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Sin adjetivos

Pleno del 19 de marzo de 2024

Proposición de reforma del Reglamento del Congreso de los Diputados.

Proposición de reforma del Reglamento del Congreso.. Autor: Grupo Parlamentario Socialista Grupo Parlamentario Plurinacional SUMAR. Transcripción literal del Diario de Sesiones n.º 33.

Votación

  • 19 de marzo de 2024: salió adelante, 174 sí, 169 no, 0 abstenciones.
  • 23 de mayo de 2024: no salió adelante, 32 sí, 176 no, 136 abstenciones.
  • 22 de julio de 2025: salió adelante, 178 sí, 171 no, 0 abstenciones.
  • 22 de julio de 2025: salió adelante, 177 sí, 171 no, 0 abstenciones.

Susana Ros Martínez

PSOEDiputada.Página 5Vídeo

Gràcies, señora presidenta. Quiero que mis primeras palabras sean para manifestar el profundo dolor, rechazo y repugna por el asesinato de las dos niñas de dos y cuatro años ayer en Abla a manos de su padre. Eso es violencia vicaria, existe, y un maltratador nunca puede ser un buen padre. (Aplausos).

Señorías, lo que no se nombra no existe, según un conocido dicho popular; lo que no está en los autos, no está en el mundo, asegura un conocido aforismo jurídico; lo que no está en los medios, no importa, se enseña a las y los periodistas, y de eso se trata, de existir y visibilizar. Hablamos de igualdad, también de revisar, adecuar, actualizar, elaborar y, por tanto, de mejorar en concreto un mandato del artículo 14 de la Constitución. Como diría una gran maestra, Carmen Calvo, las mujeres queremos entrar con justicia y en igualdad de condiciones al espacio de la ciudadanía del que fuimos excluidas de manera ilógica e injusta durante mucho tiempo, y queremos entrar, lógicamente, en calidad de mujeres, justo por serlo.

Eso es lo que empezamos a hacer hoy con esta toma en consideración de la reforma del Reglamento del Congreso para su adecuación al lenguaje inclusivo de género, porque es un mandato del artículo 14.11 de la Ley Orgánica para la igualdad efectiva entre hombres y mujeres. Esa ley, por cierto, que la derecha no aprobó y que nos permite que hoy en este Congreso las mujeres seamos más del 40 %. (Aplausos). Una reforma y adaptación porque así lo recoge también el III plan de igualdad en la Administración del Estado y en sus organismos públicos y también porque así figura en una disposición adicional cuando aprobamos recientemente en esta Cámara el uso de las lenguas cooficiales. Porque esta revisión se hace tomando en consideración la guía de recomendaciones aprobada en la Mesa de la Cámara el 5 de diciembre y el acuerdo de la Mesa del Congreso de 12 de diciembre de 2023, por los que se encomienda esta revisión a la Secretaría General, y porque se trata de un cambio puramente formal, y no de contenido, que ha contado con los correspondientes asesoramientos jurídicos para tener todas sus garantías.

No nos hemos inventado nada, pero, por si quedan dudas, unas aclaraciones. ¿Qué es el lenguaje inclusivo de género? Según Naciones Unidas, lenguaje inclusivo en cuanto al género es la manera de expresar oralmente y por escrito sin discriminar a un sexo, género social o identidad de género en particular y sin perpetuar estereotipos de género. Señorías, Naciones Unidas y la Unión Europea han instado a todos sus órganos miembros a utilizarlo, órganos constitucionales como el Consejo del General del Poder Judicial. Todos los ministerios de este Gobierno ya han empezado el camino y este Congreso ya llega tarde. Porque la necesidad de un lenguaje inclusivo y no sexista no es una moda pasajera, es una prioridad en la consecución de una sociedad más igualitaria, más justa y más democrática. Porque las mujeres no somos un colectivo social más, somos más de la mitad de la sociedad. Las mujeres somos más del 50 % de la población y la historia se ha escrito demasiadas veces con nuestro silencio y ausencia cuando, sin embargo, hemos sido parte imprescindible de ella. Porque el uso del masculino genérico en cualquier texto, también en los legales, nos coloca a las mujeres en una posición de insignificancia. Pero, por suerte, nuestra lengua española es tan rica en matices que nos permite emplear múltiples formas para transmitir mensajes similares desterrando la exclusión y, además, con el mismo grado de rigor. El lenguaje es una forma sumamente trascendente para promover la igualdad de género y combatir los prejuicios. No es un capricho, es una necesidad. La igualdad no es una opción, es una obligación. La igualdad de las mujeres no es una cuestión de permiso, sino de derecho. Queremos ocupar el lugar que nos corresponde por ley, la mitad de todo y en todo. (Aplausos).

Les recuerdo que este punto consiste solo en empezar su tramitación. Lo recuerdo porque la performance que nos hará nuevamente la extrema derecha de este país, como hace cuando hablamos de igualdad, evidenciará una vez más su desprecio y su cinismo rancio de naftalina en blanco y negro hacia las mujeres. Señorías de la extrema derecha, no merecen ninguna contestación. Ni están ni se les espera. Es evidente que en su mirada de España solo caben los y las que piensan como ustedes y en la nuestra, caben todos y todas.

Señorías, claro que es importante visibilizar y utilizar el lenguaje inclusivo. En este Congreso hay una sala cuyo nombre hace honor a lo importante que fue para nuestra democracia el alumbramiento de la Carta Magna. Me refiero a la sala Constitucional. Presiden esta sala siete retratos de los llamados padres de la Constitución. ¿Y dónde están ellas? ¿Es que no existen las madres de la Constitución? Pues claro que sí, porque un parto político tan difícil como fue el de la Constitución no hubiera sido posible sin su participación. Y aunque no tuvieron visibilidad en su redacción, las constituyentes fueron nada más y menos que veintisiete mujeres, veintiuna diputadas y seis senadoras. (Aplausos). Diputadas y senadoras que fueron determinantes en la retirada de normativas y legislaciones discriminatorias y en el impulso de medidas encaminadas a alcanzar la igualdad. Y no nombrarlas ha hecho que en la reciente historia de España hayan pasado desapercibidas y olvidadas en los textos que hacen crónica de aquellos años; a pesar de su enorme relevancia poco sabemos de ellas. Mujeres diputadas y senadoras que tan solo representaban el 6 %, pero cuya participación fue determinante, por no hablar de sus aportaciones que fueron muy valiosas, no solo en el artículo 14 de la igualdad entre hombres y mujeres. Miren, estas veintiuna diputadas no votaron a favor del artículo 57 de la Constitución, que trata de la Corona y de la imposición del varón sobre la mujer. ¿Lo sabían? Qué gran lección nos dieron, se unieron, crearon y tejieron esa envidiable sororidad para hacerse valer como ciudadanas de primera, con los mismos deberes y derechos que los hombres, mujeres de todos los partidos, diputadas y senadoras con distinta ideología y credos, que trabajaron en pro de su dignidad y de su causa justa. ¿Qué dirían hoy de esta propuesta? Dirían: Vamos a hacerla y hay que hacerla.

Y ustedes, señorías del PP, ¿de verdad se van a abstener o van a votar en contra? ¿De verdad van a ser las y los únicos que, junto con la extrema derecha, digan no a la propuesta de reforma del Reglamento en materia de igualdad? ¿De verdad que no les da vergüenza ser socios y compartir gobiernos con la extrema derecha, que no vota a favor de las políticas de igualdad? Me temo que, una vez más, son capaces de pasar a la historia con el no de los avances en igualdad. Este país, España, ha aprobado la mayoría de las leyes igualitarias con su voto en contra. Las impugnan al Tribunal Constitucional, las pierden, pero después… —¡ay, después…!—, son las y los primeros en disfrutarlas, eso sí. (Aplausos).

Ya que hablamos del lenguaje inclusivo aprovecho ―viene muy a colación― para decirles que la presidenta de esta Cámara, que como marca la Constitución es la tercera autoridad del Estado, se llama señora presidenta. Nada de señora Armengol como están haciendo últimamente con un tono que aprecio muy despectivo. (Aplausos). Y si quieren llamarla por su nombre y apellidos, háganlo correctamente: excelentísima señora presidenta Francina Armengol Socias. (Rumores). Desde luego, si en las leyes existiera una posdata, es decir, una disposición adicional —p‌ ara ser más correcta— que dijera que todas y todos aquellos que votan en contra de las leyes no podrán hacer uso de ellas, ustedes cambiarían enseguida el sentido del voto. (Risas). Sí, sí, lo cambiarían enseguida. Porque las lenguas cambian día a día, evolucionan, están vivas. Insisto, todo lo que sea utilizar el masculino como genérico invisibiliza a las mujeres y nos excluye.

El uso de este lenguaje inclusivo no pretende hacer un desglose desmesurado de los recursos lingüísticos, sino representar a ambos sexos por igual en la lengua, tal y como marcan las políticas de igualdad. Se trata de utilizar términos inclusivos entre sí o palabras que visibilicen a las mujeres en contextos que, por lo normal, el imaginario mental traslada al pensamiento masculino. Si los términos inclusivos comienzan a ser usados con normalidad, formarán parte del imaginario común no solo en el pensamiento masculino que concierne, sino también al poder femenino.

Voy finalizando, señorías. Clara Campoamor decía: «He trabajado para que en este país los hombres encuentren a las mujeres en todas partes y no solo donde ellos vayan a buscarlas». Y déjenme que vuelva a mencionar a la misma compañera de antes que acaba de publicar lo siguiente: Llega el momento en que por fin las mujeres somos protagonistas y dueñas de nuestras propias definiciones, de nuestros propios espacios cívicos, políticos y jurídicos. No hemos aceptado ni aceptaremos un papel secundario en el tablero de juego de la vida ni tampoco podemos permitir que nos sigan haciendo trampas. Ahora nosotras, las mujeres, discutimos y también hacemos las normas. Y acabo ya con las palabras de la activista política y destacada feminista Angela Davis cuando decía: «No estoy aceptando las cosas que no puedo cambiar, estoy cambiando las cosas que no puedo aceptar». Y eso es lo que estamos haciendo hoy, señorías, con esta iniciativa de adaptación del Reglamento al lenguaje inclusivo de género, cambiar las cosas que no podemos aceptar en una democracia. Insisto y recuerden: las mujeres somos más del 50 % de la población y no nos van a invisibilizar más.

Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señora Ros. Por el Grupo Parlamentario Plurinacional SUMAR, tiene ahora la palabra la señora Gil de Reboleño Lastortres, por tiempo de doce minutos.

Esther Gil de Reboleño Lastortres

Grupo SumarDiputada.Página 7Vídeo

Buenas tardes. En primer lugar, queríamos lamentar la muerte de dos menores acaecida ayer. En 2024 ha habido cuatro muertes, y cincuenta y cuatro desde que constan registros a partir del año 2013. Es inaceptable que se sigan produciendo este tipo de actos y que en esta Cámara existan grupos parlamentarios que todavía nieguen este tipo de violencia. (Aplausos). Señorías, ¿saben qué día es hoy? Si les digo que hoy es el día de los pepes —n‌ o del PP, de los pepes—, igual alguno de ustedes creerá que he perdido el juicio. Pues no, hoy es el día de La Pepa, la

Constitución que se firmó hace 212 años y fue la primera Constitución de este país. (Aplausos). Valga este primer ejemplo para que vayan vislumbrando la importancia del lenguaje.

Como saben, mi grupo parlamentario y el Grupo Parlamentario Socialista registramos esta iniciativa para adaptar el Reglamento de esta Cámara al lenguaje inclusivo y acabar así con el uso sexista del lenguaje para que las mujeres que formamos parte de este Congreso nos sintamos representadas y visibilizadas al igual que nuestros compañeros. Si me permiten, les voy a informar que el 44 % de personas que componen esta Cámara son mujeres. El personal funcionario de las Cortes Generales está compuesto por 666 personas, 399 son mujeres, lo que corresponde a un 60 %. Por eso, estamos hoy aquí, porque yo no me siento incluida cuando se habla de «vicepresidente» ni cualquiera de las diputadas que están en este hemiciclo se siente representada cuando hablan de «diputados» ni ninguna trabajadora de esta institución cuando se emplea el plural masculino «trabajadores». El lenguaje construye realidades e imaginarios, señorías, y el masculino genérico nos invisibiliza como mujeres.

Por eso, hoy vengo a explicarles una cosa muy sencilla, pero que a las mujeres nos ha costado mucho que algunos entiendan: el propósito fundamental del uso del lenguaje inclusivo es incluir, no excluir.

El lenguaje inclusivo está en el centro del debate de nuestra sociedad desde hace años en España y en Europa, no es nada nuevo. En el Parlamento Europeo, allá por el año 2008, la finalidad del lenguaje no sexista era evitar opciones léxicas que puedan interpretarse como sesgadas, discriminatorias o degradantes al implicar que uno de los sexos es superior al otro. En el año 2019 el Consejo de Europa también incluía ―y lo decía alto y claro― que la comunicación no estereotipada es una buena forma de educar, sensibilizar y prevenir comportamientos sexistas. En España muchas administraciones públicas, ministerios u órganos constitucionales ya han adoptado guías de lenguaje no sexista y han adaptado sus propias normas de funcionamiento. Fíjense, hasta el Consejo General del Poder Judicial ha emitido unas normas mínimas para evitar la discriminación de la mujer en el lenguaje administrativo. Paso a citarles textualmente: La importancia que tiene el lenguaje en la formación de la identidad social de las personas y en sus actitudes motiva la necesidad de erradicar el sexismo lingüístico del lenguaje administrativo, tanto en las relaciones internas como en las relaciones con la ciudadanía. Los usos sexistas del lenguaje hacen invisibles a las mujeres e impiden ver lo que se esconde detrás de las palabras. Les recomiendo encarecidamente su lectura, quizá los anime a desbloquear la renovación del Consejo General del Poder Judicial (aplausos), lo que entendería que su composición fuera eminentemente femenina o feminista, y estaban esperando justamente este momento para hacerlo así. Ahí se lo dejo para que puedan reflexionar sobre ello.

Sin ir más lejos, el Servicio de Igualdad de este Congreso está desarrollando el I Plan de Igualdad de las Cortes Generales, realizando varios talleres sobre la materia. Por cierto, ¿sabían ustedes que se está implementando el I Plan de Igualdad de oportunidades en el Congreso? Se lo digo por si no lo sabían. Porque es muy curioso que en el Senado no hayan considerado necesaria este tipo de formación, la han obviado y no han dejado que sus trabajadores tengan el privilegio de poder realizarla. Ustedes, señorías del PP, mejor se centran en la amnistía, aunque, claro, tengan cuidado, porque esta es una palabra singular y femenina. Yo me pregunto por qué en el Senado se negó. Igual el portavoz de su grupo parlamentario en su intervención nos explica el porqué.

Prácticamente, la totalidad de nuestra sociedad está sensibilizada con esta cuestión. Esta iniciativa evidencia la voluntad de avance de un feminismo del 99 % en una necesidad cotidiana que debe implementarse en nuestra sociedad. Está claro que también existen excepciones, como ocurre con la Real Academia de la Lengua Española, que se ha mostrado muy crítica con esta y con otras iniciativas similares. Tampoco me extraña viniendo de una institución donde solo el 25 % de sus integrantes son mujeres. Como sabemos, las normas de nuestra lengua siempre han sido pensadas y construidas por hombres y para hombres.

Vean qué fuerza y qué importancia tienen las palabras que usamos. Culturalmente profesiones como la de limpiadora, secretaria o enfermera, fuertemente feminizadas y vinculadas a los cuidados, llevan el género femenino como genérico; y esto no es una casualidad. En cambio, médicos, ingenieros y abogados llevan el masculino genérico por una simple razón: la falta de presencia femenina en estos trabajos durante muchos años. Por suerte, nuestra lengua es muy rica, lo que nos permite referirnos a muchos conceptos de manera diferente y sin excluir a nadie. Les pongo un ejemplo de lenguaje inclusivo que podemos utilizar y que se utiliza mucho en nuestra tierra, y es referirnos a vosotros y vosotras con la palabra ustedes. ¿Alguien se sentiría excluido con este término? Creo que no. No hace falta ser de Cádiz para emplear este lenguaje de manera natural; es una cuestión de predisposición, de justicia y de igualdad.

Pero vamos con más ejemplos: es curioso que hasta 2018 una de las acepciones que tenía la RAE del adjetivo fácil aludía a una mujer que se prestaba sin problemas a mantener relaciones sexuales. Se sustituyó mujer por persona, ampliando así el espectro de esta supuesta facilidad. ¿Es que acaso desde 2018 las mujeres podemos ser igual de fáciles que los hombres? ¿Qué tendrá que ver el concepto de facilidad con el de deseo sexual? Parece que sus señorías de la RAE no entendieron la cuestión o no supieron resolverla. Así que, si me permiten, les recomiendo una lectura, ahora que se viene la Semana Santa y tendrán más tiempo libre: dense el gusto y lean el nuevo libro de Clara Serra El sentido de consentir; me lo van a agradecer. Y aunque parezca objeto de otro debate, en el uso de las palabras encontramos muchas veces los caminos a los que nos queremos dirigir.

Llevamos ya demasiado retraso en reformas como las del artículo 49, que se hacía necesaria y que apenas hace un mes se aprobó en esta Cámara. Es un ejemplo de cómo las palabras influyen en la percepción y el tratamiento de determinados grupos o colectivos de la sociedad. Contar con las miradas de quienes viven realidades no normativas nos acerca a mundos más justos donde nadie queda fuera. Insisto, señorías, las palabras importan y mucho.

Volvamos a la importancia de las palabras: lo que no se nombra no existe, señorías, y las mujeres somos más del 50 % de la población. Ese mundo creado por los hombres para los hombres ya no sirve, está obsoleto. El lenguaje sexista también es una fuente de perpetuación de estereotipos, por eso, las mujeres queremos dejar de ser solo secretarias, limpiadoras o cocineras, oficios antes citados que, por ser feminizados, cuentan con menores retribuciones salariales y la falta de reconocimiento social. Este mundo estrecho que unos pocos quieren para las mujeres está siempre en permanente riesgo, y las conquistas como la que hoy vamos a lograr aquí no se logran y se olvidan, sino que es necesario defenderlas día a día con mucha pedagogía y con mucha valentía. Muchas españolas y españoles se preguntan hoy: ¿De qué tienen miedo aquellas personas que piensan que esto es una pamplina sin importancia que no otorga más derechos a las mujeres de los que ya tienen? ¿Por qué no acaban de entender que la sociedad avanza también cuando se llama a las cosas por su nombre? Queda todo por hacer y nosotras vamos a hacerlo poco a poco, dando pequeños pero contundentes pasos hacia la construcción de una sociedad mejor. Solo así seremos verdaderamente libres. Solo así las mujeres estaremos representadas en los espacios públicos, que también nos pertenecen. Somos diputadas y costureras, somos panaderas y arquitectas, somos kellys y médicas. Hoy seguimos siendo mujeres que luchamos por nuestro pan y por el pan de nuestras familias y por eso queremos ser nombradas y visibilizadas.

La reforma del Reglamento del Congreso que hoy traemos a debate y consideración —‌no se asusten— cumple con todas las garantías jurídicas. El castellano nos lo ha puesto fácil. Son tantas las opciones que tenemos para usar el lenguaje inclusivo que verán que esta nueva versión para evitar en exclusiva el término solamente femenino o masculino de «diputados» nos permite usar «diputados» y «diputadas» o sustituir «vicepresidente» o «presidente» y hablaremos de «vicepresidencia» y «presidencia». Aunque no cambia el sentido jurídico de ninguno de los artículos que hemos modificado, lo que traemos a esta Cámara, señorías, no se trata simplemente de una cuestión gramatical, es un acto revolucionario, que busca transformar la manera en la que nos relacionamos y entendemos nuestra sociedad. La incorporación del lenguaje inclusivo en el Reglamento del Congreso no es solo un acto de justicia lingüística, sino también una poderosa declaración de nuestro compromiso con la igualdad y la diversidad. Al adoptar el lenguaje que reconoce y representa a todas las personas, estamos construyendo un ambiente más inclusivo y acogedor para todos y todas. No habrá un futuro más justo si no empezamos a llamar a las cosas por su nombre. No habrá una representación más equitativa si no respetamos nuestro lenguaje. No habrá una democracia plena si no usamos las palabras que nos pertenecen. Es por el bien de todos y todas. Hagámoslo posible.

Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señora Gil de Reboleño. En turno de fijación de posiciones, tiene la palabra en primer lugar por el Grupo Parlamentario Mixto el señor Rego Candamil por un tiempo de tres minutos y medio.

Néstor Rego Candamil

BNGDiputado.Página 9Vídeo

Obrigado, señora presidenta. Loxicamente, o BNG vai apoiar esta reforma do regulamento do Congreso para corrixir o nesgo sexista na redacción actual e incorporar linguaxe inclusiva. Cremos que, para alén de ser un imperativo establecido pola reforma realizada en setembro do ano 2023, é unha esixencia social que deriva do impulso a que a igualdade á que aspiramos se reflicta tamén na lingua que utilizamos, especialmente nas Administracións públicas, pola responsabilidade directa que teñen no impulso ás políticas que permitan avanzar nesa dirección.

Dito isto, tamén me gustaría sinalar que unha Administración ou institución pública non pode limitarse a facer o fácil, senón que ten a obriga de enfrontar o difícil porque case sempre é isto o que permite que as cousas muden. E este é un caso paradigmático. Con ser necesario e de xustiza, pouco faremos pola igualdade real se unha modificación como esta non for acompañada por políticas públicas, valentes e decididas para ir reducindo até eliminar as desigualdades que aínda persisten.

A realidade social vai mudando a lingua, impele a facer actuacións como esta. Da mesma forma que o nesgo sexista da redacción actual, que excluía e marxinaba as mulleres, reflectía as relacións de poder patriarcal e as dinámicas sociais maioritarias na altura, a reforma que agora se realiza xorde do impulso e da esixencia maioritaria da sociedade para facer real e efectiva a igualdade legal. Estamos, en definitiva, respondendo ao que é xa unha pulsión social evidente para pór fin a todo tipo de discriminación.

Iso si, chegados a este grao de conciencia social, oficializar unha linguaxe inclusiva dá visibilidade á cuestión e reforza a idea de que é preciso continuar a traballar para o obxectivo da igualdade real, porque a realidade é teimosa, pese a quen tenta negala, como fai a dereita e a ultradereita.

A violencia de xénero continúa a ser unha lacra que padecen a diario millares de mulleres e nenas, unha das maiores e máis crueis evidencias da desigualdade, e é perentorio combatela de maneira eficaz, para o que se precisan políticas e medios. Lembro, por exemplo, que no acordo de investidura que asinou BNG o Goberno comprométese a crear cinco novos xulgados de violencia de xénero na Galiza, tres neste ano 2024. O feito de que non haxa novos Orzamentos non pode nin debe deixar en stand-by unha actuación que é urxente, polo que aproveitamos para emprazar o Partido Socialista e o Goberno a que cumpran este compromiso.

A fenda salarial ou nas pensións está hoxe, infelizmente, lonxe de ser erradicada e esixe máis determinación na actuación política. Subir as pensións mínimas e o salario mínimo até situalos en 60 % do salario medio segundo os criterios do Comité Europeo de Dereitos Sociais e os datos de Eurostat, iso significa 1250 euros, polo que aínda estamos lonxe, contribuiría a reducir eficazmente esta fenda. Avanzar coa Lei de paridade e remover todas as dificultades e pexas con que as mulleres se encontran para acceder ás mesmas oportunidades, especialmente en ámbitos de decisión, é tamén unha maneira eficaz de camiñar para a igualdade real e efectiva. Máis unha vez fagamos esta reforma xusta e necesaria, mais non teñan a tentación de utilizar de forma propagandística ou fácil para ir demorando enfrontar o difícil. É xustamente aí onde se hai que aplicar.

E finalizo cunha cuestión. Recoñezo que hai un caso en que a aplicación da linguaxe inclusiva non nos gusta: cando a «rei» se lle engade «raíña». Claro que o actual xefe do Estado é rei, mais apostamos en que deixe de selo canto antes e en que nunca, máis nunca, teñamos unha raíña. Que bo sería poder dicir en linguaxe inclusiva «a presidencia da República» ou, mellor aínda, «as presidentas e os presidentes das Repúblicas»? Chegará. Non dubiden que chegará. Moito obrigado.

Gracias, señora presidenta. Lógicamente, el BNG va a apoyar esta reforma del Reglamento del Congreso para corregir el sesgo sexista en su redacción actual e incorporar el lenguaje inclusivo. Creemos que, además de ser un imperativo establecido por la reforma realizada en septiembre del año 2023, resulta una exigencia social derivada del impulso referente a que la igualdad a la que aspiramos se refleje también en el lenguaje que utilizamos, especialmente en las administraciones públicas, por la responsabilidad directa que tienen en el fomento de las políticas que permitan avanzar en este sentido. También me gustaría señalar que una administración o institución pública no puede limitarse a hacer lo fácil, sino que tiene la obligación de enfrentarse a lo difícil, porque casi siempre eso es lo que permite que las cosas cambien. Este es un caso paradigmático. Aun siendo necesario y de justicia, haremos poco por la igualdad real si una modificación como esta no se acompaña de políticas públicas valientes y decididas para ir reduciendo, hasta eliminarlas, las desigualdades que todavía persisten. La realidad social va cambiando la lengua y es necesario hacer actuaciones como estas. De la misma manera que el sesgo sexista de la redacción actual, que excluía y marginaba a las mujeres, reflejaba las relaciones del poder patriarcal y las dinámicas de la época, la reforma que ahora se realiza surge del impulso y la exigencia mayoritaria de la sociedad de hacer efectiva la igualdad legal. En definitiva, estamos respondiendo a lo que ya es una pulsión evidente de poner fin a todo tipo de discriminación.

Eso sí, llegados a este grado de conciencia social de oficializar un lenguaje inclusivo, eso da visibilidad a la cuestión y refuerza la idea de que es necesario seguir trabajando en pos del objetivo de la igualdad real, porque la realidad es terca, a pesar de que intenten negarla, como lo hace la ultraderecha y la derecha ultra. La violencia de género sigue siendo una lacra que padecen a diario miles de mujeres y de niñas, una de las evidencias más crueles de la desigualdad, y es perentorio combatirla de forma eficaz, para lo cual se necesitan políticas y recursos. Recuerdo, por ejemplo, que en el acuerdo de investidura que firmó el BNG con el Gobierno este se compromete a crear tres juzgados de violencia de género en Galicia en 2024. El hecho de que no haya nuevos presupuestos no puede ni debe dejar en stand by una actuación que es urgente, así que aprovechamos para emplazar al Partido Socialista y al Gobierno a que cumplan con este compromiso.

Respecto a la agenda salarial y las pensiones, esta brecha está muy lejos de ser erradicada y es necesaria una actuación política. Subir las pensiones mínimas y el salario mínimo hasta situarlo en el 60 % del salario medio, que según los criterios del Eurostat significaría 1250 euros, aún está lejos, por lo que esto contribuiría a reducir ese sesgo. Avanzar con la ley de paridad y acabar con todas las dificultades que encuentran las mujeres para acceder a las mismas oportunidades, y, sobre todo, en ámbitos de decisión, es una manera eficaz de caminar hacia la igualdad real y efectiva. Una vez más hagamos esta reforma justa y necesaria. Pero no tengan la tentación de utilizarla de forma propagandística para hacer lo fácil e ir retrasando lo difícil.

Finalizo con una cuestión. Reconozco que hay un caso en el que la aplicación del lenguaje inclusivo no nos gusta, y es cuando a «rey» se le añade «reina». Claro que el actual jefe del Estado es rey, pero apostamos por que deje de serlo cuanto antes y que nunca más tengamos una reina. Me gustaría decir la presidencia de la república o las presidentas y los presidentes de la república. Eso sería mucho mejor, y no duden de que llegará.

Muchas gracias.

Presidencia. Tiene la palabra la señora Belarra Urteaga, también por un tiempo de tres minutos y medio.

Ione Belarra Urteaga

PodemosDiputada.Página 11Vídeo

Buenas tardes, presidenta. Señorías, el lenguaje inclusivo molesta. Fíjense si molesta que Milei, el socio argentino del Partido Popular y de VOX, una de las primerísimas medidas que ha tomado ha sido la de prohibir el lenguaje inclusivo en toda la normativa que sale del Gobierno. Ese amigo libertario de la señora Ayuso lo primero que ha hecho ha sido prohibir; no deja de ser curioso. Para ser un tema tan poco relevante, para ser una memez, una estupidez, una idiotez —todo con e, como escribió la señora Cuca Gamarra, portavoz del Partido Popular—, cuando menos, es sorprendente que esta sea una de las primeras medidas que ha tomado el Gobierno de Milei. El lenguaje inclusivo molesta porque ustedes, señorías de la derecha, quieren volver a un país que ya no existe, un país en blanco y negro, un país en el que las mujeres y el colectivo LGTBI estemos invisibilizadas, en el que los hombres acaparen todo el poder, todos los puestos de responsabilidad y, por supuesto, todo el reconocimiento. Ustedes saben, en realidad, mejor que nadie que lo que no se nombra no existe y que, por tanto, para que los hombres sigan manteniendo todo el reconocimiento es imprescindible que sigamos usando eso que ustedes llaman el masculino genérico. Nosotras, nosotros y `nosotres` no lo vamos a permitir. Vamos a seguir nombrándonos en libertad, sin miedo y sin culpa. Incluso los tribunales de este país, que no es que se caractericen precisamente por estar a la vanguardia del avance social, están reconociendo ya los derechos de las personas no binarias. Una persona no binaria de origen alemán acaba de ver reconocido por el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía su derecho a que se respete su identidad en los documentos oficiales de nuestro país. Esta, señorías, tiene que ser la norma, no la excepción. Y, como a lo mejor los datos jurídicos a la derecha no le convencen, mientras preparaba esta intervención pensaba que quizás con una historia lo entenderían ustedes mejor. Los pueblos árticos tienen cuatro formas para nombrar la nieve ―no sé si lo sabían―: una forma para cuando la nieve está cayendo, otra forma para cuando la nieve ya está en el suelo, otra forma para cuando un golpe de viento mueve la nieve y otra forma para cuando esa nieve está acumulada por ese mismo viento. Yo esto no lo sabía, pero ahora sí lo sé. Y las palabras, señorías, no sirven solo para nombrar, sirven para aprender, sirven para empatizar, sirven para acercarnos a otras realidades. Quizás a la Ione adolescente le hubiera gustado mucho saber que existen las personas no binarias. Ahora, por suerte, lo sabemos, y —‌lo que es mejor, señorías— sus hijas, sus hijos y sus ‘hijes’ también lo van a saber y también van a poder ser y mantener lo que son en total libertad. Creo que eso es lo bueno del país que avanza.

Por ello me gustaría decir a los grupos proponentes de esta iniciativa que, después de tantos años —‌si por fin nos decidimos a acometer esta, por otra parte, necesaria reforma—, creo que lo mínimo es que nombremos también a las personas no binarias. El lenguaje solo es inclusivo si es para ‘todes’, para todas, todos y ‘todes’, señorías. Se lo dije hace unas semanas y se lo vuelvo a repetir: Tenemos que ser capaces de seguir el ritmo a nuestro país, aunque, por desgracia, cada vez resulta más evidente que este Gobierno no es capaz de hacerlo. El Partido Socialista piensa que basta con quedarnos como estamos y, sin embargo, no se dan cuenta ustedes de que quedarnos como estamos pone una autopista en dirección a la Moncloa a esta gente (señalando a los escaños del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso), y ese es el problema, señorías. Hablemos más de feminismo. Hablemos de la garantía del derecho al aborto en la pública. ¿Qué pasa con ese registro de objetores de conciencia, que ya tenía que estar listo? Hablemos de las madres protectoras, que siguen chocando contra la justicia machista. Hablemos del despliegue de la ley del solo sí es sí. Hablemos de esos permisos de maternidad y paternidad, que tienen que ser ampliados a nueve meses. Hablemos y nombremos, señorías, pero, sobre todo, avancemos de una vez. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señora Belarra. Por el Grupo Parlamentario Vasco, tiene la palabra el señor Agirretxea Uresti por un tiempo de siete minutos.

Joseba Andoni (GV (EAJ-PNV)) Agirretxea Urresti

PNVDiputado.Página 12Vídeo

Arratsalde on. Buenas tardes a todas y a todos. La semana pasada, cuando votamos por llamamiento, oí decir a la presidenta: «Un secretario nombrará a los diputados y estos responderán sí, no o abstención. El llamamiento se realizará por orden alfabético del primer apellido, comenzando por el diputado cuyo nombre se ha sacado a suerte». El diputado sacado a suerte resultó ser una señora. Por tanto, ¿cómo no vamos a tener necesidad de cambiar, si hasta la presidenta tuvo que decir «diputado» y el «secretario» que dice el Reglamento era una secretaria? Creo que ya es hora de que empecemos a cambiar ciertas cuestiones. Gaur daukagun legezko proposamena, ekarri diguna Alderdi Sozialistak eta Sumarrek, reglamentua aldatzeko, hizkuntza inklusiboaren inguruan. Nik gutxi hitz egingo dut, edo saiatuko naiz gutxi hitz egiten behintzat, ze gaurkoa bezalako gaietan iruditzen zait gutxi hitz egin behar dela eta gehiago egin, gehiegi hitz egiten dugulako. Bizitza hizketan pasatzen dugu. Eta tribuna honetan sarritan, askotan, zenbat eta gutxiago eduki esateko, orduan eta gehiago hitz egiten dugu. Beraz, gutxiago hitz egin eta gehiago egin. Hizkuntza inklusiboak esaten duen bezalaxe, diskriminatzen ez duen hizkuntza da, kanpoan uzten duena, eta nik uste dut zorionez aurrerapauso asko eman ditugula gai honetan. Eta badakit ohizkoa, historikoa, tradiziozkoa eta antzeko gauza horiek erabiliko direla argudiatzeko ez dagoela aldaketa beharrik, baina ohikoaren eta tradizioaren atzean, baita ere, beste atzera-leku bat ere badago, eta adierazten duena zergatik hitz egiten dugun hitzen egiten dugun bezala.

La proposición de ley que nos han traído SUMAR y el Partido Socialista para cambiar el Reglamento habla de lenguaje inclusivo. Yo voy a hablar poco sobre este tema, lo voy a intentar, porque en este tipo de temas creo que hay que decir poco y hay que hacer mucho. Y es que hablamos demasiado, nos pasamos la vida hablando, y en esta tribuna muchas veces cuanto menos se tiene que decir parece que se habla más. Entonces, es mejor hablar menos y hacer más, porque, como dice el lenguaje inclusivo, debe ser una lengua que no discrimine, que no deje a nadie fuera, y yo creo que, afortunadamente, hemos avanzado mucho en este tema.

Ya sé que históricamente, tradicionalmente hemos usado ese tipo de palabras para decir que no hay que cambiar, que el cambio no era necesario. Pero cuando señalamos lo que es normal, lo que es tradicional hay algo más detrás, y eso quiere decir por qué hablamos como hablamos.

Emakunde, el Instituto Vasco de la Mujer, en 1998 editó un folleto que se llamaba: El lenguaje, más que palabras. Propuestas para un uso no sexista del lenguaje. Y este dice: «El lenguaje tiene una importancia fundamental en el desarrollo de las personas por su estrecha relación con el pensamiento y porque, además de nombrar la realidad, también la interpreta y la crea a través de conceptos.» Y dice más adelante: «Vivimos en una sociedad en la que, a pesar de los avances que se están produciendo, se asignan sistemas de valores, pautas de comportamiento y roles distintos, con diferente reconocimiento social a mujeres y hombres, impidiendo la igualdad de oportunidades y el pleno desarrollo de las personas, independientemente de su sexo. El lenguaje, en tanto que construcción social, refleja esta situación y contribuye a reforzarla, pero también se muestra como un posible instrumento para el cambio». Estoy totalmente de acuerdo con lo que decía ese folleto de Emakunde y creo que el resultado de esta modificación del Reglamento trata hoy precisamente de eso, de contribuir a ello.

Muchos van a decir que es un follón, un lío eso de ahora todos y todas. Sin embargo, puede haber muchas formas, puede haber muchas maneras. El idioma permite todo eso, hay un enriquecimiento por parte de todos con voluntad; es cuestión de voluntad, nada más. Yo creo que debe ser un gran trabajo de inclusión, un trabajo que beneficie a todas las personas; no a todos, sino a todas las personas. Y digo a todas las personas porque en una situación normal yo mismo hubiera dicho a todos, y a muchos nos pasará eso, nos seguirá pasando, pero debemos ser conscientes de que no pasa nada: rectificamos, nos damos cuenta y desarrollamos una labor positiva, que es lo que se debe hacer.

Alguien podría tener la tentación de pensar que el asunto del lenguaje inclusivo en los textos jurídicos es un tema menor, pero es algo que también se debe abordar. Se trata nada más y nada menos que del cumplimiento de una ley orgánica que impone la obligación de erradicar el sexismo del lenguaje como exigencia para el desarrollo del principio de igualdad efectiva entre hombres y mujeres. Por tanto, no lo debemos abordar como un asunto menor ni como un asunto solo de lingüística, sino como una herramienta más para las políticas de igualdad y de adaptación respecto de las nuevas realidades y necesidades sociales. Todas las leyes —n‌ o solo los reglamentos, también la Constitución, las leyes tributarias, todo el ordenamiento jurídico— precisarán una revisión de sus textos completos desde el punto de vista de la adaptación del lenguaje inclusivo e igualitario, debe haberla. Y tenemos que recordar, por ejemplo, cómo en la ley de eutanasia, tras un informe de los letrados de la Comisión de Justicia de esta Cámara entendiendo que el uso del lenguaje desdoblado es contrario a las normas de la Real Academia Española, eso fue solventado por el Grupo Vasco en el Senado, para volver al texto con un lenguaje inclusivo; eso se consiguió.

Ya sé que algunos dirán que no es necesario. Sin embargo, salir a esta tribuna para defender la no necesidad me parece un paso atrás porque no es necesario decir que no es necesario. ¿Qué aporta eso? ¿A quién beneficia? ¿Hay algún beneficiario de ello? Perjudicados por el lenguaje existente sí los hay; y perjudicadas, más todavía. Por tanto, las lenguas son elementos vivos: se transforman, se adecúan, se expanden y se contraen y son reflejo del momento y de la sociedad. Si hemos evolucionado en las reglas de ortografía, en los verbos, en las formas, en el léxico, si logramos todo ese enriquecimiento, ¿por qué no vamos a ser capaces de adecuar el lenguaje a la realidad social? Las lenguas también son una herramienta para nosotros y nosotras. No debemos limitar y hacer que, a su vez, el lenguaje nos limite a nosotros y nosotras.

Tengo que acabar. Por tanto, cuando en un anuncio aparece que se necesita un ingeniero y una secretaria, todos sabemos que se está refiriendo a que quieren un ingeniero hombre y una secretaria mujer. Pero, cuando decimos que esta empresa necesita ingenieros, seguro que quien los quiere contratar también quiere mujeres. Entonces, ¿por qué no pone ingenieros e ingenieras? Porque en el imaginario hemos creado automáticamente que lo que quiere es un ingeniero hombre.

La señora Belarra ha dicho que hay cuatro formas de nombrar la nieve para los esquimales. En euskera, debemos haber sido unos avanzados en el tema de la igualdad porque solo hay una forma para decir «vosotros» y «vosotras», que es «zuek»; no necesitamos más. Por tanto, la igualdad la hemos tenido bastante asumida desde hace tiempo.

Eskerrik asko, presidenta andrea. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señor Agirretxea. Por el Grupo Parlamentario Euskal Herria Bildu, tiene la palabra la señora Pozueta Fernández también por un tiempo de siete minutos.

Isabel Pozueta Fernández

EH BilduDiputada.Página 13Vídeo

Muchas gracias, señora presidenta. Arratsalde on guztioi. En el pasado enero una mayoría amplia de esta Cámara aprobó la reforma del artículo 49 de la Constitución y se cambió el término «disminuido» por el de «personas con discapacidad». Entendíamos que a través del lenguaje se estaba generando una discriminación que iba en contra de la dignidad de las personas con discapacidad. Hoy también hablamos del lenguaje, del lenguaje sexista, porque el sexismo abarca todos los ámbitos de la vida y de las relaciones humanas y el lenguaje es un buen ejemplo de ello. Uno de los retos del siglo XXI ha sido el de reducir las brechas de inequidad por razones de sexo, en el que el lenguaje ocupa un lugar central en la profundización del sexismo. Las lenguas nos permiten expresar nuestras ideas, nuestros pensamientos, nuestra forma de ver el mundo. Son el fiel reflejo de la cultura. Indudablemente, son una herramienta de comunicación y vehicularización de toda una serie de representaciones simbólicas respecto de las que las mujeres hemos permanecido invisibles y heterodesignadas.

Decía la filósofa Celia Amorós que quien tiene poder es el que nombra las cosas. (Aplausos). Considerar que el hombre incluye al varón y a la mujer o que el género masculino abarca a todas las personas supone una cosmovisión en la que el varón es considerado el sujeto universal. No obstante, también quiero subrayar que creer que hablar de mujeres y hombres es suficiente para que todas estemos representadas también resulta totalmente insuficiente. Hablamos de un uso inclusivo del lenguaje como manera de transmitir que hay que vigilar los sesgos sexistas, pero también los heterosexistas, los racistas, los étnicos o los ‘capacitistas’. Este enfoque interseccional es una asignatura pendiente en la mayoría de las guías de comunicación no sexistas. Importa, y mucho, visibilizar a las mujeres en la lengua; mejor, además, en plural, las mujeres, porque no somos un colectivo, sino la mitad del mundo.

La necesidad de un uso no sexista del lenguaje ha sido ridiculizada y parodiada hasta la saciedad por los ilustres miembros de la Real Academia Española y también por otros muchos, y, además, estoy segura de que hoy alguno o alguna lo hará también en este hemiciclo. Nos dicen que el lenguaje inclusivo es ortopédico, redundante, que atenta contra las reglas básicas de la comunicación, como es la economía del lenguaje, pero no estamos de acuerdo. Es tarea de todas y de todos adecuar los usos lingüísticos a la realidad, que nos exige un trato igualitario entre mujeres y hombres, y mayor responsabilidad tenemos quienes representamos políticamente a la ciudadanía. Pensamos con las palabras, conceptualizamos e imaginamos mediante el lenguaje verbal, gestual y visual. Quienes evitan los avances que están suponiendo la aplicación de las políticas feministas son muy conscientes de la fuerza del lenguaje y, además, de la construcción de nuestras representaciones. Por eso, no hay neutralidad en su uso.

Bat gatoz Kongresuko araudia gaurkotzeko(?) eta hizkuntza sexista kentzeko proposamenarekin. Badelako garaia emakumeak ikusezin bihurtzen gaituzten testuak aldatzeko eta merezi dugun tokia izateko. Hitzak ez direlako neutroak. Esanahia dute eta gizartearen isla dira. Badakigu, hori bai, gaurko pausoa mugatua dela eta oraindik lan handia dugula egiteko hizkuntza inklusiboa lortzeko. Horretan jarraituko dugu Euskal Herria Bilduko kideok.

Estamos de acuerdo con cambiar el Reglamento del Congreso y con esta proposición para acabar con el lenguaje sexista. Y es que ya es momento para cambiar esos textos que invisibilizan a las mujeres y poder ocupar el sitio que merecemos, porque las palabras no son nuestras, tienen significado y son un reflejo de la sociedad. Sí sabemos, claro que sí, que este paso es limitado y que todavía queda mucho trabajo por hacer para conseguir un lenguaje inclusivo, pero seguiremos trabajando en ello todos los representantes y las representantes de Euskal Herria Bildu.

Hoy daremos nuestro voto a favor de este pequeño y, a la vez, gran paso, sabedoras de que queda mucho por hacer en el ámbito del lenguaje y la comunicación para superar el sexismo. En todo caso, supone un paso importante, dentro de un grupo más grande de reformas por la igualdad. Animo a la Cámara a que, si comenzamos con la adecuación del Reglamento a un lenguaje inclusivo, sigamos con la adecuación de la propia Constitución española. Se trata de una norma que no nos respeta como ciudadanas independentistas que defendemos el derecho de autodeterminación de los pueblos y también se trata de una norma que no tiene en cuenta a la mitad de la población del Estado español, las mujeres, desde el propio preámbulo hasta en sus diferentes artículos, como en el artículo 2, donde se refiere a la nación española como patria común de todos los españoles; igualmente, el artículo 3 se refiere al español como lengua que deben conocer todos los españoles, el artículo 7 a los sindicatos de trabajadores, el artículo 9 a los ciudadanos españoles sujetos a la Constitución y el título del capítulo primero a los españoles y los extranjeros. Como he comentado anteriormente, nos queda camino por recorrer. Considerar que el hombre incluye al varón y a la mujer o que el género masculino abarca a todas las personas supone instalar una cosmovisión en la que el varón es considerado como un sujeto universal, que para nada compartimos.

Mila esker.

Presidencia. Muchas gracias, señora Pozueta. Por el Grupo Parlamentario VOX, tiene ahora la palabra el señor Gil Lázaro por un tiempo de siete minutos.

Ignacio Gil Lázaro

VoxDiputado.Página 15Vídeo

Muchas gracias, señora presidenta. Por mucho que ustedes traten de construir discursos como los que hemos encontrado hoy, la realidad es que esta iniciativa no sirve para avanzar en nada, en términos reales, en la igualdad necesaria e imprescindible entre hombres y mujeres. Es pura fachada; además, una fachada asentada en una base falsa, hipócrita y, ciertamente, en absoluto respetuosa con el principio de jerarquía normativa, que es vertebral de todo nuestro ordenamiento jurídico. Es falsa porque ustedes en la exposición de motivos dicen, literalmente, que el uso del lenguaje inclusivo es un mandato —e‌ sa es la expresión que utilizan, mandato— que dimana del artículo 14 de la Constitución, cuando, ciertamente, en el texto constitucional no existe ningún mandato expreso referido al uso de ese lenguaje inclusivo. Es hipócrita porque ustedes afirman, como fundamentación de la falsedad anterior, que son las administraciones y las instituciones las que tienen que ser ejemplares —‌ejemplares, dicen ustedes— en la garantía del principio de igualdad. Y, ciertamente, esta afirmación sería impecable, absolutamente impecable si no proviniera de un Gobierno, ustedes (señalando a los escaños del Grupo Parlamentario Socialista), que están perpetrando un verdadero ataque contra la Constitución, la democracia, la independencia de la justicia y la separación de poderes (aplausos) a través de la ejecución de la mayor operación corrupta que se recuerda, consistente en dar la impunidad a un delincuente fugado, que además impone sus condiciones a cambio de comprarle los siete votos que necesitaban para hacer al señor Sánchez presidente. Pero, además, esa operación corrupta genera una quiebra absoluta del principio de igualdad, porque ustedes han establecido ya con la amnistía una casta privilegiada de políticos que están por encima de la ley y el resto de los españoles, que estamos sometidos a ella. Finalmente, la propia exposición de motivos —‌y el texto lo acredita— demuestra que esta iniciativa es profundamente atentatoria contra el principio de jerarquía normativa, porque el artículo 66 de la Constitución y todos los concordantes sucesivos dicen que las Cortes Generales están integradas por el Congreso de los Diputados y el Senado y ustedes, de un plumazo, en el artículo 1 del texto normativo, eliminan la expresión de los Diputados y queda referida exclusivamente al Congreso, con lo cual están realizando una reforma encubierta por vía ordinaria y procedimiento de urgencia del texto constitucional. Esta es la realidad de la iniciativa que ustedes hoy nos presentan, que trae causa en aquella célebre afirmación, en el año 2018, de la señora Carmen Calvo, entonces vicepresidenta primera del Gobierno, cuando dijo que le iba a encargar a la RAE que tradujera el texto constitucional porque estaba escrito en masculino. La RAE le contestó con una docta nota técnica, exclusivamente técnica, de 152 páginas, explicándole el valor inclusivo, inclusivo, del masculino genérico en la lengua española. Pero ustedes erre que erre, se empeñan en llevar la contraria por puras razones ideológicas a la propia Real Academia Española y en esta exposición de motivos nuevamente vuelven a construir una afirmación patética: decir que el masculino genérico sitúa a las mujeres en términos de irrelevancia. Digo una afirmación patética porque afortunadamente, afortunadamente, la realidad cotidiana y social de la vida española demuestra que eso que ustedes dicen no tiene punto alguno de razón. Por eso, porque mi grupo está profundamente comprometido con el compromiso de hacer efectiva la igualdad de todos los españoles en todos los órdenes, y particularmente la igualdad real de hombres y mujeres, nosotros no vamos a avalar con nuestro voto esta patochada. Como no lo hicimos ya en marzo de 2020, cuando primero en la Mesa del Congreso y después en la Mesa de Cortes Generales nos opusimos —‌quien les habla entonces vicepresidente de la Cámara— al llamado I Plan de Igualdad por dos razones fundamentales: porque ya se preveía todo esto a lo que estamos llegando en el día de hoy y, sobre todo, porque ese Plan de Igualdad pretendía justificarse en una encuesta realizada entre los trabajadores, hombres y mujeres, de esta Cámara, para saber su opinión sobre el estado real del principio efectivo de igualdad en esta institución, y todos ellos, de una forma abrumadora y mayoritaria, dijeron que en esta casa esa igualdad se daba en los términos reales y prácticos; es decir, en acceso, en promoción interna, en composición de plantillas, etcétera, etcétera, etcétera. Como lo tenemos y lo hemos tenido siempre muy claro, en contraposición a su iniciativa presentamos en junio de 2021 una proposición no de ley para eliminar de todos los documentos oficiales de la Administración General del Estado y de sus organismos el uso del lenguaje inclusivo. No tuvimos mucho éxito, pero me remito hoy aquí, y lo doy por reproducido, a lo que dijo nuestro portavoz en aquel debate, el señor Ruiz Navarro. Sí quiero señalar que en ese debate la entonces portavoz del PP, con absoluta razón, denunció la obsesión de la izquierda por manosear —‌dijo— el lenguaje con fines estrictamente partidistas e ideológicos, contraviniendo la autoridad de la Real Academia Española. Pero, claro, como ya es tan habitual en algunos lo de donde dije digo digo Diego, el pasado mes de diciembre la Mesa de esta Cámara, con el voto unánime de todos los grupos que la integran, aprobó unas recomendaciones para el uso no sexista del lenguaje en esta institución. Esto fue a su vez contestado el 13 de febrero por la Real Academia Española de una manera absolutamente clara y contundente, diciendo que por más que se empeñen algunas autoridades no hay un uso sexista porque la morfología, la lexicografía y la sintaxis del español tiene garantizados elementos técnicos suficientes para poder realizar esa tarea inclusiva.

Por tanto, señor presidente, termino diciendo que el lenguaje inclusivo no es más que una lengua, una lengua absolutamente inventada que pretende responder a los intereses de un feminismo radical, bronco, sectario y excluyente basado en la ideología de género, con el que no se sienten representadas millones de mujeres españolas. Es hoy una carcunda de la izquierda, y prueba de ello es que muchos, muchos gobernantes tan distintos como Emmanuel Macron o Javier Milei han decidido acabar con él en sus respectivas administraciones. Desde luego, los autores de esta iniciativa no tienen credibilidad alguna para levantar la más mínima bandera en defensa de las mujeres y de la igualdad, porque son los autores del mayor atentado jurídico cometido contra la libertad y la seguridad de las mujeres —‌y, por tanto, de su igualdad—, la llamada ley del sí es sí. Nosotros, aquí, seguiremos defendiendo nuestras posiciones con convicción, con claridad y sin ningún complejo, por más que a ustedes les moleste, y al molestarles que les molesten viertan sobre nosotros toda la catarata de improperios habitual. Pero yo les pido, les ruego, que sigan haciéndolo, sigan haciéndolo, por favor, porque cada vez que lo hacen son más y más los compatriotas que se suman a nuestra causa. Lo van a ver muy pronto.

Muchas gracias, señora presidente. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).

Presidencia. Muchas gracias, señor Gil. Por el Grupo Parlamentario Popular, tiene ahora la palabra la señora González Vázquez, también por un tiempo de siete minutos.

Marta González Vázquez

PPDiputada.Página 16Vídeo

Buenas tardes. El pasado mes de agosto, recién elegida presidenta de la Cámara, la señora Armengol firmó una resolución para que a partir del primer Pleno de esta legislatura las lenguas cooficiales en España pudiesen ser utilizadas en el hemiciclo en pie de igualdad con la lengua común de todos los españoles, el español. Se aprobó, de esta manera, la que fue la primera modificación del Reglamento dejando a un lado la lógica del uso de esa lengua común; provocando una brusca ruptura en el devenir de los debates parlamentarios, hasta ese momento totalmente comprensibles tanto dentro de la Cámara como fuera de ella; convirtiendo al Congreso en una especie de mini Parlamento Europeo dependiente de intérpretes y traductores, ralentizando y dificultando el trabajo parlamentario, además de ocasionar un gasto extraordinario muy importante. En esa primera modificación del Reglamento se incluía ya el avance de otra modificación: la revisión a corto plazo del propio Reglamento para su adecuación a un lenguaje no sexista o inclusivo. Esta revisión es el texto que ahora el Grupo Socialista y SUMAR traen a la Cámara para su toma en consideración. Señorías, hace tan solo dos meses que, en cumplimiento del Plan de Igualdad de la Cámara, se enviaron a todos los miembros unas recomendaciones para un uso no sexista del lenguaje en la Administración parlamentaria —c‌ ito textualmente su título—, con propuestas para que los documentos de carácter administrativo, que no jurídico, puedan, de aquí en adelante y si sus autores así lo desean, porque son unas recomendaciones, redactarse según este procedimiento. Esas recomendaciones fueron revisadas y votadas favorablemente por todos los miembros de la Mesa del Congreso el pasado 5 de diciembre. Unas recomendaciones, repito, que se refieren a textos administrativos, que no implican revisión alguna de textos anteriores y que quedan a criterio del autor de esos textos si se desean utilizar o no. Pero esto no ha sido suficiente y se han querido aplicar esas mismas recomendaciones al propio Reglamento del Congreso, que —‌recordamos— tiene carácter de ley. Es importante subrayar que el texto que votamos hoy no es una medida del Plan de Igualdad de las Cortes Generales. No tiene carácter administrativo, sino jurídico, y supone un preocupante precedente, ya que no se trata de la elaboración de un texto nuevo, sino de la revisión de uno ya en vigor. ¿Vamos a hacer lo mismo con el resto de la legislación española o simplemente con la que afecta al Congreso?

El empleo del lenguaje sexista es un tema sumamente polémico, con posiciones muy encontradas y de muy difícil, por no decir imposible, acercamiento. La Real Academia de la Lengua, al conocer el documento de las recomendaciones, que no este, emitió una nota en la que recuerda su posición, aportando razones que no por conocidas dejan de ser interesantes y oportunas. Las sociedades que hablan lenguas que organizan de otra manera las propiedades del género gramatical sin masculino genérico, como, por ejemplo, el árabe, no son ni más igualitarias ni más democráticas. Con la búsqueda de fórmulas alternativas para evitar el uso del masculino genérico tanto el autor del documento como el lector sufren pérdidas de contenido y expresividad. Se acrecienta, además, la distancia que las administraciones crean entre ellas y los hablantes, entre su forma de redactar y la de los demás. Nadie espera que un ciudadano normal y corriente en su vida diaria hable en lenguaje inclusivo. De hecho, no hay nadie que lo haga así. En cambio, sí se espera de las administraciones o de los responsables políticos que lo hagan, diferenciándose de manera tajante de aquellos que reciben su mensaje. Finalmente, no se apoya la igualdad ni se avanza en la consecución de una sociedad más democrática pidiendo a los ciudadanos que hagan equilibrios sintácticos y léxicos para evitar opciones que pertenecen a la forma natural de expresarse. Hagamos una reflexión: ¿es la lengua la que modela nuestra forma de interpretar la realidad o nuestra evolución social se materializa en el lenguaje? En general, los cambios lingüísticos se imponen socialmente cuando alcanzan la difusión necesaria, en busca de una mayor expresividad de la designación de realidades inexistentes previamente, como ocurrió, por ejemplo, con la feminización de muchas profesiones al compás de la progresiva e imparable incorporación de las mujeres en el mercado laboral: doctora, presidenta, jueza, etcétera.

Quiero terminar con unos ejemplos significativos de nuestro entorno. En Francia, hace tan solo unos meses, después de una década debatiendo sobre el uso del lenguaje inclusivo, el Gobierno lo prohibió en las escuelas por considerarlo un freno al aprendizaje, además de falto de claridad y de inteligibilidad. En Venezuela, en cambio, la Constitución bolivariana lo utiliza de manera absoluta, haciéndose famosa por ello. Como ejemplo, este párrafo exagerado e inoperativo: solo los venezolanos y venezolanas por nacimiento podrán ejercer los cargos de presidente o presidenta de la República, vicepresidente ejecutivo o vicepresidenta ejecutiva, presidente o presidenta y vicepresidentes o vicepresidentas de la Asamblea Nacional, magistrados o magistradas del Tribunal Supremo de Justicia, presidente o presidenta del Consejo Nacional Electoral… Y así durante varias frases más que no voy a leerles ya. En España, por traer un ejemplo más próximo, la lingüista Carme Junyent, recientemente fallecida, coordinó, en 2021, la redacción de un libro en el que participaron setenta filólogas, cuyo título traducido del catalán dice: Somos mujeres, somos lingüistas, somos muchas y decimos basta. (Aplausos). Creo que este título es suficientemente ilustrativo; sus propias palabras, sus propias palabras, las de Carme Junyent: que nos dejen en paz. Ese lenguaje ridiculiza la lucha de las mujeres, obstaculiza el mensaje porque acabamos perdiendo el tiempo y recursos en algo que no sirve para nada. Tenemos también la impresión de que esta proposición de ley tiene algo de este espíritu.

En La Odisea Zeus habla con Hermes y le ordena anunciar al mundo que Ulises va a volver a Ítaca ―y cito textualmente― sin compañía ni ayuda de dioses ni de hombres mortales. El día que tengamos que transformar esos textos, como este Reglamento del Congreso, a esa neolengua, en La Odisea Zeus tendrá que pedir a Hermes que anuncie a los hombres y a las mujeres que Ulises volverá a Ítaca sin compañía ni ayuda de dioses ni de diosas ni de hombres ni de mujeres mortales. No es mía la cita; es de Eduardo Jordá, poeta y traductor. Señorías, la gramática no es la vida. El lenguaje inclusivo es una cuestión política, que no gramatical. Dediquémonos a mejorar la sociedad en busca de la igualdad entre mujeres y hombres y, en ese momento, el cambio en el lenguaje será una realidad, porque será simplemente su reflejo, como un espejo.

Muchas gracias. (Aplausos.―Varios señores diputados: ¡Muy bien!).

Presidencia. Muchas gracias, señora González. TOMA EN CONSIDERACIÓN DE PROPOSICIONES DE LEY: —  DEL GRUPO PARLAMENTARIO JUNTS PER CATALUNYA, PARA MEJORAR LA CALIDAD DE VIDA DE LAS PERSONAS CON ESCLEROSIS LATERAL AMIOTRÓFICA. (Número de expediente 122/000058).

Presidencia. Continuamos ahora con el debate de toma en consideración de la proposición de ley del Grupo Parlamentario Junts per Catalunya, para mejorar la calidad de vida de las personas con esclerosis lateral amiotrófica. Para la presentación de la iniciativa, tiene la palabra la señora Calvo Gómez, por un tiempo de doce minutos.