado! ¿Que quiere llevar a mi esposa a comparecer en el Senado? Será su responsabilidad, pero irá también encantada. (Aplausos). No tenemos nada que ocultar. ¡Si es que no tenemos nada que ocultar! (Rumores.―La señora Muñoz de la Iglesia: ¿Y por qué no contestas?).

Quiero pedirle de nuevo que no entre en el fango, que hablemos de los temas que realmente nos ocupan aquí, por respeto a los ciudadanos; que me diga usted qué opina sobre nuestro apoyo a Ucrania, si le parece bien que vayamos a firmar con ellos un acuerdo bilateral para ayudarles a defenderse del autoritarismo de Putin. Dígame cómo reforzaría usted, por ejemplo, nuestra relación con Turquía, con el Líbano, que son dos socios estratégicos también para el control de la migración en el Mediterráneo oriental. Y, por cierto, hablando de migración, yo creo que los resultados de VOX en Cataluña, señor Feijóo, confirman lo he equivocado de su estrategia porque, al final, copiar el discurso xenófobo sobre migración y seguridad, como hizo usted durante la campaña electoral en Cataluña, no solo no quita un voto a VOX, sino que lo que hace es reforzar la posición de VOX.

Sobre Cataluña, ya se lo he dicho, lo que ha ganado ha sido lo que ha dicho el portavoz del Grupo Parlamentario Socialista: ha ganado la convivencia, ha ganado la voluntad de entendimiento y de acuerdo y, sin duda alguna, también la superación de un conflicto como el que vivimos en el año 2017. Posteriormente, a los grupos parlamentarios catalanes les haré alguna reflexión al respecto.

En todo caso, dígame qué propuestas concretas tiene. Usted no ha hecho una mención ni siquiera durante sus veintisiete minutos a Gibraltar. No ha dicho absolutamente nada sobre Gibraltar, cuando es algo que importa al Campo de Gibraltar, a Andalucía y al conjunto del país. O dígame al menos qué opina sobre los crímenes de Netanyahu en Palestina y qué haría usted para impulsar la paz y la solución de los dos Estados. ¡Opine! ¡Mójese! Porque su posición no puede consistir en no tener posición, señor Feijóo. Y, desde luego, lo que no puede hacer es confundir la moderación con la inacción o con la equidistancia entre víctimas y agresores. Porque ponerse de perfil ante las matanzas en Gaza es no ser otra cosa sino equidistante. Por tanto, señor Feijóo, repito, ¿está usted o no de acuerdo en el reconocimiento del Estado palestino? Cuando suba usted aquí a la tribuna diga sí o no. (Rumores). Sí, hombre, es que me parece que es importante que la ciudadanía española sepa exactamente qué es lo que opina el Partido Popular.

Les diré una cosa, señorías, hay muchos ciudadanos que votan al Partido Popular que están de acuerdo en el reconocimiento del Estado palestino que va a hacer el Consejo de Ministros el próximo 28 de mayo. (Aplausos.―Rumores).

Y sobre Argentina, dado que usted lo ha sacado también, señoría, evidentemente, nuestros sentimientos fraternales hacia el pueblo argentino, especialmente a aquellos que conviven con nosotros, o la protección, como es lógico, de las relaciones económicas, culturales o académicas con Argentina va a ser siempre una prioridad para nuestro Gobierno. Lo ha sido desde el primer minuto que ostento la responsabilidad de ser presidente del Gobierno. Es cierto que, entre gobiernos, los afectos son libres; lo son. Evidentemente, este Gobierno nada tiene que ver con el Gobierno de Milei en Argentina. Los afectos son libres entre gobiernos, pero el respeto no; el respeto es irrenunciable. Por encima de las ideologías, señorías del Partido Popular, señor Feijóo y señor Abascal, está la educación y el patriotismo, el patriotismo. (Aplausos). Hablan de la retirada de una embajadora, en este caso. Bueno, pues es una práctica de las relaciones diplomáticas, como acto de protesta formal. (Rumores). Da la sensación de que aquí nunca se ha retirado a un embajador o embajadora de una capital extranjera. En este sentido, en los últimos años ha habido distintos antecedentes, y es importante que los ciudadanos y ustedes mismos los conozcan. Por ejemplo, cuando el señor Rajoy era presidente del Gobierno de España hubo una retirada del embajador en Damasco, Siria, en el año 2012, que se mantiene hasta hoy. (La señora Muñoz de la Iglesia: ¡Pero por la guerra!―Protestas). No se alteren, yo los he escuchado tranquilamente. ¡Permítanme!

Presidencia. Silencio, por favor. Guarden silencio.

Pedro Sánchez Pérez-Castejón

GobiernoPresidente del Gobierno.Página 54Vídeo

España mantiene un encargado de negocios interino, pero ya no un embajador. Hubo otra retirada, que les gustará a ustedes más, del embajador en Caracas, en Venezuela, ante Maduro, en el año 2016; lo que reviste mayor gravedad porque el propio Mariano Rajoy declaró incluso persona non grata al embajador de Venezuela en Madrid en el año 2018. (Protestas.―La señora Muñoz de la Iglesia pronuncia palabras que no se perciben).

Presidencia. Señora Muñoz, por favor, guarde silencio.

Pedro Sánchez Pérez-Castejón

GobiernoPresidente del Gobierno.Página 54Vídeo

Y con el Partido Socialista también ha ocurrido, como fue el caso, una vez más, en Venezuela, en el año 2021 y en el año 2022. En total, un periodo de dos años y dos meses. El PP, como siempre, está alentando mentiras y esparciendo bulos. Ahora han mencionado ―lo ha dicho el señor Feijóo cuando ha subido a la tribuna― el caso de Rusia. Bueno, pues, en el caso de Rusia se tomó la decisión, a nivel de la Unión Europea, de mantener a los embajadores en atención a la muy particular y crítica situación para la paz internacional por la guerra en Ucrania. A pesar de eso, señorías, siendo una medida mucho más grave, ha habido trece rondas de sanciones contra Rusia y España ha expulsado nada más y nada menos que a veintisiete diplomáticos rusos por constituir una amenaza a la seguridad de España.

Y, por último, esta protesta formal va ligada a la proporcionalidad. En este sentido, el ataque desde la capital del propio país anfitrión ―es decir, Madrid― contra las instituciones públicas españolas hecha, en este caso, por el presidente Milei, después de haber puesto medios del Estado español a su disposición como el Aeropuerto de Torrejón o la seguridad pública ―cuando sabíamos que era un viaje privado― no tiene precedentes en la historia reciente ni cabida en las prácticas democráticas entre gobiernos. Por eso, se efectúa una primera llamada a consultas de nuestra embajadora el pasado domingo 19 y lo que ha ocurrido por primera vez en la historia tras su ataque contra España y su ejercicio de calumnias es que Javier Milei, lejos de rectificar, se ha ratificado en el insulto y en el ataque. Es entonces cuando se procede a la retirada de la embajadora el martes 21 de mayo. Como bien recordaba antes el portavoz del Grupo Parlamentario Socialista, el Partido Socialista apoyó a Rajoy en sus decisiones y Zapatero defendió a Aznar ante Chávez. El problema es que esto siempre se da cuando el PP está en el Gobierno y el Partido Socialista en la oposición. Cuando el Partido Socialista está en el Gobierno y el Partido Popular en la oposición, el problema es el malvado Sánchez. Señor Feijóo, la moderación no es ser equidistante entre quien agrede y quien sufre la agresión. La moderación es estar, en este caso, del lado de las instituciones españolas atacadas y soltar la mano de la ultraderecha. Insisto, por encima de las ideologías está la educación y el patriotismo.

Ya me ha quedado claro que todo lo que hace el Gobierno en este, como en otros ámbitos, le parece mal, muy mal, fatal. Ustedes llegan a decir que España está al borde del colapso. Dígame entonces qué haría usted. Diga algo que no sea lo que le marcan Aznar y los demás intelectuales de FAES. Hay gobiernos, como el conservador irlandés, que apoyan el reconocimiento del Estado palestino y, por tanto, no es una cuestión ideológica, es una cuestión de liderazgo, de autonomía, de justicia —‌claro que sí—, de coherencia y de paz.

Señores del Partido Popular, señor Feijóo, hubo un filósofo griego que señaló que de la nada, nada se puede crear, y es precisamente eso lo que está usted intentando hacer desde que ostenta la alta responsabilidad de dirigir el Partido Popular. Quiere montar un gobierno sin proyecto político ni equipo, quiere tumbarme por corrupción sin que existan corrompidos ni corruptores (rumores.—Risas.—El señor González Pons: Están ahí), quiere llenar titulares con el vacío más absoluto; es decir, es imposible. Mire, de la nada o, mejor dicho, a la nada, poco o nada se puede responder, de modo que yo me detengo aquí con un único mensaje para usted: Recapacite, rompa sus lazos con Abascal, con la internacional ultraderechista, deje de dar a la manivela de la máquina del fango (rumores), deje de buscar atajos inmorales y haga una oposición útil, sustantiva, con trabajo duro y con propuestas concretas. Eso es lo que se merece el país y es —‌creo yo— lo que se merecen sus votantes. (Aplausos).

Nosotros, mientras tanto, vamos a seguir a lo importante, que es crear empleo, que es mejorar las condiciones laborales y el poder adquisitivo de nuestros trabajadores y también de los pensionistas, es modernizar nuestro tejido productivo en clave verde y digital gracias a los fondos europeos, es proteger y ampliar los derechos y las libertades sociales de las mayorías ―también de las minorías de nuestro país― y trabajar por un orden internacional abierto, justo y pacífico.

Señorías, en esta comparecencia —‌no quiero que se minusvalore—he anunciado un hito creo que histórico, que es el reconocimiento del Estado palestino. Como he señalado, tomamos esta decisión con el aval de una inmensa mayoría de españoles y españolas que no tienen por qué votar al Partido Socialista o al partido SUMAR, sino que pueden votar a partidos políticos de otras ideologías cuando se convocan las elecciones. Al final, todos y todas lo que hacemos es clamar por la convivencia normal de dos Estados para traer esperanza a una tierra asolada por la guerra. No podemos permitirlo y por eso damos este paso. España está preparada. Vamos a cumplir el mandato que nos dio este Parlamento hace diez años, el que reiteró esta misma Cámara hace apenas dos meses. Vamos a decirle a los millones de palestinos y palestinas que hay esperanza, que España no va a eludir su responsabilidad que le incumbe por su vecindad mediterránea y por sus vínculos históricos y culturales con una tierra en la que se quiere y se respeta lo que nuestro país representa y encarna. Actuamos bajo el impulso de tres principios: paz, justicia y coherencia. Y quiero decirles que comparto con ustedes el orgullo de proclamar que hoy España abre camino una vez más en Europa. Para los que sienten orgullo de la palabra España, aquí tienen un ejemplo de auténtica grandeza. (Aplausos).

Señor Abascal, este pasado domingo en esa cumbre de la internacional ultraderechista usted se dirigió al señor Feijóo con una petición muy concreta. Le cito textualmente: Colaborar para echar a patadas y correr a gorrazos al legítimo Gobierno de España. Yo ya sé que ustedes comparten mucho, comparten cinco gobiernos autonómicos y ciento cuarenta municipios. Ya sé que el roce hace el cariño y que ustedes están cada vez más juntos. Por eso quería preguntarle, señor Abascal, si han avanzado algo desde el domingo, tanto usted como el señor Feijóo, en ese objetivo de echar a patadas al Gobierno legítima y democráticamente elegido por los ciudadanos. Me refiero a los medios, a los instrumentos, a los mecanismos que piensan poner en marcha para intentar echar a un Gobierno en contra de lo que han dictado las urnas.

Me va a permitir que le recomiende una lectura imprescindible para todo constitucionalista, léase la Constitución española, señor Abascal, y de paso, dado que estamos en las elecciones europeas, también eche un ojo al Tratado Fundacional de la Unión Europea. Hágalo y verá que no hay ningún artículo que hable de echar a un gobierno democrático a patadas. Nuestra Constitución sí contiene artículos que hablan de cómo se inviste un gobierno, de qué potestades ejerce, también hay algunos artículos sobre que en la democracia española quien pone y quita los gobiernos es el pueblo con su voto y los representantes en esta Cámara. Señor Abascal, ni con patadas ni con gorrazos, al gobierno se llega de otra manera, que es con el voto de la gente. (Aplausos). Métaselo a la cabeza, señor Abascal, y téngalo claro la próxima vez que vuelva a ejercer la violencia política. La democracia de nuestro país es fuerte, mucho más fuerte que ustedes, que su partido. Nuestra democracia se levantó sobre los hombros de represaliados y represaliadas que la defendieron, y usted a todos ellos y ellas no les llega ni a la suela del zapato, por eso quiere borrarlos de la historia. (Aplausos). Por cierto, señor Feijóo, todavía no he escuchado a ningún dirigente del Partido Popular condenar las palabras del señor

Abascal el pasado domingo al decir que quiere echar a patadas y a gorrazos a un gobierno democrático. Señor Feijóo, la violencia política se condena, no se gobierna con ella, que es lo que hacen ustedes con el señor Abascal. (Aplausos).

Sobre Palestina, señor Abascal, una pregunta. ¿Por qué condena la violencia de Hamás, como también hacemos el resto de grupos parlamentarios, y no la violencia que sufre el pueblo palestino? ¿Por qué no lo hace? ¿Por qué unas son víctimas y las otras no son víctimas? ¿Qué debe tener una víctima para tener su consideración? Ya no hablo de derechos humanos porque eso sería pedir peras al olmo, le hablo, señor Abascal, de empatía. Su político de referencia, el señor Aznar, dijo que el trabajo de Israel en Gaza debía ser terminado, y aquí están ustedes para obedecerlo: el señor Abascal con el pecho henchido y el señor Feijóo la cabeza gacha. (Risas).

Señor Abascal, ¿cómo voy a pedirle a usted que se implique para frenar la violencia verbal cuando personifica usted el odio en esta Cámara? Sus palabras son veneno para la democracia y para la convivencia de nuestro país. Su discurso de odio precede a la violencia física (rumores), sí, precede a la violencia física, la que lleva soportando, por ejemplo, mi partido desde hace meses, con 137 sedes de mi partido asediadas en 40 provincias, vandalizadas durante estos meses; concejales y alcaldes socialistas han sufrido agresiones verbales y físicas. Por supuesto, ni una palabra de solidaridad por parte de la derecha tradicional que ha claudicado ante VOX. (Aplausos). A todos ellos, como ha hecho antes el portavoz del Grupo Parlamentario Socialista, quiero agradecer una vez más su templanza y su coraje porque para preservar la democracia alguien tiene que mostrar cordura, y son ellas y ellos los que una y mil veces la están poniendo en práctica.

No hace muchos meses en Argentina ―otra vez cerca del señor Milei, señor Abascal― usted dijo que tarde o temprano me iban a colgar por los pies. Eso dijo usted. Así que, llueve sobre mojado, señor Abascal. Echar a patadas, correr a gorrazos, colgar por los pies, esa es la receta del señor Abascal, al que el señor Feijóo define como constitucionalista. (Aplausos). VOX es lo que es, señorías, el drama es que el PP ya no es lo que era.

Cada día que pasa y le escucho, señor Abascal, no se puede imaginar las gracias que doy a los ciudadanos y ciudadanas que el pasado 23 de julio se movilizaron para evitar que hubiera un gobierno del señor Feijóo con usted y que haya cuatro años más de gobierno de coalición progresista. (Aplausos). Le tengo que decir una cosa. Para mí es un inmenso honor que nuestro Gobierno se haya convertido en el modelo a batir por la internacional ultraderechista. No es casualidad, el modelo español —‌y quiero decirlo con orgullo— es un modelo de éxito que lo que hace es refutar, una a una, todas las difamaciones y bulos de la internacional ultraderechista, porque lo que estamos haciendo es crear empleo y subir el salario mínimo interprofesional; revalorizar las pensiones y llenar la hucha de las pensiones; que las empresas puedan batir récords en beneficios y también crear impuestos a la gran banca, a las grandes energéticas y a las grandes fortunas; justicia fiscal, que se puede reforzar el estado del bienestar y también consolidar las cuentas públicas; que se puede reindustrializar España —n‌o solamente los tradicionales focos industriales, sino también otros territorios que nunca han tenido esa posibilidad— y abordar la transformación ecológica de manera justa; que se debe defender la causa feminista frente a quienes defienden el retroceso de la mujer, también del colectivo LGTBI, a los que ustedes llaman enfermos (aplausos); que España puede jugar un papel importante en la escena internacional en defensa de la Agenda 2030, esa que tanto odia el señor Abascal. No entiendo por qué. ¿Qué tiene usted en contra de luchar contra la pobreza infantil? ¿Qué tiene usted en contra de luchar por la igualdad real y efectiva entre hombres y mujeres? ¿Qué tiene usted en contra de garantizar la universalidad de la educación a niños y niñas en todos los continentes de nuestro planeta? En fin, todo eso es lo que ustedes detestan, lo que ustedes odian: el modelo español; un modelo que tira por tierra todos los bulos y la superchería de su internacional ultraderechista. Por eso, ustedes celebran su cumbre ultra en España con invitados ilustres entre los que podemos encontrar a quienes defienden la compraventa libre de órganos, como hacía recordaba el portavoz de Esquerra Republicana; los que restringen el derecho de las mujeres a decidir sobre su propio cuerpo; los que, por ejemplo, hacen, como en Argentina, un cierre de las redes sociales, de los medios de comunicación públicos —u‌ sted, que tan preocupado está por la libertad de prensa—; quienes aprueban leyes que permiten las denuncias anónimas contra familias LGTBI o los que apuestan por el despido libre y el sálvese quien pueda.

Ese y no otro es el peor de los insultos, señoría ―antes lo ha dicho el señor Errejón y yo comparto completamente ese análisis―, el de usted y el del presidente de Argentina. Su peor insulto no es solo estigmatizar a quienes sufren una enfermedad como el cáncer, que también, porque de nuevo muestran su total falta de empatía. (Rumores). Sí, sí, el señor Milei identificó el cáncer con el socialismo y eso es una falta de empatía con todas aquellas personas enfermas de cáncer. (Rumores.—Aplausos). No voy a hablar ya de lo que representa la ideología. Con todo, el peor insulto al conjunto de la sociedad española y europea es llamar aberrante a la justicia social. España y la Unión Europea, señorías, tienen un profundo carácter social, asientan su modelo de convivencia, precisamente, en la justicia social y en la igualdad de todos frente al privilegio de unos pocos. Las tijeras de unos, de los hombres de negro, y las motosierras de otros son las claras amenazas para España y para Europa. Nuestro mayor patrimonio, señorías, es pertenecer al proyecto político y social más justo del planeta, que es Europa. Ese es nuestro mayor patrimonio y estoy convencido de que la mayoría de los españoles lo protegerá con su voto de la internacional ultraderechista que ustedes representan.

Señor Abascal, hay muchas otras cosas que le son indiferentes. A ustedes les da igual que las cifras económicas sean buenas en nuestro país, les da igual que haya más trabajadores con mejores condiciones laborales. A ustedes les da igual porque no les interesa esta España real. Lo peor es que han arrastrado a la derecha tradicional a su redil. Lo que rompe las sociedades, señorías, es la rendición de la derecha tradicional a los postulados de la ultraderecha. Así que, mi más sincera enhorabuena, señor Abascal, ha obrado el milagro de que en esta campaña en Cataluña pudiéramos cerrar los ojos y escuchar los discursos de su partido y del señor Feijóo y ver que eran perfectamente intercambiables en materia de inmigración. La misma xenofobia como, por ejemplo, en la ciudad de Valencia donde gobiernan juntos el Partido Popular y VOX. Permítame que le lea unos mensajes —a‌ bro comillas— de una autora que es la concejal de VOX en el Ayuntamiento que se llama Cecilia Herrero: Expulsión y boicot a la Cruz Roja. Eso es lo que dice VOX en el Ayuntamiento de Valencia. ¿Es usted partidario, señor Abascal, de boicotear a esa entidad por el hecho de que provea ayuda y atención a inmigrantes que lo necesitan? La misma autora —‌abro comillas—: Ojalá un Putin a la española. Escrito tan solo unos meses antes de que comenzara la invasión de Ucrania por parte de Rusia. Estos son sus socios, señor Feijóo, y usted ha terminado por claudicar ante ellos. (Aplausos).

Fíjese que no hemos hablado de ello, pero a mí me ha parecido extraordinariamente grave lo que nos ha dicho recientemente Naciones Unidas. Naciones Unidas ha tenido que salir a reprochar sus mal llamadas leyes de la concordia, que son leyes de la discordia; son leyes absolutamente antimemorialistas (rumores) por cuestionar los derechos humanos y el derecho internacional humanitario equiparando a víctimas con verdugos y cuestionando la dignidad de la memoria democrática de los españoles y españolas. Yo le pido, señor Feijóo, que retiren las leyes antimemoria democrática y que dejen de acusar a Naciones Unidas de propagar bulos y de desinformar. Todos los retrocesos en las comunidades autónomas y en los ayuntamientos donde gobierna el Partido Popular con VOX no se deben a VOX, sino a ustedes que les meten en el gobierno y aprueban las leyes que les impone la ultraderecha del señor Abascal. (Aplausos). Si algo nos enseña la historia cuando los partidos conservadores asumen el discurso de la ultraderecha, es que quien pierde, señorías, es la democracia. Empujar a la sociedad a un extremo del tablero político y provocar mayor polarización pone en riesgo la convivencia. Ni a los españoles ni al conjunto de los europeos les son ajenos estos discursos ultras que tienen dramáticas consecuencias, como pudimos ver la semana pasada. En España usted, señor Feijóo, ya ha decidido ligar su presente y su futuro a los sectores más reaccionarios. Esa es su única aportación a la política española: abrir los gobiernos autonómicos y municipales a la ultraderecha. Ha decidido que su proyecto político sea hoy inseparable de la ultraderecha. En el pecado lleva la penitencia. Nosotros asumimos la responsabilidad de frenar la ola ultra en Europa el próximo día 9 de junio, como ya hicimos hace un año en España.

Señor Errejón, sobre el reconocimiento del Estado palestino yo agradezco, y mucho, su planteamiento. He dicho en mi primera intervención que no es el final, que es el principio de otras acciones en las que estamos y vamos a mantener y, sobre todo, en la línea que usted antes ha señalado: la celebración de la Conferencia Internacional de Paz, el que pueda entrar de manera proporcionada la ayuda humanitaria a Gaza y, lógicamente, el reconocimiento del Estado palestino por parte del conjunto de la comunidad occidental, porque son más de 140 países los que lo han reconocido ya en el sistema de Naciones Unidas. Sobre Israel, usted me dice: Bueno, es que tenemos que tomar medidas mucho más duras en consonancia con lo que hemos hecho con Argentina. Bueno, yo quiero también recordar las cosas que hemos hecho en el ámbito europeo y también en el ámbito bilateral. Sanciones contra los colonos violentos, tanto desde el punto de vista bilateral como también desde el punto de vista de la Unión Europea. No concedemos nuevas licencias de exportación de armas a Israel desde el 7 de octubre ni escalas en puertos españoles, señorías, a barcos con destino a Israel que lleven armas. No, no ocurre eso, señoría. Hemos triplicado nuestra cooperación con Palestina y también impedido que la Unión Europea suspendiera esa cooperación a través de UNRWA. Hemos incrementado en 35 millones de euros nuestra financiación a UNRWA, cuando Israel pedía su suspensión. Hemos apoyado al Tribunal Internacional de Justicia en sus medidas cautelares y a la Corte Penal Internacional. Quiero recordarle que, en estos dos últimos años, hemos transferido 6,5 millones de euros para que investigue posibles crímenes de su competencia. Hemos pedido a la Comisión Europea que analice la violación de los derechos humanos, basándonos en el Acuerdo de Asociación Unión Europea-Israel, estamos a la espera de cuál es el informe de la Comisión Europea y hemos votado a favor de la entrada de Palestina en Naciones Unidas y copatrocinado la resolución que lo pedía. En definitiva, señoría, siempre se podrá hacer más, sin duda alguna, pero creo que el compromiso del Gobierno de España, en consonancia con la sociedad española, es total y firme al respecto.

Sobre cuestiones que probablemente tienen más que ver con la campaña electoral que estamos a punto de iniciar, sobre política económica y política fiscal, yo creo que si algo se ha demostrado desde la pandemia es que lo que han hecho las políticas expansivas ha sido fomentar el crecimiento y aunar crecimiento económico y creación de empleo con consolidación fiscal. Durante este año, este va a ser un gobierno que reduzca su déficit público al 3 % del producto interior bruto, y eso no significa recortes en el estado del bienestar, sino ensanchar los límites de ese estado del bienestar. Y eso tiene mucho que ver también con el hacer del Gobierno de España en el debate sobre las nuevas reglas fiscales, también con los fondos europeos y la mutualización de la deuda ―algo que sabe usted, porque es público y notorio̵, nosotros hemos pedido que se extiendan más allá del año 2026―, y, lógicamente, cuando hablamos de las bondades de los ERTE, evidentemente fue algo que pusimos en marcha desde el Gobierno de coalición progresista durante la pasada legislatura, pero también es justo reconocer que en el Eurogrupo fueron dos socialdemócratas, Nadia Calviño y el que es hoy canciller alemán, Olaf Scholz, que entonces era ministro de Economía y Finanzas de la canciller Merkel, quienes habilitaron e impulsaron este debate para la financiación europea de los ERTE en el conjunto del continente.

Sobre avanzar con la transición ecológica, no puedo estar más de acuerdo. Fíjese que tengo que renunciar a la vicepresidenta de Transición Ecológica y Reto Demográfico no para que sea mi candidata, sino para que sea, espero, una extraordinaria comisaria en estos ámbitos, que bien lo necesita Europa y bien lo necesita España. Sobre el pilar social, estoy completamente de acuerdo, y sobre la armonización fiscal, estoy absolutamente de acuerdo con usted.

Sobre la economía española, evidentemente, ninguna autosatisfacción, pero, hombre, vamos a reconocer las cosas que hemos hecho bien. Si no lo reconocemos nosotros… Estos señores de aquí no van a reconocer nada de lo que hemos hecho, pero tenemos 21 millones de personas afiliadas trabajando y cotizando a la Seguridad Social, estamos creciendo más que cualquiera de las grandes economías de Europa, estamos con una inflación contenida, estamos reduciendo y consolidando las cuentas públicas. A ver, yo sé que tenemos muchos problemas, pero vamos a reconocer también y a reivindicar todo lo que está haciendo este Gobierno, porque además es un gobierno que gobierna con una minoría parlamentaria. Por tanto, en fin, si no lo hacemos nosotros, quién lo va a hacer. Pero, por supuesto, los deberes están ahí, están en la vivienda, donde evidentemente necesitamos un compromiso del sector público ―creo que es manifiesto que nosotros explicitamos de múltiples maneras ese compromiso público, y ahí está la ley de vivienda, que, por cierto, creo que hemos tenido una extraordinaria noticia con una sentencia del Tribunal Constitucional donde avala esta importante ley, la primera ley de la historia de la democracia vinculada con la política de vivienda―, y, por supuesto, en todas las cuestiones que usted ha comentado. Pero bueno, reivindiquemos las cosas que estamos haciendo, porque si no lo hacemos nosotros, señor Errejón… Usted antes lo decía, los medios de comunicación objetivos que podemos tener para plasmar estos debates son los que son y, por tanto, hay mucha asimetría. Insatisfacción, toda la del mundo, pero también reconocimiento a lo que hemos hecho en este contexto tan difícil.

Antes he hecho una reflexión, tanto al señor Abascal como al señor Feijóo, sobre esta cuestión, sobre el presidente de Argentina. No es casualidad que se reúnan en Madrid. Evidentemente, este es un gobierno que representa un problema para la internacional ultraderechista, porque estamos, con hechos, desmontando todos los bulos, toda la desinformación y todas las difamaciones que esparcen sobre los zurdos ―como nos llaman―. Yo creo que frenar a la ultraderecha ―antes lo ha dicho el señor Esteban y yo lo comparto plenamente― no es una cuestión de las fuerzas democráticas progresistas, es también algo que interpela a la derecha tradicional de este país y también de Europa. Porque para frenar a la ultraderecha no hay que calcar discursos, sino rebatirlos, y no hay que pactar gobiernos con ellos, sino posicionarse en contra de la ultraderecha, justo lo contrario de lo que está haciendo, por desgracia, el Partido Popular en España, no así otros partidos populares en otros países. En todo caso, ese es uno de los debates que habrá a partir del 9 de junio, qué va a hacer el Partido Popular Europeo, ¿va a girar y gobernar con la ultraderecha o va a mantener los grandes acuerdos con los partidos democráticos que hemos gobernado este continente y este proyecto europeo durante las últimas décadas?

Sobre regeneración democrática, señorías ―porque ha habido distintos portavoces que han hecho referencia a esos cinco días en los que yo manifesté la necesidad de reflexionar sobre un ataque que consideraba absolutamente injusto y no veraz a mi entorno familiar―, yo dije en algunas comparecencias de prensa, y lo quiero decir aquí, que me parece que con unas elecciones catalanas y posteriormente con unas elecciones europeas no es un debate que podamos abordar de una manera seria. Sí quiero decirle a usted y a todos los españoles que en la reunión que mantuvimos los dos partidos políticos del Gobierno de coalición progresista una de las cuestiones que nos mandatamos fue preparar una agenda de regeneración democrática para poder impulsar y presentar ante ustedes y ante la sociedad española después de las elecciones europeas. Por tanto, no es una cuestión de falta de voluntad política, es simplemente que hay una serie de elecciones, que no hemos convocado nosotros ―si las hubiera convocado el Gobierno de España, efectivamente ese reproche sería verdad, tendría razón―, y simplemente tenemos que esperar a que pasen las elecciones europeas para que podamos abordarlo de manera rigurosa y seria. Va a ser complejo, señoría, porque este es un debate al que no solamente se está enfrentando el Gobierno de España. Fíjese lo que está pasando en Estados Unidos, en una democracia como la estadounidense. O fíjese lo que ha sufrido Brasil durante años, o lo que están sufriendo Argentina o muchos países europeos, o cuáles son las alarmas que está poniendo en marcha la propia Comisión Europea, las instituciones comunitarias, ante la desinformación y la difamación. Creo que el error de apreciación que a lo mejor se tiene en España es identificar esa desinformación y esos bulos con potencias extranjeras. Hemos hablado hoy mucho de Rusia, de Putin, y de cómo esos ataques híbridos debilitan nuestra democracia, no solamente la española, sino también la europea, pero no hemos sido lo suficientemente rigurosos a la hora de ver que ese caballo de Troya también lo tenemos en nuestra propia sociedad, que hay personas, partidos políticos, grupos mediáticos, poderes económicos que están detrás de ellos y que se aprovechan de las reglas del juego para debilitar nuestra democracia. No sé si ha sido usted quien me ha recomendado un libro o no recuerdo qué otro portavoz; yo recomiendo que nos leamos todos el libro de cómo se debilitan las democracias, Cómo mueren las democracias, porque ahí se ve en buena medida cómo funciona esa máquina del fango y cómo su único objetivo, el objetivo último que buscan es que los electores, que los ciudadanos, sobre todo los ciudadanos que tienen un comportamiento electoral progresista, se desmovilicen, consideren que todos los partidos políticos somos lo mismo, representamos lo mismo, que no estamos a sus cosas, que estamos a nuestras cosas, y, en consecuencia, que acaben triunfando estas opciones, a mi juicio, antisociales.

Antes me decía la vicepresidenta primera, María Jesús Montero, que, en efecto, no son muy innovadores en lo que representa la máquina del fango en todas y cada una de las democracias; no tienen que ser innovadores porque, efectivamente, es una máquina extraordinariamente potente, poderosa y eficaz. Pero creo, señorías, que nosotros tenemos un deber con la democracia española, con Europa, y es el de poner pie en pared ante esta cuestión y dotarnos de instrumentos que efectivamente nos ha dado Europa. Durante la Presidencia española, Europa, por ejemplo, aprobó una directiva sobre la libertad de los medios de comunicación. Fue aprobada, por cierto, con los votos del Partido Popular en el Parlamento Europeo. Bueno, ahora estamos mandatados para transponer esa directiva a nuestro ordenamiento jurídico español. Vamos a ver si el Partido Popular vota en España lo que votaron en Estrasburgo.

El señor Rufián ha hecho una disertación, yo creo, muy elocuente. No está el señor Rufián. (El señor Tellado Filgueira: Está en el bar, debe de estar desayunando.―Rumores). No, a desayunar no se ha podido ir. En todo caso, sí creo que ha hecho una reflexión muy elocuente sobre el estado del bienestar y eso que llaman la aberración de la justicia social. Yo solamente quiero poner de relieve algunas preguntas. (Continúan los rumores).

Señora presidenta, yo no sé por qué me piden la comparecencia si luego se ponen todos a hablar en la bancada de la derecha y la ultraderecha. (Protestas). No sé, es que es difícil. Entiendo que los telespectadores que lo vean no escuchen el sonido constante, pero es así. (Aplausos).

El señor Rufián ha hecho una reflexión sobre esa declaración de que la justicia social es una aberración. Tengo la nota por aquí. Creo que es relevante recordar ―disculpen, no encuentro la nota ahora― cuando habla, por ejemplo, de la inflación y de que en efecto sigue siendo un problema porque el coste de la vida es mucho más caro para nuestros conciudadanos y la clase media y trabajadora, creo que es relevante recordar, repito, varias cosas. La primera es que, según datos de la OCDE, desde 2018, es decir, desde que tenemos un gobierno de coalición progresista en nuestro país, el ingreso per cápita disponible de los hogares españoles ha crecido un 7,8 %; en Alemania, un 0 %, y en Italia, un 0,6 %. Y, además de eso, todo el despliegue de políticas públicas para proteger a los hogares frente al alza de los precios de la energía, el abono de transporte gratuito para los jóvenes o la solución ibérica de intervención del mercado eléctrico. En definitiva, señorías, al señor Rufián le diría que, en efecto, la internacional ultraderechista se reúne en España precisamente porque este Gobierno y la mayoría parlamentaria que lo sustenta representan un problema político que refuta todos y cada uno de sus bulos con datos y con hechos.

¿Autocrítica? Toda la del mundo, señorías. (Risas). Toda la del mundo, sí, claro que sí, pero, como le he dicho antes al señor Errejón, le digo también al señor Rufián que el problema no es de la izquierda, sino que tenemos un problema enfrente muy serio y muy grave que amenaza la convivencia democrática de nuestro país, que es esta máquina del fango, señorías. Lo que pretende es no hablar de los éxitos del país ―también, lógicamente, con sus claroscuros― ni, por supuesto, de cuáles son las medidas antisociales que ellos pondrían en marcha si tuvieran la capacidad de poder gobernar. Y hay una reflexión última que sí me gustaría hacer en relación con la autocrítica, y es que creo que cuando les ha ido bien a las izquierdas ha sido cuando todas las izquierdas nos hemos entendido, hemos colaborado y hemos cooperado.

Sobre el reconocimiento del Estado de Palestina y las acciones sobre Israel, ya les he relatado al señor Errejón y también al señor Rufián, y doy por reproducida la misma para el resto de oradores, que creo que el Gobierno de España está siendo lo suficientemente asertivo en todo lo que tiene que ver con la política tanto en la relación bilateral como en la relación de la Unión Europea con Israel.

Y ahora qué, me preguntaba el señor Rufián. Pues, evidentemente, regeneración democrática. Después de las elecciones europeas abordaremos un debate serio y riguroso sobre una de las cuestiones más trascendentales de toda democracia occidental, y es cómo frenar esa desinformación, esos bulos y esas difamaciones.

Antes hacía el señor Rufián una reflexión muy interesante sobre la aberración de la justicia social. Voy a darles algunas cifras que me parece que son lo suficientemente elocuentes para reforzar el argumento del señor Rufián, que yo comparto. ¿Saben ustedes, saben los ciudadanos cuánto costó una cama UCI durante la pandemia al día? ¿Saben cuánto costó? 3700 euros diarios. Una cama UCI, 3700 euros diarios. ¿Cuánto cuesta un trasplante de pulmón? Pues 135 000 euros. ¿Cuánto cuesta la matrícula de un estudiante en un bachillerato o en una universidad pública? (Rumores). Entre 7000 y 9000 euros al año. Díganme ustedes qué familia trabajadora o de clase media se podía permitir estos costes si no hubiera un estado del bienestar fuerte y sólido. (Aplausos). Pues eso es lo que nosotros defendemos. Otros, efectivamente, defienden lo que hacen con VOX allí donde gobiernan: suprimir los impuestos a las grandes fortunas y a los grandes patrimonios, recortar y privatizar la educación y la sanidad públicas, por lo que, por cierto, se han manifestado los maestros y los profesionales sanitarios durante estos últimos días en la Comunidad de Madrid.

A la señora Nogueras, sobre la mal llamada policía patriótica, le diré que nosotros la expulsamos cuando llegamos al Gobierno de España. No hay policía patriótica, no hay esa corrupción que hubo cuando gobernó el Partido Popular. Por cierto, hoy en día, señor Feijóo, el Partido Popular aún no ha pedido perdón a ninguno de los políticos y políticas que sufrieron la acción de esta mal llamada policía patriótica. (Aplausos).

Sobre regeneración democrática, como ya les he dicho, a partir del 9 de junio nos vamos a poner a trabajar en este debate, que es el debate más trascendental que tienen las democracias occidentales en el siglo XXI.

Sobre Cataluña y los resultados electorales del pasado 12 de mayo, no voy a entrar en lecturas de si hay una mayoría o no hay otra mayoría, creo que lo más importante, lo que nos han dicho los ciudadanos en Cataluña ―al menos es mi lectura y espero que me la respete― es que prefieren la cooperación, la colaboración y la coordinación a la confrontación, y exigen gobiernos transversales que saquen de la pasividad y del bloqueo a Cataluña. Ojalá, entre todos, las fuerzas catalanas puedan encontrar el camino para que la voluntad mayoritaria expresada en las urnas por el pueblo catalán se haga realidad en las próximas semanas.

A la señora Aizpurua le diré que estoy de acuerdo. He escuchado, no sé si ha sido por parte de usted o de alguna otra oradora, que este es un reconocimiento simbólico. Yo creo que este no es un reconocimiento simbólico, creo que es mucho más que eso, entre otras cosas porque, como he dicho antes, es el inicio de otras muchas acciones que vamos a poner en marcha a lo largo de las próximas semanas; por cierto, con el apoyo de países que creo que han tenido un rol muy activo, muy presente a lo largo de estas últimas décadas, como es el caso de Noruega, en todo lo que tiene que ver con la resolución del conflicto entre Israel y Palestina. Y las principales acciones las vuelvo a repetir. Hemos aprobado sanciones contra colonos violentos tanto de manera bilateral como en la Unión Europea. No estamos concediendo nuevas licencias de exportación de armas a Israel desde el 7 de octubre. No hay escalas en puertos españoles de barcos con destino a Israel que lleven armas. Hemos triplicado la cooperación con Palestina y hemos impedido que la Unión Europea la suspendiera. Hemos incrementado en 35 millones de euros nuestra financiación a la UNRWA. Hemos apoyado al Tribunal Internacional de Justicia con medidas cautelares y a la Corte Penal Internacional con 6,5 millones de euros. Hemos pedido a la Comisión Europea que analice la violación de los derechos humanos por parte de Israel para saber exactamente cuál es el futuro de esta asociación estratégica entre la Unión Europea e Israel. Hemos votado a favor de la entrada de Palestina en Naciones Unidas y copatrocinado la resolución al respecto. En fin, señoría, yo creo que no se puede decir que el Gobierno de España no esté siendo lo suficientemente comprometido y asertivo en esta cuestión. Sé que ustedes querrían mucho más, seguro que sí, pero creo honestamente que el Gobierno de España está haciendo lo que le corresponde.

Sobre regeneración democrática, creo que he dicho lo que tenía que decir antes. Convoco a todas las fuerzas parlamentarias a que, cuando terminen y pasen las elecciones europeas, nos pongamos manos a la obra en uno de los debates más complejos, pero creo que también más necesarios de nuestro país, como es la regeneración democrática. Siento discrepar de usted, pues entiendo que usted pueda tener, aunque no la comparta, una visión sobre la calidad democrática de nuestro país diferente a la mía, pero según los ránquines internacionales más prestigiosos España es una democracia plena. Eso no significa que evidentemente no tengamos problemas que solventar y que no tengamos que actualizar y modernizar nuestro sistema democrático.

Al señor Esteban le agradezco que me haga una reflexión sobre Gibraltar, es el único que la ha hecho. No me deja de llamar la atención, pero se lo agradezco. Le diré que hemos alcanzado ya un acuerdo en las líneas políticas de base, como derribar la verja, garantizar la libertad de movimiento, garantizar la libertad de bienes, el uso conjunto del aeropuerto y, por supuesto, garantizamos por nuestra parte la posición de soberanía de España. Y, por otro lado, aún se sigue trabajando intensamente para garantizar que la libertad de circulación de personas y de mercancías se haga con las debidas garantías y sin ninguna distorsión al mercado interior, que, como comprenderá, es muy importante para todos y particularmente para el Campo de Gibraltar. Estamos trabajando por una zona que garantice prosperidad, confianza y bienestar a los 300 000 españoles del Campo de Gibraltar, y el Partido Popular ha sido plenamente informado por el ministro de Asuntos Exteriores, así como el resto de fuerzas políticas. El ministro Albares ha hablado en dos ocasiones con el presidente de la Junta de Andalucía y se ha reunido hasta cuatro veces con los alcaldes y alcaldesas del Campo de Gibraltar y con la Junta de Andalucía para explicarles los avances y responder a sus preguntas. En todo caso, vamos a esperar a ver exactamente cuál es el resultado de todas estas cuestiones.

Sobre mis cinco días y la sucesión, es verdad que tenemos una cultura política diferente. Ustedes tienen otra forma de suceder a sus líderes, la nuestra es a través de las primarias. Dejémoslo ahí. Y sobre la ultraderecha y el fenómeno global, efectivamente, yo comparto con usted que los principales interpelados son aquellos partidos políticos que compiten en un espacio electoral y, al final, lo que hacen es coordinar sus esfuerzos y colaborar con ellos. Creo, además, que usted ha hecho una reflexión que me parece importante y a la cual añadiría también que estamos viendo cómo medios de comunicación conservadores, poderes económicos conservadores o incluso también la derecha política lo que hacen es blanquear a la ultraderecha. Dicen poco menos que, bueno, no pasa nada porque son partidos constitucionalistas, como hemos escuchado decir al señor Feijóo de aquellos que lo que quieren y exigen es echar a patadas y a gorrazos a un Gobierno democráticamente elegido. Creo además que se comete un grave error cuando no alzamos la voz y decimos que no es lo mismo la ultraderecha que otras izquierdas de nuestro país. Yo lo he dicho en muchas ocasiones desde esta tribuna y lo vuelvo a decir: el Partido Comunista de España fue un partido que trabajó, luchó y muchos de sus militantes sufrieron el exilio, la cárcel o la muerte por la democracia en nuestro país. (Aplausos). Y eso nada tiene que ver con los herederos de Blas Piñar.

Respecto al Sahel, creo que tiene usted razón, completamente. Al igual que en la pasada comparecencia, en esta también he hecho una somera referencia a la situación de inestabilidad en el Sahel, pero sí quiero recordarle que en el concepto estratégico de la OTAN, por primera vez y a petición de España, se incorpora esa perspectiva de 360 grados de seguridad y, por tanto, al Sahel como una de las principales prioridades y ocupaciones de la OTAN. También quiero reivindicar que por primera vez en la historia lo que hacemos en la ley de cooperación es situar esta zona como una de las prioritarias de toda la acción de cooperación de España, y todo aquello que tiene que ver con el trabajo que hemos hecho con la presidenta de la Comisión en ese viaje que hicimos a Mauritania para reforzar desde el punto de vista económico y financiero la ayuda y la cooperación con ese importante país del Sahel creo que es también bastante elocuente de cuáles son nuestras prioridades, que sin duda alguna pasan por la estabilidad de esa parte de África.

Estoy completamente de acuerdo con la referencia que hace al informe Letta, y además se lo agradezco porque es el único que lo ha hecho en esta sesión, porque, en efecto, el desafío que tiene Europa es cómo ganamos competitividad. Hay un dato que surge del Banco Central Europeo y que me parece lo suficientemente elocuente, y es que como consecuencia de no tener una unión bancaria ni tampoco una unión de capitales lo que está haciendo Europa es financiar el crecimiento económico de Estados Unidos. Según los datos del Banco Central Europeo, los europeos transfieren a Estados Unidos 300 000 millones de euros para financiar el crecimiento económico de Estados Unidos, en detrimento del crecimiento económico de Europa. Por tanto, creo que caminar hacia esa unión de mercados de capitales es una de las principales tareas que tenemos por delante, así como extender los fondos europeos y fomentar y profundizar en el mercado único, que es lo que pide el ex primer ministro italiano Enrico Letta.

Sobre el Consejo General del Poder Judicial, me ha parecido entender poco menos que nos pone a nosotros al mismo nivel que al Partido Popular. Puedo entender la argucia dialéctica, pero aquí hay unos que bloquean y otros que… En fin, a mí ya me falta solamente ponerme en manos de Naciones Unidas y de la mediación de António Guterres para que el Partido Popular nos haga caso y desbloquee. Nos ha pedido que sea la Comisión Europea quien lo haga y ahí hemos ido, ahí ha estado el ministro de Justicia, el señor Bolaños. Ha estado por ahí también el señor Pons, que le veo por aquí cerca; ha tenido algunos contratiempos, pero da la sensación de que no tiene muchas ganas de pactar con nosotros. En todo caso, como si no es la cuarta es la quinta vez que intento el desbloqueo del Consejo General del Poder Judicial con el Partido Popular —h‌ emos llegado a tres acuerdos con el Partido Popular y unilateralmente los han roto—, ya tengo la idea, me da la sensación —‌a lo mejor me equivoco, ojalá me equivoque— de que el Partido Popular va a continuar con el bloqueo del Consejo General del Poder Judicial y, por tanto, después de las elecciones europeas tendremos que plantearnos todos los grupos parlamentarios, todos los grupos parlamentarios, qué hacer para devolver la normalidad a una institución tan importante como es el gobierno de los jueces.

La señora Belarra ha hecho una reflexión sobre si esto es un reconocimiento simbólico. Yo creo que es mucho más, señora Belarra, que un reconocimiento simbólico. Creo incluso que para ganar credibilidad en su crítica debe reconocer que este no es un reconocimiento simbólico. Lo hacemos por razones que tienen que ver, como he dicho en mi primera intervención, con la paz, para poner en pie de igualdad a Palestina cuando se siente con Israel a la hora de encontrar una solución a esta guerra; por coherencia, porque defendemos lo mismo en Ucrania que en Palestina, y también por justicia. Y no quiero ya reiterar cuáles son las acciones que hemos puesto en marcha desde el inicio de la guerra respecto al Gobierno del primer ministro Netanyahu. Sobre si reconocemos el Estado, me espeta usted que con qué fronteras. Me dice el ministro de Asuntos Exteriores, con acierto, que no es necesario determinar las fronteras para reconocer a un Estado. No lo es; no lo es. En todo caso, creo que en muchas ocasiones ha sido el ministro de Asuntos Exteriores, cuando ha comparecido sobre esta cuestión, quien ha hablado de cuáles son las fronteras que nosotros planteamos para Palestina. Ahí está Cisjordania, ahí está Gaza y, lógicamente, está Jerusalén Este. No creo que sea un reconocimiento simbólico toda vez que, por ejemplo, el presidente de la Autoridad Palestina, el presidente Abbas, ha felicitado y agradecido tanto a Irlanda como a Noruega y a España el reconocimiento del Estado palestino.

Y, por supuesto, señora Belarra, que merece la pena. Merece la pena. Lo he dicho en mi primera intervención. Si algo lamento es no haber tomado conciencia hace años de la dimensión de la persecución que esta máquina del fango había puesto en marcha no solamente respecto a políticos y políticas, sino también a sus familiares y, quiero decirlo, intelectuales, personas del mundo de la cultura y periodistas, que, como consecuencia de esta máquina del fango son señalados, no pueden salir a la calle y son insultados cuando entran en un restaurante o en una cafetería.

Al señor Rego, hablando de Galicia, quiero decirle que lógicamente vamos a cumplir con nuestras promesas y con nuestros compromisos. Sobre la ley de cadena alimentaria, quiero decirle que el compromiso del Gobierno de España es reforzarla. También hace referencia a ese compromiso de reducir la burocracia en la PAC, como acordamos en el último Consejo. Desde luego, puede tener claro que la transición ecológica debe ser justa para las personas y también para las sociedades.

A la señora Valido, la representante del grupo de Coalición Canaria, en primer lugar quiero trasladarle mi agradecimiento, y también quiero que por extensión se lo haga llegar al presidente Clavijo, por haber mostrado públicamente la solidaridad no conmigo, ante el ataque del presidente de Argentina, el señor Milei, sino con las instituciones democráticas. Creo que esto es algo que hay que reconocer. (Aplausos). Otros no hacen ni el más mínimo esfuerzo.

En cuanto al Sahel, ustedes son conscientes de que estamos trabajando precisamente en medidas para hacer frente —‌antes el señor Esteban también ha hecho referencia a ello— a esta situación tan difícil que están viviendo en las islas Canarias, y lo único que espero es que aquellos que gobiernan con ustedes apoyen también en estas Cortes Generales esas modificaciones que podamos sustanciar. Y sobre el acuerdo, evidentemente lo que nosotros queremos es el alto el fuego en Palestina, lo que queremos es —‌como no puede ser de otra manera— la ayuda humanitaria y el fin de esta guerra.

Al señor Catalán, qué decirle. Crispación, difamación, bulos. Señoría, de verdad, creo que la mejor prueba de ello es que quien le ha aplaudido a usted es el Partido Popular, aquellos que compraron a diputados de su grupo parlamentario y de su partido político y que hoy están en la bancada del Partido Popular. Yo creo que sería bueno que, más que insultar a la bancada del Grupo Parlamentario Socialista y al Gobierno de España, se centrase usted en lo que comentaba antes, en qué propuestas hace UPN para hacer frente al desafío de la vivienda, la educación, el desempleo y la sanidad; en definitiva, todas las cuestiones a las que usted ha hecho referencia.

Al señor López, portavoz del Grupo Parlamentario Socialista, le quiero agradecer el trabajo y el tono. En primer lugar, porque creo que, en efecto, es muy relevante lo que ha ocurrido en Cataluña el pasado 12 de mayo. Cuando llegamos al Gobierno en el año 2018, nos legaron una situación política, territorial y judicial de una extraordinaria gravedad en Cataluña y desde entonces creo que hemos dado pasos por el reencuentro. Hemos tenido que tomar decisiones, como usted antes comentaba, cuyo resultado no era tan evidente —r‌ecuerdo que eso es lo que se planteó con los indultos, con las medidas de gracia, también con la reforma del Código Penal y, últimamente, con la ley de amnistía—, pero hoy hay muchos españoles y españolas que han visto que todas esas medidas tenían una justificación y un objetivo y esa justificación y ese objetivo era superar una etapa de dolor, de confrontación y de división en Cataluña y, en consecuencia, en España. Yo creo que estamos ante una gran oportunidad de abrir un tiempo nuevo en Cataluña, un tiempo de convivencia, de reencuentro y de respeto, que es lo que necesitan Cataluña y España, porque estamos hablando de una comunidad autónoma que representa casi el 19 % de nuestro producto interior bruto y que es la segunda más poblada, después de Andalucía, de nuestro país.

Tenía aquí apuntadas algunas cosas que he dicho antes en otras intervenciones. No deja de ser curioso que el Partido Popular siga diciendo que nosotros vamos a hacer a Puigdemont presidente de la Generalitat de Catalunya cuando lo que queremos es que lo sea Salvador Illa. Al final, si todo eso obedece a algo, es a una estrategia de difamación, de bulos, de fango, de mentiras. ¿Por qué? Porque cuando gana la convivencia, se les acaba el discurso a estos señores del Partido Popular y de VOX. ¿Qué discurso tienen ahora? ¿Contra qué se van a manifestar el próximo 26 de mayo si ha ganado precisamente un partido político que defiende la unidad de España, que defiende la Constitución española y que defiende la convivencia como es el partido de Salvador Illa? (Aplausos). No tienen discurso. Y sobre la internacional ultraderechista, señor López, tenía usted toda la razón. Creo que lo más relevante es que nosotros estamos refutando todos y cada uno de los bulos a esta internacional ultraderechista con hechos y datos y por eso vienen aquí, a España.

Ha dicho usted una cosa —‌y con esto termino, señora presidenta, señorías— que me parece muy relevante. En Cataluña hemos hablado mucho de la amnistía, de los indultos y de la reforma del Código Penal, pero no hemos hablado de algo muy importante y que ha sido aún más relevante para el resultado electoral del pasado 12 de mayo: la construcción de un proyecto político, social y económico en España que hace que los catalanes no se quieran marchar de él y que tampoco sean actores secundarios, sino protagonistas de la construcción de una España de derechos, de libertades, de progreso económico y de convivencia, como usted antes decía (aplausos), una España que hace del cambio climático, del feminismo y de la paz sus ejes vertebradores. En ese sentido, quiero concluir reconociendo el trabajo, lógicamente, de los diputados y diputadas del Grupo Parlamentario Socialista, también del Senado, de nuestros senadores y senadoras, y de nuestros eurodiputados y eurodiputadas, porque gracias a ellos y a ellas estamos construyendo esta España que, por supuesto que sí, merece la pena.

Muchas gracias, señora presidenta. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Socialista y de los miembros del Gobierno, puestos en pie).

Presidencia. Muchas gracias, señor presidente. A continuación intervendrán los grupos parlamentarios. En primer lugar, por el Grupo Parlamentario Popular, tiene la palabra el señor Núñez Feijóo por un tiempo de siete minutos. (Aplausos).

Alberto Núñez Feijóo

PPDiputado.Página 64Vídeo

Muchas gracias, señora presidenta. Pensábamos, señor Sánchez, que quería llegar usted a los informativos de las tres, y no estaría mal, porque así todos los españoles podríamos ver ese libro cuyo título usted no recuerda, pero sí sabe de qué va: Cómo se debilitan las democracias. Es evidente que usted se lo sabe de memoria. Lo tiene usted apuntado desde el principio al final, con acotaciones en todas las páginas, señoría. Señor Sánchez, señor López, les ha quedado a ustedes una réplica de lo más regeneradora. La del señor Sánchez venía escrita para el PP y para VOX; para el resto estuvo dialogando con sus socios. Y ha quedado claro en la réplica que no ha habido ningún bulo, ningún insulto, ningún fango. Yo creo que podrían irse los dos otra vez a reflexionar durante cinco días. No sé si a ustedes les serviría para algo, pero desde luego para los españoles sería muy útil. (Aplausos). Señor López, ha dicho usted que la mujer del presidente del Gobierno es una institución del Estado. Entonces, ¿qué hace una institución del Estado firmando cartas de recomendación a empresas contratistas? (Aplausos). Y, señor López, cuando dice usted, refiriéndose a nosotros, eso de su querida Casa Real, ¿qué pasa, que para ustedes no es una querida y respetada jefatura del Estado? (Aplausos). Señor López, yo le reconozco, igual que han hecho la portavoz y todos los diputados del Partido Popular, que ustedes han ganado en Cataluña y les he felicitado, aunque veremos si gobiernan o no. Ahora bien, hoy hemos aprendido que el 28 % de los catalanes que votaron al PSC son la inmensa mayoría de los catalanes y 33 % de los españoles que votaron al PP son la inmensa minoría de los españoles. (Aplausos). Hombre, francamente, señor López, le reconozco que para eso hay que valer. Usted y su presidente vienen aquí a decir que hay partidos políticos que han hablado de ETA cuando ustedes se pasaron la campaña de las elecciones vascas diciendo que no podía ser lehendakari aquel que no condenase los atentados de ETA. Usted, señor Sánchez, se apuntó un día los votos de Bildu para decir que el PP había perdido las elecciones y ahora resulta que, un par de semanas después, se apuntan los votos del PP para decir que el independentismo ha perdido en Cataluña. (Risas). Principios no tiene, pero en cuajo es imbatible, señor Sánchez. (Aplausos). El nuevo salmo de Ferraz y de Moncloa, ante el resultado de las catalanas, es «teníamos razón». ¿Cuándo se supone que tenían razón, señor López? ¿Cuando se oponían a los indultos o cuando se los arrancaron? ¿Cuando decían que había rebelión o cuando derogaron la sedición? ¿Cuando se negaban de manera vehemente a la amnistía o cuando la defendían con la misma vehemencia? Porque les recuerdo que hace seis meses ustedes empezaron a defender la amnistía. En definitiva, señor López, es evidente que nos hemos equivocado nombrándole como lehendakari del PP. (Aplausos). No tengo ninguna duda, y lo reconozco. Ha sido una gran equivocación nombrarle a usted lehendakari. Hablan aquí de que no condenamos la violencia. Oiga, ¿cómo que no condenamos la violencia si nunca hemos pactado con los herederos de la violencia, señor Sánchez? El que no condena la violencia y el que está aquí de presidente gracias a los herederos de la violencia es usted. (Aplausos). Nosotros no. Nosotros hemos dicho desde aquí que no. Algunos se creían su afán regenerador y antibulos. Pensábamos que iba a venir aquí a disculparse porque usted me difamó, pero no en un mitin, en el Congreso. Se ha olvidado de ello en su primera intervención; usted también, vicepresidenta primera, por supuesto. Usted junto con él, cuando decía «y más y más y más», han sido los que me han difamado y aún no han pedido disculpas, señorías. (Aplausos.—Protestas). No han pedido disculpas. ¿Pero ustedes qué se creen? ¿Sabe por qué usted nunca va a poder luchar contra los bulos? Porque su Presidencia es un gran bulo. Usted se subió esta tribuna en el año 2018 para presentar una moción de censura contra la corrupción y mire cómo está. (Risas y aplausos). ¡Por favor! Usted repitió las elecciones en el año 2019 porque decía que no podía gobernar con Podemos. Es verdad que a Podemos lo destruyó y a SUMAR le quedan unas semanas, ¡pero hombre! (Risas). La gobernabilidad de España no puede caer en los independentistas —n‌ os decía usted en el año 2019—, con Bildu no vamos a pactar, y en el año 2023 decía usted: no hay amnistía. Es usted una fábrica de bulos (aplausos), es usted la maquinaria del bulo, es usted el autor del bulo y del fango en España.

Me dice usted que yo no he hablado de Gibraltar. De Gibraltar no ha hablado usted, y eso que decía que comparecía para hablar de Gibraltar. Cuando usted me quiera informar de algo, le diré lo que pienso de Gibraltar, pero le digo: ¿habrá fiscalidad equiparable? ¿Habrá protección adecuada del mercado interior? ¿Habrá control efectivo del espacio Schengen? ¿Habrá lucha contra el fraude fiscal y blanqueo de capitales? ¿Los derechos de los trabajadores españoles serán iguales? ¿Se respetará el medio ambiente? Si puede garantizar todo esto, llámeme; si no, no se precipite, señor Sánchez. (Risas y aplausos).

Honradamente le digo que cuando me habla usted de que se han roto relaciones exteriores y diplomáticas, es verdad, el señor Chávez insultó al señor Aznar, igual que usted lo ha insultado en su primera intervención y en esta. Qué pena que no pueda el señor Aznar decir algo y qué valiente es usted. Pero le recuerdo que el «¿por qué no te callas?» no fue una frase del señor Zapatero, señoría, el «¿por qué no te callas?» al señor Chávez no fue una frase del Partido Socialista. (Aplausos). Señorías, ahora resulta que no se retiró al embajador ruso porque ningún país de la Unión Europea lo consideró oportuno. ¿Por qué? Fue un acuerdo de la Unión Europea no retirar al embajador ruso. ¿Y usted por qué hace con Palestina lo que no hace por consenso la Unión Europea? (Aplausos). Ha salido raudo y veloz a celebrar lo que usted ha dicho ¿sabe quién? Hamás. Es la segunda vez que le da las gracias. Es un grupo terrorista que mutiló a niños, que violó a niñas, que torturó a los jóvenes y lo sigue haciendo y que asesinó a centenares de personas, entre ellas dos españoles.

Le vuelvo a reiterar que desde hace diez años en esta tribuna habíamos consensuado los dos Estados. ¿Cómo que no me pronuncié? Me pronuncié en la primera comparecencia y en esta. Los dos. Y desde el primer instante dije: antes, entregar a los rehenes, el alto al fuego, la ayuda humanitaria e intentar que esto no se extienda al resto de la región porque, si no, lo que usted va a hacer probablemente perjudique al pueblo palestino. (Aplausos). Va a perjudicar usted al pueblo palestino y allá su responsabilidad. Le decía la portavoz de Podemos con buen criterio: ¿qué es lo que va a reconocer usted? También se lo decía el portavoz del PNV: ¿qué territorio? ¿Cuáles son las fronteras? ¿Con qué régimen político? ¿Quién va a ser su interlocutor? ¿Hamás?

Voy acabando. Yo no he intentado venir aquí a prejuzgar nada. (Rumores). Ni lo haré en mi vida ni lo seguiré haciendo ni lo haré jamás, y llevo treinta años en esto. Ahora bien, tan seguro no estará cuando ha venido aquí a mezclar este asunto: Consejo Europeo, Gibraltar, Palestina, Ucrania… ¿No será porque usted no quiere hablar? Permítame decirle que quien ha tratado a su esposa como si ya estuviese encausada es usted; usted la puso bajo el foco de su drama adolescente, usted, el que se maneja con evasivas y solo habla ante los medios afines. Es usted el que tiene en su mano las explicaciones que niega a las Cortes Generales, y por eso le vuelvo a hacer tres preguntas para finalizar, que no me las ha contestado. Si usted hubiese sabido que su esposa avalaba a un peticionario de un concurso, ¿lo habría otorgado? Si para usted este apoyo es indiferente para la resolución de un concurso, ¿le ha preguntado usted a su esposa para qué firmó papeles inútiles que la pueden involucrar en un proceso penal? Cuando a alguien se le ofrece la posibilidad de comparecer con abogado en unas diligencias secretas, ¿en calidad de qué se cita? Díganoslo. ¿En calidad de qué se cita? ¿Le consta que su mujer está investigada en un juzgado de Madrid? ¿Sabe que este juzgado de Madrid hace unos momentos acaba de citar a seis empresarios —‌de esos que no le gustan a la izquierda— como testigos en la causa de corrupción y de tráfico de influencias? ¿Lo sabe usted?

Presidencia. Señor Núñez Feijóo, tiene que ir acabando.

Alberto Núñez Feijóo

PPDiputado.Página 65Vídeo

Concluyo. Gracias, presidenta. Es decir, esto sigue abierto, ¿verdad, señor Sánchez? Se puso usted muy campanudo el otro día en una entrevista preguntándose quién vota al PP. Hombre, en las pasadas elecciones generales más de ocho millones de españoles. Creo que merecen un respeto. (Aplausos). ¿Sabe qué? Jamás le han votado tanto a usted y jamás le van a votar ocho millones de españoles a usted. A lo mejor por eso les desprecia. Lo bueno es que el día 9 de junio volverán a hablar los españoles y vamos a esperar la respuesta de todos. No, yo no le voy a sacar a usted a garrotazos ni a gorrazos.

Presidencia. Señor Núñez Feijóo, tiene que terminar.

Alberto Núñez Feijóo

PPDiputado.Página 66Vídeo

Hasta aquí podíamos llegar. Usted a mí me sacó a través de pactos con los independentistas, pero no pasa nada, yo soy un demócrata. (El señor presidente del Gobierno, Sánchez Pérez-Castejón, pronuncia palabras que no se perciben dirigidas a la Presidencia). No, no le mande usted a la presidenta que me haga acabar porque ya está bien. (Protestas.—Aplausos). Ya está bien. El 9 de junio los españoles estamos convocados a las urnas.

Presidencia. Señor Núñez Feijóo, termine, por favor.

Alberto Núñez Feijóo

PPDiputado.Página 66Vídeo

Vamos a ver cuál es la respuesta de los españoles y vamos a ver a quién votan los españoles el 9 de junio.

Nada más y muchas gracias, señoría. (Prolongados aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso, puestos en pie).

Presidencia. Gracias, señor Núñez Feijóo. Por el Grupo Parlamentario VOX, tiene la palabra el señor Abascal Conde por un tiempo de siete minutos. (Aplausos).

Santiago Abascal Conde

VoxDiputado.Página 66Vídeo

Muchas gracias. [Majestad] 7, vamos a seguir con el tono versallesco y falsario que usted nos ha pedido durante el día de hoy. ¡Cómo habrá sido que hasta el señor Feijóo parecía excesivo en su tono! Por cierto, cuando le ha agradecido el tono al señor Patxi López, ¿a qué se refería? ¿A la subida de tono? Se lo digo porque yo no voy a hablar tan alto ni tan rápido, aunque haya muchas cosas que decir. En primer lugar, se ha referido usted a un informe de la UCO, señor Sánchez… (Un señor diputado: ¡No se oye!). Es que me han pedido un tono un poquito más bajo (risas), pero él me oye. Se ha referido a un informe de la UCO que afecta a su señora. No sé si sabe que está bajo secreto de sumario y que no lo conocen ni las partes. ¿Por qué lo conoce usted? ¿Se lo ha contado el señor Marlaska? ¿Es usted capaz también de acabar con el prestigio de la UCO, señor Sánchez? (Aplausos). Y ha iniciado usted otro conflicto diplomático en el día de hoy. Se ve que no se contenta con el de la semana pasada y está usted decidido a iniciar un conflicto diplomático por semana. A ver, [majestad] 8, vamos a hablar de los insultos a los que usted se refería. Desde su Gobierno llamaron drogadicto al presidente de una nación extranjera, pero es que a nosotros, a los que nos pide contención, nos han llamado fascistas, homófobos y xenófobos en una sola sesión hasta noventa y ocho veces. Nos llamaron ustedes desde el Gobierno fascistas y ultraderecha. Pero no solo eso, nos han llamado odiadores del pobre, nazis a cara descubierta —‌nos lo han llamado desde su Gobierno— y nos han acusado —‌usted lo ha hecho— de que queríamos bombardear Cataluña cada cincuenta años. Nos han llamado desde el PSOE matonismo nazi, han dicho que sembramos el odio contra las mujeres e incluso han dicho sus socios que VOX es el brazo político del terrorismo machista. Y el señor Puente, que hoy no está —n‌ o sé si es que usted va a cesarlo, estaría bien para terminar con el conflicto diplomático—, nos ha llamado racistas. Yo me voy a ahorrar lo que pienso del señor Puente. A ver, [majestad] 9, ¿usted cree…

Presidencia. Señor Abascal, le ruego que, por favor, se dirija al presidente del Gobierno como presidente del Gobierno. Majestad sabe que está reservado a quien está reservado.

Santiago Abascal Conde

VoxDiputado.Página 66Vídeo

Lo estoy haciendo con todo el decoro, incluso excesivo. (Aplausos). No solo van a prohibir la lengua española, sino que quieren prohibir la ironía, pero lo siento, no voy a dejar que ustedes me prohíban hablar como me venga en gana. (Aplausos).

¿Ustedes creen que cuando se utilizan expresiones como echar a patadas o correr a gorrazos son propuestas literales? Es decir, si yo digo que hay que defenestrar a este Gobierno, ¿creen que estoy

7  Palabra retirada por la Presidencia, de conformidad con el artículo 104.3 del Reglamento de la Cámara. 8 Ídem. 9  Palabra retirada por la Presidencia, de conformidad con el artículo 104.3 del Reglamento de la Cámara.

proponiendo que se tire al presidente del Gobierno por la ventana? Se lo digo porque usted ha hablado de violencia política y ha dicho que es la antesala de la violencia física y, como usted no comprende… Me aconseja que lea la Constitución y yo le voy a aconsejar que lea el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, que es muy rico y que ustedes quieren prohibir. Y he visto que al señor Feijóo tampoco le gustan algunas expresiones porque las interpreta literalmente. Pero vamos a hablar de la literalidad de cómo ha llegado este Gobierno, que habla de violencia política, al poder. Lo cierto es que en la tradición de quien le ha dado a usted la investidura hay —‌literalmente— tiros, bombas y asesinatos. Lo cierto es que en el ejercicio reciente de la violencia política de quien le ha dado a usted la investidura hay fuego y agresiones a policías —‌a cien en Cataluña— que usted ahora va a amnistiar. (Aplausos). Y lo cierto es que este Gobierno —d‌ irectamente una parte de este Gobierno— está detrás del lanzamiento físico de adoquines contra miembros de VOX. Resulta que viene usted aquí y habla del ataque a las sedes del Partido Socialista y es evidente que no sabe cuántos ataques a sedes de VOX se han producido desde que usted gobierna. Por cierto, ha hablado de la violencia en otros lugares, de Eslovaquia, pero se ha olvidado de que aquí, en esta Cámara, hay diputados que han sido agredidos a pedradas, para los que ustedes no solo no han tenido una palabra. Me refiero al diputado Maraver o a la diputada De Meer. ¿Qué dijo su Gobierno ante aquellas agresiones? Que eran kétchup. No se extrañe usted tanto. Es que se olvidan de todo. Ustedes no se escuchan, ustedes no saben lo que dicen, ustedes no saben hasta qué punto son los responsables de la ruptura de la convivencia en España. (Aplausos). Y habla de lo que ha pasado en Eslovaquia, pero se olvida de dos diputados de esta Cámara, de VOX, agredidos y se olvida, precisamente, de que contra quien se ha intentado cometer un asesinato en España ha sido contra el exfundador de VOX, el señor Alejo Vidal-Quadras. (Aplausos).

Señor Sánchez, esa internacional ultraderechista a la que usted se refiere y demoniza va a ser la que muy pronto gobierne en Estados Unidos, en Francia, la que gobierna en Italia, la que gobierna en Argentina y en otros muchos lugares, con lo cual usted está metiendo a España en un problema enfrentando a nuestra patria con las naciones más importantes del mundo occidental. Pero vamos a hablar de quiénes son sus aliados, porque a usted le gusta hablar de los nuestros, de los que, por cierto, le voy a decir que me siento muy orgulloso. El suyo es Petro, que, a pesar de que dice que España es un país exclavista, recibe sus aplausos y su alfombra roja, un señor que era del grupo terrorista M16. El suyo también debe ser Maduro, a cuyo servicio está Zapatero, un tirano absolutamente implacable. También los kirchneristas, que han destruido Argentina sumiéndola en la inflación y que ahora quieren impedir su recuperación. Por supuesto, Lula, un presidente condenado por corrupción que coloca a sus ministros como jueces del Supremo y que se dedica a la persecución de periodistas extranjeros y de opositores políticos a los que mete en la cárcel solo por opinar. (Aplausos). Y, por supuesto, Díaz-Canel, el dictador cubano que tiene un gran aliado en el señor Borrell. Y ahora vemos de dónde viene su investidura, desde mi tierra, y quiénes son los que le han vuelto a aplaudir en el día de hoy por segunda vez: los terroristas de Hamás. En relación con Marruecos y Mohamed VI, no voy a decir que es su aliado porque pienso que es su jefe. A ver, [majestad] 10, siento decirle que usted no es el rey. (Una señora diputada: ¡Qué pesado!). Sí, todo lo pesado que ustedes quieran, pero voy a decir lo que creo que tengo que decir, en el tono que tengo que decirlo y con el contenido que tengo que decirlo. (Aplausos).

El señor Feijóo decía hace un rato que el voto que más le va a doler al señor Sánchez es el voto al Partido Popular y que cualquier otro es un obstáculo y es inútil. De verdad, yo creo que usted, señor Feijóo, es muy atrevido, pero, si eso puede ser así de alguna manera, le recomiendo que rompa cualquier ofrecimiento de pacto al Partido Socialista, que rompan su alianza con los socialistas en Europa, que rompan cualquier intento de repartirse de nuevo los jueces o las comisiones parlamentarias, como han hecho aquí, que planteen el conflicto institucional que no han planteado desde el Senado contra la amnistía (aplausos) y que abandonen toda obsesión porque VOX desaparezca, porque eso no va a ocurrir.

Y si me lo permite, señora presidenta, concluyo dirigiéndome al señor Rufián, que me afeaba desde su escaño que yo desayunara mientras él hablaba. La verdad es que no creo que haya un mejor momento para desayunar que cuando el señor Rufián sube a la tribuna. No sé por qué lo hago, pero debe ser por esos tonos tabernarios que veo cuando sube aquí y empieza a hablarnos apoyado, que parece que estuviera en un bar. No entiendo cómo le molesta tanto que los demás aprovechemos para desayunar cuando él habla, pero quizá, entre otras razones, sea porque hace ya muchos años dijo que se iba a ir y aquí sigue.

10  Palabra retirada por la Presidencia, de conformidad con el artículo 104.3 del Reglamento de la Cámara.

Presidencia. Señor Abascal, tiene que terminar.

Santiago Abascal Conde

VoxDiputado.Página 68Vídeo

Así que al señor Rufián le decimos que creemos que le gusta más la cafetería y el sillón de este Congreso que a nosotros. No tengo ninguna duda de ello. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).

Presidencia. Gracias, señor Abascal. Por el Grupo Parlamentario Plurinacional SUMAR, tiene la palabra el señor Errejón Galván por un tiempo de siete minutos.

Íñigo Errejón Galván

Grupo SumarDiputado.Página 68Vídeo

Gracias, señora presidenta. Esta comparecencia está siendo larga y eso significa que los grupos parlamentarios tienen mucho tiempo para explicar lo que piensan y lo que querrían hacer con su país. El otro día, en la Junta de Portavoces, el señor Tellado, portavoz del Grupo Popular, propuso que nos dieran de tiempo cuarenta y cinco minutos más otros quince de réplica; en total, una hora. El señor Feijóo no ha tenido tanto tiempo. Ha tenido usted media hora, como tenemos todos, y en esa media hora nada, ni una sola palabra sobre un problema real de los españoles. (Aplausos). Nada sobre vivienda, nada sobre salud mental, nada sobre empleo, nada sobre lucha contra el cambio climático, nada sobre combate contra la sequía. Si le llegan a dar una hora, tiene usted que recitar la lista de los reyes godos. (Risas). Y esto, por cierto, es una dinámica bastante típica de nuestra derecha nacional, que es una derecha que dice muchísimas veces España y nunca nada sobre los españoles. Muchas veces España y nada que tenga que ver con la vida concreta y cotidiana de los españoles. (Aplausos). Señor Sánchez, más o menos en el orden en que usted ha respondido. En primer lugar, el reconocimiento del Estado de Palestina es una magnífica noticia. Y cuando decimos que es una magnífica noticia y que es el comienzo de los pasos que hay que dar, decimos que tiene que ir seguido de pasos decididos. El primero, mandar una señal de que no puede haber impunidad. Por eso nos habría gustado escuchar de su boca el apoyo a las causas en la Corte Internacional de Justicia y en la Corte Penal Internacional contra los crímenes de guerra y contra el genocidio del Gobierno de Israel. (Aplausos). En segundo lugar, con respecto a la política europea, efectivamente, los ERTE fueron un magnífico mecanismo para sujetar la economía española, para proteger a las empresas y para proteger a las familias, y eso se pudo hacer gracias a que se suspendieron las reglas fiscales de gasto. Por eso a nosotros nos parece que es un error que la familia socialdemócrata y la familia popular hayan votado por el restablecimiento de las reglas fiscales de gasto (aplausos), porque las políticas expansivas tenían dos patas: los fondos de recuperación y la suspensión de las reglas fiscales de gasto. Nos tememos que la vuelta a las reglas de la austeridad agote la posibilidad de las políticas expansivas. Y cuando hablamos de la política verde, nosotros ahí —‌lo tenemos que decir— tenemos otra diferencia, que es una diferencia fundamental. Nos parece que una política verde, decidida, de transición ecológica con justicia social pasa por no seguir adelante con las bonificaciones al impuesto especial a los beneficios millonarios de las eléctricas. (Aplausos). En eso tenemos una diferencia: para nosotros no hay transición verde sin justicia social. Con todo, la cuestión central es lo que le planteábamos en la intervención sobre cómo, en este punto de bifurcación de la política española, respondemos a la pregunta de si las izquierdas podemos gobernar con normalidad en España. Si tenemos derecho a gobernar con normalidad en España o si, por el contrario, el voto de los ciudadanos de izquierda vale menos, como si fueran ciudadanos de segunda, porque está siempre sometido a poderes de veto, a poderes de tutela de poderes conservadores que no se someten a las urnas. La respuesta es que, para que las izquierdas tengan derecho a gobernar sin pedir perdón y sin pedir permiso en España, hay que tomar medidas, hay que retomar impulso y asumir una agenda de democratización del Estado y de redistribución de la riqueza. Hace ya muchos años que un juez de la Corte Suprema de Estados Unidos dijo: Podemos tener riqueza concentrada en pocas manos o podemos tener democracia. Lo que no podemos tener es ambas cosas. En España va siendo hora de que tomemos medidas decididas, y en esto tenemos una diferencia. El señor López, el portavoz del Grupo Parlamentario Socialista, le ha preguntado varias veces al Grupo Parlamentario Popular si van a hacer algo, si van a cambiar el rumbo. ¡No! ¡Pero si les falta poner un neón! No, no van a cambiar el rumbo. (Aplausos). Ellos no van a modificar en absoluto la ofensiva reaccionaria. Por eso a nosotros nos parece que ese es un esfuerzo que conduce a la melancolía, seguirles pidiendo que cambien el rumbo. ¡Si el rumbo lo han manifestado hace muchísimo tiempo! Solo consideran legítimos los gobiernos que son suyos y los que no lo son, dicen que son gobiernos de los bulos. La pregunta no es qué van a hacer ellos, que ya vemos lo que van a hacer, la pregunta es qué vamos a hacer nosotros, si vamos a utilizar la mayoría democrática que tenemos para impulsar transformaciones que nos permitan gobernar de acuerdo con el mandato de las urnas. Para que eso sea posible es para lo que hay que responder con una agenda política ambiciosa.

Decía el señor presidente que esa agenda la vamos a retomar, pero que ahora no podemos porque estamos en elecciones. Vale, pero eso es en dos semanas; podemos mirar un poquito más lejos de dos semanas. Hay elecciones en dos semanas. ¿Podemos ir planificando de aquí a un poquito más de dos semanas cuáles son las agendas de transformación democrática y de redistribución de la riqueza y social en nuestro país? Porque las europeas pasarán, pero nosotros seguiremos. Y cuando nosotros sigamos, seguiremos teniendo la misma cuestión fundamental: ¿cómo se responde la ofensiva reaccionaria? Utilizando la mayoría democrática que tenemos. Hemos expresado cuáles son absolutamente fundamentales para nosotros. Hay que renovar el Consejo General del Poder Judicial (aplausos), y hay que hacerlo sin confiar en que estos señores que lo tienen secuestrado lo suelten, porque no lo van a soltar, porque nunca sueltan nada. Y hay que modificar la composición de las altas magistraturas del Estado para que lleguen grupos sociales más diferentes y, por tanto, para que no se corporativicen y respondan a los intereses generales del país.

Con respecto a la justicia social, se ha discutido mucho en este Pleno, y esa es una buena noticia, sobre qué es la justicia social. La justicia social es que tu destino no depende de quiénes son tus padres, es tan sencillo como eso, y, por tanto, que no siga pasando que hay algunos que nacen con todo hecho y otros nacen con todo en contra. Básicamente, estamos hablando de una cosa muy sencilla, que es que la gente pueda tener una vida tranquila; que la gente pueda tener una casa, que la gente pueda tener tiempo, que la gente pueda tener cuidados… Por eso, para nosotros es absolutamente fundamental, lo hemos dicho, la reducción de la jornada laboral sin reducción de salario, poner orden en el mercado inmobiliario para poner coto al poder social de los rentistas y los fondos buitres —‌sin esto todas las medidas del estado del bienestar caen en saco roto— y poner en marcha prestaciones universales por hijo a cargo para ampliar el estado del bienestar incluyendo la crianza y la conciliación. (Aplausos).

Acabo, señora presidenta. ¿Esto por qué es importante? Esto es importante por tres razones. En primer lugar, porque mejora la vida de la gente y no hay nada más radical que mejorar la vida de la gente. Solo los que tienen mucho dinero se pueden permitir que las instituciones no funcionen. La gente sencilla y trabajadora necesita instituciones, necesita leyes y necesita derechos. En segundo lugar, porque esto construye fuerza para la gente trabajadora. Dar autonomía, dar tiempo, dar derechos, dar tranquilidad y dar seguridad de vida hace a los de abajo más fuertes y, por tanto, les permite sostener a sus gobiernos y ejercer el poder político, liberarse del capricho de los que más tienen. Y, en tercer lugar, porque esto da horizonte. Este es un error muy muy generalizado entre algunas izquierdas: no es verdad que se enfrente a los reaccionarios solo ampliando derechos, hay que dar horizonte, hay que dar esperanzas, y el mejor horizonte es demostrar que las cosas son posibles, que se pueden transformar. (Aplausos). Frente al nihilismo del mercado, que dice que nada dura y que no hace falta cuidar nada, ni de tu vecino ni de las instituciones ni de tu país ni del planeta, nosotros tenemos que posibilitar que la gente pueda volver a hacer proyectos de vida que hagan que merezca la pena cuidar del otro, cuidar de la sociedad, cuidar del planeta y cuidar de las instituciones. Para eso tenemos que dar rumbo.

Señor presidente, nosotros nos quedamos con su compromiso. Hay elecciones, pasan en dos semanas, tomémonos en serio el punto y aparte. Pongamos en marcha la legislatura, tomemos la iniciativa y usemos la mayoría democrática de la que disponemos para hacer un país más justo hasta que los reaccionarios entiendan que España no es suya.

Muchas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Confederal SUMAR y de la señora vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Economía Social, Díaz Pérez, puestos en pie).

Presidencia. Muchas gracias, señor Errejón. Por el Grupo Parlamentario Junts per Catalunya, tiene la palabra la señora Nogueras i Camero por un tiempo de siete minutos.

Míriam Nogueras i Camero

JuntsDiputada.Página 69Vídeo

Gràcies, presidenta.

Només per aclarir-ho, molts dieu que se’ns ha de demanar perdó. Nosaltres no necessitem el perdó de ningú. El que volem i el que tindrem, malgrat tots vostès, és un país digne, una Catalunya lliure, rica i plena.

Vàries coses, senyor Sánchez. Vostè ara parlava del respecte a Catalunya. Si vostès respectessin un mínim Catalunya i la gent que viu i que treballa a Catalunya, vostès pagarien el que correspon als ciutadans de Catalunya per la seva aportació al PIB, per la seva població, però, sobretot, el que respectarien vostès és el que vota el ciutadà de Catalunya i no han fet cap d’aquestes tres coses. Policia patriòtica, deia. Ens ha dit que des que van arribar vostès que no existeix la policia patriòtica. Per tant, els infiltrats en els moviments pacífics, independentistes i socials, com els hem d’anomenar sinó policia patriòtica, senyor Sánchez? En plena campanya electoral no es podia debatre sobre mesures de regeneració democràtica, ha dit vostè, però sí que és ètic, senyor Sánchez, fer ús del seu càrrec per manipular l’opinió pública en plena campanya electoral a Catalunya?

En tot cas, i amb tots els respectes, senyor Sánchez, només cal escoltar el seu discurs que ha fet avui, les seves rèpliques, recuperar i tirar d’hemeroteca i certificar la seva falta de paraula i la seva incoherència. Aquests moviments desesperats que ha fet la dreta espanyola, que des de l’independentisme català coneixem molt i molt bé, de la máquina del fango, vostè no ha aprofitat aquests moviments per fer els canvis estructurals necessaris perquè deixi de passar. En comptes d’això, vostè ha utilitzat el que podria ser per qualsevol demòcrata una oportunitat per fer reformes estructurals per fer-ne un abús electoralista que al final té el mateix objectiu que té la dreta espanyola, que no és millorar la vida dels ciutadans de Catalunya, que no és millorar l›estat de dret, que no és solucionar el problema dels trens a Catalunya, que no és pagar allò que correspon als catalans, que no és invertir en educació, sanitat o serveis socials, que no és acompanyar les empreses catalanes a créixer i a desplegar-se, que no és acabar amb el femer de les clavegueres de l’estat, amb els lladres de l’estat i amb els jutges prevaricadors. El seu objectiu és i ha estat el mateix que el de la dreta espanyola: acabar amb el moviment més valent que existeix avui, amb el moviment d’aquells que som els únics, els independentistes catalans, que hem demostrat que sí que podem acabar amb aquest femer i amb aquesta porqueria. Ja li vam dir fa uns mesos: amb nosaltres no provi de temptar la sort perquè no li funcionarà.

Ens volen fer creure que volen una regeneració democràtica quan acaben d’admetre que durant quaranta anys han lluitat contra una majoria social a Catalunya que és legítima. Avui, de fet, han celebrat conjuntament, sense dissimular, que la majoria legítima, democràtica i parlamentària a Catalunya, la independentista, ara no sumi. Aquest ha estat el seu únic objectiu, compartit amb la dreta espanyola: que Catalunya s’escrigui amb enya espanyola. Avui al Parlament l’independentisme segueix sent la ideologia majoritària. I Catalunya seguirà sent una nació i Catalunya seguirà escrivint-se amb enya catalana. No estan pilotant vostès la màquina del fang —‌ha dit el senyor Patxi López—. Ho sabem ho, tenim claríssim que vostès pilota en molt poques coses aquí a l’Estat espanyol, però sí que estan igualment enfangats perquè no han deixat d’aprofitar aquesta màquina per fer molt mal a molts ciutadans catalans, a molts demòcrates. Volem fets i no paraules. I li repeteixo les xifres, senyor Sánchez. Vostès tenen tan sols quaranta-dos diputats de cent trenta-cinc al Parlament de Catalunya, això és un 31 %. Serà Salvador Illa qui governi, acaba de dir vostè. Amb qui ha tancat l’acord que pot fer aquesta afirmació? O ho diu perquè estan acostumats a decidir des de Madrid allò que acaba passant a Catalunya? En tot cas, visca Catalunya lliure.

Moltes gràcies.

Gracias, presidenta. Solo para aclararlo, muchos dicen que hay que pedirnos perdón. Nosotros no necesitamos el perdón de nadie. Lo que queremos y lo que tendremos, a pesar de todos ustedes, es un país digno, una Cataluña libre, rica y plena. Varias cosas, señor Sánchez. Usted hablaba ahora del respeto a Cataluña. Si ustedes respetasen un mínimo a Cataluña y a la gente que vive allí, en Cataluña, ustedes pagarían lo que les corresponde a los ciudadanos de Cataluña por su aportación al PIB por su población, pero, sobre todo, lo que respetarían es lo que vota el ciudadano de Cataluña, y no han hecho ninguna de estas tres cosas. Policía patriótica, decía. Desde que llegaron dicen que no existe la policía patriótica. Por lo tanto, los infiltrados en los movimientos pacíficos, independentistas y sociales, ¿cómo los vamos a llamar, si no es policía patriótica, señor Sánchez? En plena campaña electoral no se podía debatir sobre medidas de regeneración democrática, ha dicho usted, ¿pero sí que es ético, señor Sánchez, hacer uso de su cargo para manipular a la opinión pública en plena campaña electoral en Cataluña?

En cualquier caso, y con todos los respetos, señor Sánchez, solo hay que escuchar el discurso que ha hecho usted, sus réplicas, recuperar y tirar de hemeroteca y certificar que incumple su palabra y su falta de coherencia. Estos movimientos desesperados que ha hecho la derecha española, que desde el independentismo catalán conocemos muy bien, de la máquina del fango, usted no los ha aprovechado para acometer los cambios estructurales necesarios para que deje de pasar. En su lugar, lo que ha hecho ha sido utilizar lo que sería para cualquier demócrata una oportunidad demócrata para reformas estructurales. Lo que ha hecho ha sido un abuso electoralista, que tiene el mismo objetivo que el que tiene la derecha, que no es mejorar la vida de los ciudadanos de Cataluña, que no es mejorar el Estado de derecho, que no es solucionar el problema de los trenes en Cataluña, que no es pagar lo que les corresponde a los catalanes, que no es invertir en educación, en sanidad o en servicios sociales, que no es acompañar a las empresas catalanas a que crezcan y se desplieguen, que no es acabar con el hedor de las alcantarillas del Estado y acabar con los ladrones del Estado y con los jueces que prevarican. Su objetivo es y ha sido el mismo que el de la derecha española, acabar con el movimiento más valiente que existe hoy, el movimiento de aquellos que son los únicos, los independentistas catalanes, que hemos demostrado que sí, que podemos acabar con esta porquería. Ya se lo dijimos hace unos meses: con nosotros no intente tentar a la suerte, porque no le va a funcionar.

Nos quieren hacer creer que quieren una regeneración democrática cuando acaban de admitir que durante cuarenta años han luchado contra una mayoría social en Cataluña que es legítima. Hoy, de hecho, han celebrado sin disimular, conjuntamente, que la mayoría legítima, democrática y parlamentaria en Cataluña, la independentista, ahora no sume. Este ha sido su único objetivo, compartido con la derecha española: que Cataluña se escriba con la eñe española. Hoy por hoy, el independentismo sigue siendo la ideología mayoritaria. Cataluña seguirá siendo una nación y Cataluña seguirá escribiéndose con la eñe catalana. No obstante, pilotando ustedes la máquina del fango —‌ha dicho el señor Patxi López—, y lo sabemos, tenemos clarísimo que ustedes pilotan muy pocas cosas aquí, en el Estado español, si están igualmente enfangados es porque no han dejado de aprovechar esta máquina para hacer mucho daño a muchos ciudadanos catalanes, a muchos demócratas. Queremos hechos y no palabras. Y le repito las cifras, señor Sánchez: ustedes tienen 42 diputados de 135 en el Parlament de Catalunya, un 31 %. Será Salvador Illa quien gobierne, lo acaba usted de decir. ¿Con quién han cerrado el acuerdo que le permite hacer esta afirmación? Lo dice porque están acostumbrados a decidir en Madrid aquello que acaba sucediendo en Cataluña. En cualquier caso, ¡viva Cataluña libre!

Muchas gracias.

Presidencia. Moltes gràcies, señora Nogueras. Por el Grupo Parlamentario Euskal Herria Bildu, tiene la palabra la señora Aizpurua Arzallus, también por un tiempo de siete minutos.

Mertxe Aizpurua Arzallus

EH BilduDiputada.Página 71Vídeo

Señor Sánchez, ahora que vamos llegando al final de este debate, creo que merece la pena detenernos otra vez en Europa. Merece hablar también y advertir de nuevo que el fascismo que vimos este fin de semana en Madrid, la ola reaccionaria, también se expande por Europa. Merece repetir que es una ola que pretende arrasar con los derechos y libertades más básicos, atacar a las personas migrantes, a las mujeres, a las personas LGTBI, a los vulnerables y a toda persona que no piense como ellos.

Hace pocos días, el semanal alemán Der Spiegel, en su portada y sobre una esvástica nazi lanzaba una pregunta: ¿No aprendimos nada? Pues parece que no lo suficiente, porque el régimen que esta gente quiere instaurar ya lo hemos vivido. Por eso es más necesario que nunca que todas las fuerzas que defendemos la democracia y los derechos para todas las personas, todos aquellos que somos antifascistas hagamos frente a esta ola, y que lo hagamos también en Europa, asegurando condiciones de vida dignas y seguridad para que estas no busquen falsas soluciones en falsas promesas, y para ello se deberá hacer frente a la austeridad que Europa pretende recuperar. Habrá que hacer frente a las políticas monetarias que están ahogando a millones de personas; habrá que hacer frente a la emergencia climática y enfrentar las políticas migratorias contrarias al respeto a los derechos; habrá que hacer frente al aumento sin límites del gasto militar, en esa loca carrera armamentística iniciada en Europa; y habrá que hacer frente también a los tambores de guerra, abogando por el diálogo y las soluciones pacíficas y políticas. Lamentablemente, muchas de estas políticas son compartidas tanto por la derecha como por la supuesta izquierda europea, tanto por unos como por otros, porque esa es una de las estrategias y grandes victorias de la extrema derecha: implementar su agenda represiva y autoritaria sin necesidad de gobernar; creo que al señor Feijoo le suena este tema.

Señor Sánchez, no actúen ustedes en Europa como el Partido Popular hace en este Estado y no sean partícipes del neoliberalismo, de la estrategia belicista y del recorte de derechos. Le voy a explicar en un minuto la paradoja de Parry, que creo que, para este momento que vivimos, es especialmente ilustrativa. William Parry, uno de los más ilustres explotadores del Ártico, fue un británico que vivió a comienzos del siglo XIX, y entre sus expediciones y algunos relatos de aventuras y peripecias que nos ha dejado, una alcanzó con el tiempo la categoría de paradoja.

La expedición de Parry partió con su equipo de explotadores en trineos sobre la superficie del hielo Ártico siempre en dirección norte, como indicaba la brújula, sin apenas descansar durante el día, y al caer la noche hicieron las mediciones para ubicar la posición que tenían en ese momento y calcular o determinar el progreso que habían tenido a lo largo de la jornada. La verdad es que la sorpresa desconcertó al grupo: habían avanzado todo el día hacia el norte, sin parar y, sin embargo, por la noche estaban más al sur de lo que estaban en su punto de partida.

Esta anécdota viene a cuento del posicionamiento que parece querer mantener el PSOE, esta izquierda, en Europa. El discurso apunta a querer avanzar, pero en el terreno de los hechos, en cambio, lo que hace es emular al Partido Popular, con todo lo que ello supone: retroceso, en lugar de avance o, dicho de otra forma, la gran paradoja de que cuanto más cree avanzar, más se aleja, como le pasaba a Parry. Los exploradores árticos apenas necesitaron unas horas para comprender que el misterio de su paradoja era el propio terreno. Viajaban en dirección norte sobre un inmenso témpano de hielo desgajado de la banquisa que las corrientes marítimas empujaban mucho más rápido hacia el sur. Piénselo y tenga cuidado con ese terreno porque le puede pasar a usted, señor Sánchez.

Y no quiero terminar sin hacer referencia a algo que ha dicho usted en su primera intervención, en su primer discurso. Ha dicho usted que es increíble que a día de hoy, en la sesión de control que va a ir seguida a esto, se vaya a hablar sobre ETA, una ETA inexistente hace más de una década. Y tiene usted razón, es increíble. Pero para ser justos conviene recordar algo, y se lo digo sin ningún tipo de acritud y únicamente con el ánimo de trasladar la reflexión. Le recuerdo que en quince días de campaña vasca el único partido que habló de ETA fue precisamente el suyo, señor Sánchez. Quizá sería conveniente que el malestar que usted traslada a las derechas por hacerlo, también lo traslade a su partido. No compremos los marcos de la derecha. Estamos seguras de que la ciudadanía vasca lo agradecerá si lo hacemos así y que el proceso de convivencia que avanza en nuestro país, también.

Muchas gracias. Eskerrik asko. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señora Aizpurua. ¿Por el Grupo Parlamentario Vasco (EAJ-PNV)? (Denegación). Por el Grupo Parlamentario Socialista, tiene la palabra el señor López Álvarez.

Patxi López Álvarez

PSOEDiputado.Página 72Vídeo

Gracias, presidenta. No está el señor Feijóo, pero díganle que de todo lo que ha dicho, una cosa es verdad, una: que este PP, sin sentido de Estado, sin visión de país, aliado de la ultraderecha, sin proyecto alguno, propagador de fango, nunca me habría apoyado como lehendakari. (Aplausos). Y, además, me alegro de que lo digan, que digan que se equivocaron porque de este PP estoy en las antípodas. Es más, muchos de los que me apoyaron se fueron, hartos de la política y de la estrategia de este Partido Popular. Y díganle también que ya sabemos que es un experto manipulador y que hoy ha sacado matrícula de honor. Primera, yo he dicho textualmente: No es la mujer del presidente, es el respeto que merecen nuestras instituciones y nuestro sistema representativo. Y, si no lo entienden así, es que tienen un gran déficit democrático sobre lo que significa el respeto institucional. (Aplausos). ¡Y lo mantengo de principio a fin! Segunda manipulación. Miren, no encontrarán en mis palabras ni una sola falta de respeto a la Corona. Nosotros respetamos esa institución como respetamos todas las instituciones constitucionales, cosa que ustedes no pueden decir. Ahora, pensábamos que el cariño y las declaraciones de amor estaban más en su bando, pero es que hasta esto les molesta, con lo cual, nos quedamos con el respeto y el cariño también, no pasa nada, pero manipulaciones, ninguna. Y es que, después de escuchar al señor Feijóo, les confieso que subo a esta tribuna a hacer la réplica con un cierto hartazgo de que estas sesiones las conviertan ustedes y sus aliados de VOX en una compilación de ataques, de insultos y descalificaciones. El señor Feijóo ha hablado de lavar la boca. ¿A quién? ¿A quien le gusta la fruta? ¿A quien llamó cabrones a los ministros? ¿A quien dice que el presidente tiene que salir en el maletero de un coche o al que dice que hay que colgarle por los pies? ¿A quien llama caudillo egoísta, tirano, autócrata, autoritario y demás lindezas al presidente? Porque, señorías del PP, ustedes no van a ganar para dentífricos como haya que lavarse la boca. (Risas y aplausos). Hartazgo. Hartazgo de que, a pesar de que lo decimos una y otra vez, los discursos que se hacen aquí, algunos cargados de odio y de violencia verbal, se repliquen en la calle en forma de gritos, de amenazas y de agresiones. Recuerdo cuando algunos en Euskadi me increpaban y me chillaban en la calle: Traidor, vete a España. Y resulta que ahora, cuando paseo por las calles de Madrid, algunos me chillan: Traidor, vete a tu pueblo. Gente alimentada por los discursos del odio, gente empeñada en negarnos un lugar en el mundo, errabundos, como dijera Tomás Meabe.

Pero los socialistas no somos apátridas, tenemos raíces y estamos muy orgullosos de ellas. Es verdad que nos motiva más la bandera de la libertad y de la igualdad que otras banderas. Es verdad que nuestra identidad, que por supuesto tenemos, no es el motor de nuestra política, porque no somos nacionalistas, pero no somos apátridas. Y nos rebelamos cuando nos dicen que porque hacemos política, porque buscamos la suma y no la división rompemos España, que somos enemigos de nuestro propio país, que somos antipatriotas. Nos lo dicen los que llevan la bandera en la pulserita, en el retrovisor del coche o en el collar del perro. Y entonces recuerdo a Manuel Albar. Llegó a ser primer secretario del Partido Socialista Obrero Español y en el exilio hablaba de los socialistas exiliados y decía que tenían hambre de patria, ¡hambre de patria! Y escribió: La patria no es la banderita atada a un palo. Si solo fuera eso… Es que nuestra carne se ha hecho de la carne de nuestros muertos y todo nuestro ser está formado del sol que nos alumbra, del cielo que nos cubre, de la tierra que pisamos. Y nuestra manera de sentir, de pensar, de querer, de dar, toda nuestra información moral es un producto de la historia, de la cultura, de la tradición que elaboraron cien generaciones, de las cuales somos, querámoslo o no, el eslabón que las une a las generaciones que vendrán detrás. (sic)

Los socialistas siempre hemos sido patriotas. La diferencia es que hay un patriotismo abierto e inteligente, el que suma y no expulsa a nadie, el que construye y no juega a tierra quemada, el que dialoga y no insulta, el que acuerda y no enfrenta, el que hace de España un país atractivo para todos y todas, y no el hace cada vez más pequeño a este país porque solo caben ellos. Y hay también un patriotismo excluyente, tóxico; el que hace leyes de discordia que humillan a las víctimas de una dictadura, el que va a Bruselas a pedir que no ayuden a su país, el que considera enemigo al que no piensa como él, el que enfrenta a territorios y ciudadanos para conseguir un puñado de votos, el que se cree dueño y señor de su país. Algunos son los mejores representantes de este patriotismo tóxico. Pero para nuestro orgullo, los socialistas tenemos ciento cuarenta y cinco años de patriotismo inteligente. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Socialista, puestos en pie).

Presidencia. Muchas gracias, señor López. Para finalizar el debate, tiene la palabra el presidente del Gobierno. Cuando quiera.

Pedro Sánchez Pérez-Castejón

GobiernoPresidente del Gobierno.Página 73Vídeo

Muchas gracias, señora presidenta. Gracias, señorías.

En primer lugar, quiero agradecer las intervenciones de los grupos, singularmente de aquellos que han querido hacer de esta comparecencia algo útil y sustantivo, que han utilizado su tiempo y también su palabra para construir y enriquecer este debate sobre asuntos que creo que son decisivos. Me gustaría poder decirlo de todos los grupos de esta Cámara, pero es evidente que algunos están en lo que están, la nada y el lodo, el fango. Ojalá algún día salgan del bucle y vuelvan a la moderación y a la responsabilidad, por qué no, en los ámbitos internacionales que han abandonado.

Me he referido, señorías, a lo largo de esta comparecencia, a las tres grandes aspiraciones que impulsan al Gobierno de España a la hora de reconocer al Estado palestino y dar este paso, que creo que es muy trascendente para la política y las relaciones internacionales de nuestro país: la paz, la justicia y la coherencia. Son tres aspiraciones que guían nuestra forma de proceder y que, estoy convencido, comparten una amplia mayoría de españoles y españolas, más allá de las lealtades ideológicas que puedan tener. Paz, porque solo hay una solución a este conflicto, un conflicto que se ha llevado ya a decenas de miles de vidas desde el pasado 7 de octubre: la existencia de dos Estados, uno israelí y otro palestino, que convivan con garantías mutuas de seguridad, como hacen otras naciones de culturas y religiones distintas en muchos otros lugares del mundo.

Junto con la paz, la justicia, para contribuir desde nuestro país, humildemente, a saldar la deuda histórica, porque la comunidad internacional tiene una deuda histórica con el pueblo palestino tras siete décadas de injusticia en las que el mundo ha ignorado las resoluciones del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, los Acuerdos de Oslo y las peticiones de auxilio de las ONG y de la sociedad civil.

Y junto con la paz y la justicia, la coherencia, porque nuestro compromiso con los derechos humanos no puede depender del país y del contexto. Y lo mismo que nos mueve el apoyar a la población de Ucrania, nos impulsa para estar con quienes sufren en Gaza, en Cisjordania y en Jerusalén Este. España va a alzar la voz en defensa de estos principios, en defensa de la razón, en definitiva, de un orden internacional basado en reglas, de la dignidad humana, por todos los que sufren en este conflicto, también por las víctimas de los ataques intolerables de Hamás que el Gobierno de España condenó con contundencia desde el primer momento y pensando en el sufrimiento de los rehenes, cuya liberación inmediata España seguirá exigiendo.

Señorías, nada decente puede construirse sobre las cenizas de la destrucción. No habrá paz que sea duradera ni tampoco estabilidad en la región que se alce sobre el cementerio inabarcable de víctimas inocentes que no cesan. Miles de niños, de niñas han perdido la vida en estos meses en cifras y proporciones que el mundo no veía desde la Segunda Guerra Mundial. España da este paso adelante, consciente de su valor, que es mucho, de que hay un largo y sinuoso camino por delante para que la paz llegue a una tierra martirizada por la guerra. Pero permítanme que les diga que me siento orgulloso de darlo, de que España abra camino en mitad de las dudas, que son legítimas, que puedan tener muchos otros Estados de nuestra vecindad europea y también mediterránea, que no prejuzgo ni tampoco cuestiono. Es un paso plenamente compatible con la amistad profunda y los lazos históricos que nos unen con el pueblo de Israel y que busca reforzar la posición de la Autoridad Nacional Palestina en el marco de la solución de los dos Estados.

España, con este paso, va a sumarse a los más de ciento cuarenta países que ya reconocen al Estado palestino en el mundo. Una mayoría amplísima, que hace doce días respaldó la entrada de Palestina en Naciones Unidas como miembro de pleno derecho. Como he dicho en mi intervención, señorías, este no va a ser el final del viaje, ni siquiera es el principio del fin del largo camino que conduce a la paz, desgraciadamente, pero lo más importante es que España está dispuesta a transitarlo. Y, créanme, más pronto que tarde, cuando miremos atrás, podremos decir que, en mitad de la barbarie, España estuvo a la altura de su historia, del derecho internacional, que tantos sabios de nuestro país contribuyeron a forjar, y de la razón.

Termino, señorías, con un recuerdo a todas y todos los españoles que han dedicado parte de sus vidas, de su tiempo y de sus esfuerzos a luchar por la paz en la región. Muchos visten el uniforme de nuestras Fuerzas Armadas en misiones internacionales de Naciones Unidas; otros han trabajado como cooperantes para ayudar a quienes carecían de todo: de comida, de atención médica, de dignidad; carecían, incluso, del derecho a tener una tierra a la que llamar patria. A todas ellas y a todos ellos les tengo muy presentes en estos días, porque representan el alma de un país extraordinario que podrá mirarse al espejo con esta decisión y decirse a sí mismo que España estuvo en el lado correcto de la historia.

Nada más y muchas gracias. (Prolongados aplausos de las señoras y los señores diputados de los grupos parlamentarios Socialista y Plurinacional SUMAR, y de los miembros del Gobierno, puestos en pie).

Presidencia. Muchas gracias, señor presidente. PREGUNTAS: —  DEL DIPUTADO DON ALBERTO NÚÑEZ FEIJÓO, DEL GRUPO PARLAMENTARIO POPULAR EN EL CONGRESO, QUE FORMULA AL SEÑOR PRESIDENTE DEL GOBIERNO: ¿CREE QUE LOS ESPAÑOLES MERECEN SABER LA VERDAD DE SU GOBIERNO? (Número de expediente 180/000164).

Presidencia. Continuamos ahora con las preguntas dirigidas al Gobierno según el orden remitido. Vamos a empezar con las preguntas dirigidas al señor presidente del Gobierno. La primera pregunta la formula el diputado don Alberto Núñez Feijóo, del Grupo Parlamentario Popular, que tiene la palabra. Cuando quiera.

Alberto Núñez Feijóo

PPDiputado.Página 74Vídeo

Muchas gracias, señora presidenta.

Señor Sánchez, el resumen de lo que ha ocurrido hoy podría ser, una vez más, que usted no ha dado explicaciones sobre las preguntas bien sencillas y concretamente formuladas que le he hecho; máxime cuando ustedes consideran que estoy haciendo preguntas sobre una institución del Estado. Como no me ha contestado a ninguna pregunta, usted las va a tener que contestar en el Senado. (Aplausos.— Rumores).

En segundo lugar, señoría, se inventa una conspiración para colar la censura. ¡Cuidado, señores periodistas! ¡Cuidado, señores jueces! ¡Cuidado, señores de la oposición! ¡Cuidado con ejercer su libertad!

En tercer lugar, sigue jugando usted a no decir nada concreto sobre Cataluña. ¿Por qué? Porque no lo dirán hasta después de las elecciones europeas.

Pero lo que es evidente es que lo suyo no es ni progresismo ni convivencia ni sociovergencia. Usted ha dicho que el 28 % de los catalanes son la mayoría de los catalanes, y ya está. Además, ha dicho que la mayoría de los catalanes han vencido al independentismo, es decir, ha considerado usted que los votantes, lo que usted llama la derecha extrema del Partido Popular, le han ayudado para vencer al independentismo.

En cuarto lugar, ha abierto usted una crisis diplomática. Sigo viendo aquí al ministro de Exteriores. ¿Va a tener que esperar usted a que el Gobierno de Marruecos le pida que cese al ministro de Exteriores, como le pidió que cesara a la anterior ministra de Exteriores? (Aplausos).

Por supuesto, usted es la víctima; es la víctima. Se lo digo cordialmente. ¿Sabe de qué es usted víctima? De sí mismo. Es usted víctima de su soberbia, señor Sánchez. (Varias señoras y señores diputados: ¡Oooh!). Los que le criticamos somos violentos, los que le pedimos explicaciones somos la ultraderecha, los que exigen que cumpla su palabra son reaccionarios. ¿Sabe una cosa? ¿Pero por qué nos toma tanto el pelo? Señor Sánchez, deje de tomar el pelo a los españoles. Los españoles vamos a hablar el 9 de junio.

Muchas gracias, señoría. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señor Feijóo. Señor presidente, cuando quiera.

Pedro Sánchez Pérez-Castejón

GobiernoPresidente del Gobierno.Página 75Vídeo

Muchas gracias, señora presidenta.

Usted me pregunta por cuándo va a decir el Gobierno la verdad. Efectivamente, yo creo que es importante que las españolas y los españoles sepan la verdad del Gobierno y también la verdad de la oposición. Creo que si ha quedado algo claro a lo largo de este debate es dónde está el Gobierno y donde está la oposición. El Gobierno está con el progreso económico, con la justicia social, con la convivencia y con la paz; y ustedes, en política exterior, están con el señor Aznar, y en política nacional, con el señor Abascal. Esta es la conclusión del debate que hemos tenido hoy, señoría.

Llevan ustedes seis años —‌seis años— diciendo que España se rompe y se hunde. Vayamos al España se hunde. Tenemos un crecimiento económico superior al de las grandes economías europeas. (El señor Núñez Feijóo hace gestos negativos). Es verdad, señor Feijóo, es verdad. ¡Que le den bien los datos! ¡Es verdad, hombre! Pero si, incluso hoy, una institución española ha vuelto a subir las previsiones de crecimiento económico para el año 2024 al 2,1 %, por encima de la previsión oficial del Gobierno de España, señoría. No niegue usted la realidad, porque le resta credibilidad. (Risas).

El crecimiento de la economía española es el que es; la creación de empleo es la que es. Hay 21 millones de personas trabajando y afiliadas a la Seguridad Social. Tenemos la inflación que tenemos y tenemos una consolidación de las cuentas públicas. Por tanto, España no se hunde, señoría. España está creciendo con vigor en un contexto geopolítico extraordinariamente difícil, y eso es un éxito de país: de los empresarios, de los sindicatos, de los trabajadores y, por supuesto, también de este Gobierno y de la política económica que estamos poniendo en marcha, claro que sí. (Aplausos).

¿España se rompe, señoría? Hombre, a ver, yo creo que el resultado de las elecciones el pasado 12 de mayo es bastante claro. Ustedes jugaban a otra cosa, señoría, ustedes jugaban a que hubiera una mayoría parlamentaria independentista, y lo que hay, señoría, es la oportunidad de abrir un nuevo tiempo con un president al frente de la Generalitat como es Salvador Illa; que, por cierto, si ha trabajado por algo ha sido, precisamente, por la unidad de todos los catalanes y catalanas y también por la unidad de Cataluña con el resto de España.

Por tanto, señoría, ni España se hunde ni España se rompe; España es más próspera y está más unida que cuando ustedes gobernaban. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señor presidente. —  DE LA DIPUTADA DOÑA MÍRIAM NOGUERAS I CAMERO, DEL GRUPO PARLAMENTARIO JUNTS PER CATALUNYA, QUE FORMULA AL SEÑOR PRESIDENTE DEL GOBIERNO: ¿QUÉ OPINA EL PRESIDENTE SOBRE LA SITUACIÓN POLÍTICA EN EL REINO DE ESPAÑA? (Número de expediente 180/000160).

Presidencia. La siguiente pregunta la formula la diputada doña Míriam Nogueras i Camero, de Junts per Catalunya, que tiene la palabra.

Míriam Nogueras i Camero

JuntsDiputada.Página 76Vídeo

Moltes gràcies. Senyor Sánchez, la realitat és que vostès no tenen majoria al Parlament de Catalunya —t‌ampoc la tenen aquí, és cert—; tenen tan sols quaranta-dos diputats dels cent trenta-cinc, això és un 31 % del total del Parlament de Catalunya, contra el 34 % del total que tenen aquí, al Congrés dels Diputats. És a dir, té pitjor posició, com li he dit, a Catalunya, que la que té aquí a Espanya, i aquí li ha anat d’un pèl; concretament li ha anat dels nostres set diputats. Em podria explicar, molt a poc a poc perquè jo ho entengui, perquè ho entenguin totes aquelles persones que ens estan escoltant, com pot ser que per un costat vostè paralitzi tot un país, faci un retir de cinc dies per reflexionar si segueix o no segueix al capdavant de la presidència del govern d’Espanya, entrant en guerra amb el Partit Popular, amb la dreta espanyola, perquè s’han posat amb la seva dona i, per un altre costat, el seu delegat a Catalunya, el senyor Illa, manifesti públicament i sense posar-se vermell que ja li està bé que sigui el Partit Popular, amb qui se suposa que vostès estan en guerra, qui li posi la catifa vermella per ser president en minoria? Expliqui-m’ho bé perquè a mi alguna cosa no em quadra. Moltes gràcies.

Muchas gracias. Señor Sánchez, la realidad es que ustedes no tienen mayoría en el Parlament de Catalunya —‌tampoco la tienen aquí, es cierto—; solo tienen 42 diputados de los 135, es un 31 % del total del Parlament de Catalunya, contra el 34 % del total que tienen aquí en el Congreso de los Diputados. Es decir, tiene peor posición en Cataluña, como he dicho, que la que tiene aquí en España, y aquí le ha ido de un pelo; le ha ido, concretamente, de nuestros siete diputados. ¿Me podría explicar, muy lentamente para que yo lo entienda, para que lo entienda toda esa gente que nos está escuchando, cómo puede ser que, por un lado, usted paralice todo un país, haga un retiro de cinco días para reflexionar si sigue o no al frente de la Presidencia del Gobierno de España, entrando en guerra con el Partido Popular, con la derecha española, porque se han metido con su esposa, y, por otro lado, su delegado en Cataluña, el señor Illa, manifieste públicamente y sin sonrojarse que ya le viene bien que sea el Partido Popular, con el que se supone que ustedes están en guerra, el que le ponga la alfombra roja para ser presidente en minoría? Explíquemelo bien, porque a mí hay algo aquí que no me cuadra. Muchas gracias.

Presidencia. Gracias, señora Nogueras. Señor presidente, cuando quiera.

Pedro Sánchez Pérez-Castejón

GobiernoPresidente del Gobierno.Página 76Vídeo

Muchas gracias, señora presidenta.

Bueno, le voy a hacer algunas puntualizaciones, señoría. En primer lugar, yo no estoy en guerra contra nadie; otra cosa es que otros estén contra mí; pero yo no, señoría. Eso, en primer lugar.

En segundo lugar, sobre la conformación del Gobierno de Cataluña, pues es en el Parlament de Catalunya, no aquí, señoría, donde se va a decidir. Y, desde luego, creo que hay que mostrar un cierto respeto y cortesía parlamentaria: Salvador Illa no es el delegado del Partido Socialista Obrero Español; Salvador Illa es el líder del principal partido, el más votado en Cataluña en las últimas elecciones. (Aplausos).

A partir de ahí, estoy a la espera de que me pregunte usted en esta sesión de control al Gobierno.

Presidencia. Muchas gracias, señor presidente. Señora Nogueras, cuando quiera.

Míriam Nogueras i Camero

JuntsDiputada.Página 77Vídeo

Moltes gràcies. Sempre han decidit des de Madrid el que passa a Catalunya i ara vostè ens vol vendre que a Catalunya decidim a Catalunya. Vostè no ha estat capaç de contestar la pregunta que li ha fet. Porta sis anys de president del Govern de l’Estat espanyol. L’hem vist com es barallava amb el president d’Argentina, com s’ha pres dies de reflexió, com s’ha dedicat a fer de candidat a les eleccions de Catalunya. Però, i els catalans, senyor Sánchez? Qui s’ocupa dels trens de Catalunya? Perquè no funcionen i són la seva responsabilitat. Qui acompanya les empreses catalanes? Qui s’ocupa d’acabar després de vint-i-vuit anys el corredor mediterrani. Perquè no s’acaba i és la seva responsabilitat. Qui s’ocupa de pagar el que correspon als ciutadans de Catalunya? Perquè no cobrem i és la seva responsabilitat. Acabo com he començat: vostè no té majoria, senyor Sánchez, i el senyor Illa tampoc. Penso que hauria de rebaixar dues marxes. Les coses no han de ser com vostès volen, sinó com la gent voti, i això hauria de valdre per a totes les votacions, però, malauradament, a Espanya, si ets català, no val…

Muchas gracias. Siempre han decidido desde Madrid lo que pasa en Cataluña, y ahora usted nos quiere vender que en Cataluña decidimos en Cataluña. Usted no ha sido capaz de responder a la pregunta que le he hecho. Lleva seis años de presidente de Gobierno del Estado español; hemos visto cómo se ha peleado con el presidente de Argentina, cómo se ha tomado días de retiro, cómo se ha dedicado a hacer de candidato en las elecciones de Cataluña. Pero ¿y los catalanes, señor Sánchez? ¿Quién se ocupa de los trenes de Cataluña? Porque no funcionan y son su responsabilidad. ¿Quién se ocupa de acompañar a las empresas catalanas? ¿Quién se ocupa de terminar, después de veintiocho años, el Corredor Mediterráneo? Porque no se acaba y es su responsabilidad. ¿Quién se ocupa de pagar lo que corresponde a los ciudadanos de Cataluña? Porque no cobramos, y es su responsabilidad. Termino como he empezado: usted no tiene mayoría, señor Sánchez, y el señor Illa tampoco. Creo que debería rebajar dos marchas. Las cosas no tienen que ser como ustedes quieren, sino como la gente vote, y eso tendría que valer para todas las votaciones; pero, desafortunadamente, en España, si eres catalán...

Presidencia. Gracias, señora Nogueras. Señor presidente, cuando quiera.

PRESIDENTE DEL GOBIERNO

Página 77

Muchas gracias, señora presidenta.

En primer lugar, le vuelvo a decir que el Gobierno de Cataluña se decidirá en el Parlament de Cataluña. Por mucho que usted se empeñe en decir lo contrario, es así. En segundo lugar, usted me pregunta: ¿quién se encarga de los catalanes y de las catalanas? Nosotros tratamos de ayudar al Govern de la Generalitat de Catalunya. Es verdad que hay un problema de sequía, porque no se han construido desaladoras durante una década. Es cierto que el sistema educativo en Cataluña —‌según los informes PISA, no según el Gobierno de España— hoy está a la cola del desempeño en el sistema educativo; otro tanto ocurre con la sanidad y, en fin, con otras muchas cuestiones en las que estamos intentando ayudar desde el Gobierno de España. Por cierto, usted me menciona cercanías, también me menciona, por cierto, el Corredor del Mediterráneo. El Gobierno de España está poniendo recursos económicos tanto para rodalies como para la ejecución del Corredor del Mediterráneo.

En todo caso, señoría, efectivamente, los grupos parlamentarios tienen que hablar, tienen que dialogar. Creo que el mandato de las urnas del pasado 12 de mayo —‌al menos esa es mi opinión, a lo mejor usted tiene otra— es: póngase ustedes de acuerdo, dedíquense a lo importante, que es el refuerzo de los servicios públicos y a resolver los problemas que tienen los catalanes y las catalanas. Y, desde luego, estoy convencido de que, humildemente —‌esa es mi opinión—, la mejor persona para liderarlo es Salvador Illa. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señor presidente. —  DE LA DIPUTADA DOÑA MERTXE AIZPURUA ARZALLUS, DEL GRUPO PARLAMENTARIO EUSKAL HERRIA BILDU, QUE FORMULA AL SEÑOR PRESIDENTE DEL GOBIERNO: ¿TIENE EL ESTADO ESPAÑOL UNA REGENERACIÓN DEMOCRÁTICA PENDIENTE? (Número de expediente 180/000174).

Presidencia. La siguiente pregunta se la formula la diputada doña Merche Aizpurua Arzallus, del Grupo Parlamentario Euskal Herria Bildu, que tiene la palabra.