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Sin adjetivos

Pleno del 20 de marzo de 2024

Interpelación urgente al Ministro de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 sobre las medidas que va a adoptar el Gobierno para garantizar el acceso de los españoles en situación de necesidad a las ayudas sociales.

Interpelación urgente.. Autor: Grupo Parlamentario VOX. Transcripción literal del Diario de Sesiones n.º 34.

Rocío De Meer Méndez

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Muchas gracias, señor presidente. Señor ministro de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 —‌usted ha acumulado un par de ministerios de la legislatura anterior—, le confieso que ayer me metí en sus redes sociales. Me dije: Voy a ver qué cosas nuevas ha anunciado el ministro para la interpelación de mañana. Y vi un vídeo en su perfil de Instagram en el que usted hacía referencia a la comparecencia que hizo en la Comisión de Derechos Sociales presentando su programa de Gobierno. Recordará que en esa comparecencia fui yo quien intervino en nombre de mi grupo parlamentario. Usted, en esa intervención, decía que, en su comparecencia, el miembro de VOX —o‌ sea, yo— había dicho que la prestación por crianza le parecían ayuditas. Yo creo que no puede salir gratis mentir. (Aplausos). Yo creo que un ministro del Gobierno de España no debería mentir tan gratuitamente a los españoles. En primer lugar, y no porque yo lo diga, porque entre las cien medidas de VOX, en uno de nuestros primeros programas electorales, la medida número 73 era una prestación universal por crianza para los españoles, señor ministro. Es una medida que no solo no nos parece una ayudita, sino que consideramos que es imprescindible implantar en nuestro país para que haya una política familiar real. Es una medida imprescindible. Medida 73 de nuestro programa electoral. Pero, además, la nuestra es muchísimo más ambiciosa que la que usted va a traer a esta Cámara —n‌ o sabemos cómo la va a traer—, porque lo que nosotros proponemos es que sea, como mínimo, de cien euros por hijo a cargo hasta los dieciocho años, señor ministro. (Aplausos). O sea, deje de mentir a los españoles sobre lo que VOX dice y céntrese en escuchar lo que VOX dice. No manipule a los españoles, porque que un ministro del Gobierno de España mienta directamente sobre lo que dice otra formación política solo puede ser porque se ve incapaz de contrarrestarla con argumentos. (Aplausos.—Un señor diputado: Muy bien). Señor ministro, no solo voy a referirme a esa prestación; me voy a referir también a algo que ha sucedido en las últimas semanas en esta Cámara, una de tantas veces, y que también los españoles desconocen porque ustedes silencian y porque ustedes manipulan. Mi grupo parlamentario presentó el pasado 19 de diciembre una proposición de ley de ayuda a los hijos enfermos; una proposición de ley que habíamos presentado la legislatura pasada y que tenía tres medidas fundamentales que necesitan las familias que más nos necesitan de este país. Ustedes han bloqueado esta proposición de ley de VOX, nuevamente, hace dos semanas. ¿Sabe por cuánto? Por 71 millones de euros. Como no querían aumentar sus presupuestos en 71 millones de euros, han bloqueado la proposición de ley de VOX de ayuda a hijos enfermos y a familias que más nos necesitan. (Aplausos). Señor ministro, quienes más nos necesitan nos necesitan por encima de nuestras frivolidades ideológicas y, desde luego, por encima de sus ínfulas de salvar el mundo. Le voy a hacer una reflexión. No sé si conoce usted las prestaciones sociales del País Vasco, pero voy a darle algunos datos. Para la renta de garantía de ingresos y la prestación complementaria a la vivienda del ejercicio del año 2024, los presupuestos son de 382 y 79 millones de euros, respectivamente. De esa cantidad, 182 millones son ayudas que se van a destinar a los inmigrantes, incluidos los ilegales; es decir, en torno al 40 % de estas prestaciones. No sé si tiene intención de ir a la campaña vasca, pero cuando vaya dígales a los vascos que les están negando 71 millones a las familias con hijos enfermos que necesitan ayuda en nuestro país y que necesitan mejoras sociales y que van a dar ese 40 % de las ayudas sociales —‌como sucede en País Vasco— a los inmigrantes. Señor ministro, hay vascos que necesitan el Estado social, y no existe para ellos. (El señor Guijarro García pronuncia palabras que no se perciben). El 15 % de los vascos está en riesgo de pobreza, el 5 % de los vascos está en carencia material severa. Usted es el ministro de Derechos Sociales. Siete vascos mueren al día sin haber recibido una prestación por dependencia y en una lista de espera. Solo en el año 2023 han muerto 2500 vascos en una lista de espera para ser atendidos por el sistema de dependencia, que es deficitario en este país. Sin embargo, ustedes destinan 182 millones, en el caso del Gobierno Vasco, a los inmigrantes, incluidos los que han violentado nuestras fronteras.

Señor ministro, yo le voy a demostrar que no existe protección social sin fronteras, que es imposible. Vamos a hablar, por un lado, de inflación. No sé si usted ha hecho recientemente la compra, pero, como todos los españoles que tienen que hacerla todos los días, probablemente no sea ajeno a las subidas de precios que estamos sufriendo últimamente. Las patatas —‌por si no lo sabe ya se lo digo yo— han subido el último año un 31,4 %, las manzanas, un 27,6 %, las zanahorias cuestan un 26 % más que el año pasado, las cebollas han aumentado un 15 %, las lentejas han aumentado un 15 % y el aceite, en el país que produce el 40 % del aceite de oliva del mundo, se ha incrementado de un 70 % a un 114 %.

Señor ministro, no me venga ni con la guerra ni con el cambio climático, porque ustedes reconocen en el programa de estabilidad del año 2023 al año 2026 que el 95 % del incremento del precio de las materias es por los costes de importación y que los costes energéticos son el principal causante de la inflación. La única manera de garantizar la cesta de la compra, las facturas de la luz y, en definitiva, la protección social de los españoles es apostando por una soberanía energética y por una soberanía alimentaria; no hay otro modo. (Aplausos). La mejor política social, la mejor manera de proteger a los españoles es protegiendo su soberanía y, sin embargo, no es lo que hacen ustedes en la práctica, porque ustedes en la práctica lo que hacen es traer a esta Cámara y aprobar, con el Partido Popular incluido, una ley de cambio climático. Una ley de cambio climático que fue votada a favor en esta Cámara por todos ustedes, salvo por VOX, que prohíbe a los españoles explorar y explotar sus propios recursos. Es imposible alcanzar una soberanía energética si no nos tomamos en serio que primero tiene que estar nuestra comunidad y que primero tienen que estar nuestros conciudadanos y que primero tienen que estar sus intereses en el mundo. Porque usted, señor ministro, es ministro de España, no es ministro del mundo. (Aplausos).

Señorías, hemos oído recientemente que ―y, además, lo ha anunciado usted porque ha dicho: nos vamos a someter a un examen voluntario para saber si cumplimos los ODS ante las Naciones Unidas― nos vamos a someter, España, a un examen ante las Naciones Unidas; un examen voluntario… ¿No se da cuenta de que es la prueba de que ustedes obedecen órdenes, de que los intereses de los españoles no son una prioridad para ustedes? Ustedes van a las Naciones Unidas a que les examinen, a que examinen las agendas que ellos mismos imponen y que nada tienen que ver con los intereses y las prioridades de los españoles, y la prueba es precisamente las carencias materiales que están sufriendo los españoles por sus políticas. Ustedes venden sus formas de vida y venden sus derechos sociales en esos despachos opacos en los que se les imponen agendas. Otra de las pruebas es su cruzada contra el diésel o la gasolina, una cruzada que perjudica a los más humildes. ¿Sabe usted que hay un millón de españoles que no pueden pagar el transporte ni tienen alternativas al coche? Y ustedes, por sus políticas nefastas, no solo provocan que tengan que pagar precios desorbitados, sino que al mismo tiempo están planteando obedecer en Bruselas para imponer peajes en España, ¿No le parece que esto es indecente, y que esto, desde luego, está muy lejos de la protección social que merecen los españoles? (Aplausos).

No solo eso, señor ministro. Ustedes, el pasado 1 de marzo, también subieron la factura de la luz a todos los españoles. Ha pasado desapercibido, pero los españoles, desde el 1 de marzo, van a tener ese 21 % de IVA que se va a gravar en sus facturas de la luz y, por otro lado, bajan el IVA de los ricos que quieren comprar arte moderno. Eso es lo que a ustedes les preocupan los españoles. (Aplausos).

Ustedes son el Gobierno de la estafa social, odian los derechos sociales reales y los odian no solo por sus políticas económicas y sus consecuencias nefastas en sus bolsillos, los odian también porque condenan con esas fronteras abiertas a más cosas. Condenan a los barrios humildes de nuestro país a un infierno multicultural que además ustedes niegan permanentemente. Los españoles para ustedes son los últimos y su protección social está muy lejos de su agenda, señor ministro. Negar el infierno multicultural con el que conviven los españoles todos los días en los barrios en los que ustedes les han abandonado es no solo una temeridad, es una irresponsabilidad y es privar a los españoles de lo más importante que deberían tener, que es la seguridad en sus casas, en sus calles y en sus barrios. Porque la única manera, en todos los ámbitos, de preocuparse y de proteger con realidades y con certeza a los españoles es preocuparse por las puertas y por los muros de la casa de los españoles.

Muchísimas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puesto en pie).

Presidencia. Gracias. A continuación, tiene la palabra en nombre del Gobierno el señor ministro de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030. El señor MINISTRO DE DERECHOS SOCIALES, CONSUMO Y AGENDA 2030 (Bustinduy Amador): Gracias, presidente. Haciendo un ejercicio de paciencia, por respeto a la solemnidad de esta Cámara, a mi condición de miembro del Gobierno de España y a la importancia y absoluta prioridad del tema que nos ocupa, quiero aprovechar esta intervención para referirme al problema acuciante de la pobreza y la desigualdad en España, y después aprovecharé la réplica para referirme al cariz del discurso del grupo proponente. Señorías, efectivamente, España afronta un reto inmenso en lo que se refiere a desigualdad, pobreza y exclusión social. Recientemente conocimos la publicación de la última encuesta de condiciones de vida, que señaló que el riesgo de pobreza y exclusión social en España ha aumentado medio punto el año pasado, hasta un 26,5 %, lo que es un dato extraordinariamente preocupante, como también lo es el aumento de la carencia material severa hasta un 9 %. Yo lo digo sin ambages, son cifras que no podemos consentir y es inaceptable que la cuarta economía de la zona euro, que una democracia avanzada, que un país rico, exhiba unos niveles de pobreza, de desigualdad y de precariedad tan graves año tras año. Precisamente por eso, por la gravedad de estos hechos, debemos entender bien qué es lo que expresan estos datos. Ocurre que estos incrementos han tenido lugar al mismo tiempo que el salario medio en España alcanzó un máximo histórico de 1900 euros mensuales, un 5,4 % más que en el año anterior. La encuesta de condiciones de vida también nos muestra que la pobreza monetaria ha descendido hasta su cifra más baja desde 2008, que los ingresos medios por persona y hogar han aumentado más de un 8 %; que el índice Gini, que mide la desigualdad, ha bajado al mínimo de la serie histórica, que también se ha reducido la brecha salarial y que las personas en muy baja intensidad laboral se han reducido a la mitad, eran casi un 17 % en el año 2014 y son un 8,4 % en 2023. Es decir, los hogares más vulnerables trabajan más, obtienen más ingresos, se ha reducido la desigualdad y, sin embargo, ha aumentado el riesgo de exclusión social y de carencia material severa. (La señora presidenta ocupa la Presidencia). La pregunta es a qué se debe esta combinación de datos muy preocupantes y de datos positivos. Yo creo que lo que señala esta discrepancia es que, pese a los avances en materia de empleo y en materia de salarios, el aumento de los precios de la energía, en primer lugar ―que eran especialmente elevados cuando se realizó la encuesta y que hoy están más contenidos―, pero también el precio de los alimentos y de la vivienda, que continúan subiendo, están teniendo un impacto muy negativo en la cohesión social y en el bienestar en nuestro país. Estos datos también nos señalan que el mercado laboral por sí solo no es capaz de solucionar los retos de la desigualdad y de la pobreza en España. Si fuese cierto ―como acostumbraba a decir siempre la derecha― que la mejor política social es crear empleo, yo no tendría que estar hoy aquí exponiendo este problema, de modo que sí, la política social tiene que desempeñar un papel proactivo para corregir esta situación estructural. Estos datos, además, son reflejo de dos problemas fundamentales. El primero, de carácter coyuntural, tiene que ver con la sucesión de crisis interminables que hemos vivido desde 2020, como la pandemia, el shock de suministros, la guerra de Ucrania, la crisis energética, las sequías, incendios consecuencia del cambio climático que ustedes niegan… Es decir, en los últimos cuatro años hemos vivido un escenario de catástrofes recurrentes sin precedentes. Creo que el hecho de que nuestros índices de cohesión social, tras acusar todos estos impactos, sigan siendo mejores que los de la década pasada debe servir para poner en valor algunas de las medidas más eficaces que se pusieron en marcha en estos años, pero también para prepararnos y para adaptarnos a un tiempo que presumiblemente estará marcado por esta sucesión de shocks y desajustes encadenados y permanentes. El segundo problema es de fondo, y lo quiero decir sin rodeos. En España, el Estado históricamente ha redistribuido poco y mal. Ha redistribuido poco porque nuestros ingresos fiscales siguen cuatro puntos por debajo de la media europea en relación con el producto interior bruto, y ha redistribuido mal porque, si analizamos la capacidad del Estado del bienestar en España para reducir las desigualdades económicas, nos damos cuenta de que estamos en el puesto diecinueve de veintisiete en la Unión Europea. La pregunta obligada es qué se ha hecho para remediar esta situación. Como saben, en la legislatura anterior se desplegó el escudo social que, según datos de EAPN, logró que dos millones de ciudadanos y ciudadanas en España no cayeran en la pobreza. Se hizo desplegando el ingreso mínimo vital, con el que hemos empezado a establecer una política de rentas mínimas, de la que nuestro Estado carecía hasta el momento. Se hizo con los ERTE, que permitieron navegar la crisis sin la destrucción de empleo que había acompañado a cada una de las recesiones anteriores en nuestro país. Se hizo con la subida espectacular del salario mínimo interprofesional de un 54 %, algo sin muchos precedentes en la historia económica europea, pasando de 756 euros a 1134. Se hizo con una reforma laboral, que ha permitido alcanzar niveles récords de ocupación al mismo tiempo que, por fin, se han atajado los que eran los principales déficits estructurales del mercado de trabajo en España, que eran la temporalidad y la precariedad. Se hizo con la excepción ibérica y el tope al precio del gas, que han permitido ahorrar a los españoles 5106 millones de euros en las facturas de la luz; el timo ibérico lo llamó algún creativo del Partido Popular que no tuvo entonces su mejor día, ¿verdad? La semana pasada vi un gráfico que comparaba el coste de la electricidad en España y en Francia ―es verdad que en un momento de pico de producción de las renovables― y el de España era 33 veces menor al de Francia, la gran potencia nuclear a la que debíamos imitar. Todo esto, nos permitió completar la recuperación económica en menos de tres años, frente a los nueve que tardamos tras la crisis de 2008 y la década marcada por las políticas de austeridad. Será un caso de estudio en la disciplina económica y de las políticas sociales cómo esta concatenación de crisis ha dado lugar a escenarios radicalmente diferentes por la respuesta que los gobiernos les dieron. Ahora bien, sobre esta base yo asumo que el mandato que tiene el Gobierno en esta legislatura no es, sencillamente, consolidar las medidas del anterior, sino que tenemos que hacer que ese esfuerzo sirva para poder atajar por fin los déficits estructurales y los problemas de desigualdad y pobreza que arrastrábamos desde mucho antes de 2020. De la problemática que he descrito, que se ve en la encuesta de condiciones de vida, se deducen tres tareas fundamentales. La primera es la vivienda, porque en este país el 40 % más pobre de la población destina hasta un 66 % de sus ingresos a la vivienda. Es algo que es, evidentemente, insostenible. ¿Y qué hay que hacer? Hay que empezar por aplicar la ley de vivienda, especialmente lo que tiene que ver con los controles de los alquileres (aplausos), algo a lo que el Partido Popular y ustedes, donde gobiernan con ellos, se oponen sistemáticamente. La segunda es que hay que mejorar la cobertura de las rentas mínimas y de las transferencias directas a quienes más lo necesitan. Pero, qué casualidad, que el Partido Popular y ustedes, en las comunidades donde gobiernan con ellos o sustentan sus gobiernos, han aprovechado el ingreso mínimo vital para diezmar los presupuestos de las rentas autonómicas que tienen una función de complementariedad. Se están oponiendo a algo que es palmario, evidente y necesario. La tercera es incrementar la protección económica y social a las familias España. Usted ha dicho que VOX apoya a una prestación universal por crianza, yo lo celebro, la experiencia es que cada vez que hemos traído una medida, ustedes se han opuesto a ella. ¿En qué se traduce y se concreta la protección económica y social de las familias? Se concreta en la ley de familias, que hemos empezado a tramitar, que va a reconocer por primera vez la protección jurídica de las familias monoparentales, que va a ampliar los supuestos en los que se protege económicamente a las familias numerosas, que va a equiparar los derechos de las parejas de hecho y que va a formalizar una prestación por crianza inicial en el tramo de 0 a 3 años, aunque, como saben, en la negociación de los presupuestos generales del Estado estábamos defendiendo su ampliación hasta los 6 años de edad. Esto se traduce también en el despliegue, por ejemplo, de las tarjetas monedero, que busca algo tan sencillo como comenzar a poner fin a las colas del hambre y garantizar que las personas en situación de exclusión social o de privación material severa puedan comprar productos frescos en condiciones de igualdad al resto de las familias y de dignidad social. Consiste en desarrollar la ley de servicios sociales, que tenemos pendiente, para solucionar el déficit y la deuda que tenemos con unos servicios sociales infravalorados, infrafinanciados, infradesarrollados. (Aplausos). Consiste, por ejemplo, en exceptuar las ayudas económicas de emergencia a la ley de subvenciones, para acabar con el farragoso proceso burocrático que entorpece la labor de nuestros servicios sociales. Se traduce en agilizar el ingreso mínimo vital porque hace poco conocíamos un informe que decía que hasta la mitad de sus potenciales beneficiarios o no conoce la prestación o piensa que no le corresponde. Tenemos mucho margen de mejora para hacer que esta prestación esté a la altura del consenso con el que se aprobó. Se hace promoviendo una transformación profunda de nuestro sistema de bienestar y cuidados, poniendo en el centro las necesidades, las preferencias, los deseos de la ciudadanía y revalorizando también la labor de las mujeres —p‌ orque son en más de un 80 % mujeres— que trabajan para desempeñar un papel vital en el mantenimiento de este sector. Se hace haciendo todo esto, pero, evidentemente, no solo. Tenemos que hacer esfuerzos en muchos otros frentes. He mencionado ya la ley de vivienda, que es esencial para reducir el nivel insostenible de los precios del alquiler. (Aplausos). España necesita una reforma fiscal que permita redistribuir más y mejor, gravando los grandes patrimonios y las rentas del capital. Tenemos que seguir avanzando en una transformación energética que nos permita contar con energía, barata, segura y limpia; pero no basta con esto, tenemos que garantizar un acceso democrático, justo y equitativo a la energía limpia, porque solo esa será la base de una transición justa. Y tenemos que proteger el tiempo de las personas, garantizar el derecho a conciliar la vida laboral y la vida familiar, proteger el tiempo que dedicamos a cuidar a los demás o, simplemente, a descansar. Mire, yo soy muy consciente de la gravedad y la complejidad del problema de la pobreza y la exclusión social en España, pero es un problema que no se resuelve con discursos impostados y con mentiras fehacientes. Se resuelve democratizando la estructura económica de España, combatiendo la desigualdad en nuestra sociedad y en las relaciones de mercado, redistribuyendo la riqueza y la renta, subiendo los salarios y las prestaciones sociales, ampliando el alcance de nuestro Estado del bienestar. Así es como se combate la pobreza, al mismo tiempo que se genera una sociedad más cohesionada y una economía más próspera. Estos son los principios que guían la acción del Ministerio de Derechos Sociales, estas son las prioridades de acción del Gobierno. Y la pregunta es si ustedes comparten alguna de ellas, pero me va a permitir que lo dude. Porque ustedes fingen, impostan esta preocupación por la pobreza, pero hace apenas dos semanas escuchaba a un diputado suyo en Murcia afirmar que el Gobierno estaba alimentando la ideología del parasitismo social, un problema que, según él, se debía resolver volviendo a la Ley de Vagos y Maleantes del franquismo (un señor diputado: ¡Era de la República!), VOX siempre en la vanguardia de la innovación en políticas públicas. Yo creo que todo este histrionismo, toda esta impostación lo único que hacen es poner en evidencia la hipocresía y la contradicción de su discurso. (Rumores.—Un señor diputado: La ley era de la República). Creo que demuestran que no tienen, en realidad, una sola idea para resolver los problemas sociales de nuestro país. Y yo me permito dudar de la sinceridad de su preocupación por las cuestiones que han planteado en esta Cámara. La desigualdad es la principal amenaza que tiene la democracia en España, es lo que hace que los alumnos más pobres tengan once veces más probabilidades de repetir curso que los más ricos, es lo que hace que en los barrios adinerados se viva hasta siete años más que en los más pobres. Es lo que hace que los índices de bienestar, de actividad física y de salud mental dependan de un código postal. La democracia no puede tolerar esto, pero no serán ustedes ni su demagogia ni su agresividad ni su racismo explícito quienes contribuyan a solucionarlo. Muchas gracias. (Aplausos de las señoras y señores diputados del Grupo Parlamentario Plurinacional SUMAR, puestos en pie).

Presidencia. Gracias, señor ministro. Tiene la palabra ahora la señora De Meer Méndez, por un tiempo de cinco minutos. Cuando quiera. (Aplausos).

Rocío De Meer Méndez

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Y dale con mentir. (Rumores y risas). Señor ministro, no sé si usted miente o manipula de manera interesada o cuál es su intención, pero no debería ser gratis que un ministro de este Gobierno mienta a los españoles. VOX no niega el cambio climático. Lo que VOX dice es que es un fenómeno que no negamos que suceda, pero que, si no hay unanimidad científica en torno a que este fenómeno sea antropogénico, no tenemos que cambiar todas las políticas que afectan a nuestras sociedades y a nuestras comunidades. Porque es una irresponsabilidad y porque va, precisamente, contra la gente humilde de este país, contra ese millón de personas que sufren pobreza energética y que no pueden permitirse tener otro vehículo o cambiar de vehículo por sus caprichos ideológicos, señor ministro. (Aplausos). Así que le ruego que no falte a la verdad. Mire, la última vez en esta Cámara en comparecencia usted me recomendó un libro ―por cierto, se equivocó en el título, no sé si usted lo leyó o no―, pero venía a decir que las naciones no existen, que están en nuestra cabeza, y hablaba ―lo demostraba con literatura― sobre lugares bastante lejanos como Camboya y referencias a Inglaterra. Yo no le voy a recomendar ningún libro sobre literatura, sitios lejanos ni negación de que las naciones existan. Yo le voy a recomendar algo mucho más cercano, le voy a recomendar que pise ―a las ocho de la tarde, a ser posible― algunos de los barrios más humildes y problemáticos de nuestro país por el multiculturalismo que ustedes han importado. (Aplausos). Le voy a recomendar que se pasee a las ocho de la tarde por el barrio de San Francisco, le voy a recomendar que se pasee por Usera, que se pasee por El Puche, que se pasee por Delicias, en Valladolid. Le voy a recomendar que se pasee ―con escolta, eso sí, no vaya a correr riesgo su vida― por las 200 Viviendas de Roquetas. Le voy a recomendar que pise Nou Barris o que pise El Carmelo o que pise El Fraile, de Tenerife, porque esos son lugares en los que ustedes han condenado a los españoles; les han condenado y les han arrebatado lo más importante que tenían, que era su seguridad.

No hay derechos sociales. No podemos hablar ni siquiera de prestación por crianza decente si cuando tú bajas la basura tienes miedo; si en la calle en la que vives, en la casa en la que te has hipotecado, con la pensión que tienes por haber estado trabajando cuarenta años en nuestro país, enfrente, de pronto, tienes un edificio okupado, donde hay prostitución, donde hay menudeo, donde hay inseguridad en general, donde hay robos, donde hay violaciones, donde hay todo eso que hay en esos barrios, que no sé si usted va a pisar, pero que, desde luego, le recomiendo que lo haga. (Aplausos).

Señor ministro, es absolutamente imposible hablar de políticas sociales en España y en Europa negando que ustedes, con las fronteras abiertas, han hecho una condena a nuestras sociedades y a nuestras naciones. Es imposible, porque a esos barrios ustedes les han condenado a tres cosas. Les han hecho una condena económica, porque precarizan sus salarios y sus condiciones laborales. Señor ministro, se lo dije en otra ocasión, no existen los derechos laborales del mundo, no existen los derechos sociales del mundo; la única manera de garantizar los derechos laborales y los derechos sociales es, precisamente, dentro de una comunidad nacional y protegiendo unas fronteras. Por eso condenan estos barrios con una condena económica. Les condenan también, desde el punto de vista cultural, a la invasión con culturas que nada tienen que ver con las suyas, que son hostiles en muchísimas ocasiones y, en otras ocasiones, ni siquiera se aplica ningún tipo de ley. Y les condenan también desde un punto de vista social, porque les condenan a la inseguridad y a la precarización de sus servicios más cercanos. Así que es imposible que ustedes hablen absolutamente nada sobre los españoles y sobre sus avances sociales si niegan uno de los principales problemas que azota, por culpa de ustedes y sus fronteras abiertas, no solo a España, señor ministro, sino al resto de Europa.

Muchísimas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).

Presidencia. Gracias, señora diputada. Señor ministro, cuando quiera. El señor MINISTRO DE DERECHOS SOCIALES, CONSUMO Y AGENDA 2030 (Bustinduy Amador): Señoría, vienen ustedes hoy aquí a hablar de pobreza, de barrios humildes, de la situación de las familias trabajadoras en España, pero en esta materia el problema de VOX no es solo de hipocresía, no es que digan una cosa y hagan otra, el problema es que su proyecto político, su idea de sociedad se basa sistemáticamente en la explotación de los trabajadores y de las personas más vulnerables. (Aplausos). Le voy a poner ejemplos. Ustedes vienen a hablar de pobreza, pero cuando el Gobierno de España creó el ingreso mínimo vital ―que debe mejorar mucho, pero que ha supuesto una red de protección mínima para millones de personas― ustedes no lo apoyaron. Y, sí, hablaron de paguitas, de subvencionados, de premiar a quien no quiere trabajar, de parasitismo social. Ustedes hablan de las dificultades de la gente trabajadora, pero cada vez que el Gobierno ha subido el salario mínimo interprofesional (aplausos), mejorando la condición de millones de personas que están, precisamente, en una posición más vulnerable en el mercado de trabajo, ustedes se han opuesto, porque desincentiva a las empresas, que son quienes crean riqueza, ¿verdad? Ustedes hablan de precariedad, pero votaron en contra de la reforma laboral, que ha logrado récords de ocupación y reducir la temporalidad a un mínimo (aplausos), porque siempre siguen el mismo principio: mano dura con los pobres, pero el mercado que se regule solo. Usted habla desigualdad, pero cuando adoptamos impuestos a la banca, a las eléctricas o a los grandes patrimonios, ¿ustedes qué hacen? Votar en contra. Y donde gobiernan, y en esta Cámara también, quieren bajar el impuesto de sucesiones, eliminar el de patrimonio, el de sociedades, hacer más rico al que más tiene. (Aplausos). Ustedes hablan de vivienda, pero cuando se trata de regular los alquileres o controlar los precios, ustedes se oponen, lo llaman intervencionismo. Y cuando un fondo buitre compra un edificio para echar a las familias a la calle, ¿de qué lado se ponen? De los especuladores siempre, porque, en este caso, no les importa que sean extranjeros, ¿verdad? (Aplausos). La lista es interminable. Ustedes han votado en contra de la subida de las pensiones, en contra de bajarle la factura de la luz a cuatro millones de personas y en contra de la rebaja del IVA de los alimentos. Saben que traeremos a esta Cámara la ampliación de la prestación por crianza y de los permisos por nacimiento, la retribución del permiso de cuidados y la reducción de la jornada laboral. ¿Qué va a opinar VOX de todo esto? Qué sorpresa, qué casualidad, todo en contra. Es sistemático; ustedes siempre se oponen a cualquier medida que suponga una mejora de las condiciones de vida de las clases trabajadoras. Y no he mencionado siquiera la situación de las personas migrantes, de las personas LGTBI y de las mujeres que sufren violencia machista. ¡Si es que votaron en contra hasta del artículo 49, que defiende los derechos humanos de las personas con discapacidad! (Aplausos). No es hipocresía, no es coincidencia, es su proyecto de sociedad, fuertes con los débiles y serviles con los poderosos. La desigualdad, como principio del orden social, blindar a los privilegiados y disciplinar a los que no tienen nada es lo que ha hecho la ultraderecha siempre. (Aplausos). Su discurso en este ámbito sería risible si no fuera tan peligroso. Hace años, en esta misma tribuna yo dije que había un cordón umbilical que unía la foto de las Azores y la foto de Colón. Y no es casualidad que hoy los tambores de guerra en Europa vayan de la mano del auge de sus fuerzas hermanas. De un lado, la guerra cronificada, el genocidio insoportable en Gaza, la carrera armamentística desatada, miles de muertos a las puertas de Europa (aplausos); del otro, el avance en todas partes de fuerzas reaccionarias, racistas y violentas, que crecen alimentando el odio, el negacionismo y la violencia contra los más débiles. No es una novedad, en la historia de Europa el fascismo y la guerra siempre van de la mano. (Aplausos). Así que, señorías, la única manera de que España siga siendo una excepción a este tiempo oscuro, a este mundo violento, injusto y desordenado es profundizar nuestro compromiso con la paz y con la justicia social. Por complejo que sea y por muchos errores que se hayan cometido, las fuerzas democráticas de esta Cámara han de saber que esa es la única vía hacia delante y la medida por la que se nos juzgará. Puede sonar abstracto, pero esto quiere decir cosas muy concretas. Esto quiere decir mejorar la protección económica y social de las familias; adoptar una prestación universal por crianza; ampliar los permisos; reducir la jornada laboral; democratizar los recursos, la riqueza y el tiempo; más redistribución; más justicia social. Solo una sociedad más justa, más libre y mejor puede servirnos como antídoto para estos tiempos oscuros. Creo, señorías, que ese y no otro debería ser nuestro proyecto común. Muchas gracias. (Aplausos de las señoras y señores diputados del Grupo Parlamentario Plurinacional SUMAR, puestos en pie).

Presidencia. Muchas gracias, señor ministro. COMPARECENCIA DEL GOBIERNO ANTE EL PLENO DE LA CÁMARA, DE CONFORMIDAD CON LO DISPUESTO POR EL ARTÍCULO 203 DEL REGLAMENTO: —  COMPARECENCIA URGENTE DEL MINISTRO DE TRANSPORTES Y MOVILIDAD SOSTENIBLE ANTE EL PLENO DE LA CÁMARA, SOLICITADA POR EL SEÑOR TELLADO FILGUEIRA Y OTROS 130 DIPUTADOS, PARA INFORMAR SOBRE LA RESPONSABILIDAD DE SU DEPARTAMENTO EN RELACIÓN CON EL PRESUNTO COBRO DE COMISIONES ILEGALES POR LA ADJUDICACIÓN DE CONTRATOS RELATIVOS A LA COMPRA DE MASCARILLAS DURANTE LA PANDEMIA DE CORONAVIRUS, CUYA INVESTIGACIÓN HA PROVOCADO LA DETENCIÓN DE VARIAS PERSONAS, ENTRE LAS QUE SE ENCUENTRA UN EXASESOR DE DICHO MINISTERIO. (Número de expediente 210/000026).

Presidencia. Continuamos ahora con el punto el orden del día relativo a la comparecencia del ministro de Transportes y Movilidad Sostenible ante el Pleno de la Cámara, solicitada por el señor Tellado Filgueira y otros 130 diputados, para informar sobre la responsabilidad de su departamento, en relación con el presunto cobro de comisiones ilegales por la adjudicación de contratos relativos a la compra de mascarillas durante la pandemia de coronavirus, cuya investigación ha provocado la detención de varias personas, entre las que se encuentra un exasesor de dicho ministerio. Tiene la palabra el señor ministro de Transportes y Movilidad sostenible. Cuando quiera.