Ester Muñoz de la Iglesia
Señor Bolaños, es usted un ministro de Justicia atípico. Normalmente, los ministros de Justicia se dedican a legislar para dar más herramientas a los jueces para que puedan perseguir el crimen, para que tengan mejores medios, para mejorar sus condiciones laborales, las de los jueces y las de todos los profesionales de la justicia. Pero usted, no; usted no se dedica a eso: usted se ha especializado en defender la honorabilidad de delincuentes, en desacreditar las investigaciones cuando afectan a los suyos y en cuestionar a los jueces cuando sus resoluciones no les gustan. (Aplausos). Ahora sabemos más. Mientras usted hacía eso en el Ministerio de Justicia, la Audiencia Nacional está investigando hoy mismo qué se estaba haciendo en los bajos fondos de su partido contra quienes investigaban al PSOE y a la gente del entorno de Pedro Sánchez. Es decir, ha preferido usted ser abogado de la mafia que ministro de Justicia. (Aplausos).
Pero su modus operandi es muy rutinario y le tenemos perfectamente calado. Señor Bolaños, le tenemos perfectamente calado. Mire, le voy a demostrar cuál es su modus operandi. Con respecto a Ábalos y a Koldo, el 21 de noviembre de 2024, Víctor de Aldama declaró voluntariamente ante la Audiencia Nacional y señaló por corrupción a Santos Cerdán, a Ábalos y a Koldo. Usted tarda poco en salir a la palestra a decir que este señor tiene que defenderse, no tiene ninguna credibilidad. Al día siguiente salió usted otra vez, en Córdoba, y dijo: La estrategia de Aldama consiste en reconocer todos los delitos que ha cometido y «acusar sin pruebas, falsamente, a personas del Partido Socialista». Acusar sin pruebas, falsamente, a personas del PSOE. Pues bien, el 22 de junio de 2026, el Tribunal Supremo dictó sentencia contra Ábalos, contra Koldo y contra Aldama. Todo aquello que dijo usted de que no había ninguna prueba, todo aquello que dijo usted que no tenía credibilidad, acabó con su compañero ministro y exjefe Ábalos condenado a varias décadas de prisión, señor ministro. (Aplausos que continúan mientras la oradora está en el uso de la palabra). Señor Bolaños, quizás el problema es que usted tenía demasiada prisa por decir quién decía la verdad y no dejar que los jueces trabajaran.
Pero usted no aprendió. Entonces llegamos a Santos Cerdán. El 15 de mayo de 2025, usted estuvo en una entrevista con el señor Alsina, que le preguntó si ponía la mano en el fuego por Santos Cerdán y si consideraba que era honorable. Su respuesta fue inequívoca: Sí, con toda claridad pongo la mano en el fuego por Cerdán, es una persona honorable. Y cuando comenzaron a publicarse informaciones sobre lo que podía venir en el informe de la UCO, usted dijo que aquello suponía poner en entredicho la honorabilidad de una persona: ¡Qué indefensión más absoluta! Le dijo usted a la gente muy enfadado. Luego nos insultó, nos llamó buleros y también a los medios de comunicación… (El señor ministro de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Bolaños García, hace gestos negativos). ¡Ah!, no nos insulta nunca, señor... ¿No? (Risas). ¿No nos llama buleros?, ¿no dice que difamamos a personas honorables, que después acaban en prisión y en la cárcel? (Aplausos que continúan mientras la oradora está en el uso de la palabra). ¡Señor Bolaños, que le conoce toda España! ¡Que le conoce toda España, señor Bolaños!
Cuarenta y seis días después de que el señor Bolaños pusiera la mano en el fuego por el señor Cerdán, el 30 de junio de 2025, el señor Santos Cerdán declaró como investigado ante el Tribunal Supremo. ¿Saben qué pasó? Que salió de allí esposado, a prisión y sin fianza por varios delitos de corrupción.
Ahí no acabó la cosa, señor Bolaños. Después, el 27 de mayo de 2026, el juez de la Audiencia Nacional, el señor Santiago Pedraz, imputó nuevamente a Santos Cerdán por el caso de las cloacas. El juez está investigando si Cerdán, su secretario de organización, por el que usted ponía la mano en el fuego y que decía que era honorable ―y usted nos insultó aquí a todos porque decíamos que el señor Santos Cerdán tenía que dimitir―, lideró y creó una trama dentro del Partido Socialista y financiada por el Partido Socialista para amedrentar a jueces que investigaban al Partido Socialista y al entorno de Pedro Sánchez. Es decir, el hombre por cuya honorabilidad usted había puesto la mano en el fuego está investigado en dos procedimientos judiciales distintos, con dos jueces distintos. Entonces, para defender la honorabilidad de su compañero no dudó en poner públicamente bajo sospecha el trabajo de la Guardia Civil. Todo un ministro de Justicia, señor Bolaños. (Aplausos). La mano en el fuego le duró un mes; la mano en el fuego le duró un mes. También es verdad que al señor Bolaños todavía le quedaba la otra con la que andar ahí intentando cambiar las cosas.
Entonces, llegamos al tercer caso, el del fiscal general del Estado. Ya llevamos un ministro y dos secretarios de Organización por los que puso la mano en el fuego y acabaron con condenas, y otro está investigado por dos procedimientos judiciales. Fiscal general del Estado: el 29 de enero de 2025, el mismo día en que García Ortiz declaraba como investigado, usted le definió como una persona íntegra y añadió que el fiscal general es una persona comprometida y honesta. Según usted, estaba siendo perseguido por desmentir un bulo. El 27 de febrero volvió otra vez a defenderlo. El 9 de junio, el Tribunal Supremo acordó procesar al fiscal general del Estado. Usted no rectificó, insistió en que tenían la confianza absoluta y plena en el fiscal general del Estado, no en el Tribunal Supremo, que era lo lógico que hubiera hecho el ministro de Justicia. No, él confiaba en el presunto delincuente. El 20 de noviembre de 2025, el Tribunal Supremo adelantó el fallo: Álvaro García Ortiz, condenado, y usted, otra vez, abrasado, señor Bolaños. (Aplausos). Otra vez la misma secuencia: primero se desacredita la investigación, después se protege al presunto delincuente y, cuando llega la resolución judicial, se desacredita al juez. Siempre es el mismo modus operandi.
Sigamos, porque queda el entorno de Pedro Sánchez. Begoña Gómez: el 23 de julio de 2024, con la investigación judicial ya en marcha, usted habló ―cito textualmente― de una persecución política «despiadada contra el presidente del Gobierno y su familia». El 29 de octubre dijo: «Cuanto más se investiga, más se demuestra que no hay nada de nada». ¡Nada de nada!, el ministro de Justicia. El 13 de abril de 2026, cuando Peinado procesó a Begoña Gómez por cinco delitos, ya no se limitó a cuestionar la labor y la investigación del juez Peinado, no; usted salió y dijo que el juez había provocado un daño «al buen nombre de la justicia» [...] «que, seguramente, en muchos aspectos será irreparable». Es decir, el daño a la justicia lo hace un juez que investiga, no el ministro de Justicia atacando a jueces. (Rumores). ¿Es así? ¿No, señor ministro? (El señor ministro de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Bolaños García: Sí, es así). Vale, es así. (Aplausos).
Claro, todo este argumentario del señor Bolaños tiene un fallo, porque no solo ha sido el señor Peinado, es que no solo hay un juez malévolo que va contra el presidente del Gobierno, es que, de los cinco delitos que imputó el señor Peinado a la mujer del presidente del Gobierno, la audiencia provincial dejó que siguieran dos. Ya no es el juez Peinado, son varios magistrados los que unánimemente dijeron que claro que había caso. Es más ―cito textualmente―, el 16 de julio de 2026, el auto de la audiencia provincial decía: Tráfico de influencias y malversación al apreciar indicios racionales de criminalidad suficientes para que el procedimiento siga adelante. Sobre el tráfico de influencias, la audiencia dijo: Parece perfectamente verosímil que la investigada, Begoña Gómez, logró el influjo desplegado desde su privilegiada posición de esposa del presidente del Gobierno. No es el juez Peinado, son varios jueces. ¿Todos persiguen a Begoña Gómez, señor Bolaños? Así que aunque para usted no era nada de nada, para la investigación y para la justicia sí había caso. Ahí la tenemos, procesada, a punto de ir al Tribunal del Jurado.
Sigamos. David Sánchez: el 23 de mayo, después de que la jueza Beatriz Biedma acordara llevar a juicio a David Sánchez, usted volvió a salir a la palestra como ministro de Justicia. ¿A defender a los jueces y la investigación? ¡No, por supuesto! A decir que hacían mal su trabajo, porque para usted ningún juez de este país hace bien su trabajo, salvo cuando juzgan a los demás; eso sí, a los suyos no, señor Bolaños. Usted dijo: «La resolución es sorprendente» [...] «las prisas no son buenas consejeras para tomar decisiones importantes en una causa judicial». Pero, luego, llegó la Audiencia Provincial de Badajoz y dijo que no había prisas, que no había nada sorprendente y que, efectivamente, había caso y se tenía que llevar a juicio al hermano del presidente del Gobierno. El 14 de julio de 2026, tres magistrados de la audiencia provincial dictaron sentencia por unanimidad: culpabilidad e inhabilitación para el hermano del presidente del Gobierno. Señor Bolaños, la resolución que usted calificó de sorprendente acabó avalada por la audiencia provincial, y las prisas que usted reprochó a la jueza terminaron en juicio, y las mentiras y falsedades terminaron en una sentencia condenatoria por unanimidad.
Usted nos ha acusado muchas veces de crear el ciclo del bulo, de hacer oposición sobre mentiras y falsedades. Nos ha dicho muchas veces que a ver si alguien pide perdón a todas esas personas honorables que han acabado condenadas. No le vamos a pedir perdón, señor Bolaños. Vamos a seguir condenando a los delincuentes de su partido y de la familia del presidente del Gobierno. (Aplausos). ¡Claro que sí! El creador de bulos es usted. El que defiende a delincuentes es usted.
Pero, señor Bolaños, hay algo que ya no puede borrarse de esta historia. Mientras una juez instruía una causa que terminó en una condena, el ministro de Justicia cuestionaba sus decisiones y su investigación. Y esa juez tiene nombre: Beatriz Biedma. Y de ella vamos a hablar, señor Bolaños, porque mientras usted trataba de desacreditar su investigación públicamente como ministro de Justicia, los bajos fondos de su partido contrataban a cloacas para amedrentarla. Usted, con guante de seda, y su partido, con puño de hierro. (Aplausos). ¡Vaya maquinaria más bien engrasada para que nadie investigue al Partido Socialista y a la familia del presidente del Gobierno, señor Bolaños! ¿Y por qué? Solo porque hay jueces de este país que han osado investigar a la familia de Pedro Sánchez. Solo porque hay jueces de este país que quieren investigar la corrupción dentro del Gobierno de España. Más de treinta jueces de distintas instancias, señor Bolaños. ¿Todos hacen lawfare? ¿Todos son prevaricadores? ¿Todos hacen autos sorprendentes? ¿Ninguno tiene ni idea de derecho? ¿El único que sabe de derecho es usted en este país, señor Bolaños? Usted sabe que no, pero aun así miente y ataca a los jueces.
Así que dígame, señor Bolaños, ¿qué sabía usted de a qué se dedicaba su partido para amedrentar a jueces? ¿Cuándo lo supo? ¿Cómo es posible que el ministro de Justicia no haya tenido ni una sola palabra de apoyo a la juez Biedma? (Aplausos). ¿Dónde está la solidaridad y el feminismo progresista del Partido Socialista? No será porque no le hemos preguntado. Le pregunté la semana pasada, le hemos preguntado en el Senado y hoy le han vuelto a preguntar. Ni una palabra; ni una, ni una. Una mujer a la que ha investigado, a la que ha sacado fotos con sus hijos, a la que ha hecho seguimientos, a la que ha visto sus horarios ¡gente de su partido! Ni una palabra. ¿O es que en su partido solamente se apoya a los camaradas? Vaya solidaridad la del Partido Socialista. Cuánto progresismo para algunos.
¿Por qué se investigaba a la juez que investigaba al hermano de Pedro Sánchez? ¿Quizás porque sabían que todo lo que había era cierto? Todo esto está judicializado, por eso igual usted no habla cuando le preguntamos, y todo se va a saber. Pero yo hoy aquí le pido responsabilidades políticas, no judiciales. ¿Puede usted hoy garantizar aquí, en sede parlamentaria, que ningún alto cargo, que ningún miembro del Partido Socialista se ha dedicado a contratar a personas para amedrentar, con dinero del Partido Socialista, a jueces que investigan al entorno del presidente del Gobierno? ¿Puede hacerlo? ¿Debe hacerlo? Piénselo, señor Bolaños.
Muchas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso, puestos en pie).