Borja Sémper Pascual
Gracias, señora presidenta. Una cuestión previa: las mujeres tienen derecho, sin duda, a volver solas y borrachas a casa, pero las mujeres ceutíes y sus niños también tienen derecho a poder ir tranquilos al colegio. (Aplausos). Un gas pimienta no es un arma, señora presidenta, es su seguridad. (Continúan los aplausos.―Un señor diputado: ¡Muy bien!). Otra cuestión previa. Señor Marlaska, ya que usted me ha mencionado, creo que el insulto que a usted le debería preocupar más es el insulto a la democracia, que consiste en que compañeros de su partido ―de la dirigencia del Partido Socialista― hayan pretendido contratar a un sicario para atentar, asesinar a una compañera suya, una magistrada, por investigar al presidente del Gobierno. Es terrible. Ese es el insulto más grave. (Aplausos). Señor Torres, en agosto, después del ataque a nuestra integridad territorial, usted dijo: La primera de las medidas es el reagrupamiento familiar. El señor Bolaños, aquí presente, estaba de acuerdo y dijo: Actuaremos con humanidad hasta que se produzca la devolución de los menores, trabajándolo con el Gobierno marroquí. Ya empezaban a decir ustedes cosas un poco extremistas. El señor Marlaska se sumó y dijo: Nadie se va a quedar en Ceuta ni va a ir a la península; ninguno de ellos. Lo enfatizó usted, señor Marlaska: Lo repito, ninguno de ellos. El señor Albares, antes de convertirse en un instagrammer neoyorquino (risas), se sumó también y dijo: Hasta la última persona va a volver a Marruecos; España y Marruecos estamos comprometidos en que hasta la última persona que ha entrado irregularmente vuelva a Marruecos. Pero ayer la cosa cambió, porque la ministra Rego dijo que los menores se van a quedar en Ceuta o van a ir a la península, y usted no lo descartó.
Señor ministro, estos bandazos son graves; estos bandazos no son serios. Ustedes responden a un ataque a la integridad territorial como una crisis de comunicación y por eso son incapaces de resolverla.
La pregunta que le hago es doble. La primera: ¿quieren ustedes convertir Ceuta en un gran campamento y cronificar el problema por no poder solucionarlo? La segunda: ¿nos puede explicar para qué sirve el mando único si cincuenta y cinco días después todo ha empeorado?
Muchas gracias. (Aplausos.—Varios señores diputados: ¡Muy bien!).