Miguel Tellado Filgueira
Gracias, presidenta. Debatimos una moción de reprobación del ministro Marlaska y el ministro está ausente, se acaba de ir. Yo solo espero que sea porque haya decidido ir al despacho para ir recogiendo sus cosas. (Aplausos). Hoy estamos aquí una vez más para reprobar la actuación de Fernando Grande-Marlaska al frente del Ministerio del Interior. Si esta moción prospera, será la segunda vez que será reprobado por esta Cámara, y otras tantas veces por el Senado; doblemente reprobado por los representantes de la soberanía nacional. Pocos ministros en nuestra historia pueden decir lo mismo, y por eso nos preguntamos en el Grupo Parlamentario Popular: ¿qué más necesita el ministro que ocurra para dimitir?, ¿qué más necesita el presidente del Gobierno para cesarle? Esta reprobación nace de la nefasta gestión de Marlaska al frente del Ministerio del Interior desde hace mucho tiempo, desde hace seis años exactamente. Queremos reprobarle por ofrecer a Esquerra Republicana de Catalunya una purga de la Guardia Civil en Cataluña como moneda de cambio para la investidura de Sánchez en el año 2019; queremos reprobarle por permitir que se discriminara a policías nacionales y guardias civiles durante el proceso de vacunación en la pandemia —ya no nos acordamos—; queremos reprobarle por el cese ilegal del coronel de la Guardia Civil señor Pérez de los Cobos; queremos reprobarle por acercar a los presos de ETA al dictado de Bildu y por los contactos entre sus funcionarios de prisiones y el entorno etarra para lograr beneficios penitenciarios; queremos reprobarle por intentar echar a la Guardia Civil de Tráfico de Navarra, operación que ha detenido, por ahora, el Tribunal Supremo; queremos reprobarle por su inacción absoluta en las recientes crisis migratorias y por sus mentiras sobre el asalto de la valla de Melilla, en el que murieron veintitrés personas, y queremos reprobarle especialmente por la negligencia de desmantelar la unidad de élite contra el narcotráfico en el Campo de Gibraltar. (Aplausos). Señorías, la noche del 9 de febrero, Miguel Ángel González y David Pérez fueron ejecutados salvajemente por narcotraficantes, y fueron ejecutados por narcotraficantes porque no contaban con los medios suficientes para hacer frente a la amenaza. El señor Marlaska conocía esta falta de medios, contaba con un informe de su propio ministerio que lo alertaba y sabía de las decenas de solicitudes de medios humanos y materiales de la Comandancia de la Guardia Civil de Cádiz; conocía la falta de medios porque él mismo había desarticulado la OCON Sur, y conocía la falta de medios porque él mismo se había negado a declarar la zona de especial singularidad. Los culpables del asesinato de David y Miguel Ángel fueron los narcotraficantes, pero Marlaska es el responsable político de sus muertes, y nosotros estamos hoy aquí, en esta tribuna, para exigirle a él, y si no al presidente del Gobierno, que se asuman las consecuencias políticas de lo sucedido. Y tan grave como la negligencia de Marlaska a la hora de dotar de medios adecuados a la Guardia Civil fue la respuesta que dio ante esta tragedia: Marlaska prohibió a los guardias civiles asistir a homenajes por sus compañeros asesinados. Ese es el Gobierno de Sánchez, el Gobierno que permite homenajes a terroristas de ETA, pero boicotea los homenajes a los héroes de la Guardia Civil. (Aplausos). ¿Es ese el Gobierno del que ustedes se sienten tan orgullosos? El PSOE se negó a reconocer en el Parlamento Europeo la profesión de guardia civil como una profesión de riesgo, se negó hace apenas unos días. El director de la Guardia Civil, cargo de confianza del propio Marlaska, dijo que los medios eran los necesarios y los perfectamente adecuados apenas una semana después de que esos mismos medios les costasen la vida a esos dos agentes. ¡Qué lamentable, qué vergüenza y qué incomprensible que el ministro Marlaska haya permitido todo esto! Y el ministro fue a continuación al Senado no a rendir cuentas ante los españoles de lo que había sucedido en Barbate, sino a insultar y a faltar al respeto a la hermana de una víctima del terrorismo, a la hermana de Miguel Ángel Blanco. (Aplausos). Ese es el señor Marlaska. Hoy, Fernando Grande-Marlaska es un juez degradado y un ministro defenestrado, un ministro achicharrado por la realidad y por su mala gestión, y no ha tenido ni el coraje ni la dignidad de quedarse a escuchar el debate al que hoy estamos asistiendo y que reprueba su actividad, su inactividad y su incompetencia al frente del ministerio. La semana pasada pedíamos la dimisión del ministro en esta misma Cámara. Las razones eran de enorme gravedad. Lo que no imaginábamos es que hoy tendríamos aún más razones para volver a pedir su dimisión. A la larga lista de motivos para el cese del señor Marlaska, se une también la sombra de corrupción que ahora se extiende sobre su ministerio y sobre el conjunto del Gobierno ausente. Cada vez conocemos más detalles de la trama corrupta, la trama del caso Koldo, del caso Ábalos, del caso Sánchez. Y nosotros le preguntamos al ministro ausente, que ojalá esté en el despacho recogiendo sus cosas: ¿qué sabía el señor Marlaska, como ministro del Interior, de todo esto? ¿Qué implicación tenía su número dos, que fue interrogado por la Guardia Civil? ¿Por qué engordaron el presupuesto del ministerio para comprar mascarillas por más de 1 600 000 euros, comprando, precisamente, a la empresa de la trama? Este es el momento de dar respuestas y de asumir responsabilidades. El señor Marlaska tiene que explicar, además, si ha habido algún chivatazo de la operación policial en marcha que haya podido beneficiar al señor Koldo García y a su entorno a la hora de la destrucción de pruebas.
Por todo esto, hoy solicitamos la dimisión inmediata del ministro Marlaska. Pedimos su dimisión por respeto al ministerio que dirige. Pedimos su dimisión por respeto a la dignidad del juez que un día fue y del que hoy ya poco o nada queda. Pedimos su dimisión por respeto a los agentes de las fuerzas y cuerpos de Seguridad del Estado, que se dejan la piel y, en ocasiones, la vida haciendo de nuestro país un lugar más seguro. El señor Marlaska no les merece. Pedimos su dimisión por respeto a la memoria de Miguel Ángel y de David, y si el ministro carece de la dignidad suficiente para dimitir, lo que hacemos es pedirle al resto de grupos parlamentarios que apoyen esta moción para reprobarle e instar al presidente del Gobierno a que le destituya.
Nada más y muchas gracias. (Aplausos).