Sergio Sayas López
Gracias, presidenta. Buenas tardes, señorías. Tal día como hoy, ETA asesinaba en 1981 a José María Ryan; en 1986 a Cristóbal Colón de Carvajal; en 1992 a Juan Antonio Núñez, Ramón Carlos Navia, Emilio Domingo Tejedor, Francisco Carrillo y Antonio Ricote, y en 1996 a Fernando Múgica. Los GRAPO en 2006, también en un día como hoy, asesinaban a Ana Isabel Herrero. Desde el Partido Popular hemos querido que la primera iniciativa legislativa que trajésemos en este periodo de sesiones fuera para poner en valor a las víctimas del terrorismo. (Aplausos). Es una iniciativa para situar en el centro del debate político nacional la dignidad y la memoria de todos aquellos sin los cuales nuestra democracia hubiera sucumbido, aquellos con quienes tenemos una enorme deuda porque su dignidad y su coraje han agrandado nuestra libertad; su valentía y su fuerza han dignificado en nuestra sociedad; su recuerdo y su memoria son un referente continuo de los más altos valores a los que podemos aspirar. Se lo debemos a ellos, pero, sobre todo, nos lo debemos a nosotros como sociedad. Se lo debemos a sus familias, que tantas veces tienen que ver cómo quien pegó un tiro en la nuca a su padre, a su hija o a su hermana es homenajeado cuando sale de la cárcel, como si lo que hubiese hecho hubiese sido un acto heroico; tienen que ver en tantas ocasiones cómo quienes protagonizaron un secuestro interminable son homenajeados en sus pueblos por una banda de desalmados, sin escrúpulos, perfectamente organizados y dirigidos, que, lejos de arrepentirse, exhiben ante nuestros ojos su vileza como si eso constituyera un meritorio valor; tienen que ver cómo quienes dieron las órdenes de esos crímenes o en algunos casos apretaron el gatillo hoy militan en las filas de un partido que se sienta en esta Cámara, y lo peor es que tienen que ver cómo ese partido que se sienta en esta Cámara y lleva a terroristas en sus listas forma parte, como socio prioritario, del Gobierno de la nación. No cabe mayor infamia ni es posible una humillación mayor. (Aplausos). Esta ley pretende añadir dificultades a hechos como los que vimos la semana pasada en Bilbao, donde gente de Sortu, que es una parte de Bildu, se dedicaba a felicitar a dos etarras que tenían a sus espaldas nada menos que cinco asesinatos. Señoras y señores del Partido Socialista, ¿de verdad creen que esto se puede normalizar? ¿De verdad creen que pactar con esta gente puede mejorar la convivencia en nuestro país? ¿De verdad les compensa tragar con esto solo para, a cambio, poder gobernar? Es que, cuanto más tiempo emplean ustedes en tratar de blanquear a Bildu, más le demuestran ellos lo que son, porque no se pueden normalizar sus acuerdos, porque una democracia no puede ver como normal la indecencia, la traición, la infamia y la falta de escrúpulos. (Aplausos).
Sus pactos hacen más necesaria que nunca esta ley, una ley para que los terroristas sepan que no tendrán ni impunidad ni olvido, para que las víctimas se sientan respetadas y respaldadas por la más amplia representación de nuestra nación, para que el Gobierno entienda que su falta de escrúpulos las humilla y ahonda aún más su ya inmenso dolor. Esta ley pretende reforzar a las víctimas del terrorismo, pero, sobre todo, pretende ampararlas frente a una acción del Gobierno que las está revictimizando de nuevo.
Esta ley sirve para fortalecer nuestra democracia, porque una democracia sana no puede olvidar lo que este país ha vivido. Votar a favor de esta iniciativa es una obligación ética de cualquier demócrata. No hay una sola coma en esta ley que un demócrata no tenga la obligación moral de votar. (Aplausos). No hay un solo punto en esta iniciativa que en cualquier país del mundo que sea una democracia no se aprobara por unanimidad. Yo hoy no apelo a sus votos, señorías; hoy apelo a sus conciencias, porque no hay un demócrata que no tuviera que votar esto.
Estamos en un momento en el que el Gobierno ha perdido tanto los escrúpulos que ahora quiere redefinir lo que es el terrorismo. Lo quiere hacer al servicio de Junts, sus socios, pero por el camino también aprovechará para poner el término del terrorismo al servicio de sus otros socios, los de Bildu, y, miel sobre hojuelas, compensará a los dos. Será terrorismo malo el que no vota al Gobierno y terrorismo light el que Sánchez necesita para gobernar.
En este afán absolutista que tiene el presidente del Gobierno, ya no se conforma solamente con gobernar, ya no le vale con controlar también a este Parlamento a través de una presidenta que ha decidido retorcer el Reglamento y la ley para poner a esta Cámara al servicio de Sánchez; ahora quieren ustedes también juzgar, quieren decir qué es o no es terrorismo no en función de la ley, sino en función de su necesidad; quieren decidir a conveniencia si algo es terrorismo o si lo debemos perdonar, olvidar o incluso venerar.
No importarán los hechos, importará la adscripción ideológica y el favor que esos terroristas le puedan hacer a Pedro Sánchez. Y la prueba la vimos con la ley de amnistía, una ley que debería haber sido rechazada porque así votó este Parlamento y que ahora les plantea dos problemas: primero, tener que saltarse la ley para llevarla a una Comisión y, segundo, tener que buscar cómo cambian el término terrorismo para que Junts pueda aceptarla, y quieren hacerlo, además, sin que parezca que el que cede es el Partido Socialista, aunque, efectivamente, el Partido Socialista será el que vuelva a ceder. Pero ¿qué va a pasar? Pues pasará como con el bodrio de ley que hicieron con el sí es sí, que lo que consiguieron fue rebajar la pena a 1200 agresores sexuales y poner en la calle a 120 violadores. (Aplausos). ¿Ahora también van a poner en la calle a los terroristas? Porque cada vez que tocan una ley cometen una nueva barbaridad. Estamos viendo cosas que en este país hace muy poco hubieran sido imposibles de imaginar.
Hay unos consensos que deberían ser básicos, y son los que recoge esta ley: en primer lugar, cualquier demócrata debería tener claro que a un terrorista no se le puede homenajear; en segundo lugar, se debería tener claro que para cambiar de grado penitenciario debe quedar evidente el arrepentimiento, el perdón a las víctimas y el esclarecimiento de los crímenes que quedan sin resolver, y, en tercer lugar, que los familiares que no han podido resolver el crimen de sus familias tienen derecho a saber la verdad a pesar de que haya prescrito. Eso es precisamente lo que recoge esta ley, una ley que pretende dar instrumentos a las delegaciones del Gobierno para que impidan y prohíban los homenajes a etarras, los ongietorri, las concentraciones a favor de los presos y cualquier acto de apoyo o simbología. Y lo quiere hacer en un momento en el que los partidos que sustentan al Gobierno de España traen a este Parlamento una ley para que la apología del terrorismo deje de ser un delito en nuestro país, para eso traemos esta cuestión. Y se trata de clarificar también que en ningún caso se podrá progresar de grado penitenciario sin que se den los requisitos de arrepentimiento, colaboración con la justicia, mostrar signos inequívocos de haber abandonado los fines terroristas y una petición expresa de perdón a las víctimas. Y, por último, se añade una disposición adicional novena a la Ley 29/2011, de Reconocimiento y Protección Integral a las Víctimas del Terrorismo, para ayudar a esclarecer los crímenes no resueltos de la banda terrorista ETA.
España, señorías, ha sido un país pionero en establecer un marco jurídico para luchar contra el terrorismo y proteger a las víctimas: no podemos poner esto en riesgo porque a Sánchez le convenga olvidar para pactar. Es incomprensible que ustedes tengan un Ministerio de la Memoria mientras que están pactando a la vez con un partido que tiene entre sus miembros ―insisto, que tiene entre sus miembros― a etarras condenados, a asesinos condenados y a dirigentes de la banda terrorista más sanguinaria que ha habido en la Unión Europea después de la Segunda Guerra Mundial. (Aplausos).
¿Qué memoria es la que ustedes defienden? Ustedes no buscan la memoria, buscan la amnesia colectiva e interesada que blanquee lo que Bildu es y lo que Bildu fue, porque blanqueando a Bildu ustedes, en realidad, se están blanqueando a sí mismos; blanqueando a su socio, se creen con la legitimidad de pactar con él. Pero les voy a decir una cosa: Es imposible blanquear a Bildu, porque no hay nada más negro en la historia democrática de nuestro país. No tienen ustedes suficiente pintura para blanquear tanta infamia, tanta indecencia y tanta barbaridad. (Aplausos).
Efectivamente, suena duro, son palabras duras, pero es mucho más dura la realidad que estamos viviendo en nuestro país. Blanquean unos pactos indecentes, que ningún demócrata puede soportar. Blanquean el engaño colectivo y la mentira masiva, tantas veces repetida, de que con ellos no se iban ni a sentar. Tratan de que olvidemos porque, si no lo olvidásemos, ustedes no podrían gobernar. Y quieren que lo olvidemos todos porque nuestro olvido es lo único que puede llevar a sus conciencias la paz.
Señorías, por mucho que el Gobierno trate de pasar página de forma interesada, la sociedad española no va a olvidar a las víctimas del terrorismo, y no lo va a hacer porque sería tanto como despreciar lo que nos ha costado tener una democracia y poder vivir en libertad. Que esta ley salga adelante es una necesidad, pero, sobre todo, es una exigencia ética y una exigencia moral. Si aún les queda algún escrúpulo, deberían apoyar esta ley.
Muchísimas gracias. (Aplausos).