Maribel García López
Muchas gracias, presidente. Señorías, hace unas semanas, en esta misma Cámara, personas enfermas de ELA nos interpelaban para que las ayudáramos, para que tuviéramos voluntad y valentía para tramitar una ley. Nos pedían empatía para que nos pusiéramos en su lugar, y eso es, señorías, lo que estamos haciendo hoy aquí. El Grupo Parlamentario Socialista ha presentado esta proposición de ley, que es justa, necesaria, transversal y amplia, porque da respuesta a las personas que sufren ELA y también a las demás enfermedades neurodegenerativas. Es siempre un honor subir a esta tribuna y representar al Grupo Parlamentario Socialista, pero cuando se hace para defender una iniciativa que servirá para avanzar en derechos sociales y para dar respuesta a miles de pacientes de nuestro país, que llevan tanto tiempo reivindicando vivir con dignidad su enfermedad, una siente un orgullo indescriptible. (Aplausos).
Es un orgullo que conecta con lo más profundo de nuestras convicciones y que explica y da sentido a todo lo que hacemos. Un orgullo que tiene su origen en lo que sucedió hace ya ciento cuarenta y cinco años en una clandestina comida organizada en una fonda de Madrid, a la que asistieron unos cuantos obreros e intelectuales. Un orgullo que pasa por la resistencia ante un golpe de Estado, ante una Guerra Civil y una larga y terrible Dictadura, con cientos de miles de personas asesinadas, torturadas, encarceladas y exiliadas. El mismo orgullo que consiguió impulsar a mi partido en la etapa democrática hasta conseguir gobernar desde 1982 a 1996, desde 2004 a 2011 y desde 2018 hasta la actualidad. Estos periodos de Gobiernos socialistas trajeron a nuestro país todas las conquistas de derechos y todos los avances sociales que hacen que España sea una de las democracias más avanzadas del mundo. Las mujeres y hombres socialistas que nos precedieron impulsaron el sistema público de pensiones, el de salud, el de la educación, el de la atención a la dependencia y todos y cada uno de los avances en igualdad de género. (Rumores). La lucha por la justicia social, la solidaridad y la igualdad son el legado de mi partido, el que nos inspira para seguir avanzando con la misma convicción. Cómo no sentir orgullo de ello. Por eso, sí, hoy reivindico desde esta tribuna el orgullo socialista de la buena política, la política útil, que permite que nuestro país siga avanzando en derechos y libertades cada día. (Aplausos).
De nuevo, como siempre hemos hecho a lo largo de nuestra historia, el Partido Socialista presenta esta propuesta para seguir fortaleciendo nuestro Estado del bienestar, pensando en las personas más vulnerables, buscando soluciones a un problema que no puede esperar más. Y lo hace desde un punto de vista transversal y con un amplio alcance. La salud es un derecho humano, fundamental e indispensable para el ejercicio de los demás derechos. Todas las personas tenemos derecho al más alto nivel posible de salud física y mental. La protección de la salud es, además, un derecho constitucional reconocido en el artículo 43. Y somos los poderes públicos los que tenemos la obligación de hacer efectivo ese derecho, eliminando las barreras que impidan su disfrute. Nuestro sistema público de salud es, desde su creación por el socialista Ernest Lluch en 1986 (un señor diputado: ¡Pero, qué dice!), el pilar fundamental del Estado del bienestar que, a través del principio de universalidad, garantiza el acceso a los servicios de salud a todas las personas, independientemente de su situación socioeconómica o de su código postal. Pero es que, además, con ese empeño reconocimos el derecho de las personas que no se pueden valer por sí mismas, recayendo su atención y cuidado en los poderes públicos, poniendo en marcha el sistema de atención a la dependencia en 2006. (Rumores).
Señorías, sabemos de las grandes dificultades a las que se enfrentan las personas que padecen una enfermedad. La enfermedad afecta a todas las esferas de la vida: física, emocional, relacional, laboral, y condiciona, además, a las personas del entorno y a sus familias. Por tanto, de lo que hablamos hoy aquí es de que las personas, cuando reciban un diagnóstico, no se sientan abandonadas, no sientan que son una carga para nadie, que puedan vivir con dignidad. Miran al Estado del bienestar, que hemos construido con tanto esfuerzo, y que, por derecho, debe dar respuesta a sus necesidades; y, para ello, nos miran a nosotros, a nosotras, y no podemos fallarles. Señorías, ahora, más que nunca, tenemos la obligación de que esta Cámara actúe decididamente para promover, proteger y asegurar el goce de los derechos de las personas con enfermedades neurodegenerativas, como la ELA, el Alzheimer, el Parkinson, la enfermedad de Huntington o la esclerosis múltiple, entre otras; enfermedades que suponen una disfunción progresiva del sistema nervioso central, son crónicas e incluso mortales. Su progresión produce una situación de dependencia y una necesidad de cuidados permanentes. Padecerlas coloca a la persona y a su entorno en una situación de gran vulnerabilidad, y genera un alto gasto económico por la atención social y sanitaria que requieren. La ELA, además, se caracteriza por una rápida evolución, por lo que es fundamental evitar demoras en el acceso a las diferentes ayudas, servicios y prestaciones públicas.
El objeto de esta proposición de ley es avanzar en la protección de las personas con ELA, tanto en el ámbito sanitario como en el social. Pero no se queda solo ahí, las medidas que contiene extienden sus efectos beneficiosos en el ámbito de otras enfermedades neurodegenerativas, racionalizando y reduciendo los trámites para garantizar que no se produzcan desfases significativos entre el proceso de la enfermedad y la respuesta de las distintas administraciones públicas, en todos los ámbitos de actuación. Esta iniciativa tiene medidas de gran calado, tanto a nivel sanitario como a nivel social, y atiende demandas que nos habéis trasladado a lo largo de todos estos años de trabajo. Señorías, permítanme que exponga algunas de esas medidas.
La ley permite que el reconocimiento de la dependencia lleve aparejado el de la discapacidad. Es una medida que beneficiará a miles de personas y evitará demoras en el acceso a esas ayudas, servicios y prestaciones públicas. Crea un nuevo trámite de urgencia de tres meses máximo, que se aplicará en tres momentos decisivos para responder a las necesidades cambiantes de determinadas enfermedades. Da respuesta a las personas en situación de electrodependencia, es decir, aquellas cuya salud, cuya vida depende de una máquina conectada a la red eléctrica. Clarifica que la rehabilitación es una prestación incluida en la cartera de servicios comunes, independientemente de que el déficit funcional sea recuperable o no. Mejora la coordinación entre los servicios sanitarios y sociales a través de mecanismos de cooperación entre los organismos competentes, que garantice una atención integral, continuada y lo más personalizada posible a estas personas. Adapta los servicios previos en el catálogo de promoción de la autonomía a las necesidades específicas de las personas que necesitan fisioterapia a domicilio. Además, incluye formación específica para los cuidadores profesionales, a fin de dotarles de herramientas para atender adecuadamente a personas con enfermedades neurodegenerativas y, especialmente, a pacientes con ELA. Garantiza cubrir los gastos de desplazamiento del paciente a centros, servicios y unidades de referencia de otra comunidad autónoma distinta de la de su lugar de residencia. Y pone en marcha un plan de residencias para personas con ELA, como las ya planteadas en Asturias o en Extremadura; en este caso gracias al incesante trabajo de nuestro querido Guillermo Fernández Vara, al que le envío un fuerte abrazo y mucha fuerza para su recuperación. (Aplausos).
Hoy quiero mandar un afectuoso saludo a todas las personas y a todas las familias que conviven con la ELA, pero también con el alzheimer, con el párkinson, con la esclerosis múltiple o con cualquier otra enfermedad neurodegenerativa; y cómo no, a las asociaciones, entidades y colectivos que velan por sus derechos.
Señorías, España es un gran país, pero es un país mejor cuando hacemos posible que mucha gente se sienta orgullosa de serlo. Hoy, todas las familias y personas que conviven con estas enfermedades sentirán que sus reivindicaciones se hacen posibles. Por eso, pido a todos los grupos parlamentarios un gran consenso, porque la enfermedad y el sufrimiento no entiende de contiendas políticas ni de enfrentamientos, la enfermedad solo pide comprensión y solidaridad por nuestra parte. Y eso lo podemos hacer posible; podemos construir un país mejor donde todas estas personas se sientan orgullosas de vivir en España. Y en este orgullo de país, las organizaciones de la sociedad civil sois los motores que impulsáis el progreso; sois herramientas de participación, de democracia y de justicia social. Vuestra labor durante todos estos años ha sido ejemplar, vuestra lucha es encomiable, y el Grupo Parlamentario Socialista quiere daros las gracias por ello. (Aplausos).
Esta ley era una asignatura pendiente. Por eso, al compañero senador del Grupo Parlamentario Socialista, Juan Ramón Amores, a todas las personas afectadas, a las asociaciones, colectivos, profesionales de la salud y de la dependencia, personas cuidadoras y familiares, a todas y a todos, queremos pedirles perdón. Asumimos nuestra responsabilidad presentando esta proposición de ley amplia, que da respuesta desde diferentes ámbitos a las personas con ELA, y beneficia también a personas con otras enfermedades neurodegenerativas y enfermedades raras. Para su tramitación, mi grupo quiere ofrecer la máxima colaboración y diálogo a las demás fuerzas políticas, algunas de las cuales tienen sus propias iniciativas para mejorar más, si cabe, este texto y llegar a aprobar una buena ley. Les ofrezco la mano tendida del Grupo Parlamentario Socialista. Tenemos la obligación de sacar lo mejor de nosotras y de nosotros mismos para que esta ley sea una realidad cuanto antes. Vamos a darle instrumentos y herramientas normativas que la hagan más fácil y posible. Este es nuestro compromiso y nuestra deuda con vosotras y con vosotros, que lucháis cada día sin descanso.
Señorías —termino—, dijo Nelson Mandela: «Todo parece imposible hasta que se hace». Hoy vuestra lucha es la nuestra. Hoy empezamos a caminar con paso firme para hacer esta ley posible.
Muchas gracias. (Aplausos).