María Guijarro Ceballos
Eskerrik asko, presidente. Arratzalde on, señorías. Yo les pido un segundo de silencio para una mirada honesta a esta imagen. (Muestra una fotografía). Seguro que ya la conocen. Es del fotoperiodista palestino Mohammed Salem, el World Press Fhoto de este año. En la imagen aparecen Inas Abu Maamar y su sobrina Sally. Pues de esto vamos a hablar esta tarde en la sede de la soberanía popular (aplausos), sin demagogias, sin disquisiciones geopolíticas y sin categorías entre víctimas de primera y víctimas de segunda. Vamos a hablar de lo que en realidad importa, de lo único que importa en los conflictos, que son sus víctimas. Y les pido un posicionamiento claro ante la ciudadanía a la que representamos sobre el asesinato de Sally y los más de 13 000 niños y niñas palestinos asesinados durante los últimos meses en Gaza. (Aplausos). Les pido un posicionamiento claro también sobre las más de 10 000 mujeres asesinadas, sobre los más de 200 trabajadores humanitarios asesinados, 153 de la UNRWA y también 7 de World Central Kitchen, sobre los más de 100 periodistas asesinados en los últimos meses, sobre las fosas aparecidas estos días. Y les exijo posicionarse nítidamente sobre los más de 800 ataques a instalaciones sanitarias e instalaciones educativas.
No tiene nada que ver con la neutralidad. Es no respetar el derecho internacional humanitario. Y hoy aquí lo decimos alto y claro: No queremos ni una muerte más. (Aplausos). Y decimos también que condenamos rotundamente, rotundamente el ataque del 7 de octubre de la organización terrorista Hamás y el asesinato de más de 1200 israelíes y que los más de 100 rehenes deben ser liberados inmediatamente. Pero también condenamos el asesinato de más de 34 000 personas palestinas. Y decimos alto y claro que la ayuda humanitaria tiene que llegar de manera suficiente, urgente y eficaz a más de medio millón de personas con hambre extrema en Gaza. Miren, los conflictos deben ser solucionados por la vía diplomática, y en este caso el fracaso de la comunidad internacional es estrepitoso. Llevamos 75 dolorosos años conteniendo, que no resolviendo, este conflicto. No obstante, sí tengo que decirles que mi grupo parlamentario está orgulloso del trabajo que ha hecho el Gobierno del presidente Sánchez, uno de los actores internacionales más activos en esta gran crisis. Su voz, la del ministro Albares y la del jefe de la diplomacia europea, Josep Borrell, se han escuchado y se escuchan en estos días, incluida la propuesta de una conferencia de paz. Este Gobierno ha realizado y sigue realizando giras y mantiene diálogos internacionales a todos los niveles. Se ha presionado en la Unión Europea, se ha exigido por carta la revisión urgente del convenio de asociación con Israel, por supuesto se ha suspendido la venta de armas a Israel y demandamos una y otra vez que el pueblo palestino tenga un Estado propio y sea miembro de pleno derecho en Naciones Unidas. (Aplausos).
Pero, mientras tanto, casi seis millones de palestinos necesitan ayuda de emergencia en Jordania, en el Líbano, en Siria, Cisjordania y la Franja, así que les propongo utilizar este hemiciclo para representar el verdadero sentimiento de solidaridad de la ciudadanía española, siempre tan cerca de las ONG y las organizaciones multilaterales, como es la UNRWA, una organización, creada en 1950 en el seno de Naciones Unidas y que tiene 13 000 personas empleadas, completamente imprescindible, como dice el informe independiente presentado ayer; indispensable para ocuparse de casi seis millones de refugiados palestinos en la región. Provee de alimentos, de atención sanitaria, de educación y de servicios básicos y está en una situación económica complicada porque, tras el atentado de Hamás el 7 de octubre, Israel denunció a doce de los 13 000 trabajadores por una supuesta implicación. Eso supuso que 16 de los principales donantes retiraran los fondos, aunque 13 ya los han restituido. Y ayer ya conocíamos las conclusiones de esa primera investigación independiente encargada por Naciones Unidas, que dice que no hay pruebas y que la UNRWA es imprescindible, aunque, como en todo, claro que sí, hay margen de mejora, frente a situaciones muy complicadas.
El mandato de la UNRWA cuenta con el apoyo de una abrumadora mayoría de Estados y también de España. Desde el Ministerio de Exteriores, Unión Europea y Cooperación se ha aumentado la contribución económica en 23,5 millones y 50 000 000 a Palestina. Se ha triplicado —subrayo, triplicado— en un año la ayuda a la región, y también hay gobiernos autonómicos —no todos—, diputaciones como la mía, la de Vizcaya, o ayuntamientos, grandes o pequeños, como el de Basauri, que, a lo largo y ancho de nuestro país, se solidarizan con el pueblo palestino y la UMRWA, y eso es un orgullo. La ayuda humanitaria a Gaza tiene que llegar, tiene que llegar de manera eficiente y en cantidad suficiente, porque, si no, las repercusiones van a durar muchos años. A corto plazo, tiene que llegar, porque, si no, la crisis humanitaria se hará más profunda y la hambruna se acelerará, y, a largo plazo también, porque, si no, pondrá en peligro la transición desde el alto al fuego al día después. Estamos privando a una población traumatizada de servicios esenciales, y eso va a alimentar la ira, va a alimentar el resentimiento y ciclos interminables de violencia. Debemos seguir trabajando sin descanso por una solución política justa y duradera desde la vía del proceso político, pero no podemos soltarles de la mano en lo humanitario, porque lo que está ocurriendo en Gaza no es un asunto de ideología, sino de humanidad, de víctimas, y no les podemos fallar, porque su sufrimiento y su miedo deben ser nuestro sufrimiento y nuestro miedo, y, si no, nuestro silencio y nuestra inacción nos van a perseguir para siempre.
Muchas gracias. (Aplausos).