Ricardo Chamorro Delmo
Gracias, señora presidenta. Buenas tardes, señorías. Como dije a la ministra Teresa Ribera en la interpelación pasada, España dispone de agua sobrante para sus necesidades presentes y futuras, pero se requiere una adecuada gestión de ese recurso, una verdadera política hídrica nacional que piense en la cohesión de España; que tenga en cuenta el mundo rural, el abastecimiento, el turismo, la energía y la industria; que acabe con esas desigualdades regionales; que fomente el regadío como fuente de riqueza y de repoblación, y que rompa ese egoísmo localista y piense en el futuro del conjunto nacional. El agua de España es propiedad de todos los españoles. Con su dinero se han construido todas estas presas y todos estos embalses e infraestructuras que existen en el país. La importancia económica del regadío salta a la vista en los datos objetivos. Ya dijimos en la interpelación que donde hay regadío hay economía ascendente, hay puestos de trabajo y se repueblan cuatro veces más esas zonas donde hay regadíos que donde no los hay. Actualmente, gracias a las precipitaciones, tenemos muchos embalses por encima del 70 %, pero, según el mapa último del Ministerio para la Transición Ecológica, podemos ver cosas absurdas, como que, teniendo los embalses de la cuenca del Ebro casi el 80 % de su capacidad, las reservas hídricas de Cataluña están al 18 %, con una importante crisis hídrica y de sequía. Pueden ustedes ver perfectamente los porcentajes en este mapa (muestra un mapa) del propio Ministerio para la Transición Ecológica. Por ejemplo, la cuenca del Ebro está cerca del 80 % y Cataluña está al 18 % dentro de sus cuencas internas. ¿Esto a qué se debe? Evidentemente, a esa falta de infraestructuras, a esos planes hidrológicos que no han tenido en cuenta la infraestructura territorial y a esas contradicciones por parte del separatismo y del Partido Socialista, que son ahora mismo los causantes de la situación de Cataluña en relación con la sequía. (Aplausos). El convenio de Albufeira es otro tratado que nos obliga a dejar pasar un mínimo de hectómetros cúbicos a Portugal, pero estamos dejando pasar cuatro veces más de lo que nos obliga ese acuerdo, precisamente por no tener infraestructuras ni una política nacional hídrica que se precie y que aproveche el recurso, algo que está rentabilizando nuestro país vecino, Portugal, por dejadez del Estado español. Y no lo solo lo está rentabilizando en regadíos, sino también en la energía, creando un ecosistema muy favorable para la inversión, el empleo y también para la rentabilidad de las explotaciones agrarias. En este ámbito hídrico deben primar los criterios técnicos y objetivos y, sobre todo, de interés nacional, de cohesión económica y territorial de nuestra patria. El PP nos plantea una enmienda en la que se presenta el agua como una cuestión de un consenso entre comunidades autónomas y administraciones, lo que contradice, al final, el propio objeto del dominio público hidráulico al servicio de la nación, que señala la propia ley, la propia normativa. Si no hay una perspectiva nacional, será imposible cohesionar España. Ya vimos lo que ocurre con los consensos antinacionales, cómo se cargaron el trasvase del Ebro precisamente por un consenso antinacional de Zapatero y Esquerra Republicana. Además, el Partido Popular tiene discursos contradictorios en función de la autonomía en la que se ubica. Por lo tanto, eso les imposibilita para impulsar esa unidad hídrica nacional que necesita nuestra nación. Es evidente que todas las administraciones podrán presentar alegaciones en el trámite de confección de un plan hidrológico nacional para mejorarlo y hacerlo más eficiente, pero el criterio objetivo y nacional debe siempre imperar sobre los intereses localistas, los egoísmos autonómicos y las guerras de agua interesadas por determinados varones, que impiden finalmente la cohesión hídrica de España desde hace ya décadas. Para abordar esta cuestión se debe establecer un plan nacional del agua, como hemos dicho en nuestro partido desde el principio, desde su fundación, que garantice una gestión equitativa y eficiente de nuestros recursos hídricos mediante la incorporación, entre otras, de una serie de medidas, como la interconexión de cuencas. Ahora mismo en Cataluña piden también interconectar las cuencas internas de la propia región, por el problema que hablábamos antes de la sequía y a nivel hídrico. Nosotros lo planteamos a nivel nacional. Esto lo plantean de manera objetiva ingenieros y expertos en esta materia. También incorporamos mejoras en el abastecimiento y saneamiento de las aguas urbanas y programas de prevención de incendios. Además, en el marco del plan nacional del agua, se debe impulsar un plan nacional de regadíos, porque ya hemos dicho que el regadío es un factor agrícola clave para vertebrar, crear oportunidades y fijar población en el territorio rural que tanto está sufriendo el problema de la despoblación. (Aplausos). Y en materia de regadíos se debe priorizar la modernización de las infraestructuras para garantizar la eficiencia en el uso del agua y la energía.
Todas estas medidas son necesarias para mejorar la vida de los españoles, especialmente en momentos en los que la falta de agua tiende a comprometer el futuro de nuestra industria y nuestro sector primario. La respuesta a estos desafíos debe ser coordinada a nivel nacional y al margen de divisiones territoriales que puedan obstaculizar la acción conjunta y la consiguiente consecución de soluciones efectivas.
Nuestra moción trata varios puntos. El primero, por ejemplo, es denunciar que se está llevando a cabo la destrucción de muchas de nuestras presas y nuestros embalses y denunciar ante las instituciones europeas ese Pacto Verde Europeo y toda la normativa derivada de este, así como las estrategias que menoscaban las infraestructuras hídricas existentes. Se propone revertir todas las políticas implementadas como consecuencia de su aprobación, dado su impacto directo negativo en los intereses de nuestra nación y de los españoles. También se plantea impulsar la elaboración de un plan nacional de agua que contemple la gestión eficiente de nuestros recursos hídricos. Este plan, fundamentado en el principio del bien común, debe incluir esa interconexión de cuencas de las que hablábamos antes, frente a desafíos climáticos como la sequía y las inundaciones, inherentes a nuestra realidad climatológica y geográfica. Además, se propone la elaboración de un plan nacional de regadíos, como hemos dicho antes, suspender la demolición de las infraestructuras hídricas existentes en España, ajustar las concesiones hidroeléctricas a reequilibrios económico-financieros para que los embalses pasen a una situación de abastecimiento, regadío, alimentación y acumulación de energía, con centrales de bombeo reversibles, energía verde y limpia —termino, señora presidenta— y analizar, entre otros puntos, el estado actual de las infraestructuras hídricas para establecer un calendario de actuaciones que garantice la seguridad en el suministro. En este sentido, se propone la aprobación de un plan de restauración y mantenimiento de dichas infraestructuras, dotándolas de los recursos económicos necesarios para su ejecución.
Muchas gracias. (Aplausos de las señoras diputadas y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).