Alberto Catalán Higueras
Muchas gracias, señora presidenta. Señorías, muy buenas tardes. Miren, las víctimas de ETA siguen padeciendo la incomprensión de los que consideran que no es necesario acabar con la humillación que suponen los enaltecimientos del terrorismo y de los propios asesinos de ETA. Hemos hablado hace poco de terrorismo. No hace falta irse fuera de España, aunque me parece muy bien que se condene el terrorismo de fuera de España, pero también lo que ha acontecido en este país. La legitimación pública de ETA sigue muy presente en las calles de Navarra y de Euskadi. No es una afirmación por parte de Unión del Pueblo Navarro, no; lo dice el propio colectivo de víctimas del terrorismo. Y esta afirmación nos debería llevar a reflexionar si realmente nosotros y el sistema democrático español hacemos todo lo posible para acabar con esta situación. Que haya personas, especialmente jóvenes, que sigan considerando a los terroristas como héroes, debería encender todas las alarmas a la hora de combatir el odio, la humillación, la sinrazón y el radicalismo en nuestro país. Después de cientos y cientos de hombres, mujeres y niños ―¡niños!― asesinados por una banda terrorista, no podemos consentir la impunidad. (Aplausos). Algunos, ante los asesinatos de ETA, cuando también se limitaban los derechos y las libertades en nuestro país ―de manera especial en la Comunidad Autónoma Vasca y en la Comunidad Foral de Navarra―, callaron, miraron para otro lado; incluso, mantuvieron esa maldita equidistancia. Hoy no, señorías; hoy hay que tener claro que se está con las víctimas o se está con los verdugos, con la democracia o con la tiranía. El colmo de la indignidad, señorías, es comprobar cómo algunos, y lo pudimos comprobar hace unos días especialmente con el candidato a las elecciones a la Comunidad Autónoma Vasca del próximo mes de abril, el candidato de Bildu, que afirmaba que ETA había sido un ciclo político. ¿Ciclo político ETA, señorías? ETA fue una banda terrorista que asesinó a hombres, mujeres y niños, que sembró de sangre y de muerte las calles y las plazas de nuestro país. ETA no fue ningún ciclo político, como tampoco son presos políticos los asesinos de ETA que están en la cárcel; porque están en la cárcel por eso precisamente, por ser unos terroristas, por ser unos asesinos, ¡por matar a hombres, mujeres y niños! (Aplausos). Hace unos días, en este mismo hemiciclo, la portavoz de Bildu hacía una referencia a las víctimas. Igualaba a todas las víctimas, dentro de esa estrategia de la izquierda radical vasca. Pero es que, además, se atrevía a reprobar el comportamiento de los demás. Señorías, el cordero no se puede convertir en otra cosa que no sea el lobo. Qué pronto se olvida la épica defensa que se hacía de los que luchaban en la guerra que decían que había en Euskadi, y que había motivos para que hubiese más gudaris que en 1936. Qué pronto se olvidan las páginas y las portadas del diario Egin a la hora de señalar los objetivos de ETA. Qué pronto se olvida aquella portada miserable de Ortega Lara, sí, de Ortega Lara, en una foto, deshecho física y mentalmente, en la que se decía: Ortega Lara, vuelve a la cárcel. Qué pronto se olvidan aquellos ayuntamientos y aquellas instituciones en las que están presentes y que no hacen nada por las víctimas del terrorismo y sí por los terroristas de ETA. Señores de Bildu, clases de ética y de comportamiento por parte suya, ninguna; a nosotros, ninguna. (Aplausos). Nuestro compromiso va a ser con las víctimas de terrorismo y va a ser también impedir la revictimización de estas. (Aplausos). Seguiremos defendiendo alto y claro que nos parece inadmisible que haya formaciones políticas en este país y en este hemiciclo que sigan sin condenar los atentados de ETA, que sigan teniendo entre sus líderes a terroristas condenados, que sigan llevando en sus listas personas condenadas por terrorismo, como llevaron en las elecciones forales y en las municipales a cuarenta y cuatro, y que sigan llevando en las próximas elecciones vascas de abril otros tres terroristas condenados. Señorías, nosotros seguiremos denunciando que es inadmisible el blanqueamiento de los herederos políticos de ETA para conseguir sus votos y mantenerse en el poder. Seguiremos recordando las palabras de la madre de Joseba Pagazaurtundúa, asesinado por ETA: Ya no me extraña que cerrarás más veces los ojos. Dirás y harás muchas más cosas que nos helarán la sangre. A tus palabras las llamarán valientes. Qué solos nos hemos quedado los que no hemos cerrado los ojos. Qué solos se han quedado nuestros muertos. Dicen que ETA es pasado, que ya no mata. Es evidente que no mata, pero sus herederos políticos están ahí. Dicen que es pasado después de haber sido disuelta hace una década. ¿Qué es entonces la Guerra Civil después de ochenta años?, ¿qué es la dictadura después de más de cuarenta años? ¿Por qué esa doble vara de medir? ¿Por qué se sanciona el enaltecimiento del franquismo y no el enaltecimiento del terrorismo? Señorías, no puede haber esa doble vara de medir. En este sentido, nosotros seguiremos defendiendo lo que hemos dicho siempre. El otro día, en un instituto de Pamplona se oían unos cánticos. Se entonaba una canción con connotaciones terroristas. Se recordaba en esas connotaciones terroristas lo que había ocurrido en la Comunidad Foral de Navarra. ¿Recuerdan sus señorías que, en octubre del año 2022, en un colegio mayor de Madrid se entonaron cánticos soeces y machistas que todos condenamos? Todos salieron a la palestra, hasta el propio presidente, la vicepresidenta del Gobierno, hasta el fiscal actuó. ¿Por qué esa doble vara de medir? ¿Por qué se puede enaltecer el terrorismo y no se puede enaltecer el machismo? Ambos serán condenables y algo podrán ser sancionados. Evidentemente, esa doble vara de medir nosotros la rechazamos.
Seguimos defendiendo alto y claro que nosotros no utilizamos a las víctimas del terrorismo. Somos víctimas del terrorismo y, por lo tanto, tenemos esa legitimidad para hablar de ello. Además, nosotros hemos pedido la dimisión del propio ministro Marlaska. ¿Por qué? Porque se comprometió —él— y tomó la iniciativa a la hora de modificar la ley para acabar con estos actos de enaltecimiento del terrorismo y no lo hizo. Nos hizo promesas a lo largo de los años, de los años y de los años. Finalmente no le interesó. ¿Por qué no le interesó? Sinceramente, porque creemos que tenía que blanquear a sus nuevos socios para conseguir sus votos y mantenerse en el poder.
En un país democrático, señorías, no se puede consentir el enaltecimiento del terrorismo. No se puede consentir que las víctimas tengan que padecer no solo la pérdida de un ser querido, sino también cómo se ensalza la trayectoria y la figura de sus asesinos. No se puede consentir. Con nosotros no cuenten. (Aplausos).