Gracias, señora presidenta. Señorías, empezaré por agradecer a todos el tono de sus intervenciones y también, lógicamente, las aportaciones que han hecho a este debate, que me parece muy sustantivo para las preocupaciones que tienen los ciudadanos y ciudadanas que ven el contexto geopolítico y necesitan también claves para entender qué es lo que está pasando y cuáles son las posiciones de su Gobierno, el Gobierno de España. Comenzaré por el Grupo Parlamentario Popular, por el señor Feijóo. Efectivamente, como hemos dicho a lo largo de esta mañana la presidenta del Congreso y yo mismo, ustedes han sido los que han solicitado mi comparecencia para hablar de Marruecos, de la política de seguridad y defensa comunitaria y de los asuntos de competitividad económica tratados en el último Consejo Europeo. Yo lo he hecho gustosamente, señorías. No he mencionado su nombre ni he mencionado el nombre de su partido ni una sola vez a lo largo de mi primera intervención. He dedicado la práctica totalidad de mi intervención a compartir mi diagnóstico sobre los retos a los que nos enfrentamos y, por supuesto, a explicar la estrategia que mi Gobierno está desplegando para poder afrontarlos con éxito. ¿Y usted qué ha dicho sobre esto, señoría? Ha hablado de ETA y ha hablado de Venezuela. Esta es la conclusión que podemos extraer de su intervención, señoría. Le recuerdo además que, en relación con Venezuela, este Gobierno, el Gobierno de España, ha dado un estatuto especial a 120 000 venezolanos y venezolanas (aplausos), y cuando gobernaba el Partido Popular solamente a tres. En fin, absolutamente nada, ni una brizna de análisis, ni una sola propuesta. No es que usted haya bajado rápidamente al barro, señoría, es que usted ha brotado de él. Ha venido cargado de lo que su partido lleva seis años haciendo en esta Cámara —antes, el señor Casado, y desde hace dos años a esta parte, usted mismo—, una ausencia de propuestas, mentiras e insultos sin nada constructivo que aportar a este Parlamento. ¿Es esta la política para adultos que prometió a los españoles? Si esta oposición destructiva es la única huella que pretende dejar de su paso por el Congreso, allá usted. Será por eso por lo que el señor Feijóo asegura que España sufre la peor clase política de la historia democrática, él incluido. Sus razones tendrá para pensar así de sí mismo y de su forma de ejercer una oposición; una oposición destructiva, señorías del Partido Popular, que se resume en dos palabras: la nada y el lodo. Francamente, señor Feijóo, yo no le comprendo. Yo puedo entender que usted no se sienta cómodo cuando estamos en debates geopolíticos o en debates macroeconómicos porque le falte experiencia (risas) en algunas de las cuestiones a las cuales se ha hecho referencia, pero lo que no puedo entender es que le falte también ambición e interés, que ni se moleste en aprender sobre ellos y en construir un proyecto propio desde el punto de vista de su partido político. Honestamente, no se puede querer gobernar España si no se tiene un plan para España, y usted no lo tiene, señoría. Pensemos en la política internacional, que ha sido el primer eje de mi intervención a lo largo de esta mañana y, además, el motivo —se lo reitero— por el que su grupo parlamentario ha solicitado mi comparecencia ante estas Cortes Generales. Vivimos un contexto geopolítico complejo, rodeados de una vecindad, como he dicho al principio de mi intervención, cada vez más inestable y conflictiva. Muchos de los países con los que Europa comparte frontera están en guerra o son víctimas del terrorismo yihadista o de golpes de Estado o de intentos de golpes de Estado. En los últimos años, señorías, han muerto en ellos miles de personas y se han producido millones de desplazados. Esto está afectando directamente a la seguridad y, evidentemente, a la economía y al bienestar de los españoles y españolas. Sin embargo, a usted nunca se le escucha hablar de esto, nunca. No se le conoce propuesta alguna para gestionar la guerra contra Putin, no ha dicho nada sobre la desestabilización del Sahel, es más, usted no ha hablado todavía sobre el desastre humanitario que se está produciendo en Gaza. Demuestre que me equivoco, señoría. Dígame aquí y ahora qué opina sobre esto. ¿Cree usted que en Gaza se está respetando el derecho internacional humanitario?, ¿lo cree? ¿Considera que, a la vista de los acontecimientos, como ha hecho España, la Unión Europea debería revisar su acuerdo de libre asociación con Israel? ¿Piensa usted, como el señor Aznar, que el Estado palestino no debería existir? Es un sí o un no, así de sencillo, señoría. No se escude en una ambigüedad calculada al decir que apoya la solución de los dos Estados, pero que ahora no toca. ¿Cuándo toca? ¿Por qué no ahora? Y si no es ahora, ¿cuándo sería? Dice que necesita que lo hagan antes más países de peso. ¿Esta es su propuesta para la política internacional, señoría, depender de lo que decidan y hagan otros? Nada, cara de circunstancias, silencio incómodo.
Señoría, usted no responde porque ni puede ni sabe, ni tiene proyecto ni autonomía política en materia internacional porque quien decide es el señor Aznar. Ya le hemos escuchado hace escasos días en un medio de comunicación. El amigo de Gadafi; el que describió la victoria electoral de Obama, el primer negro presidente de Estados Unidos, como un exotismo histórico; el que dividió a Europa entre la nueva y la vieja Europa; el que nos arrastró a una guerra terrible e inútil de la que también estamos sufriendo sus consecuencias hoy, en la que murieron más de trescientos mil civiles inocentes. (Aplausos). Este es el que marca el paso de la política internacional del Partido Popular hasta el punto de que le obliga a traicionarse a sí mismo y a sus votantes, señoría. Le recuerdo que el reconocimiento del Estado palestino no es una cuestión de ideologías. Lo he dicho en mi primera intervención. El pasado 22 de marzo, señorías, firmé una declaración con otros tres primeros ministros europeos en la que nos comprometemos a impulsar el reconocimiento del Estado palestino y esos primeros ministros son de partidos políticos distintos a la familia ideológica a la que yo pertenezco, la socialdemocracia. Hay primeros ministros liberales y también hay primeros ministros conservadores. Por tanto, no estamos hablando de una cuestión ideológica, estamos hablando de una cuestión de justicia histórica, de interés geopolítico para Europa, de legalidad internacional. Es algo que apoya, por cierto, una amplia mayoría de españoles y españolas, también votantes del Partido Popular, y un paso esencial —creo yo— para detener un conflicto que ya ha costado la vida de más de trece mil niños y niñas indefensos en tan solo seis meses y que amenaza con desestabilizar a todo Oriente Medio y, en consecuencia, a la política global. Usted, además, señor Feijóo, lo lleva en el programa electoral con el que concurrió a las elecciones del pasado 23 de julio. En la página 100, dice literalmente —y cito el programa electoral del Partido Popular—: Debemos trabajar para la resolución de conflictos, especialmente el israelopalestino, por medio de la solución de los dos Estados. Claro y contundente. (Un señor diputado pronuncia palabras que no se perciben). No, no. Él lo que dice es que vamos a esperar a que otros países de peso decidan qué hace España en el reconocimiento o no del Estado palestino. (Rumores). Y, en esta sede de la soberanía nacional, yo reivindico la soberanía de España a decidir sobre su política internacional. (Aplausos). Es una cosa bien distinta. Esto es lo que decía el señor Feijóo en su programa electoral.
Claro, ahora el señor Aznar ha decidido que no, que el Estado palestino no existe ni existirá. Así que usted lo que hace es decir que no es el momento. Usted baja la cabeza y asiente lo que le dicen otros; como baja la cabeza y asiente cuando la señora Ayuso y el señor Miguel Ángel Rodríguez le ordenan no husmear en la corrupción de la Comunidad de Madrid y en sus ataques a los periodistas; como baja la cabeza cuando el señor Abascal le impone el revisionismo histórico equiparando la dictadura franquista con la Segunda República, o cuando hasta incluso el líder del Partido Popular Europeo, el señor Manfred Weber, por ejemplo, en la directiva sobre la restauración de la naturaleza, le ordena que vote en Bruselas a favor de medidas que van en contra de los intereses de nuestro país, o cuando usted habla de las relaciones con Marruecos no para construir puentes, sino para sembrar insidias y tensiones diplomáticas con este país. En fin, esta es la oposición que tenemos desde hace seis años a esta parte, una oposición destructiva que se basa en la nada y en el lodo. La geopolítica no son solo esas noticias que sirven para rellenar páginas de periódicos desde la política nacional y su sección hasta la política de deportes; es un asunto vital para nuestro país, que condiciona la vida de muchísimos españoles y españolas, porque, nos guste o no, estamos en un mundo interconectado. Creo que todos tenemos un ejemplo muy elocuente durante la pasada legislatura con la pandemia. En consecuencia, la inestabilidad —como ha dicho, por ejemplo, la diputada de Coalición Canaria— y la pobreza de otros territorios alteran nuestra seguridad, y todo influye en la competitividad de nuestras empresas, los precios que pagamos por los productos, el precio que pagamos por la electricidad y la energía y, evidentemente, en los flujos migratorios que llegan a nuestras costas. Por eso, en fin, este Gobierno está desplegando, como he dicho en mi primera intervención, una política internacional ambiciosa y responsable, que lo que hace es reforzar y crear nuevos lazos con nuestra vecindad, que trabaja por la paz y lo hace de manera coherente defendiendo el orden internacional basado en reglas, en la Carta de Naciones Unidas y también en la estabilidad en Ucrania, en el Sahel y en Oriente Medio, lo que hace que España ocupe una silla —creo que importante— en las mesas en las que se decide sobre el futuro de Europa o del Mediterráneo. Es ahí donde hay que estar para defender los intereses y los valores de los españoles y de las españolas. Usted, en fin, ni sabe ni se interesa por estos asuntos geoestratégicos. A usted le dictan lo que decir y lo que hacer.
Tampoco sabe ni se interesa por nuestra economía, que también ha sido objeto de su petición de comparecencia a mi persona. Su contribución al debate económico español —se ha recordado aquí por parte del portavoz del Grupo Parlamentario Socialista y de otros— se reduce a dos cosas: teorías neoliberales trasnochadas y vaticinios apocalípticos. Por cierto, le espeta a este Gobierno que rebaje el IRPF. ¡Pero si este Gobierno ha sido el que ha aplicado la mayor rebaja del IRPF a las rentas bajas y a las rentas medias! (Aplausos). ¡Teorías neoliberales trasnochadas que ya no practican ni los gobiernos conservadores del mundo! Y, por supuesto, esos vaticinios apocalípticos que nunca aciertan, para desgracia del Partido Popular y para fortuna de la sociedad española. Fíjese ―lo ha dicho antes el portavoz del Grupo Parlamentario Socialista―, ¿qué dijo el señor Feijóo en julio de 2022? Textualmente, que España se dirigía a una profundísima crisis económica y añadía que no se hablaba de ciertos síntomas, sino de hechos. En fin, un año después, en junio de 2023, seguía con esta misma cantinela, afirmó que España está estancada y que ese estancamiento económico —le cito textualmente— nos aleja de los países más prósperos. En fin, imagino que en junio de este año nos regalará otra previsión catastrofista, nos volverá a decir que España se rompe, porque siempre que estamos los socialistas rompemos España. Con ellos, cuando aprueban una declaración unilateral de independencia en el Parlamento de Cataluña, se ve que no se rompe España, y nosotros, cuando defendemos la convivencia y la cohesión territorial, resulta que estamos en lo contrario. En fin, nos volverá a decir que se rompe España, que se hunde España, a pesar de que todos los organismos internacionales —en fin, nadie sospechoso de ser sanchista—, los inversores extranjeros, los empresarios afirman exactamente lo contrario, como he explicado en mi primera intervención. Yo creo que el problema de todos estos vaticinios apocalípticos que ustedes nos arrojan cada vez que tienen ocasión demuestran que la economía no es su fuerte. Nunca lo ha sido. Usted llega aquí y le espeta al Gobierno de España que ha subido la deuda pública. Un Gobierno que, por cierto, está rebajando la deuda pública, cuando usted la triplicó como presidente de la Junta de Galicia. No es que no sea su fuerte la economía, no es que estén siempre equivocados, el problema de fondo es que son malintencionados. Lo que buscan no es describir la realidad, sino empeorarla; buscan insuflar miedo, incertezas a los ciudadanos, a las empresas, en los mercados, enturbiar así la buena marcha de nuestra economía. ¿Por qué si no se explica que el señor Feijóo y el Partido Popular cada vez que van a Bruselas de lo que hablen sea precisamente de las inestabilidades, de las incertidumbres y de la mala marcha de la economía española o de las reformas con las cuales lo que estamos haciendo es nutrirnos de los recursos económicos provenientes de los fondos europeos que, por cierto, ustedes no aprobaron ni apoyaron? En fin, ustedes quieren hacer daño a España para arañar unos votos, señoría. Por tanto, la pregunta legítima que nos podemos hacer aquí es ¿qué patriotismo es ese?
Mientras tanto, mucha gente se puede preguntar, aparte de esas malas intenciones, ¿qué puede ofrecer usted a los ciudadanos? ¿Cuál es su proyecto económico para España y también para Europa? ¿El del milagro económico que acabó en la cárcel? Quizá por eso ustedes ya no hablan del tema, no le han formulado —como recordaba antes el portavoz del Grupo Parlamentario Socialista— ni una sola pregunta al ministro de Economía en este Parlamento. En fin, señor Feijóo, dígame qué medidas proponen ustedes para elevar el poder adquisitivo de los españoles y españolas. ¿Votar en contra, como han hecho, de revalorizar las pensiones? ¿Oponerse a subir durante estos últimos cinco años más de un 50 % el salario mínimo interprofesional? ¿Qué plan tiene para convertir la transformación digital o la transición ecológica en motores de nuestro desarrollo económico? ¿Usted no ha visto ayer la sentencia de Estrasburgo, que precisamente habla de que los compromisos climáticos están imbricados con los derechos humanos? Basta ya de pausas, como ustedes y la ultraderecha están pidiendo en Europa y en España. (Aplausos). ¿Qué propuestas tienen para la vivienda, para la educación, para la ciencia, para el sector primario? Habla usted del sector primario, señoría, pero lo cierto y verdad es que ustedes gobiernan con un partido político que es negacionista. Nosotros lo que hemos hecho con el sector primario durante todo este tiempo ha sido convertirlo en uno de los principales pilares de la economía española. Quiero además recordarle que el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación está manteniendo desde el primer momento un diálogo constante, permanente, con los representantes del sector agrario, proponiendo soluciones concretas a los problemas que se están planteando. Se ha presentado, por cierto, a las organizaciones profesionales agrarias —a ASAJA, a COAG y a UPA— un plan con cuarenta y tres medidas que lo que hace es abarcar cuestiones como la amplificación de la PAC (aplausos), el refuerzo en la aplicación de la ley de cadena alimentaria, los seguros agrarios, la fiscalidad, la financiación, la ganadería extensiva, el relevo generacional o la creación de una línea de crédito MAPA-ICO-SAECA de hasta 700 millones de euros. Me refiero a una de las últimas medidas que hemos puesto en marcha. ¿Qué opina sobre la implementación de ayudas de Estado y los mecanismos de política industrial que ahora mismo se están debatiendo en el Consejo Europeo? Pues no opina nada; tampoco hay que esperar mucho, pero no opina nada. Como sobre la política internacional, porque su programa económico es un cúmulo de contradicciones que de nuevo nos retrotraen a esa oposición destructiva a la cual antes he hecho referencia, que es la nada y el lodo. Por eso guarda usted silencio, señoría, un silencio que en el fondo es una forma de reconocer que nuestro proyecto económico es mejor y que está funcionando porque estamos teniendo un crecimiento económico muy superior al de la media europea, en un contexto geopolítico muy difícil, muy complejo, al cual estamos dando una respuesta no solamente reformista, sino también solidaria en forma de una mayor política social. Esa es la realidad, señorías, del Grupo Parlamentario Popular, por mucho que les pese.
Cuando nosotros llegamos al Gobierno en el año 2018, después de una moción de censura, España tenía menos de diecinueve millones de afiliados a la Seguridad Social y hoy tiene veintiún millones de afiliados a la Seguridad Social (aplausos), diez millones de ellos son mujeres trabajadoras. Hoy, cuatro de cada diez empleos de los que se crean en toda la Unión Europea se crean en España. Yo creo que este es un dato que debería enorgullecernos en un contexto, insisto, tan complejo y difícil como el que vivimos. Que cuatro de cada diez empleos en Europa se estén creando en España me parece que debería ser motivo de orgullo para todos, porque no es un éxito en exclusiva del Gobierno de España, también es de estas Cortes Generales, que han aprobado reformas en beneficio de la creación, la estabilidad y la calidad de esos empleos, y también de la comunidad empresarial y de los sindicatos, que representan a los trabajadores y trabajadoras; trabajos de calidad en sectores, como he dicho en mi primera intervención, de alto valor añadido; trabajos que nos están ayudando a reducir la pobreza. Quiero recordar de nuevo que somos el cuarto país de la Unión Europea que más ha reducido la desigualdad de rentas. Y esto no significa que caigamos en la autocomplacencia, tenemos que continuar haciendo reformas y mejoras, pero estamos reduciendo la pobreza y conteniendo la desigualdad después de una pandemia y durante dos guerras y estamos rellenando la hucha de las pensiones, que ustedes vaciaron cuando gobernaron este país.
Señoría, cuando nosotros llegamos al Gobierno solo uno de cada diez nuevos contratos firmados era estable, los salarios no habían hecho otra cosa que devaluarse como consecuencia de una contrarreforma laboral que echó a millones de trabajadores y trabajadoras a la calle; hoy el salario mínimo es un 54 % mayor, hoy cinco de cada diez empleos son estables, gracias a una reforma laboral que ustedes votaron en contra y que aprobamos además con la patronal y con los sindicatos. Y lo que está encima de la mesa para este Gobierno, en la hoja de ruta que tenemos durante estos próximos tres años y medio, es mejorar los derechos laborales, reducir la jornada laboral sin reducir sueldos y aumentando la productividad… En fin, cuando nosotros llegamos al Gobierno los sectores de futuro eran minoritarios en el tejido productivo de nuestro país; ahora tienen un peso cada vez mayor, lo he dicho en mi primera intervención: medio millón de trabajadores y trabajadoras vinculados con el sector de las energías renovables y con la transición ecológica. Eso no existía antes de que llegara este Gobierno. Evidentemente, estamos haciendo de España un centro, un hub como dicen los ingleses, de energía limpia, barata, de tecnologías de vanguardia y también de innovación. Hemos cerrado, como ha recordado un estudio reciente de CaixaBank, ese gap de innovación en el año 2023, algo que ha sido uno de los talones de Aquiles seculares que ha sufrido la economía española durante demasiado tiempo.
Con esto, insisto, no quiero insinuar que esté todo hecho, en absoluto, pero creo que es importante reivindicar lo que se ha hecho para seguir reafirmando cuál es la orientación que tenemos que darle a la política económica y social durante los próximos tres años y medio de legislatura. No está todo hecho, en absoluto, aún quedan muchísimas cosas que hacer, muchos empleos que crear, muchos salarios por subir, muchas pymes que reforzar, muchas ganancias de productividad y competitividad que lograr, y lo vamos a hacer porque tenemos los equipos, tenemos los proyectos, tenemos la trayectoria y tenemos la credibilidad de más de cinco años —a hí están los resultados— para lograrlo. Y usted, ¿qué tiene que decir usted ante todo esto? Pues nada, de nuevo la nada y el lodo. Usted no tiene proyecto ni propuestas para lidiar con la inestabilidad de nuestra vecindad; al contrario, lo que hace es enviar mensajes preocupantes de confrontación y de exacerbación de esa inestabilidad. No tiene nada que proponer para reforzar la competitividad de la economía europea; al contrario, la debilitan como consecuencia de cómo están ustedes planteando un freno, que no una ralentización, a la adaptación y la mitigación del cambio climático. Por tanto, lo que hacen es que España no cabalgue las transformaciones tecnológicas, medioambientales y geopolíticas de nuestro tiempo y las use para avanzar, que es lo que está haciendo este Gobierno, que está utilizando estas crisis como oportunidad para reafirmar nuestro compromiso y seguir impulsando la estrategia verde o abrazar la transformación digital y hacer, desde un punto de vista humanista, esa transformación digital mucho más inclusiva.
Usted, en fin, ha venido de nuevo a esta tribuna cargado de calumnias y yo le traigo un consejo, señor Feijóo: trabaje. Si no se toma en serio todos estos temas, que afectan directamente a los españoles y españolas, los españoles no se van a tomar en serio al grupo del Partido Popular. Hágame caso, cambie de estrategia. Ustedes han estado desplegando una estrategia durante estos últimos cinco años y medio que están en la oposición; lo han intentado durante la pasada legislatura y no les ha servido de nada, continúan en la oposición, solos y mal acompañados, con la extraordinaria ayuda de su socio el señor Abascal. Hay un gran escritor italiano, Umberto Eco, que dio un nombre a esta política destructiva que continúan practicando permanentemente en la oposición la derecha y la ultraderecha, la llamó la máquina del lodo. Eso fue lo que escribió el escritor Umberto Eco: la máquina del lodo. Y la describió como un modo de deslegitimación del adversario, que es lo que están haciendo ustedes desde hace cinco años y medio a esta parte, que consiste en denunciar cuestiones tan escandalosas como inexistentes. ¿Para qué? Para enturbiar el debate público. Usted no tiene críticas ni propuestas solventes que hacer a este Gobierno en materia económica ni social ni medioambiental ni en materia de política internacional; no tiene nada que aportar, de nuevo lo ha demostrado hoy aquí, así que se dedica a echar lodo, a mentir, a manipular, a crispar. Eso es la política para adultos del señor Feijóo. Ya trató de engañar a los españoles en los dos años que lleva al frente del Partido Popular —lo recordaba antes el portavoz del Grupo Parlamentario Socialista— con su falsa moderación, con su engañoso pedigrí de buen gestor y su fingida voluntad pactista. Los españoles, con su voto, los dejaron a usted y al señor Abascal en la oposición, señor Feijóo, así es la democracia, y tendrán que esperar cuatro años más, hasta el año 2027. (Aplausos).
Mientras tanto, yo quiero trasladar que no voy a entrar en su barro, porque los ciudadanos no se lo merecen, porque no nos pagan para insultarnos, nos pagan para trabajar, para resolver sus problemas, para proponer soluciones a sus demandas. (Aplausos). Eso es lo que voy a seguir haciendo, trabajar por los españoles y las españolas. En el plano nacional vamos a seguir modernizando el tejido productivo, vamos a convertir las innovaciones que traen las tecnologías en oportunidades de prosperidad para los españoles y españolas, porque este es uno de los grandes debates que tenemos para los próximos cuatro años. Vamos a seguir creando empleo de calidad, vamos a mejorar las condiciones laborales de los trabajadores y trabajadoras, vamos a seguir reforzando el Estado del bienestar mientras ustedes lo que hacen es debilitarlo en las comunidades autónomas donde gobiernan con la ultraderecha. Vamos a defender los derechos y las libertades frente a la ofensiva ultra que lidera usted con su socio Abascal y, por cierto, vamos a seguir consolidando todos los pilares vinculados con la lucha contra la violencia de género. Hoy hemos vuelto a saber que ha habido un nuevo caso de violencia de género que nos avergüenza a todos y a todas. (Aplausos). En el plano internacional, vamos a seguir reforzando y modernizando el Espacio Europeo de Seguridad y Defensa —posteriormente haré alguna reflexión sobre este aspecto— en cumplimiento de nuestros compromisos con la Unión Europea y con la OTAN; vamos a seguir apoyando a Ucrania en su guerra contra Putin, a trabajar por una paz justa y duradera en Ucrania y también en Oriente Medio, a tender puentes entre el mundo islámico y Occidente, y vamos a seguir generando más estabilidad y más prosperidad en el norte de África, una región que es estratégica para España y también para Europa. Estas son mis prioridades y este es mi proyecto, señoría, y no me va a desviar de ello. Estas son las cosas que preocupan a España, también a Europa, y lo que debería ocuparnos a todos y a todas. Por eso pido una vez más al Grupo Parlamentario Popular que recapacite, que reflexione sobre su deriva ultraderechista, porque le aseguro que mi puerta sigue abierta. Si algún día usted se cansa de competir con la señora Ayuso y con el señor Abascal por quién imita mejor a Trump o decide optar por la moderación y la política útil, aquí me tendrá con la mano tendida (aplausos), dispuesto a debatir sobre lo importante y a colaborar para resolver los problemas de la gente. También le digo que, después de cinco años y medio, entienda que mire y que diga estas cosas con un cierto escepticismo ―las pruebas me han llevado a lo contrario―, pero si así, por desgracia, no ocurre, si finalmente usted termina por convertirse en la señora Ayuso o en el señor Abascal, o si la señora Ayuso terminar por sentarse donde usted está, que nadie se preocupe demasiado. Afortunadamente, en España existe una mayoría parlamentaria que lo que quiere es avanzar, que no quiere retroceder, una mayoría con la que ya hemos logrado impulsar diecinueve proyectos de ley, tanto en el Congreso como en el Senado, en estos pocos meses que llevamos de legislatura y en la que, estoy seguro, lograremos impulsar muchos más durante los próximos tres años y medio.
Señorías del Grupo Parlamentario Popular, se lo digo claramente: a mí me gusta España; me gusta España. Estoy convencido de que a ustedes también. La diferencia entre ustedes y nosotros es que, además de querer a España, yo creo en ella, creo en sus instituciones, en su democracia, en sus empresas y en sus ciudadanos, y por eso rechazo su posición destructiva, que no trae nada salvo el lodo. Somos un gran país, señorías, y tenemos un gran futuro por delante. (Aplausos).
Me pasa una cosa muy semejante con lo que dice el señor Abascal en su intervención. Usted, señor Abascal, debe de ser consciente, porque tampoco hace una referencia a ello y es el objeto de la comparecencia, de que nadie espera de usted un posicionamiento sensato sobre la situación en Oriente Medio y en Ucrania. Yo creo que usted es bien consciente de ello. Nadie espera de ustedes una reflexión serena, completa, sobre el escenario geopolítico al que hace frente nuestro continente, desde el Sahel al mar Negro, o sobre cómo garantizar la paz y la seguridad de Europa frente a las amenazas reales. Eso sería como pedirle peras al olmo; basta con escucharle hablar hoy desde la tribuna para tener muy claro de lo que nos libramos la sociedad española el pasado 23 de julio al no tenerle a usted como vicepresidente del Gobierno en un Gobierno del señor Feijóo. (Aplausos).
Cuando hablamos de Europa, creo que la amplia mayoría de la sociedad española se pregunta a qué nos estamos refiriendo. Nos estamos refiriendo al mayor espacio supranacional de paz, de libertad y de bienestar del mundo, a un espacio de democracia. De democracia, señor Abascal; de derechos, de libertades, de igualdad real y efectiva entre hombres y mujeres, de compromiso contra el cambio climático, de compromiso con el sector primario, señoría, que usted también ha reprochado a este Gobierno que no defiende al sector primario. Bueno, hemos comprometido 4000 millones de euros con el sector primario en circunstancias muy adversas como las que están viviendo como consecuencia de los efectos del cambio climático, que ustedes siempre niegan; ustedes siempre niegan la evidencia científica o la defensa de los derechos humanos si volvemos de nuevo a la reflexión que he hecho sobre Europa. Usted sigue aferrado a aquello que dijo aquí, en una de esas lamentables mociones de censura a las que nos acostumbró ―afortunadamente, en esta no tiene representación parlamentaria para poder hacerlo— durante la pasada legislatura. Dijo cosas como que la Unión Europea, y le cito textualmente, señor Abascal, venía a ser ―y abro comillas― «un megaestado federal parecido a la Unión Soviética». Cuando yo me refiero a las instituciones europeas, que, entre otras cosas, canalizaron la compra de vacunas conjunta para hacer frente a la COVID-19 y ahora están apoyando la salida solidaria de la crisis con los fondos europeos, que, afortunadamente, nos están permitiendo no solamente crecer y crear empleo, sino también transformar nuestro tejido productivo, cuando hablamos de esas instituciones europeas que están mutualizando la deuda para hacer frente a desafíos que son comunes, como es el climático o el tecnológico, usted habla de oligarquías degeneradas que quieren convertir naciones enteras en estercoleros multiculturales.
Y ya sabemos que no están ustedes solos en estos delirios, señor Abascal. A su lado tienen a esa internacional ultraderechista de la cual tenemos a un primer ministro, en este caso de Hungría, el señor Orbán, a la cabeza. El señor Aitor Esteban, en su intervención, hacía referencia a por qué tenemos que incorporar algunas salvedades sobre la estrategia de la guerra en Ucrania. No voy yo a ser mucho más explícito. Pregúntele al señor Abascal, lo tiene usted al lado, cuál es la posición de su colega, el señor Viktor Orbán, que seguro que es francamente reconfortante. Es el mismo que quiere poner de rodillas a Ucrania en su lucha por la libertad, señor Abascal. No le he escuchado criticar la posición de Viktor Orbán en relación con el conflicto de Ucrania —en fin, no hace falta que lo haga—, el mismo Orbán que ahora ya no pretende abandonar la Unión Europea, sino que lo que quiere es destruirla desde dentro con el apoyo de grupos parlamentarios como el suyo en el Parlamento Europeo. El mismo que financia ―el señor Orbán―, a través de sus think tanks, estudios, si se les puede llamar así, con este sugerente título ―y abro comillas―: «Cómo se apoderó la ideología LGTBI de la Unión Europea». Señorías, este es el nivel; somos todos víctimas del lobby gay. Este es el ‘escuadrón suicida’ que lleva en volandas al señor Abascal, señorías. Menudo compañero de viaje, señor Feijoo, como para llevarlo de gira por las capitales europeas. (Risas).
¿Qué clase de debate se puede tener sobre las conclusiones de un Consejo Europeo —el objeto de esta comparecencia, vuelvo a decir— con alguien que, como el señor Abascal, piensa y dice que ―abro comillas―: España es un país encadenado por el cuello por la maquinaria despótica de Bruselas? Afortunadamente para España, su formación y la mía, que están en las antípodas en tantas cosas, también lo están a la hora de hablar de Europa. Yo lidero un partido y un Gobierno apasionados del ideal europeísta, federalista; usted lo es de un movimiento antieuropeo con todas las letras de la palabra. Con ver el tridente que van a presentar ustedes a las elecciones europeas, señor Abascal, está todo dicho: el señor Buxadé, Girauta y Hermann Tertsch, el ‘trío calaveras’. (Risas.—Aplausos). Por cierto, uno de ellos, el señor Tertsch, le acompañó a usted a Israel el pasado mes de diciembre. Iba usted invitado por el partido del señor Netanyahu, el Likud, y allí le dio todo su apoyo al Gobierno israelí, todo su afecto y toda su comprensión. ¿Comprensión por los más de 33 000 muertos en Gaza, señor Abascal? (Aplausos). Ni un gramo de apoyo a las decenas de miles de víctimas civiles inocentes, ni una pizca de afecto a las mujeres y a los niños que noche y día viven aterrados bajo los bombardeos indiscriminados, ni un ápice de comprensión para los miles de palestinos que desean vivir en paz y en libertad, pero que mueren o malviven en una gigantesca cárcel a cielo abierto. Qué falta más absoluta de humanidad, señor Abascal.
En fin, ninguna propuesta. ¿Usted, señor Abascal, apoya la creación del Estado palestino o no? ¿Lo apoya o no? ¿O usted secunda también las tesis del Partido Popular y del señor Aznar? Las víctimas de Ucrania le generan comprensión, por lo que hemos visto, y eso está bien, lo que no está bien es que el destinatario de su comprensión, de su apoyo y de su afecto hace no mucho, y usted lo sabe bien, era el señor Putin. Usted retuiteaba los mensajes del señor Putin, aunque luego lo que hizo fue borrarlos. Voy a leerle otro tuit, también borrado, de un diputado de su partido en la Asamblea de Ceuta. Cito textualmente: Putin no tiene ningún interés en hacer nada de eso, solo pide respeto para sus fronteras, algo que ni Estados Unidos ni la Unión Europea ni la OTAN están haciendo. Ya está bien de provocar y después intentar aparecer como víctimas, la guerra es algo muy serio.
Han tenido que borrar muchos tuits, señor Abascal. Usted también de su cuenta personal. A raíz de la invasión de Putin, usted borró sesenta tuits de su cuenta personal y de la cuenta principal de su partido político, sí, de VOX. En esos días desaparecieron más de doscientos tuits, borrando huellas, señor Abascal, pidiendo mano dura, más armas, cuando hace muy poco se deshacían en elogios hacia el tirano (aplausos.—El señor Abascal Conde hace gestos negativos), un tirano que, además, es un experto en la propagación de mentiras, bulos y desinformación, como es usted. Por eso ahora se dedican de nuevo a intentar resucitar el franquismo. Usted lo ha hecho aquí, de nuevo, desde esta tribuna. (El señor Abascal Conde: ¡Usted!). Por eso andan intentando reescribir la historia, negando los hechos, insultando la memoria de los vivos y de los muertos. Lo peor de todo es que ahora tienen ustedes el poder institucional para convertir sus delirios en realidades. Hoy mismo acaban de anunciar que van a presentar una nueva ley antimemoria en el Parlamento de las Islas Baleares gracias a este Partido Popular liderado por el señor Feijóo, que les ha abierto las puertas en los gobiernos autonómicos y en los gobiernos municipales. Tenga por seguro que este Gobierno va a garantizar la aplicación de la Ley de Memoria Democrática aprobada en las Cortes Generales. (Aplausos). Vamos a acudir al Tribunal Constitucional, al Parlamento Europeo, al Consejo de Europa y a Naciones Unidas para defender la dignidad de la democracia española.
Señor Abascal, usted y su socio del Partido Popular tienen derecho a tener sus propias opiniones por aberrantes que estas sean —lo tienen, esta es la democracia—, pero no tienen derecho a tener sus propios hechos, porque eso es una infamia. Y encima tiene la desfachatez de encubrirlo valiéndose de una noble palabra como es concordia. No es concordia, señorías del Partido Popular y señorías de VOX, es venganza. No es memoria democrática, es olvido totalitario. No es dignidad, es sumisión a la mentira histórica más perversa. La mentira de buscar asimilar la España de 1931 a la España de 1939, la que busca absolver las matanzas que siguieron al final de la Guerra Civil y, con ella, a un régimen infame que alejó a España de Europa durante cuarenta años. La mentira que busca equiparar la Dictadura con la Segunda República. El próximo domingo, 14 de abril, es un día que remite a una fecha llena de dignidad, por más barro que intenten verter sobre ella. Nunca podrán borrar la memoria de aquellos que soñaron con una España mejor, plenamente democrática y moderna en aquella época. (Rumores). Nunca podrán borrar la memoria de Manuel Azaña, de Fernando de los Ríos, de Clara Campoamor, de Diego Martínez Barrio, de Indalecio Prieto, de Victoria Kent y de tantos y tantos hombres y mujeres que pusieron la primera piedra de la libertad y de la democracia en España. (Aplausos). Esa España libre y democrática de entonces, que reconocía a las mujeres el derecho al voto, el derecho al divorcio, existió a su pesar y, por más que les altere, esa España posible, víctima de un golpe de Estado, forma parte de la memoria democrática de nuestro país, una memoria que ustedes nunca van a poder arrancar, aunque sea con esas mal llamadas leyes de concordia.
Señor Errejón, puedo compartir con usted algunas de las reflexiones que ha hecho. Además, agradezco el apoyo de su grupo parlamentario a todas las llamadas que, como objetivo político, tenemos todos los países de Europa, y singularmente el Gobierno de España, de alcanzar por las vías diplomáticas la paz en Ucrania. Es así, lo he dicho desde el primer día de la invasión. En Europa nadie ha buscado la guerra contra Rusia, y tampoco creo que Ucrania buscara la guerra contra Rusia; de hecho, se conoce un plan de paz impulsado por el presidente de Ucrania, el presidente Zelenski, y lo único que se escucha por parte de Putin es todo lo contrario, son ansias de seguir invadiendo Ucrania. Noto una cierta contradicción, porque usted dice —y le cito textualmente— algo así como que desde Europa tenemos que ser mucho más autónomos en la política de defensa y en la política de seguridad de Estados Unidos, pero al mismo tiempo está diciendo que no tenemos que aumentar la inversión en defensa y en seguridad. Y yo creo, señoría, que los datos son muy elocuentes. Los he dado en mi primera intervención. El déficit de inversión en defensa y en seguridad del conjunto de la Unión Europea es de 56 000 millones de euros. Evidentemente, a lo mejor no lo hemos hecho en el pasado porque teníamos otras prioridades, sin duda alguna, y también por una creencia, quizá equivocada, de que no invirtiendo en seguridad y en defensa íbamos a garantizar esa paz y esa prosperidad que nos hemos garantizado dentro de la Unión Europea, pero no es así. Desgraciadamente, no es así, señoría. Por tanto, aunque sea solamente para disuadir a aquellos que miran con temor a un proyecto político que se consolida y se expande, como es el proyecto europeo, un proyecto de paz, de libertades, de derechos, lo que tendremos que hacer es aumentar nuestra capacidad de disuasión, no para atacar, pero sí para prevenir los ataques de otros. Por tanto, señoría, comparto con usted que tenemos que hacer valer un ejercicio de prudencia, no escalada verbal. Lo he hecho en mi primera intervención, lo he hecho desde el inicio de la invasión. Nunca me habrá escuchado usted hablar de tercera guerra mundial, de situar soldados sobre el terreno ni tampoco, por supuesto, de transformar la economía europea en una economía de guerra. Al contrario, como he dicho en mi primera intervención, me parece que son argumentos y declaraciones que no ayudan, sino que intranquilizan, como es lógico, al conjunto de la sociedad española.
Sobre la paz en Ucrania, he hecho referencia antes a la fórmula de paz del presidente Zelenski. De hecho, nosotros formamos parte de un consejo de asesores de seguridad nacional de distintos países —no solamente de la Unión Europea, sino también de fuera de la Unión Europea— convocados por Ucrania, donde, precisamente, hablamos de esa conferencia de paz que pretende impulsar el presidente Zelenski para acabar con esta guerra y recuperar la soberanía nacional y la integridad territorial de su país, que es lo que se está viendo vulnerado, atacado. Por tanto, al igual que estamos defendiendo la misma posición en Palestina, la del respeto, en este caso, al derecho internacional humanitario, comprenderá que desde el punto de vista de Ucrania tengamos que hacer lo mismo. Estamos también ayudando a Ucrania, señoría, y lo estamos haciendo gracias a que durante la Presidencia española de la Unión Europea sentamos las bases para garantizar una asistencia financiera de más de 50 000 millones de euros durante los próximos años para el sostenimiento del Estado de Ucrania, el pago a los profesores, a los maestros, a los servidores públicos, a los enfermeros, a las enfermeras, a los médicos en Ucrania durante esta guerra. También estamos comprometiendo recursos económicos para la reconstrucción de Ucrania y, lógicamente, estamos acogiendo nada más y nada menos que a más de doscientos mil refugiados y refugiadas de esos diez millones de desplazados que ha provocado Putin con su invasión de Ucrania, con todos los permisos desde el primer día que entraron en España para poder hacer su día a día lo más cómodo posible.
Hace usted referencia a los desafíos globales. Creo que España, evidentemente, es una referencia en la adaptación y en la mitigación del cambio climático y somos una referencia también en el ámbito del despliegue de la Agenda 2030. De ahí que nos cuesten tantos dolores de cabeza las críticas que nos hace la ultraderecha sobre la Agenda 2030. Y quiero recordarle que, desde el punto de vista multilateral, estamos reforzando el sistema multilateral de Naciones Unidas. De hecho, en el año 2025 —lo he dicho en mi primera intervención— vamos a albergar una de las principales cumbres internacionales de Naciones Unidas, la cumbre de financiación para el desarrollo. Se celebrará el próximo año, en 2025, en España.
Política exterior de España. La política exterior de España se puede calificar como pacifista. Nosotros hemos mantenido —lo he dicho antes— una posición coherente desde el punto de vista del respeto al derecho internacional en Ucrania —lo hacemos también en Oriente Medio— y quiero poner también en valor lo que estamos haciendo desde el punto de vista multilateral y bilateral. Hemos apoyado la labor de Naciones Unidas, muy especialmente el trabajo de UNRWA, lo saben ustedes. En el año 2023, desde el inicio de la guerra en Gaza, hemos triplicado la ayuda de cooperación y asistencia humanitaria a Palestina, alcanzando casi los 50 millones de euros. Hemos aumentado nuestro apoyo a UNRWA. Solo en 2024 hemos comprometido contribuciones por un total de casi 24 millones de euros y hemos intercedido, por ejemplo, en la Comisión Europea para que no suspendiese su apoyo financiero. Y somos activos en otras partes del mundo: en Colombia —lo saben ustedes—, con la implementación de los acuerdos de paz. Estamos aportando un millón de euros, precisamente, para apoyar este proceso de paz. Y este año hemos anunciado en Haití 3 millones de euros para financiar el despliegue de la fuerza multinacional de apoyo a las instituciones de este país, bajo el mandato, lógicamente, de Naciones Unidas. En 2023 aprobamos la ley de cooperación para el desarrollo, consagrando el compromiso de aumentar la ayuda oficial al desarrollo al 0,7 % del producto interior bruto. En los presupuestos de 2023 incrementamos, precisamente, esa partida hasta los 4420 millones de euros, es decir, un aumento del 250 % respecto al año 2015. Repito, un 250 % de aumento en un momento en que, efectivamente, es muy relevante impulsar políticas de desarrollo. Y España está defendiendo la Agenda 2030, los Objetivos de Desarrollo Sostenible, alineando nuestras políticas y contribuyendo como segundo donante al Fondo Conjunto para los ODS con un compromiso de contribución nada más y nada menos que de 100 millones de euros en cinco años. En fin, hay muchas otras cosas que estamos haciendo en materia de política exterior —pacifista, feminista, respetuosa con los derechos humanos— y me permitirá también que algunas de estas cuestiones las plantee a otros grupos parlamentarios que han ido en la misma dirección que usted comentaba.
Sobre el cuidado de la coalición, sin duda alguna, yo lo comparto. Quizá por necesidad, tenemos que hacer muchísimo más por entendernos con otros grupos parlamentarios, no solamente con los dos grupos parlamentarios que componemos el Gobierno de coalición, porque somos un Gobierno de coalición en minoría parlamentaria, y a eso tenemos que apelar todos —también ustedes— y, desde luego, también el Grupo Parlamentario Socialista. En cuanto a qué está haciendo este Gobierno, yo creo que está bien, y además es importante, que desde las izquierdas mostremos la insatisfacción constantemente —claro que sí—, pero también tenemos que reivindicar las cosas que está haciendo este Gobierno, señoría. Si no lo hacemos, desgraciadamente, no habrá otros que lo hagan. No habrá otros que lo hagan. Creo que este Gobierno tiene una hoja de servicios en materia económica, en materia de política social, en materia de política internacional, en materia de política medioambiental y en compromiso feminista indudable que, desde luego, se echó mucho en falta particularmente durante los años grises del señor Rajoy y con mayorías parlamentarias distintas en esta Cámara. (Rumores). Durante estos meses de legislatura, pese a que hemos tenido que prorrogar los presupuestos generales del Estado como consecuencia del anticipo electoral en Cataluña, hemos hecho cosas muy importantes, señoría, transformaciones legislativas muy importantes que se están debatiendo ya en esta Cámara. En fin, cuando habla usted de lucha contra la desigualdad, de garantizar la seguridad en el ámbito salarial, en el ámbito de las pensiones, en el ámbito laboral, también desde el punto de vista de la violencia de género, en definitiva, de dar una perspectiva de futuro al conjunto de la sociedad, y particularmente a aquellos que más expuestos están, creo que este Gobierno, señoría, está implementando políticas que son innovadoras e inéditas en la historia democrática de nuestro país y que son inspiradoras para muchas fuerzas progresistas. No voy a decir gobiernos progresistas porque cada vez quedan menos en Europa, pero este lo es y tenemos que defenderlo porque, gracias a esto, no solamente estamos frenando muchas de las leyes que esta coalición reaccionaria del Partido Popular con VOX está aprobando en los Parlamentos autonómicos, sino que también estamos inspirando a muchas fuerzas progresistas en Europa, tanto socialdemócratas como de su familia política. (Aplausos). Por tanto, creo que es importante reivindicar lo hecho y, por supuesto, lo que vamos a hacer durante estos próximos tres años y medio.
Señor Rufián, habla de que de que tenemos que ser más ambiciosos y de que tenemos que ser mucho más contundentes en nuestra posición en Gaza. Tengo que reconocerle, señoría —como presidente del Gobierno le hago esta confesión—, que siento una frustración enorme y junto conmigo hay otros muchos presidentes y presidentas de Gobierno a nivel estatal en otras partes del mundo que también sienten una frustración enorme por no poder frenar esta guerra. Es evidente, desde el punto de vista diplomático y desde el punto de vista de las declaraciones y del posicionamiento político que ha tenido este Gobierno y creo que la amplia mayoría de los grupos parlamentarios presentes en esta Cámara y del conjunto de la sociedad española y de la sociedad catalana, que se sienten absolutamente identificados, vinculados y representados en la posición del Gobierno de España. Usted dirá que tenemos que hacer más cosas. Este Gobierno, junto con el Gobierno de Irlanda, ha pedido a la Unión Europea que haga una evaluación sobre el cumplimiento o no por parte de Israel de los artículos vinculados a los derechos humanos que explican en buena medida la alianza estratégica entre la Unión Europea e Israel. Estamos a la espera de lo que nos diga la Comisión Europea, pero lo ha hecho este Gobierno, señoría. Este Gobierno, a las pocas semanas de iniciarse la guerra como consecuencia de esos viles atentados terroristas de Hamás en Israel, se desplazó y le dije al primer ministro Netanyahu que tenía que haber un alto el fuego permanente, un cese de las hostilidades. (Aplausos). Y, por supuesto, un respeto al derecho internacional y humanitario. Eso lo ha hecho este Gobierno.
Honestamente, señoría, desde el punto de vista del Gobierno de España, estamos haciendo lo que podemos y lo que debemos en todos los foros a los que pertenecemos y creo, además, que así es reconocido por Oriente Medio y por buena parte de la opinión pública, tanto española como de la comunidad internacional. Incluso es una posición respetada y valorada por el sistema de Naciones Unidas y por el propio secretario general de Naciones Unidas. Se lo he dicho antes cuando bajaba de la tribuna, señoría. Quédese tranquilo, que desde el 7 de octubre España no desarrolla ninguna operación de compraventa de armas con Israel, ninguna. Eso quiero que lo tenga usted claro para que también lo tenga claro, lógicamente, el conjunto de la ciudadanía española.
Señora Nogueras, me ha hablado de la prórroga presupuestaria. Me ha espetado si finalmente con esta prórroga presupuestaria vamos a poder hacer frente a los compromisos asumidos y adquiridos con Ucrania. Le quiero garantizar que así va a ser y, por supuesto, todo lo que representa el apoyo bilateral que estamos ahora mismo desarrollando con Ucrania, tanto el apoyo a los refugiados y refugiadas que están en España como las ayudas directas que estamos dando a Ucrania, la atención a los soldados heridos ucranianos en los hospitales militares españoles o el trabajo que hemos hecho durante la Presidencia española para sentar las bases de esa ayuda, de esa asistencia financiera a Ucrania, va a seguir siendo posible aunque hayamos prorrogado los presupuestos generales del Estado para el año 2024.
De ahí, usted ha aprovechado que el Pisuerga pasa por Valladolid y hemos hablado de la inejecución, según usted, de los presupuestos generales del Estado en Cataluña. Entiendo que va a ser un elemento de debate en las elecciones catalanas convocadas para el 12 de mayo. No es objeto de mi comparecencia, pero le diré que la ejecución presupuestaria en Cataluña es superior al 43 %. Usted me dirá que, efectivamente, es muy insuficiente y yo comparto que tenemos que mejorar esa ejecución, pero fíjese que la propia Generalitat siempre ha tenido problemas a la hora de ejecutar sus presupuestos, incluso cuando gobernaba Junts per Catalunya. El grado de ejecución presupuestaria de la Generalitat, por ejemplo, en el año 2018 fue del 51 %; en 2019, del 66 %; en 2020, del 68 %; en 2021, del 64 % y en 2022, del 50,5 %. No se lo reprocho, simplemente lo comparto. No es que tengamos nada contra Cataluña y los catalanes; al contrario, creo que todas las administraciones hemos sido víctimas de los cuellos de botella, del alza de los precios de las materias primas y de todo aquello que, efectivamente, ha ralentizado la ejecución de obras e inversiones importantes, en este caso, en el territorio que usted representa, Cataluña. Además, para valorar el grado de ejecución presupuestaria, hay que tener en cuenta el crédito final y no el crédito inicial. En los presupuestos de 2022, por ponerle un ejemplo, inicialmente no figuraban los 1069,9 millones de euros pagados a Abertis para poner fin a los peajes de la AP-7 en Cataluña. No figuraban. Si tenemos en cuenta esa cantidad, señoría, los 2016,9 millones de euros, para ser exactos, de ejecución en Cataluña equivalen al 91,4 % del crédito inicial y no al 43 % que da Junts, que no considera esos mil millones de euros que dimos para acabar con una demanda que ustedes también solicitaron: acabar con el peaje de la AP-7 en Cataluña. Por tanto, no solamente compartimos un desafío todas las administraciones, que es ejecutar al máximo la inversión comprometida, sino que tampoco nos hagamos trampas al solitario porque, en efecto, si incorporamos estos recursos, estamos hablando no de un 40 %, sino de un 91,4 % de ejecución.
Y sobre Cataluña, ya que usted deja el guante sobre la tribuna, ¿qué quiere que le diga? Unir y servir, que es lo que propone Salvador Illa y lo que creo que necesita Cataluña para los próximos cuatro años. (Aplausos). Efectivamente, señoría, en Cataluña hay problemas graves. Hemos visto, por ejemplo, el informe PISA sobre educación; hemos visto el escaso desarrollo de la energía renovable en Cataluña, en comparación, en términos relativos, con el resto de España y estamos viendo cómo se están sufriendo las consecuencias del cambio climático en Cataluña y su traducción en la sequía y cómo durante muchos años, por desgracia, no se han construido desaladoras en Cataluña. También, lógicamente, la reindustrialización y la potenciación de servicios públicos. En definitiva, estar a lo que toca, que es lo que propone en este caso el partido de los socialistas catalanes, que yo espero que, junto con el discurso y la acción que estamos poniendo en marcha de seis años a esta parte de concordia y convivencia, encuentre su eco, su respeto y su respaldo por parte de una amplia mayoría de la sociedad catalana.
El señor Matute ha hablado de Palestina. Comparto con usted lo que le he dicho antes al señor Rufián: también mi enorme frustración. Ojalá tuviéramos más capacidad para poder lograr un alto el fuego, pero —usted mismo lo ha dicho— no parece que el Gobierno israelí, el primer ministro Netanyahu, haga caso incluso a lo que ha dicho el presidente Biden esta misma madrugada en una entrevista, que el Gobierno de Israel se está equivocando en su respuesta a este conflicto, a estos atentados terroristas perpetrados en Gaza por parte de Hamás. Yo voy mucho más allá, he ido mucho más allá desde el principio del conflicto. Hemos solicitado una urgente y proporcional ayuda humanitaria que tiene que entrar en Gaza para que el hambre no se convierta en un arma de guerra, como, desgraciadamente, está intentando hacer el primer ministro Netanyahu, y así ha sido advertido por el secretario general de Naciones Unidas. Hemos sido los primeros en pedir una conferencia de paz, a escasos días, por cierto, de iniciarse la guerra en El Cairo, a la que fui invitado por el presidente Al Sisi. Somos claros en nuestra solución de los dos Estados y en el reconocimiento del Estado palestino. Esta misma semana voy a viajar a Irlanda y a Noruega, donde en Oslo, junto con Madrid, durante la década de los noventa del siglo pasado, impulsamos esa conferencia de paz y de entendimiento para la coexistencia pacífica y segura entre los dos Estados. En definitiva, señoría, estamos impulsando una posición común —insuficiente también para mí desde el punto de vista europeo— por parte de este último Consejo Europeo, del cual estoy dando cuentas en esta intervención. ¿Podemos hacer más? Evidentemente, podemos hacer más, pero, señoría, creo que lo que está haciendo el Gobierno de España es muy importante y es altamente valorado, en este caso, por los principales actores de la región e incluso por la Autoridad Palestina y también por lo propia población palestina.
Sobre la Unión Europea, habla usted de tambores de guerra y de escalada verbal. Insisto, yo nunca he practicado esa escalada verbal, señoría. La oposición me espeta y me recrimina que utilice eufemismos, pero yo no utilizo eufemismos. Utilizo lo que creo que es el sentido común, la proporcionalidad, el buen hacer al que he hecho referencia en mi primera intervención, que hoy es, efectivamente, apoyar y respaldar a Ucrania. Tenemos que hacerlo y respetar el orden internacional que ha puesto en solfa la invasión de Putin, apoyar todas las vías diplomáticas en aras de la paz. Estamos presentes —insisto— en esta formulación que está impulsando Ucrania para poder hablar con distintos gobiernos, no solamente europeos, sino también de otras latitudes —por ejemplo, del Sur Global—, para poder llegar a un acuerdo conjunto que ponga fin a esta guerra. En definitiva, señorías, estamos impulsando una estrategia de paz en todos los frentes y también desde el punto de vista bilateral. Antes hacía referencia al señor Errejón de las cosas que estamos haciendo en materia de política exterior. Nosotros estamos apoyando el sistema de Naciones Unidas y también el multilateralismo. España es el décimo contribuyente al presupuesto ordinario de Naciones Unidas. En 2022, las contribuciones totales de España ascendieron a 544 millones de euros. También en prevención y en mediación. España ha sido promotora, por ejemplo, de la Alianza de Civilizaciones o de la iniciativa Mediación en el Mediterráneo. La señora ministra de Defensa lo plantea cada vez que tiene ocasión: mujeres, paz y seguridad. España colideró en 2015 la negociación de la Resolución 2242 del Consejo de Seguridad, promoviendo el rol de la mujer en la esfera de la paz y la seguridad, y desde entonces España siempre ha sido muy vocal en esta cuestión.
En cuanto al ámbito de la lucha contra el terrorismo y el apoyo a las víctimas, quiero decirle que España ha impulsado iniciativas como la séptima revisión de la Estrategia global de las Naciones Unidas contra el terrorismo en 2018, la celebración del primer Congreso mundial de Naciones Unidas sobre víctimas del terrorismo y la Conferencia de alto nivel sobre derechos humanos, sociedad civil y lucha contra el terrorismo en Málaga, en mayo de 2022. En el ámbito humanitario, hemos promovido la protección de misiones médicas en la Resolución 2286 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas; hemos celebrado en Palma, en 2019, la III Conferencia Internacional sobre Escuelas Seguras y apoyamos la lucha contra la impunidad en crímenes atroces en la Corte Penal Internacional. Antes algún otro portavoz me recriminaba que no estábamos haciendo nada en la Corte Penal Internacional. Quiero anunciarle —ya sabe usted que lo aprobamos en Consejo de Ministros— que financieramente estamos apoyando a la Fiscalía, que, evidentemente, está impulsando las investigaciones respecto de lo que está sucediendo en Gaza. En el ámbito del respeto y la promoción de los derechos humanos, el Gobierno ha presentado su candidatura al Consejo de Seguridad para el bienio 2031-2032 y para el Consejo de Derechos Humanos del periodo 2025-2027. Y en el ámbito del derecho humanitario, este Gobierno aprobó en 2023 la primera Estrategia de Diplomacia Humanitaria, que sitúa a España como actor relevante en materia de protección, de prevención, de mediación para la población civil.
A lo mejor a usted le parece insuficiente todo esto que estamos haciendo. Yo creo, señoría, que demuestra el sentir de una población, la población española, que es pacifista, que es solidaria y que, efectivamente, se revuelve ante las injusticias que se perpetran, ya sea en Oriente Medio o en Ucrania. Y con respecto a las políticas sociales y a la economía, siento discrepar de usted. Durante mi primera intervención no he hecho otra cosa que explicar los logros de la política económica y social que ha puesto en marcha este Gobierno, y con esto no estoy diciendo que estén las cosas aún resueltas, pero creo que es importante reivindicar esa acción.
Señor Esteban, del Partido Nacionalista Vasco, en primer lugar, quiero sumarme a lo que decía antes el Grupo Parlamentario Socialista: el reconocimiento por la labor y la memoria y la aportación a la convivencia y al desarrollo de Euskadi del lehendakari Ardanza. Y, en segundo lugar, quiero trasladarle que, desde luego, el Sahel es una prioridad para la política exterior de este Gobierno. Simplemente, quiero recordarle que, por ejemplo, en la ley de cooperación para el desarrollo que aprobamos la pasada legislatura, fijamos como uno de los principales objetivos la estabilidad y el desarrollo en el Sahel. De hecho, me recordaba el ministro de Asuntos Exteriores, el señor Albares, que hemos triplicado la inversión del programa de cooperación en el Sahel. Como bien sabe usted, tuve ocasión de viajar a Mauritania recientemente con la presidenta de la Comisión Europea para firmar objetivos importantes de cooperación, de desarrollo y de lucha contra el tráfico ilegal de personas, porque, efectivamente, Mauritania, como consecuencia de esa inestabilidad que se está viviendo en Mali y en otras partes del Sahel, está teniendo cada vez más refugiados en su país y necesita nuestro apoyo. Vivimos con absoluta preocupación y zozobra el desmantelamiento y el debilitamiento del G-5, que es una estructura de seguridad de todos los países del Sahel, también, lógicamente, de la CEDEAO y, desde luego, en el ámbito del Senegal, hemos vivido con bastante preocupación la inestabilidad que ha sufrido este país a lo largo de estos últimos meses, pero creo que las elecciones que se han desarrollado en Senegal han sido transparentes, han sido legítimas y el traspaso de poderes ha sido normal, como corresponde a una democracia.
Sobre la contribución de la Unión Europea en relación con municiones y armamento para Ucrania, usted habla de la República Checa. La República Checa no deja de ser un fondo más de otros muchos que existen tanto en la OTAN como a nivel europeo para poder adquirir munición. Yo mismo he tenido ocasión de reunirme con la industria de la defensa en España para, precisamente, trasladarles la necesidad de aumentar la capacidad de producción, sobre todo de munición, para hacer frente a los compromisos que Europa ha adquirido con Ucrania a la hora de poder defender el frente ante la más que previsible incursión —o intento de incursión— por parte de las tropas rusas en primavera en Ucrania.
Respecto a la reconstrucción de Ucrania, quiero volver a recordarle que la asistencia financiera asciende a 50 000 millones de euros, que es verdad que se ha aprobado durante la Presidencia belga pero que se puso en marcha y se propuso, además, durante la Presidencia española y que, desgraciadamente, como consecuencia del veto de Orbán no pudo salir adelante durante nuestra Presidencia. Creo, como usted, que hay que coordinar y cooperar en el ámbito de la seguridad y la defensa. No estamos hablando de costes de oportunidad porque, efectivamente, no solamente tenemos que aumentar e invertir más en seguridad y en defensa a escala nacional, sino que tenemos que hacerlo a nivel europeo. Creo que esto nos lleva también a un debate que ya abrimos durante la pasada legislatura con los fondos Next, y es la mutualización de la deuda para financiar bienes públicos, en este caso europeos. El clima lo es, lo tienen que ser también la digitalización, la tecnología y, por qué no, la seguridad y la defensa lo deberían ser en una hipotética segunda versión de los fondos Next en la que, desde luego, la posición del Gobierno de España es pública y manifiesta: financiación conjunta y, en consecuencia, ser conscientes de lo que nos estamos jugando.
Sobre Marruecos, respecto a la no aceptación de visados de 24 horas para las autoridades marroquíes, simplemente quiero recordarle que las relaciones con Marruecos están marcadas por el hecho natural de que compartimos fronteras terrestres, además de lazos humanos y sociales que deben gestionarse con absoluta normalidad. Como saben, tras la reapertura de las fronteras terrestres de las ciudades autónomas de Melilla y Ceuta hace casi dos años, todos los marroquíes que deseen acceder deben contar con el visado Schengen en aplicación de la normativa europea, como es lógico. También es posible acceder con visados que solo sirven para las ciudades autónomas de Ceuta y de Melilla. Adicionalmente, existe un régimen específico para los marroquíes residentes en Tetuán y en Nador, pero está suspenso mientras se adaptan los puestos fronterizos y se actualiza el régimen de pequeño tráfico fronterizo. En fin, yo creo que Marruecos y España comparten el objetivo de normalizar en su totalidad las fronteras terrestres, como quedó reflejado en la hoja de ruta marcada en el año 2022.
Sobre el reconocimiento del Estado palestino, señoría, creo que ―lo he dicho en mi primera intervención― si la comunidad internacional no reconoce el Estado palestino después de lo que ha ocurrido durante estos últimos seis meses, difícilmente la comunidad internacional podrá socorrer a los palestinos. Por eso, creo que es muy importante que la comunidad internacional, o al menos los países occidentales, reconozcamos al Estado palestino, para que cuando llegue el momento en que se sienten en una conferencia de paz israelíes y palestinos seamos conscientes de que hay dos realidades ya al menos reconocidas por buena parte de la comunidad internacional y también en Naciones Unidas. Como miembro de pleno derecho, España va a apoyar el reconocimiento del Estado palestino como miembro de pleno derecho en Naciones Unidas y, por tanto, a partir de ahí, acordar una coexistencia pacífica y segura entre Israel y Palestina. También he defendido desde el primer momento, señor Esteban, el reconocimiento mutuo; es decir, que países árabes que hoy no están reconociendo la existencia de Israel reconozcan al Estado israelí. Por tanto, creo que es una posición equilibrada, mesurada y respetuosa con el derecho internacional y con las resoluciones de Naciones Unidas, como usted sabe bien. (Aplausos). Comparto con usted el riesgo de escalada en el Líbano, en Siria y en Irak. Creo que podemos tener dudas legítimas sobre cuál es la intencionalidad que hay detrás de ese ataque por parte del Gobierno del primer ministro Netanyahu a la embajada de Irán en Siria. Efectivamente, creo que es importante evitar a toda costa cualquier riesgo que lleve a una situación de absoluta inestabilidad a Oriente Medio. Por eso, desde el primer momento he defendido —lo he dicho ya en otras ocasiones, cada vez que he tenido la oportunidad de comparecer en esta tribuna— que también es en interés geopolítico de Europa tener un Oriente Medio lo más estable posible.
En cuanto a la agricultura, usted habla de la eficacia o no de la ley de cadena alimentaria. Simplemente quiero recordarle dos cosas. La primera es que en sus propuestas futuras la Comisión Europea está planteando la reforma de la directiva que incluye elementos que explican de forma clave la ley española de cadena alimentaria; por ejemplo, en el ámbito de los contratos, de los observatorios de costes, de los márgenes y del control de transacciones también intraeuropeas. Efectivamente, usted plantea algunas otras cuestiones que exigirían otra comparecencia, pero quiero reivindicar ―porque así me lo ha hecho saber el ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación― que esta ley de cadena alimentaria —que necesita tiempo para desarrollarse y, además, nuestro compromiso con las asociaciones agrarias es reforzarla a lo largo de los próximos meses— está siendo eficaz. Le pongo un ejemplo: el precio de la leche. El precio de la leche en el año 2022 fue de 36 céntimos el litro y en el año 2023 ha sido de 51 céntimos el litro. Con esto quiero decir que empieza a haber más transparencia y, por tanto, una redistribución mucho más justa de la riqueza creada por el sector primario en nuestro país, lo cual es sin duda algo que hemos defendido desde el principio.
Sobre lo planteado por la señora Belarra, de Unidas Podemos, del Grupo Mixto, insisto en que no hay escalada verbal por parte del Gobierno de España. Creo que es importante recordar la política exterior pacifista que está impulsando este Gobierno y los esfuerzos para la paz que estamos impulsando. Si uno se toma la molestia de hablar con los actores de la zona, todos reconocerán el papel que está teniendo el Gobierno de España, un papel valiente y coherente. Desde luego, vamos a llevar el reconocimiento del Estado palestino como uno de los hitos más importantes para mostrar nuestro compromiso con la paz y la coexistencia pacífica entre Israel y Palestina. Creo que también es importante que cuando planteemos este debate recordemos que todavía hay rehenes presos por parte de Hamás en Israel y que, desde luego, exigimos su urgente e incondicional liberación, además de reconocer el trabajo de intermediación que se está haciendo por parte de algunos países de Oriente Medio. (Aplausos).
Señor Rego, creo que he respondido a sus cuestiones respecto del sector primario cuando he hecho referencia —tanto al señor Esteban como a otros— a la política en este sector por parte de este Gobierno, pero quiero recordarle que nosotros estamos comprometidos con las pequeñas explotaciones. De hecho, uno de los acuerdos del Gobierno de coalición progresista es traer a estas Cortes Generales una ley de agricultura familiar, para ser más preciso en su formulación. (Aplausos).
A la señora Valido, de Coalición Canaria, quiero agradecerle el tono y compartir con usted la preocupación por la situación en el Sahel. Creo que fue muy importante la presencia de la presidenta de la Comisión Europea, a petición del Gobierno de España, en Mauritania, que es la única democracia que queda hoy en día en el Sahel. Desde luego, creo que las partidas y las políticas en el ámbito del desarrollo, de la cooperación y de la seguridad con Mauritania por parte de la Unión Europea han sido bien acogidas y recibidas por parte de este Gobierno. En Senegal —me vuelvo a referir a lo mismo que le he dicho al señor Esteban— se han producido las elecciones y queremos tener las mejores relaciones con su Gobierno. Además, creo que ese sentimiento es mutuo.
Respecto al entendimiento con el Gobierno de Canarias, creo que este es muy positivo. Ayer, el presidente de las islas Canarias tuvo ocasión de reunirse con distintos miembros del Gobierno de España y la población canaria puede tener el compromiso firme e inequívoco de que el Gobierno de España va a atender siempre sus necesidades y demandas. De hecho, en el ámbito de la crisis migratoria que ha sufrido Canarias durante estos últimos meses, siempre hemos exigido, garantizado y desarrollado esa solidaridad, esa fraternidad y esa empatía con el pueblo canario. Han sido otros gobiernos, liderados por otros partidos políticos —el Partido Popular y VOX, por cierto—, los que han ejercido esa insolidaridad con un pueblo, el canario, que está haciendo un ejercicio de solidaridad encomiable que merece mi respeto, mi consideración y, por supuesto, mi apoyo como presidente del Gobierno de España. (Aplausos).
En cuanto al señor Catalán, de UPN, da igual de lo que hable porque al final me habla de ETA. Pues bueno, afortunadamente, ETA desapareció hace más de diez años, y eso es lo que respondo a su intervención.
Al señor Patxi López, portavoz del Grupo Parlamentario Socialista, quiero reconocerle la labor de todo el Grupo Parlamentario Socialista; reconocer también el buen hacer de los diputados y diputadas del Grupo Parlamentario Socialista en esta legislatura, y en la anterior también; y, desde luego, el compromiso del Gobierno de España con todo aquello que ha apuntado él.
Señora presidenta, creo que con esto he respondido, al menos desde mi punto de vista, a todos los portavoces y espero a la dúplica para poder complementar aquellas cuestiones que me hayan podido quedar en el tintero.
Nada más y muchas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Socialista y de los miembros del Gobierno, puestos en pie).