Javier Sánchez Serna
PodemosDiputado.Página 38Vídeo
Gracias, presidente. En primer lugar, lo urgente. Esta mañana hemos visto a la Policía Nacional, armada hasta los dientes, concentrarse para echar de su casa a Maricarmen, una mujer de 88 años, en silla de ruedas por una discapacidad. (Rumores).
Presidencia. Un momento, señoría. Señorías del Grupo Socialista, silencio. Cuando quiera.
Javier Sánchez Serna
PodemosDiputado.Página 38
Decía que esta mañana hemos visto mucha policía para echar a una sola mujer de 88 años, con discapacidad, que lleva setenta años, toda su vida, viviendo en la misma casa. Hemos visto también mucha solidaridad popular, mucha gente poniendo su cuerpo para evitar ese desahucio. Y la Policía Nacional, que depende de ustedes, cargando con una violencia injustificada contra los activistas e imponiendo la ley de los rentistas y de los fondos buitre. La pregunta que le quería hacer, señor Cuerpo, es que si ustedes no pueden mover un dedo para evitar ese desahucio, entonces ¿para qué sirven? ¿A quién defienden ustedes?
Y, dicho esto, me centro en la interpelación que tenía planteada. Hoy, en cualquier gasolinera de España, el diésel y la gasolina ya superan los 2 euros por litro. Solo el gasóleo, antes de impuestos, ha subido un 68 % desde marzo, de 82 céntimos a 1,38. Y con la luz ocurre lo mismo. El 28 de febrero, el megavatio hora costaba de media 14,5 euros; a principios de esta semana rozaba los 139, casi diez veces más. ¿Qué ha cambiado para que los precios se disparen así? Ha cambiado que Estados Unidos ha vuelto a incendiar Oriente Medio, como sabemos; la agresión de Trump y Netanyahu contra Irán, que empezó con bombardeos masivos y con matanzas como la de la escuela de Minab, no logró derribar al Gobierno iraní, pero sí provocó el cierre del estrecho de Ormuz, la puerta del golfo Pérsico, que hasta entonces estaba abierta. Y con Ormuz cerrado, la producción mundial de petróleo se ha desplomado. Esa escasez dispara la inflación y esa inflación amenaza con llevarse por delante economías que, como la nuestra, dependen de esas cadenas de suministro. Y con ello también se van por el sumidero el poder adquisitivo de las familias, los ahorros y la vida de millones de personas.
Conviene explicar por qué una guerra tan lejana termina en la factura de la luz, porque eso no es mala suerte, señor ministro, es el diseño de nuestro mercado eléctrico. Aquí el precio de la electricidad no lo marca la energía más barata, es el gas el que fija el precio de toda la electricidad. Por eso, cuando el petróleo y el gas se disparan por una guerra, el recibo se dispara con ellos, aunque nuestras renovables no hayan subido ni un solo céntimo. Así que permítanme empezar con una petición para la gente que nos escucha. Cada vez que pasen por una gasolinera y se dejen más de 100 euros en llenar el depósito o cada vez que abran la factura de la luz y les tiemblen las piernas, denles las gracias a Trump y a Netanyahu, pero también a los agentes de Trump y Netanyahu que tenemos en este Congreso, a los Abascal, Ayuso, Feijóo, que desde que la autocracia trumpista llegó al poder compiten por ver quién les ríe más las gracias. Los mismos que no han dicho ni mu sobre el genocidio de Gaza, los mismos que en la crisis de Ceuta señalan al inmigrante, al más débil, pero jamás se atreven a señalar a quien está detrás de ese ataque, los Estados Unidos, Israel y, por supuesto, la monarquía marroquí.
Pero la pregunta que yo le quería formular esta mañana, señor Cuerpo, más allá de señalar las causas de esta subida, tiene que ver con qué está haciendo el Gobierno para contener esta subida desorbitada de la energía y su impacto sobre la vida de las familias, qué medidas están tomando y, sobre todo, por qué no están tomando las medidas que hay que tomar. Porque hay un dato que yo creo que lo ordena todo, señor ministro: entre enero y junio, Iberdrola ganó 4500 millones más, es decir un 22 % más respecto al ejercicio anterior; Endesa ganó 1470 millones y Naturgy, 1215. En total, han ganado más de 9600 millones de euros en seis meses, que podrían ser 20 000 a final de año. Y Repsol reportó un beneficio de 2200 millones en el primer semestre de 2026, un 265 % más que hace un año. Es un escándalo. ¡Es un escándalo! La guerra de Irán la están pagando las familias en las facturas de la luz, del gas, de los combustibles y también de los alimentos, pero las grandes empresas energéticas y las petroleras se están forrando y ustedes no hacen nada para evitarlo, no hacen nada para equilibrar la balanza.
Hubo un tiempo en que esto no era así. En 2022 hubo otra guerra, la guerra de Ucrania, que también disparó el precio de la luz y los combustibles. ¿Y qué hizo entonces el Gobierno de coalición que había? Pues aprobar un paquete de medidas histórico: se suspendieron los desahucios, se prohibió cortar la luz, el agua y el gas, se bajó al cero por ciento el IVA de alimentos básicos, se dieron ayudas directas a las familias vulnerables y se bonificó el transporte. Y a todo eso le llamamos escudo social. Quizá usted también recuerda cómo se pudo pagar ese escudo social: con el impuesto a los beneficios caídos del cielo de las eléctricas que recaudó 1164 millones de euros solamente en 2024, y con el impuesto extraordinario a la banca. Ese dinero existía. Hoy también serviría para levantar un nuevo escudo social y mantener la bonificación del combustible para quien vive del transporte. Pero de aquello, señor Cuerpo, no queda nada. Este Gobierno ha decidido dejar a la gente a la intemperie justo en el peor momento. Y no solo no protege más, sino que retira lo que había. Ustedes aprobaron este mes de julio el Real Decreto 18/2026, que recortó la bonificación de los 20 céntimos iniciales a 5 y que devuelve el IVA de los carburantes del 10 % reducido al 21 %. Las familias están con el agua al cuello y ustedes, ¿qué les ofrecen en este momento? Esto, 5 céntimos. (Muestra una moneda de 5 céntimos). Esto es lo que ustedes les están ofreciendo.
Señor Cuerpo, para gastar hay que recaudar, es evidente, pero no se puede cargar todo el peso sobre un impuesto indirecto como el IVA y sobre las espaldas de la gente trabajadora. Hay que apuntar hacia arriba y de ahí la primera medida que le pido: ¿por qué no recupera el Gobierno el impuesto a las grandes energéticas y a las petroleras, que se llenan los bolsillos con esta crisis? ¿Por qué se pudo en 2022 y no se puede en 2026? Quizás tenga que ver con que en 2022 había un Gobierno con Podemos en el Consejo de Ministros ; en cambio, en 2024, sin Podemos, ya ustedes pactaban con Junts y con el PNV suprimir el impuesto a los beneficios escandalosos del oligopolio eléctrico. Sin Podemos en el Gobierno parece que se acabó esa idea tan peligrosa para los ricos que es redistribuir la riqueza.
Segunda medida. ¿Por qué no se puede topar el precio de los combustibles y de la electricidad? A este paso vamos a ver la gasolina a 3 euros y el megavatio a 300, y no sé si ustedes piensan que hay que poner algún límite. Ya sé lo que me van a responder: que es imposible, que no se puede, que Bruselas no lo autoriza. Yo les digo que es mentira. Se puede topar el combustible. Y si este Congreso no es capaz de aprobar una medida así en un momento como este, si no puede ayudar a la gente cuando más lo necesita, ¿para qué sirve un Congreso y para qué sirve un Gobierno que se autoproclama progresista?
Tercera medida, y quizás la más importante. ¿Por qué no se atreve este Gobierno a plantear de una vez la creación de una empresa pública de energía? Nos dijeron que no cuando lo propusimos en febrero de 2022, nos volvieron a decir que no en mayo del año pasado, cuando unieron sus votos al Grupo Popular y a VOX para tumbar una iniciativa de Podemos, y pensamos que algo cambiaría tras el apagón de abril, cuando hasta el propio Gobierno señaló tímidamente a las grandes eléctricas por su opacidad. Pero nos equivocamos, todo sigue igual. Así que se lo pedimos otra vez. Las grandes eléctricas van a ganar este año 20 000 millones de euros mientras las familias no pueden pagar las facturas. Una empresa pública que asuma un papel activo en la producción, en el despliegue de renovables, en la distribución y la comercialización, una empresa que se salga de la lógica implacable del beneficio es lo único que puede bajar de verdad la factura de la luz y garantizar que nadie pase frío por no poder pagar la factura eléctrica. No es ninguna locura radical. Crear una empresa pública de energía nos pondría a la altura de países de nuestro entorno: Francia, Italia, Austria, Países Bajos o Finlandia ya tienen compañías así. En cambio, España tiene el segundo mercado eléctrico más privatizado de la zona de la OCDE, solo por detrás de Portugal. En mayo de 2025 nos dijeron que eso era imposible porque era carísimo, 8000 millones, y que había otras prioridades. Hoy ya sabemos cuáles son esas prioridades: el día 7 de julio de este año, el Consejo de Ministros aprobó 6200 millones extra para gasto militar y en septiembre volvieron con 527 millones más. En total, 10 500 millones para el rearme que exige Donald Trump. Para armamento siempre hay dinero, señor Cuerpo; para proteger a la gente en el momento más difícil, como le enseñaba antes, hay cinco céntimos.
Aquí me gustaría hacer con usted una reflexión. Me gustaría preguntarle qué es para usted la seguridad. ¿Qué es la seguridad para este Gobierno? Porque creo que la gente ya lo está entendiendo. Ustedes gritan muy fuerte que viene la guerra, que vienen los rusos, le compran armas a Estados Unidos para protegernos… En realidad, ceden al chantaje de Donald Trump, esa es la política de seguridad de este Gobierno. Para nosotros, para Podemos, la seguridad es otra cosa: es el pan, la casa y el trabajo. Es llegar a fin de mes y no echarse a temblar cuando llega el día 15. Es poder encender la calefacción en invierno. Es pagar un precio justo por el combustible. Es entrar a un supermercado y pasar sin miedo por delante de la carne. Esa es la seguridad que nos importa, la seguridad que yo creo que le importa a la gente y no la que se compra en forma de misiles, como hace este Gobierno. Por eso, para acabar este primer turno de la interpelación, le pregunto: ¿por qué el Gobierno ha bajado los brazos?, ¿por qué renuncia a hacer siquiera una política mínimamente progresista? En la hora más crítica, con los tambores de la guerra sonando en medio mundo, este país necesita otro escudo social y no más rearme. Se pudo en 2022 con Unidas Podemos en el Gobierno y yo creo que se puede ahora y que es una cuestión de voluntad política. Nosotros, desde luego, pensamos que es así y por eso vamos a seguir peleando con esa convicción.
Nada más por ahora. Muchas gracias. (Aplausos).
Presidencia. Muchas gracias. A continuación tiene la palabra en nombre del Gobierno el señor vicepresidente primero y ministro de Economía, Comercio y Empresa.
Presidencia. Gracias, presidente. Señoría, le agradezco la interpelación y la intervención porque, al igual que pudimos hacer la semana pasada, nos da pie a compartir la hoja de ruta en un tema tan importante y tan relevante para los hogares, para los ciudadanos de nuestro país. Es una hoja de ruta que, tenemos que tener todos en mente, pasa por proteger, en primer lugar, a ciudadanos y hogares y, aún más, hacerlo en el difícil y complejo contexto geopolítico actual, en el que nuestros ciudadanos están sintiendo ―como ya le dije también a su compañera, la señora Belarra, la semana pasada― un elemento de inseguridad. Tenemos un clima de inestabilidad global que, como todos sabemos, no ha hecho nada más que exacerbarse a raíz de la guerra de Irán, que se inició a principios del mes de marzo, y pese a que en el mes de junio podíamos estar anticipando un escenario central con mucha incertidumbre que pudiera aliviar las consecuencias de la guerra, el verano nos ha devuelto a una realidad aún más dura incluso, porque al incremento del crudo se le ha sumado también una subida muy rápida del gas, más allá, como he dicho anteriormente, de que se mantiene una enorme incertidumbre también hacia adelante. Si observamos, de hecho, los futuros, es decir, las previsiones con respecto al precio del crudo o del gas, lo que reflejan es un horizonte a meses vista en el que todavía van a estar de manera significativa por encima de los niveles en los que estaban antes del conflicto de Irán. Es decir, que los mercados no están descontando una solución temprana. Y esta sucesión de crisis continuadas ha generado, como he dicho, una sensación muy profunda de inseguridad en los ciudadanos, que temen que sigan viniendo shocks, uno tras otro, y que en algún momento no sean capaces de poder hacerles frente. Y, por lo tanto, en estas circunstancias lo que tenemos que hacer desde el Gobierno y lo que venimos haciendo es estar presentes, defenderles y protegerles. ¿Cómo lo estamos haciendo? Poniendo todos los recursos que han sido necesarios. Si nos centramos, por ejemplo, en el impacto de la guerra de Irán, respondiendo, como he dicho anteriormente en la sesión de control, apenas veinte días tras el estallido del conflicto, poniendo en planta un real decreto ley con más de ochenta medidas, señorías; ochenta medidas que movilizaban más de 5000 millones de euros y que han beneficiado a veinte millones de hogares y tres millones de empresas. Esto no es bajar los brazos, señoría, esto es seguir estando del lado de hogares y empresas. (Aplausos). Muchas de estas medidas las prorrogamos y rediseñamos en junio para hacerlas también más eficaces, con un segundo paquete que suponía en torno a unos 2000 millones adicionales y que incluía medidas también estructurales, más allá de este episodio de corto plazo, que suponen otros 2700 millones de impacto presupuestario, entre otras cosas, de disminución o incluso eliminación de la recaudación asociada al impuesto sobre el valor de la producción eléctrica. Es decir, como estábamos comentando, señoría, se trata de un apoyo no solo de corto, sino de medio y largo plazo. Levantar un escudo social ―lo decía usted, señoría―, ya lo hicimos en Ucrania y lo estamos volviendo a hacer. Hemos levantado un escudo social que ha supuesto una reducción de la imposición a la energía. La medida que acabo de comentar sobre el valor de la producción eléctrica supone una reducción de la factura eléctrica de un 6 % para hogares e industria y con especial atención también a consumidores más vulnerables. También con medidas de apoyo para industria, con un énfasis en la industria que más depende de la electricidad, más electrointensiva, con esa reducción del 80 % de los peajes, que ya supone más de 200 millones de apoyo, además de un incremento también de las compensaciones por CO2 en otros 300 millones adicionales para que las industrias sigan abiertas, sigan produciendo y no haya ningún impacto tampoco en materia de empleo en estas grandes industrias como consecuencia del aumento del coste energético. También con ayudas directas centradas en los sectores que más se ven afectados por esta subida de los costes energéticos, como, por ejemplo, esos 20 céntimos por litro de combustible a todos los transportistas y a todos los agricultores. Déjeme poner en contexto, porque yo creo que puede ser interesante, las medidas que acaba de aprobar este fin de semana el Gobierno alemán. Este fin de semana, seis meses después del inicio de la guerra: 17 céntimos de subvención. Desde hace más de seis meses estamos poniendo para transportistas y agricultores 20 céntimos de subvención al gasóleo. Yo creo que merece la pena también tener esa capacidad de echar la vista arriba y mirar cómo y cuánto es el esfuerzo que está haciendo este Gobierno y más cuando lo comparamos con la reacción, tanto en términos de extensión como de agilidad o rapidez, del resto de países de la Unión Europea. Llevamos, como he dicho, aplicándolo más de seis meses, es un esfuerzo combinado de más de 7000 millones en este año 2026, pero no hemos terminado. Somos, por supuesto, conscientes del impacto que sigue teniendo el alza de los costes energéticos. De hecho, la fórmula actual de ayuda tiene en cuenta también la posibilidad de reintroducir esos 20 céntimos en caso de que los precios suban por encima de lo ordinario, como ha sido el caso del gasoil en el mes de julio, y esto ha hecho que la subvención en el mes de septiembre haya subido de nuevo a los 20 céntimos. Esta es la realidad de la fórmula de protección que ha establecido el Gobierno, que está viéndose también en los surtidores para todos los ciudadanos, ya no solo los sectores más afectados como transportistas y agricultores. Además, en este caso, considerábamos que era de particular importancia, ya que estábamos afectando a los impuestos, a los gravámenes ―inicialmente a través del IVA o impuestos especiales y en la segunda prórroga lo hicimos exclusivamente a través de impuestos especiales, pero esto no disminuyó el alcance, lo único que hicimos fue cambiar el instrumento por recomendación de la Comisión Europea, centrando todo el subsidio a través de impuestos especiales, en vez de repartirlo a través de IVA y de impuestos especiales― asegurarnos de que estas medidas, que esta reducción de impuestos, acababa efectivamente en el bolsillo de los ciudadanos de los hogares y acababa reflejándose en una disminución efectiva del precio. Ahí lo que hemos hecho desde el inicio es reforzar el seguimiento, la transparencia y la monitorización de este mecanismo para que no hubiera ningún impacto en cuanto a incremento injustificado de márgenes en ninguna de las en torno a 14 000 gasolineras que tenemos en nuestro país. Esto se lo encargamos a la CNMC con un análisis semanal aumentado, que está indicando que esta vigilancia aumentada está consiguiendo que las medidas lleguen en su totalidad a los hogares y a las empresas que son las que se están viendo principalmente afectadas por esta subida de los combustibles. De hecho, cuando miramos el impacto ―ya tenemos más de seis meses, como he dicho, de recorrido en cuanto al impacto de las medidas―, vemos que en muchos meses el impacto ha sido de contención de la inflación de hasta en un punto, que cuando miramos el impacto de reducción o de alivio o de amortiguación de la subida de estos precios del petróleo y del crudo en el bolsillo de los hogares, estamos hablando de que se ha conseguido amortiguar hasta la mitad de la subida del precio de la gasolina y del gasoil para nuestros hogares. Vemos, además, otro elemento de especial importancia, como es cuidar esos efectos de segunda ronda, que el incremento de los costes de la energía, de los costes de los fertilizantes ―que afectan de primera mano al campo― no acaben trasladándose o lo hagan en la menor medida posible al aumento de la cesta de la compra. Y, en ese sentido, además de las medidas de apoyo al coste de los carburantes para el campo, hemos puesto más de 600 millones de ayuda a la compra de fertilizantes. Esto está suponiendo, como estamos viendo, que hasta ahora no se esté trasladando este aumento de costes a la cesta de los alimentos. El incremento de precios acumulado desde el mes de marzo en los alimentos, de hecho, es negativo con una caída del 0,6 % en la cesta de la compra acumulada desde el mes de marzo. Esto es un elemento, por supuesto, de preocupación y seguimiento, pero hasta ahora, como estamos viendo, hemos conseguido mitigar ese efecto. No quiero decir con ello que no haya que seguir pendiente y con medidas específicas que ayuden a evitar este impacto. Si miramos hacia atrás el acumulado del efecto de la subida de precios ―desde que empezó el shock de precios, que es básicamente desde inicios del año 2022, desde la guerra de Ucrania, cuando hemos tenido el mayor shock de precios de los últimos cincuenta años―, podemos observar cómo en nuestro país, pese a crecer muy por encima de lo que está creciendo en nuestro entorno, la evolución acumulada de los precios es del 19,3 %, por debajo de la zona euro, donde ha sido un 19,6 %. Esta evolución acumulada de precios, además, como ya sabe usted, si la comparamos con la evolución acumulada de los salarios, hace que los hogares hayan conseguido mejorar su renta bruta disponible, hayan conseguido mejorar sus salarios reales. Es una situación difícil para los hogares, es una situación en la cual están viendo cómo se ve encarecida, no solo su vida en general, sino en particular también su cesta de la compra y de ahí la importancia de las medidas que estamos poniendo en marcha. Otro elemento que considero esencial y que también ha mencionado usted, tiene que ver con el ser capaces de estar más preparados de lo que estábamos antes para hacer frente a este tipo de crisis, a este tipo de shocks. En este caso, como bien sabe, la apuesta estructural por este país, por la reducción de la dependencia de los combustibles fósiles, está permitiendo reducir la tasa de dependencia de las importaciones energéticas, que se ha reducido casi en cinco puntos, desde el 2018 hasta el 2024. Mientras nosotros la hemos reducido en cinco puntos, la Unión Europea apenas la ha reducido en un punto porcentual. Asimismo, hay un parque de generación de fuentes de energía renovables que ha producido, en el año 2025, en torno al 56 % del total de la electricidad, mientras que en el 2018 apenas alcanzaba el 38 %. Seguimos siendo el segundo país, solo por detrás de Alemania, en la Unión Europea, en porcentaje de energía renovable instalada. Y una de las principales consecuencias de esta apuesta es, por supuesto, que el impacto de esta crisis está siendo menor de lo que hubiera sido en otras circunstancias, pese a que es imposible aislarse del todo de la subida de los combustibles fósiles, en particular del brent, y, sobre todo, del gas en estas circunstancias, con el impacto que ello tiene en la propia electricidad. Además, como bien sabe, este plan incluye medidas que sigan fomentando la descarbonización, que sigan fomentando la electrificación de nuestra economía, como, por ejemplo, un plan que incremente nuestra capacidad de almacenamiento, como siempre, como he dicho, no solo con una visión de corto, de ir protegiendo, sino también de mirar a largo, porque somos conscientes de que esta no va a ser la última crisis energética a la que nos tengamos que enfrentar, a la que se tengan que enfrentar nuestros hogares. Por lo tanto, señoría, como resultado de esta apuesta ―se lo señalaba anteriormente―, tenemos unos hogares que están más protegidos de lo que estaban anteriormente y un escudo social en marcha. Este escudo social está permitiendo reducir el impacto de las consecuencias de la guerra de Irán. Además, estas semanas, como sabe, estamos a punto de terminar el mes de septiembre, que es cuando caducan las medidas que estaban en marcha ―casi todas, hay otras que son estructurales, como le he dicho―, de ese segundo real decreto ley, y tenemos que tomar la decisión de seguir prorrogando. Y es lo que vamos a hacer, ampliar ese escudo más allá de finales del mes de septiembre. En cuanto a la definición de esas medidas, estas semanas, estaremos hablando y trabajando con agentes sociales, con los sectores ―lo haremos también con los grupos―, para ser capaces de seguir protegiendo a los ciudadanos, como es nuestra obligación. Muchas gracias. (Aplausos).
Presidencia. Gracias. Tiene la palabra el señor Sánchez Serna.
Javier Sánchez Serna
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Gracias, presidente. Señor Cuerpo, hemos escuchado con atención su intervención, tampoco es que nos haya dicho nada nuevo. Ustedes consideran que el Gobierno sí actúa: subvenciones directas, bajada de impuestos a los carburantes, impulso de las renovables de forma general. Hablemos de las dos cosas, porque las dos, tal y como se ha planteado por parte de este Gobierno, yo creo que dejan el problema intacto. Las rebajas fiscales ―lo hemos visto― son un alivio que se evapora. El Estado renuncia a ingresar, pero nadie está garantizando efectivamente que ese descuento llegue al bolsillo de la gente. De hecho, se está quedando en los márgenes de beneficio de las petroleras. Es lo que ha pasado, y eso explica, en parte, esa subida de beneficios que han tenido. Y en cuanto a las renovables, es verdad que las renovables son la energía más barata de producir, sin embargo, la factura no baja, no está bajando. ¿Por qué? Porque da igual cuánto sol y cuánto viento instalemos si el mercado sigue diseñado para que el precio lo marque la energía más cara. En este caso, el gas. Y, encima, las renovables se las estamos regalando, con fondos públicos europeos, a las mismas cuatro empresas del oligopolio eléctrico. Están ustedes llenando de dinero público al oligopolio para que se forre con lo verde. Eso no es transición económica, eso es el negocio de siempre, pero ahora pintado de verde. Ya hemos visto lo que no funciona. Y no es una percepción subjetiva mía, es que la gente ve la realidad de los precios cada vez que va a una estación de servicio y cada vez que abre una factura eléctrica. Lo que le voy a plantear tampoco es nuevo, se lo llevamos diciendo toda la legislatura. Lo nuevo sería que ustedes, por una vez, se atrevieran a hacer una cosa distinta.
Empiezo por la medida más estructural, de la que ustedes no quieren hablar ―de hecho, no me ha respondido―, que es la posibilidad de una empresa pública de energía, como tienen los países de nuestro entorno. Hace unos meses registramos una proposición de ley muy concreta para establecer sobre qué bases se podía crear esa empresa pública. Arrancaba con una idea que yo creo que cualquiera entiende: el agua de nuestros ríos y de los embalses no es de las eléctricas, eso es dominio público. Las compañías que explotan los saltos de agua no son las dueñas, solo tienen una concesión temporal, que va a caducar. Y el día que caduque, nosotros decimos que ese salto vuelve al Estado. Y ahí está la palanca. No hay que expropiar nada, no hay que desembolsar grandes cantidades de dinero ahora. Basta con que, según vayan venciendo las concesiones, las centrales hidroeléctricas no se vuelvan a subastar al oligopolio, sino que pasen a esa empresa pública. Estamos hablando de la joya de la corona: más del 13 % de toda la electricidad almacenable del país, la única capaz de sostener al sol y al viento cuando no sopla, podría ser de dominio público.
Segunda propuesta, la que hace que lo anterior se note en el recibo: reformar el mercado eléctrico para desacoplar el precio de la luz respecto al gas. Hoy pagamos toda la electricidad al precio de la más cara, aunque se haya producido con sol a coste casi cero. Hay que romper ese círculo vicioso, señor ministro, y hay que acabar con los beneficios caídos del cielo de las eléctricas. Ustedes a veces han dicho que lo estudiarían, pero siempre nos quedamos en que ustedes lo van a estudiar. Llevamos años proponiéndolo, y ustedes tampoco se atreven. A mí me gustaría que usted dijera algo sobre estas posibles medidas que, efectivamente, se notarían en la factura de la luz.
Y, tercera, algo inmediato: una factura justa, que el término fijo no se coma medio recibo y que el consumo se cobre de forma progresiva. Más barato lo básico, más caro el derroche. Fíjese, señor ministro, que no le estamos pidiendo imposibles ni nacionalizaciones ―aunque no renunciamos a nada―, sino que le demandamos gestionar lo que ya es público, no hacer regalos al oligopolio eléctrico, cobrar la luz por lo que cuesta y proteger, seguir protegiendo a los que menos tienen. Para eso no hace falta ser un marxista‑leninista, para eso hace falta tener la voluntad de enfrentarse a Iberdrola y proteger el interés general. Y ese es, en el fondo, yo creo, el fondo ―valga la redundancia― del problema, que este Gobierno prefiere no molestar a las cuatro empresas del oligopolio y, por tanto, dejar en una situación de intemperie a la gente.
Termino. Toda esta interpelación yo creo que cabe en una sola pregunta: ¿Quién debe controlar un sector estratégico como es el de la energía? Ustedes responden que debe ser el oligopolio. No hay alternativa, ¿no? Como diría la Thatcher. Nosotros, por el contrario, respondemos que el mercado eléctrico debe tener un control público y democrático que responda a las necesidades del país y de la gente. Tenían toda una legislatura para hacer los cambios necesarios y yo creo que, de nuevo, han elegido el bando equivocado.
Nada más y muchas gracias. (Aplausos).
Presidencia. Gracias. Para concluir el debate tiene la palabra, en nombre del Gobierno, el señor vicepresidente primero y ministro de Economía, Comercio y Empresa.
Presidencia. Muchas gracias, presidente. Gracias, señoría. Voy a ser breve en mi dúplica. Hay dos elementos centrales que quería tratar. El primero de ellos es el tema de la imposición, que tiene una intersección con el ámbito europeo también. Déjeme empezar por el ámbito europeo. En España ―podemos irnos hacia atrás, hasta la guerra de Ucrania, y llegar hasta el día de hoy―, a nivel europeo, estamos luchando por que haya no solo un reparto justo, sino por que se reconsidere la regulación y también, por supuesto, la imposición alrededor del sector energético. Sin ir más lejos, en las últimas semanas y en los últimos meses, yo mismo he firmado dos cartas con algunos de mis homólogos, incluyendo el ministro alemán, el austriaco, el italiano y el polaco, para que se considere desde la Comisión Europea la posibilidad, primero, de confirmar la existencia de esos beneficios extraordinarios, ligados en este caso a los márgenes asociados al refino esencialmente, no a márgenes extraordinarios como consecuencia de una traslación incompleta de las medidas, sino al elemento asociado al refino, y que, una vez hecho este análisis, se pudieran también poner sobre la mesa posibles medidas para avanzar con un reparto más justo de los costes que conlleva, evidentemente, proteger a ciudadanos, empresas y sectores en esta crisis. Esto es lo que está promoviendo el Gobierno de España. Además, también se promovió en esta Cámara, no solo en Europa, y, como usted bien recordará, no salió la votación favorable de manera mayoritaria. Esa es la principal diferencia con respecto al 2022, el otro momento en el cual se tomó esta medida, señoría. Más allá de esto, un elemento adicional que estamos peleando y empujando en Bruselas o en Europa es también el margen de flexibilidad adicional, que lo podemos necesitar, en este caso, para seguir cumpliendo con el marco de reglas, pero debemos ser conscientes de que necesitamos utilizar la capacidad de juego que nos da ir creciendo y tener una mejora en nuestros ingresos, en nuestro crecimiento, en nuestro empleo ―como de hecho acaba de confirmar hoy la OCDE levantando su previsión de crecimiento para España―; poder utilizarlo allí donde lo necesitamos, como ocurre esta vez, a corto plazo, protegiendo a nuestros ciudadanos. Hemos conseguido, junto con otros países, incluir también en la cláusula de escape sobre la regla fiscal no solo los gastos de defensa, sino también los gastos asociados precisamente a hacer frente a los costes de esta guerra e incluso avanzar en materia de descarbonización y de transición energética. Estas medidas están siendo empujadas por este Gobierno no solo a nivel nacional, sino también en Europa y, como he dicho, con consecuencias y con resultados claros. Más allá de esto, quisiera hacer dos comentarios adicionales. Primero, hacía mención usted a la política de seguridad. No quiero dejar pasar este aspecto, donde yo creo que ha quedado muy claro que España, dentro de las organizaciones a las que pertenece, incluyendo la OTAN, es un socio fiable que hace frente a sus compromisos, que, entre otras cosas, tienden a garantizar la seguridad de los ciudadanos frente a las amenazas que han identificado los expertos; amenazas en distintos ámbitos de la seguridad, incluyendo, por supuesto, las amenazas híbridas. Hasta ahí llega España, señalando que tiene un compromiso en materia de gasto social y de refuerzo del estado del bienestar. Esta es una de las características diferenciales de la respuesta de España en materia de seguridad y defensa. Mi último punto ―no quiero terminar sin mencionarlo― es con respecto al proceso de desahucio que estamos viendo esta mañana ―lo ha citado usted y lo han planteado ya también varios compañeros del Consejo de Ministros―, es decir, el caso de Maricarmen. Como ya sabe usted, tanto el Gobierno como la ministra de Vivienda en primera persona llevan meses trabajando para intentar solucionar el caso de Maricarmen y que se suspenda al menos cautelarmente este desahucio para todas las personas, no solo Maricarmen, a las que no se les haya dado una solución alternativa en condiciones. Este es, por supuesto, como no puede ser de otra manera, el impulso que está moviendo a la ministra en estos mismos momentos para seguir intentando llegar a una solución. Recordemos, porque merece la pena señalarlo, que en esta Cámara se ha rechazado hasta tres veces una medida antidesahucio que podía haber resuelto este caso sin ningún tipo de problemas. (Aplausos). Pero coincido con usted, señoría, en que no tenemos que conformarnos y ni siquiera escudarnos, por mucho que sea verdad, en el hecho de que hay competencias compartidas y Administraciones que pueden no estar a la altura en esta situación. No podemos dejar que esto se traduzca en frustración, sino seguir avanzando y seguir empujando por resolverlo, porque no podemos aceptar otra situación para Maricarmen. Muchas gracias. (Aplausos).
Presidencia. Gracias. — DEL GRUPO PARLAMENTARIO VOX, AL MINISTRO DE POLÍTICA TERRITORIAL Y MEMORIA DEMOCRÁTICA SOBRE LAS MEDIDAS ADOPTADAS EN RELACIÓN CON LA SITUACIÓN DE INTERÉS PARA LA SEGURIDAD NACIONAL EN LA CIUDAD DE CEUTA. (Número de expediente 172/000226).
Presidencia. Interpelación urgente del Grupo Parlamentario VOX al ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, sobre las medidas adoptadas en relación con la situación de interés para la seguridad nacional en la ciudad de Ceuta. Para su defensa, tiene la palabra el señor Hoces Íñiguez. (Aplausos).