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Sin adjetivos

Pleno del 10 de septiembre de 2026

Proposición de Ley sobre el reconocimiento de la profesión de biólogo y trabajador social como profesión sanitaria.

Proposición de ley de Grupos Parlamentarios del Congreso.. Autor: Grupo Parlamentario Socialista. Transcripción literal del Diario de Sesiones n.º 203.

Empleo y salariosSanidad

Votación

  • 10 de septiembre de 2026: salió adelante, 165 sí, 32 no, 148 abstenciones.

Margarita Martín Rodríguez

PSOEDiputada.Página 90Vídeo

Gracias, presidenta. Buenas tardes, diputadas y diputados. Permítanme que mis primeras palabras sean para saludar y dar la bienvenida a los representantes de los colegios oficiales de biólogos y biólogas y de Trabajo Social que hoy nos acompañan desde la tribuna. (Aplausos.― El señor vicepresidente, Rodríguez Gómez de Celis, ocupa la Presidencia). Gracias, gracias por estar aquí hoy, pero sobre todo gracias por el trabajo realizado, por la tenacidad demostrada durante tantos años para que el reconocimiento de estas profesiones como profesiones sanitarias llegue finalmente al Pleno de este Congreso de los Diputados. Porque el debate que hoy mantenemos no nace de la improvisación: detrás hay años de trabajo, de reivindicación y de diálogo y, sobre todo, años de ejercicio profesional que han demostrado que la realidad sanitaria ha avanzado más deprisa que la legislación. Hay debates parlamentarios que sirven para crear nuevas realidades y hay otros, como este, en los que nuestra obligación es reconocer una realidad que ya existe, pero a la que la ley todavía no ha dado la respuesta adecuada. De eso hablamos hoy, de hacer que la ley avance al ritmo que ha avanzado la ciencia, la sociedad y nuestra manera de entender la salud. Y quiero poner en valor algo especialmente importante. Esto no es una iniciativa de un único grupo parlamentario. Esta proposición de ley nace del acuerdo entre distintos grupos de esta Cámara, en diálogo con el Gobierno, y eso importa. En un tiempo en el que demasiadas veces se presenta la política como un sinónimo de confrontación, hoy demostramos que existe otra política: la que escucha, la que dialoga y la que es capaz de construir acuerdos ante una causa justa. (Aplausos).

En el Grupo Parlamentario Socialista queremos contribuir a ampliar ese consenso. Lo hacemos también desde una convicción profundamente política. Los socialistas y las socialistas creemos que la política sirve para reconocer derechos, para ampliarlos y para conseguir que las leyes respondan a la vida real de las personas. Pero conviene dejar algo claro. Aquí no estamos regalando una condición profesional ni creando artificialmente una realidad que no existe. Estamos reconociendo jurídicamente funciones que ya se desarrollan todos los días en el ámbito sanitario. La sanidad del siglo XXI no es la misma que la de los años noventa. Han avanzado la genética, la biología molecular, la reproducción humana asistida, las técnicas diagnósticas, y también ha cambiado nuestra manera de entender la salud. Hoy sabemos que las condiciones sociales, familiares, económicas y comunitarias pueden determinar cómo enfermamos y cuáles son nuestros resultados en salud. Por tanto, también han cambiado los equipos que necesitamos.

Una sanidad moderna es necesariamente una sanidad multidisciplinar, y ahí encontramos a los biólogos y a las biólogas, profesionales que llevan décadas desarrollando funciones esenciales en laboratorios clínicos, en diagnóstico genético y genómico, en biología molecular, en microbiología o inmunología; funciones con incidencia directa en el diagnóstico, en el pronóstico y en la toma de decisiones clínicas. No hablamos de una posibilidad futura, hablamos de profesionales que ya están ahí; profesionales que trabajan en genética, en reproducción humana asistida, en terapia celular, en biobancos, en investigación biomédica o en salud pública. No parece razonable beneficiarnos de su conocimiento, de su especialización y de su trabajo y mantener al mismo tiempo un marco normativo que no reconoce adecuadamente la naturaleza sanitaria de las funciones que desempeñan.

Algo semejante ocurre con el trabajo social sanitario. Hablamos de profesionales que identifican, que estudian, que valoran e intervienen sobre los factores sociales, familiares, económicos y comunitarios que inciden en la salud y en la enfermedad; realizan la valoración social y elaboran un diagnóstico social sanitario complementario al diagnóstico clínico; intervienen sobre los determinantes sociales de la salud; trabajan en prevención y detección de situaciones de riesgo; desarrollan intervención familiar y comunitaria y realizan una labor fundamental de coordinación sociosanitaria. El trabajo social forma parte desde hace décadas de hospitales, de la atención primaria, de la salud mental y de otros dispositivos sanitarios. Nuestra propia legislación ha ido reconociendo esa presencia. Según los datos que maneja el Consejo General de Colegios de Biólogos y biólogas, cerca del 40 % de los y las tituladas en Biología ejercen funciones sanitarias, lo que supone que no menos de 30 000 de estos profesionales trabajan en el sistema sanitario de nuestro país. Por lo que respecta al trabajo social, el consejo general de colegios de trabajadoras sociales estima que un 20 % de los y las tituladas ejercen funciones en el ámbito sanitario. Por lo tanto, estamos hablando de más de 40 000 personas de estos dos ámbitos profesionales que estarían afectados por este reconocimiento.

Señorías, la pregunta es sencilla: ¿debe la legislación ignorar la realidad o debe adaptarse a ella? Para nosotros la respuesta es clara: debe adaptarse. Porque este reconocimiento no afecta únicamente a quienes ejercen estas profesiones, afecta también a la calidad del sistema y a la seguridad de los pacientes. Un marco jurídico claro permite definir responsabilidades, ordenar competencias, establecer requisitos de cualificación y ofrecer mayor seguridad. Esta proposición lo hace con prudencia. El reconocimiento se vincula al ejercicio profesional en el ámbito sanitario y establece requisitos específicos. Se hace, además, sin perjuicio de las competencias correspondientes a otras profesiones y preservando el carácter multiprofesional de los equipos.

Por tanto, reconocer no significa invadir. No se trata de quitar espacio a nadie, se trata de ordenar, de reconocer y de sumar conocimiento; un planteamiento compartido y reivindicado por los propios colegios profesionales. En el caso de los biólogos y las biólogas, en esta reforma optamos por hacer compatible el reconocimiento tanto de la realidad de los profesionales que ya trabajan en la sanidad como el valor de las y los especialistas y de las competencias que tienen atribuidas. De ahí que esta proposición de ley establezca vías de habilitación normativa para los y las profesionales que trabajan actualmente en el ámbito sanitario, siempre que dichas actividades no se encuentren incluidas entre las competencias propias de los especialistas en ciencias de la salud.

Señorías, con esta proposición respondemos a una deuda histórica con estos profesionales, que ya no pueden esperar más. La modernización del sistema, la salud pública, la seguridad de los pacientes y la justicia con estos profesionales no admite más demora.

Esta iniciativa representa también una determinada manera de hacer política: la de ampliar derechos. Lo hicimos incrementando los derechos civiles, lo hacemos fortaleciendo los derechos sociales y debemos hacerlo también reconociendo derechos profesionales, cuando ese reconocimiento contribuye a mejorar la vida de la ciudadanía. (Aplausos). Porque esta iniciativa no beneficia únicamente a biólogos y biólogas o a trabajadores y trabajadoras sociales: nos beneficia a todos como sociedad. Significa equipos sanitarios mejor ordenados, mayor seguridad jurídica y una sanidad capaz de asumir plenamente la multidisciplinaridad que exige nuestro tiempo. Por eso, termino apelando a todos los grupos de esta Cámara. Esta proposición nació desde el acuerdo. Hagamos que ese acuerdo sea todavía mayor, que una iniciativa que ha llegado hasta aquí gracias al entendimiento entre diferentes fuerzas políticas continúe su camino con un respaldo aún más amplio. Porque, cuando somos capaces de ponernos de acuerdo para mejorar nuestro sistema sanitario no gana un grupo parlamentario, gana la ciudadanía. No se trata de conceder un privilegio, se trata de reconocer una responsabilidad que estos profesionales ya ejercen.

Por eso desde el Grupo Parlamentario Socialista pedimos el apoyo de esta Cámara a la toma en consideración. Abramos el debate, mejoremos el texto entre todos, ampliemos el consenso con el que esta iniciativa llegó al Congreso y demos un paso más hacia una sanidad más moderna, más multidisciplinar, más segura y más justa. Señorías, hagamos que la ley reconozca por fin lo que la realidad lleva años demostrando.

Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Gracias. En turno de fijación de posiciones, por el Grupo Parlamentario Mixto, tiene la palabra la señora Micó Micó.

Àgueda Micó Micó

CompromísDiputada.Página 92Vídeo

Gràcies, president. Aquesta llei és sobretot un reconeixement als milers de biòlegs i biòlogues, treballadores i treballadors socials dins de la nostra sanitat i que fins ara no han tingut en la legislació el lloc que realment ocupen en la pràctica. Perquè quan una persona entra a un hospital i li prenen una mostra, darrere d’aquesta mostra hi ha un professional. Quan es detecta una malaltia genètica, quan s’analitza un tumor, quan es confirma el diagnòstic o quan una família aconsegueix fer realitat el seu desig de tenir un fill o una filla. Darrere d’aquests processos també hi ha biòlegs, biòlogues, treballadors i treballadores socials. Treballen en laboratoris clínics, en genètica, microbiologia, reproducció humana assistida, investigació, salut pública i indústria farmacèutica. I no parlem simplement de ciència o de tecnologia. Parlem de persones. Les persones a les que han d’atendre, de qui espera una diagnosi, de qui necessita saber què li passa. De famílies que esperen una resposta. I de decisions clíniques que depenen de la precisió i de la responsabilitat de tots eixos professionals. Per això, esta iniciativa no crea una realitat nova, sinó que la realitat ja existeix. Ja fa molt de temps que existeix. Si volem que la sanitat estiga a l’altura de la ciència i de les necessitats que té la ciutadania, hem de reconèixer també, com no podria ser d’una altra manera, a totes les persones que fan possible que la sanitat siga pública i de qualitat per a tots i per a totes.

Per això, des de Compromís hem donat suport i anem a votar a favor d’esta llei perquè no els estem donant un lloc que no teníem. Estem posant la llei al lloc que ocupa la realitat dels biòlegs, biòlogues, treballadors i treballadores socials. Així que moltes gràcies per la vostra feina.

Gracias, presidente. Esta ley es, sobre todo, un reconocimiento para los miles de biólogos y biólogas y trabajadores y trabajadoras sociales de nuestra sociedad que hasta ahora en la legislación no han tenido el lugar que ocupan en la práctica realmente, porque, cuando una persona entra en un hospital y le toman una muestra, tras esa muestra hay un profesional. Cuando se detecta una enfermedad genética, cuando se analiza un tumor, cuando se confirma un diagnóstico, cuando una familia consigue hacer realidad su deseo de tener un hijo o una hija tras esos procesos también hay biólogos, biólogas, trabajadores y trabajadoras sociales. Trabajan en laboratorios, clínicas, genética, microbiología, reproducción humana asistida, investigación, salud pública, industria farmacéutica. No hablamos únicamente de ciencia o de tecnología, hablamos de personas, de las personas a las que tienen que atender, del que espera un diagnóstico, del que tiene que saber qué le pasa, de familias que esperan una respuesta y decisiones clínicas que dependen de la precisión y de la responsabilidad de todos esos profesionales. Por eso esta iniciativa no crea una realidad nueva, sino que es una realidad que ya existe hace mucho tiempo. Si queremos que la sanidad esté a la altura de la ciencia y de las necesidades que tiene la ciudadanía, hemos de reconocer también, como no podía ser de otra manera, a todas las personas que hacen posible que la sanidad sea pública y de calidad para todos y para todas. Por eso, desde Compromís hemos dado el apoyo y vamos a votar a favor de esta ley, porque no es que les estemos dando un lugar que no tenían, estamos poniendo la ley en el lugar que ocupan ya en la realidad los biólogos, biólogas, trabajadores y trabajadoras sociales. Así que, muchas gracias por vuestro trabajo.

Presidencia. Muchas gracias. Tiene la palabra la señora Valido García.

Cristina Valido García

Coalición CanariaDiputada.Página 93Vídeo

Buenas tardes. En primer lugar, quiero saludar a los profesionales que nos acompañan hoy, profesionales presentes en nuestros hospitales, en centros sanitarios, en centros de investigación que son invisibles. Cuando hablamos de sanidad, cuando hablamos de cuidados, cuando hablamos de tratamiento, de diagnóstico, hablamos de muchos profesionales, pero nos olvidamos del papel fundamental que en esa cadena juega el eslabón que componen biólogos, biólogas o trabajadores sociales. Ya se ha dicho, no lo voy a repetir. Es fundamental el papel de la investigación, el papel del acierto en tiempo no solo del diagnóstico, sino del tratamiento, así como el papel de un trabajador social en una sociedad que envejece, donde tenemos no sé cuántos miles de mayores en nuestros hospitales esperando la tramitación de una dependencia o cualquier otra cuestión como una ayuda a domicilio o un acompañamiento; en una sociedad en la que, además, nuestros mayores están solos. El papel del trabajador social es clave, absolutamente clave. Están ahí y no se les reconoce. Pero es que, además, estamos hablando de salud mental. Una sociedad que cada vez acude más a nuestros centros sanitarios por problemas de salud mental. Estamos hablando de enfermedades cronificadas, estamos hablando de nuevas enfermedades y en esta cadena del cuidado sanitario, en esta cadena del diagnóstico, del tratamiento de la enfermedad ambas profesiones son absolutamente fundamentales. Por eso nosotros vamos a apoyar la tramitación de esta proposición de ley, pero trabajaremos para que esta proposición de ley de verdad resuelva los problemas que tienen, les dote de un marco jurídico adecuado, no nos sitúe en un debate y una discusión de marco competencial y ―¡ojo!― establezca la financiación necesaria porque sin financiación no hay reconocimiento, y esto será fundamental. Apoyamos el trámite, reconocemos hoy y queremos dar el protagonismo a estos profesionales y trabajaremos para que el resultado final sea lo que nos están demandando.

Gracias. (Aplausos).

Presidencia. Gracias. Tiene la palabra el señor Rego Candamil.

Néstor Rego Candamil

BNGDiputado.Página 94Vídeo

Grazas, señor presidente. Boa tarde de novo. De forma moi breve, simplemente para expresar o apoio a toma en consideración da proposición de Lei para o recoñecemento da profesión de biólogo e traballador social como profesións sanitarias, unha iniciativa que xa contou na súa presentación coa sinatura do BNG, do Bloque Nacionalista Galego, e que hoxe tamén, como dicía, votaremos a favor neste trámite porque é unha realidade innegábel que ambas as profesións teñen a día de hoxe un papel fundamental no sistema sanitario e que, en consecuencia, debe actualizarse a lei 44/2003, de ordenación de profesións sanitarias, para incorporar de forma expresa as persoas biólogas e traballadoras sociais que prestan ese labor asistencial. Trátase, como xa foi dito, de recoñecer o que xa é unha realidade no sistema sanitario e facéndoo con garantías e dereitos profesionais. As e os biólogos son fundamentais para o diagnóstico, análise de resultados e a adopción de decisións clínicas. Pola súa parte, as e os traballadores sociais permiten integrar os factores sociais no plan de tratamento e asegurar a eficacia deste. Así pois, agardamos que hoxe exista un amplo consenso para avanzar na tramitación. Ao mesmo tempo, anunciamos tamén a nosa vontade de presentar emendas para, por unha parte asegurar que todos aqueles biólogos e traballadoras sociais que exercen no sistema sanitario queden incluídos no ámbito da lei e que se valore tamén a incorporación de aquelas outras profesións que aínda continúan fóra desta categoría de recoñecemento profesional e que ao noso xuízo deben telo. En todo caso, insisto, votaremos a favor.

Gracias, señor presidente. Buenas tardes otra vez. De forma breve, simplemente para expresar el apoyo a la toma en consideración de la proposición de ley para reconocer las profesiones de biólogo y trabajador social como profesiones sanitarias. Una iniciativa que ya contó en su presentación con la firma del BNG y hoy también, como decía, votaremos a favor de este trámite, porque es una realidad innegable que ambas profesiones tienen a día de hoy un papel fundamental en los sistemas sanitarios y, en consecuencia, debe actualizarse la Ley 44/2003, sobre las profesiones sanitarias, para incorporar de forma expresa a las personas biólogas y trabajadores sociales que prestan esa labor asistencial. Se trata, como ya se ha dicho, de reconocer lo que es ya una realidad en el sistema sanitario, pero haciéndolo con garantías y derechos profesionales. Los y las biólogas son fundamentales para el diagnóstico, análisis de resultados y toma de decisiones clínicas. Por su parte, los trabajadores sociales permiten integrar los factores sociales en el plan de tratamiento y asegurar la eficacia del mismo. Así pues, esperamos que hoy exista un amplio consenso para avanzar en la tramitación. Al mismo tiempo, anunciamos también nuestra voluntad de presentar enmiendas para, por una parte, asegurar que todos aquellos biólogos y trabajadores sociales que ejercen en el sistema sanitario queden incluidos en el ámbito de la ley y que se valore también la incorporación de aquellas otras profesiones que todavía siguen fuera de esta categoría de reconocimiento profesional y que, a nuestro juicio, deberían estar. En cualquier caso, como he dicho, votaremos a favor. Gracias.

Presidencia. Gracias. Por el Grupo Parlamentario Vasco (EAJ‑PNV), tiene la palabra el señor Agirretxea Urresti.

Joseba Andoni (GV (EAJ-PNV)) Agirretxea Urresti

PNVDiputado.Página 95Vídeo

Arratsalde on, guztioi! Gaur ez dugu eztabaidatzen biologoen eta gizarte‑langileen garrantzia gure osasun sistemarako zenbatekoa den. Hori inork ez du eztabaidatzen. Bere ekarpena baliotsua da, beharrezkoa da eta arlo askotan ezinbestekoa. Biologoek funtsezko lana egiten dute gaur egun medikuntzako eta osasun arretarako guztiz beharrezkoak diren esparru askotan. Bere ezagutza zientifikoa eta espezializatua erabakigarria da eta laborategi klinikoetan, biologia molekularrean, genetikan eta diagnostiko genetiko eta genomikoetan, eta baita mikrobiologian edo immunologian. Profesional horien jarduerak zuzenean laguntzen du diagnostiko zehatzagoak lortzen, gaixotasunak hobeto ezagutzen eta erabaki klinikoak bideratzen. Osasun sistemari egiten dion ekarpena eztabaidaezina da eta gure errekonozimendu osoa merezi du. Gizarte‑langileek ere funtsezko eginkizuna betetzen dute osasun arreta benetan integrala izan dadin, pazienteen arazo sozialei helduz eta osasun eta gizarte sistemen arteko koordinazioa erraztuz.

Buenas tardes, señorías. Hoy no debatimos la importancia para el sistema sanitario de biólogos y trabajadores sociales. Nadie lo pone en duda. Su contribución es fundamental y, bueno, muy importante. Su labor es fundamental en muchos sectores sanitarios. Su conocimiento especializado y científico es decisivo en los laboratorios, en la biología molecular, en genética, en diagnóstico genético y genómico, en microbiología o en inmunología. Su labor ayuda a lograr diagnósticos más certeros, a tomar decisiones médicas y clínicas. Por tanto, no hay dudas sobre su contribución y merece todo nuestro reconocimiento. También los trabajadores sociales llevan a cabo una tarea fundamental para que ese servicio sanitario sea integral, facilitando la coordinación entre los pacientes y el sistema sanitario.

Por tanto, no estamos discutiendo el valor de estas profesiones ni cuestionando su aportación; al contrario, creemos que su trabajo debe ser reconocido y puesto en valor. El debate es cómo debemos reconocer y encajar jurídicamente esta realidad dentro de nuestro sistema sanitario, garantizando al mismo tiempo que se respeten las funciones y competencias de cada profesión, los requisitos de formación y especialización y, por encima de todo, la calidad y la seguridad de la atención que recibe el paciente.

La cuestión, entonces, es si la modificación de la actual ley es la vía más adecuada para conseguir ese reconocimiento y si en este momento existe el consenso necesario para hacerlo con todas las garantías. Y no es una cuestión menor. Estamos hablando de una ley que establece el marco de ordenación de las profesiones sanitarias, que determina aspectos relacionados con sus titulaciones, su formación y sus competencias y que, en definitiva, también establece garantías de calidad y seguridad para los pacientes. Por eso, cualquier modificación de este marco debe abordarse con rigor y con especial prudencia, asegurándonos de que el reconocimiento de nuevas realidades profesionales se haga sin generar inseguridad jurídica, sin solapar competencias y preservando en todo momento la formación, la especialización y las garantías que requiere la atención sanitaria.

En el caso de los biólogos, creemos que también es importante partir de cómo está configurado actualmente nuestro ordenamiento. La Ley de Ordenación de las Profesiones Sanitarias no vincula la consideración de profesión sanitaria simplemente al hecho de participar en un equipo asistencial o desarrollar determinadas actividades dentro de un sistema sanitario, sino que la vincula a una formación específica sanitaria. Y esto tiene razón de ser. La propia LOPS ―o Ley de Ordenación de las Profesiones Sanitarias― ya contempla que los biólogos puedan tener la consideración de profesionales sanitarios cuando cuentan con un título oficial de especialista en ciencias de la salud. Es decir, existe un reconocimiento jurídico de aquellos profesionales que, además de su formación de base, han adquirido la especialización sanitaria necesaria para desarrollar determinadas funciones.

Aquí creemos que debemos ser especialmente cuidadosos, porque estamos hablando de ámbitos como el laboratorio clínico, la genética, el diagnóstico molecular o la reproducción asistida, donde las actuaciones profesionales pueden tener consecuencias directas sobre el diagnóstico, el pronóstico y las decisiones clínicas que se toman sobre un paciente. En estos ámbitos, la formación y la especialización sanitarias regladas son una garantía de calidad y de seguridad para el paciente.

Y precisamente aquí nos surge una preocupación lógica, y es que, bajo el objetivo legítimo de reconocer determinadas realidades profesionales, terminemos modificando los criterios que han servido hasta ahora para determinar qué profesiones tienen que ser consideradas sanitarias y en qué condiciones. Por eso creemos que cualquier cambio que se dé debe asegurar que el reconocimiento profesional vaya acompañado de las correspondientes garantías formativas, competenciales y de responsabilidad. También nos preocupa que algunos de los efectos concretos de esta reforma queden pendientes de un desarrollo reglamentario posterior. Esto dificulta conocer hoy cuál será exactamente su alcance y cuáles serán sus consecuencias prácticas. Y creemos que, cuando hablamos de una modificación de esta importancia, el Parlamento debería disponer de la máxima claridad posible sobre sus efectos antes de aprobarla.

Horrelako aldaketa bat adostasunetik eraiki behar da. Lanbide sanitarioen arkitektura juridikoa aldatzen ari gara, edo aldatzeaz ari gara, eta horrelako erabaki batek elkarrizketa zabala izan beharko luke profesional elkargoekin, osasun erakundeekin, elkarte zientifikoekin, autonomia erkidegoekin eta zuzenean eragindako kolektibo guztiekin.

Gizarte‑langileei dagokienez, gure jarrera ere argia da, osasun sistemaren barruan garrantzia handia dutela aitortu nahi dugu. Kontua da funtzio horiek guztiek nahitaez ekarri behar ote duten lanbide hori Osasun Lanbideen Lege Organikoak ezartzen duen osasun lanbidearen kontzeptu juridiko berean sartzea, kontuan hartuta lanbide izaera eta jarduera‑eremua desberdinak direla. Lanbide bat aitortzeak ez du esan nahi osasun arloan lan egiten duten lanbide guztiak juridikoki modu berean kokatu behar direnik.

Un cambio tal debe basarse en el acuerdo. Estamos cambiando la arquitectura jurídica de las profesiones sanitarias; estamos hablando sobre ello. Y esto necesita una amplia conversación con las asociaciones científicas, con las comunidades autónomas, con las asociaciones de profesionales y con todos los implicados.

En cuanto a los trabajadores sociales, somos claros, su importancia es fundamental dentro del sistema sanitario. El tema es que hay que tener en cuenta el concepto jurídico de las profesiones sanitarias. Reconocer una profesión no significa que haya que tratar igualmente todas las profesiones sanitarias.

El sistema sanitario es, afortunadamente, cada vez más multiprofesional. Médicos, enfermeros, farmacéuticas, psicólogos, biólogas, trabajadoras sociales, técnicos y muchos otros profesionales trabajan conjuntamente. Precisamente por eso creemos que debemos buscar un modelo que reconozca las aportaciones específicas de cada profesión sin generar confusión sobre sus competencias, responsabilidades y requisitos de acceso y ejercicio. Creemos que el reconocimiento de estos profesionales puede y debe abordarse, pero mediante un proceso que permita escuchar a todos los implicados, analizar las alternativas existentes y garantizar que cualquier cambio preserve la calidad, la seguridad del paciente y la claridad en las competencias profesionales.

Termino, señor presidente. Lo que sí le pedimos al Gobierno es que no haga promesas a estos profesionales que luego no pueda cumplir y que tenga en consideración también a otros colectivos profesionales que puedan estar en una situación análoga.

Nuestro grupo siempre estará a favor de todas aquellas modificaciones que, por los cambios sociales y nuevas realidades científicas y sanitarias, sea preciso, sea necesario llevar a cabo.

Presidencia. Señoría, finalice, por favor.

Joseba Andoni (GV (EAJ-PNV)) Agirretxea Urresti

PNVDiputado.Página 96

Aun con todas estas observaciones ―señor presidente, acabo―, no nos vamos a oponer a la toma en consideración, ya que consideramos que se puede enriquecer en la fase de enmiendas.

Muchas gracias.

Presidencia. Gracias. Por el Grupo Parlamentario Euskal Herria Bildu, tiene la palabra la señora Fullaondo la Cruz.

Marije Fullaondo la Cruz

EH BilduDiputada.Página 97Vídeo

Mahaiburu jauna, jaun‑andreok, SUMAR, PSOE, BNG, Compromís, ERC eta Euskal Herria Bilduren talde parlamentariook gaur eztabaidatzen ari garen lege proposamena erregistratu genuen uztailaren 14ean. Eta aurkezpen hori gaur ere gurekin dauden elkarte eta elkargo profesionalen ordezkarien eskutik egin genuen. Ongi etorriak eta agur bero bat eta milesker guztioi!

Lege proposamen honen aurkezpenak jarraipena ematen dio Monica Garciak, Osasun ministroak, Senatuan apirilean iragarritako konpromisoari, zeinak Euskal Herria Bilduk egindako proposamenei erantzunez, aurreratu baitzuen lege ekimen espezifiko bat bultzatuko zuela osasunean lan egiten duten gizarte‑langileak eta biologoak osasun lanbide gisara aitortzeko.

Señor presidente, señorías, los grupos parlamentarios de SUMAR, PSOE, BNG, Compromís, ERC y Euskal Herria Bildu registramos el 14 de julio la proposición de ley que hoy debatimos, y esa presentación la hicimos de la mano de los representantes de las asociaciones y colegios profesionales que nos acompañan hoy. Aprovecho para saludarlos y darles las gracias.

La presentación de esta proposición de ley da continuidad al compromiso anunciado en el Senado en abril por la ministra de Sanidad, Mónica García, que, en respuesta a las propuestas de Euskal Herria Bildu, adelantó que impulsaría una iniciativa legislativa específica para reconocer como profesionales sanitarios a los trabajadores sociales y biólogos que trabajan en el sector sanitario.

Pero, sobre todo, responde a años de reclamaciones, incidencia política y peticiones por parte de estos colectivos profesionales ―por cierto, mayoritariamente feminizados―, a los que hoy queremos agradecer también su esfuerzo por avanzar en eso que llamamos el modelo biopsicosocial de la salud, que no es otra cosa que entender a la persona como un todo, en el que nuestra salud o enfermedad dependerán de nuestra situación física, emocional y psicológica, pero también de nuestros niveles de integración y bienestar socioeconómicos.

Por lo tanto, señorías, como ya se ha dicho, hoy estamos hablando de algo que consideramos más que razonable; estamos hablando de reconocer jurídicamente una realidad que existe desde hace muchos años. Y hoy hablamos de dos profesiones, la biología y el trabajo social, que llevan mucho tiempo dentro de nuestro sistema sanitario y que todavía no tienen el reconocimiento que les corresponde como profesiones sanitarias. Podríamos hablar, además, de otras profesiones que, en nuestra opinión, merecen también este reconocimiento. Podríamos hablar, entre otras, de psicología o educación física, y probablemente lo hagamos durante el debate que nos queda por delante. Pero hoy vamos a limitarnos a hablar del reconocimiento de las profesiones que ya recoge el proyecto que desde Euskal Herria Bildu, junto con otros grupos, venimos impulsando durante este último año: biología y trabajo social. Y lo hacemos porque creemos que es lo justo, porque son profesiones que se llevan desarrollando décadas en los sistemas sanitarios, que llevan décadas reivindicando que este trabajo se les reconozca también jurídicamente. E impulsamos esta proposición de ley porque, además, nos permite hablar de algo que consideramos muy importante: de qué entendemos por salud y de qué modelo de sanidad queremos. Porque para nosotras la sanidad no puede reducirse a curar una enfermedad, la salud es mucho más. Creo que el trabajo que hacen las y los profesionales de la biología y el trabajo social lo demuestra muy bien.

En el caso de los y las biólogas, estamos hablando de personas que llevan décadas trabajando, por mencionar algunos ámbitos, en laboratorios clínicos, embriología, biología molecular, diagnóstico genético y genómico, reproducción humana asistida, biotecnología, investigación biomédica, etcétera. Es decir, no estamos hablando de trabajos periféricos a la sanidad, sino de actividades que cumplen funciones nucleares en ámbitos asistenciales y que tienen impacto directo sobre el diagnóstico, el pronóstico y las decisiones clínicas. Sin embargo, durante años han estado haciendo esos trabajos sin tener el reconocimiento jurídico que corresponde a la función que desempeñan.

Y con el trabajo social, tres cuartos de lo mismo. Hoy los y las trabajadoras sociales sanitarias, presentes en nuestros sistemas de salud desde la década de los 50, desempeñan una función esencial en hospitales, centros de atención primaria, servicios de salud mental, recursos sociosanitarios y dispositivos especializados. Son profesionales que identifican, evalúan e intervienen sobre los factores sociales que condicionan la salud, favorecen la continuidad asistencial y actúan como puente entre el sistema sanitario y otros sistemas de protección social.

Esta es una cuestión que para nosotros es fundamental. Cuando hablamos de salud, tenemos que hablar también de cómo vive la gente, porque una persona no deja sus problemas en la puerta del hospital o de la consulta médica. Si tiene una vivienda o si no la tiene, si puede pagarla o no, si vive sola, si tiene una red familiar o no de apoyo, si puede acceder a los recursos que necesita, si tiene o no autonomía... Todo eso influye en su salud, y por eso el trabajo social tiene que formar parte de la atención sanitaria, y no como un servicio al que se recurre cuando ya no queda otra, sino como parte del propio sistema. Esto es importante porque significa reconocer algo que en realidad todas y todos sabemos, que muchas, muchísimas veces, para asistir bien a una persona no basta con tratar su enfermedad. Por eso estamos convencidas de que necesitamos equipos donde diferentes profesionales trabajen juntos, porque una persona no vive su salud por partes.

Esta proposición da un paso en esa dirección. Es evidentemente mejorable: le falta concreción, le faltan plazos y condiciones de desarrollo y aplicación, pero es un principio; un principio que, por nuestra parte, intentaremos mejorar en lo que podamos durante su tramitación. Y, por supuesto, estaremos atentas a su desarrollo.

Eta bukatzeko, jaun‑andreok, esan den moduan, gaur ez dugu bolbora asmatu, noski. Biologiako profesionalak eta gizarte‑langileak osasuna egiten ari dira aspalditik. Gaur egiten duguna errealitate hori aitortzea baino ez da, eta hori garrantzitsua dela uste dugu, baina pixka bat harago joateko aitzakia ere ematen digu honek. Euskal Herria Bildutik lehen eta bigarren mailako lanbiderik gabeko osasuna nahi dugu. Ezagutza zientifikoa baloratzen duen, baina baita ezagutza soziala aitortzen duen osasuna, prebentzioa, sendatzea beste baloratzen duen osasuna eta kontsulta edo ospitaletik etxera itzultzen denean, pertsona hori nola bizi ahal izango denaren jarraipena egitea ere zaintza dela ulertzen duen osasuna. Zeren, azkenean, pertsonez ari gara, gaixotzen diren pertsonez, diagnostiko bat behar duten pertsonez, zainketak behar dituzten pertsonez, ospitaletik irtetzean bizitza bat duten pertsonez, eta bizitza horrek axola du.

Horregatik babestu dugu proposamen hau. Berandu dator, bai, baina norabide onean doa eta bi lanbide horiek aitortzea osasuna ulertzeko beste eredu bat behar dugula onartzea ere bada. Gaixotasunari bakarrik begiratzen ez dion osasun eredua, pertsonari begiratzen diona, sendatzera mugatzen ez dena prebenitu, lagundu eta zaindu ere egiten duena, eta guretzat funtsezkoa den zerbait ulertzen duen osasun eredua: bizi‑baldintza duinik gabe ez dagoela osasun onik.

Besterik ez. Mila esker.

Para terminar, señorías, como mencionaba hoy, no hemos inventado la pólvora, está claro. Los profesionales de la biología y el trabajo social llevan trabajando en sanidad desde hace tiempo. Lo que hacemos hoy no es más que reconocer esa realidad, y creemos que eso es importante. Pero esto también nos da una excusa para ir un poco más allá. Desde Euskal Herria Bildu, queremos una sanidad sin profesionales de primer y segundo nivel; queremos una sanidad que valore el conocimiento científico, pero también reconozca el conocimiento social; una sanidad que valore tanto la prevención como la cura y el tratamiento; una sanidad que entienda que también forma parte del cuidado hacer un seguimiento de cómo va a poder vivir una persona cuando vuelva del hospital a su casa. Porque, al fin y al cabo, hablamos de personas, personas que enferman, que necesitan un diagnóstico, que necesitan cuidados, personas que tienen una vida al salir del hospital. Y esas vidas importan.

Por eso apoyamos esta propuesta. Llega tarde, sí, pero va en la dirección correcta; y reconocer estas dos profesiones es también reconocer que necesitamos otro modelo de entender la salud, un modelo que no se fije solo en la enfermedad, un modelo de sanidad que se fije también en la persona, que no se limite a curar, que prevenga, ayude y cuide. Un modelo de sanidad que entienda algo que para nosotros es fundamental: sin condiciones dignas de vida no hay buena salud.

Nada más. Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias. Por el Grupo Parlamentario Junts per Catalunya, tiene la palabra la señora Calvo Gómez.

Pilar Calvo Gómez

JuntsDiputada.Página 99Vídeo

Gràcies, president. Bé, abans que res, donar la benvinguda a les associacions de biòlegs, de treballadors socials i deixar molt clar des del primer minut que des de Junts per Catalunya no ens oposem al reconeixement professional de biòlegs i treballadors socials quan exerceixen les funcions clarament assistencials dins de la sanitat. I també seríem partidaris d’estudiar la incorporació d’altres perfils professionals, com ara dels audiòfons. El que sí que qüestionem, en la línia també de la intervenció del diputat del PNB, és el com i el des d’on es fa aquest reconeixement. La proposició de llei del PSOE és una nova mostra del model centralista que pretén ordenar les professions sanitàries des de Madrid, ignorant les competències de la Generalitat en matèria de sanitat i ordenació professional i sense tenir en compte la realitat del sistema sanitari català. I ara, m’entendran. Aquesta proposició s’empara en la Llei 44/2003 d’ordenació de les professions sanitàries. Però justament el que nosaltres defensem és una modificació d’aquesta llei per fer possible que es tingui en compte, per exemple, el Consell Interterritorial i, per tant, les diferents comunitats autònomes a l’hora d’establir quines són les professions sanitàries titulades i regulades. La Constitució atribueix a l’Estat les bases i la coordinació general de la sanitat, però no l’ordenació de les professions sanitàries en el seu exercici quotidià ni la regulació de les especialitats quan aquestes s’exerceixen dins del sistema sanitari, per exemple, català. I aquesta iniciativa no es limita a reconèixer els biòlegs o els treballadors socials com a professions sanitàries. Va molt més enllà. Determina amb detall què poden i què no poden fer. Estableix un autèntic catàleg de funcions. I aquí és on es traspassa clarament la línia vermella. Perquè una cosa és establir les bases de l’ordenació de les professions sanitàries i un altra determinar exhaustivament com s’organitzen funcionalment els professionals dins dels serveis sanitaris de cada comunitat autònoma. És una clara ingerència que oblida que la Generalitat té competència en sanitat i ordenació de les professions. En segon lloc, el model de professió sanitària que proposen no respecta la realitat multiprofessional catalana. A Catalunya, els biòlegs, especialment en laboratoris clínics, genètica, microbiologia i reproducció assistida, i els treballadors socials sanitaris ja estan integrats des de fa anys en equips assistencials. La proposició vincula el reconeixement del biòleg a l’obtenció del títol d’especialista en Ciències de la Salut sense preveure vies de regularització, per exemple per als professionals que ja estan exercint amb qualificació i experiència i, per tant, amb un molt bon rendiment a Catalunya. A més, deixa el desenvolupament reglamentari del treball social sanitari en mans d’un Reial Decret estatal, en lloc de permetre que a Catalunya estableixi els seus propis requisits adaptant‑los a la realitat del SISCAT del sistema català. Això genera inseguretat jurídica i pot acabar imposant un model rígid contraposat a l’organització catalana. Estem parlant de l’ICS, de centres concertats, de model, d’atenció integrada, social, sanitària i, per tant, d’una realitat catalana multifactorial. I com no, no podia faltar el punt de la centralització en aquesta proposició de llei. En aquest cas del Registre Nacional d’Especialistes, l’article 3 modifica l’article 30 2.4 de la Llei 4/2003, per reforçar que tots els registres d’especialistes en ciències de la salut es gestionin exclusivament des del Ministeri de Sanitat. I això és simplement inacceptable. Catalunya disposa d’instruments propis de registre i acreditació professional. Transferir o subordinar aquesta informació al Ministeri és un pas més en la recentralització de dades sanitàries i en el control de les plantilles de professionals. Una vegada més, plantegen una llei amb conseqüències econòmiques importants. Potser hauria d’haver estat un projecte de llei perquè vostès presenten aquesta proposició sense cap tipus de memòria econòmica ni d’impacte sobre els sistemes sanitaris de les comunitats autònomes. La proposició no quantifica quant costarà incorporar aquests professionals com a sanitaris titulats, quines retribucions, categories, formació especialitzada, places, etcètera. A Catalunya, on ja hi ha tensió de personal i dèficit de finançament sanitari, una mesura d’aquest tipus sense transferència de recursos és senzillament un xec en blanc que acabarà pagant el Govern de la Generalitat.

Per últim, i per respecte al conjunt de les professions sanitàries d’altres professions sanitàries, considerem necessària una revisió més àmplia i profunda de la Llei 4/2003, especialment dels articles 6 i 7, per tal d’adaptar el contingut de l’actual ordenació de les titulacions universitàries i el marc espanyol de qualificacions per a l’Educació Superior, així com per garantir, i això és força important, una correspondència adequada entre la formació i les competències professionals, les funcions efectivament desenvolupades i el seu reconeixement laboral. Per tant, i suposant que aquesta proposta segueixi endavant, ja els deixem clar que no tindrà el nostre suport si no s’adapta a les reivindicacions que els acabem de fer. Recordin: reconeixement, sí, però comptant amb les comunitats autònomes, també des de Catalunya. Qualsevol regulació de noves professions sanitàries ha de respectar les competències de la Generalitat i permetre desenvolupaments propis. Tenim el decret català. Categories professionals pròpies del SISCAT. Vies de regularització per a professionals amb experiència acreditada. Els diem no a la subordinació del registre d’especialistes al Ministeri. El registre ha de ser compartit, o com a mínim, respectant les competències de gestió de dades de les comunitats amb sistema sanitari propi.

I per acabar, negociació prèvia al Consell Interterritorial i amb els col·legis professionals catalans abans de tramitar qualsevol mesura d’aquest abast.

Gràcies.

Gracias, presidente. Bien, antes que nada, quería dar la bienvenida a las asociaciones de biólogos, biólogas y trabajadores sociales. Desde el primer minuto queremos decir que desde Junts per Catalunya no nos oponemos al reconocimiento profesional de biólogos y trabajadores sociales cuando ejercen las funciones claramente asistenciales dentro de la sanidad. Y también seríamos partidarios de estudiar la incorporación de otros perfiles profesionales como, por ejemplo, los de los audiólogos. Lo que sí cuestionamos, en línea también de la intervención del diputado del PNV, es el cómo y el desde dónde se realiza este reconocimiento. La proposición de ley del PSOE es una nueva muestra del modelo centralista que pretende ordenar las profesiones sanitarias desde Madrid, ignorando las competencias de la Generalitat en materia de sanidad y ordenación profesional y sin tener en cuenta la realidad del sistema sanitario catalán. Y ahora me van a entender. Esta proposición se ampara en la Ley 44/2003 de ordenación de las profesiones sanitarias, pero justamente lo que nosotros defenderíamos es una modificación de esta ley para hacer posible que se tenga en cuenta, por ejemplo, al consejo interterritorial y, por lo tanto, a las diferentes comunidades autónomas a la hora de establecer cuáles son las profesiones sanitarias tituladas y reguladas. La Constitución atribuye al Estado las bases y la coordinación general de la sanidad, pero no el ordenamiento de las profesiones sanitarias en su ejercicio cotidiano ni la regulación de las especialidades cuando éstas se ejercen dentro del sistema sanitario, por ejemplo, el catalán. Y esta iniciativa no se limita a reconocer a los biólogos o a los trabajadores sociales como profesiones sanitarias, va mucho más allá: determina en detalle qué pueden y qué no pueden hacer, establece un auténtico catálogo de funciones, y aquí es donde se cruzan claramente las líneas rojas, porque una cosa es establecer las bases del ordenamiento de las profesiones sanitarias y otra, determinar exhaustivamente cómo se organizan funcionalmente los profesionales dentro de los servicios sanitarios de cada comunidad autónoma. Es una clara injerencia que olvida que la Generalitat tiene competencias en sanidad y en ordenación de las profesiones.

En segundo lugar, el modelo de profesión sanitaria que proponen no respeta la realidad multiprofesional catalana. En Cataluña, los biólogos, ―especialmente en laboratorios clínicos, genética, microbiología y reproducción asistida― y los trabajadores sociales sanitarios ya están integrados desde hace años en equipos asistenciales. La proposición vincula el reconocimiento del biólogo a la obtención del título de especialista en ciencias de la salud sin prever vías de regularización, por ejemplo, para los profesionales que ya están ejerciendo con cualificación y experiencia y, por lo tanto, con un muy buen rendimiento en Cataluña. Además, deja el desarrollo reglamentario del trabajo social sanitario en manos de un real decreto estatal en lugar de permitir que Cataluña establezca sus propios requisitos adaptándolos a la realidad del SISCAT, el sistema catalán. Esto genera inseguridad jurídica y puede acabar imponiendo un modelo rígido contrapuesto a la organización catalana. Estamos hablando del ICS, de centros concertados, del modelo de atención integrada social y sanitaria y, por lo tanto, de una realidad catalana multifactorial.

Y, cómo no, no podía faltar el grupo de la centralización en esta proposición de ley. En este caso, el Registro Nacional de Especialistas. El artículo 3 modifica el artículo 32.4 de la Ley 44/2003 para reforzar que todos los registros de especialistas en ciencias de la salud se gestionen exclusivamente desde el Ministerio de Sanidad. Y eso es simple y llanamente inaceptable. Cataluña dispone de instrumentos propios de registro y acreditación profesional. Transferir o subordinar esta información al ministerio es un paso más en la recentralización de datos sanitarios y en el control de las plantillas de profesionales. Una vez más, plantean una ley con consecuencias económicas importantes. Quizás tendría que haber sido un proyecto de ley, porque ustedes presentan esta proposición sin ningún tipo de memoria económica ni de impacto sobre los sistemas sanitarios de las comunidades autónomas. La proposición no cuantifica cuánto costará incorporar a estos profesionales como sanitarios titulados, qué retribuciones, categorías, formación especializada, plazas, etcétera. En Cataluña, donde ya existe tensión de personal y déficit de financiación sanitaria, una medida de este tipo sin transferencia de recursos es sencillamente un cheque en blanco que acabará pagando el Govern de la Generalitat.

Por último, con respecto al conjunto de otras profesiones sanitarias, consideramos que es necesaria una revisión más amplia y profunda de la Ley 44/2003, especialmente de los artículos 6 y 7, para adaptar el contenido al actual ordenamiento de las titulaciones universitarias y al Marco Español de Cualificaciones para la Educación Superior, así como para garantizar ―y eso es importantísimo― una correspondencia adecuada entre la formación y las competencias profesionales, las funciones efectivamente desempeñadas y su reconocimiento laboral. Por lo tanto, suponiendo ―suponiendo― que esta propuesta siga hacia delante, ya les dejamos claro que no van a contar con nuestro apoyo si no se adapta a las reivindicaciones que acabamos de hacer. Recuerden, reconocimiento sí, pero con las comunidades autónomas, también con Cataluña. Cualquier regulación de nuevas profesiones sanitarias tiene que respetar las competencias de la Generalitat y permitir desarrollos propios. Tenemos el decreto catalán, categorías profesionales propias del SISCAT y vías de regularización para profesionales con experiencia ya acreditada. Dos, les decimos no a la subordinación del registro de especialistas en el Ministerio. No. El registro debe ser compartido y, como mínimo, ha de respetar las competencias de gestión de datos de las comunidades con un sistema sanitario propio. Y para acabar, tres, negociación previa en el Consejo Interterritorial y con los colegios profesionales catalanes antes de tramitar cualquier medida de este alcance.

Gracias.

Presidencia. Gracias. Por el Grupo Parlamentario Republicano, tiene la palabra la señora Estrems Fayos.

Etna Estrems Fayos

ERCDiputada.Página 102Vídeo

Bé, bona tarda. De la llei que avui debatem i de la qual també n’és proposant. Esquerra Republicana arriba al Congrés amb la voluntat de reconèixer com a professionals sanitaris a moltes persones que treballen cada dia en la cura de la nostra salut i que avui ens acompanyen en aquesta tribuna. Estem conjuntament amb els altres partits proposants aquest reconeixement perquè és insostenible que a data de 2026 estiguem ordenant les professions sanitàries amb una llei de l’any 2003. Han passat més de 20 anys des de l’aprovació de la Llei d’Ordenació de Professions Sanitàries. Més de 20 anys en què ha canviat la societat. Ha canviat la ciència, han canviat les noves tecnologies i, sobretot, ha canviat la manera com entenem la salut i com s’organitza l’atenció sanitària. Avui, la genòmica, la salut mental, l’atenció comunitària o els determinants socials tenen un pes molt més important i es treballa amb equips cada vegada més multidisciplinaris. La realitat ha avançat. El problema és que la regulació no ha fet el mateix ritme i quasi podríem dir que ha anat al contrari. Amb aquesta proposició s’intenta corregir una part reconeixent com a professionals sanitàries titulades i regulades la biologia i el treball social. Quan aquestes professions desenvolupen la seva activitat en l’àmbit sanitari, sense invents, només reconeixent jurídicament el que ara ja existeix. Els biòlegs i les biòlogues ja treballen en laboratoris clínics, microbiologia, immunologia, reproducció assistida, genètica o genòmica, desenvolupant funcions que tenen incidència directa en el diagnòstic, el pronòstic i en la presa de decisions clíniques. I reconèixer aquesta realitat no significa rebaixar els requisits de formació. La proposició manté l’especialització per a aquelles funcions que la requereixen i permet estudiar habilitacions per a altres activitats. Perquè reconèixer també vol dir ordenar, definir les funcions, la formació, les competències i les responsabilitats. Passa el mateix amb el treball social sanitari. Durant massa temps hem actuat com si la salut acabés a la porta d’una consulta, però sabem que temes com l’habitatge, la pobresa, la dependència, la situació familiar o la xarxa de suport condicionen directament la salut i no només la mental. Podem tenir un diagnòstic clínic impecable, prescriure el millor tractament. Però si una persona no té unes condicions de vida que li permetin seguir‑lo, fracassarem. Els treballadors i treballadores socials sanitàries ja intervenen en aquesta realitat als hospitals, a l’atenció primària, a la salut mental o a les cures pal·liatives. Reconèixer‑los és també assumir una determinada mirada de la salut. Una salut integral que no separi artificialment la malaltia de les condicions de vida de les persones. Però he de dir que sobretot el que volem és que aquesta llei serveixi per avançar i per això també és important parlar del que passa l’endemà d’aprovar una llei o un informe o una resolució en aquesta cambra. I ho dic perquè ja tenim massa experiència aprovant coses que després no s’acaben executant. Ho tenim amb els testos, per exemple, professionals que durant anys han exercit funcions pròpies de la psicologia clínica dins el Sistema Nacional de Salut, sense disposar del títol oficial d’especialista corresponent. L’informe de la Subcomissió de Salut Mental, aprovat pel ple del setembre del 2025 en aquesta Cambra va recollir expressament la necessitat de continuar amb la regulació dels testos i resoldre el seu encaix com a professionals que presten serveis inclosos en la cartera del Sistema Nacional de Salut. No és que no haguem parlat, és que ho hem escrit i fins i tot ens hem posat d’acord. Però ha passat gairebé un any i continuem esperant que s’executi. I no és l’únic exemple. La veterinària, per exemple, ja és una professió sanitària si reconeguda a la LOGSE. Però aquest cas demostra perfectament que una cosa és el reconeixement sobre el paper i una altra que tingui conseqüències reals. Fa més d’un any que el Govern es va comprometre a revisar la normativa que afecta l’exercici veterinari. Entre d’altres qüestions, el Reial Decret 666/2023 i fer‑ho en sis mesos. N’han passat 13 i la revisió continua bloquejada pel Ministeri d’Agricultura. Ara hem tancat les compareixences de la subcomissió sobre la professió veterinària i n’hem de fer un informe. Sí, però no podem seguir amb aquest ritme d’aprovar coses que acaben en un calaix. Per nosaltres hi ha una qüestió que ha de ser i quedar ben clara: els veterinaris i les veterinàries són professionals. Personal sanitari essencial. Ho són davant les zoonosis, les resistències antimicrobianes, la seguretat alimentària i la salut pública. No podem defensar el concepte One Health en els discursos i oblidar‑lo quan toca prendre decisions.

I encara tenim altres realitats que la legislació haurà d’abordar, com els assessors genètics o els educadors i educadores socials que treballen en salut mental, drogodependències, prevenció o rehabilitació. Per això aquesta llei ha de ser un pas endavant per la biologia i el treball social, però no una nova promesa pendent. I serem molt exigents en la part del desplegament que deixa a mans del govern que no haguem de tornar a venir aquí d’aquí 2 o 5 anys a preguntar per un reglament que encara no ha arribat. Aprovat una legislatura anterior que no tornem a tenir professionals als quals aquesta cambra ha donat la raó, però als quals el Govern encara no ha donat una resposta.

Avui fem un pas endavant amb la biologia i el treball social sanitari. Evidentment, Esquerra Republicana va signar aquesta proposició de llei i avui hi votarà a favor. Aquesta llei, com dic, també és nostra. I ho és perquè creiem en el que proposa, però precisament perquè hi creiem, exigirem i molt, que es compleixi.

Moltes gràcies.

Buenas tardes. De la ley que debatimos hoy y que también propone el Grupo Republicano, llegamos al Congreso con la voluntad de reconocer como profesionales sanitarios a muchas personas que hoy en día cuidan de nuestra salud, y que hoy nos acompañan en la tribuna. Conjuntamente con los demás grupos proponentes, queremos hacer este reconocimiento, porque es insostenible que a fecha de 2026 estemos ordenando las profesiones sanitarias con una ley del año 2003. Han pasado más de veinte años desde la aprobación de la ley de ordenación de las profesiones sanitarias, más de veinte años, y han cambiado la sociedad, la ciencia y las nuevas tecnologías, y sobre todo ha cambiado la forma en la que entendemos la salud y cómo se organiza la atención sanitaria. Hoy la genómica, la salud mental, la asistencia comunitaria o determinantes sociales tienen un peso mucho más importante y se trabaja en equipos cada vez más multidisciplinares. La realidad ha avanzado, pero el problema es que la regulación no lo ha hecho al mismo ritmo y casi podríamos decir que ha ido a la contra. Con esta proposición se intenta corregir una parte, reconociendo como profesiones sanitarias tituladas y reguladas a la biología y el trabajo social, cuando estas profesiones desarrollan su actividad en el ámbito sanitario, sin más, reconociendo jurídicamente lo que ya existe. Los biólogos y las biólogas ya trabajan en laboratorios clínicos, microbiología, inmunología, reproducción asistida, genética o genómica, desarrollando funciones que tienen incidencia directa en el diagnóstico, el pronóstico y en la toma de decisiones clínicas, y reconocer esa realidad no significa rebajar los requisitos de formación. La proposición mantiene la especialización para aquellas funciones que la requieren y permite estudiar habilitaciones para otras actividades, porque reconocer también quiere decir ordenar y definir las funciones, la formación, las competencias y las responsabilidades. Sucede lo mismo con el trabajo social sanitario. Durante demasiado tiempo hemos actuado como si la salud acabara en la puerta de una consulta, pero sabemos que temas como la vivienda, la pobreza, la dependencia, la situación familiar o la red de apoyo condicionan de forma directa la salud, y no solo la mental. Podemos tener un diagnóstico clínico impecable para prescribir el mejor tratamiento, pero si una persona no tiene unas condiciones de vida que le permitan seguirlo, vamos a fracasar. Las trabajadoras y los trabajadores sociales y sanitarios ya intervienen en esta realidad en los hospitales, en atención primaria, en salud mental o en curas paliativas. Reconocerles es asumir también una determinada mirada de la salud, una salud que sea integral, que no separe artificialmente la enfermedad de las condiciones de vida de las personas. Debo decir que, sobre todo, lo que queremos es que esta ley sirva para avanzar. Por eso también es importante hablar de lo que pasa al día siguiente de aprobar una ley, una reforma o una resolución en esta Cámara. Y lo digo porque ya tenemos demasiada experiencia aprobando cosas que después no se acaban ejecutando. Lo tenemos con los puestos profesionales que durante años han ejercido funciones de la psicología clínica en el sistema de salud sin disponer del título oficial de especialista correspondiente. El informe de la subcomisión sobre salud mental aprobado en septiembre de 2025 en esta Cámara ―hace un año― hablaba del reconocimiento de la necesidad de esta regulación y de solucionar su encaje para profesionales que prestan servicios incluidos en la cartera del Sistema Nacional de Salud. No es que no hayamos hablado de ello, es que lo hemos escrito y además nos hemos puesto de acuerdo, pero ha pasado casi un año y seguimos esperando a que se ejecute.

Y no es el único ejemplo, pues la veterinaria ya es una profesión sanitaria reconocida en la legislación, sí, pero en este caso se demuestra perfectamente que una cosa es el reconocimiento sobre el papel y otra que eso tenga consecuencias reales. Hace más de un año que el Gobierno se comprometió a revisar la normativa que afecta al ejercicio veterinario, entre otras cuestiones, el Real Decreto 666/2023, y hacerlo en seis meses, pero han pasado trece y la revisión sigue bloqueada por el Ministerio de Agricultura. Ahora hemos cerrado las comparecencias de la subcomisión sobre la profesión veterinaria y tenemos que redactar un informe, sí, pero no podemos seguir a este ritmo de aprobar cosas que después acaban en un cajón. Para nosotros hay una cuestión que debe ser y debe quedar muy clara: los veterinarios y las veterinarias son personal sanitario esencial. Lo son ante la zoonosis, las resistencias antimicrobianas, la seguridad alimentaria y la salud pública. No podemos defender el concepto de one health en los discursos y olvidarnos de él cuando toca adoptar decisiones.

Luego hay otras realidades que la legislación tiene que abordar, como por ejemplo, los educadores y las educadoras sociales que ya trabajan en salud mental, drogodependencias, prevención o rehabilitación. Por eso esta ley tiene que ser un paso adelante para la biología y el trabajo social, pero no una nueva promesa pendiente. Y vamos a ser muy exigentes en la parte del despliegue que queda en manos del Gobierno, para que no volvamos otra vez aquí en dos, tres o cinco años para preguntar por un reglamento que no ha llegado y que fue aprobado en una legislatura anterior, o para que no nos encontremos con profesionales a los que ha dado la razón esta Cámara, pero para los que el Gobierno no ha puesto medios.

Hoy damos un paso adelante para la biología y el trabajo social en el ámbito sanitario, vamos a votar a favor. Hemos copropuesto esta proposición y es nuestra también, y lo es porque creemos en lo que propone, pero precisamente porque creemos en ello, exigiremos y mucho que se cumpla.

Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Gracias. Por el Grupo Parlamentario Plurinacional SUMAR, tiene la palabra la señora Recas Martín.

Alda Recas Martín

Grupo SumarDiputada.Página 104Vídeo

Buenas tardes, presidente, señorías. Representantes de los biólogos y las trabajadoras sociales, bienvenidos. Hoy tomamos en consideración una proposición de ley del Grupo Socialista, del Grupo Republicano, del Grupo Bildu ―gracias, Bildu―, de la señora Micó y del señor Rego del Grupo Mixto, y, por supuesto, de mi grupo parlamentario, y los autores lo tenemos claro: la evolución de la práctica asistencial y de la participación estable de diferentes perfiles dentro de los equipos multiprofesionales requería y requiere ―lo lleva haciendo muchos años― un reconocimiento que lleve a mejorar dicha práctica. En este caso, el reconocimiento normativo de biólogos y trabajadoras sociales sanitarias. La verdad es que es un honor hablar en sede parlamentaria de las profesiones sanitarias, más allá de los médicos y de las enfermeras. En el Ministerio de Sanidad y, por supuesto, en el Grupo Parlamentario Plurinacional SUMAR, trabajamos para visibilizar a las enfermeras y las TCAE con la creación y el desarrollo del Comité de Cuidados en Salud y con normas como la proposición de ley sobre ratios de enfermeras, que estamos negociando arduamente. Hemos trabajado con los técnicos superiores para la adecuación y clasificación en ese estatuto marco y con grupos de trabajo que han demandado que se los incluya también, junto con otros colectivos, en esa reforma del artículo 76 del EBEP, que está en la Comisión de Hacienda y Función Pública. Se está trabajando también desde el Comisionado de Salud Mental con los psicólogos; en la subcomisión de salud mental aquí en el Congreso, o escuchando al sector veterinario y poniendo de manifiesto cómo mejorar su formación y condiciones a través de la subcomisión que tenemos aquí. Asimismo, se está apostando por el aumento de la formación sanitaria especializada, por potenciar las competencias de todos dentro del equipo de salud y por mejorar sus condiciones laborales en el estatuto marco.

Hoy toca hablar sobre los biólogos y trabajadoras sociales dentro del ámbito sanitario para el reconocimiento pleno de ambas profesiones, para poder adecuar la ordenación legal de las profesiones sanitarias a la realidad asistencial actual y para seguir avanzando en nuestro Sistema Nacional de Salud. Mientras unos, los de VOX, creen que el Sistema Nacional de Salud se sigue financiando con cotizaciones en vez de con impuestos y no conocen más profesionales que los de siempre ―que seguro que quieren volver a fumar puro en las consultas y que, sin duda, huelen a Varon Dandy―; otros, las señorías del Grupo Popular, creen oler a Chanel N.º 5, pero, claro, solo para unos pocos. Un sistema de salud solo para unos pocos, privatizando y precarizando a los profesionales que trabajan en las comunidades autónomas donde gobiernan. Mientras ellos hacen eso, otros ―aquí somos muchos― creemos en un sistema sanitario público y multiprofesional donde la conjunción y la potenciación de las competencias de todos lo hacen más grande, mejor y más justo. (Aplausos).

Sé que ustedes, señorías del Grupo Popular, tienen una concepción muy concreta de lo público: para unas cosas lo público es maravilloso y para otras hay que privatizarlo, como cuando se utiliza el dinero público para el ático, la Fórmula 1, sus palcos VIP… Vaya, ahí son todos unos expertos en usar el dinero público: 6 millones casi el ático, 500 millones para la Fórmula 1…, ¿verdad, compañeros de Compromís? Y todo basándose en palcos VIP para los suyos. Estas son sus prioridades e intereses, y no hablemos de las residencias con las plagas que hay ahora. Nosotros, sin embargo, sí sabemos dónde están nuestras prioridades: empezando por el paciente y los profesionales y sin dejarnos a nadie atrás. La sanidad no es para quien pueda pagarla; la sanidad es el laboratorio donde un biólogo va a confirmar un diagnóstico, la sanidad es la trabajadora social que detecta que detrás de una enfermedad hay una situación de vulnerabilidad que hay que atender, son las enfermeras que en Ceuta están atendiendo a todo el mundo sin pedirle el DNI y son los psicólogos que atienden al personal sanitario que lleva más de un mes viviendo situaciones muy muy complicadas debido a una crisis humanitaria. La sanidad no es su palco VIP, señorías del Grupo Popular, la sanidad es de todas.

Sé lo que van a decir: que si el estatuto marco, que si solo creamos conflictos, que si la formación sanitaria especializada ―lean bien la proposición, porque habla de habilitar―…, y van a hablar de todo eso porque es lo único que saben decir ustedes ante cualquier proposición. ¿Pero saben? La mejor manera de trabajar es escuchar e identificar las cosas para cambiar, entre ellas este reconocimiento y esta ordenación jurídica. Las y los profesionales de la biología desempeñan desde hace años funciones nucleares en el ámbito inequívocamente asistenciales, en particular, en laboratorios clínicos, diagnóstico genético y genómico, biología molecular, la microbiología, la inmunología y la reproducción humana asistida entre otros. Su actividad resulta esencial para la correcta caracterización de los procesos de salud y enfermedad; la implantación, validación y control de las técnicas analíticas; sin embargo, no cuenta todavía con el reconocimiento pleno como profesión sanitaria titulada y regulada. Por su parte, el trabajo social ha adquirido un papel estructural en el ámbito sanitario, desarrollando funciones propias diferenciadas que inciden directamente en el proceso asistencial: valoración social sanitaria, el diagnóstico social complementario al clínico, la intervención sobre determinantes sociales de la salud y la coordinación sociosanitaria… Cualquiera que haya tenido a alguien con una dependencia o que haya trabajado en el sistema sabe de la importancia de estos profesionales, pero, pese a esa integración estable de los dispositivos sanitarios, sigue faltando ese reconocimiento.

Hoy, los autores de esta proposición de ley esperamos celebrar que se ha dado un paso más para construir un mejor Sistema Nacional de Salud. Hoy, señorías del Grupo Popular, vengo a pedirles algo, y es que no obstaculicen más, no retrasen más. Y no me refiero ―o no solo― a las mamografías y a las 19 000 mujeres que están esperando en Madrid una mamografía o a los datos sobre la compra del ático de la presidenta de la Comunidad de Madrid —‌ahora están retrasando que se sepa quién ha ofertado; esperemos que se acerque a los 6 millones de nuestro dinero público que nos hemos gastado, y supongo que están intentando encontrar a alguien con ocho apellidos madrileños u ocho apellidos compuestos o incluso algún venezolano pudiente. Ojo, que a lo mejor al señor Fijóo le interesa cambiar de El Viso a Chamberí. Ojo, que estamos hablando de 200 metros cuadrados, de un pedazo de terraza que, si ponemos a lo mejor así unos cuantos (rumores), pueden ponerlo en Airbnb o alquilarlo al precio que ellos quieran, ¡quién sabe! (Aplausos)—, me refiero, señorías del Grupo Popular, a que hagan el favor de dejar que las leyes avancen, que para eso nos han votado y, además, para eso nos pagan. Esto no es su palco VIP, y sabemos que, cuando quieren, encuentran la vía rápida. Vamos a utilizar todos esa vía rápida, porque, en este caso, los biólogos y los trabajadores sociales deben estar reconocidos como profesionales sanitarios y nuestro ordenamiento jurídico debe estar a la altura de su trabajo. Sigamos avanzando.

Gracias. (Aplausos).

Presidencia. Gracias. Por el Grupo Parlamentario VOX, tiene la palabra el señor García Gomis. (Aplausos).

David García Gomis

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Muchas gracias, señor presidente. Darle las gracias a Bildu con esa alegría la semana en que se ha soltado a Henri Parot ―a ese asesino terrorista que mató a más de 85 personas― y darle las gracias con esa alegría a Bildu, que mató a más de 850 españoles, es escupir en la memoria de todas las víctimas de ETA. (Aplausos). Como hoy aquí cada uno viene a contarnos que su abuelo tenía un ciruelo, quiero aprovechar mis minutos para abordar varias cuestiones previas. La primera es que, ante la gravedad de lo que estamos viviendo en Ceuta, no podemos mirar impasibles cuando hablamos de profesionales sanitarios. Es necesario recordar que, hace unos días, la ministra nos dijo que todo estaba correcto y nosotros le dijimos que estaban llevando la maquinaria al límite. Nuestros sanitarios están haciendo horas y horas extra y están cubriendo los turnos bajo una presión enorme, sacrificando no solamente su salud, sino también su vida familiar para que el sistema siga funcionando. Como siempre, la respuesta de la ministra es que todo está de maravilla y que hay normalidad, pero solo hace falta pasearse por las playas de Ceuta para ver cómo está todo aquello. (Aplausos). A día de hoy, hay sanitarios de toda España dispuestos a ir voluntariamente con el único fin de dar descanso a sus compañeros ante las jornadas maratonianas, a darles descanso, porque la plantilla ceutí lleva semanas soportando jornadas extenuantes y una intensa presión asistencial. Por lo cual, si semanas después hace falta que los propios compañeros vayan voluntariamente, aquello no está solucionado a día de hoy, ¡no lo está! ¡Punto! En materia sanitaria, Ceuta está aguantando porque sus sanitarios la están aguantando a pulso. ¡A pulso! (Aplausos). Se han realizado 10 725 asistencias a inmigrantes en un mes: 335 al día. La ministra nos puede despreciar e insultar ―como hizo ayer a todos los diputados de esta Cámara―, pero lo que no puede es tapar la realidad, ni siquiera con esas estadísticas edulcoradas que nos quiere vender siempre, porque lo que no puede manipular ni puede negar es la realidad. Desde aquí se lo digo claro a la ministra: las estadísticas no dan descanso a las enfermeras y no cubren la guardia de ningún médico, no, señor, no lo hacen; lo único que hacen es tapar su ignominia y la traición que está cometiendo hacia los sanitarios en Ceuta y en toda España. (Aplausos). ¡Están llevando a los sanitarios al límite! Tanto que se suben aquí y se jactan de las leyes y, hoy, día 10, Día Mundial para la Prevención del Suicidio, ni una sola palabra para recordar una de las lacras que está azotando a los españoles. En 2024, 3953 compatriotas se quitaron la vida; en el anterior, 4100. Cerca de once personas al día ven tal desesperanza que deciden quitarse la vida. Y este ministerio guarda silencio y mira para otro lado sin dar la dotación suficiente para intentar paliarla. Y no me refiero a estas muertes como arma arrojadiza y a esas tragedias, todo lo contrario, lo que quiero es que pensemos en ellas. Y quiero que pensemos también en quienes están y nos cuidan en esta situación laboral tan grave que están sufriendo. Y se lo llevan advirtiendo años, que la sobrecarga de trabajo, el desgaste profesional y el burnout afectan seriamente a la salud física y mental de nuestros sanitarios y uno de cada cuatro sanitarios está al límite. Reflexionen, se lo pido, por favor. Ni una sola palabra de uno solo de los portavoces de Sanidad sobre el Día para la Prevención del Suicidio; debería darles vergüenza. Mucha foto ahí fuera, pero ningún trabajo, ninguna dotación económica por parte del ministerio, no se ha hecho prácticamente nada. Cada año, 4000 personas se quitan la vida, 11 al día. Dramático.

Voy a dejar clara la posición de VOX. Esto no va ni contra los biólogos ni contra los trabajadores sociales, que hacen un trabajo maravilloso, fundamental, esencial, va contra la forma de legislar de este Gobierno. No puede ser que el ministerio hace unos meses estuviera hablando de que quería regular las profesiones sanitarias y, de repente, aparece por la puerta de atrás nuevamente con esta proposición, que saben ustedes que evita mucho de los trámites que darían una seguridad jurídica y un informe económico necesario, para intentar legislar lo que saben, que como no tienen mayorías no pueden tirar hacia delante y porque saben que tienen un ministerio incompetente que lleva tres años haciéndose la campaña electoral, en lugar de ocuparse de los sanitarios y de los españoles. (Aplausos). Y es lo que no entendemos. Si el ministerio anunció ―y hemos tenido aquí a la portavoz de SUMAR, que formó parte del propio ministerio― que iba a reformar las profesiones, ¿por qué ustedes van por la puerta de atrás? ¿Por qué trocearla? ¿Por qué esta cuestión llega separada mediante esta proposición de los grupos parlamentarios? ¿Qué razón hay? ¿Me pueden decir qué personas del ministerio tienen ese interés oculto en que esto se haga por trozos? ¿Por qué sale esto por otra parte? Porque no tiene otra explicación, si quieren reformar las profesiones sanitarias, háganlo bien, escuchen a todos, delimiten las competencias y determinen antes las formaciones necesarias. Y, si hacen falta especialistas, formen especialistas. Si hacen falta plazas, créenlas. Si una profesión debe asumir nuevas competencias sanitarias, démosles esa formación necesaria para hacerlo con todas las garantías. Y mientras lo hacen, recuerden esto: 4000 españoles al año se quitan la vida, abandonados por este Gobierno, once cada día. Uno de cada cuatro sanitarios está al límite.

En Ceuta, siguen necesitando relevos. Dejen de llamar estabilidad al agotamiento de quienes mantienen el sistema en pie. Porque un sistema sanitario no se sostiene con comunicados de una ministra ausente. El sistema sanitario se sostiene con profesionales, con sanitarios y Ceuta es un ejemplo. Como les he dicho, está aguantando porque al sanitario lo están sujetando a pulso. Y ahora que le toca a este Gobierno ayudarlos, está más preocupado en sálvese quien pueda que en salvar a nuestros sanitarios. Y les da igual que nuestros sanitarios estén allí, dándolo todo a costa de su salud, incluso de la vida.

Todo nuestro apoyo a nuestros sanitarios, especialmente a los de Ceuta. Ceuta no se vende, Ceuta se defiende. Y, José Alcaraz, todo mi apoyo y reconocimiento. Ese asesino lo pagará.

Muchas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).

Presidencia. Por el Grupo Parlamentario Popular en el Congreso, tiene la palabra la señora Quintana Carballo.

Rosa Quintana Carballo

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Gracias, señor presidente. Un saludo muy especial a las personas que nos acompañan desde la tribuna, en representación de la sociedad científica, de la Asociación Española de Genética Humana, del Consejo General del Colegio de Biólogos y de los trabajadores sociales. (Aplausos). Señorías, reconocer a los biólogos y a los trabajadores sociales como profesiones sanitarias es una consecuencia lógica de la extraordinaria transformación que ha experimentado la sanidad en las últimas décadas. La sanidad es hoy una realidad profundamente interprofesional, en la que convergen conocimientos, capacidades y perfiles profesionales diversos y en la que biólogos y trabajadores sociales desempeñan un papel cada vez más relevante. La Ley 44/2003 de Ordenación de las Profesiones Sanitarias fue aprobada bajo un Gobierno del Partido Popular. Fue una buena ley que permitió ordenar un ámbito extraordinariamente complejo sobre principios que siguen siendo plenamente válidos: cualificación, cooperación multiprofesional, seguridad jurídica y seguridad para los pacientes. Pero han pasado más de veinte años y, en este tiempo, la ciencia, la tecnología y la propia organización de la asistencia sanitaria han evolucionado de manera extraordinaria.

Como bióloga, permítanme que me detenga especialmente en esta cuestión. Hoy, los biólogos desarrollan funciones esenciales en genética y genómica, biología molecular, microbiología, inmunología, reproducción humana asistida o diagnósticos de laboratorio. Participan en la caracterización molecular de enfermedades, identifican alteraciones genéticas, validan técnicas diagnósticas e interpretan resultados que pueden condicionar directamente una decisión clínica. La medicina de precisión que todos queremos impulsar sería sencillamente imposible sin muchas de esas disciplinas. Por eso, debemos decirlo claramente, el debate no es si los biólogos forman parte de la realidad sanitaria de nuestro país, hace muchos años que forman parte de ella; el debate es cómo trasladamos adecuadamente esa realidad al marco jurídico con rigor, con seguridad jurídica y con respeto al conjunto de las profesiones sanitarias. (Aplausos). Y también consideramos necesario reconocer adecuadamente el papel de los trabajadores sociales, porque la salud no depende exclusivamente de un diagnóstico o de un tratamiento. La dependencia, la vulnerabilidad, el entorno familiar, las condiciones sociales o la capacidad para seguir un tratamiento condicionan también la salud de las personas. La coordinación sanitaria es hoy imprescindible y los trabajadores sociales desempeñan en ella una función fundamental.

Por tanto, compartimos el objetivo, pero precisamente porque estamos hablando de profesionales sanitarios, este debate no puede separarse de una pregunta mucho más amplia: ¿qué política de recursos humanos está desarrollando el Ministerio de Sanidad? Porque España no necesita solamente tener buenos profesionales, necesita protegerlos, atraerlos y fidelizarlos. Y los datos deberían preocupar seriamente a la ministra: miles de médicos solicitan cada año el certificado de idoneidad necesario para poder ejercer fuera de España. En el año 2023 se expidieron más de 5500 certificados. Es cierto que solicitarlo no significa necesariamente marcharse, pero debería preocupar a cualquier Gobierno responsable que tantos profesionales contemplen esa posibilidad. (Aplausos). Porque formar un especialista requiere años, esfuerzo y una enorme inversión en recursos públicos. El éxito de una política de recursos humanos no consiste solamente en formar talento, consiste en que el talento quiera quedarse. ¿Cuál ha sido la respuesta del ministerio? Un estatuto marco que debería servir para atraer y fidelizar profesionales y que, sin embargo, ha provocado huelgas nacionales y un rechazo frontal de los médicos. Y ahora conocemos que las objeciones llegan incluso desde dentro del propio Gobierno. Los informes de Hacienda y Economía incorporados al expediente cuestionan la memoria económica y la falta de cualificación de su impacto presupuestario. Cuando los profesionales rechazan su estatuto y hasta dentro de su propio Gobierno cuestionan su planificación económica, quizás debería preguntarse la señora ministra si el problema siempre es de los demás. (Aplausos). Porque tampoco puede responsabilizar permanentemente a las comunidades autónomas de los problemas del Sistema Nacional de Salud. Tenemos un ejemplo donde esa excusa no sirve: Ceuta. Allí, la asistencia sanitaria depende directamente del Estado y, cuando los profesionales alertaron de la enorme presión asistencial, la ministra negó que existiera colapso y llegó a calificar de xenófobo vincular inmigración y enfermedad. Mientras tanto, los propios sanitarios denunciaban sobrecarga y falta de recursos. Señorías, aquellos profesionales merecían ser escuchados, no desacreditados. (Aplausos).

Y así llegamos a la proposición que hoy debatimos. En marzo, el propio ministerio abrió formalmente el proceso para reformar la Ley de Ordenación de las Profesiones Sanitarias y dijo que esa reforma serviría para revisar la clasificación de las profesiones, sus funciones, la formación especializada y mejorar la ordenación de los recursos humanos. Entonces, ¿dónde está esa reforma de la LOPS? ¿Por qué, en lugar de abordar una reforma integral y coherente, son los grupos que sostienen al Gobierno quienes traen hoy una proposición de ley para resolver exclusivamente la situación de dos profesiones? Y, sobre todo, ¿por qué debemos considerar que una reforma parcial es la mejor manera de abordar una cuestión que afecta al conjunto de la ordenación de las profesiones sanitarias? (Aplausos). Quiero evitar aquí cualquier equívoco. Reconocer adecuadamente a los biólogos y a los trabajadores sociales es justo y es necesario, pero una cosa es compartir ese objetivo y otra muy distinta es aceptar cualquier texto, cualquier procedimiento y cualquier solución normativa que no sean necesariamente adecuados. Porque estamos legislando sobre profesiones sanitarias, y eso exige rigor. Exige definir adecuadamente la formación y la especialización requeridas. Exige delimitar las competencias y los procedimientos de habilitación. Exige resolver qué ocurre con quienes llevan años desempeñando estas funciones y exige garantizar la seguridad jurídica y una adecuada coordinación con el resto de las profesiones sanitarias. Lo que no queremos es que una reivindicación legítima…

Presidencia. Señoría, debe finalizar, por favor.

Presidencia. Un segundo… ha pasado ya.

Rosa Quintana Carballo

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… termine convirtiéndose en un nuevo parche mientras continúa pendiente una verdadera política de ordenación profesional y de recursos humanos para el Sistema Nacional de Salud.

Señora Recas, en el Grupo Popular no queremos una sanidad ni de Chanel N.º 5 ni de pachuli. Queremos una sanidad pública para todos y, por ello, trabajaremos para defender una sanidad pública siempre para todos. Nuestro máximo respeto y seguridad jurídica para los biólogos y trabajadores sociales. (Aplausos que continúan mientras el orador está en el uso de la palabra). Pero a la señora ministra le pedimos que dimita ya, porque no es capaz de solucionar los problemas que tiene la sanidad pública.

Presidencia. Muchas gracias. DICTÁMENES DE LA COMISIÓN DE ASUNTOS EXTERIORES SOBRE CONVENIOS INTERNACIONALES: —  ACUERDO INTERNACIONAL ENTRE EL REINO DE ESPAÑAY LAORGANIZACIÓN DE LAS NACIONES UNIDAS PARA LA EDUCACIÓN, LA CIENCIA Y LA CULTURA (UNESCO) RELATIVO A LA DESIGNACIÓN DE LA FUNDACIÓN TRES CULTURAS DEL MEDITERRÁNEO COMO CENTRO DE CATEGORÍA 2 AUSPICIADO POR LA UNESCO, HECHO EN PARÍS EL 28 DE ENERO DE 2026. (Número de expediente 110/000078). —  SEGUNDO PROTOCOLO DE REVISIÓN DEL CONVENIO SOBRE COOPERACIÓN PARA LA PROTECCIÓN Y EL APROVECHAMIENTO SOSTENIBLE DE LAS AGUAS DE LAS CUENCAS HIDROGRÁFICAS HISPANO‑PORTUGUESAS Y PROTOCOLO ADICIONAL, HECHOS EN ALBUFEIRA EL 30 DE NOVIEMBRE DE 1998 ENTRE EL REINO DE ESPAÑA Y LA REPÚBLICA PORTUGUESA, RELATIVO AL RÉGIMEN DE CAUDALES DEL RÍO GUADIANA EN LA SECCIÓN DE POMARÃO, HECHO EN MADRID EL 24 DE FEBRERO DE 2026. (Número de expediente 110/000079). —  ACUERDO ENTRE EL REINO DE ESPAÑA Y AUSTRALIA PARA LA PROTECCIÓN MUTUA DE INFORMACIÓN CLASIFICADA DE INTERÉS PARA LA DEFENSA, HECHO EN BRUSELAS EL 12 DE FEBRERO DE 2026. (Número de expediente 110/000080).

Presidencia. Pasamos a examinar los puntos del orden del día relativos a los dictámenes de la Comisión de Asuntos Exteriores sobre convenios internacionales, con números de expediente 110/000078 a 110/000080. Por el Grupo Parlamentario VOX, tiene la palabra el señor Sánchez García por tres minutos. (Aplausos).