Ignacio Hoces Íñiguez
Muchas gracias, señor presidente. Señorías, los datos de la inmigración ilegal en España son escalofriantes y terroríficos, y las consecuencias son un drama que solo parece importar a VOX. Por eso, traemos una propuesta que denuncia efectivamente su modelo de política inmigratoria, pero que, sobre todo, plantea soluciones. Ustedes niegan el pan y la sal a todos aquellos que prueban con datos que existe una relación íntima y directa entre inmigración ilegal y delincuencia, y denigran y humillan a los inmigrantes que entraron legalmente en España, trabajadores e integrados, que denuncian la inmigración ilegal y aquella que no se integra y que delinque. Y estos asuntos, el de la inmigración ilegal, el del control de las fronteras, el de la inseguridad, el de la soberanía y el de nuestra identidad son unos de los asuntos más trascendentales en los que se nos está ninguneando a los españoles, y se nos quiere hurtar la verdad, de igual forma que se nos está hurtando la democracia en su propio nombre. (Aplausos). Ustedes y las élites económicas jamás han querido preguntarnos a los españoles lo que opinamos de su modelo inmigratorio. La decisión se tomó hace tiempo y, mientras el caos de la inmigración ilegal y masiva campa a sus anchas por toda la geografía nacional, ponen a trabajar a sus terminales mediáticas ultrafinanciadas y teledirigidas para intentar hacernos ver a todos los españoles que realmente la inmigración ilegal y masiva es buena para nuestros intereses, cuando sabemos que no lo es. (Aplausos). Aquí se aprecia con suma claridad la distancia sideral entre sus políticas y el sentir de los españoles honrados y la realidad de nuestros barrios, de nuestros parques y de nuestras plazas. Por eso, los españoles que sufren las consecuencias de su modelo inmigratorio les califican como traidores. Una traición de las élites económicas, políticas y mediáticas, que no han dudado en conjurar sus recursos y unificar sus discursos al servicio de sus privilegios. Sí, todos ustedes, Partido Socialista y Partido Popular, no consideran la inmigración ilegal como un problema, ¿entonces cómo van a proporcionar soluciones? Por eso, no han presentado ninguna enmienda a nuestro texto, porque ustedes no consideran que la inmigración ilegal pueda ser un problema para la seguridad, para los salarios o para la calidad de nuestros servicios públicos. (Aplausos). Señorías, España cuenta con tres millones de parados y millones de españoles con serios problemas socioeconómicos, ¿y ustedes dicen que hay que traer más inmigración? ¿Saben a quiénes benefician ustedes con la regularización de inmigrantes ilegales que se produjo aquí, en el Congreso de los Diputados, hace escasas semanas? Pues precisamente a los españoles más desfavorecidos, más humildes y que menos salarios perciben. (Aplausos). Con su votación del otro día aquí para regularizar inmigrantes ilegales, han lanzado el peor de los mensajes que se puede lanzar a las zonas subdesarrolladas del planeta y también a las mafias que trafican con inmigrantes ilegales, les han dicho que en España no es necesario cumplir la ley y que no es necesario entrar legalmente. Y a esas mafias y a esas ONG que trafican con personas les han dicho que pueden subir los costes de sus taxis náuticos y que se pueden lucrar todavía más. Por eso, en VOX pedimos poner fin a las políticas de efecto llamada. Decimos que hay que lanzar el mensaje de que cualquier inmigrante que entre ilegalmente en España será deportado lo antes posible a su país y, por supuesto, también que jamás verá su situación regularizada. Y a esas ONG que trafican con seres humanos y se lucran hay que decirles que vamos a actuar con el Código Penal y que no pueden percibir ni un solo céntimo de dinero público hasta que no combatan la inmigración ilegal. (Aplausos).
En VOX sabemos que a todos ustedes no les gustan las fronteras. Nosotros queremos protegerlas porque son las que guardan nuestra cultura, nuestra tranquilidad y nuestra prosperidad. La política de inmigración siempre se tiene que tratar teniendo en cuenta las necesidades socioeconómicas de la nación y teniendo en cuenta y priorizando aquella inmigración que se puede integrar en nuestra cultura y nuestra civilización. Y sí, señores del Partido Socialista, hay culturas incompatibles con nuestro modo de vida, sobre todo, para la paz y tranquilidad de nuestras mujeres. Y todo esto lo decimos por protección, respeto y justicia para los españoles. Y por justicia también es necesario dotar a las Fuerzas Armadas y a las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado de todos los medios que sean necesarios para cumplir su función de control de fronteras, de lucha contra la inmigración ilegal y también para la seguridad de todos nosotros. (Aplausos).
¿Y qué hacemos con esos países o Estados que no quieren colaborar con España o con Europa respecto a la inmigración ilegal? ¿Qué hacemos con esos Estados y países que se resisten a la deportación y readmisión de sus ciudadanos que han traspasado ilegalmente nuestras fronteras o que, habiendo entrado legalmente en España, están delinquiendo? Esos países no pueden recibir ayudas, ni un solo céntimo de dinero público, hasta que no tengan un compromiso claro, inequívoco y contundente contra la inmigración ilegal. Señorías, en 2023 entraron en España más de 55 000 personas ilegalmente, eso supone más de cinco veces la población de la isla de El Hierro y el equivalente a capitales de provincia como Segovia, Huesca o Cuenca. La balanza de delitos de importación tampoco se queda atrás, superávit de denuncias y déficit de seguridad, aumento de agresiones sexuales y delitos a mansalva. En Cataluña, por ejemplo, los presos extranjeros superan a los españoles, siendo los extranjeros el 16 % de la población. Señorías, no se les olvide que de los españoles ustedes lo saben todo, nos investigan, nos inspeccionan y nos acribillan a impuestos confiscatorios; pero de los inmigrantes ilegales no saben nada, absolutamente nada, no saben si han delinquido en sus países o si serán lobos solitarios, pero, en cambio, les proporcionan ayudas y les reubican en nuestros pueblos y ciudades. Destinan millones de euros en ayudas a los inmigrantes ilegales desde todas las administraciones, mientras que en España, con todo nuestro potencial, tenemos a más de 12 millones de personas en riesgo de pobreza y exclusión social y, entre ellos, un millón de niños y adolescentes que padecen pobreza severa.