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Sin adjetivos

Pleno del 10 de septiembre de 2026

Proposición de Ley sobre concesión de nacionalidad española a las y los saharauis nacidos bajo la administración española.

Proposición de ley de Grupos Parlamentarios del Congreso.. Autor: Grupo Parlamentario Plurinacional SUMAR. Transcripción literal del Diario de Sesiones n.º 203.

Defensa y exterior

Votación

  • 25 de febrero de 2025: salió adelante, 195 sí, 116 no, 33 abstenciones.
  • 11 de diciembre de 2025: salió adelante, 347 sí, 0 no, 0 abstenciones.
  • 10 de septiembre de 2026: no salió adelante, 139 sí, 207 no, 1 abstenciones.
  • 10 de septiembre de 2026: no salió adelante, 169 sí, 177 no, 1 abstenciones.
  • 10 de septiembre de 2026: salió adelante, 168 sí, 31 no, 145 abstenciones.

Pedro Muñoz Abrines

PPDiputado.Página 10Vídeo

Gracias, señora presidenta. Bienvenidos a todos los representantes del pueblo saharaui. Señorías, la política exterior debe ser una política de Estado, y para que sea una política de Estado resulta imprescindible que cuente con el mayor consenso posible de todas las fuerzas políticas de un país. Es imperativo que las posiciones y relaciones internacionales mantengan una sólida constancia y coherencia. Además, ese consenso y esa constancia requieren un diálogo permanente, transparente y leal del Gobierno con la oposición. Y, por supuesto, hay que tener muy claro cuáles son los verdaderos intereses nacionales. Por el contrario, señorías, una política exterior basada fundamentalmente en decisiones y ocurrencias coyunturales solo genera bandazos difíciles de justificar y transmite, además, una imagen muy débil de país. Por desgracia, el Gobierno de Pedro Sánchez ha convertido una política de Estado en un instrumento de confrontación. El actual Gobierno ha cambiado la defensa del interés nacional por la promoción exclusivamente del interés particular del presidente para salvar su política interior; y Pedro Sánchez, señorías, ha hecho que nuestra política exterior quede subordinada, por ejemplo, a los intereses comerciales de José Luis Rodríguez Zapatero. Y eso, señorías, tienen consecuencias: falta de transparencia, desconfianza, sospechas de intereses ocultos, recelo de los principales socios y aliados y desprestigio. Un ejemplo claro de esta situación, señorías, es lo que ha hecho Pedro Sánchez, el Gobierno de España y el PSOE, con el Sáhara Occidental. Señorías, España, durante cuarenta años, mantuvo una política constante y coherente respecto al Sáhara. Durante todos los gobiernos de la democracia hubo un amplio consenso ―más allá de ciertos matices― respecto a la posición que España debía tener al respecto, lo que se conoce como neutralidad activa. Sin embargo, esa posición tradicional y ampliamente respaldada fue modificada por el Gobierno de Pedro Sánchez. En marzo de 2022, con la famosa y clandestina carta de Pedro Sánchez al rey de Marruecos, el Gobierno acabó con la neutralidad española y se alineó definitivamente con

Rabat. En marzo del 2022, el PSOE abandonó la defensa del Sáhara por un plan de autonomía bajo la soberanía de Marruecos; y, en marzo de 2022, el socialismo español consumó un innegable bandazo y lo hizo con nocturnidad y alevosía: lo hizo sin informar previamente a las Cortes Generales, ni siquiera a sus socios de gobierno; y lo hizo, por supuesto, sin explicar las verdaderas causas de tal claudicación ante Marruecos. Hay quien dice que esto tal vez formaba parte de un pacto, de un acuerdo ―que, por cierto, nadie conoce―, para asegurar una colaboración real y eficaz en la lucha contra el tráfico de drogas y el control de flujos migratorios. A la vista de la realidad en ambos aspectos, eso es algo difícil de creer, porque todos vemos qué es lo que ocurre todos los días en el estrecho con las mafias de la droga, y ya sabemos lo que está pasando desgraciadamente en Ceuta desde el pasado mes de julio. (Aplausos).

Por lo tanto, señorías, seguimos sin saber, seguimos sin conocer a cambio de qué Pedro Sánchez, de manera personal, unilateral y sin informar a las Cortes, cedió el Sáhara a Marruecos. Y hoy, señorías, debatimos el dictamen de una proposición de ley que también, por desgracia, es un ejemplo de esa inconsistencia y esa desconfianza que rodea todo lo que hace el Gobierno socialista.

Ya sabemos que SUMAR impulsó esta iniciativa, además de por convicción, en parte, posiblemente también, para limpiar algo su conciencia por haber preferido mantener la moqueta y el coche oficial en vez de la dignidad que suponía salir de un gobierno que había abandonado la causa saharaui. (Aplausos). Pero, señorías, ¿qué es lo que ha hecho cambiar ahora al PSOE y al Gobierno su posición respecto a esta iniciativa legislativa? Porque tengo que recordar que votaron en contra de la toma en consideración de esta ley, y tengo que recordar lo que inicialmente dijo el portavoz del PSOE, que llegó a decir ―abro comillas―: «Tengo claro que existió un consenso político en el año 2016 de todos los grupos parlamentarios por equiparar el proceso del Sáhara al de Guinea Ecuatorial. No estamos de acuerdo con que el proceso general sea por carta de naturaleza». Por lo tanto, señorías socialistas, digan qué es lo que hay detrás de ese cambio: ¿una maniobra de último momento para congraciarse con sus socios de Gobierno?, ¿remordimientos por la traición al Sáhara?, ―eso lo dudo―, ¿o tal vez estamos ante un proceso que, supuestamente, puede molestar a un tercero, pero, en realidad, estamos ante todo lo contrario? En todo caso, señorías del Gobierno, del PSOE, expliquen sus bandazos, porque, cuando se trata de temas que afectan al país vecino, ustedes no son precisamente de fiar.

El pueblo saharaui no necesita que les demos una mano mientras le atamos la otra a los intereses del reino alauita. Fíjense, en el Gobierno están tan sometidos a los intereses de Marruecos, lo tienen tan interiorizado, que hasta en la presentación de su portal de vivienda el visor cartográfico representaba un mapa enormemente satisfactorio para las intenciones redentoristas de nuestro vecino meridional. Sin embargo, señorías, hay una gran diferencia: el Grupo Popular y el Partido Popular seguimos exactamente en la misma posición, mantenemos la misma posición respecto al Sáhara y respecto a Marruecos, seguimos defendiendo lo mismo que España había hecho durante los últimos cuarenta años. (Aplausos).

Señorías, mantenemos la misma posición que en el año 2016, defendiendo que puede haber nacionalizaciones ―claro que sí―, pero no por carta de naturaleza, sino por residencia de dos años, equiparando el sistema al de Guinea Ecuatorial o los países iberoamericanos. Ese es, señorías, el propósito de nuestras enmiendas, y lo defendemos así por congruencia política, histórica y jurídica. Congruencia política, señorías, porque es lo que llevamos defendiendo al menos durante los últimos diez años. Coherencia política, porque es seguir en la misma posición, que contaba con un amplio respaldo y consenso parlamentario, y eso es lo que debe ser cuando alguien cree que la política exterior en realidad es una política de Estado. Coherencia histórica, porque se trata de dar continuidad a las mismas respuestas para situaciones parecidas, tal y como ya figura en el artículo 22 del Código Civil. Y coherencia jurídica, porque la carta de naturaleza es y debe seguir siendo algo excepcional y de concesión limitada tras el análisis de casos individualizados.

Además, señorías, teniendo en cuenta cómo ha quedado de momento la ley, ustedes no ofrecen ninguna garantía de que esta norma se pueda aplicar adecuadamente y en eso, por desgracia, ya nos están dando muchas lecciones. Así que, señorías socialistas, ¿quieren ustedes despejar sospechas?, ¿quieren ampliar consensos? Es muy fácil, expliquen por qué entregaron el Sáhara a la soberanía de Marruecos, ¿por qué esa indolencia e incompetencia para defender las fronteras de Ceuta, pero tan diligentes para agrandar las de Marruecos? Señorías, algo huele mal, muy mal, y no precisamente en Dinamarca.

Muchas gracias. (Aplausos.―Una señora diputada: ¡Muy bien!).

Presidencia. Muchas gracias, señor Muñoz. En turno de fijación de posiciones, por el Grupo Parlamentario Mixto, té la paraula la senyora Micó Micó.

Àgueda Micó Micó

CompromísDiputada.Página 12Vídeo

Gràcies, presidenta. Hoy quiero hablarles de Fatimetu. Fati tiene diez años y vive en Auserd. Este verano llegó a Valencia desde los campamentos de refugiados saharauis gracias al programa «Vacaciones en Paz». Durante dos meses ha descubierto el mar jugando sin sentir que era una frontera. La semana pasada Fati volvió al desierto con su familia para empezar ya el nuevo curso en la madrasa. Mientras, sigue esperando el día para poder volver a su casa de verdad, para poder volver a su tierra. Y pienso en Tesh Sidi, porque ella hizo ese camino hace veinticuatro años. Llegó con ocho años desde los mismos campamentos. Hoy está aquí, en el Congreso, luchando para que Fati no espere un día, una vida entera, para que se reconozcan sus derechos. (Aplausos). Entre Fati y Tesh hay veintidós años de diferencia, pero las dos llevan viviendo cincuenta años de abandono. España administró el Sáhara Occidental, allí nacieron, estudiaron y trabajaron personas bajo la responsabilidad española. Cuando España se marchó, dejó un territorio a merced de la ocupación marroquí y se ha querido compensar con dos meses de vacaciones en paz al año. Y no, señorías, la solidaridad es necesaria y puede ser infinita, pero no puede sustituir la responsabilidad de un Estado. Por eso es tan importante la ley que hoy vamos a aprobar, porque reconoce la nacionalidad a quienes nacieron bajo la administración española del Sáhara, mientras empiezan a hacer un poco, solo un poco, de justicia. Llega cincuenta años tarde y llega porque Tesh la ha peleado hasta la saciedad. Aunque hoy aquí esta ley salga adelante, un voto no borra cincuenta años ni acaba con la ocupación, ni les devuelve la tierra, su tierra, pero al menos abre una puerta. Y cuando miro a Tesh, también pienso en Fati y quiero decirles a las dos y a todo el pueblo saharaui que si Marruecos se enfada por ofrecerles justicia, que se enfade, y si tenemos que soportar sus presiones, las soportaremos; pero lo que no vamos a consentir, lo que no consentiremos es que el miedo a Marruecos siga diciendo cuánto vale vuestra dignidad, la dignidad de todo un pueblo. Por Fati, por Tesh, por sus familias, por quienes llevan cincuenta años esperando este momento, visca el Sàhara lliure. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señora Micó. Tiene la palabra el señor Rego Candamil.

Néstor Rego Candamil

BNGDiputado.Página 12Vídeo

Grazas, señora presidenta. Moi bo día. Antes de máis, un saúdo solidario aos representantes do pobo saharauí que hoxe nos acompañan en nome do Bloque Nacionalista Galego e, atrévome a dicir tamén, en nome do pobo galego, que sempre foi absolutamente solidario co Sáhara e coa súa loita pola independencia e pola paz. Isto que hoxe traemos aquí é un acto de xustiza e de reparación necesario máis insuficiente, porque hai unha responsabilidade histórica do Estado español na entrega —‌porque hai que chamarlle así— na entrega do Sáhara a Marrocos. Neses acordos, nese acordo tripartito de Madrid vergoñento que sabemos ademais que foi declarado xuridicamente non vinculante pola ONU, hai unha responsabilidade por non proceder á descolonización e permitir, a posibilitar que houbese un Estado saharauí libre e democrático e, polo tanto, 50 anos despois hai que seguir, o pobo saharauí ten que seguir traballando e loitando pola súa liberdade.

Nese sentido, o Bloque Nacionalista Galego entende que este paso que hoxe se dá é un paso simbolicamente moi importante, mais que non suple, que non substitúe en absoluto esa responsabilidade do Estado español e, nesa medida, non chamamos ao goberno a que rectifique, a que volva, a que rectifique ese apoio que deu ás pretensións marroquinas —i‌nexplicabelmente, porque aínda non foi explicado, entre outras cousas— e que volte o apoio ao proceso de descolonización do Sáhara, que pase polo recoñecemento da República Árabe Saharauí Democrática e que permita avanzar para a plena descolonización e para ver o antes posíbel unha República saharauí recoñecida internacionalmente, en que o pobo saharauí poda vivir en paz, en liberdade, no seu territorio.

Esperando ese momento, hoxe, evidentemente, votaremos a favor desta proposta e continuaremos apoiando un Sáhara libre.

Moito obrigado.

Gracias, señora presidenta. Buenos días. Antes de empezar, quiero enviar un saludo solidario al representante del pueblo saharaui, que hoy está aquí con nosotros. En nombre del BNG me atrevo a decir ―también en nombre del pueblo gallego, que siempre ha sido absolutamente solidario con el Sáhara y con su lucha por la independencia y por la paz― que esto que hoy traemos aquí es un acto de justicia y de reparación necesario, pero insuficiente, porque hay una responsabilidad histórica del Estado español en la entrega, porque hay que llamarlo así, la entrega del Sáhara a Marruecos en ese acuerdo tripartito de Madrid vergonzoso que sabemos, además, que fue declarado jurídicamente no vinculante por la ONU. Hay una responsabilidad por no proceder a la descolonización y permitir la posibilidad de que hubiese un Estado saharaui libre y democrático. Por tanto, cincuenta años después hay que seguir, el pueblo saharaui tiene que seguir trabajando y luchando por su libertad. En ese sentido, el BNG entiende que este paso que hoy aquí se da es simbólicamente muy importante, pero no suple, no sustituye para nada esa responsabilidad del Estado español. Por tanto, llamamos al Gobierno a que rectifique, a que vuelva y no dé ese apoyo a Marruecos ―porque ahí todavía no se ha explicado por qué no ha vuelto el apoyo al proceso de descolonización del Sáhara―, que se reconozca la República Árabe Saharaui Democrática, que se permita avanzar para la plena descolonización y para ver lo antes posible una república saharaui reconocida internacionalmente y que el pueblo saharaui pueda vivir en paz y libertad en su territorio. Esperamos ese momento. Hoy, evidentemente, votaremos a favor de esta propuesta y continuaremos apoyando el Sáhara libre. Gracias. (Aplausos).

Presidencia. Moitas grazas, señor Rego. Tiene la palabra la señora Velarde Gómez.

Martina Velarde Gómez

PodemosDiputada.Página 13Vídeo

Buenos días, señorías. Bienvenidos y bienvenidas hoy a esta Cámara. Esta ley no nació ayer, Unidas Podemos ha traído esta iniciativa durante mucho tiempo al Congreso; también la pasada legislatura. Su admisión a trámite salió adelante, pero decayó con el final de la legislatura. Hoy volvemos a estar aquí, por eso resulta especialmente llamativo que quienes entonces pusieron obstáculos sean ahora quienes pretenden presentarse como defensores y defensoras de esta reparación, cuando llevamos años de retraso y bloqueo hasta llegar a una comisión en la que hemos tenido que discutir enmiendas transaccionales prácticamente sobre la marcha.

Señorías, la reparación de una injusticia histórica no puede tramitarse como si fuese un trámite cualquiera, un trámite incómodo que hay que quitarse de encima rapidito. Lo más preocupante de todo ―bajo mi punto de vista― son las enmiendas infames del Grupo Socialista, se lo digo, señorías del Partido Socialista. Y todo porque el Gobierno de Pedro Sánchez no quiere molestar a Marruecos. Por eso presentaron las enmiendas en la comisión, pero fue Podemos quien tumbó esas enmiendas. Por eso no se han atrevido a traerlas otra vez hoy aquí y las han retirado. Además, les falta valor para defenderlas delante de toda esta gente, señorías del Grupo Socialista.

Seamos claras: este Gobierno ha convertido la relación con Marruecos en una prioridad. Y pregunto: ¿dónde queda el pueblo saharaui en esta ecuación, señorías del Grupo Socialista? En Podemos lo tenemos muy claro: la nacionalidad española no puede convertirse en una moneda de cambio diplomática. No le estamos haciendo ningún favor al pueblo saharaui, solo intentamos reparar, aunque sea parcialmente, una injusticia que tiene su origen en la propia responsabilidad histórica de España, que administró el Sahara Occidental y lo abandonó. Esa responsabilidad no desaparece porque ustedes quieran llevarse bien ahora con Marruecos.

Vamos a apoyar esta ley, por supuesto, porque es una ley en la que nosotras ya trabajamos, que trajimos aquí, pero que quede muy claro: mientras que Podemos esté aquí no van a utilizar esta ley para blanquear la política del Gobierno con Marruecos. No vamos a aceptar dar un pasaporte que al final pueda convertirse en una excusa para retirar el apoyo político al derecho del pueblo saharaui a decidir su futuro, porque una cosa es reconocer la nacionalidad española y otra muy distinta renunciar a la defensa de la autodeterminación. (Aplausos).

La nacionalidad no puede sustituir a la autodeterminación, a la memoria y, por supuesto, cómo no, a la justicia. Señorías, eso es lo que hemos defendido siempre nosotras, cuando era difícil hacerlo, cuando el Gobierno socialista votaba en contra. Por eso no vamos a permitir que se utilice al pueblo saharaui como moneda de cambio en sus relaciones con Marruecos. No se pueden sacrificar los derechos ―termino― de un pueblo para mantener una buena relación con el ocupante. El pueblo saharaui merece recuperar sus derechos, su memoria y, por supuesto, sus vínculos con España, pero sobre todo merece algo que ningún Gobierno español debería volver a poner en cuestión: el derecho a decidir libremente su propio futuro. Ahí, señorías, nos encontrarán siempre, con el pueblo saharaui, con la legalidad internacional, con la justicia, aunque eso incomode, enfade y moleste a Marruecos. ¡Viva el Sahara hurra!

Gracias. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señora Velarde. Por el Grupo Parlamentario Vasco (EAJ‑PNV), tiene la palabra el señor Legarda Uriarte.

Mikel (GV (EAJ-PNV)) Legarda Uriarte

PNVDiputado.Página 14Vídeo

Eskerrik asko, presidente. Egun on, jaun‑andreok, y también a los representantes del pueblo saharaui que hoy nos acompañan. Señorías, debatimos sobre el dictamen de la comisión en relación con una proposición de ley de acceso a la nacionalidad española por carta de naturaleza especial de las personas saharauis nacidas bajo Administración española, y para que sus descendientes en primer grado de consanguinidad puedan optar a la misma, en el plazo de cinco años, desde que cualquiera de sus progenitores la haya adquirido conforme a esta ley; también para reducir el plazo de residencia requerido a las personas saharauis para la adquisición de la nacionalidad, equiparándolo al actual vigente para los nacionales de países con los que España ha mantenido una histórica relación y para con los sefardíes nacionales de esos anteriores países o de países de la diáspora histórica o actual sefardí. Señorías, queremos volver a repetir que con esta ley se viene a reparar una indudable responsabilidad histórica y una profunda deuda moral de España para con el pueblo del Sáhara Occidental, que desde 1958 ―ya se ha dicho― y hasta febrero de 1976 se encontraba bajo soberanía española y disponía de su nacionalidad. Tras los acuerdos tripartitos de Madrid, se entrega el Sáhara Occidental a Mauritania y Marruecos, se abandona el territorio y se oficializa la pérdida de la nacionalidad española de la población saharaui aunque dando, seis meses después del abandono, el plazo de un año para que puedan adquirirla de nuevo, opción que, como es conocido por todos, buena parte de ellos no pudo ejercitar al haber ya abandonado la Administración española el territorio y estar este ocupado por Mauritania y Marruecos.

Señorías, este es el marco de algunas de las responsabilidades incumplidas del Estado español para con el pueblo del Sáhara Occidental que ahora, como les decía, se viene a reparar, al menos parcialmente, con esta iniciativa legislativa. La situación que ahora abordamos pudo resolverse, entre otros momentos, en 2015, cuando se tramitaba la que luego fue la Ley 12/2015 para la adquisición de la nacionalidad por carta de naturaleza de los sefardíes originarios de España. También es preciso recordar, señorías, que el abandono del Sáhara Occidental en 1976 vino precedido, entre otros, de hechos destacables en el siglo XX: las resoluciones y recomendaciones de Naciones Unidas para descolonizar el territorio; el reconocimiento del derecho a la libre determinación del pueblo saharaui manifestado por Naciones Unidas, también por el Tribunal Internacional de Justicia en opinión consultiva y de la negativa de esta corte a reconocer derecho de soberanía alguno a Marruecos sobre el Sáhara Occidental; de las revueltas nacionalistas saharauis y su represión; de la creación del Frente Polisario; de la comunicación de España a la ONU de su intención de celebrar un referéndum de autodeterminación en 1975 y de cómo esta intención, cierta o incierta, quedó truncada tras la invasión marroquí del Sáhara Occidental con la «marcha verde», y del posterior abandono por España del territorio y sus obligaciones internacionales. También recordaremos que el casus belli de esta invasión marroquí fue, precisamente, el anuncio de ese referéndum de autodeterminación que Marruecos consideró un ataque a la reivindicación de su soberanía sobre el Sáhara.

Todo este marco de abandono de responsabilidades del Estado español para con el pueblo saharaui en el siglo XX ha tenido ―también se ha recordado― un último capítulo en este siglo XXI con el giro ―tenemos que recordarlo― unilateral, copernicano y por sorpresa del presidente Sánchez respecto a la postura histórica del Gobierno, de estas Cortes y del conjunto de la ciudadanía en relación con el derecho a la autodeterminación del pueblo saharaui, reconociendo indirectamente la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara cuando considera que su propuesta de autonomía es la base más realista, sólida y seria para la resolución del conflicto entre Marruecos y el pueblo saharaui. En estas últimas semanas todos lo hemos recordado con ocasión de la actual policrisis de Ceuta con trasfondo marroquí por evocar los hechos ocurridos en Ceuta en 2021 y el giro radical del presidente Sánchez respecto a la pretensión de la soberanía marroquí sobre el Sáhara. En este sentido, reclamamos una vez más del presidente Sánchez revertir lo manifestado al rey de Marruecos en su carta de marzo de 2022 y que se posicione lo más lejos posible de la postura del presidente Macron, que no es que considere la propuesta marroquí de autonomía para el Sáhara como la más realista, sólida y seria, sino que va mucho más allá considerándola la única realista, seria y viable.

Finalizo, presidenta. Señorías, al igual que con los sefardíes originarios de España y para cerrar un capítulo doloroso y con entidad suficiente, se aprobó una ley específica, la 12/2015, en la que las circunstancias excepcionales que se exigen en el artículo 21.1 del Código Civil para adquirir la nacionalidad española por carta de naturaleza se consideran cumplidas cuando prueben dicha condición, ahora, con igual razón de política legislativa, respecto a los saharauis nacidos en el territorio del Sáhara antes del 29 de septiembre de 1977 que puedan probarlo, se entiende, ope legis ―por virtud de la ley―, que cumplen esas circunstancias excepcionales para la concesión de la nacionalidad por carta de naturaleza, extendiéndose tal posibilidad de adquisición de nacionalidad como opción para los descendientes en primer grado de consanguinidad de cualquiera de sus progenitores que la hayan adquirido por carta de naturaleza establecida en esta ley, también reduciendo el plazo de adquisición por residencia a dos años, equiparándolo, como les decía al principio de nuestra intervención, a los nacionales de países con los que España ha mantenido una relación histórica y con los sefardíes. En definitiva, señorías, confiamos y deseamos que esta iniciativa cuente con el apoyo de la Cámara.

Nada más y muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señor Legarda. Por el Grupo Parlamentario Euskal Herria Bildu, tiene la palabra el señor Iñarritu García.

Jon Iñarritu García

EH BilduDiputado.Página 16Vídeo

Presidenta, muchas gracias. Señorías, buenos días, egun on. En primer lugar, quería saludar a los representantes del pueblo saharaui y al representante del Frente Polisario en el Estado español. Buenos días, egun on. Señorías, esta medida que a todas luces se va a aprobar hoy, aunque llega tarde, es positiva y justa; repara, de alguna manera, una situación injusta que se produjo en contra de la decisión del pueblo saharaui hace más de cincuenta años. Así, se concede la nacionalidad o, mejor dicho, se restituye la nacionalidad de todas esas personas que tenían documentación española, tenían DNI, tenían pasaportes y libros de familia. Teniendo en cuenta la situación que se produjo tras el abandono del pueblo saharaui y la ocupación por parte de Mauritania y de Marruecos, una situación en la que la inmensa mayoría perdió la nacionalidad en ese lapso de tiempo en que no pudieron solicitarla, ahora, cincuenta años después, se corrige esta injusticia, se repara esta deuda política y de justicia que se tenía con los saharauis. Ahora bien, no nos engañemos, esta reparación individual para aquellas personas que soliciten la recuperación de esa nacionalidad o la concesión para sus descendientes directos no corrige la situación injusta a la que se ve sometido el pueblo saharaui desde hace más de cincuenta años. Es un pueblo que durante un siglo prácticamente sufrió una colonización, que posteriormente sufrió un abandono y una ocupación por parte de dos Estados y actualmente se encuentra bajo una situación de ocupación, de represión, de partición de familias y de exilio. Por eso, siendo positiva esta medida, no exime al Estado español de dar pasos en aras de corregir la situación a la que llevó a los y las saharauis. Los ilegales acuerdos de Madrid abandonaron a ese pueblo a su suerte. Por eso, cuando algunos representantes del Gobierno dicen que España es un Estado más o que toma medidas como han hecho otros Estados de la Unión Europea, no nos confundamos; no es un Estado más, no es un Estado observador más, es responsable de la situación de este pueblo. Por ello, y a colación de la medida unilateral que tomó el Gobierno en el año 2022, y como ha pedido esta Cámara en numerosas ocasiones, solicitamos hoy al Gobierno que corrija esa posición incomprensible y en contra del criterio mayoritario de esta Cámara y que se vuelva a la situación anterior. Se nos ha dicho que aquel cambio de posición fue para lograr un mayor entendimiento con Marruecos. Está bien que todos los Estados tengan buenas relaciones de cordialidad con sus vecinos, ahora bien, el precio a pagar no puede ser el pueblo saharaui. El Gobierno español parece que creyó que iba a lograr mantener acuerdos con relación a varios asuntos, entre ellos, la migración. Sin embargo, en mayo de 2021 hubo una entrada masiva de personas en Ceuta impulsada y apoyada por Marruecos, según informes en ese momento de la inteligencia española, y hace apenas un mes ha vuelto a ocurrir lo mismo. ¿Para qué ha servido ese cambio de posición, para quedar como auténticos pagafantas? El Grupo Popular les reprochaba que hubieran cambiado de opinión; yo no, creo que es positivo el cambio de opinión que han tenido sobre esta medida que se aprueba hoy; creo que es valiente y de sentido común. Ahora bien, les animo a que corrijan ese error que se tomó en 2022, que no entiende la mayoría de la sociedad del Estado español ni esta Cámara, que se lo ha reprochado en varias ocasiones, y que no entienden la mayoría de los y las saharauis. Corregir es de sabios. Otra cosa es que vayan a ser ustedes quienes consigan que se apruebe la restitución de la nacionalidad. El Grupo Popular, que ahora les reprocha ese cambio de opinión, durante sus mandatos y Gobiernos no lo hicieron. Bienvenido sea este cambio.

El Estado español ha sido valiente en política exterior con situaciones lacerantes como en Ucrania y en Gaza, pero no se puede tener una doble vara de medir. Teniendo en cuenta cuál es la situación que está padeciendo el pueblo saharaui, hay que ser valientes y reconocer el derecho internacional y los derechos humanos siempre, en todo lugar, sin dobles varas de medir.

Eta, jaun‑andreok, amaitzeko, eta laburbilduz, gaur egun emango den pausoa, nahiz eta berandu heldu, ona da, positiboa, justua da, eta horrexegatik babestuko du. Hori bai, honek ez du konpontzen Mendebaldeko Saharako herriak pairatzen duen egoera. Saharako herriak bere etorkizuna askatasunean erabaki behar du. Eta amaitzeko, gure elkartasuna eta babesa adierazi nahi diogu Saharako herriari. Sahara hurra!

Señorías, para finalizar y resumiendo, este paso que se va a dar hoy, aunque llegue tarde, es positivo, es justo, por ello, votaremos a favor. Eso sí, esto no resuelve la situación que sufre el pueblo del Sáhara Occidental. El pueblo saharaui debe ser capaz de decidir con libertad sobre su futuro. Y con esto, nuestra solidaridad y cariño al pueblo saharaui. (Aplausos).

Presidencia. Eskerrik asko, señor Iñarritu. Pel Grup Parlamentari Junts per Catalunya, té la paraula el senyor Pagès i Massó.

Josep Pagès i Massó

JuntsDiputado.Página 17Vídeo

Presidenta, senyories, representants del poble saharaui que avui ens acompanyen.

El poble sahrauí mereix justícia, reparació històrica i responsabilitat humanitària per part de l’Estat espanyol. En canvi, el que ha trobat sempre ha estat menyspreu, abandonament i supeditació de la seva antiga metròpoli als interessos del seu ocupant. Al Marroc, el Partit Socialista, els militants del qual s’enorgulleixen legítimament d’acollir els nens sahrauís, ha estat el primer a desentendre’s del seu futur. L’any 2022, en un gir diplomàtic inexplicable d’esquena a la majoria d’aquesta cambra per carta personal al rei del Marroc, en contra del que sempre havia defensat el seu partit, el senyor Pedro Sánchez va renunciar a la legalitat internacional i al dret a l’autodeterminació del poble sahrauí per acceptar el Pla d’Autonomia del Marroc. En aquesta línia, en la passada legislatura el PSOE va votar en contra emparant‑se en motius jurídics de la concessió de la nacionalitat i va repetir el vot en contra el febrer de l’any passat en la presa en consideració d’aquesta llei. Sorpresivament, ningú ha explicat per què el passat mes de juliol va decidir impulsar la tramitació. Una setmana després es produïa l’entrada massiva a Ceuta de 80 000 persones amb 140 morts. Uns fets que segurament han fet replantejar, a més d’algú al Govern l’aprovació d’aquesta llei.

Davant d’aquest escenari, la pregunta que ens fem és quin joc porten entre mans vostès i el Marroc? Ens amaguen alguna cosa? Què ens amaguen? És Pegasus? El que ens amaguen són els 9 gigabytes d’informació que els serveis secrets marroquins han extret dels mòbils, dels senyors Sánchez i dels seus ministres Robles i Marlaska. O com li vaig preguntar al senyor Bolaños a la Comissió de Seguretat Nacional per on els té agafats el Marroc, per on els tenen agafats als serveis secrets marroquins? I la segona pregunta derivada de l’anterior, pretenen que donem per bona la instrumentalització que vostès fan de la causa del poble marroquí al poble saharaui? Perdó. Pretenen que donem per bona la instrumentalització que fan de la causa justa i legítima del poble saharaui? Pretenen que ens empassem el seu tacticisme? El seu oportunisme, el seu menyspreu per aquest Parlament, la seva incoherència amb tot el que té a veure amb el Marroc i que a sobre aplaudim com a bons palmeros? Per qui ens prenen?

Mirin, nosaltres el que pensem és que vostès ara volen aprofitar una causa justa i la nostra bona predisposició amb les causes justes per donar una mica d’oxigen a aquesta legislatura. Perquè això sembla que és l’únic que els interessa. I si és per això, senyories del PSOE, no comptin amb nosaltres. El Regne d’Espanya, maltractat històricament. El poble sahrauí com a potència colonial, no va fer el que tocava i va deixar a les mans del Marroc el seu futur. Més de 50 anys després dels acords de Madrid de l’annexió del Sàhara Occidental pel Marroc i Mauritània i de l’inici del conflicte armat entre el Front Polisario i el

Marroc. Més de trenta anys després de l’alto el foc promogut per les Nacions Unides, el poble sahrauí continua sent un poble abandonat per l’Estat espanyol, que, a més, sota el govern socialista de Pedro Sánchez, s’ha decantat clarament pels interessos de la dictadura marroquí.

Com dèiem abans, Pedro Sánchez, per carta personal, sense passar per aquesta cambra, sense passar pel Consell de Ministres, va abandonar a la seva sort, canviant pel seu compte i risc 50 anys de posició d’Estat sobre el Sàhara Occidental, una posició d’estat obligada, segons recordava l’ONU el 2022 per la seva condició d’única potència administradora del territori no colonitzat com és el Sàhara Occidental. Una posició basada en el dret d’autodeterminació del poble sahrauí, reconegut per les Nacions Unides i ratificat pel Tribunal de Justícia de la Unió Europea el 2024. Un canvi que algú algun dia ens haurà d’explicar. En tot cas, un canvi que ha donat a la dictadura alauita la sensació d’impunitat que hi ha darrere de l’augment de la repressió contra el poble sahrauí, amb les vagues de fam dels presos polítics Gaspar i Mohamed Lamine a dir què hi ha darrere de l’escalada de les autoritats militars dels darrers mesos per part del Marroc, com l’assassinat amb drons de diversos membres del Front Polisario o, naturalment, què hi ha darrere del cop geopolític viscut a Ceuta el passat mes de juliol?

El que defensem des de Junts per Catalunya és una solució negociada i duradora del conflicte, que passa necessàriament d’acord amb les resolucions de les Nacions Unides per a la celebració per la celebració d’un referèndum d’autodeterminació. Per cert, exactament el mateix que demana el Partit Popular a Catalunya en una proposta de resolució publicada el 13 de juliol passat al Butlletí del Parlament de Catalunya i que és que se celebri un referèndum. No podem estar més d’acord. Els pobles sense Estat tenen dret a decidir el seu futur mitjançant un referèndum d’autodeterminació.

Dit això, i més enllà dels aspectes polítics i militars del conflicte, la població sahrauí pateix i continua depenent de l’ajuda humanitària. Davant d’aquest escenari, la concessió de la nacionalitat espanyola als i les saharauis és una qüestió de justícia, de reparació històrica i de responsabilitat humanitària. I precisament per això, per la transcendència de la qüestió que ens ocupa, encara és més lamentable la incoherència i l’oportunisme del Partit Socialista. Aquesta proposta s’ha passat un any i mig al congelador. No hi havia cap pressa per activar‑la. Aparentment, i en ple mes de juliol, amb presses i fora del període de sessions, es van recordar dels sahrauís de rebot, hi entenc jo, perquè no hi ha una altra explicació per pur i simple interès polític i electoral. Una instrumentalització política que demostra el menyspreu del Govern per aquesta cambra. El poc interès que té per la causa del poble sahrauí i la seva submissió als llargs tentacles del govern del Marroc.

Acabo, tal com vaig dir en la Comissió, la intromissió abusiva del Govern en el procediment legislatiu ha impedit debatre qüestions rellevants d’enorme importància per als mateixos beneficiaris de la llei, com la definició legal dels requisits o de la condició mateixa de sahraui, posant en risc el rigor jurídic d’una llei que, recordem‑ho, modifica el Codi Civil. I que quedi clar que ho dic sabent que els tempos, que la pressió, que les presses, que aquesta tramitació no pròpia d’un procediment legislatiu les ha imposat el Govern i no els companys diputats dels altres grups parlamentaris, inclosos els diputats socialistes.

Moltes gràcies.

Presidenta, señorías, representantes del pueblo saharaui que nos acompañan hoy. El pueblo saharaui merece justicia, reparación histórica y responsabilidad humanitaria por parte del Estado español. Sin embargo, lo que se ha encontrado siempre ha sido menosprecio, abandono y supeditación de su antigua metrópolis a los intereses de Marruecos, su ocupante. El Partido Socialista, cuyos militantes se enorgullecían legítimamente de acoger a los niños saharauis, ha sido el primero en desentenderse de su futuro. En 2022, en un giro diplomático inexplicable y de espaldas a la mayoría de esta Cámara, por carta al rey de Marruecos, el señor Pedro Sánchez renunció a la legalidad internacional y al derecho de autodeterminación del pueblo saharaui para aceptar el plan de autonomía de Marruecos. En esta línea, en la pasada legislatura, el Grupo Socialista votó en contra de la concesión de la nacionalidad, amparándose en motivos jurídicos y repitió el voto en contra en febrero del año pasado con la toma en consideración de esta ley. Sorpresivamente, nadie ha explicado por qué el pasado mes de julio se decidió impulsar la tramitación. Una semana después se producía la entrada masiva de 80 000 personas en Ceuta con 140 muertos, unos hechos que seguramente han hecho replantearse a más de uno en el Gobierno la aprobación de esta ley.

Ante este escenario, la pregunta que nos formulamos es: ¿qué juego se traen entre manos ustedes y Marruecos? ¿Nos esconden alguna cosa? ¿Qué nos esconden? ¿Es Pegasus lo que nos esconden? ¿Son los 9 gigabytes de información que los servicios secretos marroquíes han extraído de los móviles del señor Sánchez y de sus ministros la señora Robles y el señor Marlaska? ¿O, como le pregunté al señor Bolaños en la Comisión de Seguridad Nacional, por dónde los tiene cogidos Marruecos? ¿Por dónde los tienen cogidos los servicios secretos marroquís? Y la segunda pregunta, derivada de la anterior: ¿pretenden que demos por buena la instrumentalización que hacen ustedes de la causa del pueblo saharaui? ¿Pretenden que nos traguemos su tacticismo de la causa justa y legítima del pueblo saharaui? ¿Pretenden que pasemos frente a su tacticismo, su menosprecio por este Parlamento, su incoherencia con todo lo que tiene que ver con Marruecos y que además aplaudamos como buenos palmeros? ¿Por quiénes nos toman?

Nosotros lo que creemos es que ustedes ahora quieren aprovechar una causa justa y nuestra buena predisposición con las causas justas para dar un poco de oxígeno a esta legislatura, porque parece que es lo único que les interesa. Y si es por eso, señorías del Grupo Socialista, no cuenten con nosotros. El Reino de España ha maltratado históricamente al pueblo saharaui, como potencia colonial no hizo lo que correspondía y dejó a los saharauis en manos de Marruecos. Más de cincuenta años después de los acuerdos de Madrid, ante la anexión del Sáhara Occidental por Marruecos y Mauritania y ante el inicio del conflicto del Frente Polisario de Marruecos, más de treinta años después del alto el fuego de Naciones Unidas, el pueblo saharaui sigue siendo un pueblo abandonado por el Estado español, y además el Gobierno socialista de Pedro Sánchez se ha decantado por los deseos de la Dictadura marroquí.

Como decíamos antes, Pedro Sánchez, por carta personal, sin pasar por esta Cámara, sin pasar por el Consejo de Ministros, abandonó al pueblo saharaui a su suerte, cambiando por su cuenta y riesgo cincuenta años de posición de Estado sobre el Sáhara Occidental, una posición de Estado obligada, según recordaba la ONU en 2022, por su condición de única potencia administradora de un territorio no descolonizado como es el Sáhara Occidental; una posición basada en el derecho de autodeterminación del pueblo saharaui, reconocido por Naciones Unidas y ratificado por el Tribunal de Justicia de la Unión Europea de 2024; un cambio que alguien nos tendrá que explicar algún día. En cualquier caso, un cambio que ha dado a la dictadura alauita la sensación de impunidad que hay detrás del aumento de la represión contra el pueblo saharaui, con las huelgas de hambre de los presos políticos Naậma Asfari y Mohamed Lamine Haddi, de la escalada de las hostilidades de los últimos meses por parte de Marruecos, como el asesinato con drones de diversos miembros del Frente Polisario, y naturalmente está detrás el golpe geopolítico vivido en Ceuta a finales del mes de julio.

Lo que defendemos desde Junts per Catalunya es una solución negociada y duradera del conflicto, que pasa necesariamente, de acuerdo con la resolución de Naciones Unidas, por la celebración de un referéndum de autodeterminación; por cierto, exactamente lo mismo que pide el Partido Popular en Cataluña en una propuesta de resolución publicada el 13 de julio pasado en el Boletín del Parlament de Catalunya, que se celebre un referéndum. No podemos estar más de acuerdo. Los pueblos sin Estado tienen derecho a decidir su futuro mediante un referéndum de autodeterminación.

Dicho esto, y más allá de los aspectos políticos y militares del conflicto, la población saharaui sufre y sigue dependiendo de la ayuda humanitaria. Ante este escenario, la concesión de la nacionalidad española a los y a las saharauis es una cuestión de justicia, de reparación histórica y de responsabilidad humanitaria. Y precisamente por eso, por la trascendencia de la cuestión que nos ocupa, aún es más lamentable la incoherencia y el oportunismo del Partido Socialista. Esta propuesta se ha pasado un año y medio en el congelador, no había ninguna prisa para activarla, aparentemente, y en pleno mes de julio, con prisas y fuera del periodo de sesiones, se acordaron de los saharauis de rebote, y entiendo yo, porque no hay otra explicación, por puro y simple interés político y electoral, una instrumentalización política que demuestra el menosprecio del Gobierno por esta Cámara, el poco interés que tiene por la causa del pueblo saharaui y su sumisión a los tentáculos largos del Gobierno marroquí.

Acabo. Tal y como dije en comisión, la intromisión abusiva del Gobierno en el procedimiento legislativo ha impedido debatir cuestiones relevantes, de enorme importancia para los mismos beneficiarios de la ley, como la definición legal de los requisitos o de la condición propia de saharaui, poniendo en riesgo el rigor jurídico de una ley que, recordémoslo, modifica el Código Civil. Y que quede claro que lo digo a sabiendas de que los tempos, la presión, las prisas de esta tramitación, no propios de un procedimiento legislativo, los ha impuesto el Gobierno y no los compañeros diputados de los demás grupos parlamentarios, incluidos los diputados socialistas.

Muchas gracias.

Presidencia. Moltes gràcies, senyor Pagès. Pel Grup Parlamentari Republicà, té la paraula el senyor Álvaro Vidal.

Francesc-Marc Álvaro Vidal

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Bon dia, presidenta, senyories. Benvolguts amics saharauis és un plaer saludar‑vos en nom d’Esquerra Republicana i també de molts ciutadans de Catalunya que, com saben, estan al seu costat, han estat i estaran. Gràcies per ser aquí. Gràcies per la seva lluita. Com deia algun diputat que m’ha precedit. El que avui fem en aquesta cambra és una mesura necessària però insuficient. Podríem dir que és una solució pal·liativa perquè diguem‑ho clar, l’aspiració de les persones saharauis no és esdevenir espanyols, és esdevenir lliures de ple dret com a ciutadans del Sàhara Occidental. Això és el que volen. Volen ser un poble lliure més entre tots els pobles del món, amb una bandera reconeguda no només com a observadors a Nacions Unides i, per tant, un poble reconegut d’igual a igual. Això és el que volen i això és el que nosaltres volem ajudar a que tinguin. Però bé, considerant que l’estat espanyol va ser la potència colonial que, arran del repartiment d’Àfrica que es va fer a finals del XIX, va tenir el domini sobre aquest territori. Entenem que l’Estat espanyol tenia i té una responsabilitat històrica sobre la sort i la vida de les persones que ocupen aquest territori i, per tant, el que fem avui, senyories, és un acte de justícia insuficient, repeteixo, però necessari, que és donar, per tant, unes garanties mínimes, una seguretat jurídica, un accés a drets bàsics de dones i homes que en el seu moment van formar part de les províncies espanyoles. Perquè si, segons ens explica la història, hi va haver un moment que el Sàhara Occidental era una província de l’Estat, s’ha repassat la història, però és bo que ho torni a fer arran del Tractat de Madrid i de l’anterior Marxa Verda, que va ser una maniobra del règim marroquí per ocupar el Sàhara Occidental, desplaçant la potència colonial espanyola per una nova potència. El poble saharaui va quedar en una mena de llimbs, en un nou lloc de la història i, senyories, els podria suggerir avui que facin una breu reflexió sobre què representa per a un poble del món quedar en els llimbs de la història, quedar en un no lloc. Perquè el drama del poble saharaui és que han quedat arraconats en la història, han perdut el focus. I, senyories del PSOE, els he de dir amb amargor i amb tristesa, però també amb duresa, que vostès han contribuït a això. Vostès denigren la condició progressista quan han abandonat la causa del poble saharaui. Vostès han contribuït terriblement a partir de l’any 2022 a deixar el poble saharaui en un racó del món. Sí, sí, senyories, se’ls ha de dir així de clar. I aquesta vergonya pesarà sobre el PSOE, per molt que avui votin aquesta mesura. Perquè vostès saben que han traït les esperances i els anhels de dones i homes saharauis. És així. Senyories, el que fem avui no substitueix la qüestió important, que és el dret d’autodeterminació del poble saharaui. No el substitueix, per bé que, com em va dir un bon amic saharaui, atenció perquè la concessió de la nacionalitat pot ser la porta d’entrada al nostre definitiu oblit. Atenció, perquè el que fem avui per alguns pot significar justament la condemna. I tinguem‑ho, clar, repeteixo, existeix la resolució 690 del Consell de Seguretat de Nacions Unides de l’any 1991, per la qual el poble saharaui tenia dret a votar en un referèndum habilitat i reconegut la seva sort i el seu futur. Repeteixo: resolució 690 de l’any 1991. Però vet aquí que, com sabem, hi va haver després, a l’any 2025, la resolució 2797, també del Consell de Seguretat, en la que o estranys girs de la geopolítica es va dir que la proposta d’autonomia del Marroc era la més viable per resoldre el conflicte. I justament, senyories del PSOE, ja abans, el 30 de març de l’any 2022, el president Sánchez es va adherir a aquesta maniobra. Va dir el president Sánchez que la proposta marroquina d’autonomia era la base més seriosa, realista i creïble per resoldre el contenciós del Sàhara Occidental. Quina decepció. Senyories socialistes, quina enorme decepció, perquè jo em pregunto una qüestió que segur que els colpeja dins del seu cap: per què tot el que el president Sánchez aplica al digníssim poble palestí, d’Ucraïna, no aplica al poble saharaui? Expliqui’m més, senyories del PSOE, aquest terrible misteri de la geopolítica mundial i de la pobra política espanyola. Expliqui’m això, perquè no ho puc entendre.

Vostès, com ha dit el company Iñarritu, han corregit la jugada pel que fa a la nacionalitat, però haurien de corregir la qüestió de fons. Encara hi són a temps, però sempre se’ls en va la mà. Vull informar la cambra sencera que en el moment en què es van entrar esmenes a última hora a la ponència per ordre del Ministeri d’Exteriors, les senyories socialistes van canviar la denominació de poble saharaui per saharauis. I aquí és inevitable, senyories, que pregunti sense que jo participi de cap idea conspiratòria que els demana el Marroc perquè facin aquestes coses. Jo ja sé que el Marroc és un veí i un veí difícil. Jo ja sé que la realpolitik presideix les relacions internacionals, però el paperot, el paperot que Rabat els obliga a fer sobre això, és totalment indigne.

Acabo, presidenta. L’atorgament de nacionalitat al poble saharaui no modifica ni un punt l’aspiració legítima d’aquesta nació africana a la seva llibertat, com Esquerra Republicana, com a catalans, com a sobiranistes i com a republicans. Som i serem al costat de la plena llibertat del poble saharaui.

Visca el Sàhara Lliure!

Buenos días, presidenta, señorías. Bienvenidos, amigos saharauis. Es un placer saludarles en nombre de Esquerra Republicana y también de muchos ciudadanos de Cataluña que, como saben, están a su lado, lo han estado y lo estarán. Gracias por estar aquí. Gracias por su lucha. (Aplausos). Como decía algún diputado que me ha precedido, la que abordamos hoy en esta Cámara es una medida necesaria, pero insuficiente. Podríamos decir que se trata de una solución paliativa, porque, digámoslo claro, la aspiración de las personas saharauis no es ser españoles, es pasar a ser libres de pleno derecho como ciudadanos del Sáhara Occidental; eso es lo que quieren. Quieren ser un pueblo libre más entre todos los pueblos libres del mundo, con una bandera reconocida, no solo como observadores en Naciones Unidas, y, por tanto, un pueblo reconocido de igual a igual. Eso es lo que quieren y eso es lo que nosotros queremos ayudarles a que tengan. Pero, considerando que el Estado español fue la potencia colonial que, a raíz del reparto de África que se hizo a finales del XIX, tuvo el dominio sobre ese territorio, entendemos que el Estado español tenía y tiene una responsabilidad histórica sobre la suerte y la vida de las personas que ocupan dicho territorio. Por tanto, lo que hoy hacemos, señorías, es un acto de justicia, insuficiente, repito, pero necesario, que es dar unas garantías mínimas, una seguridad jurídica, un acceso a derechos básicos de hombres y mujeres que en su momento formaron parte de las provincias españolas, porque, sí, según nos cuenta la historia, hubo un momento en el que el Sáhara Occidental era una provincia del Estado. Se ha repasado la historia, pero es bueno que lo vuelva a hacer. A raíz del tratado de Madrid y de la anterior Marcha Verde, que fue ya una maniobra del régimen marroquí para ocupar el Sáhara Occidental, desplazando la potencia colonial española por una nueva potencia, el pueblo saharaui se quedó en un tipo de limbo, en un no lugar, en un no lugar de la historia. Y, señorías, quería sugerirles hoy que hagan una breve reflexión sobre qué representa para un pueblo del mundo quedarse en el limbo, en los limbos de la historia, quedarse en un no lugar, porque el drama del pueblo saharaui es que se ha quedado arrinconado en la historia, han perdido el foco. Señorías del Grupo Socialista, tengo que decirles con amargura y tristeza, pero también con dureza, que ustedes han contribuido a eso, ustedes denigran la condición progresista cuando han abandonado la causa del pueblo saharaui. Ustedes han contribuido terriblemente a partir del año 2022 a dejar al pueblo saharaui en un rincón del mundo. Sí, sí, señorías, hay que decírselo así de claro, y esta vergüenza pesará sobre el PSOE, por mucho que hoy voten esta medida, porque ustedes saben que han traicionado las esperanzas y los anhelos de mujeres y hombres saharauis. Es así.

Señorías, lo que hoy hacemos no sustituye la cuestión importante, que es el derecho de autodeterminación del pueblo saharaui, no lo sustituye, porque, como dijo un buen amigo saharaui, atención, porque la concesión de la nacionalidad puede ser la puerta de entrada a nuestro olvido definitivo. Atención, porque lo que hacemos hoy para algunos puede significar justamente la condena. Y tengámoslo claro, repito, existe la resolución 690 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas del año 1991, por la cual el pueblo saharaui tenía derecho a votar su destino, su futuro en un referéndum habilitado y reconocido. Resolución 690 del año 1991, repito. Pero luego, en el año 2025, hubo la resolución 2797 del Consejo de Seguridad también, en la que, oh, extraños giros de la geopolítica, se dijo que la propuesta de autonomía de Marruecos era la más viable para la resolución del conflicto. Y justamente, señorías del Grupo Socialista, ya antes, el 30 de marzo del año 2022, el presidente Sánchez se adhirió a esta maniobra. Dijo el presidente Sánchez que la propuesta marroquí de autonomía era la base más seria, realista y creíble para resolver el contencioso en el Sáhara Occidental. ¡Qué decepción, señorías socialistas! ¡Qué enorme decepción! Porque yo me pregunto una cuestión que seguramente les golpea en sus cabezas: ¿por qué todo lo que el presidente Sánchez aplica al dignísimo pueblo palestino, por qué todo lo que el presidente Sánchez aplica al dignísimo pueblo de Ucrania no se lo aplica al pueblo saharaui? Explíquenme, señorías del Grupo Socialista, este terrible misterio de la geopolítica mundial y de la pobre política española. Explíquenme eso, porque no lo puedo entender.

Ustedes, como ha dicho el compañero Iñarritu, han corregido la jugada por lo que se refiere a la nacionalidad, pero tendrían que corregir la cuestión de fondo. Aún están a tiempo, pero siempre se les va la mano. Quiero informar a la Cámara completa de que en el momento en el que se presentaron enmiendas a última hora en la ponencia, por orden del Ministerio de Asuntos Exteriores, las señorías socialistas cambiaron la denominación de pueblo saharaui por saharauis. Y aquí es inevitable que pregunte, señorías, sin que yo participe de ninguna idea de conspiraciones: ¿qué les pide Marruecos para que hagan estas cosas? Yo ya sé que Marruecos es un vecino y un vecino difícil; yo ya sé que la realpolitik preside las relaciones internacionales, pero el papelazo que les obliga a hacer Rabat sobre eso es totalmente indigno, indigno.

Acabo, presidenta. El otorgamiento de la nacionalidad al pueblo saharaui no modifica ni un punto la aspiración legítima de esta nación africana a su libertad. Como Esquerra Republicana, como catalanes, como soberanistas y como republicanos, estamos y estaremos al lado de la plena libertad del pueblo saharaui. ¡Viva el Sáhara libre! (Aplausos).

Presidencia. Moltes gràcies, senyor Álvaro. Por el Grupo Parlamentario Plurinacional SUMAR, que va a dividir los tiempos de intervención, en primer lugar, tiene la palabra el señor Santiago Romero.

Enrique Fernando Santiago Romero

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Muchas gracias, presidenta. Vamos a aprobar la recuperación de la nacionalidad española por parte de las y los saharauis; la nacionalidad que la Dictadura de Franco, ya moribunda, les arrebató en un acto de traición y cobardía: la entrega del Sáhara a Marruecos. (Aplausos). Hace años que impulsamos esta ley que hace justicia al pueblo saharaui. Bienvenidos hoy sus legítimos representantes.

Durante la tramitación en 2014 de la ley de nacionalidad española a los sefardíes, Izquierda Unida ya propuso que también se le concediera al pueblo saharaui y que se redujera a dos años el tiempo de residencia para concederles la nacionalidad. No se aprobó. En 2016, la diputada de Esquerra Republicana Ester Capella consiguió que esta Cámara pidiera al Gobierno la recuperación de la nacionalidad española para los y las saharauis. (Aplausos). En la anterior legislatura, registramos esta proposición de ley que impulsó el Grupo Parlamentario de Unidas Podemos, fue tomada en consideración, pero no llegó a aprobarse. En 2023, este Grupo Parlamentario de SUMAR presentó otra vez esta proposición de ley que por fin ha sido tramitada. Un gran esfuerzo colectivo que agradecemos a todos y a todas. (Aplausos).

Las fuerzas políticas de esta Cámara han variado su voto: del no al sí, el Grupo Socialista y del sí a la abstención el Grupo Popular. VOX ha sido la única fuerza política que hasta ahora nunca ha votado a favor, en ninguna legislatura. Para no incomodar a Marruecos, VOX no apoya al pueblo saharaui. (Aplausos). Un pueblo que ha sido abandonado por la comunidad internacional en su territorio ocupado y en los campos de refugiados, impidiéndose que ejerza su derecho a la libre determinación. Agradecemos la solidaridad de años de la Coordinadora Estatal de amistad con el Sáhara y de la campaña Vacaciones en Paz, iniciada hace décadas por el Partido Comunista de España y por el poeta Marcos Ana. Pedimos a la Cámara aprobar por unanimidad esta ley para reparar al pueblo saharaui y enviar un mensaje contundente de defensa de la legalidad internacional. Nadie mejor para convencer a los que todavía dudan que nuestra diputada saharaui, Tesh Ubbi.

Muchas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Plurinacional SUMAR, puestos en pie).

Presidencia. Muchas gracias, señor Santiago. Tiene la palabra la señora Andala Ubbi.

Teslem Andala Ubbi

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Por lo visto, Enrique y yo tenemos que presentar las campanadas de Nochevieja. Así que muchísimas gracias por esa presentación.

Gracias, presidenta. Gracias, señorías. Bienvenidos, amigos, compañeros, todos los que habéis estado al lado del pueblo saharaui estos cincuenta años y que hoy nos acompañáis en un día histórico. Probablemente sea favorable y de celebración, pero es un día histórico llegar aquí, a esta Cámara del Congreso. (Aplausos). Cuando entró en trámite esta ley, como bien sabéis, hice una analogía para poder expresaros la complejidad que atraviesa cualquier saharaui para conseguir no solo la nacionalidad, sino para tener una simple residencia y vivir en igualdad de condiciones en este territorio, en el Estado español; más aún cuando sus padres un día tuvieron, nada más y nada menos que hace cincuenta años, el DNI español. Para ello, no sé si os acordáis de que hice una alusión a la película La Terminal, de Tom Hanks; una analogía que hoy quiero recuperar. Tom Hanks procede de un país muy pequeño y quiere cumplir la promesa de su padre yendo a Estados Unidos, pero durante el vuelo su país entra en guerra; por lo tanto, su pasaporte deja de ser reconocido y no puede entrar ni en Estados Unidos ni volver a su país. Pasa meses en una terminal. En esa terminal lleva el pueblo saharaui cincuenta años. En colas de extranjería con menores saharauis en las que un funcionario te termina despidiendo con un ‘no existes’. Por eso, señorías, cincuenta años después hoy hablamos del limbo jurídico y legal. Y con la aprobación de esta norma devolvemos —‌y recalco, devolvemos— el DNI español a aquellos saharauis que un día lo tuvieron y este Estado se lo quitó (aplausos); a un pueblo saharaui que no era un territorio sin más: era la provincia cincuenta y tres del Estado español y la abandonaron. La segunda parte más importante de la norma es que igualamos derechos. Reparamos una injusticia histórica respecto a reducir a dos años la tramitación una vez que tienes una residencia legal en España, porque, en cambio, hasta ahora los saharauis tardaban entre diez, catorce y veinticuatro años al solicitar la nacionalidad española teniendo padre español y con residencia legal. Por eso es un detalle fundamental. Nadie me puede poner hoy la excusa de que esto es una regularización extraordinaria, que es una invención o que es por carta de naturaleza.

Señorías del Grupo Popular, en cuanto a sus enmiendas, una primera pide la supresión total de la norma y la otra dice que la carta de naturaleza no es el camino. ¿Por qué no presentaron la enmienda de carta por origen? Porque los saharauis, por origen, eran españoles. Y lo que presentáis es una enmienda para que los saharauis sean españoles después de residir dos años aquí. ¡Es que eso ya pasa, pero tardamos diez años! Los saharauis que nacieron durante la Dictadura eran españoles por origen, efectivamente, y no por carta de naturaleza. Pero, aplicando pragmatismo, ha sido el único mecanismo en la negociación colectiva que hemos conseguido.

Hoy esta norma puede salir adelante. Por eso, sinceramente, no comparto ninguna abstención. El pueblo saharaui necesita y merece hechos. El pueblo saharaui está cansado del apoyo reiterado, de las palabras. Hoy tenemos la capacidad de hacer memoria, de cumplir con hechos un reclamo histórico. Esta ley no es solo de nuestro grupo parlamentario: es de todas estas personas que nos acompañan (señalando hacia la tribuna de invitados). Es una ley de hace cincuenta años. Es una ley de todos los que están en la sala Ernest Lluch, que son más de un centenar de saharauis; de todos los saharauis en territorios ocupados, en los campos de refugiados de Tinduf, que están siguiendo esta sesión de manera telemática. (Aplausos).

Por eso, señorías, no nos vale una abstención. Merecemos valentía, que no nos tiemble el pulso. Apoyar esta ley hoy es apoyar al pueblo saharaui. Una abstención o un no es estar del lado de Marruecos. No nos vale una abstención. Necesitamos, por unanimidad, que se reconozca lo que muchos habéis utilizado contra el Partido Socialista, y con razón, señalando su hipocresía; insisto, y con razón, señalando su hipocresía.

Pero, señores, volviendo a la metáfora de La Terminal con la que iniciaba esta intervención, Tom Hanks al final consiguió entrar en Estados Unidos de visita para cumplir la promesa que hizo a su padre de conseguir de un cantante de jazz la última firma que le faltaba porque su padre ya había fallecido, pero para llegar hasta ahí estuvo meses en una terminal de un aeropuerto, y lo consiguió gracias a buenas personas en esa terminal. Y hoy, si sale adelante esta ley, es un logro colectivo. Por eso, señorías, no quiero bajar de esta tribuna sin expresar un agradecimiento por la buena política, y, sobre todo, un agradecimiento a las buenas personas que tiene cada partido: a Enrique Santiago, mi compañero —‌hemos tenido muchos debates— (aplausos); a Martina, de Podemos; a Jon, de Euskal Herria Bildu; a Josep, de Junts; también a Francesc‑Marc, del Grupo Republicano; a Artemi, del Grupo Socialista —‌hemos debatido, y mucho— y también a la señora Moro, del Grupo Popular, porque también gracias a ella se consiguió pasar del no a la abstención.

Por eso hoy quiero reivindicar la buena política y que todas y todos votéis a favor en nombre del pueblo saharaui, porque esta ley no es de ningún Gobierno: es de todo un pueblo. Puede que el pueblo saharaui hoy inicie el camino para recuperar la memoria, que inicie el camino de ese Tom Hanks para volver a casa. ¡Y ojalá que la foto se complete con justicia, con reparación! Para eso queda mucho, pero confío en que hoy empecemos ese camino.

Gracias, señorías. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario SUMAR, puestos en pie).

He dejado sin mencionar a una persona importante por los nervios lógicos de hoy, que es la presidenta de esta Cámara (aplausos), que no tiene nunca la oportunidad de hablar. Y es que entre esas buenas personas socialistas está la presidenta de esta Cámara, que es el mejor ejemplo de una madre de acogida… (Rumores). Perdonen, respeto.

… una madre de acogida que representa a todas las madres de acogida que hoy nos acompañan; una madre de acogida que ha comprendido que acoger a un niño saharaui no es un mero acto de solidaridad, es un acto político, y, es más, que, cuando hay que ejercer el poder, tenemos la obligación de hacerlo.

Gracias, presidenta. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario SUMAR, puestos en pie).

Presidencia. Muchas gracias, señora Andala. Por el grupo parlamentario VOX, tiene la palabra el señor Hoces Íñiguez. (Aplausos).

Ignacio Hoces Íñiguez

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Muchas gracias, señora presidenta. Señorías, esta Cámara puede reconocer hoy una injusticia histórica sin necesidad de cometer una nueva irresponsabilidad. Podemos honrar nuestra historia, podemos apoyar al pueblo saharaui, pero también debemos proteger el enorme valor de la nacionalidad española. Podemos reconocer, y es bueno, a todas aquellas personas que lucharon bajo nuestras banderas. Y podemos ayudar al pueblo del Sáhara sin necesidad de someter nuestras decisiones ni a Marruecos ni a Argelia. (Aplausos). El Sáhara forma parte de nuestra historia, y no como una simple nota al pie. La presencia española en el Sáhara comenzó después del Tratado de Tetuán, en 1860, y, en particular, después de las expediciones de Emilio Bonelli, allá por 1884, en la costa de Río de Oro. Y en 1958 fue constituido como una provincia, y por eso el Sáhara tuvo procuradores en Cortes aquí, en esta misma Cámara. Y por eso mismo quiero traer al recuerdo de esta Cámara unas palabras pronunciadas por el exprocurador saharaui y exalcalde de Villa Cisneros, Suilem Ahmed Brahim, cuando dijo: «Hoy, como ayer, como mañana, queremos seguir unidos a España». (Aplausos). Pero llegó el 6 de noviembre de 1975 y la Marcha Verde y el Real Decreto de 10 de agosto de 1976, por el cual los saharauis pudieron optar a la nacionalidad española; repito, el Real Decreto de 10 de agosto de 1976, por el cual los saharauis ya pudieron optar a la nacionalidad española. Y perdimos de forma injusta y dolorosa una provincia. Y perdimos fuerza ante Marruecos, se debilitó nuestra seguridad estratégica de Canarias y se multiplicaron los contenciosos con Marruecos. Y dejamos allí trabajo y el cariño de miles y miles de personas, como, por ejemplo, aquellas que ayudaron a construir el hospital de El Aaiún y muchas más estructuras e infraestructuras. (Aplausos). Pero recordar nuestra historia común y lo que supone el Sahara para España no significa que podamos cambiar la historia por medio del Boletín Oficial del Estado, algo que ustedes siempre intentan hacer, y, además, entregando la nacionalidad española, porque la nacionalidad española no puede ser una indemnización de hoy por la historia de ayer. No es un gesto estratégico o electoral: es el vínculo más preciado que existe con una patria; en este caso, con España. Es pertenecer a España, participar en sus derechos y asumir todos y cada uno de sus deberes, incluyendo el deber de defender solo a España. (Aplausos). Señorías, esta ley permite conceder la nacionalidad española a personas del Sáhara sin necesidad de haber residido legalmente en el territorio nacional y, además, que puedan optar directamente a ella sus hijos. Además, no se exige en todos los casos aportar el certificado de antecedentes penales. Y, además, se tienen que aportar documentos expedidos hace décadas, que son de fácil falsificación y cuya fuerza probatoria no queda suficientemente acreditada en esta ley. Y, además, señorías, de acuerdo con lo que ustedes han establecido en este dictamen, pueden solicitar la nacionalidad española las personas nacidas en el Sáhara hasta septiembre de 1977, cuando ya se había producido la ocupación marroquí. En consecuencia, solicitarán la nacionalidad española hijos de colonos marroquíes que habían ya causado la ocupación. (Aplausos). Y, por tanto, es absolutamente urgente y necesario que existan muchas más garantías y controles, porque, cuando hablamos de la nacionalidad, es eso: más garantías y controles. Y es verdad que ustedes llevan regalando la nacionalidad y despreciando la nacionalidad española desde hace ya demasiado tiempo, porque desde que llegó Pedro Sánchez al Palacio de la Moncloa en el año 2018 se ha entregado la nacionalidad española a más de un millón y medio de extranjeros, de los cuales 350 000 son marroquíes, que, como todo el mundo sabe, no renuncian a la nacionalidad marroquí porque no se lo permiten en su nación. (Aplausos). Y por eso hablamos con absoluta claridad cuando hablamos de la nacionalidad. Es necesario exigir muchísimo más. Cuando se entrega la nacionalidad española, evidentemente es obligatorio que esas personas conozcan nuestra historia, nuestra lengua común, que respeten nuestra identidad, nuestras tradiciones y nuestra cultura y, sobre todo, nuestro modo de vida. Y la segunda consideración también sobre la nacionalidad en todo caso y en todo lugar es que cualquier persona que ha adquirido la nacionalidad, cualquier extranjero que ha adquirido la nacionalidad española debe perderla si comete delito en España. (Aplausos). Cuando un nuevo nacional viola la confianza que le ha otorgado el pueblo español concediéndole la nacionalidad española, debe, por tanto, ser expulsado y perder la nacionalidad española. Así que, señorías, ¡basta ya de tratar la nacionalidad española como si fuera simplemente un folleto que entregar por las calles! ¡Basta ya de que el Gobierno entregue la nacionalidad que no le pertenece!

Y, hablando de esto, señorías del PSOE, ¡menudas trampas, menuda estafa y menudo engaño detrás de su ley de nietos! Tuvo que venir VOX, denunciarlo, presentarlo ante los tribunales, y así han suspendido los efectos electorales. (Aplausos).

Pero ustedes han retorcido absolutamente todo con una instrucción de Sofía Puente, que sabe perfectamente que es ilegal, y se siguen concediendo las nacionalidades. Por tanto, ustedes siguen permitiendo que se aporten para adquirir la nacionalidad española documentos de fácil falsificación. Y, además, permiten —y‌ por eso nosotros vamos a seguir insistiendo— que —‌mientras que, cuando un español residente en España quiere votar por correo, se tiene que identificar a la hora de solicitar el voto por correo, a la hora de recibirlo y a la hora de depositar el voto delante del funcionario de correos— ya nada de esto ocurre cuando un español quiere votar por correo en el extranjero. Por eso, nosotros vamos a seguir denunciando todavía todo esto. Y nadie con sentido común puede creer en la transparencia de las oficinas postales de países como Brasil, Nicaragua o Cuba. Por eso, nosotros vamos a seguir dando la batalla contra este fraude que ustedes quieren seguir perpetrando. (Aplausos).

En definitiva, señorías, después de todo, después de haber estado regalando nuestra nacionalidad desde hace ya demasiado tiempo, después de la ley de nietos, nosotros tampoco vamos a aceptar hoy esta ley. Pero que nadie confunda nuestra posición: todo nuestro reconocimiento al pueblo saharaui, toda la ayuda que sea posible, sobre todo a aquellas personas que defendieron nuestras banderas y que además mantuvieron su lealtad a España, y todo nuestro honor también a todos aquellos españoles peninsulares que fueron allí a dar lo mejor de sí mismos, cuando no directamente entregaron su vida. Pero una cosa es honrar, recordar, ayudar, y otra cosa muy diferente es entregar el vínculo más preciado que tiene un español, que es la nacionalidad española.

Muchísimas gracias. (Aplausos de las señoras y señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).

Presidencia. Muchas gracias, señor Hoces. Por el Grupo Parlamentario Socialista tiene la palabra el señor Rallo Lombarte.

Artemi Rallo Lombarte

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Señora presidenta. Las derechas nunca sorprenden. La derecha extrema, la derecha ultra nunca sorprende. No sorprende VOX una vez más, en ponencia, en comisión, hoy en este pleno, con un discurso hiriente, de desprecio y burla hacia los saharauis. (Protestas.—El señor Hoces Íñiguez: ¡Qué dices!). Siempre en el lado oscuro de la historia, de la humanidad, de la dignidad y de la decencia. (Aplausos). Y tampoco sorprende el Partido Popular, señorías. Jugaron a confundir en el debate de la toma en consideración, por oportunismo, contra el PSOE, instrumentalizando a los saharauis, pero desde la indiferencia más evidente, siempre insensibles a las causas justas; insisto, con una indiferencia absoluta. Votaron a favor en la toma en consideración, votaron en contra en ponencia y se abstuvieron en comisión. ¡Quién sabe qué votará hoy el PP de Feijóo! (Aplausos). ¡Siempre tan fiable y coherente! Pero hoy, señorías, nadie nos va a aguar la fiesta. Quienes hoy nos acompañan desde la tribuna, quienes hoy nos acompañan y nos siguen desde la distancia tienen derecho a disfrutar de este día histórico. Reciban todos ustedes un afectuoso y fraternal saludo; sí, señorías, porque es un día histórico, hoy estamos ante un hito histórico: el Congreso de los Diputados, el Parlamento Español, los representantes de la soberanía reconoceremos la nacionalidad española a los saharauis que nacieron durante la Administración española y a sus descendientes. (Aplausos).

Señorías, este es un acto de soberanía de un Parlamento democrático, libre, sin servidumbres ni complejos; un acto de soberanía de una nación respetada en el orden internacional, de una democracia ejemplar, una democracia de principios y valores, una democracia con los derechos humanos por bandera. ¡Nada que ver con la España posfranquista de hace medio siglo que algunos aún añoran! Hoy es un día histórico. Cincuenta años después del Decreto de 10 de agosto de 1976, saharauis nacidos bajo Administración española y sus descendientes podrán solicitar la nacionalidad española. Hoy les restituimos en su derecho a la nacionalidad española. No se trata de una concesión graciosa ni tampoco de una perversa estratagema de adulteración del censo electoral: se trata de reponer un derecho que se les reconoció hace medio siglo y que nunca pudieron ejercer. Felizmente, hoy arranca el camino definitivo e irreversible para su acceso a la nacionalidad, medio siglo después.

La ley les posibilitará acceder a la nacionalidad tras dos años de residencia legal en España, equiparándolos a los originarios de otras comunidades hermanas: iberoamericanos, portugueses, andorranos, sefardíes, guineanos, filipinos. Y no solo: también podrán acceder a la nacionalidad, por acuerdo del Consejo de Ministros, atendiendo a las circunstancias históricas excepcionales que acreditan este vínculo fraternal entre españoles y saharauis.

Hoy, señorías, reparamos una injusticia histórica. Pero no solo reconocemos un derecho, también atendemos una causa humanitaria. Muchos ojos nos miran; con nostalgia y añoranza unos, y con legítimo orgullo otros, con la satisfacción de creer alcanzado un sueño. Sin duda, nuestro primer pensamiento tiene que ser para quienes han ansiado y anhelado este momento durante décadas, a lo largo de una vida repleta de privaciones y penosidad, de sufrimiento provocado por un conflicto cuya resolución dura ya demasiado. Así lo entienden el Gobierno de España y la Unión Europea, en una posición respaldada por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas en su Resolución 2797.

Y, además, señorías, hoy resulta insoslayable rememorar el inmenso caudal de solidaridad que ha acompañado a esta penosa realidad durante casi medio siglo. Por ello, entre quienes hoy nos acompañan, señorías, merecen un emocionado recuerdo las miles y miles de familias españolas que durante décadas han acogido a miles y miles de niños saharauis en sus hogares. (Aplausos). Más de cien mil, señorías; más de cien mil. Familias solidarias, de extraordinaria calidad humana, que les han proporcionado el calor y los cuidados que su realidad les negaba; ejemplos, señorías, de solidaridad, de dignidad y de humanidad. A ellos queremos expresar nuestra inmensa gratitud y reconocimiento, como también a las personas que hoy los representan en este hemiciclo y en los salones anexos.

Muchos han contribuido a hacer posible la aprobación de esta ley: muchas personas, familias, organizaciones, la sociedad civil, partidos y grupos parlamentarios. Hoy no podemos ser cicateros; debemos honrar y reconocer a tantas miradas cómplices. Desde la izquierda, señorías, todo éxito político es un logro colectivo, sin protagonismos personales. Pero hoy me resulta imposible no mencionar el nombre de una diputada de esta Cámara, a la que ya se ha mencionado, cuyo empeño y perseverancia han contribuido decisivamente a hacer posible esta ley: Tesh Sidi. Querida Tesh, ¡enhorabuena! Tienes sobrados motivos para sentirte muy orgullosa. Tus padres y tu familia lo estarán. ¡Enhorabuena! (Aplausos.—La señora Andala Ubbi lleva su mano al pecho en muestra de gratitud).

Y, sí, señorías, esta ley será posible hoy gracias a muchas personas y organizaciones. También gracias al Partido Socialista Obrero Español, porque esta ley, señorías, no sería hoy posible si no contara con el impulso y el liderazgo de un Gobierno progresista presidido por el Partido Socialista Obrero Español. (Aplausos). Esta ley, señorías, será hoy posible gracias al compromiso histórico del PSOE con los y las saharauis desde hace cincuenta años. (Protestas). Y esta ley será posible hoy, señorías, gracias a décadas de apoyo humanitario de miles y miles de militantes, concejales y alcaldes socialistas. (Aplausos).

Por ello, señorías, me cabe hoy el honor de proclamar con orgullo que mi partido, el Partido Socialista Obrero Español, como siempre, está en el lado correcto de la historia. (Protestas.―Un señor diputado: ¡Vendidos! ¡Vendidos!).

Señora presidenta, termino dándole a usted las gracias (rumores) no solo por concederme hoy la palabra, sino especialmente en el día de hoy y en esta hora por dejar una huella indeleble de humanidad en el desempeño de su cargo como diputada y presidenta de esta Cámara.

Muchas gracias, señora presidenta. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señor Rallo. Vamos a votar en un minuto las enmiendas. — VOTACIÓN.

Presidencia. Señorías, vamos a votar las enmiendas presentadas por el Grupo Parlamentario Popular a la proposición de ley sobre concesión de nacionalidad española a los y las saharauis nacidos bajo la Administración española. Votamos las enmiendas 25, 26 y 30. Comienza la votación. (Pausa). Efectuada la votación, dio el siguiente resultado: votos emitidos, 347; a favor, 139; en contra, 207; abstenciones, 1.

Presidencia. Quedan rechazadas estas enmiendas. Votamos ahora el resto de las enmiendas del Grupo Parlamentario Popular. Comienza la votación. (Pausa). Efectuada la votación, dio el siguiente resultado: votos emitidos, 347; a favor, 169; en contra, 177; abstenciones, 1.

Presidencia. Quedan rechazadas estas enmiendas. PALABRAS DE LA PRESIDENCIA.

Presidencia. Informo a sus señorías de que desde las once hasta la una de hoy se podrán votar telemáticamente todos los asuntos restantes del orden del día, que serán objeto de votación presencial al final de todo el Pleno. PROPOSICIONES NO DE LEY: — DEL GRUPO PARLAMENTARIO POPULAR EN EL CONGRESO, PARA UNA RESPUESTA DE ESTADO ANTE LA CRISIS DE SEGURIDAD NACIONAL EN CEUTA Y PARA GARANTIZAR EL FUTURO DE CEUTA Y MELILLA. (Número de expediente 162/000833).

Presidencia. Pasamos al punto del orden del día relativo a las proposiciones no de ley. Comenzamos con la proposición no de ley, del Grupo Parlamentario Popular, para una respuesta de Estado ante la crisis de seguridad nacional en Ceuta y para garantizar el futuro de Ceuta y Melilla. Para la presentación de la iniciativa y la defensa de la enmienda formulada, tiene la palabra la señora Álvarez de Toledo Peralta‑Ramos. Señorías, ruego un poco de silencio. (El señor vicepresidente, Rodríguez Gómez de Celis, ocupa la Presidencia). La señora ÁLVAREZ DE TOLEDO PERALTA‑RAMOS: Señorías, lo sabían. El CNI alertó el 29 de julio al Gobierno y a Marruecos de un asalto masivo. Marruecos dejó abierta la frontera, el Gobierno dejó indefensa a Ceuta y Sánchez se fue de vacaciones un mes, a descansar y a mentir, a mentir contra el Estado. (Rumores). No voy a especular sobre las razones de su humillante sumisión a Marruecos. Presumen hoy de amor a los saharauis. Pero ¡si entregaron el Sáhara! (Rumores).

Presidencia. Un momento, señoría. Silencio, por favor. La señora ÁLVAREZ DE TOLEDO PERALTA‑RAMOS: Ni tampoco sobre el ministro Albares. ¡Tanta condecoración para tan poco coraje! Mi objetivo es hoy otro. Vengo a combatir un mal todavía peor que este Gobierno: la resignación, la idea de que Ceuta y, por tanto, España están condenadas. No lo están. Les hago, señorías, una pregunta, la única que importa: ¿qué estamos dispuestos a hacer si Marruecos vuelve a invadir Ceuta? El Gobierno ya ha respondido: nada. Nosotros respondemos: todo (aplausos), todo lo que un Estado debe hacer para defender su soberanía, proteger su territorio y garantizar sus fronteras. Primero, decir la verdad: lo que vemos en Ceuta no es una crisis migratoria, es una invasión, no una invasión convencional, sino una invasión híbrida. Entre quienes cruzaron, habrá víctimas, claro; entre quienes los empujaron, no; y eso desplaza el debate de la inmigración a la soberanía. La cuestión es muy concreta: ¿puede consentirse que un Estado extranjero abra una frontera española, lance contra ella a 70 000 personas y obtenga a cambio impunidad y ventajas políticas? Rotundamente, no. Marruecos nos impone un chantaje perverso: o rendidos o desalmados. Quiere hacernos rehenes de nuestros propios principios, pero el dilema es falso: la piedad no obliga a la indefensión, el derecho no impone la rendición. Se lo decimos a Marruecos con autoridad y sin rodeos: Ceuta y Melilla son España (aplausos), no se negocian, no se comparten, no habrá cosoberanía. Las amenazas pueden ser híbridas, la soberanía no. Y ninguna agresión obtendrá recompensa política; al revés, tendrá respuesta. Marruecos entiende perfectamente el lenguaje de la firmeza, el problema es que Sánchez solo habla el dialecto de la sumisión. Segundo, devolución de todos los asaltantes, todos, con expediente individual conforme a la ley, pero todos. Sí, también los menores. Un niño utilizado como ariete sigue siendo un niño, y precisamente por eso debe volver con su familia, para protegerle y para que en Rabat tomen nota: su chantaje no funciona ni funcionará jamás. Y no busquen excusas, ni materiales ni jurídicas. El Gobierno presumió de tramitar 609 737 expedientes de regularización en dos meses y medio; en Ceuta, apenas mil triajes en cuarenta días. ¿Para regularizar sí hay Estado, pero para devolver no? No faltan medios, falta voluntad. (Aplausos). Paralicen la regularización masiva y vuelquen esos recursos en Ceuta. ¿Y por qué no pelear en Bruselas? Europa ya fijó el criterio cuando Lukashenko lanzó a miles de personas contra Polonia, Lituania y Letonia; lo llamó por su nombre, instrumentalización, y aprobó un reglamento que permite acelerar las devoluciones; aplíquenlo en España. ¿O es que reservamos las defensas para el este y la resignación para el sur? Si cae Ceuta, cae Europa. Tercero, blindar la frontera. Nos da igual que la ministra de Defensa aplauda o no al presidente, ninguno de los dos defiende como debe a los militares. Hay que otorgar a los desplegados en Ceuta el carácter de agentes de la autoridad y hacerlo ya. Quien protege al Estado debe estar protegido por el Estado. Y ahora, el fondo. Señorías, primero aquí, luego ayer en su televisión particular, el señor Sánchez nos ha lanzado ya dos veces la misma pregunta: ¿y qué habría hecho el PP?, ¿habrían disparado? Con 141 muertos hay que ser muy cínico. (Aplausos). Su buenismo mata y arruina. Pero yo le devuelvo la pregunta en sus verdaderos términos, sin eufemismos migratorios: señor Sánchez, si mañana o el día 20 o dentro de unos meses Marruecos vuelve a invadir Ceuta, ¿ordenará usted el uso legítimo de la fuerza para defender la soberanía nacional? ¿Sí o no? Artículo 8 de la Constitución: Las Fuerzas Armadas tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional. No es una opinión, es un mandato. ¿También va a incumplirlo? José Bono, ministro socialista de Defensa, dijo una vez: Prefiero que me maten a matar. Es una frase para una homilía, no para un Consejo de Ministros. (Aplausos). España no es una ONG, es un Estado de derecho, y un Estado de derecho no renuncia a la fuerza legítima, la ejerce cuando es necesario para defender la ley, la libertad y las fronteras. Sánchez ensalza el heroísmo de Zelenski ―muere por hacerse fotos con él―, ovaciona a quienes arriesgan la vida por defender sus fronteras a 3000 kilómetros de aquí. Su doctrina es resistencia para los demás, rendición para España; rendición preventiva, eso sí, muy humanitaria. Ayer dijo que Ceuta debe asumir una realidad estructural, es decir, condenó a España el destino que imponga Rabat. La única realidad estructural es la deserción de un Gobierno terminal. (Aplausos). Sánchez habla ya, señorías ―fíjense―, a título póstumo. Es un presidente híbrido: mitad de España, mitad de Marruecos; un pie en la Moncloa, otro fuera. Gobierna como quien ya ha hecho las maletas, con la tranquilidad del que sabe que la factura la pagarán otros; haremos que la pague él. Y termino. El Gobierno ha intentado desacreditar al presidente de Ceuta, es su penúltima fechoría, Nerón llamando desleal al jefe de los bomberos, y a la policía, a los jueces, a la corona, al CNI; todo el que defiende al Estado acaba en la diana de Sánchez, en la diana del presidente póstumo. Yo sí quiero dar las gracias a Juan Jesús Vivas y a todos los ceutíes (aplausos), pero digámoslo bien…

Presidencia. Señoría, debe finalizar, por favor. La señora ÁLVAREZ DE TOLEDO PERALTA‑RAMOS: Voy acabando. La señora presidenta ha dado dos minutos…

Presidencia. Termine, señoría, y no pierda el tiempo. La señora ÁLVAREZ DE TOLEDO PERALTA‑RAMOS: Hoy, la solidaridad no se dirige hacia Ceuta, viene de Ceuta, de las madres, de los maestros, de los comerciantes, de los niños que van al colegio con escolta, porque son los ceutíes quienes están sosteniendo nuestra frontera…

Presidencia. Señoría, debe terminar. La señora ÁLVAREZ DE TOLEDO PERALTA‑RAMOS: … nuestro territorio, nuestro derecho a seguir siendo una nación. Y no solo eso, Ceuta está defendiendo también a Europa, con coraje, y todavía más ―y acabo―…

Presidencia. Señoría, finalice, sí, de una vez. La señora ÁLVAREZ DE TOLEDO PERALTA‑RAMOS: … Ceuta está defendiendo una idea esencial y luminosa: no hay libertad sin orden, no hay convivencia sin ley.

Presidencia. Señoría, su tiempo ha terminado hace bastante tiempo. La señora ÁLVAREZ DE TOLEDO PERALTA‑RAMOS: Las fronteras no decoran mapas, aseguran la paz civil. (Varios señores diputados: ¡Vale ya!). Señorías, Ceuta no pide ayuda, pide Estado…

Presidencia. Termine. La señora ÁLVAREZ DE TOLEDO PERALTA‑RAMOS: … y se lo vamos a dar. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso, puestos en pie).

Presidencia. Gracias. Para la defensa de las enmiendas formuladas por su grupo, interviene, por el Grupo Parlamentario Junts per Catalunya, el señor Gavin i Valls.