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Sin adjetivos

Pleno del 28 de febrero de 2024

Interpelación urgente relativa a la responsabilidad del Gobierno en los hechos que derivaron en las detenciones por el presunto cobro de comisiones ilegales en la venta de mascarillas durante la pandemia de la COVID-19.

Interpelación urgente.. Autor: Grupo Parlamentario Popular en el Congreso. Transcripción literal del Diario de Sesiones n.º 27.

Marta González Vázquez

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Señor ministro, señorías, la corrupción actúa como un agente disolvente y profundamente nocivo para cualquier país. Disuelve la confianza de una sociedad en sus gobernantes y, en consecuencia, debilita los poderes del Estado. La corrupción merma la fe en la vigencia del Estado de derecho cuando campa a sus anchas o no hay una respuesta política acorde a la entidad del daño que se ocasiona y, en último término, la corrupción destruye la fe en las instituciones y, más aún, en la política, cuando no hay una reacción firme desde el terreno de la ejemplaridad.

Estas palabras, y más, fueron pronunciadas en esta Cámara el 31 de mayo de 2018. Unos minutos antes, el diputado José Luis Ábalos había tomado la palabra para hacer una encendida defensa de la ejemplaridad en política que el Partido Socialista fingía encarnar en aquellas fechas. Quien las pronunciaba era el que en aquel momento era el candidato a la Presidencia del Gobierno, candidato en una moción de censura que se basó, con gran convicción, en el rechazo a la corrupción en el seno de la vida política y que prosperó con la promesa de un supuesto comportamiento ejemplar. Después de esa intervención, Pedro Sánchez fue investido presidente del Gobierno de España.

Pues bien, pasados unos años, y nuevamente en este hemiciclo, nos preguntamos qué había realmente detrás de aquellas promesas de virtud y de ejemplaridad. No había nada. (Aplausos). ¿De qué comportamiento honesto podía estar hablando el líder del Partido Socialista? ¿De qué ejemplaridad puede jactarse una persona sobre la que recaen fundadas sospechas de haber plagiado su tesis doctoral? (Aplausos). ¿Qué ejemplaridad puede esgrimir quien en 2016, en el comité federal de su partido, escondió una urna detrás de una cortina para forzar una votación fraudulenta que le permitiese continuar al frente de la secretaría general de su partido?

Poco tiempo después de este bochornoso episodio, el de la urna, nuestros dos protagonistas recorrían España en un Peugeot, buscando avales para devolver a Pedro Sánchez a la cúspide del PSOE. Los acompañaban otros dos colegas de partido, Santos Cerdán y Koldo García Izaguirre. La suerte les sonrío y el líder fue generoso con la cuadrilla de amigos que le había acompañado en aquella odisea, a los que les fue de perlas. En 2017 Ábalos fue nombrado secretario de organización del PSOE y, posteriormente, ministro de Fomento. Santos Cerdán fue secretario de coordinación territorial, sustituyendo a Ábalos cuando este fue cesado fulminantemente de sus dos cargos, en una de esas misteriosas operaciones tan típicas de este Gobierno, una operación aún más sospechosa a la luz de los últimos datos conocidos. Y Koldo García pasó a ser el hombre para todo de Ábalos.

No es la primera vez que en esta Cámara nos interesamos por esta persona. Koldo García Izaguirre, de Barakaldo, militante socialista, concejal en Huarte por designación de Santos Cerdán, portero de un club de alterne —‌señorías, portero de un club de alterne—, guardaespaldas, condenado en dos ocasiones por lesiones, chófer de Pedro Sánchez, persona de confianza de Ábalos. Fue él quien acompañó a Ábalos precisamente al aeropuerto de Barajas en enero de 2020, justo antes de la pandemia, cuando la vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, aterrizó en Madrid, a pesar de tener prohibida la entrada en el espacio Schengen, con unas misteriosas maletas. Otro esperpéntico caso sin resolver, uno de los muchos que llevamos viviendo con estupor e incredulidad con este Gobierno al cargo ―esto del cargo es solo un decir― del país. Esperpéntico es también que este señor, Koldo, ingresase mensualmente más que el propio presidente del Gobierno entre su salario de hombre orquesta y la pensión de incapacidad total que también cobraba.

Señorías, el 14 de marzo de 2020, recién declarado el estado de alarma, en España había un mando único administrativo compuesto de Pedro Sánchez y cuatro ministros, Margarita Robles, Fernando Grande-Marlaska, José Luis Ábalos y Salvador Illa. El Congreso y el Senado habían cesado su actividad por decisión de sus presidentes. En unos meses de shock, de dolor, de enorme preocupación para los españoles, que veíamos cómo por primera vez en nuestras vidas el Gobierno nos encerraba en casa a causa de un peligroso virus de origen desconocido que causaba una enorme mortalidad y para el que no existía ni tratamiento ni vacuna, las decisiones sobre nuestras vidas estaban en manos de esas cinco personas.

Era imprescindible la obtención de mascarillas quirúrgicas para proteger, al menos, al personal sanitario que luchaba a brazo partido contra lo desconocido y a aquellos profesionales considerados esenciales que continuaron desempeñando sus actividades en aquellos terribles meses. Se relajaron los requisitos para la contratación pública y para la consecución de esas mascarillas que solo se fabricaban en China. Ni transparencia ni mecanismos de control, el entorno ideal para que aquellos que no tienen principios ni decoro ni honestidad se apresuraran en extender sus tentáculos movidos por su único afán, la codicia. (Aplausos).

El 20 de marzo, el entonces ministro Ábalos firmó, por delegación del presidente del Gobierno, una orden ministerial para comprar mascarillas, mediante adjudicación directa y con trámite de emergencia —‌es decir, otorgando los contratos a dedo, como decimos habitualmente, a una empresa de amigos o de amiguetes—, a Soluciones de Gestión y Apoyo a Empresas, a la que se adjudicaron varios contratos, el primero en menos de veinticuatro horas, a pesar de que no contaba con ninguna experiencia en gestión de material sanitario ni tampoco operaba hasta ese momento en China.

Un primer contrato fue adjudicado por Puertos del Estado, 20 millones. Un segundo contrato, por ADIF, 12,5 millones. Un tercer contrato realizado desde la Subdirección General de Gestión Económica y Patrimonial del ministerio, 3,5 millones. También su ministerio, señor Marlaska, firma con la misma empresa por 4,6 millones de euros a través de la Secretaría de Estado de Seguridad. Pero Soluciones de Gestión y Apoyo a Empresas extiende también sus contactos a dos comunidades autónomas gobernadas casualmente —‌o no— por el PSOE, Canarias y Baleares. En una, cuatro contratos por 12,3 millones; en la otra, por 3,7 millones. En ambos casos el importe se abona con fondos europeos. Ayer por la tarde supimos de un nuevo contrato en Canarias por 23 millones. La Fiscalía Europea investigará si hubo un mal uso de fondos FEDER para el abono de estas cuantías. En total, 13 contratos por un importe de 53,13 millones, una cantidad que no para de crecer hora tras hora a medida que se van conociendo más detalles de todo este entramado destapado por la Audiencia Nacional y la Fiscalía Anticorrupción, que está investigando al señor Koldo García y a otras personas de su familia, cuyo enriquecimiento en estos años pasados podría tener que ver con el cobro de comisiones ilegales en los contratos obtenidos por esta empresa con gobiernos socialistas a un precio muy superior al de mercado.

Además, los veinte detenidos habrían estafado a las administraciones públicas proporcionando material defectuoso o no ajustado a lo convenido en los contratos, razón por la cual se presentaron denuncias. Es decir, mientras las familias españolas lloraban a sus fallecidos, de los que no se podían despedir por el confinamiento, o luchaban contra el virus en sus propias personas, unos cuantos del entorno del ministro Ábalos y del Gobierno aprovechaban el caos para llevarse la pasta; la pasta, entre otros, de su ministerio, señor Marlaska. Una nueva condecoración que puede lucir usted ya en su larga lista de reprobables actuaciones como miembro de este Gobierno. (Aplausos).

El Gobierno ha salido en tromba negando que tuviese conocimiento de estos hechos ―lo mismo que va a hacer usted a renglón seguido, señor Marlaska― y, por otro lado, intentando encapsular el problema en el entorno de Ábalos, al que exigieron dejar la Presidencia de la Comisión de Interior y su escaño, algo que han conseguido solo a medias. Pero es que el entorno de Ábalos, señor Marlaska, es el entorno de Sánchez, es su entorno también. Si el señor Sánchez hubiese escrito o simplemente leído los dos libros que se publican con su nombre, sabría al menos que en ellos le dedica encendidos elogios y palabras de cariño a Koldo. «Guerrillero de corazón comprometido» o «gigante de la militancia» son algunas de las cursis referencias a este personaje, no pudiendo negar ahora que no solo lo conoce, sino que formó parte, al menos en esos años, de su entorno más cercano que quizá ahora, y en vista de lo que se va conociendo, prefiere olvidar.

En ese intento de perimetrar el último incendio que abrasa al Gobierno, decidieron lanzarle un ultimátum a Ábalos, creando ustedes, señor Marlaska, otro problema. Un voto menos en sus filas, un partido más, el partido ‘abalista’ que, como el BNG, tiene un único miembro, pero cuyo voto es imprescindible para conformar su rocambolesca mayoría. Cada día, en cada votación, en cada enmienda, en cada proyecto de ley tendrán ustedes que rogar al señor Ábalos que les vote. (Aplausos). Veremos qué tal se les da porque, por ahora, la cosa no va muy bien con estos socios tan díscolos, a menos que todo esto —‌y puede ser— sea un teatrillo y le hayan dicho ustedes al exministro: Tranquilo, José Luis, tú quédate ahí que ya se nos ocurrirá algo. Señor Marlaska, como sigan ustedes así, de esta manera, pronto habrá más ministros en el Grupo Mixto que en el Grupo Socialista. (Aplausos). Y para rematar una faena perfecta, ustedes ayer hacen públicos el número de DNI y el teléfono privado del señor Ábalos en un documento de partido que envían a los medios de comunicación. Un nuevo y grave delito por el que, con toda seguridad, el Partido Socialista tendrá que pagar una cuantiosa multa.

El sábado, el líder del PSOE recordó que quien la hace la paga y que en el PSOE hay tolerancia cero contra la corrupción. Si ese mensaje era poco creíble en 2018, cuando el hoy diputado del Grupo Mixto, el señor Ábalos, y su candidato, el señor Sánchez, se repartieron al alimón los papeles en la moción de censura, ahora, en 2024, cuando han modificado ustedes el Código Penal para hacer desaparecer el delito de sedición, para rebajar el de malversación, cuando han indultado a condenados por esos mismos delitos, cuando preparan una amnistía a la carta para muchos otros, una clara forma de corrupción ya que lo que pretenden con esto es comprar los siete votos necesarios para mantenerse unas semanas o unos meses más en el poder, es evidente que el crédito se ha agotado. No queda nadie ya por engañar con el mantra de la ejemplaridad.

Señor Marlaska, sé que usted ahora va a subir a este estrado y con los ojos cerrados puedo adivinar cuáles van a ser sus palabras: El PP no tiene autoridad moral para hablar de corrupción. Y así en adelante, hasta llenar los doce minutos que le corresponden. Mencionará casos que resucitará a su conveniencia para intentar, como un calamar cuando presiente el peligro, extender la tinta en forma de pantalla y desorientar, pero quiero recordarle que está usted obligado a responder a las preguntas…

Presidencia. Señoría, debe ir finalizando, por favor.

Marta González Vázquez

PPDiputada.Página 40

Sí, presidente. Ahora termino. (Rumores). ¿Recibieron ustedes alguna orden o indicación sobre la conveniencia de contratar con la empresa con la que contrataba Transportes? ¿Fueron conscientes de que las condiciones de esos contratos eran abusivas y de que había otras empresas que ofrecían mejores precios? ¿Fueron conscientes de que, tanto si atendían las sugerencias como si no, incurrirían en un delito, en un caso activamente y en el otro por omisión del deber de ponerlo en conocimiento de la justicia?

Presidencia. Señoría, finalice. Sabe que tiene un segundo turno.

Marta González Vázquez

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Termino, presidente; dos palabras. Si no recibieron ustedes ninguna amable indicación sobre la conveniencia de contratar con esta empresa, ¿podría usted decirme cómo es posible que, sin ningún antecedente de negocios en China o de gestión de material sanitario, pudiese ser la seleccionada por los tres ministerios y las dos comunidades autónomas mencionadas? ¿Desde cuándo conocían ustedes lo que pasaba en el Ministerio de Fomento? Como ha dicho el portavoz del Grupo Popular ayer, el caso Koldo y el caso Ábalos dan paso ahora al caso Sánchez. (Aplausos.—Varios señores diputados:¡Muy bien!).

Presidencia. Gracias. A continuación, tiene la palabra en nombre del Gobierno el señor ministro del Interior.

Fernando Grande-Marlaska Gómez

GobiernoMinistro del Interior.Página 41Vídeo

Gracias, señor presidente, señorías. Señora González Vázquez, esta cuestión, como bien sabemos los que estamos presentes en el hemiciclo, ha sido abordada a lo largo de la sesión en distintas ocasiones. Por eso, voy a seguir hablándole de la transparencia con la que actúa este Gobierno, de nuestra tolerancia cero con la corrupción y de la plena disposición, como no puede ser de otra forma, a colaborar con los órganos judiciales. Ustedes, fieles a su estilo, han dejado clara su voluntad de aprovechar el Pleno para sacar rédito político a cualquier precio, olvidando, por supuesto, todos los escándalos que pesan sobre sus espaldas. Ya les he explicado, igual que el resto del Gobierno, los principios en los que se fundamenta la política de este Ejecutivo ante cualquier caso de corrupción y, como ustedes insisten, pues yo también insisto. Primero, tolerancia cero, y eso conlleva una lucha implacable contra cualquier tipo de corrupción, venga de donde venga, caiga quien caiga. Segundo, colaboración absoluta con la justicia para llegar hasta el final. Frente a quienes dificultan la acción de la justicia para frenar las investigaciones, este Gobierno apuesta por una transparencia absoluta: el que la hace, la paga. Así de fácil, así de sencillo. Le recuerdo, señoría, que este Gobierno nació de la necesidad imperiosa de acabar con la corrupción de la anterior Administración, del Partido Popular, que se había extendido ―y creo que hemos ido comprobando el alcance de esto― prácticamente por toda su estructura. Así que, señorías del Partido Popular, creo que lecciones, ninguna. No se indignen tampoco tanto, que es difícil también ya creerles. Frente a ello, hemos convertido la ejemplaridad en una característica identitaria. Así ha sido durante los últimos seis años y, ya le digo, no va a dejar de serlo ahora. Por eso, quiero expresar de nuevo mi repulsa absoluta, la repulsa absoluta del Gobierno, clara y sin matices, ante todos los casos de corrupción, incluido el que motiva esta interpelación: el supuesto cobro de comisiones de un exasesor del Ministerio de Transportes. Produce especial repugnancia, sí; produce especial repugnancia pensar que algunas personas hayan podido aprovechar para enriquecerse un contexto marcado por la pandemia del COVID-19, que llevó al límite las capacidades de la sociedad y produjo la muerte de miles de personas. Sí, señorías, produce repugnancia. Además, los actos de corrupción resultan especialmente dolorosos para un servidor público porque conllevan una falta de lealtad a la institución que se representa y a la sociedad a la que, sin duda alguna, se debe servir. Y resulta más frustrante todavía —s‌ í, señora González Vázquez, más frustrante— cuando están involucradas personas en las que se había depositado algún tipo de confianza. Como saben, el estado de alarma fue decretado el 14 de marzo de 2020 en todo el territorio nacional. España, como el resto del mundo, se enfrentaba a una situación extraordinaria, a una emergencia global en la que las administraciones, todas las administraciones, necesitábamos responder de manera rápida y eficaz a la multitud de necesidades urgentes. Les hablo del Ministerio del Interior, un caso que puede ser extensible, sin duda alguna, a otras administraciones. En el departamento que dirijo, como ya he explicado, se formalizaron una serie de contratos perfectamente legales con diferentes empresas en un contexto de emergencia —‌con diferentes empresas, en un contexto de emergencia—, siempre con el objetivo de resolver necesidades concretas para garantizar servicios esenciales y siempre, vuelvo a decir, dentro de la legalidad, fiscalizados por la Intervención Delegada de Hacienda, revisados por el Tribunal de Cuentas y previa declaración de emergencia. Hablo de protecciones individuales para policías y guardias civiles que estaban patrullando las calles, jugándose la vida y dándonos a todos seguridad. Hablo de funcionarios de Instituciones Penitenciarias, que debían seguir atendiendo los centros, y de los propios internos, para evitar, evidentemente, la propagación del virus en un lugar tan sensible como son los centros penitenciarios. Señorías, saben igual que yo que tuvimos que hacer frente a un escenario en el que no había oportunidades apenas para disponer de elementos de protección como mascarillas, guantes, gafas o test. Se buscaban proveedores con urgencia y a contrarreloj, y lo saben, y eso lo enfrentamos el conjunto de administraciones. (Aplausos). Y les recuerdo que a esta situación no solo se enfrentó, como decía, este Gobierno, sino todas las administraciones, incluidas las gobernadas por el Partido Popular.

En este contexto, si cualquier persona aprovechó alguno de esos contratos para enriquecerse de una forma ilícita, solo espero que sea investigada, juzgada y condenada con todo el rigor de la ley, sea quien sea, le pese a quien le pese. Por eso, me parece una propuesta oportuna y alineada, señora González Vázquez, con el principio de este Gobierno de tolerancia cero con la corrupción la creación de una comisión de investigación en el Congreso sobre la compra de material sanitario por las administraciones públicas durante la pandemia ―por todas―, porque sabe usted que puede haber hechos delictivos que no salen a la luz porque alguien no los ha denunciado o no ha interesado denunciarlos, o los oculta. (El señor Tellado Filgueira: Si los conoce, denúncielos). Que se investiguen todas, para que podamos deducir qué se pudo hacer irregularmente por cualquiera de las administraciones. Eso es tolerancia cero.

Me parece también oportuno que el primer caso sea el que nos ocupa. No hay ningún problema, evidentemente: el primer caso de esa comisión, que sea el que nos ocupa. Sí sería recomendable, señorías, que se aclarasen ustedes sobre qué quieren hacer, porque no me parece a mí que el grupo de trabajo en la sede del Partido Popular para el seguimiento de este caso que la señora Gamarra ha anunciado ―como le he contestado esta mañana― pueda realmente servir para algo y porque resulta cuando menos curioso que, pocas horas después de proponer el Partido Socialista una comisión en el Congreso, anunciasen ustedes otra —‌diría que más a su gusto— en el Senado En fin, señoría, insisto. Tolerancia cero con la corrupción y colaboración absoluta con la justicia, y esto, aunque ahora se hayan puesto de acuerdo para sacar rédito político de esta situación, sabe que no siempre fue así, que constituye una absoluta novedad si lo comparamos con otros gobiernos.

Señora González Vázquez, se ha equivocado, no he traído aquí casos de corrupción del PP. Este tema tiene la suficiente gravedad y la suficiente entidad como para que todos podamos trabajar también en esa comisión de investigación en el Congreso de los Diputados, como ha propuesto el Partido Socialista Obrero Español, para que hablemos y tratemos de todos los temas y de todas las adquisiciones de material sanitario durante la pandemia. Pero, le vuelvo a decir, no olviden las situaciones en que todos tuvimos que trabajar para dotarnos de los elementos de emergencia necesarios para nuestros policías, guardias civiles, servidores públicos, sociedad en general ―el personal sanitario en un primer momento―, para garantizar, evidentemente, la salud de todos, pero siempre bajo el prisma de la legalidad: declaraciones de emergencia, fiscalización de la Intervención Delegada de Hacienda, revisión por parte del Tribunal de Cuentas. Todo, realmente. Si alguien se enriqueció, si fuera penal o éticamente responsable, tenemos que analizarlo, tenemos que criticarlo y, evidentemente, tenemos que hacerle frente. Y siempre en colaboración permanente con la Administración de Justicia; evidentemente, trabajando, llevándoles las pruebas que requieran ―solo faltaría―, desde luego, no destruyéndolas.

Vuelvo a decir que tienen ustedes la posibilidad de asumir el reto de participar y aprobar esa comisión de investigación en la sede de este Congreso y no, como le he dicho a la señora Gamarra, ante una situación o una posible conducta susceptible de ser calificada como corrupción o, al menos, como poco ética ―como es cobrar 300 000 euros, o casi, por una compra de mascarillas de poco más de 1,5 millones; ¡una comisión de 300 000 euros!― siendo el hermano de la presidenta de la Comunidad de Madrid y con la Comunidad de Madrid… (Protestas.—Aplausos.—El señor Tellado Filgueira: ¡Archivado por la justicia!). ¡Por lo menos, convendrán conmigo en que eso no es ético! Y si esa persona realmente tenía un compromiso con la sociedad española, independientemente del derecho a tener una retribución (el señor Tellado Filgueira: Está archivado, archivado), desde luego esa retribución hubiera sido bastante inferior, si realmente tenía un compromiso, y más cuando contrataba con la Comunidad Autónoma de Madrid. (El señor Tellado Filgueira: Está archivado por la justicia). Vuelvo a decir, investiguemos, analicemos todo y saquemos las conclusiones debidas. Pero no utilicen fraudulentamente otra Comisión en el Senado, no utilicen otra vez fraudulentamente este hemiciclo. Vuelvo a decir: colaboremos y cooperemos todos con la Administración de

Justicia, con los órganos judiciales. Es algo que a ustedes en muchos casos —‌como se les ha repetido— se les olvidó y, todo lo contrario, obstruyeron la acción de la justicia.

Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias. Tiene la palabra la señora González Vázquez.

Marta González Vázquez

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Señor Marlaska, le agradezco su referencia a la transparencia como principio rector del Gobierno, pero no considero yo que la transparencia pueda ser considerada la virtud máxima de este Ejecutivo. Le recuerdo solo unos ejemplos que me han venido a la mente mientras estaba escuchándole atentamente. Pensemos, por ejemplo, en los extraños casos de espionaje telefónico no solo del presidente del Gobierno sino también de algunos otros miembros del gabinete, el consiguiente viraje de la política con Marruecos, el propio caso de la tesis del señor Sánchez, el cual ya he mencionado en mi primera intervención (aplausos), la salida del Gobierno del señor Ábalos —‌a la cual también he hecho referencia—. En fin, le agradezco también que no haya incurrido usted en un elenco de casos que no venían a cuento en absoluto, solamente ha mencionado uno, que casualmente está archivado, pero, bueno, se lo dejaremos pasar.

Yo, realmente, aquí venía a exigirle a usted respuestas, porque creo que a usted le ha tocado venir a contestar esta interpelación porque está usted en esa área perimetrada del Gobierno que se da ya por perdida y se deja que se abrase en beneficio de otras que, teóricamente, están menos afectadas. En otras palabras, señor Marlaska, quizá no sea usted la persona que tendría que haber venido hoy a contestar, pero se lo agradecemos igualmente.

La ciudadanía está asistiendo indignada a la lamentable representación pública de la agonía de un gobierno y de un partido. Venimos aquí, al Congreso, diariamente durante estos cien días de legislatura sin saber cuál va a ser el capítulo diario de esta lastimosa telenovela, en la que el atractivo del galán ya no despierta ningún interés y un escándalo tapa a otro, en medio del desconcierto y de la incredulidad que genera tanta desfachatez, tanta falta de escrúpulos y tanta mentira. (Aplausos). Señor Marlaska, Pedro Sánchez está acorralado, está aún digiriendo el peor resultado electoral en las elecciones autonómicas de Galicia, donde el PSOE ha pasado a ser una organización prácticamente irrelevante. Este resultado se une al desastre de las elecciones autonómicas y municipales del 28 de mayo y las generales del 23 de julio, ¡que ganó el Partido Popular! (Aplausos). Su situación en el Congreso es de una insoportable debilidad, lógica consecuencia de haber constituido un nuevo gobierno puzle tras haber perdido las elecciones. El Senado, con mayoría absoluta del Partido Popular, está frenando sus actuaciones con su eficaz labor de control. Ceden a las variadas exigencias de todos y cada uno de sus socios en el Congreso: SUMAR, Unidas Podemos, PNV, Bildu, Esquerra Republicana, Coalición Canaria, a partir de ahora el partido formado por Ábalos y, sobre todo, Junts, que merece, dentro de esta corte de los milagros, un capítulo aparte. Esto les convierte a ustedes en un gobierno sin capacidad de acción, dependiente de las decisiones que toma un fugado de la justicia en Waterloo, en Bélgica. (Aplausos). Transmitiendo debilidad la legislatura es inviable y está prácticamente colapsada ante la inminente cita de las elecciones vascas y europeas. Participan activamente —o‌ mediante el silencio— en el deterioro de las instituciones del Estado de derecho. Por mencionar solo el Congreso, las escandalosas críticas de su coalición, frentista al Poder Judicial, tienen lugar frente a la absoluta pasividad de la mayoría de la Mesa de la Cámara. Los escándalos de corrupción se suceden; este de hoy nos recuerda al de Tito Berni, de una ramplona vulgaridad, seguramente muy cara pero no por ello menos grosera. Negocios sucios acordados en marisquerías y clubes de alterne. Esos rasgos comunes, sinceramente, deberían ser objeto de reflexión en el seno de su grupo parlamentario. (Aplausos).

Y, finalmente, el deterioro progresivo e imparable del clima parlamentario y político en España. Todo está en compra y en venta, incluso la Presidencia del Gobierno, porque no existen límites éticos. No hay sentido de Estado, no hay principios, no hay decoro en la vida parlamentaria ni en la política, no hay preocupación por la ciudadanía puesto que no se mide el impacto que determinadas cesiones y decisiones van a tener sobre los españoles, no hay sentido del bien público, no se persigue, simplemente porque ha desaparecido del panorama político español.

Voy a poner solamente un ejemplo de estos días pasados y voy terminando, presidente.

Presidencia. Debe finalizar, por favor.

Marta González Vázquez

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El Gobierno veta una y otra vez el gasto de cerca de 50 millones de euros en ayudas económicas a los pacientes de esclerosis lateral amiotrófica, ELA, ya que tiene afectación sobre el presupuesto, pero cede la gestión de los trenes de cercanías en Cataluña, la Seguridad Social en el País Vasco o suprime la Guardia Civil en Navarra, sin importarle cuál es la repercusión económica de esas decisiones en las arcas del Estado o las condiciones laborales de los trabajadores. Exigimos explicaciones, señor Marlaska. Las responsabilidades políticas son del propio Pedro Sánchez, porque aquel candidato de la cuadrilla del Peugeot, conducido por Ábalos, Cerdán y Koldo, que recorrió España, y el actual presidente del Gobierno no dejan de ser la misma persona.

Muchas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso, algunos de ellos puestos en pie).

Presidencia. Gracias. Para concluir el debate, tiene la palabra en nombre del Gobierno el señor ministro del Interior.

Fernando Grande-Marlaska Gómez

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Muchas gracias, señor presidente, señorías. Señora González Vázquez, voy a leer el título que ustedes pusieron a la interpelación: Interpelación sobre la responsabilidad del Gobierno ante las detenciones por presunto cobro de comisiones ilegales en la venta de mascarillas. Si me he permitido esta lectura en la réplica es porque su réplica no ha tenido nada que ver con esta cuestión; no me ha contestado a lo que yo le había transmitido y la necesidad… (Rumores.—El señor Pérez López y la señora Montesinos de Miguel pronuncian palabras que no se perciben). Tienen una manía especial en no dejar hablar. No sé esa educación de dónde les viene. Voy a ser muy breve, porque creo que en los temas importantes hay que ser breve y claro. Le digo que está claro que su réplica venía preparada, porque no hace referencia en modo alguno a la interpelación. Por eso he dado lectura al título de la misma. Y eso quiere decir que igual a ustedes no les interesa mucho que podamos formar esa comisión de investigación en el Congreso, que la ha propuesto el Partido Socialista para que hagamos referencia a todo lo acontecido en las contrataciones durante uno de los episodios más duros y más trágicos. Porque quizá no les interesa hablar de cómo actuaron ustedes en aquellos momentos; porque igual no les interesa ver ni mirar a la sociedad, a esos más de 7000 fallecidos en las residencias de Madrid que no fueron atendidos (rumores); quizás también porque no les interesa hablar de cómo expulsaron al jefe, al presidente del Partido Popular, señor Casado, porque tuvo un impulso de ética en política en su partido y quiso analizar una concreta contratación que afectaba a la presidenta de la Comunidad de Madrid. (Aplausos). Pero nosotros sí queremos hablar y no queremos utilizar de una forma hipócrita algún acontecimiento para hacer una política partidista, y vuelvo a decir que la primera operación que debe analizarse en esa comisión es esta, la que es objeto de la interpelación. Le he dicho que el Partido Socialista tiene tolerancia cero con la corrupción y que la tiene que pagar quien la tiene que pagar, y más cuando se cometió en momentos de una debilidad, vamos a decir, generalizada que afectaba a toda la sociedad española, a toda la sociedad internacional. Analicemos, no nos vayamos a otros extremos, y trabajemos y colaboremos con los órganos judiciales, como le he expuesto. Quizás a ustedes esto también les resulte extraño porque ustedes no colaboraron en otros acontecimientos calificados también de corrupción, no participaron de esa cooperación, sino todo lo contrario, obstruyeron y obstaculizaron pruebas. Por eso le decía que voy a ser breve: el Partido Socialista con la corrupción tiene tolerancia cero. Dejemos que los órganos judiciales trabajen, proveamos esa comisión de investigación en el Congreso en los términos que he aludido para que podamos sacar conclusiones del conjunto de contrataciones. Pero, repito, la Administración General del Estado, el Gobierno, actuó en toda la contratación con parámetros de legalidad, en una situación compleja, difícil, con una oferta casi inexistente en el mercado internacional, y todas las administraciones tuvimos que hacer esfuerzos y declaraciones de emergencia, pero siempre en cumplimiento de la legalidad, de la Ley de Contratos del Sector Público. Vuelvo a repetirlo: hubo fiscalización de la Intervención Delegada de Hacienda y revisión por parte del Tribunal de Cuentas. Que independientemente de que las administraciones actuáramos con urgencia, necesidad y —‌vuelvo a decirlo— principio de legalidad pudieran existir personas que se aprovecharon con comisiones ilegales es algo que nos abochorna a todos. Pero, vuelvo a decirlo, no pongamos la duda en la Administración General del Estado, que actuó con parámetros de legalidad, de urgencia y haciendo un esfuerzo importante en momentos difíciles para evitar que el virus se propagara y para proteger a nuestra sociedad.

Repito que espero que en próximas comparecencias se ocupe del tema objeto de la interpelación y no, evidentemente, de extender bulos (protestas), que únicamente pueden tener un efecto partidista siempre a corto plazo. A mí me preocupa lo que aconteció durante la pandemia y por eso pido todas las investigaciones necesarias y precisas para poner luz en lo que no la tenga. Creo que a ustedes ni en este caso ni en ningún otro les interesa, solo les interesa la utilización política partidista. Ustedes son políticos de corto recorrido.

Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señor ministro. —  DEL GRUPO PARLAMENTARIO VOX, AL MINISTRO DE CULTURA SOBRE LAS POLÍTICAS QUE VA A DESARROLLAR SU MINISTERIO PARA DEFENDER EL LEGADO CULTURAL Y CIVILIZADOR DE ESPAÑA. (Número de expediente 172/000019).

Presidencia. Interpelación urgente del Grupo Parlamentario VOX al ministro de Cultura sobre las políticas que va a desarrollar su ministerio para defender el legado cultural y civilizador de España. Para su defensa, tiene la palabra el señor Robles López. (Aplausos).