Saltar al contenido
Sin adjetivos

Pleno del 10 de abril de 2024

Solicitud de comparecencia del Presidente del Gobierno ante el Pleno de la Cámara, para dar cuenta de cómo se organizó su reciente viaje oficial a Marruecos, las razones de que no se informase hasta 24 horas antes y sobre los asuntos abordados, especialmente, aquellos pendientes tras la última XII RAN Marruecos-España y que, a más de un año, no se han materializado.

Comparecencia del Gobierno ante el Pleno.. Autor: Tellado Filgueira, Miguel (GP) y 130 Diputados. Transcripción literal del Diario de Sesiones n.º 37.

Se debatió junto con

  • Solicitud de comparecencia, a petición propia, del Presidente del Gobierno ante el Pleno de la Cámara, para informar del Consejo Europeo Ordinario celebrado los días 21 y 22 de marzo de 2024.

Defensa y exterior

Pedro Sánchez Pérez-Castejón

GobiernoPresidente del Gobierno.Página 7Vídeo

Buenos días, presidenta y señorías.

Comparezco en esta Cámara para informar, como ha dicho la presidenta, de nuestra labor en el pasado Consejo Europeo del mes de marzo y mi último viaje oficial a Marruecos. Voy a aprovechar la ocasión, además, para compartir con todos ustedes y también con todos los ciudadanos y ciudadanas la estrategia geopolítica y macroeconómica del Gobierno, en la que se inscriben ambos encuentros, cuyo propósito no es otro que abordar con éxito dos de los retos que nos ocupan a nivel estatal y a nivel europeo, retos que debemos superar para garantizar el bienestar y la prosperidad de los españoles y españolas: en primer lugar, el fortalecimiento del proyecto de paz y seguridad europeo, y, en segundo lugar, el fortalecimiento de nuestra competitividad económica.

Hablemos del primero, señorías. Los animo a mirar por unos instantes más allá de nuestras fronteras. Si lo hacen, verán que nuestra vecindad es cada vez más inestable y conflictiva. Europa está rodeada de un arco territorial de 15 000 kilómetros, ocupado por dieciocho países, y en este momento dieciséis de ellos sufren la presencia de grupos terroristas activos, cinco están en guerra, seis han padecido golpes o intentos de golpes de Estado y nueve han virado hacia formas más autocráticas de gobierno. Rusia se ha embarcado en una deriva imperialista que ya se ha cobrado miles de vidas en Rusia y en Ucrania, además de esos miles de vidas cobradas como consecuencia de la invasión de Putin, una de cada diez viviendas está destruida y hay 10 millones de personas desplazadas, más de 200 000 de ellas en España. Ucrania tiene 150 000 kilómetros cuadrados minados, una superficie que equivale a las de Portugal e Irlanda. Por tanto, además de este drama humanitario, esta guerra está afectando en todos los frentes, también al tráfico por el mar Negro, al estrecho del Bósforo, en Turquía, poniendo en jaque la seguridad alimentaria mundial.

Mientras, la miseria y la violencia siguen azotando otros países, como Siria, por ejemplo. Un país en el que han muerto ya más de medio millón de personas y donde el orden natural se ha invertido: allí no son los hijos quienes entierran a sus padres, sino que son los padres los que entierran a sus hijos. Más al sur, en Líbano, en Israel y en Palestina, se está produciendo uno de los desastres humanitarios más deplorables de este siglo, en el que, además de los más de 33 000 muertos en Gaza, cada día un millón de civiles inocentes pasan hambre, medio millón de personas sufren ansiedad o depresión y, diariamente, diez niños pierden una pierna o un brazo, a menudo amputados sin anestesia. La respuesta absolutamente desproporcionada del Gobierno israelí al ataque terrorista de Hamás está echando por tierra décadas de derecho humanitario y amenaza con desestabilizar a Oriente Medio y, en consecuencia, a todo el mundo. En cierto modo, esto ya está ocurriendo, señorías. En Yemen, los hutíes bombardean los cargueros que cruzan el mar Rojo, lo cual está provocando un aumento de las fricciones regionales y ha hecho que el tráfico en el canal de Suez caiga un 50 %, lo que a su vez ha triplicado el coste de transportar mercancías de China a Europa, algo que está repercutiendo en los precios que pagamos todos los europeos y, por tanto, en la competitividad de nuestras empresas. Como hemos manifestado, desde el pasado 7 de octubre estamos, por supuesto, pidiendo a las partes implicadas en este conflicto que cese la violencia y que haya un alto el fuego permanente. Condenamos los atentados terroristas de Hamás y, por supuesto, exigimos la liberación inmediata e incondicional de los rehenes aún capturados por Hamás. Y, evidentemente, lo que pedimos es una ayuda humanitaria proporcional al desastre humanitario que se está viviendo en Gaza.

Si miramos a nuestra vecindad sur, señorías, la situación es igualmente preocupante. El Sahel experimenta una etapa de inestabilidad sin precedentes. En los últimos dos años ha habido más golpes de Estado en esta región que en toda la década anterior. Chad, Níger, Burkina Faso, Mali y Guinea están ahora en manos de juntas militares y viven bajo el yugo de la amenaza yihadista. Solo en el año 2023, señorías, hubo más víctimas por atentados terroristas en estos países que en Pakistán, en Siria y en Afganistán juntos. Y, mientras, 13 millones de personas han tenido que huir de sus hogares para escapar del hambre, de la violencia, de la miseria, de los efectos del cambio climático o de todo a la vez.

Esta es, señorías, la realidad geopolítica que rodea a Europa. Y la describo no para causar alarmismo, sino para que seamos conscientes de cuáles son nuestros retos como país y de cuáles deberían ser nuestras prioridades en España y en Europa. El Gobierno las tiene claras, señorías, por eso, desde el primer día venimos desplegando una política exterior ambiciosa y coherente en Ucrania, en Oriente Medio y también en el norte de África; una política exterior comprometida y solidaria, que está ayudando a las diferentes regiones elevando el perfil internacional de España, reforzando nuestro perfil europeísta y multilateralista, y contribuyendo de forma clara a la seguridad y al crecimiento económico de nuestro país. Fue bajo la Presidencia española cuando la Unión sentó las bases de los instrumentos necesarios para apoyar militar y financieramente a Ucrania en su lucha contra la crueldad de Putin, una guerra en la que ―recordemos― está también en juego en buena medida el espacio de libertades y de democracia que representa Europa. Fuimos también nosotros quienes, desde los primeros compases del conflicto en Gaza, exigimos a Bruselas que propusiera un alto el fuego permanente en la franja; quienes reivindicamos la apertura inmediata de los corredores humanitarios y también, lógicamente, el mantenimiento y el apoyo a UNRWA; quienes propusimos la celebración de una conferencia internacional de paz, y quienes defendimos la solución de los dos Estados como la única vía para que israelíes y palestinos puedan coexistir en paz y con seguridad. Muy pocos nos acompañaron entonces; incluso, algunos líderes, tanto en España como en Europa, aún hoy se ponen de perfil. Pero, afortunadamente, la mayoría de los Estados miembros han abierto los ojos y se han sumado a nuestra posición, como quedó claro y manifiesto en las conclusiones del último Consejo Europeo. También está abriéndose paso, afortunadamente, nuestro llamamiento al reconocimiento del Estado palestino. El mes pasado me reuní con los primeros ministros de Irlanda, de Eslovenia y de Malta para impulsar este trascendental paso. Y, como ya anunciamos ayer, en las próximas semanas daré continuidad a este esfuerzo con una ronda de visitas y llamadas a líderes internacionales. Y lo haré, señorías, porque es lo justo, porque así lo demanda la mayoría social; porque, además, también es en el interés geopolítico de Europa, y porque la comunidad internacional no podrá ayudar al Estado palestino si no reconoce su existencia. España, señorías, está preparada para reconocer al Estado palestino. (Aplausos).

Señorías, el mundo es consciente de nuestro liderazgo en este asunto; Oriente Medio también. En estos últimos seis meses he visitado Mauritania, Marruecos, Israel, Palestina, Irak, Egipto, Jordania, Arabia Saudí y Catar, y he conversado con sus dirigentes sobre posibles soluciones a este drama. En todos estos viajes he podido constatar el enorme respeto y gratitud que sienten estos países hacia España, al vernos como un actor coherente y constructivo que está sirviendo de puente entre culturas apostando por la paz y ayudando a quienes no tienen voz, como declaró un representante de UNRWA cuando visité el campo de refugiados de Jabal el-Hussein, en Amán. Estos puentes son más necesarios que nunca, señorías, para salvar vidas, pero también para garantizar la estabilidad y la paz de la región, que tiene un impacto directo sobre nuestra seguridad, sobre nuestra economía e incluso sobre nuestra cohesión social. No en vano, conviene recordar que España, en el año 2023, exportó más a Oriente Medio que a China.

También estamos desplegando una política decidida en el Magreb y en el Sahel, dos áreas de vital importancia para Europa, en las que España es ya uno de los actores comunitarios más activos y respetados. En estos últimos meses, hemos apoyado desde el Gobierno la firma de acuerdos estratégicos de la Unión Europea con Egipto y con Túnez; hemos persuadido a la Comisión Europea para que invirtiera en Mauritania, un país esencial también desde el punto de vista del control de los flujos migratorios, y hemos reforzado nuestra colaboración policial, financiera y empresarial con el Reino de Marruecos aprovechando la visita oficial que realicé el pasado mes de febrero.

Desde que gobernamos, en 2018, las exportaciones españolas a Marruecos no han parado de crecer, hasta alcanzar los 12 000 millones de euros en 2023, es decir un 40 % más que en el año 2018. Somos ya el primer proveedor comercial para Marruecos. Marruecos es para nuestras empresas ―las empresas españolas― un espacio de crecimiento excelente, en el que se están desarrollando grandes proyectos en energías renovables, en gestión de agua, en infraestructuras de transporte, y creo que la prosperidad de Marruecos redundará, evidentemente, sobre nuestra prosperidad. También mantenemos una excelente cooperación con las autoridades marroquíes en materia de lucha antiterrorista, en materia migratoria y en la lucha contra las mafias que trafican con seres humanos, una cooperación que además se extiende al plano cultural, como lo ilustra el crecimiento del Instituto Cervantes o la celebración conjunta que vamos a tener, en el año 2030, con Portugal y Marruecos en el Mundial de Fútbol.

En definitiva, señorías, como ven, la España de hoy no se conforma, como hacía antes, con ser un mero observador internacional; es un actor de primer orden. Solo en los dos últimos meses me he reunido con los líderes de 35 países de nuestro entorno y a todos ellos les he dicho lo mismo, con todos he mostrado la misma coherencia y he defendido los mismos objetivos, es decir, más seguridad y más prosperidad para la gente. Evidentemente, para los españoles y españolas ante todo, pero también para los europeos, para los africanos y los habitantes de Oriente Medio de cualquier etnia o de cualquier religión. En todo caso, soy consciente de que aumentar los lazos diplomáticos con nuestra vecindad no va a ser suficiente, porque, en este contexto internacional tan delicado, para garantizar seguridad, para disuadir a quienes no comparten nuestro proyecto de paz y de democracia, que es Europa, los europeos tendremos que reforzar también nuestra industria de la seguridad y la defensa.

Señorías, hemos desatendido este asunto durante demasiado tiempo. Quizá, lo hemos hecho por razones correctas, porque había otras prioridades más importantes ―sin duda alguna, las continúa habiendo― y porque, de algún modo, confiábamos en que invertir menos en defensa y también en seguridad ayudaría a reducir la beligerancia entre Estados. Ha sido así dentro de Europa, y hay que reconocerlo, donde se ha instalado una paz admirable y duradera. Pero no ha ocurrido así en nuestra vecindad. Por eso, debemos actuar en consecuencia. Les daré un dato que a mí me parece lo suficientemente elocuente para saber exactamente cuál es el estado de situación en Europa. Nuestro continente, la Unión Europea, registra un déficit de inversión en defensa de 56 000 millones de euros; 56 000 millones de euros. Tenemos menos capacidades; sufrimos vulnerabilidades digitales que se exacerban como consecuencia del auge de la inteligencia artificial; serias carencias en industria de defensa, a pesar de que la economía europea es siete veces más grande que la economía rusa. Y esto es un problema, porque, aunque Putin no ha ganado la guerra, tampoco la ha perdido, y existen razones de peso para creer que, si no aumentamos nuestro apoyo al Gobierno de Ucrania, al Gobierno de Zelenski, el frente ucraniano podría retroceder posiciones esta primavera. Además, todo hace pensar ―y no hay más que escuchar lo que dice el presidente de Rusia― que la beligerancia rusa va a ir in crescendo, con más ciberataques a nuestras infraestructuras críticas, con más campañas de desinformación para polarizar nuestras democracias, con más intentos de desestabilización en Moldavia, en los Balcanes Occidentales, en Georgia, en Libia y en el Sahel.

Para hacer frente a estas amenazas, en los últimos Consejos Europeos, los 27 Estados miembros hemos acordado distintas cuestiones, distintas políticas que me gustaría compartir con todos ustedes. Hemos acordado dedicar 5000 millones de euros adicionales a apoyar a Ucrania, lanzar un nuevo programa de desarrollo militar dotado con 1500 millones de euros y fortalecer la industria europea de defensa de aquí al año 2030 con más inversión, con más compras conjuntas y con más producción doméstica. Y, señorías, yo apoyé estas medidas porque lo exige la coyuntura y también porque cuentan con la aceptación de la inmensa mayoría de los ciudadanos, un 79 % de los españoles y las españolas, tal y como muestra el Eurobarómetro. También apoyaré que se estudie la creación de bonos para financiar bienes comunes europeos, como el clima, como la tecnología y, lógicamente, también como la seguridad y la defensa. Los españoles deben estar seguros de que el objetivo no es escalar el conflicto y tampoco, como dicen algunos, convertir la economía europea en una economía de guerra. Europa no necesita transformar una parte sustancial de su tejido productivo ni alterar la vida de sus ciudadanos para hacer frente a la amenaza de Putin o satisfacer sus necesidades evidentes de seguridad. De lo que se trata, señorías, es de aprovechar el impulso actual que requieren la asistencia a Ucrania y nuestros compromisos con la OTAN para modernizar y reforzar nuestras capacidades de defensa, una tarea, insisto, que lleva pendiente demasiado tiempo. Y tenemos que hacerlo de forma coordinada e inteligente, apostando por la reindustrialización y la innovación, la mejora del capital humano, el desarrollo de nuevas tecnologías que sirvan para mejorar la vida de la gente, como ya ocurrió, por cierto, con las tecnologías que nacieron del esfuerzo militar en el siglo XX, como es el GPS o Internet.

Señorías, desde el inicio de la invasión de Ucrania, siempre he practicado y he exigido también a nuestros aliados y a las instituciones comunitarias rehuir la escalada verbal; esto es, ni terceras guerras mundiales, ni hacer de Europa una economía de guerra, ni soldados sobre el terreno. Siempre he pensado que este tipo de retórica es falaz y además contraproducente, porque infunde un miedo inútil en nuestros ciudadanos y ciudadanas y porque da por hecho una escalada bélica que a todas luces es indeseable y, además, evitable. Como he dicho al principio de mi intervención, la situación es delicada, no hay duda, pero Europa y el mundo ya se enfrentaron a situaciones más tensas en el pasado y lograron esquivar el desastre. Yo estoy convencido de que con voluntad, con proporcionalidad y con buen hacer podemos lograrlo de nuevo. Eso es precisamente lo que ha defendido España y su Gobierno en todos los foros en los que estamos presentes, ya sea la Unión Europea, Naciones Unidas o la OTAN. Voluntad, proporcionalidad y buen hacer.

Evidentemente, señorías, no somos ingenuos, somos plenamente conscientes de la situación. En España no se escuchan los bombardeos rusos como sí se escuchan en las ciudades fronterizas al conflicto, pero sí escuchamos las voces de nuestros hermanos europeos que nos piden ayuda, y estamos respondiendo a esa llamada porque es nuestro deber. Nuestra profunda convicción europeísta no se limita a reivindicar la unión, que es lo fácil, sino que nos lleva a actuar juntos, que es lo difícil y lo que cuenta. Sabemos de los riesgos y de los peligros que nos acechan, de la beligerancia de Putin, de la persistencia del yihadismo, de la inhumanidad de algunos gobiernos, de la asertividad y de la eficacia de las nuevas acciones híbridas. Sabemos que Europa no puede conformarse con adaptarse a la realidad geopolítica, sino que debe influir en ella para defender sus intereses y también sus valores, que son en definitiva los intereses y los valores constitucionales, como la democracia, la paz y el progreso. Y sabemos que para eso necesitamos contar con las mismas cartas que tienen otras potencias, aunque solo sea para no tener que usarlas. Necesitamos, señorías, reforzar nuestra capacidad de disuasión —‌esto es evidente— no para ser temidos, no para arrastrar al mundo a ninguna carrera armamentística, sino para ser respetados, para poder proteger ese gran proyecto de paz, de democracia y de libertad que es Europa.

Señorías, España quiere jugar un papel que es el que le corresponde como cuarta economía de Europa, como el cuarto país con el ejército más grande de Europa y como sede de importantes industrias de defensa y de seguridad. Por tanto, debemos continuar aumentando nuestra inversión, mejorar la coordinación de nuestras Fuerzas Armadas con las de los Estados miembros y apoyar las iniciativas de la Comisión Europea al respecto. Y no les quepa duda de que al mismo tiempo vamos a seguir apostando, como hemos hecho desde el principio, por la diplomacia y por la paz, recorriendo nuestra vecindad, desde Ucrania hasta Mauritania, promoviendo, por ejemplo, la fórmula de paz impulsada por el presidente ucraniano Zelenski; trabajando por el reconocimiento mutuo de los dos Estados, el israelí y el palestino, y la celebración de una conferencia internacional de paz; asistiendo a los actores pacificadores que aún quedan —p‌ocos, pero quedan— en el Sahel, y defendiendo la democracia allí donde exista. Es precisamente la degradación de la democracia lo que explica en buena medida la inestabilidad geopolítica que experimenta nuestra vecindad. Vamos a seguir reivindicando una Unión Europea abierta que fomente el comercio y la cooperación entre países, vamos a auspiciar el entendimiento entre Occidente y el mundo árabe, vamos a aumentar nuestra cooperación al desarrollo y defender una política exterior feminista y promotora de derechos humanos, como hemos hecho desde el inicio de la legislatura. (Aplausos). Vamos a cumplir con la Agenda 2030, con nuestros compromisos climáticos y vamos a reforzar nuestro sistema multilateral, albergando, entre otras, una importante Cuarta Conferencia Internacional sobre Financiación para el Desarrollo en el año 2025. Lo vamos a hacer porque pensamos que esos son los instrumentos que van a permitir garantizar la estabilidad y la prosperidad en nuestra región y porque son esos los instrumentos que mejor encarnan la tolerancia, la solidaridad y el pacifismo del pueblo español.

Señorías, nosotros no solo defendemos España. Sabemos que el mundo en el que vivimos está absolutamente interconectado, por lo que todo lo que pasa en él nos afecta. Recordemos el COVID y la pandemia. Nosotros defendemos Europa y el orden internacional basado en los principios fundamentales de la Carta de Naciones Unidas, pues ese es el orden que ha dado a nuestros ciudadanos el mayor periodo de paz y prosperidad en los últimos 2000 años; por tanto, aprendamos de la historia. Señorías, la mejor forma de ganar las guerras es evitándolas y, por tanto, la paz es el horizonte en el que trabaja el Gobierno de España. (Aplausos).

Señorías, necesitamos seguir siendo un actor global y para eso debemos abordar el segundo reto que les anunciaba, que es reforzar nuestra competitividad económica. Europa, evidentemente, es mucho más fuerte de lo que pensamos. Somos el primer receptor de inversión extranjera directa del mundo, somos el mayor socio comercial para la mitad de los países del planeta, tenemos la población más formada, empresas punteras en multitud de sectores estratégicos y lideramos los rankings de sostenibilidad ambiental. De hecho, estamos siendo capaces de generar riqueza al tiempo que reducimos nuestras emisiones de gases de efecto invernadero, algo impensable hasta hace poco tiempo. Estos y otros datos demuestran que la Unión Europea mantiene una posición privilegiada a nivel global. Pero también es cierto que a lo largo de estos últimos veinte años Europa ha ido perdiendo competitividad frente a otras potencias. Las causas de esta pérdida son conocidas: un estancamiento de la inversión productiva, un menor gasto en I+D+i, un mercado interior poco integrado, una apuesta tardía por las tecnologías verdes y digitales, y una falta de financiación para nuestras empresas. El resultado de todo lo anterior ha sido un avance de la productividad insuficiente como para recortar distancias con nuestros principales competidores, también la escasez de grandes empresas en sectores de vanguardia y una dependencia excesiva —‌también lo vivimos durante la pandemia— del resto del mundo para acceder a bienes y servicios esenciales, como son las materias primas críticas, los semiconductores, los antibióticos o las baterías eléctricas, por mencionar algunos ejemplos. Ahora nos enfrentamos además a un proteccionismo creciente y subsidios chinos y también estadounidenses que lo que están haciendo es distorsionar el mercado global. Por tanto, cerrar estas vías de agua y reforzar nuestra competitividad es una de las mayores prioridades de la Unión Europea y también de todos los Estados miembros. Si algo demuestra la evidencia científica es que solo mejorando la eficiencia de nuestro modelo productivo y protegiendo nuestras cadenas de suministro lograremos competir en buenas condiciones en un entorno internacional tan incierto como el actual.

Durante la Presidencia española, la Unión adoptó medidas que han sido muy importantes en este sentido. Hemos acometido una reforma del mercado eléctrico esencial para impulsar las energías renovables, se han flexibilizado las ayudas de Estado para dar respuesta a los subsidios de otras potencias, se ha aprobado un reglamento pionero sobre la inteligencia artificial, se aprobó una ley de materias primas críticas que nos ayudará a reforzar el abastecimiento y también el reciclado de materias fundamentales para la industria, y una ley sobre industria de cero emisiones netas que nos va a permitir aumentar nuestra producción de tecnologías verdes. Al mismo tiempo, Europa ha puesto en marcha una gran iniciativa de inversión como el Global Gateway. Hemos ampliado nuestros lazos comerciales con casi un centenar de países, entre los que se encuentran Chile, Nueva Zelanda y Estados de África, del Caribe y del Pacífico, con el objetivo de consolidar y diversificar nuestras cadenas de suministro y aumentar nuestras exportaciones. Ahora se está trabajando en nuevas medidas, como son, por ejemplo, una reducción de las cargas administrativas, la mejora del clima de negocios, especialmente para las pequeñas y medianas empresas, o un gran plan europeo de formación y recualificación de trabajadores. También acabamos de acordar la creación de la plataforma STEP, que va a movilizar recursos adicionales para financiar tecnologías críticas. Hemos secundado la hoja de ruta del Eurogrupo para estimular la financiación privada a través de los mercados de capitales. Estamos negociando una estrategia de seguridad económica que nos va a permitir a hacer frente a los riesgos relacionados con las exportaciones, con las inversiones o con el desarrollo de nuevas tecnologías sin menoscabar nuestra apertura comercial.

Señorías, España afronta estos retos comunes al conjunto de los Estados miembros de la Unión desde una posición de fortaleza. En 2023 nuestro país creció cinco veces más que el conjunto de la Unión Europea y, de acuerdo con las proyecciones de todos los organismos internacionales, será el que más crezca en el año 2024 y en el año 2025 estará entre las cinco mayores economías, con una tasa que doblará el crecimiento medio de la Unión Europea. Además, no solamente estamos creciendo, sino que también estamos creando empleo, más empleo que nunca, por cierto, más de medio millón solo en el último año. Cuando llegamos a la Presidencia del Gobierno en 2018, España, señorías, contaba con 19 millones de afiliados a la Seguridad Social y hoy rozamos los 21 millones de afiliados, y sigue sumando. (Aplausos). Por tanto, nunca España ha tenido tanta gente empleada.

A diferencia de lo que ocurrió en otras ocasiones, este avance de la economía no se está quedando en los bolsillos de unos pocos; está ayudando a reducir la desigualdad y la pobreza y está creando oportunidades en territorios que hasta ahora no las tenían. Desde que gobernamos, señorías, España es el cuarto país de la Unión Europea donde más ha caído la desigualdad de rentas y los datos nos dicen que los municipios de tamaño medio están creando empleo y reteniendo población. Todo esto mientras conseguimos sanear nuestras cuentas públicas. España cerró el año 2023 con un déficit del 3,7 % del PIB, la mitad que Francia e Italia. Estas cifras no son fruto, evidentemente, ni del azar ni de la coyuntura; son el resultado de una política económica y social del Gobierno y del conjunto de la sociedad española. En ese sentido, yo creo que esto es un éxito de país, tanto de los empresarios como de los trabajadores como de las familias y de las instituciones públicas. Hoy podemos decir que no es solo en los sectores tradicionales, sino también en los sectores de futuro, como la informática, la consultoría, los servicios de la información o la investigación, donde más está creciendo la afiliación a la Seguridad Social. Podemos decir, además, que nuestras exportaciones de servicios empresariales y tecnológicos han crecido un 56 % desde que llegamos al Gobierno, que el 40 % de las empresas de más de 250 trabajadores ya han incorporado la inteligencia artificial a sus modelos de negocio o que son más de cincuenta mil las pequeñas y medianas empresas que ya usan el comercio electrónico para vender sus productos, muchas de ellas gracias a los fondos europeos impulsados por el Gobierno de España. Y también podemos decir que nuestra tasa de innovación aumentó drásticamente en el año 2023 hasta casi cerrar su brecha con la Unión Europea, como demuestra un informe reciente de CaixaBank, y que nuestra economía es más internacional que nunca, siendo los ingresos por exportaciones más del 40 % de nuestro producto interior bruto. No solo estamos vendiendo más, sino que hemos conseguido que bienes más sofisticados, como los productos químicos, los farmacológicos o los equipos de telecomunicaciones, ganen importancia en nuestra balanza por cuenta corriente, colocándonos en una muy buena posición para empezar a producir bienes cada vez más complejos que nos permitan diferenciarnos de nuestros competidores.

Hoy también podemos decir que la mejora y la modernización de nuestro capital humano es imparable. En los últimos años hemos multiplicado por dos, señorías, el número de alumnos matriculados en Formación Profesional Dual, hemos aumentado la tasa de jóvenes graduados en disciplinas STEM y hemos logrado que el 65 % de nuestra población adulta tenga habilidades digitales básicas, es decir, diez puntos por encima de la media de la Unión Europea. Y en el plano verde, podemos presumir de producir uno de cada seis kilovatios de energía solar que se generan en Europa, de que en nuestro país haya ya más de medio millón de empleados ligados a la transición ecológica, que hace años no existían, y de tener una de las energías más baratas de la Unión Europea, algo que nos está dando una ventaja competitiva e inmensa a nivel global. Como declaró recientemente el comisario europeo de Asuntos Económicos, Paolo Gentiloni, la economía española está en mejor forma que la del resto de la Unión Europea. Pero no solamente está funcionando mejor hoy, también se está transformando para funcionar mejor mañana. Así lo reconocen los grandes organismos internacionales, señorías, los mercados financieros y también los inversores extranjeros, que han elevado su apuesta por España y han invertido en estos últimos cinco años un 49 % más —‌repito, un 49 % más— de lo que se invertía antes de que llegáramos al Gobierno. Los empresarios españoles también se muestran optimistas con el futuro de sus negocios. Según una encuesta reciente de la CEOE, un 78 % de las empresas juzga su situación económica como buena y prácticamente la mitad consideran que mejorará el próximo año. Evidentemente, no todo es perfecto, la tarea no está terminada; al contrario, aún queda mucho por hacer. Aún tenemos que alcanzar el pleno empleo, cerrar las brechas de desigualdad, promover la participación femenina en la vida económica y empresarial del país, impulsar la ciencia y la innovación, recuperar el poder adquisitivo de la clase media y trabajadora de nuestro país que la inflación se llevó por delante, escalar nuestras empresas, mejorar el acceso a la vivienda —‌particularmente de las familias jóvenes y de los jóvenes— y lograr que las oportunidades lleguen a todos los ciudadanos y territorios.

Aún quedan, en consecuencia, muchas injusticias que corregir y nuevas cotas de bienestar que conquistar, sin duda alguna. Por eso, creo que es esencial, señorías, que afiancemos la orientación emprendida por parte del Gobierno de seis años a esta parte, que sigamos avanzando en la buena dirección de estos últimos años, digitalizando nuestro tejido productivo, apostando por las nuevas industrias, ampliando nuestros vínculos comerciales con el exterior, mejorando nuestro capital humano y simplificando aún más los trámites burocráticos para que nuestras empresas y los autónomos sientan que las administraciones públicas están ahí para ayudarles y no para obstaculizar sus negocios. Y debemos hacer todo esto sin dejar a nadie atrás, ayudando a que las pequeñas y medianas empresas, las startups y los trabajadores autónomos se modernicen y crezcan, a que los trabajadores y trabajadoras más vulnerables se formen y a que los sectores más expuestos al cambio climático y a la disrupción digital puedan adaptarse y seguir siendo competitivos, porque la prosperidad solo es justa cuanto es compartida. (Aplausos).

Señorías, estas son nuestras prioridades, este es nuestro proyecto, para esto gobernamos: para garantizar paz, seguridad y prosperidad a nuestros conciudadanos; para seguir modernizando la economía española; para generar riqueza, oportunidades y empleo para la gente; para redistribuir los frutos del crecimiento y para reducir las desigualdades. Sabemos cómo hacerlo. Tenemos un plan para lograrlo y unos resultados positivos que nos avalan y que nos animan a seguir este trabajo. Por mucho que, en fin, a algunos les duela e insistan en manipular los datos, en bloquear las instituciones y en hacer pronósticos catastrofistas, yo creo que España avanza en la buena dirección. Algunos quieren ocultar esta realidad, señorías, bajo el fango; quieren ocultar los buenos resultados del Gobierno y su ausencia, por cierto, de proyecto político bajo el ruido, la calumnia y la crispación. En fin, están usando las ya conocidas técnicas trumpistas y bolsonaristas, las de una internacional ultraderechista que trata de debilitar nuestra democracia e intoxicar el debate público, tal y como ocurre en otras muchas democracias del mundo. Yo reconozco que es difícil luchar contra ellas, pero los ciudadanos tienen mi compromiso de que lo vamos a hacer y deben saber, además, que al mismo tiempo vamos a seguir trabajando para resolver sus problemas y que España siga avanzando, porque, detrás de la cascada de fango que a menudo ven los ciudadanos en sus pantallas, hay y seguirá habiendo un Gobierno y un Estado trabajando (aplausos), con un proyecto claro y completo de país, con una economía que prospera, que se moderniza, un país que cada día tiene más peso y respeto en el escenario europeo e internacional. Naturalmente, me gustaría contar con una aritmética parlamentaria más holgada; me gustaría que el contexto internacional no fuera tan adverso; me gustaría que España tuviese una oposición menos tóxica, más constructiva, que aportara alguna propuesta de vez en cuando para elevar el debate público y mejorar el bienestar de nuestros ciudadanos. No es así y es una lástima, pero que nadie se lleve a engaño, ninguna de estas dificultades nos va a frenar. Tenemos más de tres años de legislatura por delante para continuar transformando España, para que haya más prosperidad, más empleos, más derechos, más peso internacional y más convivencia. Eso son nuestros objetivos y esos serán nuestros resultados.

Nada más y muchas gracias, señora presidenta. (Prolongados aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Socialista y de los miembros del Gobierno, puestos en pie).

Presidencia. Muchas gracias, señor presidente. A continuación, intervendrán los representantes de los diferentes grupos parlamentarios. Por el Grupo Parlamentario Popular en el Congreso, tiene la palabra don Alberto Núñez Feijóo por un tiempo de quince minutos. (Aplausos).

Alberto Núñez Feijóo

PPDiputado.Página 13Vídeo

Muchas gracias, señora presidenta. Señoría, debe reconocerse que es usted coherente en algo; no se sorprenda, en algo sí que lo es. Su política internacional es exactamente igual a su política nacional, bandazo tras bandazo, completamente dependiente de quien no debería, está lleno de sospechas y cada vez es más difícil fiarse de usted. Acabamos de verlo. Eso sí, le reconozco que disimula con cierta apariencia, también lo hemos visto. Al escucharle, por momentos parecía estar asistiendo a la reencarnación de Gandhi. (Risas). Gandhi fue coherente; usted ha pasado de proponer la eliminación del Ministerio de Defensa a ser el presidente que más quiere gastar en armamento. Gandhi fue coherente; usted da una lección de macroeconomía y no es capaz de aprobar las cuentas anuales de España. (Aplausos). Señorías, le conocemos demasiado y sabemos lo que esconde. Lo que esconde es el criterio de España respecto a los conflictos bélicos, básicamente porque su Gobierno no tiene una postura única. Lo que esconde es por qué se cambió el criterio respecto al Sáhara Occidental y arruinó la relación bilateral con Argelia. Lo que esconde es por qué no habla del régimen de Venezuela. (Rumores). Y lo que no puede esconder es por qué una organización terrorista como Hamás o los hutíes del mar Rojo le han dado las gracias al presidente del Gobierno de España. (Un señor diputado: ¡Qué vergüenza!). Eso es lamentable (aplausos), lo hemos visto todos y lo normal es que tenga usted interés en redimirse en el mundo. En definitiva, lo que hemos visto hoy aquí es lo de siempre, un presidente que actúa en la sombra y que, al verse acorralado, pretende distraer, que por descontado no explica nada —‌a Marruecos le ha dedicado una línea— y que hace lo que puede, es decir, nada. Aun así, cumpliré con mi deber de trasladar la opinión del grupo mayoritario. Eso sí, le pedimos cuatro cosas. La primera, deje de utilizar la política exterior como cortafuegos de sus problemas internos. (Aplausos). Sabemos que está desesperado, que quiere ganar tiempo para salir del laberinto. Olvídelo, ni la amnistía —‌ahora ya hasta censuran ustedes a la mayoría de los fiscales de España— ni la corrupción ni el chantaje de sus socios ni el referéndum ni el empobrecimiento de los españoles, no vamos a obviar nada. Además, dese cuenta. ¿De verdad cree que alguien como usted, que practica la política más frágil y destructiva de la historia democrática española, está en condiciones de ofrecerse como garantía internacional de algo? Un mundo mejor no es posible con una España peor, que es lo que usted está dejando. Habla del radicalismo, pero les ha dado poder a todos los radicales que existen en España. Proclama el europeísmo, pero va usted contra los pilares del Tratado de la Unión, que son el Estado de derecho. Y la más insoportable de las hipocresías, ¿cómo puede venir aquí a dar lecciones de condena de la violencia habiendo convertido a Bildu en un pilar esencial de su Gobierno (aplausos.—Un señor diputado: ¡Muy bien!), sabiendo de dónde vienen, como dice el portavoz de su grupo. Por cierto, ¿sabe que las próximas elecciones en Euskadi seguirán marcadas por la ausencia de centenares de miles de vascos que se fueron huyendo de la violencia? ¿No? ¿Le merece eso alguna condena? ¿Ya no le parece necesaria? A mí, sí. (Aplausos). Segunda petición, señorías. En el actual contexto mundial, y en concreto en el de Europa, es hora de que abandone la frivolidad a que nos tiene acostumbrados y vuelva al mínimo exigible. Informar al líder de la oposición de manera regular de los movimientos y la política exterior del país lo han hecho todos los presidentes del Gobierno en España, salvo usted. Pretende que me entere de la política exterior por los periódicos, no consulta con la oposición ni con el Congreso ni con nadie, entra y sale del Consejo Europeo o de las Naciones Unidas según le dé la gana, y encima viene aquí con propuestas y exigencias. Claro, que a quien ve razonable controlar a su antojo el CIS, el INE, la Fiscalía, el Constitucional, el Tribunal de Cuentas, el Consejo de Estado, Radiotelevisión Española y EFE, todo, eso también le parece lógico, pero qué va, es exactamente lo contrario de lo que hacen los grandes líderes mundiales. Por eso usted no lo es, señor Sánchez, ni jamás pasará a la historia como uno de ellos. (Aplausos).

La tercera petición es que haga el favor de no escoger entre las atrocidades de nuestro mundo. Entre víctimas inocentes no se hacen distinciones de ninguna clase. Las hay en Gaza, por supuesto, y en Israel; hay personas sufriendo en Ucrania y en Rusia y en Venezuela las hay también. Las hay en muchos lugares, las ha habido en España hasta hace no muchos años. Yo las tengo a todas presentes. ¿Y usted? ¿Y sus socios? (Aplausos). Ya se lo digo yo, depende; depende de lo que le interese a su Presidencia, es decir, depende de lo que diga el señor Puigdemont. En marzo de 2024 ordenó a sus eurodiputados que votasen en contra de investigar las posibles injerencias rusas. También depende de lo que ordene Marruecos. El 19 de enero de 2023 votó en el Parlamento Europeo en contra de condenar los ataques a la libertad de prensa en ese país. Y, por supuesto, depende de lo que presione Maduro. Aquí hace escasas semanas ni se atrevió a condenar las prácticas del régimen; sí lo hicieron los primeros mandatarios de Chile, de Colombia y, por supuesto, de Brasil. Señoría, esto es lo que hay y, lamentablemente, le pido que deje de sacrificar los intereses de España por los asuntos personales que mantiene clasificados.

Señor Sánchez, es mi obligación decirle que resulta verdaderamente preocupante pensar que pudo haber cambiado la política con Marruecos por lo que tiene en sus móviles (aplausos) y que protege usted a Maduro por lo que su vicepresidenta trajo en las maletas a Barajas. (Muestra un documento). Por cierto, cuánto se echa de menos un posicionamiento del Gobierno de España en defensa de la oposición venezolana y de su líder, María Corina Machado (aplausos), y de todos los venezolanos, que no solamente quieren votar, quieren elegir libremente. Señoría, qué valiente es usted con los dictadores muertos y qué sumiso es con los vivos (aplausos.—Varios señores diputados: ¡Muy bien!), sobre todo cuando parece ser que comparten negocios sin explicar.

Le dije que le iba a pedir cuatro cosas, y esta es la última: abandone, si es posible, la soberbia (rumores) de creer que es una sola persona, incluso aunque esa persona sea usted, quien puede arreglar en un mes un conflicto de ochenta años. En Oriente Medio compartimos desde el año 2014, como mínimo, la solución de los dos Estados, es decir, sigue vigente la posición que pactamos en este hemiciclo hace una década, porque yo no abandono los grandes consensos en España. (Aplausos). Si algo ha cambiado en este tiempo es que en los escaños azules de sus ministros se sientan personas comprensibles con el vil ataque de la organización terrorista Hamás. (Aplausos). Por lo demás, insisto, lo más urgente es el alto el fuego, la liberación de rehenes, la ayuda humanitaria y evitar una escalada. Por tanto, apoyamos la solución de los dos Estados. Y añado: el cómo y el cuándo es clave para contribuir a una solución permanente. El reconocimiento debe ser realizado como resultado de un proceso negociador y, a mi juicio, tiene que contar con suficiente masa crítica de más países con peso. Mientras no resuelva todo esto, y creo que no sabe cómo hacerlo, solo le pido que sea responsable y guarde la brocha gorda, que aquí el protagonista no es usted, sino los inocentes de uno y otro lado, señor Sánchez. (Aplausos). Esos son los verdaderos protagonistas, no usted.

Sobre Ucrania tampoco hay novedades en la posición de mi partido, sigue teniendo en mí más apoyo que en sus socios de Gobierno y en sus socios parlamentarios. (Un señor diputado: ¡Muy bien!). Lo que sí le propongo son dos cosas. Hable claro a los españoles. ¿Cuál es el apoyo actual y previsto en la guerra y cómo va a actualizar el presupuesto de defensa militar para los próximos años? ¿Va a reconocer el papel de las Fuerzas Armadas con una mejora de sus condiciones salariales? Hable claro también sobre los riesgos a los que nos enfrentamos. Sé que usted le pidió al presidente polaco —‌lo digo porque él lo ha contado— que utilizásemos eufemismos, pero es que hay una guerra, con todas las letras, en la que nos jugamos mucho. Algunos de sus socios seguramente frivolicen con esto, pero debe aclarar qué horizonte vislumbra en el momento más inseguro e inestable desde la Segunda Guerra Mundial, como aparentemente usted ha querido trasladar en la Cámara.

En segundo lugar, le pido una reflexión geopolítica que ya no se puede aplazar más. Desde que comenzó la invasión de Ucrania, la Unión Europea ha disminuido un 84 % las importaciones de gas y España las ha incrementado en un 78 % en el mismo periodo. Mientras a Ucrania solo ha llegado de España 1 de cada 5 euros prometidos, el apoyo financiero a Rusia se ha triplicado. (Un señor diputado: ¡Qué barbaridad!). Tome medidas ya para que esto no siga ocurriendo. España no puede ser fuente de financiación para que Putin siga oprimiendo al pueblo ucraniano. (Aplausos).

Tenemos, señorías, más de un problema en política exterior, de la cual usted, como siempre, no ha hablado, y querría terminar refiriéndome al menos a dos temas importantes desde la perspectiva europea y española. Señoría, supongo que en los consejos hablan ustedes de agricultura. Ningún anuncio de última hora concretado en nada soluciona cinco años de Gobierno ignorando las reivindicaciones del campo —‌ha vuelto usted a ignorarlas—, que reclama ser escuchado y que está consiguiendo con mucho esfuerzo que Europa tome nota. (Aplausos). Así lo ha hecho el Partido Popular Europeo y es mi compromiso personal que las reivindicaciones se hayan recogido en nuestro programa electoral. Algunas de esas medidas, por cierto, han sido aprobadas en el Congreso de los Diputados y usted desobedece al Congreso de los Diputados. ¿Bajadas de impuestos y bonificación del gasóleo? Su Gobierno dice que no. ¿Indemnización de los productos españoles damnificados en territorio francés? Su Gobierno desoye al Congreso. ¿PERTE específico del sector alimentario? Su Gobierno desoye al Congreso. ¿Revertir las exigencias que España impone a sus agricultores por encima del resto de la Unión Europea? El Gobierno desoye al Congreso. Déjese de anuncios y cumpla el mandato de este Congreso (aplausos), que, por cierto, ayer le ha instado a hacer una rebaja del impuesto sobre la renta de las personas físicas, señoría. (Aplausos). Lo hemos aprobado en el Congreso de los Diputados, aunque ya sé que a usted no le vincula lo que se aprueba en el Congreso de los Diputados. Lo que necesitan nuestros agricultores es que se les defienda cuando se les insulta en el extranjero y que se les ayude a competir en lugar de atarles las manos a la espalda.

Sobre el Estado de derecho, en nuestro país hay una cosa clara: nada —‌digo nada— de lo que está haciendo este Gobierno es un elemento estabilizador de Europa. Un Gobierno sin presupuestos, sin capacidad de ejecutar los fondos europeos, líderes en desempleo en toda la Unión, más pobres que antes, dejando solas a las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado y con una crisis institucional sin precedentes. Señor Sánchez, el independentismo se está riendo de España y usted se lo está consintiendo. Les regala indultos, amnistías, tratos preferentes y le responden con desafíos. Somos una de las pocas naciones del mundo en la que se están discutiendo retrocesos en la igualdad de derechos de los ciudadanos, atacando la separación de poderes todos los días y permitiendo que quienes están contra España se rían de todos. ¿De qué cree que puede presumir exactamente? No tiene nada de qué presumir, porque la poca fuerza que pudiese tener ante sus socios la ha ido perdiendo a medida que la corrupción gana terreno en su Gobierno, en su partido y en su entorno. Por eso está haciendo lo que hacen siempre los gobiernos cuando están desesperados: listas negras de periodistas (risas), control férreo de lo que sea posible y dinero público el que haga falta para que cale la propaganda. (Aplausos). Su escala de prioridades es fácil de resumir: entre el programa que quieren llevar a las noches de Televisión Española y los pinganillos que han traído a este Parlamento se financiaba la ley ELA y sobraba dinero. (Aplausos.— La señora Montesinos de Miguel: ¡Muy bien!).

Sobrevive usted a trancas y barrancas, señor Sánchez. Los dos sabemos que no le está yendo bien y por eso va a estar poco por España en las próximas semanas y meses. Es lo que tiene contar con una mayoría para estar en el Gobierno, pero no poder gobernar. Una cosa sí le digo. Por mucho que se esconda y se aleje, usted ha perdido el control y por eso no va a salir victorioso. Lo peor y lo más lamentable es que quienes perdemos de verdad somos todos los españoles.

Nada más. Muchas gracias. (Prolongados aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso, puestos en pie).

Presidencia. Muchas gracias, señor Feijóo. Por el Grupo Parlamentario VOX, tiene la palabra el señor Abascal Conde, también por un tiempo de quince minutos. (Aplausos).

Santiago Abascal Conde

VoxDiputado.Página 15Vídeo

Muchas gracias, señora presidenta. Señorías, muy buenos días. El señor Sánchez no tiene ninguna credibilidad, pero tiene toda la verborrea posible, así que con mucho desinterés le hemos escuchado hablar de los temas tratados en el Consejo Europeo y de las relaciones con Marruecos, con mucho desinterés y sin creernos ni una sola palabra. Y digo yo, ¿no habría sido más fácil que fuese Marruecos al Consejo Europeo en lugar de Sánchez, ya que la política exterior de España se dicta desde allí, se le ordena desde allí al señor Sánchez? ¿O acaso alguien cree que Sánchez puede defender cualquier postura internacional sin el visto bueno de Marruecos? En esta Cámara puedo asegurar que no lo cree nadie. Eso no lo cree ni Patxi, y puedo probarlo. (Aplausos). Puedo probarlo, señorías, porque es una evidencia que los aliados más radicales del Gobierno de Sánchez, los que le imponen la política nacional, ni siquiera se han atrevido a discutirle seriamente el cambio de postura sobre el Sáhara. ¿Cómo es posible que los separatistas y los comunistas, tan amigos ellos del pueblo saharaui, no le hayan exigido una rectificación inmediata, una explicación, o le hayan retirado su apoyo? Parece extraño, porque ellos han conseguido —‌y consiguen— todo lo que desean de este Gobierno —‌todo lo que desean— gracias a la debilidad de Sánchez: sillones, competencias y hasta indultos, cambios del Código Penal y amnistías para ellos mismos. Es decir, todo lo que Sánchez decía que no iba a darles ha terminado por dárselo. ¿Cómo es posible entonces que sus socios no se hayan acordado nunca de sus amigos saharauis más que con alguna intervención de compromiso en esta tribuna cuando durante décadas han exhibido aquí todas las reclamaciones y banderas del pueblo saharaui? ¿Cómo es posible que de todas sus reivindicaciones justamente se hayan olvidado de eso? Es muy sencillo, porque saben, igual que lo sé yo y lo saben los representantes de mi grupo, que esas cosas Sánchez no las decide. Saben que Sánchez no puede darles lo que no tiene y hace tiempo que Sánchez no tiene más remedio que obedecer las políticas que le dictan los que tienen poder sobre él. (Aplausos). Solo así se explica la sumisión de Sánchez a Marruecos y el silencio de los cómplices de Sánchez para esta investidura. Si alguien está convencido de que esto no es verdad, que suba aquí y que lo explique y que encuentre otra explicación, aunque saben que no la hay.

Pero más allá de esta indigna y preocupante realidad, lo cierto es que en el Consejo Europeo se han tratado temas muy importantes, y ojalá alguien pudiera estar allí para defender los intereses de España y de los españoles y no sus intereses personales. En vez de eso, acude a los consejos europeos un presidente débil, un presidente sometido, un presidente del que se ríen sus socios y un presidente que está en un proceso de huida hacia delante peligrosísimo para los españoles y para la convivencia. Es más, creo que no me equivoco si afirmo en esta tribuna que los daños más grandes de Sánchez son los que están todavía por llegar y los que afectarán a España. (Aplausos). Y afirmar esto del presidente del Gobierno que ha destruido la separación de poderes, que ha encerrado inconstitucionalmente a los españoles, que ha destruido la igualdad de los españoles ante la ley, que ha puesto a las mujeres españolas en peligro, significa que debemos prepararnos para lo peor. No es retórica para usar en esta tribuna, lo creo firmemente. Lo creo porque el señor Sánchez se siente acorralado por la corrupción que vamos conociendo y por la corrupción que ya hemos vivido en esta Cámara, la que ha hecho a la vista de todos, comprando votos para su investidura en esta Cámara a cambio de favores criminales. Lo creo al ver que, acorralado por la corrupción, ha vuelto —c‌ erca de unas citas electorales, otra vez— el Sánchez necrófilo, pero esta vez en unos extremos que a cualquier persona decente creo que le deben producir náuseas. Y cuando vemos a ese Sánchez que ya no disimula su rencor, su odio y su rabia, sabemos que es capaz de todo.

Por eso, el señor Sánchez —‌y me produce repulsión incluso relatarlo— se ha hecho vídeos y fotos con restos humanos, con tibias, con cráneos, con huesos de las víctimas del Partido Socialista en el siglo pasado (aplausos), de las víctimas provocadas por el Partido Socialista en el siglo pasado. El señor Sánchez ha asaltado una cripta, a la que no podían ni acceder los familiares de las víctimas, para posar como hacen solo los salvajes y los bárbaros (rumores) con los restos de sus víctimas. (Aplausos). Indígnense lo que les dé la gana, pero es lo que sienten muchos españoles al ver en las pantallas una foto tan infame como la del presidente del Gobierno. ¡Cuál será su miedo y su desesperación como para ofrecer ese espectáculo macabro! Y se ha atrevido a subir a esta tribuna hace unos minutos para hablar de los que intoxican el debate público y para hablar de los que llenan de fango las pantallas de los españoles. Y se saca fotografías con los restos mortales de españoles muertos en una contienda civil fratricida, a los que no ha mostrado ningún respeto para exhibirlos en las pantallas y a los ojos de todos. (Aplausos). ¿Qué sentirá al sacarse fotos con esos cráneos, con esos restos humanos, convocando allí a los periodistas? ¿Alegría por una proeza patética, autosatisfacción o quizá algún extraño y diagnosticado placer? Por supuesto, aparte de los placeres íntimos que eso pueda proporcionarle —‌que yo no lo comprendo—, esas fotografías tienen una intencionalidad política, y eso lo más grave de todo porque eso es lo más amenazante para la sociedad española, para su convivencia, para la concordia y para la libertad y el derecho de los españoles a acercarse al pasado histórico como les venga en gana, y eso es lo que el Gobierno no quiere permitir. (Aplausos).

Sánchez quiere pisotear la reconciliación entre los españoles, lo sabemos hace mucho tiempo, quiere sembrar cizaña y, si le es posible, parece que hasta la violencia, rescatando los viejos odios entre españoles. Quiere pisotear la memoria de todas las víctimas de un enfrentamiento entre hermanos, de todas: de las del bando nacional, posando con sus cráneos como si fueran trofeos hace una semana, y de las del bando republicano, utilizándolas de manera perversa para remover el odio. Y eso lo hacen los que dicen que no hay que utilizar a las víctimas nunca, a las víctimas de las agresiones sexuales, a las víctimas del terrorismo; sean cuales sean las víctimas, no hay que utilizarlas. Eso sí, el presidente del Gobierno va a sacarse fotos con los muertos de la Guerra Civil en una falta de respeto insoportable a los muertos que nos aleja de cualquier signo de civilización y nos acerca a la barbarie. (Aplausos). Y todo porque cree que es una manera muy astuta de ocultar sus corrupciones y su debilidad. Todo porque cada día que pasa se ve más cerca de sentarse en el banquillo. Todo porque los españoles ya van conociendo que, además de la corrupción política que le ha permitido conseguir ese escaño azul, también es el capo de la corrupción económica que se llevó a cabo en el peor momento de los españoles. Todo, hasta posar con calaveras de personas muertas para que no se hable de cómo en España se reparten los contratos y las subvenciones. (Aplausos). Cualquier cosa, hasta posar con calaveras de personas muertas, para evitar que se hable de que las empresas que reciben un correo de la mujer del presidente del Gobierno facturan más en España. Todo, lo más ruin, lo más infame, lo más deleznable y lo más indigno, hasta posar con calaveras (rumores) para evitar que se hable de que, cuando los españoles estaban sufriendo, algunos se han llevado millones, como buitres en mitad de una pandemia. (Aplausos).

Pero no hay calavera ni muerto de hace un siglo que tape las vergüenzas de este Gobierno: Tito Berni, Koldo, Víctor Aldama, comisiones por mascarillas inservibles, las maletas de Delcy, cartas de recomendación… Ya he dicho muchas veces, hoy lo he vuelto a hacer, que Sánchez no gobierna, pero lo que no sabemos es cuántas tramas dirige y cuántas pruebas había de ello en ese teléfono que le hackearon. Creo que más temprano que tarde acabaremos sabiéndolo y, por eso, pienso, de verdad, que lo peor de Sánchez está por llegar. No sabemos cuál será su siguiente vileza, que trata de ocultar con su verborrea habitual hoy en esta comparecencia, pero sí sabemos que seguirá atacando nuestra industria y a nuestro campo, sometiéndolo a una ruinosa y criminal Agenda 2030, que es una sentencia de muerte para los agricultores, para los ganaderos españoles y para los trabajadores industriales. Y sabemos que va a seguir promocionando la inmigración ilegal a costa de batir el récord de violaciones en España y los ataques a mujeres en las calles, que crecen día a día con su Gobierno como no lo habían hecho nunca.

En esto, por desgracia, ha contado con la colaboración de toda la Cámara, de toda la Cámara, salvo VOX, votando ayer a favor de la regularización masiva de 500 000 personas, sí, que entraron ilegalmente en nuestro país. (Aplausos). Y lanzando un mensaje terrible al mundo, y es que aquí puede venir el que quiera y no hace falta respetar las leyes. Un mensaje terrible que es el que lanzan siempre y es el de, en este caso, la amnistía para los que entran ilegalmente en España, igual que ofrecen la amnistía a sus cómplices de investidura, siempre a los de su ideología. Eso sí, ¿el peso de la ley para quién es? Todo el peso de la ley para los españoles honrados y para los inmigrantes legales, los que llegan aquí llamando a la puerta, cumpliendo con las normas y respetando nuestras leyes e integrándose entre nosotros. (Aplausos). ¿Para cuándo la defensa de las fronteras que quiere la inmensa mayoría de los españoles? ¿Para cuándo la persecución de las mafias del tráfico de personas que siguen recibiendo subvenciones públicas? ¿Para cuándo la expulsión de los ilegales, especialmente los que cometen delitos? ¿Y para cuándo la ayuda social, en primer lugar, a los españoles necesitados de los que este Gobierno y toda esta Cámara han vuelto a olvidarse en el día de ayer? (Aplausos).

Sigue sin importarles el problema, a pesar de que el Departamento de Seguridad Nacional ya ha dicho que la inmigración es la tercera amenaza para la sociedad española. Vinimos al Congreso a presentar iniciativas para que el Gobierno reconociera la inmigración ilegal como una amenaza y todos en esta Cámara se opusieron. Ahora es el Departamento de Seguridad Nacional el que la sitúa como tercera amenaza, pero desde su Falcon de marfil eso no le afecta al presidente del Gobierno, porque es cosa de los españoles humildes, que no le preocupan absolutamente nada. (Aplausos). ¿Y qué trae ese tipo de inmigración ilegal? Pues lo sabemos: trae muertes en el Mediterráneo para personas engañadas por las mafias, trae inseguridad en nuestras calles, trae degradación de los servicios sociales y de la asistencia sanitaria y trae también —y‌ lo sabemos porque ha ocurrido a través de esa inmigración ilegal— amenaza yihadista, la que hoy sirve para que estén en vilo muchos españoles y muchos europeos que acuden a celebraciones deportivas importantísimas que han sido amenazadas por el Estado islámico, que ya tiene a sus lobos solitarios entre nosotros, gracias, precisamente, a los que han abierto de par en par nuestras fronteras, es decir, ustedes. (Aplausos).

¿Cuál será la siguiente vileza del Gobierno? No lo sabemos. ¿Encarcelará a la oposición, como Maduro? Parece una burrada, pero quien ha puesto en libertad a los políticos que han cometido los peores crímenes para mantenerse en el poder está muy cerca de intentar quitar la libertad a los políticos que le molestan para mantenerse en el poder. (Aplausos). ¿Va a dinamitar la cruz del Valle como un caudillo talibán? ¿Va a impulsar un referéndum para promocionar y provocar la guerra en Cataluña? Ha dicho tres veces que no. Bueno, dicen que no a todo y, luego, es exactamente lo que hacen. Y si lo dicen tres veces, más motivos para sospechar, porque al presidente del Gobierno le gusta mucho repetir las cosas que dice que no va a hacer, y ya sabemos que son justo las que va a hacer. Lo hemos visto estos días en la campaña vasca. Delante del presidente del Gobierno, su candidato ha dicho tres veces que no iban a gobernar con Bildu. Y lo ha tenido que decir tres veces ―debe de ser un consejo de los asesores de imagen del Partido Socialista a todos sus candidatos―, pero nosotros ya sabemos que cuando lo dicen tres veces es justo porque van a hacer lo contrario. De todas formas, ¿por qué no pactan con Bildu? Si Bildu no es ETA, no entendemos por qué tienen ustedes problemas en pactar con ellos. ¿Qué va a hacer? ¿Van a conseguir que desaparezcan los testaferros y los testigos de la corrupción? ¿Cuál será la próxima vileza de este Gobierno para evitar la acción de la justicia? Lo dicho, nosotros esperamos absolutamente cualquier cosa de este Gobierno. Ya hemos visto que están dispuestos hasta a posar con españoles muertos sin mostrar ningún tipo de respeto, en una actitud que no voy a calificar. ¡Si yo creo que hasta a ustedes les da vergüenza! ¡Si yo creo que hasta a ustedes les da vergüenza esa foto! (Aplausos).

Señor Feijóo, ¿con el de las calaveras va a repartirse usted el Gobierno de los jueces? (Prolongados aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).

Presidencia. Muchas gracias, señor Abascal. Por el Grupo Parlamentario Plurinacional SUMAR, tiene la palabra el señor Errejón Galván, también por un tiempo de quince minutos.

Íñigo Errejón Galván

Grupo SumarDiputado.Página 18Vídeo

Buenos días, señorías. Presidenta, señor presidente, voy a hacer una cosa que no se hace mucho en esta Cámara: me voy a referir a los temas de los que estamos discutiendo, pero antes, una salvedad. ¡Cómo ha escocido, eh, señor Abascal! ¡Cómo ha escocido! Hace falta ser fascista o mala persona, si es que hay alguna diferencia, para que a alguien le moleste que los familiares de víctimas enterradas en el mausoleo de un dictador puedan dar sepultura a sus seres queridos. (Aplausos). Hace falta ser fascista o mala persona, si es que hay alguna diferencia entre las dos cuestiones. (Aplausos). Respecto a Ucrania, en primer lugar, nosotros, tras la invasión rusa, sostuvimos que Ucrania tiene derecho a defenderse y a recibir ayuda, pero sostenemos que esta ayuda tiene que estar presidida por un objetivo político que no puede decidir la industria militar. Para nosotros, ese objetivo es el de encontrar vías diplomáticas para una salida negociada que permita la paz y la estabilidad en Ucrania. Una salida que evite que la guerra se enquiste, que ponga todos los medios para que la guerra no se extienda en el tiempo ni en el espacio. Para ello, es necesaria una estrategia europea de defensa autónoma y coordinada que no le siga subcontratando la seguridad a Estados Unidos y a la OTAN. Europa tiene que ser fuerza motriz de la construcción de un sistema de seguridad internacional bajo el mandato de Naciones Unidas, cuyo Consejo de Seguridad debe ser reformado eliminando el sistema de vetos. El camino, en cualquier caso, no es la escalada belicista y militarista que hoy recorre Europa. Cuando comienzan a sonar las trompetas de guerra, ya lo sabemos históricamente, es muy fácil dejarse llevar por un supuesto realismo que siempre envía a morir a otros. Pero un gobierno de izquierdas y demócrata como el nuestro tiene la obligación de mantener la responsabilidad histórica, ser prudente y liderar un plan de paz para la desescalada del conflicto. (Aplausos). El camino hacia la guerra muchas veces se ha pavimentado en Europa de escaladas de quienes decían no querer el choque, pero no paraban de dar pasos hacia el choque. Y en este continente deberíamos haber aprendido ya que las guerras siempre se deciden por arriba y siempre se sangran por abajo, que no traen más que barbarie en los campos de batalla y miseria y autoritarismo en todas las partes implicadas. Cuando la guerra entra por la puerta, lo primero en salir por la ventana es la democracia. Porque la guerra es, siempre, en todo momento y lugar, el terreno ideológico de los reaccionarios, que les excita, que la desean y que la preparan. Lo vamos a decir claro: en la situación actual, cuando muchas familias atraviesan dificultades, no creemos que la prioridad del Gobierno de España, con unos presupuestos prorrogados, sea sumarse a la insensata carrera armamentística y subir el gasto militar al 2 %. (Aplausos). Creemos que ese compromiso tiene que ser suspendido para que primen las necesidades sociales del pueblo español. En SUMAR consideramos que la mayoría trabajadora española no debe hacer ningún sacrificio para engordar la industria militar ni la economía de guerra. Ahí no nos van a encontrar. En todo caso, la movilización prebélica y la coordinación del gasto público en Defensa son una magnífica aunque trágica elección política. Tras la Segunda Guerra Mundial, los pueblos de Europa entendieron que, si había sido posible toda esa movilización de recursos para la guerra, también podría serlo para un contrato social que garantizara la seguridad y el bienestar de los trabajadores. De esa lección, del miedo de los ricos a la revolución y de la fuerza del antifascismo, nació el Estado del bienestar. Hoy tenemos ante nosotras desafíos civilizatorios inmensos. Por una parte, la crisis climática amenaza las bases físicas de la posibilidad de la vida en el planeta. Y, por otra, la desigualdad y la precarización generalizada han roto nuestras sociedades, infectándolas de desconfianza y amenazando la eficacia económica y la convivencia democrática. La transición ecológica es una palanca de dimensiones históricas para afrontar las dos cosas: para adaptar nuestras economías a los límites biofísicos del planeta y para producir una prosperidad compartida haciendo justicia social y generando cientos de miles de buenos empleos verdes y una vida mejor, más libre de la tiranía de las fuerzas caprichosas del capital financiero.

Por tanto, hoy, ante los pueblos de Europa la pregunta es nítida: si los Estados pueden coordinarse y movilizar miles de millones para la guerra, ¿cómo no lo van a poder hacer para garantizar una vida digna y para hacer frente a la crisis climática? (Aplausos). Queremos que España sea vanguardia y que lidere la posición europea. Por ello, le solicitamos formalmente un pleno extraordinario sobre la estrategia del Gobierno en la estrategia contra el cambio climático.

Señor presidente, nadie permanece igual si asiste a un genocidio televisado sin mover un dedo. La guerra también envilece a los pueblos que hacen de testigos. El pasado domingo se cumplían seis meses del inicio de la guerra de Israel contra Gaza. Seis meses que dejan un balance de 33 000 asesinados, de los cuales al menos 14 000 son niños y niñas. En seis meses, más niños asesinados que en cuatro años en todas las guerras del mundo. El señor Feijóo, cuando se ha subido a la tribuna, ha dicho una mentira que es grave. No es nuevo, pero hay que destacarlo. Ha dicho que en el Gobierno de coalición hay miembros que no condenan el terrorismo. Lo peor de las mentiras es cuando uno las dice a sabiendas. Señor Feijóo, a menudo, la derecha de nuestro país, para no condenar la barbarie que está sucediendo en Gaza, nos habla de los atentados de Hamás. Ustedes saben perfectamente que nosotros repudiamos esos 1200 asesinados. Y ahora les devuelvo la pregunta: ¿Condenan ustedes los 33 000 asesinatos, 14 000 de ellos de niños, en Gaza? (Aplausos). Yo lo digo aquí muy claro. Usted ha dicho que nosotros no lo condenamos. Nosotros repudiamos los 1200 asesinatos de Hamás, ¿y ustedes los 33 000 asesinatos, 14 000 de ellos de niños en Gaza? ¿Los condenan, sí o no? O díganos si no cuál es la ratio, porque la ratio ahora mismo está saliendo a 30 palestinos por cada israelí asesinado. ¿Qué ratio le parece a usted razonable? ¿Cuándo le dirían ustedes al Gobierno ultraderechista de Netanyahu que tiene que parar? (Aplausos). Hoy vale 1/30. ¿Qué hace falta, 1/50? ¿1/100? ¿1/150? O bien, díganos —‌lo acaba de decir su líder en Cataluña— que Israel lo que está haciendo es defender los valores occidentales cuando asesina 33 000 personas. Díganos: para ustedes, ¿dónde está el límite?, ¿cuándo le van a decir a Israel que es el momento de parar, que basta ya de tanta masacre?

Miren, hay que llamar a las cosas por su nombre. En Gaza, lo que está ocurriendo es un genocidio, y frente a este genocidio hace falta un embargo total de armas, de compra y de venta de armas; hace falta romper las relaciones comerciales; hace falta sentar a los responsables ante la Corte Penal Internacional, y hace falta el reconocimiento urgente del Estado palestino, y lo queremos, señor presidente, en sede parlamentaria. No nos lo queremos encontrar en el mitin de un partido, lo queremos aquí, en sede parlamentaria, porque es un acuerdo de la coalición de Gobierno. (Aplausos). Un gobierno como el nuestro tiene que convertirse en abanderado de un internacionalismo de paz y de respeto a los pueblos. Lo que vale para Ucrania, tiene que valer para Palestina y lo que vale para Palestina, aunque en esto no estemos de acuerdo, vale para el Sáhara (aplausos), en la exigencia del cumplimiento de los compromisos históricos de España, de las resoluciones de Naciones Unidas y del reconocimiento del pueblo saharaui a la libre autodeterminación; porque no dudamos con Palestina, nosotras y nosotros tampoco dudamos con el Sáhara. (Aplausos).

Señor presidente, como usted mismo ha señalado, España tiene una inmensa responsabilidad en Europa, porque nos hemos quedado como uno de los gobiernos situados más a la izquierda en la geografía política de un continente que está sumido en una ola reaccionaria, que va rindiendo, poco a poco, las democracias a la gestión de lo que ya se ha decidido fuera por las oligarquías económicas; una ola reaccionaria que se nutre de frustración, desorientación y resentimiento. Por eso, España tiene que hacer de faro en Europa, y lo tiene que hacer avanzando. En España, el Gobierno de coalición progresista, nuestro Gobierno, se salvó en condiciones muy difíciles y, digámoslo claramente, se salvó por los pelos.

Una gran movilización democrática, en clave fundamentalmente defensiva, particularmente de las mujeres, de las personas LGTBI, de los pueblos de las naciones sin Estado y de los elementos más progresistas de nuestro país alteró el guion escrito y salvó, in extremis, a España de un Gobierno de la derecha con la extrema derecha. Fue una movilización electoral que principalmente ganó tiempo, pero que ha ido consolidando una formación político-cultural heterogénea, que nosotros llamamos el pueblo de la coalición, que acompaña y sostiene los cambios que benefician a toda la ciudadanía para la que gobernamos. El pueblo de la coalición es, desde luego, más que la suma de dos partidos. Entiende que nos hemos encontrado, ustedes y nosotros, a mitad de camino. Ustedes, seguramente, más lejos de lo que les hubiera gustado ir, si hubieran podido ir solos; y, nosotros, ciertamente, menos lejos de lo que soñamos y de aquello a lo que aspiramos, pero haciéndonos cargo de la correlación de fuerzas hoy realmente existente.

La coalición así ha hecho carne en sectores amplios que, por encima de las diferencias, sostienen este Gobierno y, aunque todavía a la defensiva, saben que es imperioso nutrir moral y políticamente a la amplia ciudadanía para dejar la posición defensiva y para recuperar un ánimo de iniciativa política. ¿Qué espera ese pueblo del Gobierno, de nosotros? ¿Qué espera ese pueblo de la coalición? Para nosotros, cuidar y ampliar ese pueblo implica, en primer lugar, escucharlo y, por tanto, empezar por saber lo que no espera de nosotros. Nosotros estamos convencidos de que no espera vernos sumergidos en el lodazal del clima de la corrupción y de las peleas entre partidos. Nosotros, desde el primer minuto, hemos sido contundentes contra la corrupción, tengan el corrupto y el corruptor —‌que siempre se nos olvida— el carné que tengan en el bolsillo. Consideramos que la corrupción es un triple secuestro: secuestra al Estado para entregárselo a los comisionistas, secuestra la riqueza colectiva para dárselo al lujo de unos pocos y secuestra la política para reducirla a un circo de insultos entre partidos. La cuestión central aquí es que este secuestro de la política, este vaciamiento de la vida política de las instituciones ya les va bien a las derechas, porque aleja a la gente de la política y, por tanto, sin contrapesos, desplaza todo el poder al mercado, es decir, al arbitrio del poder de los más ricos. (Aplausos). A ellos ya les va bien convertir el Congreso en un circo, invalidarlo, generar imagen de parálisis y de descrédito y que, así, manden tranquilamente los de siempre. Nosotros, señor presidente, no tenemos nada que ganar en ese terreno.

Nuestros proyectos políticos, a diferencia de los suyos, no pueden vivir sin la implicación popular, y esta se toma como un insulto que perdamos más tiempo en el ‘y tú más’ que en socavar las bases materiales de las oligarquías corruptas y corruptoras. Nos prefieren, por poner un ejemplo claro, antes metiéndole mano al poder de los rentistas y de los especuladores, que haciendo aspavientos en las sesiones de control de una bancada a otra. (Aplausos).

También estamos convencidos de que no esperan de nosotros que nos enredemos o que perdamos el tiempo en estrategias de mira estrecha. Lo voy a decir claramente, tal y como nosotras y nosotros lo pensamos. Creemos que algún estratega les debe de haber dicho al Partido Socialista que de lo que se trata ahora es de agudizar la competición dentro del bloque, de agudizar la competición con nosotros, al menos, hasta las elecciones europeas. Lo saben ustedes, lo saben los periodistas y creemos que, a estas alturas, lo sabe toda la ciudadanía. Esta es una estrategia legítima, pero, a nuestro entender, es una estrategia profundamente equivocada. Es una estrategia profundamente equivocada, porque desarma políticamente, desmoraliza y empequeñece al pueblo de la coalición; es una estrategia profundamente equivocada, porque las coaliciones no se salvan solas ni se salvan por separado, y es una estrategia profundamente equivocada porque coquetea con la restauración de un orden en el que siempre mandaban los mismos y, si alguna vez les tocaba a ustedes gobernar, lo hacían teniendo que pedir permiso para tocar un solo tabique del edificio, porque era un edificio ajeno. Para nosotras y para nosotros la competición no es dentro del bloque progresista. Fíjense, ni siquiera es con las derechas, porque sus votantes también se benefician de los derechos que ampliamos para todos. No es entre nosotros, no es con el bloque de las derechas, es contra la desigualdad y por cambiar una vida que duele tanto a tantos. (Aplausos). Lo que sí se espera de nosotros, la disputa histórica que sí que libramos es por democratizar el Estado y el reparto de la propiedad y la riqueza. España es un país enfermo de desigualdad. Por eso, nosotros no podemos salir ni a contener ni a matizar, sino a hacer justicia social y equilibrar la balanza, apostando siempre, cuando haya que elegir, primero, por quienes nacen con la vida cuesta arriba, antes que quienes nacen con la vida solucionada.

Porque esta desigualdad estructural y creciente, además, y lo hemos comprobado todos, lo han comprobado ustedes mismos, tiene una derivada política. Si los reaccionarios han podido desarrollar toda estrategia de cerco en el Estado contra los gobiernos que no le gustan, que son todos los Gobiernos que no presiden ellos, es precisamente gracias a un inmenso desequilibrio de poderes que nunca se someten a las urnas: altas magistraturas, cuerpos profesionales y espacios opacos del Estado, oligopolios mediáticos, poderes financiados, entramados oligárquicos, herencias y apellidos. (Aplausos). Para que el más mínimo reformismo sea posible en España, es imprescindible corregir esta brutal asimetría, y lo tenemos que hacer nosotros, aprovechando esta oportunidad histórica.

Somos nosotros quienes tenemos que saltar la distancia que separa la política de una vida cotidiana que se ha ido haciendo cada vez más difícil y más árida, y lo tenemos que hacer ofreciendo otro horizonte posible: es posible vivir con más tranquilidad, es posible vivir con más tiempo, es posible vivir sin miedo al mañana, libres de la extenuante competición contra nosotros mismos, pero, para eso, hay que conducir el Gobierno y el Estado con un rumbo inequívocamente igualitarista, destinado a repartir la riqueza, liberar tiempo y dar seguridad a quienes más lo necesitan; seguridad en el trabajo, seguridad en la vivienda, seguridad en la sanidad y en la educación públicas, seguridad en la vejez, en la conciliación y en los cuidados. Para que la vida de la mayoría sea segura, claro que va a haber que alterar algunos equilibrios en España que hoy están muy desbalanceados a favor de los privilegiados, pero es que, si no lo hacemos, vamos a estar siempre condenados a contener unas fuerzas salvajes que hoy ya dan la democracia por históricamente amortizada.

Frente a esto, para nosotras y nosotros, solo hay un camino, abrir un ciclo de transformaciones que, a cada paso, genere más tiempo, más autonomía y más confianza de los de abajo en sus propias fuerzas. Solo esa fuerza se le puede oponer a la ola reaccionaria. Hoy, no basta con ganar elecciones, hay que construir ejemplos de que una vida diferente es posible. Lo decimos claramente y no escondemos nada. Ese es para nosotros el rumbo. Sabemos que tenemos diferencias, pero es mucho el camino que podemos recorrer aún, cooperando. Hemos dicho, en otras ocasiones, que existe una competición virtuosa que nos puede hacer avanzar. Nosotros, a menudo, primero, defendemos cosas que son imposibles, después, acaban siendo de todo el Gobierno y, luego, se convierten en derechos para todos los españoles, sea con la urgente subida del IPREM para combatir la desigualdad, sea con la prioridad de la salud mental, sea con la posición de vanguardia de Palestina, sea con la subida del SMI, sea con la reducción de la jornada laboral sin reducción de salario (aplausos), sea con la ampliación de permisos de crianza, con las golden visa o con la necesidad de poner fin a los abusos en el mercado de la vivienda.

A nosotros, esa dinámica —‌voy terminando, señora presidenta— nos parece bien. De hecho, es el mecanismo del Gobierno cuando funciona bien. A menudo, nos toca desbrozar el camino y abrir camino, en términos sociales y en términos ideológicos, tender la mano. Cuando ustedes cogen esa mano, el Gobierno avanza, España avanza y los derechos de la inmensa mayoría de los españoles progresan. Queremos seguir jugando ese papel, pero, para eso, las transformaciones tienen que llegar, las cosas hay que hacerlas y hay que llevarlas hasta el final. Eso es, para nosotras y para nosotros, cuidar el Gobierno.

Nosotros, señor presidente, estamos siempre a las duras y a las maduras, vamos a seguir estando, pero no estamos en el Gobierno por estar, estamos para lo que nos votaron: democratizar la economía, democratizar el Estado, combatir la desigualdad y la angustia que llena la vida cotidiana. No es el momento de frenarse. Aún no hay nada que consolidar. Todo será inestable y volátil hasta que construyamos un nuevo suelo, un mínimo sobre el que levantar un nuevo contrato social que sustituya la ansiedad y la frustración por la tranquilidad y la libertad de una vida sin miedo, se haya nacido en la familia en la que se haya nacido. Nosotros a eso vinimos y queremos seguir haciéndolo juntos.

Muchas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Plurinacional SUMAR, puestos en pie).

Presidencia. Muchas gracias, señor Errejón. Por el Grupo Parlamentario Republicano, tiene la palabra el señor Rufián Romero por un tiempo de quince minutos.

Gabriel Rufián Romero

ERCDiputado.Página 21Vídeo

Señorías, intentaré ser breve y claro, pero creo que el parlamentarismo va de escucharnos y de contestarnos, de debatir. Para mí es muy importante y por ello creo que hay varias cuestiones previas que hacer en torno a las intervenciones de la derecha y la ultraderecha. Ha habido algo que ha dicho el señor Feijóo: que todo vuelve. Yo ya sé que todo vuelve, las hombreras, los pantalones acampanados, que ustedes hablen de Venezuela… Las modas siempre vuelven. Me pregunto por qué. Me pregunto por qué ustedes ahora de repente, de una forma muy coordinada, vuelven a hablar de Venezuela. (Rumores). Bueno, bueno. Seguramente en breve lo sabremos, y no será muy limpio.

Usted ha dicho, señor Feijóo, que el Gobierno, que la posición del presidente en torno al genocidio del señor de la guerra, el criminal de guerra Netanyahu —l‌o digo claramente—, ha supuesto un conflicto diplomático con Israel y que incluso el Gobierno es amigo de Hamás. Yo tengo memoria e Israel, entre sus muchas barbaridades declarativas —‌no solamente de guerra, también declarativas—, dijo allá por el año 2014 —‌seguro que les suena— que el Parlamento gallego —‌usted era presidente; de hecho, tenía mayoría absoluta y no ha dejado de tenerla— era uno de los principales enemigos del pueblo de Israel. Ahí tuvieron un problemón bastante importante, hasta el punto de que usted tuvo que salir. Aquello fue a raíz de una declaración en la que —g‌ racias evidentemente a su apoyo, porque tenían mayoría absoluta— pedían algo tan sencillo como que Israel dejara de ocupar territorio palestino de forma ilegal. Aquello supuso un problema diplomático bastante importante. Para mí era pura decencia. Es extraño que el Partido Popular se apuntara, pero por lo que sea se apuntó. Israel les calificó como uno de los principales —‌leo literalmente— enemigos del pueblo de Israel, de los peores y más extremistas enemigos del pueblo de Israel. Seguramente lo recuerda. A nadie se le ocurrió decir que usted había perjudicado a su país. Creo que deberían ser un poco más responsables, porque el presidente del Gobierno de este país no ha sido tampoco muy valiente, no ha sido muy valiente. Ha dicho simplemente que es una salvajada lo que está haciendo Israel. Pero es que lo dicen incluso los mayores señores de la guerra de la historia como, por ejemplo, Estados Unidos. Usted imagínese ser más papista que el Papa. Usted está siendo aún más generoso con Israel que alguien como Biden, que le está pidiendo que, cuando menos, mate un poquito mejor. Así que esto me preocupa, siendo ustedes el principal partido de la oposición.

Usted habla también de la relación del Gobierno con el independentismo y con las cesiones al independentismo. Yo se lo vuelvo a decir: usted no pactó, y de momento no pacta, con la derecha catalana independentista porque VOX no se lo permite. Pero llegará. Y habla de programas de Televisión Española. Bueno, todo el mundo sabe que si fuera por ustedes el telediario lo presentarían Cárdenas y Pablo Motos, así que no voy a entrar en más detalles.

Señor Abascal, hora de desayunar, no está. Bueno, si se lo pueden pasar sus compañeros. Muy en la harina de lo que ha comentado el señor Errejón, ustedes hablan de acciones salvajes y bárbaras al hecho de que el presidente del Gobierno dignifique los restos de un montón, de centenares de miles de republicanos y republicanas asesinados y asesinadas durante la Dictadura. Aquello no fue una guerra fratricida entre hermanos, aquello fue un golpe de Estado fascista. Aquello fueron fascistas asesinando a espuertas a civiles. Que el presidente del Gobierno, de este Gobierno, tarde y mal, intente dignificar esos restos, noventa años después… La salvajada es tener durante noventa años a la gente en cunetas, entre ellos a uno de los mejores escritores y poetas de la historia, como Lorca. Una vergüenza. (Aplausos).

Y sí, lo digo claramente porque el señor Abascal ha dicho que no, a mí me parece vergonzoso lo que hizo el Gobierno, las dos partes de este Gobierno, con el Sáhara. Me parece vergonzoso y algún día, seguro, sabremos por qué.

Europa. Señorías, si queremos hoy hablar en serio y hablar claro de Europa, que es hablar del mundo, si queremos hoy hablar en serio de lo que está sucediendo en nuestro entorno, más allá de nuestras peleas particulares y a veces muy miserables, tenemos que hablar de guerra, tenemos que hablar de Israel y de Ucrania y tenemos que hablar de clima. También de clima. En breve estaremos a 45 grados a la sombra. ¿Quién quiere estar en un sitio, en un país, en el que se está a 45 grados a la sombra?

Pero vayamos con la guerra. Aquí les podría citar datos de muerte en Gaza como si fueran datos de la prima de riesgo —‌como aquello que se hacía—, y lo haré, pero creo que lo voy a resumir con una frase que se va a entender perfectamente. Lo que está sucediendo en Palestina, lo que está sucediendo en Gaza, se puede resumir en una frase: Gaza es el coto privado de caza de Israel frente a los ojos del mundo. Y ni siquiera aquellos que por idiotas —‌lo digo claramente, por idiotas— o porque cobran, aquellos que callaban o que lo defendían por idiotas, porque callaban o porque cobraban, ya no lo hacen, ya no lo hacen. La primera víctima de una guerra no es la verdad, es la compasión. Hoy en día ya vemos telediarios con niños y niñas asesinados y asesinadas y lo vemos como si fuera algo normal; como mucho decimos: jo, qué pena, pero ya está. Estamos viendo un país en el que se asesina tanto que las morgues son camiones de helados, literalmente, porque no quedan. Hay más de 30 000 personas asesinadas, de civiles asesinados. ¿Ustedes se imaginan que Rusia, en seis meses, hubiera asesinado a más de 30 000 civiles? ¿Qué hubiera hecho la comunidad internacional? Se lo digo yo: sancionar a Putin, que es lo que se ha hecho. A ver si algún día Putin se pone a sancionar a la Unión Europea, a ver qué pasa.

¿Qué se hizo con Netanyahu? Armarlo; no sancionarlo, armarlo. Son 100 periodistas asesinados, 196 trabajadores de ONG asesinados, 800 ataques a hospitales —¿ustedes se acuerdan cuando en los primeros ataques la gente decía, no, no, seguro que no ha sido Israel? Ya van 800—, 13 000 niños asesinados —o‌ jo, 30 de ellos de hambre, de hambre, porque Israel está matando hoy de formas tan diferentes que dan para un libro y darán para muchos libros— y, como se ha comentado, un millón de personas pasando hambre. Imaginen, repito, imaginen la barbaridad que estamos viendo que hasta Estados Unidos le está pidiendo a Netanyahu que mate un poquito mejor.

Señor presidente, yo le pido hoy aquí que vaya mucho más allá. Por cierto, está muy bien eso de pedir ahora explicaciones a Netanyahu, un corrupto y genocida, está muy bien; pero hubiera estado un poquito mejor que usted hubiera defendido a su ministra, la señora Ione Belarra, cuando, formando parte del

Gobierno, denunció sola el genocidio de Israel, hace ya seis meses, y mucha gente calló o dijo que se pasaba en el Consejo de Ministros, o se puso a mirar el móvil. Así que hubiera estado muy bien defenderla.

Le pido que vaya más allá, que cese el comercio de armas con Israel, que sigue existiendo. Las armas que vende Israel se prueban sobre las cabezas de niños y niñas de Gaza. (Aplausos). Que este país, para su vergüenza eterna, deje de comerciar con Israel en cuanto a armas se refiere. Y, dos, que lidere, sí, que lidere, como supuesto único líder de la socialdemocracia europea o con un gobierno supuestamente de izquierdas en un país importante de la Unión Europea, que lidere que la comunidad internacional lleve al genocida Netanyahu frente a un Tribunal de Derechos Humanos, porque es la única salida.

En cuanto a Ucrania, también una frase, con Putin, señorías, y por mucha propaganda que se haga en los telediarios, por muchas veces que se diga que está a punto de perder la guerra, que ya no se dice tanto, con Putin solamente se puede empatar, como mucho; con Putin solamente se puede empatar. Así que, sí, lo decimos ―y la verdad es que molesta bastante que se llame a esto buenísimo―: solución diplomática. Y también, ojalá, algún día este señor, este genocida, se sentara frente a un Tribunal de Derechos Humanos, pero dejen su publicidad y dejen de decir que está a punto de perder la guerra porque no es cierto; simplemente, no es cierto.

Y acabo con un apunte de clima, como comentaba al principio. Jamás acciones individuales han cambiado nada. Está muy bien pedir a la gente que lleve bolsas de tela al supermercado, que no compre fruta de la otra punta del mundo, sino de aquí; eso está muy bien, pero hay que legislar. La Unión Europea debe legislar de forma seria a favor o en contra de la emergencia climática. En breve estaremos a 45 grados a la sombra en este país; si no lo hacen porque se lo creen, háganlo por interés. Este país vive, sobre todo, del turismo, como tantos otros, ¿quién va a querer venir a este país asándose en verano? ¿Quién?

Y ya, para acabar, un apunte interno.

El feixisme és feixisme. Encara que tingui una estelada com un camió així darrere. I la nostra obligació és denunciar-ho. I la nostra obligació és dir que mai pactarem amb el feixisme. Repeteixo, encara que tingui una estelada com un camió darrere. I dos: unes eleccions, en aquest cas, unes eleccions a Catalunya, van sobre què passarà a Catalunya i sobre com governarem o no Catalunya, no sobre el que li passarà a una persona. Per això, que algú es posi una sèrie de Netflix o un culebrón d’Antena 3. Moltes gràcies.

El fascismo es fascismo por mucho que lleve una estelada como un camión detrás, y nuestra obligación es denunciarlo. Nuestra obligación es decir que jamás pactaremos con el fascismo —l‌o repito— a pesar de que lleve una estelada como un camión detrás.

Dos, unas elecciones, en este caso unas elecciones en Cataluña, tratan sobre lo que ocurrirá en Cataluña, sobre cómo gobernaremos o no Cataluña, no sobre lo que le ocurrirá a una persona. Para eso que uno se ponga una serie de Netflix o un culebrón de Antena 3.

Muchas gracias.

Presidencia. Muchas gracias, señor Rufián. Por el Grupo Parlamentario Junts per Catalunya, tiene la palabra la señora Nogueras i Camero, por un tiempo de quince minutos.

Míriam Nogueras i Camero

JuntsDiputada.Página 23Vídeo

Gràcies, Presidenta. Bon dia. Començaré, d’una banda, fent referència a la perspectiva econòmica ateses les exigències europees i també les donades en el marc de la cimera de l’euro, que es va celebrar el 22 de març d’enguany.

De donar compliment als objectius i també als compromisos adquirits, penso sincerament, senyor Sánchez, que no presentar els pressupostos generals de l’estat espanyol va precisament en contra d’aquests compromisos europeus adquirits per vostès. I li poso un exemple molt clar: vostès s’han compromès a donar suport polític, financer, econòmic, militar, humanitari i també diplomàtic a Ucraïna. I nosaltres podem compartir això. Però a la seva intervenció vostè no ha especificat ni el grau d’aquest suport, ni la concreció d’aquest suport, ni tampoc les eines que vostè proposa per poder materialitzar i fer efectiu aquest suport. I això fa que nosaltres ens preguntem quina credibilitat té vostè allà o té el govern espanyol allà, si amb els primers que incompleix és amb els que estan aquí. I la marca de l’incompliment és tant del Partit Popular com del Partit Socialista. I que la raó de no presentar aquests pressupostos generals de l’estat espanyol sigui purament el context electoral de Catalunya demostra que el que volen fer vostès és el de sempre. És allò que no beneficia a cap dels 8 milions de ciutadans de Catalunya.

Nosaltres mai votarem uns pressupostos generals de l’estat espanyol que no reverteixin aquesta situació absolutament injusta que pateix Catalunya per part de l’estat espanyol des de fa molts anys. I vostès ho saben. De fet, tothom ho sap, que no ho farem. Perquè les dades són, realment, no només injustes, sinó insultants. La mitjana d’execució de la inversió a Catalunya des del 2015 és només del 60,5 %. A Madrid, la mitjana és del 137 %. No estem parlant de poques dècimes, senyor Sánchez, estem parlant d’una diferència de més de 76 punts.

Per tant, la realitat és que els catalans, els ciutadans de Catalunya són els que més paguen, però també són els que menys diners reben. Perquè, quan es tracta de defensar Catalunya, quan es tracta d’exigir que ens paguin allò que ens correspon, ni més, ni menys, allò que ens correspon, quan es tracta de defensar el compliment respecte a les infraestructures que són essencials, essencials pel progrés econòmic, social i també empresarial del nostre país, en definitiva, quan es tracta de Catalunya, el PSOE incompleix i la sucursal del PSOE a Catalunya calla i acata, i entre tots segueixen alimentant el que s’ha convertit en un forat negre, Madrid.

I sobre aquesta darrera formació els hi donaré un exemple que els hi farà molt més clar. A l’estació de Sants, en plena precampanya, vostès han anunciat una inversió de 176 milions d’euros. Paral·lelament, alhora, Madrid, estació d’Atocha, vostès han mobilitzat 650 milions d’euros. Barcelona, 176 milions; Madrid, 650 milions d’euros.

Em temo que, passades les eleccions de Catalunya, comprovarem que la inversió de Sants és només, i ha estat només, un acte de suport al seu candidat. Perquè la llista d’infraestructures vitals i essencials per Catalunya que estan inacabades, que estan bloquejades, que estan estancades des de fa molts anys, des dels governs del PP fins als governs socialistes, és molt llarga, senyor Sánchez: el corredor mediterrani; l’estació de La Sagrera; l’ampliació de Sants; el desdoblament de l’R3; l’intercanviador de la Torrassa; el soterrament de vàries vies de varis municipis; l’estació intermodal a Martorell; l’estació intermodal del Camp de Tarragona; l’estació intermodal del Prat; el baixador de l’aeroport de Girona; la finalització, l’ampliació i la millora de Nacional 2 de Girona; la finalització, l’ampliació i la millora de la Nacional 240 de Borges Blanques a Lleida; la finalització de l’A-14, l’A-22, l’A-26, l’A-27; ampliació de l’A-2; ampliació i millora de la Nacional 420; la gestió del fons de les beques; el deute històric de l’estat espanyol amb Catalunya i, per tant, amb tots els ciutadans de Catalunya, 465 000 milions d’euros, segons la comissió del Parlament de Catalunya; la baixa execució dels pressupostos generals de l’estat espanyol davant d’altres territoris; el finançament de la Llei de la Dependència; els impostos suspesos pel Tribunal Constitucional; la llei i les lleis suspeses pel Tribunal Constitucional; la disposició addicional tercera, i un etern etcètera.

I tothom sap perfectament que nosaltres som els únics que podem revertir aquesta situació insultant d’incompliment i d’impagament que pateixen tots els ciutadans de Catalunya. I deixi’m que remarqui aquest tots. Perquè afecta a tots els ciutadans que són independentistes, però també a aquells que no ho són. Perquè afecta a tots els ciutadans que a vostè no l’han votat, senyor Sánchez, però també afecta a aquells que l’han votat a vostè.

I dic que nosaltres som els únics que podem revertir aquesta situació perquè no tenim les mans lligades. I perquè aquests darrers 8 mesos hem demostrat amb fets, i no amb titulars buits o sobreactuacions, que el que ens deien que no podia passar acabi passant i acabi sent, i el que ens deien que era impossible acabi sent una realitat. I ho fem malgrat totes les pressions dels de sempre. I malgrat totes les crítiques dels de sempre. I els de sempre són aquells que no volen sortir de la seva zona de confort.

D’altra banda, senyor Sánchez, i aprofitant alguns dels acords del Consell sobre les mesures adoptades contra Rússia i secundades per vostès, faré referència al tema de l’estat de dret.

Nosaltres compartim moltes d’aquestes mesures adoptades pel Consell, i fins i tot creiem que la Unió Europea hauria d’anar molt més enllà en la condemna i en les mesures contra aquells que utilitzen, com passa a Rússia, l’estat de dret i els tribunals per perseguir la dissidència i presentar-los davant de l’opinió pública com a delinqüents. Quan, en realitat, el que tenen és una discrepància estructural, una discrepància estructural sobre el poder, sobre com administrar el poder i sobre com s’estableix aquest poder.

I també compartim la manera en què s’expressa el Consell, perquè ho fa en alguns termes sense complexos, i deixeu-me que llegeixi un petit paràgraf: «El Consell europeu condemna la persecució de ciutadans de la Unió Europea per motius polítics. Convida a la Comissió i a l’Alt Representant que adoptin les mesures necessàries per impedir que, en aquests casos, tercers països executin les ordres de detenció emeses per Rússia». No els resulta familiar, tot això que els estic explicant i tot això que els estic llegint? Perquè, per nosaltres, és inevitable mirar cap aquí, mirar cap al Reino de España, quan escoltem i quan llegim totes aquestes informacions.

Una de les altres decisions preses pel Consell són les mesures restrictives contra 33 persones determinades, amb noms i cognoms, de Rússia: membres del Poder Judicial, membres del Ministeri de Justícia, alts funcionaris... I això contrasta amb que aquí n’hi ha que s’escandalitzen perquè alguns, en algunes ocasions, hem identificat i, per tant, hem posat noms i cognoms a determinats jutges, Aguirre, García Castellón, Marchena, que s’excedeixen clarament de les seves funcions.

Les evidències de desviació de poder, de mal ús de l’estat de dret, de la persecució política són tan clares allà com ho són aquí. I si vostès no comencen a explicar clar i amb totes les lletres tot el que està passant aquí, tot el que ha passat aquí, podria passar que, al final, aquest ja no sigui el problema d’uns catalans. Passarà que això serà el problema de tots els demòcrates.

Vostè, senyor Sánchez, i tots vostès no poden seguir posant-se de perfil davant dels jutges que estan prevaricant i davant els que fan un claríssim mal ús de l’estat de dret, com la darrera i extravagant situació del president Puigdemont per declarar en un procediment que el relaciona amb el terrorisme. I dic extravagant per les formes, perquè ara sí que li permeten declarar per videoconferència quan, fins avui, li havien denegat sempre. I dic extravagant, també, pel fons. Perquè tothom sap, aquí i al món, que el president Puigdemont no és un terrorista. I vostè també sap que el president Puigdemont no és terrorista.

I acabo. Quina confiança es pot tenir en un govern espanyol, i sigui del PP, o sigui del Partit Socialista, o sigui del Partit Socialista amb Podem, amb SUMAR, quina confiança es pot tenir en un govern espanyol que només promet diners a Catalunya quan hi ha eleccions a Catalunya? I si tot això tan injust i tant insultant pot canviar és, precisament, perquè Junts per Catalunya i el president Puigdemont hem aguantat i mantingut la posició quan més difícil era fer-ho. I com recordava ahir el mateix president Puigdemont, no es pot fer política sense tenir en compte la voluntat del poble de Catalunya de ser independent. Moltíssimes gràcies i visca Catalunya lliure.

Gracias, presidenta. Buenos días. Voy a empezar, por un lado, haciendo referencia a la perspectiva económica dadas las exigencias europeas y también las dadas en el marco de la cumbre del euro del 22 de marzo de este año, en las que se pide que se dé cumplimiento a los objetivos y a los compromisos adquiridos. Pienso con toda sinceridad, señor Sánchez, que no presentar los presupuestos generales del Estado español va, precisamente, en contra de dichos compromisos europeos adquiridos por ustedes. Le pongo un ejemplo muy claro. Ustedes se han comprometido a dar apoyo político, financiero, económico, militar, humanitario y también diplomático a Ucrania, y nosotros lo podemos compartir, pero en su intervención no ha especificado ni el grado de dicho apoyo ni la concreción del apoyo ni tampoco las herramientas que propone para que este apoyo sea efectivo y se materialice. Y esto hace que nos preguntemos ¿cuál es la credibilidad que tienen ustedes o tiene el Gobierno español ahí si con los primeros que incumple es con los que están aquí? Y la marca del incumplimiento la comparten el Partido Popular y el Partido Socialista. La razón de no presentar los presupuestos generales del Estado español es puramente el contexto electoral de Cataluña; y esto demuestra que lo que ustedes quieren hacer es lo de siempre, lo que no beneficia a ninguno de los ocho millones de ciudadanos de Cataluña. Nosotros jamás votaremos unos presupuestos generales del Estado español que no reviertan esta situación totalmente injusta que sufre Cataluña por parte del Estado español desde hace muchísimos años, y ustedes lo saben. De hecho, todos y todas saben que no lo haremos, porque los datos realmente no son solo injustos, sino también insultantes. La media de ejecución de inversión en Cataluña desde 2015 es únicamente del 60,5 %. En Madrid, la media es del 137 %. No estamos hablando de unas pocas décimas, señor Sánchez, sino de una diferencia de más de 76 puntos. Así que la realidad es que los catalanes, los ciudadanos de Cataluña son los que más pagan, pero también son los que menos dinero reciben, porque a la hora de exigir que se nos pague lo que nos corresponde, ni más ni menos, lo que nos corresponde, cuando se trata de defender el cumplimiento en relación con las infraestructuras esenciales para el progreso económico, social y también empresarial de nuestro país, en definitiva, cuando se trata de Cataluña, el PSOE incumple, y la sucursal del PSOE en Cataluña calla y acata y, entre todos, siguen alimentando lo que se ha convertido en un agujero negro en Madrid. En cuanto a esta última afirmación, les voy a dar un ejemplo, un ejemplo que lo dejará perfectamente claro. En la estación de Sants, en plena precampaña, han anunciado ustedes que invertirán 176 millones de euros. Paralelamente, en Madrid, estación de Atocha, ustedes han movilizado 650 millones de euros. Barcelona 176, Madrid, 650 millones de euros. Me temo que, tras las elecciones, en Cataluña nos daremos cuenta de que la inversión de Sants solo fue un acto de apoyo a su candidato, porque la lista de infraestructuras vitales y esenciales para Cataluña, que están inacabadas, que están bloqueadas, que están estancadas desde hace muchos años, desde los gobiernos del PP hasta los gobiernos socialistas, es, señor Sánchez, muy larga: El corredor mediterráneo; la estación de La Sagrera; la ampliación de Sants; el desdoblamiento de la R3; el intercambiador de Terrassa; el soterramiento de varias vías en distintos municipios; la estación intermodal de Martorell; la estación intermodal del Camp de Tarragona; la estación intermodal del Prat; el apeadero del aeropuerto de Girona; la finalización, ampliación y mejora de la nacional 2, en Girona; la finalización, ampliación y mejora de la N-240, de Borges Blanques a Lleida; la finalización de la A-14, la A-22, la A-26, la A-27; la ampliación de la A-2; la ampliación y mejora de la nacional 420; la gestión del fondo de las becas; la deuda histórica del Estado español con Cataluña y, por lo tanto, con todos los ciudadanos de Cataluña; 465 000 millones de euros, según la Comisión del Parlament de Catalunya. Es la baja ejecución de los presupuestos generales del Estado español frente a otros territorios. La financiación de la ley de la dependencia, los impuestos suspendidos por el Tribunal Constitucional, las leyes suspendidas por el Tribunal Constitucional, la disposición adicional tercera y un eterno etcétera. Todos saben perfectamente que nosotros somos los únicos que podemos revertir esta situación insultante de incumplimiento e impago que sufren todos los ciudadanos de Cataluña. Quiero resaltar este todos, porque esto afecta a todos los ciudadanos, a los que son independentistas y a los que no, porque esto afecta a todos los ciudadanos que no le han votado, señor Sánchez, pero también a aquellos que sí le han votado.

Digo que somos los únicos que podemos revertir esta situación porque no tenemos las manos atadas. En los últimos ocho meses hemos demostrado con hechos y no con titulares vacíos o con aspavientos que lo que nos decían que no podía pasar puede acabar siendo, y que lo que nos decían que era imposible acabe siendo una realidad. Lo hacemos a pesar de todas las presiones de los de siempre y a pesar de todas las críticas de los de siempre, y los de siempre son aquellos que no quieren salir de su zona de confort.

Por otro lado, señor Sánchez, aprovechando algunos de los acuerdos del Consejo sobre las medidas adoptadas contra Rusia y secundadas por ustedes, voy a hacer referencia al tema del Estado de derecho. Nosotros compartimos muchas de las medidas adoptadas por el Consejo, e incluso creemos que la Unión Europea tendría que ir más allá, mucho más allá, en la condena y las medidas contra aquellos que utilizan, como ocurre en Rusia, el Estado de derecho y los tribunales para perseguir la disidencia y presentarla ante la opinión pública como delincuencia. Presentar a estas personas como delincuentes cuando en realidad lo que existe es una discrepancia estructural sobre el poder, sobre cómo administrar el poder y sobre cómo se establece este poder.

También compartimos la forma en cómo se expresa el Consejo, porque lo hace en algunos términos sin complejos. Les leo un extracto, un párrafo: El Consejo Europeo condena la persecución de ciudadanos de la UE por motivos políticos. Invita a la Comisión y al Alto Representante a adoptar las medidas necesarias para impedir que, en estos casos, países terceros ejecuten las órdenes de detención emitidas por Rusia. ¿No les resulta familiar todo lo que les estoy contando, lo que les estoy leyendo? Para nosotros es inevitable mirar hacia aquí, mirar hacia el Reino de España cuando oímos, cuando leemos estas informaciones.

Otra de las decisiones tomadas por el Consejo son las medidas restrictivas contra treinta y tres personas, con nombres y apellidos, de Rusia, miembros del poder judicial, del Ministerio de Justicia, altos funcionarios. Esto contrasta con que aquí hay quien se escandaliza porque a veces algunos hemos identificado, hemos puesto nombre y apellidos a algunos jueces —‌Aguirre, García-Castellón, Marchena— que se exceden claramente en sus funciones. Las pruebas de desviación de poder por mal uso del Estado de derecho y de persecución son tan meridianamente claras allí como aquí. Si ustedes no empiezan a contar con toda claridad y con todas las letras todo lo que está ocurriendo aquí, todo lo que ha ocurrido, podría terminar sucediendo que al final este ya no sea el problema de unos catalanes, sino el problema de todos los demócratas.

Usted, señor Sánchez, y todos ustedes no pueden seguir poniéndose de perfil ante los jueces que están prevaricando y ante quienes hacen un mal uso clarísimo del Estado de derecho, como la última y extravagante citación del president Puigdemont para declarar en un procedimiento que le relaciona con el terrorismo. Digo extravagante por las formas, porque ahora sí que le permiten declarar por videoconferencia, cuando hasta hoy siempre le habían negado esta posibilidad. Digo extravagante también por el fondo, porque todo el mundo sabe, aquí y en el mundo, que el president Puigdemont no es terrorista, y usted también sabe que el señor president Puigdemont no es terrorista.

Termino. ¿Qué confianza se puede tener en un Gobierno español, sea del PP o del Partido Socialista o del Partido Socialista con Podemos o SUMAR?, ¿qué confianza se puede tener en un Gobierno español que solo promete dinero a Cataluña cuando hay elecciones en Cataluña? Si todo esto tan injusto y tan insultante puede cambiar es precisamente porque Junts per Catalunya y el president Puigdemont hemos mantenido firme nuestra posición cuando más difícil era hacerlo. Como recordaba ayer el propio presidente Puigdemont, no se puede hacer política sin tener en cuenta la voluntad del pueblo de Cataluña de ser independiente.

Muchas gracias y ¡Visca Catalunya lliure!

Presidencia. Muchas gracias, señora Nogueras. Por el Grupo Parlamentario Euskal Herria Bildu, tiene la palabra ahora el señor Matute García de Jalón por un tiempo también de quince minutos.

Oskar Matute García de Jalón

EH BilduDiputado.Página 27Vídeo

Presidente andrea, diputatuok. Egun on guztioi.

Señora presidenta, diputados, diputadas, muy buenos días a todas y todos.

Es costumbre en las comparecencias del presidente del Gobierno que se produzca una situación casi de mezcla, de mix, entre lo que tendría que ser la información pura referida a la materia en cuestión, en este caso una cumbre de la Unión Europea y en lo referido a Marruecos, con una suerte de debate sobre el estado de la nación, esa segunda parte en la que se pone en valor todo lo que a juicio del presidente este Gobierno está haciendo para mejorar la vida de los y las ciudadanas del Estado español. Hoy no ha sido una excepción, con veinticinco minutos referidos a la cumbre de la Unión Europea y lo que tiene que ver con Marruecos, el Sahel y todo el repaso geopolítico que nos ha brindado, y trece minutos para poner en valor las políticas económicas y —‌por qué no decirlo también— para referir las maldades o las incorrecciones de la derecha y la ultraderecha.

Baina ni hasiko naiz adierazten gure babes eta elkartasun osoa Euskal Herritik palestinarrentzat. Gora Palestina askatuta,

Yo empezaré mostrando toda nuestra solidaridad y apoyo desde Euskal Herria para todo el pueblo palestino. ¡Viva Palestina libre!

Quiero empezar con Palestina. Seis meses de guerra y exterminio a los palestinos en Gaza, seis meses de un genocidio televisado en directo. Una vez más, en esta tribuna exigimos que esto pare ya; esto debe parar ya. La realidad a día de hoy es que Israel se muestra impune y parece ser el único país del mundo que puede atacar indiscriminadamente cuatro Estados diferentes al mismo tiempo, practicar un genocidio y extender la guerra en toda la región. Esto es lo que Israel está haciendo y se le está permitiendo hacer. Repito, lo que se le está permitiendo hacer.

Por menos, por mucho menos, Occidente o eso que se viene llamando la comunidad internacional ha tomado países y derrocado Gobiernos. Israel no ha recibido ni siquiera una mínima sanción económica. Es más, supuestos países faros de la civilización occidental y de la democracia en el mundo están armando a Israel para que continúe el genocidio; eso sí, para que su conciencia no les atormente demasiado, durante el día les venden armas y por la noche, si acaso, les envían alimentos a través de paracaídas, aunque sean inservibles.

Un Estado, como el de Israel, se encuentra en rebeldía frente a la misma ONU y ante el Tribunal Penal Internacional. Fíjese que, en su intervención, señor presidente, ha mencionado a Putin cinco veces —‌las he anotado— y ni una sola vez a Benjamín Netanyahu. Creo que eso nos tendría que hacer plantearnos algunas cuestiones, porque solo a través de la presión que usted, como presidente del Gobierno del Estado español, y la que puede hacer la comunidad internacional y la Unión Europea, se podrá doblar el brazo a Netanyahu, se podrá hacer que modifique su estrategia de guerra, porque, si no se le obliga, seguirá haciendo lo mismo. Es necesario que utilice toda la capacidad internacional que ha mostrado tener o que ha señalado que el Estado español tiene para doblarle el brazo a Netanyahu.

Está bien que se hagan viajes a la región para intentar abrir canales diplomáticos, está bien que se abogue por el reconocimiento del Estado de Palestina, pero hacen falta hechos. ¿Por qué no se le pone fecha al reconocimiento oficial del Estado de Palestina? Chequia y Suecia ya lo han hecho, ¿a qué está esperando el Estado español? Usted, que ha puesto en valor y ha presumido de la capacidad de incidencia en Europa del Estado español, ¿no cree que se debería hacer más, no cree que se puede hacer más?

También nos gustaría haber escuchado algo más sobre Marruecos y no la mera referencia que, por cierto, es sostenida en el tiempo que se viene haciendo. En cualquier caso, y para no irme del tema, en lo que tiene que ver con Palestina, se trata de hacer más y de tomar medidas concretas, como apostar por un embargo de armas, por sanciones económicas, por la ruptura de relaciones diplomáticas que no sean las estrictas para lograr el fin del ataque a Palestina, por el reconocimiento inmediato y efectivo del Estado palestino y por la retirada de cualquier apoyo político al Estado israelí y a su Gobierno. Esas son algunas de las medidas que pueden parar la locura que se está viviendo en Gaza y Cisjordania. Se hizo desde el minuto uno contra Putin. Todos somos conscientes de que se hizo desde el minuto uno contra Putin. ¿Por qué no se ha hecho con Netanyahu que, tras seis meses de guerra lleva ya más de treinta mil muertos? ¿Por qué?

Esta es la gran hipocresía de los gobiernos occidentales. Esta es la gran mentira que alimenta esa supuesta lucha por la libertad y la democracia de la que hacen gala los dirigentes mundiales occidentales. Y esta es también nuestra vergüenza, la de quienes vivimos dentro de ese orden mundial democrático y civilizado y tenemos que ver cómo nuestros gobiernos no hacen todo lo que está a su alcance para impedir la masacre de niños y niñas palestinos, de palestinos y de palestinas. Esperemos que los cauces diplomáticos y la presión obliguen a Israel a negociar un alto el fuego permanente y a abrir una vía para resolver, de manera justa y duradera, el conflicto que el pueblo palestino viene sufriendo durante décadas y que no puede pasar por otra situación que no sea el reconocimiento de Palestina como un Estado pleno de derecho a existir en paz, libertad y seguridad.

A partir de ahí nos ha hecho una lectura que usted señalaba que no quería ser preocupante, pero convendrá conmigo que alienta poco la esperanza, que es la de los tambores de guerra, la de una Europa que tiene que prepararse para el peor de los escenarios, el de casi prentrada a una tercera guerra mundial, como dijo la ministra de Defensa en alguna ocasión. Es verdad que lo ha adornado con una voluntad pacifista evidente. No me parece mal, pero queda raro vestir los ropajes de Mahatma Gandhi poniéndose una bazooka en la mano. Es más, oyéndole uno pensaría que la cumbre de la Unión Europea parece una suerte de desfile de hare krishnas invocando a la paz, cuando en realidad lo que están haciendo es aplicar la doctrina de Von Clausewitz, la de «si quieres la paz, prepárate para la guerra». Solo así se explican los tambores de guerra que se están alimentando desde la Unión Europea. Son llamadas belicistas que, también desde su Gobierno, alertan del estado de preguerra.

Un Gobierno responsable que mire realmente por los ciudadanos y las ciudadanas, por su seguridad y su bienestar, no puede impulsar ningún escenario belicista. En todo caso, debería trabajar e impulsar escenarios de paz y de desescalada, no alimentar eso ni seguir invirtiendo en la industria militar —‌repito: en la industria militar—, que no es la mejor manera de desescalar nada. Con la guerra siempre pierden los pobres, siempre pierde la ciudadanía. Las guerras se hacen para que los pobres pongan sus vidas en manos de quienes quieren mantener sus privilegios y sus beneficios, sus porciones de poder, para retenerlos o ampliarlos. Ese es el mismo escenario siempre y, por desgracia, hacia ese escenario parece que se nos quiere llevar. Solo ganan los grandes conglomerados armamentísticos, que, como todos sabemos, son quienes se están enriqueciendo mientras las sociedades pagamos las consecuencias de este escenario prebélico, de este escenario de tambores de guerra.

Todo esto se hace intentando expandir la doctrina del miedo o la doctrina del shock, que diría Naomi Klein. Es una doctrina que hace que, por miedo y ante el miedo que nos amenaza y que nos atenaza, seamos capaces de aceptar cualquier cosa, demos por buena cualquier solución. El miedo como fórmula paralizante frente a la sociedad y sus anhelos. Habría que explicar por qué en 2014, en una cumbre de la OTAN, se decidió que el aumento del gasto militar tenía que llegar al 2 % del PIB mundial. ¿Qué estaba sucediendo en 2014 para que la OTAN ya decidiera que había que llegar a eso? Lo ratificó en el 2018. El propio presidente, usted, ha señalado que, a lo largo de esta década, se implementará también en el Estado español para alcanzar ese objetivo. ¿Qué ocurría en el 2014, si ni de la pandemia sabíamos nada? ¿Qué ocurría en 2014? Ocurrían cosas. Ocurría el asesinato de sindicalistas en Odesa, pero eso no era un crimen de lesa humanidad, eso no era un problema para la Unión Europea. ¿Qué más, aparte de eso, ocurría para que ya estuvieran preparando a la sociedad para este escenario? ¿Quizás, y como apunte, tendrá que ver, como señala David Harvey, con que estamos viviendo una etapa capitalista de acumulación por desposesión? ¿Estamos en un contexto en el que el modelo económico, para seguir manteniendo su maquinaria, está haciendo gala de la acumulación por desposesión de los países empobrecidos, lo que está llevando a más tensiones en el mundo? ¿Lo que se está planteando es que, como no se quiere frenar la acumulación por desposesión a la que estamos sometiendo a los países empobrecidos, esquilmándoles, lo que hay que hacer es blindarnos para que no intenten recuperar parte de lo que les estamos arrebatando? Igual esa sería una lectura más honesta de todo lo que está pasando en este momento.

Y lo decimos ahora que estamos viviendo el 75.º aniversario de la OTAN, esa estructura militar que nació hace setenta y cinco años diciendo que lo hacía para proteger a la gente y para defendernos de amenazas potenciales. La realidad hoy —‌nos equivocábamos poco quienes nos manifestábamos en contra de la OTAN desde hace ya décadas— es que la OTAN únicamente representa la defensa de los intereses geopolíticos, estratégicos y económicos de los Estados Unidos, convirtiendo al resto de sus Estados miembros en títeres al servicio de esta realidad. Me siento profundamente orgulloso de pertenecer a un lugar, a un país, Euskal Herria, que ya hace treinta y siete años dijo no a la OTAN.

Paso a analizar la segunda parte de la intervención que ha hecho el presidente del Gobierno. Es la que tiene que ver con el bloque social y la que, de alguna manera, señala lo que se plantean como retos, deberes o tareas pendientes en la Unión Europea para avanzar en niveles de mayor cohesión social, de mayor dignidad y de garantía de bienestar para los ciudadanos y las ciudadanas de la Unión Europea. Curiosamente, siempre aparece en la lista de tareas pendientes —‌hay que hacer, hay que proponer, tendremos que buscar, tenemos que ser capaces de implementar—. ¿Por qué nunca está en el primer lugar de las tareas prioritarias que aborde cualquier consejo de gobierno de la Unión Europea? ¿Por qué la vivienda, por ejemplo, o las condiciones laborales o el aumento de la vida o la inflación no aparecen en los primeros lugares? Quizás, y solo quizás, tenga que ver con que la Unión Europea desde hace tiempo ha aceptado jugar un rol secundario frente al poder transnacional. Quizás tenga que ver con que la Unión Europea ha aceptado ser el almacén logístico de las grandes corporaciones trasnacionales para que sean estas las que, saltando legalidades y saltando soberanías, pueda seguir imponiendo sus lógicas para acumular más beneficios —los agricultores en toda Europa lo señalan— en detrimento de los propios ciudadanos y las ciudadanas de la Unión Europea. Nos parece sorprendente —‌manifestamos nuestra incredulidad— que este no sea un asunto de primer orden, que no se aborde de una vez por todas el alza injustificada de los tipos de interés que la señora Christine Lagarde decidió imponer desde las estructuras económicas internacionales. Esa descontrolada alza de los tipos de interés ha supuesto un incremento del coste de la vida para muchísimas personas, lo ha supuesto en el precio medio de las hipotecas —‌de 200 a 400 euros—, lo supone en la cesta de la compra y lo supone en cualquier actividad económica diaria que tiene que afrontar cualquier ciudadano o ciudadana en una sociedad como esta. ¿Por qué no se hace algo ya?

Se dice que vivimos en un contexto en el que la riqueza se está repartiendo, pero conocemos los datos de beneficios de las empresas del IBEX 35, conocemos los beneficios récord de la banca y de otras grandes compañías y, a la vez, conocemos cuáles son los índices de desigualdad según el índice Gini o cualquiera que queramos coger tanto del Estado español como otros Estados miembros de la Unión Europea. ¿Cómo podemos decir que el reparto de la riqueza está avanzando y que la desigualdad está disminuyendo si lo que vemos es que cada vez hay más dinero en las mismas manos de siempre mientras que todos tenemos que aceptar que ya no podremos vivir mejor que nuestros padres y que nuestras madres, sino que tenemos que acostumbrar a nuestros hijos a que vivan peor, incluso, que nosotros y nosotras?

Tampoco vemos acción ni decisión en lo que tiene que ver con los derechos laborales. Se está viviendo un retroceso evidente en el contexto de la Unión Europea respecto a los derechos nacionales con la experiencia de hace dos, tres décadas. Hace poco una sentencia europea ha señalado que los despidos en el Estado español son muy baratos. Tampoco se ha hecho nada en torno a esto. ¿Por qué no decidimos hacer caso a esa sentencia europea, tan europeos y europeas como somos, y decidimos aumentar las indemnizaciones por despido? Además, eso es obra y gracia de un Gobierno del Partido Popular, de una reforma laboral impulsada por el señor Rajoy en su momento. ¿A qué estamos esperando para hacer algo en la recuperación de derechos laborales? Es verdad que a nadie le gusta que le despidan, pero, si le despiden, que por lo menos le paguen más. ¿Por qué no se habla tampoco de los cuidados ni ocupan un lugar prioritario en la agenda, cuando tenemos una población, la europea, cada vez más envejecida, cuando tenemos una sociedad que, con buena lid y de buena lógica, quiere vivir más y, sin embargo, tiene que hacerlo en condiciones peores? ¿Por qué los cuidados no ocupan esa centralidad, cuando alguna gente aquí en esta Cámara proclama que esta es la quinta pata o el quinto pilar del Estado del bienestar?

En definitiva, seguimos viendo voluntades, pero pocos avances. Seguramente en la réplica habrá un continuo toma y daca entre el Gobierno y la oposición para señalar las bondades y las maldades de unos y otros. Permítame que les diga que es curioso, que es llamativo, por lo menos desde la óptica de un ciudadano de Euskal Herria, que el Gobierno señale todos los males que representa el Partido Popular pero que luego ese mismo Gobierno, los mimbres de ese mismo Gobierno o algún mimbre principal de ese mismo Gobierno, no tenga ningún empacho en utilizarlos como salvavidas en diferentes instituciones para que, por ejemplo, Euskal Herria Bildu no gobierne. No debe olvidar que usted es presidente del

Gobierno y que María Chivite es presidenta de Navarra gracias a nuestros votos, también por nuestros votos, que son una garantía de compromiso y de palabra para frenar al bloque reaccionario.

Termino ya. Al señor Feijóo —‌no está ahora— le haré un spoiler. Le vamos a cuadruplicar en representación en el Parlamento vasco. Eso quizás le debiera llevar a alguna reflexión. Haga caso a sus paisanos de Siniestro Total y pregúntese quiénes son, a dónde van y de dónde vienen, porque quizás eso les explique por qué pintan lo que pintan. Con respecto a la extrema derecha, no diré nada. Quien dice que fue un enfrentamiento entre hermanos un alzamiento fascista tiene poco respeto por nuestra parte, la parte de la izquierda soberanista independentista. Sí señalaré una cosa: a mí sí me parece lamentable que alguien se rasgue las vestiduras por ciertas calaveras y no por las que lucen los uniformes de la Totenkopf, que era la guardia de la muerte de Hitler, que parece que no les provoca tanto desprecio. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señor Matute. Por el Grupo Parlamentario Vasco (PNV), tiene ahora la palabra el señor Esteban Bravo, por un tiempo de quince minutos.

Aitor (GV (EAJ-PNV)) Esteban Bravo

PNVDiputado.Página 30Vídeo

Egun on guztioi. Bueno, argi dago ezin gaitezkeela fidatu gai zerrendaz, ezta? Bertan agertzen dena eta gero bakoitzak berba egiten duena... Presidentearengandik hasita. Beti ateratzen du beste gauza bat... Gaur, bueno, konferentzia bat eman du bigarren zatian. Horretan ere sartu egin da Feijóo jauna, eta Errejón jauna ere bai, adierazi dira hemen gobernu barruan dauden tentsioak. Eta beste hizlariak ere bai. Ahaleginduko naiz gaiari lotzen eta nazioarteko egoeraz hitz egiten, azken batean, gu guztiongan eragin zuzena daukalako eta honetaz hitz egitea barne egoeraz ere hitz egitea da. Kezkagarria da oso, eta denok dakigu, nik ez dut uste hain tinkatuta egon denik egoera aspaldian. Eta bakearen balioa gero eta argiago geratzen da gure begien aurrean, eta puntu horretara helduta, baimenduko didazue aipamen berezi bat egiten, bakearen alde borrokatu zen gizon bat aipatuz, Eusko Alderdi Jeltzaleko taldeburua naizenez. Ardanza lehendakariari buruz ari naiz. Oso egoera eta denbora iskanbilatsuetan, nik uste dut bera izan zela bakezalea eta bakearen eragilea. Bere papera oroitu gura dut neuk eta eskertzen dizut, mahaiburu andrea, zuk lehen egin duzun aipamena. Eta Martín-Toledano jauna ere gogoan eduki gura dut, berarekin hainbat urtetan hemen lankidetza izan dudalako. Egia esan, Europako Kontseiluan berba egindakoaz konturatzen bagara, harrigarria da, lehenengo, ez garela konturatzen askotan zer moduz joan edo zer ekarri duen Munduko Bigarren Gudaren osteko hamarkadak, bakea. Eta ez gara konturatzen eta pentsatzen dugu egoera horrek etengabe jarraituko duela ezer egin barik. Eta aldi berean, ez gara konturatzen zer erronka daukagun ekainaren 9ko hauteskundeetan. Europako hauteskundeetan. Europaren balioak, bakearen alde egitea eta demokrazia mantentzea bertan jokoan dagoelako, guztiongan eragina izango duena. Eta ziur asko, barne egoeraz eta batzuk besteei elkarri lohikeriak botaka hasiko dira batzuk eta besteak, baina egia esan, Europaren eta gure printzipioen, demokraziaren printzipioak jokoan daude hauteskunde horretan.

Buenos días a todos. Está claro que no podemos fiarnos de lo que se incluye en el orden del día, porque cada uno después habla un poco de lo que quiere, empezando por el señor presidente. Siempre salen otros temas. Hoy nos ha dado una conferencia en la segunda parte, también se ha metido en ello el señor Feijóo y el señor Errejón también ha mencionado que hay tensiones dentro del Gobierno, y también otros oradores. Yo voy a intentar ceñirme al tema y hablar de la situación internacional, porque, al fin y al cabo, tiene una influencia directa en todos nosotros y hablar de esto también es hablar de la situación interna. Es muy preocupante. Creo que la situación no ha estado tan tensa como está ahora desde hace mucho tiempo, y está claro que cada vez es más importante la paz. Llegados a este punto, me van a permitir hacer una mención especial a una persona que luchó muchísimo a favor de la paz y que fue parte del Partido Nacionalista Vasco. Estoy hablando del lehendakari Ardanza. En unos tiempos muy tumultuosos creo que esta persona fue uno de los mayores artífices de la paz. Me gustaría recordar su papel y me gustaría mencionar, señora presidenta, tal como ha comentado usted, unas palabras acerca de él y recordar también a Martín, que fue colega mío en este foro durante muchos años. Respecto a lo que ha comentado sobre el Consejo Europeo, es sorprendente una cosa. En primer lugar, muchas veces no nos damos cuenta de lo que tenemos décadas después de la Segunda Guerra Mundial es la paz. Muchas veces pensamos que esta situación se va a prolongar para siempre, pero, al mismo tiempo, no nos damos cuenta de lo que tenemos, qué reto tenemos en los comicios europeos del 9 de junio. Los valores europeos son a favor de la paz y de mantener la democracia, que está en juego. Es algo que nos va a afectar a todos. Seguramente hablaremos sobre la situación interna y nos ensuciaremos un poco entre nosotros, diremos palabras malas sobre unos y otros, pero lo cierto es que la democracia es lo que está en juego en estos comicios europeos.

Lo que sorprende del debate del Consejo Europeo es que solo se mira hacia un lado, porque del Sahel no se dijo nada. Usted sí lo ha mencionado, pero del Sahel no se hace ni una reflexión. Me parece que, aun estando tan alejados geográficamente del extremo oeste europeo, Ucrania tiene que ser una prioridad; lo entiendo así, lo entiendo como prioridad. Pero creo que también para el norte de Europa tiene que ser una prioridad el Sahel. De verdad que es muy preocupante. En esta Cámara se habla muy poco del Sahel.

Yo estoy de acuerdo con usted: cuidado con los tonos belicistas. Aunque el punto 44, tal y como está redactado, me parece sinceramente un tanto alarmista, señor presidente. Es como si estuviéramos en una situación de preguerra, tal y como se ha redactado. Hay que tener cuidado con los tonos belicistas, pero lo que no se puede hacer es dejar a medias lo que ya está sucediendo. Me estoy refiriendo a Ucrania. Aquí se habla de que Rusia no debe vencer. Pues seguramente no se han hecho nada bien las cosas. Recordemos cómo empezamos los primeros meses, con las armas a cuentagotas. Acuérdese de los Leopard. Por cierto, ahora han anunciado diecinueve más, aparte de los diez; eran cuatro en aquellos tiempos, luego diez, y ya ni se habla de eso. Tampoco sabemos qué armamento se está entregando. Lo que sí sabemos es que hay restricciones con armamento, digamos, especial y que sí podría ser decisivo contra Rusia. Alemania mismo está poniendo restricciones y otros países también. Tampoco sabemos cuál es la contribución de España en todo esto. Las armas han ido con cuentagotas, y si se ha llegado a este punto también ha sido por la lentitud europea y por el miedo europeo. Los sistemas de defensa tardaron en llegar. Señor presidente, creo que hace falta hacer una reflexión sobre esto, y yo no sé si vamos a seguir así o no.

Entrega de toda la asistencia militar necesaria. Pero resulta que Chequia es la que tiene que buscar por ahí munición y luego dar la solución al resto de los países. Si no, explíquemelo, señora ministra, ya que me hace gestos, explíqueme cómo ha sido todo esto. Es que hasta ese movimiento parecía que todo estaba paralizado. Por cierto, hay una mención que dice: el apoyo a Ucrania respetando plenamente la política de seguridad y defensa de determinados Estados miembros. ¿Podría explicarme qué es esta salvedad? ¿A qué nos estamos refiriendo? ¿Quién se está borrando o se está poniendo en una esquina? ¿A qué se refiere? Por cierto, otra reflexión que deberíamos haber hecho y no se ha hecho es la de las medidas de embargo a Rusia. No han tenido —e‌ videntemente, algunos sí— todos los efectos que se esperaba. Tomemos nota de todo esto.

Tampoco me parece que ahora sea el momento de hablar de otras cosas, como se hace en el consejo de Europa. ¿Qué responsabilidades a Rusia en tribunales? ¿Un tribunal ad hoc? Pues ya veremos. Primero el oso y luego la piel. La reconstrucción de Ucrania. Hoy por hoy son palabras. Lo importante es que no se siga destruyendo. Dicen que el gasto de defensa hay que hacerlo juntos. Eso es clave. Yo estoy absolutamente de acuerdo y creo que hay que mejorar la eficacia y, desde luego, disminuir el gasto y especializarse. Se habla de una comunicación futura sobre la estrategia industrial y el programa que la acompaña, que este último lo llevará el consejo. ¿Qué hay de esto? ¿Por dónde va? ¿Será vinculante? ¿Cómo se va a articular? Y de nuevo el párrafo 19 hablando de esta comunicación y del programa. Dice: Respetando la política propia de algunos Estados miembros. ¿A qué nos estamos refiriendo?

El Sahel, señor presidente. Golpes de Estado en Mali en 2021, en Burkina en 2022 y en Níger en 2023. Togo acaba de declarar el estado de emergencia en su zona norte por un año más. En Senegal acabamos de ver un cambio presidencial, del que me gustaría también que nos hablara o nos dijera qué se espera, porque hoy por hoy es una incógnita, y el lenguaje que ha utilizado hasta este momento no parece que sea muy confortante respecto a las posiciones europeas, cuando era uno los países más estables y con mejor relación con Europa. Y no hablemos ya de Libia: muertes, de las que no se habla, constantemente, todos los días; desplazamiento de millones y millones de personas; grupos yihadistas, tanto Al Qaeda como el Estado Islámico y sus variantes; movimientos de armas; tráfico de drogas, de migrantes, y la retirada europea, señor presidente, la retirada europea. Tres golpes de Estado, y Wagner ocupa el lugar, no ya China, de otra manera, como antes, ahora ya también Rusia, a las puertas de Europa, en el sur de Europa. Yo me pregunto cuál es la estrategia. Quisiera que me hablara de esto, ya que hasta ahora de lo único que se habla es de retirada, porque te sacan, porque te obligan… Pero ¿cuál es la estrategia en el plano económico, en el plano social y también en el plano militar respecto al Sahel y a África?

África es muy distinta a la que había antes, con redes sociales amplias, en un contexto de miedo, de sequía, de hambre. Tenemos un apagón informativo en Europa, diría que casi en esta Cámara, porque se informa muy poco de este asunto. Hay una consecuencia de todo esto, y son las migraciones, señor presidente, que se van a seguir dando. Y, de verdad, en el consejo de Europa se simplifica todo de una manera… Hoy se vota en Europa el plan de migración y supongo que vendrá después por esta Cámara, pero el otro día se hablaba en la Comisión de Seguridad Nacional de que el Sahel es una amenaza real, ¿en qué términos? Hablaba también del término migraciones, ¿en qué sentido?, ¿a qué se refería con eso? Pero ¿cuál es la política europea hacia el Sahel?

Marruecos en este contexto se beneficia enormemente, quiero decir como país. Evidentemente, no tiene que ser nada agradable estar en la situación geográfica que está, pero se beneficia, por ejemplo, en el Sáhara. Usted ha dado la vuelta a todos los compromisos españoles y nosotros volvemos aquí a pedir el compromiso del Estado español con el Sáhara y con los saharauis. No se puede dar la espalda a esa situación, por mucho que Marruecos sea un país estratégico para España, ya que también existen unas responsabilidades morales que son muy fuertes. Usted habla únicamente de la relación comercial con Marruecos, incluido, por cierto, el territorio ocupado por Marruecos en el Sáhara, y del impulso a empresas españolas allí, etcétera.

Ceuta y Melilla. ¿Qué es lo que ocurre con esta no admisión de los visados temporales? Parece que tampoco acaban de impulsarse temas acordados en el RAM, las fronteras andan al trantrán… Yo creo que merecería la pena hacer una reflexión sobre esto. Entiendo que la geopolítica es muy complicada en el Sahel y que, además, España no puede hacer política por sí sola en el Sahel, la tiene que hacer Europa. ¡Pero póngame esto en la agenda! Es que estamos todo el día reflejando a Ucrania, pero el Sahel no lo acabo de ver, y yo creo que es una prioridad absoluta.

Palestina. Usted habla de reconocimiento, y no tenemos ningún problema, pero, exactamente, ¿qué estaríamos reconociendo, señor presidente? A mí me parece bien como toque de atención a Israel, como una declaración, un acto más bien declarativo por parte de la comunidad internacional, pero, en realidad, ¿qué estaríamos reconociendo? Porque a Gaza lo ha reducido a la nada Israel y en Cisjordania de lo que estamos hablando, señor presidente, es de islas, porque durante años Israel no ha respetado los acuerdos internacionales. ¿Y quién es el Gobierno representativo de verdad? ¿La Autoridad Palestina? ¿Y quién hará cumplir a Israel esa declaración de nuevo Estado palestino? No vayamos a crear sensaciones que luego sean decepciones.

La furia israelí, desde luego, no tiene ninguna justificación. El brutal asesinato de israelíes por parte de Hamás —‌más de mil personas— no justifica el exterminio de más de 33 000 en Gaza. La imagen de Israel yo creo que ha quedado tocada ante la comunidad internacional desde ahora, ya no va a ser la misma. Y tengo que decirlo una vez más aquí: el fin no justifica los medios. El decir que se va a eliminar a una organización terrorista no justifica los medios. No los ha justificado nunca, ni aquí ni en Palestina ni en ningún otro lugar. Nunca el fin justificará los medios. El ataque final a Rafah —d‌ icen: bueno, nos hemos retirado tácticamente; va a haber un ataque final— puede ser un desastre por lo que puedan hacer el ejército israelí y Hamás, al que tampoco le preocupará mucho que haya muchas bajas, porque seguramente parte del efecto buscado por una organización terrorista como Hamás era este.

Sobre la reconstrucción de Gaza, de la que también hablan ustedes, se dice que la UE está dispuesta a respaldar el esfuerzo internacional para reconstruir Gaza. Oiga ¿e Israel va a reconstruir Gaza? Porque se dedica a destruir, pero luego, a la hora de la reconstrucción, parece que tienen que venir los europeos y el resto de la comunidad internacional —‌léase Estados Unidos—. Vamos a hablar ya seriamente de qué es lo que ha sucedido, de qué es lo que está sucediendo, de una situación que, desde luego, no creo que vayamos a poder parar, porque el Estado israelí está absolutamente decidido y Estados Unidos es titubeante.

Es muy preocupante, unido a esto, la derivada iraní. Se menciona en el documento. Irán no solo ha estado interviniendo en relación con Hamás y con Hezbolá en el sur del Líbano, etcétera, sino también en la decisión hutí en el Yemen, que nos está afectando, en la entrega de drones, que han sido decisivos también para Rusia contra Ucrania. Desde luego, es una escalada en la que Israel también está actuando de una manera unilateral, y puede afectarnos a todos. El ataque al consulado iraní en Siria no es baladí, y eso puede tener consecuencias. Desde luego, a Israel no es que haya que advertirle por la barbaridad que está cometiendo en Gaza, también por su irresponsabilidad a la hora de tomar decisiones que pueden afectar al contexto y a la estabilidad internacional.

Como me quedan veintiún segundos voy a mencionar algo muy brevemente. Se habla muy poco de la agricultura —‌tampoco usted ha hablado de ella—, solo en unos parrafitos genéricos que no van mucho más allá de alargar el marco temporal de ayudas estatales y de decir que se va a quitar mucho protocolo, que se va a quitar papeleo, etcétera. Pero hay dos apartados que quiero mencionar, y acabo, señora presidenta. El 42.b dice: Reforzar la posición de los agricultores en la cadena de suministro alimentario, en particular para garantizar unos ingresos justos. Y el d) dice: Velar por una competencia basada en normas y leal a escala mundial y de mercado interior. Oiga, presidente, ¿esto cómo se hace? Porque están muy bien estas palabras sobre la posición de los agricultores en la cadena de suministros, pero aquí tenemos una ley que parece que no ha producido los efectos deseados, no los que se pretendían; si no, no tendríamos el lío que hay en muchas ciudades y pueblos. Respecto a la competencia basada en normas a escala mundial, creo que hace falta una reflexión mucho más amplia, también sobre lo que tiene que ser la política agrícola europea, que hasta ahora ha sido bastante continuista. Únicamente ha sido modificada por las políticas de un nuevo sistema basado en diferentes energías, etcétera, pero ha querido unir una cosa con la otra y, al final, está tropezando. Sinceramente, las menciones en el consejo de Europa sobre este tema me han resultado escasas y demasiado genéricas y, por tanto, no sirven para mucho.

Nada más. Gracias, señora presidenta.

Presidencia. Muchas gracias, señor Esteban. Por el Grupo Parlamentario Mixto, que acumula en este turno su turno de réplica, tiene la palabra, en primer lugar, la señora Belarra Urteaga, por un tiempo de ocho minutos.

Ione Belarra Urteaga

PodemosDiputada.Página 33Vídeo

Gracias, presidenta. Buenos días, presidente. Señorías, voy a tratar de ser breve, porque me imagino que los ministros que estuvieron ayer en el palco del Bernabéu estarán cansados. (Aplausos). Sí me permito decirles que no queda muy bien que un Gobierno progresista mande a siete ministros al palco del Bernabéu, mientras se está reformando la ley del suelo precisamente para facilitar la Operación Chamartín. Querría también que mis primeras palabras fueran para decirle, presidente, que hay cuatro jóvenes que en los próximos días tienen que entrar en prisión, cuatro de los seis de Zaragoza, y creo que España no se puede considerar a sí misma una democracia plena si vamos a romperle la vida por la mitad a cuatro jóvenes cuyo único delito es ser antifascistas y haberse movilizado en una manifestación contra el partido ultraderechista de VOX. (Aplausos). Así que desde aquí quiero pedirle que les indulte, como les han pedido, porque, insisto, su único delito es ser antifascistas. Y para centrarme ya en el tema que nos ocupa hoy, como se ha dicho ya aquí, señor Sánchez, suenan tambores de guerra en Europa. La señora Von der Leyen empezó su mandato levantando la bandera de la transición ecológica, enterrando los recortes —‌algo por lo que la hemos felicitado en reiteradas ocasiones— y, lamentablemente, lo ha terminado siendo una auténtica señora de la guerra. Von der Leyen ha dicho que la guerra no es imposible y que tenemos que reforzar la industria del armamento. De cerca le han seguido en sus declaraciones el señor Macron; el señor Borrel, que piensa que la paz es una excepción; y, por supuesto, la señora Calviño. Nosotras pensamos, señor Sánchez, que no puede ser que la única diferencia entre lo que dice este Gobierno y lo que dicen los gobiernos de las derechas europeas sea el tono. El mismo planteamiento belicista, la misma carrera armamentística, la misma apuesta por la militarización de la vida en Europa, pero unos lo dicen gritando y dándose golpes en el pecho y ustedes lo dicen más bajito. Creo que precisamente esa referencia que tienen ustedes en Europa, que son los social-liberales, junto con las derechas europeas y los Verdes —‌la referencia de la otra parte del Gobierno—, están diciendo exactamente lo mismo en este tema: están diciendo al unísono que tenemos que aumentar el gasto militar ante la amenaza de guerra. Y yo quiero ser hoy muy clara en este Congreso: Señorías, el rearme no frena la guerra, la alimenta. Eso es lo que nos enseña la historia. Y creo que conviene no olvidarlo cuando se escuchan los cantos de sirena de los Estados Unidos y de la industria del armamento. Señor Sánchez, sabe muy bien que, en dos años de guerra en Ucrania, Europa no le ha dedicado ni un solo esfuerzo, ni un solo recurso ni humano ni económico a la paz, a una apuesta diplomática seria, a una negociación seria. Ustedes simplemente han hecho seguidismo de los Estados Unidos, de su mandato, de sus intereses geoestratégicos. Han agachado la cabeza, cuando lo que quiere la mayoría de la gente en España es paz. Usted sabe, presidente, tan bien como yo, que en la primavera del año 2022 se podía haber firmado el acuerdo de paz y que quienes evitaron eso fueron Estados Unidos y, sobre todo, el Reino Unido. Pero, para mí, una de las cosas más graves es que estamos ante un problema democrático muy evidente. Todos los estudios de opinión disponibles —‌su discurso creo que lo evidencia— dicen lo que ya sabíamos, y es que la mayoría de la gente de este país no quiere rearme y no quiere remilitarización. España es el país del ‘no a la guerra’. La gente en España sabe muy bien que más dinero para tanques, más dinero para armas es, directamente, menos dinero para nuestra sanidad pública, para nuestra educación pública, menos dinero para especialistas médicos y menos dinero para profesores. Es un problema democrático evidente que el Gobierno desoiga la voluntad popular y le dé la espalda.

Por eso, señor Sánchez, hoy quiero pedirle que dejen de meternos en una guerra a través de hechos consumados, que dejen de anunciar nuevas bases de la OTAN a través de la portada del diario El País. (Aplausos). ¿Para qué va a servir esa nueva base de la OTAN en Menorca? Lo sabe todo el mundo, para facilitar el transporte de munición con destino a Israel, para que sigan perpetrando un genocidio. ¡Para eso va a servir! Por eso, si queremos paz, tenemos que invertir en paz, tenemos que trabajar para la paz. Ha dicho usted que la escalada bélica es indeseable, pero es lo que llevan ustedes haciendo dos años.

Y lo mismo le digo respecto al genocidio que el Estado de Israel está cometiendo contra el pueblo de Palestina. Creo que compartirá conmigo que es lamentable y profundamente racista que hayan tenido que ser asesinadas personas con pasaporte australiano o británico para que la gente empiece a abrir los ojos y vea lo que muchas llevamos viendo seis meses: seis meses de bombardeos sobre población civil, seis meses de dejar morir a niños y niñas de hambre. Y cuando creíamos que ya lo habíamos visto todo, vemos a Israel traspasar una vez más todas las líneas rojas y competir con el nazismo por la primera posición del horror de la humanidad. Cuando abandonaron el hospital Al-Shifa, lo que se encontraron allí los familiares de las personas que fueron a buscar fue el infierno en la tierra, señorías: la mayoría de los cadáveres no estaban enteros, estaban maniatados, aplastados por los buldóceres. Es absolutamente terrible. Por eso, señor Sánchez, está bien reconocer el Estado palestino, pero hubiera estado mejor haberlo hecho en 2015, cuando usted lo prometió por primera vez; quizá eso hubiera evitado parte de lo que estamos viendo hoy. Le pido que lo haga, hágalo mañana mismo, convoque un Consejo de Ministros extraordinario y reconozca el Estado palestino. Y, sobre todo, no sirve de nada reconocer el Estado de Palestina si no le paramos los pies a Netanyahu, si no evitamos un genocidio, ¡si no hacemos algo concreto para pararle los pies de una vez por todas! (Aplausos). ¡Suspendan la compraventa de armas, rompan relaciones diplomáticas con Israel, respalden a Sudáfrica en su denuncia ante la Corte Internacional de Justicia! Se pueden hacer cosas concretas, pero hay que hacerlas.

Sobre esta cuestión, quería dirigirme también al señor Feijóo. Le pido, señor Feijóo, que se desmarque de las declaraciones del señor Aznar. (Rumores). El señor Aznar dijo que se tenía que poder terminar la operación que Israel había puesto en marcha en la Franja de Gaza. ¿Qué operación, señor Feijóo, la de matar a todos los niños y las niñas palestinos de la Franja de Gaza? Porque no los veo capaces a ustedes ni de defender semejante bajeza. Le pido que venga aquí (señala la tribuna) y que condene esas declaraciones.

Además, para más inri, hoy se aprueba definitivamente el pacto de la vergüenza, el Pacto sobre Migración y Asilo de la Unión Europea. Es un pacto que perfectamente podrían haber impulsado VOX y la extrema derecha. Precisamente, porque los tres problemas de los que estamos hablando hoy aquí: la guerra de Ucrania, el genocidio del pueblo de Palestina y una política migratoria europea, tienen la misma raíz, es una raíz profundamente racista. Es la construcción de una sociedad global sobre una idea común, que es que unas vidas valen y otras vidas no valen. Y eso, señorías, se tiene que terminar; se tiene que terminar de una vez. Las vidas palestinas importan, las vidas negras importan, las vidas de los ucranianos importan, y tenemos que actuar en consecuencia.

Para terminar, presidente, me permito trasladarle una reflexión. En Podemos pensamos que, por este camino, la legislatura no va bien. Este camino de restauración del bipartidismo en el que las sesiones de control de los miércoles se convierten en un ‘y tú más’ permanente, en tirarse mutuamente los casos de corrupción a la cabeza, genera una desconexión total de la ciudadanía de la política. Creo que cada vez más gente tiene la sensación de que este Gobierno está calentando el sillón, no está sacando adelante las medidas que espera la gente de este Gobierno. Y eso es porque se les ve incapaces de sacar adelante una medida de política social, una medida de política feminista. Porque quien hacía ese trabajo en el Gobierno era Podemos, y ese es el problema que tenemos. (Aplausos.—Risas).

Termino ya. Señorías del Partido Popular, ¿cómo creen que se siente la gente cuando ve que mientas ellos estaban encerrados en sus casas o jugándose la vida en un hospital para salvar a otros, ustedes estaban dejando morir a las personas mayores en una residencia sin asistencia médica? Y que mientras eso pasaba, la señora Ayuso estaba haciendo cálculos con su testaferro, su novio (rumores), para comprarse un pisazo de millones de euros. Es una indecencia, es terrible, pero en pleno 2024, el bipartidismo ha vuelto en España y las personas que no nos conformamos lo vamos a tener que volver a romper.

Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señora Belarra. Ahora tiene la palabra el señor Rego Candamil, por un tiempo de cuatro minutos.

Néstor Rego Candamil

BNGDiputado.Página 35Vídeo

Grazas, señora presidenta. Señor Sánchez, quero comezar precisamente por aquilo que vostede non abordou, que é a situación do sector agrario e gandeiro sobre o que foron adoptadas decisións no último consello movidas, hai que dicilo, polas protestas agrarias en toda Europa e que, ó noso xuízo, son insuficientes para garantir viabilidade e estabilidade a un sector do que depende a alimentación da poboación, o mantemento dunha actividade económica esencial e a sustentabilidade do medio rural. Falo, ademais, desde a perspectiva galega, ben significativa tendo en conta que o noso sector agrario coñeceu unha reconversión brutal desde a entrada do Estado español no Mercado Común Europeo. Só un dato: das máis de 227 000 explotacións que había na Galiza en 1986, 30 anos despois ficaban só 75 000. En 2020 xa eran, segundo o IGE, só 55 000 explotacións. É verdade que creceu o tamaño destas explotacións a partir dun modelo que foi impulsado como todo vantaxes obviando as partes negativas, entre elas, o acelerado despoboamento das zonas rurais e a perda de superficie agraria útil, que nos últimos 30 anos na Galiza é dun 20 %. E acontece que hoxe, mesmo con explotacións medias que, en xeral, realizan un grande esforzo de sustentabilidade e benestar animal, moi lonxe das macrogranxas e do modelo de gandería industrial, o sector encóntrase con enormes dificultades para saír adiante, afogado pola burocracia e políticas públicas que, polo menos no caso de Galicia, non teñen en conta a súa realidade. É moi evidente que é unha lei da cadea alimentaria insuficiente e ineficaz que non garante realmente que non teñan que producir a perdas. A realidade é que o proceso iniciado en 1986 continúa. Nos últimos tres anos, por exemplo, desapareceron na Galiza 1100 explotacións leiteiras e, aínda que a produción se mantivo, é claro que o proceso de perda da actividade agraria e de poboación rural vinculada a esta está aí. O BNG reclama a este goberno políticas máis activas para remover as dificultades e dar expectativas de futuro á actividade agraria e gandeira. O Consello Europeo máis dunha vez apostou infelizmente por políticas belicosas, incluído un maior esforzo en defensa, eufemismo para incrementar o gasto militar, como xa vén facendo o Estado español cun aumento previsto en orzamentos entre 2023 e 2029 de 17 000 millóns de euros dos que se vai beneficiar fundamentalmente a industria miliar norteamericana. Iso sen esquecer que ese esforzo implica hipotecar políticas sociais e servizos públicos que redundarían en maior e mellor calidade de vida do conxunto da poboación. En vez de apostar decididamente en políticas de paz, no diálogo e na negociación para resolver os conflitos internacionais, parecen empeñados en continuar alimentando a tensión e a belicosidade. As declaracións da señora ministra de Defensa sobre a hipótese dunha guerra a grande escala en Europa teñen o obxectivo de mentalizar a poboación para que acepte como lóxica esa hipótese. Pois ben, nós, o BNG, como forza pacifista, sempre imos dicir non á guerra e defender que, para evitala, o que hai que facer non é armarse, senón traballar máis activamente pola paz. E digo máis: se o obxectivo dos Gobernos europeos é preparar mentalmente os pobos para que acepten a guerra, o obxectivo dos pobos de Europa debe ser garantir Gobernos que traballen pola paz, como nos gustaría que o seu Goberno fixese máis tamén pola paz en Palestina, alén dalgunhas declaracións críticas e o propósito enunciado de recoñecer Palestina como Estado soberano. Está ben, mais isto non chega, nin sequera con reclamar un cese ó fogo inmediato e a apertura de corredores humanitarios. Hai que forzar a Israel a facelo. É preciso deixar de vender armas ó agresor sionista. Hai que romper relacións con Israel e illar os criminosos que están perpetrando un verdadeiro xenocidio en Gaza polo que deberán pagar na Corte Internacional de Xustiza. Hai que defender o fin da ocupación e o dereito do pobo palestino a vivir en paz e liberdade na súa terra, porque as imaxes que vemos todos os días son estremecedoras e, a pesar diso, o papel da maioría dos países europeos está a ser realmente infame, de apoio á masacre da poboación civil: máis de 33 000 persoas, entre elas 15 000 crianzas mortas, 76 000 persoas feridas e o uso da fame como arma de guerra contra máis de 2 000 000 de gazatís, crimes de guerra que non deben ficar impunes. E para finalizar. Señor Sánchez, sabemos que o Partido Popular na súa inmensa hipocrisía é capaz de saltar por riba do abismo de contradicións propias e cinismo e, aínda así, sinalar as contradicións dos demais, neste caso, do seu Goberno, mais é verdade que vostede aínda non explicou a viraxe de posición sobre o Sáhara e deberá facelo. Aínda non explicou de que deriva a capacidade de Marrocos de facer virar a posición do Goberno español para abandonar o pobo saharauí que continúa loitando pola súa liberdade. O BNG unha vez máis defende aquí o dereito á autodeterminación e independencia do Sáhara e reclama ó Goberno español que asuma a súa responsabilidade histórica para facelo posíbel. Moito obrigado.

Gracias, señora presidenta. Señor Sánchez, quiero empezar precisamente por lo que usted no ha abordado, que es la situación del sector agrario y ganadero, sobre el que se han adoptado decisiones en el último Consejo, movidas —‌hay que decirlo— por las protestas agrícolas en toda Europa, que, en nuestro entender, son insuficientes para garantizar la viabilidad y estabilidad de un sector del que depende la alimentación de la población, la manutención de una actividad económica esencial y la sostenibilidad del medio rural. Hablo, además, desde la perspectiva gallega, muy significativa, teniendo en cuenta que nuestro sector agrícola ha conocido una reconversión brutal desde la entrada del Estado español en el que entonces era mercado común europeo. Solo un dato: de las más de 227 000 explotaciones que había en Galicia en 1986, treinta años después, quedaban solo 75 000. En 2020 ya eran, según el IGE, solo 55 000 explotaciones. Es verdad que ha crecido el tamaño de estas explotaciones a partir de un modelo que se ha impulsado como de todas las ventajas, obviando las partes negativas, entre ellas, la acelerada despoblación de las zonas rurales y la pérdida de superficie agraria útil. En los últimos treinta años, han crecido un 20 %, y sucede que hoy, incluso con explotaciones medias que, en general, realizan un gran esfuerzo de sostenibilidad y bienestar animal, muy lejos de las macrogranjas y del modelo de ganadería industrial, el sector se encuentra con enormes dificultades para salir adelante, ahogado por la burocracia y políticas públicas que, por lo menos en el caso de Galicia, no tienen en cuenta su realidad. Es muy evidente que hay una ley de la cadena alimentaria insuficiente e ineficaz que no garantiza realmente que no tenga que producir a pérdidas. La realidad es que el proceso iniciado en 1986 continúa. Por ejemplo, en los últimos tres años, en Galicia han desaparecido 1100 exportaciones lácteas y, aunque la producción se ha mantenido, es claro que el proceso de actividad agrícola y de población rural vinculada a esta están ahí. El BNG le pide a este Gobierno políticas más activas para retirar las dificultades y generar expectativas de actividad futura agrícola en Galicia. En el Consejo Europeo, una vez más, se ha apostado por políticas desgraciadamente belicistas, incluyendo un mayor esfuerzo en defensa, un eufemismo para aumentar el gasto militar, como ya viene haciendo el Estado español, con un aumento previsto en el presupuesto de 2023 a 2029 de 17 000 millones de euros, de los que se va a beneficiar fundamentalmente la industria militar norteamericana. Esto, sin olvidar que este esfuerzo implica hipotecar políticas sociales y servicios públicos que redundarían en una mejor calidad de vida del conjunto de la población. En vez de apostar decididamente por políticas de paz en el diálogo y negociación para resolver los conflictos internacionales, parecen empeñados en continuar alimentando la tensión y el belicismo. Las declaraciones de la señora ministra de Defensa sobre la hipótesis de una guerra a gran escala en Europa tienen el objetivo de mentalizar a la población para que acepten como lógica esa hipótesis. Bien, nosotros, el BNG, como fuerza pacifista, siempre diremos no a la guerra y defenderemos que para evitarla lo que hay que hacer es no armarse, sino trabajar más activamente por la paz. Y digo más, si el objetivo de los gobiernos europeos es preparar mentalmente a los pueblos para que acepten la guerra, el objetivo de los pueblos de Europa tiene que ser garantizar gobiernos que trabajen por la paz. Como nos gustaría que su Gobierno hiciese más también por la paz en Palestina. Más allá de algunas declaraciones críticas y del propósito enunciado de reconocer Palestina como Estado soberano, está bien, pero esto no llega, ni siquiera con reclamar un alto el fuego inmediato y la apertura de corredores humanitarios. Hay que forzar a Israel a hacerlo, es necesario dejar de vender armas al agresor sionista; hay que romper las relaciones con Israel y aislar a los criminales que están perpetrando un verdadero genocidio en Gaza, por lo que deberán pagar en la Corte Internacional de Justicia. Hay que defender el fin de la ocupación y el derecho del pueblo palestino a vivir en paz y en libertad en su tierra. Porque las imágenes que vemos todos los días son sobrecogedoras y, a pesar de ello, el papel de la mayoría de los países europeos ha sido y está siendo infame con apoyo a la masacre de la población civil: más de 33 000 personas; entre ellas, 15 000 menores muertos, 76 000 personas heridas y el uso del hambre como arma de guerra contra más de 2 millones de gazatíes. Son crímenes de guerra que no pueden quedar impunes. Para concluir, señor Sánchez, sabemos que el Partido Popular, en su inmensa hipocresía, es capaz de saltar por encima de abismos, de contradicciones propias y civismo y, aun así, señalar las contradicciones de los demás, en este caso, de su Gobierno. Pero es verdad que usted aún no ha explicado el cambio de posición sobre el Sáhara y deberá hacerlo. Aún no ha explicado de qué deriva la capacidad de Marruecos de hacer cambiar la posición del Gobierno español para abandonar al pueblo saharaui, que sigue luchando por su libertad. El BNG, una vez más, defiende aquí el derecho de autodeterminación e independencia del Sáhara y reclama al Gobierno español que asuma su responsabilidad histórica para hacerlo posible. Muchísimas gracias.

Presidencia. Muchas gracias, señor Rego. Ahora tiene la palabra la señora Valido García, también por un tiempo de cuatro minutos.

Cristina Valido García

Coalición CanariaDiputada.Página 37Vídeo

Buenos días, señorías. Buenos días, presidente. Canarias es la única región ultraperiférica del Estado español. Somos los que estamos más lejos. Somos, además, la frontera sur de Europa. Y con algunos titulares dichos hoy por usted, se entenderá nuestra gran preocupación por la situación geopolítica del entorno en el que vivimos los canarios y las canarias. Usted ha hablado de una vecindad más inestable y conflictiva. Usted ha hablado de la deriva imperialista de Putin, ante el que se ha dejado solitario al Sahel con la salida de la Unión Europea; la Unión Europea se va. Quiero agradecer al señor Aitor Esteban que haya dedicado unas palabras a hablar de algo que pasa desapercibido en esta Cámara y que es una situación muy peligrosa. Para que me entiendan, les diré que Canarias está más cerca de Mali que de Madrid; que yo tardaría menos en llegar a la capital de Mali que en venir a este Congreso. Estamos muy preocupados. Yo no quiero ser alarmista, pero tengo que recordarles dónde estamos los canarios y por qué exigimos en la agenda canaria que se nos tenga en cuenta y que participemos de todas las decisiones, negociaciones y conversaciones con Marruecos. Ayer, el presidente del Gobierno canario tuvo una fructífera reunión con el señor Albares, y hemos conseguido el compromiso de estar en todas las negociaciones en las que se hable de Canarias. Yo quiero que ustedes imaginen por un momento que tuvieran maniobras militares a 125 kilómetros de sus casas, de sus provincias, de un país extranjero. Quiero preguntarle a la gente de Valencia, de Cádiz o de San Sebastián qué pensarían si, a 100 kilómetros de su costa, un país extranjero quisiera hacer perforaciones o buscar recursos naturales. Quiero preguntarles qué pensarían ustedes si un país extranjero, a 100 kilómetros de su costa o a 125 kilómetros de su costa, plantara una central nuclear. Nosotros vivimos con esa realidad. A veces pasa, a veces se retrasa, a veces es que somos unos exagerados, pero esto nos despierta muchísimos días con angustia. Estamos lejos, sí, estamos lejos, pero aquello, hasta donde sabemos, forma parte del Estado español y queremos plena información. Hemos hablado de Ucrania, y si hablamos del encarecimiento de la cesta de la compra de toda la ciudadanía española, no les quiero contar lo que esto ha supuesto en la caja de un supermercado para un ama de casa canaria: tres o cuatro veces más cara de lo que se paga aquí. No tenemos presupuesto para 2025, pero estoy segura de que se van a actualizar los fletes del transporte, porque los canarios no tenemos que pagar cuatro veces más por un conflicto que nos pilla lejos, pero que ha convertido los productos de primera necesidad en inasumibles. Señor presidente, en esa rotonda con los dirigentes europeos, ¿va a haber espacio para hablar de que Canarias ha recibido, en el mes de marzo, un 502 % más de inmigración que el año pasado? En esa ronda, ¿va a haber espacio para hablar con los dirigentes europeos de que en Canarias hay más de 5000 menores a los que la Unión Europea da la espalda? Porque nos preocupan un montón los niños y las niñas de muchos sitios del mundo, a mí, la primera; pero tenemos más de 5000 en Canarias y, señor presidente, la Unión Europea, aparte de visitarnos algún comisario y hacernos alguna promesa, no ha hecho nada, y ni Canarias ni España pueden asumir en solitario lo que supone. Con el conflicto del Sahel van a ser muchos más. Esto solo puede empeorar, y no lo digo yo, lo ha planteado usted mismo. Voy terminando. Por favor, miren el mapa, pero no el del tiempo, que nos pone debajo de Baleares o enfrente de Gibraltar o al lado de Cádiz, no. Miren el mapa, de verdad, miren dónde estamos, miren lo que se cuece alrededor, miren quiénes son nuestros vecinos. Entiendan por qué les pedimos a todos la solidaridad, la corresponsabilidad, la preocupación, para que ese territorio ultraperiférico pueda estar tranquilo. ¿Por qué? Y termino. Los argumentos que sirven para otros territorios no sirven para nuestros hermanos saharauis, presidente. Espero sus respuestas. Gracias.

Presidencia. Muchas gracias, señora Valido. Tiene ahora la palabra el señor Catalán Higueras, también por un tiempo de cuatro minutos.

Alberto Catalán Higueras

Diputado.Página 37Vídeo

Muchas gracias, señora presidenta. Señorías, muy buenos días. Señor presidente, como en los espejos del callejón del Gato, que recreara Valle-Inclán, ustedes lo distorsionan todo; han convertido la acción de gobierno, como diría el escritor gallego, en un auténtico esperpento; un esperpento constante y peligroso. Lamentablemente, en este país, tenemos un Gobierno y un presidente que no tienen ninguna credibilidad. Un día dice blanco; al día siguiente, dice negro, con la misma convicción. Son capaces de atravesar cualquier línea roja sin ningún tipo de rubor, y todo única y exclusivamente por un interés partidista. Al menos desde nuestro punto de vista, así no se gobierna un país.

Tras el Consejo Europeo, usted, en la rueda de prensa, manifestó: nosotros tratamos de hacer de la verdad nuestra forma de hacer política. Señor presidente, la hemeroteca y el tiempo, ese juez inapelable que pone a cada uno en su sitio, evidencia todo lo contrario. Hoy mismo, hablaba usted de violencia y también de víctimas inocentes. ¿Cómo puede entenderse esa postura cuando ustedes están pactando con aquellos que siguen sin condenar las masacres de la banda terrorista ETA, que tienen entre sus dirigentes a terroristas responsables de esas masacres y que los tienen también en sus listas electorales? Pero es que, además, ustedes rechazan pactar con Bildu en la Comunidad autónoma vasca y, sin embargo, en Navarra, gobiernan gracias a ellos. Coherencia, credibilidad, señor Sánchez, al menos desde nuestro punto de vista, en ningún caso.

Ustedes llegaron al Gobierno diciendo que había que acabar con la corrupción y, sin embargo, han caído en sus propias garras. Por cierto, se constituyó aquí una comisión de investigación para analizar la compra de material sanitario para hacer frente a esta pandemia y su portavoz en esa sesión plenaria manifestó que había que conocer la verdad y que ese iba a ser su compromiso aquí y en cualquier otro sitio. Una nueva falsedad, un nuevo engaño. Ese mismo día que aquí se votaba la constitución de esa comisión de investigación, ustedes y sus socios de Bildu, de Podemos y de PNV votaban en contra de una comisión similar en Navarra, porque en Navarra también hay caso mascarillas, como hay caso Velate, la mayor adjudicación de obra pública en los últimos años, 76 millones de euros también bajo sospecha.

Se habló en el Consejo Europeo de migración, incluso de migración irregular, pero evidentemente soluciones, lo ha puesto de manifiesto la portavoz de Coalición Canaria, pocas o ninguna. La situación sigue sin afrontarse realmente. Por otro lado, también se habló de economía y de oportunidades. Nosotros, señor presidente, le preguntamos: ¿qué pueden aportar, en este caso, estos consejos europeos? ¿Qué decisiones va a tomar el Gobierno de España a la hora de paliar uno de los mayores problemas de presente y de futuro que tiene nuestro país como es el desempleo juvenil, el 28,36 %, el más alto de toda la Unión Europea, 20 puntos casi por encima de países como Alemania y Países Bajos? Además, estamos viendo cómo sectores productivos de nuestro país no encuentran mano de obra o, incluso, miles y miles de españoles, entre ellos muchos jóvenes, tienen que emigrar para labrarse una oportunidad laboral.

A nosotros también nos preocupa la criminalidad. Se hablaba de seguridad, de violencia. Nos preocupa el incremento que se ha producido en nuestro país, señor presidente, un 15 % más de delitos contra la libertad sexual, un 25,5 % de delitos cibernéticos. Y, en esa línea, también podríamos hablar del incremento en Navarra de un 30 % de delitos contra la libertad sexual, de un 15 % en la sustracción de vehículos, de un 7 % en los hurtos o de un 7,5 % en delitos vinculados al tráfico de drogas. Señor presidente, es evidente que hay que tomar medidas y planes de acción.

Para finalizar, es evidente también, señorías, que a la hora de hablar de la Unión Europea, de hablar de Marruecos, no podemos dejar de hablar de la agricultura y ganadería en nuestro país. Señor presidente, nosotros reclamamos iniciativas para salvar la agricultura y ganadería españolas. Pedimos que las comunidades autónomas, que el Gobierno de España y las instituciones europeas tomen las medidas pertinentes. Se está empobreciendo la España rural, se está muriendo la España rural, y el Gobierno, señor presidente, no puede mirar para otro lado.

Muchas gracias.

Presidencia. Muchas gracias, señor Catalán. Por el Grupo Parlamentario Socialista, tiene ahora la palabra el señor López Álvarez por un tiempo de quince minutos.

Patxi López Álvarez

PSOEDiputado.Página 38Vídeo

Hablaba yo con la presidenta de si podía acumular el tiempo de la réplica, porque me gustaría salir en un rato para Euskadi, para asistir al funeral del lehendakari Ardanza, alguien que supo ver que el entendimiento entre distintos era la mejor forma de construir un país, alguien que entendió que la unidad de los demócratas era la mejor forma de combatir al terrorismo y, por lo tanto, una gran referencia y un gran valor en la política de nuestro país, y quería reconocerlo desde esta tribuna. (Aplausos). Así que, descanse en paz, goian bego.

Parece que no se puede acumular el tiempo, así que espero que sean comprensivos si me paso algo. Empiezo.

Buenos días, presidenta, presidenta legítima del Congreso. Buenos días, presidente, presidente legítimo del Gobierno de España. La verdad es que es raro, es triste tener que empezar así una intervención, reivindicando la legitimidad de nuestro sistema democrático, es decir, reivindicando lo que los diputados y las diputadas hemos decidido: que Francina Armengol sea la presidenta del Congreso, y lo que los ciudadanos y ciudadanas han decidido con sus votos: que el presidente del Gobierno de España sea Pedro Sánchez y no el señor Núñez Feijóo. Es triste tener que empezar así, pero me veo obligado a hacerlo, porque llevamos demasiado tiempo viendo al Partido Popular, un partido que se cree de Estado, jugar a deslegitimarlo absolutamente todo. Como el presidente no les gusta, es un tirano, ilegítimo. Claro, el Gobierno, socialcomunista, bolivariano. Hoy ya nos han vuelto a traer aquí no sé cuántas veces Venezuela; ilegítimos. ¿La presidenta del Congreso? Está al servicio de Pedro Sánchez; ilegítima. El propio Congreso no les gusta, porque no tienen mayoría, y utilizan el Senado a su antojo. Pero es que ¡cómo les va a gustar!, ¡qué cosas se aprueban aquí! El Congreso está al servicio de rojos y separatistas; ilegítimo. (Aplausos).

Si algunos letrados dicen —‌como no podía ser de otra manera— que aquí, en esta Cámara, está el Poder Legislativo y que se tramitan leyes en libertad (rumores), como no podía ser de otra manera, estos letrados están al servicio de Puigdemont y su amnistía; ilegítimos. Claro, porque dicen que en todo caso es el Tribunal Constitucional el que tiene que decidir si una cosa es constitucional o no. Pero, claro, ¿cómo se va a dejar esto en manos del Tribunal Constitucional si está al servicio del Gobierno? Ya lo dijo el señor Pons: El Tribunal Constitucional es el cáncer del Estado de derecho. Ilegítimo también. La propia Constitución debe ser ilegítima, porque llevan cinco años sin cumplirla, y como se les habían acabado las excusas (aplausos), pidieron que interviniera la Comisión Europea. Cuando la Comisión Europea pone un plazo y dice que hay que renovar el Consejo General del Poder Judicial antes de abril, llega el señor Tellado y, en la comparación más odiosa posible, dice que los ultimátums los ponían los terroristas antes de asesinar a los dirigentes del Partido Popular. Tremendo. La Comisión Europea al servicio de ETA. Ilegítima. ¿Y la Comisión de Venecia? La pidieron ustedes, pero, claro, como ha avalado la tramitación de la ley de amnistía… (Rumores). Sí, como ha avalado la tramitación de la ley de amnistía tampoco vale. Están al servicio del sanchismo. Ilegítimos también. (Aplausos). Van a la oficina de conflictos para intentar inhabilitar al presidente del Gobierno durante diez años, y, claro, ni siquiera lo admiten a trámite. Claro, es que están al servicio de Pedro Sánchez. Ilegítimos también. ¿Y qué decir del Tribunal de Cuentas, de la Fiscalía, del Defensor del Pueblo, de la Televisión Española, de los periodistas no sumisos, de todo lo que se mueve? (Rumores). Ilegítimos por moverse. Ilegítimo todo lo que no les da la razón. Ilegítimo todo aquello que no baila al son de su música gaviotera. (Aplausos). Esa es su concepción de la democracia y del Estado de derecho. Esa es la demolición de las instituciones que ustedes llevan a cabo con sus discursos, con sus actitudes y con sus estrategias. Esto es trumpismo puro y duro. Desde no reconocer el resultado electoral, pasando por la falta de respeto a las instituciones que no controlan, hasta llegarles a importar bien poco debilitar el sistema democrático si a ustedes eso les va bien.

Por el contrario, nosotros estamos aquí para hacer todo lo necesario para reforzar ese sistema democrático. Hoy, por ejemplo. Hoy comparece el presidente del Gobierno —‌luego dirán que el presidente da la espalda al Congreso, pero es que hemos perdido la cuenta de las veces que ha comparecido—, y ha venido a hablar de política internacional, del papel de España en Europa y en el mundo; una Europa y un mundo en el que es evidente que España ha encontrado su espacio liderando políticas, liderando las respuestas que se han dado a las dos crisis que hemos sufrido y que sufrimos todavía y cambiando radicalmente el guion de lo que se nos impuso en la crisis anterior: fondos europeos, compras centralizadas, deuda mancomunada y reglas fiscales más relajadas. Todo para ayudar a países y a ciudadanos con dificultades y todo nacido del impulso del presidente Pedro Sánchez y del Gobierno de España, que fueron a la Unión Europea a pelear para que todas estas medidas salieran adelante mientras otros iban a Bruselas a torpedear todos estos logros: que los fondos no lleguen a España, que España miente, que España no cumple… Cómo serían sus visitas a Bruselas, señorías del PP, que hasta un comisario tuvo que salir a decir que la próxima vez fueran con alguna propuesta en positivo y que la oposición, en todo caso, la hicieran en su país. Señor Núñez Feijóo, su contribución a España en Europa ha sido esta: pedir que nos abandonaran. Eso es lo único que han hecho. (Aplausos).

Hoy el presidente ha marcado claramente, cuando vivimos, entre otras, en medio de dos guerras atroces, la de Ucrania y la Gaza, nuestra voluntad de conquistar la paz con acciones, con movilizaciones y con políticas que tienen que nacer del humanismo, del pacifismo y de la legalidad internacional, algo que debiéramos compartir todos. Pero, claro, en esto llegó Aznar —é‌ l sí que debe ser un hombre de Estado— y dijo que el Estado palestino es absurdo, que eso no existe. Y como llegó Aznar y mandó parar, ¿qué hace el señor Núñez Feijóo? Pues parar y callar, porque son otros los que deciden. Él, cuando miles de muertos asesinados nos interpelan, pasa de puntillas, como ha hecho hoy en esta tribuna, sobre la situación de Gaza. Habla en susurros de los Estados, así, con voz bajita, y luego pone un montón de condicionantes, bajito, no se le vaya a oír demasiado. Pues bien, nosotros y nosotras, con la voz bien alta, decimos que estamos absolutamente orgullosos de tener un presidente que representa el sentir mayoritario de nuestro país (aplausos que continúan mientras el orador está en uso de la palabra), un presidente que tiene el coraje de liderar y de ser referente internacional, el coraje de viajar por el mundo, sí, de viajar por el mundo defendiendo la posición que creemos justa en este momento. Lo tenemos clarísimo, ¡Palestina se merece un Estado! Palestina se merece un Estado por la paz y por la dignidad; por la paz y por la dignidad de un pueblo, pero también por la dignidad de todos los que estamos en contra de las masacres que se producen todos los días ante nuestros ojos.

Liderar no es callar por miedo a molestar, liderar no es mirar hacia otro lado para no comprometerse; liderar es hacer propuestas, es marcar rumbo, es arriesgarse y mojarse en las respuestas y pelear por ellas. Algunos, señor Feijóo, no se mojan ni cuando llueve. Nosotros estamos muy orgullosos de tener un gran liderazgo con Pedro Sánchez. Ustedes, en el Partido Popular, no sabemos muy bien lo que tienen, pero nosotros tenemos un gran liderazgo. Usted se puso al frente del Partido Popular hace ahora dos años. Llegó para moderar la bronca; llegó para centrar al Partido Popular; llegó para demostrar lo gran gestor que era, para evidenciar su enorme sentido de Estado y para alumbrar la gran alternativa de la derecha. Bien. Han pasado dos años, tiempo suficiente para conocernos y para que podamos hacer alguna comparación.

Veamos. En economía Pedro Sánchez preside el Gobierno que ha hecho que España sea la economía que más crece de toda Europa, cinco veces más que la media de la Unión Europea, y lo mejor es que ese crecimiento hace que uno de cada tres empleos que se generan en Europa se esté creando en España: 21 millones de afiliados a la Seguridad Social. Nunca ha habido tanta gente trabajando en nuestro país, nunca tantas mujeres, nunca tantos jóvenes y nunca con tanta estabilidad. ¿Y el señor Núñez Feijóo? Pues el señor Núñez Feijóo nos ha estado anunciando el apocalipsis cada cinco minutos. Nos dijo que España iba a la bancarrota, que íbamos a quebrar y que el Gobierno hundía el país. ¿Y ahora? ¿Ahora que la realidad le pasa por encima como una apisonadora? Pues ahora calla, calla una vez más. Es curioso, pero este debe ser el único Parlamento del mundo donde en las sesiones de control la oposición nunca pregunta al ministro de Economía. (Aplausos). ¿Por qué será? ¿Por qué será? Pero es que cuando no calla es peor, porque cuando no calla niega la realidad, cuando no calla se inventa datos falsos que al día siguiente son todos desmentidos por las agencias verificadoras. Ustedes quieren seguir con cuánto peor para España mejor para el PP. Quieren seguir con su apocalipsis porque ese es su compromiso de país.

Pedro Sánchez y su Gobierno han cogido los beneficios del crecimiento económico y los han redistribuido y predistribuido. Han usado sus beneficios para subir las pensiones y los salarios, para aumentar las prestaciones sociales y el ingreso mínimo vital, para subvencionar el transporte público, para reforzar los servicios públicos, para revitalizar el Estado del bienestar y para mantener el escudo social que protege a los más vulnerables en nuestro país. ¿Y el señor Núñez Feijóo? El señor Núñez Feijóo no solo ha votado en contra de todo esto, sino que allí donde gobierna el PP ha transferido recursos públicos a la iniciativa privada. Sin ir más lejos, aquí, en Madrid: más de 400 millones de dinero público que tenían que haber servido para reforzar el sistema público de salud se los han entregado al grupo Quirón, un grupo privado que ya sabemos de quién es el mejor cliente. (Rumores). Es decir, donde Pedro Sánchez atiende con sus políticas las necesidades públicas, el señor Núñez Feijóo convierte con sus políticas las necesidades públicas en negocios privados para que unos pocos sigan sacando beneficio de todo. (Aplausos).

Pedro Sánchez apuesta decididamente por la convivencia, y lo hace con decisiones valientes, de frente, dando la cara, con decisiones que al inicio son controvertidas, sí, pero que, cuando demuestran su eficacia, acaban formando parte del patrimonio común de la reconciliación y del reencuentro, como lo acabará siendo la ley de amnistía; estamos convencidos. Sin embargo, el señor Núñez Feijóo nunca va de cara o, mejor dicho, tiene dos, porque en la intimidad, en la que alguno hablaba catalán, él habla de indultos y de amnistías, habla del encaje de Cataluña en España, pero públicamente enseña otra cara y sigue jugando a la confrontación entre territorios, entre ciudadanos y ahora también entre instituciones, llevando al Congreso y al Senado a un choque que no habíamos visto en cuarenta y cinco años de democracia. (Rumores). Es decir, donde unos buscamos la reconciliación y el reencuentro, otros nos proponen una vez más la división y el enfrentamiento entre Cataluña y España, entre España y Europa, entre Congreso y Senado, el choque entre españoles solo para desgastar al adversario y para conseguir un puñado de votos.

Pedro Sánchez propone una ley de memoria democrática con la que cerrar las heridas que todavía hoy tienen abiertas los miles de ciudadanos y ciudadanas que no saben siquiera en qué cuneta, en qué descampado o en qué fosa o al pie de qué tapia están los restos de sus seres queridos. Lo he dicho más veces desde esta tribuna: cada persona que recibe los restos de su madre, de su abuelo o de su tíoabuelo cierra la herida que tiene abierta. Cómo será que hasta el vicepresidente de la Diputación de Soria, del Partido Popular, se acercó el otro día a una de las exhumaciones y llegó a decir: Yo veo más paz que rencor. De eso se trata, de que esos restos descansen en paz, se los pueda honrar y mantener en la memoria. (Aplausos). Pero, el señor Núñez Feijóo, allí donde gobiernan, avala la derogación de estas leyes y la aprobación de otras que llaman de concordia, pero que a lo que llaman de verdad es a la discordia, al blanqueamiento del franquismo y a la disculpa cuando no a la exaltación de la dictadura, como hacen sus socios. Eso sí que reabre heridas, eso sí que nos devuelve a un tiempo en el que unos disfrutaban de la Dictadura y otros eran encarcelados exiliados y asesinados por esa Dictadura. (Aplausos). Por eso —y‌ a lo hemos dicho— el Gobierno ha dejado claro que no se va a quedar de brazos cruzados ante tamaño despropósito y que llevará a todas esas leyes ante el Tribunal Constitucional, ante la Unión Europea o ante la propia ONU; memoria democrática frente a exaltación de la dictadura.

Con Pedro Sánchez conquistamos nuevos derechos: ley de vivienda, ley de eutanasia, ley trans… Con Núñez Feijóo retrocedemos. El Partido Popular siempre ha llegado tarde a todos los avances que hemos conseguido como país y como sociedad. Ha llegado tarde al divorcio, al aborto y al matrimonio entre personas del mismo sexo. Llegaban tarde, pero luego las asumían y disfrutaban de todos esos derechos; ahora no, ahora es peor, ahora quieren cambiar las leyes, ahora quieren derogar nuestros derechos. Hasta el Defensor del Pueblo ha tenido que anunciar que va a llevar al Tribunal Constitucional la ley trans de Madrid porque vulnera los derechos de los menores. Esa es la gran diferencia.

Tenemos a un Pedro Sánchez que tiene como prioridad combatir la emergencia climática que sufrimos día a día y a un Núñez Feijóo que habla de fundamentalismo ecológico; a un Pedro Sánchez que propone una lucha sin cuartel contra la violencia machista y la violencia vicaria. Hoy mismo se investiga el asesinato de una mujer y de sus dos hijos, y no podemos parar, no podemos parar en nuestro compromiso de luchar contra esta violencia, pero también de luchar contra quienes la niegan. (Aplausos). ¡Y ustedes gobiernan con quienes la niegan! (Aplausos).

Este es un resumen de sus dos años, señor Feijóo, así que, parafraseándole a usted mismo, le conocemos demasiado y conocemos lo que esconde: nada. No esconde nada porque nada tiene que proponer a este país, porque son la nada más absoluta. Por cierto, también le devuelvo la pregunta retórica que usted hacía en esta tribuna. ¿Sabe qué va a pasar en las próximas elecciones de Euskadi? Pues que el PP no va a pintar nada. Eso es lo que va a pasar en Euskadi. (Aplausos). Esa es la diferencia entre Pedro Sánchez, un presidente que propone una alternativa para avanzar, y ustedes, que proponen una alternativa para involucionar. Pero es que la propia existencia, la propia esencia del Partido Socialista está en esa diferencia. Miren, los socialistas nacimos para combatir la desigualdad y a quienes la provocan. Nuestros diez mandamientos se resumen en uno: la justicia social. Luchamos para que el progreso de unos pocos no camine sobre la miseria de muchos. Nos gusta la convivencia, la integración, la unión y la suma. Buscamos construir entre diferentes un país para iguales y solo entendemos el progreso si no deja a nadie atrás. Por eso, solamente me queda por decir que no, que no somos iguales, pero ni somos iguales ni queremos serlo. (Prolongados aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Socialista y de los miembros del Gobierno, puestos en pie).

Presidencia. Muchas gracias, señor López. Antes de darle la palabra al presidente del Gobierno, haremos un receso de cinco minutos. (Pausa). Se reanuda la sesión. (El señor Figaredo Álvarez-Sala pide la palabra). Señor Figaredo, ¿por qué me pide la palabra?

José María Figaredo Álvarez-Sala

VoxDiputado.Página 41Vídeo

Por el artículo 72 en relación con el artículo 103.1 del Reglamento. En la intervención de la diputada de Junts per Catalunya se han efectuado menciones directas con nombres y apellidos a jueces y magistrados de España. Por ello, rogamos a la presidenta del Congreso que llame la atención e impida que este tipo de menciones y señalamientos se vuelva a repetir en este Congreso de los Diputados. Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señor Figaredo. Tomo nota. Es un tema que hemos discutido ya mucho en la Junta de Portavoces. Ahora tiene la palabra el presidente del Gobierno.

Pedro Sánchez Pérez-Castejón

GobiernoPresidente del Gobierno.Página 42Vídeo

Gracias, señora presidenta. Señorías, empezaré por agradecer a todos el tono de sus intervenciones y también, lógicamente, las aportaciones que han hecho a este debate, que me parece muy sustantivo para las preocupaciones que tienen los ciudadanos y ciudadanas que ven el contexto geopolítico y necesitan también claves para entender qué es lo que está pasando y cuáles son las posiciones de su Gobierno, el Gobierno de España. Comenzaré por el Grupo Parlamentario Popular, por el señor Feijóo. Efectivamente, como hemos dicho a lo largo de esta mañana la presidenta del Congreso y yo mismo, ustedes han sido los que han solicitado mi comparecencia para hablar de Marruecos, de la política de seguridad y defensa comunitaria y de los asuntos de competitividad económica tratados en el último Consejo Europeo. Yo lo he hecho gustosamente, señorías. No he mencionado su nombre ni he mencionado el nombre de su partido ni una sola vez a lo largo de mi primera intervención. He dedicado la práctica totalidad de mi intervención a compartir mi diagnóstico sobre los retos a los que nos enfrentamos y, por supuesto, a explicar la estrategia que mi Gobierno está desplegando para poder afrontarlos con éxito. ¿Y usted qué ha dicho sobre esto, señoría? Ha hablado de ETA y ha hablado de Venezuela. Esta es la conclusión que podemos extraer de su intervención, señoría. Le recuerdo además que, en relación con Venezuela, este Gobierno, el Gobierno de España, ha dado un estatuto especial a 120 000 venezolanos y venezolanas (aplausos), y cuando gobernaba el Partido Popular solamente a tres. En fin, absolutamente nada, ni una brizna de análisis, ni una sola propuesta. No es que usted haya bajado rápidamente al barro, señoría, es que usted ha brotado de él. Ha venido cargado de lo que su partido lleva seis años haciendo en esta Cámara —‌antes, el señor Casado, y desde hace dos años a esta parte, usted mismo—, una ausencia de propuestas, mentiras e insultos sin nada constructivo que aportar a este Parlamento. ¿Es esta la política para adultos que prometió a los españoles? Si esta oposición destructiva es la única huella que pretende dejar de su paso por el Congreso, allá usted. Será por eso por lo que el señor Feijóo asegura que España sufre la peor clase política de la historia democrática, él incluido. Sus razones tendrá para pensar así de sí mismo y de su forma de ejercer una oposición; una oposición destructiva, señorías del Partido Popular, que se resume en dos palabras: la nada y el lodo. Francamente, señor Feijóo, yo no le comprendo. Yo puedo entender que usted no se sienta cómodo cuando estamos en debates geopolíticos o en debates macroeconómicos porque le falte experiencia (risas) en algunas de las cuestiones a las cuales se ha hecho referencia, pero lo que no puedo entender es que le falte también ambición e interés, que ni se moleste en aprender sobre ellos y en construir un proyecto propio desde el punto de vista de su partido político. Honestamente, no se puede querer gobernar España si no se tiene un plan para España, y usted no lo tiene, señoría. Pensemos en la política internacional, que ha sido el primer eje de mi intervención a lo largo de esta mañana y, además, el motivo —‌se lo reitero— por el que su grupo parlamentario ha solicitado mi comparecencia ante estas Cortes Generales. Vivimos un contexto geopolítico complejo, rodeados de una vecindad, como he dicho al principio de mi intervención, cada vez más inestable y conflictiva. Muchos de los países con los que Europa comparte frontera están en guerra o son víctimas del terrorismo yihadista o de golpes de Estado o de intentos de golpes de Estado. En los últimos años, señorías, han muerto en ellos miles de personas y se han producido millones de desplazados. Esto está afectando directamente a la seguridad y, evidentemente, a la economía y al bienestar de los españoles y españolas. Sin embargo, a usted nunca se le escucha hablar de esto, nunca. No se le conoce propuesta alguna para gestionar la guerra contra Putin, no ha dicho nada sobre la desestabilización del Sahel, es más, usted no ha hablado todavía sobre el desastre humanitario que se está produciendo en Gaza. Demuestre que me equivoco, señoría. Dígame aquí y ahora qué opina sobre esto. ¿Cree usted que en Gaza se está respetando el derecho internacional humanitario?, ¿lo cree? ¿Considera que, a la vista de los acontecimientos, como ha hecho España, la Unión Europea debería revisar su acuerdo de libre asociación con Israel? ¿Piensa usted, como el señor Aznar, que el Estado palestino no debería existir? Es un sí o un no, así de sencillo, señoría. No se escude en una ambigüedad calculada al decir que apoya la solución de los dos Estados, pero que ahora no toca. ¿Cuándo toca? ¿Por qué no ahora? Y si no es ahora, ¿cuándo sería? Dice que necesita que lo hagan antes más países de peso. ¿Esta es su propuesta para la política internacional, señoría, depender de lo que decidan y hagan otros? Nada, cara de circunstancias, silencio incómodo.

Señoría, usted no responde porque ni puede ni sabe, ni tiene proyecto ni autonomía política en materia internacional porque quien decide es el señor Aznar. Ya le hemos escuchado hace escasos días en un medio de comunicación. El amigo de Gadafi; el que describió la victoria electoral de Obama, el primer negro presidente de Estados Unidos, como un exotismo histórico; el que dividió a Europa entre la nueva y la vieja Europa; el que nos arrastró a una guerra terrible e inútil de la que también estamos sufriendo sus consecuencias hoy, en la que murieron más de trescientos mil civiles inocentes. (Aplausos). Este es el que marca el paso de la política internacional del Partido Popular hasta el punto de que le obliga a traicionarse a sí mismo y a sus votantes, señoría. Le recuerdo que el reconocimiento del Estado palestino no es una cuestión de ideologías. Lo he dicho en mi primera intervención. El pasado 22 de marzo, señorías, firmé una declaración con otros tres primeros ministros europeos en la que nos comprometemos a impulsar el reconocimiento del Estado palestino y esos primeros ministros son de partidos políticos distintos a la familia ideológica a la que yo pertenezco, la socialdemocracia. Hay primeros ministros liberales y también hay primeros ministros conservadores. Por tanto, no estamos hablando de una cuestión ideológica, estamos hablando de una cuestión de justicia histórica, de interés geopolítico para Europa, de legalidad internacional. Es algo que apoya, por cierto, una amplia mayoría de españoles y españolas, también votantes del Partido Popular, y un paso esencial —‌creo yo— para detener un conflicto que ya ha costado la vida de más de trece mil niños y niñas indefensos en tan solo seis meses y que amenaza con desestabilizar a todo Oriente Medio y, en consecuencia, a la política global. Usted, además, señor Feijóo, lo lleva en el programa electoral con el que concurrió a las elecciones del pasado 23 de julio. En la página 100, dice literalmente —‌y cito el programa electoral del Partido Popular—: Debemos trabajar para la resolución de conflictos, especialmente el israelopalestino, por medio de la solución de los dos Estados. Claro y contundente. (Un señor diputado pronuncia palabras que no se perciben). No, no. Él lo que dice es que vamos a esperar a que otros países de peso decidan qué hace España en el reconocimiento o no del Estado palestino. (Rumores). Y, en esta sede de la soberanía nacional, yo reivindico la soberanía de España a decidir sobre su política internacional. (Aplausos). Es una cosa bien distinta. Esto es lo que decía el señor Feijóo en su programa electoral.

Claro, ahora el señor Aznar ha decidido que no, que el Estado palestino no existe ni existirá. Así que usted lo que hace es decir que no es el momento. Usted baja la cabeza y asiente lo que le dicen otros; como baja la cabeza y asiente cuando la señora Ayuso y el señor Miguel Ángel Rodríguez le ordenan no husmear en la corrupción de la Comunidad de Madrid y en sus ataques a los periodistas; como baja la cabeza cuando el señor Abascal le impone el revisionismo histórico equiparando la dictadura franquista con la Segunda República, o cuando hasta incluso el líder del Partido Popular Europeo, el señor Manfred Weber, por ejemplo, en la directiva sobre la restauración de la naturaleza, le ordena que vote en Bruselas a favor de medidas que van en contra de los intereses de nuestro país, o cuando usted habla de las relaciones con Marruecos no para construir puentes, sino para sembrar insidias y tensiones diplomáticas con este país. En fin, esta es la oposición que tenemos desde hace seis años a esta parte, una oposición destructiva que se basa en la nada y en el lodo. La geopolítica no son solo esas noticias que sirven para rellenar páginas de periódicos desde la política nacional y su sección hasta la política de deportes; es un asunto vital para nuestro país, que condiciona la vida de muchísimos españoles y españolas, porque, nos guste o no, estamos en un mundo interconectado. Creo que todos tenemos un ejemplo muy elocuente durante la pasada legislatura con la pandemia. En consecuencia, la inestabilidad —‌como ha dicho, por ejemplo, la diputada de Coalición Canaria— y la pobreza de otros territorios alteran nuestra seguridad, y todo influye en la competitividad de nuestras empresas, los precios que pagamos por los productos, el precio que pagamos por la electricidad y la energía y, evidentemente, en los flujos migratorios que llegan a nuestras costas. Por eso, en fin, este Gobierno está desplegando, como he dicho en mi primera intervención, una política internacional ambiciosa y responsable, que lo que hace es reforzar y crear nuevos lazos con nuestra vecindad, que trabaja por la paz y lo hace de manera coherente defendiendo el orden internacional basado en reglas, en la Carta de Naciones Unidas y también en la estabilidad en Ucrania, en el Sahel y en Oriente Medio, lo que hace que España ocupe una silla —‌creo que importante— en las mesas en las que se decide sobre el futuro de Europa o del Mediterráneo. Es ahí donde hay que estar para defender los intereses y los valores de los españoles y de las españolas. Usted, en fin, ni sabe ni se interesa por estos asuntos geoestratégicos. A usted le dictan lo que decir y lo que hacer.

Tampoco sabe ni se interesa por nuestra economía, que también ha sido objeto de su petición de comparecencia a mi persona. Su contribución al debate económico español —‌se ha recordado aquí por parte del portavoz del Grupo Parlamentario Socialista y de otros— se reduce a dos cosas: teorías neoliberales trasnochadas y vaticinios apocalípticos. Por cierto, le espeta a este Gobierno que rebaje el IRPF. ¡Pero si este Gobierno ha sido el que ha aplicado la mayor rebaja del IRPF a las rentas bajas y a las rentas medias! (Aplausos). ¡Teorías neoliberales trasnochadas que ya no practican ni los gobiernos conservadores del mundo! Y, por supuesto, esos vaticinios apocalípticos que nunca aciertan, para desgracia del Partido Popular y para fortuna de la sociedad española. Fíjese ―lo ha dicho antes el portavoz del Grupo Parlamentario Socialista―, ¿qué dijo el señor Feijóo en julio de 2022? Textualmente, que España se dirigía a una profundísima crisis económica y añadía que no se hablaba de ciertos síntomas, sino de hechos. En fin, un año después, en junio de 2023, seguía con esta misma cantinela, afirmó que España está estancada y que ese estancamiento económico —‌le cito textualmente— nos aleja de los países más prósperos. En fin, imagino que en junio de este año nos regalará otra previsión catastrofista, nos volverá a decir que España se rompe, porque siempre que estamos los socialistas rompemos España. Con ellos, cuando aprueban una declaración unilateral de independencia en el Parlamento de Cataluña, se ve que no se rompe España, y nosotros, cuando defendemos la convivencia y la cohesión territorial, resulta que estamos en lo contrario. En fin, nos volverá a decir que se rompe España, que se hunde España, a pesar de que todos los organismos internacionales —‌en fin, nadie sospechoso de ser sanchista—, los inversores extranjeros, los empresarios afirman exactamente lo contrario, como he explicado en mi primera intervención. Yo creo que el problema de todos estos vaticinios apocalípticos que ustedes nos arrojan cada vez que tienen ocasión demuestran que la economía no es su fuerte. Nunca lo ha sido. Usted llega aquí y le espeta al Gobierno de España que ha subido la deuda pública. Un Gobierno que, por cierto, está rebajando la deuda pública, cuando usted la triplicó como presidente de la Junta de Galicia. No es que no sea su fuerte la economía, no es que estén siempre equivocados, el problema de fondo es que son malintencionados. Lo que buscan no es describir la realidad, sino empeorarla; buscan insuflar miedo, incertezas a los ciudadanos, a las empresas, en los mercados, enturbiar así la buena marcha de nuestra economía. ¿Por qué si no se explica que el señor Feijóo y el Partido Popular cada vez que van a Bruselas de lo que hablen sea precisamente de las inestabilidades, de las incertidumbres y de la mala marcha de la economía española o de las reformas con las cuales lo que estamos haciendo es nutrirnos de los recursos económicos provenientes de los fondos europeos que, por cierto, ustedes no aprobaron ni apoyaron? En fin, ustedes quieren hacer daño a España para arañar unos votos, señoría. Por tanto, la pregunta legítima que nos podemos hacer aquí es ¿qué patriotismo es ese?

Mientras tanto, mucha gente se puede preguntar, aparte de esas malas intenciones, ¿qué puede ofrecer usted a los ciudadanos? ¿Cuál es su proyecto económico para España y también para Europa? ¿El del milagro económico que acabó en la cárcel? Quizá por eso ustedes ya no hablan del tema, no le han formulado —c‌omo recordaba antes el portavoz del Grupo Parlamentario Socialista— ni una sola pregunta al ministro de Economía en este Parlamento. En fin, señor Feijóo, dígame qué medidas proponen ustedes para elevar el poder adquisitivo de los españoles y españolas. ¿Votar en contra, como han hecho, de revalorizar las pensiones? ¿Oponerse a subir durante estos últimos cinco años más de un 50 % el salario mínimo interprofesional? ¿Qué plan tiene para convertir la transformación digital o la transición ecológica en motores de nuestro desarrollo económico? ¿Usted no ha visto ayer la sentencia de Estrasburgo, que precisamente habla de que los compromisos climáticos están imbricados con los derechos humanos? Basta ya de pausas, como ustedes y la ultraderecha están pidiendo en Europa y en España. (Aplausos). ¿Qué propuestas tienen para la vivienda, para la educación, para la ciencia, para el sector primario? Habla usted del sector primario, señoría, pero lo cierto y verdad es que ustedes gobiernan con un partido político que es negacionista. Nosotros lo que hemos hecho con el sector primario durante todo este tiempo ha sido convertirlo en uno de los principales pilares de la economía española. Quiero además recordarle que el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación está manteniendo desde el primer momento un diálogo constante, permanente, con los representantes del sector agrario, proponiendo soluciones concretas a los problemas que se están planteando. Se ha presentado, por cierto, a las organizaciones profesionales agrarias —a‌ ASAJA, a COAG y a UPA— un plan con cuarenta y tres medidas que lo que hace es abarcar cuestiones como la amplificación de la PAC (aplausos), el refuerzo en la aplicación de la ley de cadena alimentaria, los seguros agrarios, la fiscalidad, la financiación, la ganadería extensiva, el relevo generacional o la creación de una línea de crédito MAPA-ICO-SAECA de hasta 700 millones de euros. Me refiero a una de las últimas medidas que hemos puesto en marcha. ¿Qué opina sobre la implementación de ayudas de Estado y los mecanismos de política industrial que ahora mismo se están debatiendo en el Consejo Europeo? Pues no opina nada; tampoco hay que esperar mucho, pero no opina nada. Como sobre la política internacional, porque su programa económico es un cúmulo de contradicciones que de nuevo nos retrotraen a esa oposición destructiva a la cual antes he hecho referencia, que es la nada y el lodo. Por eso guarda usted silencio, señoría, un silencio que en el fondo es una forma de reconocer que nuestro proyecto económico es mejor y que está funcionando porque estamos teniendo un crecimiento económico muy superior al de la media europea, en un contexto geopolítico muy difícil, muy complejo, al cual estamos dando una respuesta no solamente reformista, sino también solidaria en forma de una mayor política social. Esa es la realidad, señorías, del Grupo Parlamentario Popular, por mucho que les pese.

Cuando nosotros llegamos al Gobierno en el año 2018, después de una moción de censura, España tenía menos de diecinueve millones de afiliados a la Seguridad Social y hoy tiene veintiún millones de afiliados a la Seguridad Social (aplausos), diez millones de ellos son mujeres trabajadoras. Hoy, cuatro de cada diez empleos de los que se crean en toda la Unión Europea se crean en España. Yo creo que este es un dato que debería enorgullecernos en un contexto, insisto, tan complejo y difícil como el que vivimos. Que cuatro de cada diez empleos en Europa se estén creando en España me parece que debería ser motivo de orgullo para todos, porque no es un éxito en exclusiva del Gobierno de España, también es de estas Cortes Generales, que han aprobado reformas en beneficio de la creación, la estabilidad y la calidad de esos empleos, y también de la comunidad empresarial y de los sindicatos, que representan a los trabajadores y trabajadoras; trabajos de calidad en sectores, como he dicho en mi primera intervención, de alto valor añadido; trabajos que nos están ayudando a reducir la pobreza. Quiero recordar de nuevo que somos el cuarto país de la Unión Europea que más ha reducido la desigualdad de rentas. Y esto no significa que caigamos en la autocomplacencia, tenemos que continuar haciendo reformas y mejoras, pero estamos reduciendo la pobreza y conteniendo la desigualdad después de una pandemia y durante dos guerras y estamos rellenando la hucha de las pensiones, que ustedes vaciaron cuando gobernaron este país.

Señoría, cuando nosotros llegamos al Gobierno solo uno de cada diez nuevos contratos firmados era estable, los salarios no habían hecho otra cosa que devaluarse como consecuencia de una contrarreforma laboral que echó a millones de trabajadores y trabajadoras a la calle; hoy el salario mínimo es un 54 % mayor, hoy cinco de cada diez empleos son estables, gracias a una reforma laboral que ustedes votaron en contra y que aprobamos además con la patronal y con los sindicatos. Y lo que está encima de la mesa para este Gobierno, en la hoja de ruta que tenemos durante estos próximos tres años y medio, es mejorar los derechos laborales, reducir la jornada laboral sin reducir sueldos y aumentando la productividad… En fin, cuando nosotros llegamos al Gobierno los sectores de futuro eran minoritarios en el tejido productivo de nuestro país; ahora tienen un peso cada vez mayor, lo he dicho en mi primera intervención: medio millón de trabajadores y trabajadoras vinculados con el sector de las energías renovables y con la transición ecológica. Eso no existía antes de que llegara este Gobierno. Evidentemente, estamos haciendo de España un centro, un hub como dicen los ingleses, de energía limpia, barata, de tecnologías de vanguardia y también de innovación. Hemos cerrado, como ha recordado un estudio reciente de CaixaBank, ese gap de innovación en el año 2023, algo que ha sido uno de los talones de Aquiles seculares que ha sufrido la economía española durante demasiado tiempo.

Con esto, insisto, no quiero insinuar que esté todo hecho, en absoluto, pero creo que es importante reivindicar lo que se ha hecho para seguir reafirmando cuál es la orientación que tenemos que darle a la política económica y social durante los próximos tres años y medio de legislatura. No está todo hecho, en absoluto, aún quedan muchísimas cosas que hacer, muchos empleos que crear, muchos salarios por subir, muchas pymes que reforzar, muchas ganancias de productividad y competitividad que lograr, y lo vamos a hacer porque tenemos los equipos, tenemos los proyectos, tenemos la trayectoria y tenemos la credibilidad de más de cinco años —a‌ hí están los resultados— para lograrlo. Y usted, ¿qué tiene que decir usted ante todo esto? Pues nada, de nuevo la nada y el lodo. Usted no tiene proyecto ni propuestas para lidiar con la inestabilidad de nuestra vecindad; al contrario, lo que hace es enviar mensajes preocupantes de confrontación y de exacerbación de esa inestabilidad. No tiene nada que proponer para reforzar la competitividad de la economía europea; al contrario, la debilitan como consecuencia de cómo están ustedes planteando un freno, que no una ralentización, a la adaptación y la mitigación del cambio climático. Por tanto, lo que hacen es que España no cabalgue las transformaciones tecnológicas, medioambientales y geopolíticas de nuestro tiempo y las use para avanzar, que es lo que está haciendo este Gobierno, que está utilizando estas crisis como oportunidad para reafirmar nuestro compromiso y seguir impulsando la estrategia verde o abrazar la transformación digital y hacer, desde un punto de vista humanista, esa transformación digital mucho más inclusiva.

Usted, en fin, ha venido de nuevo a esta tribuna cargado de calumnias y yo le traigo un consejo, señor Feijóo: trabaje. Si no se toma en serio todos estos temas, que afectan directamente a los españoles y españolas, los españoles no se van a tomar en serio al grupo del Partido Popular. Hágame caso, cambie de estrategia. Ustedes han estado desplegando una estrategia durante estos últimos cinco años y medio que están en la oposición; lo han intentado durante la pasada legislatura y no les ha servido de nada, continúan en la oposición, solos y mal acompañados, con la extraordinaria ayuda de su socio el señor Abascal. Hay un gran escritor italiano, Umberto Eco, que dio un nombre a esta política destructiva que continúan practicando permanentemente en la oposición la derecha y la ultraderecha, la llamó la máquina del lodo. Eso fue lo que escribió el escritor Umberto Eco: la máquina del lodo. Y la describió como un modo de deslegitimación del adversario, que es lo que están haciendo ustedes desde hace cinco años y medio a esta parte, que consiste en denunciar cuestiones tan escandalosas como inexistentes. ¿Para qué? Para enturbiar el debate público. Usted no tiene críticas ni propuestas solventes que hacer a este Gobierno en materia económica ni social ni medioambiental ni en materia de política internacional; no tiene nada que aportar, de nuevo lo ha demostrado hoy aquí, así que se dedica a echar lodo, a mentir, a manipular, a crispar. Eso es la política para adultos del señor Feijóo. Ya trató de engañar a los españoles en los dos años que lleva al frente del Partido Popular —l‌o recordaba antes el portavoz del Grupo Parlamentario Socialista— con su falsa moderación, con su engañoso pedigrí de buen gestor y su fingida voluntad pactista. Los españoles, con su voto, los dejaron a usted y al señor Abascal en la oposición, señor Feijóo, así es la democracia, y tendrán que esperar cuatro años más, hasta el año 2027. (Aplausos).

Mientras tanto, yo quiero trasladar que no voy a entrar en su barro, porque los ciudadanos no se lo merecen, porque no nos pagan para insultarnos, nos pagan para trabajar, para resolver sus problemas, para proponer soluciones a sus demandas. (Aplausos). Eso es lo que voy a seguir haciendo, trabajar por los españoles y las españolas. En el plano nacional vamos a seguir modernizando el tejido productivo, vamos a convertir las innovaciones que traen las tecnologías en oportunidades de prosperidad para los españoles y españolas, porque este es uno de los grandes debates que tenemos para los próximos cuatro años. Vamos a seguir creando empleo de calidad, vamos a mejorar las condiciones laborales de los trabajadores y trabajadoras, vamos a seguir reforzando el Estado del bienestar mientras ustedes lo que hacen es debilitarlo en las comunidades autónomas donde gobiernan con la ultraderecha. Vamos a defender los derechos y las libertades frente a la ofensiva ultra que lidera usted con su socio Abascal y, por cierto, vamos a seguir consolidando todos los pilares vinculados con la lucha contra la violencia de género. Hoy hemos vuelto a saber que ha habido un nuevo caso de violencia de género que nos avergüenza a todos y a todas. (Aplausos). En el plano internacional, vamos a seguir reforzando y modernizando el Espacio Europeo de Seguridad y Defensa —‌posteriormente haré alguna reflexión sobre este aspecto— en cumplimiento de nuestros compromisos con la Unión Europea y con la OTAN; vamos a seguir apoyando a Ucrania en su guerra contra Putin, a trabajar por una paz justa y duradera en Ucrania y también en Oriente Medio, a tender puentes entre el mundo islámico y Occidente, y vamos a seguir generando más estabilidad y más prosperidad en el norte de África, una región que es estratégica para España y también para Europa. Estas son mis prioridades y este es mi proyecto, señoría, y no me va a desviar de ello. Estas son las cosas que preocupan a España, también a Europa, y lo que debería ocuparnos a todos y a todas. Por eso pido una vez más al Grupo Parlamentario Popular que recapacite, que reflexione sobre su deriva ultraderechista, porque le aseguro que mi puerta sigue abierta. Si algún día usted se cansa de competir con la señora Ayuso y con el señor Abascal por quién imita mejor a Trump o decide optar por la moderación y la política útil, aquí me tendrá con la mano tendida (aplausos), dispuesto a debatir sobre lo importante y a colaborar para resolver los problemas de la gente. También le digo que, después de cinco años y medio, entienda que mire y que diga estas cosas con un cierto escepticismo ―las pruebas me han llevado a lo contrario―, pero si así, por desgracia, no ocurre, si finalmente usted termina por convertirse en la señora Ayuso o en el señor Abascal, o si la señora Ayuso terminar por sentarse donde usted está, que nadie se preocupe demasiado. Afortunadamente, en España existe una mayoría parlamentaria que lo que quiere es avanzar, que no quiere retroceder, una mayoría con la que ya hemos logrado impulsar diecinueve proyectos de ley, tanto en el Congreso como en el Senado, en estos pocos meses que llevamos de legislatura y en la que, estoy seguro, lograremos impulsar muchos más durante los próximos tres años y medio.

Señorías del Grupo Parlamentario Popular, se lo digo claramente: a mí me gusta España; me gusta España. Estoy convencido de que a ustedes también. La diferencia entre ustedes y nosotros es que, además de querer a España, yo creo en ella, creo en sus instituciones, en su democracia, en sus empresas y en sus ciudadanos, y por eso rechazo su posición destructiva, que no trae nada salvo el lodo. Somos un gran país, señorías, y tenemos un gran futuro por delante. (Aplausos).

Me pasa una cosa muy semejante con lo que dice el señor Abascal en su intervención. Usted, señor Abascal, debe de ser consciente, porque tampoco hace una referencia a ello y es el objeto de la comparecencia, de que nadie espera de usted un posicionamiento sensato sobre la situación en Oriente Medio y en Ucrania. Yo creo que usted es bien consciente de ello. Nadie espera de ustedes una reflexión serena, completa, sobre el escenario geopolítico al que hace frente nuestro continente, desde el Sahel al mar Negro, o sobre cómo garantizar la paz y la seguridad de Europa frente a las amenazas reales. Eso sería como pedirle peras al olmo; basta con escucharle hablar hoy desde la tribuna para tener muy claro de lo que nos libramos la sociedad española el pasado 23 de julio al no tenerle a usted como vicepresidente del Gobierno en un Gobierno del señor Feijóo. (Aplausos).

Cuando hablamos de Europa, creo que la amplia mayoría de la sociedad española se pregunta a qué nos estamos refiriendo. Nos estamos refiriendo al mayor espacio supranacional de paz, de libertad y de bienestar del mundo, a un espacio de democracia. De democracia, señor Abascal; de derechos, de libertades, de igualdad real y efectiva entre hombres y mujeres, de compromiso contra el cambio climático, de compromiso con el sector primario, señoría, que usted también ha reprochado a este Gobierno que no defiende al sector primario. Bueno, hemos comprometido 4000 millones de euros con el sector primario en circunstancias muy adversas como las que están viviendo como consecuencia de los efectos del cambio climático, que ustedes siempre niegan; ustedes siempre niegan la evidencia científica o la defensa de los derechos humanos si volvemos de nuevo a la reflexión que he hecho sobre Europa. Usted sigue aferrado a aquello que dijo aquí, en una de esas lamentables mociones de censura a las que nos acostumbró ―afortunadamente, en esta no tiene representación parlamentaria para poder hacerlo— durante la pasada legislatura. Dijo cosas como que la Unión Europea, y le cito textualmente, señor Abascal, venía a ser ―y abro comillas― «un megaestado federal parecido a la Unión Soviética». Cuando yo me refiero a las instituciones europeas, que, entre otras cosas, canalizaron la compra de vacunas conjunta para hacer frente a la COVID-19 y ahora están apoyando la salida solidaria de la crisis con los fondos europeos, que, afortunadamente, nos están permitiendo no solamente crecer y crear empleo, sino también transformar nuestro tejido productivo, cuando hablamos de esas instituciones europeas que están mutualizando la deuda para hacer frente a desafíos que son comunes, como es el climático o el tecnológico, usted habla de oligarquías degeneradas que quieren convertir naciones enteras en estercoleros multiculturales.

Y ya sabemos que no están ustedes solos en estos delirios, señor Abascal. A su lado tienen a esa internacional ultraderechista de la cual tenemos a un primer ministro, en este caso de Hungría, el señor Orbán, a la cabeza. El señor Aitor Esteban, en su intervención, hacía referencia a por qué tenemos que incorporar algunas salvedades sobre la estrategia de la guerra en Ucrania. No voy yo a ser mucho más explícito. Pregúntele al señor Abascal, lo tiene usted al lado, cuál es la posición de su colega, el señor Viktor Orbán, que seguro que es francamente reconfortante. Es el mismo que quiere poner de rodillas a Ucrania en su lucha por la libertad, señor Abascal. No le he escuchado criticar la posición de Viktor Orbán en relación con el conflicto de Ucrania —‌en fin, no hace falta que lo haga—, el mismo Orbán que ahora ya no pretende abandonar la Unión Europea, sino que lo que quiere es destruirla desde dentro con el apoyo de grupos parlamentarios como el suyo en el Parlamento Europeo. El mismo que financia ―el señor Orbán―, a través de sus think tanks, estudios, si se les puede llamar así, con este sugerente título ―y abro comillas―: «Cómo se apoderó la ideología LGTBI de la Unión Europea». Señorías, este es el nivel; somos todos víctimas del lobby gay. Este es el ‘escuadrón suicida’ que lleva en volandas al señor Abascal, señorías. Menudo compañero de viaje, señor Feijoo, como para llevarlo de gira por las capitales europeas. (Risas).

¿Qué clase de debate se puede tener sobre las conclusiones de un Consejo Europeo —‌el objeto de esta comparecencia, vuelvo a decir— con alguien que, como el señor Abascal, piensa y dice que ―abro comillas―: España es un país encadenado por el cuello por la maquinaria despótica de Bruselas? Afortunadamente para España, su formación y la mía, que están en las antípodas en tantas cosas, también lo están a la hora de hablar de Europa. Yo lidero un partido y un Gobierno apasionados del ideal europeísta, federalista; usted lo es de un movimiento antieuropeo con todas las letras de la palabra. Con ver el tridente que van a presentar ustedes a las elecciones europeas, señor Abascal, está todo dicho: el señor Buxadé, Girauta y Hermann Tertsch, el ‘trío calaveras’. (Risas.—Aplausos). Por cierto, uno de ellos, el señor Tertsch, le acompañó a usted a Israel el pasado mes de diciembre. Iba usted invitado por el partido del señor Netanyahu, el Likud, y allí le dio todo su apoyo al Gobierno israelí, todo su afecto y toda su comprensión. ¿Comprensión por los más de 33 000 muertos en Gaza, señor Abascal? (Aplausos). Ni un gramo de apoyo a las decenas de miles de víctimas civiles inocentes, ni una pizca de afecto a las mujeres y a los niños que noche y día viven aterrados bajo los bombardeos indiscriminados, ni un ápice de comprensión para los miles de palestinos que desean vivir en paz y en libertad, pero que mueren o malviven en una gigantesca cárcel a cielo abierto. Qué falta más absoluta de humanidad, señor Abascal.

En fin, ninguna propuesta. ¿Usted, señor Abascal, apoya la creación del Estado palestino o no? ¿Lo apoya o no? ¿O usted secunda también las tesis del Partido Popular y del señor Aznar? Las víctimas de Ucrania le generan comprensión, por lo que hemos visto, y eso está bien, lo que no está bien es que el destinatario de su comprensión, de su apoyo y de su afecto hace no mucho, y usted lo sabe bien, era el señor Putin. Usted retuiteaba los mensajes del señor Putin, aunque luego lo que hizo fue borrarlos. Voy a leerle otro tuit, también borrado, de un diputado de su partido en la Asamblea de Ceuta. Cito textualmente: Putin no tiene ningún interés en hacer nada de eso, solo pide respeto para sus fronteras, algo que ni Estados Unidos ni la Unión Europea ni la OTAN están haciendo. Ya está bien de provocar y después intentar aparecer como víctimas, la guerra es algo muy serio.

Han tenido que borrar muchos tuits, señor Abascal. Usted también de su cuenta personal. A raíz de la invasión de Putin, usted borró sesenta tuits de su cuenta personal y de la cuenta principal de su partido político, sí, de VOX. En esos días desaparecieron más de doscientos tuits, borrando huellas, señor Abascal, pidiendo mano dura, más armas, cuando hace muy poco se deshacían en elogios hacia el tirano (aplausos.—El señor Abascal Conde hace gestos negativos), un tirano que, además, es un experto en la propagación de mentiras, bulos y desinformación, como es usted. Por eso ahora se dedican de nuevo a intentar resucitar el franquismo. Usted lo ha hecho aquí, de nuevo, desde esta tribuna. (El señor Abascal Conde: ¡Usted!). Por eso andan intentando reescribir la historia, negando los hechos, insultando la memoria de los vivos y de los muertos. Lo peor de todo es que ahora tienen ustedes el poder institucional para convertir sus delirios en realidades. Hoy mismo acaban de anunciar que van a presentar una nueva ley antimemoria en el Parlamento de las Islas Baleares gracias a este Partido Popular liderado por el señor Feijóo, que les ha abierto las puertas en los gobiernos autonómicos y en los gobiernos municipales. Tenga por seguro que este Gobierno va a garantizar la aplicación de la Ley de Memoria Democrática aprobada en las Cortes Generales. (Aplausos). Vamos a acudir al Tribunal Constitucional, al Parlamento Europeo, al Consejo de Europa y a Naciones Unidas para defender la dignidad de la democracia española.

Señor Abascal, usted y su socio del Partido Popular tienen derecho a tener sus propias opiniones por aberrantes que estas sean —‌lo tienen, esta es la democracia—, pero no tienen derecho a tener sus propios hechos, porque eso es una infamia. Y encima tiene la desfachatez de encubrirlo valiéndose de una noble palabra como es concordia. No es concordia, señorías del Partido Popular y señorías de VOX, es venganza. No es memoria democrática, es olvido totalitario. No es dignidad, es sumisión a la mentira histórica más perversa. La mentira de buscar asimilar la España de 1931 a la España de 1939, la que busca absolver las matanzas que siguieron al final de la Guerra Civil y, con ella, a un régimen infame que alejó a España de Europa durante cuarenta años. La mentira que busca equiparar la Dictadura con la Segunda República. El próximo domingo, 14 de abril, es un día que remite a una fecha llena de dignidad, por más barro que intenten verter sobre ella. Nunca podrán borrar la memoria de aquellos que soñaron con una España mejor, plenamente democrática y moderna en aquella época. (Rumores). Nunca podrán borrar la memoria de Manuel Azaña, de Fernando de los Ríos, de Clara Campoamor, de Diego Martínez Barrio, de Indalecio Prieto, de Victoria Kent y de tantos y tantos hombres y mujeres que pusieron la primera piedra de la libertad y de la democracia en España. (Aplausos). Esa España libre y democrática de entonces, que reconocía a las mujeres el derecho al voto, el derecho al divorcio, existió a su pesar y, por más que les altere, esa España posible, víctima de un golpe de Estado, forma parte de la memoria democrática de nuestro país, una memoria que ustedes nunca van a poder arrancar, aunque sea con esas mal llamadas leyes de concordia.

Señor Errejón, puedo compartir con usted algunas de las reflexiones que ha hecho. Además, agradezco el apoyo de su grupo parlamentario a todas las llamadas que, como objetivo político, tenemos todos los países de Europa, y singularmente el Gobierno de España, de alcanzar por las vías diplomáticas la paz en Ucrania. Es así, lo he dicho desde el primer día de la invasión. En Europa nadie ha buscado la guerra contra Rusia, y tampoco creo que Ucrania buscara la guerra contra Rusia; de hecho, se conoce un plan de paz impulsado por el presidente de Ucrania, el presidente Zelenski, y lo único que se escucha por parte de Putin es todo lo contrario, son ansias de seguir invadiendo Ucrania. Noto una cierta contradicción, porque usted dice —‌y le cito textualmente— algo así como que desde Europa tenemos que ser mucho más autónomos en la política de defensa y en la política de seguridad de Estados Unidos, pero al mismo tiempo está diciendo que no tenemos que aumentar la inversión en defensa y en seguridad. Y yo creo, señoría, que los datos son muy elocuentes. Los he dado en mi primera intervención. El déficit de inversión en defensa y en seguridad del conjunto de la Unión Europea es de 56 000 millones de euros. Evidentemente, a lo mejor no lo hemos hecho en el pasado porque teníamos otras prioridades, sin duda alguna, y también por una creencia, quizá equivocada, de que no invirtiendo en seguridad y en defensa íbamos a garantizar esa paz y esa prosperidad que nos hemos garantizado dentro de la Unión Europea, pero no es así. Desgraciadamente, no es así, señoría. Por tanto, aunque sea solamente para disuadir a aquellos que miran con temor a un proyecto político que se consolida y se expande, como es el proyecto europeo, un proyecto de paz, de libertades, de derechos, lo que tendremos que hacer es aumentar nuestra capacidad de disuasión, no para atacar, pero sí para prevenir los ataques de otros. Por tanto, señoría, comparto con usted que tenemos que hacer valer un ejercicio de prudencia, no escalada verbal. Lo he hecho en mi primera intervención, lo he hecho desde el inicio de la invasión. Nunca me habrá escuchado usted hablar de tercera guerra mundial, de situar soldados sobre el terreno ni tampoco, por supuesto, de transformar la economía europea en una economía de guerra. Al contrario, como he dicho en mi primera intervención, me parece que son argumentos y declaraciones que no ayudan, sino que intranquilizan, como es lógico, al conjunto de la sociedad española.

Sobre la paz en Ucrania, he hecho referencia antes a la fórmula de paz del presidente Zelenski. De hecho, nosotros formamos parte de un consejo de asesores de seguridad nacional de distintos países —‌no solamente de la Unión Europea, sino también de fuera de la Unión Europea— convocados por Ucrania, donde, precisamente, hablamos de esa conferencia de paz que pretende impulsar el presidente Zelenski para acabar con esta guerra y recuperar la soberanía nacional y la integridad territorial de su país, que es lo que se está viendo vulnerado, atacado. Por tanto, al igual que estamos defendiendo la misma posición en Palestina, la del respeto, en este caso, al derecho internacional humanitario, comprenderá que desde el punto de vista de Ucrania tengamos que hacer lo mismo. Estamos también ayudando a Ucrania, señoría, y lo estamos haciendo gracias a que durante la Presidencia española de la Unión Europea sentamos las bases para garantizar una asistencia financiera de más de 50 000 millones de euros durante los próximos años para el sostenimiento del Estado de Ucrania, el pago a los profesores, a los maestros, a los servidores públicos, a los enfermeros, a las enfermeras, a los médicos en Ucrania durante esta guerra. También estamos comprometiendo recursos económicos para la reconstrucción de Ucrania y, lógicamente, estamos acogiendo nada más y nada menos que a más de doscientos mil refugiados y refugiadas de esos diez millones de desplazados que ha provocado Putin con su invasión de Ucrania, con todos los permisos desde el primer día que entraron en España para poder hacer su día a día lo más cómodo posible.

Hace usted referencia a los desafíos globales. Creo que España, evidentemente, es una referencia en la adaptación y en la mitigación del cambio climático y somos una referencia también en el ámbito del despliegue de la Agenda 2030. De ahí que nos cuesten tantos dolores de cabeza las críticas que nos hace la ultraderecha sobre la Agenda 2030. Y quiero recordarle que, desde el punto de vista multilateral, estamos reforzando el sistema multilateral de Naciones Unidas. De hecho, en el año 2025 —‌lo he dicho en mi primera intervención— vamos a albergar una de las principales cumbres internacionales de Naciones Unidas, la cumbre de financiación para el desarrollo. Se celebrará el próximo año, en 2025, en España.

Política exterior de España. La política exterior de España se puede calificar como pacifista. Nosotros hemos mantenido —‌lo he dicho antes— una posición coherente desde el punto de vista del respeto al derecho internacional en Ucrania —‌lo hacemos también en Oriente Medio— y quiero poner también en valor lo que estamos haciendo desde el punto de vista multilateral y bilateral. Hemos apoyado la labor de Naciones Unidas, muy especialmente el trabajo de UNRWA, lo saben ustedes. En el año 2023, desde el inicio de la guerra en Gaza, hemos triplicado la ayuda de cooperación y asistencia humanitaria a Palestina, alcanzando casi los 50 millones de euros. Hemos aumentado nuestro apoyo a UNRWA. Solo en 2024 hemos comprometido contribuciones por un total de casi 24 millones de euros y hemos intercedido, por ejemplo, en la Comisión Europea para que no suspendiese su apoyo financiero. Y somos activos en otras partes del mundo: en Colombia —‌lo saben ustedes—, con la implementación de los acuerdos de paz. Estamos aportando un millón de euros, precisamente, para apoyar este proceso de paz. Y este año hemos anunciado en Haití 3 millones de euros para financiar el despliegue de la fuerza multinacional de apoyo a las instituciones de este país, bajo el mandato, lógicamente, de Naciones Unidas. En 2023 aprobamos la ley de cooperación para el desarrollo, consagrando el compromiso de aumentar la ayuda oficial al desarrollo al 0,7 % del producto interior bruto. En los presupuestos de 2023 incrementamos, precisamente, esa partida hasta los 4420 millones de euros, es decir, un aumento del 250 % respecto al año 2015. Repito, un 250 % de aumento en un momento en que, efectivamente, es muy relevante impulsar políticas de desarrollo. Y España está defendiendo la Agenda 2030, los Objetivos de Desarrollo Sostenible, alineando nuestras políticas y contribuyendo como segundo donante al Fondo Conjunto para los ODS con un compromiso de contribución nada más y nada menos que de 100 millones de euros en cinco años. En fin, hay muchas otras cosas que estamos haciendo en materia de política exterior —‌pacifista, feminista, respetuosa con los derechos humanos— y me permitirá también que algunas de estas cuestiones las plantee a otros grupos parlamentarios que han ido en la misma dirección que usted comentaba.

Sobre el cuidado de la coalición, sin duda alguna, yo lo comparto. Quizá por necesidad, tenemos que hacer muchísimo más por entendernos con otros grupos parlamentarios, no solamente con los dos grupos parlamentarios que componemos el Gobierno de coalición, porque somos un Gobierno de coalición en minoría parlamentaria, y a eso tenemos que apelar todos —t‌ambién ustedes— y, desde luego, también el Grupo Parlamentario Socialista. En cuanto a qué está haciendo este Gobierno, yo creo que está bien, y además es importante, que desde las izquierdas mostremos la insatisfacción constantemente —‌claro que sí—, pero también tenemos que reivindicar las cosas que está haciendo este Gobierno, señoría. Si no lo hacemos, desgraciadamente, no habrá otros que lo hagan. No habrá otros que lo hagan. Creo que este Gobierno tiene una hoja de servicios en materia económica, en materia de política social, en materia de política internacional, en materia de política medioambiental y en compromiso feminista indudable que, desde luego, se echó mucho en falta particularmente durante los años grises del señor Rajoy y con mayorías parlamentarias distintas en esta Cámara. (Rumores). Durante estos meses de legislatura, pese a que hemos tenido que prorrogar los presupuestos generales del Estado como consecuencia del anticipo electoral en Cataluña, hemos hecho cosas muy importantes, señoría, transformaciones legislativas muy importantes que se están debatiendo ya en esta Cámara. En fin, cuando habla usted de lucha contra la desigualdad, de garantizar la seguridad en el ámbito salarial, en el ámbito de las pensiones, en el ámbito laboral, también desde el punto de vista de la violencia de género, en definitiva, de dar una perspectiva de futuro al conjunto de la sociedad, y particularmente a aquellos que más expuestos están, creo que este Gobierno, señoría, está implementando políticas que son innovadoras e inéditas en la historia democrática de nuestro país y que son inspiradoras para muchas fuerzas progresistas. No voy a decir gobiernos progresistas porque cada vez quedan menos en Europa, pero este lo es y tenemos que defenderlo porque, gracias a esto, no solamente estamos frenando muchas de las leyes que esta coalición reaccionaria del Partido Popular con VOX está aprobando en los Parlamentos autonómicos, sino que también estamos inspirando a muchas fuerzas progresistas en Europa, tanto socialdemócratas como de su familia política. (Aplausos). Por tanto, creo que es importante reivindicar lo hecho y, por supuesto, lo que vamos a hacer durante estos próximos tres años y medio.

Señor Rufián, habla de que de que tenemos que ser más ambiciosos y de que tenemos que ser mucho más contundentes en nuestra posición en Gaza. Tengo que reconocerle, señoría —‌como presidente del Gobierno le hago esta confesión—, que siento una frustración enorme y junto conmigo hay otros muchos presidentes y presidentas de Gobierno a nivel estatal en otras partes del mundo que también sienten una frustración enorme por no poder frenar esta guerra. Es evidente, desde el punto de vista diplomático y desde el punto de vista de las declaraciones y del posicionamiento político que ha tenido este Gobierno y creo que la amplia mayoría de los grupos parlamentarios presentes en esta Cámara y del conjunto de la sociedad española y de la sociedad catalana, que se sienten absolutamente identificados, vinculados y representados en la posición del Gobierno de España. Usted dirá que tenemos que hacer más cosas. Este Gobierno, junto con el Gobierno de Irlanda, ha pedido a la Unión Europea que haga una evaluación sobre el cumplimiento o no por parte de Israel de los artículos vinculados a los derechos humanos que explican en buena medida la alianza estratégica entre la Unión Europea e Israel. Estamos a la espera de lo que nos diga la Comisión Europea, pero lo ha hecho este Gobierno, señoría. Este Gobierno, a las pocas semanas de iniciarse la guerra como consecuencia de esos viles atentados terroristas de Hamás en Israel, se desplazó y le dije al primer ministro Netanyahu que tenía que haber un alto el fuego permanente, un cese de las hostilidades. (Aplausos). Y, por supuesto, un respeto al derecho internacional y humanitario. Eso lo ha hecho este Gobierno.

Honestamente, señoría, desde el punto de vista del Gobierno de España, estamos haciendo lo que podemos y lo que debemos en todos los foros a los que pertenecemos y creo, además, que así es reconocido por Oriente Medio y por buena parte de la opinión pública, tanto española como de la comunidad internacional. Incluso es una posición respetada y valorada por el sistema de Naciones Unidas y por el propio secretario general de Naciones Unidas. Se lo he dicho antes cuando bajaba de la tribuna, señoría. Quédese tranquilo, que desde el 7 de octubre España no desarrolla ninguna operación de compraventa de armas con Israel, ninguna. Eso quiero que lo tenga usted claro para que también lo tenga claro, lógicamente, el conjunto de la ciudadanía española.

Señora Nogueras, me ha hablado de la prórroga presupuestaria. Me ha espetado si finalmente con esta prórroga presupuestaria vamos a poder hacer frente a los compromisos asumidos y adquiridos con Ucrania. Le quiero garantizar que así va a ser y, por supuesto, todo lo que representa el apoyo bilateral que estamos ahora mismo desarrollando con Ucrania, tanto el apoyo a los refugiados y refugiadas que están en España como las ayudas directas que estamos dando a Ucrania, la atención a los soldados heridos ucranianos en los hospitales militares españoles o el trabajo que hemos hecho durante la Presidencia española para sentar las bases de esa ayuda, de esa asistencia financiera a Ucrania, va a seguir siendo posible aunque hayamos prorrogado los presupuestos generales del Estado para el año 2024.

De ahí, usted ha aprovechado que el Pisuerga pasa por Valladolid y hemos hablado de la inejecución, según usted, de los presupuestos generales del Estado en Cataluña. Entiendo que va a ser un elemento de debate en las elecciones catalanas convocadas para el 12 de mayo. No es objeto de mi comparecencia, pero le diré que la ejecución presupuestaria en Cataluña es superior al 43 %. Usted me dirá que, efectivamente, es muy insuficiente y yo comparto que tenemos que mejorar esa ejecución, pero fíjese que la propia Generalitat siempre ha tenido problemas a la hora de ejecutar sus presupuestos, incluso cuando gobernaba Junts per Catalunya. El grado de ejecución presupuestaria de la Generalitat, por ejemplo, en el año 2018 fue del 51 %; en 2019, del 66 %; en 2020, del 68 %; en 2021, del 64 % y en 2022, del 50,5 %. No se lo reprocho, simplemente lo comparto. No es que tengamos nada contra Cataluña y los catalanes; al contrario, creo que todas las administraciones hemos sido víctimas de los cuellos de botella, del alza de los precios de las materias primas y de todo aquello que, efectivamente, ha ralentizado la ejecución de obras e inversiones importantes, en este caso, en el territorio que usted representa, Cataluña. Además, para valorar el grado de ejecución presupuestaria, hay que tener en cuenta el crédito final y no el crédito inicial. En los presupuestos de 2022, por ponerle un ejemplo, inicialmente no figuraban los 1069,9 millones de euros pagados a Abertis para poner fin a los peajes de la AP-7 en Cataluña. No figuraban. Si tenemos en cuenta esa cantidad, señoría, los 2016,9 millones de euros, para ser exactos, de ejecución en Cataluña equivalen al 91,4 % del crédito inicial y no al 43 % que da Junts, que no considera esos mil millones de euros que dimos para acabar con una demanda que ustedes también solicitaron: acabar con el peaje de la AP-7 en Cataluña. Por tanto, no solamente compartimos un desafío todas las administraciones, que es ejecutar al máximo la inversión comprometida, sino que tampoco nos hagamos trampas al solitario porque, en efecto, si incorporamos estos recursos, estamos hablando no de un 40 %, sino de un 91,4 % de ejecución.

Y sobre Cataluña, ya que usted deja el guante sobre la tribuna, ¿qué quiere que le diga? Unir y servir, que es lo que propone Salvador Illa y lo que creo que necesita Cataluña para los próximos cuatro años. (Aplausos). Efectivamente, señoría, en Cataluña hay problemas graves. Hemos visto, por ejemplo, el informe PISA sobre educación; hemos visto el escaso desarrollo de la energía renovable en Cataluña, en comparación, en términos relativos, con el resto de España y estamos viendo cómo se están sufriendo las consecuencias del cambio climático en Cataluña y su traducción en la sequía y cómo durante muchos años, por desgracia, no se han construido desaladoras en Cataluña. También, lógicamente, la reindustrialización y la potenciación de servicios públicos. En definitiva, estar a lo que toca, que es lo que propone en este caso el partido de los socialistas catalanes, que yo espero que, junto con el discurso y la acción que estamos poniendo en marcha de seis años a esta parte de concordia y convivencia, encuentre su eco, su respeto y su respaldo por parte de una amplia mayoría de la sociedad catalana.

El señor Matute ha hablado de Palestina. Comparto con usted lo que le he dicho antes al señor Rufián: también mi enorme frustración. Ojalá tuviéramos más capacidad para poder lograr un alto el fuego, pero —‌usted mismo lo ha dicho— no parece que el Gobierno israelí, el primer ministro Netanyahu, haga caso incluso a lo que ha dicho el presidente Biden esta misma madrugada en una entrevista, que el Gobierno de Israel se está equivocando en su respuesta a este conflicto, a estos atentados terroristas perpetrados en Gaza por parte de Hamás. Yo voy mucho más allá, he ido mucho más allá desde el principio del conflicto. Hemos solicitado una urgente y proporcional ayuda humanitaria que tiene que entrar en Gaza para que el hambre no se convierta en un arma de guerra, como, desgraciadamente, está intentando hacer el primer ministro Netanyahu, y así ha sido advertido por el secretario general de Naciones Unidas. Hemos sido los primeros en pedir una conferencia de paz, a escasos días, por cierto, de iniciarse la guerra en El Cairo, a la que fui invitado por el presidente Al Sisi. Somos claros en nuestra solución de los dos Estados y en el reconocimiento del Estado palestino. Esta misma semana voy a viajar a Irlanda y a Noruega, donde en Oslo, junto con Madrid, durante la década de los noventa del siglo pasado, impulsamos esa conferencia de paz y de entendimiento para la coexistencia pacífica y segura entre los dos Estados. En definitiva, señoría, estamos impulsando una posición común —‌insuficiente también para mí desde el punto de vista europeo— por parte de este último Consejo Europeo, del cual estoy dando cuentas en esta intervención. ¿Podemos hacer más? Evidentemente, podemos hacer más, pero, señoría, creo que lo que está haciendo el Gobierno de España es muy importante y es altamente valorado, en este caso, por los principales actores de la región e incluso por la Autoridad Palestina y también por lo propia población palestina.

Sobre la Unión Europea, habla usted de tambores de guerra y de escalada verbal. Insisto, yo nunca he practicado esa escalada verbal, señoría. La oposición me espeta y me recrimina que utilice eufemismos, pero yo no utilizo eufemismos. Utilizo lo que creo que es el sentido común, la proporcionalidad, el buen hacer al que he hecho referencia en mi primera intervención, que hoy es, efectivamente, apoyar y respaldar a Ucrania. Tenemos que hacerlo y respetar el orden internacional que ha puesto en solfa la invasión de Putin, apoyar todas las vías diplomáticas en aras de la paz. Estamos presentes —i‌nsisto— en esta formulación que está impulsando Ucrania para poder hablar con distintos gobiernos, no solamente europeos, sino también de otras latitudes —‌por ejemplo, del Sur Global—, para poder llegar a un acuerdo conjunto que ponga fin a esta guerra. En definitiva, señorías, estamos impulsando una estrategia de paz en todos los frentes y también desde el punto de vista bilateral. Antes hacía referencia al señor Errejón de las cosas que estamos haciendo en materia de política exterior. Nosotros estamos apoyando el sistema de Naciones Unidas y también el multilateralismo. España es el décimo contribuyente al presupuesto ordinario de Naciones Unidas. En 2022, las contribuciones totales de España ascendieron a 544 millones de euros. También en prevención y en mediación. España ha sido promotora, por ejemplo, de la Alianza de Civilizaciones o de la iniciativa Mediación en el Mediterráneo. La señora ministra de Defensa lo plantea cada vez que tiene ocasión: mujeres, paz y seguridad. España colideró en 2015 la negociación de la Resolución 2242 del Consejo de Seguridad, promoviendo el rol de la mujer en la esfera de la paz y la seguridad, y desde entonces España siempre ha sido muy vocal en esta cuestión.

En cuanto al ámbito de la lucha contra el terrorismo y el apoyo a las víctimas, quiero decirle que España ha impulsado iniciativas como la séptima revisión de la Estrategia global de las Naciones Unidas contra el terrorismo en 2018, la celebración del primer Congreso mundial de Naciones Unidas sobre víctimas del terrorismo y la Conferencia de alto nivel sobre derechos humanos, sociedad civil y lucha contra el terrorismo en Málaga, en mayo de 2022. En el ámbito humanitario, hemos promovido la protección de misiones médicas en la Resolución 2286 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas; hemos celebrado en Palma, en 2019, la III Conferencia Internacional sobre Escuelas Seguras y apoyamos la lucha contra la impunidad en crímenes atroces en la Corte Penal Internacional. Antes algún otro portavoz me recriminaba que no estábamos haciendo nada en la Corte Penal Internacional. Quiero anunciarle —‌ya sabe usted que lo aprobamos en Consejo de Ministros— que financieramente estamos apoyando a la Fiscalía, que, evidentemente, está impulsando las investigaciones respecto de lo que está sucediendo en Gaza. En el ámbito del respeto y la promoción de los derechos humanos, el Gobierno ha presentado su candidatura al Consejo de Seguridad para el bienio 2031-2032 y para el Consejo de Derechos Humanos del periodo 2025-2027. Y en el ámbito del derecho humanitario, este Gobierno aprobó en 2023 la primera Estrategia de Diplomacia Humanitaria, que sitúa a España como actor relevante en materia de protección, de prevención, de mediación para la población civil.

A lo mejor a usted le parece insuficiente todo esto que estamos haciendo. Yo creo, señoría, que demuestra el sentir de una población, la población española, que es pacifista, que es solidaria y que, efectivamente, se revuelve ante las injusticias que se perpetran, ya sea en Oriente Medio o en Ucrania. Y con respecto a las políticas sociales y a la economía, siento discrepar de usted. Durante mi primera intervención no he hecho otra cosa que explicar los logros de la política económica y social que ha puesto en marcha este Gobierno, y con esto no estoy diciendo que estén las cosas aún resueltas, pero creo que es importante reivindicar esa acción.

Señor Esteban, del Partido Nacionalista Vasco, en primer lugar, quiero sumarme a lo que decía antes el Grupo Parlamentario Socialista: el reconocimiento por la labor y la memoria y la aportación a la convivencia y al desarrollo de Euskadi del lehendakari Ardanza. Y, en segundo lugar, quiero trasladarle que, desde luego, el Sahel es una prioridad para la política exterior de este Gobierno. Simplemente, quiero recordarle que, por ejemplo, en la ley de cooperación para el desarrollo que aprobamos la pasada legislatura, fijamos como uno de los principales objetivos la estabilidad y el desarrollo en el Sahel. De hecho, me recordaba el ministro de Asuntos Exteriores, el señor Albares, que hemos triplicado la inversión del programa de cooperación en el Sahel. Como bien sabe usted, tuve ocasión de viajar a Mauritania recientemente con la presidenta de la Comisión Europea para firmar objetivos importantes de cooperación, de desarrollo y de lucha contra el tráfico ilegal de personas, porque, efectivamente, Mauritania, como consecuencia de esa inestabilidad que se está viviendo en Mali y en otras partes del Sahel, está teniendo cada vez más refugiados en su país y necesita nuestro apoyo. Vivimos con absoluta preocupación y zozobra el desmantelamiento y el debilitamiento del G-5, que es una estructura de seguridad de todos los países del Sahel, también, lógicamente, de la CEDEAO y, desde luego, en el ámbito del Senegal, hemos vivido con bastante preocupación la inestabilidad que ha sufrido este país a lo largo de estos últimos meses, pero creo que las elecciones que se han desarrollado en Senegal han sido transparentes, han sido legítimas y el traspaso de poderes ha sido normal, como corresponde a una democracia.

Sobre la contribución de la Unión Europea en relación con municiones y armamento para Ucrania, usted habla de la República Checa. La República Checa no deja de ser un fondo más de otros muchos que existen tanto en la OTAN como a nivel europeo para poder adquirir munición. Yo mismo he tenido ocasión de reunirme con la industria de la defensa en España para, precisamente, trasladarles la necesidad de aumentar la capacidad de producción, sobre todo de munición, para hacer frente a los compromisos que Europa ha adquirido con Ucrania a la hora de poder defender el frente ante la más que previsible incursión —o intento de incursión— por parte de las tropas rusas en primavera en Ucrania.

Respecto a la reconstrucción de Ucrania, quiero volver a recordarle que la asistencia financiera asciende a 50 000 millones de euros, que es verdad que se ha aprobado durante la Presidencia belga pero que se puso en marcha y se propuso, además, durante la Presidencia española y que, desgraciadamente, como consecuencia del veto de Orbán no pudo salir adelante durante nuestra Presidencia. Creo, como usted, que hay que coordinar y cooperar en el ámbito de la seguridad y la defensa. No estamos hablando de costes de oportunidad porque, efectivamente, no solamente tenemos que aumentar e invertir más en seguridad y en defensa a escala nacional, sino que tenemos que hacerlo a nivel europeo. Creo que esto nos lleva también a un debate que ya abrimos durante la pasada legislatura con los fondos Next, y es la mutualización de la deuda para financiar bienes públicos, en este caso europeos. El clima lo es, lo tienen que ser también la digitalización, la tecnología y, por qué no, la seguridad y la defensa lo deberían ser en una hipotética segunda versión de los fondos Next en la que, desde luego, la posición del Gobierno de España es pública y manifiesta: financiación conjunta y, en consecuencia, ser conscientes de lo que nos estamos jugando.

Sobre Marruecos, respecto a la no aceptación de visados de 24 horas para las autoridades marroquíes, simplemente quiero recordarle que las relaciones con Marruecos están marcadas por el hecho natural de que compartimos fronteras terrestres, además de lazos humanos y sociales que deben gestionarse con absoluta normalidad. Como saben, tras la reapertura de las fronteras terrestres de las ciudades autónomas de Melilla y Ceuta hace casi dos años, todos los marroquíes que deseen acceder deben contar con el visado Schengen en aplicación de la normativa europea, como es lógico. También es posible acceder con visados que solo sirven para las ciudades autónomas de Ceuta y de Melilla. Adicionalmente, existe un régimen específico para los marroquíes residentes en Tetuán y en Nador, pero está suspenso mientras se adaptan los puestos fronterizos y se actualiza el régimen de pequeño tráfico fronterizo. En fin, yo creo que Marruecos y España comparten el objetivo de normalizar en su totalidad las fronteras terrestres, como quedó reflejado en la hoja de ruta marcada en el año 2022.

Sobre el reconocimiento del Estado palestino, señoría, creo que ―lo he dicho en mi primera intervención― si la comunidad internacional no reconoce el Estado palestino después de lo que ha ocurrido durante estos últimos seis meses, difícilmente la comunidad internacional podrá socorrer a los palestinos. Por eso, creo que es muy importante que la comunidad internacional, o al menos los países occidentales, reconozcamos al Estado palestino, para que cuando llegue el momento en que se sienten en una conferencia de paz israelíes y palestinos seamos conscientes de que hay dos realidades ya al menos reconocidas por buena parte de la comunidad internacional y también en Naciones Unidas. Como miembro de pleno derecho, España va a apoyar el reconocimiento del Estado palestino como miembro de pleno derecho en Naciones Unidas y, por tanto, a partir de ahí, acordar una coexistencia pacífica y segura entre Israel y Palestina. También he defendido desde el primer momento, señor Esteban, el reconocimiento mutuo; es decir, que países árabes que hoy no están reconociendo la existencia de Israel reconozcan al Estado israelí. Por tanto, creo que es una posición equilibrada, mesurada y respetuosa con el derecho internacional y con las resoluciones de Naciones Unidas, como usted sabe bien. (Aplausos). Comparto con usted el riesgo de escalada en el Líbano, en Siria y en Irak. Creo que podemos tener dudas legítimas sobre cuál es la intencionalidad que hay detrás de ese ataque por parte del Gobierno del primer ministro Netanyahu a la embajada de Irán en Siria. Efectivamente, creo que es importante evitar a toda costa cualquier riesgo que lleve a una situación de absoluta inestabilidad a Oriente Medio. Por eso, desde el primer momento he defendido —‌lo he dicho ya en otras ocasiones, cada vez que he tenido la oportunidad de comparecer en esta tribuna— que también es en interés geopolítico de Europa tener un Oriente Medio lo más estable posible.

En cuanto a la agricultura, usted habla de la eficacia o no de la ley de cadena alimentaria. Simplemente quiero recordarle dos cosas. La primera es que en sus propuestas futuras la Comisión Europea está planteando la reforma de la directiva que incluye elementos que explican de forma clave la ley española de cadena alimentaria; por ejemplo, en el ámbito de los contratos, de los observatorios de costes, de los márgenes y del control de transacciones también intraeuropeas. Efectivamente, usted plantea algunas otras cuestiones que exigirían otra comparecencia, pero quiero reivindicar ―porque así me lo ha hecho saber el ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación― que esta ley de cadena alimentaria —‌que necesita tiempo para desarrollarse y, además, nuestro compromiso con las asociaciones agrarias es reforzarla a lo largo de los próximos meses— está siendo eficaz. Le pongo un ejemplo: el precio de la leche. El precio de la leche en el año 2022 fue de 36 céntimos el litro y en el año 2023 ha sido de 51 céntimos el litro. Con esto quiero decir que empieza a haber más transparencia y, por tanto, una redistribución mucho más justa de la riqueza creada por el sector primario en nuestro país, lo cual es sin duda algo que hemos defendido desde el principio.

Sobre lo planteado por la señora Belarra, de Unidas Podemos, del Grupo Mixto, insisto en que no hay escalada verbal por parte del Gobierno de España. Creo que es importante recordar la política exterior pacifista que está impulsando este Gobierno y los esfuerzos para la paz que estamos impulsando. Si uno se toma la molestia de hablar con los actores de la zona, todos reconocerán el papel que está teniendo el Gobierno de España, un papel valiente y coherente. Desde luego, vamos a llevar el reconocimiento del Estado palestino como uno de los hitos más importantes para mostrar nuestro compromiso con la paz y la coexistencia pacífica entre Israel y Palestina. Creo que también es importante que cuando planteemos este debate recordemos que todavía hay rehenes presos por parte de Hamás en Israel y que, desde luego, exigimos su urgente e incondicional liberación, además de reconocer el trabajo de intermediación que se está haciendo por parte de algunos países de Oriente Medio. (Aplausos).

Señor Rego, creo que he respondido a sus cuestiones respecto del sector primario cuando he hecho referencia —t‌anto al señor Esteban como a otros— a la política en este sector por parte de este Gobierno, pero quiero recordarle que nosotros estamos comprometidos con las pequeñas explotaciones. De hecho, uno de los acuerdos del Gobierno de coalición progresista es traer a estas Cortes Generales una ley de agricultura familiar, para ser más preciso en su formulación. (Aplausos).

A la señora Valido, de Coalición Canaria, quiero agradecerle el tono y compartir con usted la preocupación por la situación en el Sahel. Creo que fue muy importante la presencia de la presidenta de la Comisión Europea, a petición del Gobierno de España, en Mauritania, que es la única democracia que queda hoy en día en el Sahel. Desde luego, creo que las partidas y las políticas en el ámbito del desarrollo, de la cooperación y de la seguridad con Mauritania por parte de la Unión Europea han sido bien acogidas y recibidas por parte de este Gobierno. En Senegal —‌me vuelvo a referir a lo mismo que le he dicho al señor Esteban— se han producido las elecciones y queremos tener las mejores relaciones con su Gobierno. Además, creo que ese sentimiento es mutuo.

Respecto al entendimiento con el Gobierno de Canarias, creo que este es muy positivo. Ayer, el presidente de las islas Canarias tuvo ocasión de reunirse con distintos miembros del Gobierno de España y la población canaria puede tener el compromiso firme e inequívoco de que el Gobierno de España va a atender siempre sus necesidades y demandas. De hecho, en el ámbito de la crisis migratoria que ha sufrido Canarias durante estos últimos meses, siempre hemos exigido, garantizado y desarrollado esa solidaridad, esa fraternidad y esa empatía con el pueblo canario. Han sido otros gobiernos, liderados por otros partidos políticos —‌el Partido Popular y VOX, por cierto—, los que han ejercido esa insolidaridad con un pueblo, el canario, que está haciendo un ejercicio de solidaridad encomiable que merece mi respeto, mi consideración y, por supuesto, mi apoyo como presidente del Gobierno de España. (Aplausos).

En cuanto al señor Catalán, de UPN, da igual de lo que hable porque al final me habla de ETA. Pues bueno, afortunadamente, ETA desapareció hace más de diez años, y eso es lo que respondo a su intervención.

Al señor Patxi López, portavoz del Grupo Parlamentario Socialista, quiero reconocerle la labor de todo el Grupo Parlamentario Socialista; reconocer también el buen hacer de los diputados y diputadas del Grupo Parlamentario Socialista en esta legislatura, y en la anterior también; y, desde luego, el compromiso del Gobierno de España con todo aquello que ha apuntado él.

Señora presidenta, creo que con esto he respondido, al menos desde mi punto de vista, a todos los portavoces y espero a la dúplica para poder complementar aquellas cuestiones que me hayan podido quedar en el tintero.

Nada más y muchas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Socialista y de los miembros del Gobierno, puestos en pie).

Presidencia. Muchas gracias, señor presidente. A continuación, intervendrán los representantes de los grupos parlamentarios. En primer lugar, por el Grupo Parlamentario Popular, tiene la palabra el señor Núñez Feijóo, por un tiempo de cinco minutos. Cuando quiera.

Alberto Núñez Feijóo

PPDiputado.Página 55Vídeo

Muchas gracias, señoría. Señor Errejón, señor Rufián ―felicidades por su paternidad―, señor Matute y señor López Álvarez ―que se ha ausentado, entiendo yo que para ver si copia algo del legado del señor Ardanza―, no voy a poder responderles a todos ustedes, aunque buena parte de sus intervenciones se hayan dedicado a mí, cosa que les agradezco. Y se lo agradezco porque solo he tenido quince minutos para hablar y ustedes han hablado bastante de lo que he dicho, y, bueno, no les oculto que me vale para entrenar para las siguientes sesiones. Señor Sánchez, lleva usted hablando una hora y cincuenta minutos y le ha dado tiempo de darle las comas de lo que se ha invertido en Cataluña. Yo le felicito, pero se le ha notado a usted más nervioso que otras veces. (Rumores). Se ha notado que usted está en contra de la crispación, de la que no ejerce, claro. Yo no lo juzgo, entiendo su nerviosismo. Lo entiendo y, por lo que conozco, será mucho peor por lo que sabe usted. Le aconsejo que dirija su irritación en privado, no aquí. ¿Por qué? Porque solo le sirve para quedar en evidencia y, además, no le pagamos el sueldo para que descalifique a nadie. (Protestas). Mire, yo no sé lo que me parezco a Trump; lo que sí sé es que usted a Felipe González no se le parece en nada. (Aplausos). Señorías, me tomo como un halago que usted crea que soy el peor líder de la oposición, porque si soy el peor líder de la oposición, ¡debe de ser durísimo que le haya ganado las elecciones, señor Sánchez! ¡Debe de ser durísimo! (Aplausos). Pero, bueno… Habla usted de crispación. ¿No se planteará usted, quizás, que alguno de los problemas de nuestra política se ha agravado desde que usted lidera el Partido Socialista Obrero Español? Mire, el que no ha hablado de los asuntos de la comparecencia ha sido usted. Eso sí, ha hablado de los tuits que sacan y ponen los diputados en su cuenta personal. ¡Qué nivel! Mire, no ha hablado nada de Venezuela. Resulta que estamos hablando de política exterior, hablamos de países con menos relación histórica y afectiva, pero no se puede hablar de Venezuela. No ha hablado usted del gas ruso. No ha hablado usted de Marruecos. (Rumores). No, una línea. Mire, le voy a hacer diez preguntas para que sus asesores, que no usted, se pongan a escribir y se las pasen para la réplica. La primera, ¿le ha exigido Marruecos el cambio de su ministra de Exteriores? ¿Por qué acepta la política marroquí respecto a Ceuta y Melilla? ¿Las aduanas, de las que tanto se ha vanagloriado usted, en Ceuta y Melilla tienen fecha de apertura? ¿Ha entregado de facto el control del espacio aéreo del Sáhara Occidental a Marruecos? ¿Por qué se disolvió el OCON Sur, cuando el narcotráfico es un problema en el Estrecho? ¿Por qué el informe del Departamento de Seguridad Nacional omite, intencionadamente, reconocer que Marruecos tiene actividad de inteligencia en España? En definitiva, ¿hay algún límite a sus cesiones? ¿Puede decirnos cuándo va a solucionar la crisis diplomática con Argelia, y cuando se le va a pasar la rabieta al señor ministro de Exteriores? Por cierto, ¿qué está haciendo usted para garantizar desde nuestras competencias que haya elecciones libres en Venezuela? ¿Qué está haciendo y qué hará para que todos los candidatos se puedan presentar? En definitiva, ¿qué está haciendo y qué hará para que Venezuela, además de los negocios de sus compañeros socialistas, llegue a una democracia plena? ¿Me puede contestar a esas preguntas, dado que no he tenido tiempo de profundizar? (Aplausos). Voy a intentar repetírselo: la solución de los dos Estados, de Palestina e Israel, es la posición de España. Iba en nuestro programa electoral, sí; no en la página 100, en la 98. Yo cumplo los programas. ¿Sabe lo que no iba en su programa electoral? Su giro en el Sáhara Occidental. (Aplausos). Eso no iba en su programa electoral. ¿No resulta un poco hipócrita darse golpes de pecho por Palestina, mientras ha dejado usted a los saharauis abandonados? El reconocimiento de un Estado sin que se den las condiciones para que sea viable puede perjudicar a los palestinos, y usted lo sabe, pero está cegado con esas ansias de protagonismo y, una vez más, pone el titular por delante de las personas que dice defender. (Aplausos).

Señorías, yo no le digo que no reconozca el Estado palestino; le digo que no lo haga solo. ¿Qué fronteras va a tener el Estado? ¿Qué población va a tener el Estado? ¿Qué régimen democrático va a tener ese Estado? ¿Estará desmilitarizado? Señorías, ¿sus socios reconocen al Estado israelí? Mire, señoría, abandone la soberbia de creer que una sola persona puede solucionar los problemas que tenemos pendientes durante ochenta años. Le vuelvo a reiterar, y se lo digo como un partido de Estado, lo más urgente es el alto el fuego, la liberación de los rehenes, la ayuda humanitaria y evitar la escalada, apoyando la solución de los dos Estados, pero por este orden, no por el desorden que usted quiere plantear. (Aplausos).

Es verdad que al ministro de Economía no le hacemos muchas preguntas. Si usted les pregunta a los españoles cómo se llama el ministro de Economía, entenderá por qué no le hacemos muchas preguntas. (Rumores). Pero si quiere hablar usted de economía, honradamente le digo que decir aquí que España es uno de los países que más crece en la Unión Europea, cuando somos el país veintiuno de los veintisiete en crecimiento de la Unión Europea, es algo que ni siquiera el ministro de Economía defendería como usted. (Protestas). Es algo que ni siquiera el ministro de Economía defendería como usted. (Aplausos).

Su Gobierno sigue prolongando la agonía, más enfocado a dar titulares que a solucionar problemas. No se puede aceptar que un mediador salvadoreño tenga más información que los diputados del Congreso. (Varios señores diputados: ¡Muy bien!). Para hablar de políticas de Estado, debería usted comportarse como un hombre de Estado, no como el líder de una coalición contra el Estado. (Aplausos).

Señorías, finalizo ya, con la venia de la señora presidenta. Señor Errejón, ha quedado claro que usted no está de acuerdo con el gasto militar en Ucrania y que usted tampoco está de acuerdo con su Gobierno con la solución del Sáhara. Ha quedado claro. Es sorprendente que ustedes sigan apoyando al Gobierno del que forman parte y no estén de acuerdo.

Señor Rufián, le reitero lo de la paternidad. Ahora bien, he tomado nota de algunas de las cuestiones que usted me planteaba y he apuntado una que me parece muy sorprendente y debería matizarla. Ha dicho usted que, con Putin, solución diplomática, y que Israel, un Estado genocida. No, señor, debería matizarlas. Por cierto, ¿le preocupan a usted las altas temperaturas de este verano? A mí lo que me preocupa es que buena parte de los catalanes no tengan agua este verano. (Aplausos).

Señora Nogueras, ya sé que el Gobierno no se lo va a pedir, pero le pido, por favor, que retire del acta las acusaciones, con nombres y apellidos, a los magistrados de la Audiencia Nacional y del Tribunal Supremo. (Aplausos). Ya sé que el señor Bolaños no puede hacerlo, pero yo sí.

Finalizo ya. Señor Matute, dado que usted ha dicho que va a ganar, parece ser que el CIS de Tezanos acaba de decir que ustedes van a ganar.

Presidencia. Señor Núñez Feijóo, tiene que ir terminando.

Alberto Núñez Feijóo

PPDiputado.Página 56Vídeo

Yo les felicito por ese CIS. No se fíe usted por esto. En todo caso, ¡qué papelón ha hecho el Partido Socialista blanqueando a Bildu! Tenga usted cuidado porque el señor Tezanos puede estar intentando activar el voto de otros partidos para que usted no gane. Le aseguro que con ningún voto del Partido Popular usted va a gobernar las instituciones vascas. (Aplausos).

Por último, yo no le voy a contestar al señor López Álvarez. Realmente, no se parece en nada al lehendakari Ardanza, en nada. (Rumores).

Presidencia. Señor Feijóo, tiene que terminar.

Alberto Núñez Feijóo

PPDiputado.Página 56

Fíjese que, después de ver lo que ha rajado contra el señor Sánchez, ahora le llama amado líder. (Risas). Es una cosa sorprendente. Eso sí, señorías, el colmo es lo que ha dicho del PP de Euskadi. Decir lo que ha dicho el señor Patxi López del PP de Euskadi es una ignominia. El único puesto que ha tenido en su vida el señor Patxi López se lo debe al PP de Euskadi. ¡Es lamentable, señorías! (Prolongados aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso, puestos en pie).

Presidencia. Gracias, señor Feijóo. El señor Abascal Conde, en nombre del Grupo Parlamentario VOX, tiene la palabra. (Aplausos).

Santiago Abascal Conde

VoxDiputado.Página 56Vídeo

Supongo que tenemos que dar las gracias por su lección magistral de geopolítica al nuevo doctorando en geopolítica. No he visto mayor soberbia en dos intervenciones consecutivas alardeando de lo que él sabe de geopolítica y de lo poco que saben los demás. Se le ha escapado, incluso, el título de su nueva tesis doctoral, que no sabemos si esta vez la hará personalmente, solo o acompañado. Viene a ser algo así como el acercamiento o el tendido de puentes —‌lo ha dicho literalmente— entre Occidente y el mundo islamista, eso sí, desde una política exterior feminista. Y hablaba de pedirle peras al olmo. (Aplausos). No le arriendo la ganancia al nuevo doctorando, al experto en geopolítica que se ha descubierto hoy en esta tribuna.

La mayor aportación que ha hecho ha sido explicarnos a todos que estamos rodeados: estamos rodeados de países donde hay yihadismo, estamos rodeados de países donde hay golpes de Estado y donde hay guerras, estamos rodeados de autócratas ―le dijo la sartén al cazo―. Y la solución es la que practicó ayer este Congreso. Como estamos rodeados, vamos a lanzar un mensaje al mundo de que a todo el que entra ilegalmente a España se le regulariza, se le dan los papeles y muy prontito la nacionalidad española. (Aplausos). ¡Vaya lince el experto en geopolítica!

Debería explicarnos el experto en geopolítica, el doctorando Sánchez, por qué no combate a las mafias de tráfico de personas eliminando las subvenciones públicas a todas las organizaciones que colaboran con esas mafias, por qué no las combate enviando a la Armada a proteger nuestros mares y para impedir la circulación de las embarcaciones de las mafias. De paso, igual eso sirve para ayudar a la Guardia Civil en el Estrecho en el combate contra el narcotráfico. ¿Por qué no da medios materiales y jurídicos a la Guardia Civil y al Cuerpo Nacional de Policía y, de paso, saca al ejército de los acuartelamientos en Ceuta y en Melilla para proteger nuestras fronteras? ¿Por qué no expulsa a los delincuentes multirreincidentes extranjeros de España para que cumplan las condenas en su país? (Aplausos). ¿Por qué no se retira la nacionalidad a aquellos que la han obtenido y cometen delitos graves en España? ¿Por qué no se protege, en definitiva, a los españoles frente al yihadismo? Todas estas preguntas geopolíticas no las va a responder el experto. Precisamente hay una alerta antiterrorista gravísima en Europa y en Madrid en estos momentos. Hoy, en una estación de Madrid ha aparecido un tipo, un belga, con armas de guerra, con un subfusil y con cargadores. El Ministerio del Interior todavía no ha dicho cuál es el origen del belga, pero ya se sabe. Es lo de siempre. Hay una amenaza permanente a la sociedad española que el experto en geopolítica no tiene ningún interés en conocer. Está por ahí de másteres, aprendiendo mucho para hacer aquí alardes, porque no le gusta estar en España, no le gusta escuchar los abucheos de los españoles cada vez que pisa cualquier provincia de nuestro país. (Aplausos.—Un señor diputado: ¡Muy bien!).

Ahora, el Departamento de Seguridad Nacional le ha dicho, como le pedía VOX en el Congreso, que la tercera amenaza a la seguridad nacional es la inmigración ilegal. Eso es geopolítica también. Pero creo que el Departamento de Seguridad Nacional teme un poco al señor Sánchez y no se atreve a decirle toda la verdad, porque ocultan al experto en geopolítica cuál es la principal amenaza a la seguridad nacional. La principal amenaza a la seguridad nacional es él, el señor que es aplaudido por Hamás, que ha pactado con Bildu, que ha legitimado a Otegi, que ha amnistiado a Puigdemont y que se alía a través de sus socios con narcodictaduras en Iberoamérica, incluso a través del expresidente Zapatero. Habla de Putin quien tiene ahora como socio a Puigdemont y a los señores de Podemos y SUMAR. A Puigdemont, que con la ayuda de Putin y con algunas otras, casi provoca una guerra en Cataluña. No hay enemigo de España con el que no pacte el doctorando en geopolítica. (Aplausos).

El rizo de su intervención, el colmo de los colmos de su intervención ha sido subir aquí y llamar a tres señores muy respetables —‌a Jorge Buxadé, a Hermann Tertsch y a Juan Carlos Girauta— el trío calavera. Ha dicho el trío calavera. Debe ser el subconsciente por lo que se ha atrevido a llamarles de esa manera. Por cierto, no solo el señor Tertsch fue a Israel a visitar los asentamientos israelíes y los kibutz que fueron atacados de manera brutal por sus aplaudidores de Hamás. Allí acudió el señor Tertsch y acudí yo y pudimos escuchar los testimonios de las violaciones, algunas emitidas en directo por las redes sociales, perpetradas contra mujeres por parte de sus aplaudidores de Hamás, y cómo quemaron las casas y cómo les expulsaron. Por favor, igual el que tiene que tener un poquito de sensibilidad es usted. (Aplausos).

Claro que somos aliados de Likud, de Fratelli d’Italia y de otros muchos partidos en el Grupo de los Conservadores y Reformistas Europeos, pero a nosotros no nos aplaude Hamás. Y, por supuesto, nosotros nunca vamos a apoyar un Estado palestino controlado por sus aplaudidores de Hamás y controlado por Catar. Lo decimos sin ningún tipo de vergüenza y sin ningún tipo de miedo. Se puede apoyar con condiciones, pero no en esas circunstancias. Lo decimos así. O sea, no piense que tenemos ninguna vergüenza ni ningún miedo de decir lo que pensamos.

Le voy a decir una cosa más. A veces la historia se repite como chiste, señor Sánchez; como chiste sin gracia, y el suyo es un chiste sin gracia. El chiste más reciente es el de recordar que usted llegó al poder precisamente denunciando la corrupción del Partido Popular y mire cómo estamos: repartiéndose los jueces con el Partido Popular, poniéndose de acuerdo con quién se cita en las comisiones de investigación… El Partido Popular no le quiere citar a usted esperando a que no citen ustedes a algunos dirigentes del Partido Popular, y ustedes no quieren citar a la señora Gómez. ¡Cómo no se va a citar a todo el que tenga algo que decir sobre una trama de corrupción tan grave dirigida desde la Moncloa y especialmente por un señor que llegó aquí denunciando la corrupción!

Ha dicho usted un montón de mentiras y de manipulaciones sobre tuits de VOX y sobre declaraciones mías que usted ha retorcido. No voy a contestar a todo porque no tengo tiempo, pero da igual. Su estrategia es que yo entre en su barro, en su lodo, porque usted es el del lodo. Déjese usted de mentiras y de manipulaciones y vaya a hacer lo que le gusta desde que llegó, que es profanar tumbas, señor Sánchez. (Rumores). Lo que espero es que los españoles, mientras usted siga impidiendo el descanso de los muertos, no le den a usted ni la paz ni el descanso. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).

Presidencia. Gracias, señor Abascal. Por el Grupo Parlamentario Plurinacional SUMAR, tiene la palabra el señor Errejón Galván.

Íñigo Errejón Galván

Grupo SumarDiputado.Página 58Vídeo

Gracias, señora presidenta. Señor Feijóo, ha acusado usted al presidente del Gobierno de tener ansias de protagonismo. Yo le he mencionado a usted un minuto de quince y solo porque ha dicho una mentira sobre nosotros: que nosotros no repudiamos los asesinatos de Hamás. Yo he aprovechado, en un minuto, para decirle que nosotros los de Hamás sí y para preguntarle —‌y no he conseguido que me responda todavía— si a ustedes los 33 000 asesinatos, de los cuales 14 000 son de niños en Palestina, les parecen un crimen o les parecen legítima defensa. (Aplausos). No he conseguido todavía que me responda, pero le he dedicado un minuto. Yo no sé si esto es añoranza de una sesión de investidura fallida, pero le he dedicado un minuto. Este debate no va sobre usted. Le he dedicado un minuto porque nos ha mencionado. Ya. Señor Sánchez, en primer lugar, con respecto a la cuestión internacional. Bueno, planes de paz hay muchos. Un plan de paz lo primero que tiene que ser es un plan de paz realista. A nosotros nos parece más realista el plan de paz que ha auspiciado y que ha promovido António Guterres, secretario general de las Naciones Unidas. En todo caso, lo que les pedimos es que agoten todas las vías diplomáticas, que se exploren todas las vías diplomáticas para una solución negociada. Lo de que la escalada belicista es peligrosa y es una irresponsabilidad, me alegra oírselo porque esto no es fácil decirlo, porque una vez que empiezan funcionan solas. La historia de Europa está llena de gobiernos bienintencionados que se dejan arrastrar por espirales en las que, solo preparando que no haya guerra y solo defenderse, nos acabamos deslizando por una pendiente peligrosa. Esto ha pasado muchas veces. A la democracia le ha costado una crisis histórica cuando votó los créditos de guerra. Yo no digo que ustedes tengan esta voluntad. Digo que va a hacer falta toda la firmeza ideológica en el Gobierno y que nadie se confunda en el Gobierno para defender que la pendiente de la escalada belicista y del incremento en el gasto armamentístico siempre acaba igual se empiece como se empiece. Se empiece con la mejor voluntad del mundo, siempre acaba igual y siempre acaba en la barbarie de la guerra, pero también en el autoritarismo y en el terreno abonado para los reaccionarios. Sobre la cosa más importante, las tareas en España y la relación en el Gobierno en coalición, lo primero que tengo que decir es que para nosotros la lealtad es esto: tomarnos en serio los plenos, venir a discutir y venir a discutir de las cosas que compartimos y de las que todavía no compartimos; no decirlo con recados a medios de comunicación, a la chica callando, nosotros lo decimos abiertamente. Formamos parte del Gobierno de coalición, lo queremos hacer avanzar; pero para nosotros hacerlo avanzar no es permanecer, ni siquiera es señalar que estos señores serían peores, que eso, efectivamente, nosotros lo compartimos. Somos conscientes del mapa político en occidente; un mapa político muy difícil y muy complicado que nos deja casi como una referencia única. Somos conscientes también de las debilidades; no solo de la debilidad en la aritmética parlamentaria, también de que somos un Gobierno que está en minoría en el Estado, que está en minoría en el reparto del poder económico y social en nuestro país y, además, que se encuentra en una situación con un clima social muy difícil, por el cual, para la inmensa mayoría de la población, la política se ha separado de la vida cotidiana y, por tanto, nos miran con una cierta apatía. Señalamos que, en un clima así, a la derecha le basta con intentar reproducir las inercias del mercado. Por eso, decíamos que el problema no era ellos. Si en el mercado te comportas de manera individualista, atemorizada, viendo al otro siempre con desconfianza, en todo caso, como un recurso, como una mercancía, cuando llegan las elecciones vota tal y como operas en el mercado. Por eso, nosotros tenemos que producir ejemplos diferentes y de que la cosa puede ser diferente. Eso no es insatisfacción. Nosotros estamos satisfechos con el Gobierno del que formamos parte y este Gobierno está haciendo muchas cosas bien. Señalamos que este Gobierno, cuando se detiene o cuando se detiene en diferencias internas, es cuando peor lo pasa porque lo que tenemos enfrente no se aguanta solo. Lo que tenemos enfrente no se aguanta saliendo cada uno por lo suyo. Lo aguantamos y lo superamos cuando cooperamos, que es como nos quiere ver el pueblo de la coalición. Dijimos que frente a esto lo que hacía falta era gobernar mejor. Para eso, en nuestra opinión, lo que hace falta es gobernar juntos y hacerlo con un horizonte ambicioso de transformación y señalamos algunos elementos. Esta es siempre nuestra forma de contribuir al desarrollo y al avance del Gobierno y, por tanto, del pueblo español.

Hay que subir el IPREM para acabar con la desigualdad. (Aplausos). Hay que reducir la jornada laboral para liberar tiempo disponible para los trabajadores. Hay que hacer permanentes los impuestos a los bancos y a las energéticas para financiar la redistribución de la riqueza. Hay que extender los permisos iguales e intransferibles y los recursos para ello. Hay que garantizar una política de vivienda que transfiere poder de las manos de los rentistas a las manos de los trabajadores y garantiza el derecho constitucional a la vivienda. (Aplausos). Esta es nuestra forma de defender al Gobierno: expandir su base social, darle razones para defenderlo, recuperar la iniciativa política y democratizar el reparto de poder en nuestro país. Para eso estamos nosotros en el Gobierno.

Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señor Errejón. Por el Grupo Parlamentario Republicano, tiene ahora la palabra el señor Rufián Romero, por un tiempo de cinco minutos.

Gabriel Rufián Romero

ERCDiputado.Página 59Vídeo

Gracias, presidenta, intervengo desde el escaño, que se hace más corto y ya es tarde.

Por cierto, señor Feijóo, le agradezco muchísimo la felicitación. Son las dos y cinco y usted esta mañana solamente ha dicho una vez que ha ganado las elecciones. La verdad es que lo echábamos de menos, yo al menos. (Un señor diputado: ¡Qué gracioso!). Gracias. Lo que pasa es que siempre le acabo diciendo lo mismo: unas elecciones, en definitiva la democracia no es Pasapalabra, no es El cazador, no es la Champions —p‌ ara que lo entienda—, no es la Liga, no es Roland Garros; y en democracia —l‌o sabe perfectamente usted, que ha ganado muchas veces en su vida— no gana quien gana, gana quien puede gobernar, gana quien puede sumar, y ustedes, simplemente, no pueden. No pueden, primero, porque no les ha votado la suficiente gente, y, segundo, por sus socios, la ultraderecha, que les impiden sumar, como, por ejemplo, en su momento sumaron durante muchísimo tiempo con la derecha catalana. La pregunta que ustedes se tienen que hacer es cómo han pasado de poder pactar con Pujol a solamente poder pactar con Ortega Smith. ¿Por qué? Señor Feijóo, también me acusa de cierto favoritismo o acercamiento o vara de medir diferente respecto a Netanyahu o Putin. Me parece lo mismo: dos genocidas. Yo lo que digo es que a uno se le arma y al otro se le sanciona. Me parece que las lágrimas de una madre gazatí son las mismas y valen lo mismo que las lágrimas de una madre de Kiev. Es lo que digo y estoy absolutamente convencido de que es lo que dice la decencia y el sentido común de millones de personas en este planeta que no entienden por qué la comunidad internacional se comporta de forma diferente con unos o con otros. Tan simple como eso. Lo de que por culpa nuestra no llueva en Cataluña ya lo dejamos para otro día. Señor Sánchez, señor presidente, hay algo de lo que ha dicho que sí que me preocupa enormemente. Usted ha anunciado aquí un aumento del gasto de defensa. Yo tengo mi posición, es la que es. Evidentemente, nosotros no estamos a favor de esta escalada armamentística. Usted ha dicho, literalmente: Hemos desatendido este asunto mucho tiempo. Habla de un déficit de inversión de 56 000 millones de euros en Europa, habla de bonos para defensa y habla de que todo esto es para aumentar la capacidad de disuasión. La verdad es que la historia nos demuestra que quizá no es lo mejor. La pregunta es bastante clara: ¿Esto lo hacen ustedes para proteger a la gente, que es lo que seguramente venderán, o para contentar a la OTAN? ¿Para proteger a la gente o para contentar a la OTAN? Lo digo porque la OTAN les exige, como ustedes saben, como todo el mundo sabe, que se gasten el 2 % del PIB en armas, que, por cierto, ya se gasta, pero España es el sexto importador de armas del mundo ya. Y solamente es la partida reconocida, todo el mundo sabe que luego ocultan. Todos los gobiernos durante cuarenta años en este país han ocultado partidas en defensa en diferentes ministerios. Ustedes se gastan veintiún mil millones de euros ya en armas. La pregunta es: ¿de verdad en este mundo hacen falta más armas? ¿Esa es la vía? Es una pregunta. Sobre todo, para un Gobierno supuestamente progresista.

Acabo con una pregunta directa para la otra parte de este Gobierno, que, por lo que sea, quizá, se ponga de perfil. Señorías de SUMAR, ¿están de acuerdo con este aumento? Espero que no.

Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señor Rufián. Por el Grupo Parlamentario Junts per Catalunya, tiene la palabra la señora Nogueras i Camero por un tiempo de cinco minutos.

Míriam Nogueras i Camero

JuntsDiputada.Página 60Vídeo

Gràcies, Presidenta. Certament és trist, senyors del PSOE, començar una intervenció com han fet vostès, com ha fet el senyor Patxi López, havent de recordar la legitimitat dels teus polítics. I tant de bo no hagués de tornar a ser així.

Però el problema, el problema que tenen pràcticament tots els que són aquí és que, quan vam ser nosaltres que vam reivindicar la legitimitat de les nostres institucions, del nostre govern, dels nostres consellers, del nostre president legítim, vostès, que avui venen aquí a lamentar-se, es van posar al costat del Partit Popular. Es van posar al costat de la dreta, al costat de la repressió i al costat del feixisme. Van callar, van acatar i no es van mullar. I cada vegada que vinguin aquí i es lamentin, nosaltres també sortirem aquí per recordar-los el que els acabo de dir. Perquè sembla que vostès no veuen o no volen veure que aquí, al Reino de España, no hi ha un problema amb uns quants catalans, hi ha un problema que afecta a tots els demòcrates.

Penso que vostè com a president, senyor Sánchez, i això és una opinió molt personal, no hauria de sortir aquí a jugar al «I tu més» amb els recursos dels ciutadans de Catalunya. La seva responsabilitat i la seva obligació és pagar, executar el 100 % dels pressupostos a Catalunya. Perquè no és normal que vostès només paguin 36 de cada 100 euros que toquen a Catalunya i que en paguin 184 a Madrid. I no és normal que vostès paguin només 42 euros, el 2022, de cada 100 que els hi toca a Catalunya, i en paguin 179 a Madrid. Els diners que ara se’n van a Madrid, la sobreexecució pressupostària o l’espoli, si fóssim un estat independent, es quedarien a Catalunya.

Canvio de tema. Vostè no ha mencionat cap mesura en l’àmbit de l’agricultura en la seva primera intervenció, però sí que ho ha fet en la rèplica. Ha fet una pinzellada, ha parlat del document de 43 punts. Per tant, jo no m’allargaré en aquest tema, però sí celebrem que el ministeri hagi rectificat i hagi reconegut la necessitat de reforçar els controls per aquells productes que provenen de països tercers, com ja havia demanat Junts per Catalunya.

De tot el que ens ha explicat avui, ens agradaria saber què és exactament allò que beneficia directament a Catalunya. I òbviament, que sempre parlo de Catalunya, òbviament, que sempre parlo des de la perspectiva de Catalunya, perquè nosaltres som representants polítics que representem a la nostra nació, que és Catalunya, cap altra.

Deia que, de tot el que ens ha explicat avui, ens agradaria saber què és allò que exactament beneficia a Catalunya. I ho dic també perquè vostè ha citat a Umberto Eco i amb els catalans, aquí, al Reino de España, sempre s’aplica la llei del pèndol. O ens espolia la dreta espanyola o ens espolia l’esquerra espanyola.

Des que vostè és president, ha parlat moltes vegades de Catalunya. Aquí sempre es parla molt de Catalunya, però ningú ha fet una sola proposta de manera voluntària per poder ajudar a la nostra nació, al nostre país. Vostè abans ha parlat d’una llista, la llista de coses que no funcionen a Catalunya. És una llista que no necessitem perquè la tenim claríssima. El que nosaltres necessitem, senyor Sánchez, són els quartos, els diners, els recursos que corresponen als ciutadans de Catalunya i que vostès no paguen, governi qui governi, perquè el Partit Popular tampoc pagava a Catalunya. Per exemple, què han proposat per solucionar el problema del finançament? Vostès no han fet cap ni una proposta per Catalunya. De fet, no només no han fet cap proposta, han seguit fent allò que feia el Partit Popular, que és no pagar a Catalunya i seguir munyint els ciutadans de Catalunya.

I ahir un dels seus diputats, que diu que és del PSC, però m’estranya, perquè fa molts anys que no existeix el PSC a Catalunya, aquest diputat seu deia que ni són independentistes, ni volen la independència, ni Catalunya ha de ser un estat independent. I nosaltres ho respectem, però, aleshores, quin és el seu projecte concret per Catalunya? Perquè tots sabem què vol dir la independència. La independència és una eina per aconseguir que Catalunya esdevingui un estat independent. I això què vol dir? Vol dir més recursos, més diners, recaptar el 100 % dels impostos i gestionar-los. I vol dir que 22 000 milions d’euros cada any deixaran de marxar a Madrid per quedar-se a Madrid.

Per tant, vol dir més recursos per les escoles, més i millor sanitat, més i millors infraestructures, més i millors serveis, més i millors ajudes, més i millors polítiques de seguretat, més i millors polítiques d’habitatge, més i millors polítiques econòmiques. No voldrien tot això per Catalunya, senyors del Partit Socialista? Aleshores, si aquesta no és la seva proposta, quina és exactament la seva proposta per Catalunya? Potser és que vostès no tenen cap proposta i l’única cosa que tenen és por, pànic a perdre allò que alimenta el forat negre de Madrid. Moltes gràcies i visca Catalunya lliure.

Muchas gracias, presidenta. Ciertamente es triste, señores del PSOE, empezar una intervención, como han hecho ustedes, como ha hecho el señor Patxi López, teniendo que recordar la legitimidad de tus políticos, y ojalá no tuviera que ser así una vez más, pero el problema que tienen prácticamente todos los aquí presentes es que cuando fuimos nosotros quienes reivindicamos la legitimidad de nuestras instituciones, de nuestro Gobierno, de nuestros consellers, de nuestro presidente legítimo, ustedes, que hoy están aquí lamentándose, se pusieron del lado del Partido Popular, se pusieron del lado de la derecha, al lado de la represión y del fascismo, callaron, acataron y no se mojaron, y cada vez que vengan ustedes aquí y se lamenten nosotros también saldremos aquí para recordarles lo que les acabo de decir. Parece que ustedes no ven o no quieren ver que aquí, en el Reino de España, no hay un problema con unos cuantos catalanes, hay un problema que afecta a todos los demócratas. Pienso que usted como presidente, señor Sánchez —‌esto es una opinión muy personal—, no tendría que salir aquí a jugar al «y tú más» con los recursos de los ciudadanos de Cataluña. Su responsabilidad y su obligación es pagar y ejecutar el cien por cien de los presupuestos en Cataluña. No es normal que ustedes solamente paguen 36 de cada 100 euros de los que tocan a Cataluña y que abonen 184 a Madrid; no es normal que ustedes solo pagaran 42 euros en 2022 de cada 100 que le corresponde a Cataluña y 179 a Madrid. El dinero que ahora se va a Madrid con la sobreejecución presupuestaria, si fuéramos un Estado independiente, permanecería en Cataluña. Cambiando de tema, usted no ha mencionado ninguna medida en el ámbito de la agricultura en su primera intervención, pero sí lo ha hecho en la réplica, nos ha dado una pincelada de un documento con cuarenta y tres puntos. No quiero alargarme en este tema, pero sí celebramos que el ministerio haya rectificado y reconozca la necesidad de reforzar los controles para aquellos productos que vienen de terceros países, como ya se había pedido desde Junts per Catalunya. De todo lo que usted nos ha explicado hoy nos gustaría saber exactamente qué es lo que beneficia a Cataluña. Obviamente, yo siempre hablo de Cataluña, siempre hablo desde la perspectiva de Cataluña, porque somos representantes políticos que representamos a nuestra nación, que es Cataluña, ninguna otra. Decía que de todo lo que nos ha explicado hoy nos gustaría saber qué es aquello que exactamente beneficia a Cataluña, y lo digo porque usted ha citado a Umberto Eco, y a los catalanes aquí, en el Reino de España, se nos aplica siempre la ley del péndulo, o nos expolia la derecha española o lo hace la izquierda española. Desde que usted es presidente ha hablado muchas veces de Cataluña, aquí siempre se habla muchas veces de Cataluña, pero nadie de forma voluntaria ha realizado ninguna propuesta para ayudar a nuestra nación y a nuestro país. Usted ha hablado de una lista de cosas que no funcionan en Cataluña, es una lista que no necesitamos porque para nosotros está muy clara. Lo que nosotros necesitamos, señor Sánchez, es el dinero, los recursos que corresponden a los ciudadanos de Cataluña y que ustedes no pagan gobierne quien gobierne, porque el Partido Popular tampoco pagaba a Cataluña. Por ejemplo, ¿qué han propuesto ustedes para solucionar el problema de la financiación? No han hecho ninguna propuesta para Cataluña; no solamente no han hecho ninguna propuesta, sino que han seguido con lo que hacía el Partido Popular, no pagar a Cataluña y seguir exprimiendo a los ciudadanos de Cataluña. Uno de sus diputados, que dice ser del PSC —p‌ ero me extraña, porque en Cataluña hace mucho tiempo que no existe el PSC—, decía que ni son independentistas ni quieren la independencia ni Cataluña tiene que ser un Estado independiente. Entonces nos preguntamos cuál es su proyecto concreto para Cataluña. Todos sabemos qué significa la independencia, es una herramienta para que Cataluña se convierta en un Estado independiente, y eso se traduce en más recursos, más dinero, gestión de los impuestos y que miles de millones de euros dejen de irse a Madrid cada año: más recursos en escuelas, en sanidad, en infraestructuras, mejores servicios, más y mejores ayudas, más y mejores políticas de seguridad, más y mejores políticas de vivienda y más y mejores políticas económicas. ¿No querrían ustedes todo esto para Cataluña, señores del Partido Socialista? Entonces, si esta no es su propuesta, ¿cuál es exactamente su propuesta para Cataluña? Quizás ustedes no tienen ninguna propuesta y lo único que tienen es miedo, pánico a aquello que se ha convertido el agujero negro de Madrid.

Gracias y ¡Visca Catalunya lliure!

Presidencia. Moltes gràcies, senyora Nogueras. Por el Grupo Parlamentario Euskal Herria Bildu, tiene la palabra el señor Matute García de Jalón, también por un tiempo de cinco minutos.

Oskar Matute García de Jalón

EH BilduDiputado.Página 62Vídeo

Muchas gracias, señora presidenta. Decía el presidente que él también se sentía frustrado de alguna manera por lo que está sucediendo en Palestina, decía que era insuficiente para él, creo que la expresión ha sido insuficiente también para mí. A continuación, señalaba si cabía la posibilidad de hacer algo más, si podía hacerse algo más. Yo creo que la respuesta tiene que ser obvia, salvo que uno quiera demostrar su incapacidad, y no creo que sea el caso, porque ningún gobernante quiere presentarse como alguien incapaz de dar solución a los problemas. Luego se puede hacer algo más. ¿Qué se puede hacer? Se lo hemos señalado, no hace falta irse tampoco a grandes elucubraciones ni parapetarse detrás de múltiples resoluciones de Naciones Unidas ni de reuniones interminables. Estábamos hablando de embargo de armas, de las sanciones económicas, y ahí se podría avanzar mucho, porque poco se ha hecho, por no decir nada. En la ruptura de relaciones diplomáticas me parece que también se puede hacer algo, porque apenas se ha hecho nada. Se puede hablar de reconocimiento inmediato efectivo, más allá de señalar la voluntad de mostrar la capacidad de acción, y se puede retirar cualquier tipo de apoyo político al Estado israelí y a su Gobierno. Ahí también se puede hacer todavía más de lo que se ha hecho. En cualquier caso, como digo, yo creo que lo que toca es moverse. Señalaba también que habíamos hablado de tambores de guerra y que incluso habíamos imputado al Gobierno una lógica de apuesta por la escalada verbal. Claro, pero es que la ministra de Defensa ha dicho —‌esto es literal, no me lo estoy inventando— que la amenaza de guerra es absoluta y la sociedad no es del todo consciente. ¿Qué es esto, sino una escalada verbal? ¿Qué es esto, sino una apuesta por una lógica de tambores de guerra y por una lógica de asimilación del miedo en la población? Porque ya me dirá a dónde nos puede llevar una declaración como esta, y ya ve que ni siquiera entro en la escalada de inversión militar. Con respecto a lo que tiene que ver con lo que sería el bloque social o las políticas sociales y económicas, yo siento que discrepemos, pero me reitero y me reafirmo en lo que he dicho: en la Unión Europea, por lo menos cuando usted viene aquí a dar cuenta de las cumbres de la Unión Europea, no adquieren el protagonismo y la relevancia que adquieren otra serie de temas como los que usted ha mencionado todos los que tienen que ver con la recuperación de derechos sociales y laborales. No hemos oído hablar de un new deal, por ejemplo, para el tema de la vivienda, que creo que es un problema que, aunque no afecta de manera equivalente e igual en toda Europa, sí es un problema que seguramente todos los europeos tienden a identificar como un problema que les une unos con otros. Y no digo nada de los derechos laborales y los derechos sociales. Todos tenemos muy en la cabeza cuál fue la etapa de mayor plenitud de derechos sociales y laborales para la población de Europa Occidental, quizás por miedo al efecto espejo para con lo que había al otro lado del telón de acero. ¿Qué ha pasado desde entonces? ¿Qué pasó con Reagan y con Thatcher y con toda la lógica del neoliberalismo que entonces impregnaron? Pues la pérdida drástica y sucesiva de derechos laborales, y lo que estamos planteando es que en Europa se planteen la recuperación o el retorno a un escenario de recuperación de derechos sociales y laborales. Eso es lo que planteamos. Ahora sí, voy con el Partido Popular. A mí me pasa un poco como al portavoz de SUMAR, yo miraba lo que había dicho y decía: pero si yo no he hablado ni medio minuto del Partido Popular y resulta que el señor portavoz del Partido Popular dice que he dirigido gran parte de mi intervención a él. De quince minutos, medio minuto. Es probable que uno traiga la réplica escrita y le venga bien para adquirir protagonismo, porque es mucho mejor eso que pensar que le pierde el ego y la vanidad, por lo que creo que me voy a inclinar por esa primera. Ha dicho una serie de cosas que me parecen interesantes y que me dan pie a poder replicarle. Yo no he señalado que Euskal Herria Bildu vaya a ganar las elecciones. Lo hará la ciudadanía o no el 21 de abril. Lo que sí he señalado, y lo mantengo, es que vamos a cuadruplicar su representación. Euskal Herria Bildu va a sacar cuatro veces lo que el Partido Popular. Eso sí lo mantengo y lo vamos a ver el 21 de abril. Usted ha sido muy sincero, y yo se lo agradezco, diciendo que ni por activa ni por pasiva y que ningún voto va a apoyar o va a permitir que Euskal Herria Bildu alcance el poder en ninguna institución. Ya lo sabemos, en Durango, en Gasteiz, en Gipuzkoa lo han demostrado, pero yo se lo agradezco, porque quizás eso haga que la ciudadanía vasca se dé cuenta de la importancia de votar directamente a Euskal Herria Bildu para que ningún voto suyo impida que ese deseo pueda hacerse realidad.

Pero, en cualquier caso, tendría que plantearse otra cosa, sinceramente se lo digo. Tendría que plantearse si tácticamente su lectura es muy inteligente —y‌a no voy a decir inteligente, sino muy inteligente—, porque usted lo que plantea, y es lo que ha dicho básicamente, es que va a dar su apoyo al Partido Nacionalista y al Partido Socialista de Euskadi si se conforman en alternativa frente a una hipotética posibilidad de Euskal Herria Bildu, y lo que tendría que plantearse es qué valor le da al sentido de su voto, ¿qué le está diciendo a sus electores? Que su voto es un voto delegado para otra opción política, en este caso para el Partido Nacionalista Vasco. Digo el voto del Partido Popular para el Partido Nacionalista Vasco. Yo no sé si eso es útil para usted. También sé, y tampoco se me escapa, que no le hace ningún favor ni al Partido Nacionalista Vasco ni al Partido Socialista de Euskadi, luego usted ha hecho una jugada magistral. En su cabeza sonaría genial, pero como táctica electoral le puedo decir que le llevará a unos resultados muy escasos.

Termino con una cuestión, y esto es un consejo, y entiéndamelo como tal, porque creo que le va a venir bien. Nosotros afrontamos estas elecciones con una lectura, que es la de la paciencia estratégica. Si no es ahora, será en la siguiente, pero será. Si se aplicara usted esa lectura, la de la paciencia estratégica, probablemente nos evitaríamos, como decían aquí, tener que oír siempre que ha ganado las elecciones y aguantar su cabreo, que puede ser lógico hasta cierto punto, por no gobernar pese a haber ganado las elecciones.

Eskerrik asko, mila esker.

Presidencia. Muchas gracias, señor Matute. No hay más grupos que quieran intervenir. Tiene la palabra el presidente del Gobierno. Cuando usted quiera.

Pedro Sánchez Pérez-Castejón

GobiernoPresidente del Gobierno.Página 63Vídeo

Muchas gracias, señora presidenta, y gracias a los diputados y diputadas por sus intervenciones. Para aquellos que tienen alguna duda, lo digo de manera calmada y tranquila.

Creo que hoy hemos examinado conjuntamente retos importantes para nuestra sociedad, como son los macroeconómicos y los geopolíticos, a los que nos estamos enfrentando no solamente desde España y desde Europa. He compartido también la estrategia que el Gobierno viene desplegando desde hace seis años a esta parte en muchos de estos contextos tan difíciles que vienen sucediéndose a lo largo de estos últimos años y nuestra mano, como he dicho también en la réplica, sigue tendida a todos aquellos que quieran arrimar el hombro. Quienes quieran aportar ideas, trabajo, van a ser bienvenidos y bienvenidas, sea cual sea su partido y su ideología. Creo que nuestro país quiere y merece que nos entendamos, y nuestro plan en ese sentido es claro y la voluntad, igual.

Vamos a seguir modernizando nuestro tejido productivo, vamos a crear empleo de calidad, vamos a seguir impulsando la transición verde y también digital, vamos a fortalecer nuestros derechos y libertades y nuestro Estado del bienestar y, por supuesto, vamos a seguir reforzando el espacio de seguridad y defensa europeo en cumplimiento de nuestros compromisos con Europa y con la OTAN. Vamos a seguir apoyando a Ucrania en su guerra contra Putin, vamos a tender puentes de desarrollo económico y estabilidad con el norte de África y vamos a trabajar para que se alcance una paz justa y duradera en Oriente Medio. Vamos a seguir, señorías, siendo la España que el mundo reconoce y admira, un actor comprometido con la paz, con el multilateralismo y con el orden internacional basado en reglas. Lo mismo que pretendemos en Ucrania defendemos para Palestina. (Aplausos). Eso es lo que desea y también quiere la sociedad española y es lo que Europa y nuestra vecindad necesitan. Ese, señorías, es mi compromiso con todos ustedes y, por supuesto, con los españoles y españolas.

Nada más. Muchas gracias, señora presidenta. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Socialista y de los miembros del Gobierno, puestos en pie).

Presidencia. Muchas gracias, señor presidente. PREGUNTAS: —  DEL DIPUTADO DON ALBERTO NÚÑEZ FEIJÓO, DEL GRUPO PARLAMENTARIO POPULAR EN EL CONGRESO, QUE FORMULA AL SEÑOR PRESIDENTE DEL GOBIERNO: ¿SU PRESIDENCIA SE DEBE EXCLUSIVAMENTE A LOS INTERESES GENERALES DE LOS ESPAÑOLES? (Número de expediente 180/000130).

Presidencia. Continuamos ahora con las preguntas dirigidas al Gobierno conforme al orden remitido por el mismo. Preguntas dirigidas al señor presidente del Gobierno. La primera pregunta la formula el diputado don Alberto Núñez Feijóo, del Grupo Parlamentario Popular, que tiene la palabra.

Alberto Núñez Feijóo

PPDiputado.Página 64

Muchas gracias, presidenta. La semana pasada, la vicepresidenta Montero dijo textualmente: En política, si mientes tienes que dimitir. La verdad es que, señora Montero, no esperaba verla hoy en el asiento azul. (Aplausos.— Rumores). Si a usted le da igual, eso ya lo sé. A usted esto le da exactamente igual. No quiero recordarle lo que usted dijo en la sesión de control anterior y cómo la aplaudía el presidente. Bueno, los dos siguen aquí y seguirán mientras algunos les apoyen. Pero, señor presidente, dado que usted ha estado muy interesado en hablar de economía y yo no he tenido el tiempo suficiente, sí que le quiero dar dos noticias, una buena y una mala. La buena es que esta mañana ha conseguido usted gastar 14 millones de euros de dinero público cada año fichando un programa en Televisión Española para mejorar su vanidad televisiva. (La señora Montesinos de Miguel: Muy bien.—Risas). La segunda, la mala, es que a la gente no le interesa la propaganda, porque ya es usted un experto. ¿Sabe por qué? Porque usted ha dinamitado las siglas de su partido. Ya no es socialista, ya no es obrero ni es español. Si no, pregúnteles a los albañiles de Sevilla del pasado lunes. Por tanto, señoría, la pregunta es muy sencilla. La pregunta es muy sencilla: ¿va a defender los intereses de la gente? ¿Va a defender los intereses de la gente o va a defender exclusivamente sus intereses personales? Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señor diputado. Señor presidente, cuando quiera.

Pedro Sánchez Pérez-Castejón

GobiernoPresidente del Gobierno.Página 64Vídeo

Muchas gracias, señora presidenta.

En fin, la nada y el lodo, señor Feijóo. Usted pregunta por los intereses generales de los españoles y si los defendemos. Yo creo que sí, aquí tenemos algunos datos: lograr que 21 millones de personas tengan empleo y 10 millones de mujeres trabajando y afiliadas a la Seguridad Social creo que es defender los intereses generales; que uno de cada dos contratos nuevos sean estables creo que es defender el interés general; que la economía española crezca cinco veces más que en la zona euro en un contexto geopolítico tan complejo como el que estamos viviendo creo que es defender los intereses de los españoles, y que 10 millones de pensionistas vean revalorizada su pensión, desgraciadamente con su voto en contra, creo que también es defender el interés de los españoles. Que los españoles tengan una de las energías más limpias y más baratas de Europa creo que es defender el interés general; que el sector turístico bata récord, con 10 millones de turistas entre enero y febrero, o que España reciba una cifra récord en inversión extranjera directa durante estos últimos cinco años creo que también es una prueba de que estamos defendiendo los intereses generales, y que la convivencia y el reencuentro se abran paso frente a la quiebra del orden constitucional, precisamente cuando ustedes gobernaron, en 2017, y de nuestro sistema político español creo que también es defender el interés general.

En definitiva, señoría, este es un Gobierno que avanza y que gobierna. Desgraciadamente, lo que tenemos enfrente es una oposición destructiva que se basa en eso, en la nada y en el lodo. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señor presidente. Señor Feijóo, cuando quiera.