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Sin adjetivos

Pleno del 16 de septiembre de 2026

Interpelación urgente a la Ministra de Educación, Formación Profesional y Deportes sobre las medidas que va a adoptar el Gobierno para revertir los pésimos resultados de nuestro sistema educativo.

Interpelación urgente.. Autor: Grupo Parlamentario VOX. Transcripción literal del Diario de Sesiones n.º 205.

Educación

Joaquín Robles López

VoxDiputado.Página 50Vídeo

Presidente, señorías. Señora ministra, el desastre de PISA es el resultado de décadas de errores y de pésimas leyes que sustanciaban una concepción de la educación en donde parece que lo menos importante son los conocimientos que adquiere el alumnado. Además, parece que influye también el hecho de que llevemos más de quince años sin evaluaciones internas nacionales. El responsable de esto no fue usted, ni tampoco su antecesora en el cargo, fue el señor Méndez de Vigo, del Partido Popular, que anuló esas evaluaciones y que rebajó los conocimientos que se impartían en las comunidades autónomas, perdiendo 25 puntos en PISA. Lo que yo pretendo es ofrecerle un análisis de los nefastos resultados de España en PISA, de las razones que a mi juicio los explican y de las medidas que debería tomar usted para impedir esta caída libre, que nos sitúa en el peor resultado desde que existe esta prueba. Los resultados son pésimos, catastróficos en las tres áreas evaluadas; en los tres casos nos encontramos en mínimos. Comparando los resultados de España con el resto de países y en función de la serie histórica, España ya partía en PISA con 24 puntos por debajo de la media de la OCDE en matemáticas, 7 puntos en lectura y 9 en ciencias. En un cuarto de siglo nuestros alumnos han caído todavía más, 20 puntos respecto de 2000 en matemáticas, 40 en lectura y 8 en ciencias; aunque también ha caído la media de la OCDE hasta los 467 puntos. Si tomamos de referencia, por ejemplo, a China y sus 610 puntos en matemáticas, tenemos que decir que esto representa siete cursos de ventaja. Es decir, un alumno español de 4.º de la ESO con quince años tiene el mismo nivel matemático que un alumno en China en 3.º de primaria con ocho años. (Aplausos). ¡Es una vergüenza!, una vergüenza para España y para esta Europa multicultural e invadida que no se tenga conocimiento de la disciplina que propició el desarrollo industrial y tecnológico del mundo civilizado. Tampoco en comprensión lectora nos acercamos a China o a Singapur, que nos llevan más de tres cursos de ventaja. Si miramos internamente, lo que está sucediendo es que, efectivamente, como ustedes persiguen la equidad, la han conseguido, han logrado la equidad, los alumnos que proceden de familias con rentas altas se han igualado a los alumnos con rentas bajas. Y también se han igualado los resultados entre diferentes comunidades autónomas, pero no porque hayan subido las notas de los alumnos que proceden de familias con rentas bajas, sino porque los otros se han estrellado: han bajado 15 puntos los alumnos con rentas bajas y 33 los que proceden de familias con rentas altas. Una prueba más del obrar de esta izquierda ecosocialista y vicecomunista; establecer la equidad consiste en empobrecer a todo el mundo menos a ellos. (Aplausos). En Cuba y en Venezuela saben de lo que estoy hablando. Pero es que, además, el fracaso del sistema se acentúa en aquellas comunidades autónomas que practican la inmersión lingüística como medio para presentarse como una nación cultural diferente a la española. La autonomía vasca ―la que más dinero dedica por alumno y año, doblando a algunas regiones y teniendo, además, uno de los mejores índices de desarrollo socioeconómico― ha conseguido los peores resultados de España, exceptuadas Ceuta y Melilla, que dependen de usted. Las notas en PISA del País Vasco estaban entre las mejores de toda España en las tres materias evaluadas y ahora son las peores de la Península. La principal razón no son las pantallas ni las ratios ni la inteligencia artificial; la razón es que los alumnos vascos están atrapados en un sistema que tiene como principio rector —q‌ ue condiciona a todos los demás— el construir un pueblo con un idioma distinto del español, que es el idioma materno de más del 80 % de la población vasca (aplausos), con el propósito, como decía, de presentarse como una nación cultural diferente. La falacia de petición de principio sería de chiste si no mediaran miles de asesinatos. Los separatistas vascos reivindican una nación política diferente con el pretexto de que históricamente son una nación cultural también diferente y, al tiempo, tienen que construir artificiosamente esa nación cultural mediante la inmersión lingüística en la escuela, porque no existe esa nación cultural. (Aplausos). De momento, digamos que ese volksgeist prehistórico, romántico y prehispánico, el espíritu del pueblo, del Rh negativo de Arzalluz que sopla en euskera batua, resulta que no prospera mucho porque la mayor parte del pueblo vasco tiene como idioma el español. Han instalado artificialmente esta lengua en la escuela, perjudicando tanto a la mayoría hispanohablante como a la minoría que se expresa en los cinco dialectos históricos de lo que los separatistas llaman Euskal Herria. El 84,3 % de los alumnos de enseñanzas no universitarias estudian Matemáticas total o parcialmente en euskera en el País Vasco, según los datos de su propio instituto de estadística. ¿De verdad creían los separatistas que impartir clases de Matemáticas en una lengua distinta a la habitual no iba a arrojar estos resultados o en comprensión lectora, donde tienen los peores resultados en veinticinco años? Enhorabuena a todos los separatistas, se han gastado el doble que los demás en la educación, querían construir una nación cultural y lo que están consiguiendo es una región inculta. (Aplausos).

¿Y qué decir de Cataluña? Ese modelo fantástico que nos pregonan aquí los diputados del PSC, de Esquerra Republicana y de Junts, incluso hasta la Fundación Bofill, l’escola catalana, algo así como la encarnación de la superioridad intelectual y racial catalana que ya defendía en su momento Valentín Almirall cuando decía: La raza catalana es de tipo ario o pirenaico, trabajadora, analítica y fría, frente a la raza castellana, que es semítica, generalizadora, imaginativa y perezosa. O Pompeu Fabra, que tiene hasta una universidad financiada por la Generalidad, que decía: Los catalanes somos de raza ariana, los españoles en cambio pertenecen en su mayoría a razas inferiores de origen semítico o prehistórico; por eso nosotros progresamos y ellos se hunden en el estatismo y la ignorancia. O Prat de la Riba, que decía: Cataluña es prácticamente la principal representante de la civilización europea en ese fajo mal atado de cabilas africanas que el Estado español encarna. Lo de las cabilas no sé si actualmente se atrevería a decirlo.

¡Ah, l’escola catalana!, ese remanso de cultura, europeísmo, innovación pedagógica y de buenas notas, es cierto, porque tenían mejores notas que el resto, pues resulta que ya no. Alarmados por los resultados de 2022, que rompían con esa tradición, lo que han hecho en Cataluña es hacer trampas. La exclusión masiva de estudiantes en Cataluña durante la realización de PISA 2025 es el mayor escándalo desde que existe PISA. Ante la presión para no obtener malos resultados, excluyeron al 23,2 de los estudiantes seleccionados por PISA ―el 23,2―, cuando PISA solo permite la exclusión de un 5 % y además por dos motivos justificados: que acabaran de entrar en el sistema educativo o que no conocieran la lengua vehicular. Pues bien, el Instituto Nacional de Evaluación Educativa les avisó por siete veces que esos alumnos que habían sido eliminados tenían que hacer la prueba, y por siete veces lo negaron. Pero claro, si ustedes ni siquiera le hacen caso al Tribunal Superior de Justicia cuando les exige al menos un miserable 25 % de las clases en castellano, ¿le van a hacer caso al Instituto Nacional de Evaluación? (Aplausos). En definitiva, los grupos separatistas, en su injustificada y enfermiza obsesión por promocionar una nación diferente, han conseguido estos resultados, que son inadmisibles.

Señora ministra, este sistema ya no se sostiene. PISA nos ha dado el último aviso de que ya no hay marcha atrás, salvo que ustedes se vayan de una puñetera vez. Este sistema no se sostiene con la LOGSE y las sucesivas reformas hasta llegar a la nefasta LOMLOE, con la rebaja de contenidos, de la exigencia, con su evaluación por competencias, con la obsesión de formar activistas, de introducir la ideología hasta en las matemáticas, de construir naciones fraccionarias con las políticas de inmersión lingüística y, muy principalmente, con el desprecio por el conocimiento y por la verdad, han devaluado la enseñanza y han impedido el acceso a conocimientos esenciales a casi dos generaciones de españoles. (Aplausos).

La mentira del sistema educativo queda clara cuando la evaluación de PISA ―evaluación externa― nos suspende el mismo año en donde las notas de selectividad y Bachillerato baten el récord de sobresalientes. Es todo una mentira, una impostura.

Hace cuatro años le recordaba a su antecesora en el cargo, en este mismo lugar, que con la rebaja de contenidos en Matemáticas, Historia, Física o Filosofía; con sus perspectivas de género; con su enfoque competencial, su fanatismo climático y el resto de patrañas progres, el PSOE había arruinado la enseñanza pública, perjudicando al pueblo español al anular la función tradicional que tenía de ascensor social. Por su absurda idea de igualar por abajo, de reprimir al excelente y promocionar al mediocre, se colige que el PSOE y sus aliados no quieren ciudadanos bien formados intelectualmente. Prefieren súbditos alimentados por su renta mínima y carentes de interés por el conocimiento. O peor, a fanáticos subvencionados que creen que tener espíritu crítico es repetir las consignas sobre la emergencia climática, la memoria histérica y todas y cada una de las extravagancias del wokismo. (Aplausos).

Señora ministra, el sistema exige reformas radicales que usted no puede realizar, salvo que, por no sé qué suerte, hiciera honor a su nombre de pila ―Milagros, para el que no lo sepa―. Un plan nacional que ponga coto al delirio autonomista y separatista; que modifique la preparación del profesorado y su carrera docente; que dote de autonomía a los centros para contratar y establecer sus planes de estudio dentro de un marco común, fiscalizando la eficacia de esos planes con reválidas y una exigente selectividad, la misma para toda España. Y hay más: un bachillerato sólido de al menos cuatro años; un programa nacional para reforzar la lectura, las ciencias y las matemáticas en primaria, secundaria y bachillerato; la disminución de la interinidad que permita crear plantillas estables en los centros; la eliminación de la ideología; la redacción de currículos exigentes; un plan nacional para la erradicación del acoso escolar, y protocolos de atención para elevar a los estudiantes rezagados, en lugar de rebajar la exigencia académica o aprobarles por decreto. Eliminar la absurda carga burocrática y reformar las oposiciones.

Usted ni puede ni quiere hacer estas y otras reformas necesarias. La educación en España solo levantará cabeza cuando se vayan y se lleven con ustedes, señorías socialistas y separatistas, las políticas educativas que nos han conducido a este desastre.

Muchas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).

Presidencia. Gracias. A continuación, tiene la palabra, en nombre del Gobierno, la señora ministra de Educación, Formación Profesional y Deportes.

Milagros Tolón Jaime

GobiernoMinistra de Educación, Formación Profesional y Deporte.Página 52Vídeo

Muchas gracias, señor presidente.

Señor Robles, los resultados de PISA nos preocupan, nos ocupan y, efectivamente, han sido malos, no solamente para España, sino también para los países desarrollados de la OCDE. A mí me resulta bastante curioso que usted ponga como ejemplo a un país como China. Señor Robles, ¿cuál es su modelo de educación? Porque usted ha hablado de comunidades autónomas ―he de decir que las comunidades autónomas son las que tienen las competencias en educación―, pero no se ha referido para nada a las comunidades autónomas en las que ustedes gobiernan con el Partido Popular y que también han dado muy malos resultados. Por tanto, sea un poquito coherente.

Si me pregunta qué va a hacer este Gobierno para mejorar la educación en España, mi respuesta es muy sencilla: señoría, vamos a seguir haciendo exactamente lo contrario de lo que ustedes proponen. Mire, vamos a seguir invirtiendo en educación pública; vamos a seguir garantizando las mismas oportunidades a todos los niños y las niñas, hayan nacido donde hayan nacido, vivan donde vivan y tengan los recursos que tengan sus familias. Porque nosotros, señoría, no creemos en una educación que seleccione, que segregue o que señale. Creemos en una educación que no deje a nadie atrás, que apoye a quien más lo necesite y que impida que el origen del alumno o de la alumna determine su futuro. Por eso hemos aumentado la inversión, hemos reforzado las becas y hemos destinado más recursos que nunca a las comunidades autónomas, también a aquellas donde ustedes gobiernan con el Partido Popular ―sí, ustedes― y han tenido muy malos resultados. Por eso estamos mejorando las condiciones en las que enseñan nuestros docentes y también, cómo no, donde aprende nuestro alumnado. Y este es el camino, señoría; este es el camino que seguimos desde el año 2018 y ese es el camino que vamos a seguir: reconocer los problemas, afrontarlos y poner recursos y políticas para resolverlos.

Y vamos a hablar de PISA, señoría, por supuesto, ya que hoy vienen aquí fingiendo que les preocupa. Los resultados, como he dicho al principio, nada más empezar, no son buenos. Lo he dicho desde el primer momento y lo reitero hoy. Nos preocupan y vamos a trabajar para revertirlos; especialmente los relacionados con la comprensión lectora, porque, efectivamente, comprender lo que se lee es la base sobre la que se construye todo lo demás. Si no comprendes lo que lees, evidentemente no puedes resolver un problema de matemáticas. Pero conviene analizar todos los datos. El descenso afecta, como decía al principio, al conjunto de los países de nuestro entorno. Y el mismo informe, señoría ―si se lo ha leído―, informa también de que nuestro sistema mantiene una posición relativamente favorable en equidad y que nuestro alumnado presenta niveles de perseverancia superiores al promedio de la OCDE. Por tanto, ni complacencia, señoría, ni catastrofismo: diagnóstico, recursos y políticas públicas fuertes. Y para hacer todo esto hay que invertir. Hay que invertir.

Mire, con el Gobierno del Partido Popular el presupuesto del Ministerio de Educación era de unos 3300 millones de euros. Hoy, señoría, supera los 6700 millones; es decir, casi el doble, se ha duplicado. ¿Y en qué se traduce este esfuerzo? Porque tendremos que saber en qué se ha traducido este esfuerzo. Pues, por ejemplo, en más becas, para que ningún estudiante tenga que abandonar sus estudios porque su familia no puede permitírselo. Con el Gobierno del Partido Popular se destinaban alrededor de 1400 millones de euros y hoy destinamos 2559 millones en becas. Son más de 1100 millones más. Esto es reforzar para que los estudiantes tengan también, como digo, un soporte económico.

Se traduce también, señoría, en más recursos para las comunidades autónomas, que, insisto, son las que tienen las competencias. No olviden que las tienen en educación. Se lo recuerdo porque no veo que esto lo tengan ustedes muy claro. Son ellas, las comunidades autónomas, las que tienen las competencias en educación. Con el Gobierno del Partido Popular, las comunidades autónomas recibían, para gestionar la educación, 130 millones de euros a través de dos programas de cooperación territorial. Pues bien, con el Gobierno del presidente Sánchez reciben casi 400 millones de euros. Hemos triplicado esa inversión para reforzar algo que nos parece esencial, señor Robles: la lectura y las matemáticas, pero también para avanzar en inclusión, mejorar el bienestar en los centros y apoyar a los alumnos y a las alumnas que tienen más dificultades. Y ese esfuerzo, aunque usted lo niegue, señoría, tiene resultados. Con el Gobierno del Partido Popular, casi dieciocho de cada cien jóvenes abandonaban los estudios. Hoy son menos de trece, exactamente el 12,8 %. Por tanto, hemos reducido el abandono escolar temprano en 5 puntos y estamos en los niveles más bajos de nuestra historia. Pero no nos conformamos, señoría; claro que no nos conformamos. Así que nuestro sistema educativo no se está derrumbando ―ya le gustaría―, porque la realidad es que cada vez son más los jóvenes que continúan estudiando y formándose.

Hemos transformado por completo la Formación Profesional. Ayer tuvimos la oportunidad de estar con chavales, con gente que está estudiando, y hoy tenemos 1,2 millones de estudiantes; una cifra récord, sobre todo, para formarles y darles un puesto, en este caso, un futuro laboral. La FP española se ha convertido en un referente en Europa y en el mundo; una formación que hace unos años era vista demasiadas veces como una segunda opción, hoy no lo es, señoría. (Risas). No sé de qué se ríe tanto, pero vamos…

Y le voy a dar otro dato que es para nosotros muy especial: hemos hecho una apuesta decidida por la educación de 0 a 3 años, hemos invertido 670 millones de euros para crear más de 45 000 plazas públicas de 0 a 3 años y hemos pasado de escolarizar el 38 % al 57 % en la actualidad, sabiendo que esta etapa escolar es fundamental.

También estamos actuando sobre uno de los elementos fundamentales para mejorar la calidad educativa: las condiciones en las que enseñan nuestros docentes, nuestros profesores, nuestras profesoras. Se está tramitando en esta misma Cámara una ley que es fundamental, imprescindible, porque con esta ley se reducirán las ratios máximas a 22 alumnos en primaria y a 25 en la ESO; además, se establecerá una jornada lectiva máxima de veintitrés horas en infantil, en primaria y en educación especial, y de dieciocho en el resto de las enseñanzas. Menos alumnos por aula significa una cosa, señoría: significa más atención individualizada para los alumnos; también mejores condiciones para enseñar y, por supuesto, más oportunidades para aprender.

Esas son nuestras respuestas a los problemas de la educación. Las suyas, señorías de VOX, las conocemos también, por desgracia. Cada vez que hablan de educación, ustedes terminan hablando de inmigrantes: ustedes hablan de islamización, de guetos, de los problemas que supuestamente provocan los alumnos extranjeros. Nosotros no vamos a recorrer ese camino, señoría. Un niño no deja de ser un niño por haber nacido en Marruecos, en Ucrania o en España, señoría. Un alumno no es una amenaza, señor Robles. (El señor Robles López: ¿Pero quién ha dicho eso?). Un alumno no es una amenaza, no lo es por su apellido ni por el lugar en el que nació. La escuela pública española no está para enseñar a desconfiar del compañero que se sienta en el pupitre de al lado; está precisamente para lo contrario, señoría, para que los niños y niñas que llegan de lugares diferentes, que viven en familias distintas y que tienen circunstancias económicas distintas puedan compartir aula, aprender juntos y disponer de las mismas oportunidades. Esta es nuestra idea de España, en la que el origen de una persona, señoría, no determine su destino. Por eso trabajamos y trabajaremos para que más niños, para que más niñas y más jóvenes continúen estudiando.

¿Y cómo lo vamos a hacer? Lo vamos a hacer reforzando mucho más la lectura y las matemáticas; vamos a mejorar, cómo no, las condiciones del profesorado; y espero que con esa ley que se está tramitando su grupo apoye a los 800 000 profesores y profesoras de toda España, que la llevan pidiendo desde hace tiempo. También, señoría, vamos a seguir ampliando las becas ―aunque a ustedes no les guste ampliar las becas―, fortaleciendo algo tan importante como es la formación profesional y, cómo no, defendiendo la educación pública, señoría. También, vamos a combatir algo que amenaza directamente la convivencia de nuestros centros: el discurso intolerante que convierte al diferente en sospechoso para señalarlo, para señalarlo falazmente como el culpable de todos nuestros males. Porque educar, señoría, también consiste en eso, en enseñar a nuestros niños, a nuestras niñas y a nuestros jóvenes a pensar, para que nadie pueda enseñarles a odiar, que es lo que hacen ustedes con sus discursos de odio y con discursos que manipulan.

Señoría, nos preocupa el informe PISA, claro que sí, pero le puedo decir dos cosas: que este Gobierno ha dado a las comunidades autónomas más dinero que ningún Gobierno para gestionar la educación, que es su competencia. (Aplausos). Próximamente, tendremos una conferencia sectorial con las comunidades autónomas donde ustedes también gobiernan; y en ella este Gobierno volverá a dar más dinero para que puedan gestionar la educación con los mayores recursos de la historia.

Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Gracias. Tiene la palabra del señor Robles López.

Joaquín Robles López

VoxDiputado.Página 54Vídeo

Señora ministra, usted y sus asistentes como pitonisos no tienen precio. Yo no he dicho ni una palabra de los alumnos inmigrantes y se ha pasado usted medio discurso diciendo que si los discursos de odio y que si los inmigrantes... (Aplausos). ¡Si yo no le he dicho ni una palabra de eso! A ver si contrata usted mejores asistentes, porque ha hecho un ridículo espantoso.

En la otra mitad de su discurso se ha referido usted a lo que ustedes invierten en becas y a la financiación por alumno. El País Vasco es el que mejor financia a sus alumnos, el que tiene las ratios más bajas y el que peor resultado ha obtenido en PISA. (Aplausos). ¡A ver si me contesta usted el asunto!, porque no todo está en la inversión. Lo principal es que los alumnos no adquieren los conocimientos necesarios y esto es lo que le está diciendo a usted PISA. ¡Así que den ustedes todas las becas del mundo y lo que quieran!

También nos acusa de que nosotros estamos en los Gobiernos autonómicos. El examen es de 2025, no estábamos en ninguno, señora, a ver si se entera usted, en ninguno. (aplausos). Pero es que, además, ahora mismo tampoco estamos ocupando la Consejería de Educación en ninguna de las comunidades autónomas en las que apoyamos al Partido Popular.

Dice que no dejan a nadie atrás. Le voy a dar unos datos que igual usted no los conoce ―ni usted ni sus asistentes, porque viendo el relato que le han hecho a usted...―. En 2015, los alumnos de familias más desfavorecidas en España estaban por debajo del nivel mínimo exigible, un 16 %; en 2022 subieron a un 24 % y, en 2025, son el 31 %. Pero es que, además, si vemos los alumnos excelentes que proceden de clases bajas, en 2015 eran el 6 %; en 2022, el 2 % y, en 2025, el ridículo 0,25 %. ¡¿Cómo que no dejan a nadie atrás?! (Aplausos). ¡Dejan atrás a los alumnos más desfavorecidos, a aquellos a los que están obligando, en el País Vasco y en Cataluña, a la inmersión lingüística!, y eso implica que su adquisición de conocimientos se ve entorpecida al tener que dar las clases en una lengua que no es la propia, que no es la suya. Ustedes no han hecho absolutamente nada.

Y con esta deriva y con este desastre usted viene aquí y dice que van a seguir igual. Ya, ya lo sabía, ¡vaya una novedad!; claro que van a seguir igual (aplausos), ¡si ustedes no gobiernan para el pueblo español!, ustedes gobiernan para las élites de la Agenda 2030 y esta idea de que en Europa lo que tenemos que tener son unas élites bien preparadas en colegios internacionales y un pueblo que repita consignas, las consignas de ustedes, que se conforme con la renta mínima y conviva sin ningún tipo de conocimiento ni de suficiente inteligencia como para entender el desmadre que está ocurriendo.

Y ya que ha hablado usted de los alumnos inmigrantes, si es capaz de decirme que no tienen influencia en los resultados de PISA, demuéstremelo, pero acusándome a mí de delitos de odio no lo está demostrando. ¡Pues claro que tienen influencia!, pero yo no he dicho ni una palabra, y usted se ha pasado seis minutos hablando de, ¡oh!, los pobres inmigrantes. ¡Que yo no le he dicho nada de los inmigrantes! He hablado del sistema educativo en general, ¡no he hecho ni una sola mención a este problema!, que realmente es un problema, no sé si tanto en los resultados académicos cuanto en la estabilidad de los profesores y de las clases. Hay institutos en los que los profesores tienen verdadero miedo de entrar a la clase, y, de hecho, están pensando en la forma de jubilarse o de dejar este trabajo.

Es una vergüenza la intervención que usted ha tenido aquí, una vergüenza. Ni un solo dato. Nos habla de que hay más equidad en el sistema; ya se lo he explicado yo por qué hay más equidad: porque los alumnos de rentas más bajas empeoran menos que los alumnos de rentas más altas. ¡¿Esto es lo que quieren conseguir ustedes, igualar a la baja?! ¡¿Esta es su famosa política educativa?! ¿Y para eso hacen falta muchas becas? ¿Para qué, para tenerles entretenidos en la escuela hasta los 20 años y que no figuren en las listas del paro? Porque otra cosa, ya me dirá usted. (Aplausos). Porque no hay exámenes de evaluación internos, que los quitó el Partido Popular, y ustedes no los han recuperado. El Ministerio de Educación no sabe cuál es el estado de la educación en España porque están las competencias transferidas. Por cierto, me pregunta si sé que las conferencias educativas están transferidas. ¿Lo sabe usted? Porque lo de la enseñanza de 0 a 3 se lo pone usted como una medalla. ¿Pues no estaban transferidas las competencias? ¿O están transferidas para lo malo, pero para lo bueno dependen de usted? ¡Vaya jeta que tiene, por Dios, es increíble! (Risas.―Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).

Presidencia. Para concluir el debate, tiene la palabra, en nombre del Gobierno, la señora ministra de Educación, Formación Profesional y Deportes. (Rumores). Señorías, silencio.

Milagros Tolón Jaime

GobiernoMinistra de Educación, Formación Profesional y Deporte.Página 56Vídeo

Muchas gracias, presidente.

Usted, para hablar de educación aquí, lo primero que tiene que hacer es tenerla y no insultarme, como ha hecho aquí, en el estrado. (Aplausos). Es lo primero que tiene que hacer. Porque yo no insulto a nadie, señoría; y lo que es también una vergüenza, señoría, es lo que quieren hacer ustedes con la prioridad nacional. Eso también es una vergüenza.

Hay una diferencia fundamental entre ustedes y nosotros. Nosotros reconocemos los problemas ―y lo he dicho desde el primer momento― ¿para qué? Para intentar resolverlos. Pero ustedes necesitan que los problemas se enquisten, no solamente en el tema educativo, sino en más temas que está llevando a cabo el Gobierno de España. Señoría, he reconocido, desde el principio, que los datos de PISA son malos, no me gustan, me preocupan, y estamos actuando: reforzamos las competencias lectora y matemática, reducimos las ratios, mejoramos las condiciones del profesorado y protegemos a los menores en los entornos digitales, incrementando también, cómo no, las ayudas.

Ustedes pueden repetir muchas veces que la educación española está destruida, como usted dice aquí, además, con un tono de voz alto; pero hay datos que no desaparecen, por mucho que usted lo grite. El abandono educativo temprano ha bajado, tenemos más de 1,2 millones de estudiantes de Formación Profesional y hemos creado 400 000 nuevas plazas, hemos alcanzado más de 45 000 plazas públicas y gratuitas de 0 a 3 años. ¡Ah!, ¿es que eso no es educación para usted, señor Robles? Y destinamos 2559 millones a becas, un 83 % más de lo que destinaba el Partido Popular. ¿Le molesta que se lo repita? Pues se lo voy a repetir, porque las personas que reciben beca realmente pueden estudiar y seguir su camino educativo.

Pero hay algo todavía más importante: no aceptamos que utilicen las dificultades de nuestro sistema educativo para clasificar a los niños por su procedencia, que usted lo hace aquí y lo hace de forma sutil; sutil. Señoría, no aceptamos que conviertan las aulas en otro escenario para su guerra contra la inmigración, que lo hacen aquí de forma sutil, porque sabemos, señoría, hasta dónde están dispuestos a llegar. El señor Figaredo, diputado de su grupo, en esta Cámara, llamó a cazar inmigrantes. (El señor Robles López: ¡Eso es mentira!). ¿Eso es tener educación? No sé en qué colegio habrá estudiado el señor Figaredo, pero, desde luego, educación, poca. Y no rectificó, no, dijo que no se arrepentía y no se retractaba. Y eso no es defender a España, señorías, eso es deshumanizar a seres humanos y convertir el odio en una herramienta política, como ustedes hacen.

Y de ningún modo aceptamos que pretendan llamar ―como decía al principio― prioridad nacional a decidir qué niños y qué niñas merecen más derechos que otros. Señoría, para este Gobierno la prioridad nacional no es otra que la que le voy a decir: que cualquier niño o cualquier niña, nazca donde nazca, tenga derecho a una buena educación, una educación que cada vez estamos fortaleciendo más, pese a los resultados.

Ustedes hablan constantemente de patriotismo. Se me revuelven en los escaños, los pongo nerviosos. (Rumores). Pues pocas cosas hay que sean más patrióticas que cuidar de la escuela pública, que respetar a sus docentes y que conseguir que el hijo de una familia humilde ―tanto que le molesta que hable de becas― tenga las mismas oportunidades que el hijo de una familia rica. Nosotros queremos alumnos y alumnas que sepan leer y que sepan comprender para razonar y pensar por sí mismos, señoría. Y ahí está nuestra mayor diferencia. Porque una buena educación enseña también a reconocer la mentira, el prejuicio y la propaganda. Por eso, la educación siempre será el peor enemigo de quienes hacen política sembrando miedo y odio, como hacen ustedes.

Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Gracias. —  DEL GRUPO PARLAMENTARIO POPULAR EN EL CONGRESO, A LA MINISTRA DE EDUCACIÓN, FORMACIÓN PROFESIONAL Y DEPORTES SOBRE LA NEFASTA POLÍTICA EDUCATIVA DE SU GOBIERNO. (Número de expediente 172/000224).

Presidencia. Interpelación urgente del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso, a la ministra de Educación, Formación Profesional y Deportes, sobre la nefasta política educativa de su Gobierno. Para su defensa, tiene la palabra el señor De los Santos González.