Joaquín Robles López
Gracias, presidente. Señorías, la moción que presentamos es para pedir al Ministerio de Cultura que defienda España, que defienda no solamente España como Estado nación, sino que defienda la obra de España, que es la Hispanidad. La Hispanidad permite, por ejemplo, que tengamos aquí al señor Pisarello; bueno, no está. No todo va a ser perfecto. (Risas y aplausos). Defendemos no solamente la Hispanidad, sino la unidad de España. Una Hispanidad y una unidad que está siendo atacada desde tres frentes. En primer lugar, desde el frente del separatismo, inventándose la historia, inventándose esa majadería de un racista confeso como Sabino Arana, esa fantasía de Euskal Herria. O defendiendo la fantasiosa nación de Breogán, el separatismo galego. O, por ejemplo, defendiendo los catalanes que una guerra dinástica fue una guerra de liberación de España, cuando todos sabemos que Casanova, el héroe nacional catalán, murió gritando ¡viva España! (Aplausos). Todo eso es una invención, pedimos al ministerio que defienda nuestra nación. El segundo gran bloque de ataques a la Hispanidad proviene de la propia Hispanidad, de personajes como el señor Gustavo Petro, al que aquí aplaudían las señorías del PP, al que otorgaron la Llave de Oro del Ayuntamiento de Madrid y la Medalla de Honor de la Universidad de Salamanca; a un señor que comparó la Hispanidad como un desastre feudal —dijo—, como un Estado feudal. Vamos a ver, en España no hubo tal feudalismo nunca, entre otras cosas, porque en las fechas del feudalismo aquí estábamos bajo la dominación musulmana. Lo que sí hubo en España fueron señoríos, como el Señorío de Vizcaya. ¡Señoríos!, que es a lo que quieren volver los partidos separatistas, a los señoríos aquellos de la antigüedad! ¡A eso quieren volver, por eso se quejaban tanto de los Decretos de Nueva Planta! (Aplausos). Y resuelta que eso es progresista. Eso es progresista, ¡válgame Dios! (Rumores). Hay que decir que con Gustavo Petro —precisamente, aplaudido por el Partido Popular y, como digo, condecorado por la Universidad de Salamanca— ustedes han aprovechado para atacar a mi presidente, a Santiago Abascal, diciendo que estaba en contra de la cultura porque estaba en contra de la Universidad de Salamanca. Eso es completamente falso. Mi presidente no ha criticado a la Universidad de Salamanca, ha criticado a un rector que, por cierto, ha dimitido —no sé por qué asunto, no sé si es porque va a ir en las listas europeas del PSOE o por otro asunto—, un señor que ha dimitido y que invita a un hispanófobo de manual y le otorga la medalla, como hizo el señor Almeida, o como hicieron ustedes aquí en el Congreso. (Aplausos). La tercera vía de penetración de la leyenda negra está en ciertos organismos internacionales que están absolutamente imbuidos de la cultura woke como, por ejemplo —y esto es gracioso—, la Unesco. La Unesco es el principal inspirador del señor Urtasun con aquello de descolonizar los museos, pero es gracioso porque la propia Unesco ha declarado patrimonio material o inmaterial de la humanidad a 117 obras de la Hispanidad. La primera, la civilización que más ha aportado a la humanidad es la civilización hispana. (Aplausos). La segunda es China, con 41. Y no ha incluido aquí los asuntos provenientes de la época del islam, prehispánica o símbolos naturales. Esto no lo ha incluido, que debería haberlo incluido. Es decir, ¿cómo es posible que la UNESCO declare cultura colonial lo que previamente ha declarado que es patrimonio inmaterial y material de la humanidad? ¡A ver si se aclaran los señores de la UNESCO! Estas peticiones sabemos que van a llegar a mal puerto, porque el señor Urtasun está ocupado en otras cosas, como rebajar el IVA de las galerías de arte. Yo les propongo a ustedes que cambien el manifiesto comunista. Aquello de «proletarios de todos los países, uníos» hay que cambiarlo. Hay que poner: pijoprogres de todos los países, uníos (aplausos), que es aquello que ustedes defienden. Se rasgaban las vestiduras los señores de SUMAR porque yo les decía que representaban a las élites; se rasgaban las vestiduras y al día siguiente su ministro me da la razón, porque, como todo el mundo sabe, el pueblo español está muy preocupado porque no va a poder comprarse un Matisse o un Miquel Barceló.
También nos dijo que nosotros practicábamos la censura y que censurábamos a Rosalía. ¡Pero cómo vamos nosotros a censurar a Rosalía! ¡Qué absurdo es eso! Lo que pedimos es que la Unión Europea no utilice a una persona que se ha decantado ideológicamente de forma muy significativa, y que además ha insultado a VOX públicamente, para incitar el voto joven. No nos parece correcto. Como no nos parecen correctas las declaraciones de Almodóvar y compañía.
Y, por cierto, también mencionó a Unamuno y a Miguel Hernández. Decía que también los censurábamos. Yo no sé si el señor Urtasun ha leído a Unamuno, pero supongo que no ha leído ni una línea del poliédrico filósofo español, porque, si lo hubiera leído, habría leído lo siguiente: el nacionalismo vasco no es un sentimiento sincero, es una fantasía literaria gestada en los grandes centros urbanos por políticos. El nacionalismo vasco es una doctrina de una simplicidad horrible y al alcance de las inteligencias más modestas. (Aplausos). Esto lo escribió don Miguel de Unamuno, no lo escribió nadie de VOX. Y directamente repugnante que nos acuse de censurar a Miguel Hernández porque se le negó una subvención. No se negó ninguna subvención. En el Ayuntamiento de Orihuela lo que ocurrió fue que una funcionaria cesó de su cargo y no tramitó la subvención; subvención que el Ayuntamiento de Orihuela le dará… (Protestas). Oiga, yo sé de lo que estoy hablando, usted no. (Risas). El Ayuntamiento de Orihuela ha prometido darle la subvención este año y, además, darle la subvención que corresponde al año anterior, y esto me lo ha dicho a mí alguien que trabaja en el Ayuntamiento de Orihuela y que no es de VOX precisamente.
Vamos a ver, por qué vamos nosotros en ningún caso a censurar al gran poeta que fue Miguel Hernández, a alguien que escribió lo siguiente, que igual les gusta a ustedes mucho: «España, piedra estoica que se abrió en dos pedazos / de dolor y de piedra profunda para darme: / no me separarán de tus altas entrañas, / madre. / Además de morir por ti, pido una cosa: / que la mujer y el hijo que tengo, cuando pasen, / vayan hasta el rincón que habite de tu vientre, / madre». Esto lo escribió Miguel Hernández. El poema se llama Madre España.