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Sin adjetivos

Pleno del 24 de abril de 2024

Interpelación urgente en relación con la política general del Gobierno sobre la evolución del gasto militar.

Interpelación urgente.. Autor: Grupo Parlamentario Mixto. Transcripción literal del Diario de Sesiones n.º 39.

Defensa y exterior

Javier Sánchez Serna

PodemosDiputado.Página 28Vídeo

Gracias, presidenta. Señorías, ministra, hoy traemos a esta Cámara una cuestión que pensamos que es de la suficiente entidad como para que el Gobierno la hubiera traído aquí hace tiempo. Me refiero a la participación de nuestro país en los nuevos planes de guerra de los Estados Unidos y de la OTAN, una cuestión que se intenta disfrazar permanentemente y que se intenta hurtar del debate, pero que va a tener y ya está teniendo un impacto directo sobre la vida de la gente y de los pueblos de Europa.

Desde que hace dos años comenzará la guerra de Ucrania, las élites europeas decidieron rechazar el papel de intermediación y diplomacia que les correspondía y apostaron por embarcarnos en una suerte de guerra proxy contra Rusia, una potencia nuclear que tiene un arsenal aproximado de 6000 ojivas nucleares. Desde Podemos dijimos que el envío de armas a Ucrania no serviría para una rápida resolución de un conflicto complejo que no empezó en 2022 con la invasión ilegal de Rusia sobre territorio ucraniano, sino que venía de décadas atrás con el golpe de Estado del Maidán, los bombardeos sobre la región del Dombás y también con las promesas incumplidas sobre la expansión de la OTAN hacia el este. En mi formación apostamos entonces por la diplomacia, el diálogo y la resolución pacífica de los conflictos. Nos llamaron ingenuos. Dos años después, Ucrania está perdiendo la guerra, el frente está empantanado y el pueblo ucraniano se está llevando la peor parte. Sin embargo, los señores de la guerra están decididos a doblar la apuesta y a seguir escalando: más guerra, más armas y más bombas en el frente oriental y, cuanto más destructivas, mejor; sobre todo, mejor para una industria armamentística que estos años ha visto crecer sus beneficios en más de un 300 % y que alcanza una cotización récord.

Señora ministra, señora Margarita Robles, España es el país del ‘no a la guerra’. En el año 2003 la gente salió masivamente a la calle para rechazar las mentiras de Aznar y para oponerse a la participación de nuestro país en la guerra de los Estados Unidos. Un año después, el presidente Zapatero respondía a ese clamor popular y decidía retirar las tropas españolas de Irak. Señorías del PSOE, ¿qué ha pasado para que hayan abandonado el no a la guerra y hayan decidido respaldar todos los planes bélicos de la Administración norteamericana, de Ucrania al mar Rojo y del mar Rojo a Taiwán?

Hace unos días el presidente Pedro Sánchez ―se ha dicho ya aquí― decía que el Gobierno trabajaba para que callen las bombas y hable la paz. Sin embargo, las decisiones que ha tomado este Gobierno en los últimos meses contradicen estas palabras y van en una dirección muy contraria. Veamos algunos ejemplos en forma de titulares, que hemos podido leer todos en la prensa. Europa Press, 25 de enero: El Gobierno prevé alcanzar el 1,3 % del PIB de inversión en defensa para 2024, con el horizonte del 2 % para 2029. Radiotelevisión Española, 24 de marzo: Sánchez garantiza su apoyo a la Zelenski y garantiza nuevas capacidades para Ucrania. Supongo que nuevas capacidades es un eufemismo para decir más bombas, más armamento, más artillería. La Razón, 29 de marzo: Mahón se convierte en base naval para la flota de la Operación Sea Guardian de la OTAN.

Escribía George Orwell aquello de que «la guerra es la paz, la libertad es la esclavitud, la ignorancia es la fuerza». Así es la retórica de este Gobierno, orwelliana. Por mucho que se empeñan en venderlo así, gastar más en armas no es trabajar para la paz, es trabajar para la guerra, y el seguidismo a Estados Unidos, del que ustedes hacen gala, no refuerza nuestra autonomía estratégica, al contrario, es un acto de sumisión.

Por si fueran poco los titulares que he dado más arriba, la semana pasada el Gobierno aprobaba una nueva partida de 1130 millones de euros para la compra urgente de armamento y munición, y lo hacía vía gasto extraordinario y no vía debate presupuestario para hurtar de nuevo la posibilidad de un debate en esta Cámara y una votación por parte de los diputados y las diputadas. Puede parecer un tema secundario, pero no lo es. Cada euro que se invierte en armamento y munición es un euro que no se invierte en sanidad pública, en educación, en dependencia, en ayudas sociales, en políticas feministas. Si la escalada bélica va a más, y parece muy probable que vaya a ser así, ¿de dónde se va a recortar para llegar al 1,3 % del PIB en defensa? ¿Nos queda todavía soberanía como país para abordar públicamente ese debate y decidir si queremos seguir la senda belicista o no? Yo les digo que sí, que España es un país soberano, que debe ser aquí, en el Congreso de los Diputados, donde se debata cualquier aumento de gasto militar y que deben ser la ciudadanía y sus representantes los que voten si vamos a una guerra o no. Nosotras no tenemos la respuesta, pero sabemos perfectamente que nuestro pueblo está muy lejos del discurso belicista que hoy promulgan a los cuatro vientos las élites europeas a las que representa el señor Borrell.

También hay ministras de este Gobierno que han defendido que estos gastos extraordinarios en material de guerra, pues bueno… están bien porque supuestamente tenemos un gasto bajo en defensa y, por tanto, no pasa nada si subimos ese gasto en defensa. Yo les adelanto que esta información no es correcta, y no es correcta porque no se puede mirar solo el presupuesto del Ministerio de Defensa, sino que hay que atender también a muchas otras partidas de otros tantos ministerios que también van a las Fuerzas Armadas; unos gastos militares que además no van destinados a la mejora de la situación de la tropa ―que se lo digan a los mayores de cuarenta y cinco años―, sino que en muchas ocasiones sirven para engrosar los abultados beneficios del complejo militar industrial. La propia Intervención General de la Administración del Estado reconoce en sus informes que solo en 2023 el gasto real en defensa superó en 2500 millones de euros el inicialmente presupuestado, llegando a situarse por encima de los 15 200 millones. Otros organismos independientes elevan aún más esos cálculos. Así, si atendemos a los datos del Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo, una de las entidades más prestigiosas a nivel global en estas cuestiones, el gasto real de España asciende a 27 617 millones de euros; sería más del doble de lo que oficialmente reconoce el Gobierno. España estaría destinando al epígrafe de la guerra un 1,5 % aproximadamente de su PIB, bastante más del 0,97 % supuestamente presupuestado por el Gobierno. Y el Centre Delàs d’Estudis per la Pau o el Grupo Antimilitarista Tortuga calculan que el gasto podría ser incluso superior, llegando hasta el 1,89 % del PBI o el 3,34 % del PBI respectivamente. El motivo de estas discrepancias es sencillamente que el Gobierno hace trampas con la contabilidad y, para evitar un escándalo en la opinión pública y al mismo tiempo enriquecer más a los fabricantes de armas, el Gobierno oculta sistemáticamente buena parte del gasto militar en partidas opacas de otros ministerios y en artilugios contables. Yo entiendo que al Gobierno le interese comparar gastos con otras potencias militares, pero es una decisión política que ustedes toman. ¿Por qué no comparamos nuestras inversiones en el ámbito de sanidad o de ciencia, donde, por ejemplo, Francia está 4 puntos por encima de nuestro país? Nosotros queremos tener ese debate aquí, en este Congreso. Usted sabe que nos hemos opuesto en estos años a los aumentos de gasto militar, y lo vamos a seguir haciendo, sencillamente porque no queremos que estas aventuras bélicas, que en el fondo no responden a los intereses de los pueblos europeos, nos quiten ni un solo euro para sanidad, para educación o para políticas de dependencia. Lo diré de otra forma. Nuestro país no gana nada dejándose arrastrar a un choque geopolítico para garantizar la hegemonía alicaída de los Estados Unidos; al contrario, nos hace más pequeños, más dependientes y nos expone a grandes riesgos. (Aplausos).

España se beneficia de la multilateralidad, de la diplomacia, del comercio y también de las inversiones de potencias emergentes como los BRICS. España se beneficia, en definitiva, de una política de paz. Hace unos días, por ejemplo, conocíamos la noticia de que la automovilística china Chery retomaba la antigua planta de Nissan en Barcelona para producir 50 000 vehículos eléctricos en 2027. Gracias a este acuerdo con una empresa china se recuperarán hasta 1200 puestos de trabajo y eso tendrá un efecto cascada muy positivo para multitud de proveedores que suministran piezas y servicios a la fábrica de Nissan. Pero ¿qué pasaría si Estados Unidos decide seguir aumentando las tensiones con China con nuevas provocaciones sobre Taiwán? ¿Nos volveríamos a dejar arrastrar a una campaña de boicot contra inversiones chinas y aceptaríamos perder esa oportunidad como país? Son preguntas que le dejo en el aire, pero cada vez son más los analistas, de derecha e izquierda, que ya ven que esta escalada bélica va en detrimento de Europa, cada vez más subalterna a los Estados Unidos y con menos autonomía estratégica.

Nosotros pensamos que España debería apostar por una política de paz por convicción, pero también por interés nacional. Hace unos años nos llamaron ingenuos, pero hoy creo que es la política más realista y, si se me lo permite, le diría que la política más patriótica: poner nuestros esfuerzos en la diplomacia, el diálogo y la defensa del derecho internacional, y en ningún caso sumarnos a la carrera por acumular más arsenal militar y más capacidad de destrucción. El Gobierno de España tiene en su mano la posibilidad de no contribuir a esta escalada bélica y de reducir el gasto militar ―es una decisión política que ustedes tienen que tomar― y así poder aumentar la inversión en lo que de verdad, yo creo, importa a la ciudadanía: la sanidad, la educación, la dependencia o la vivienda pública. Lo dijimos cuando estábamos en el Consejo de Ministros y se lo volvemos a decir: el camino para la paz es simple y llanamente la paz.

Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señor Sánchez. A continuación, tiene la palabra en nombre del Gobierno la señora ministra de Defensa, por un tiempo de doce minutos. Cuando quiera.

Margarita Robles Fernández

GobiernoMinistra de Defensa.Página 30Vídeo

Buenos días, señora presidenta. Gracias, señoría. La verdad es que me sorprende esta interpelación, porque hoy hace dos semanas que el presidente del Gobierno compareció aquí, en esta misma Cámara, y dio buena cuenta de la situación geoestratégica del mundo y, en este contexto, de la valoración que hace el Gobierno sobre la inversión en defensa y los acuerdos alcanzados en esta materia con nuestros socios de la Unión Europea. Así que comprenderán ustedes que me voy a tener que remitir a lo que ya el presidente del Gobierno dijo aquí, pero con una observación muy importante: por la paz estamos todos; por el no a la guerra estamos todos. Quien inicia guerras como la de Ucrania es Putin exclusivamente. Hace más de dos años que está masacrando a la población civil, igual que ocurre en Gaza, donde Netanyahu está masacrando a la población gazatí. Ante eso no podemos mirar para otro lado, y espero que ustedes, cuando sufren inocentes, no miren para otro lado. Eso no es gritar no a la guerra, eso es gritar claramente sí a la paz, que es lo que hace este Gobierno.

Como le decía, hace apenas dos semanas el presidente manifestaba que nuestra vecindad es cada vez más inestable y conflictiva. Así, señalaba que de los dieciocho países que constituyen el arco territorial que rodea Europa, dieciséis de ellos sufren la presencia de grupos terroristas activos, cinco están en guerra, seis han padecido golpes o intentos de golpe de Estado y nueve han virado hacia formas más autocráticas de Gobierno. Por su parte, la deriva imperialista de Rusia ha causado miles y miles de pérdidas humanas y destrucción en Ucrania. La guerra ha dejado diez millones de desplazados y 150 000 kilómetros cuadrados minados. Se ha generado una crisis que afecta al tráfico marítimo, a la economía y a la seguridad alimentaria mundial. En distintas partes del mundo, como Siria, están la pobreza y los conflictos. Siria ha sufrido más de medio millón de pérdidas humanas. En Líbano, Israel y Palestina se vive una tremenda crisis humanitaria, con más de 33 000 muertos en Gaza y un millón de civiles padeciendo hambre. La respuesta desproporcionada, como decía antes, de Israel pone en peligro la estabilidad regional. En Yemen, los ataques hutíes a los barcos en el mar Rojo afectan al tráfico marítimo y encarecen el transporte de mercancías.

La situación en nuestra vecindad sur no es mucho mejor. Los principales retos en África provienen de la inestabilidad de los Estados, el aumento del terrorismo y el extremismo violento, así como de los crecientes golpes de Estado poselectorales en Chad, Níger, Burkina Faso, Mali y Guinea, todos ellos ahora en manos de juntas militares. Terrible la tragedia que se está viviendo en Sudán, con un conflicto iniciado este año que enfrenta a dos facciones del ejército y que se ha extendido a la región occidental de Darfur. En el golfo de Guinea hay muchos asuntos pendientes de resolver, además de consecuencias imprevisibles. Así, tenemos un aumento de la piratería, que aumenta progresivamente; ahí está nuestra Armada española tratando de ayudar a los ciudadanos de estos países. Se están consolidando el crimen organizado y el terrorismo; cada día se incrementan más por todo el Sahel. En definitiva, el terrorismo yihadista con sus diferentes facciones se asienta no solamente por el Sahel, sino por distintos lugares de África, y por tercer año consecutivo el Sahel es la región del mundo con peores datos. A ello hay que añadir la beligerancia rusa, que va a ir en aumento, con más ciberataques a nuestras infraestructuras críticas, con más campañas de desinformación para polarizar y erosionar nuestras democracias, con más intentos de desestabilización —‌Moldavia, Balcanes, Georgia, Libia y Sahel—. Esto no es alarmismo, es una descripción del contexto internacional que nos rodea y que tanto el presidente en su intervención como yo ahora mismo exponemos para que seamos conscientes de cuáles son nuestros retos como país y cuáles deberían ser nuestras prioridades en España y en Europa para preservar el bien más importante que tenemos, que es la paz, la paz con mayúscula.

Creo que a nadie se le escapa que es urgente trabajar para superar estos desafíos y construir un futuro seguro y próspero. Como señaló el presidente del Gobierno, desde el primer día este Gobierno viene desplegando una política exterior ambiciosa y coherente ―en Ucrania, en Oriente Medio y también en el norte de África―, una política exterior comprometida y solidaria, que está ayudando a las diferentes regiones y elevando el perfil internacional de España reforzando nuestro perfil europeísta y multilateralista. Pero además debemos ser conscientes de que aumentar los lazos diplomáticos con nuestra vecindad no va a ser suficiente, porque en este contexto internacional tan delicado, para garantizar seguridad, para disuadir a quienes no comparten nuestro proyecto de paz y de democracia ―de valores de democracia― que es Europa, los europeos tenemos que reforzar también nuestra industria de la seguridad y nuestra industria de defensa. La inestabilidad y las amenazas a las que nos enfrentamos ponen de relieve la importancia crucial que tienen las Fuerzas Armadas y exigen que los países europeos tengamos unas Fuerzas Armadas modernas y preparadas para garantizar nuestra seguridad, unas Fuerzas Armadas que, además de su función defensiva, son —‌me importa mucho decirlo— un motor para el desarrollo económico, para la prosperidad nacional y para la ayuda humanitaria. Fortaleciendo nuestras capacidades militares no solo garantizamos la seguridad de nuestros ciudadanos, sino que estimulamos algo tan importante como es el desarrollo de la industria española, posicionando a España como un actor económico importante a nivel global y generando con ello una importante creación de puestos de trabajo.

En los recientes Consejos Europeos, los veintisiete Estados miembros han tomado medidas para hacer frente a las amenazas actuales, con un claro carácter disuasorio. Se ha acordado asignar 5000 millones de euros adicionales para apoyar a Ucrania —‌no podemos dejar a Ucrania—, lanzar un programa de desarrollo militar de 1500 millones de euros y fortalecer la industria europea de defensa. Por eso, y por lo que a España se refiere, se trata de capitalizar el impulso actual para modernizar nuestras capacidades de defensa, porque, como señaló el presidente del Gobierno, hemos desatendido este asunto durante demasiado tiempo, y tenemos que hacerlo de forma coordinada e inteligente, apostando por la reindustrialización de nuestro país, la innovación, la mejora del capital humano y el desarrollo de nuevas tecnologías que sirvan para mejorar la vida de la gente.

Además, me gustaría resaltar, como digo siempre, que más que de gasto en defensa hemos de hablar de inversión. Invertir en defensa es reforzar la disuasión, es invertir en paz y, por tanto, la única manera de evitar las guerras. Invirtiendo en defensa ayudamos humanitariamente a países como Ucrania o como Gaza, que sufren. Invirtiendo en defensa, además, apoyamos el tejido empresarial español fortaleciendo la base industrial y tecnológica de defensa, que actúa como elemento tractor del crecimiento económico y de la generación de empleo. La industria de defensa española en el año 2022 aportó más de 17 300 millones de euros al PIB, lo que representa el 1,31 % del mismo. Se han creado más de 210 000 empleos directos e indirectos de alta cualificación, la mayoría de ellos de carácter dual, y, de estos, 73 000 corresponden a los treinta y tres programas especiales de modernización en los que está implicado el Ministerio de Defensa.

Señorías, les animo a que visiten Ferrol, Asturias, Sevilla o Cartagena, por poner un ejemplo. Lleguen allí y pregunten qué les parecen programas como las fragatas F-10, el submarino S-80, los vehículos 8x8 o los aviones A-400, o que vayan a Córdoba y pregunten por la base industrial de la defensa, o que vayan a Zamora, a Monte la Reina, o que vayan a León, con el Udrume, y tantos y tantos proyectos que en este momento hay por prácticamente toda la geografía de España, creadores de innovación y de tecnología dual y creadores de empleo. Insisto, cuando hablamos de invertir en defensa no solo nos referimos a transformar y modernizar nuestras Fuerzas Armadas, que es muy importante, sino que cuando contribuimos a esa modernización de las Fuerzas Armadas trabajamos por la paz y trabajamos por el empleo, que va a contribuir a la cohesión social y territorial; en definitiva, a la creación de puestos de trabajo y al bienestar de muchos españoles. Yo les animo a que ustedes reflexionen sobre por qué democracias muy consolidadas en el mundo están invirtiendo en disuasión, en defensa, mucho más que España.

Y no se olvide de que el compromiso del Gobierno de España es un compromiso inequívoco por la paz, un compromiso inequívoco por la ayuda humanitaria en Ucrania, un compromiso por la ayuda humanitaria, que lleva a que nuestros militares lancen material humanitario sobre Gaza. Es ese compromiso humanitario para que cuando hay todo tipo de desgracias climatológicas, de incendios, de inundaciones, no solamente aquí, en España, la UME pueda ir a países como Chile, como Grecia, como Turquía o como Marruecos y pueda salvar muchas vidas humanas. ¿Y sabe qué? Pues precisamente para que nuestras Fuerzas Armadas tengan una mayor posibilidad de salvar vidas humanas y de contribuir a una sociedad más justa y mejor necesitan su modernización. Créame que para todos —‌por ejemplo, para el Ministerio de Defensa— ha sido un orgullo ver a nuestros pilotos del Ejército del Aire y el Espacio atravesando prácticamente el mundo entero para traer a un ciudadano español con los mejores médicos militares.

Créame que para mí fue un orgullo y una satisfacción ver a nuestros militares en las residencias durante la pandemia. ¿Le suena, señora Belarra cuando tuvieron que estar nuestros militares en las residencias durante la pandemia? No hagamos demagogia en estos temas. Trabajemos firmemente por la paz. Trabajemos por la paz haciendo no solamente esa modernización de las Fuerzas Armadas, sino creando puestos de trabajo. Como les digo muchas veces, ojalá autócratas como Putin oyeran su mensaje de paz. Me temo que no lo oyen. Precisamente por eso tenemos que seguir apostando por la paz, por la democracia y por los valores. Eso es lo que está haciendo el Gobierno de España. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señora ministra. Tiene ahora la palabra el señor Sánchez Serna por un tiempo de cinco minutos.

Javier Sánchez Serna

PodemosDiputado.Página 32Vídeo

Gracias, presidenta. Mire, señora Robles, 1130 millones es mucho dinero. Es un gasto tan enorme que cuesta imaginarlo. Por eso lo voy a comparar con lo que este Gobierno invierte en las necesidades más reales de la gente. 1130 millones de euros en gasto militar multiplica por ocho el gasto que tenemos en dependencia, en un país donde más de 40 000 personas murieron el año pasado esperando a ser valoradas y atendidas.

Estos 1130 millones de euros en material de guerra son casi seis veces el presupuesto que este Gobierno destina al bono de alquiler joven o, lo que es lo mismo, con esos millones se podría ayudar a más de 300 000 jóvenes a los que ahora mismo no se les ayuda. Unos 1030 millones es más de lo que el Gobierno destinó el año pasado a financiar todas las convocatorias de talento y financiación a la investigación científica. Y termino, 1030 millones de euros son también veinticuatro veces más de lo que el ministerio destina a salud mental, veinticuatro veces. Así que el gasto en salud mental que tenemos, ¿qué es? ¿Ínfimo? ¿Ridículo?

En su intervención usted dice que ese gasto en defensa sirve para crear una industria militar y generar puesto de trabajo. Ojalá fuera así. A mí me gustaría que diera el dato de cuánto se destina de ese gasto militar a comprar armas por ejemplo norteamericanas; munición de origen que no se hace en España. No es así, no es como usted dice. Ese gasto en defensa va principalmente fuera del país. Parece que la única respuesta que tenemos a este debate que les traemos es que hay que prepararse para una guerra a gran escala con Rusia, que no queda otra, y el que diga lo contrario es poco menos que amigo de Putin. Yo les deseo suerte con esa estrategia. Parecía también que después del 7 de octubre no se podía cuestionar el derecho de una potencia ocupante como Israel a defenderse. Hoy sabemos cómo ha acabado todo eso; con 34 000 víctimas, un genocidio en toda regla.

Aprovecho para plantearle algo que está relacionado. Ustedes han prometido una y otra vez reconocer el Estado de Palestina, pero no lo acaban de hacer. Si de verdad ustedes quieren detener el genocidio, necesitan acciones concretas y no puestas en escena. Está muy bien reconocer el Estado de Palestina, pero si no quedan palestinos no va a servir de mucho, y ahora mismo los están matando uno a uno. (Aplausos).

Yo les pediría que cumplan la legalidad internacional y acaben no solo con la venta directa, sino también con el tránsito de material armamentístico que se hace en los puertos de España. Revoquen todas las autorizaciones de contratos de importación y exportación de material militar vigentes entre el Gobierno y empresas israelíes.

Ustedes han asumido un discurso bélico que dice que Europa se tiene que llevar la peor parte en esta escalada militar para conservar la hegemonía de los Estados Unidos. El señor Borrell habla directamente de la posibilidad de una tercera guerra mundial, donde los europeos estaríamos en el centro de esa guerra. Por eso, creo que conviene analizar lo que está pasando con cierta perspectiva histórica, porque el mundo ya ha pasado por aquí y sabemos perfectamente lo que fue la Primera Guerra Mundial y a dónde nos conduce el entusiasmo bélico y la retórica de los halcones. Cuando vemos las imágenes de las trincheras en Bajmut o en Avdivka vemos el mismo horror que Europa vivió hace más de un siglo. Y cuando vemos lo que sucede en los parlamentos y en los gobiernos de todo el mundo vemos la estupidez que entonces llevó al mundo al borde de un abismo. Hoy, como en 1914, los estamentos más conservadores y también la socialdemocracia se dan la mano y se levantan de sus asientos para aplaudir con entusiasmo los créditos de guerra. Pareciera que no hubiéramos aprendido nada de un siglo de guerra.

Yo hoy desde aquí, desde esta tribuna democrática, le quiero decir, señora Robles, que no podrá contar con los votos de Podemos para aprobar nuevos créditos de guerra. A pesar de la aplastante propaganda de guerra a la que se está sometiendo a los pueblos de Europa, las mujeres y hombres de Podemos tenemos la obligación moral de levantar la voz y decir que siempre hay una alternativa para la guerra a la que nos quieren llevar. El Gobierno tiene en su mano no respaldar esa escalada bélica. Yo estoy de acuerdo con que España tenga las mejores Fuerzas Armadas defensivas, pero no para enrolarnos en los planes bélicos de los Estados Unidos, que no atienden a nuestro interés como país.

Además, queremos que esa apuesta por la paz vaya acompañada de una defensa del derecho humanitario internacional. Usted ha señalado aquí a Putin. Diga las mismas palabras con Netanyahu, diga que Netanyahu tampoco quiere la paz. Mire, Borrell dijo que comprar armas a Ucrania servía para ayudar al pueblo ucraniano. Entonces, ¿comprarle armas a Israel sirve para apoyar un genocidio en Palestina? Ahí le dejo la pregunta. (Aplausos).

Presidencia. Gracias, señor Sánchez. Para concluir el debate, tiene la palabra la señora ministra de Defensa. Cuando quiera.

Margarita Robles Fernández

GobiernoMinistra de Defensa.Página 33Vídeo

Gracias, presidenta. Señoría, me gustaría decirle que una parte muy importante, por no decir que el 90 %, del gasto en defensa es precisamente para la industria de defensa española. Hay 635 industrias de la defensa española inscritas en el registro correspondiente. Le insisto, no tenga ninguna duda del compromiso de este Gobierno por la paz. Ahí vamos a seguir trabajando.

Usted me daba datos, usted me daba números; déjeme que yo también le dé unos números que van acompañados de mi reconocimiento y de mi homenaje a esas personas que trabajan por la paz: a esos 120 000 hombres y mujeres de las Fuerzas Armadas, a esos 3000 miembros de las Fuerzas Armadas que en este momento están en misiones de paz en el mundo —e‌ n el Líbano, en Mali, en Irak—, cumpliendo con nuestro compromiso en los distintos ámbitos de Naciones Unidas o de la Unión Europea o en la lucha contra la piratería en el Índico. Déjeme que rinda un homenaje a nuestros pilotos del Ejército del Aire y el Espacio, a nuestra UMAER, a la Sanidad Militar, que realizan evacuaciones en todos los lugares del mundo. Lo vimos estos días en el caso de Bangkok, pero lo han hecho también con los ciudadanos que huían de Afganistán, de Sudán y de Níger.

Déjeme que rinda homenaje también a esos pilotos y a esos hombres del Ejército del Aire y del Ejército de Tierra que lanzan ayuda humanitaria a Gaza o la transportan a Polonia para que pueda llegar a Ucrania, con riesgo muchas veces de su propia integridad. Déjeme que rinda un homenaje al personal hospitalario de los centros militares de Madrid y de Zaragoza; más de cien heridos ucranianos con terribles amputaciones están siendo cuidados en el Hospital militar de Zaragoza, y les están poniendo las correspondientes prótesis. Déjeme que rinda homenaje a esos hombres y mujeres de la UME y del 43 Grupo, que están cuando hay incendios, cuando hay inundaciones, cuando hay catástrofes, cuando hay terremotos, en España, en Turquía o en Marruecos, con la ayuda del Ejército de Tierra y de la Armada. Déjeme que rinda homenaje a esos hombres y mujeres de los Ejércitos que instruyen al personal combatiente ucraniano, y que realizan esas labores de transporte que yo le decía antes. Miren, el lunes pasado estuve en Toledo visitando a doscientos combatientes ucranianos civiles que están luchando por Ucrania, por su vida, y, como dicen ellos, por sus familias y por sus valores democráticos vilmente atacados por Putin. Déjeme que rinda homenaje a los hombres y mujeres de los tres Ejércitos, que realizan labores de vigilancia por tierra, mar y aire para que usted y yo nos podamos desplazar con facilidad; a los que dan cobertura y seguridad en el ciberespacio; a los hombres y mujeres de los tres Ejércitos que, durante la pandemia, se volcaron con los ciudadanos. Me refería antes al caso de las residencias, y a muchos más me podría referir. (El señor vicepresidente, Rodríguez Gómez de Celis, ocupa la Presidencia).

Porque creemos firmemente en la paz y en la seguridad del mundo, a todos ellos les quiero dar las gracias. Como quiero dar las gracias a todos aquellos trabajadores con los que me reúno muchas veces de Ferrol, de Cartagena, con los que estuve hace dos días, de Asturias, de Andalucía, porque son muy conscientes de que, en este trabajo que hacemos de inversión por la creación de puestos de trabajo, ellos también están trabajando por la paz.

Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias. —  DEL GRUPO PARLAMENTARIO POPULAR EN EL CONGRESO, SOBRE EL DETERIORO DE LA POLÍTICA EXTERIOR DEL REINO DE ESPAÑA COMO CONSECUENCIA DE LAS ACCIONES DEL GOBIERNO. (Número de expediente 172/000032).

Presidencia. Interpelación urgente del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso, sobre el deterioro de la política exterior del Reino de España como consecuencia de las acciones del Gobierno. Para su defensa, tiene la palabra el señor Floriano Corrales.