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Sin adjetivos

Pleno del 10 de abril de 2024

Interpelación urgente a la Ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico sobre las medidas que va a llevar a cabo el Gobierno para aprovechar los recursos hídricos de España.

Interpelación urgente.. Autor: Grupo Parlamentario VOX. Transcripción literal del Diario de Sesiones n.º 37.

Energía y clima

Ricardo Chamorro Delmo

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Muchas gracias, señora presidenta. Buenas tardes, señora ministra. Desde el Grupo Parlamentario VOX hemos insistido en innumerables ocasiones sobre la importancia de cohesionar el territorio nacional a través de infraestructuras de agua y riego como fuente fundamental de riqueza y fijación de población en toda España. La Ley de Aguas de 1985 y el texto refundido de 2001 reconocieron el carácter de bien de dominio público estatal del agua, un recurso natural al servicio de la nación. Y en relación con este recurso, vamos a hacer un recorrido histórico, porque hubo un tiempo en el que el Partido Socialista Obrero Español consideraba que el fortalecimiento de la nación, el fortalecimiento de la soberanía en manos del pueblo español como concepto clave en el sentido democrático de la cohesión territorial a través de infraestructuras o la configuración del Estado unitario era la garantía frente a los privilegios regionales, el feudalismo, las injerencias extranjeras y los abusos de las oligarquías locales. La nación sería la garantía de la igualdad de oportunidades de los españoles, y esa nación estaría organizada a través de un Estado que contribuiría mediante decisiones objetivas al bien común para redistribuir la riqueza nacional, cohesionar la nación a través de infraestructuras y fomentar la industria, lo agrario o el empleo digno.

Hubo un tiempo en la Segunda República en que el ministro socialista Indalecio Prieto elaboró el primer plan hidrológico nacional, que incluía numerosas infraestructuras y un trasvase de agua desde el Ebro al Levante. Se llamó Plan Nacional de Obras Hidráulicas, de 1933, elaborado por el entonces recién creado Centro de Estudios Hidrográficos, bajo la batuta de su primer director, don Manuel Lorenzo Pardo, con la misión inicial y urgente de formular un plan nacional de obras hidráulicas. Muchas de esas infraestructuras planificadas durante la República se ejecutaron en el franquismo y gracias a ellas disfrutamos de agua en numerosas comarcas.

En tiempos recientes hubo también un partido socialista que proyectó un plan hidrológico, que llamaron plan Borrell, que, por supuesto, incluía las transferencias de agua entre cuencas. Incluso, en su previsto trasvase del Ebro al levante, el volumen de agua a enviar superaba el que finalmente fue aprobado durante el último Gobierno del Partido Popular. También hubo un Partido Popular que impulsó un plan hidrológico nacional que comprendía el trasvase del Ebro e infraestructuras estratégicas. Como recuerdan todos ustedes, dicho plan fue derogado por el Partido Socialista Obrero Español del señor Zapatero, que llegó al poder después del 11 de marzo a cambio de la investidura con los separatistas, principalmente Esquerra Republicana de Cataluña.

Desde entonces, las agendas internacionales globalistas, como la Agenda 2030, la Directiva Marco del Agua, los egoísmos regionales, los pactos verdes, el Acuerdo de París o la restauración de la naturaleza han impedido un verdadero plan hidrológico nacional en beneficio de los españoles y de la nación pues los dos partidos que han gobernado España ya no tienen interés, al parecer, por la nación y esa cohesión territorial por la que tradicionalmente, en efecto, trabajaban. Ahora consideran que la Agenda 2030 es el evangelio —e‌ so en el caso del señor Margallo—, que las directrices de los pactos internacionales sobre clima son dogmas por encima del interés nacional, que hablar de soberanía es una estupidez, que no existen las fronteras nacionales, que hay que derogar la preferencia europea, que ser español o europeo no tiene valor alguno, que hay que restaurar los ríos y acabar con los embalses a pesar de la ruina del mundo rural y el mundo agrario o que no hay que hacer infraestructuras porque no se puede intervenir en el medio ambiente.

Las infraestructuras son fundamentales para nuestro desarrollo económico y social. El agua constituye un recurso básico, que incide directamente, además de en nuestra calidad y bienestar, en el desarrollo y competitividad de sectores estratégicos, como la agricultura, la industria, la energía y el turismo. En agricultura, como ya sabe, somos el primer productor europeo de frutas y hortalizas, el segundo exportador global de vino y concentramos el 44 % de la producción mundial de aceite de oliva. Por otro lado, las inundaciones constituyen nuestra mayor catástrofe natural y la mitad de nuestro país se encuentra en riesgo de desertización, con un 72 % de su superficie bajo estrés hídrico severo. Evidentemente, son competencias de las confederaciones hidrográficas, que dependen de su Ministerio de Transición Ecológica, una vez que se transfirieron del Ministerio de Agricultura. A diferencia de otros países de nuestro entorno, como es el caso de Portugal dentro del Espacio Económico Europeo, o Marruecos, o Egipto con el Plan Toshka, que están construyendo numerosas infraestructuras de regadío y generación eléctrica, así como otros más lejanos incluso, como China, Israel o Estados Unidos, que centran su desarrollo a través de infraestructuras de trasvases, innovación, tecnología, en España no solo no se está invirtiendo en regadío e infraestructuras hídricas, sino que se están destruyendo infraestructuras y se restringe cada vez más el regadío. De hecho, su secretario, Hugo Morán, ha criminalizado muchas veces a los regantes, diciendo que son los culpables de la sequía, algo bastante inverosímil.

Tanto la Agenda 2030 como la nueva Ley de Restauración de la Naturaleza, que deviene del pacto verde firmado por todos los partidos de este hemiciclo excepto el nuestro, hablan de restaurar los cursos fluviales y eliminar las barreras artificiales, sin hacer mención explícita del agua para regar o abrevar el ganado, despreciando, por lo tanto, al sector agrario y su importancia económica en las comarcas rurales de nuestra de nuestro país, que representan el 85 % del territorio nacional, puesto que eso es realmente lo que significa el mundo agrario o rural en nuestra nación. En realidad, se está estableciendo un sistema de concesiones, haciendo del agua un recurso escaso, lo que, de facto, supone una privatización del uso del agua, se tendrá como intermediario al Estado e se impedirá que cualquier ciudadano tenga acceso a un bien que se supone público, con la intervención de oscuros intereses económicos y agendas de ingeniería social. En la Agenda 2030, por ejemplo, el objetivo de desarrollo sostenible número 6 se hace eco del reconocimiento del derecho humano al agua y al saneamiento, pero a la vez considera la hegemonía de las medidas basadas en una utópica naturaleza, sin la intervención del hombre, es decir, por otra parte, habla de la oposición a la ingeniería de trasvases y embalses públicos.

Por tanto, no sabemos muy bien cómo se va a embalsar esa agua que se está perdiendo, se está echando al mar o está llegando a otros países destruyendo todos esos embalses y azudes. El agua es un recurso natural esencial para la vida y la economía y no puede subordinarse a las demandas ecorradicales y al capricho de caudales ecológicos establecidos al margen de la unidad hídrica nacional. (Aplausos). El Grupo Parlamentario VOX solicitó el pasado 1 de febrero en el Congreso un informe en relación con las infraestructuras hídricas demolidas por orden del Gobierno de Pedro Sánchez desde 2018 hasta enero de este año y el desglose por provincias, y nos respondieron que desde el año 2018 hasta diciembre de 2022 se han destruido o retirado 328 barreras transversales o fluviales en toda España. La respuesta del Gobierno insiste en que la retirada de ríos, obras o infraestructuras es uno de los elementos básicos que desarrollan las distintas administraciones para fomentar la adaptación al cambio climático. Señorías, España dispone de agua sobrada para sus necesidades presentes y futuras, pero eso requiere una adecuada gestión del recurso y una serie de ejecuciones en infraestructuras, una verdadera política hídrica nacional que piense en la cohesión de España, que tenga en cuenta el mundo rural, que acabe con desigualdades regionales, que fomente el regadío como fuente de riqueza y repoblación, que rompa con el egoísmo localista y piense en el futuro del conjunto nacional. (Aplausos).

Si no se afronta la situación con energía, con la crisis agrícola y la crisis del agua entrelazadas, pero no identificadas, los campos se van a abandonar, los pueblos van a callar y los bosques arderán. Ya se destruyó en tiempos de Zapatero la posibilidad de ejecutar ese plan hidrológico con el trasvase del Ebro; por cierto, está ahí la señora Narbona, que fue la protagonista de la derogación de ese plan, que hubiera aliviado la presión de otras infraestructuras hídricas, como el trasvase Tajo-Segura, y hubiera solucionado el abastecimiento de agua en Cataluña y en el Levante. En Cataluña ahora mismo tienen una importante sequía; ya hemos hablado antes, en la sesión de control, de los porcentajes, de la situación ahora mismo en los embalses, que es de un 16 % en Cataluña. El mismo PSOE que destruyó la posibilidad de ejecutar esa infraestructura es el que, junto a separatistas y ecologistas, enarbola una guerra entre regiones por el agua con el único interés de mantener el sillón autonómico de sus barones, con la excusa de una guerra artificial que no tuvieron intención de solucionar cuando se cargaron ese trasvase del Ebro. Y ahora, ante la terrible sequía de Cataluña, los expertos catalanes dicen que solo se puede superar la grave sequía conectando las cuencas hidrográficas internas. Es la idea que transmite desde el Observatorio del Agua un grupo que reúne ingenieros de caminos, industriales, agrónomos y economistas de los colegios profesionales catalanes. Una cuestión que ya se podía haber solucionado hace veinte años. Sugieren invertir 300 millones de euros para unir, en los próximos dieciocho meses, todas las redes de suministro, lo que permitiría a los municipios conectados abastecerse en caso de emergencia. Si se dan ustedes cuenta y lo analizamos con una cierta perspectiva, es todo absolutamente absurdo. Que sepan los catalanes, que ahora mismo están con unos problemas de agua importantes y que se mueren de sed, que es por culpa del Partido Socialista Obrero Español y de los responsables separatistas que en ese momento derogaron las infraestructuras que podían haber cohesionado esa región, como muchas otras regiones de España (aplausos); un partido político como el PSOE, que habla de emergencia climática, pero impide la ejecución de infraestructuras para evitar este supuesto apocalipsis climático. Y no solo eso, sino que restringen y destruyen infraestructuras hídricas dejando al pueblo español vendido ante la sequía.

Si fueran ustedes coherentes con lo que dicen, deberían poner en marcha y ejecutar todas las infraestructuras necesarias para evitar la desertificación de España, fomentando el regadío en el agro, que se convertiría además automáticamente, como saben ustedes, en un sumidero de CO2. Si Egipto, Marruecos o Israel están convirtiendo territorios desérticos en vergeles de regadío y de pujante desarrollo agroalimentario y hortofrutícola, ¿por qué España, que tiene más agua que esos países, está sufriendo restricciones? (Aplausos). La única razón objetiva es la falta de planificación nacional, la sumisión a élites internacionales globales, el cortoplacismo, los egoísmos locales y la falta de inversiones en innovación e infraestructuras hídricas. Ahora ha llovido y los embalses están al 70 %, pero mucha agua se va al mar y también se está yendo mucha agua a Portugal, al margen del Convenio de la Albufeira, que nos obliga a tener que dejar pasar dos mil y pico hectómetros cúbicos y están pasando más de seis mil. No se están haciendo infraestructuras y, evidentemente, quien está aprovechándose a nivel económico y de desarrollo de este recurso son otros países como Portugal y también estos países del norte de África.

Muchas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).

Presidencia. Muchas gracias, señor Chamorro. A continuación, tiene la palabra en nombre del Gobierno la vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, por un tiempo de doce minutos. Cuando quiera.

Presidencia. Muy buenas tardes y muchísimas gracias, presidenta. Muchísimas gracias, señoría, por ofrecerme la oportunidad de hablar de agua. Creo que es algo extraordinariamente importante y que, en efecto, importa a todos los españoles en cualquier circunstancia, más en estas en las que vivimos un episodio de sequía enormemente prolongado y seguido, como hemos visto esta Semana Santa, por un episodio de lluvias intensas, muy por encima de la media de los últimos veinticinco años. Y, a pesar de todo, estamos por debajo de la media del agua embalsada con arreglo a los datos históricos. Creo que es capital trabajar en agua. Es más, repito una y otra vez que este es un asunto que debería quedar al margen del barro político. Para la gente es muy importante poder disponer de agua, que el agua que sale del grifo sea de la calidad adecuada y que los sectores económicos, el tejido productivo en general no viva con angustia la falta de agua. Y para eso hace falta ser rigurosos, contar con la información que nos ofrecen los datos acumulados a lo largo de series históricas, sumamente importantes, contar con los servicios, con la ingeniería y con las enormes capacidades de las que disponemos en nuestro territorio, entre otros ese Centro de Estudios Hidrográficos al que usted hacía referencia y que sigue siendo una pieza fundamental en las políticas hídricas del ministerio. Pero antes le haría unas cuantas preguntas. ¿Dónde dice en la Agenda 2030 que no se pueda dedicar dinero a infraestructuras de agua? ¿Dónde dice en los planes hidrológicos que no se dediquen recursos a infraestructuras de agua? ¿Sabe usted lo que dice el Objetivo de Desarrollo Sostenible número 6? Garantía de acceso universal y equitativo al agua potable para todos, servicios de saneamiento para todos. No encuentro que eso tenga ningún problema ni que merezca ningún tipo de descalificación por parte de nadie. Por tanto, es sorprendente ese mantra recurrente con el que ustedes atacan aquellas cuestiones que nos marcamos como objetivos vinculados a la prosperidad de todo el mundo, pero sobre datos reales, sobre información real, no sobre fantasmas construidos no se sabe muy bien con arreglo a qué premisas. Y quiero decirle, como decía al principio, que para nosotros este es un tema absolutamente capital. El agua es un asunto sensible y hemos de sentirnos orgullosos, porque incluso en estos episodios de sequía prolongada —t‌ercer año consecutivo acumulándose esa presión sobre el terreno— ha habido un nivel de abastecimiento, de capacidad, de garantía, de seguridad hídrica extraordinariamente notable en nuestro país. Yo diría que eso es gracias al esfuerzo de todos, gracias a la voluntad de hacer bien las cosas y gracias a la voluntad de utilizar el agua como un elemento para relacionarnos en favor de la prosperidad colectiva y no del enfrentamiento. Un análisis riguroso, solvente con respecto a la información de la que disponemos, el grado de conocimiento y capacidad de análisis de la que disponemos pone de manifiesto que el agua es capital para los hogares, los ecosistemas y para los sectores productivos, empezando por el sector primario, y también el turismo, la energía o la industria. Es un bien precioso que sufre los vaivenes de los impactos del cambio climático en las zonas del planeta con climas en transición, como ocurre con los países mediterráneos, por eso, nuestro desafío, nuestro compromiso desde el primer día ha sido garantizar la seguridad hídrica, invertir de forma anticipada, entender y tender puentes, construir una respuesta que responda al interés general, ser solventes con respecto a los datos que manejamos y comprometidos con respecto a la información, a la regulación y al diálogo, a la participación en los procesos de toma de decisión, sobre la base de algunas premisas fundamentales, algunas de las cuales ya he citado. Primero, solvencia, rigor en el empleo de la información, de los datos y del mejor conocimiento, porque disponemos de muy buenos conocedores del ciclo del agua, de las previsiones, de la capacidad de anticipación, proyecciones y escenarios climáticos. Segundo, anticipación en la gestión. No se puede responder cuando la situación de riesgo con respecto al suministro está delante de nuestras narices. Si no hemos anticipado una capacidad de respuesta, es mucho más doloroso, mucho más costoso y probablemente mucho más ineficiente, y anticipar en la gestión supone tomar en cuenta estos datos, como decía antes. Y, tercero, esa cooperación en la búsqueda de soluciones. Necesitamos ser coherentes, necesitamos ser responsables, necesitamos mantenernos firmes en la necesidad de responder con una gestión racional del uso del agua que tenemos; velar por su calidad, por su disponibilidad y hacerlo de conformidad con la legislación ambiental, con la capacidad de seguimiento de nuestra Administración hidráulica, reforzando los servicios de nuestras confederaciones, modernizándolos, dotándolos de los medios que se necesitan, aprovechando los recursos digitales que hoy están al alcance de nuestra mano, pero también los recursos humanos que requieren un apoyo adicional; buscar una gestión anticipatoria, evitando situaciones de inseguridad hídrica que hoy estamos en condiciones de prever; un esfuerzo por ampliar la disponibilidad del recurso allí donde es posible, de tal manera que dispongamos de agua hoy pero también mañana, no esquilmemos los recursos, ni los superficiales ni los subterráneos. En España, todos los escenarios muestran un incremento de la frecuencia e intensidad de fenómenos extremos, con más periodos y más prolongados de sequía y episodios de lluvias torrenciales que nos obligan a planificar, a pensar no en términos de disponibilidad media, sino de disponibilidad en términos de extremos, cuando hay mucho y cuando hay poco. Y, mire, este mes de marzo que ha concluido es el décimo mes seguido más caluroso de la serie temporal a escala mundial, confirmando datos que ponen los pelos de punta desde el punto de vista del desafío que enfrentamos cuando hablamos de cambio climático. Desde el año 1980, todos los datos sobre agua disponible ponen de manifiesto en la serie histórica que se ha reducido alrededor de un 12 % y que, con arreglo a las proyecciones, esta reducción podría alcanzar un 40 % para el año 2040, lo que supone una reducción muy significativa que requiere medidas reforzadas para estar preparados en el año 2040, en el año 2070, en el año 2100, sobre todo en las cuencas del sureste, en las cuencas donde esta situación es más complicada. Y hemos tenido unos días que nos han permitido recuperar una parte importante del agua embalsada. A pesar de todo, como decía, seguimos por debajo de la media en muchas de estas demarcaciones, en particular en las demarcaciones mediterráneas. Existe una regulación, un contexto, que nos permite incorporar la sensibilidad, la preocupación, la solvencia de la información en nuestra planificación. Existe, por tanto, un pacto nacional en torno al agua, de fondo y de forma. Son los planes hidrológicos que aprobamos el pasado mes de enero de 2023: garantía de abastecimiento, completada con planes de sequía, con planes para hacer frente al riesgo de inundación, con capacidad para atender y reforzar la disponibilidad, pero también la calidad y la cantidad de las aguas subterráneas, entendiendo cómo funcionan estos ecosistemas, donde, por cierto, ha habido poca recuperación en estas últimas lluvias. Son actuaciones que, en su conjunto, permitan reducir la extracción de aguas subterráneas, que son nuestro almacén, el almacén al que acudimos en situaciones de extraordinaria necesidad, como es ahora, pero evitando que se mantengan dinámicas de sobreexplotación o de contaminación de acuíferos que pongan en riesgo estas masas de agua; luchando contra la contaminación, porque decía que no solamente importa que salga agua del grifo, sino que se pueda beber, como por otra parte le pedimos a algunos responsables en el abastecimiento, saneamiento y depuración, como ocurre en la sierra norte de Córdoba, en la comarca de Los Pedroches, donde, afortunadamente, ha llovido, pero todavía se requiere una inversión por parte de la diputación, que es importante. Hay una preocupación creciente por la contaminación por nitratos ―España ha sido condenada precisamente por ello y tenemos que hacer frente a multas coercitivas al respecto—, pero también por nuevas contaminaciones por sustancias emergentes, como microplásticos o antibióticos a los que hay que hacer frente. Hemos querido dedicar un volumen muy importante de recursos a la generación de más agua a través de lo que antes se calificaban como recursos no convencionales, recursos que proceden de un incremento de la capacidad de desalación en las plantas existentes y una inversión en nuevas instalaciones, asociadas, por cierto, a energías renovables para que tengan un coste menor, de tal manera que la capacidad de desalación en 2024 alcanzaba los 500 hectómetros cúbicos por año y nuestra intención es que se incremente un 20 % antes del final de 2027. También, una aportación adicional gracias a la reutilización, de modo que las aguas depuradas sean duplicadas antes del año 2027, alcanzando los 900 hectómetros cúbicos. Recursos de superficie subterráneos procedentes de la desalación o la reutilización son la referencia fundamental para organizar las prioridades en los planes hidrológicos. Una gestión integral del ciclo del agua, que en cantidad, calidad y usos debe ser coherente y compatible y complementaria a la Estrategia Nacional de Restauración de Ríos. Porque, en efecto, el agua es también un bien ambiental, los ecosistemas fluviales son importantes y el mantenimiento de los caudales ecológicos es capital desde el punto de vista ambiental, desde el punto de vista del cumplimiento con nuestras obligaciones y la legislación europea. Y a esto hemos sumado la vocación de modernizar nuestro sistema de gestión, de seguimiento de las demarcaciones del ciclo del agua, tanto el ciclo urbano como el consumo en baja para los agricultores. Por eso, hemos lanzado un plan para la digitalización del ciclo del agua. En total más 20 000 millones movilizados, asociados a los planes hidrológicos; 3500 millones asociados a este PERTE de la digitalización del ciclo del agua, acompañados, como decía antes, de restauración ecológica de cauces, de riberas y de humedales, especialmente importantes en nuestro país, como Doñana, el Mar Menor, el Delta del Ebro, las Tablas de Daimiel o la Albufera de Valencia. Es un esfuerzo inversor sin precedentes, sin precedentes. Le agradezco las referencias a la Segunda República y le agradezco también las referencias a la gestión que por el Partido Socialista se ha venido haciendo para responder al interés general, para construir una España en la que todo el mundo sienta que el interés general está representado en la política hidráulica y no dependa exclusivamente de cuál sea el color del Gobierno en cada uno de los partidos de las comunidades autónomas. (Aplausos). Pero hemos querido ir más allá, apoyando a las comunidades autónomas que en estos momentos lo están pasando mal. Hemos querido apoyar a los pequeños municipios en los expedientes de depuración y saneamiento para que puedan responder a sus obligaciones, pero sabiendo que lo tienen complicado con arreglo a su propio presupuesto; apoyar el abastecimiento en episodios de sequía en las dos demarcaciones más afectadas, en los dos territorios con demarcaciones responsabilidad de las comunidades autónomas más afectadas, tanto en Cataluña como en Andalucía. Y esto no es lo único que hemos hecho en episodios de sequía; también, como usted muy bien sabe, hemos adoptado medidas extraordinarias para poder acompañar al campo, a la agricultura, a los regantes o a aquellas explotaciones de secano que lo están pasando mal, precisamente porque no llueve. Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señora vicepresidenta. Tiene la palabra el señor Chamorro Delmo por un tiempo de cinco minutos. (Aplausos).

Ricardo Chamorro Delmo

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Muchas gracias, señora presidenta. Efectivamente, las referencias que he hecho son precisamente para hacer esa valoración de cuando el Partido Socialista sí creía en la nación y sí creía en la cohesión territorial. También he señalado que a partir de la llegada de Zapatero al poder y después de ese atentado de 2011 no hemos tenido planes hidrológicos que tengan esa visión nacional, que sí tuvieron en un momento dado y se apoyaron, además, en ingenieros que tenían esa visión de cohesión nacional, de igualdad de oportunidades, de dar todas las posibilidades a todas las comarcas de España, ese 85 % del territorio rural. Eso ya no existe. Esas referencias que he dicho antes las pongo, precisamente, en comparación. Por ejemplo, con respecto a lo que hablaba usted antes, nosotros no vemos tampoco cosas a nivel de infraestructuras. Dice usted que sí, pero en el PERTE del agua lo que veo es mucho tema en relación a la digitalización, pero muy poco a nivel de infraestructuras. De hecho, en mi zona, en Ciudad Real, con el embalse de Gasset, una presa, como sabe usted, que tiene informes desde hace diez años diciendo que hay que reparar esa presa y no se ha reparado por parte de la Confederación Hidrográfica del Guadiana, resulta que no se ha podido embalsar toda el agua que se podría aprovechar, y han tenido que desembalsar porque tenían miedo a que explotara esa presa, a que no pudiera resistir la presión. Por otra parte, todo el mundo en España sabe lo mal que están funcionando las confederaciones hidrográficas, que esa es otra cuestión que le vuelvo a repetir: con la importancia que tiene el recurso, con la importancia, como dicen ustedes, de ese recurso escaso, ¿por qué no fomentan que funcionen bien las confederaciones, que son un absoluto desastre? Porque son muy rápidas para sancionar a los agricultores, para hacer restricciones al regadío y todo esto, pero luego, en el momento en que hay agua ―y ahora se ha embalsado agua―, no aumentan las dotaciones para los agricultores ni les ayudan absolutamente en nada: ni en las solicitudes, por ejemplo, de regadío, ni en las solicitudes de los pozos, por lo menos en mi comarca de Ciudad Real. Si somos capaces de traer gas desde Argelia y estamos planificando gasoductos por toda Europa para el desarrollo industrial y el bienestar de los europeos, ¿por qué no vamos a ser capaces de traer agua sobrante de los territorios que lo necesitan y fomentar el riego como fuente de desarrollo? Es absolutamente absurdo. (Aplausos). Me hablaba usted de los planes hidrológicos. Desde hace muchos años no ha habido —‌y se lo he dicho antes— un auténtico Plan Hidrológico Nacional. Y precisamente me voy a centrar en después de la gestión de su compañera, que está detrás, la señora Narbona. Nosotros consideramos que no ha habido verdaderos planes hidrológicos que tengan esa visión nacional, que contemplen la disponibilidad de agua en su conjunto, sin diferencias regionales, para garantizar el abastecimiento de agua a todos los españoles. Creemos que, de hecho, los planes de cuenca que se han ido desarrollando son defectuosos en el sentido de que carecen de una visión nacional que los coordine conforme al principio de interconexión de cuencas y al concepto del agua como bien de dominio público que pertenece a todos los españoles, al servicio de la nación. Además, están impregnados de demagogia ecologista radical, que no deja que se produzcan el desarrollo ni las infraestructuras, ni la igualdad de oportunidades de los españoles. Por lo tanto, creemos que estos planes, tal y como señala la normativa, se deberían orientar a corregir los problemas de dotación existentes, tanto para el abastecimiento a la población como para diversas actividades económicas, singularmente, por ejemplo, el regadío, que tanto denuestan en su ministerio de transición ecológica. También, a eliminar el problema de la degradación del dominio público hidráulico, porque luego esas confederaciones, que ya le estoy diciendo que no están haciendo su trabajo, tampoco limpian las riberas de los ríos ni trabajan como deberían trabajar, precisamente para que no se produzcan esos desbordamientos en el Ebro, por ejemplo, y esas inundaciones, que he dicho que eran el mayor problema de catástrofes medioambientales que teníamos en España. Por ello, la instamos a usted, como ministra, a ejecutar las infraestructuras necesarias, al diseño y aplicación de un verdadero plan nacional del agua que garantice el abastecimiento de agua en todos los rincones de nuestra nación y a todos los españoles con independencia de dónde residan, y que ponga fin a esa guerra del agua tan demagógica de la que hablan algunos varones, por ejemplo, en mi región, donde se atacan unos a otros.

El agua es un recurso de todos los españoles, es un bien de dominio público, tiene que estar al servicio de todos. Ya está bien, hombre, de que esto es mío, que esto es tuyo. Vuelvan ustedes a esa visión nacional de la que yo he hablado antes a nivel histórico y déjense de ustedes de localismos, que lo que hacen es que no se desarrollen realmente las zonas rurales ni los pueblos, ni la economía en ese territorio nacional que está despoblándose. Por cierto, también es competencia suya el reto demográfico y el regadío es fundamental. Además, usted sabe por los datos, que en las zonas donde hay regadío se cuatriplica la población, se da un futuro a la gente de los pueblos, a las familias, y que hay un desarrollo económico porque se crean miles de puestos de trabajo. Por lo tanto, no tiene ningún tipo de justificación lo que están haciendo en su ministerio y la instamos a que lleven a cabo un verdadero plan nacional del agua a favor de todos los españoles —‌incluidos los catalanes, que están pasando sed ahora mismo por culpa de los desastres, tanto de sus gobernantes separatistas como de ustedes después de cargarse el Plan Hidrológico Nacional y la derogación de las infraestructuras del Ebro— y que defiendan nuestra nación y a todos los españoles.

Muchas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).

Presidencia. Muchas gracias, señor Chamorro. Para concluir el debate, tiene la palabra la vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.

Presidencia. Muchas gracias. Empiezo por decir que le agradezco el tono y que estaré dispuesta a hablar de agua siempre que ustedes quieran y siempre y cuando sea en este tono. Hay varias cosas que me han llamado la atención de su intervención. La primera es por qué dice usted que no hacemos caso a la ingeniería, a los servicios y a la información. Todo lo contrario. Lo hacía la ministra Narbona en tiempos del presidente Rodríguez Zapatero, lo hacemos ahora y creo que esto no es solamente imprescindible, sino al revés. Yo les invitaría a que dejaran a un lado el populismo hídrico y el pensamiento de que su solución —‌sobre la base de lo que ustedes se inventan, alejada de la realidad y de los datos de los que disponemos— pueda ser una solución adecuada para los españoles, porque no es verdad. Lo peor que podemos hacer es engañar a la gente prometiendo agua como si no hubiera un mañana, y esta lección la hemos aprendido. Los términos de la conversación hoy, afortunadamente, están mucho más pegados a tierra y se entiende mucho mejor cuáles son los grandes desafíos. No es demagogia ecologista radical que no llueva y no es demagogia ecologista radical invertir en aportar más recursos no convencionales, en buscar eficiencia o acompañar la modernización de regadíos. Al contrario, lo que es demagogia radical es pensar que no llueve por las plazas de toros o por la Agenda 2030, eso sí que es demagogia radical absurda, sin fundamento. (Aplausos). Por tanto, creo que es imprescindible poder contar con unas reglas de juego que nos permitan hablar el mismo idioma: la información de la que se dispone, el mejor conocimiento del que se dispone. Y sí, estoy de acuerdo, creo que es clave reforzar las confederaciones hidrográficas. Agradezco profundamente a los funcionarios que trabajan en las confederaciones hidrográficas, a los ingenieros y a los agentes ambientales. Por cierto, están ustedes precisamente en estas semanas viendo las enmiendas a la ley de agentes ambientales. Pues quiero decirles que estas personas, que han tenido en demasiadas ocasiones dificultades para cumplir su trabajo, son fundamentales. Respetar la norma es fundamental; evitar pozos ilegales es fundamental, porque el robo del agua nos perjudica a todos, y he terminado con agentes ambientales de la confederación del Guadalquivir en urgencias, vapuleados, o con problemas serios en la confederación del Segura para poder acometer su responsabilidad, su función, han tenido que ser escoltados por la Guardia Civil. Así que sí, estoy de acuerdo, hay que reforzar los medios de los que disponen las confederaciones hidrográficas, pero vaya por delante mi infinito agradecimiento a los técnicos, a los funcionarios y a los agentes ambientales que hoy prestan servicios en las confederaciones (aplausos), porque velan por la legalidad, por la calidad, muchas veces con menos recursos en relación con la importancia económica del papel que desempeñan, de la importancia ambiental y social del papel que desempeñan. Nuestro compromiso es seguir reforzando los medios de los que disponen. Creo que, en efecto, hemos vivido un episodio, del que dio cumplida cuenta el presidente de la confederación del Guadiana no solamente a los alcaldes de Ciudad Real, Malagón y Fernán Caballero, que son las tres poblaciones afectadas, sino también a los regantes, cuando, después de llevar mucho tiempo —‌como consecuencia de la sequía— el embalse de Gasset al 20 % de su capacidad, el temporal Nelson lo llevó hasta el 85 %. Estando en mal estado esa presa, se decidió desaguar hasta llegar al 81 % para poder mantenerse en ese 81 % con plena seguridad, mientras se siguen acometiendo las obras de emergencia para la garantía de seguridad de presas. Y quiero decirle otra cosa que también es importante. Hablando de ese lenguaje un poco venido arriba, cuando se decía que el gasto público no es más que gasto, que los funcionarios no son más que funcionarios y que las políticas ambientales o las políticas hídricas están desnortadas, les diré que precisamente la falta de inversión constante, permanente, en el mantenimiento de seguridad de presas dificulta esa capacidad de reacción inmediata. Nos obliga a mantener unos servicios públicos de calidad, con partidas presupuestarias constantes en gastos corrientes año a año. Así que sí necesitamos recursos públicos. Sí necesitamos un sistema fiscal justo. Sí necesitamos seguir invirtiendo en agua. Nos va mucho mucho en ello. No obstante, esto ha permitido que el embalse de El Vicario se establezca en el 82 % de su capacidad, estando como estaba prácticamente en vacío técnico, y esto también nos permite garantizar, con estas últimas lluvias, unas condiciones de abastecimiento para las tres ciudades mencionadas, pero también para las comunidades de regantes y las comunidades embalse del Guadiana, en pleno diálogo, participación y seguridad. Estoy convencida de que la política hídrica es de las mejores cosas en las que podemos trabajar juntos todos, pero es imprescindible hacerlo con rigor, sin demagogias y con voluntad de cooperación, sobre la base de la solvencia técnica, que, afortunadamente, en este país es mucha. Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señora vicepresidenta. INFORME ACERCA DEL CUMPLIMIENTO DEL PRESUPUESTO DE LA CÁMARA CORRESPONDIENTE AL EJERCICIO 2022, DE CONFORMIDAD CON EL ARTÍCULO 31.1.2.º DEL REGLAMENTO: — INFORME ACERCA DEL CUMPLIMIENTO DEL PRESUPUESTO DE LA CÁMARA CORRESPONDIENTE AL EJERCICIO 2022, DE CONFORMIDAD CON EL ARTÍCULO 31.1.2.º DEL REGLAMENTO. (Número de expediente 023/000001).

Presidencia. A continuación, pasamos al debate del informe acerca del cumplimiento del presupuesto de la Cámara correspondiente al ejercicio 2022, de conformidad con el artículo 31.1.2º del Reglamento. Para la presentación de un resumen del informe, tiene la palabra la señora secretaria segunda de la Mesa, señora Leal. Cuando quiera.