Francisco Javier Ortega Smith-Molina
Muchas gracias, señora presidente. Señor ministro, esta interpelación urgente, que ha presentado el Grupo Parlamentario VOX y que se dirige al ministro de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, insta para saber qué actuaciones está haciendo para garantizar la independencia del Poder Judicial. Es lo que podríamos decir una redacción formal desde un punto de vista parlamentario, pero, si le parece, vamos a dejarnos de eufemismos y vamos a dirigirnos con el lenguaje que vamos a entender todos, especialmente los españoles de a pie, los que están en la calle, los que soportan día a día a su Gobierno. Nos dirigimos al ministro profanador de tumbas, al ministro profanador del Estado de derecho y de la división de poderes, al ministro conseguidor de favores a golpistas, a separatistas, a delincuentes. Nos dirigimos para denunciar desde esta tribuna las actuaciones que ustedes están haciendo para controlar el Poder Judicial. Nos dirigimos al ministro de un gobierno que ha levantado el hacha de guerra contra el Poder Judicial, el lawfare, y lo hace mediante el más descarado de los intentos que se han hecho desde que se aprobó la Constitución. Han hablado sin tapujos en sus acuerdos de que había que establecer comisiones de investigación en esta sede parlamentaria para controlar a esos jueces y magistrados desafectos con su régimen sanchista. Un ministro de un gobierno que ha levantado la bandera de la impunidad para los delincuentes enemigos de España mediante todos los instrumentos habidos y por haber: los indultos, la amnistía, las concesiones parlamentarias y presupuestarias o la descarada compra de votos. Un ministro y un gobierno que no han tenido reparos en señalar y en permitir que sus socios señalen desde esta tribuna a jueces y magistrados declarándoles indecentes, personas que habrían de sentarse en el banquillo, ser juzgadas y cesadas. Un ministro y un gobierno que han llevado a cabo la más despiadada ruptura de la igualdad de los españoles ante la ley, consagrada en el artículo 14 de nuestra Constitución. Un ministro y un gobierno con nombramientos teledirigidos, como por ejemplo el de su ex fiscal general del Estado, Dolores Delgado, que ha tenido que salir al paso de la Sala tercera del Tribunal Supremo anulando el nombramiento por desviación de poder, cuando la propuesta tenía en contra al propio Consejo Fiscal para que no pudiera ser nombrada fiscal de Sala del Tribunal Supremo. Un ministro de un gobierno cuyo fiscal general del Estado fue nombrado con informe contrario del propio Consejo General del Poder Judicial y de las asociaciones de jueces y fiscales. Un ministro de un gobierno cuyo Consejo Fiscal está siendo controlado. Valga como ejemplo que aquella asociación, Unión Progresista de Fiscales, que no representa ni al 10 % de los fiscales, ha pasado de tener cuatro a diecisiete miembros de los treinta y nueve del consejo, es decir, con un 10 % de representación tiene un 40 % de puestos en el Consejo Fiscal. Un ministro y un gobierno que se han creído que España es una colonia y, por tanto, se permiten hablar de mediadores internacionales en sus pactos entre el PSOE y los separatistas de ‘juntos por el golpe’, y pretenden que haya un mediador internacional para supervisar a la colonia España sobre sus pactos y sus acuerdos sobre la amnistía a los golpistas, a los prófugos y a los delincuentes, y que hablan de tú a tú, en igualdad de condiciones, con un prófugo delincuente como es Puigdemont. Un gobierno que de la manita del Partido Popular se va a Europa y le pide al comisario de Justicia que actúe de mediador para ver si resuelven ese conflicto que tienen entre ustedes, que es saber cómo se siguen repartiendo el Consejo General del Poder Judicial los próximos años. (Aplausos). Y allí van de la mano el señor Bolaños y el señor Pons y le dicen al comisario: ¿Nos puede usted ayudar, que se nos han mezclado las piezas y ya no sabemos a quién le toca jugar la partida? ¿Quién mueve peones, quién pone alfiles, quién tiene torres? Nosotros creíamos que la última colonia que quedaba en Europa era la colonia de Gran Bretaña en Gibraltar sobre territorio español, pero ustedes siguen creyendo que España es una colonia que tiene que pedir mediadores internacionales. El ministro de un gobierno que ha aplicado un descarado fraude legislativo. Le recuerdo, por ejemplo, la reforma que llevaron ustedes en el año 2021 sobre el artículo 570 de la Ley Orgánica del Poder Judicial para suspender la facultad que tenía el Consejo General del Poder Judicial de hacer nombramientos cuando estaba en funciones, y pocos meses después aprobaron la reforma de esa misma ley, en el artículo 570 bis, para permitir que sí pudiera haber nombramientos, pero precisamente de los magistrados del Tribunal Constitucional a propuesta del Gobierno, porque necesitan imperiosamente tener controlado el Tribunal Constitucional para que les sea la coartada perfecta de todas las infamias que estamos viendo, sus leyes de amnistía y sus pactos inconstitucionales. (Aplausos).
Ustedes, una tras otra en sus intervenciones, le reprochan al Partido Popular que está en déficit constitucional porque no accede a la renovación del Consejo General del Poder Judicial, y puede ser que técnicamente tengan ustedes razón, pero, hombre, no lo oculten bajo cumplimientos o incumplimientos de la Constitución. Es que a ustedes les falta ese mecanismo de control, es lo último que les queda para tener absolutamente controlados todos los resortes del Estado, todos los contrapoderes. Necesitan tener también controlado el Consejo General del Poder Judicial para que no se les escape absolutamente nada. La pena es que algunos, como el Partido Popular, pasan de querer utilizar el Consejo a convertirse en tontos útiles de ustedes. En VOX hemos denunciado, hemos exigido y hemos impulsado lo que de verdad serían —y esto sí tiene que ver con el título de la interpelación— las actuaciones necesarias para la independencia de la justicia, para la independencia del Poder Judicial, acciones legislativas como la proposición que presentamos y que ampliamos para la reforma de la Ley Orgánica del Poder Judicial, para que la elección de esos doce vocales que han de ser de procedencia judicial lo sean como lo fueron hasta la Ley de 1980, por y entre jueces y magistrados de todas las categorías, sin cuotas, sin intermediaciones, sin control de partidos ni control de asociaciones. Por cierto, en aquella primera votación se abstuvo el Partido Popular. Hemos impulsado reformas del Estatuto Orgánico del Ministerio Fiscal para que esto esté exclusivamente sometido al imperio de la ley, con imparcialidad, con objetividad, y no a las directrices del Gobierno de turno. Hemos impulsado medidas judiciales, como querellas ante la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo contra el Gobierno de Sánchez por usurpación de funciones del Poder Judicial. Y hemos llevado al Parlamento Europeo el debate sobre la falta de independencia judicial en España; lo hemos denunciado ante la Comisión de Venecia, que recientemente hizo una visita en esta sede parlamentaria, y lo hemos denunciado con informes, con pruebas.
Voy terminando, señor ministro. Ustedes son un auténtico eufemismo, una burla macabra de lo que puede representar el Estado de derecho, la división de poderes, la independencia judicial. Fíjese, ya en 1789, la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, que a algunos les gusta repetir en muchos de sus discursos, establecía en su artículo 16 que una sociedad en la que no esté perfectamente establecida la garantía de los derechos ni perfectamente determinada la separación de poderes de facto carece de Constitución. Yo le añadiría que sin esas garantías no hay Estado de derecho y, si no hay Estado de derecho, no hay democracia. Es de eso de lo que estamos hablando, no es un debate sobre quién controla o no el Consejo General del Poder Judicial, quién coloca a sus peones en el Tribunal Constitucional o quién hace los nombramientos de las altas magistraturas del Estado; lo que está realmente en juego es la democracia, el Estado de derecho y, por tanto, las libertades de todos los españoles, porque si no hay separación de poderes, no hay Estado de derecho y no hay democracia, lo que hay es un régimen autoritario haciendo votos de convertirse en un régimen fallido y, por tanto, un régimen totalitario. Nos tendrán enfrente, señor ministro. Nos tendrán enfrente, porque su actuación es abiertamente contraria al mínimo respeto a los órganos judiciales, al mínimo respeto al Estado de derecho y al mínimo respeto a los españoles.
Muchas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).