Ione Belarra Urteaga
PodemosDiputada.Página 24Vídeo
Gracias, presidente. Buenas tardes, señorías. Antes de comenzar, quiero exigir desde esta tribuna la liberación inmediata de Fergie Chambers, el primer preso político en España por la causa palestina. (Aplausos). Fergie está encarcelado por orden de Donald Trump en España y hoy el Gobierno, en vez de ponerlo en libertad y oponerse a su extradición, ha dado continuidad al procedimiento. Basta ya de colaboración con los sionistas. Hay que romper todas las relaciones con el Estado genocida de Israel y hay que liberar a Fergie. (Aplausos). Antes de comenzar, quería dar la bienvenida a las personas que nos están siguiendo desde la tribuna, representantes de ASJUBI40. Quiero daros las gracias, compañeros y compañeras, por vuestra lucha, por vuestro compromiso incansable, por vuestra perseverancia. Todo lo que se consiga hoy en esta Cámara va a ser gracias a vosotros y a vosotras. Hoy, Podemos trae, de mano de ASJUBI40, a este Congreso una cuestión de la más básica justicia social. ¿Cómo es posible, señorías, que en pleno siglo XXI, en la cuarta economía del euro, con una macroeconomía que, como dice el propio presidente del Gobierno, va como un cohete, sigamos teniendo en España a personas que han cotizado más de cuarenta años a la Seguridad Social y que ven su pensión recortada? ¿Ustedes se imaginan, señorías, lo que es cotizar durante cuarenta años, trabajar durante cuarenta años cotizando a la Seguridad Social? Estamos hablando de personas que no solo han cumplido con sus familias, no solo han cumplido con la Seguridad Social, han cumplido con este país, han sido quienes más y durante más tiempo han contribuido al sostenimiento de lo público, de la sanidad pública, de la educación pública, de los servicios públicos que están ahí para cuidarnos cuando las cosas se ponen difíciles. Hoy, señorías, queremos hacer un llamamiento en nombre de Podemos a una alianza entre generaciones: jóvenes, adultos en edad de trabajar, niños y niñas y personas mayores. Hoy es el momento de darnos la mano y alzar la voz para exigir pensiones dignas. Las personas que están en edad de jubilarse y que se jubilan tienen derecho a descansar, señorías, se lo han ganado de sobra. Hoy es el momento de decir en este Congreso que, gobierne quien gobierne, las pensiones se defienden, señorías. (Aplausos). Muchas de nosotras no olvidamos que cuando la crisis económica golpeó con dureza a este país, mientras muchas de mi generación se iban a Reino Unido a estudiar, cuando había decenas de desahucios en este país, cuando cada viernes se recortaba en sanidad y en educación, en ese momento fueron nuestros abuelos y abuelas con sus pensiones quienes sostuvieron en sus brazos cientos de miles de familias en este país. Nosotras no nos olvidamos. Los y las pensionistas fueron los primeros en conseguir y en demostrar en este país que sí se puede. Fueron los que le torcieron el brazo al señor Montoro y exigieron que las pensiones se actualizaran conforme al IPC en plena ola de recortes. Después de eso, los hemos visto cada semana en las plazas, en las calles, exigiendo pensiones dignas. No hay manifestación, señorías, en la que los y las pensionistas no estén apoyando la sanidad pública, a las educadoras infantiles, una vivienda digna. Señorías, quienes hoy peinan canas en nuestro país no olvidan cómo se consiguen las cosas, y las cosas se consiguen peleando, con pancartas, haciendo ruido. Así es como se logró la democracia, con el esfuerzo, el sufrimiento y miles de vidas entregadas para que hoy podamos disfrutar de la vida decente que tenemos. Por eso, hoy traemos aquí esta ley, porque es justo, señorías, pero también porque pelear por los derechos de las personas que reciben una pensión es la mínima justicia social, es el mínimo agradecimiento que le debemos a una generación que lo dio todo por nosotros y por nosotras. Esta es una ley para Antonio, que empezó a trabajar muy joven a la vez que estudiaba. Con su esfuerzo se formó como delineante. Durante la crisis, su empresa quebró y terminó su vida laboral pintando fachadas y trabajando de jornalero en el campo. Hoy Antonio tiene 72 años, ha cotizado más de cuarenta a la Seguridad Social. En nueve años de jubilación ha perdido 40 000 euros, señorías, 40 000 euros, 300 euros cada mes. Porque ustedes, señorías, decidieron que Antonio no merece su pensión completa por jubilarse dos años antes de lo que le correspondía. Espero que les dé vergüenza. Esta ley es también para Lola que, a los 14 años ―ese momento en el que hoy consideraríamos que era una niña― empezó a trabajar en una imprenta con jornadas de diez horas, de lunes a sábado. Se jubiló después de cuarenta y siete años cotizando a la Seguridad Social porque ya no podía más y perdió en su pensión 200 euros al mes. Esta ley es también para Santiago, que lleva perdidos 45 000 euros de pensión, que también empezó a trabajar con 14 años de botones, señorías, con un solo día libre a la semana.
Hoy, señorías, antes de votar, piensen. Piensen en Santiago, piensen en Lola, piensen en Antonio, piensen en eso y voten lo que es justo, porque nuestro país está mirando y no se va a olvidar de lo que voten hoy. Sobre todo, quería pedirles que sean consecuentes con su voto el día de mañana, porque no me gustaría ver al Gobierno del Partido Socialista y SUMAR votando hoy sí a esta proposición de ley y mañana metiendo en el cajón de la prórroga de enmiendas esta proposición, como ya han hecho con tantas normas sociales en esta legislatura. (Aplausos). No me gustaría ver al Grupo Popular y VOX votando a favor de esta proposición de ley ―también al Grupo Socialista―, y mañana apoyando el mayor rearme de la historia de este país, que está destinando el dinero de nuestras pensiones a armas y a tanques por orden de Donald Trump. (Aplausos). Señorías, es muy sencillo de entender: cada euro que nos estamos gastando en armas y tanques en el mayor rearme de la historia es dinero que no le estamos dedicando a tener pensiones dignas, a tener unas pensiones que, por ejemplo, sean como el salario mínimo interprofesional, que se actualicen al IPC, que sean dignas de verdad, pensiones públicas. Cada euro que le destinamos a un nuevo Eurofighter o a un nuevo dron es un euro que le estamos robando a la sanidad pública y a la educación. Pero es que nos lo está dejando claro la señora Von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, que ha dicho que las familias trabajadoras europeas tenemos demasiados ahorros y que tenemos que poner nuestros ahorros al servicio de la industria armamentística y de su rearme. Lo ha dicho más claro todavía, por si no estaba claro, el secretario general de la OTAN, el señor Mark Rutte, que ha dicho que tenemos que recortar nuestros servicios, nuestros sistemas de pensiones y de salud, para financiar el mayor rearme de Europa.
Me parece, señorías, que hay que dejarlo muy claro: si quieren guerra, que vayan ellos; si queréis guerra, id vosotros, porque la gente trabajadora de este país, especialmente quienes peinan canas, saben perfectamente que a la mili ―al servicio militar obligatorio― y a la guerra no va a ir el señor Abascal, van a ir nuestros hijos. Por eso, si quieren guerra, que la paguen ellos y que vayan ellos. (Aplausos). Y si alguien se quiere gastar el dinero en un rearme, que lo ponga de sus ahorros, como dice la señora Von der Leyen, porque la gente trabajadora de este país sabe perfectamente que no hay nada que se parezca más a una camarera de nuestro país que una camarera del Líbano; que un trabajador de la SEAT en España se parece mucho más a un trabajador de la SEAT en Moscú, lo sabemos perfectamente, y que la paz es cuestión de pura supervivencia para la clase trabajadora, porque es cuestión de vida o muerte, literalmente, señorías. Por eso, nosotras lo tenemos claro: tenemos que destinar todo ese dinero que se está dedicando al rearme a fortalecer lo público.
Y termino. Mucha gente en su casa se está preguntando cómo es posible que esta barbaridad, esta auténtica injusticia, siga en vigor todavía en este país, cómo es posible que personas que han cotizado más de cuarenta años a la Seguridad Social vean recortada su pensión en 200 o en 300 euros todos los meses. Es una absoluta injusticia. Y la explicación es muy sencilla, señorías, y es porque vivimos en un sistema económico y social que es profundamente injusto, es un sistema que está diseñado para exprimir a la gente hasta la última gota, para asfixiar a la gente, para que si has trabajado más de cuarenta años encima te recorten la pensión, para que destines todo tu sueldo a pagar un alquiler o una hipoteca, para trabajar horas y horas cada día para que acabes viendo más a tu jefe que a tus hijos o a tus hijas. Ese es el sistema. Por eso es imprescindible, señorías, que cambiemos el sistema de arriba abajo, porque este sistema, tal y como está diseñado, no tiene solución. Tenemos un sistema que está haciendo cada vez más ricas a las empresas del IBEX 35, que no paran de tener beneficios récord. Tenemos un sistema, señorías, tan injusto que mañana se va a producir, si la movilización social no lo impide, el desahucio de una señora de 87 años, que lleva setenta años viviendo en la misma casa, porque a una empresa, Urbagestión, se le ha puesto en la nariz quedarse con su casa, y ni la jueza ni la señora Ayuso ni el Gobierno hacen nada para evitar el desahucio de una señora de, insisto, 87 años, a pesar de que Naciones Unidas ha pedido la paralización de ese desahucio.
¿Vamos a empezar a trabajar y a gobernar para la gente o vamos a seguir reforzando y respaldando este sistema injusto? Este sistema tiene ganadores, unos pocos, y muchos perdedores, pero también tiene vasallos, muchos que votan en este Parlamento y también muchos que están en la calle. Lo vemos con esa Policía que se permite empujar a una profesora jubilada en Valencia rompiéndole la nariz, y luego, apedreando el coche de una diputada de Ceuta Ya! La Policía mira hacia otro lado y no hace nada contra el terrorismo fascista. ¡Así nos va, señorías! Este sistema hay que cambiarlo de arriba abajo.
Muchas gracias. [Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Mixto (Podemos), puestos en pie].