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Sin adjetivos

Pleno del 21 de febrero de 2024

Moción consecuencia de interpelación urgente sobre cómo piensa el Gobierno hacer compatible la continuidad de su legislatura con la prevalencia de la Constitución Española y del Derecho europeo.

Moción consecuencia de interpelación urgente.. Autor: Grupo Parlamentario Popular en el Congreso. Transcripción literal del Diario de Sesiones n.º 24.

Votación

  • 22 de febrero de 2024: no salió adelante, 169 sí, 175 no, 0 abstenciones.

Aurora Nacarino-Brabo Jiménez

PPDiputada.Página 55Vídeo

Gracias, presidenta. Señorías, ahora que estamos en confianza, voy a confesarles algo: es mi primera vez en esta tribuna. Ya saben que la política está algo desprestigiada y un poco de culpa tenemos todos los que nos dedicamos a ella, pero para mí no puede existir un honor mayor que el de subir aquí a hablarles a ustedes y a todos los españoles. Soy una militante o una friki o una creyente, como quieran llamarlo, de esto, de las instituciones. Casi todo lo que señala el rumbo de un país —‌su éxito, su declive, su progreso o su fracaso— se explica por sus instituciones. Hoy me ha tocado subir aquí a hablar de algo que tiene mucho que ver con las instituciones. Me refiero a la amnistía. Creo, honestamente, que la amnistía es perniciosa. Creo que es absolutamente nociva para las instituciones. Lo es porque quiebra el principio constitucional de igualdad entre españoles; lo es porque siembra dudas sobre la legitimidad de los tribunales de Justicia; lo es porque supedita un poder del Estado, el Judicial, a la arbitrariedad del poder Ejecutivo, y lo es porque las razones que lo justifican son espurias: tan solo un puñado de votos para permanecer un rato más en el poder. (Aplausos). Pero ya les digo que es mi primera vez. Antes que yo, han hablado contra la amnistía, aquí mismo, personas más cualificadas y con mejores argumentos de los que pueda ofrecer yo. También fuera de aquí, profesores, juristas, periodistas y otros expertos se han esforzado por explicar las razones por las que la amnistía socava nuestras instituciones democráticas. Ninguno de ellos ha conseguido disuadir al señor Sánchez de su intención de amnistiar a quienes le llevaron al Gobierno, y lo entiendo. Ya sabemos que en manos de sus acreedores está el botón para su desahucio de Moncloa. Así que asumo que yo tampoco podré convencer al señor Sánchez de que dé marcha atrás en la amnistía, pero no me resigno. Ya irán viendo que soy bastante testaruda. Si no le convencen nuestros argumentos, señor Sánchez, quizá pueda persuadirlo la contundente elocuencia de la debacle electoral que acaba de sufrir en Galicia. Nueve escaños ha cosechado, no ya su partido, sino la totalidad de la coalición de Gobierno que forman PSOE y Sumar, 31 escaños menos que el Partido Popular. (Aplausos). Así que, si no lo hace por España —‌ya sabemos que no lo va a hacer por España—, si no lo hace por su partido —y‌ a sabemos que tampoco lo va a hacer por su partido—, hágalo por usted. Por usted sabemos que sí puede hacerlo. En pocos años ha perdido siete gobiernos autonómicos y pronto no le quedará nada. No hay ninguno honor, no hay gloria en lo que está haciendo. Es usted el indultador al que no indultará la historia. He vivido algunos días aciagos en el poco tiempo que llevo en este hemiciclo, pero nunca vi caras más largas que las de los diputados del Grupo Socialista la tarde que se aprobó la toma en consideración de su propia amnistía. Nunca tantos pagaron tanto por beneficiar a tan pocos; por beneficiar a un presidente ebrio de poder y al puñado de forajidos que propició la mayor crisis constitucional de nuestra democracia. Lo hicieron, por cierto, en alianza con el autócrata Putin como parte de la estrategia rusa para desestabilizar a la Unión Europea. Probablemente no haya un momento más vergonzante para recordarlo que la semana en que nos preguntamos dónde está el cadáver de Alekséi Navalni. El señor Sánchez dijo que iba a levantar un muro entre españoles; un muro de democracia, valga el oxímoron. ¿Qué significa levantar un muro de democracia? Significa señalar como no demócratas a quienes quedan al otro lado del muro; o sea, a la mitad de los españoles. Esa es la estrategia actual del Partido Socialista: volver no ya a las dos Españas, sino a las cuatro, cinco o seis. Hasta ocho naciones dijo el ministro Iceta que había contado en la España plurinacional que abandera el bloque de coalición; una plurinacionalidad en la que la identidad sustituye a la ciudadanía como el vínculo entre compatriotas y en la que la igualdad y la solidaridad de la España autonómica dan paso a la discordia y la asimetría.

Señorías del PSOE, se lo voy a decir a las claras: el señor Sánchez no es el líder del partido socialdemócrata que necesita España, sino el de una coalición destituyente y disgregadora, fundada sobre el único propósito compartido de hacer imposible la alternancia política. Pero les voy a hacer un spoiler: sale mal. Al final, el señor Sánchez caerá con estrépito y con escarnio. No será demasiado tarde para España porque, por suerte, las instituciones son más robustas de lo que a sus enemigos les gustaría. No será demasiado tarde para España, pero quizá sí sea demasiado tarde para el Partido Socialista. Señorías del PSOE, están a tiempo de decidir si quieren acompañar al presidente Sánchez como cómplices en su viaje ignominioso o si alzan la voz con valentía, con dignidad, con la razón de los justos, para detener esta infamia.

Al presidente del Gobierno ya no le tengo fe, pero me gustaría decirle una última cosa: señor Sánchez, derribe ese muro. Si no lo hace usted, lo harán los españoles con sus votos. Ya han empezado a hacerlo.

Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señora Nacarino-Brabo. Para la defensa de la enmienda formulada por el Grupo Parlamentario VOX, tiene la palabra el señor Hoces Íñiguez, por un tiempo de cinco minutos. (Aplausos).

Ignacio Hoces Íñiguez

VoxDiputado.Página 56Vídeo

Muchas gracias, señora presidenta. Hoy el Partido Popular nos trae a debate una moción sobre cómo el Gobierno va a compaginar su quehacer político durante la legislatura con la prevalencia de la Constitución española y el Derecho europeo. Entendemos que ustedes no pecan de ingenuos y de inocentes, no son tiempos para ello, pero en VOX se lo hemos dicho una y mil veces: este Gobierno no tiene reparo alguno en traspasar todos los límites y en infringir el marco constitucional todas las veces que haga falta, bien sea por estrategia o por necesidad. Aciertan el Partido Popular y la diputada interviniente en describir que Pedro Sánchez es presidente fruto de unos compromisos y obligaciones que exceden el marco constitucional. Pues muy bien, señorías, si Pedro Sánchez es presidente fruto de unos acuerdos que exceden el marco constitucional, si Pedro Sánchez es presidente como consecuencia de unos acuerdos ilegales y además está pisoteando las reglas de nuestro Estado de derecho, hay justificación perfecta y razones más que sobradas para calificar a este Gobierno como ilegal. (Aplausos). Su texto es certero en líneas generales, pero poco ambicioso y timorato. Hablan del Derecho europeo y de la Constitución española, que está muy bien, pero hablan ustedes muy poco de España. España es el presupuesto de cualquier orden constitucional, de esta Constitución o de cualquier otra. Por eso, el artículo 2 del actual texto constitucional indica que la Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la nación española, patria común e indivisible de todos los españoles. España y su unidad es el fundamento y presupuesto de cualquier actividad política. En consecuencia, la defensa de España es la primera ley y el primer mandato de todo servidor público. Ni qué decir que España y su unidad es anterior y superior a la Constitución. De igual modo que existe una gramática porque preexiste una lengua, existe una Constitución porque previamente existe una única comunidad nacional que desde hace siglos se llama España. (Aplausos). Por esa razón, el Estado de derecho debe proveer a España de los instrumentos jurídico-políticos para su defensa. Ustedes en su moción esbozan algunos de ellos, pero hay algo fundamental y que debe ser el motor de toda acción política, que es el combate al separatismo; un combate inmisericorde desde la política, desde la justicia, desde la ley, desde la cultura y siempre desde la verdad. Hablan en su moción de recuperar el delito de sedición. Muy bien, nosotros estamos de acuerdo, pero hay que agravar las penas. Y luego otra cuestión: si ustedes quieren recuperar el delito de sedición, ¿por qué votaron en contra de la enmienda a la totalidad que nosotros presentamos a la proposición de ley orgánica de amnistía? Y, más aún, ¿por qué votaron también ayer en contra de la proposición de ley orgánica de defensa de España, en la que sí que recogíamos este tipo delictivo? Ustedes dicen hoy estar en contra de la amnistía, está muy bien. ¿Y de los indultos a los golpistas? Nosotros lo tenemos clarísimo: no caben indultos para condenados por delitos de traición, rebelión, sedición, terrorismo o cualquier otro atentado contra la unidad de España. (Aplausos). Pero, señorías, hay en la parte dispositiva una cuestión que nos llama poderosamente la atención, que es cuando ustedes invocan al Poder Judicial. Por supuesto que deben cesar las presiones contra jueces, fiscales y magistrados, pero a su vez, y por cuestiones de justicia, de ética y de estética, hay que modificar el procedimiento de elección de los vocales del Consejo General del Poder Judicial para que estos sean elegidos por y entre jueces y magistrados.

Ustedes prometen y prometen siempre hasta votar, y una vez votado se olvidan de todo lo prometido, y ahora le regalan a este Gobierno una serie de fotos negociando el Consejo General del Poder Judicial fuera de nuestras fronteras, cuando es precisamente el órgano del Consejo General del Poder Judicial, ese órgano constitucional, el que están pidiendo los socios separatistas del Partido Socialista que deben colonizar, porque tiene por funciones, entre otras, el régimen disciplinario judicial, también la inspección de los tribunales y de los juzgados, y porque puede nombrar a una serie de magistrados, entre otros los magistrados del Tribunal Supremo.

En conclusión, señorías, hay que fortalecer España y mejorar los instrumentos jurídicos para combatir al separatismo, asfixiarlo, arrinconarlo y así hacer de España una nación más próspera.

Muchas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).

Presidencia. Muchas gracias, señor Hoces. Por el Grupo Parlamentario Vasco (EAJ-PNV), tiene la palabra el señor Legarda Uriarte, por un tiempo de cinco minutos.

Mikel (GV (EAJ-PNV)) Legarda Uriarte

PNVDiputado.Página 57Vídeo

Muchas gracias, presidenta. Si me lo permite, intervendré desde el escaño porque lo haré de manera breve. Nos presenta el Partido Popular una moción para volver a tipificar el delito de sedición, para recuperar la redacción del delito de malversación previo a la reforma de diciembre pasado, para que se desista de la pretensión de amnistiar a los responsables de primer nivel y otros niveles de responsabilidad del procés, y alguna que otra consideración más sobre actuaciones en relación con jueces, magistrados y el ministerio fiscal. Y todo ello en relación con lo que conocemos como procés, con una posición que ustedes conocen y que es diametralmente opuesta a la de nuestro partido político y grupo parlamentario, tal y como nos hemos venido pronunciando en múltiples debates en esta Cámara y votando en los distintos proyectos y proposiciones de ley. En conclusión, señorías del Partido Popular, y como es esperable, no votaremos a favor de su iniciativa. Nada más y muchas gracias.

Presidencia. Muchas gracias, señor Legarda. Por el Grupo Parlamentario Euskal Herria Bildu, tiene la palabra el señor Iñarritu García, por un tiempo de cinco minutos.

Jon Iñarritu García

EH BilduDiputado.Página 57Vídeo

Eguerdi on. Buenas tardes ya, señorías. Señorías del Partido Popular, me gustaría saber cuál es el objetivo o qué buscan mediante esta moción, porque si bien es cierto que puedo entender que en la interpelación precedente buscaban confrontar con el Gobierno, teniendo en cuenta, por un lado, que los argumentos que han traído en su moción son falaces —‌si me lo permiten, no son ciertos— y, por otro lado, que gran parte de los argumentos que emplean son precisamente hechos que han utilizado ustedes en el pasado o que los utilizan en el presente, siento curiosidad. Han llegado a apelar incluso al resultado de las elecciones en Galicia como si fueran un plebiscito en relación con la ley de amnistía. Miren, en primavera va a haber también elecciones en la Comunidad autónoma vasca y seguramente la ley de amnistía estará de vuelta en el Congreso. ¿Aceptarán también el resultado de las elecciones vascas como un plebiscito? Porque, curiosamente, la señora Álvarez de Toledo se ha olvidado de mencionar esta mañana las elecciones en Euskadi. ¿Por qué? Haciendo un repaso rápido, dicen en su moción que la crisis de Cataluña de 2017 fue superada gracias al Estado de derecho. ¿En serio? Si son precisamente ustedes los que defienden que en 2019 hubo terrorismo en Cataluña ¿En qué quedamos? ¿Se resolvió o no se resolvió? ¿Saben cuál es la verdad? Que se agravó precisamente por las medidas que aplicaron ustedes de represión policial, de chapuza política y de actuaciones ilegales, que esas sí que eran inconstitucionales y fuera de la legalidad, y ahí tenemos la Operación Cataluña, que vendrá en breve para ser aclarada en esta Cámara. Pero es que, además, al mismo tiempo hicieron el ridículo internacional y lo siguen haciendo. Se vuelven a erigir como si fueran ustedes miembros del Tribunal Constitucional y dictaminan que esa ley es inconstitucional e ilegal porque ustedes lo deciden así. No dan argumentos, pero así lo estiman. Por otro lado, como decía, acusan al resto de hacer lo que precisamente han hecho ustedes. Nombraba la ilegalidad de la Operación Cataluña, pero es que además, cuando ustedes hablan de que el Gobierno o esta mayoría intenta controlar el Poder Judicial, teniendo en cuenta lo que está ocurriendo tras cinco años de Consejo General del Poder Judicial caducado y en su mano, resulta curioso. Luego se erigen en defensores de jueces y magistrados. Yo he escuchado también a señorías del Partido Popular de este Congreso y del Senado hablando de lawfare, al señor González Pons hablando de que el Tribunal Constitucional es un cáncer para el Estado de derecho. Más allá de críticas legítimas, parece que estén un poco en ese nivel de crítica. Y luego, cuando ustedes critican las medidas de gracia, que es legítimo, ya digo, pero cuando han sido ustedes los que más han utilizado esa capacidad constitucional, resulta curioso. Es más, en esta campaña en Galicia se ha conocido que el Partido Popular también estaba dispuesto a aplicar esas medidas de gracia en el caso catalán. ¿Saben lo que ocurre? Que denota una falta de coherencia, quedan como incoherentes cuando critican al resto por aplicar medidas que ustedes ya han utilizado en el pasado o que están dispuestos a utilizar. Un día defienden el diálogo con todas las formaciones políticas y otro a algunas de esas formaciones las tildan de terroristas; un día quieren tomar café con ellas y otro las quieren ilegalizar, y cuatro años después, curiosamente, se dan ustedes cuenta de que lo que ocurrió con Tsunami Democràtic, aquel movimiento que pedía sit and talk, eran hechos de terrorismo, y esto lo dicen al mismo tiempo que jalean en Ferraz acciones contra la sede de un partido político diciendo que es una movilización ciudadana, aunque haya incidentes, disturbios graves y policías heridos. Curiosa vara de medir la suya.

¿Saben qué hay en el trasfondo de todo? Una búsqueda para el poder, aquel poder con el que el señor Aznar decía que sabrían ser generosos. ¿Y sabe lo que ocurre? Que cuando se trata de intentar buscar el poder, ustedes están dispuestos a todo; incluso cuando hablan de Euskal Herria Bildu, nuestra formación, ustedes también han sido en el pasado tendentes a llegar a acuerdos. ¿Recuerdan en 2015, cuando el Partido Popular ofreció a Euskal Herria Bildu llegar a un acuerdo en Gasteiz para que siguiera en la alcaldía el señor Maroto, a cambio de otras alcaldías en Álava? Esto no lo hizo el Partido Socialista u otra formación, lo hicieron ustedes. Afortunadamente, les dijimos que no, siguiendo la lógica.

En definitiva, ustedes defienden una postura incoherente porque lo único que buscan es poder, y no entienden por qué teniendo ese control territorial, que lo tienen, esa mayoría en diputados siendo la primera fuerza, no gobiernan ustedes. Pues yo creo que esto les debería servir como reflexión. Algo habrán hecho mal en el pasado o están haciendo mal ahora, teniendo esa capacidad y esa fuerza, para que no estén gobernando. Creo que es bueno que reflexionen.

Muchas gracias, señora presidenta. (Aplausos).

Presidencia. Gracias, señor Iñarritu. Por el Grupo Parlamentario Junts per Catalunya, tiene la palabra el señor Pujol Bonell, por un tiempo de cinco minutos.

Eduard Pujol Bonell

JuntsDiputado.Página 58Vídeo

Presidenta Armengol, senyories. A tots, bona tarda. Diputada NacarinoBrabo, l’he escoltat amb interès. Vostè té un do —‌no sé si algú ho sap—: menteix amb una gran elegància, amb un to pausadíssim, però menteix, i una enorme finesa, però menteix. Escoltant-la, la veritat és que se m’han posat els pèls de punta. Per al Partit Popular, Catalunya és una obsessió descontrolada de divan XXL. Parlen d’una Catalunya irreal que no existeix. No existeix.

Jo vinc de Catalunya, del Penedès. Dilluns vaig ser a Barcelona, ahir vaig agafar el tren a Lleida, dijous sopava al delta de l’Ebre. I, escolti, li asseguro, els asseguro que vostès no saben res de Catalunya. Vostès a Catalunya serien extraterrestres. Amb tot el respecte, eh? A Catalunya hi ha catalans i catalanes, i hi ha gent que viu bé, d’altres que les passen molt magres. Catalunya és polièdrica, ja ho sabem, però la Catalunya que vostès dibuixen, violenta i no democràtica, ho sento, no hi és. Violenta i no democràtica no hi és. Al contrari, Catalunya és cívica. Som profundament, convençudament cívics. Som hereus de Pau Casals, no ho oblidin mai. El que passa és que Catalunya diu prou, i això a tants i a tantíssims no els agrada. A Catalunya tenim una llengua, tenim una cultura que vostès no respecten, ja s’ho faran.

Ara el PP parla d’Europa, ara els ve la flaca d’Europa i obliden que, si algú ha estat europeista a l’Estat espanyol des de primera hora, és Catalunya. Espriu parlava del nord enllà, on la gent és lliure, desvetllada i feliç. En canvi, «que inventen ellos», deia Unamuno. I vostès van i ara contradiuen Unamuno inventant. Ara inventen; ara els ha vingut una mena d’obsessió per inventar, empastifant els demòcrates de Catalunya, reescrivint la paraula terrorisme, que els hauria de caure la cara de vergonya. La reescriuen, inventant amenaces, inventant mentides, inventant literatura judicial dissenyada directament, sortida directament des de les clavegueres.

El PP sí que practica —i‌ ara se sentirà «oh!»—, vostès sí que practiquen el terrorisme parlamentari convertint cada intervenció en un fake sostingut, inaguantable, inacabable. El PP dibuixa un món irreal.

Sabem que és irreal. Vostès esborren de la realitat els milions de persones, els milions de catalans i catalanes que aspirem, com jo, a la plenitud, a la prosperitat, de Catalunya. Ens esborren, però estem aquí. Vostès parlen de la Constitució espanyola a l’estil del Partit Popular que, des de la majoria absoluta de José María Aznar l’any 2000, l’han destrossada. Vostès han destrossat la seva pròpia Constitució —‌i ara els explicaré el perquè— fent-la inservible.

I obro parèntesi: què els va passar l’any 1995, per cert? Què els va passar quan el seu PP va eliminar els governadors civils en acceptar el xantatge nacionalista? Què els va passar? Ui, no se n’obliden. No se’n recorden. La Presidència del Gobierno, senyora Nacarino, sempre té un preu? O això era només l’any 1995? O això és per a uns altres? En tot cas, va ser aleshores quan l’Espanya política, i parlo del 2000, es va equivocar canviant el terreny de joc.

Des del 1978, quan s’havia d’interpretar la Constitució prevalia el respecte a l’esperit de la norma. Manava una certa idea de respecte, es buscava la cohabitació entre les nacions de l’Estat. Però el 2000 vostès van veure que això de respectar l’esperit de la Constitució era xavalla democràtica, una fotesa prescindible. El PP va assumir que n’hi havia prou amb la literalitat i es van carregar això de respectar l’esperit de la norma. Van entendre que, en conflicte, la dreta espanyola viuria millor i governaria més anys, i aquí estan, emprenyats i a l’oposició. Avui el Partit Popular repeteix fins a l’esgotament que res d’amnistia. Molt bé. Que res de buscar una primera solució al conflicte històric i polític a Espanya, a Catalunya, que —d‌iguem-ho clar— és un conflicte que arrosseguem de fa segles. Molt bé. Doncs, senyoria, s’equivoquen i s’equivoquen de ple.

No estem en una situació de normalitat, posin-s’ho al cap. En el franquisme, sí, en el franquisme, als cirerers s’hi recollien cireres com ara. Hi havia lleis, hi havia institucions, governs, ministres, tot. Sí, sí, com ara, normalitat. I jutges i presons, com ara. Normalitat, li deien, oi? Doncs avui Catalunya no vol aquesta normalitat. A Junts fem política perquè no acceptem la seva oferta de llibertat condicional i vigilada per a Catalunya. I és cert: el Partit Popular està més còmode amb els herois del 23F —‌d’aquí dos dies el podran anar a celebrar—, amb espies, amb brutícia, amb operacions Catalunya. A Junts som més de fer política. Per això defensem la llei d’amnistia. La llei d’amnistia, la bona, eh?, la bona, la completa.

I acabo. Vostè mateixa s’hi ha referit, senyora Nacarino. Feijóo va dir que el dia més trist —‌aquí davant, aquí davant—, va dir en Feijóo que el dia més trist de la democràcia va ser la tarda que el projecte de llei d’amnistia va entrar al Congrés. Vostè s’hi ha referit i ho ha repetit. Honestament, per a vostès la pitjor data viscuda en aquest hemicicle és el 18 de novembre del 1976. Saben què va passar el 18 de novembre del 1976? Doncs a les Corts franquistes es van fer l’harakiri votant «sí» a la llei per la reforma política. Avui el PP voldria tenir la vareta màgica que li permetés tornar enrere per votar «no», per frenar el temps. El Partit Popular pensa que, si el franquisme hagués perviscut, avui la gent del PP manaria i també s’asseuria en aquest hemicicle, tots vostès tindrien el seu escó. Però, en canvi, en aquest Congrés no hi haurien de suportar ni Pedro Sánchez ni aquesta tropa d’independentistes catalans que, desinhibits i des del sentit comú, defensem el dret de Catalunya a decidir el seu futur de llibertat i de prosperitat. Però, senyora Nacarino-Brabo, la vareta màgica no existeix. Catalunya, sí, som aquí. Facin política i deixin de mentir. Moltíssimes gràcies.

Presidenta Armengol, señorías, buenas tardes a todos. Diputada Nacarino-Brabo, la he escuchado con interés. Usted tiene un don, no sé si alguno lo sabe: miente con gran elegancia en un tono pausadísimo, pero miente, y una enorme fineza, pero miente. Se me han puesto los pelos de punta oyéndola. Para el Partido Popular, Cataluña es una obsesión descontrolada, deriva en XXL, hablan de una Cataluña irreal que no existe. Yo vengo de Cataluña, del Penedès. El lunes estuve en Barcelona, allí cogí un tren a Lleida, el jueves cenaba en el Delta del Ebro, y le aseguro —‌escúcheme— que ustedes no saben nada de Cataluña. Ustedes en Cataluña serían extraterrestres, con todo el respeto. En Cataluña hay catalanas y catalanes, hay gente que vive bien, otros que las pasan moradas. Cataluña es poliédrica, ya lo sabemos, pero la Cataluña que dibujan ustedes, violenta y no democrática, lo siento, no existe; al contrario, Cataluña es cívica, somos profunda y convencidamente cívicos, somos herederos de Pau Casals, no se les olvide. Y lo que pasa es que Cataluña ha dicho «basta» y eso a muchísimos no les gusta. En Cataluña tenemos una lengua, una cultura que ustedes no respetan. Ya se las arreglarán. Ahora el PP habla de Europa y olvida que si alguien ha sido europeísta en el Estado español desde el principio es Cataluña. Espriu hablaba de que allá, en el norte, la gente es libre, despierta y feliz; en cambio, que inventen ellos, decía Unamuno, y ustedes van y ahora contradicen a Unamuno, inventando. Ahora inventan, ahora tenemos una obsesión por inventar, embadurnando a los demócratas de Cataluña, reescribiendo la palabra terrorismo. Se les debería caer la cara de vergüenza, la reescriben e inventan con amenazas, inventan mentiras, inventan literatura judicial salida directamente desde las cloacas.

El PP sí que practica —‌y ahora dirá que no—, ustedes sí que practican el terrorismo parlamentario, convirtiendo cada intervención en un fake sostenido, inaguantable e inacabable. El PP dibuja un mundo irreal, sabiendo que es irreal. Ustedes borran de la realidad a los millones de personas, a los millones de catalanes y catalanas que aspiran, como yo, a la plenitud, a la prosperidad de Cataluña. Nos borran, pero estamos aquí. Ustedes hablan de la Constitución española al estilo del Partido Popular, que desde la mayoría absoluta de José María Aznar, en el año 2000, han destrozado. Ustedes han destrozado su propia Constitución ―ahora les explicaré por qué―, haciéndola inservible. Y abro paréntesis. ¿Qué pasó en el año 1995, qué les pasó cuando su PP eliminó a los gobernadores civiles, aceptando el chantaje nacionalista? ¿Qué les pasó? Uy, no se acuerdan. La Presidencia del Gobierno, señora Nacarino, siempre tiene un precio. ¿O eso solo era en el año 1995 o es para nosotros?

En cualquier caso, fue entonces cuando la España política se equivocó cambiando el terreno de juego. Desde 1978, cuando se tenía que interpretar la Constitución, prevalecía el respeto al espíritu de la norma, y mandaba aún una cierta idea de respeto, se buscaba la cohabitación entre las naciones del Estado, pero ustedes vieron que eso de respetar el espíritu de la Constitución era calderilla democrática, una bagatela prescindible. El PP asumió que bastaba con la literalidad y se cargó aquello de respetar el espíritu de la norma. Entendieron que, con conflicto, la derecha española viviría mejor y gobernaría más años, y aquí están, enfadados y en la oposición. Hoy el Partido Popular repite hasta el agotamiento que nada de amnistía ―muy bien―, que nada de buscar una primera solución al conflicto histórico y político España―Cataluña, que les recuerdo es un conflicto que llevamos arrastrando desde hace siglos. Pues muy bien, señorías, se equivocan, se equivocan de plano, porque no estamos en una situación de normalidad, métanselo en la cabeza. En el franquismo, sí, en el franquismo los cerezos daban cerezas, como hoy, y había leyes, instituciones, gobiernos y ministros igual que ahora, normalidad, y jueces y cárceles. Normalidad, así lo llamaban. Pues bien, hoy Cataluña no quiere esta normalidad. En Junts hacemos política porque no aceptamos su oferta de libertad condicional y vigilada para Cataluña, y es cierto. El Partido Popular está más cómodo con los héroes del 23F —‌ya podrían celebrarlo—, con espías, suciedad y operaciones Cataluña, pero en Junts somos más bien de hacer política. Por eso defendemos la ley de amnistía, la buena, la completa.

Acabo. Usted se ha referido a ello, señora Nacarino. Feijóo dijo que el día más triste de la democracia fue la tarde en la que el proyecto de ley de amnistía entró en el Congreso. Usted se ha referido a ello y lo ha repetido. Honestamente, para ustedes, la peor fecha que se ha vivido en este hemiciclo fue el 18 de noviembre de 1976. ¿Saben que pasó el 18 de noviembre de 1976? Pues que las Cortes franquistas se hicieron el harakiri votando sí a la Ley para la Reforma Política. Hoy, el PP querría tener una varita mágica para poder dar marcha atrás para votar que no, para frenar el tiempo. El Partido Popular cree que si el franquismo hubiera pervivido, hoy la gente del PP mandaría y también se sentarían en este hemiciclo. Todos ustedes tendrían su escaño; en cambio, en este Congreso no tendrían ustedes que soportar ni a Pedro Sánchez ni a esta tropa de independentistas catalanes, de desinhibidos, que desde el sentido común defendemos el derecho de Cataluña a defender su futuro de libertad y de prosperidad. Pero, señora Nacarino-Brabo, la varita mágica no existe. Cataluña sí, aquí estamos. Hagan política y dejen de mentir.

Muchísimas gracias.

Presidencia. Gràcies, senyor Pujol. Por el Grupo Parlamentario Republicano, tiene la palabra la señora Vallugera Balañà per un temps de cinc minuts.

Pilar Vallugera Balañà

ERCDiputada.Página 60Vídeo

Lo siento. Perdóneme que le dé la espalda, pero no hay otra manera de hacerlo. (Dirigiéndose a la señora Nacarino-Brabo Jiménez, del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso).

No pensava intervenir en aquesta moció perquè hem discutit ja 25, 30, 32, 43, no ho sé, moltes vegades, el tema de l’amnistia. Aquí tothom ha donat els seus arguments. Jo crec que és una moció absolutament oportunista que, efectivament, ve d’una situació anterior a les eleccions gallegues, però deixin-me dos minuts simplement per agrair el to. Avui ens n’hem anat només amb un «forajidos». Està bé. Un dia sortim «terroristas, delincuentes, asesinos», i només ens ha tocat «forajidos». Té un cert nivell cultural, s’agraeix. El to també ha estat bé.

I, com vostès saben, les rèpliques de Vox mai tenen pèrdua. Escolti’m, sento unes coses que la meva intel·ligència està insultada, i el seu temps també. Però ha sigut una cosa interessant, perquè lliga amb allò d’ahir. Els recordo que ha dit que «habrá combate inmisericorde contra los separatistas», que suposo que devem ser els independentistes. Jo ho soc. Bé, doncs sàpiguen que al seu «combate inmisericorde» aquí estarem nosaltres: amb caritat, amb misericòrdia i, si convé, amb fe, per aguantar tot el que ens tirin. Perquè som independentistes des de fa molts anys i els asseguro que no ho deixarem de ser per vostès. Moltes gràcies.

No pensaba intervenir en esta moción, porque ya hemos debatido veinticinco, treinta, treinta y dos, cuarenta y tres veces —‌no sé cuántas— el tema de la amnistía. Aquí todo el mundo ha esgrimido sus argumentos. Yo creo que es una moción sumamente oportunista, que viene de una situación anterior a las elecciones gallegas, pero déjenme hablar dos minutos para agradecer el tono. Hoy nos vamos de aquí solo con un forajido, y eso está bien. Otros días somos terroristas, delincuentes y asesinos, pero hoy solo nos ha tocado forajidos, con un cierto nivel cultural, cosa que se agradece. El tono también ha estado bien. Y, como saben ustedes, las réplicas de VOX nunca tienen desperdicio.

Escucho cada cosa que mi inteligencia se ve cuestionada y el tiempo de ustedes también, pero hay algo interesante. Les recuerdo que han dicho que habrá «combate inmisericorde» contra los separatistas, que supongo que vamos a ser los independentistas, y yo lo soy. Pues bien, sepan que aquí estaremos nosotros, con caridad, con misericordia y, si hace falta, con fe, para aguantar todo lo que nos digan, porque somos independentistas desde hace muchísimos años y les aseguro que no vamos a dejar de serlo por ustedes.

Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Moltes gràcies, senyora Vallugera. Por el Grupo Parlamentario Plurinacional SUMAR, tiene la palabra el señor Pisarello Prados, también por un tiempo de cinco minutos.

Gerardo Pisarello Prados

Grupo SumarDiputado.Página 61Vídeo

Señorías del Partido Popular, hoy estamos viendo cómo el paripé de venir aquí a ponerse medallas de constitucionalistas y demócratas de toda la vida y a arrojarnos al resto a las llamas del averno comienza a agotárseles, sobre todo después de la confesión Feijóo, porque ahora parece que tomarse un día entero para valorar si se podía pactar la investidura con Junts a cambio de una amnistía ya es de constitucionalistas. Y ahora parece también que prometer indultos a quienes ustedes consideran prófugos satánicos también es de constitucionalistas. Eso sí, siempre si lo hacen ustedes, porque si lo hacen los otros, son traidores a la patria o merecen ser derrocados. Yo he de decir que celebro que el señor Feijóo, después de todas las mentiras y de todas las calumnias que ha proferido desde aquí, admita que está abierto a la amnistía y a los indultos, pero tengo la sospecha de que primero debería consultar con el señor Aznar y con la señora Díaz Ayuso a ver qué piensan sobre esa propuesta.

Y ya que estamos, señorías, vamos a la cuestión de fondo. ¿Desde cuándo exactamente sería constitucionalista el Partido Popular? Por ejemplo, cuando Manuel Fraga, presidente de honor del partido, mandaba matar a Julián Grimau por reprimir en Vitoria, ¿ya era constitucionalista y demócrata de toda la vida? ¿Y quiénes serían los héroes de la Constitución del Partido Popular a los que habría que erigir una estatua? No José María Aznar, me imagino, que nos metió en una guerra con mentiras, pisoteando la Constitución y que hoy se pasea impune mientras Julian Assange sigue preso por denunciar esta infamia. (Aplausos). Tampoco Mariano Rajoy ni Fernández Díaz, que no tuvieron problemas en ahogar la Constitución en las cloacas del Estado para espiar a adversarios e incluso a sus propios compañeros. Tampoco José Luis Martínez-Almeida, que decidió que la mejor manera de cumplir con la Constitución era eliminar versos de Miguel Hernández en La Almudena y luego ensalzar a un golpista como Millán-Astray. Y mucho menos —‌me imagino— Isabel Díaz Ayuso, que le robó el derecho constitucional a la salud a más de siete mil ancianos madrileños, porque, según ella, la muerte es inevitable, aunque llegue entre ahogos y sufriendo.

Dicen ustedes que es intolerable que en esta Cámara se critique a jueces de partido, como el que acaba de ser ridiculizado en Suiza, justamente por incumplir su deber constitucional de imparcialidad y por pretender convertir cualquier disidencia política en terrorismo. En cambio, les parece fantástico que un senador suyo diga que el PP controla al Supremo por la puerta de atrás o que el diputado González Pons, que está aquí, afirme que el Tribunal Constitucional es un cáncer para la democracia, simplemente porque ustedes ya no lo controlan. ¿Eso sería su constitucionalismo o ya estamos en condiciones de decir que es una desfachatez absoluta por su parte?

Perquè, en realitat, senyors del Partit Popular, per a vostès, igual que per a Vox, la Constitució es redueix a dos trossets d’articles: el que recorda que Espanya és una monarquia instaurada per Franco i la primera meitat de l’article segon, redactada a Capitania General, que pretén impulsar per la força la indissoluble unitat del Regne. La seva concepció es redueix a dos bocins de la Constitució i prou. Porten 45 anys embolicant aquest parell d’articles en la bandera i llançant-los com una pedra al cap dels que no pensen com vostès. Però, insisteixo, al vostre fariseisme constitucional se li ha esgotat el temps. A Galícia heu aconseguit que hi hagi més republicans i republicanes que mai. Us estavellareu a Euskadi. I per tot el mal que heu fet, creieu-me, continuareu sent residuals a Catalunya.

Y es que, en realidad, señores del Partido Popular, para ustedes, igual que para VOX, la Constitución se reduce a dos trocitos de artículos: el que recuerda que España es una monarquía instaurada por Franco y la primera mitad del artículo 2, redactada en Capitanía General, que pretende imponer por la fuerza la indisoluble unidad de la nación española. Su concepción se reduce a dos pizcos de la Constitución y nada más. Llevan cuarenta y cinco años envolviendo este par de artículos en la bandera, lanzándolos como una piedra en la cabeza de los que no piensan como ustedes, pero —‌insisto— su fariseísmo constitucional ya no tiene más tiempo. En Galicia han conseguido que haya más republicanos y republicanas que nunca. Se van a tropezar en Euskadi y, sobre todo, por todo el mal que han hecho —‌créanme— van a seguir siendo residuales en Cataluña.

Nosotros no nos escondemos, señorías. Nuestros anhelos de libertad y de igualdad vienen de lejos. Están en la mejor herencia de Cádiz, de la Primera y la Segunda República, de la lucha antifranquista y de todas las mujeres y hombres que pusieron el cuerpo en las protestas por la crisis-estafa de 2008. Por eso, vamos a seguir defendiendo para las nuevas generaciones una Constitución republicana, feminista, que blinde a los servicios públicos, que amplíe la democracia y que preserve la vida en el planeta y mientras tanto no vamos a tolerar lecciones de constitucionalismo de los delfines de Fraga y de quienes amnistiaron sin sonrojarse a torturadores franquistas y a sus amigos banqueros. ¿Que Feijóo está dispuesto a prometer indultos a Junts para obtener apoyos en el futuro? Bien por él. A ver si Aznar y Ayuso se lo permiten. Pero —r‌epito— por decencia, dejen ya de hacer el Tartufo, abandonen su teatro hipócrita y asuman que en esta Cámara hay una mayoría plural, votada por la ciudadanía, que va a gobernar y que no son ni ustedes ni VOX, ni es tampoco esa minoría económica y mediática que no se presenta a elecciones, pero que les dicta la letra al oído. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señor Pisarello. Por el Grupo Parlamentario Socialista, tiene ahora la palabra el señor Zaragoza Alonso, también por un tiempo de cinco minutos.

José Zaragoza Alonso

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Gracias, presidenta. Buenas tardes, señorías. Excelentísimos, reverendísimos, ilustrísimos, satisfechísimos señores del PP, nos traen aquí esta moción que hoy en día ya sabemos que no se la creen, que es una mentira más de su partido. Porque, ¿cuál es la verdad, señora Álvarez de Toledo, la de las arengas a los engañados o la que se dice a dieciséis periodistas con mesa y mantel? La diferencia entre lo que dicen en público y en privado deja esta moción en papel mojado, y perdónenme el pareado. Lo peor de esta moción es que no se creen lo que dicen, a diferencia de sus socios de VOX, que sí se creen las barbaridades que sueltan. Hemos escuchado al señor Feijóo decir de todo contra este Gobierno. Han mezclado la amnistía con los indultos y el terrorismo. Todo vale contra el Gobierno. Y luego nos enteramos de que Feijóo estaba dispuesto a indultar a Puigdemont, que sopesó la amnistía y que admitía que lo que pasó en Cataluña no fue terrorismo. La única verdad en todo esto, señores del PP, es su cinismo, su mentira y su engaño. (Aplausos). En su discurso para el año nuevo, Feijóo dijo —y‌ leo textualmente—: Si me puedo comprometer de verdad con mi país es porque no he normalizado la mentira en política. Qué poco le ha durado el propósito de año nuevo, señor Feijóo, porque lo único que ha hecho ha sido engañar a los españoles y a su electorado. En privado creen en el reencuentro para Cataluña, pero en público lo rechazan. Incendiar las calles de puertas para fuera y reconocer que la posición del Gobierno es acertada de puertas para dentro. Incitaron al odio y a la crispación, cuando ustedes hubieran hecho lo mismo si VOX y Ayuso les hubiesen dejado. Pero nada nuevo, sus contradicciones ya forman parte de su ADN, porque fue Feijóo el que habló de la nacionalidad catalana y luego tuvo que recular diciendo que España no es un Estado plurinacional. Fue Feijóo el que dijo que él no tenía ningún interés en ir en contra de la mesa de diálogo para luego retroceder y decir que, si gobernaban, la mesa quedaría desactivada. El mismo Feijóo que habló del conflicto catalán como un problema territorial y se abrió a buscar un encaje para Cataluña, pero horas más tarde parecía que eso no era lo que quería decir. Fue Feijóo el que propuso ilegalizar los partidos independentistas y ayer votó contra su ilegalización, porque se dio cuenta de que: cómo vas a ilegalizar a aquel con quien quieres pactar. Tarde, pero cayó. (Aplausos). Mentiras y más mentiras según les convenga. Feijóo teme que Puigdemont filtre lo que le ofreció a cambio de la investidura y Ayuso que se conozcan los informes policiales sobre lo ocurrido en las residencias de Madrid, porque, total, se iban a morir igual. El PP ofreció un ministerio al PNV, estudió la amnistía, planteó un indulto para Puigdemont, contactó con Esquerra Republicana para buscar su apoyo a la investidura y nos pidió a nosotros ser presidente solo dos años. Entonces, ¿para qué han ido a Europa y han llevado a la Comisión de Venecia la amnistía, los indultos y acusaciones de terrorismo contra Puigdemont? Y es verdad que sale cara la verdad en el PP; le salió cara a Bárcenas y le salió cara a Casado. Y ahora, cuando Feijóo dice que no se dan las condiciones para el indulto, lo que quiere decir es que no se da la única condición que le importa: que el presidente sea él. (Aplausos).

Niegan ahora sus palabras, porque es más fácil vivir en el no que arriesgarse a reconocer la verdad. Porque esta negativa es la de siempre para la derecha. En 1977 los populares tampoco apoyaron la amnistía y el exministro franquista, Carro Martínez, fundador de su partido, en su discurso dijo que una de las razones era la defensa de la democracia, que debe ser la orgánica de Franco, la manera fina de llamarla en la Dictadura. (Rumores). Feijóo también se comprometió a defender nuestra democracia; espero que se refiera a la actual, no a la de Carro Martínez. Pero, señores del PP, la democracia se defiende abordando los problemas y no avivándolos; se defiende afrontando la realidad y no mintiendo; se defiende dialogando y no confrontando. Aun así, el señor Carro Martínez, en su discurso, también reconoció que —l‌eo textualmente—: Vaya por delante que nuestro grupo, al igual que todos vosotros, acepta y reconoce la institución de la amnistía, porque la amnistía, en la medida en que responde a ideas de dignidad y de piedad, es un tema que sintoniza directamente con la sensibilidad generosa de nuestro pueblo y de nuestros corazones. Hoy en día, ustedes son incapaces de asumir estas palabras; en público, claro.

Y acabo. Señores del PP, ustedes pueden seguir mintiendo y practicando una oposición irresponsable, que los socialistas seguiremos en el diálogo y en el acuerdo, trabajando por el reencuentro y por la convivencia en nuestro país.

Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señor Zaragoza. Señora Nacarino-Brabo, ¿acepta usted la enmienda presentada por el Grupo Parlamentario VOX?

Aurora Nacarino-Brabo Jiménez

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Lo estamos estudiando, presidenta. Gracias.

Presidencia. De acuerdo. No habiendo más asuntos que tratar, se suspende la sesión. Era la una y cuarenta y cinco minutos de la tarde. En el caso de las intervenciones realizadas en las lenguas españolas distintas del castellano que son también oficiales en las respectivas Comunidades Autónomas de acuerdo con sus Estatutos, el Diario de Sesiones refleja la interpretación al castellano y la transcripción de la intervención en dichas lenguas, facilitadas por los servicios de interpretación y transcripción. http://www.congreso.es D. L.: M-12.580/1961 CONGRESO DE LOS DIPUTADOS Edición electrónica preparada por la Agencia Estatal Boletín Oficial del Estado – http://boe.es Calle Floridablanca, s/n. 28071 Madrid Teléf.: 91 390 60 00