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Sin adjetivos

Pleno del 29 de septiembre de 2026

Proposición de Ley por la que se modifica el Real Decreto Legislativo 6/2015, de 30 de octubre, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley sobre Tráfico, Circulación de Vehículos a Motor y Seguridad Vial, relativa a la reducción de la tasa máxima de alcohol en la conducción.

Proposición de ley de Grupos Parlamentarios del Congreso.. Autor: Grupo Parlamentario Socialista. Transcripción literal del Diario de Sesiones n.º 208.

Votación

  • 29 de septiembre de 2026: salió adelante, 173 sí, 168 no, 5 abstenciones.

Manuel Arribas Maroto

PSOEDiputado.Página 24Vídeo

Gracias, presidenta. Buenas tardes, señorías. Hay decisiones políticas que son fáciles y hay decisiones políticas que son necesarias. Las primeras de ellas, señorías, pueden dar tranquilidad; las segundas pueden generar críticas, incomprensión e incluso tener un coste electoral. Pero, cuando decidimos apoyar una decisión que puede contribuir a salvar una vida, nuestra obligación no es preguntarnos cuánto cuesta políticamente; nuestra obligación moral y nuestra responsabilidad es tomarla. En el pasado mes de marzo, este Congreso tuvo la oportunidad de avanzar en materia de seguridad vial, pero no salió adelante. Hoy tenemos de nuevo una oportunidad. En estos meses seguro que han cambiado muchas cosas en nuestro país, pero hay otras cosas que no han cambiado. No ha cambiado el efecto del alcohol sobre la conducción, no ha cambiado el riesgo, no han cambiado sus consecuencias y, desgraciadamente, tampoco han dejado de llegar víctimas a nuestras carreteras. Por eso volvemos, señorías, no para rebatir un debate, no para repetirlo, no para ajustar cuentas, no para reprochar a nadie lo que votaron hace seis meses. Volvemos porque creemos en esta medida, porque creemos que puede contribuir a salvar vidas y porque la seguridad vial no puede resignarse. Mientras que exista una sola decisión que pueda evitar una muerte en nuestras carreteras, esta Cámara tiene la obligación de intentarlo. Y volvemos después de un verano que debe hacernos reflexionar, señorías. Durante los meses de julio y agosto se produjeron 218 siniestros mortales; 240 personas perdieron la vida en las carreteras, 10 más que en el verano anterior, y otras 926 personas tuvieron que ser hospitalizadas. Todo llegó en un verano en el que España ha vuelto a batir récords en cuanto a movilidad, con más de 100 millones de desplazamientos. Y hay otro dato que debería preocuparnos especialmente, y es que, entre jóvenes de 15 y 24 años, murieron 31 personas, 8 más que el año anterior. Señorías, detrás de las estadísticas hay una realidad mucho más sencilla, y es que en este verano cada día cuatro personas salieron de su casa y no regresaron nunca más. España ha recorrido un enorme camino en seguridad vial. Pero no ha sido fruto de la casualidad; ha sido fruto de decisiones políticas, de decisiones valientes, de decisiones difíciles, algunas de ellas discutidas y algunas de ellas seguro que consideradas impopulares. Señorías, hicimos obligatorio el uso del cinturón de seguridad; hubo quien lo consideró una intromisión en la libertad del conductor, pero hoy nadie concibe subirse a un vehículo y no abrocharse el cinturón. (Aplausos). Hicimos obligatorio el casco, y hoy nos resultaría completamente anómalo y extraño circular por una carretera y que nos adelantase un motorista sin llevarlo puesto. Después llegó el carné por puntos. También hubo críticas, hubo quien opuso resistencia. También escuchamos que queríamos perseguir a los conductores. Hoy forma parte de la más absoluta normalidad de nuestra cultura de seguridad vial. Hemos reducido velocidades, hemos aumentado los controles, hemos mejorado las carreteras, hemos apostado por la prevención y por la educación, y cada una de estas decisiones ha ido colocando una barrera frente a la muerte en las carreteras. (Aplausos). Hemos ido cerrando el círculo, y ahora nos toca cerrarlo un poco más.

Señorías, sé que para algunos de ustedes pensar en reducir la tasa de alcohol puede suponer una medida incómoda, incluso impopular, que puede molestar ―y puede ser―. Pero nosotros, señorías, no hemos venido a esta Cámara solo a tomar decisiones populares; hemos venido a tomar decisiones responsables. Y seguramente alguien pensó que hacer obligatorio el cinturón quitaría votos, seguramente alguien pensó que hacer obligatorio el casco quitaría votos y seguro que también lo pensaron cuando el carné de conducir. Pero hoy seguro que ninguno de ustedes piensa cuántos votos costaron aquellas medidas. Y hoy lo que sí podemos preguntarnos es cuántas vidas ayudamos a salvar con esa toma de decisiones. (Aplausos). Señorías, esto es gobernar, esto es legislar, es tener la valentía de adoptar decisiones respecto de las que quizá dentro de veinte años nadie sea capaz de entender cómo podíamos discutir sobre ellas, porque hay decisiones políticas que se miden en votos, pero también hay otras que son mucho más importantes, las que se miden en vidas. Y aquí quiero regresar a los datos, porque este debate no nace de una ocurrencia, no nace de una percepción, no nace del capricho del Ministerio del Interior, no nace del capricho del director general de Tráfico, no nace del capricho de las asociaciones de víctimas, que hoy veo que nos acompañan aquí y a las que quiero dar las gracias: a Aesleme, a Stop Accidentes, a Ponle Freno, a P(A)T; a todos y cada uno de vosotros, que ayudáis a las víctimas y nos alentáis a seguir en esta carrera de fondo. (Aplausos).

Esta medida, señorías, no nace de la casualidad. Uno de cada tres fallecidos en carretera presentaba alcohol en sangre; repito, uno de cada tres. Y sabemos que el alcohol continúa siendo uno de los principales factores concurrentes en los siniestros mortales. Llevamos años haciendo campañas, realizando controles, educando, concienciando, sancionando también, y debemos seguir haciéndolo, pero, si el alcohol continúa apareciendo detrás de demasiadas tragedias, tenemos la obligación de hacernos una pregunta: ¿Podemos hacer algo más, señorías? Y la respuesta es sí, sí podemos hacerlo, porque la seguridad vial nunca ha avanzado conformándose, ha avanzado tomando decisiones. Este verano se han vuelto a perder 240 vidas, entre ellas, las de 31 jóvenes entre 15 y 24 años. No podemos aceptar estos datos como si fuesen inevitables; una muerte evitable nunca puede convertirse en parte de una estadística asumible.

Por eso nuestra propuesta es clara: establecer la tasa máxima de alcohol en sangre a 0,2 gramos por litro, a 0,10 miligramos en aire expirado para todos los conductores; una tasa común, una regla sencilla, un mensaje comprensible. Tenemos que acabar con ese concepto de que el consumo moderado de alcohol al volante es aceptado y tenemos que dejar de hacernos esas preguntas acerca de cuánto puedo beber, si una cerveza o una copa, cuánto mido, cuánto peso y cuánto he comido. La pregunta debe ser que, si voy a conducir, puedo beber. Y la respuesta debe ser inequívoca y no debe dar lugar a dudas: la respuesta debe ser no; si voy a conducir, no puedo beber. (Aplausos).

Hoy estamos en esta Cámara porque esta cuestión no consiste simplemente en cifras. Tenemos que hacerlo con rigor, tenemos que hacerlo con seguridad jurídica y tenemos que blindarlo por ley. Y este también es el camino que debemos seguir para modificar las conductas de algunos conductores. Seguro que para algunos de vosotros esto no será suficiente, y claro que no es suficiente: una ley no va a terminar con los siniestros viales, tampoco un radar, ni el cinturón, ni el casco; necesitamos hacerlo todo, en su conjunto. Por eso la pregunta no es si esta medida va a resolver todos los problemas. La pregunta es mucho más sencilla, es si esta ley reduce el riesgo, y la respuesta es sí. Y, como es sí, debemos seguir avanzando, y mañana seguir haciendo el resto. No utilicemos el hecho de que esta medida es insuficiente para usarlo como excusa y no hacer nada.

También escucharemos que detrás de esta medida existe afán recaudatorio. Lo escuchamos en la comisión y en ponencia. Quiero decirles cuánto queremos recaudar exactamente con esta ley: queremos recaudar cero euros. El mayor éxito sería no recaudar ni un solo euro con esta modificación, porque eso significaría que ningún ciudadano ha decidido beber y después ponerse al volante. No queremos recaudar más, no queremos más accidentes, no queremos más heridos, no queremos más muertos, no queremos más familias destrozadas. (Aplausos).

Y, señorías, tampoco estamos hablando de prohibir beber a una persona adulta, que tiene la libertad para hacerlo; lo que regulamos son las condiciones en las que después de haber bebido coge un coche y sale a una carretera, que es una vía compartida. Sí, señorías, porque la decisión de beber puede ser una decisión individual, pero, si uno después se pone al volante, las consecuencias dejan de ser así automáticamente. Y demasiadas veces vemos cómo quienes pagan las consecuencias son personas inocentes, como aquel joven de 21 años para cuya familia el pasado 16 de agosto a las 6:10 de la mañana se paró el reloj. Un vehículo se salió en la M‑404, en Madrid, y volcó. Dentro viajaban cuatro jóvenes, y uno de ellos murió; tenía 21 años. No sabemos qué quería hacer con su vida, pero sí sabemos que prácticamente tenía toda su vida por delante. Seguramente, tenía la edad de terminar sus estudios, de encontrar su primer trabajo, de enamorarse, de viajar, de equivocarse, de empezar otra vez de nuevo, de celebrar comidas familiares, de ver envejecer a sus padres, y todo eso desapareció aquella madrugada. Historias como estas no son extrañas, ocurren cada fin de semana. Detrás de cada estadística hay personas, no números, señorías; no se queden con los números, las historias deben continuar.

Y termino, presidenta. Ahora quiero pedirles algo, no como diputados, sino como padres, como madres y como personas. Seguro que muchos de ustedes tienen hijos. Imagínense por un instante que ese chaval de 21 años era uno de ellos. Imaginen su habitación, sus fotografías, sus estudios y, también cómo en unos segundos desaparece todo. Pónganse en el lugar de esa madre que no volverá a abrazar a su hijo, de esa madre que cada noche antes de irse a dormir recuerda aquella fatídica llamada del guardiacivil diciéndole que su hijo había fallecido, de esa madre que cada vez que mira su fotografía piensa en todo aquello que le quedaba por vivir. Nosotros, señorías, hoy no vamos a poder devolverle la vida, ni tampoco para sus padres, pero podemos intentar evitar la siguiente llamada.

En marzo esta votación se perdió por un solo voto. Pero marzo ya pasó, y hoy tenemos la segunda oportunidad. Muchas víctimas, todos aquellos que perdieron la vida en la carretera no la han tenido. Señorías, detrás de cada decisión que tomamos aquí puede haber una familia que nunca conoceremos, una familia que quizá nunca sepa que una ley evitó que recibiese esa llamada. Eso, señorías, también es legislar: salvar la vida de personas que nunca sabrán que la decisión se tomó aquí. Por eso les pido un voto con responsabilidad, desde la conciencia, desde la humanidad. No hagamos de esto una victoria de uno y una derrota de otros. Esto no va de derrotar al Gobierno ni al grupo que propone esta iniciativa. Esto va de conseguir una victoria para el conjunto de la sociedad. Cerremos el círculo: señorías, os pido el voto favorable para la toma en consideración de esta proposición.

Gracias. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señor Arribas. En turno de fijación de posiciones, pel Grup Parlamentari Junts per Catalunya, té la paraula la senyora Madrenas i Mir.

Marta Madrenas i Mir

JuntsDiputada.Página 26Vídeo

Molt bona tarda. Moltes gràcies, presidenta. En primer lloc voldria fer un reconeixement. Reconèixer la feina que durant molts anys han fet tantíssimes associacions de víctimes, entitats de prevenció i moltes persones, totes aquelles persones que han treballat per canviar de fet, la nostra manera d’entendre la seguretat viària. Perquè tots hem vist casos en què els grans avenços socials no comencen sempre al BOE. Moltes vegades comencen abans a la societat, quan conductes que durant anys semblaven normals deixen de semblar‑nos mínimament acceptables. I amb l’alcohol i la conducció, senyories, ha passat exactament això. Durant massa temps es va assumir en el passat que el problema era haver begut massa. Haver begut massa. No haver begut i prou. Que per una copa o dues no passava res. Que cadascú coneixia els seus límits. Que jo sé fins on puc arribar. Que jo sí que controlo. Avui aquest discurs ha quedat, afortunadament molt enrere. La societat ha canviat. Hem canviat la manera d’entendre què significa conduir responsablement i cada vegada tenim molt més interioritzada una idea molt senzilla. Si has de conduir, no has de beure alcohol abans. Perquè l’alcohol afecta precisament algunes de les capacitats que necessitem per conduir. No ho diu ningú d’aquí. Ho diu la ciència. Augmenta el temps de reacció, altera la percepció de les distàncies i la velocitat, redueix la tensió, perjudica la coordinació i afecta, en definitiva, la presa de decisions. Hi ha una paradoxa especialment important, que és que també altera la pròpia percepció del risc del conductor que ha begut. Per tant, no podem fer descansar la seguretat de tots, de tota la col·lectivitat en la sensació subjectiva d’algú que després d’una o dues copes considera que continua controlant perfectament, precisament perquè allò que ha consumit pot estar afectant la seva capacitat per valorar‑ho.

I això la societat ja ho ha entès fa molt temps. Ho veiem en famílies, en grups d’amics, en sopars, en celebracions. Avui ja és absolutament habitual decidir abans qui conduirà i per tant, qui no beurà. I ho veiem especialment entre molts joves que s’han incorporat a la conducció amb uns hàbits molt diferents. De fet, molt millors. Dels de les generacions anteriors, dels de la nostra generació o la meva. Aquest canvi no l’ha imposat cap llei. És un canvi cultural que la societat ja ha fet seu. I crec que és important dir, perquè també hem de saber reconèixer una ciutadania responsable, madura i conscient de les conseqüències que tindrà els seus actes enfront tercers. Perquè conduir tots sabem que comporta una enorme responsabilitat. Quan ens posem davant del volant tenim les mans a una màquina de més de mil quilos capaç de circular a una velocitat enorme també, i capaç de matar. I des d’aquell moment les nostres decisions ja no afecten només la nostra vida, la vida del conductor, afecten la vida de les persones que viatgen amb nosaltres i de totes aquelles amb qui compartim la carretera, de totes aquelles amb qui coincidim a la carretera. I aquí és on la llibertat individual ha de trobar un límit.

En una societat lliure, òbviament, cadascú pot decidir si consumeix o no vol consumir alcohol, però la llibertat individual no pot significar traslladar als altres un risc que era evitable. La llibertat d’un no pot convertir‑se en inseguretat per als altres. I això és convivència, això és responsabilitat, això és ciutadania madura. I si abans d’obtenir un permís de conduir exigim saber conduir, conèixer les normes, haver practicat i demostrar unes aptituds mínimes, és coherent que una vegada obtingut, exigim que el conductor preservi també aquestes capacitats intactes quan es posa al volant.

Per això compartim l’objectiu d’aquesta proposició. De fet, no és una posició nova. Ja vam donar suport a la reducció en l’anterior tramitació. Ara bé, durant la tramitació és cert que hi haurà algunes petites qüestions que probablement s’hauran de corregir. Ja en parlarem. Especialment, possiblement no tindria gaire sentit abaixar la taxa i que, al mateix temps, alguns determinats conductors més sensibles, com poden ser els novells o els conductors professionals amb la mateixa conducta, acabessin perdent menys punts dels que ara perdrien. Possiblement és un error o no sabem si s’hauria de corregir, perquè sobretot els conductors professionals que tenen interioritzat que òbviament no poden conduir sota els efectes de l’alcohol, sobretot quan porten passatgers. I són així i són professionals. I ho tenen interioritzat. Però passen moltes hores a les carreteres i, per tant, no té sentit que ara la sanció sigui menor que fins avui.

També haurem de revisar durant la tramitació altres aspectes que potser van una mica en una direcció diferent de la que diu la Unió Europea. Però són petites revisions, però aquestes qüestions no alteraran el debat de fons. Per nosaltres no l’altera. La millor política de seguretat viària no és la que s’aconsegueix per més sancions, és la que aconsegueix que cada vegada calgui sancionar menys perquè una determinada conducta ja ha deixat de tenir qualsevol mena d’acceptació social. És a dir, es converteix en absolutament inacceptable amb l’alcohol i la conducció. Aquest canvi nosaltres entenem que ja fa molt temps que ha començat, l’ha fet la mateixa societat i ara correspon que la norma s’hi adeqüi.

Moltes gràcies.

Muy buenas tardes. Muchas gracias, presidenta. En primer lugar, quisiera reconocer el trabajo que durante muchos años han hecho tantísimas asociaciones de víctimas, entidades de prevención y personas que han trabajado por cambiar nuestra forma de entender la seguridad vial. Todos hemos visto casos en los que los grandes avances sociales no empezaron en el BOE; muchas veces empiezan antes, en la sociedad, cuando conductas que durante años parecían normales dejan de parecernos mínimamente aceptables, y con el alcohol y la conducción, señorías, ha pasado exactamente eso. Durante demasiado tiempo se asumió que el problema era haber bebido demasiado —‌no solo haber bebido—, que por una copa o dos no pasaba nada, que cada uno conocía sus límites, que sé hasta dónde puedo llegar, que yo sí controlo. Hoy, afortunadamente, ese discurso ha quedado muy atrás. La sociedad ha cambiado, hemos cambiado la forma de entender lo que significa conducir responsablemente y cada vez tenemos mucho más interiorizada una idea muy simple, y es que, si vas a conducir, no tienes que beber alcohol, porque precisamente afecta a algunas de las capacidades que necesitamos para conducir. No lo dice nadie de aquí, lo dice la ciencia: aumenta el tiempo de reacción, altera la percepción de las distancias y la velocidad, reduce la atención, perjudica la coordinación y, en definitiva, afecta a la toma de decisiones. Además, hay una paradoja especialmente importante, y es que también altera la propia percepción del riesgo del conductor que ha bebido. Por eso no podemos hacer descansar la seguridad de todos, de toda la colectividad en la sensación subjetiva de alguien que después de una o dos copas cree que continúa controlando perfectamente, precisamente porque eso que ha consumido puede estar afectando a su capacidad para valorarlo. Y esto la sociedad ya lo ha entendido y hace mucho tiempo que lo vemos en familias, en grupos de amigos, en cenas, en celebraciones. Hoy ya es absolutamente habitual decidir antes quién va a conducir y quién no va a beber. Y lo vemos especialmente entre los jóvenes, que se han incorporado a la conducción con unos hábitos muy diferentes ―de hecho, mucho mejores― a los de las generaciones anteriores, a los de mi generación, la nuestra. Este es un cambio que no ha impuesto ninguna ley, es un cambio cultural que la sociedad ya ha hecho suyo. Y creo que es importante decirlo, porque hay que saber reconocerlo ante una ciudadanía responsable, madura y consciente de las consecuencias que van a tener sus actos frente a terceros, porque conducir ―todos lo sabemos― comporta una enorme responsabilidad. Cuando nos ponemos tras el volante, tenemos entre las manos una máquina de más de mil kilos capaz de circular a una velocidad enorme y capaz también de matar. Y desde ese momento nuestras decisiones ya no afectan solo a nuestra vida, a la vida del conductor; también afectan a la vida de las personas que viajan con nosotros y a la de todos aquellos con los que compartimos la carretera, con quienes coincidimos en la carretera. Y aquí es donde la libertad individual tiene que encontrar un límite. En una sociedad libre, obviamente, cada uno puede decidir si consume o si no quiere consumir alcohol, pero la libertad individual no puede significar trasladar a los demás un riesgo que era evitable. La libertad de uno no puede convertirse en inseguridad para los demás. Y eso es convivencia, eso es responsabilidad, eso es ciudadanía madura. Y si antes de obtener un carné de conducir nos exigen que sepamos conducir, que conozcamos las normas, que hayamos practicado, que demostremos unas aptitudes mínimas, es coherente que, una vez obtenido, exijamos que ese conductor preserve también esas capacidades intactas cuando se pone frente al volante. Por eso, compartimos el objetivo de esta proposición. De hecho, no es una posición nueva, ya dimos apoyo a la reducción en la anterior tramitación. Ahora bien, durante la tramitación es cierto que habrá algunas pequeñas cuestiones que probablemente habrá que corregir. Ya hablaremos de ello. Posiblemente, no tiene demasiado sentido que se baje la tasa y que, al mismo tiempo, determinados conductores más sensibles, como los noveles o los profesionales, con esa misma conducta acaben perdiendo menos puntos de los que perderían ahora. No sé, ¿será un error quizá? No sabemos si hay que corregirlo porque, sobre todo en el caso de los conductores profesionales, que tienen interiorizado que. Obviamente. no pueden conducir bajo los efectos del alcohol, especialmente cuando llevan pasajeros, pasan muchas horas en las carreteras; por lo tanto, no tiene sentido que ahora la sanción sea menor de lo que era hasta hoy. Lo que también tenemos que revisar durante la tramitación son otros aspectos que quizás van en una dirección distinta a la que marca la Unión Europea, pero son pequeñas revisiones.

En cualquier caso, estas cuestiones no van a alterar el debate de fondo; para nosotros no se altera. La seguridad vial no es la que se consigue con más sanciones, sino la que consigue que cada vez se sancione menos porque una determinada conducta ya ha dejado de tener cualquier tipo de aceptación social. Es decir, se convierte en absolutamente inaceptable el alcohol y la conducción. Nosotros entendemos que este cambio hace ya mucho tiempo que ha empezado. Lo ha hecho la propia sociedad, y ahora lo que toca es que la norma sea coherente.

Muchas gracias.

Presidencia. Moltes gràcies, senyora Madrenas. Pel Grup Parlamentari Republicà té la paraula la senyora Granollers Cunillera. Muchas gracias, señora Madrenas. Por el Grupo Parlamentario Republicano, tiene la palabra la señora Granollers Cunillera.

Inés Granollers Cunillera

ERCDiputada.Página 29Vídeo

Gràcies, presidenta. Bona tarda. El PSOE ens torna a portar a debat una presa en consideració per tramitar un projecte de llei per rebaixar la taxa d’alcoholèmia al volant. I m’agradaria començar amb una idea molt senzilla perquè conduir és una responsabilitat. I conduir bé vol dir moltes coses. Vol dir estar atent a la carretera, vol dir respectar els senyals, adaptar la velocitat, mantenir la distància de seguretat, descansar quan toca i evidentment, tampoc mirar el mòbil quan conduïm. Tots sabem que una distracció o una imprudència o una decisió equivocada poden tenir conseqüències que duren tota la vida o que, malauradament, acaben amb aquesta vida. Per tant, també vol dir entendre que alcohol i conducció no són una bona combinació. Així mateix, ho vam dir l’altra vegada. Ara, d’això se n’ha de parlar amb normalitat i sense criminalitzar ningú, perquè la nostra societat celebra. Ens agrada trobar‑nos amb els amics, fer un vermut el diumenge, prendre una cervesa en una terrassa a l’estiu, sopar amb una copa de vi, brindar un aniversari o acabar una festa amb una copa de cava. I això forma part de la nostra vida social. I no es tracta de prohibir aquests hàbits, sinó que és posar una línia molt clara entre gaudir i conduir. I sobretot, entendre que quan ens posem al volant no assumim només el risc nosaltres, que també posem en risc les persones que comparteixen en aquell moment la carretera. Per tant, el debat no és si podem celebrar o no podem celebrar si podem prendre una copa de cervesa o una copa de cava. El debat és què fem quan després hem de conduir. I aquí hem de ser clars. Si hem de conduir, l’alcohol no hi té lloc i té sentit reduir la taxa d’alcoholèmia. No podem fer com amb les drogues no hi ha una taxa o ets positiu o negatiu. Durant molts anys hem normalitzat aquella frase de només n’he pres una o estic bé per conduir, Però és que el problema que tenim de la percepció de nosaltres mateixos no sempre coincideix amb els efectes que l’alcohol té sobre la conducció i el missatge ha de ser molt senzill: si has de conduir zero alcohol i si volem continuar celebrant, que evidentment tothom ho vol fer, hem de posar fàcil que les persones puguin tornar a casa sense conduir també més transport públic. alternatives de mobilitat i responsabilitat col·lectiva. Perquè no es tracta d’escollir entre celebrar o tenir seguretat a les carreteres. Ho podem fer tot, però quan toca conduir crec que això està ha de ser claríssim. Quan toca conduir, toca conduir sense alcohol i aquí és on els falta la valentia, senyories del PSOE, perquè la cultura de la responsabilitat és aquesta la que hem de construir. Perquè, si parlem de seguretat viària, també hem de parlar de tota la resta. La mortalitat associada a l’alcohol es concentra sobretot en alcoholèmies molt elevades. Perquè no estem parlant de pujar molt les multes a aquestes alcoholèmies molt elevades?

Mentre que el factor de risc avui en dia és el policonsum d’alcohol i drogues, que apareix com un risc especialment rellevant. En canvi, les drogues no tenen una taxa, o sigui, tu no pots dir que no et pots fumar tres canuts de maria. No, tu no pots fumar maria, si has de conduir; no pots beure, si has de conduir. I també convé parlar de distraccions de mòbil, de la velocitat del cansament, del respecte als senyals, de l’estat de les carreteres, de la formació dels conductors.

I aquí crec que també hem de demanar responsabilitat a la direcció i a la Direcció General de Trànsit, perquè ara mateix tenim tres modificacions legislatives en tramitació i són totes tres reformes importants. Totes les persones que han mort en un sinistre viari tenen una família al darrere, totes, sigui per excés de velocitat, sigui per estar mirant el mòbil, o sigui per una simple distracció. I el que hauríem d’estar treballant és perquè surtin endavant totes tres iniciatives. Millorar‑les quan calgui i donar una resposta als problemes reals que té la ciutadania.

I aquí seré crítica amb la direcció de la DGT perquè tinc la sensació que està massa pendent d’enfrontar col·lectius, de generar polèmiques i de buscar titulars i no prou pendent de solucionar els problemes que genera la mateixa DGT i problemes en tenim. Tenim persones que esperen mesos per poder fer un examen. Tenim problemes de recursos, de gestió, de capacitat. Tenim ciutadans que necessiten fer un tràmit i que massa sovint es troben davant d’una Administració que no dona la resposta que hauria de donar. I això també és seguretat viària, perquè la seguretat no es construeix només fent més normes, es construeix també en que després sigui fàcil aplicar‑les. Es construeix amb prevenció, amb educació, amb recursos, amb una Administració que funcioni i amb normes que després es compleixin. I aquí crec que la DGT hauria de dedicar menys temps a enfrontar i més temps a solucionar. No els hi sembla? Estan totalment segurs que això no es podia fer via reglament i no hauríem d’estar tenint aquest debat aquí? I aquest cap de setmana la taxa d’alcoholèmia hi hauria pogut estar baixa perquè la ciutadania ara mateix no demana més problemàtiques que ja en tenim prou temps. Ens demana poder conduir amb seguretat, poder fer els seus tràmits quan toca i saber que darrere de les normes hi ha una Administració que funciona.

I nosaltres volem una cosa molt senzilla: que puguem continuar celebrant trobant‑nos, fent un vermut, prenent una cervesa o brindant amb cava, però que quan arribi el moment de tornar a casa tots puguem tornar. I jo crec que aquí o tots ho tenim molt clar. Si beus, no condueixis. Per tant, no enganyin amb la taxa d’alcoholèmia. Siguin valents i, si volen canviar la taxa d’alcoholèmia, l’única taxa viable és el zero. Si beus, no pots conduir. És igual si beus una cervesa, si beus una copa de vi. És igual. Quan has begut, no pots conduir. Jo no voldria que el meu cirurgià es prengués només una cerveseta abans d’operar‑me, ho tindria claríssim. Preferiria que no m’operés.

Per tant, donem opcions a tothom i després, inverteixin també en un transport públic que funcioni. Una carretera que no sembli un port o un parc d’atraccions, com per exemple PortAventura. I aquí em referiré a la carretera que tenim entre Cervera i Lleida, que sembla ben bé a un parc d’atraccions que també ens porta molts accidents que no fem treballar amb un transportista. Hores i hores sense ni tan sols es pugui acollir a una jubilació anticipada, perquè això també provoca accidents. No cal que la gent begui per tenir un accident. Hi ha molts factors i això, senyories del PSOE, depèn del seu Govern, depèn dels seus ministeris i no es poden escudar només en que les majories no són prou fortes. Ara mateix tenen a la seva mà poder jubilar els transportistes professionals. Per què no ho estan fent? Perquè això també pot fer que demà una família hagi de lamentar la mort del seu fill de 21 anys, i és molt trist lamentar aquestes morts, molt. Però és que les morts les provoquen moltes altres coses. I repeteixo, nosaltres estem a favor del 0 0. No hi hauria d’haver cap més taxa, però també tenint en compte que vostès han abocat a tothom a tenir un cotxe privat per poder simplement viure, perquè la gent no ens podem traslladar en transport públic i això també fa que hi hagi moltes més oportunitats de tenir un accident.

Per tant, ens agradaria tirar endavant amb aquest projecte de llei. Els demanarem que siguin valents i que rebaixin la taxa allà on hauria de ser. I si condueixes, no beguis. Si condueixes, no vagis amb excés de velocitat. Si condueixes, no et miris al mòbil, si condueixes, no estiguis distret. Si tens molta son, no condueixis i moltes vegades els recomanaria que no escoltessin populismes si condueixes, perquè també poden provocar accidents.

Gràcies.

Gracias, presidenta. Buenas tardes. El PSOE nos vuelve a traer a debate una toma en consideración para tramitar un proyecto de ley para bajar la tasa de alcoholemia al volante. Y quisiera empezar con una idea muy sencilla: conducir es una responsabilidad. Conducir bien significa muchas cosas: estar atento a la carretera, respetar las señales de tráfico, adaptar la velocidad, mantener la distancia de seguridad, descansar cuando corresponde y, evidentemente, que no se mire el móvil cuando conducimos. Todos sabemos que una distracción, una imprudencia, una decisión equivocada pueden tener consecuencias durante toda la vida o que, desgraciadamente, acaben con esta vida. Por lo tanto, también quiere decir que hay que entender que alcohol y conducción no son una buena combinación. Así lo dijimos en la otra ocasión. Ahora bien, de esto hay que hablar con normalidad y sin criminalizar a nadie, porque nuestra sociedad celebra: nos gusta encontrarnos con los amigos y tomarnos el aperitivo el domingo con un vermú; cenar en una terraza en verano y tomarnos una copa con un amigo; celebrar un cumpleaños, una verbena y tomarnos una copa de cava. Esa es nuestra vida social. No se trata de prohibir esos hábitos, sino de poner una línea muy clara entre disfrutar y conducir. Y, sobre todo, hay que entender que cuando nos ponemos al volante no asumimos solo nosotros el riesgo, también ponemos en riesgo a aquellas personas que comparten en ese momento la carretera. Por lo tanto, el debate no es si podemos o no celebrar, si podemos tomar una copa de cerveza o una copa de cava. El debate es ¿qué hacemos cuando después hay que conducir? Y aquí tenemos que ser claros: si vamos a conducir, el alcohol no ocupa lugar. ¿Tiene sentido reducir la tasa de alcoholemia? No podemos hacer como con las drogas, no hay una tasa, o eres positivo o negativo. Durante mucho tiempo hemos normalizado esa frase de «solo me he tomado una» o «estoy bien para conducir», y el problema es que la percepción que tenemos de nosotros mismos no siempre coincide con los efectos que tiene el alcohol sobre la conducción. En el mensaje tenemos que ser muy sencillos: si vas a conducir, cero alcohol. Y si queremos seguir celebrando ―que, evidentemente, todo el mundo lo quiere hacer―, tenemos que poner fácil que las personas puedan volver a sus casas sin conducir; por tanto, más transporte público, alternativas de movilidad y responsabilidad colectiva. Porque no se trata de escoger entre celebrar o tener seguridad en las carreteras, podemos hacerlo todo; pero cuando toca conducir ―creo que eso tiene que estar clarísimo―, toca conducir sin alcohol. Y aquí es donde les falta valentía, señorías del PSOE, porque la cultura de la responsabilidad es la que tenemos que construir; si hablamos de seguridad vial, tenemos que hablar también de la mortalidad asociada al alcohol, que se concentra sobre todo en alcoholemias muy elevadas. ¿Por qué no estamos hablando de subir mucho las multas para esas alcoholemias muy elevadas? Mientras que hoy en día uno de los factores de riesgo especialmente relevante es alcohol y drogas, en el caso de las drogas no hay una tasa. Tú no puedes decir: «No te puedes fumar tres canutos de maría». No, no puedes fumar «maría» si tienes que conducir; y no puedes beber si tienes que conducir. Y lo mismo sucede con las distracciones del móvil, con el cansancio, con el estado de las carreteras o el estado de los conductores. Yo creo que aquí tenemos que exigir también responsabilidades a la Dirección General de Tráfico, porque ahora tenemos tres modificaciones legislativas en tramitación, y las tres son todas reformas importantes. Todas las personas que mueren en un siniestro en la carretera tienen una familia detrás, todas, sea por exceso de velocidad, por estar viendo el móvil o por una simple distracción. Tendríamos que estar trabajando para que las tres iniciativas salgan adelante; mejorarlas cuando haga falta y dar una respuesta a los problemas reales que tiene la ciudadanía.

Y aquí voy a ser crítica con la DGT, porque tengo la sensación de que están demasiado pendientes de generar polémicas, de enfrentar colectivos, de buscar titulares y no de buscar soluciones a problemas que genera la propia DGT. Y problemas tenemos. Tenemos personas que esperan durante meses para poder hacer un examen; hay problemas de recursos, de gestión de capacidad; tenemos ciudadanos que necesitan hacer un trámite, que demasiadas veces se encuentran ante una Administración que no da la respuesta que tendría que dar. Eso también tiene que ver con seguridad vial; porque la seguridad no se construye haciendo nuevas normas, se construye haciendo que sea fácil aplicarlas con prevención, con educación, con recursos, con una Administración que funcione y con normas que después se cumplan. Y aquí creo que la DGT tendría que dedicar menos tiempo a enfrentar y más a solucionar. ¿Están ustedes completamente seguros de que esto no se podía hacer vía un reglamento y que entonces no tendríamos que estar en este debate aquí, y este fin de semana la tasa de alcoholemia ya podría haber bajado? Porque la ciudadanía ahora no pide más problemas, que ya tenemos bastantes; nos pide conducir con seguridad, hacer los trámites cuando corresponde, y saber que detrás de las normas hay una Administración que funciona.

Nosotros queremos algo muy sencillo: poder seguir celebrando, encontrándonos, tomando el aperitivo, tomar una cerveza y brindar con cava; pero que cuando llegue el momento de volver a casa, que todos podamos volver. Yo creo que aquí todos lo tenemos muy claro: si bebes, no conduzcas. Por lo tanto, no engañen con la tasa de alcoholemia; sean valientes. Y si quieren cambiar la tasa de alcoholemia, la única tasa viable es cero. Si bebes, no puedes conducir. Da igual una cerveza, una copa de vino. Es igual. Cuando has bebido, no puedes conducir. Yo no querría que mi cirujano se tomara solo una cervecita antes de operarme. Lo tendría clarísimo: preferiría que no me operase. Así que, por lo tanto, vamos a dar opciones a todos.

Y, por supuesto, inviertan también en un transporte público que funcione, en una carretera que no parezca un parque de atracciones, como la de Port Aventura ―y aquí me referiré a la carretera que tenemos entre Cervera y Lleida, que parece un parque de atracciones―, que es algo que también lleva a muchos accidentes; que no hagan trabajar a un transportista horas y horas sin que ni siquiera pueda acogerse a una jubilación decente; porque eso también provoca accidentes. No hace falta que la gente beba para tener un accidente, hay muchos factores. Y eso, señorías del PSOE, depende de su Gobierno, depende de sus ministerios, y no se puede decir solo que las mayorías no son suficientemente fuertes. Ahora tienen ustedes en sus manos la jubilación de los transportistas profesionales a tiempo. ¿Por qué no? Porque eso hará que, a lo mejor, una familia el día de mañana no tenga que lamentar la muerte de su hijo de 21 años. Es muy triste tener que lamentar estas muertes, pero es que las muertes las provocan muchas otras cosas. Y repito, nosotros estamos a favor del 0,0. No tendría que haber ninguna tasa más. Sin embargo, tengan en cuenta también que ustedes han abocado a todo el mundo a tener un coche privado simplemente para poder vivir, porque la gente no se puede trasladar en transporte público, y eso también hace que haya muchas más oportunidades de sufrir un accidente.

Por lo tanto, nos gustaría impulsar este proyecto de ley. Les vamos a pedir que sean valientes y que rebajen la tasa a donde tendría que estar y que, si conduces, no bebas; si conduces, no vayas con exceso de velocidad; si conduces, no mires el móvil; si conduces, no estés distraído; y, si tienes mucho sueño, no conduzcas. Y muchas veces les recomendaría que no escuchen populismos si conducen, porque eso también puede provocar accidentes.

Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Moltes gràcies, senyora Granollers. Por el Grupo Parlamentario Plurinacional SUMAR, tiene la palabra la señora Vergara Román.

Laura Vergara Román

Grupo SumarDiputada.Página 33Vídeo

Estas son unas llaves (muestra unas llaves), las de una casa, las de un hogar, el lugar al que tenemos derecho y el lugar al que esperamos volver. Por eso hoy hablamos también del derecho a llegar a casa.

Señorías, hoy debatimos una medida sencilla de explicar y fundamentada en una evidencia que lleva años acumulándose. Cuando hay alcohol al volante, aumenta el riesgo. Cuando reducimos ese riesgo, salvamos vidas. Por eso apoyamos esta toma en consideración. La rebaja de la tasa máxima permitida en la conducción avanza hacia un modelo de mayor protección para todas las personas usuarias de las vías públicas. ¡Qué casualidad! Somos todas y cada una de las personas que convivimos en España.

Permítanme comenzar reconociendo el trabajo realizado por nuestro compañero Félix Alonso, anterior portavoz en materia de seguridad vial (aplausos), que defendió esta misma orientación política durante la anterior tramitación. Sin duda, su contribución ayudó a situar este debate donde debe estar: en la defensa de la vida, la prevención y la seguridad vial como política pública prioritaria. Señorías, sabemos que esta medida puede no generar unanimidad; que en todos nuestros pueblos, barrios y ciudades pueden quedar personas con dudas. También sabemos que forma parte de un debate social mucho más amplio sobre determinados hábitos culturales que están profundamente arraigados. Pero es que no queremos mirar a otro lado. Abramos ese nuevo espacio de conversación con la toma en consideración.

Conviene dejar algo muy claro: esta reforma no va contra nadie. No va contra el mundo rural, no va contra nuestras cooperativas, no va contra los productores de vino, de cerveza o de otras actividades agroalimentarias que forman parte de nuestro patrimonio económico, cultural y gastronómico. Va a favor de la responsabilidad, va a favor de la seguridad, va a favor de que, cuando una persona decide ponerse al volante, lo haga con todos sus sentidos puestos en proteger la vida, la de quienes comparten las vías. (Aplausos). Porque el mensaje de esta iniciativa no es prohibir ningún consumo; es no normalizar la mezcla entre consumo y conducción. Y eso es compatible con defender a nuestro sector agroalimentario, con apoyar su producción y con seguir impulsando políticas agrarias que garanticen el futuro del campo y de quienes viven de él.

La inmensa mayoría de las personas que producen vino en nuestro país saben perfectamente que disfrutar de un producto de calidad y conducir son decisiones que deben producirse en momentos distintos. Señorías, los datos son contundentes: más del 33 % de las personas conductoras fallecidas en siniestros de tráfico presentaban alcohol en sangre. Además, incluso consumos relativamente bajos incrementan el riesgo de sufrir un accidente grave o mortal. Por eso, esta propuesta conecta con las recomendaciones de organismos especializados, de la estrategia conocida como Visión Cero. Y precisamente desde esa visión, queremos señalar que esta medida es necesaria, aunque no suficiente; hay que seguir trabajando.

La reducción de víctimas exige una política integral y transversal. Necesitamos más prevención, más educación vial, más infraestructuras seguras, más protección de peatones y ciclistas, más transporte público y más movilidad activa. Y eso se sigue reforzando a través del transporte público con la integración en el billete único (aplausos), para que sean opciones seguras, accesibles y atractivas. Necesitamos seguir incorporando la justicia restaurativa a nuestras políticas públicas, situando a las víctimas en el centro para una mejor protección. Necesitamos avanzar hacia un modelo sancionador más justo, donde las consecuencias económicas de las infracciones estén vinculadas de forma más equitativa a la capacidad económica de cada persona, porque, si no, pasan sin pena ni gloria. Y es que la seguridad vial no se construye fundamentalmente con sanciones; se construye generando responsabilidad colectiva. Y hacia esto podemos avanzar hoy aquí.

Señorías, esta iniciativa no pretende señalar hábitos, sino crear sinergias con amplios sectores sociales, prevenir el alcoholismo y conectar esa prevención con la seguridad vial. Pretende recordar algo muy sencillo: conducir exige atención, prudencia y capacidad de reacción. Reducir a cero la presencia de alcohol al volante significa agudizar nuestros sentidos, prevenir mejor los riesgos y actuar con mayor responsabilidad hacia el resto. Ese es el verdadero sentido de esta reforma. Y por eso, desde el Grupo Parlamentario

Plurinacional SUMAR, la apoyamos con convicción, para que ya no haya lugar a dudas. Si bebes, no conduzcas; si vas a conducir, bebe sin alcohol. Porque ninguna muerte es aceptable, porque la seguridad vial debe abordarse desde una perspectiva integral, transversal a todas las políticas y responsable, y porque construir una nueva cultura de movilidad más segura es una tarea colectiva que merece un compromiso colectivo y unánime.

Muchas gracias a todos los grupos que hoy se van a comprometer en ese sentido y que hoy pueden hacer avanzar la seguridad vial para que mañana no sea demasiado tarde y para que, junto al derecho a la vivienda, consigamos el derecho a llegar a casa. Y apoyen el derecho a la movilidad; que nadie tenga dudas.

Gracias. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señora Vergara. Por el Grupo Parlamentario VOX, tiene la palabra el señor Alcaraz Martos. (Aplausos).

Francisco José Alcaraz Martos

VoxDiputado.Página 34Vídeo

Gracias, presidenta. Buenas tardes, señorías. Dice usted, señor portavoz del Grupo Socialista, que las carreteras están muy bien con ustedes. De verdad que no en vano ustedes se han ganado la merecida fama de ser el Gobierno más trilero, autoritario y manipulador de nuestra historia reciente. (Aplausos). Porque si de verdad les hubieran importado las víctimas de los accidentes, no hubieran traído aquí una proposición de ley, sino un proyecto de ley para no hurtar a la Cámara un debate de los especialistas en la materia y los preceptivos informes técnicos que puedan justificar este cambio legislativo. Porque, señorías, si todos estos datos, todos estos informes que dice usted tener, aprueban que hay que bajar la tasa para evitar los accidentes para quien toma una cerveza, ustedes están reconociendo una responsabilidad mortal de todos los accidentes que se han producido con una cerveza, ya que durante estos ocho años, que han tenido ustedes mayoría absoluta, no han hecho nada. ¿Están ustedes reconociendo su responsabilidad de no haber hecho nada durante los ocho años? (Aplausos). Eso es lo que vienen ustedes a decir aquí. Mire, estos son los informes de toxicología. (Muestra un documento). No sé si usted lo ha leído, pero aquí, en este informe, viene que efectivamente los accidentes por alcohol son con tasas elevadas, no por quien toma una cerveza; eso dice el informe. Es más, el informe dice que la mayoría viene asociada también a un consumo de drogas. Y, claro, el aumento por las drogas eleva el dato (muestra otro documento), y el 38,5 % de los conductores que son sometidos a un análisis de droga da positivo, el 38,5 %. Son de su ministerio, ¿eh? Esto frente al 1,8 de los conductores consumidores de alcohol. Pero ¿qué hace la DGT? Como consumen más drogas que alcohol, la DGT ―aquí está el gráfico― (muestra un gráfico) hace estas pruebas. Eso que se ve ahí debajo ―que casi no lo verán― son las pruebas que hacen para la droga. Por cierto, el año pasado hicieron siete millones para el alcohol y este año han hecho seis millones, nada más. Incluso si ven que realmente es un problema el exceso de alcohol, ¿qué hace su ministerio bajando el control y las pruebas de alcohol a los conductores? Ustedes tienen una responsabilidad. ¿Y con las drogas qué pasa? Que como aquí los amigos de sus socios, los proetarras de Bildu, están diciendo que en las fiestas hay que tomar drogas, ustedes les siguen el camino, ¿no? (Muestra otro documento.―Aplausos). A lo mejor por eso, ante las iniciativas que varias veces ha expuesto VOX en este hemiciclo de hacer controles de drogas a los senadores y diputados, ustedes siempre las han mirado mal. No sé por qué será, pero, visto lo que hacen, sería conveniente. (Aplausos). Además, si tan convencidos están ustedes, les hago una pregunta: ¿por qué cuando vamos a terminar y nos vamos a ir a nuestras casas ―que los he visto muchas veces a ustedes a mediodía― se toman ustedes una cerveza? En la cafetería de aquí, en la de fuera del hemiciclo, en los alrededores… Y lo hacen sus concejales, sus alcaldes, sus representantes de las distintas instituciones… ¿Por qué no dan ejemplo? No esperen a que se apruebe la nueva ley; dejen de beber antes de coger el coche, que es lo que observamos cada día. (Aplausos).

Realmente, a ustedes no les importan nada las víctimas, no les importan absolutamente nada las víctimas. (Rumores). Les voy a poner algún ejemplo. ¿Estuvieron ustedes con las víctimas de la inundación de Valencia? No, dejaron que se ahogaran, porque no hicieron ninguna obra hidráulica para evitar la masacre del barranco del Poyo. ¿Qué hacen ustedes con las víctimas que están sufriendo en Ceuta incluso violaciones? Nada. Eso es inseguridad subjetiva, según su ministro. (Aplausos). ¿Qué hacen ustedes con las víctimas de Adamuz y los trenes de Óscar Puente? Dicen ustedes que están con las víctimas de los accidentes. Y lo dice el fiscal de seguridad vial: una de cada tres muertes es responsabilidad de ustedes; uno de cada tres accidentes que se producen en carretera es responsabilidad de cómo tienen ustedes las carreteras. (Aplausos). Y no dicen ustedes nada. Por no hablar de las víctimas de violencia hacia la mujer, que ustedes compran las pulseras más baratas y dejan a las mujeres expuestas a la inseguridad frente a los maltratadores. Eso sí, chiringuito de punto morado para que una socialista que trabaja en el Instituto de la Mujer sea imputada por lucrarse. Y si me quiere poner un ejemplo de un conductor… Mire, le voy a enseñar un conductor. ¿Lo conoce? (Muestra una fotografía). Si me permite, le voy a contar la historia de este conductor. Este conductor llegó a tener catorce vehículos. Asesinó con los catorce vehículos a ochenta y dos personas, entre ellas, seis niños. ¿Y saben lo que ha hecho su partido? Dejarlo en libertad. Es Henri Parot, el amigo de esos proetarras que hay allí. (Aplausos). ¿Y ustedes dicen que muestran simpatía por las víctimas? Si, pero con las víctimas del terrorismo; ustedes persiguen a todas las víctimas de las que no puedan hacer uso. (Aplausos). Con este historial, vienen ustedes a fingir que tienen empatía con las víctimas. (El señor vicepresidente, Rodríguez Gómez de Celis, ocupa la Presidencia). Eso ya no se lo cree nadie, porque lo único que quieren hacer con las víctimas es utilizar su dolor, su desgracia, su muerte para tapar la corrupción de este Gobierno traidor. Porque ustedes, como les he dicho en otras ocasiones, son el Gobierno de la muerte. (Aplausos de las señoras y los eñores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).

Presidencia. Por el Grupo Parlamentario Popular del Congreso, tiene la palabra la señora Verano Domínguez.

Bella Verano Domínguez

PPDiputada.Página 35Vídeo

Muchas gracias, señor presidente. Señorías, vuelve esta Cámara a encontrarse hoy ante una iniciativa que regresa con el mismo propósito y las mismas carencias que ya analizamos en su día. Nos trae de nuevo el Grupo Socialista una proposición de ley sobre la tasa de alcoholemia que ya demostró que carecía de las soluciones reales ante una modificación de calado en materia de seguridad vial. Vuelven a la carga, y lo hacen, además, utilizando el procedimiento de urgencia; un procedimiento acelerado que nos obliga a preguntarnos cuál es la verdadera prisa. Porque, señorías, cuando un Gobierno tiene una urgencia tan inusual por desviar la atención, uno no puede evitar mirar el mapa político y comprobar cómo el foco mediático quema en los ministerios. Hoy la urgencia no es la seguridad vial, ojalá lo fuera; la urgencia real del señor Marlaska es apartar los focos de Ceuta y de su propia gestión insostenible. (Aplausos). Nos presentan esta iniciativa eludiendo los informes preceptivos, evitando los filtros institucionales y despreciando el dictamen riguroso de los expertos. Pero miren, señorías del Grupo Socialista, la historia del procedimiento parlamentario es testaruda. Cuando en el año 1998 un Gobierno del Partido Popular redujo los límites de alcoholemia en nuestro país, contó con informes técnicos y con el preceptivo dictamen favorable del Consejo de Estado, publicado expresamente en el BOE. Lo hizo a iniciativa del Gobierno y asumiendo su responsabilidad. (Aplausos). Señorías, las cosas se hacían con rigor, con luz y taquígrafos, y no hurtando el debate institucional a esta Cámara mediante atajos. Ustedes, en cambio, prefieren el camino fácil: eludir los controles y evitar la tramitación como proyecto de ley, con sus informes y controles preceptivos, esquivando así la responsabilidad que corresponde a un Ejecutivo serio. Y esto resulta especialmente revelador. Llevamos escuchando, desde septiembre del año 2024, al ministro de Interior, el señor Marlaska, y al director general de Tráfico anunciar, reclamar y exigir públicamente esta bajada de la tasa de alcoholemia. Si el Gobierno hubiera querido reducir estas tasas por vía reglamentaria, podría haber aprovechado precisamente la reciente modificación del Reglamento General de Circulación, aprobado por real decreto y presentado hace apenas cinco días por el director general de Tráfico, para incorporar en su artículo 20 la reducción de las tasas de alcoholemia. Sin embargo, no lo ha hecho. Ha preferido otro camino; ha preferido utilizar al Grupo Parlamentario Socialista para volver a registrar una proposición de ley que el propio Gobierno no ha querido asumir como proyecto de ley, aprobarlo en el Consejo de Ministros y remitirlo a las Cortes. (Aplausos).

Señorías, acabo de escuchar al señor Arribas, al portavoz del Grupo Socialista, apelar a datos de siniestros viales y a titulares trágicos. Usar el dolor humano de esta manera en la tribuna no cambia la realidad de los datos. Las estadísticas de los accidentes relacionados con el alcohol hay que explicarlas enteras, sin omitir qué tasas llevaban realmente esos conductores. La inmensa mayoría de los trágicos accidentes que sufrimos en nuestras carreteras no los provoca el ciudadano que cumple con la norma, sino aquellos irresponsables que multiplican por dos, por tres o por cuatro el límite legal. Es contra esas auténticas temeridades contra las que debemos actuar con contundencia. Además, conviene poner este debate en su contexto europeo. La tasa general vigente en España es 0,5 gramos por litro de sangre o 0,25 miligramos por aire expirado. Es la misma que tienen Francia, Portugal, Italia o Alemania. Incluso en Inglaterra y Gales es superior, es de 0,8. Por tanto, España parte de unos límites plenamente equiparables a los de los principales países de nuestro entorno europeo. Y, fíjense, quizá debemos preguntarnos también si estamos poniendo el foco exactamente donde debemos, porque quien cumple hoy con la norma, quien conduce responsablemente y se mantiene por debajo de los límites establecidos puede legítimamente preguntarse si es sobre él sobre quien debe recaer prioritariamente una nueva reducción. Tal vez debamos concentrar aún más nuestros esfuerzos en las conductas que entrañan un riesgo especialmente grave, en quien reincide, en quien conduce con tasas muy elevadas de alcohol, en quien mezcla alcohol y drogas o determinados fármacos, en los accidentes provocados por fauna silvestre —‌que se han duplicado desde que estáis vosotros—, en aquellos colectivos que requieren una protección especial, como los conductores noveles o los conductores profesionales. Porque una política eficaz de seguridad vial no consiste únicamente en reducir un número, consiste en identificar dónde está el mayor riesgo y actuar sobre él.

Y hay una cuestión que para nosotros es esencial y de puro sentido común. Si se propone reducir la tasa general de 0,5 a 0,2 gramos por litro de sangre, esa cifra tiene que venir acompañada de una justificación técnica, sólida y transparente. ¿Por qué 0,2? ¿O por qué no? ¿Por qué no 0,15 o 0,10? ¿Por qué no 0,25 o 0,30? (Aplausos). Señorías, una decisión de esta magnitud no puede basarse simplemente en sacar una cifra al azar, sino en informes de expertos, en evidencias científicas contrastadas y en una evaluación rigurosa que demuestre qué umbral mejora de verdad la seguridad en la carretera. Si vamos a cambiar una regla que afecta directamente a millones de conductores, lo razonable es saber no solo el límite que se propone, sino por qué ese número concreto es el adecuado. Por eso pedimos prudencia, señorías, y que se escuche a todos los sectores. Es legítimo que existan entidades que pidan bajar la tasa, por supuesto, como también lo es que profesionales, asociaciones y expertos reclamen estudios científicos y el aval toxicológico. En el Partido Popular exigimos rigor, evaluación técnica independiente, informes completos y comparecencias de expertos y profesionales del sector. Hoy mismo hemos registrado una batería de solitudes de comparecencia al respecto. ¿No creen ustedes que es importante conocer la opinión del Instituto Nacional de Toxicología, de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria, de la Fiscalía General del Estado o de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil? Que sean la ciencia y el análisis riguroso los que guíen la decisión y no las prisas políticas.

Señorías, legislar sobre la vida y la seguridad de las personas exige altura de miras y respeto institucional. No se puede legislar de espaldas a los transportistas profesionales, no se puede legislar ignorando el deficiente estado de las carreteras estatales y no se puede mirar hacia otro lado ante el colapso que sufren las autoescuelas por la falta de examinadores prácticos en nuestro país. (Aplausos). Lo fácil es dar vía libre a una norma que nace sin el informe necesario. Lo verdaderamente útil es exigir rigor, escuchar a los profesionales y defender una seguridad vial basada en la eficacia, la prevención real y el respeto a las reglas del Estado de derecho y a la separación de poderes.

Nada más y muchas gracias. (Aplausos.—Varios señores diputados: ¡Muy bien!).

Presidencia. Muchas gracias. PROPOSICIONES NO DE LEY: — DEL GRUPO PARLAMENTARIO POPULAR EN EL CONGRESO, PARA GARANTIZAR LA CORRECTA IMPLEMENTACIÓN DEL PACTO EUROPEO SOBRE MIGRACIÓN Y ASILO EN ESPAÑA. (Número de expediente 162/000814).

Presidencia. Pasamos al punto del orden del día relativo a proposiciones no de ley. Comenzamos con la proposición no de ley del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso, para garantizar la correcta implementación del Pacto Europeo sobre Migración y Asilo en España. Para la presentación de la iniciativa, tiene la palabra la señora Sánchez Torregrosa.