Blanca Armario González
Muchas gracias, señor presidente. Cuando una nación decide ceder de manera continua, no impone condiciones o es ambigua con sus principios, suele incentivar la picardía de la otra parte, provocando un desenlace catastrófico; es entonces cuando pone en peligro su seguridad nacional y su soberanía. Podríamos nombrar ejemplos históricos en Europa en los que la falta de límites dinamitó la diplomacia y siempre acabaron en invasiones territoriales de la nación que tuvo esa ausencia de firmeza. En este caso, la nación que ha cedido, sin duda, ha sido España; y la que se ha aprovechado de su debilidad, Marruecos. Si hemos cedido es porque a saber qué es lo que le debe el señor Pedro Sánchez a Marruecos, que estamos pagando todos los españoles. (Aplausos). Después de haber regalado millones de euros de los españoles a Marruecos para combatir esta inmigración irregular en material para vigilancia fronteriza marroquí, detectores diurnos, detectores nocturnos, vehículos, comunicaciones y equipamiento expresamente para impedir estas entradas irregulares hacia España, ayuda de cooperación policial en Marruecos para combatir inmigración irregular, tráfico de inmigrantes y trata, despliegue de servicios policiales marroquíes, mantenimiento de material y lucha contra el tráfico y la trata y gestión de flujo hacia España y sistemas de videovigilancia, pretenden hacernos creer que el pasado mes de julio la puerta de la valla de Marruecos se abrió con el viento y nadie vio nada ni nadie supo nada. (Aplausos). Eso no se lo cree nadie. Ahora, eso sí, lo que es más creíble para todos los españoles es que el Gobierno de Pedro Sánchez diera órdenes explícitas a los agentes que estaban establecidos en la frontera de no actuar como afirma un sindicato de la Policía. El 30 de julio entraron más de 80 000 personas en Ceuta produciéndose una invasión; una invasión que, tras cuarenta y seis días, nos ha traído violaciones ―ya van 30, según la Fiscalía General del Estado―, agresiones sexuales, calles utilizadas como servicios públicos, apuñalamientos, mercadillos ambulantes, reyertas, suciedad, robos, intentos de okupaciones de viviendas, chabolismos, descuartizamiento de animales, trampas para nuestros militares, incendios… No existe mejor escenario que Ceuta para visualizar el caos. (Aplausos). Además de esto, por si fuera poco, la invasión ha traído a los ceutíes racionamiento de pan ―porque, claro, no hay bastante con la llegada del invasor―, negocios asaltados y cerrados, privación de la libertad, inseguridad, ansiedad, terror, miedo, enfermedades que ya estaban erradicadas en nuestro país y unas fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado maltratadas. Este Gobierno los ha abandonado, sí, pero antes, mucho antes, les ha traído la destrucción. Este Gobierno ha arrancado a los más de 17 000 menores y jóvenes ceutíes la ilusión de pasar un verano con sus amigos, disfrutar de sus calles, de sus plazas, de sus parques y los ha empujado a volver a sus centros educativos acompañados de la incertidumbre, entre otras muchas calamidades. No existe un Gobierno más macabro que el que quiere que sus ciudadanos se acostumbren a un caos; un caos que, por mucho que insistan, nunca va a parecernos normal. (Aplausos). Nos negamos a que los españoles se tengan que acostumbrar al caos. En ninguna parte de España queremos a ningún invasor de Ceuta. No los queremos aquí. Se acabó ese buenismo y la generosidad que ha dejado de ser humanidad para convertirse en una manutención indefinida. Se acabó. (Aplausos). Hay que deportarlos a todos: los menores con sus padres, los mayores a su país de origen, todos los delincuentes que nos han traído a las prisiones de Marruecos y el dinero que nos cuesta mantenerlos en el bolsillo de los españoles. Marruecos, ese gran aliado ―entendiéndose la ironía―, ha utilizado la inmigración como una herramienta de presión geopolítica, un chantaje migratorio que ha consistido en abrir o cerrar la frontera según sus propios intereses diplomáticos. Estamos ante una guerra híbrida al mismo tiempo que se contribuye al cumplimiento de un acuerdo; un acuerdo, además, que es objetivo de esta iniciativa. Nuestro país y el Reino de Marruecos firmaron un acuerdo sobre la cooperación en el ámbito de la prevención y de la inmigración ilegal de menores no acompañados ―su protección y su retorno concertado― en Rabat en el año 2006 y cinco años más tarde fue ratificado, pero este acuerdo no se cumple por ninguna de las partes: ni por parte de España ni por parte de Marruecos.
Entraron miles de personas y entre ellas más de dos mil menores no acompañados, pero en realidad nunca vamos a saber la cantidad exactamente porque el número no es el plato fuerte de este Gobierno. El Ejecutivo, en lugar de devolverlos con sus familias, lo que quiere hacer es repartirlos por todas las comunidades autónomas. Los menores de nacionalidad marroquí representan casi la mitad de todos los menores no acompañados que han entrado en nuestro país. (Aplausos). Dos de cada tres tienen nacionalidad marroquí y este Gobierno no ha devuelto ni uno solo en ocho años. Además, señorías, no tenemos ningún deber, ningún deber moral de acogerlos. Marruecos tiene capacidad suficiente y adecuada, así que es ilegal a todos los efectos repartirlos en beneficio de ONG por todo el territorio español.
Marruecos es un país declarado como seguro por la Unión Europea. El verdadero interés superior del menor es devolverlos con sus familias. Cuanto más los repartan, más los alejan ustedes de sus familias. Solicitamos con esta iniciativa que se cumpla el acuerdo y así lo exigimos desde las comunidades autónomas donde estamos gobernando. (Aplausos). Además, según los datos de la misma Fiscalía General del Estado, el sistema de protección creado por este Gobierno es un auténtico colador de mayores de edad y todos estos menores, dentro de unos meses, cumplirán esa mayoría de edad y serán lanzados a la calle. Los tendremos deambulando por la calle.
Ustedes nos dijeron que venían a pagarnos las pensiones, pero han venido a agredir al pensionista. Nos dicen que han venido buscando un futuro mejor, pero a costa de amargar el futuro a los españoles. (Aplausos). Nos dicen, además, que debe primar el interés superior del menor. Pero ¿dónde quedan la protección y los derechos de nuestros hijos? ¿Dónde quedan? (Aplausos). La defensa de los derechos de los españoles es la principal preocupación para VOX y, además, los prioriza como hacen todas las mujeres y las madres ceutíes que luchan por el bienestar de sus hijos y su libertad cada día.
Querida Ceuta, vosotros sois el mejor ejemplo para todos los españoles. Sois el ejemplo de la España viva. Defendamos Ceuta, que es España; defendámosla antes de que sea demasiado tarde.
Gracias. (Aplausos del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).