Óscar López Águeda
GobiernoMinistro para la Transformación Digital y de la Función Pública.Página 64Vídeo
Gracias, presidente.
Muy buenas tardes a todos y todas. Permítanme que consuma solo treinta segundos de mi discurso en algo que no tiene que ver con este real decreto ley, pero que es una victoria muy importante para muchas familias y, sobre todo, también para este Gobierno. Esta mañana, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha anunciado que, por fin, Bruselas va a regular una mayoría de edad para los menores en las redes sociales. (Aplausos). Señorías, lo cuento aquí porque este Parlamento tiene una ley encima de la mesa que establece una mayoría de edad para proteger a nuestros niños y, sobre todo, a nuestras niñas, que han sido víctimas de todo tipo de abusos, acoso e incluso suicidio. Hay una verdadera pandemia de salud mental en todo el mundo desde de que las redes sociales nacieron, en el año 2007, y han vivido sin ninguna regulación hasta nuestros días. Este Gobierno lleva años, diría ―desde luego, meses―, trabajando en todos los foros nacionales e internacionales para que, por fin, las plataformas tengan que hacer un producto seguro para nuestros niños y niñas y para que haya una mayoría de edad digital. Por lo tanto, es una excelente noticia y espero que este Parlamento sepa aprovechar esa oportunidad y proteja a nuestros niños y niñas, como va a hacer la Unión Europea. Muchas gracias. (Aplausos). Sin embargo, el motivo de esta comparecencia es defender el Real Decreto Ley 21/2026, de 25 de agosto, de transparencia e integridad de las actividades de los grupos de interés. Es indudable ―nadie lo puede poner en duda― que este texto mejora la calidad democrática de nuestro país porque aporta transparencia. Esa es la palabra clave: transparencia. Y normaliza la labor del sector de las relaciones institucionales. Hablamos de una reforma que garantiza y refuerza la integridad pública y también la confianza ciudadana. Señorías, esta ley la reclama la Asociación de Profesionales de las Relaciones Institucionales; el propio sector de las relaciones institucionales, que quiere profesionalizar su labor con transparencia para acabar también con mucha leyenda negra en torno a su opacidad. Y también nos la piden numerosos organismos internacionales con los que, por cierto, se ha elaborado y con los que también se ha pactado, como la Unión Europea, el Consejo de Europa y la OCDE. Además, es una de las medidas que prometió este Gobierno en el Plan de Acción por la Democracia. Señorías, con este real decreto ley, el Gobierno de España cumple con sus compromisos y se pone a la altura de países que ya tienen regulado este sector, países como Reino Unido, Finlandia, Austria, Irlanda o Alemania. En definitiva, estamos impulsando un mecanismo de control democrático y sería paradójico y difícil de explicar a los españoles que la oposición no quiere aprobar un proyecto por el cual el Gobierno eleva los controles sobre el Gobierno. Sería difícil de comprender. Por lo tanto, señorías, este real decreto ley viene legitimado por Bruselas, por el Plan de Acción por la Democracia que presentamos y por el V Plan de Gobierno Abierto. ¿Y en qué consiste lo que vamos a votar hoy? En primer lugar, en la definición de lo que es y lo que no es un grupo de interés, qué es una actividad de influencia y qué servidores públicos son susceptibles de recibirla. Se regula, obviamente, la relación entre el grupo de interés y dicho personal de la Administración General del Estado. Por cierto, ya me gustaría a mí que en algunas comunidades autónomas también hubiera este ejercicio de transparencia. Además, se deberá incorporar un informe de huella normativa en las memorias de impacto de las nuevas leyes. Y aquí me quiero detener un minuto para reiterar algo que ya dije en el debate que tuvimos aquí de la enmienda de totalidad: la ley de lobbies no afecta al diálogo social. Obviamente.
Lo dice, obviamente, cuando se define qué es la actividad de lobby. Es muy evidente que el diálogo social ―que, por cierto, tiene protección y encaje constitucional― no forma parte de lo que es un lobby o un grupo de interés. Es obvio, lo dije en esa tribuna y lo quiero reiterar hoy. Además, quiero informar también de que, en la normativa interna que hemos hecho circular entre el Gobierno ―porque este real decreto ley se está aplicando, obviamente, desde el día que se aprobó―, se aclara a todos los miembros del Gobierno que, obviamente, el diálogo social queda excluido de la regulación de lobbies.
Por tanto, es más que evidente. Es más, sería un poco ridículo reprocharle a este Gobierno que quiera ―digamos― impedir el diálogo social cuando lleva firmados, que yo sepa, veinticinco acuerdos con el diálogo social en este país. Por tanto, si algún Gobierno alguna vez en la historia ha potenciado el diálogo social ha sido este Gobierno de coalición progresista, que, como digo, lleva veinticinco acuerdos sociales en este país. Pero, a mayores y para mayor garantía de quien pueda tener ninguna duda, yo adquiero en esta tribuna el compromiso de que, si se aprueba hoy este real decreto ley, en el primer real decreto ley que podamos mandar y, desde luego, antes de que acabe octubre, mandaremos otra modificación aclaratoria, reforzando la idea de que, por supuesto, el diálogo social queda al margen de lo que es la regulación del lobby, para que quede claro.
Señorías, este real decreto ley habla de lo que habla, regula lo que regula y no regula lo que no regula. Insisto, como he dicho antes, en que no solamente está pactado con Bruselas. Por cierto, allí ha sido defendido por el Grupo Popular y no entiendo cómo puede defender en Bruselas lo que no quiere aplicar en España. No sé cómo podrían justificar que en Bruselas digan que son partidarios de la transparencia, pero no en Madrid. No me entra en la cabeza, por mucho que el Partido Popular esté en esa posición destructiva, porque luego hay que ir a Bruselas y explicar lo que se hace. Y, desde luego, sería incomprensible que el PP se opusiera a algo que ha defendido en Bruselas. Porque, en reuniones públicas y privadas, ha dicho al sector que está de acuerdo, que no tiene ninguna enmienda relevante, que no tiene ninguna diferencia. Y no solo eso: ha llegado a decir que no pasa nada porque, si hubiera un hipotético Gobierno del PP, harían la misma ley. Por favor, señorías, política para adultos, por favor. Que todos hablamos con el sector y sabemos lo que piensa, y todos sabemos lo que ustedes dicen en reuniones públicas y privadas. Un poquito de política para adultos, un poquito. Por lo tanto, señorías, por supuesto ―como he dicho―, ese diálogo social está blindado.
El tercer principio importante que tiene esta ley ―que, por cierto, se aplica en Bruselas y en algunas comunidades, ojalá fuera en todas― es la creación de un registro de lobbies. Es el paso previo a la transparencia, tener un censo. ¿Quiénes son los lobbies de este país? Un registro estatal de lobbies público, electrónico y obligatorio, que será gestionado por una autoridad independiente: el Consejo de Transparencia y Buen Gobierno. Y aquí también me quiero detener, porque esta ley lleva siendo debatida en este Parlamento ―si no recuerdo mal― dos años y ha sido objeto de muchas enmiendas. El Gobierno ha aceptado prácticamente el 90 % de ellas, de todos los grupos, incluido el Grupo Popular. Y una de las cosas que más demandaron todos los grupos de esta Cámara es que dependiera de este organismo. Es más, en el proyecto de ley original dependía de la Oficina de Conflicto de Intereses; sin embargo, lo hemos modificado y lo hemos enviado al Consejo de Transparencia, que ―si no me equivoco, estuvo compareciendo aquí la nueva presidenta ayer― ya está trabajando en ello. Esto se ha hecho en atención a lo que han planteado los grupos de esta Cámara: que es que ese registro dependa del Consejo de
Transparencia. Por lo tanto, se ha hecho escuchando, como digo, a los grupos de esta Cámara.
En cuarto lugar ―esto es fundamental, claro―, se establece un régimen sancionador porque, si no, como toda norma, si no tiene un régimen sancionador, no tiene mucha validez. Se aplicará tanto para el grupo de interés como para el personal público susceptible de influencia y va a tipificar, obviamente, infracciones leves, graves y muy graves.
Por lo tanto, señorías, no hay duda sobre el objeto de la ley. En todo caso, ningún problema en dar un paso más si hace falta. No hay duda de que esto es un avance en transparencia. No se puede cuestionar, con un mínimo de rigor intelectual, que está pactada con el sector, que está pactada con Bruselas ―y, al mismo tiempo, también con los grupos que defienden esto en Bruselas― y que está pactada con esta Cámara, porque han sido dos años de debate. No es un proyecto de ley que llegara ayer. Ha estado debatiéndose en esta Cámara mucho tiempo y se han pactado las enmiendas, insisto. Por lo tanto, es difícil explicar un rechazo a este real decreto ley, salvo que haya motivos oscuros, claro; salvo que alguien no quiera, evidentemente, que haya un registro, que haya una huella normativa, que haya una transparencia. Si ese es el caso, dígase, pero, desde luego, es difícil oponerse a esta ley.
Además, este registro va a ofrecer información fundamental sobre los lobbies: la actividad, la sede social, los representantes, la financiación. Como digo, el Gobierno mandó a las Cortes un proyecto de ley en febrero de 2025 y no hemos parado de negociar con todos los grupos desde entonces. Ahora es una realidad. Y a mí me gusta ser siempre transparente con esta Cámara. Es evidente que lo hemos tramitado como real decreto ley en agosto porque había un plazo con Bruselas, el 31 de agosto, y era uno de los compromisos con Bruselas. Y, ante la imposibilidad ―porque ha sido imposible, a pesar de estar pactada, como decía― de sacarla adelante en plazo, tiempo y forma normal en el Congreso ―que miren que ha habido tiempo―, se ha utilizado esta herramienta para cumplir con Bruselas. Sí, abiertamente lo digo, y es verdad ―esto también lo digo para que lo tengan en mente cuando vayan a votar― que esta ley se está aplicando. Hoy en día se está aplicando y, en solo dos semanas, el registro de lobbies tiene ya más de trescientas solicitudes de inscripción y más de tres mil consultas. Esto está pasando en estos momentos. Lo digo para que se piensen bien lo que van a votar.
Señorías, sería muy llamativo que la oposición votara en contra de pedirle más transparencia al Gobierno. Sería muy llamativo. Y, desde luego, yo preguntaría, si alguien se va a oponer, qué alternativa propone ―porque sé que no proponen ninguna, sé lo que le han dicho al sector―, qué problema tendrían con igualar a España a los estándares europeos o cómo lo van a justificar en Bruselas, insisto.
Como he dicho antes, el Gobierno ha escuchado las propuestas de esta Cámara durante más de un año, casi dos. Las ha escuchado y ha incorporado más del 90 % ―más del 90 %― de las 114 enmiendas presentadas al proyecto de ley. Y yo les pido, por favor, que seamos adultos y responsables. Alguna vez, en alguna ley que es de interés general y que, como en esta ocasión, es demandada por la opinión pública, ¿cuántas tribunas, cuántos tertulianos, cuántos opinadores han demandado en los últimos años mayor transparencia, un registro de lobbies, una huella normativa para saber quién influye en cada procedimiento? ¿Cuántos de sus partidos han presumido en Bruselas de que existe una regulación sobre los lobbies? Un mínimo de coherencia. Como digo, seamos responsables y les pido su voto a favor de la integridad, la transparencia, la participación y la rendición de cuentas. Precisamente ahora, en tiempos de desapego político, podemos dar un ejemplo aprobando una ley que nos exige ser más ejemplares. Y yo les pido que, por favor, no perdamos esta oportunidad.
Muchas gracias. (Aplausos).