Señor Bolaños, yo no le hablaré de testaferros con derecho a roce. Eso se lo dejo a los machirulos de su Gobierno. (Aplausos). Pero sí va a explicar usted aquí las reuniones clandestinas del entorno más íntimo del presidente del Gobierno con las empresas rescatadas por su Gobierno a razón de 475 millones de euros. ¿Todo quedaba en casa, señor Bolaños? La primera empresa rescatada mantenía reuniones secretas con la esposa del presidente. ¿Casualidad o la razón estratégica de su rescate? Vínculos profesionales y económicos, el patrocinio de su cátedra y hasta contratos para que viajase en primera clase. La verdad es que a ustedes no les falta detalle. Continuas y fructíferas relaciones entre el intermediario de la trama, su compañero de partido, el señor Koldo, avalista de cabecera del señor Sánchez, la empresa rescatada y la mujer del presidente del Gobierno. Y a continuación, el rescate, por 75 millones de euros más de lo previsto. ¿Hasta dónde llegó la influencia, señor Bolaños? Agotaremos la vía administrativa para ir a la vía judicial, allí donde usted no puede mandar un mensaje por WhatsApp y dar una orden.
Cómo será la magnitud de la trama que hasta el señor Cerdán no se fía de ustedes, claro. Sigue ahí porque vale más por lo que calla. ¿Verdad, señor Bolaños? Corrupción política y corrupción económica. Todo el partido socialista, seis ministerios, dos de sus gobiernos autonómicos. Hasta la presidenta de la Cámara salpicada por la corrupción. Novios, maridos, familiares, intermediarios, todos, para acabar en el corazón del presidente del Gobierno, su esposa. (Protestas.—Aplausos). Se lo digo yo, señor ministro. Todo quedaba en casa, la que pagamos todos los españoles: el Palacio de la Moncloa.
Muchas gracias. (Aplausos).