Veo, señor Sánchez, que también se acoge usted al derecho de no declarar. (Risas). Claro, estamos en campaña electoral. Un presidente normal de cualquier país europeo hoy vendría muy preocupado, y vendría muy preocupado porque un partido independentista, con el pasado terrorista que ha tenido, no merece que usted me conteste así. Solo un irresponsable dice lo que dice usted. España merece un presidente que se preocupe cuando Bildu sube, no que brinde por ello. (Una señora diputada: ¡Muy bien!) ¿Exactamente, qué celebra? ¿Que ha convertido a su partido en un partido menguante subalterno del independentismo? Por eso en Galicia le hicieron la campaña al Bloque, en Euskadi le han hecho la campaña al PNV y a Bildu, y en Cataluña, pase lo que pase, acabará entregando el gobierno a los independentistas. (Aplausos). Señor Sánchez, usted es al independentismo lo que Koldo es al PSOE: indisociable. ¡Y basta ya! (Aplausos). Creo yo que la silla que le pagamos como presidente del Gobierno de España no merece una respuesta como la suya.
Nos tiene usted asfixiados a impuestos, con una deuda pública insostenible, sin médicos suficientes, sin viviendas suficientes… (Protestas). ¡Deje ya de gastar el dinero de los españoles en sus compromisos con los independentistas! Tiene usted razón: mi proyecto nada tiene que ver con el suyo. Donde yo he gobernado, los independentistas no mandaban nada; donde gobierna usted, los independentistas tienen la última palabra. (Una señora diputada: ¿Cómo?). Señoría, catorce comunidades autónomas, el Partido Popular; cuatro, el Partido Socialista. ¿Sabe una cosa? Territorialmente hablando, el irrelevante es usted. (Una señora diputada: ¡Muy bien!).
Muchas gracias, señoría. (Aplausos).