Los guardias civiles no quieren medallas en los funerales, los guardias civiles quieren medios para luchar contra el narcotráfico. Ni usted ni Sánchez tuvieron la decencia de ir a Barbate a dar la cara. Intentó disimular yendo a Pamplona y una viuda le enseñó lo que son el honor y la dignidad. No merece usted condecorar a los muertos cuando ha abandonado a su suerte a los vivos. No es de recibo que el ministro salga por la mañana a presumir de la situación del Campo de Gibraltar y por la noche tengamos a dos guardias civiles en dos ataúdes. No es de recibo que siga sin aclarar por qué disolvió la OCON, si fue por la presión de Marruecos, por ahorrar dinero o, aún peor, por manipular pruebas en contra de ellos. Diga de una vez la verdad, señor Marlaska, diga la verdad. No es de recibo que tenga las patrulleras destartaladas mientras deja sin ejecutar 2000 millones el año pasado. No es de recibo que envíe a los guardias civiles en una zodiac a la muerte, a pelearse con estas narcolanchas. (Muestra una fotografía). Mírenla ustedes, de esto es de lo que se habla.
Señorías, no es de recibo quitar recursos a la Guardia Civil —s olo 19 millones para el Campo de Gibraltar— mientras negocian la investidura y le dan 43 millones en vehículos a los Mossos y 400 vehículos blindados a Marruecos, y ahora van a renovar la flota de los Falcon de Sánchez con 800 millones. ¡Es una vergüenza, señor Marlaska!
No es de recibo que llevemos exigiendo cuatro años declarar zona de especial singularidad y reforzar la autoridad. Hasta en nueve ocasiones votaron ustedes en contra de todo esto. No es de recibo que haya cuatro guardias civiles fallecidos en tres años, dos agentes de Vigilancia Aduanera, un policía incapacitado y 200 agentes agredidos cada año y que usted no haga nada. ¿Cuántos más tienen que morir, cuántos más agredidos para que usted los declare profesión de riesgo? Dígaselo. Esta es la tragedia de la política con Sánchez, pero siga usted, porque cuanto más inmoral es un ministro más probabilidades tiene de mantenerse en el puesto, como usted.
Le recuerdo que la Guardia Civil no está sola, señor ministro. Aquí el único que está solo, desde hace mucho tiempo, es usted. (Aplausos.—Una señora diputada: ¡Muy bien!).